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Isla al Sur

ENRIQUE DE LA OSA PERDOMO: LA OSADÍA COMO MÉTODO

ENRIQUE DE LA OSA PERDOMO: LA OSADÍA COMO MÉTODO

Ejemplo de periodista acucioso, la sección En Cuba, de la revista Bohemia, es uno de los mayores legados profesionales de este Premio Nacional de Periodismo José Martí.

DAYRON MIRANDA QUINTERO, CAMILO VILLA JUICA Y ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La cultura y la agudeza convergen en un nombre: Enrique de la Osa Perdomo, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1992.

Osado e íntimo amigo para Luis Sexto; culto, modesto y agradable a decir de Marta Rojas; extrovertido y bromista ante los ojos de Miriam Rodríguez Betancourt; educado, noble y humilde según Santiago Cardosa Arias. Así lo caracterizan cuatro de sus colegas en la profesión.
Un hombre como todos

Enrique de la Osa Perdomo nació en Alquízar el 22 de febrero de 1909. Durante su niñez, asistió a la escuela pública de su municipio y con posterioridad estudió en los colegios La Salle, Chandler y el Instituto Número 1 de La Habana. Muy joven, escribió en El Estudiante y el Suplemento Literario del Diario de la Marina. Fue incluido en el Proceso Comunista de 1927 por luchar contra la dictadura de Gerardo Machado.

Confeccionó la sección obrera del rotativo de la Unión Nacionalista. Colaboró en El Cubano Libre, La Prensa, Orto, América Libre y otros medios de divulgación del movimiento proletario. Acusado de injuria al Presidente, en agosto de 1928 fue detenido por su trabajo “Dictador, sí, Dictador” y con posterioridad fue desterrado.

Una vez en Nueva York, se incorporó a la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC) y escribió en Cuba Libre, su portavoz. Junto a Eduardo Chibás constituyó la Unión Cívica de Exiliados Cubanos y dirigió Libertad, su vocero.

Regresó a Cuba para participar en el Asalto a los Cuarteles, acción  planeada por Directorio Estudiantil Universitario de 1930 sin llevarse a cabo. Colaborador de la publicación Alma Mater, fue prisionero del Castillo del Príncipe y luego en Nueva Gerona. Al ser liberado, trabajó nuevamente con los jóvenes revolucionarios e integró el grupo Mella de Defensa Obrera Internacional hasta volver a prisión en 1932.

Defendió el Gobierno de los Cien Días desde su puesto como director de la revista universitaria Alma Mater; más tarde dirigió el semanario Futuro del Partido Aprista Cubano. En 1934, estableció lazos con la Joven Cuba y fue delegado personal de Antonio Guiteras en  la región oriental. Regresó a la cárcel por participar en la huelga de marzo de 1935.

Miembro del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fungió como director técnico del periódico Patria y escribió para El Mundo, Luz, Pueblo, Baraguá, Selecta, Índice, Antena y otras publicaciones nacionales y extranjeras.

Tras laborar para el diario Oriente del pueblo santiaguero y una vez radicado en la revista Bohemia, fundó junto a Carlos Lechuga la sección En Cuba. El primer número llegó al público el 4 de julio de 1943, y su propósito fue la crítica a los gobiernos auténticos y más tarde a la dictadura batistiana. Creó en 1952 la organización insurreccional Acción Libertadora, dirigió el tabloide Choque y ocupó el cargo de Jefe de Propaganda Nacional.

En 1953 fue detenido por exaltar como héroes a los asaltantes a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Cuando el gobierno lo liberó, se introdujo en el combate clandestino y así orientó los dos números de la revista de los jóvenes cubanos, publicada en ese entonces por la Federación de Estudiantes Universitarios. Desintegrada la organización, coopera con el Directorio Revolucionario.

Posterior al triunfo revolucionario, de la Osa dirigió la revista Bohemia de 1960 a 1971 y el periódico Revolución en el período 1963-1965 (1). Un incidente lo alejó de los medios de prensa, pero en los años 80, con tres hijos ya, regresó con una retrospectiva de la época neocolonial cubana en las obras Crónica del año 33, Sangre y pillaje y las recopilaciones de En Cuba.

De la Osa transpiraba humildad y modestia, expresa su colega Luis Sexto al recordarlo: “Era un hombre muy común, muy corriente. Si sonreía, enseguida te prendabas de él”. Se forjó de forma autodidacta gracias a su devoción por la lectura desde niño y así adquirió vasta cultura. Su apellido es la definición de su personalidad: era un periodista que tomó la osadía como método.

Marta Rojas, escritora y periodista del diario Granma, lo recuerda jocoso, simpático y fraternal con sus compañeros”. Habla de él con orgullo, pues le permitió a ella, joven graduada, incursionar en la sección En Cuba de la revista Bohemia. Niega toda ostentación de Enriquito, como le decían cariñosamente, porque en realidad nunca la hubo: “Era un hombre enérgico, muy activo y ávido al incentivar la lectura entre sus hermanos de profesión”. Le caracterizaba un profundo patriotismo y era “martiano de semblanza”. Era buen bebedor.

Los años 80 propiciaron la amistad entre Perdomo y Miriam Rodríguez Betancourt:  “Tenía una cultura muy sólida, empleada siempre para el trabajo periodístico, la Revolución y las causas que él defendía desde los 17 años.” Agrega que aunque no fue comunista, colaboró con el Partido y nunca se le opuso: su personalidad abierta y especial le hacía difícil a Enrique ser militante. “Muy buen amigo de Fidel, pues había pertenecido al Partido Ortodoxo junto al líder de la Revolución”. Simpático y cubano típico, su modestia extrema colocaba al interlocutor a su propia altura, sin importar la edad o los años de ejercicio del Periodismo. Poseía obras de pintores famosos de la época, y las mostraba con orgullo, pero sin alarde.

“Era de origen pueblerino, siempre preocupado por la juventud”, así lo evoca Santiago Cardosa Arias, reportero de la sección: “Maestro y antiimperialista, la justicia lo acompañaba siempre”.

Detrás de En Cuba

De la Osa tenía la vocación del estilo y de la letra, de ahí que se iniciara escribiendo cuentos que al introducirlos en el periodismo, lo renovó, rememora Sexto. Añade que fue idea del osado reportero el crear una sección donde se hiciera retablo de la vida política cubana, y Miguel Ángel Quevedo, entonces dueño de Bohemia, aceptó la proposición. Para informarse de cuanto acontecía, utilizaba vías muy heterodoxas, como la ocasión en que un estudiante de Medicina pasó largo tiempo subido a un árbol para escuchar qué se debatía sobre el traslado del antiguo hospital Reina Mercedes, situado en los territorios de la actual heladería Coppelia.

Marta Rojas afirma que la sección, fundada también por Lechuga, reflejaba elementos de la idiosincrasia del cubano en el naciente periodismo de investigación. La revista sufrió un vuelco enorme: aumentó el número de páginas, ejemplares y la demanda (de 300 000 impresiones a 500 000, y en enero de 1959 circuló un millón). Incluyó trabajos de Ángel Augier, Lisandro Otero, y Alejo Carpentier. Nunca utilizaba una sola fuente. Perdomo enviaba dos periodistas a cubrir los hechos con identificaciones de otro medio de prensa. Cada uno debía narrar los acontecimientos de manera independiente. Una vez frente a los trabajos, le dictaba a la mecanógrafa mientras tomaba los elementos importantes y confirmaba las versiones.

Cuando los sucesos del Moncada, En Cuba sufrió censura y a Enrique le fue imposible publicar las fotos tomadas por Panchito Cano. Sin embargo, la sagacidad que lo caracterizaba le hizo guardar los reportes de Marta Rojas y las fotografías hasta su publicación tras el triunfo revolucionario, pues estaba consciente de la importancia histórica de aquellos documentos y confiaba en la victoria, relata Miriam Betancourt.

Santiago Cardosa lo considera un maestro de los preceptos de la Revolución, presente en todo proceso político cubano.

Últimos latidos de un corazón ortodoxo

Una situación desagradable lo colocó en las noticias de la prensa cubana en los 70. Es por ello que se apartó completamente de los medios, y su nombre sucumbió en el silencio, no sin antes disculparse públicamente con el Comandante. Fidel le indicó recopilar los números de la sección En Cuba, en demostración del respeto y el afecto que sentía por él, narra Luis Sexto.

La Editorial Pablo de la Torriente publicó su libro Sangre y pillaje, prologado por Miriam Rodríguez Betancourt, referencia obligatoria del periodismo de investigación.

Entre sus obras figuran, además, Visión y pasión de Raúl Roa y Los días y los años.

La muerte lo sorprendió activamente el 14 de junio de 1996, a la edad de 87 años.

¿En el olvido?         

El lenguaje claro y preciso de Enrique de la Osa está presente en sus trabajos. Así lo demuestra Crónica del año 33, donde relata de manera rápida y pormenorizada los sucesos previos y posteriores a la caída de Machado: convierte al lector en parte de la realidad narrada. Asimismo, Sangre y pillaje recoge algunas informaciones de En Cuba donde se manifiesta el tratamiento continuo de la noticia. Iniciar los textos con la hora, el día y el lugar de los sucesos fue su distinción.

Aún empleando el mismo estilo y por respeto a la profesión y al público lector, la primera condición para publicar las novedades noticiosas en la sección fue la veracidad de los acontecimientos, comprobable al escuchar los criterios de varias fuentes. Nunca estuvo a favor de algún partido político tradicional, por lo que las noticias eran redactadas con el mayor acercamiento a la objetividad para criticar la politiquería cubana de la época.

Su amiga Miriam Rodríguez cree que recordarlo en efemérides es insuficiente: “Se debe luchar para que sea recordado por su trabajo, para que su obra sea un útil material de estudio de las nuevas generaciones”.

Cardosa Arias concuerda con Rodríguez: “Su modestia y sencillez evadieron la publicidad de manera inconsciente. De la Osa es uno de nuestros mejores periodistas. No se puede hablar de historia de Cuba sin hablar de Enrique”.

(1) Tomado de Síntesis  biográfica de Enrique de la Osa Perdomo, en Osa Perdomo, Enrique de la: Crónica del año 33. Editorial de Ciencias Sociales, 1989, página 150; Rosabal, Heriberto: Enrique y la sección En Cuba, revista Bohemia, 13 de marzo de 2009, página 10.

Bibliografía consultada:

Osa Perdomo, Enrique de la: Crónica del año 33. Editorial de Ciencias Sociales, 1989, página 150.

Osa Perdomo, Enrique de la: Sangre y pillaje. Editorial Pablo de la Torriente, 1990.

Rosabal, Heriberto: Enrique y la sección En Cuba, revista Bohemia, 13 de marzo de 2009, página 10.

AL MENOS, PÓNGALES AUDÍFONOS

AL MENOS, PÓNGALES AUDÍFONOS

JANELLE PUMARIEGA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El P5 marchaba con paso lento, como de costumbre. La mayoría de los pasajeros se notaban cansados por la ardua faena de trabajo de la que acababan de ser liberados, y por las tediosas horas que esperaron, ansiosos y de pie, la llegada del verde monstruo “tragagente”. Como ventosas contra el cristal de las puertas iban unos, durmiendo un, quizás simulado, sueño –para justificar por qué no le ofrecían su asiento a aquella anciana cargada de bolsas– iban otros.

-“Permiso”. “¡Oiga, apártese y deje pasar, que está ahí en el medio y no se quita!”. “¿Te quedas en la que viene?” “¡Abre atrás!”. “Caminen, que ese carro está vacío”.

Una vez más oía las mismas frases célebres. En ese instante mi casa se tornaba un oasis lejano. “Este ‘desierto’ no puede ser peor, pensaba”. Pero me equivocaba.

Un muchacho, de veinte años más o menos, alto, con las ropas ajustadas y el pelo peinado hacia arriba con kilogramos de gel, se abrió paso entre la multitud y se paró a mi lado. El reggaetón obsceno que vociferaba su celular, destruyó el ápice de calma que me quedaba y comenzó a fatigarme.

Los ancianos a mi alrededor resoplaban inconformes, algunas mujeres también, pero ninguno de ellos fue capaz de pedirle que apagara la ¿música? Yo tampoco fui capaz, porque temí enfrentarme a todos los otros jóvenes que, muy a gusto, tarareaban y marcaban el ritmo de lo que para ellos era un excelente tema.

Desde aquella, la primera ocasión en que presencié semejante comportamiento, han sido incontables las oportunidades en que me he visto letalmente obligada a escuchar esas “melodías”. Y siempre que sucede me hago la misma pregunta: ¿por qué tengo que soportarlo?

Una tarde me rebelé y le pedí a un muchacho que por favor bajara un poco el volumen. Él, sin inmutarse, apretó una sola vez la tecla. La diferencia entre el antes y el después fue totalmente nula.

Al parecer, ser fiel a la moda de llevar un celular con “música” grosera para pasar muy percibido, es más importante que el bienestar espiritual de los demás.

Lamentablemente, muchos piensan que están haciendo un acto caritativo al “armonizar” el viaje con tales estribillos, pues presuponen que, como ellos las disfrutan tanto, el resto de la gente también lo hará.

Pero cada organismo reacciona de forma diferente a los estímulos psíquicos, de ahí que haya quienes prefieren el rojo antes que el azul y viceversa. No es bueno generalizar y, sobre todo, es preciso respetar.

En el transporte público habanero no se respeta. Hasta el propio chofer, a las seis en punto de la mañana, coloca en la reproductora su disco favorito, plagado de palabras malsonantes. Y ahora hasta son frecuentes pequeñas batallas entre pasajeros por ver quién logra poner su reggaetón con el volumen más alto.

Ante un llamado de atención, los portadores de los “móviles sonoros” se han sentido ofendidos y alegan que “todos tenemos derecho a ir a gusto”. No podría estar más de acuerdo: Yo también deseo ir a gusto y ellos no me lo permiten.

Aristóteles expresaba que la música imita directamente las pasiones del alma y que por tanto, cuando uno escucha música es atrapado por una pasión determinada.

Hay personas que no se proponen estar atrapados en la chabacanería de ciertas letras. ¿Es acaso justo imponérsela, a sabiendas de que no tienen otro remedio que resistirla hasta llegar a su parada, o bajarse inmediatamente, para esperar otra guagua en la que quizás les suceda lo mismo?

Tenemos toda la potestad de viajar escuchando los géneros que mejor nos hagan sentir, pero debemos estar conscientes de que hay palabrotas y “frasezotas” que no todo el mundo está preparado para oír, que hacen a muchos ancianos insultarse y  afectan a los niños, quienes luego las repiten como lo más normal, puesto que las oyeron en una canción popular.

Guiarse simplemente por el pensamiento: “Voy a demostrar quién soy y lo que a mí me gusta”, sin reparar en las consecuencias, es una actitud egoísta y completamente exenta de sentido común.

Si apagan las groserías durante el trayecto del ómnibus, o al menos, les ponen audífonos, recuperaremos un poquito la mesura, y daremos los primeros pasos para reconstruir a tiempo el buen comportamiento general, que tanta falta nos hace.

CONOCER LA HABANA EN DIEZ MINUTOS

CONOCER LA HABANA EN DIEZ MINUTOS

La Cámara Oscura, situada en el Centro Histórico, es la única de su tipo en América Latina y el Caribe.

CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La habitación pintada de negro acoge a poco más de diez personas. Las luces se apagan. Una pantalla de repente queda iluminada. ¿Qué se ve? Alguien camina, la lanchita de Regla atraviesa la bahía habanera, los automóviles se desplazan, aparecen desafiantes construcciones…. La Cámara Oscura, ubicada en lo alto del edificio Gómez Vila, entrega anualmente a más de mil visitantes vistas de una ciudad con más de cuatro siglos de historia.

El equipo óptico es el único de su tipo en América Latina y el Caribe, fue el quinto en ser construido y de un total de 73 cámaras esparcidas en el mundo, la cubana encuentra sus similares en las ciudades de Cádiz y Jerez, España; en Lisboa, Portugal; en Londres, Inglaterra, y en Escocia.

“La existencia de la luz solar y la colocación del dispositivo en lugares altos son imprescindibles para su funcionamiento, el cual está basado en el fenómeno producido cuando en un periscopio a 42 metros de altura, se capta lo que ocurre en el entorno del edificio”, señaló Laritza Simeón, directora del centro.

Este mecanismo está dotado por un espejo con una pulgada de espesor y un juego de lentes,  los cuales  devuelven a la blancura de una pantalla cóncava  de yeso (con 1,80 metros de diámetro)  todo lo que en esos momentos ocurre en los alrededores del edificio.

Un juego de contrapesos, situados en la zona baja del reflector, y su movimiento vertical, le permiten a la persona que dirige el “paseo” -el cual dura alrededor de diez minutos- controlar la altura de la pantalla. En dependencia del lugar que uno quiera observar se va adecuando el equipo.

“Si se quieren apreciar con mayor nitidez los elementos que integran el centro de la imagen proyectada, se baja la superficie; si el objetivo es distinguir los componentes que la bordean, se sube el equipo, quedando así la parte central difuminada”, explicó Simeón.

Nilsa Estuch, guía del lugar, abundó en que la pantalla logra mostrar, según cálculos estimados, construcciones localizadas en un radio de hasta siete kilómetros de distancia y, si  las condiciones del día son óptimas, este intervalo aumenta.

El aparato, inaugurado en La Habana el primero de marzo del año 2001, fue un donativo de la Diputación Provincial de Cádiz a Cuba, realizado a través de la Oficina del Historiador de La Habana.
Ya desde los tiempos del mago Merlín (539 d.C) se utilizaba el principio de la cámara oscura con fines estratégicos y de observación, pero no es hasta el siglo XV en que gracias a Leonardo Da Vinci, el mayor genio del Renacimiento, se sientan las bases de dicho aparato.

Pie de foto: El periscopio que entrega vistas de la ciudad se encuentra a 42 metros de altura.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de Lead: Lead de AMBIENTE.
Tipo de construcción: Lead + Pirámide Invertida + Datos Adicional.
Tipos de fuentes: Documentales: Búsqueda en Ecured. No documentales: Laritza Simeón, directora del centro y Nilsa Estuch, guía.
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros valores noticia: Actualidad, Proximidad o cercanía.
Tipo de noticia: Ligera, blanda.

LA HISTORIA QUE NO SE REPITE

LA HISTORIA QUE NO SE  REPITE

JAVIER DIEZ MINIET,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Recién concluyeron las pruebas de Ingreso a la Educación Superior, dentro de poco se conocerán los resultados y, por consiguiente, la entrega de plazas. Los estudiantes y sus padres, sin embargo, en esta etapa muestran preocupación sobre cómo será el primer año en la Universidad.

Sin dudas, el preuniversitario está lejos de adaptar su nombre a su función: preparar a los futuros profesionales para los altos estudios, no solo en el plano académico, sino también en la formación vocacional, la vida fuera de casa, la autonomía y el compromiso que trae consigo la Universidad.

Aún abundan los miedos y mitos sobre las dificultades para superar sin drama el primer año de la vida universitaria. Así lo afirman constantes deserciones o licencias estudiantiles, sin embargo, entre pánico y realidad, salir triunfante no es cuestión compleja.

El primer año no es más que la propia experiencia, y varía según el entorno, la manera de ser y hasta de la carrera que se escoge. Mientras muchos no sabrán lo que es estar sin mamá o papá, otros tienen que hacer espaguetis con pastilla de pollo o subir veintitantos pisos, por escalera, en las becas o residencias estudiantiles.

La tecnología, el gran aliado, si no se tiene lo mejor sería pensar que años atrás no existía y los profesionales actuales desconocían el sistema de WiFi, los Smartphone iPhone y Galaxy, y hasta de las modernas laptops.

Allí es donde se asumen los errores y no siempre se tendrá la mano en el hombro, mas, los verdaderos amigos son paños de lágrimas cuando en mitad de curso quieras dejar la carrera o veas que nada de lo que estudias en Gramática es lo que te enseñó la profesora emergente en el pre. Sin contar que las calculadoras científicas y los materiales para trabajar en los laboratorios químicos no siempre están al alcance, y de ellos depende avanzar en la asignatura.

No obstante, sugerimos que seas auténtico, tengas bien centrado tus propósitos y recuerdes siempre que tu meta es graduarte, fue por lo que elegiste cinco o seis años de sacrificio; si la idea era otra, no te aseguramos que la Universidad pase por ti, si no que pases tú por ella.

En las aulas te darás cuenta de que investigarás, interpretarás y crearás, en vez de reproducir o ser “mecánico”; querrás estar en los juegos deportivos, para llevarte a casa un pulóver con el nombre de tu facultad y saborear el metal de una copa de cultura.

Cultura de varias provincias del país, del chico vietnamita o de la muchacha boliviana; llevarás a tu hogar una historia diferente como primerizo, le contarás a tus padres cada día, en las vacaciones o en las llamadas telefónicas.

El primer curso en la Universidad es tal vez un colapso, pero tendrás presente que podría ser el nuevo comienzo para la larga travesía con obstáculos que depara la vida y, sin duda, puede ser el momento, después, como profesional, que querrás volver transitar.

YO “FRAUDO”, TÚ “FRAUDAS”, ÉL “FRAUDA”, ¿HASTA CUÁNDO “FRAUDAMOS”?

YO “FRAUDO”, TÚ “FRAUDAS”, ÉL “FRAUDA”, ¿HASTA CUÁNDO “FRAUDAMOS”?

La deshonestidad hoy día es uno de los elementos determinantes que conducen al deterioro de la calidad de la educación universitaria.

LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dos estudiantes salen del aula después la Examen de Ingreso, en lugar de consultarse: “¿Cómo saliste?, ¿lo hiciste bien?, ¿cómo es la repuesta para las preguntas?”, se preguntan “¿Pudiste copiar de tu amigos?, ¿es tratable el cuidador de tu aula?, ¿te deja usar chivos?”. El fraude en el estudio ya no es un tema tan novedoso para la opinión pública, pero su manifestación es cada vez más obvia. Especialmente en la educación universitaria, tal vez, este problema no surge en tiempo académico sino desde los años de los niveles escolares anteriores.

Dice un chiste entre los jóvenes que la deshonestidad apareció muy temprano en la historia humana, casi en el mismo momento del nacimiento de escuela. Por eso, se hace un fenómeno cotidiano, un asunto tradicional e inevitable. Varios estudiantes hoy día no se dan cuenta de que el plagio y la colaboración en examen también son fraudulentos. Copian y pegan los textos de Internet sin indicar la fuente (y en realidad no lo usan como un fuente sino como lo que elaboran ellos mismo) y lo defienden porque es solo una parte de su “investigación profesional”.

Lamentablemente, conocemos estudiantes que aún no se sienten mal al hacer esto, sino que lo consideran una acción justa por la razón de que “todos a mi alrededor lo hacen”. Piensan que serían injustamente “desventajados”. Es irónico, pero de hecho, a veces quienes cometen fraude alcanzan mejor nota que los honestos. 

El escándalo develado en este febrero sobre el fraude en el examen de más de 1 200 alumnos de la universidad mejor del mundo, Havard, de Estados Unidos, prueba una verdad que no solo son los estudiantes de poca habilidad los que lo cometen, sino que los que “tienen la chispa encendida” también lo realizan para alcanzar la mejor nota. Esta vergonzosa manera se considera por muchos jóvenes una forma para conseguir su ámbito futuro.

Por muy legítimos que se asuman los objetivos de los estudiantes al realizar esta acción, es innegable que la deshonestidad en cualquier dominio es censurable. Si se quiere el cinco para el examen, ¿por qué no afincar en el estudio? El fraude en la prueba no es menos mal que la acción de robar. Y ¡qué lástima si la Universidad hoy día solo fuese un lugar donde se educaran ladrones!

Sin embargo, hay que mencionar que este mal hábito se establece desde los años anteriores de escuela, cuando los jóvenes siempre están sometidos a la presión de obtener buena nota, ir a la Universidad y complacer a sus padres. Aquí, una parte de la culpa pertenece a la familia. Además, la reutilización de las preguntas para examen de parte de los profesores, años por años, también es una condición favorable para este vicio. Una de las causas determinantes es que la sociedad contemporánea hace mucho caso al título académico y casi ignora la habilidad verdadera.

El fraude en el estudio es una enfermedad mundial, es grave, pero no significa que no haya tratamiento. Preguntémonos primero, los estudiantes de la Universidad: ¿estamos listos para coger una tres honrado o todavía añoramos un cinco fraudulento?

CON LA ADARGA AL BRAZO

CON LA ADARGA AL BRAZO

LESLIE ALONSO FIGUEROA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ingresar a la Universidad es de las sensaciones que esperan experimentar todos los jóvenes aspirantes a una carrera desde el preuniversitario. ¿Resultará sencillo enfrentar el primer año de estudio de la profesión que escogiste?

El comienzo siempre atemoriza, los principios te ponen en la disyuntiva de si lo lograrás, el cambio no se asimila con facilidad, la Universidad es una enseñanza distinta a las precedentes, es un mundo por explorar, es una experiencia para la vida.

El primer año universitario significa para algunos el desprendimiento del hogar; para otros la separación de los amigos de tres años de beca; la convulsa aceptación de la capital para los provincianos; la asimilación de nuevos profesores, carentes del paternalismo de los de años anteriores; la avalancha contra el bolsillo de los padres porque aumentan las necesidades y con ellas el estrago económico.

Este comienzo permitirá que decidas si quieres graduarte en la profesión que escogiste; si no erraste en la selección; si resistirás incansables noches de estudio, el rechazo a decenas de fiestas, la aceptación de nuevos amigos, distintos a los del pre, más maduros y no sabemos aún, si por ende, menos consagrados a la amistad.

Para los que vivirán durante cinco años en una beca este comienzo los hará apreciar la singular estancia en una residencia estudiantil, los días de limpieza, las noches con hambre, la añoranza por la casa y el calor humano, difícil de encontrar, pero cuando se halla es para toda la vida.

Los primeros meses no resultarán sencillos, dos largos períodos de exámenes finales romperán con tu fija idea de que un curso termina en julio y durante todo el año estás recibiendo las mismas asignaturas; ahora se llamarán semestres, y cada uno mostrará perfiles distintos de la profesión.

Los certificados médicos con los que tantas ausencias justificaste ya no servirán de mucho, si no cumples el porciento de asistencia a clases estás invalidado, solo a través de la revalorización conseguirás vencer la materia.

Las cientos de tesis discutidas al finalizar cada curso escolar son las más verídicas muestras de todos los que consiguen resistir esta larga batalla de cinco años. Quejarse solo debilitará la resistencia, emprender el camino será la arrancada para los que recién culminan sus exámenes de ingresos.

Hoy daré un consejo que aprehendimos de los grandes de la música, de los Beatles, todo en el mundo se mueve por amor, si la carrera que escogiste es la que realmente te apasiona ni el más convulso de los primeros años logrará detenerte. Solo debes, con la adarga la brazo, emprender la batalla.

 

SORPRESAS DE ABRIL EN FEBRERO

SORPRESAS DE ABRIL EN FEBRERO

Títulos para todas las edades y gustos, en particular para los más pequeños, presentará la Casa Editora Abril en la próxima Feria.

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Más de 70 ofertas literarias presentará la Casa Editora Abril para la Feria Internacional del Libro Cuba 2013, que se celebrará en su tradicional sede del Complejo Morro-Cabaña del 14 al 24 de febrero, este año dedicada a Angola, país invitado de honor.

“Entre las obras literarias infantiles sobresalen La brujita de San Isidro, de Eric Llanes Sánchez; ¡Chamaquili, Chamaquili!, con la rúbrica de Alexis Díaz-Pimienta; La lagartija de quita y pon, de Daidy Díaz Zas, y Vaquita, de José Antonio Linares, Premio Calendario en literatura infantil del 2012”, declaró Mabel Suárez, jefa del departamento del libro de la Casa Editorial.

“Destaca la reedición de Cuesta arriba. Historias de cinco picos, de Jorge Martín Blandino, así como de Akeké y la jutía, de Miguel Barnet, y SIDA, nuevas confesiones de un médico, del reconocido doctor Jorge Pérez Ávila, quien ha dedicado 25 años al estudio del VIH en la actualidad cubana”, agregó.

Como ya se ha hecho tradicional, la editora elaborará una monografía dedicada al país invitado de la Feria que consiste en diez textos, los cuales forman parte de la colección Angola en el corazón y que abordan tópicos como la geografía, historia, pueblos, flora, fauna y cultura de ese país africano al que nos une pasado y presente.

“Contamos con 29 proyectos especiales enfocados a brindar una mayor cultura general, entre los que se destacan seis libros troquelados, seis nuevos manuales para colorear, destinado a los niños, y siete pancartas, todos de gran ayuda para maestros y padres por sus mensajes didácticos”, afirmó Irenia González Cela, especialista en Comunicación de la institución.

“La Editora Abril va a tener nuevamente su lugar protagónico en el Pabellón Cuba, sede nacional de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), donde las presentaciones de libros, por tratarse de literatura destinada al público infantil y joven estarán acompañadas de payasos, conciertos y proyecciones de películas”, agregó González Cela.

Los Premios Calendarios, el codiciado reconocimiento literario que otorga la AHS con el propósito de estimular la creación literaria, propondrá a los lectores cinco títulos: Chupar la piedra, de Legna Rodríguez (poesía); Ellas quieren ser novias, de Frank D. Frías Rondón (cuento); La opinión pública: una condición antihegemónica, de Meysis Carmenati (ensayo); Vaquita, de José Antonio Linares (literatura infantil); y Relationships, de Margarita Borges (teatro),  ganadores de la edición anterior, este año con un nuevo diseño que posee la intención gráfica de impregnarles un aire más moderno.
La primera feria celebrada en Cuba con conocimiento estatal fue en mayo de 1937 y tuvo lugar en la explanada de La Punta, Malecón y el Paseo del Prado; no fue hasta 1982 que pasa a ser un acontecimiento internacional y desde entonces es considerada como el suceso más significativo del movimiento editorial cubano.

Pie de foto: La Feria es un espacio de enriquecimiento cultural para todos los sectores.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.
Tipos de fuentes. No documentales (Irenia González Cela y Mabel Suarez)
Primer valor noticia: Interés colectivo.
Otros valores noticia: Proximidad o cercanía, Actualidad.
Tipo de Noticia: Ligera, blanda.

EL QUIJOTE DE LA RADIO

EL QUIJOTE DE LA RADIO

Julio Batista, Premio Nacional de Periodismo 1994, confiesa que la vida es demasiado rica para contentarse con el color que ofrece un solo cristal.

ROBERTO MÁRQUEZ, JANELLE PUMARIEGA Y ANA LAURA PALOMINO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando la profesora Iraida nos habló de un seminario a realizar como trabajo final, pensamos primeramente ¡más cosas que hacer! Luego supimos de qué se trataba y nos pareció interesante rescatar las vivencias de esos grandes del periodismo, relegados a veces por las mismas generaciones de nuevos periodistas inmersos en sus agitadas vidas.

Julio Batista Delgado fue el asignado para el equipo cuatro, compuesto por nosotros: Janelle, Ana Laura y Roberto, pichones recién salidos del nido, pichones que no tenían idea de que existieran personas tan geniales, tan únicas y tan comprometidas con el medio.

Leímos, buscamos y entrevistamos a profesionales de la palabra que lo conocieron desde temprana edad, que vivieron de cerca sus percances y logros. Aprendimos muchísimo de su perseverancia en el trabajo y cuando lo tuvimos frente a frente no teníamos palabras para expresar la emoción, primero, porque sentimos que lo conocíamos de toda una vida, y segundo, porque era más de lo imaginado, grande a nuestros ojos.

Esperamos que esta recopilación de datos no quede en una gaveta, léanla, aprendan de los que saben más. La nota es muy importante para nosotros, pero comprender es más importante. Si Julio algún día obtuvo un dos, no lo sabemos, pero que aprendió a ser el mejor, es innegable.

Algunos datos biográficos

Julio Alberto Batista Delgado, según información recogida a través de nuestras fuentes, nació en la oriental provincia de Las Tunas. Su familia llegó a La Habana en 1950, procedente del Central Chaparra.

Después de graduarse de bachiller, matriculó en la Escuela de Arte Dramático. Durante ese período comenzó su incursión en el mundo de la radio al participar en la realización de un cuadro de comedias de la ya extinta cadena Radio Capital, según palabras del propio Julio.

En 1956 trabajó en Los Tres Villalobos. Y es por esa época que despuntó como narrador, al sustituir a León de la Torre en la grabación del espacio El príncipe leopardo, de la cadena CMQ.

Comenzó a ganar fama por narrar una novela escrita por Sara Pascual, guionista insigne de la época, y dado este hecho, es contratado en Radio Progreso.

En 1960 realizó para la emisora Radio Rebelde el programa La Reforma Agraria en marcha.

Escribió los editoriales de La voz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, programa dentro del cual introdujo una serie de especiales que ya implicaban el documental, género del cual es “…precursor y maestro insuperable”, como define Josefa Bracero, una de las voces más autorizadas en la historiografía de la radio cubana.

Julio Batista ha sido la voz de más de doscientos Noticiarios Latinoamericanos, realizados por el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), entre los años 1960 y 1964.

Gran parte de su obra la ha dedicado al pensamiento y acción martianos. Ya en 1962 tenía la idea de realizar un programa que tratara la vida y el quehacer revolucionario del Apóstol, pero para aquel entonces, según declara, no se sentía lo suficientemente preparado.

Fue durante el año 1990 que el espacio Nuestro José Martí salió al aire. Con el mismo se trata, citando las palabras del propio Julio, “al Martí que habla de la Patria, pero también desentraña al monstruo en su madriguera. Un Martí con todos los dolores, todos los problemas, pero a la vez al que le gustaban desde las hormigas hasta las nubes; el que era capaz de hablar de ciencia y decir que hay vida en otros mundos. Ese Martí integral que nosotros no tuvimos el privilegio de conocer.”

Otro de los programas que realizó y que gozó de gran popularidad fue Punto de Vista, a través de Radio Progreso, en el que reflexionaba acerca de temas que implicaban a la sociedad cubana y repercutían en ella. Refiriéndose al mismo, afirmó: “En este espacio hago un balance de los temas. No es dar la noticia, ni repetir la información, se trata de esclarecer el problema. El buen periodista, como dijo Martí, no agita, ni exacerba los problemas. Eso sí, al que está delinquiendo sí debemos condenarlo. También tratamos de explicar a la opinión pública los avances que vamos teniendo en muchos frentes”.

Reconocimientos

Es merecedor de las más altas distinciones que se otorgan en nuestro país entre las que se encuentran: El Premio Patria 2012, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1994. Premio Nacional de Radio por la obra de toda una vida, la Distinción por la Cultura Nacional, Medalla Alejo Carpentier, Distinción Juan Gualberto Gómez, Medalla Félix Elmuza, Réplica del machete de Máximo Gómez, Distinción Raúl Gómez García, Distinción 28 de Septiembre, Micrófono por el 60 aniversario de la radio cubana y Moneda conmemorativa por el 80 aniversario de la radio cubana.

Contexto histórico en que se desarrolló como periodista

Su labor periodística se desarrolló en los primeros años del triunfo de la Revolución. Cuba atravesaba una situación de cambio al  pasar de una Republica Neocolonial dependiente de los Estados Unidos, a ser el factor clave en el proceso de desintegración del sistema colonial del Imperialismo.

A partir de enero de 1959 a octubre de 1960, el nuevo gobierno revolucionario tomó una serie de medidas para ayudar al desarrollo del país y el aumento de la calidad de vida de los más desfavorecidos durante tanto tiempo. Entre ellas se encuentran: la intervención de la empresa eléctrica (en realidad monopolio yanqui), la rebaja de las tarifas eléctricas y telefónicas, la rebaja del 50 por ciento de los alquileres, la creación del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, la reducción del precio de los medicamentos, son declaradas públicas todas las playas del país, la Ley de Reforma Agraria y creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre otras.

En 1960 su talento se pone al servicio de Radio Rebelde. Lo primero que hizo en la  emisora fue escribir un programa llamado  La Reforma Agraria en marcha, propicio para enfrentar las campañas opuestas al proceso que comenzaba. “Fue donde empecé a incursionar en el periodismo”, recuerda.

A medida que el proceso revolucionario avanzaba fueron apareciendo dificultades como las agresiones militares y terroristas, ejemplo de las mismas tenemos la agresión mercenaria a Playa Girón, la explosión del barco francés “La Coubre”, la Crisis de Octubre y el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Esta última agresión perjudica a nuestro país hasta la actualidad haciéndole perder miles de millones de dólares anualmente.

Julio aportó durante mucho tiempo la visión popular de los problemas de la sociedad cubana en su programa “Punto de vista”. Reflejó de manera crítica, pero constructiva, los males que aquejan al pueblo, ya sea por el duro bloqueo económico impuesto durante tantos años o por la mal administración de los propios dirigentes.

“Es un error que ya Punto Vista no esté al aire. Profundas críticas, directas, sin miedo. Por eso en ocasiones fue lesionado en la calle,  le caían a pedradas porque a muchos no les convenía lo que decía. Fue hospitalizado. Aún así seguía criticando lo mal hecho. Verdad en su trabajo. Calidad. Incansable”, expresó durante una entrevista Nila Sánchez, de la radio cubana.

Alcance de su trabajo

“Tenía 17 ó 18 años cuando lo oía en el cine y desde ese momento supe respetarlo”, así manifestó Luis Sexto, otro Premio Nacional de Periodismo. 

Otro ejemplo de la repercusión de su obra lo encontramos en sus propias evocaciones: “Recuerdo con mucho cariño la serie «En silencio ha tenido que ser». Mi voz entra en todos los hogares en 1979. Con ese espacio sucedió muy parecido a cuando se transmitió «El derecho de nacer», en 1948: en los cines detenían las películas para pasar el audio del radio con la obra. Creo que con En silencio… pasó similar, salías el sábado por la noche y no encontrabas a nadie en la calle.

“Una vez, recibí la carta de un viejito desde su asilo y el director me dijo: «¿Pero tú vas a leer eso así al aire?» Esa carta es un anónimo”.

“La misiva denunciaba irregularidades que se daban en el lugar con la comida a los ancianos y el trato que recibían por parte de los trabajadores. Ante la duda, fui para allá, a ver al hombre. Y quién te dice que el anciano me dijo: «Yo existo, le escribí y le ratifico todo lo que puse en la carta».

“Fui con el director del programa al asilo y nos llevamos de allí, no una, sino como catorce entrevistas más”, dijo este grande la radio.

Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, recordó que una vez le pedió que le hiciera un trabajo sobre Lenin, “el tiempo era escaso, pero Julito, como le decimos cariñosamente, en un momento lo armó todo y hasta me buscó la voz del líder soviético para proyectarla”.

Ética profesional

Mientras realizábamos nuestra investigación, nos sorprendió mucho la ética profesional de este periodista, como respetaba los horarios y en una de las entrevistas que le realizaron encontramos el por qué.

“Viví en China, allá tenías una cita para las diez de la mañana, llegabas a las menos cuarto y no había nadie esperándote, a las menos cinco tampoco, pero si ibas a las diez en punto te recibía todo un comité de bienvenida”.

Mientras entrevistábamos a Julio Villasuzo, encargado de los programas de Julio Batista y trabajador de Radio Progreso, Julio llamó tres veces para saber cómo estaban marchando las cosas con sus espacios radiales.

“Viene a trabajar hasta enfermo”, comentó Nila Sánchez durante la entrevista.

Aportes

Entre los aportes más significativos que hallamos de su obra se encuentran:

--La reducción de la palabra cuando se acompaña de la imagen.

--Incorporó diálogos cortos, directos y narraciones más sugerentes a los programas de la radio.

--El gran reportaje y los radio-documentales

Vigencia de su obra

Si tuviéramos que expresar cuántas cosas hemos aprendido de este magnífico hombre, las 200 líneas que puede tener el trabajo se convertirían en 400, pero lo intentaremos.

Nos enseñó que la puntualidad es una cualidad que no debe faltar en ningún buen profesional de la palabra; amar la historia como si fuera nuestro presente o futuro y no algo desechable y poco importante; respetar a Martí no cómo la estatua fría que nos enseñan en nuestras escuelas sino como un hombre único, pero de carne y hueso; ser autodidactas y aprender de todo un poco ya que lo más importante no se enseña en el salón de clases; ser perseverantes y no creer que nuestra labor termina cuando la edad no nos permite seguir trabajando; amar cada uno de nuestros proyectos y defenderlos de quien quiera perjudicarlos sin tener la razón; y ser críticos ante lo mal hecho, pero al mismo tiempo defensor de los proyectos si son justos. Este es el Quijote de la radio.

Bibliografía:

Fragmentos de la entrevista realizada a Nila Sánchez, actriz, por    Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Julio Villasuzo, programador de Radio Rebelde, por Janelle Pumariega, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Luis Sexto, periodista, por Ana Laura Palomino García, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, por Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada por Luis Alfonso Peñate, estudiante de Periodismo de primer año, a Julio Batista Delgado.

Fragmentos de la entrevista realizada por Julio Batista Rodríguez, estudiante de Periodismo de quinto año, a Julio Batista Delgado. 

Comentario sobre Julio Batista realizado por Lourdes María Arencibia Pérez, periodista del sitio digital www.radioprogreso.cu.