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DOS PROFESIONES Y UN HOMBRE

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El doctor Julio García Luis, decano de la Faculta de Comunicación, expresa estar orgulloso de celebrar junto a sus estudiantes el aniversario 280 de la Universidad de La Habana.

VIVIAN MONTEAGUDO CAJINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El doctor Julio García Luis, decano de la Facultad de Comunicación, obtuvo la distinción Profesor 280 Aniversario de la Universidad de La Habana, conferida por la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU). A pocos días de haber sido condecorado no perdí la oportunidad de establecer un diálogo, con el  propósito de conocer aspectos de su amplia trayectoria profesional.

-Usted se inició como maestro, ¿cómo se convierte en periodista?
 
Realmente me preparé como maestro por necesidad, en mi época el estudiante no tenía opción, no todos podían aspirar a prepararse en cualquier cosa; lo que estuvo al alcance de mis padres, y fue bastante, era que ingresara en la Escuela Normal de Santa Clara, entonces llegué a la escuela Superior, que antiguamente era séptimo y octavo grados, de ahí surgió la idea de ser maestro. Tanto mi hermano como yo obtuvimos las plazas para esa profesión. Me acogí a la posibilidad y comencé a desempeñarme en el magisterio.

Fui profesor de los primeros educadores voluntarios, luego trabajé tres años en la Escuela Formadora de Maestros de Topes de Collantes, allí cursé la Universidad.

En Topes de Collantes fui secretario del Partido, entonces se comenzó a organizar en La Habana el trabajo del Comité Central; a raíz de eso, en el año 1966, me solicitaron para trabajar en dicho órgano.

Me inicié en la Comisión de Orientación Revolucionaria, lo cual coincidió con el proceso contra el sectarismo, una situación muy peligrosa, dada en Cuba en el año 1962 y posteriormente en 1967, eso condujo a que se produjera un cambio en la dirección del periódico Granma y encargaron a varios compañeros a hacerse cargo del diario, entre ellos estaba yo, me designaron responsable de la página ideológica; mediante esa coyuntura  empiezo a desarrollarme como periodista.

Del mismo modo que fui maestro por necesidad, entré al periodismo por una circunstancia, lo cual no me desagradaba, al contrario, me fui familiarizando y llegué a laborar durante 20 años en el periódico. Aprendí todo empíricamente, no realicé ningún estudio de tipo teórico, fue a partir de la necesidad práctica y de las  tareas que debía cumplir.

-De acuerdo con sus conocimientos periodísticos, ¿cómo fue su desempeño cuando comenzó a cubrir las informaciones de Fidel Castro?
 
En el periódico me sucedió algo curioso. Como me inicié en Granma, en la página de opinión, enseguida trabajé como redactor; en aquella época el periódico publicaba a menudo editoriales. Era la etapa de la guerra de Viet Nam,  había una serie de situaciones que generaban esos temas. Yo empecé por lo que debí haber terminado.

No tenía la experiencia de una nota informativa, de un reportaje, ni de una entrevista. Comencé escribiendo artículos, hasta incursionar en las otras formas de hacer periodismo, entre ellas las crónicas. En los viajes internacionales y nacionales del Comandante siempre me gustó utilizar las crónicas, también los reportajes.

-Usted dirigió la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), ¿qué saldo le dejó esa experiencia?

Durante el V Congreso de la Unión de Periodistas, en el año 1986, me eligieron  como candidato a la presidencia de la UPEC, y allí estuve hasta 1993; de esa etapa conservo un buen recuerdo, es un gremio muy particular, donde trabajan personas que se quieren mucho entre sí. Una organización con sus características, sus códigos, sus leyes;   desarrollarme  en ese sector fue muy satisfactorio.  

Haber tenido el respaldo de los periodistas, reunirme con ellos,  analizar los problemas profesionales, y  considerar cómo mejorarlos, no solo en La Habana, sino en cada territorio. Es una experiencia muy importante para todo el que elija trabajar en el campo de la prensa.

-¿Qué valor le confiere a la casa de altos estudios?

La Universidad de La Habana es una entidad que no se puede medir en términos convencionales, es necesario valorarla en su contexto, es una pieza clave en la formación de la nación. Ha desempeñado un papel importante en el proceso histórico. No se puede hablar del pensamiento político en Cuba sin mencionar a la Universidad de La Habana, lo mismo ocurre con las ciencias, la cultura artística literaria. Es decir, es la madre de todas las ramas de la educación en el país.

-¿Cómo compararía la Universidad de épocas anteriores con la actual?

A mi juicio, la Universidad sigue siendo muy importante; ha sufrido un proceso de desmembramiento como consecuencia de la propia expansión de la Educación Superior, de ella se separaron ramas enteras, las Tecnologías, las Ciencias Médicas, la Pedagogía, en general, una serie de contenidos importantes. Es una institución con una función integradora dentro de la sociedad, sin dudas tales cambios le restan impacto social y capacidad de integración.

No se puede pensar que la academia de altos estudios en las condiciones actuales cumple el mismo papel, comparado con épocas anteriores cuando la enseñanza universitaria estaba concentrada en dos o tres centros del país. Hoy son más de 60 universidades en la nación, significa que el talento, las personalidades, las fuerzas de cambio, se pueden encontrar en cualquier lugar del territorio cubano.

Siempre será el gran “tanque pensante” en muchos aspectos, políticos, filosóficos, históricos, y una gran representación en el liderazgo de la Revolución. Con una gran diferencia, no será nunca más monopolio, como lo fue por fuerza en etapas anteriores.        

-Ser Decano de la Facultad de Comunicación implica una gran responsabilidad desde el punto de vista profesional y estudiantil. ¿Cómo lo enfrenta?

Una de las mayores dificultades del trabajo en la Facultad es la de dar respuestas a  las situaciones del trabajo cotidiano, en gran parte se debe a la falta de recursos. Es difícil encontrar solución a todos los problemas, aún de los más elementales.  Es una actividad diferente a la que desarrolla un periodista.

Para mí, asumir la tarea ha sido un sacrificio prolongado, este año cumpliré 10 años en la institución, pero tengo conciencia de la importancia  que posee la formación de los comunicadores sociales, los especialistas en información, es decir, Periodismo, Comunicación Social y Bibliotecología y Ciencia de la Información son tres áreas claves para la sociedad, para cualquier proyecto de desarrollo  del país.     

Integralmente me siento satisfecho por laborar en el mundo del periodismo y contribuir a la formación de los reporteros del mañana.  Es un orgullo celebrar junto a mis estudiantes este aniversario histórico que cumple la Universidad de La Habana.     

-¿Qué  significa asumir la responsabilidad de impartir docencia sobre Géneros de Opinión y  Ética y Deontología?

El Periodismo es una profesión moral por excelencia. Trato que los estudiantes al graduarse tengan una visión básica de la ética periodística, aunque realmente la formación  está vinculada al ejercicio práctico, a la parte laboral. Es importante para mí trabajar en esa docencia, pues  tengo la posibilidad de intervenir en el desarrollo de los futuros profesionales.

-¿Cómo debe ser un periodista de estos tiempos?

Valiente; estar dispuesto a trabajar sobre el límite, el cual está dado por factores políticos, económicos, ideológicos. Un buen vocero de la verdad debe tener las herramientas del conocimiento, el dominio para atreverse a trabajar contra los problemas. Nunca debe contentarse con una cosa mediocre, si se atiene a ello no producirá ningún efecto. El reportero es la exploración y la punta de vanguardia en el ejército de periodistas, es la tropa de choque. Son agentes de cambio y se ocupan directamente de las percepciones sociales.

-La Asociación de Comunicadores de Cuba le otorgó el Premio por la Obra de toda la Vida. ¿Cuán comprometido se siente con ese sector?
 
Eso tiene cierta raíz histórica, la Asociación de Comunicadores dio sus primeros pasos en la época que fui presidente de la UPEC, estoy  vinculado a ella desde su surgimiento.  Hoy,  ese sector desempeña un papel importante, fundamentalmente con la carrera de Comunicación, aportando profesores, y también en la práctica de los estudiantes.

-En  su libro 45 Grandes momentos de la Revolución, además de destacar el aniversario que cumplía la misma, ¿tuvo otro motivo para realizarlo?

Hice el libro por una cuestión de compromiso práctico, se me ocurrió que sería útil recoger una serie de documentos, esas informaciones siempre necesarias, de ahí surge la idea de reflejar, primero los 40 momentos, y  luego la presente edición de los 45 acontecimientos más relevantes de la Revolución, impulsado esencialmente por motivación profesional. 

-Anualmente las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) entregan la Distinción  Réplica del Machete de Máximo Gómez, usted fue merecedor de ese premio…
 
Hace 20 años que recibí el galardón y representa el compromiso  con la defensa, es un estímulo de las Fuerzas Armadas para los trabajadores de la prensa y la cultura. Lo obtuve por los años  ejercidos como periodista en las tareas de la Patria. Es una responsabilidad para los periodistas fortalecer la defensa del país.

-¿Qué aspecto destacaría si definiera el proceso de  la Revolución Cubana, desde la etapa capitalista hasta nuestros días?  

Una sed de justicia muy grande, es difícil imaginar el grado de iniquidades acumuladas en Cuba, son muchos años de abusos, atropellos de todo tipo, crímenes, hechos que fueron resultado de la dominación norteamericana. Nuestro país ha permanecido en esa ambición de justicia, de independencia, comenzada por Carlos Manuel de Céspedes, y lograda plenamente por la Revolución.

-Hoy uno de los mayores orgullos de Julio García Luis es…

Mis estudiantes, no puedo negarlo. Cuando los veo desempeñándose en la prensa, en la televisión, destacándose en la profesión que eligieron, esa es una de  mis mayores satisfacciones.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:
 
Objetivo central: Conocer la trayectoria del Decano de la Facultad de Comunicación, Julio García Luis.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios como periodista y también abordar algunos momentos de su etapa laboral, en las dos profesiones que ha desempeñado.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de Título: De Referencia al tema del entrevistado.
Tipo de entrada: Noticiosa. Presenta de inmediato una noticia del entrevistado.

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
       
Libros: García Luis, Julio: Revolución Cubana: 40 Grandes momentos. Y: García Luis, Julio: Ética periodística: Selección de lecturas.

Fuente: Documental.

12/03/2008 12:41 islalsur #. Nosotros, los del 280


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