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¡AVEMANÍA!

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Las singularidades de un matrimonio han hecho más amena la vida de sus familiares.

ANA LEYVA DEHESA,

estudiante de primer año de Periodismo

de la Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Panchito y Rosita se conocieron en Miramar cuando eran muy pequeños. Ella es de La Habana, él vino de Pinar del Río. Como estaban solos aquí, se unieron tanto que aún les dura, ahora son un matrimonio joven y feliz. Felices porque tienen quien los cuide, alimente, y les brinde todo su cariño. Panchito y Rosita son  parte de una familia.

Cada día se levantan justo al salir el sol, despiertan a "su gente", saludan peculiarmente a los vecinos, y van a hacer lo que saben hacer  mejor que nadie. Ya hasta aportan sus cositas para la casa.

Después de una jornada de trabajo, suben tres pisos para llegar a su dulce hogar, donde les espera el plato de comida que se merecen, y luego, justo al llegar la noche, duermen bien juntitos hasta el amanecer.

A Panchito le fascina  cantar, pero no es muy hablador; Rosita sí, ¡cómo habla! Está siempre que parece una gallina; bueno, era de esperar. Y son vegetarianos, de los rigurosos. Odian la carne.

Dicen que por naturaleza, Panchito debería tener muchas como Rosita; pero no, él está enamorado y no quiere saber de otra. Hasta la cela, a ella que es tan fiel, por naturaleza igual.

La verdad

Panchito y Rosita no son un hombre y una mujer, son un gallo y una gallina, pero tan peculiares, que la historia anterior parece de humanos y, sin embargo, es de aves.

El dueño de estos singulares animales es un niño de 7 años, Eric Gómez Arias, que vive con sus abuelos Manuela y Enrique y su hermano mayor Enriquito, en La Puntilla, Miramar, municipio Playa.

Llegaron a la casa, ella en abril de 2006, y él, en mayo, un mes después. "Eran unas cositas amarillas muy pequeñitas, por eso el niño les cogió tanto cariño desde el principio", asegura Enrique.

Los dos son de raza montañesa, un cruce que favoreció la cría de estas aves de corral en diversos  lugares, y en condiciones rústicas. Esta especie come cualquier producto de la tierra, por lo que resulta muy fácil alimentarlas y la crianza resulta más factible.

¿Por qué la peculiaridad?

Los cuentos de la familia han aumentado desde que están Panchito y Rosita. Siempre ocurre algo gracioso, curioso o raro. El comportamiento de estos animales ha llamado la atención de todos los que viven o escuchan sus historias.

Dice Enrique que después de pasarse todo el día picando en los jardines, y arbustos que rodean el edificio, a las 5:30pm suben las escaleras y se paran frente a la puerta de la casa a esperar que les abran: "Cuando están subiendo, si ella se queda detrás él baja y  la espera, para llegar juntos. A veces se nos olvida, o estamos ocupados y no nos damos cuenta de  la hora, entonces los vecinos tocan y nos avisan que ‘la pareja' ya está ahí. Sí, porque aquí en el barrio son ‘la pareja'.

"Ellos normalmente se despertaban entre 6:15-6:25 de la mañana, pero el domingo del cambio de horario eran como las 7:10 y estaban durmiendo todavía, pensamos que les había pasado algo. Ese día por la tarde subieron a las 7:30 de la noche.  Teníamos una visita que quería verlos y se tuvieron que ir sin conocerlos. Ya se quedaron con esa costumbre, en definitiva, ellos se rigen por la salida y la puesta del sol"

Manuela cuenta cómo un día ya iba a salir con el niño para la escuela y cuando bajaron la escalera y llegaron a la acera, Panchito y Rosita caminaban detrás de ellos. "Querían ir con nosotros, tuve que decirles: no, no pueden seguirnos, viren para la casa. ¡Y regresaron!, no subieron, pero regresaron".

Según Manuela, como  él no se aparta de su dama, Enrique le trajo otra gallina para probar, pero Panchito no quiso saber de otra, y la picoteó tanto que se la tuvieron que llevar de nuevo. 

Es sabido que los gallos son los reyes del gallinero. Cada uno es el macho de muchas gallinas. El gallo en su harén es feliz y hace felices a las hembras. Sin embargo, Panchito solo necesita una, y no cualquiera, sino a Rosita. Quizás sea porque ha estado solo con ella desde que eran recién nacidos, es a la única que conoce, y la costumbre ha llevado a este gallo a cambiar sus hábitos normales como especie.

Beneficios

Además de ser las mascotas de la casa, la adoración de Eric, y la sensación del barrio, son los abastecedores de huevos de la familia.

La gallina puso por primera vez en diciembre del pasado año, y logró 30 huevos, después 36, y la tercera 25. Entre cada puesta tiene un período de ocho a diez días en que recesa. Pero el promedio es de aproximadamente un huevo diario. "Hasta hoy, el niño desayuna todas las mañanas con un huevo de Rosita", dice Manuela.

"Y hay que ver al gallo como la cuida cuando está poniendo. Ella se mete en unos arbustos que hay frente al edificio y él va de un lado a otro esperando y  vigilando la zona".

Sin embargo, no han podido tener pollitos, pues según comenta Enrique, Panchito no la deja encubar el tiempo necesario: "La quiere tanto que no puede estar separado de ella, y cuando le ponemos los huevos para que ella los encube, él empieza a cantar y a correr por la casa llamándola, entonces ella se levanta. No sabemos qué hacer".

¿Hasta cuándo?

"Nosotros hemos aprendido sus hábitos y les hemos impuesto algunos. Tratamos de cuidarlos lo mejor posible, y creo que lo estamos logrando porque los dos están grandes y fuertes. ¿Se ven bonitos verdad?".  

La vigilancia no es un problema, pues todos los vecinos están al tanto de ellos. No los dejan irse del límite del edificio; les echan en el jardín migajas de pan, arroz, maíz. Han hecho un poco diferente la vida de las personas en ese lugar.

Panchito y Rosita hace casi un año que están en la casa, y dicen Manuela y Enrique se quedarán muchos más. Y convencido, afirma el abuelo: "Yo no se los voy a dar a nadie para que me los cuiden en una granja, porque me los matan y ni me entero. ¿Tú te imaginas que se me mueran? Se quedan aquí y los cuidamos nosotros, que mucho cariño les tenemos".

FICHA TÉCNICA:

Tipo de reportaje: Estándar.

Tesis: La autenticidad, peculiaridad y singularidad de los hábitos de vida que han adquirido un gallo y una gallina.

Tipo de Título: Llamativo

Tipo de entrada: Descriptiva.

Estructura del cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: Proyección o futuro

Estrategia de fuente:

Enrique Arias Fonseca y Manuela Labrada Martínez, dueños de las aves; Vecinos de la zona. Fuentes documentales: Revista National Geographic, Discovery Channel  y Biblioteca  Microsoft Encarta 2006.                             



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