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¿ME EXTRAÑARÁ LA HABANA VIEJA?

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La restauración es el mejor regalo para la ciudad, pero algunas de sus consecuencias atentan contra la felicidad de muchas personas.

MAYDELIS GÓMEZ SAMÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace una década caminar por la Plaza Vieja era un castigo para Lázara. Las aguas albañales irrumpían en las calles y el pésimo estado de las viviendas generaba un ambiente de marginalidad e indigencia.

Hoy, ella ve todo diferente. De los 20 edificios erigidos en la Plaza Vieja solo el suyo queda por restaurar. El inmueble, el 360 de la calle San Ignacio, es actualmente una ciudadela en mal estado técnico habitada por 55 núcleos familiares. La reparación proporciona felicidad a muchos. Pero a otros, entre ellos a Lázara, les invade la nostalgia y la incertidumbre, pues saben que muy pocos  regresarán.

POR QUÉ TAN SOBREPOBLADA

Este es un problema que afecta a varios municipios de la capital. Su origen se remonta a 1959, pues a todas las personas que habían llegado a La Habana con el Ejército Rebelde se les permitió establecerse colectivamente en edificios ocupados por un solo dueño o por pocas personas. La propiedad de la vivienda se colectivizó y pasó a ser del Estado, el cual distribuye las casas de manera igualitaria entre todos los que la necesitaban. Así se hace realidad el sueño de muchos de residir en la capital, con la esperanza de una vida mejor.

Para dar residencia a los recién llegados, se colectivizan los antiguos palacios y casonas. La mayoría de estos inmuebles, conocidos por todos como ciudadelas, cuarterías o solares, “aguantan” hoy una población muy superior a sus capacidades. Antes de 1959 la población de la villa de San Cristóbal apenas superaba el millón de habitantes, mientras que en la actualidad viven más de 2,2 millones.

PARA RESCATAR LA HISTORIA

Con la reparación de San Ignacio 360 concluye el primer proyecto de la Oficina del Historiador para rescatar la zona histórica de la capital. Para algunos de los vecinos esto significa no solo la reconstrucción de uno de los inmuebles más simbólicos de la Plaza Vieja, sino el fin de su residencia en el mismo.

Yuri Canelles Salgado vive desde que nació en esta edificación y, consciente de que una vez reparada solo regresarán alrededor de 15 familias, expresa: “No importa el lugar de residencia, lo que cuenta es la seguridad de cada uno, aquí hay muchos niños y ancianos que pudiesen perder la vida en un derrumbe”.

Algo similar piensa Jonathan Galvey, de ocho años, quien solo pide mudarse para una casa nueva, pues “esta no me gusta, está rota y en cualquier momento se puede caer y me mata”.

Sergio Raymand, arquitecto del proyecto, explicó que el edificio no tiene las condiciones para continuar habitado, “hasta que no se saque a todo el mundo no se puede comenzar la reparación, pues hay que hacer demoliciones, asegurar muros y reforzar paredes. El objetivo es que el inmueble, una vez restaurado, tenga en su planta baja un centro comercial, y en las restantes, 14 viviendas amplias y confortables.

“Una vez reparado se verá como un edificio antiguo con elementos contemporáneos, los cuales resaltarán valores estéticos y formales. La fachada tendrá una imagen muy similar a la de finales del siglo XIX principios del XX. Se restaurará y reproducirá cada elemento de herrería, así como la forma y diseño de los vitrales de colores que cierran los arcos”.

María Onelia Vidaurreta, inversionista del proyecto, apunta: “Se espera que con la culminación de dos edificios en Alamar y Capdevilla el problema se resuelva, pero algunos no quieren mudarse, a pesar de que en esos nuevos apartamentos van a vivir mejor de como lo hacen actualmente.

“Hay que recordar que este inmueble es un usufructo gratuito, es decir, pertenece al Estado y la única forma de reparar la Habana Vieja es trasladando a cientos de familias a otros municipios. Una vez recibida una vivienda decorosa, producto de la transformación de estos inmuebles en casas de apartamentos o de la construcción de edificios, los beneficiados deben pagar una renta que asciende al 10% del ingreso familiar total”.

LEJOS, LEJOS, LEJOS...

Al indagar sobre la lejanía de las viviendas que se construyen para los vecinos de San Ignacio 360, Alina Ochoa, arquitecta del Plan Maestro de la OHCH, explicó que construir un apartamento en la Habana Vieja es caro, cada uno asciende a 15 mil dólares, pues mantener la fachada original y reconstruir vitrales es una inversión muy grande; mientras que en otros lugares resulta más económico, es mucho más fácil y se requiere de menos dinero: ”El costo de una vivienda en el Centro Histórico duplica y triplica el precio de las que se hacen en otra localidad”.

Pero no todos ven tan sencillo el hecho de mudarse a otro sitio.  Algunos  tienen un gran sentido de pertenencia por esta localidad. Aquí tienen sus raíces y se aferran a sus orígenes.

Eusebio González no quiere abandonar el hogar en el que ha vivido por más de 60 años. Para él, después de la reparación deberían regresar los que más tiempo llevan allí y no permitir el retorno de quienes propiciaron el deterioro del edificio.

Lázara Figueredo tiene una opinión similar, ella no considera razonable que después de haber pasado más de medio siglo en su amado edificio, tenga que abandonarlo, nació y desearía morir en él: “La historia de mi vida se encuentra ligada a este inmueble y a esta ciudad. Aquí ha permanecido mi familia por seis generaciones. Si me alejara, creo que la nostalgia me consumiría”.

“Muchos están locos por irse, pues viven en cuartuchos y no les importa dónde los ubiquen, pero no todos queremos marcharnos. Yo guardo muchos recuerdos. Aquí nací, me crié, mi vida se halla en la Habana Vieja, no en otra parte”, expresó Magalys López Bandera.

El especialista en Administración de la Vivienda, Ricardo Arap, señaló al respecto: “No podemos pensar que todas las personas pueden regresar a la Habana Vieja, pues la mayoría de las edificaciones restauradas pierden su condición de vivienda, algunas pasan a ser museos, palacios, centros de investigación, hostales u hoteles. Este municipio está densamente poblado y si todos viraran, ¡cuántas Habanas Viejas harían falta!”.

La preocupación por el tema del retorno se debe al hecho de que tras las reparaciones anteriores en la Plaza Vieja, casi ninguna familia volvió. Orlando Santana comentó que al concluir la  modernización de la casa del Conde de Cañongo, San Ignacio 362, ninguno de sus antiguos inquilinos regresó: “Nadie conoce a los que trajeron a vivir allí”.

Como respuesta a la inquietud de los vecinos, Arap indicó que una vez concluida la reparación de un recinto se miden ciertos parámetros para determinar quiénes retornan a él. Estos requisitos son: antigüedad en el inmueble, edad y existencia de discapacitados o niños. Sin embargo, aclaró que es muy engorroso el proceso de selección e incluso puede ser que no retorne ninguno de los antiguos residentes. Todavía no se determina quiénes volverán a San Ignacio 360 una vez concluida la obra.

Eusebio Leal, refiriéndose a este tema, apuntó: “Se trata de hacer un reordenamiento en el hábitat, de transformarle la vida a las personas logrando que sea más placentera. Yo siempre he entendido la idea de que la gente piensa como vive y vive como piensa”.

REGALO O NOSTALGIA

Quizás Lázara pase el resto de su vejez en una de las cómodas viviendas que harán en su edificio, o tal vez la suerte no le acompañe y viva alejada del municipio que siente parte de sí.

Para esta mujer de siete décadas, el proceso de restauración del Centro Histórico es el mayor regalo que se le puede hacer a su legendaria ciudad, solo que, tras una segunda mirada, se entristece y aprecia cómo personas que andan todos los días de la mano de la Giraldilla o constituyen símbolos de la cotidianidad -como lo fue en su momento el Caballero de París- tienen que abandonar su amada Habana.

(2007)

Ficha técnica:

Tesis: El proceso de restauración es lo mejor que le ha ocurrido a la Habana Vieja. Sin embargo, existen efectos colaterales que atentan contra la felicidad de personas que forman parte de la historia cotidiana de esta ciudad.

Planos Temáticos:

Pasado: El principal antecedente del conflicto está en que tras reparaciones anteriores en la Plaza Vieja, muy pocos de sus moradores regresaron. Esto provoca la incertidumbre de muchos vecinos, lo cual retrasa el inicio de las reparaciones en San Ignacio 360. Una de las causas fundamentales de este problema es la sobrepoblación de la capital, se da una explicación de por qué ocurrió.

Presente: Este es un hecho bien significativo que afecta a muchos de los habitantes de la Habana Vieja, no surge aislado, pues San Ignacio 360 es solo un ejemplo. Los más afectados son los vecinos del edificio, quienes tienen sus vidas en peligro porque el inmueble está la borde del colapso y,  por otra parte, la incertidumbre que les produce saber que cuando se marchen para que reparen el edificio quizás no regresen. Existe una diversidad de criterios entre los vecinos. Las fuentes que polemizan son las opiniones de algunos de los moradores y los encargados de la restauración.

Futuro: El arquitecto nos da su proyección sobre cómo quedará el edificio una vez reparado. Las  posibilidades de solución son varias los vecinos que más méritos y requisitos reúnan, probablemente, serán los que permanezcan en San Ignacio 360 una vez restaurado y el resto vivirá mejor de cómo lo hacen ahora. Para muchos repercutirá positivamente ya que en vez de vivir en “cuartuchos” tendrán confortables inmuebles; para otros será un poco más doloroso separarse de La Habana que sienten suya; mas hay que pensar en el bienestar y en la vida y si la única forma de lograrlo es alejándose de este sitio, se debe llevar a la ciudad en el corazón.

Estructura:

Tipo de título: Llamativo

Tipo de entrada: Anecdótica

Tipo de cuerpo: Bloques Temáticos

Transiciones: Como transiciones se utilizaron los siguientes subtítulos: Por qué tan sobrepoblada; Para rescatar la historia;  Lejos, lejos, lejos...; Regalo o nostalgia.

Estos subtítulos eran antecedidos por frases que terminaban con sinónimos de algunas de las palabras que en ellos están contenidas.

También fueron usadas otras transiciones como las frases: sin embargo, por otra parte, algo similar, que sirvieron para establecer contrastes y un ordenamiento lógico entre las distintas partes del reportaje, entiéndase Entrada, Bloques Temáticos y Cierre.

Tipo de cierre: De Caso

Fuentes empleadas: Se emplearon múltiples fuentes:

Vecinos del edificio San Ignacio 360, el número fue elevado, pero durante el trabajo de selección solo aparecen 6.

Fuentes especializadas como el arquitecto y la inversionista del proyecto del inmueble San Ignacio 360, además del especialista en administración de la vivienda en la Habana Vieja, Ricardo Arap. Alina Ochoa, arquitecta del Plan Maestro de la OHCH.

Eusebio Leal, Historiador del Centro Histórico, en entrevista publicada en Juventud Rebelde.

Otras fuentes bibliográficas.

 



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