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MÁS QUE INFORMACIÓN: EXPLICACIÓN

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Tema: Juan José Hoyos Naranjo define que “el reportaje busca captar una historia con todos sus detalles, retratando de paso sus personajes, sus ambientes, recreando el drama que hay detrás de los hechos que se narran”.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al tratar de definir al reportaje, el investigador Gonzalo Martín Vivaldi dice: “El reportaje es un relato periodístico; esencialmente informativo, libre en cuanto a tema, objetivo en cuanto a modo y redactado preferentemente en estilo directo en el que se da cuenta de un hecho o suceso de interés actual y humano”.

La periodista de Radio Jaruco, María Amalia Pérez Suárez, argumenta: “Partiendo de que el reportaje es el género de los géneros pues incluye investigación, opinión del periodista, entrevista y elementos de la crónica, permite al reportero proponer soluciones a los problemas de la sociedad. En un reportaje crítico el periodista es como el fiscal y pone el dedo en la llaga, los de este tipo pueden ayudar a educar a la población”. 

Rodolfo Muñoz Zapata, en el libro De la noticia al reportaje humano, asegura: “El reportaje es la forma más exigente de la expedita utilización de los recursos de la noticia de rutina, pero sumado a ello la investigación, la interpretación, y sobre todo la definición noticiosa de los conflictos y alegrías de los seres humanos que componemos la civilización actual”

En “El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental”, de Luis Machado Ordetx, publicado en el periódico Vanguardia de Villa Clara, el autor expresa: “El punto de partida está en la toma de decisiones del proceso: la selección del tema, la fundamentación investigativa, la explotación eficiente de los instrumentales teóricos que aportan las Ciencias Sociales en la interpretación de los acontecimientos, la recopilación de testimonios y datos cotejados y comprobados, y la originalidad que ostente el discurso”.

Los especialistas opinan que a veces determinadas rutinas productivas conspiran de manera desfavorable, más cuando el reportaje constituye un género que requiere tiempo para cimentarse,  la investigación para el periodista representa una práctica consciente, estable y orgánica.

Rafael Arzuaga, periodista del semanario El Habanero, afirma que para él lo más importante de un reportaje es la investigación: ”La investigación da la profundidad del tema que se trata, pues con esta se descubren las causas y consecuencias del suceso. En dependencia del tema, el reportaje trata de polemizar, contrastar opiniones y llegar a conclusiones. En el cierre, el periodista toma partido y da su opinión”.

Rolf Schulze, en el Reportaje en la prensa socialista, precisa que: “La selección del objeto es decisiva para sumir el reportaje dentro de un especial proceso de creación, donde se combinan métodos científicos y artísticos, para tocar las puertas de una correcta y justa argumentación de situaciones, hechos y héroes de actualidad en cualquier tiempo”.

Las características destacadas de este género son: investigación participante del autor que selecciona temas, testigos, recopila informaciones en fuentes orales y documentales.

Muchos profesores de Periodismo, periodistas, filósofos, han abordado el tema del reportaje como género periodístico y definido cuántos tipos de reportajes existen. Martínez Albertos opina al respecto: “Desde el punto de vista de la creación literaria, el reportaje suele ofrecer al periodista un margen de oportunidades casi comparable al que brindan los géneros literarios de ficción, como los cuentos o los relatos breves”

Jorge Luis Rodríguez González, periodista del diario Juventud Rebelde, comenta que no existe una receta para escribir un reportaje: ”Aunque los manuales nos indiquen ciertas estructuras, la anatomía del reportaje es libre, flexible, y así mismo debemos sentirnos los reporteros cuando asumimos recrear un acontecimiento en su mayor complejidad.

“En el reportaje podemos encontrar características de otros géneros como la indagación de una entrevista, la revelación de un testimonio, la belleza estilística de la crónica, o la valoración de cualquier comentario. Esa es la hibridez que tanto está de moda hoy, aunque muchas veces tiende a ser un arma de doble filo, pues es el argumento de quienes, desconociendo las matrices de los géneros o irrespetándolas, dicen hacer un «nuevo periodismo», o un periodismo mucho más personalizado.

“Debemos ver al reportaje como una historia con argumento, personajes, puntos de clímax y de tensión como cualquier estructura dramática, con una fuerte columna informativa, nacida de ese tema que estamos tratando”, precisa Rodríguez González.

Los especialistas en el tema argumentan que el reportaje es la salvación del periodismo escrito. El profesor venezolano Humberto Cuenca, expresa: “El reportaje será más o menos grande, según quien lo escriba, será más o menos profundo según la capacidad del reportero para profundizar en los hechos... será más o menos interpretativo según la sensibilidad, la cultura o la capacidad estimativa de quien narre un hecho”.

El teórico Eduardo Ulibarri asegura que más allá de significar un esfuerzo de escritura y organización, el reportaje es, ante todo, indagación y razonamiento, además constituye el género más apropiado para conciliar realidad y creatividad.

“El reportaje no solo tiene que ser capaz de contar una noticia, sino que tiene que mostrar en toda su magnitud a los personajes o actores implicados en la misma, reflejar varios puntos de vista, complejizar y polemizar la realidad. Y aquí vale otra alarma: el hecho de que el periodista ofrezca varias declaraciones y opiniones no quiere decir que esté presentando un reportaje, porque todas esas opiniones pueden ser similares; y el reportaje requiere un profundo trabajo con la fuente que se manifieste también en la riqueza y la diversidad de enfoques de los actores de un hecho, lo cual finalmente dará el arco iris que es la realidad”, comenta Jorge Luis Rodríguez González.
   
Para Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, lo principal a la hora de escribir un reportaje es tener claro el objetivo que perseguimos con éste y luego seleccionar las fuentes que nos brindarán la información. Y otro factor imprescindible es el cómo se presente al lector el producto comunicativo final, de manera que no solo informe, instruya, comunique, sino que lo haga de manera atrayente en una lectura que se agradezca.
    
“La investigación periodística, por su parte, requiere de un proceso de planeación. Para introducirse en algún tema, se recomienda acudir primero a la biblioteca o a bancos de datos o navegar en Internet, con el propósito de hallar y extraer información de apoyo sobre los antecedentes del asunto”, cometa Susana Testé Rodríguez, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, quien recientemente acaba de entregar su examen de curso en la materia.

Según varios teóricos, vale la pena rastrear, revisar, leer y marcar libros, revistas y toda clase de documentos referentes al tema. Y para concluir el trabajo investigativo, resulta imprescindible entablar contacto directo con protagonistas de la información y concertar entrevistas, sondeos, indagaciones, y rescatar puntos de vista e interpretaciones tanto de ellos como de testigos, contrapartes, expertos, representantes, y con toda persona que pueda facilitar más informes, opiniones y testimonios de interés . 
   
El siguiente paso es la estructuración y hechura del trabajo periodístico. Al respecto, Gabriel García Márquez resalta: “El reportaje es como una salchicha: debes saber dónde empieza y dónde acaba. Porque si no, lo vas llenando de datos y nunca terminas”.
    
Raymundo Riva Palacio, asegura: “El reportaje constituye el género periodístico con mayor exigencia investigativa; que ofrece total libertad para desarrollar un estilo literario; y gracias al cual se conocen a los verdaderos reportes escritores del periodismo. 
 
“El tema de un reportaje nace de dos maneras: de la observación personal del periodista o de los indicios acusatorios de la gente. De ahí que caminar por las calles, conversar en las paradas, escuchar las quejas y hablar con los amigos sean un buen ejercicio para el reportero. Hay que verificar toda la información obtenida todas las veces posibles. De no hacerlo así, el papel del periodista se reduciría al de traductor de datos sobre los cuales no tiene toda la certeza necesaria a la hora de llevarlos al papel”, afirma Riva Palacio

Bibliografía:

Documentales:

Machado Ordetx, Luis. El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental En: http://www.vanguardia.co.cu, Consultado el martes 11 de agosto de 2009.

Martínez Albertos José Luis. Curso general de redacción periodística. MES, La Habana. 1991. p. 273

Muñoz Zapata, Rodolfo. De la noticia al reportaje humano. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana. 1990. p. 62

Schulze, Rolf. Reportaje en la prensa Socialista. Editorial Tiempos Nuevos. 1983

Ulibarri Bilbao, Eduardo. Idea y vida del reportaje. Editorial Trillas, México, 1994. p. 38

Directas:

Arzuaga, Rafael, periodista de El Habanero.

Pérez Suárez, María Amalia, periodista de Radio Jaruco.

Ricardo Luis, Roger, periodista, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Rodríguez González, Jorge Luis, periodista de Juventud Rebelde.



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