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COMO HIJO PROPIO

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IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: José M. Correa

Emilio Cordero Michel ha dedicado una gran parte de su vida como académico a estudiar la figura de Máximo Gómez en su trascendencia anclada entre dos patrias. A un lado del corazón El Viejo llevó a República Dominicana, donde nació. Y del otro, entrañablemente, a Cuba, esta tierra a la que dedicó esfuerzos, resolución, lealtad y abnegación, y le hizo decir que en la Guerra de los Diez Años jamás el sol de ella le calentó un día fuera del campamento o del campo de batalla.

El Vicepresidente de la Academia Dominicana de la Historia y Profesor de Mérito de la Escuela de Historia y Antropología de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, ha estado en Cuba por unos días. Aquí, se admiraba, el Generalísimo es respetado, asumido como hijo propio y como hombre universal, y su nombre lo llevan una academia militar y escuelas, sus esculturas están ahí, a la vista de todos, y no hay cubano desconocedor de ese mambí maestro de generales.

No hacen falta fechas "cerradas" para que a Máximo Gómez los cubanos le rindan homenaje permanente, que va desde sencillísimos actos escolares y ofrendas florales venidas de las manos de los pequeños, hasta conversatorios y jornadas científicas en las cuales se ahonda en la vida, pensamiento y acción de quien fue el primer guerrillero de América, el militar que estrenó en Cuba la carga al machete en la Guerra de los Diez Años contra una columna de 700 efectivos comandada por el coronel Demetrio Quirós.

Pero Cordero Michel ofrece otra cara de la moneda cuando explica que en República Dominicana Gómez es solo recordado pálidamente, y pone como ejemplo que hace apenas dos años, en el centenario de su muerte, se le dedicó una semana de homenaje que incluyó conferencias, paneles, proyección y debate de películas, ofrendas florales, visita a la Casa-Museo de Montecristi y presentación de varios libros, entre ellos Máximo Gómez: El Viejo Mambí, de la periodista cubana Mercedes Alonso Romero.

"Máximo Gómez en mi país, el suyo, es casi un desconocido, apenas una importante avenida que lleva ese nombre. En Baní, donde nació, se le recuerda con más frecuencia en el aniversario de su nacimiento y allá hay un politécnico donado por los cubanos, en el que unos 400 estudiantes se especializan en diversas disciplinas."

Desconocer la historia responde a una política llevada adelante por diferentes gobiernos nuestros manejados por los yankis, y que intenta desnacionalizar a la juventud dominicana, explica el catedrático. Para detener esta situación y que los más nuevos conozcan su pasado, la Universidad Autónoma de Santo Domingo, a la que pertenezco, intenta crear una cierta base social e histórica entre los estudiantes, pero las deficiencias que arrastran los bachilleres son muy grandes y como consecuencia, pocos los avances.

En ese anidar y desanidar afectos, el historiador llama a estudiar más, en cualquier parte, a la figura emblemática que "no solo brilló en lo militar, sino que fue más que eso: un pensador. Esa es precisamente la arista que menos se conoce, la de un hombre que habló de repartir la tierra entre los campesinos, de socialismo, de la unidad antillana contra los yankis".

En Cuba, señala, conoció la esclavitud y la brutal discriminación racial. Eso lo impactó, pues no era esa la situación en República Dominicana. También lo marcaron las condiciones de vida paupérrimas de los campesinos y colonos.

Entonces, en una vuelta a las notas autobiográficas de El Viejo, se lee: "(...) Cuba, país de esclavos; no había conocido yo tan fatídica y degradante institución y ni siquiera había podido tener una idea cabal de lo que era eso (...) muy pronto me sentí yo adherido al ser que más sufría en Cuba y sobre el cual pesaba una gran desgracia: el negro esclavo. Entonces fue que realmente supe que yo era capaz de amar a los hombres (...)".

Para el historiador, el pensamiento social del Generalísimo no se asienta precisamente en el aprendizaje de escuelas. Habrá que encontrarlo, dice, metido en lo profundo de los campos de Cuba y la pobreza de sus gentes, y en las estancias breves o prolongadas en Jamaica, Honduras y Panamá. Tendrá que estudiarse más sobre sus experiencias en Laguna Salada, Montecristi y La Reforma dominicana, y el contacto con obreros de Nueva York, Boston, Nueva Orleans y Tampa.

De un Gómez antimperialista y que tuvo la visión de lo que iba a ocurrir en esta parte del mundo con la agresión norteamericana, también habla Cordero Michel. Entonces, repaso documentos y el pensamiento del Generalísimo llega en "(...) los americanos están cobrando demasiado caro con la ocupación militar del País, su espontánea intervención, en la guerra que con España hemos sostenido por la Libertad y la Independencia (...) el día que termine tan extraña situación, es posible que no dejen los americanos aquí ni un adarme de simpatía (...)". 

 

17/01/2007 09:33 islalsur #. Gentes


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