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¿PUEDE EL ADULTO MAYOR LOGRAR, A PARTIR DE SÍ MISMO, MEJORAR SU CALIDAD DE VIDA?

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MIRTA OROPESA DEL PORTAL,
Cortesía para Isla al Sur.

La Universidad del Adulto Mayor ha llegado para quedarse en nuestro país, pues en ella las personas de la tercera edad no solo ven la posibilidad de superación en diversas áreas del conocimiento humano y el acceso a continuar actualizados en las ya aprendidas, sino lo más importante: ofrece un espacio de socialización que permite el crecimiento del individuo, eleva su autoestima, siente pertenencia a los proyectos que se gestan en la sociedad y establecen el diálogo necesario para continuar validando su carácter de ser social.

Las cifras avalan lo expuesto: hoy el país cuenta con 17 500 estudiantes agrupados en 636 cátedras y filiales, y participan de forma voluntaria en este noble empeño más de 7 000 profesores, especialistas y conferencistas de diferentes organismos.

En más de cinco años de creada esta iniciativa, ya más de 30 000 adultos mayores se graduaron de sus aulas, las cuales no solo están en los recintos universitarios, sino también, en casas de Cultura y del Pedagogo, cooperativas, asociaciones de combatientes, sindicatos, escuelas de la comunidad, poblados y bateyes.

Es decir, con la Universidad del Adulto Mayor las personas de las edades altas –como se le denomina también a este período de la vida-, se sienten que no han perdido su papel como protagonistas, que la comunidad no los excluye, y que aún queda mucho bueno por hacer y entregar por delante en bien del futuro.

Y si la educación no es patrimonio de ninguna edad, sino que pertenece a todas las generaciones, pues comienza al nacer y concluye cuando la vida finaliza, entonces estamos ante la perspectiva de buscar diferentes alternativas para nuestros años, y éstas deben ser creadoras y activas para llenar las expectativas.

¿Puede el adulto mayor lograr,

a partir de sí mismo,

mayor calidad de vida?

Considero que es posible y a partir de mis propias experiencias y sus resultados trataré de demostrarlo.

Desde mucho antes que se iniciaran los Programas de la Revolución, donde estamos incluidos los adultos mayores, y como ha sido en el transcurso de nuestro proceso social, ya me preocupaba por dar calidad de vida a mis años y lograr una longevidad satisfactoria.

Es cierto que la jubilación disminuye la entrada económica, perdemos el contacto con nuestro antiguo centro de trabajo, el proceso de adaptación puede ser difícil, cambia el modo de vida, pero no hay que desalentarse.

Conocemos que ese momento llega y debemos prepararnos, adquirir nuevos conocimientos, incorporar actividades a nuestra vida, porque en ocasiones reclamamos nuestro espacio, pero nos cuesta trabajo ceder terreno.

Antes de mi jubilación trabajé con entusiasmo y mis logros laborales me servían de estímulo, aunque requerían de mucha dedicación. En mi tiempo libre, además de atender mi hogar y a la familia, practicaba ejercicios físicos, leía, y de acuerdo con mis posibilidades, asistía a actividades recreativas y culturales. También participaba activamente en las tareas de las organizaciones políticas y de masa en mi comunidad.

Al llegar la jubilación continúe trabajando por contrata durante tres años, pero un accidente me impidió continuar.

Ya en esa etapa me desempeñaba como delegada a la Asamblea Municipal del Poder Popular en el municipio de Plaza de la Revolución, donde me mantuve por más de seis años y medio.

Las tareas que cumplía no me daban tiempo a pensar en que estaba jubilada y llenaban el vacío que pudo dejar mi nueva situación. Tenía buena salud, fuerza y entusiasmo, y esto me permitía entregarme plenamente a la nueva experiencia que me ayudaba a mejorar mi calidad de vida. Aprendí a vivir con mis años y a enfrentar la vida con sus problemas.

No podemos negar que algunas personas, al envejecer, adoptan una actitud negativa, se vuelven huraños, no aceptan los cambios generacionales y eso motiva que su calidad de vida se perjudique.

En el fondo, la persona mayor teme ser reemplazada, a que no se le tome en cuenta, a dejar de ser importante su papel en el hogar y en la comunidad, y por eso asume ese tipo de actitud que, lejos de favorecerle, la aísla en el propio contexto en que se desarrolla.

En nuestro país, gracias a la Revolución, todos tenemos el derecho a superarnos, a cualquier edad. Es por eso que se creó la Universidad del Adulto Mayor, que para mí significó otro motivo estimulante para seguir defendiendo la obra del socialismo.

Tener, a mi edad, el derecho de matricular en la Universidad ha sido un nuevo reto a vencer, demostrarme a mí misma que soy capaz de hacer cada nueva cosa que me proponga.

Además, nos unimos en “familia” grupos de alumnos que logramos gran compenetración y establecemos relaciones de amistad placentera. Nos ayudamos y queremos, por tanto, no solo estudiamos y nos superamos, también tenemos nuestras actividades recreativas y adquirimos buenas relaciones con otras personas que tratan de mantener óptima su calidad de vida.

Tener buena calidad de vida en el adulto mayor significa buen estado de salud, autovalerse y autovalorarse, realizar actividades diarias, tener seguridad económica y material, mantener un grado de satisfacción por la vida acorde con su edad, espiritualidad, buena comunicación con otras personas, hacer ejercicios, alimentarse adecuadamente, participar en la recreación, asistir a actividades culturales, sentirse bien con lo que tiene, ver más lo bueno que lo malo; es decir, adaptarse a los cambios que la vejez impone.

¿Cómo puede el adulto mayor mejorar su calidad de vida? Resolviendo los problemas de privación afectiva, buscar nuevos estímulos, aumentar la autoestima, mantener una alimentación sana, evitar el aislamiento social y los sentimientos de soledad, el estrés y las preocupaciones.

En mi caso, hice un proyecto personal que comprende encontrar las vías para superarme, pues me gusta aprender algo nuevo cada día.

En esto me ayudaron mucho los cursos de Universidad Para Todos y la Universidad del Adulto Mayor, así como leer un libro semanalmente, ver más películas y caminar, descubriendo siempre algo en “la calle”, como titulaba el ya desaparecido periodista Manuel González Bello una de sus magníficas crónicas en la que describía cuántas cosas maravillosas podemos conocer desandando calles. Siempre lo recuerdo y practico.

Hay un consejo útil que dice: “Salga a dar un paseo al aire libre en cualquier condición atmosférica”, esto también lo hago y me resulta muy agradable.

En el Primer Encuentro Internacional de Centenarios, celebrado en Ciudad de La Habana, y al que asistieron especialistas y expertos de España, Haití, México, Chile y Cuba, ellos coincidieron en afirmar que algunos de los elementos más importantes en el envejecimiento sano son la adecuada nutrición, la actividad física sistemática, el medio ambiente saludable, las motivaciones para la vida y el desarrollo cultural.

El Comandante en Jefe Fidel Castro, en su intervención especial del 19 de abril del 2005, expresó: “…los cubanos podemos demostrar algunas cosas y lo estamos haciendo, mediante una organización racional de la sociedad en función de propiciar al pueblo una mayor calidad de vida que no quiere decir tener un automóvil y sí disponer de servicios de salud, higiene, mayores conocimientos, más cultura, seguridad, paz, trabajo, perspectivas hacia el futuro”.

Otro aspecto importante que aprendí en mis años altos es que la autoestima es la capacidad de amarse y respetarse a sí mismo, cuidarse, sentir confianza, seguridad, sentimientos valorativos de nuestra manera de ser, autocapacitación.

Cuando la autoestima es baja cuesta trabajo aprender, nos invade el estrés y los estados depresivos, se pierde el optimismo, surge el egoísmo, la intolerancia y otros aspectos negativos.

Practico un ejercicio que resulta agradable, y consiste en lo siguiente: Dígale a su imagen reflejada en el espejo: “Te quiero mucho, a veces me enfado, pero en el fondo me caes bien, por ti estoy dispuesta a darme totalmente”. Sonría a su imagen y lleve consigo esa imagen sonriente y amable. Mírela a menudo con su ojo interior.

También reír tiene un gran número de ventajas: mejora la memoria, descarga las tensiones, es un método antiestrés, nos vuelve más tolerantes, estimula el cerebro. Ambas actitudes estimulan la autoestima.

No solo la elevación de la autoestima mejoró mi calidad de vida, sino también otros conocimientos básicos para mantener una vida saludable y de bienestar físico y mental adquiridos, como llevar una dieta balanceada a base de vegetales, verduras, cereales, frutas, viandas. Todo sin exceso.

Una alimentación adecuada resguarda la salud en todas las etapas de la vida. Tanto la mala nutrición como la obesidad causan la muerte de muchas personas. Por eso, cuido mi peso y me ajusto lo más posible a la dieta indicada, lo que me permite mantener controladas la hipertensión arterial y el colesterol.

También el exceso de reposo puede causar problemas musculares y hacer más lenta la circulación sanguínea, por lo tanto, evito largas estadías en la cama y camino cada día lo suficiente como para sentirme ágil.

Tampoco debemos medicamentarnos, pues si bien las medicinas producen beneficios, también mal orientadas y consumidas provocan daños. Es por eso que solo debemos consumir aquellas que nos recomiendan los profesionales de la Medicina.

En el caso de las vitaminas, las encontramos en una alimentación rica en productos de origen vegetal, por ejemplo, la vitamina C que tanto nos preocupa.

He aprendido también que una guayaba equivale a una tableta de vitamina C de 500 mg, y que un plato de cebolla cruda con pimientos aporta al organismo todas las vitaminas necesarias.

Otros aspectos que influyen positivamente en el mejoramiento de la calidad de vida son: los ejercicios físicos, la atención al aspecto personal y el rechazo a vicios como el tabaquismo, el alcoholismo y el consumo de drogas. Sobre estos temas hemos incorporado conocimientos suficientes para educar a nuestros familiares, así como a otras personas de la comunidad.

El deporte como actividad física también contribuye a una mejor calidad de vida. Nuestro país dispone de un sistema deportivo en el que no hay límites de edad para la práctica de ejercicios físicos.

En lo particular, practico Tai chi desde hace años. La traducción de este vocablo chino significa algo así como “El espíritu creador”.

Estos ejercicios permiten regular en nuestro cuerpo la energía que existe en la atmósfera y que está presente en todas las formas vivientes. Resultan preventivos para la salud y controlan las enfermedades ya presentes.

Considero que aún no se le da toda la importancia que tienen, aún cuando cada día se incorporan más personas de todas las edades y resulta muy beneficiosa su práctica sistemática para los adultos mayores. En lo personal, me ha reportado beneficios notables en el control de algunas enfermedades.

En Cuba a los adultos mayores se les brinda un sistema de salud especial que nos permite alcanzar una longevidad plena. Existen 434 grupos multidisciplinarios de atención geriátrica, unos 300 especialistas en Geriatría, más de  710 000 ancianos incorporados a los Círculos de Abuelos, y contamos con la atención primaria por parte de los Médicos de la Familia, los especialistas, y en caso necesario los hospitales, tanto para consulta externa como para la hospitalización si se requiere.

El adulto mayor tiene también intereses sexuales. Esa actitud consiste en la capacidad de enamoramiento y depende más de lo psicológico. El placer sexual puede manifestarse mediante la ternura, el afecto, el bienestar, e impulsa a la salida de la soledad, a tener comunicación, cariño, intimidad y contacto corporal.

Todo lo expuesto proporciona equilibrio emocional, es una actitud positiva y fuente de amor ante la vida.

El adulto mayor en nuestro país está protegido por la Seguridad Social, que incluye asistencia social a domicilio a las personas que viven solas y no pueden valerse por sí mismas para realizar actividades. En estos casos son atendidos por un trabajador social.

En caso de encamados, un trabajador social convive con el anciano y se ocupa de su atención integral. Ese trabajador recibe un salario de 300 pesos mensuales que paga la Dirección de Seguridad Social.

Además de estos beneficios, recientemente se incrementaron las pensiones a todos los jubilados. Esta situación, en mi caso, que resido sola, me da cierta seguridad, pues no me siento abandonada.

Mensualmente más de un millón de personas pasa el umbral de los 60 años. En Cuba, la población mayor de 60 años alcanza el 14,5 por ciento, y en nuestro municipio de Plaza de la Revolución, el 22 por ciento.

Debemos prepararnos para esta etapa de la vida con un conjunto de medidas que regulen nuestras actividades. Es necesario decidirnos por cuándo hacer, cómo hacer, con quién hacer, por qué hacer y para qué hacer, y para ello es importante la disposición y la voluntad de luchar por lo que queremos, y para querer lo que tenemos.

Conclusiones

El envejecimiento sano se logra si nos adaptamos a las circunstancias existentes y cumplimos con los requerimientos establecidos para lograr una mejor calidad de vida.

En todo ello influirá decisivamente nuestra actitud, nuestros pensamientos positivos y nuestro deseo de ser cada día más creadores.   

Es por eso que suscribo lo expresado por la luchadora cubana Pastorita Núñez, en carta enviada al Comandante en Jefe Fidel Castro. En la misiva expresa:

“Estamos consientes de que no recibiremos título para el ejercicio como profesionales, pero nos regocija pensar que esos estudios pondrán en alza la autoestima y nos harán sentir como personas sin miedo a las arrugas de la vejez, aprendiendo a transitar y darle sentido a los años finales de la vida con una postura digna y positiva”.

Pastorita Núñez sigue siendo la combatiente que tanto esfuerzo y sacrificio aportó a la liberación de nuestra Patria, y estudia en la Cátedra del Adulto Mayor abierta en el asilo de Santovenia, con la motivación de vivir y disfrutar con una mayor calidad de vida, lo cual constituye un ejemplo a seguir.

Esta opinión también la corrobora Clemente González, presidente del Grupo Nacional de Atención a la Universidad del Adulto Mayor, cuando decía en el III Encuentro Nacional de las Cátedras Universitarias del Adulto Mayor:

“Llegar a un aula universitaria no solo eleva el nivel cultural del individuo, sino también su autoestima, porque se siente parte activa de la sociedad, y mejora la calidad de su vida al aprender a vivir armónicamente en la vejez, todo lo cual influye en su relación con la familia y el entorno”.

Las palabras de ambos sintetizan todo cuanto sentimos los adultos mayores, quienes hemos aprendido a vivir más y mejor a partir de lo encontrado en esta gran Universidad. Los que pensamos, como dijera José Martí, que “la dicha es el premio de los que crean”.

Recomendaciones:

----Mantener los cursos de la Universidad del Adulto Mayor, los cuales se han convertido en una oportunidad que nos permite adquirir los conocimientos necesarios para prolongar la vida y alcanzar una longevidad satisfactoria.

----Divulgar más, mediante los medios de comunicación masiva, los temas que se imparten en la educación del adulto mayor. Muchas personas se nos acercan a preguntar sobre “las carreras” que estudiamos, y se sienten motivadas cuando les explicamos que el contenido del curso incluye aprender más sobre el desarrollo humano y los cambios que se producen en nuestros cuerpos, la actitud ante la vida cuando ha pasado a edad laboral y nos disponemos a una vejez satisfactoria. También entre los temas que recibimos son de sumo interés los referidos a la seguridad social, y los de cultura e historia de manera general.

----Que la comunidad realice una labor a favor de incorporar a sus adultos mayores a esta Universidad, y que éstos cuenten con el apoyo y comprensión de sus familias.

----Que se multipliquen estos estudios en bien de las personas que ya con orgullo pueden decir que viven sus años altos y están capacitados para transmitir toda la experiencia acumulada en muchos saberes.

Nota:

A: Mis hijos y nietos por confiar en mí y alentarme a emprender nuevos retos.

Agradecimientos:

Gracias a la Revolución por darme la oportunidad de superarme  al crear la Universidad del Adulto Mayor que ha hecho realidad el sueño de José Martí y Julio Antonio Mella de llevar la cultura al obrero, al negro, al blanco y al mulato, en fin, a todos los sectores que integran la sociedad cubana.

Gracias también al compañero Jesús Martín Abascal y demás miembros de la Filial, así como al claustro de profesores por su preocupación, comprensión y dedicación con que nos han ayudado a llegar a un feliz término el curso.

Un agradecimiento especial a mi entrañable amiga Iraida Calzadilla Rodríguez, quien me motivó a matricular y me ha estimulado y ayudado durante el curso.

También agradezco a mi prima Yusimí Portal por su interés en el desarrollo espiritual que experimenté durante el curso y por su apoyo.

Bibliografía:

Conferencias impartidas en la Universidad del Adulto Mayor.

Intervención especial del Comandante en Jefe Fidel Castro, el 19 de abril del 2005.
 
Médicos, magos y curanderos, de Víctor Manuel Múñoz Moreno.

Periódico Granma.

Periódico Juventud Rebelde.

Programas educativos de la Televisión Cubana.

Semanario Trabajadores.


 



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