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¿QUÉ SIGNIFICA LA VIDA?

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La película “Viva” propone realizar un análisis acerca de la situación actual de los transformistas en Cuba.

HUE TRAN THI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Uno de los mejores filmes cubanos más recientes es Viva, dirigido por el productor irlandés Paddy Breachnat y rodado en La Habana por la Agencia Publicitaria, en septiembre de 2015, el cual refleja la vida social de un transformista residente en la Isla.

Desde la primera escena, el director pretende mostrar dos de los problemas que se consideran cada vez más recurrentes en el cine cubano: la homosexualidad y la transexualidad, a través de las clases que ofrece “Mama” (Luis Alberto García), a varios transformistas en un cabaret.

En una hora y cuarenta minutos de duración, el largometraje, basado en el drama Cabeza de muerte, del escritor Mark O´Halloran, muestra la vida de un joven de 18 años, Jesús (Héctor Medina Valdés), quien se dedica a arreglar las pelucas en un club nocturno e intenta conocer su verdadera identidad.

Viva, nombre con el que también se le conoce al actor, da título a la cinta, para mezclar el significado de la vida con la historia de su protagonista. Quizás por eso, en la obra abundan las escenas en las que Jesús y “Mama” exponen sus anhelosy los obstáculos por los que han atravesado para alcanzarlos, de maneras tan duras como la prostitución.

Mientras, la actitud solitaria del protagonista masculino y su vestuario humilde resalta la pobreza, incluso su modo de vivir. El filme presenta, además, los escenarios de la vida cotidiana con sus comidas típicas, como arroz, chícharo, pizza, boniato, bebida y café.

En el caso del maquillaje, se alcanzó destacar la historia que encarnan sus personajes mediante los labios rojos y brillantes para manifestar seducción ante el público. Igualmente, las interpretaciones de Héctor Medina Valdés junto a Luis Alberto García lograron transmitir algunas características de los homosexuales a partir del empleo de una voz pausada y gestos suaves.

En el caso de la fotografía, dirigida por Cathal Watters, presenta una iluminación débil que a su vez se entrelaza con la trama de la obra para sugerir el temor de los personajes ante el rechazo de la sociedad. En cambio, en las escenas del cabaret se muestra un juego de luces que mezcla los colores blanco, rojo y azul.

Por otra parte, la escenografía destaca la experiencia visual de sus realizadores a través del empleo de varios contextos como parque Central (frente al Capitolio), Habana Vieja y el Malecón para brindar una imagen general de la capital.

La película también expone las diferencias entre padres e hijos respecto a su orientación sexual, así como las vías que estos encuentran para desarrollar su futuro sin el apoyo de la familia. Un ejemplo de ello son las escenas de violencia entre Ángel (fue encarnado por el mismo Jorge Perugorría que en 1994 apareció en Fresa y Chocolate), papá de Jesús, y el joven, para evitar que trabaje en el club nocturno como transformista.

El largometraje se refiere también a muchos problemas actuales como la prostitución tanto femenina como masculina, la transexualidad, la pérdida de la virginidad, el embarazo precoz, el alcoholismo y la violencia familiar y trae una visión diferente de la sociedad cubana.

Canciones como “Ojalá que no puedas”, “Perdóname”, “Es mejor que tú lo sepas”, de varios compositores de la Isla, constituyen aspectos importantes en la ambientación de las escenas para dar sensaciones de tristeza y melancolía.

Luego de su estreno, el filme fue nominado a la preselección Oscar de este año, no solo por las buenas técnicas de rodar, sino por constituir una crítica a los prejuicios de la Isla que discriminan la homosexualidad, según precisó el diario Granma.

Otros elementos importantes resultan los momentos finales de la cinta, donde los directores critican los juicios acerca de la prostitución y cómo aún existen tabúes sobre tal realidad que no solo incluye a Cuba, sino al resto del mundo. Es una película que toca problemas de la sociedad cubana actual y por esa razón causa a los espectadores deseos de volver a verla otra vez.

Pie de foto: El maquillaje de los actores logró destacar la historia que encarnan sus personajes a través de los labios rojos y brillantes.



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