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SUBSIDIOS: ¿SOLUCIÓN O INCERTIDUMBRE?

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El municipio Habana del Este trabaja para aplacar deficiencias en la entrega de subsidios a la población.

Texto y foto:

SHEILA NODA ALONSO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Desde el primero de marzo del año en curso (2016), comenzó en el municipio capitalino Habana del Este la certificación de cheques para la entrega de subsidios de vivienda, solicitados por la población entre 2013 y 2014 y que, hasta el momento, no habían sido aprobados.

Yanet Alejo Ferrer, encargada del tema en la dependencia interna del Consejo de la Administración Municipal (CAM), afirma: “El pasado año quedaron más de 3 millones de CUP en la cuenta de la entidad. Esto se debió, principalmente, a la escasa preparación del personal”.

Añade que, a finales de febrero último, la cifra fue devuelta al Consejo de la Administración Provincial, aunque “ante la demanda de reabastecer al municipio, fueron otorgados 3 817 500 pesos (CUP), y con ese dinero se han emitido más de 80 cheques en menos de una semana”.

La entrega de subsidios en Cuba entró en vigor el 15 de enero del 2012, destinada a la compra de materiales para la construcción y el pago de mano de obra a particulares con licencia, para iniciar, reparar o rehabilitar las viviendas, respondiendo al Lineamiento 299 del Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba, según recoge la Gaceta Oficial.

Igualmente, a partir del 2013, se estableció un período de 15 días hábiles para preparar el expediente y someterlo a consideración del CAM, con el fin de que este decidiera su aprobación en un término de 30 días. El financiamiento disponible para el subsidio se corresponde con el 48,5 por ciento del impuesto recaudado sobre la venta en la comercialización de materiales de construcción en las provincias, indica la publicación.

En el 2014, la Agencia Cubana de Noticias informó acerca de las nuevas políticas para la entrega de subsidios, entre ellas, el establecimiento de dos convocatorias en el año, como mínimo, para la recepción de las solicitudes de la población, a partir del financiamiento disponible.

Al respecto, Alejo Ferrer subrayó que dichas disposiciones no se han concretado en Habana del Este. Ejemplo de ello lo constituye el caso de Pilar Navarro Bueno, de 69 años, residente en Alamar, quien solicitó un subsidio en el 2013. Alega que vive con su hija y nietos, menores de edad; además, es impedida física y padece de hipertensión, diabetes, entre otras enfermedades. Pilar necesita reparar la cocina y el baño, pues este le filtra al vecino de al lado.

Múltiples han sido las respuestas dadas a su insistencia: que no hay presupuesto, que debe regresar en seis meses, llamar dos veces por semana, la aparición en una lista para que el funcionario de la Dirección de Vivienda Municipal (DVM) hiciera el dictamen técnico, promesas de los directivos del CAM que se iban a encargar de su caso…  “Me han maltratado mucho y ya no tengo esperanzas, creo que no me va a dar tiempo a ver mi baño y cocina arreglados”, expresa la señora.

Como el de Navarro Bueno, existen más de 1 300 expedientes pendientes a ser aprobados desde el 2013, por falta de financiamiento en el CAM, explica Denise de Lubián Álvarez, jefa del grupo de subsidios del centro. A esto, hay que sumar el atraso acumulado desde el 2012 por el mal trabajo del personal, registros de ejecución que no estaban, tareas técnicas y expedientes engavetados, asegura.

El procedimiento para la aprobación de subsidios comienza en las oficinas de la DVM, donde se presenta la solicitud, explica la directiva: “Nuestra entidad está encargada de realizar el dictamen técnico. Por otra parte, los propietarios tienen derecho a los tres tipos de conservaciones: menor, mayor o célula básica y rehabilitación; mientras los arrendatarios y usufructuarios solo pueden pedir conservación menor o célula básica y rehabilitación”.

“El proceso continúa en el CAM, donde a partir de la investigación socioeconómica que realizan los trabajadores sociales se decide la aprobación del subsidio, se emite el cheque y se cierra el expediente. La desaprobación no tiene reclamación a ninguna instancia”, asegura.

Mayra de León Torres, trabajadora social que atiende las circunscripciones 4, 9 y 91 de Alamar, afirma: “Puede solicitar un subsidio cualquier persona natural con ingresos económicos que no suplan los gastos constructivos por esfuerzo propio, ni comprar por las redes de comercio los materiales de construcción”.

Primero se hace un cálculo de la entrada económica y los gastos familiares, si hay jubilados, enfermos, estudiantes y jóvenes que estén cumpliendo con el servicio militar. Los posibles salarios se unifican y de acuerdo con estos resultados se determina si deben recibir esta ayuda. Por lo general, quienes más la demandan son las personas mayores, afirma León Torres.

El trabajo del rastro (locales donde se comercializan los materiales para la construcción) es también determinante. En el municipio están localizados en Cojímar, Bahía y la Zona 11 de Alamar.

Miguel Sotolongo Ruiz, director del rastro ubicado en esta última localidad, asevera: “Los materiales por lo general están, por ser esta una zona de restauración, no de grandes construcciones y los subsidiados tienen prioridad”.

Al respecto, Matilde Mesa Fleites, subsidiada, expresa: “En varias ocasiones fui al rastro de Cojímar y Alamar en busca de los materiales y no los encontré o no tenían calidad, tuve que comprar las losas del baño en una Tienda Recaudadora de Divisas a un precio muy superior”.

No obstante, la entrega de subsidios es una atenuante a la difícil situación habitacional del país, más en un municipio como Habana del Este, el de mayor tamaño de la capital y con localidades fuertemente afectadas por la influencia del mar, opina Mesa Fleites.

Pie de foto: Los particulares de la construcción son los únicos autorizados para iniciar, reparar o rehabilitar las viviendas de las personas necesitadas.



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