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Isla al Sur

PARQUE METROPOLITANO AMPLIARÁ GIRAS BARRIALES

PARQUE METROPOLITANO AMPLIARÁ GIRAS BARRIALES

El pulmón verde de la capital favorece el proyecto de la educación ambiental y una recreación sana.

Texto y fotos:
ALEJANDRA ANGULO ALONSO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con el propósito de desarrollar una labor ambiental perdurable, el Gran Parque Metropolitano de La Habana (GPMH) ampliará el proyecto Giras Barriales, a partir de un plan sociocultural y recreativo que integrará a la comunidad y defenderá la identidad local.

La iniciativa planea incluir a más de 200 mil habitantes, pertenecientes a los consejos populares insertados dentro del perímetro de la zona y que se extienden por cuatro municipios: Plaza, Playa, Marianao y Cerro.

Según explicó Yaisén Díaz Serrano, especialista en Comunicación Humana y relacionista pública del GPMH, se realizarán acciones dirigidas a la conservación del entorno, conciertos, bailables, actividades infantiles y recorridos con guías especializados. También, como parte del proyecto, se estimulará el cuidado de la flora y fauna, en función de preservar  las especies endémicas.

Este programa hará especial énfasis en los barrios El Fanguito, Pogolotti, El Husillo y la Isla del Polvo, portadores de una riqueza cultural y patrimonial invaluable: el Bosque Sagrado de Pogolotti y el Bosque de Nim, áreas protegidas reforestadas por la comunidad.

Irilaydis Domínguez Otero, médico veterinaria y trabajadora en  educación ambiental del parque, afirmó que la iniciativa de fomentar las Giras Barriales, responde a la necesidad de potenciar en nuestro país una gestión ambiental más participativa, vinculada con la cultura y las prácticas locales. Bajo este principio es creado el Taller Terracota, donde se realizan piezas de cerámica elaboradas con el barro de las márgenes del río Almendares.

“El plan de Giras Barriales es un proyecto inacabado, pero pudiera convertirse en un modelo socio-ambiental para los países del Tercer Mundo, ya que estimula el aprovechamiento positivo del medio ambiente”, destacó la subdirectora de Cultura y Recreación del GPMH, Mercedes Arango Hernández.

El programa le ha devuelto a los capitalinos, gracias a la política de extensionismo forestal, el disfrute de esta hermosa área natural. Se ha convertido en corredor biológico donde habitan 24 especies de reptiles, 18 de aves, cinco de murciélagos y una sobrepoblación de ardillas rojas. 

Las Giras Barriales, iniciadas en el año 2001, fueron concebidas para propiciar el intercambio directo con los habitantes del entorno que rodea al GPMH. A pesar de los logros en años anteriores, hoy renacen con nuevos bríos a raíz del aniversario 25 de la fundación del parque.

Pie de foto: Pobladores del barrio Pogolotti realizando acciones dirigidas a la conservación del entorno, como parte del proyecto Giras Barriales.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Para qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Primer valor-noticia: Interés colectivo.
Otros valores-noticia: Repercusión. Proximidad o cercanía.
Fuentes: Directas, No documental.
Tipo de información: Blanda.

DEL CASTELLANO A LA VULGARIDAD

DEL CASTELLANO A LA VULGARIDAD

LEANNY VISTEL PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Usted se levanta temprano para ir al trabajo o a la escuela. Se monta en una guagua, atestada de gente, como de costumbre. De repente, el vehículo para ante el semáforo que ha colocado la luz en rojo. Un joven desde adentro divisa a algún conocido.

Empuja a la anciana que viaja a su lado, pasajeros sentados (todo sin pedir permiso), saca la cabeza por la ventanilla y grita:-¡Oye, m…! ¿Qué volá? El otro responde: -¡Dime comem….! Y así continua “el diálogo” gritado a viva voz, sazonado con una serie de disparates y palabras inapropiadas.

Siempre hay quien decide corregir este tipo de comportamiento, pero es gratificado con groserías como: “Puro, no se meta en lo que no le importa”, u otras cosas peores. Entonces, solo  recuerdas con añoranza la canción de Marco Antonio Solís, ¿A dónde vamos a parar?

Ha pensado. ¿Cuántas veces ha escuchado frases peores o las ocasiones en que se ha topado con una persona grosera en un establecimiento público? ¿En cuántos momentos ha presenciado vivas muestras de vulgaridad?

Tal parece que tales actitudes se han vuelto comunes en la sociedad cubana, y si algo se torna cotidiano corre el riesgo de considerarse correcto. Al aceptar  la vulgaridad perjudicamos nuestra calidad de vida, pues esta solo promueve una personalidad agresiva, brutal y sin grandeza.

Las groserías ocupan cada vez mayores espacios sociales y le ganan terreno a la cortesía y a los buenos modales. Desde la vestimenta, el lenguaje, los gestos y el trato hacia las demás personas, pueden definir a la persona como un ser vulgar o no.

Se imagina llegar  al médico y que este le diga: “Oye loco, estás embarca’ o. Te veo con una pata aquí y la otra en Colón. Ve bajando con Beba. Tú, no tienes arreglo”. O escuchar a una maestra hablarle así a un estudiante: “Fiñe, anda pal gao a buscar a tu pura. Mueve, mueve el pudín”.

¿Qué pensaría de una muchacha a la que se refieren de la siguiente manera?: “La jevita esa está fuerte, está dura; aunque vive cogiéndose pa eso. Es tremenda creyente”.

Sería muy deprimente, sobre todo, no saber quién es Beba, qué es un gao, si la joven es fisiculturista o practica alguna religión.

Casi todo el mundo culpa al reggaetón por sus letras agresivas y poco inteligentes. La música es una de las manifestaciones artísticas más influyentes sobre el modo de actuación de las personas, puede convertirse en un motor impulsor de la violencia y los malos actos

Es cierto, son los adolescentes los principales consumidores de este género y en el afán de imitar a los intérpretes, copian desde el vestuario hasta los malos actos. Pero también son el hogar y la escuela los que deben hacer un alto y analizar qué están haciendo mal. Darse cuenta a tiempo de que un ser humano educado con deficiencias, será un sujeto con bajos valores y objetivos.

Qué bonito es escuchar ¡Hola! en vez de ¿Qué volá? Muchas gracias en lugar de una mueca. Oír decir: Permiso, por favor, en sustitución de dame un break, y Señor reemplazando a puro.

Pienso que cuando pasen 30 años y la generación joven de ahora sea la vieja de entonces, habremos vuelto a las cavernas, los saludos serán gruñidos y el reggaetón se llamará ruido.

INICIA NUEVO CURSO DE CONTROLADOR DE TRÁNSITO AÉREO

INICIA NUEVO CURSO DE CONTROLADOR DE TRÁNSITO AÉREO

Veintiocho jóvenes de distintas provincias del país garantizan el futuro de esta profesión.

LIZ ARMAS PEDRAZA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía de Marianela Herrera Barnadaz.

Con el objetivo de formar controladores de tránsito aéreo, inició este mes un nuevo curso de la especialidad, en el Centro de Adiestramiento Aeronáutico (CAA), perteneciente a la Empresa Cubana de Aviación y Servicios Aeronáuticos (ECASA), del capitalino municipio Boyeros.

“Con este curso formamos jóvenes capaces de mantener el orden adecuado de las aeronaves que aterrizan y despegan en los aeropuertos del país, garantizando la seguridad operacional y el cuidado del espacio aéreo”, aseguró Marianela Herrera Barnadaz, jefa del Grupo de Capacitación.

Para el ingreso, los candidatos debieron reunir varios requisitos: haber vencido el grado 12 o técnico medio, demostrar que comprende y habla el idioma inglés, aprobar un examen evaluador de conocimientos sociopolíticos y estar aptos física y mentalmente, todo ello determinado por una comisión médica radicada en el hospital Hermanos Ameijeiras, informó Laura Betancourt Ordaz, directora de Capital Humano de ECASA.

La Isla cuenta con su propia escuela de Controlador de Tránsito Aéreo y de esta forma ahorra más de mil dólares por cada estudiante, porque no tiene que enviar personal al extranjero para ser capacitado, lo que repercute en la economía del país, explicó Herrera.

“El aula cuenta con 28 estudiantes procedentes de distintas provincias del país, cuya edad promedio es de 26 años. Las clases son impartidas por un equipo multidisciplinario de profesores y se extenderán por un año”, declaró Yanin Hernández Lastre, jefa del departamento de Capital Humano de la Unidad Empresarial Básica (UEB) de Servicios Aeronáuticos, perteneciente a ECASA.

Los controladores de tránsito aéreo tienen el requisito de pasar anualmente una semana en el simulador para renovar la licencia y poder mantener el puesto de trabajo, acotó Herrera, quien también es profesora–instructora del curso.

“La labor de los controladores de tránsito aéreo es muy difícil y estresante, y requiere de un gran nivel de responsabilidad porque de nosotros depende la seguridad y tranquilidad del transporte aéreo del país”, afirmó Indira Quijano Soler, controladora de aproximación, del Centro de Control de Tránsito Aéreo.

Pie de foto: Los estudiantes del curso deben pasar una semana de prácticas en el simulador.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Noticioso o informativo.
Tipo de lead: Sumario de Para qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de información: Ligera y blanda.
Tipo de fuente: Directas y no documentales.
Primer valor–noticia: Repercusión.
Otros dos valores–noticia: Proximidad y Actualidad.

TÉ VIETNAMITA: ¿TOMAR O DISFRUTAR?

TÉ VIETNAMITA: ¿TOMAR O DISFRUTAR?

PHUONG VU LAN (OLIVIA),
estudiante primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En Vietnam, el cultivo y consumo del té es una arte. La manera de disfrutar esta bebida en ese país es sencilla, pero muy fina, a diferencia del Té Ceremonial de los japoneses, la cultura china o La Tarde del Té en Reino Unido, ha constituido una parte importante en la diversidad de la gastronomía del mundo.

Esta es una de las principales tradiciones de Vietnam y necesitamos preservarla para que no se pierda, pues forma parte la identidad de su país.

Según la artesana Hoang Anh Suong en el artículo El arte de té: uso y significado, disfrutar una taza de té al estilo vietnamita es un hecho que tiene muchos sentidos: el líquido verde condimentado con flores simboliza un país de naturaleza exuberante. Al tomar un sorbo de té, la dulzura que queda en la garganta se compara al alma de los vietnamitas cariñosos.

“El sabor acre nos recuerda el trabajo duro de las personas dedicadas a la confección de esta bebida tradicional por muchos años”, explicó ella. Por lo tanto, la bebida representa a un Vietnam rico y hermoso culturalmente.

El arte de tomar té refleja la conducta de ese pueblo. Para empezar un día nuevo los hombres disfrutan una infusión de hierbas y piensan en silencio armonizando con el entorno. En la familia convencional, los jóvenes o las mujeres tienen que hacer té para los mayores. La manera exquisita de preparar té se transmite de abuelos a nietos como forma de preservar la identidad nacional.

Ofrecer té

“En los primeros días de año nuevo, ofrecer té es una acción meticulosa y acogedora. Por eso, dar a los invitados una tetera fría en tazas manchadas del líquido viejos es considerado un agravio por los amantes de la infusión”, comentó la artesana en gastronomía vietnamita Anh Tuyet en el programa sobre las cocineras en el Canal VTV4 de Viet Nam.

Los huéspedes no pueden rehusar una tacita de té caliente con delicioso olor a loto cuando una anfitriona convida con las dos manos”, agregó la especialista.

De acuerdo con Wikipedia, té no es solo una bebida tradicional que tiene valor cultural, sino también ayuda a la circulación de la sangre, en la regulación de la presión sanguínea. Es diurético y previene el cáncer.

El arte en hacer

“Primero: agua; segundo: té; tercero: hacer; cuarto: tetera” es una frase muy familiar sobre los elementos para llegar a la excelencia de este arte.

El historiador vietnamita, Duong Trung Quoc, explicó que en los antiguos palacios imperiales la servidumbre tenía que atrapar cada gota de rocío en capullos de loto, antes de la salida del sol, para preparar la tisana con ese líquido. Hoy en día, los ancianos usan el agua de la lluvia para aumentar el sabor dulce del té.

Cada año, los artesanos y las personas con experiencia de la capital vietnamita, Hanói, trabajan esmeradamente para perfumar el té con loto. Ellos eligen las yemas nuevas, verdes; las limpian con agua y las cuecen al vapor en una olla de estofar. Después de dejarlas secar, ponen las hierbas en un tarro que se tapa con una capa de hoja de plátano y las guardan de tres a cuatro años para quitarles la amargura. Esta técnica hace que las hojas del té pierdan su textura esponjosa, pero el sabor se mantiene inalterable.

La artesana Anh Tuyet también enseñó: “El procedimiento  descrito es muy complejo, porque para producir un kilogramo de hierba se usan de mil a dos mil lotos para sacar la parte superior del estambre de la flor (anteras). Se necesitan las flores más grandes y aromáticas de El Lago Occidental, recolectadas con rapidez y delicadeza durante las mañanas”.

“Las hojas verdes se interponen entre las anteras y en la parte de arriba los artesanos ponen un papel grande. El tiempo de duración de este método normalmente está entre dieciocho y veinticuatro horas, pero esto depende también de la humedad de los pétalos. Al final, quitan los lotos, secan la mezcla y repiten estas acciones seis veces para crear té de calidad superior”, señaló Anh Tuyet.

Sin embargo, la revista Gastronomía vietnamita indicó que existe otra manera de perfumar té en Vietnam que es exclusiva de esa nación. Al atardecer, las jovencitas reman en barquillas de cuero y escogen los lotos que acaban de abrir sus pétalos, luego, ponen una pizca del té con ternura en los estambres. Al día siguiente, antes del amanecer, ellas recogen esas chispas de hierba y el rocío que se estanca en las hojas fragantes, para preparar una tetera.

El té del loto con su olor natural es la combinación perfecta del cielo y la tierra. Por lo tanto, también se considera como la  bebida de “la eternidad”. En la actualidad solo treinta familias en Hanói se dedican a la confección de este producto tan precioso.

Un juego de té incluye una tetera, un tazón para decantar y cuatro tacitas. El lugar perfecto para este noble arte es en una cama de madera, abajo de los aleros en el patio. Primero, hay que limpiar la tetera con agua caliente, luego se ponen las hierbas, se enjuagan con agua hervida dos veces y se desecha el líquido.

El último paso es verter agua, previamente hervida a cien grados Celsius, y esperar diez minutos para reposar el té. Durante ese tiempo, tradicionalmente los vietnamitas disfrutan de la luna, las flores y recitan una poesía. Al servir té, hay que organizar las tacitas para formar un círculo y echar en todos los recipientes la misma cantidad.

“No podemos tomar el té directamente, hay que oler primero y beber a sorbos con calma. Las acciones deben ser lentas y suaves, flexibles y hábiles. Este ritual marca la diferencia entre “tomar té” y “disfrutarlo”, agregó el especialista Nguyen Van Hoang, una persona que tiene muchas experiencias en este arte.

El arte de esta bebida es uno de los deleites más elegante en el estilo de vida de las personas que nacen y crecen en Hanói. No necesita ninguna rutina o fórmula para ello. El té se puede perfumar con varias flores como la gente en el campo del norte, beber con hielos como el sur o hacer otras bebidas a partir de él como las personas de la ciudad Hue.

La artesana Hoang An Suong expresó: “Otrora, disfrutar té era un placer de los mayores, pero ahora, muchos jóvenes quieren ir a mi casa para aprender sobre el arte en hacer y tomar esta bebida tradicional como una forma de descansarse después del trabajo o la escuela”.

Aunque diversos en  tipos y maneras de prepararse, una buena tetera de ese líquido es una especialidad espiritual de Vietnam, que se usa para mostrar y popularizar la cultura vietnamita al mundo.

UNA SILLA DE JUNGLA

UNA SILLA DE JUNGLA

NGA TRAN THU (NINA),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el primer plano del cuadro aparece una silla grande, sobre la que reposa una vasija llena de hojas. Este motivo común está investido del consejo de un tabernáculo improvisado a alguna deidad desconocida en el seno de la Madre Naturaleza.

Es esta  la trama de la obra La silla (1943), colección Museo Nacional de Bellas Artes, La Habana, muestra de lleno el efecto del pintor cubano Wilfredo Lam (Sagua La Grande, 8 de diciembre de 1902—París, 11 de septiembre de 1982), a la vez que hace mención al folklore afrocubano.  Esa pintura, como un producto de toda la vida, era muy interesante, pero un poco difícil para entender porque comúnmente estamos acostumbrados a los retratos de personas mientras que en este caso se retrata a la silla, esta se convierte en la protagonista de la composición a manera de naturaleza muerta.

El cuadro fue realizado a partir de una técnica mixta que acopló acrílico y óleo sobre tela, con pincel, brochas de gran tamaño –utilizadas para pintar los fondos- y espátula. Esta vegetación relativamente ceñida y rodea el tema nominativo del óleo, sin embargo es un fondo móvil que enmarca y envuelve  a la vez, a  la  manera de la flora tropical. El cuadro lleva así mismo el título descriptivo del tema: La silla.         

El fondo de cañas de azúcar y hojas anchas pintadas en tonalidades de verde y amarillo, refleja una naturaleza rica, sensual. La simbología deviene síntesis. Los colores están empleados de manera funcional, reduciéndose la explosión cromática al siena y los amarillos. En estas piezas la relación fondo-figura respeta el sentido tradicional, pero cedió paso a un “polimorfismo abierto“, acotan los especialistas. 

En esa época, el artista solía señalar a su segunda esposa Helena Benítez “la enorme diferencia existente entre la naturaleza de Cuba con sus ceibas y sus campos de caña de azúcar y los relamidos jardines franceses o la seca austeridad de Castilla”.

Creen que Lam tenía  un grueso pincel en las manos. Algunos expertos aseguran que es una fotografía lo que ha llegado del pintor, aunque el búcaro que se observa en primer plano arroje una luz tan intensa que blanquea desagradablemente su Silla. Las diferencias podemos definirlas de la primera impresión que nos causa cada uno de ellos: La jungla es magia y misterio, La silla es el barco que placía a Carpentier (que la tuvo, por cierto, en su colección personal). 

Lam se convierte en un artista capaz de transmitirle a sus cuadros todo un misticismo propio de los cubanos. Logra magnificas soluciones formales y conceptuales que lo convierten en uno de los mejores pintores de todo los tiempos. Se ven en esta obra algunos de los indicios que anuncia el acercamiento de Lam a la abstracción.

Es como una tupida vegetación, el fondo es semejante al de La silla. La imagen está trazada con firmeza en una composición claramente cubista que une la figura con el fondo, desde el punto de vista surrealista, al hombre con la naturaleza. Los azules y verdes oscuros acentuados blanco, junto con la presencia de la figura lunar indician una escena nocturna.

Pie de foto: El cuadro La silla de Wilfredo Lam.

¿ESPINACA O CERDO ASADO?

¿ESPINACA O CERDO ASADO?

LAYDIS SOLER MILANÉS,
estudiante de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A los cubanos nos encanta el azúcar. Adoramos la carne de cerdo, la yuca con mojo, el congrí y los tamales. Comemos en exceso alimentos dañinos para la salud. La obesidad, diabetes, hipertensión arterial, insuficiencia renal y otras muchas afecciones, que están presentes en nuestra sociedad, son algunos de los resultados de esa alimentación.

Nutricionistas indican que una dieta balanceada, rica en frutas y vegetales, es buena para poseer una vida sana. Pero al visitar el mercado agropecuario, las esperanzas de tenerla desaparecen cuando observamos la pizarra de los precios. Debido a esto, las familias cubanas no seguimos, por lo general, un régimen alimenticio saludable, aunque también influyen las tradiciones culinarias.

La mayoría de las personas optan por comer sano como iniciativa para perder peso. Es cierto que ayuda a bajar “kilitos de más”, sin embargo, es solo uno de los beneficios que trae una buena nutrición. Ingerir verduras en abundancia puede aminorar el riesgo de contraer enfermedades crónicas como diabetes tipo dos, ateroesclerosis y patologías cardiovasculares.

Siempre habrá quien no le guste comer vegetales ni le importe las consecuencias que le pueda traer el exceso de grasa en sus comidas, debería considerar que está en juego su bienestar, tanto físico como mental, pero es decisión de cada quien determinar qué es lo que prefiere ingerir.

Añadir hortalizas a la comida diaria no constituye únicamente un gasto económico para la familia sino también una ganancia para su salud. Las verduras proporcionan minerales, fibra, además de otras sustancias que garantizan buena vista, digestión eficiente y resistencia a las enfermedades. Por ejemplo, la espinaca, la lechuga, la acelga, el tomate y  la zanahoria son ricos en vitamina A, esta genera pigmentos necesarios para el funcionamiento de la retina de los ojos. Con agregar al plato un poco de alguna de estas verduras contribuimos a mejorar nuestra nutrición.

Existen personas más radicales en cuanto a su dieta y practican el vegetarianismo, régimen alimentario que consiste en la abstención de comer carne, ya sea por motivos religiosos, para mantener el peso corporal o por rechazo a la matanza de los animales para consumo humano. Yo no podría prescindir del lechón asado del 31 de diciembre, pero respeto la decisión de cada quien.

En Cuba los vegetarianos no son la mayoría, pues esta forma de alimentación suele ser bastante costosa y casi imposible de mantener. Comprar vegetales frescos todos los días en el mercado agropecuario resulta difícil, estos a veces escasean, necesariamente habría que comer algo más.

No se trata de ser tan estricto a la hora de escoger cómo nos alimentamos sino de buscar un equilibrio entre carnes, cereales, legumbres, viandas y hortalizas. Quizás no logremos seguir una dieta macrobiótica, como el personaje de Chiqui del programa de radio Alegrías de Sobremesa, donde un desayuno incluye una infusión de té Mu, galletas de arroz con puré de sésamo y muchos otros platos cuyos ingredientes  son casi imposibles de conseguir por la población; pero si podemos llevar una alimentación balanceada con lo que obtengamos eventualmente, según nuestras posibilidades.

POR UN IDIOMA ESPAÑOL SIN DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO

POR UN IDIOMA ESPAÑOL SIN DISCRIMINACIÓN DE GÉNERO

La conferencia dictada por el Doctor en Filología Hispánica Salvador Gutiérrez Ordóñez este 13 de octubre (2014), ofreció una mirada sobre el sexismo lingüístico.

DACHELYS ALFONSO LEAL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Salvador Gutiérrez Ordóñez, Doctor en Filología Hispánica y miembro de número de la Real Academia Española (RAE), fue recibido como miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua (ACuL), este 13 de octubre en el Aula Magna del Colegio San Gerónimo de La Habana.

“Es un reconocimiento que agradezco muchísimo, pero está acompañado de responsabilidades, en aras de continuar las relaciones que tengo con Cuba, con la Academia Cubana y con todos los investigadores del idioma”, destacó el prestigioso gramático.

Según los Estatutos de la Academia Cubana de la Lengua, los académicos correspondientes deberán ser personas que tengan una obra reconocida en su quehacer profesional, por eso no fue difícil la elección de Ordóñez, catedrático de Lingüística General de la Universidad de León y autor de una veintena de libros sobre diferentes áreas del lenguaje como “Introducción a la semántica funcional”, “La oración y sus funciones” y “De pragmática y semántica”.

Además, ha colaborado activamente desde 1999 con la RAE en la elaboración de la Nueva Gramática de la Lengua Española, aprobada por las veintidós Academias el 24 de marzo de 2007, y el Diccionario panhispánico de dudas.

El catedrático español dedicó su discurso de ingreso al sexismo lingüístico, o sea, a la discriminación de género dada por el lenguaje. Al respecto, comentó que el sexismo, en muchas ocasiones, lo determina la cultura del grupo comunicativo. Sin embargo, insistió en los estudios sobre el tema para corregir ese modo de denigrar a las personas mediante la lengua.

Estuvieron presentes en el coloquio el embajador de España en Cuba, Juan Francisco Montalbán; Miguel Ángel Quesada, miembro de la Academia Costarricense de la Lengua y miembro correspondiente de la Real Academia Española; Nancy Morejón, directora de la Academia Cubana de la Lengua; otros académicos, profesores y estudiantes.

El espacio para la invitación del Doctor Gutiérrez Ordóñez lo propició el II Festival Ellas Crean, celebrado en España desde 2005 y que comenzó en Cuba ocho años después, auspiciado por la Consejería Cultural de la embajada del país ibérico. Ese certamen propone una mirada a la mujer creadora y fuente de inspiración de las diferentes manifestaciones artísticas.

Pie de foto: Ser miembro correspondiente de la Academia Cubana de la Lengua constituye para el lingüista español Salvador Gutiérrez Ordóñez un reconocimiento y un compromiso.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de información: Pesada, blanda, simple, directa (según la fuente) y refiere un hecho consumado.
Tipo de fuentes: No documentales, directas, tradicionales, permanentes y primarias.
Primer valor-noticia: Prominencia de los protagonistas.
Otros dos valores-noticia: Actualidad. Proximidad o cercanía.

¿LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?

¿LA VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE?

ANIA TERRERO TRINQUETE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de comunicación,
Universidad de La Habana.

El Cementerio de Colón, con su arquitectura de ciudad en miniatura, refleja las tendencias, diferencias, avances, crisis y esperanzas de la urbe que lo acoge. Y reproduce, necesariamente, el comportamiento de las personas que lo visitan en vida y lo habitan tras la muerte. Sin embargo, a pesar de ser uno de sus valores más interesantes no ha sido lo suficientemente analizado y reconocido.

La oficialmente llamada Necrópolis de Cristóbal Colón fue inaugurada en octubre de 1871 y declarada Monumento Nacional en febrero de 1987. Por sus virtudes históricas y culturales, es considerada la tercera en orden de importancia mundial, solo superada por la de Génova, en Italia, y la de Barcelona, en España.

Funciona como un espejo de La Habana en que se integra y, por tanto, no escapa al morbo criollo, humor de gris y negro que inmortalizara Rubén Martínez Villena en su célebre Canción del Sainete Póstumo.

Así, los habaneros cuentan con gozo la nefasta pifia de los decisores de la señalética del tránsito, que colocaron en la monumental puerta del camposanto una indicación de “solo entrada”. O, cuando en octubre de 1991, la valla de la céntrica esquina de 23 y Zapata, colindante con los muros de la fosa común, ostentaba la alegre consigna de un congreso pioneril: ¡Somos felices aquí! Evidentemente, el cementerio genera incluso sentido de pertenencia.

Los vivos también van al cementerio…

Casi todos nos hemos detenido a pensar, al menos una vez, en el rollo del sueño eterno, del qué vendrá “después”. Pero eso no sólo pasa a los protagonistas de estos tiempos, el ser humano ha sentido siempre cierta preocupación y curiosidad por la muerte. Probablemente esa sea una de las causas de la existencia de tantos y tan diversos ritos fúnebres, y también del surgimiento de los cementerios.

Son varios los que afirman que las grandes respuestas a las incógnitas que genera la muerte son las distintas religiones que fueron, son o serán; evidentemente, tenemos una gran imaginación.  Aseveran que la inteligencia humana es inquieta e insaciable y que esa insatisfacción es la prueba de que estamos hechos para el infinito, pero también la causa de que hayamos creado a los omnipotentes dioses para explicarnos el principio y el fin del universo y de nosotros mismos.

El filósofo alemán Martín Heidegger (1889-1976) afirmaba que el hombre es un ser abocado a la muerte, acontecimiento que le angustia porque significa el ocaso de su ser y su disolución total en la nada. Proponía como solución asumir esa realidad, adelantarla en el pensamiento y de esta manera descubrir la autenticidad de la vida.

Esta afirmación explica, en parte, la costumbre arraigada en monjes, escritores, nobles y reyes de siglos anteriores de tenderse a meditar en sus futuros ataúdes. En los tiempos que corren las costumbres son menos drásticas, pero la inquietud por la “señora de la hoz” aún se manifiesta. A las necrópolis el hombre se remite una y otra vez, algunas veces físicamente y otras sólo en pensamiento.

Uno de los más polémicos y tergiversados fenómenos de los últimos tiempos es el surgimiento de diversas tribus urbanas. Para los sociólogos españoles Josep Picó y Enric Sanchis las definen como “modos de vidas, tradiciones y creencias de un grupo específico dentro de una sociedad que suponen una variante o una materialización concreta de las diversas posibilidades de la cultura global en que se inserta”.

En la actualidad, son muchas y muy diversas: góticos, punks, frikis, emos, skates…  La lista es larga, pero nos interesan los “oscuros”, los trágicos,  los que frecuentan el cementerio. El primer lugar en estas lides se lo disputan góticos y emos. Hay quien dice que practican cultos satánicos y el ocultismo, pero no se ha probado, valdría la pena investigarlo. Lo que está claro es que el cementerio también los llama.

Sin embargo, este es el caso extremo. Las personas se vinculan con las necrópolis de otras formas y no yendo todas las noches vestidas de negro. Las referencias a la muerte y los sepulcros en el arte, por ejemplo, son muchas. Destacan la lírica de los poetas malditos y la literatura de Edgar Allan Poe y de H. P. Lovecraft, caracterizados por el terror y el suspense.

El cementerio de Colón no escapa a las visitas de los vivos. Los jóvenes que se reúnen en la calle G a veces realizan expediciones nocturnas a los sepulcros y allí tocan guitarra, conversan y hasta estudian. Aunque, la presencia de los muchachos cubanos a la necrópolis es más el deseo de romper barreras y realizar un reto, que una evidencia de su caracterización como parte de una subcultura.

Y obras de arte también tiene, el cementerio de Colón es casi protagonista de una de las mejores películas del cine del período revolucionario: La muerte de un burócrata. Más cercano en el tiempo, también fue una de las locaciones donde se filmó Esther en alguna parte.

¿La ciudad de los muertos?

Un cementerio, más que el lugar de descanso de los muertos, es el sitio para que los vivos le rindan homenaje y personifiquen el dolor por su ausencia. Si se mira el asunto desde una perspectiva atea, cuando morimos dejamos de existir y objetivamente no nos enteramos de lo que nos sucede. El cuerpo sin vida deja de ser nuestro y pasa a ser de nuestra familia y amigos, que nos rendirán tributos de la forma más adecuada a sus personalidades.

Estudiosos e investigadores han llegado a la conclusión de que los cementerios suelen funcionar como espacios de representación social. Allí se hace visible la segregación y el establecimiento de categorías sociales que configuran espacios diferenciados. En el caso de la necrópolis de Colón hay toda una historia detrás.

El lema de su proyecto original, creado por el arquitecto español Calixto de Loira, rezaba que «La pálida muerte entra por igual en las cabañas de los pobres que en los palacios de los reyes». Sin embargo, con el paso de los años, Iglesia por medio, el plan arquitectónico fue variando.

Pese al poder nivelador de la muerte y a lo que proclamaba en su lema, Loira dividió el cementerio habanero en zonas muy bien definidas. Según el periodista Ciro Bianchi, trasladó a la necrópolis las diferencias clasistas de la acrópolis. Se construyó una fosa común para los pobres y el resto de los terrenos se vendieron o alquilaron. Las personas iban adquiriendo o construyendo sus sepulcros según su nivel de ganancias. Así surgieron los hermosos pabellones y mausoleos de las familias ricas, y cada tumba se fue personalizando.

En la actualidad, poseen tumbas los que heredaron de las familias que las poseían antes del triunfo revolucionario y los que las han comprado después de 1959. Por lo tanto, las diferencias sociales ya no se ven por quien tiene una tumba o no, sino por cuál está en mejor o peor estado. Los más acomodados han podido restaurar sus propiedades en la necrópolis, los otros no tanto.

El cementerio depende mucho de lo que sucede en vida. La capacidad que tiene de reflejar las diferencias sociales de una ciudad, la personificación de cada tumba de acuerdo a las características de sus dueños y las constantes visitas que recibe modifica su imagen y valores. Parece que después de todo no es la ciudad de los muertos, sino un reflejo de la de los vivos.