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Isla al Sur

LA CLARIA: “FEA PERO SABROSA”

LA CLARIA: “FEA PERO SABROSA”

DAIRON MIRANDA QUINTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando se habla de la claria, muchas personas argumentan tener asco de ella porque “come de todo”, olvidando de qué se alimentan o dónde viven otros animales como el pollo, el pato y el cerdo, muy consumidos por los seres humanos. 

Este pez, considerado también en ocasiones “piraña” por su voraz apetito y aspecto desagradable, tiene una gran importancia comercial como proveedor de carne, razón por la cual ha sido introducido como fuente de alimentación en más de 30 países, entre los que se encuentran Cuba, Estados Unidos, Indonesia, China, Taiwán, Gran Bretaña, Papúa Nueva Guinea y Tailandia.

No es acertado hacer un análisis personal acerca de la relevancia de la claria como alimento nutritivo o no, sin antes conocer los principales rasgos y antecedentes estadísticos relacionados con la especie.

“ACLARIANDO…”

Según la enciclopedia virtual Wikipedia, la claria o pez gato (catfish en inglés), deriva su nombre del griego chlaros, que significa vivo, animado, características fieles a la capacidad de estos peces de mantenerse vivos fuera del agua dulce largo tiempo.

Es un animal acuático originario de Asia, que comprende bajo su nombre unas 2 000 especies extendidas por la India, el Sudeste asiático, Indonesia y en particular por el norte de África, donde la diversidad es mayor. Las coloraciones más comunes del pez son el uniforme gris oscuro y el barro negro o marrón.

Debido a su capacidad para buscar alimentos fuera de los estanques, deslizándose por tierra mediante fuertes sacudidas de la cola, se le considera un pez carnívoro y altamente depredador; al punto que cuatro miembros del género Clarias (anguillaris, buthupogon, gariepinus y macrocephalus) pueden alcanzar más de un metro de longitud, en dependencia de la cantidad de carne que consuman.

La especie, conocida también como pez diablo, se alimenta de huevos, lagartijas, aves, ratas, tortugas, tilapias, ranas, cocodrilos pequeños, e incluso muerde a animales mucho más grandes que ella. Esta invasora ha logrado introducirse en cuevas subterráneas, alcantarillados y hasta en tuberías caseras.

En la actualidad, los tipos existentes de pez gato, están distribuidos por casi todos los continentes, pues se reproducen, crecen y adaptan a las condiciones más adversas. Uno de ellos, el batrachus, está incluido en la lista “100 de las especies exóticas invasoras más dañinas del mundo”, de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN, por sus siglas en inglés).

EN CUBA: ¿“ACLARIANDO” O ACABANDO?

Jesús Baisre, asesor de la Industria Pesquera Cubana, comentó a la revista Mar y Pesca que “entre 1998 y 2000, a Cuba se trajeron dos tipos de clarias, la macrocephalus y la gariepinus, originarias de Asia y África. (…)Fueron introducidas en el país para aumentar el consumo de proteínas de la población”.

Según datos del Centro Nacional de Áreas Protegidas (CNAP), la especie amenaza fuertemente, en el medio natural, a 242 de la fauna cubana, de las cuales 75 son endémicas, 29 raras o locales y 25 introducidas.

Una de las zonas donde más peligra el medio ambiente es la Ciénaga de Zapata, reservorio natural en el que los problemas comenzaron cuando los primeros ejemplares en cautiverio escaparon de las pocetas y llegaron a ríos, lagunas, presas y criaderos particulares. Todo lo contrario de Pinar del Río, provincia en la que este mes se lleva a cabo el Proyecto para el manejo de especies exóticas invasoras.

Dos años después de haber sido introducida la claria en Cuba, las grandes lluvias que provocaron los ciclones Michelle, Isidoro y Lily, durante el 2001 y el 2002, propiciaron su dispersión.

Sin embargo, en el presente, la que llega al mercado (a 39 pesos en moneda nacional el kilogramo) para el consumo humano, es cultivada bajo condiciones de hábitat controlado en estanques, y con una alimentación limitada y específica, gracias a que el animal resiste ayunos prolongados, puede vivir casi sin oxígeno, y tolera, como pocos seres vivos, concentraciones de miles de ejemplares por metro cúbico de agua.

Y ENTONCES, ¡A COMER SE HA DICHO!

El pez es capaz de ganar 10 gramos de peso por día, pues convierte el alimento en peso corporal, por lo que su carne, casi sin espinas, posee un 18 por ciento de proteína, es calórica y rica en hierro y vitaminas A y B.

A pesar de parecer una “barra de pan gris y con bigotes dispuesta a comerse el mundo entero”, se puede apreciar que la claria es una fuente de alimentación sana y económica, algo que pudo notar una oficinista llamada Roxana, quien comentó en el sitio http://www.elmundo.es lo siguiente: "Que se sepa, nadie se ha enfermado o muerto todavía por comer claria. Es un pescado prieto y feo, pero su carne es blanca y sabrosa”.

EL ESPEJO DEL CAIMÁN

EL ESPEJO DEL CAIMÁN

JAVIER ROQUE MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El mundo es algo complejo y desequilibrado. Por muchas estadísticas y estudios que se realicen, comprender el desarrollo de la vida en la Tierra puede convertirse en tarea titánica, más cuando vivimos en una sociedad donde prevalece el pilar de la igualdad y donde a pesar de las carencias y las dificultades casi siempre se encuentran respuestas, razones por las cuales a veces somos incapaces de entender realidades ajenas.

La diversidad presente en el globo terráqueo es la causa de por qué resulta tan atractivo estudiarnos. Ser capaces de hallar las diferencias que rigen el desarrollo de la especie humana ayuda, más que a adquirir una cultura general, a ser autocríticos con cuanto se desarrolla en nuestras narices. 

Me cuento entre las personas que gustan de las curiosidades, y buscando y buscando encontré en la red de redes un interesante artículo titulado El mundo en miniatura (www.ultraguia.com.ar). Según el documento, resulta que si se pudiera reducir la población mundial a solo cien personas, manteniendo las actuales proporciones que rigen la vida en el planeta, serían 57 asiáticos, 21 europeos, 14 del hemisferio oeste (tanto norte como sur) y ocho africanos. 52 de ese centenar serían mujeres y 48, hombres, mientras que 30 tendrían la piel blanca y, curiosamente, solo igual número practicaría el cristianismo y sería capaz de leer.

Si seguimos indagando en las matemáticas que administran a este “grupo de ensayo”, encontraríamos que 89 individuos serían heterosexuales y 11 homosexuales; seis  norteños poseerían el 59 por ciento de todas las riquezas a la vez que 80 de los restantes vivirían en condiciones infrahumanas, de los cuales 50 sufrirían de malnutrición. Una persona estaría a punto de morir y un bebé a punto de nacer, quien posiblemente pudiera convertirse en el único del grupo con estudios universitarios y computadora personal. ¿Curioso, cierto?

Sin embargo, cuando aterrizamos en nuestro entorno más cercano nos topamos con una realidad que, aunque no perfecta, nos convierte en privilegiados. A pesar de que el caimán pueda tener algunos problemas de solvencia a la hora de desembolsar el bolsillo, las soluciones a nuestros problemas más inmediatos siempre aparecen, aunque no todas las veces dos más dos sumen cuatro.

Cuba cuenta con servicios médicos altamente especializados y gratuitos y con uno de los índices más bajos de Latinoamérica en cuanto a pobreza y pobreza extrema, razón por la cual podemos considerarnos más afortunados que millones de personas en el mundo que mueren diariamente por falta de una adecuada atención médica o de acceso a agua potable y alimentos imprescindibles.

También tenemos la dicha de poseer bajísimos niveles de mortalidad infantil, más bajos en ocasiones que los de países desarrollados como Estados Unidos y Canadá. Aunque seamos una nación con muchas dificultades, económicas y no económicas, tenemos la grandeza de compartir nuestros conocimientos y logros con aquellos que lo necesitan, haciendo gala de los más fundamentales principios de humanidad y solidaridad. Por esta razón, la mayor de Las Antillas se ha ganado el respeto y la admiración del mundo, al demostrar que con poco, mucho se puede hacer.

Pero no solo podemos considerarnos victoriosos en el campo de la salud. La educación ha sido una meta desde el principio de la Revolución, y con unos niveles educacionales bastante altos somos más bienaventurados que dos mil millones de personas en el mundo que no saben leer ni escribir.

Los cubanos somos libres de elegir religión y conducta sexual, razón que nos coloca por delante de otros tres mil millones que sufren todo tipo de discriminación. Igualmente tenemos la suerte de no haber visto nublado nuestro cielo con aviones de guerra desde Playa Girón, ni sufrir las consecuencias del encarcelamiento injustificado, las torturas o la represión de las fuerzas armadas, a diferencia de 500 millones que diariamente temen salir de sus hogares.

El Estado se preocupa porque tengamos lo necesario para alimentarnos  y un techo sobre nuestras cabezas a la hora de dormir, hechos ambos que nos hacen más ricos que el 75 por ciento de la población mundial, que tiene que apañárselas como puede para subsistir y dar de comer a sus pequeños. 

Los citados son solo algunos ejemplos de los aciertos del proceso cubano, que, aunque en ocasiones no ha tomado el camino correcto, las más de las veces ha sabido o al menos ha intentado enmendar sus errores. Entonces, si dentro del famoso grupo de los cien hubiera un cubano, quizá no fuera de los más ricos monetariamente, pero creo que podemos concordar en que sería de los más felices y realizados.

Es innegable que vivimos en una sociedad con muchos desaciertos y donde queda mucho por hacer, pero a veces relegamos, sumergidos en nuestras propias interrogantes, que Cuba ha hecho grandes cosas en materia humana, y aunque miremos a nuestro alrededor y encontremos carencias por doquier, nunca debemos olvidar que, con complicaciones o sin ellas, somos el espejo en que muchos se miran.

APAGA UNA LUZ PARA ILUMINAR EL FUTURO

APAGA UNA LUZ PARA ILUMINAR EL FUTURO

LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Se ha imaginado una ciudad tenebrosa, sin las luminarias en la calle, con los edificios escondidos por la oscuridad inmensa? Esta imagen no sería de un futuro muy lejano si no podemos buscar una repuesta adecuada a la preocupación común de toda la sociedad moderna: ¿hasta cuándo gastaremos la electricidad innecesariamente?

La electricidad se considera una de las invenciones más importantes de la sociedad. La utilización de esta innovación posibilita condiciones favorables para un sinnúmero de otras invenciones necesarias como los televisores, radios, refrigeradores, la computación y las tecnologías usadas en la medicina.  
Actualmente el uso de la electricidad es fundamental para realizar gran parte de nuestras actividades. Gracias a este tipo de energía tenemos una mejor calidad de vida.

Desde los primeros años del siglo XXI, la electricidad se ha convertido en imprescindible, aunque la mayoría de las personas casi ignora su gran importancia en la vida cotidiana. ¿Cómo se produce? ¿Qué haríamos si no hay electricidad? Estas dudas le interesan a muy pocos evacuarlas.

En todos lados no es difícil encontrar las lámparas encendidas a las once de la mañana en la calle o una televisión en uso aunque el cuarto esté desocupado. Parece una cosa trivial al recomendar una luz pequeñita, sin embargo, con la energía que es gastada de mil luces así en un año, el dinero que pierde puede alcanzar millones de dólares.

Hoy día, cuando el consumo de esta energía es cada vez más alto, la hidroelectricidad y termoelectricidad ya no pueden satisfacer esta gran necesidad de la humanidad, muchos países han considerado construir compañías de energía nuclear a pesar de los riesgos posibles y el enorme gasto financiero. En lugar de eso, ¿por qué no pensar de una solución más económica y durable: la educación de ahorrar la energía? 

Esta acción es un elemento fundamental para el aprovechamiento de los recursos energéticos; ahorrar equivale a disminuir el consumo de combustibles en la generación de electricidad evitando también la emisión de gases contaminantes hacia la atmósfera.

Ahorrar y usar eficientemente la energía eléctrica, así como cuidar el medio ambiente, no son sinónimo de sacrificar o reducir al máximo nuestro nivel de bienestar o el grado de satisfacción de nuestras necesidades cotidianas.

Por el contrario, un cambio de hábitos y actitudes pueden llevar a una mayor eficiencia en el uso de la electricidad y la protección de la economía familiar y la preservación de nuestro entorno natural: apagar los equipos eléctricos cuando no es necesario su utilización, aprovechar la energía solar, evitar el consumo de electricidad en espera…

En esta época las crisis tanto ambientales como energéticas, económicas, del medio ambiente, comienzan a ser el centro de atención de gran parte de la población, ya que cada uno de nosotros deberíamos aportar nuestro granito de arena para cuidar el entorno donde vivimos.

LA HABANA ES BELLA, PERO...

LA HABANA ES BELLA, PERO...

CAMILO VILLA JUICA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Siempre creí a mi ciudad, Santiago de Chile, una urbe sucia y descuidada. Lo sigo pensando, pero después de conocer La Habana, la mala imagen que tenía del apodado “Santiasco” entre sus inquilinos, mejoró notoriamente.

Me gusta La Habana, su mística, vida y arquitectura, pero su peste a basura podrida, sus calles cubiertas de latas de refresco y sus no pocos habitantes acostumbrados a ensuciarla, me impiden ver a esta ciudad como “la capital más bella de América Latina”.

Pese a la propaganda televisiva, al cada vez más valorado reciclaje, y al no poco esfuerzo de las autoridades, gran parte de los habaneros parecen ser sordos, ciegos, y mudos, ante una ciudad que reclama a gritos que la cuiden, no quiero más, querido huésped, ¿cuesta mucho?

Hace tres meses, en todo el sector de Vedado, instalaron cestos de basura para clarificar la postal de la zona, pero poco han servido: las cajitas de “ron planchao” siguen acusando la carencia cultural de muchos capitalinos cuando se muestran burlonas a los pies del recipiente emplazado justamente para albergarla.

Pero al habanero parece no incomodarle la imagen turbia de su ciudad, al menos, eso demuestra. Común es ver dentro de las guaguas a desadaptados que sin escrúpulo alguno arrojan sus inmundicias a la calle. Lo peor es que el resto de los pasajeros parecen no inmutarse ante semejante atentado al medio ambiente: nadie dice nada, nadie pone mala cara. Es tan habitual la imagen, que no se escapa de la rutina diaria.

¡Ay, Habana!, tan descuidada que estas. Y para qué hablar de tus almendrones, tan lindos, tan turísticos, pero tan contaminantes. Tu cielo azul cuesta verlo cuando el humo negro de esos carros del cincuenta se entrometen entre nosotros. ¡Ay, Habana!

Por suerte, y para bien del país, la única urbe víctima de la basura a mansalva es la capital. El resto de las ciudades cubanas parecen ser bien correspondidas por sus habitantes.

Pero la esperanza es lo último que se pierde. La Unión de Empresas de Recuperación de Materias Primas (UERMP), cada vez obtiene mejores resultados. En todo el país, y en La Habana en especial, han ido inculcando de a poco la cultura recicladora, sobre todo en los niños, mediante sus programas en escuelas, concretados por el movimiento pioneril “Recuperadores del Futuro”.

“Lo que buscamos es una formación de una cultura de recuperación desde tempranas edades... ¿Qué hacen estos niños?, periódicamente juntan materiales reciclables generados en los hogares y escuelas. Se promueve esa recuperación cíclica y periódica”, explica Julio Sardiña, director de comunicación empresarial de la UERMP.

Esperemos que estas medidas, así como muchas otras, pongan de una vez por todas punto final a la excesiva contaminación de la ciudad, para que La Habana sea realmente, “la capital más bella de América Latina”.

FALTA CONCIENCIA EN EL DEBER COMÚN

FALTA CONCIENCIA EN EL DEBER COMÚN

ANH NGUYEN HAI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Actualmente hay una verdad lamentable: la calidad de algunos paisajes famosos está desclasificando por las basuras. Por muchas razones, pero según mi opinión, la conciencia del ser humano es la causa principal que provoca esa la realidad en casi todos los países en el mundo.      

El tema no es nuevo, pero la solución de él todavía es una pregunta grande hacia toda la sociedad: ¿Hasta cuándo las personas pueden estar inconsciente del deber?

En el voto de Las Siete Maravillas Naturales del mundo en 2011, la Bahía de Ha Long, de Vietnam, quedó en segundo lugar en la lista oficial. Sin embargo, para lograr el éxito el gobierno vietnamita gastó mucho tiempo y dinero en resolver los problemas ocasionados por la basura.

Antes de este voto, los turistas podían observar los deshechos en todos lados: la calle, la playa, e incluso en el mar. Allí, hay cantidad de pescadores que viven en los barquitos y puede decirse que ellos son una de las causas contaminantes del paisaje.

En algunos fórums, conferencias de los jóvenes, ellos debaten mucho acerca de la protección al medio ambiente, los paisajes naturales, etc. Sin embargo, sus hechos reales casi no existen.

Hay que ejemplificar con la actividad de proteger el Malecón por parte de los estudiantes de la Universidad de La Habana, Cuba (Malecón no es un paisaje, pero es un destino interesante para los extranjeros cuando lleguen a Cuba). En este programa, los organizadores establecen planes muy detallados, atractivos, pero en realidad la cantidad de personas que asisten es escasa y hay una baja calidad e la eficiencia del trabajo. De ahí, me parece que en cualquier grupo de edad, la conciencia todavía está en pequeño grado.             

De otro lado, las autoridades locales no tienen la preocupación pertinente en el trabajo de mantener el medio ambiente. Solo cuando la realidad es reflejada en los medios de comunicación, las personas que poseen la responsabilidad ejecutan medidas temporales para enfrentar la crítica del público.       

La mayoría de los turistas observa que en los destinos famosos hay pocas cestas de basura, o sus tamaños son tan pequeños en relación con las necesidades, que no pueden guardar una adecuada cantidad de deshechos, especialmente en los lugares que hay numerosos visitantes en cada año.

Para resolver el problema todo el tiempo, lo primero es limpiar “la basura de conciencia” en la mente de cada persona. El ser humano debe aprender claramente que los paisajes naturales son valiosos y el trabajo de protegerlos es también su deber y responsabilidad personal. Además, para lograr el éxito en esta tarea, exige el respaldo de las autoridades locales con sanciones severas en cada caso.  

Si cada país no quiere perder ingresos grandes generados del turismo, dicho deber es necesario y urgente. Tal vez, las personas suponen que sea difícil y tarde para llevar a cabo este empeño porque ahora se bota muchos residuos, además la conciencia es baja y solo hay preocupación por mantener la casa de cada quien limpia, no se tiene la preocupación en la higiene pública; sin embargo, pienso que nunca es tarde, el hombre tiene la inteligencia que puede crear muchas cosas modernas para servir en la calidad de la vida. Entonces, no es imposible gastar un poquito en cuidar el entorno.             

PARA QUE LA ESCASEZ NO NOS SORPRENDA

PARA QUE LA ESCASEZ  NO NOS SORPRENDA

DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El hecho de que nuestro país sea una isla le permite, por una parte, disfrutar de hermosas playas, pero le imposibilita compartir grandes lagos o ríos con otras naciones, por lo que su única fuente de recursos hídricos potables son las inestables precipitaciones que tienen comportamientos variados según la zona geográfica.

Lo acumulado con las lluvias hace que el índice de disponibilidad de agua sea de 3 mil 400 metros cúbicos por habitante al año, cifra que parece suficiente, pero si nos descuidamos pudiera reducirse hasta niveles poco agradables para todos.

La inmensidad de los mares que rodean el archipiélago cubano, da la falsa imagen de que el agua es lo que más abunda en nuestro país, cuando realmente ocupa una pequeña parte de su superficie.

Esto, seguido de actitudes poco ahorrativas, hace que cada año se pierdan 1 011 millones de metros cúbicos de agua, cantidad similar a la capacidad de almacenamiento de la presa Zaza, la mayor de la Isla, teniendo parte de la población  responsabilidad en esto.

Sucede que nuestros descuidos, olvidos a la hora de controlar el gasto del líquido y roturas en las redes de las casas, hacen que, desafortunadamente, el 60 por ciento de los 1 744 millones de metros cúbicos bombeados al año, se derrochen en el interior de viviendas.

No obstante, los únicos mal gastadores del líquido de la vida no están en las viviendas: su empleo irracional en la siembra y riego de los campos, el mal estado técnico de las pipas, las calles con sus salideros y la existencia de canales y embalses en mal estado debido a los años de uso sin reparación, son otras de las situaciones más comunes en la actualidad y que se han convertido en un continuo desafío.

Para que todos tengamos agua a nuestro alcance, tanto en zonas rurales como en las ciudades, el gobierno continúa la búsqueda de alternativas, que nos permitan disponer del agua necesitada para las más disímiles actividades, pero también de forma racional y eficiente.

En aras de lograr dichos propósitos se destinan cerca de 400 millones de peso cubanos. Con este monto se solucionan  averías u obstrucciones en las redes de abasto de todo el país, se eliminan salideros, se construyen trasvases, se reparan presas, junto a otras labores. Pero resulta imposible avanzar sin no toman medidas  todos los que nos beneficiamos de tales inversiones.

El agua está presente en  el cuerpo humano y en el de todos los seres vivos. Es imprescindible en la ganadería para criar los animales, en los campos para que crezcan los alimentos, en las más modernas industrias, en los centros recreativos para que permanezcan limpios y en el motor de cualquier auto. Incluso, hábitos tan comunes como cepillarse los dientes, lavarse las manos, bañarse y cocinar no podrían realizarse si dejara de existir el agua.

Este líquido es un recurso natural renovable, pero no infinito y aún así es despilfarrado continuamente. Si tomamos en cuenta que únicamente el tres por ciento del agua que existe en nuestro planeta es considerada dulce y solo el uno por ciento de ella sirve para tomar, la necesidad de ahorrarla se vuelve más preocupante.

Las actuales circunstancias de deterioro de las fuentes de agua bebible y el cambio climático que hace cada vez menos recurrentes las precipitaciones, no solo en Cuba, sino en todo el mundo, vuelven necesario dedicar unos minutos para meditar y pensar sobre cómo aprovechar mejor cada gota desde cualquier lugar.

La total dependencia que tenemos del agua conlleva a  que su ausencia provoque disímiles malestares en todos y sin excepción, por lo que las razones para su correcta utilización son sobradas y urgentes.

Por la costumbre del derroche existente, la ausencia del vital líquido se manifiesta en gran parte del país, pero lo que no puede suceder es que se pierda sin ningún uso, o que algunos malgasten mientras otros la  necesitan. Sería mucho más conveniente actuar con responsabilidad y teniendo en cuenta las dificultades de los más necesitados, porque hoy son ellos, pero mañana puede ser usted.

Hacerlo, por insignificante que parezca, desde el estrecho círculo del hogar, constituye una significativa garantía para que la escasez de este preciado líquido no nos sorprenda, y continuar entonces disfrutando del placer de tener agua al alcance de nuestras manos.

CAMBIA LA CARA DE TRAGEDIA DE NUESTRO “AMAZONAS”

CAMBIA LA CARA DE TRAGEDIA DE NUESTRO “AMAZONAS”

BEATRIZ LOBAINA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

10, 9, 8, 7... No quisiera pensarlo, pero en más de una ocasión he sentido que solo segundos de vida le quedan a la cuenca del río Almendares, presionada por un enemigo constante, en ocasiones manifiesto daga en mano; en otras, sutil, acumulando fuerzas, en su afán de que cada vez sea más complejo trocar lo sucio en oro. Contaminación, una palabra aguda, su simple pronunciación inspira temor, y no es para menos, porque desde hace 17 años sus huellas han sido imperdonables.

En la década del 90, la corriente superficial más importante de la capital, en especial sus últimos diez kilómetros encuadrados en el territorio que ocupa el Gran Parque Metropolitano de La Habana (GPMH), mostraba una pésima imagen, pues los índices de oxígeno estaban bajos, la flora y fauna de sus riberas no tenían vida, sobre la superficie flotaba una espesa capa de bacterias provenientes de residuos domésticos (coliformes fecales) y se registraban elevados índices de amonio, nitrito, plomo, hierro, cadmio, níquel y cobalto.

Según testimonios de los vecinos más antiguos de la zona, vivir cerca de esta red fluvial era insoportable tanto por los hedores, como por las indisciplinas y las carencias materiales del país. Problemática crítica al decir del sabio naturalista cubano Antonio Núñez Jiménez, cuando expresó en aquel entonces: “(…) hoy grandes trechos de su curso son verdaderas cloacas, sucias, pestilentes (...)”.

A las claras, la carga microbiana experimentó un ascenso insospechado en las estadísticas. Precisamente este panorama fue uno de los detonantes para que en 1996 se creara el GPMH y en consonancia, el Grupo de Trabajo Estatal Bahía de La Habana (GTE-BH), instituciones que, junto al CITMA provincial, atienden de forma sistemática todo lo referente al río.

Con solo destacar algunas particularidades del Almendares se puede comprender la necesidad de su descontaminación. La red acuífera, según el periodista de Granma, Orfilio Peláez, constituye una de las diez principales cuencas hidrográficas de nuestro país, alrededor del 47 por ciento del agua potable que consume la población citadina emana de sus fuentes subterráneas y cerca de toda su área -402 kilómetros cuadrados- viven  más de 500 mil personas.

Actualmente la cara de la “tragedia” va cambiando a ritmo lento, pero con resultados apreciables. En sus aguas se pueden observar biajacas, tilapias, cangrejos, carpas, jicoteas; más de 12 especies de animales. Diagnósticos recientes revelaron una concentración de 4,8 miligramos (mg) por litro de dioxígeno disuelto, a partir de 4 mg existe vida, y en la zona del Puente de 23 se ha registrado 5,5 mg.

Datos de la Oficina Nacional de Estadística corroboran el ligero progreso: la carga contaminante disminuyó a un 0,8 por ciento, menor cifra que el 1,4 inicial en el lustro 2007 -2011.

Al reducirse los índices de infestación ha mejorado la calidad del agua, la reforestación de la faja hidrorreguladora y la cultura ambiental. Este último éxito, gracias, entre otras acciones, a los talleres juveniles promovidos por el parque “Terracota” y “Voces de la Naturaleza”. 

Por supuesto, cifras que reflejan esfuerzos. El GPMH ideó aparatos de tratamiento local para higienizar remanentes domésticos. De esta manera, la basura pasa por dos estanques con una vegetación interna encargada de degradar sustancias contaminadas. Las empresas aledañas Planta de Gas Manufacturado Mario Fortuny y la cervecera La Polar y La Tropical, también fuentes contaminantes, trasladaron sus instalaciones generadoras de desechos e invirtieron recursos en tecnologías más limpias. Otras, como la papelera La Cubana, que hoy es una farmacia, fueron reubicadas.

Descontaminar del todo la cuenca del Almendares es una idea difícil y que todavía está bien distante de lograrse.

Resta conciencia y trabajo de tiempo para que el Casiguaguas, nombre dado por los aborígenes, vuelva a tener sus aguas puras y cristalinas como describió el doctor Núñez Jiménez.
 
No obstante, amén de la situación económica que tiene el país y de la indolencia social, lo inmediato es concientizar que no debemos arrojar todo tipo de desechos en este ecosistema natural, que para bien de todos constituye el pulmón verde capitalino, nuestro Amazonas más cercano. 
  

CURAR ES UN “PLACER”

CURAR ES UN “PLACER”

La doctora Teresa de Jesús, de la consulta de deshabituación tabáquica del policlínico Plaza, en la capital, informa que en el primer semestre de 2012 logró que dejaran de fumar 35 pacientes.

Texto y foto:
ROBERTO MÁRQUEZ LÓPEZ DE VIVIGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El 70 por ciento de las personas que empiezan a fumar en la adolescencia y continúan haciéndolo durante dos o más décadas tendrá una calidad de vida que disminuirá hasta en 25 años con respecto a personas sanas, es decir, en el futuro, de 1 300 millones de fumadores en el mundo podrán morir si continúan el hábito por ese tiempo, aproximadamente 650 millones.

En Cuba, cuatro de cada diez hombres, y dos de cada diez mujeres consumen cigarros, lo que representa más de dos millones de habitantes.          

Ante esta muerte silenciosa, la Isla batalla intensamente con programas para disminuir la cantidad de fumadores. Uno de los más importantes es la consulta de deshabituación tabáquica, cuya coordinadora en el Policlínico Plaza, de La Habana, es la Médica General Integral (MGI) y promotora de salud con más de diez años de experiencia, Teresa de Jesús Valdés Calderín.

-¿Cuáles son los últimos resultados?

«En el primer semestre del 2012 de 70 pacientes vistos, 30 fueron nuevos y 35 dejaron de fumar, incluyéndose aquí cinco casos anteriores. En el mismo período de 2011, de 39 incorporados, solo abandonaron el hábito 23 fumadores, lo que demuestra la evolución de los tratamientos».

-¿Qué especialistas forman parte del grupo médico?

«Trabajamos con un licenciado en Medicina Natural y Tradicional (MNT), un psicólogo o psiquiatra, un médico general integral, un trabajador social, y un promotor de salud. Psicológica o psiquiátricamente -si va más allá su perturbación- los pacientes necesitan apoyo. El promotor de salud y el trabajador social hablan de los riesgos de fumar y los beneficios de dejar el hábito. Las herramientas para los tratamientos  los tiene el MNT. El MGI trata otras patologías que casi siempre padecen los fumadores».

-¿Las dificultades?

«Solo el 11,8 por ciento de los fumadores que se atienden en el policlínico son tratados. El promedio de casos nuevos es de cuatro a cinco mensualmente. Debemos realizar una labor de rescate a nivel de consultorio. Los médicos y enfermeras de familia deben trabajar más con los adictos al cigarro, no solo remitirlos a consulta, sino preocuparse porque asistan. En muchos casos se han abandonado las acciones de promoción a nivel de cuadra y de barrio por falta de apoyo de las personas e instituciones».

-¿Dónde existen las consultas de deshabituación tabáquica?

«Es un programa nacional, están en todos los policlínicos. Es similar a otras como la de atención al diabético, a la mujer, y al riesgo reproductivo».

-¿Cuál es el tratamiento?

«El tratamiento consta de 12 sesiones, incluso más si es necesario. La base del proceso médico es la terapia de grupo, apoyada en la relajación, los ejercicios físicos, los medicamentos homeopáticos (gotas),  el método floral de Bach, la acupuntura (proceso con agujas), fitoterapia (uso de plantas), y otras técnicas».

Pie de foto: La Médica General Integral, Teresa de Jesús Valdés, es la coordinadora de la consulta de deshabituación tabáquica en el Policlínico Plaza, de La Habana.