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Isla al Sur

MÁS QUE ESCRITORA, MADRE

MÁS QUE ESCRITORA, MADRE

Paula constituye el séptimo libro y el más personal de Isabel Allende.

LUAR LÓPEZ DE LA OSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cada año, Isabel Allende deleita con un libro a sus fieles seguidores, les ofrece una dosis de realismo mágico. Un embrujo lanzado en 1994 por esta maga de las letras que aún posee vigencia por la fuerza con que fue elaborado: se trata de su libro Paula.

Escrito a la espera del despertar de su hija, que se encontraba en coma debido a una porfiria (enfermedad metabólica), Paula, constituye el libro más íntimo de la escritora chilena. La crítica lo clasifica como un texto autobiográfico epistolar y Allende, como “memorias”, pues no constituye  una biografía propiamente dicha. 

Isabel Allende, nacida en Lima (Perú) el 2 de agosto de 1942 y nacionalizada chilena, es una mundialmente reconocida escritora y periodista. Cuenta en su carrera con el Premio Nacional de Literatura 2010, el Iberoamericano de Letras José Donoso de la Universidad de Talca y el Hans Christian Andersen de Literatura en el año 2011 (Odense, Dinamarca). Desde 2004 es miembro de la Academia Estadounidense de las Artes y las Letras.

Su obra ha sido traducida a 35 idiomas, por lo que es considerada la escritora viva de lengua española más leída del mundo. Desde su gran debut en la literatura con La casa de los espíritus (1982),  Allende no ha dejado de acrecentar su prestigio.

En Paula, su séptima obra, la literata ahonda en los sentimientos que experimentó tras la caída en coma de su hija, la cual da nombre a la obra. El sentimentalismo no es una de las virtudes de este libro, que muchas veces es recurrente en escritores contemporáneos para lograr un éxito en ventas. En él, Allende no pierde su cualidad de excelente narradora, sino que la potencia al ser parte de los hechos y describirlos con la sensibilidad que la caracteriza.

La historia empieza desde el día de la admisión de Paula a un hospital de Madrid, el 6 de diciembre de 1991. Las páginas del volumen están llenas de historias de la autora, relatadas con la esperanza de ser leídas por su hija cuando superara el trance. A través de sus familiares, Allende crea personajes inolvidables que la acompañaron por cada etapa de su vida y fueron fuente de inspiración para muchos de sus libros.

Leer Paula es deleitarse y, a la vez, adentrarse en la historia de Chile del siglo XX bajo el gobierno de Salvador Allende y el posterior golpe de estado que sufrió su mandato en 1973.

Son páginas de desahogo de Isabel Allende en la espera del despertar de su hija. Este libro no es más que un canto de esperanza de una madre. 

UN LÍDER CON MUCHA HISTORIA

UN LÍDER CON MUCHA HISTORIA

Presentan en la XXII Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, libro sobre Hugo  Chávez Frías.

Texto y foto:
ANA LAURA PALOMINO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los cuentos del arañero, título que da nombre a la compilación de Jorge Legañoa y Orlando Oramas y cuenta con anécdotas relatadas por Hugo Chávez Frías, presidente de Venezuela, se presentó  en la XXII Feria Internacional del Libro, Cuba 2013, este 19 de febrero.

La sala Nicolás Guillén, de la Fortaleza San Carlos de la Cabaña, sede principal del mayor evento literario del país, fue el lugar escogido para el lanzamiento.

Chávez expresó en 170 anécdotas su pensamiento en las diferentes etapas de su vida, su sentir hacia Fidel Castro, la familia, los próceres de Latinoamérica, la estima hacia Venezuela e inclusive su pasión por el béisbol. Estas historias fueron contadas en el programa Aló Presidente.

Orlando Oramas, uno de los autores, comentó el esfuerzo que tomó la realización de este material, para el cual tuvo que observar junto a Jorge Legañoa más de 300 grabaciones de la emisión televisiva.

Las páginas del libro son una muestra de la visión del presidente venezolano y su hacer para el mejoramiento de la sociedad de un país que atraviesa numerosas transformaciones, aseguró Oramas en sus palabras.

Legañoa, el otro recopilador, presentó su respeto al líder bolivariano al compartir momentos de mayor dificultad y recalcó su espíritu batallador al no dejarse abatir ante las dificultades que se le presentaron.

«Este es nuestro homenaje a un hombre que ha dedicado su vida a servir, por sobre todas las cosas, y aquí lo mostramos sin intermediarios», afirmó.

Edgardo Antonio Ramírez, embajador de Venezuela en Cuba, felicitó a los periodistas por hacer posible, para millones de seres humanos, la lectura de Los cuentos del arañero.

En la presentación, el diplomático agradeció a Fidel, al Presidente Raúl Castro, por el apoyo recibido en la recuperación de la salud de Chávez, quien fue sometido a una intervención quirúrgica en diciembre último en La Habana y retornó esta semana a Caracas, donde prosigue su restablecimiento.
Como complemento de esta presentación, verá la luz el texto Fidel Castro: Unidad e independencia de América (Selección temática 1959-2010), de los autores Dolores Guerra, Orlando Abel Martínez y Yolanda González Plasencia, el cual adentrará al lector en la vida del líder de la revolución cubana.

Pie de foto: Portada del libro Los cuentos del arañero.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué. 
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato adicional.
Tipo de noticia: Ligera, blanda.
Primer valor noticia: Interés colectivo.
Otros dos valores noticias: Actualidad. Repercusión.
Tipo de fuentes: No documental: Jorge Legañoa y Orlando Oramas.

 

DIME CON QUIÉN JUEGAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

DIME CON QUIÉN JUEGAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

LUIS A. AUTIÉ CANTÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde pequeño he escuchado que el hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra. El béisbol cubano no solo ha estado tropezado ya varias veces, sino que quienes conducen su futuro poco o nada estaban haciendo para limpiar el camino de guijarros.

Aparentemente, alguna cabeza pensante de la Dirección Nacional de Béisbol se dio cuenta de que estamos en la parte descendiente de la curva, en cuanto a resultados deportivos respecta, pues, de golpe y porrazo, se han comenzado a implementar cambios dentro de nuestro pasatiempo nacional que hace unos años hubieran sido, cuando menos, escandalosos. ¿Apertura? ¿Sentido común? ¿Ambos?

Así las cosas, la decisión de permitir jugar en el béisbol rentado mexicano a los jugadores Michel Enríquez, Yordanis Samón y Alfredo Despaigne sorprendió a muchos, entre los que me incluyo. Lo “sui géneris” del asunto es que estos tres peloteros actuarán en la lid azteca mientras dure el período de inactividad en nuestro campeonato doméstico. Luego, cuando inicie, regresarán a Cuba para tomar parte en él. Nunca antes un jugador cubano había jugado a nivel profesional, para luego regresar y jugar en nuestra liga amateur. Dogmas más políticos que deportivos lo impedían.

En los primeros años de la Revolución se eliminó el profesionalismo de las disciplinas que se practicaban en la Isla, y se adoptó el amateurismo. No obstante, fuimos durante muchos años una potencia beisbolera a nivel mundial.

El equipo Cuba de los años 70 era prácticamente invencible. El de los 80 era bueno y ya el de los 90 dejaba escapar sus cositas. En el 2000 cedimos en la final de los Juegos Olímpicos de Sídney, nada más y nada menos que frente a la novena de los Estados Unidos. Un partido entre estas dos selecciones es considerado un clásico a nivel mundial. Con la derrota en tierras australianas comenzó el descenso beisbolero cubano.                                                 

El nivel del béisbol actual en el mundo ha crecido enormemente. Se pudo constatar en el pasado Clásico Mundial de Béisbol, donde equipos como España, China e Italia no solo participaron, sino que dieron muestras de que saben jugar pelota. Pero si miramos bien sus nóminas, están plagados de jugadores que juegan en el béisbol rentado.

El profesionalismo, si lo analizamos desde el punto de vista económico, puede ser bastante desagradable. El jugador se convierte en una mercancía, manejada a su antojo por los dueños de los equipos. No obstante, jugar en una liga profesional le permite enfrentarse a un béisbol con los mejores jugadores de todos los rincones del planeta. Cuando llega luego a un torneo como el Clásico, que reúne a las estrellas de este deporte, su desempeño es mejor, pues está acostumbrado a competir a ese nivel a diario.

La Serie Nacional, por sí sola, no alcanza. No logra desarrollar completamente el nivel de muchos de nuestros jugadores, que tienen talento suficiente para descollar en cualquier liga rentada foránea. Para lograr un aumento en la calidad, hay que jugar con y contra los mejores. El número uno ocupado por Cuba en el ranking de la  Federación Internacional de Béisbol Amateur (IBAF, por sus siglas en inglés) es tan solo un espejismo. Cuando se juega contra selecciones amateurs es fácil ganar. Pero a la hora de enfrentarse a equipos de verdad, con jugadores profesionales, todo es diferente.

Si jugamos contra la novena universitaria de Canadá todo sale de maravilla, victoria casi asegurada. Pensamos que por ganar ese partido somos mejores que ellos. Pero nos estamos engañando. El verdadero equipo canadiense está integrado ciento por ciento por jugadores profesionales. 

En el 2006, por ejemplo, la selección cubana que tomó parte en el Primer Clásico derrotó a la escuadra de Holanda con marcador de 15 anotaciones por 1. Luego, en el 2011, tan sólo cinco años más tarde, ese mismo equipo nos derrotó dos veces en el Campeonato Mundial, incluyendo el partido por la medalla de oro. Y en el 2013 volvimos a ser superados tres veces en todos los aspectos del juego por los holandeses. ¿Diferencia entre la Holanda del 2006 y ésta? El 80 por ciento de sus jugadores también se desempeñan en ligas profesionales.

En nuestro país se debería aplicar una norma similar a la usada en la Liga Profesional Japonesa, donde los jugadores, para poder firmar contratos con equipos foráneos, deben jugar un mínimo de seis años en su país.

Un equipo Cuba que tuviera en cuenta a los mejores atletas de la Serie Nacional y a los más destacados entre los “big leaguers”, sin duda sería un equipo temible. En lo que a mí respecta, bienvenida sea la apertura.

LA TIERRA, ESE ELEVADOR NUESTRO

LA TIERRA, ESE ELEVADOR NUESTRO

ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El ser humano ha convertido a la Tierra en una especie de elevador inmenso. Suena extraño, pero es real. Todo, o casi todo –para no ser absoluto– está sujeto al régimen “subir o bajar”.

Mucho han olvidado que existió una época donde la naturaleza, en un único conjunto, era el ser de inteligencia superior. En ese entonces, nuestros ancestros y el resto de la fauna, junto a la flora, estaban sumidos a sus decisiones, que no eran desacertadas en absoluto. Que las hojas de los árboles cayeran no era un desperdicio, sino abono; la fotosíntesis del reino vegetal cargaba de oxígeno la atmósfera; el ciclo del agua llevaba el líquido vital de lugares en los que abundaba a sitios secos… Parecía reinar un equilibro perfecto.

Sin embargo, desde su llegada el homo sapiens destruye – tal vez involuntariamente- tal armonía, y en la actualidad no parece su propósito el detenerse.

Una mirada al contexto internacional lo reafirma, y en especial la situación con el precio del petróleo. Según los sitios digitales repsol.com y Wikipeda, el Medio Oriente califica como la región de mayores reservas mundiales de crudo (48 por ciento del total) y la de mayor producción con más de un tercio, aunque Venezuela es el país más rico en oro negro (superior a 300 mil millones de barriles). No obstante, Asia se yergue como la zona donde más se consume, y Estados Unidos, la nación que más lo consume e importa.

Puede decirse que ningún otro recuro natural tiene tanta volatilidad en cuanto a la relación precio-demanda. En un solo segundo, la tarifa puede variar un dólar o incluso más. Esto se debe, a decir de expertos, “a la disposición de la resera y al mercado”.

Pero nadie repara en que no existen mecanismos que regulen la venta del crudo desde lo años setenta del pasado siglo, cuando la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep) decidió no establecer un precio fijo, aunque, según han confirmado sus voceros, sí regula la producción de los países miembro de modo que no exista competencia.

Mientras las naciones disputan cuánto petróleo vender, las reservas continúan agotándose, por lo que se ha hecho una alternativa casi obligatoria el remitirse a otras fuentes de energía, algunas mucho menos saludable para el medio ambiente. Así es como el petróleo y el gas de esquisto han entrado al mercado en esta década, pues se han encontrado vías menos costosas para extraer el recurso, a pesar de que en el proceso pudiera ser contaminado el subsuelo de forma irremediable. Al parecer, Australia ha debutado con una reserva recién encontrada de 233 mil millones de barriles que pudiera montar en el ascensor la cotización de este producto, pero en sentido descendente.

Por el momento, la energía parece estar en el centro de atención de las potencias industrializadas, cuando las emisiones de gases de efecto invernadero producto de la combustión de gasolina y otro semejantes son la causa fundamental del deshielo de los glaciares en todo el mundo. Casualmente, esa agua congelada representa el 1,6 por ciento de los recursos hidráulicos totales del planeta, un dato que de seguro se tomará en cuenta dentro de 50 años si  continúa el ritmo del consumo actual.

Asimismo, pasa inadvertida la creciente salinización del mayor acuífero del mundo, el Guaraní, cuyos 50 mil kilómetros cúbicos de agua podría abastecer a la población mundial por un período de dos siglos, a decir de varios sitios en Internet.

Resulta curioso, además, que la tecnología para obtener electricidad por la vía más sostenible no marche a la misma velocidad que lo hacen las telecomunicaciones. En apenas diez años, el avance tecnológico de equipos portátiles de telefonía y otros no ha sido compatible con el desarrollo de paneles solares y parques eólicos, cuyo aporte a la generación eléctrica mundial continúa estando muy por debajo de otras fuentes como la nuclear, a pesar de la renovación constante de la luz solar y la energía motriz del viento, las corrientes marinas, las mareas y los ríos.

A la par de este panorama ambiental, suben constantemente el número de víctimas por atentados bélicos y terroristas, la cifra de fallecidos por hambre, las personas que no tienen acceso a agua potable, educación, salud… También está en constante ascenso la temperatura global y las especies en peligro de extinción, y al parecer nada cambará por el momento. El elevador que construimos parece no detenerse. Veremos cuando ya no haya hacia dónde subir.

POR UNA VIDA SOSTENIBLE

POR UNA VIDA SOSTENIBLE

La Doctora Teresita Borges asegura que Cuba continua luchando contra la disminución de la vida y su diversidad.

Texto y foto:
RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Llegué a la hora prevista a la Agencia de Medio Ambiente, lugar donde trabaja mi entrevistada, la Doctora Teresita Borges Hernández, especialista en temas medioambientales de la institución. Presta, con una sonrisa, me preguntó: -¿Por dónde comenzamos?

-Doctora, ¿cómo podríamos caracterizar

la diversidad biológica cubana?

La biodiversidad de nuestro archipiélago se caracteriza por la gran variedad de ecosistemas y el alto grado de endemismo de sus recursos bióticos.      

-¿Cuáles usted considera que serían

las principales causas de la pérdida

de la pluralidad de especies?

Toda esta riqueza está amenazada por sobrexplotación, alteraciones, fragmentación y destrucción de hábitats, ecosistemas y paisajes. Actividades como el uso de técnicas productivas dañinas, el manejo inadecuado de especies exóticas, los incendios rurales y forestales, la caza indiscriminada y la pesca furtiva, así como el comercio de especies amenazadas provocan la degradación y contaminación del suelo, las aguas, la atmósfera y dañan la diversidad biológica.

-¿Usted cree que el hombre es

el principal factor negativo...?

Claro, los seres humanos hemos alterado durante años el hábitat natural de las especies, por ejemplo, una carretera en medio de un ecosistema interrumpe el movimiento de las especies. Al cortarse el suministro de agua que llega desde una fuente natural se impide que un hábitat determinado se desarrolle normalmente. En Cuba, el desarrollo de la industria azucarera fue la causa principal desde el siglo XVIII de la desaparición de los bosques y, por tanto, de la pérdida de diversidad biológica.

-¿Qué consecuencias trae consigo

la pérdida de diversidad biológica?

Con la disminución de la biodiversidad se pierden todos los servicios ambientales que brindan los ecosistemas que son básicos para la vida y para mantener un equilibrio general en el entorno. Se afecta la calidad de la atmósfera, la calidad de los suelos, disminuyen los recursos naturales y la vida en su totalidad.

-¿Existe alguna oportunidad

para mitigar estas amenazas?

Sí, es necesaria una mayor participación de las comunidades locales en la protección de los recursos naturales, un mayor compromiso y sentido de pertenencia. La educación ambiental es un elemento importantísimo en este aspecto, que debe incentivarse en las escuelas y los hogares.

En general se necesita tener el tema de la vida mucho más en cuenta en todas las esferas del país. El problema es entender lo que se puede hacer y lo que no. Existe una legislación y en muchos casos es incumplida por distintas causas como la falta de conocimiento y de educación ambiental. Yo considero que las leyes no se hacen para sancionar a las personas, sino para educarlas.

-¿Cuáles son las zonas de la Isla

más dañadas en este sentido?

Yo creo que la pérdida de la biodiversidad se ha manifestado de forma general en toda la Isla. En los macizos montañosos y en las zonas costeras es donde más se evidencia este fenómeno por la confluencia de diferentes ecosistemas en ellos.

-¿En Cuba se  podrán erradicar

estas dificultades?

A pesar de todos los obstáculos existentes, indiscutiblemente hay oportunidades. Por ejemplo, la Isla cuenta con el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, poseedor de 103 áreas legalmente aprobadas y que ocupan el 16,9 por ciento de la superficie marina y terrestre del territorio cubano. También contamos con una estrategia nacional sobre la diversidad biológica y su plan de acción que se actualiza periódicamente teniendo en cuenta las experiencias de lo que se ha logrado y lo que no. Es decir, hay una serie de mecanismos reales para vencer las dificultades y personas dispuestas a trabajar duro.

-¿Existe intercambio con otras

naciones en esta materia?

Durante la Conferencia de Río en 1992, Cuba, representada por el Comandante en Jefe Fidel Castro, firmó el convenio sobre la protección de especies y sostenibilidad de las especies. Así se integró internacionalmente a más de 190 estados para debatir los problemas más controvertidos y estimular el intercambio de experiencias. 

-¿Usted cree que en un futuro podamos

hablar de una biodiversidad sostenible?

Eso es lo que pretendemos y por lo que lucha nuestro país. Incluso, en la actualización del modelo económico se incluyen medidas y acciones que permitan una relación armoniosa entre el hombre y el medio ambiente y estamos tratando de hacer todo lo que se pueda en un contexto internacional bastante complicado. Cuba sigue luchando por una vida sostenible.

 

SOS POR LOS MOLUSCOS CUBANOS

SOS POR LOS MOLUSCOS CUBANOS

ROBERTO M. LÓPEZ DE VIVIGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las personas sin escrúpulos acabaron con casi todas las reservas de coral negro existentes en Cuba en el siglo pasado. Estos moluscos tan bellos desaparecieron prácticamente, y hoy se encuentran diezmados en lugares de difícil acceso, por lo que su comercialización solo está autorizada para la empresa estatal Coral Negro.

A pesar de que los moluscos son el grupo más extendido sobre la Tierra detrás de los insectos, en nuestro país de cada 100 de ellos, cinco o seis son endémicos, es decir, más del 95 por ciento, lo que requiere de un cuidado especial del gobierno y la población, según se plantea en el libro Moluscos  terrestres de Cuba, de Jesús Ortea y José Espinosa.

En casi todo el orbe, los moluscos se usan para confeccionar pulsos, collares, anillos y adornos. Nuestra Isla también es testigo de que en sus ferias se exhiban bisutería de cobo y sigua, principalmente. El fenómeno no es nuevo, desde tiempos prehispánicos se han utilizado como prendas; los numerosos restos de conchas en la cueva española de Altamira son una prueba.

El daño medioambiental y la necesidad de cumplir con acuerdos internacionales hicieron que en 2011 se estableciera la Resolución 160 del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, resultado de años de estudio, y que prohíbe y regula la explotación de especies raras, en peligro de extinción o de alto valor ecológico y económico.

Sin embargo, el éxito de la reglamentación no es definitivo: multas de entre 250 y 500 pesos para personas naturales son insuficientes para impedir la comercialización. Los infractores cobran por cada animal hasta 10 veces el valor de la contravención. A los sin escrúpulos hay que castigarlos con mano dura; retirarles la licencia para vender o subir las multas, lo que influiría más en la protección a la madre naturaleza. Los escarmientos tienen que ser ejemplarizantes.

Mientras los estudios para saber en realidad el estado de los moluscos se hacen imposibles ante la crisis económica, en el primer trimestre de 2013 se detectaron alrededor de 4 660 violaciones, lo que representa casi el 60 por ciento de todas las del año anterior.      

A la espera de los equipos de buceo y monitoreo que puedan ilustrar la verdadera situación de estos animales, se debe trabajar en campañas para concientizar a las personas sobre la importancia de conservar esas especies y no explotarlas sin autorización.  

La resolución también establece que los decomisos vayan hacia los centros de rescate. En Cuba, estos lugares son los zoológicos. No obstante, ellos no tienen actualmente la capacidad ni la estructura para recibir más animales, que muchas veces resultan enfermos o muertos (por la mala transportación). Si no se previó crear sitios específicos para los decomisos, urge habilitar locales para su subsistencia, y evitar así la pérdida de ellos. Como tantas veces, la planificación incorrecta influyó, en este caso, en la correcta aplicación de la reglamentación.                   

La flora y la fauna son libres. Explotarlas, sin medir las consecuencias, es inconcebible. Regirnos por la ley es fundamental para que en el futuro podamos disfrutar de esa naturaleza tan única, patrimonio común de los cubanos.            

¿LE GUSTARÍA HACER LOS HONORES?

¿LE GUSTARÍA HACER LOS HONORES?

JANELLE PUMARIEGA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿Arrojó usted alguna vez un papel en la calle? Sea sincero. Si la respuesta es afirmativa piense entonces en cuántas ocasiones cometió este “delito menor”, y tendrá en su mente la cantidad de oportunidades en que ha satisfecho su comodidad personal al no cargar con el molesto papel durante el resto del viaje. Dicha cantidad constituirá, además, el número de veces que agredió de forma cruel, si bien no malintencionada –no dudo de su buena voluntad –al medio ambiente.

Por pequeña que sea su cifra, suponga que es igualmente la de cada uno de los 11 millones de cubanos. Ahora ponga a prueba sus conocimientos matemáticos y realice la multiplicación: veces en que un individuo arroja un papel a la calle por cantidad de habitantes de la Isla.

La cifra de agresiones resulta elevadísima, ¿cierto? Y eso ocurriría en una Cuba menos contaminada que la real, pues, por desgracia, la gente arroja papeles a las calles muchas más veces que ese número pequeño que usted utilizó como multiplicador en nuestro ejemplo hipotético.

Lo peor es que no estamos hablando de una cifra fija, ya  aumenta con el paso del tiempo al incrementarse la falta de conciencia de la población.

Hay quienes van en una guagua, se comen un caramelo y arrojan la envoltura por la ventanilla. Otros han hecho de los jardines que hay tras las barandas de Coppelia –también utilizadas como barandas de la cola del P16, P4, P9, etcétera –un depósito oficial de colillas de cigarros, sobrecitos de sorbetos sin sorbetos y cucuruchos de maní vacíos, o quizás con el último grano atorado en la parte más fina del cono. 

Qué decir de la bahía de La Habana, donde navegan botes, botas y botellas, donde no solo flotan las boyas sino también las latas de Ciego Montero.

Y los desechos sólidos son solo uno entre los tantos problemas que nos afectan. Contaminación del aire por sustancias químicas, ruido, pérdida de la biodiversidad, tala indiscriminada de árboles, degradación de los suelos… En fin, a Cuba la acechan diversos conflictos medioambientales, y gran parte de la población, aún teniendo conocimiento del daño que provoca y sabiendo cómo contribuir a eliminarlos, hace caso omiso.

¿A usted, particularmente, le gustaría acabar con todo lo que es suyo: sus ropas, sus adornos, sus muebles, su vivienda?

La Educación Ambiental enfrenta muchos retos, como la manera de transmitir los mensajes, el contenido, que requiere claridad en las ideas y precisión, la divulgación en medios masivos… Pero existe un factor clave para su avance: el logro de una conciencia individual.

Es necesario crear un sentido de pertenencia para con el medio ambiente, de manera tal que lo protejamos como preservamos nuestros objetos más preciados, el hogar, la propia vida. Porque, ¿qué es el medio ambiente sino la propia vida?

Si usted alguna vez ha dicho, antes de arrojar algún desecho a la calle: “Porque yo lo haga no va a pasar nada, ya que los demás también lo hacen”, recuerde que otra persona que piense de igual forma, lo incluye a usted en esos “demás”. De esta manera ambos están afectando la salud de su entorno.

Cuando cada cubano logre erradicar ese comportamiento, estaremos en presencia de una conciencia ambiental colectiva. Pero alguien tendrá que dar el primer paso: ¿le gustaría hacer los honores?

 

¿QUIÉN VIVE?… ¡CARIBE!... ¿QUIÉN VA?... ¡UNIVERSIDAD!

¿QUIÉN VIVE?… ¡CARIBE!... ¿QUIÉN VA?... ¡UNIVERSIDAD!

GABRIELA RODRÍGUEZ-LOECHES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Casi un siglo de existencia, digamos que de romance perenne, unión para toda una vida. Sucede que desde su génesis, la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y el deporte como práctica física sana, y válvula capaz de oxigenar cuerpo y pensamiento, decidieron desposarse.

¿Cómo no hacerlo si el propio Julio Antonio Mella nunca apartó el ejercicio físico de su ideario político? Incluso, 12 meses antes de concebirse la FEU, Mella había desplegado su incansable accionar en terrenos atléticos. Por esas coincidencias del destino, enero devino mes crucial: en 1922 aparece la Comisión Atlética Universitaria y… a la vuelta de 365 días, el líder estudiantil, le “declaró” por primera vez la FEU.

Por iniciativa de la Comisión, el 15 de marzo de 1922 se inician las labores constructivas del Estadio Universitario, al dar simbólicamente el primer golpe de pico el rector de entonces, Carlos de la Torre. La obra es terminada en noviembre de 1939.

Así entonces, la Universidad, donde solo se practicaba rugby, atletismo, béisbol y baloncesto, ahora contaba con una instalación que desde los inicios fue sede de diferentes competencias y juegos, entre los que se citan los Juegos Intercolegiales, denominados Chichijos, Manicatos y Taínos.

La década del sesenta en Cuba fue sinónimo de cambio en todos los sentidos. La educación y el deporte no fueron excepciones. En 1962 se introduce la asignatura de Educación Física en las carreras universitarias, y surge la dirección de deportes, denominada Servicio de Educación Física, Deporte y Recreación (SEDER), nombre por el que también se le conoce al estadio.

Un año después, durante la celebración del primer Festival Deportivo Inter-Facultades de la Universidad de La Habana, en el recinto universitario se comienzan a denominar a estas competencias Juegos Caribe.

Sin embargo, hay que analizar qué es el estadio hoy y qué son los Caribe. La falta de protagonismo de los universitarios y el paulatino deterioro que ha venido experimentando el deporte cubano se hacen sentir en las gradas vacías de la instalación, que solo cobran vida durante el mes de octubre cuando unas competencias que tampoco son hoy lo que eran, dejan todo el campo cubierto de añoranzas.

La crisis deportiva va más allá de la Universidad; entonces es necesario preguntarse por qué cuando un grupo de jóvenes se reúnen a practicar fútbol ya no prevalece el afán deportivo, ni es el SEDER su campo más apropiado, o por qué cada año participan menos atletas en los juegos, o simplemente por qué no se puede en clases de Educación Física ejercitar el softbol o la carrera de velocidad con vallas.

La implementación de una política de mantenimiento y la colaboración entre los directivos de la Universidad y el INDER, pudieran ser algunas de las estrategias a seguir para que el tabloncillo de baloncesto, que en sus tiempos fue el mejor conservado de Cuba, lejos de perderse por completo, pueda seguir acogiendo a los estudiantes a la par de grandes exponentes del deporte cubano.  

Interrogantes nos sobran, pero lo que verdaderamente necesitamos es otra alma como Mella, que rescate la consigna de los jóvenes y nos recuerde: ¿Quién vive?… ¡Caribe!... ¿Quién va?... ¡Universidad!