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ÁNGELES MARINOS PIDEN “CLEMENCIA”

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Maira Montoya, vicedirectora científica del Acuario Nacional, explica por qué es importante cuidar al manatí, único mamífero herbívoro del mundo, hoy en peligro de extinción.

DAIRON IVÁN MIRANDA QUINTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¡Mairaaaaaaaaa! Es la expresión de recibimiento para este joven estudiante de Periodismo en busca de la “Montoya”, apellido con que cariñosamente llaman compañeros de trabajo a la vicedirectora científica del Acuario Nacional, activa investigadora y apasionada de la biología marina. Al principio, cuando pregunté quién podía ayudarme con la entrevista de opinión, y me dijeron su cargo, pensé en millones de dificultades antes de disponer de su atención por algunos minutos, sin embargo, ella, a pesar de sobrados compromisos laborales, respondió todas las preguntas con una paciencia notable.

La especie escogida para abordar el tema de medio ambiente fue el manatí, en específico el antillano, mamífero en peligro de extinción del cual se desconocen, por gran parte de la población, tanto su estado actual como su importancia para el hombre. Este animal logró adaptarse a las aguas cubanas donde nada tranquilo y es considerado una joya de la fauna nacional; pero no está exento de actitudes descontroladas como la caza furtiva, la captura incidental por redes de pesca, la contaminación del hábitat (ríos, presas, manglares) y, en menor medida, por la colisión con los barcos.

-¿Qué relevancia tiene

para el ser humano la

existencia del manatí?

Su función reguladora del entorno marino. Él simboliza un efectivo instrumento para el control biológico de diversos tipos de plantas indeseables, las cuales limitan el tiempo útil de estanques naturales y artificiales utilizados con fines económicos.

Algunos estudios afirman que se alimenta diariamente de 100 libras de 23 tipos de esas plantas, al punto de ser catalogado como “vaca marina” por el impresionante y voraz apetito. Imagina entonces cuánto contribuye al equilibrio ecológico.

También es una rareza ecológica, no solo por ser acuático, una condición presente en otros mamíferos, sino por ser el único herbívoro del mundo.

-¿Se ha comprobado en la

práctica su efectividad

para el control biológico?

Sí. En países como Guyana los manatíes han sido utilizados con éxito en tal labor, lo cual por medios manuales o mecánicos resulta muy costoso. Los métodos químicos, aparte de no ser económicos, son peligrosos para otras especies, incluyendo al ser humano.

Pertenece al grupo Sirenia, nombre surgido al ser identificado con las mitológicas sirenas. Estudios paleontológicos demuestran que las sirenas proceden de un orden similar al de los antiguos mastodontes y los actuales elefantes.

-¿Qué otra importancia

posee la especie?

Gracias a características de su físico como son el peso y la constitución orgánica, representa una reserva natural de carne, grasa y piel, por lo que es indispensable su cuidado y preservación. La piel tiene una calidad excelente, puede ser hasta de cinco centímetros de grosor en los adultos y después de ser tratada, con el proceso correspondiente, ser utilizada para cubrir disímiles necesidades industriales y de artículos de uso personal.

-¿Considera que en Cuba se

realiza un trabajo serio con

respecto a la protección

de este mamífero?

Bastante serio. En 1909 la Gaceta Oficial de la República dictó la primera ley de protección del manatí al considerarlo una especie rara en peligro de extinción. Hoy día esta preocupación está recogida en el Reglamento de Pesca, y dicho animal aparece como vulnerable en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza en Cuba (UICN). Su resguardo, incluso, rebasó los límites nacionales y se encuentra reflejado en la Convención Internacional de Especies Amenazadas (CITES), acuerdo puesto en vigor en 1975 que no permitió la extinción de ninguna de las especies acogidas desde su creación.

-¿Cree usted que en nuestro

país exista una verdadera

conciencia de su cuidado?

No debo absolutizar, pues estaría mintiendo, mas sí puedo afirmar que en numerosas ocasiones pescadores, quienes más contacto tienen con los manatíes, han declarado a diferentes medios de prensa abrirles de forma frecuente brechas para que escapen de sus redes sin salir dañados. Dichos incidentes ocurren debido a su poco desarrollo del sentido de la vista, esto los hace más indefensos ante los peligros.

-Su principal enemigo…

El hombre, sin duda alguna. Con solo mencionar dos de las acciones más inescrupulosas, no existe objeción acerca de mi planteamiento: la caza furtiva y la contaminación del hábitat. ¿Puede un depredador natural desatar o llevar a cabo cualquiera de estos dos elementos? No. Además, el manatí no tiene depredadores o amenaza alguna en los lugares donde vive. No son agresivos y andan en pequeños grupos, adquiriendo a veces características de rebaño en determinadas áreas de la costa. Son apacibles mientras no se les molesta.

Nadie ha visto alguna vez a un manatí irritado, no son posesivos ni recelosos con respecto al territorio, no pelean entre ellos y no poseen líderes. Prefieren jugar persiguiéndose y “besándose” unos a los otros. Son conocidos también, como “ángeles marinos”.

Pie de fotos: 1-Maira Montoya, vicedirectora científica del Acuario Nacional de Cuba. 2-Manatí Antillano o del Caribe (Trichechus manatus).

 

18/07/2013 08:11 islalsur #. Medio Ambiente


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