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SANTIAGO ÁLVAREZ, CRONISTA DEL TERCER MUNDO

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El destacado documentalista cubano recibió el primer Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1991.

BEATRIZ LOBAINA, GABRIELA RODRÍGUEZ-LOECHES Y PHU DOAN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

“A la misma hora en que te daban sepultura escuché,
interminable casete de silencios posmodernistas,
nuestra última conversación y me dije: qué cosa rara
es la muerte si del lado de acá hago maravillas
con tu voz que no acudió al funeral.
De nuevo, gracias, compañero”,
Roberto Rodríguez Menéndez.

Santiago Álvarez Román nació el 8 de marzo de 1919 en la Habana Vieja, en el callejón de Espada, número 8, primer piso. Siempre dijo que hacía un cine que llamó Cine Urgente porque nació en una ambulancia y muchas personas no sabían ese detalle. “Fue sobre las ocho de la noche. Yo soy  Piscis. Si mi madre viviera recordaría el trabajo que costó llevarla al hospital porque en ese momento había una huelga de transporte”, afirmó el destacado periodista.

Desde pequeño fue muy politizado. Su madre había nacido en Salamanca y su padre en Oviedo, España, este último fue anarquista y eso lo hizo seleccionar políticamente hechos que iban a marcar su propia vida.  A la edad de 15 años  inició una hora de Radio por la CMBN y después por la CMBZ, Radio Salas, y lo hizo como director. Empezó a través de la Radio a hacer cine.

A los 19 años, después de estudiar dos años Medicina, se marchó a Estados Unidos donde, según sus propias palabras, vivió en carne propia los estragos del racismo, fue minero, fregador de platos, corrector de pruebas, pulidor de metales y, por último, antes que intentaran reclutarlo para el ejército norteamericano, vendedor de ropa interior de mujeres.

En ese país, Santiago vivió un episodio que lo marcó de por vida: una señora de color cargando a su hijo se subió a un ómnibus, en el que era prohibido que los negros se sentaran delante, él intentó darle el asiento y las personas se escandalizaron y empezaron a protestar. Este suceso lo inspiró para lo que fue en 1965 su documental Now.

Trayectoria

En la década del 50 ingresó en la emisora CMQ. Allí se entrenó como musicalizador de programas televisivos y radiales, en una especie de edición de cortes dramáticos, lo que le permitió captar momentos de creación a través de imágenes auditivas y de esta forma empezar el vínculo con este “tipo de arte” como él decía.

Al triunfar la revolución, con 40 años de edad, dio sus primeros pasos  en el cine  y se sorprende al hacer el noticiero dedicado a la muerte de Benny Moré, “El bárbaro del ritmo’’. “Ahí veo el traslado de mis sentimientos al cine, veo su lenguaje, veo mi emotividad reflejada, lo que sirve para expresarme”, declaró cierta vez.,

Los dos primeros trabajos de Santiago que aparecen en su filmografía fueron codirigidos: Escambray (1961) junto a Jorge Fraga, y Muerte al invasor, al lado de Tomás Gutiérrez Alea. En 1963 realiza su documental Ciclón, colocando a la filmografía cubana en planos internacionales y  en el que se aprecia una notable sensibilidad. Desde ese momento su cine fue toda una proyección imaginativa, una búsqueda constante de soluciones propiamente cinematográficas.

En 1965 realiza su documental Now, nacido de sus experiencias en Estados Unidos, y en el que denuncia la discriminación racial en ese país. En 1968 produce LBJ por la existencia de una situación política triple en ese propio país, es decir, L por el asesinato de Luther King, la B por Bob Kennedy y la J por John Kennedy.

En 1969 vio la luz su documental 79 primaveras, que cuenta sobre las principales figuras de la guerra de la República Democrática de Vietnam, Ho Chi Min y Lyndon Jonson.

La obra de este gran hombre se destacó por la presencia activa del periodismo, el reflejo de importantes hechos históricos, el genial uso del montaje y el empleo de la banda sonora como parte indisoluble de la acción dramática.

Él defendía la importancia del periodismo cinematográfico como enriquecedor del documental y decía “yo informo de acontecimientos a partir de ideas que tengo sobre esos acontecimientos”.

Santiago integró las filas de Partido Comunista de Cuba (PCC), fue asesor del Ministro de Cultura de Cuba, presidente de la Federación Nacional de Cine Clubs y hasta 1986 miembro de la Asamblea Nacional del Poder Popular.

¿Cómo era Santiago?

Irdelisa Ledón, periodista ariguanabense, al referirse al documentalista expresó: “¿Cómo era Santiago? Recuerdo que todas las veces que lo vi vestía de negro, pero no tenía que ver nada con su alma. Era carismático y creativo, cuando terminaba de realizar un trabajo siempre  sonreía de satisfacción.

“Lo conocí  un día  cuando llegó una caravana con Fidel y Álvarez a la secundaria donde estudiaba. Las muchachas estábamos en un campo lleno de fruta bomba recolectando los frutos. El maestro se bajo del carro y se puso a trabajar junto a nosotras. Al año siguiente, estrenó su documental acerca de la Federación de Mujeres Cubanas, inspirado en aquella mañana en las que las niñas también aportábamos con nuestro esfuerzo a la Revolución”.

Julio Simoneau, fotógrafo y corresponsal de guerra ya retirado, señaló que Santiago era muy dinámico, emotivo, con una imaginación sorprendente y le gustaba respetar a sus compañeros para poder exigirles un buen trabajo. “Siempre era el primero en todas las actividades por muy difíciles que estas fueran”, añadió.

“Trabajando me hice artista, periodista cinematográfico y documentalista”, manifestó el cineasta en una ocasión.

Santiago no hacía guiones para sus documentales y entonces es válido preguntarse: ¿Cómo pudo organizar y ordenar el trabajo?

Simoneau recuerda que no es que no hiciera guiones, porque no hacia el típico y convencional guión, él estructuraba y decidía el montaje de todo el trabajo en el cuarto de edición donde asumía el momento culminante del trabajo mismo a través de la creatividad. De todas maneras llevaba siempre notas en la pre-filmación, en la filmación y en la post-filmación.

Reconocimientos otorgados por trabajos importantes que realizó

--Muerte al invasor (1961), en codirección con Tomás Gutiérrez Alea. Filme notable del año. V Festival de Cine de Londres, Inglaterra, 1961. Premio al mejor programa de conjunto. Festival de Leipzig, RDA, 1961.

--Ciclón (1963). Premio Paloma de Oro en el VII Festival Internacional Cinematográfico. Premio Trofeo de Plata en el Festival Internacional de Cine de Melbourne, Australia, 1965.

--Now (1965). Premio Paloma de Oro en el VIII Festival Internacional Cinematográfico de Documentales y Cortometrajes de Leipzig, RDA, 1965. Certificado al Mérito, XI Festival de Cine, Cork, Irlanda, 1966.

--Cerro Pelado (1966). Premio Paloma de Oro en la categoría de mediometraje en el IX Festival Internacional de Documentales y Cortometrajes de Leipzig. RDA, 1966. Mención Especial al Programa Conjunto, en el V Festival de Cine Latinoamericano de Viña del Mar, Chile, 1967.

--Hanoi, martes13 (1967). Premio de la crítica cinematográfica de la RDA. X Festival Internacional de Documentales y Cortometrajes de Leipzig. RDA, 1967. Premio Paloma de Oro en el X Festival Internacional de Documentales y Cortometrajes de Leipzig. RDA, 1967.

--79 primaveras (1969). Gran Premio Paloma de Oro, XII Festival Internacional Cinematográfico de Documentales y Cortometrajes de Leipzig. RDA, 1969. Premio FIPRESCI, XII Festival Internacional Cinematográfico, Leipzig. RDA, 1969.

--Los cuatro puentes (1974). Premio al mejor filme especial en el Segundo Festival Cinematográfico de Jamaica, 1975. Premio al mejor Director, en el Segundo Festival Cinematográfico de Jamaica, 1975.

--Abril de Vietnam en el año del gato (1975). Trofeo Especial otorgado por el Ministerio de Cultura de la República Democrática de Vietnam, 1975. Premio Organización Internacional de Periodistas, XVIII Festival Internacional de Cine Documental y Cortometraje. Leipzig, RDA, 1975.

--Concierto mayor (1997). Premio Caracol al mejor documental, 1997. Premio UNEAC, 1997.

--La Isla de la música (1997). Premio Especial del Jurado Caracol, 1998. Distinción RAL Programa Latinoamericano para Televisión, 2001.

--Para bailar, La Habana (1998). Premio Chez Monique, 1999. Premio ITEM 2000, Francia, al mejor documental transmitido por vía digital en el año 1999.

Premios por la obra de la vida

A Santiago Álvarez le otorgaron el primer Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1991.

“Muchas veces he dicho que ante todo soy periodista, luego cineasta y después soy periodista y cineasta. No nací cineasta, ni artista yo me hice cineasta y me hice artista. En el cine documental está toda la historia de nuestra revolución. Yo lo prefiero por encima de cualquier otro género, porque me siento más periodista que cineasta, y más revolucionario que periodista”, afirmó Álvarez.

Le fueron concedidas también la Orden Félix Varela de Primer Grado, y la Distinción Félix Elmuza, de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC). Además del Premio Coral Especial al conjunto de su obra en el X Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano y la Paloma de Oro al conjunto de su obra en el Festival de documentales de Leipzig.

El fundador y director del noticiero del ICAIC Latinoamericano fue nombrado miembro de la Academia de Artes de la República Democrática Alemana y maestro perenne de la Escuela Internacional de Cine de San Antonio de los Baños.

Legado que dejó el documentalista 

Santiago Álvarez Román no solo le aportó al periodismo cinematográfico cerca de 120 documentales y 600 noticieros, sino que su archivo de imágenes y sonido es un libro de historia abierto que fue realizado por la propia Revolución día a día, cada semana. Ahí están los fotogramas, la música, los muñequitos y las fotografías. El ICAIC fue escuela para una gran cantidad de directores, camarógrafos y editores del Tercer Mundo que vinieron a trabajar con él.

“Pero sin lugar a duda el más grande de sus aportes es el documental NOW,  según los norteamericanos precursor de videoclip. En la época en que lo realizó no existía la música electrónica ni el video clip, el que surgió mucho después. Aquí trabaja el silencio como parte sonora en el documental, método que no se había visto antes en el mundo del cine”, significó José A. de la Osa, periodista del diario Granma.

Álvarez plantea que el cine documental, en sus estructuras tiene una especificidad especial en el elemento dramático. De ahí que se clasifique este estilo de cine documental con el nombre de documentalurgia, lo mismo que hoy dramaturgia.

El revolucionario no descubrió la mesa de animación, pero fue el primero que empezó a utilizarla en el ICAIC con el propósito de desarrollar ideas dentro de un documental. Las personas no sabían qué hacer con esa máquina y él vio que se le podía dar vida a fotos fijas logrando una proyección especial dentro del montaje.

En una ocasión le preguntaron: “Si tuviera la oportunidad de volver a vivir, ¿lo encontraríamos en el cine?”. Él respondió: “No, soy un frustrado de la Medicina. Estudiaría Medicina”. 

El último suspiro

El Gran Brujo de los Andes, como también se le conoce al periodista, falleció en La Habana el 20 de mayo de 1998 a causa del mal del Parkinson, con 79 primaveras, igual que su famoso documental. Su cuerpo yace en el Cementerio de Colón.

Como creador de excepcional sensibilidad, incansable experimentador y comprometido militante de las causas emancipadoras de los oprimidos, Santiago Álvarez ocupa un sitial privilegiado entre los grandes del cine. En palabras de Alfredo Guevara: “Era un imán, cien mil imanes, con milenios del ser, de la cultura toda sobre sus hombros irradiando”.

Anualmente la ciudad de Santiago de Cuba celebra en su honor el Festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez In Memoriam”, dirigido por su viuda Lázara Herrera.

 

12/03/2014 06:33 islalsur #. Entre colegas


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