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“HACER DEL PASATIEMPO UNA CARRERA”

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La animación digital en Cuba toma fuerza. Ernesto Piña, joven pintor, ha defendido siempre esta manifestación del arte

Texto y foto:
LAURENT GUEVARA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si digo a secas Ernesto Piña, quizás no reconozcan quién es, pero si hablo del realizador de la serie Pubertad, recordarán los capítulos recientemente televisados y sabrán a quién me refiero. El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), es el lugar idóneo para conversar con este joven artista de la animación digital, pues allí se siente cómodo en su ambiente de trabajo.

Graduado en el Instituto Superior de Arte (ISA) y con sólo 28 años de edad, Piña tiene una prometedora carrera por delante. En 2007 recibió el premio Kolibrí a la Mejor Animación, por su cortometraje El Propietario, en el Festival Internacional del Audiovisual celebrado en Bolivia.

Desde niño llamó su atención el dibujo gráfico. Luego comprendió que podía hacer de su vocación un estilo de vida: “Dice mi mamá que siendo muy pequeño cogía bien el lápiz para hacer trazos. Crecí con eso. Comprendí que podía hacer del pasatiempo una carrera.

“En el ISA revolucionamos la forma de hacer arte”, rememora Ernesto, orgulloso al evocar su etapa de estudiante en ese instituto: “Recuerdo los años allí de una forma muy grata. Me conocí como creador y pertenecí a un grupo que transformó un poco los estilos y conceptos artísticos concebidos por la sociedad en aquel momento. Luego seguimos rumbos diferentes, cada quién hace hoy su obra y crea algo interesante.

“Quería que los trabajos se vieran en cine o televisión, expresarme con mi arte. El ISA fue una etapa muy rica, a pesar de algunos conflictos que tuve allí por el empeño en realizar animación, pues los profesores me impulsaron a hacer este tipo de trabajo y luego se negaron a aceptarlo como algo serio.”

ERPIRO es la firma que Ernesto pone en sus trabajos. Estas iniciales son la síntesis de su nombre completo: ER de Ernesto, PI de Piña y RO de Rodríguez: “Sabía que los jóvenes realizadores tenían sus propias producciones y quise crear la mía, aunque prefiero bautizarlo como un proyecto de animación digital donde los amigos comparten experiencias libremente y sin prejuicios, porque la animación es muy libre. No creo que el artista se vea amarrado a cánones.”

Existían otros colegas a quienes Ernesto convocaba para hacer los animados de ERPIRO STUDIOS. Entusiasmados por la posibilidad de materializar sus sueños, emprendieron los primeros proyectos. “Cada uno desde su especialidad, colaboraba y me aportaba para beneficiar la obra y como público me brindaban su opinión para mejorar el producto final.

“Mandaba mi obra a concursos, así Todo por Carlitos obtuvo el premio a Mejor dibujo animado en Cuba, otorgado en el XXVII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Recibir ese premio fue genial, surgieron muchas oportunidades. En ese momento me pregunté: ¿Y ahora qué hago? Apareció el síndrome de qué voy a hacer que supere o se mantenga a la altura de lo que logré. El Propietario cumplió con estas expectativas.”

Al reflexionar sobre la obra realizada, Piña afirma que no siente preferencia por ninguna de ellas. En realidad quiere a todos sus trabajos por igual, pues de alguna forma lo han hecho crecer como artista.

“ERPIRO MUNDO, que fue mi tesis al graduarme del ISA, es un trabajo realizado para un público específico. Trata del ambiente del arte, que es muy elitista. A la gente le gustó, pero se dieron cuenta de que era algo diferente porque salí de mi estilo de trabajo. Necesitaba terminar los estudios en esa escuela y debía respetar ciertos cánones.

“Mi primera producción al llegar a los estudios de animación del ICAIC en el año 2006, fue el video de la canción infantil El Abuelo Reloj. Luego tuve la prueba de fuego con la creación de El Propietario, que requería un mayor concepto de trabajo. Fue todo un acontecimiento aquí, recibió muchas felicitaciones y creó pautas en el trabajo con Power Flash. Sólo seguí mi instinto, soy muy organizado en el trabajo y esto se ha tomado como ejemplo para la elaboración de otras realizaciones.

“Trabajé con ímpetu y ganas en Todo por Carlitos, porque quería parecerme y distanciarme, al mismo tiempo, de mi proyecto anterior -EME5-, deseaba superarlo. Pero estoy contento con El Propietario, es una obra universal, de festival, me complace”.
 
Según cuenta Erpiro, Pubertad fue un proyecto más engorroso. Al estar hecho para un cliente, hay que adaptarse a sus exigencias. Fue un trabajo serio y se siente feliz de que lo hayan escogido como director.

“El trabajo con Mariela Castro es muy difícil, porque se refiere precisamente a la temática de la adolescencia que ha sido poco tratada. Yo lo toqué de forma intuitiva en Todo por Carlitos, sin tener conciencia de lo que realmente era.

“Este proyecto tuvo contratiempos. Es complicado llevar la parte científica a un guión cinematográfico, requiere semanas crear el libreto.

“Ahora, para la segunda temporada, las cosas fluirán más rápido porque contamos con otro guionista en el equipo. Antes no hacíamos trabajos para televisión, que tiene cánones de imágenes a respetar y debemos ser cuidadosos al redactar los diálogos, pues este es un medio de comunicación masivo y la gente legitima lo que se dice por esa vía. Me gustó hacerlo, para aprender, pero prefiero el trabajo de autor. Aunque es difícil encontrar financiamiento, siempre aparece.”

-¿Qué relación tienen el cine

de animación y la plástica?

No tengo conocimientos de dramaturgia, todo lo hago por intuición. Percibo la obra nueva como algo diferente, me atrapa su contenido, su primer argumento. Me enfoco y tomo la historia. Vuelco mi experiencia sobre el proyecto y nace.

Ernesto opina que en nuestro país no hay legitimada una academia de animación. Los jóvenes realizadores heredan las experiencias de las pasadas generaciones, de aquellos que nunca envejecerán, porque para hacer este trabajo hay que mantener la inocencia por siempre.

“En Cuba existen maestros en animación, como Juan Padrón, su hermano Ernesto Padrón, Paco Prats, Mario Rivas; y excelentes productores como Aramís Acosta y Lídice Marrero, que han creado pautas en el cine cubano y les transmiten su sabiduría a los más jóvenes. A lo que podemos llamar academia es al conocimiento de los grandes. El resto es la práctica.”

Para realizar sus trabajos, este artista escoge problemas sociales como las dificultades con el transporte, el habla vulgar de algunos jóvenes, los conflictos de los adolescentes. Igualmente le preocupa “mantener la línea conceptual, mover el pensamiento del público, no darles el trabajo masticado.

“Elijo temáticas sociales porque es lo que vivo y conozco. Las personas necesitan ver la realidad, identificarse con la obra. Capto la esencia y trabajo con eso.”

Aunque se dedica a los dibujos animados, formula mensajes para todos, sin límite de edad. Desea que sus trabajos sean atractivos y capten la atención de los espectadores. “No quisiera enfocarme en un público específico. Quiero que mi obra tenga mayor dimensión, que todos se diviertan. Para lograr eso le pongo algo de humor y busco temas de interés. Percibo que la gente recibe bien mi trabajo.”

Ante la aceptación que tiene su obra, Piña admite que pasó a ser una figura un poco más reconocida, pero asegura que esto no ha cambiado en nada su personalidad.

“Siento que soy más popular porque la gente me saluda por la calle. Estoy alegre de que esto pase porque fue lo que pretendí cuando hice los primeros bocetos. Es el premio de este oficio. Pero me siento igual, sigo siendo el mismo con los amigos y con todo el que se acerca para hablar de mi trabajo.

-¿Y la salud de la animación en Cuba?

En los años 80, mucha gente fue aplastada por la tecnología y cambió de profesión. Otros aprendieron a usarla y vieron qué podían hacer con ella. Entonces mezclaron la animación tradicional con la tecnología y se creó un nuevo grupo de animación. Para nosotros no fue tan difícil, éramos más jóvenes y estábamos familiarizados con el tema.

“Pasé un curso de animación tradicional en el 2003 y sólo llevo dos años ejerciendo en el ICAIC, pero hay otros jóvenes que trabajan esta línea hace más de 10 años.”

-A pesar de que se han realizado

muchos dibujos infantiles, y es

notable la calidad que estos tienen,

podemos verlos muy poco en la

televisión. ¿A qué se debe?

El ICAIC se ha trazado como plan hacer 500 minutos anuales de transmisión. Este año sobrecumplimos porque nos dimos cuenta de que podíamos hacer otras cosas además de animados, materializar ideas como documentales; pero la televisión pone los dibujos animados que entiende y eso no tiene nada que ver con el ICAIC.

-¿Cuáles son los premios y

contratiempos de su carrera?

Hay cosas que me han hecho sentir un poco mal, pero los jurados son así. Todo por Carlitos lo creé de forma independiente y fue aceptado para participar en el XXVII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Sin embargo, a El Propietario, que fue concebido en los estudios del ICAIC, no le permitieron concursar. Lo pusieron en la sección Hecho en Cuba.

Creo en la gente y no en jurados. La opinión de los especialistas vale mucho, pero es sólo un criterio. Los galardones otorgados por ellos me gustan y son muy importantes, pero son oficiales. El mejor premio que puedo recibir es el reconocimiento del público, este es más sabroso.
 
FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Mostrar al joven realizador Ernesto Piña a través de su obra.

Objetivos colaterales: Revelar el empeño realizado por el artista para lograr que la animación digital se reconozca como arte. Evidenciar la recuperación de la animación digital en Cuba,  gracias al trabajo realizado por estos jóvenes realizadores del ICAIC.

Tipo de entrevista según:
Participantes: Individual.
Forma: Mixta.
Contenido: De personalidad,
Canal por el que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusiones: De comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Fuente empírica: Alex Cavana, productor del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), compañero de trabajo del entrevistado.

Fuente documental: Cortometrajes Todo por Carlitos, El Propietario y EME5, dirigidos por el entrevistado, ubicados en los archivos del ICAIC.

 



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