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YO CUMPLÍ 30 EN CANGAMBA

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La historia más real es aquella en la que los protagonistas tienen la oportunidad de contar los hechos, uno de esos hombres narra sus impresiones sobre la guerra en Angola.

JULIO BATISTA RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo he visto siempre igual: con su incansable sonrisa desafía los malos momentos y  devuelve todos los saludos que las personas en el batey le hacen al pasar por las empolvadas calles del Consejo Popular Gregorio Arlee Mañalich, del municipio habanero de Melena del Sur. Desde hace 25 años trabaja en el taller automotriz José Antonio Echeverría.

Puede parecer mentira, mas resulta cierto hasta la última coma. Vivo en su mismo barrio por casi dos décadas. ¡Tanto tiempo en el mismo vecindario y solo tres meses atrás me enteré que Emilio Balado Quiñones fue combatiente en Angola!

La revelación vino de manera casual, con la inesperada petición de un libro: “Emilio, pero el libro es de la guerra en Angola…”, y para mi asombro, respondió: “Yo lo sé, cumplí mis 30 años en Cangamba”.

Rumbo a Angola

“Llegué en marzo de 1983, era teniente de la reserva cuando comenzó el conflicto. Nos integramos de inmediato a una unidad de Olivo, en las cercanías de Luanda, para recibir la preparación de la lucha contra bandas. Ya en julio, me enviaron para mi unidad en Luena, provincia de Moxico. La tropa estaba de operaciones en el terreno y mientras esperábamos que regresara, comenzó el cerco sobre la posición que ocupaba en Cangamba la 32 Brigada de Infantería Ligera.

“A las fuerzas que estábamos en la región militar se nos encargó la misión de apoyar al grupo que se encontraba en el cerco. El día 2 de agosto intentamos llegar con los helicópteros, pero no lo logramos, pudimos aterrizar el  día siguiente con muchísimo trabajo, pues la artillería nos golpeaba duro. Los ánimos de la tropa estaban tensos en ese momento, nos pasábamos el día entero en los refugios para protegernos del bombardeo, nuestra posición era eminentemente defensiva, evitando que su infantería llegara a nuestros puestos.

“Mi cumpleaños es el 8 de agosto, ese día nos tiraron con todo, la artillería no dio un minuto de descanso, ese fue mi regalo, no lo olvido, cumplía 30 años.

“Fueron momentos muy duros para todos los que estuvimos allí, no era fácil ver cómo caían tus compañeros al lado, y pensar en cuándo podía tocarte. No es falta de valor, pero el instinto de conservación resulta algo natural.”

-¿A su regreso de la misión no

quiso quedarse dentro

del cuerpo militar del país?

Regresé de Angola con grados de Capitán. Cuando vine de vacaciones, el Estado Mayor me llamó para si quería incorporarme de manera activa a las FAR, incluso, si aceptaba, considerarían la misión como cumplida, pero, en realidad, no era mi interés ser militar.

Emilio Balado volvió a África, donde estuvo hasta el año 1985 cuando regresó definitivamente a Cuba. De ese continente solo trajo, al igual que sus compañeros, las vivencias y recuerdos que comparte con todos, y como único tesoro, los restos de quienes cayeron anónimamente defendiendo el derecho del pueblo angolano a ser libre.

Momentos difíciles no faltaron, recuerda como si fuese ayer cuando trataron de atravesar una zona y quedaron atrapados en un terreno pantanoso con toda la técnica en la caravana: “Días en los que avanzábamos no más de 100  metros. En esa situación estuvimos casi un mes, por suerte, no hubo ataques enemigos, allí la defensa hubiera sido, si no imposible, extremadamente compleja.

-¿De su estancia en ese país

qué le resultó más impactante?

El nivel de incultura y las costumbres diversas fueron chocantes para todos los combatientes. Por ejemplo, en el campo trabajan las mujeres, y  no preguntes por qué; te responden que están allí para eso, y lo ven de la manera más natural. A la hora de comer, primero se alimenta el esposo, después ellas y luego los niños, que casi nunca son pocos. Imagínate la diferencia con nuestras costumbres, aquí los primeros en la casa son los muchachos.

Pero con las vicisitudes de la guerra casi nada es comparable, la inseguridad con la cual se vive, la incertidumbre de si es o no el último día, es algo inolvidable para Emilio: “Ver caer un compañero a tu lado, sin poder hacer nada por salvarlo te llena de rabia y de frustración, pero saber que pudiste haber sido tú ese que murió, te hace pensar en la familia.

“No tengo razón para negarlo: el miedo es algo que sentimos, todos tememos a la muerte, pero no puedes dejar que venza, porque puede costarte la vida. La familia la tienes más presente que nunca, a cada hora estás pensando qué le pasará a tu gente si mueres, quizás sea la razón más importante para mantenerse vivo.

“Los momentos especiales eran cuando recibíamos cartas de Cuba. Ese día podía ser el mejor o el peor, el hecho de leer unas pocas líneas de la familia, contando cualquier cosa, dan un ánimo que nadie puede imaginar; pero, si no llegaba ninguna carta, se te caía el mundo encima, la cabeza se llenaba de malos pensamientos. Ver llorar como si fuera un muchacho chiquito a un hombre que enfrenta la muerte todos los días, pone la carne de gallina. No se encuentran las palabras precisas para consolarlo, en aquel momento esas cartas eran el único vínculo que nos mantenía unidos a la patria.”

-¿Cree que se ha reconocido lo

suficiente a todos aquellos

que pelearon en Angola?

Nunca fuimos allí en busca de gloria, ese no era nuestro objetivo, quizás, en mi modesta opinión, se debería prestar mayor atención a quienes participaron en la tarea de la liberación angolana. En mi caso, he vivido toda la vida aquí y mucha gente se enteró que fui a Angola hace unos días. Que los jóvenes conozcan estas cosas es una deuda que en algún momento se deberá saldar.

Y es así, pocos son los de esta generación del Internet y la música house que tienen conocimientos sobre la guerra en Angola. La historia contada por sus actores resulta más creíble y cercana para todos; los libros son muy importantes, pero nada sustituye al encuentro con la realidad de hombres de carne y hueso, como usted o como yo. Ellos no coinciden en su gran mayoría con la descripción del héroe homérico, pero los superan en coraje y decisión, pues a golpe de sacrificio y sangre escribieron una página gloriosa en la historia de nuestro país, la cual, esperamos, sea rescatada pronto, para que héroes como Emilio Balado Quiñones, no permanezcan en el anonimato.      

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central Demostrar que las personas sencillas que pelearon en Angola, tienen un lugar meritorio en el corazón del pueblo, la necesidad de rescatar del olvido a muchos de ellos.

Objetivos colaterales: Hacer ver la manera en que influye la guerra en la vida de quienes participan de manera directa en ella, y en sus familiares.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Frase del entrevistado
Tipo de entrada: De presentación
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1- cerrada, 2-abierta, 3-de opinión.          
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Entrevistado, hijo, esposa, vecinos de la zona: directas y no documentales.



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