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CUANDO EL AMOR ESTÁ DE VACACIONES…

CUANDO EL AMOR ESTÁ DE VACACIONES…

El 35 por ciento de las parejas de La Habana que asisten a las terapias sobre sexualidad atribuyen sus trastornos a la pérdida de confianza por traición.

ROSALIA CARMONA LEDESMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¡El amor es un asunto de dos…! Así reza un adagio popular que parece resumir, en pocas palabras, las esencias de ese polémico sentimiento. Pero la realidad es, en ocasiones, distinta, y la práctica demuestra que, no siempre, tres son demasiados.

Sí, señor, la infidelidad existe, está ahí, aunque algunos pretendan disfrazarla con vocablos complacientes: “Fue un desliz, una equivocación”, dicen entonces en un intento por justificar la traición. Sin embargo, el mal ya está hecho. La confianza languideció y el proyecto común murió una vez descubierto el engaño.

Este fenómeno constituye uno de los principales motivos de divorcio en la ciudad de La Habana, la mayoría de los estudios realizados por especialistas cubanos así lo corroboran.

Julio Salazar, especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX), sostiene que el 35 por ciento de las parejas capitalinas que asisten a las terapias sobre sexualidad, atribuyen sus trastornos a la pérdida de confianza que genera el descubrimiento de la infidelidad en una relación.

Solo en la capital, la disolución del vínculo matrimonial en 2012 se ha incrementado considerablemente. Los datos registrados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) revelan un total de 5 750 casos en el 2011 y 7 850 en el año siguiente.

Mayra Ordaz Hernández, licenciada en Psicología y profesora asistente de la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río,  señala que dentro de los estilos actuales de la familia cubana prevalecen una alta recurrencia a vivir en pareja desde edades tempranas, el incremento de las uniones consensuales y el alejamiento al vínculo tradicional del matrimonio, razones que acrecientan las probabilidades de traicionar”.

CON LAS MANOS EN LA MASA…

Solarba* y José Enrique* cumplieron recientemente 38 años de casados, unión que para muchos constituye el matrimonio perfecto. Mas no todo ha sido color rosa durante estas casi cuatro décadas. “Los primeros años fueron maravillosos. Todo marchó bien hasta que descubrí su aventurilla con una muchacha de 23 años, imagínate, ‛carne fresca’. Aunque no hemos dejado de compartir techo, nunca lo voy a perdonar. Tenemos una hija de 18 años y un varón de 24, eso nos mantiene unidos, pero no 'revueltos'. Lo más doloroso fue el hecho de que se exhibiera con ella sin pensar que en cualquier momento podía sorprenderlo”, asegura ella.  

Al parecer, la belleza juvenil tampoco escapa de ser víctima de las infidelidades. Leydi*, una joven de 24 años, confiesa sospechar de su pareja luego de casi seis años de relación estable: “Pensé hacer muchas cosas, soy muy impulsiva y agresiva, pero pude contenerme. Cuando reuní las pruebas para confirmarlo, lo único que se me ocurrió fue enfrentarlo y decirle que ya lo sabía... No se atrevió a negarlo. Sufrí mucho porque perdí la confianza en él”. 

Néstor* tiene 19 años y alega encontrarse seducido por las alas del pecado: “Disfruto ser infiel, ¿para qué tener solo una mientras andan por ahí tantas cositas bonitas? Soy de los que mantienen ‛felices’ a cuatro jevitas a la vez. Sí, me han agarrado varias veces, ¿y qué?  Yo tengo corazón, pero está de vacaciones”.

“Jamás tuve la intención de engañar a mi esposa. Nadie es perfecto. Los deseos de una conexión romántica no se pueden evitar cuando sientes que tu compañera está tan cerca y a la vez tan lejos. Mucho menos si las mujeres prácticamente se te ofrecen. Estoy arrepentido y espero su perdón; ella sabe que es la mujer de mi vida”, expresa Raúl*,  un habanero de 40 años.

“Fue por embullo, ¡vaya!”, hasta comienzan a favorecer a los infieles los comentarios populares. Sin embargo, el papelito de cazadores furtivos les corresponde por “la cuota” a los traicioneros o traicioneras, porque en esta historia, las víctimas superan el número de acusados.

¿A FAVOR DE DIOS O DEL DIABLO?

La religión ancló en la figura de Eva la causa de la perdición del hombre hasta nuestros días. Herminio Rodríguez, sacerdote de la iglesia de Santa María del Rosario, ubicada en el municipio Cotorro, afirma que “la religión católica está en contra de las rupturas matrimoniales ocasionadas por la traición. La razón es muy sencilla, se atenta primero contra la propia dignidad, se lastima a la pareja y la relación queda destruida. Recuperar la confianza es prácticamente imposible”.

Las arrugas de Rosa* no logran ocultar de su rostro la expresión de horror cuando mencioné la palabra infidelidad: “¡En mis tiempos, eso ni pensarlo! Te acusaban de adulterio, de 'faltona' e inmoral. La juventud es la culpable de tanta desfachatez. Con tanto libertinaje la sociedad está perdida”.

Todavía en la población aparecen personas impasibles ante tal situación. Yolis*, de 32 años, opina que “siempre que se ame de verdad es posible perdonar la más grande falsedad. Lo importante es seguir junto a quien estimas. El tiempo cura todas las heridas”.

Por otra parte, Frank* sustenta que no necesita buscar otra muchacha para reafirmar su hombría porque su pareja lo llena espiritual y sexualmente: “Ambos nos sentimos muy compenetrados el uno con el otro, quizás sea por la semejanza de edad”.

Si armar piezas es la cuestión, el mecánico Armando* es una buena. “Poner los ‛cuernos’ es cosa de machos, por algo llevamos los pantalones y yo los tengo bien puestos. Me he divorciado tres veces por mentirle a las mujeres, ¿qué se creen ellas? Al final, solo sirven para dar placer”, aseveró.

Y SI DE DIVORCIOS SE HABLA…

Las separaciones matrimoniales en Cuba han aumentado de forma “extraordinaria” y su índice se triplicó en las últimas décadas con una proporción de 64 por cada 100 matrimonios en 2009. “Los cubanos se unen y se separan con facilidad, se pasó de 22 divorcios ocurridos por cada 1 000 matrimonios en 1970, a 80 en 2009”, según el artículo Divorcios en Cuba se han triplicado, de la revista Mujeres.

Cifras del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas indican que en 2011 hubo un total de 35 034 “sentencias firmes” de divorcio, para una tasa de 3,1 por ciento por cada 1 000 habitantes.

Referencias del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana registran que “el divorcio fue establecido oficialmente en Cuba en 1917 y desde entonces las tasas se mantuvieron en valores ínfimos, hasta que en 1963 se sobrepasó por primera vez la barrera de un término conyugal por cada 1 000 habitantes. El pico más alto tuvo lugar en 1993 con seis divorcios por cada 1 000 pobladores -en plena crisis económica del llamado periodo especial cubano tras la caída del bloque socialista-”.

“En la capital, durante los últimos dos años la cifra de divorcios se ha mantenido alta y estable, entre 3 y 3,4. Resulta imposible contabilizar las separaciones que quedan fuera de la ley, pero de tenerlas en cuenta harían mayor el alcance de divorcio”, comentó Raquel Corral, abogada de la Dirección Provincial de Bufetes Colectivos.

¿ENGAÑAN IGUAL HOMBRES Y MUJERES?

La licenciada Ordaz valora que en general los motivos son diferentes en cuanto al género: la mujer busca contención, apoyo y afecto; el hombre, reconocimiento y autovaloración física. “En mi experiencia clínica, los del sexo masculino tienen mayor incidencia a ser infieles. A las féminas, el mapa de creencias sociales y los hijos, les pesan más que a ellos. Sin embargo, hoy día la infidelidad femenina ha aumentado de forma abrupta”.

Mercedes* considera que engañar a la pareja, sobre todo cuando las mujeres superan las cuatro décadas, “despierta emociones muy similares a las de la adolescencia. Estar en secreto con un hombre es muy excitante, no solo revitaliza mi cuerpo, también fortalece mi autoestima”.

“Me atrevería a decir que un gran porcentaje de las personas infieles presentan rasgos de personalidad histérica, donde más allá de las dificultades de relación de pareja, o rupturas de ellas, prevalece la necesidad de ser reconocidos, y donde no necesariamente la satisfacción sexual es el centro de la búsqueda de nuevas emociones”, agrega la sicóloga.

“Estoy casada con mi esposo por interés, de él solo quiero su dinero. Como no me ilusiona ni me complace en la cama, lo que no tengo en la casa lo salgo a buscar a la calle”, enfatiza Viviana*, de 29 años.

Entonces, ¿a qué se debe la infidelidad? De acuerdo con Beatriz Fernández, profesora en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, esta práctica parte de una errónea selección de la pareja, de la falta de comunicación, los conflictos propios del hogar, los celos, la incomprensión por parte de alguno de los miembros, la ausencia de amor, la monotonía, una vida sexual deficiente, entre otras causas. 

Fernández destaca, además, que existen dos tipos de infidelidades: la sexual y la emocional. La primera se refiere a las conductas de naturaleza sexual que se llevan a cabo con alguien distinto a la pareja primaria; mientras la segunda se produce cuando hay un acercamiento romántico y espiritual con una tercera persona.

EL DESAMOR A UN SOLO CLIC

En el caso de los jóvenes aparece un nuevo tipo de infidelidad: la cibernética. Las relaciones amorosas se han transformado a la par del avance tecnológico con el surgimiento de redes sociales como Facebook y Twitter,  nuevas vías que no hacen sentir culpables a los “amantes”.

Al respecto, Beatriz Fernández opina que estos medios crean una relación ficticia en la que no existe el contacto físico con otras personas: “En el caso de Facebook, ventana a través de la cual los usuarios se dejan mirar de la forma que desean, representa un semiengaño en el que todos participan. Ya no es necesario terminar con el novio, con solo cambiar los datos del perfil, el mundo se entera que no tengo pareja”.

“No conocía realmente a mi novia hasta que conseguí la contraseña de su perfil. Fue decepcionante percibir sus fotos privadas, comentarios eróticos y regalos virtuales a otros chicos”, comentó Aldi*, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas.

EL ATERRIZAJE DE LOS INFIELES

Según la profesora Fernández, hay varios métodos que podrían contrarrestar este fenómeno en la sociedad: “Mantener una buena y fluida comunicación con la pareja, en la justa medida, confiar en ella; confirmar que continúas enamorada de él, y él de ti; evitar la desgastante rutina; revisar cómo quieres vivir, y de qué manera deseas que sea tu relación; aceptar a tu compañero/a tal y como es”.

Estas vías bien pudieran facilitar que los datos de divorcios e infidelidad, que andan por los cielos, de una vez aterricen. Puede que así, en esta época, el amor renuncie a estar de vacaciones.

*Los nombres fueron cambiados a petición de las fuentes.

Pie de foto: Experiencias de este tipo demuestran que cuando hay otro en la balanza solo hay cabida para la infidelidad.

Ficha Técnica:

Tema: La infidelidad y sus consecuencias. 

Objetivo principal: Demostrar cómo la infidelidad puede constituir una de las causas fundamentales de divorcio en la capital. 

Objetivos Colaterales: 1) Intentar ofrecer una explicación acerca de la conducta que asumen las personas infieles a partir de las experiencias de algunos. 2) Exponer la reacción de las personas ante el fenómeno de la infidelidad. 3) Ofrecer los posibles antecedentes en Cuba y específicamente en la capital que provocaron el incremento del índice de divorcios en los últimos años, así como la repercusión que han tenido en la sociedad. 4) Explicar el comportamiento de la infidelidad en las mujeres y en los hombres. ¿Engañan igual? 5) Exponer las características de las personas infieles, así como las causas fundamentales que la generan. 6) Explicar los tipos de infidelidades que existen. 7) Exponer las características principales de la infidelidad generada por las redes sociales, fundamentalmente en el sector más joven de la población. 8) Presentar alguno de los métodos más recomendados por los especialistas para contrarrestar el fenómeno de la infidelidad.

Estrategia de fuentes: 

Documentales:

Datos del Centro de Estudios de Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE).

Artículo Divorcios en Cuba se han triplicado, de la revista Mujeres, Editorial de la Mujer, 2011. 

Referencias del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana.

No Documentales:

Julio Salazar, especialista del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX); Mayra Ordaz Hernández, licenciada en Psicología y profesora asistente de la Universidad Hermanos Saíz, de Pinar del Río; Beatriz Fernández, profesora en la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana (expertos): Para conocer si el incremento de los divorcios en la capital puede estar o no relacionado con la infidelidad; para determinar los motivos por los que se acrecienta este fenómeno en la sociedad, así como el comportamiento de la infidelidad en hombre y mujeres; para conocer las causas fundamentales de la infidelidad en las relaciones de pareja, los tipos de infidelidades que existen, detalles sobre la infidelidad cibernética y métodos para contrarrestar las traiciones en las relaciones amorosas. Juicios analíticos, valorativos y proyectivos.        

Raquel Corral, abogada de la Dirección Provincial de Bufetes Colectivos en la capital (especialista): Para saber el comportamiento de los índices de divorcio durante los últimos años en la capital. Juicios analíticos y valorativos.

Solarba* y José Enrique*, matrimonio de  38 años; Néstor*, joven de 19 años; Raúl*, habanero de 40 años; Armando*, mecánico;  Mercedes*, señora de 40 años; Viviana*, de 29 años (protagonistas): Para conocer los motivos personales que hacen a estas personas asumir la conducta de la infidelidad. Juicios analíticos y valorativos.

Leydi*, joven de 24 años, Yolis*, de 32 años; Aldi*, estudiante de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) (implicados): Para conocer sus experiencias personales y los motivos por los que fueron traicionados. Juicios analíticos y valorativos.

Herminio Rodríguez, sacerdote de la iglesia de Santa María del Rosario, ubicada en el municipio Cotorro; Rosa*, anciana de 74 años; Frank*, joven de 20 años (no implicados): Para conocer la reacción de las personas ante el fenómeno de la infidelidad desde diferentes puntos de vista. Juicios disyuntivos y valorativos. 

Soportes:

Hecho: En la capital la disolución del vínculo matrimonial en 2012 se ha incrementado considerablemente. Los datos registrados por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE) revelan un total de 5 750 casos en el 2011 y 7 850 en el año siguiente.

Antecedentes: El índice de divorcio se triplicó en las últimas décadas con una proporción de 64 por cada 1000 matrimonios en 2009. En 2009 hubo un total de 35 034 “sentencias firmes” de divorcio, para una tasa de 3,1 por ciento por cada 1 000 habitantes. El divorcio fue establecido oficialmente en Cuba en 1917 y desde entonces las tasas se mantuvieron en valores ínfimos. El pico más alto tuvo lugar en 1993 con 6 divorcios por cada 1 000 pobladores -en plena crisis económica del llamado periodo especial cubano tras la caída del bloque socialista-. En la capital durante los últimos años la cifra de divorcios se ha mantenido alta y estable, entre 3 y 3,4

Contexto: El incremento considerable de las infidelidades en las relaciones de pareja en la capital y con ello, el aumento de los divorcios. La repercusión de este fenómeno en la sociedad. El surgimiento de una nueva forma de infidelidad: la cibernética, sobre todo en el sector más joven de la población.

Proyecciones: El empleo de nuevos métodos para contrarrestar este fenómeno en la sociedad.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De contraste o contrastada.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos, pero también de contrapunto, pues en el trabajo hay una continuación de opiniones diversas y estas se suceden en un determinado tema o idea que tiene su origen en el conflicto abordado.
Tipo de cierre: De proyección o futuro.
Transiciones: Se utilizan los subtítulos, así como las conjunciones adversativas para lograr el contraste como: pero, sin embargo, aunque… De manera general fueron empleadas para dar sentido de continuidad durante todo el reportaje.

 

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