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DEL OTRO LADO: LIBRO DE RARA BELLEZA

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LAYDIS SOLER MILANÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Del otro lado, libro de cuentos del ensayista y narrador cubano, Rafael de Águila, publicado en el 2010, presenta una singular belleza, pues mezcla lo cotidiano y vulgar con lo culto a la hora de mostrar con acertada claridad el pensamiento femenino actual.

Los guiones o aclaraciones de qué personaje habla en cada momento resultan innecesarios para el autor cuando relata sus historias. Él consigue, mediante un párrafo que solo acaba con el punto y final de cada cuento, mezclar con corrección descripciones, diálogos directos y elementos narrativos.

Esta simbiosis de narración y diálogo, sin distinción alguna de cuando es uno u otro, o especificación de qué persona dice los parlamentos escritos, es chocante para el lector al acercarse por primera vez a la obra. Luego, aunque a veces surjan algunas dudas, el receptor se adentra en las diversas tramas sin dificultad, adaptándose al estilo del autor.

El narrador no es el clásico omnisciente que sabe todo sobre los hechos, esta vez se limita a describir sucesos para dejar que los propios personajes rememoren el pasado, vivan el presente y añoren el futuro en un mundo no muy diferente al de la Cuba de hoy, donde jóvenes y adultos luchan por seguir sus sueños, y persisten tabúes  como la homosexualidad.

En la obra, Premio Alejo Carpentier 2010 en la modalidad de cuento, predomina el lenguaje popular. Frases obscenas y las llamadas malas palabras enfatizan la idea del autor de mostrar la forma de hablar cotidiana.

Pero, existe una contradicción, los personajes no son de poca cultura, se puede notar cuando hacen alusión a la música clásica, literatura rusa y frases en latín e inglés, por lo que tienen conocimientos suficientes para conversar coloquialmente sin llegar a vulgarismos, sin embargo, muchos caen en la chabacanería sin necesidad alguna, quizás como recurso irónico de Rafael de Águila para expresar que no solo en la marginalidad se utiliza este registro lingüístico y forma de actuar.

Algunos cuentos son graciosos, divertidos y de gran ingenio como Wagner y los cabrones, El viento y el polvo, Carpe Diem y El cielo gris de Asimos; otros tienen un argumento pobre, sin muchos misterios. En narraciones cortas es necesario lograr una historia sencilla, pero al mismo tiempo cautivadora, y a veces esto se pierde en el libro.

En los once cuentos abunda el erotismo, se hacen referencias explícitas a la sexualidad en relatos donde no es el amor lo que prevalece sino el deseo, el carácter aventurero e intrépido de la juventud, por ello la obra solo es recomendable para el público adulto.

Contextos diferentes, muchachas cuidando a una abuela senil, soldados en una guerra, gente atrapada en un elevador, el reencuentro de unos amigos en un funeral, intento de suicidio, fiestas nocturnas, entre otros, hacen partícipe al lector de situaciones cómicas y hasta las más trágicas no pierden la comicidad característica de la narrativa del autor.

Del otro lado constituye una propuesta literaria singular, principalmente por la forma desenfadada de su contar las situaciones controvertidas en las que la mujer se presenta, según Rafael de Águila, como el bálsamo contra tragedias y también como desencadenante de estas, pues ya sea de manera positiva o negativa, las féminas influyen en la sociedad cada vez más abierta en cuanto temas de la sexualidad.



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