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EL AMOR NO SE HUNDIÓ

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VI TRAN KIM TUONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,  
Universidad de La Habana.

Titanic es el nombre del barco de pasajeros más grande y lujoso del mundo. En el año 1997 hicieron una película romántica con el mismo nombre, dirigida, escrita, producida y editada por el estadounidense James Cameron. Los protagonistas son Leonardo Di Caprio y Kate Winslet. Esta obra ganó un gran éxito con 1 800 millones de dólares y 11 premios Oscar.

Esta película me transmitió muchas emociones, especialmente el amor de la pareja. Aunque pertenecían a diferentes clases sociales existía una gran conexión entre ellos.

Ella era hija de una familia rica, sin embargo, no le gustaba la vida que tenía, ya que debía hacer trabajos en contra de su voluntad. Y el muchacho pertenecía a la clase pobre y había perdido a sus padres, pero nunca se rindió a su destino y siempre supo seguir adelante.

Lamentablemente, el mundo está separado por clases sociales en las que el más poderoso es quien domina. Debe mencionarse que la tercera clase de pasajeros del barco, quienes obtenían los pasajes más económicos y con menos privilegios, en comparación con la primera clase. Cuando el Titanic se hundió, a los pasajeros de la clase pobre no se les permitió subir a la parte superior del barco.

No hablo del presupuesto o el tiempo de duración de la película, sino de su enorme poder emotivo, tan grande como los propios motores del barco, encauzado como sus hélices gigantescas a entrar al corazón y perdurar como la historia de amor que la conduce.

Los conceptos universales de la experiencia y la emoción humanas son atemporales y familiares porque reflejan nuestra trama emocional básica.

El director deseaba incorporar efectos especiales innovadores en Titanic, para que continuara el desarrollo de la tecnología digital. Utilizó con gran frecuencia la cámara lenta, y aunque el espacio resulta muy vago, se presenta una oposición entre el ámbito de la realidad y el del sueño.

La banda sonora fue, como la película, un gran éxito tanto en la recepción de la crítica como en lo comercial. Los aspectos emocionales y románticos del filme también fueron muy elogiados.

En la escena donde el muchacho abraza a su novia y después extienden los brazos en la cúspide del barco, transmite una gran sensación de libertad, como si fueran los únicos seres humanos en el mundo y pudieran expresar los sentimientos más allá de lo infinito.

Titanic obtuvo buenas críticas tras su estreno. Esta película está hecha en forma impecable, inteligentemente construida, muy bien actuada y es fascinante... propuestas como esta no son difíciles de hacer, pero es casi imposible hacerlas bien.

Meticulosa en los detalles, con una gran amplitud de miras y alcance, Titanic es una de esas obras cinematográfica que se han vuelto poco comunes. No sólo ves Titanic, sino que lo experimentas.

Joseph McBride, de la revista Box office Magazine, concluyó en una nota que publicó al respecto: “Te quedas corto si describes a Titanic como la mejor película de desastre alguna vez hecha. La recreación del hundimiento en 1912 del inhundible barco hecha por Cameron, es una de las más maravillosas películas de entretenimiento popular serio que alguna vez emanó Hollywood”.



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