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RELATO DE UN SOBREVIVIENTE

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A la vuelta de 16 años, el joven Elián González rememora el fatal naufragio que arrebató la vida de su madre y la de diez personas más. El infortunio dio paso a un conflicto por su retorno desde Estados Unidos, en el cual el pueblo cubano se unió en muestra de solidaridad absoluta.

AMANDA DE URRUTIA SÁNCHEZ,

estudiante de primer año Periodismo,

Facultad De Comunicación,

Universidad de La Habana.

El 22 de noviembre de 1999 un niño, con apenas cinco años, fue sacado ilegalmente de Cuba por su madre, quien pretendía alcanzar suelo estadounidense para acogerse a la Ley de Ajuste Cubano. El viaje se efectuó en un menudo bote de aluminio con motor defectuoso al que abordaron catorce personas. Dieciséis años después, Elián González, quien planea graduarse este curso de Ingeniería Industrial, aun conserva recuerdos difuminados del embarco y la travesía.

“Dormía, me desperté por un momento y ya estaba montado en el barco. Me dijeron que íbamos a ver a mis tíos. Yo estaba medio drogado, eran muchas pastillas, calmantes para vomiteras y mareos. Al principio fue difícil salir, el barco se rompió y estuvimos varados un tiempecito en un cayo.

“La guarda frontera, no sé si fue la norteamericana o la cubana, nos paró y amenazó con disparar con una pistola de agua –una manquera utilizada para desequilibrar a los tripulantes de navíos sin jurisdicción–, rápidamente mi madre y otros me mostraron y dijeron: ‘Mira, va un niño con nosotros’ y nos dejaron continuar.

“No estoy seguro cuánto tiempo pasó hasta que empezaron a vomitar. Más tarde, casi se cae uno al agua y, para ayudarlo, todos se viraron para un mismo lado del bote causando desequilibrio. Cuando se dieron cuenta del error, trataron de remediarlo dirigiéndose hacia el otro costado del barquito, ese es el momento en que se voltea completamente y poco después se hunde”.

El cielo del estrecho de la Florida es el único testigo, una y otra vez, de estas tragedias. Cientos de miles de cubanos han perecido en su esfuerzo por llegar a los Estados Unidos y cada naufragio es tan funesto como el anterior, sólo varían los nombres de los muertos y los familiares que los lloran.

El último noviembre del siglo XX la historia se repitió. Desamparados en las aguas infestadas de tiburones del Mar Caribe, sin agua ni comida, luchaban por sobrevivir catorce personas. Nunca se sabrá la cadena de acontecimientos o la sucesión de casualidades que favorecieron la protección del ser menos apto para prevalecer. Entre desmayos y relámpagos de conciencia transcurrieron los días posteriores al siniestro para Elián González Brotons.

“Me montan en la balsa (una cámara de neumático), despertaba a ratos, dormía, los recuerdos son como fotografías. Llegó un momento en que nada más veía a mi mamá –la voz se le quiebra por un segundo, pude sentir las agujas en su garganta que le enrojecían los ojos–, hasta que ya no la vi más. A partir de ahí todo está borroso”.

Después de varios días a la deriva, el pequeño apareció en las costas de la Florida aferrado a la rústica balsa. Dos pescadores del área, a los que Elián no recuerda, lo rescataron y entregaron al Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos. En este intento de emigrar perecieron once cubanos, entre ellos la madre del infante, Elizabeth Brotons.

Al ver el nivel de deshidratación del niño, las autoridades norteamericanas decidieron hospitalizarlo. Elián les dijo la dirección y el número de teléfono de su casa en Cárdenas y así pudieron comunicarse con el padre y el abuelo; estos, a su vez, le pidieron a sus familiares residentes en Miami que se hicieran cargo de él hasta que fuera posible ir a buscarlo o que regresara a Cuba.

“Cuando veo a mis tíos, al principio no estaba familiarizado con ellos porque no eran ni los más cercanos a mí –el padre había llamado a otro tío en primera instancia, pero este no pudo cuidar de Elián en aquel entonces, por lo que Lázaro González, su tío-abuelo tomó la custodia–, fue chocante porque no los conocía. En el momento en que me voy a parar de la cama del hospital estaba todavía muy débil por los sueros, mucho tiempo sin haber comido y por poco me caigo, tuvieron que ayudarme a dar los primeros pasos hasta que pude caminar. Al inicio me sacaron en el sillón”.

El conflicto, que se extendió por siete meses, comenzó cuando Lázaro no permitió que su sobrino-nieto regresara a Cuba. La situación tomó un giro inesperado porque Juan Miguel González, el progenitor de Elián, estaba en todo su derecho de reclamar a su hijo porque según las constituciones de ambos países implicados, el acto cometido por Elizabeth Brotons clasifica como un secuestro, pues el padre del menor no sabía de los planes de su ex esposa y, por ende, no dio su consentimiento.

Sin embargo, la incertidumbre existía porque dada la práctica jurisprudencial estadounidense denominada "wet feet, dry feet" ("pies mojados, pies secos"), los cubanos que alcanzan las costas de los Estados Unidos pueden solicitar asilo político en ese país.

-¿En los meses que estuviste en Miami sabías que tu padre te estaba reclamando, pero que algunos de tus familiares no permitían tu regreso a Cuba?

“Yo veía lo que sucedía allá nada más, nunca vi un televisor, ni vi a un pueblo desfilando por mí, nunca supe lo que pasaba aquí. Sí sabía que mi papá quería estar conmigo. Las pocas veces que permitieron que hablara con él, siempre lo dijo. Ponía a mi hermano al teléfono, como estaba muy chiquito no podía hablar ni nada, pero papá sabía cuánto disfrutaba hablar con él. También ponía a todos los primos para hacerme sentir mejor.

“Mis tíos de Miami hacían que llevara la vida muy a prisa. Me atosigaban con muchas cosas, muchas actividades, para tratar de que estuviera lo más ocupado posible y que no pensara que estaba lejos de la familia.

“En un inicio no fui a la escuela y cuando empecé no me gustaba porque casi nada entendía. Quisieron imponerme, no las clases comunes que se dan allá en inglés como una preparatoria, sino el idioma, supongo que sería porque querían utilizarme como una figura mediática. Me trancaban en un cuarto con una profesora que nada más me hablaba en inglés y eso, para un niño de seis años, era muy fuerte.”

-Cuándo tu papá fue a verte a los Estados Unidos, ¿te enteraste?

“Sí, pero como nunca llegaron a un acuerdo, no pude verlo. Yo no entendía bien lo que pasaba, claro, me puse triste, pero ellos estaban siempre encima de mí y desviaban mi atención con regalos y otras distracciones”.

Numerosas negociaciones y discusiones entre el gobierno de Cuba y el Servicio de Inmigración y Naturalización y el Departamento de Justicia estadounidenses terminan por acordar que el niño debe ser devuelto a su padre en Cuba. La Fiscal Nacional, Janet Reno, fija el 13 de abril de 2000 como último plazo para la devolución.

La batalla llega al Congreso estadounidense y a los tribunales federales. Los parientes de Elián, apoyados por militantes anticastristas, rehúsan cumplir el ultimátum. El 22 de abril, después de fracasar las negociaciones con los parientes de Elián, el Departamento de Justicia ordena que el menor sea sacado por la fuerza de la casa en que se hallaba y entregado a su padre, que ya había viajado a los Estados Unidos para reunirse con él. Seis días después, Juan Miguel tenía la custodia oficial de su hijo.

“Hoy, lejos de guardarle rencor a alguien por lo que pasó, siento gran compromiso con el pueblo cubano. Una vez Fidel Castro Ruz me dijo ‘Ya tú eres alguien, ahora sé bueno en algo’, así es como agradeceré el amor que la gente me dio siendo el mejor profesional y ser humano que pueda”.

Pie de fotos: 1) El joven Elián González; 2) Momento en que las fuerzas norteamericanas sacaron a Elián González de la casa de sus tíos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer las interioridades del naufragio del barco en el que viajaba Elián González y el conflicto posterior desde las experiencias del mismo.

Objetivos colaterales: Demostrar la cantidad de personas que mueren incentivados por la Ley de Ajuste Cubano.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su estructura: Mixta.

Por su contenido: Retrospectiva.

Por el canal que se obtuvo: Vía directa (cara a cara).

Tipo de título: Genérico

Tipo de entrada: Retrospectiva.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipos de preguntas declaradas:

1-¿En los meses que estuviste en Miami sabías que tu padre te estaba reclamando, pero que algunos de tus familiares no permitían tu regreso a Cuba?(Cerrada); 2-Cuándo tu papá fue a verte a los Estados Unidos, ¿te enteraste? (Cerrada).

Tipo de conclusión: De del entrevistado.

Tipo de fuentes: Directas y documentales (Artículo de EcuRed “Elián González”, entrevista brindada por Elián a la televisora estadounidense CBS, entre otros materiales y artículos localizados en el Museo de La Batalla de Ideas).

 



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