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PERIODISMO PARA LA HISTORIA

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Tema: Para el periodista e investigador chileno Piero Castagnetto Garviso, “desde hace ya un tiempo a esta parte, la historiografía nacional y local ha apreciado a la prensa como una fuente primordial –previo análisis crítico– para muchas de sus vertientes o especialidades, tanto historia política como económica, social, cultural, etcétera”.

WALKIRIA JUANES SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Denominada por no pocos teóricos como “la  memoria del tiempo presente”, la prensa impresa es una fuente imprescindible para todo trabajo investigativo que busque conocer las costumbres, tradiciones y sucesos reales de una nación. La historia que está contenida en las páginas de los periódicos va enriqueciéndose con la aparición de las nuevas ediciones, y constituye una fuente documental del pasado y el presente.

Sin embargo, el investigador chileno Fernando Rivas, señaló que los periódicos y diarios no son textos inocentes, ni guardianes de la verdad absoluta; por el contrario, “son recipientes de visiones y percepciones sociales, registradas y validadas públicamente para la posteridad (2014: Web).

Periodismo para investigar

Para el periodista e investigador chileno, Piero Castagnetto Garviso, “desde hace ya un tiempo a esta parte, la historiografía nacional y local ha apreciado a la prensa como una fuente primordial –previo análisis crítico– para muchas de sus vertientes o especialidades, tanto historia política como económica, social, cultural, etcétera” (2014: Web).

La periodista del semanario cubano Trabajadores, Felipa Suárez Ramos, explicó que muchos investigadores recurren a la prensa para validar datos en su trabajo, y para respaldar antecedentes o declaraciones que obtienen de las fuentes; “también la utilizan para ilustrar y describir determinados hechos o momentos históricos, sociales y culturales”, señaló (EP, 2014).

Un texto histórico es una referencia de la realidad con los elementos del propio hecho. Las interpretaciones que se hagan de este deben ajustarse a lo verídico y todos los datos deben gozar de credibilidad.

En el periodismo, los requerimientos son similares, solo que este no asume los hechos frívolamente. Lo publicado responde a la agenda política, perfil editorial e intencionalidad del medio para el que trabaja el periodista. Como dice Mario Vargas Llosa, escritor,  investigador y politólogo peruano, “para el periodismo o la historia, la verdad depende del cotejo entre lo escrito y la realidad que lo inspira” (2014: Web). 

La profesora Maida Díaz Padilla, de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, comentó que el trabajo con la prensa como fuente para la investigación debe hacerse con cuidado, en busca de obtener los requerimientos de fiabilidad que exige la historia. “Debemos percatarnos de los deslices o errores que contienen los textos; tener en cuenta las jerarquizaciones y valoraciones del periodista, y discriminar adecuadamente la información para no mezclar hechos concretos con proyecciones futuras”, agregó (EP, 2014).

Por tanto, las publicaciones periódicas reflejan los acontecimientos y satisfacen el deseo ciudadano de estar informado. Una vez que su corta vigencia expira se convierten en documentos probatorios de una época, y constituyen un depósito del presente convertido en pasado.

Fernand Braudel, investigador y teórico español, advirtió sobre la calidad con que deben enfrentarse las informaciones y opiniones de la prensa impresa. Los acontecimientos registrados, “por cautivadores que sean, no siempre representan la secuencia de hechos del tiempo que pasa, solo reflejan un instante de relevancia momentánea. La historia no es el relato de acontecimientos sin más, no es solamente la medida del hombre, del individuo, sino de  los hombres, de todos los hombres y de las realidades de su vida colectiva” (Braudel, 2002).

Alina M. Lotti, periodista de Trabajadores, considera que los diarios son una fuente importante, pues “suelen compendiar mucho de  lo sucedido, o la forma en que los redactores vieron pasar los acontecimientos; aunque están expuestos al error, a la intencionalidad del periodista, y a los intereses de su medio que, según la política editorial, jerarquizan y discriminan la información” (EP, 2014).

Por su parte, Julio Moyano, investigador del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad Nacional General San Martín, de Buenos Aires, piensa que debemos tener conciencia de esto para calibrar y ubicar los testimonios o antecedentes que se extraigan: “Además, sus informaciones pasan por la calidad o prestigio informativo de que goce el medio, hay disparidad de niveles y notorias diferencias respecto a la relación que debe haber entre el acontecimiento y la representación periodística del mismo” (2014: Web).

Fernando Rivas escribió que revisar la prensa, tanto aquella que está vigente como la que permanece caduca en las hemerotecas, implica un acto de inmersión, de buceo entre las páginas, el cual debe comprender distintos niveles de investigación, análisis, y cuantificación y calificación de los antecedentes, para que todos los pequeños datos extraídos sirvan como ilustración y fundamentación de argumentos mayores (2014: Web).

La prensa y su contexto

Para Piero Castagneto, un periódico debe ser comprendido según el papel que desempeñó dentro de la sociedad, los intereses que representó, y los contenidos que privilegió. Pero también, respecto a la posición que ocupó dentro del sistema informativo y su articulación con otros medios; y tener en cuenta los sectores sociales de los que fue vocero, o de los que fue contraparte (2014: Web).

El teórico español, José Miguel Delgado Idarreta sugiere que “la indagación en la prensa debe ser combinada con la utilización de otras fuentes, a modo de confrontar la información y reconstruir el acontecimiento en una perspectiva más amplia, para entenderlo y dar cuenta de él” (2014: Web).

En el siglo XVIII la prensa aparece como el vehículo divulgador de la Ilustración y de las nuevas ideas. A inicios del XIX surge en Europa el concepto de libertad de expresión, de imprenta, y el auge de todo tipo de publicaciones periódicas como folletos, hojas volanderas, panfletos y otros. Mientras que el siglo XX afianza y divide el modelo del periodismo de empresa por una parte y, el de opinión por otra.

Pero, entre tantas transformaciones, la prensa sufrió desventajas. Tal es el caso del deterioro del modelo de “objetividad” que trajo el nuevo milenio, y el acercamiento real a que el Periodismo está regido por la intencionalidad. Por esto, el carácter documental de las publicaciones necesitaría de otros argumentos para sustentar su credibilidad como: fiabilidad de las fuentes utilizadas, y la notoriedad, reconocimiento y prestigio del medio.

Alina M. Lotti, aseguró que la revisión de la prensa como fuente para la investigación histórica debe ser contextualizada, con conocimiento sobre los grupos e intereses que involucra y defiende;  con las motivaciones que impulsan a sus redactores, con los discursos a través de los cuales se canalizan esas intenciones, y con otras publicaciones. Hacer un careo entre la misma prensa, para poder descartar datos imprecisos.

“Los textos no son neutros ni ingenuos,  y  tampoco dan cuenta de verdades absolutas; cuando más, entregan interpretaciones de los hechos, que son tratados y jerarquizados de acuerdo con concepciones y motivos muy particulares, siempre plagados de subjetividad según los intereses del periodista, quien responde a algo mucho mayor, su ideología”, expresó.

Bibliografía:

Castagneto Garviso, Piero: Bosquejo histórico de la prensa en Valparaíso (1826-1973). En: Tributo a Valparaíso, URL: http//www.universite.cl/ universidad editorial.com.  Consultado: 27-4-2014.

Rivas, Fernando: La prensa escrita como documento histórico: cuidado, prevenciones y consideraciones. En: Sitio Web de la Universidad de Valparaíso. URL: http//www.topuniversities.com. Consultado 27-4-2014.

Vargas Llosa, Mario: La verdad de las mentiras. Ensayos sobre literatura (1990). En  Seix Barral, Biblioteca Breve. URL: www.seix-barral.es. Consultado: 27-4-2014.

Braudel, Fernand: Las ambiciones de la historia. Editorial Crítica. Barcelona, España. 2002.

Moyano, Julio: Aportes lingüísticos para el análisis del texto periodístico como fuente de investigación histórica (1996-2010). En: Sitio oficial de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Universidad de Buenos Aires. URL: http//www.fcsyh.com. Consultado: 27-4-2014.

Delgado Idarreta, José Miguel. La prensa: fuente historiográfica. En: Sitio oficial del Instituto de Estudios Riojanos URL: http://dialnet.unirioja.es. Consultado: 27-4-2014.

Periodistas consultados:

Felipa Suárez Ramos, periodista del semanario Trabajadores.

Alina M. Lotti, periodista del semanario Trabajadores.

Profesora consultada:

Maida Díaz Padilla, de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana.



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