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Isla al Sur

UN ABRAZO INFINITO

UN ABRAZO INFINITO

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hay días en que te recuerdo, es cierto, como también es verdad que nunca pude darte un apretón de manos, ni besarte, ni encontrarte al llegar a casa, ni sentir ese calor paterno. No ha hecho falta, como decía la poeta Anne Sexton, “no importa quién fue mi padre. Lo importante es quién recuerdo yo quién fuese”.

Bienaventurado quien ha tenido la fortuna de estar junto a ese ser querido durante toda la vida, y dichoso el que lo tuvo poco tiempo, pero lo disfrutó con intensidad. Doloroso haber crecido sin ese abrigo protector por circunstancias del destino, pero esos también advierten el placer de compartir el homenaje a los padres en su día.

Cuando este junio el almanaque volvió a señalar la fecha del tercer domingo, recordé a todos esos que han demostrado que la paternidad es un regalo divino de la vida que colma las expectativas de cualquier hombre, una satisfacción indescriptible capaz de superar en magnitud a otros éxitos personales o profesionales.

Y aunque las distancias nos separen les puedo asegurar que papá siempre está ahí. Aplaudiendo cada uno de nuestros logros y sufriendo los sinsabores que la existencia nos imponga, como perenne consejero ayudando a discernir entre el bien y el mal.

Abiertos también están sus brazos, y sus ojos sensibles se endurecen cuando se necesita una lección. Ahí está papá como celoso guardián de nuestros pasos, cultivando nuestra inteligencia, mostrando el sendero de un porvenir luminoso y enseñándonos a vivir en el reino de la sinceridad.

Y aunque pudiera aparentar ser severo, tosco…, esa imagen se pierde ante la pureza y dulzura internas. Por ello es en vano la amenaza de “prepárate cuando venga tu papá”.  Él escuchará las quejas con supuesto disgusto, pero recordará su infancia y se dirá: “Es tan inquieto como yo cuando tenía su edad”.

Por eso, papá siempre está ahí a pesar de las diferencias y del tiempo. Gracias por “ese blando consejo, plática amiga, suave regalo, tierno reproche”. Gracias por ser ante todo hombre con corazón, por ser amigo y confidente. Gracias por tu hombro y tus manos firmes, por ese amor en silencio que bien has dado.

 

“HISTORIA DE DOS CIUDADES”, CHARLES DICKENS

“HISTORIA DE DOS CIUDADES”, CHARLES DICKENS

LEYDIS ANDREA ARANGO MULEN,       
estudiante de tercer año de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Fuertemente influida por la Ilustración, la Revolución Francesa en 1789 fue una cruenta lucha que eliminó de raíz la división feudal  del país y los privilegios del clero y la nobleza. Marcó el final definitivo del absolutismo y dio a luz a un nuevo régimen donde la burguesía, y en algunas ocasiones las masas populares, se convirtieron en la fuerza política dominante en el país.

Poco más de un siglo antes, en 1642, en la Revolución Inglesa también la burguesía embargó grandes propiedades feudales y  la Iglesia católica pasó a depender del Estado.

Sobre la vida del siglo XVIII francés e inglés nos habla Charles Dickens en esta novela histórica: “Historia de Dos Ciudades”, cuyos personajes, si bien no son reales, representan personalidades y acontecimientos verídicos de este período.

Dickens utiliza como escenarios simultáneos Londres y París en la época de los albores de la Revolución Francesa. La primera ciudad simbolizaría de algún modo la paz y la tranquilidad, la vida sencilla y ordenada, donde la burguesía disfrutaba plenamente del poder que había alcanzado un siglo atrás; mientras la segunda representaría la convulsión, el desafío y el caos, la lucha entre lo nuevo y lo viejo. El texto recrea de forma magistral el conflicto entre dos mundos en una época en la que se anuncia drásticos cambios sociales.

Los personajes que figuran en la novela son ficticios, pero representan la vida de muchos en la época. Algunos de ellos, lo más significativos son Lucía Manette, una joven de padre francés y madre inglesa que, al fallecer su madre es llevada a vivir a Inglaterra. Doctor Manette, padre de Lucía, quien estuvo encarcelado durante 18 años en la prisión de La Bastilla. Jarvis Lorry, banquero, antiguo empleado del doctor Manette que lo rescata de la prisión. Carlos Darnay, noble francés acusado en Inglaterra de espionaje, será esposo de Lucía. Sidney Carton, abogado que defiende a Darnay en el juicio, y antiguo pretendiente de Lucía. Defarge, tabernero que se convierte en líder de la revolución 

Algunos de estos personajes se vinculan directamente con hechos históricos reales como la Toma de la Bastilla, tal es el caso de Defarge y su esposa que estuvieron a la cabeza de hombres y mujeres, respectivamente, en el singular acontecimiento. “¡Ya estamos listos, patriotas y amigos! ¡A la Bastilla"!”, fueron las palabras de dicho líder para convidar a la lucha al pueblo francés.

Otro suceso a destacar por el autor fueron las ejecuciones a las que estaban condenados nobles, emigrados, espías y traidores, que no quedaba solo en la decapitación; en muchas ocasiones fueron mostradas las cabezas de los reos, colgadas en una pica, en un lugar céntrico de la ciudad para demostrar el alcance de la clase que había tomado el poder.

Considerar a los antiguos presos de La Bastilla como héroes, que significaba que en algún momento habían desafiado a la nobleza, fue una tendencia en toda Francia al estallido de la revolución; así se ilustra en la siguiente frase del doctor Manette: “Fui un preso de la Bastilla y no hay patriota en París y aun en toda Francia que, sabiéndolo, se atreva a tocarme…”.

Se hace referencia también en el texto al rey que había sido juzgado, condenado y decapitado, Luis XVI.

Defarge y su esposa encarnan a la burguesía que lideró la revolución. Esta clase que asumió la lucha se distinguía por usar como parte de su vestimenta gorros rojos que los representaba. También fueron representativas las banderas y cintas tricolores (azul, blanco y rojo) que acompañaban la consigna de “Libertad, Igualdad y Fraternidad”.

En la obra se distinguen la Comedia y la Ópera como géneros de élite, era el espacio donde los aristócratas conocían, a través de representaciones diversas, los problemas que acaecían a otras clases de la sociedad francesa.

Se describen los salones como “espléndidamente decorados y alhajados con todo el gusto y el arte de la época”, así mismo las casas de los nobles que fueron confiscadas después de la revolución. También se menciona, aunque vagamente, la relevancia que adquirieron las lecturas de la prensa en alta voz en las tabernas donde descansaban los revolucionarios.

Los Manette, así como Lorry y Sidney Carton pertenecían, a mi juicio, a una burguesía acomodada, que ante el levantamiento del 14 de julio de 1789 no tenía derechos que defender ni privilegios que perder; por lo que deciden emigrar a Inglaterra, donde ya su clase había alcanzado el dominio hacía cien años atrás y se vivía de forma serena. Carlos Darnay, aunque descendiente de nobles franceses, comparte esta ideología neutral como esposo de Lucía.

Charles Dickens fue un novelista inglés, principal representante de la era victoriana. En la obra se aprecia una aguda crítica social y se destaca la utilización de símiles, metáforas y, aunque utiliza muchos adjetivos en su afán de describir detalladamente, Dickens mantiene un lenguaje claro y fácilmente comprensible. Hace también uso indiscriminado del suspenso, momentos en los que no se sabe hasta el final del pasaje cual es, por ejemplo, la relación de los personajes, o la identidad de estos. De modo general, el libro da a entender la intención del autor de dejar bien claro el sangriento ambiente revolucionario y la inestabilidad del pueblo.

UNA FILOSOFÍA DE VIDA

UNA FILOSOFÍA DE VIDA

La obra Abracadabra en inglés es una de las propuestas de la compañía de teatro infantil La Colmenita para celebrar sus 25 años de quehacer artístico.

NÁYARE MENOYO FLORIÁN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la calle 13, entre F y G, hay una casa prodigiosa. Los que tienen el privilegio de pasar por allí  me imagino se contagien con la buena vibra, porque tanta humildad, tanta fe en el bien, en la vida futura y en la utilidad de la virtud, como diría nuestro José Martí y tantas ganas de soñar contagian de esperanza hasta a los más escépticos.

Esa es la casa de La Colmenita de Cuba, un proyecto surgido a finales del siglo pasado con el propósito de hacer arte de manera diferente. Carlos Alberto Cremata es, desde entonces, el timonel de ese barco que ha navegado por todo el territorio nacional tras desastres climatológicos, por las Naciones Unidas esparciendo nuestro mensaje de paz, por el globo terráqueo sensibilizando y divulgando la situación de nuestros Cinco Héroes. La compañía está próxima a cumplir 25 años, tomando como pretexto su aniversario me llego hasta su rincón para conversar con papá Tin sobre los secretos que guarda el panal.

Sentada frente a pinturas de Tony Guerrero espero a mi entrevistado, quien tiene una pelea encarnizada vía teléfono. Me recibió con sonrisa y poco formal. Lanzo mi primera interrogante. Tin tiene tanto que contar y yo tanto que oír que podríamos hablar toda una semana. “Sí, estamos arreglando una función en inglés de Abracadabra para poder mostrársela a los visitantes que hablan ese idioma, unido a ello nos preparamos para animar el Festival Cantándole al Sol.

“No hay una edad específica para ingresar a La Colmenita. Hemos tenido niños desde los 2 años de edad, incluso de meses. A diferencia de las escuelas de arte del país, nosotros no formamos  artistas, aquí el arte  nos sirve de móvil para un propósito mayor, no se trata de si tengo aptitudes dónde me presento. Lo más importante  está en  enseñar una filosofía de vida. Tenemos como premisa fundamental la prédica martiana: Los niños deberían juntarse al menos una vez por semana para ver a quién pueden hacerle algún bien.

“La mayor satisfacción fue hacer de esto un proyecto de vida, hacer el bien es el mega fin. Imagínate que nosotros nos reunimos en círculo para contar el bien que hicimos durante la semana. No se trata de ayudar a una ancianita a cruzar la calle, ni darle el asiento a una embarazada, eso está muy bien, pero ese es el bien hecho al azar, se trata de salir a buscar porque se siente la necesidad, cuando eso ocurre, cuando hacemos el bien de manera consiente, estamos actuando con esencia martiana. El taller más importante de la Colmenita se llama Crecer con Martí, y ese es su objetivo fundamental”.

-Entonces, la pregunta que

todos se hacen, ¿qué hacer

para formar parte?

El problema mayor se llama espacio. El niño juega al teatro y la danza, yo solo le pido despliegue de energía y que gocen lo que están haciendo. El grupo es una cosa familiar, como se formaron los Beatles, unos muchachos que se unieron para hacer música, nadie los convocó ni les hicieron una prueba. Un colectivo artístico para mí siempre consiste en un grupo de personas unidas alrededor de la filosofía y la estética de un líder. La Colmenita le pertenece a todos los niños. ¿Lo más importante? tiene que ser el espacio para que el niño juegue, se ponen el nombre porque les gusta, pero se puede llamar parque de diversiones.

-¿Cómo son las relaciones de la

colmena con la dirección del país?

Tenemos magníficas relaciones con la dirección del país, nos hemos ido ganando la confianza poco a poco, en primer lugar disfrutan de la seguridad de que el equipo de adultos no manipula a los niños, les inculca comportarse como un buen patriota, un buen escolar, un buen miembro de familia, son ellos los que nos han otorgado esa confianza, en el último Congreso del Partido Comunista de Cuba se pusieron cinco símbolos de la Revolución, el quinto fue La Colmenita, yo sé que eso es muy exagerado y nosotros para nada nos creemos eso, pro fue así.

-¿Considera entonces que eso influye en

la gran promoción y divulgación de la

compañía, porque hay otros proyectos

muy buenos con poco apoyo

gubernamental, por no decir ninguno?

En una Casa de Cultura está al frente una persona que le pagan un salario. La Colmenita estuvo ocho años sin salario, nosotros enfrentamos la divulgación de manera diferente, no tenemos divulgador, aquí divulgadores somos todos, un juego colectivo, todo el mundo juega a la divulgación, si lo vemos como los aburridos adultos que tienen un divulgador, que le pagan, no funciona igual. Muchas compañías buenísimas no entienden que con los niños todo tiene que ser mediante el juego. Coincido en que hay grupos extraordinarios, que no se conocen, con mucho talento e inventivas.

-Sería imperdonable no

hablar de la relación que han

cultivado con los 5 Héroes.

Mi padre fue víctima del avión de Barbados (atentado terrorista que costó la vida a la tripulación cubana procedente de un evento deportivo), entonces yo siempre le agradezco a los 5 que los padres de los niños de La Colmenita estén vivos, cualquier cubano pudo pasar por un hotel de La Habana en el momento en que explotara una bomba. A partir de eso, decidimos crear una obra de teatro que tuviera que ver con esto, montamos la obra, fuimos a Estados Unidos y Gerardo nos organizó desde la prisión que los 5 hablaran con nosotros uno detrás del otro: Cuando estuvimos en Washington cada día hablamos con uno de los 5, nos reíamos, hacíamos chistes, Gerardo hablo siete veces con nosotros, René nos visitó donde nos estábamos quedando.

Oír su voz nos recordó que  son seres humanos comunes. Ramón no se cansó de hacer chistes, Tony es un amor, Fernando, muy humilde, sencillo, René es el entusiasmo mismo, Gerardo es el jaranero por excelencia. Esos son nuestros héroes. Después de la gira el contacto con ellos y sus familiares se ha mantenido y fortalecido.

Pie de foto: Presentación de la obra Meñique en el Festival Leo Brauwer.

QUINCE AÑOS SEMBRANDO IDEAS

QUINCE AÑOS SEMBRANDO IDEAS

El teatro capitalino Lázaro Peña celebró los tres lustros de la Mesa Redonda, programa radiotelevisivo nacido por iniciativa de Fidel.

Texto y fotos:
MARÍA CARLA O´CONNOR BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Armada de ideas más que de escenografía nació, hace 15 años, la Mesa Redonda, otra de las fecundas ideas de Fidel para acompañar con argumentos e imágenes la épica batalla popular por el regreso del niño Elián González”, expresó el periodista Randy Alonso, director general del programa radiotelevisivo, en el acto de homenaje realizado en el teatro capitalino Lázaro Peña.

Como parte de la Batalla de Ideas, el espacio siempre ha tenido el objetivo de informar, analizar y debatir la realidad nacional e internacional, desde su fundación el 16 de diciembre de 1999, recordó el también editor jefe del sitio web Cubadebate. Además, agradeció la participación y entrega de periodistas fundadores, colaboradores y personal técnico, que hicieron y hacen posible su salida al aire diariamente.

El primer reconocimiento de la noche fue dedicado al Comandante en Jefe Fidel Castro, inspirador y sostén de la colosal batalla: una estatuilla del Quijote esculpida en plata por el grupo de orfebres avileños Pauyet, donada por el Fondo Cubano de Bienes Cultures. También, recibieron distinciones especiales los familiares de los Cinco Héroes, Juan Miguel González y su hijo Elián.

“Es inevitable que la Mesa Redonda toque a todos los cubanos. Después de quince años no pierde su objetivo de informar e instruir sobre cualquier tema: la pelota, los cambios en la educación, el acontecer internacional. Así se ha abierto paso para llegar con preferencia a los hogares del país”, expresó el joven Elián González.

En la gala cultural por los primeros tres lustros de la Mesa Redonda, el maestro Frank Fernández ejecutó la contradanza Louisiana, tema que identifica al programa radiotelevisivo. Asimismo, dedicó a los Cinco Héroes la pieza Zapateo por derecho propio.

Lo siguieron Pancho Amat y el Cabildo del Son, la agrupación femenina Sexto Sentido, Habana Compás Danza, Pedro Romero y su grupo, Eduardo Sosa, y Alexander Abreu y Habana de Primera.

Momento especial fue la presentación de un documental dedicado al internacionalismo de los médicos cubanos, del realizador y compositor Enriquito Nuñez.

Asistieron a la actividad el general Samuel Rodiles, presidente de la Asociación de Combatientes de la Revolución; Rolando Alfonso Borges, miembro del Comité Central del Partido Comunista y jefe de su Departamento Ideológico; el excombatiente del Directorio Revolucionario Faure Chomón; familiares de los Cinco Héroes, periodistas fundadores, trabajadores del ICRT y otros invitados.

Pie de fotos: 1- Entre otros asistentes se encontraban Faure Chomón, Elián González, Juan Miguel González, Randy Alonso y el general Samuel Rodiles. 2- El maestro Frank Fernández interpretando la contradanza Louisiana, tema musical que identifica al programa radiotelevisivo. 3-Rolando Alfonso Borges sosteniendo la estatuilla del Quijote, obsequiada al Comandante en Jefe Fidel Castro, por ser el creador de la Mesa Redonda.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Cita directa.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de información: Ligera, blanda, simple, hecho consumado.
Tipo de fuentes: No documentales, transitorias, primarias, directas.
Primer valor-noticia: Prominencia de los protagonistas.
Otros valores noticia: Actualidad, Repercusión.

JOSÉ MANUEL CARREÑO: EL PLACER DE MOSTRAR EL BAILARÍN

JOSÉ MANUEL CARREÑO: EL PLACER DE MOSTRAR EL BAILARÍN

JOSÉ ERNESTO GONZÁLEZ MOSQUERA,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Es uno de esos nombres que poseen historia… decir el apellido Carreño en la danza trae memorias de brillantez, elegancia y pericia al bailar. Bien lo aprendió José Manuel Carreño, sobrino de los legendarios Lázaro y Álvaro, durante sus años en la academia cubana de ballet.

Seguro desde su niñez de su vocación por la danza, se cultivó y estudió para convertir su pasión en un hecho. Con un prototípico visual de bailarín noble, con gracia y madera en los roles de los príncipes clásicos y personajes de la era romántica, José Manuel supo salirse de ese molde pre-establecido con una impresionante fuerza y destreza físico-técnica para otros papeles más cargados dramatúrgicamente, y un singular entendimiento con nuevas maneras más contemporáneas de concebir la danza.

Su arte ha sido requerido por prestigiosas compañías en el mundo. Entre ellos el Ballet Nacional de Cuba, del que llegara a ser Primer Bailarín, el English National Ballet, el Ballet Alla Scala de Milán, el Bolshoi ruso, el Royal Ballet de Londres, y en su última etapa antes de su retiro de los escenarios hace poco tiempo, fue figura angular del American Ballet Theatre (ABT).

Quién no recuerda su Basilio, vivaz y atrevido en Don Quijote; su Albrecht comedido y ligero en Giselle; su alegre y pícaro Franz en Coppelia, todos con un toque de cubanía y apostura.

Durante este festival José Manuel viene capitaneando un grupo importante de bailarines que participarán en la cita. Sendos espectáculos ofrecerán bajo el nombre de José Manuel Carreño y estrellas del ballet norteamericano, entre las que figuran los celebérrimos Paloma Herrera, Sarah Lane, Xiomara Reyes, Hee Seo, Melanie Hamrick, Cory Stearns, Alexander Hammoudi y Daniel Ulbritch, integrantes del ABT.

El programa incluye piezas clásicas como el pas de deux de Cascanueces  de Lev Ivanov; y otras más cercanas a nosotros de George Balanchine, Alberto Méndez, Jerome Robbins, entre otros coreógrafos.

Hoy día, luego del retiro, su vida profesional no deja espacio para el descanso…”tras 17 años en las filas del ABT decidí “retirarme”. Me declaré como free-lance y he seguido bailando en eventos y galas puntuales con pequeñas representaciones, pas de deux y variaciones. Por ejemplo, hace diez días estuve en Montevideo junto al ballet Julio Bocca interpretando La viuda alegre”.

Además, su carrera ha tomado otros rumbos más allá del baile clásico. De momento radica en Nueva York e imparte clases en las escuelas de la compañía American Ballet Theatre y en The Schooll of American Ballet. Asimismo, imparte desde hace dos años el curso de verano Carreño Dance Festival. “En esta idea he contado con la asesoría, apoyo y colaboración de grandes maestros como Loipa Araujo”.

Asegura que ahora mismo simplemente se está reinventando. “He cambiado el rigor, mantengo la disciplina diaria, pero he incursionado un poco más en el estilo neo-clásico, las nuevas tendencias, el flamenco, incluso en un espectáculo que realicé en Cuba junto al Ballet Español de Cuba. Estoy dándome un gustazo después de tanto rigor, viajes, galas; estoy haciendo cosas que nunca pude hacer”, expresó.

A la pregunta de sus sentimientos por Cuba y por volver a bailar para su público, afirmó: “Regresar a casa siempre emociona. Es una gran demanda propia y un gran placer poder mostrar ese Carreño que la gente siempre espera ver, el Carreño que siempre uno fue”.

PLÁCIDO, EL BARDO CONSPIRADOR

PLÁCIDO, EL BARDO CONSPIRADOR

Diego Gabriel de la Concepción Valdés, el poeta mestizo cubano, en el siglo XIX sufrió los prejuicios de la sociedad esclavista y en el XXI los olvidos de la desmemoria.

RACHEL MORALES HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"Plácido tiene las virtudes del aire de la Isla: giro abierto, ingravidez, equivalencia de sus criaturas en lo efímero y luciente", así describió el intelectual, Cintio Vitier, a quien emergió como una de las figuras que hicieron del siglo XIX cubano un momento trascendente en nuestra evolución cultural.

Nacido el 18 de marzo de 1809, en La Habana, fue uno de los grandes románticos, junto a otros de la talla de José María Heredia y Gertrudis Gómez de Avellaneda, sin embargo, la imagen del poeta es cada vez más borrosa entre la juventud, debido a la insuficiente profundización de la misma en las escuelas y a la desidia por cultivarse desde lo personal.

Poco saben las nuevas generaciones acerca de la obra del mestizo que hace más de dos centurias abrió las puertas a las temáticas sociales, al dimensionar la patria y fustigar a la metrópoli, el régimen esclavista y los prejuicios sociales, en sonetos, odas y romancillos.

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella, de Marianao, reconoció que en el plan de la asignatura no aparece el lírico. No obstante, afirmó: “En octavo grado sí estudiamos el poema épico Jicotencal dentro de la Unidad 4, pero no se ahonda en la vida y obra del autor; en noveno existe una pequeña biografía en los libros, mas, solo profundizamos en personajes como Heredia, Julián del Casal, y Luisa Pérez de Zambrana, en la Unidad 2”.

A tono con el planteamiento anterior, dos botones de muestra son pruebas de tal desconocimiento. Amelí Quintero Hernández, estudiante de octavo grado en la secundaria básica 26 de Julio, de Alamar, a pesar de reconocer el estudio de Jicotencal -donde recrea la historia del emperador mexicano Moctezuma-, no pudo decir el nombre del autor del mismo. Por orto lado, Mara Díaz Menéndez, alumna de doce grado en el preuniversitario Manolito Aguiar, de Marianao, ni siquiera recuerda haberlo tratado. Un dato interesante ante la ignorancia: la versificación de este romance ha sido comparada con la de autores clásicos como el español Luis de Góngora y Argote.

Al respecto, la Doctora Ana Cairo, profesora de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras (FAYL) de la Universidad de La Habana, dijo que ningún escritor puede abordarse completamente porque no daría tiempo en el programa de estudios: “Solo damos una panorámica general de la época y nos detenemos en los más destacados”.

Para la reconocida docente, suele ocurrir que los alumnos en los trabajos de diploma rescatan figuras poco estudiadas durante la carrera, lo cual les permite hacer aportes a la investigación.

De peinetero a poeta

El trágico escritor sufrió desde la niñez, al ser abandonado por la madre -la bailarina española Concepción Vázquez- en la Casa de Beneficencia y Maternidad de La Habana, y bautizado después por el sacerdote Antonio Eusebio Ramos, como Diego Gabriel de la Concepción Valdés. Se cree que uno de los nombres es coincidente con el del padre –el peluquero de teatro Diego Ferrer-, pero queda a nivel especulativo.

Tras pocos meses, el niño pasó a vivir con la familia paterna. “Desde la más temprana infancia conoció la pobreza, agravada por ser mulato en medio de una sociedad donde la esclavitud constituía la base de producción y los prejuicios eran muy marcados”, opinó José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias y profesor de la FAYL.

De 1821 data su primer poema, Una hermosa, pero es en 1823 cuando verdaderamente desató la pasión por la palabra versificada. En torno al poeta, críticos e historiadores coinciden en el evidente sentido de fabulación en cuanto su vida, pues muchas anécdotas carecen de sustentación histórica, como pueden ser la entrevista con Heredia en 1836, la fecha y el lugar donde compuso El Juramento -en el cual dice que dedicará la vida a luchar contra la esclavitud- o el origen del seudónimo Plácido, que lo catapultó a la historia nacional.

Tras pasar por varios oficios, finalmente eligió dedicarse a las peinetas de carey, una actividad mejor remunerada. “Hay una tendencia a relacionarlo con la peinetería casi de forma exclusiva, aun cuando el bardo tuvo gran desempeño en otros trabajos como la tipografía y la carpintería, pese a esto, dichas facetas fueron eclipsadas por la trascendencia de sus composiciones”, comentó Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras.

La novela costumbrista La peineta calada, de Cirilo Villaverde, está fundamentada en ese episodio de la vida del escritor, donde Andrés, personaje principal y supuestamente Plácido, escoge tal labor para salir adelante en medio de angosturas económicas, como publicó Daisy Cué Fernández en el libro Plácido, el poeta conspirador.

En 1826 partió hacia Matanzas, donde desarrolló gran parte de su obra literaria. Los cientos de versos que escribió durante la estancia en la ciudad y la presencia del ambiente local en ellos, lo transformaron en “el indiscutible cronista del acontecer matancero, el que reseña en sus versos lo cotidiano”, según aparece en el libro Los puentes abiertos, del cubano Urbano Martínez Carmenate.

Como poeta debutó en 1834 en el encuentro homenaje al lírico español, Francisco Martínez de la Rosa. La siempreviva, oda con la que triunfó en la celebración, significó el inicio del éxito. La Aurora y El Pasatiempo, de Matanzas; El Eco, de Villa Clara; y El Correo, de Trinidad, fueron varias de las publicaciones que dieron a conocer el talento y dotes para la poesía del cantor de Yumurí. En esas páginas no solo aparecieron composiciones suyas, sino anuncios sobre sus libros como Poesías (1838), El veguero (1842) y El Hijo de la Maldición (1843).

Estas importantes publicaciones no están íntegras, algunos ejemplares se localizan en el Instituto de Literatura y Lingüística, la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” y la Biblioteca Provincial “Gener y del Monte”, de Matanzas, donde permanece la colección más completa.

La represión de La Escalera

Según Daisy Cué Fernández, profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de Oriente, la cubanidad y americanismo en la poesía placidiana tiene gran importancia, pues los mayores valores radican en la integración con los factores culturales. “Desde el punto de vista étnico Gabriel de la Concepción Valdés representa la fusión que da origen a la cubanidad; y esta aparece de una u otra forma en los versos, el origen, medio donde vivió y desarrolló su talento poético”, señaló en su libro.

Muchos poemas, como los escritos a las reinas María Cristina e Isabel II de Borbón, le sirvieron de excusa para exponer ideas difícilmente aceptadas por la censura de la época, aunque en otros como La sombra de Padilla muestra más abiertamente el rechazo a la tiranía. “En su obra no aparece la profundidad reflexiva de Heredia ante Las cataratas del Niágara, pero sí la nostalgia íntima, dolorosa, del americano colonizado”, acotó Cué.

Defensor de los pobres, plasmó en no pocos textos el sentimiento anticolonial y amor por la libertad, situación que lo condujo en diversas ocasiones a sufrir prisión. Después de un viaje a Villa Clara, en 1843, lo detuvieron por seis meses en la cárcel de Trinidad, acusado de conspiración, pero al no ser probados estos cargos, fue puesto en libertad.

La poesía lo salvó y condenó, el 28 de junio de 1844 murió fusilado junto a otros 11 hombres, acusado sin argumentos contundentes, de ser uno de los cabecillas de la conocida Represión de la Escalera. Además de esas sospechas, la masacre fue consecuencia del odio por parte de las autoridades españolas hacia aquellos mulatos y negros que habían obtenido prestigio en la sociedad; esta sirvió para dar un escarmiento masivo ante el peligro de una sublevación.

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, manifestó que este episodio deja como incidencia la lucha a favor de la abolición de la esclavitud en un país dividido: “Fue uno de los tantos ejemplos de rebeldía que por esos años se dieron, donde esclavos, mulatos, negros libres, y blancos, juntaron fuerzas para pelear en contra de la opresión colonial”.

Al morir, muchos versos quedaron diseminados en diferentes publicaciones periódicas o en poder de amigos, por lo que sufrieron retoques e incluso mutaciones que impiden determinar con exactitud cómo eran las lecciones primitivas y los errores más recurrentes. Sin embargo, existen 474 poemas que permiten construir una idea de cuáles fueron las preferencias y características generales de su lírica, aunque los estudiosos afirman que no es la cifra definitiva.

Plácido fue el poeta más publicado del primer romanticismo cubano del siglo XIX -al menos once ediciones de poesías -. Pese a la polémica que lo envuelve, fueron muchas las estrofas que recibieron halagos de grandes poetas. José Martí, Héroe Nacional de Cuba, dejó evidencias en algunos apuntes sobre la intención de escribir un libro acerca del bardo, y Bonifacio Byrne, nuestro primer Poeta Nacional, lo consideró “el cóndor de la poesía americana”, en virtud de sus innegables dotes líricas.

Sin duda, es un deber para la cultura rescatar y enaltecer al infortunado poeta que arrastró durante 35 años el doble estigma de hijo ilegítimo y mestizo, y en quien el destacado escritor, José Lezama Lima, reconoció “la gracia juglaresca que aportó a las letras en los orígenes decimonónicos la construcción de lo cubano”.

Recuadro:

PLÁCIDO JAMÁS SE RETRATÓ

Determinar a más de dos siglos el rostro real es imposible, pues no existe una imagen fidedigna del lírico, solo bocetos de algunos pintores que lo conocieron, lo que desata cierta polémica en cuanto a cuáles son las verdaderas características fisionómicas del poeta.

El autor de Plegaria a Dios era pobre y no podía darse el lujo de pagar por pruebas de daguerrotipo. En el libro, Plácido, el poeta conspirador, aparece que solo accedió a retratarse una vez, en 1836, impresión que no llegó a realizarse por desacuerdos entre Valdés y José Severino Boloña, su antiguo maestro en el arte de la poesía.

De los distintos testimonios existentes, desprenden dos consideraciones importantes: hay suficientes coincidencias en las descripciones para conformar una imagen física bastante aproximada al original, y demasiadas divergencias y contradicciones para aceptar un retrato como único y verdadero. El rostro que más posibilidades tiene de acertar es la de Pío Alejandro Dubrocq, pero hay una desproporción en los rasgos con respecto al modelo que produce una distorsión del dibujo.

Pie de foto: Plácido fue el poeta más publicado del primer romanticismo cubano del siglo XIX; por rechazar abiertamente a la tiranía de la metrópoli española, murió fusilado en el suceso conocido como Represión de la Escalera.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De Cita.
Tipo de cuerpo: Bloque temático.
Tipo de transiciones: Uso de epígrafes para separar los bloques temáticos, repetición de palabras, conectores.
Tipo de cierre: De instancia a la acción.
Tipo de Reportaje: Retrospectivo interpretativo explicativo.

Tema: Gabriel de la Concepción Valdés, Plácido, poeta mestizo cubano del siglo XIX.

Propósito: Rescatar desde la retrospección a uno de los poetas románticos más importantes del siglo XIX.

Objetivos colaterales: Demostrar que poco se conoce sobre la vida y obra del poeta entre la juventud y conducir a la reflexión sobre el por qué se debe rescatar su figura.

Estrategia de fuentes:

Documentales:

Plácido, el poeta conspirador, de Daisy Cué Fernández. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 2007.

Los puentes abiertos, de Urbano Martínez Carmenate. Editorial Letras Cubanas, Matanzas, 2008.

Directas:

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella de Marianao. (Implicada, testigo).

Amelí Quintero Hernández, estudiante de octavo grado en la secundaria básica 26 de Julio de Alamar. (Implicada, testigo).

Mara Díaz Menéndez, alumna de doce grado en el preuniversitario Manolito Aguiar de Marianao. (Implicada, testigo).

Doctora Ana Cairo, profesora de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. (Especialista).

José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias  y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana. (Especialista).

Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana. (Especialista).

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona. (Especialista, implicada).

Tipo de juicios:

Analíticos: En todo el trabajo.

Sintéticos:

Opinión de la Doctora Ana Cairo, profesora de de Literatura Cubana en la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, al explicar el por qué es difícil abordar a todos los escritores cubanos a lo largo de la carrera.

Lucía Orozco Mateo, profesora de Español-Literatura en la secundaria básica Julio Antonio Mella de Marianao, al explicar el plan de estudios de la asignatura.

Carmen María Torres, profesora de Literatura en la Facultad de Artes y Letras de La Universidad de La Habana, al darnos detalles de la vida del poeta.

Lourdes Bisozo, profesora de Historia de Cuba, en la Universidad Pedagógica Enrique José Varona, al explicar que incidencia dejó para la posteridad el episodio conocido como la Represión de la Escalera.

Valor: El de José Antonio Baujín, director de la editorial Publicaciones Universitarias y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, al explicar las circunstancias en la que se desarrolló la vida del poeta.

Hecho: No existe conocimiento suficiente acerca de Plácido entre las nuevas generaciones.

Contexto: A pesar, de que se estudia un poema del poeta en la secundaria, no se aborda en la vida y obra del autor del mismo, por lo que los alumnos desconocen su existencia. Además, de la poca preparación desde lo personal a la que los jóvenes se someten.

Proyecciones: El rescate de figuras importantes dentro de la cultura cubana depende en gran medida de cuanto se haga por todos los medios para salvarlas, ya sea a través de las escuelas, o de la investigación individual. 

 

BOLETO DE REGRESO A LA HISTORIA

BOLETO DE REGRESO A LA HISTORIA

Eligio Eloy Valle Miranda ofrece sus vivencias en las acciones de Playa Girón, esta vez, desde la casona de la Asociación de Combatientes del municipio artemiseño de Güira de Melena.

Texto y fotos: 
YAIMA MALAGÒN FRANCHI-ALFARO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde mi graduación en el preuniversitario no nos veíamos. A este hombre que tiene ya 77 años, cumplidos el pasado 1 de diciembre de 2014, le conocí cuando cursaba el noveno grado en la secundaria básica, en charla por el aniversario 50 de los sucesos en Playa Girón. Hablo de Eligio Eloy Valle Miranda, hijo de Alejandro Valle y Ángela Miranda, residentes en el municipio artemiseño de Güira de Melena.

Este guerrillero de la vida gana el sustento para la familia trabajando como albañil por cuenta propia, pero sin descuidar sus responsabilidades de Secretario del Frente Patriótico Militar e Internacionalista de la Asociación de Combatientes en el municipio güireño.

La ansiedad representaba el denominador común de ambos. Me hacía ilusión conocer de su niñez, pero no voy a mentir: lo que en realidad deseaba era volver a escuchar las anécdotas de cuando fue a combatir a Girón, esta vez no como estudiante vestida de amarillo o azul, sino como la periodista encargada de registrar la historia de Valle en forma de entrevista, para revivir este pedazo de sabiduría y sueños que, a veces, muchos olvidan.

Sin hacer cálculos de tiempo, con la voz entrecortada y nerviosa, no dejó que le terminara de “lanzar” la primera interrogante sobre sus raíces.

“La infancia fue bastante dura, porque figúrate, de la raza negra y  nacido en el capitalismo, en 1937… Mi madre era despalilladora de tabaco y mi padre, tabaquero. Resultaba extraño que ellos tuvieran trabajo, casi siempre escaseaba el cultivo y había muchos trabajadores, por lo cual mi mamá tuvo que colocarse como doméstica en una casa particular, donde le pagaban de 7 a 12 pesos al mes cuando no podía despalillar”.

-¿Tuvo usted hermanos?

Nosotros somos cinco, tres varones y dos hembras. Sustentar a la familia era muy difícil y mi hermano Miguel iba a recoger tabaco los fines de año. Sí, los fines de año, porque en aquel entonces este cultivo y la papa se envasaban en diciembre; diferente de ahora, que se colectan en los primeros meses. Así nosotros fuimos saliendo adelante.

Al producirse el Golpe de Estado de Batista, el 10 de marzo del 52, yo estaba en sexto grado y Miguel en quinto. Tuve que dejar la escuela para ayudar con el sostén de la familia. En esas circunstancias aprendí a cocinar y otros quehaceres domésticos. Mi hermano, como era más avispado, pues siguió estudiando en la secundaria.

Un tiempo después, mis padres le hablaron a un maestro de obra y albañilería para que me enseñara el oficio, me gustó y empecé con ese señor. Pasó un largo período y quedé convertido en albañil, de lo que vivo actualmente. Reparábamos escuelas, yo con 14 ó 15 años en una brigada de trabajo y el contratista, calificado de sargento político, estaba relacionado con senadores y representantes del Estado, quienes le daban las sobras para resarcir instituciones educacionales.

-Su actividad revolucionaria…

Tiene que ver con un compañero llamado Jorge de la Nuez Suárez, Pipo, quien después resultaría víctima del atentado al avión de Barbados. Él estaba en una logia y laboraba como albañil. Un día me preguntó si quería entrar en ella y le dije: “¿Qué hago yo en una logia? Yo no sé nada de eso. Dicen que para entrar ahí es tremendo”. Pero insistió y acepté.

Así ingresé en la logia masónica Asociación de Jóvenes Esperanza de la Fraternidad (AJEF) Felipe Poey. Entré con Pipo y empezamos a construir unas relaciones muy hermosas, de hermanos, de camaradería inmensas. Cuando salíamos de la AJEF era otra la cosa. En ese lugar nosotros no hacíamos nada, jamás hablamos de política. Ahora bien, cuando salíamos, nos íbamos al parque para confeccionar alcayatas, que eran de esas puntillas curvas utilizadas en las cercas; las cuales regábamos por las calles, repartíamos la carta semanal de actividades revolucionarias, entre otras acciones.

-¿Cómo y cuándo nace

el Batallón (BON) 180?

Al triunfo revolucionario, en casa todo el mundo era comunista. En la creación de los Comités de Defensa de la Revolución mi mamá salió presidenta de la cuadra, yo cogí también el cargo de vigilancia y mi papá, en el Comité de Defensa, que en representación de la masa era un grupo selecto.

Todos estuvimos en la concentración del Palacio Presidencial, donde Fidel planteó, el 26 de octubre del 59, la creación de las Milicias Nacionales Revolucionarias. Cuando regresamos a Güira nos inscribimos. En ese entonces estaban regadas, no tenían nombre, pero en agosto del 60 se fundó, en el terreno de pelota, el Batallón 180. A cada BON le asignaban un número según se iban constituyendo y a nosotros correspondió el 180.

-¿Y las responsabilidades

dentro de las milicias?

Miguel era jefe de la segunda compañía y yo estaba en una que le decían Pelotón de Apoyo. No era tan pícaro ni tan vivo como mi hermano, quien enseguida cogió cargo. Pipo presidía la primera compañía. Unidos por la misma causa empezamos a movilizarnos y a entrar en las cuestiones de la defensa.

Cuando el diálogo se tornaba más interesante, interrumpe Eddy, compañero de trabajo, en busca de unas planillas de las que no pude ver el contenido. Valle suspira y la conversación se detiene varios segundos.

Me cuenta del 15 de abril de 1961, del bombardeo a los aeropuertos de San Antonio de los Baños, Ciudad Libertad y Santiago de Cuba. También se refiere al día 16, habla del entierro de las víctimas de esta acción y de la proclamación del carácter socialista de la Revolución, “porque decían que éramos socialistas, pero mentira, esto era una Revolución hecha por el Comandante. Socialista fue a partir de esa fecha, no antes. Había un dichito: ‘Somos socialistas palante y palante, y al que no le guste que tome purgante’.

“El día 17 nos movilizaron. Montamos los camiones en el parque para ir para el combate. Ya se estaba peleando en Playa Larga y en Girón. Aquí sucedió algo curioso. Frente a los Caballitos, donde estaba antes el Ayuntamiento, mi mamá fue apodada por Vázquez,  el Jefe de Operaciones, “La Mariana Grajales de Güira de Melena”, porque estábamos todos; sus tres hijos y su esposo, que íbamos para allá, aunque ella se había separado del viejo mío y tenía otro compañero llamado Manuel, también miliciano y nos acompañaba. Allí no hubo una mujer que llorara, ni una sola lágrima hubo.

“Cuando llegamos a Jovellanos y posteriormente al central Australia en horas de la noche, nos dieron la orden de que teníamos que tomar Playa Larga. Muy cerca pasaban camiones y ambulancias, gente herida con la barriga afuera, brazos y cabezas partidos, echando sangre. Aquello era lo más grande de la vida. Había un camionero que cuando salimos dijo que no iba para allá porque le iban a quitar el camión. Entramos a Playa Larga como a las 10 de la mañana, tomamos nuestro objetivo y nos quedamos atrincherados allí”.

-Al presenciar la situación,

se cuestionó alguna vez

¿qué hago yo aquí?

Imagínate, tú sabes cómo se pone la calle con chapapote, que los pies se te pegan y no puedes caminar. Bueno, así nos pasaba a nosotros, no había asfalto, era la sangre derramada de las víctimas: mujeres y niños desnudos, tendidos en la arena. Cuando el chofer del camión vio aquello, enseguida se dirigió a Vázquez y le pidió un fusil aturdido por la idea de que si los mercenarios  iban para Güira acabarían con las familias y con todo el pueblo. Estábamos erizados al ver tanta sangre, no vivíamos adaptados a ese tipo de situaciones. A mí me designaron como segundo al mando de la compañía y al llegar a Girón hirieron al jefe y a unos cuantos compañeros, entre ellos al alquizareño Pedro Rodríguez Santana y quedé al frente del combate.

-De albañil a líder de batalla,

¿su inexperiencia como

influyó en ese momento?

Yo estaba loco, no sabía nada y temeroso por ver a tanta gente muerta. Sin embargo, al recordar lo dicho por el chofer del camión sobre la posibilidad de que esto mismo ocurriera en Güira con mi familia -la mujer ya estaba en embarazada de mi  hijo Iván-, pues me llené de fuerzas y de un ánimo increíble  para seguir adelante.

Parece el día de las interrupciones. Obstaculiza la conversación Pedro, otro colega de trabajo. Valle me presenta y el hombre dice: “¡Ah!, !Periodista!! Esa es la gente que con la pluma son…”. Sutilmente el entrevistado le dice: “Arriba, arriba, que están grabando”. Se dirige a mí y apunta: “Volvemos a la carga”.

Le tomo unas fotografías mientras sugiere el libro El Batallón 180 en el frente oeste, de Francisco Pérez Guzmán, historiador cubano, en el cual aparecen testimonios sobre el combate de abril de 1961. En las oficinas colindantes se oyen unas conversaciones. Sus ojos brillantes reflejan el pasaje que nunca olvidará de la acción revolucionaria:

“Se corrió la noticia de que yo había caído en el combate y mi padre se le escapó a Miguel  para saber detalles. Sentí un ruido en el puesto de mando que había construido dentro del mangle allá en Girón, me viré de pronto y vi a papá parado detrás de mí. Al advertirlo se me salieron las lágrimas y a él igual. No pude ir a su encuentro, temblaban mis pies. Nos miramos nada más y se mandó a correr”.

-¿Qué pasó con sus estudios?

Volví a recuperarlos. Repetí el sexto grado, cursé la secundaria, el pre y fui a la Universidad. En el año 1984 me gradué de Licenciado en Ciencias Sociales. También hice postgrados de dirección científica de la sociedad, los cuales aprobé sin dificultad y aquí estoy, en la Asociación de Combatientes de Güira de Melena desde el 5 de septiembre de 1993.

Chocando sus dedos contra el buró, donde guarda cuidadosamente, debajo de un cristal, la foto que nos tomamos en mi graduación de 12 grado y con la mirada encendida por los recuerdos, expresa: “Nosotros pusimos nuestro granito de arena y me siento satisfecho, contento de haber aportado ese poquito a la Revolución, por eso es que voy tanto a las escuelas a explicarle a la juventud qué es lo que está pasando y a contarles anécdotas de aquellos días inmortales para los güireños y cubanos todos, porque no se podrá borrar de la historia tanta gloria”.

Pie de foto: Valle, con sus anécdotas, brinda una lección de supervivencia y sobre la posibilidad de vencer temores.

 

HABÍA UNA VEZ UN CRONISTA

HABÍA UNA VEZ UN CRONISTA

El Vecino de los Bajos, publicado este año por la Casa Editora Unión, es una ventana a la obra y vida de Enrique Núñez Rodríguez.

DENISSE MACHADO TABOADA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Vecino de los Bajos es un libro repleto de jocosas y conmovedoras experiencias del ya desaparecido periodista y cronista Enrique Núñez Rodríguez. La edición de estas «99 “nuevas”» historias, a cargo de su nieto Tupac Pinilla, se imprimió en el año 2014 bajo el sello de la Casa Editorial Unión y cuenta con prólogo de Abel Prieto e ilustraciones del renombrado artista de la plástica Roberto Fabelo.

Enrique Núñez Rodríguez crea, a través de las narraciones recopiladas en El Vecino de los Bajos, ventanas al pasado y un espacio de ingenio popular donde más allá de las lágrimas o risas, los recuerdos o reflexiones, al final siempre queda la indiscutible satisfacción y sano orgullo de saberse cubano.

Los relatos van desgranando, con desarmante humildad y el más puro gracejo criollo, una auténtica autobiografía que explora recónditos parajes de la historia personal del autor. Guiados por él, podemos visitar la Quinta Avenida de Nueva York, el Kremlin en Moscú o el solar yermo del central de Quemado, donde los muchachos jugaban cuatro esquinas e inventaban sueños y hazañas deportivas en los grandes clubes de entonces.

Ante los ojos del lector desfilan eminentes figuras: Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén y Conrado Marrero, así como estrellas del acontecer cultural y social de la Isla, mezclados, por obra y gracia de la anécdota reveladora, con otros tantos desconocidos héroes y villanos imbuidos en la vida cotidiana, todos delineados en una prosa cubanísima.

Enrique Núñez Rodríguez nació en 1923 en Quemado de Güines y tuvo una vida que transitó por diferentes etapas, desde la pseudo-república, pasando por los primeros años de la Revolución, hasta los inicios del siglo XXI. Este viaje impregnó su trabajo de un estilo único, que le valió reconocimientos tales como el Premio Nacional de Periodismo José Martí, el Premio Nacional del Humor y el Premio Nacional de la Radio. Durante su prolífica carrera periodística recibió la Medalla Alejo Carpentier, la Réplica del Machete de Máximo Gómez y la Distinción Héroe Nacional del Trabajo de la República de Cuba.   

Este autor escribió también para el teatro y entre sus trabajos se encuentran La chuchera respetuosa, que fue protagonizada por Rita Montaner, y Dios te Salve Comisario interpretada entre otros por Luis Alberto García. De su “vieja y querida Underwood” surgieron populares programas, como la aventura radial Leonardo Moncada y los seriales de televisión Si no fuera por mamá y Casos y Cosas de Casa.

Obras tan conocidas como Yo vendí mi bicicleta (1989), Oyee como lo cogieron (1991), Gente que yo quise (1995) y Mi vida al desnudo (2000) recogen, una a una, las diversas crónicas con las que deleitó a su público domingo tras domingo desde las páginas del periódico Juventud Rebelde.   

Los textos de El Vecino de los Bajos, que van desde 1987 hasta 2002, son testimonios históricos de nuestro país y del mundo vistos desde la óptica magistral de este cronista contemporáneo. 

Pie de Foto: El recién publicado libro del ya fallecido Enrique Núñez Rodríguez cuenta con ilustraciones de Roberto Fabelo.