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"LA FLORA Y FAUNA SON PATRIMONIO DE LA NACIÓN"

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José Alberto Álvarez, especialista principal del Centro de Inspección y Control Ambiental, aborda la Resolución 160 y destaca la importancia de no dañar la biodiversidad.

 

Texto y foto:
ROBERTO MÁRQUEZ LÓPEZ DE VIVIGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Detenido un español proveniente de La Habana en el aeropuerto de Santa Cruz de Tenerife, quien intentaba introducir 136 aves nativas cubanas en esa Isla Canaria.

La Oficina Nacional de Inspección Pesquera, perteneciente al Ministerio de la Industria Alimentaria (MINAL), confiscó 108,3 toneladas de langosta y camarón entre noviembre de 2011 y mayo de 2012, junto con 69 376 metros de redes pesqueras ilícitas y numerosos cocodrilos y tortugas marinas.

Las anteriores infracciones son solo dos ejemplos de las noticias que a diario se refieren a los daños en la biodiversidad cubana. Con el objetivo de frenar este problema se estableció por el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente la Resolución 160 en 2011, la cual ampara a las especies significativas de la flora y fauna cubana.

En ella se incluyó por primera vez una lista con plantas y animales endémicos, en peligro de extinción, raros, y también de alto valor económico y ecológico. Esta normativa contempla: cinco tipos de equinodermos (de piel espinosa), ocho de arácnidos (arañas), cuatro de escorpiones, 26 de insectos, 143 de moluscos, tres de esponjas, 34 de peces, dos de anfibios, 53 de reptiles, 237 de aves, 16 de mamíferos, y 745 ejemplares de la flora.

Para ampliar sobre la reciente Reglamentación, conversamos con José Alberto Álvarez, especialista principal del Centro de Inspección y Control Ambiental (CICA), y con más de veinte años de experiencia.

-¿Cómo se está aplicando

esta nueva regulación?

Entró en vigor en el 2011 y salió en la Gaceta este año. Por eso estamos en un momento de implementación. Divulgarla es nuestro trabajo ahora. Antes nos habíamos reunido con las asociaciones de artesanos y empresas, se habían capacitado a especialistas de otros territorios y aún tenemos pendiente el contacto con las sociedades religiosas. También realizamos controles a nivel provincial.

-El Decreto Ley 200 del CITMA establece

las contravenciones a los infractores que

dañan la biodiversidad y este se

complementa con la Resolución 160.

¿Son rigurosas las medidas?

No, porque las multas pueden oscilar entre 200 y 250 pesos en moneda nacional para personas naturales –incluso triplicarse- y 5 000 para las instituciones; en ambos casos se incluye el decomiso. Son realmente bajas. Por ejemplo, un tomeguín puede venderse en más de 16 dólares.

-Aumentarlas, quizás...

La solución no es incrementarlas. Propongo que si cogemos a un individuo con un gavilán, el animal irá para un centro de rescate, pero el sujeto le pagará la alimentación y el cuidado por tiempo indefinido. ¿Por qué tiene el Estado que correr con los gastos?

-El término centro de rescate me

remite a documentales del Discovery

Channel, ¿me aclara, por favor?

Al decomisar los ejemplares, estos van para allí, o al medio silvestre en situaciones extremas si están muy amenazados. En el sitio permanecen en cautiverio, y se rehabilitan, porque las especies pueden no saber alimentarse de la naturaleza o cómo reproducirse. En muchos casos se mantienen retenidos el resto de su vida. Es un tema que no está normado, hay insuficientes lugares, y los zoológicos no son para eso, aunque en muchas ocasiones “dan el paso al frente”.

-¿Dificultades en la aplicación

de la reglamentación?

Hay cosas en que la ley nos ampara y no tenemos condiciones para cumplirla. Por ejemplo, está prohibida la tenencia y captura sin licencia de las cotorras. ¡Cuántas aves de este tipo no hay en las casas cubanas! Para mantenerlas registradas les inyectamos microchips y quedan marcadas con dígitos, y luego se otorga la licencia. Cada identificador cuesta aproximadamente cinco dólares, y es muy difícil su importación. Estamos buscando convenios internacionales para obtenerlos. Es un proceso complicado. En fin, sabemos cómo “vigilarlas”, pero se nos hacen difíciles los recursos para ello.

-¿Es abarcadora la regulación en cuanto

al número de especies que contiene?

De manera general, sí, aunque no igual para todos los grupos, quedan fuera muchos animales y plantas. De algunos desconocemos su estado de conservación, y hay otros que se nos imposibilitan identificar.

-¿Por qué?

La mayoría de la flora y la fauna de Cuba es endémica. Para determinar los especímenes más vulnerables se deben realizar estudios, es un trabajo muy complicado para los científicos si no cuentan con la información adecuada.

-¿Algo que quiera acotar?

Nadie, pero absolutamente nadie, puede hacer uso de un recurso que no es suyo sin la debida autorización. En el mundo entero existen normas para la protección de los animales y plantas. La flora y fauna son patrimonio de la nación, de todos sus habitantes, de hoy y del mañana. Debemos luchar para que las nuevas generaciones conozcan la mayoría de las especies que en la actualidad habitan en la naturaleza.

Pie de foto: El especialista José Alberto Álvarez expresó que las nuevas generaciones deben conocer las especies de hoy, y la Resolución 160 contribuye a salvarlas.

 

02/05/2013 19:56 islalsur #. Medio Ambiente


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