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Isla al Sur

CUANDO SE ENSEÑA A CRECER

CUANDO SE ENSEÑA A CRECER

A sus 72 años de edad, Nelson Arteche Lage continúa impartiendo clases en la filial de Metalurgia de la CUJAE en el municipio habanero del Cotorro. Experiencias y compromisos se conjugan en sus actividades diarias mientras con sencillez afronta los avatares de la vida.

Texto y foto:

LÁZARO HERNÁNDEZ REY,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Despunta el día y la mayoría de las personas comienzan a encarar la jornada: ir al trabajo, visitar a un familiar, ayudar a algún vecino, cumplir un objetivo personal o afrontar el dilema del sustento diario. Pero están aquellos madrugadores que, por problemas de insomnio o necesidad, acompañan al alba y a las horas finales de trabajo de los custodios.                      

A este último grupo pertenece irremediablemente Nelson Arteche Lage, profesor adjunto en la Facultad de Metalurgia, filial de la CUJAE en el municipio habanero del Cotorro. Acostumbrado a secundar el canto de los gallos desde su infancia, Arteche, para los conocidos, sigue fiel al dicho de «quien madruga Dios lo ayuda» y al levantarse emprende la sacramental tarea de preparar el café. Tiene 72 años, es de estatura media y de tez blanca. Transmite confianza con su tono de voz altivo y sereno.

Cuando el café está listo, alrededor de las 5:15 de la mañana, despierta a los familiares. Su compañera, Eneida Capdesúñer Matos, recuerda los valores de su esposo en todos los ámbitos (social, familiar y laboral),mientras resalta la dedicación de este para con ella y su hija, quien estudia Ingeniería Industrial en la CUJAE. Elogios y más referencias al sacrificio escapan de sus labios, no hay ningún reproche de la considerada por él como jefa de la casa.

Mientras se alista a desayunar y tomar el café, Arteche recuerda aquel que se hacía en Sierra Cristal, cuando formó parte de los cientos de jóvenes que desde 1960 (según el libro Historia de Cuba. Nivel Medio Superior) se formaron como maestros voluntarios en Minas del Frío, en Holguín: «Había escasez de maestros y me integré al grupo para ayudar. En aquel momento sentía que era necesario contribuir de algún modo. Luego de cuatro meses nos dieron los títulos de Instructores Rurales y tras regresar a La Habana nos enviaron a Mayarí».

Con el arribo de la Campaña de Alfabetización continuó ayudando a los maestros de la zona. Antes, en el grupo de jóvenes voluntarios, pudo conocer a Conrado Benítez García. «Él era uno más de los colaboradores. Todos estábamos dispuestos a cumplir con nuestra tarea. Desafortunadamente, él pagó ese compromiso con su vida», recalca.

De camino a la Facultad, disfruta el aire fresco de una mañana sin rastros de lluvia, interrumpida por el canto de los gorriones, y recuerda cómo en su vida irrumpió la beca que su padre obtuvo, luego de la gesta alfabetizadora, para que estudiara en la URSS. «Por aquellos momentos esas gestiones se hacían en Guanahacabibes. Gracias a eso pude matricular la carrera de Metalurgia. Nos llevaron en primera instancia a Kíev, en la preparatoria, y luego a Leningrado, actual San Petersburgo, para comenzar los estudios. De ese tiempo recuerdo la ayuda de los soviéticos. Su colaboración quedó impregnada en nuestros corazones. Todos recibimos una preparación muy buena», rememora.

Esa experiencia consolidó su formación teórica, que aplicaría más adelante, primero al incorporarse en la Empresa Siderúrgica “José Martí” (Antillana de Acero), cuando regresó a Cuba en 1968, luego en la fábrica “Casio Martínez” en las fundiciones de San José, en la actual provincia de Mayabeque, donde trabajó hasta 1983. Durante esos años retomó su amor por el magisterio al trabajar como docente en la Universidad Central de Las Villas por breves períodos.

En aquellos instantes había una reestructuración en el sector de la construcción debido a la modernización del transporte y las comunicaciones que exigía el desarrollo industrial y agropecuario.

De acuerdo con el libro Historia del Cotorro, en este municipio el desarrollo de la metalurgia estuvo influido por la situación geográfica: la cercanía a la Calzada de Güines y a la Línea del Ferrocarril Habana-Güines, la presencia de un manto freático y de mano de obra que abasteciera la industria, en un poblado que estaba despertando a la industrialización.

Obras como la Autopista Nacional del Sur, el montaje de las primeras plantas industriales y el impulso de la producción minera constituyeron un incentivo al cual la industria metalúrgica tendría que abastecer. Con tal fin era menester incrementar la producción, refiere el texto 1959-1999. Historia de Cuba, liberación nacional y socialismo.

«Trabajábamos de lunes a sábado en horarios de ocho horas aunque era común extender ese período para ver las reparaciones y el mantenimiento de las maquinarias. Entre los trabajadores había un gran espíritu de colaboración y una responsabilidad por el cumplimiento de los planes. Cada domingo nos enfrascábamos en los trabajos voluntarios, por lo cual durante toda la semana me encontraba en actividad», comenta.

Nancy Alfonso Alfonso, quien laboró con él durante 1968, destaca que Nelson se caracteriza por su dinamismo en el trabajo y para el desarrollo de investigaciones. «Siempre ha tenido un carácter afable y está dispuesto a brindar sus conocimientos con total desinterés», resalta.

Son las 8:00 en punto y Arteche arriba presuroso a la filial de Metalurgia, fundada en la década de los noventa del siglo pasado.Tras haber finalizado su colaboración con la empresa “Vanguardia Socialista” (actual Unidad Básica de Producción [UBP] asociada al grupo industrial ACINOX) y laborar en el Combinado Mecánico del Níquel, en Moa, como tecnólogo y jefe del taller de fundición, se había incorporado al centro educativo sin abandonar sus responsabilidades en la industria.

Eran tiempos difíciles. Período especial, falta de recursos y la urgencia de impulsar la preparación de técnicos para encarar la desfavorable situación. «Acepté el llamado porque se requería la experiencia de trabajadores vinculados con la producción y porque siempre me ha gustado enseñar», destaca.

Y desempeñó esta tarea hasta el 2013, cuando se jubiló y se reincorporó como maestro titular bajo contrata. Quedan en la memoria numerosos trabajos, la instrucción de profesionales y la asistencia a las tesis e investigaciones de los estudiantes, que en no pocas ocasiones han obtenido numerosas distinciones por la calidad de las ponencias.

Cuando se tiene experiencia en una disciplina tan compleja y exigente como la Metalurgia es de vital importancia la comprensión de las deficiencias presentes en los alumnos para fomentar el estudio en base a los problemas, resalta Reinaldo Martínez Hernández, profesor de la Facultad. «El carisma y el incentivo por la práctica para la formación de profesionales integrales son valores presentes en Arteche», considera el maestro.

Pero Nelson no se conforma con el mero ejercicio de la instrucción. Para él hay insuficiencias en la formación de los educandos en la rama metal-mecánica debido a la inexistencia de un vínculo más cercano con las rutinas de producción. «Existen muchos títulos, pero poca destreza en la resolución de tareas que, en la profesión, requieren de habilidades manuales», advierte.

Con  el énfasis de suplir esos problemas trabaja continuamente para inculcar en sus alumnos el ímpetu de incrementar los conocimientos. «Sus clases son muy amenas e instructivas. Uno aprende a inspirarse y continuar con las materias por muy difíciles que éstas sean. Él está dispuesto a prestar ayuda y continuamente insiste en la necesidad de no subestimar el trabajo de los obreros», declara Miguel Ángel Bernal Decoro, estudiante de primer año de Metalurgia.

Por su parte, Héctor Cabrera Araujo, director de la Facultad, resalta el trabajo de Arteche en los cursos para trabajadores, así como su colaboración en numerosas investigaciones, a la postre reconocidas nacionalmente.

Al salir del centro sobre la 3:30 de la tarde, Nelson se entrega a otra pasión: la plantación de árboles. «Eso comenzó cuando trabajé en Moa y se organizaron cooperativas para incrementar el área forestal», recuerda.

Tal vez esa iniciativa corresponda con sus deseos de transmitir salud y bienestar. A pesar de mantener un buen talante, las consecuencias de una fractura que tuvo de pequeño lo siguen aquejando por medio de una recurrente artrosis. Al romperse la tibia con once años de edad, allá por 1955, no pudo acudir a un centro hospitalario adecuado. Luego de varias gestiones, un doctor, llamado Moisés, lo pudo atender en un hospital para adultos. Veinte años después, radiografía mediante, descubre que también tenía fracturado el peroné.

Miembro de la Juventud Comunista en sus últimos años en la URSS, se incorporó al PCC cuando arribó a la Isla. «Es muy revolucionario, le gusta defender sus puntos de vista para conseguir sus propósitos sin importar lo que cueste, pero, sobre todo, se relaciona con todo el mundo», recalca su hija, Iliana Arteche Capdesúñer.

Esa sociabilidad la confirman vecinos como Roberto Galán Aldana, quien resalta la colaboración de Nelson en la gestión de iniciativas comunitarias como la referida plantación de árboles o la gestión de proyectos del CDR. «Él siempre da el paso al frente», expresa.

Delegado de la circunscripción No.45 del 6º Consejo Popular en el Cotorro, del 2002 al 2005, Arteche ha materializado su amor a la naturaleza mediante iniciativas que hoy se ven en lo alto a través de robustos árboles. En el balcón de su casa cuida el crecimiento de ocujes, caobas y framboyanes, mientras reposa tranquilamente luego de cumplir con las tareas hogareñas.

En la noche, cerca de las diez, se acuesta para cumplir con el ciclo recomendado por los médicos. «Me gusta dormir lo que me corresponde para no tener los achaques de la edad», comenta, mientras perdura el compromiso de ver plantados los retoños que dan sombra y los que, en un futuro no muy lejano, deberán encargarse del desarrollo económico del país.

Mientras descansa, los custodios comienzan su trabajo y la gran mayoría de las personas duermen; pero, de nuevo, los que padecen insomnio o tienen alguna necesidad madrugarán acompañando las últimas horas de faena de los vigilantes nocturnos. Con este grupo, Nelson Arteche Lage se levantará a preparar el café, a despertar a su familia y a comenzar el día sembrando esperanzas.

Pie de foto: Nelson Arteche Lage actualmente es el presidente del CDR del barrio.

¿LA CUADRATURA DEL CÍRCULO?

¿LA CUADRATURA DEL CÍRCULO?

EDUARDO ANTONIO GRENIER RODRÍGUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La comidilla está en cada vericueto donde se respira béisbol cubano. El anuncio de una nueva estructura para la venidera Serie Nacional, consistente en la reducción a seis equipos para la segunda fase del torneo, resulta leitmotiv en casi todos los aficionados de nuestra pelota.

El punto de ebullición que alcanzó la épica final entre Pinar del Río y Ciego de Ávila ha cambiado su cauce con esta nueva medida. Una pregunta se ha expandido como pólvora: ¿será esta propuesta el remedio para enrumbar el sino del béisbol cubano? La respuesta es un no categórico.

Algo quedó demostrado en el certamen nacional recién concluido. El apreciable bajón cualitativo que ha sufrido el  deporte insignia de la Isla y el errático manejo de su organización por las autoridades pertinentes raya con la alarma.

Por estas y otras causas, quizás sea esta modificación un paso cardinal entre las numerosas temáticas que ocupan la agenda. La situación no es propicia para andar con vacilaciones, sino para tomar decisiones acertadas que puedan constituir un punto de giro.

Resulta incomprensible que en el 2015, temporada en que más peloteros antillanos se beneficiaron de la política de contratación en ligas foráneas, sea también el período en que se marcharon del país, de una forma u otra, más de 150 jugadores, récord en la historia del béisbol revolucionario.

Eso ha propiciado que el debilitamiento de nuestras plantillas para asistir a competencias internacionales no sea fortuito. Nuestra afición observa con nostalgia a los que un día defendieron los colores patrios, y que hoy brillan en disímiles terrenos de las Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés) vetados de representar a su país de origen.

Este pudiera ser el kit de la cuestión. Si la cantidad numerosa de estelares jugadores cubanos, pilares de sus conjuntos en la MLB, pudieran participar bajo el amparo de la Federación Cubana en eventos como el Clásico Mundial, otro gallo cantaría.

Sin embargo, surgiría otro problema: los peloteros de casa, esos que sudan la camiseta de sus provincias en la Serie Nacional, serían relegados presumiblemente a un segundo plano. Aun así, con un manejo inteligente de la Dirección Nacional de Béisbol podría existir la posibilidad de que un team Cuba sea conformado por los atletas de mejor calidad, sin importar las ligas donde se desempeñen.

Para superar el pésimo estado que vive la pelota doméstica, urgen a gritos osadas estrategias de cara al presente y futuro. El talento abunda, resta explotarlo de la manera más fina posible y de momento se deben analizar las carencias y buscar vías de solución eficientes, como el mejoramiento de las condiciones de los terrenos y una mejor atención al trabajo desde la base.

En un deporte tan simbólico para Cuba, sería imperdonable no mencionar el escaso respeto mostrado en la presente temporada a la afición. Constantes paradas del calendario no favorecen el desarrollo de las figuras, del espectáculo y la dinámica de la justa. Hablamos del bien llamado pasatiempo nacional.

Es de total interés que nuestra selección se prepare de la mejor manera, pero el evento cumbre de casa, que permite asistir a los estadios y vestir la camiseta de nuestros equipos, no puede ser afectado cada vez que surja un torneo que se considere más importante.

Es vital promover la masividad y el estímulo a los atletas y entrenadores como factores esenciales en este fenómeno difícil de solucionar. Tenemos talento, que es lo fundamental, solo queda enmendar los errores. De esa forma, el béisbol cubano logrará, tal vez, salir del mal momento en que se encuentra inmerso desde hace algunos años.

EL ESPERADO REGRESO DE LA BANDERA

EL ESPERADO REGRESO DE LA BANDERA

La aprobación de un nuevo presupuesto para la reparación del Hotel matancero La Dominica, donde ondeó por primera vez en Cuba la Enseña Nacional, abre otro capítulo de un proceso inversionista que no muestra avances desde su puesta en marcha en 2014

ANDY JORGE BLANCO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

De amar las glorias pasadas se sacan fuerzas para adquirir las glorias nuevas. Esa idea martiana parece no tener vigencia cuando se analiza el estado constructivo del antiguo Hotel La Dominica, en el municipio matancero de Cárdenas, donde ondeó por primera vez en suelo cubano la Bandera de la Estrella Solitaria, el 19 de mayo de 1850.

El inmueble -que hospedó en sus habitaciones a Antonio Maceo, Alejo Carpentier, Raúl Ferrer y Jesús Orta Ruiz, entre otras personalidades- contará a partir de marzo con un presupuesto de 425 000 pesos para el 2016, destinados a ejecución de mano de obra y materiales de la construcción, dijo al telecentro local Tele Bandera, Ángel Alonso Cabrera, director general de la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía, entidad responsable del lugar.

En la década del 60 del siglo XX, la Comisión Nacional de Monumentos incluyó al hotel en la “Lista Parcial de Edificios, Lugares y Objetos de interés artístico, histórico ambiental en todo el territorio de la República de Cuba”. Tras el paso del huracán Michel, en el 2001, decisiones de las autoridades municipales convirtieron el sitio, Monumento Nacional desde el año 2000, en un albergue para familias damnificadas, quienes agudizaron su deterioro.

Luego del traslado de los ocupantes, en el 2014 comenzó un proceso inversionista que no muestra resultados para convertirlo en un hotel con categoría de tres estrellas dentro del sistema de instalaciones turísticas.

“Lo que más afecta el estado físico del edificio es la falta de secuencia constructiva, de organización y de protección de la obra. No hay ningún resultado porque de esa forma no se trabaja ni se termina nunca”, destacó en entrevista al medio de prensa municipal Augusto Bueno García, especialista de la Empresa de Proyectos de Arquitectura e Ingeniería de Matanzas (EMPAI), institución a cargo del proyecto de restauración.

Para el profesor de Cultura Política del preuniversitario “José Smith Comas”, Rodolfo Valdés Hernández, la Empresa Municipal de Comercio y Gastronomía no ha desempeñado el papel correspondiente, y acotó que un mantenimiento sistemático hubiese evitado la actual situación del lugar: “Es su responsabilidad responderle al pueblo por esto”.

Yosvany Moreno González, historiador de la Ciudad Bandera, señaló la importancia de invertir el dinero necesario en La Dominica y que la empresa al frente de la edificación ponga más empeño en controlar el trabajo para poder rescatar la historia del inmueble.

Intermitencias en la ejecución, violaciones al proyecto y falta de apoyo por parte de las autoridades despuntan como piedras en el camino para la terminación de la obra. Si desde un primer momento se planteó que las ventanas deterioradas sirvieran como modelos de reproducción, por su valor patrimonial, en la práctica no se cumplió, afirmó al telecentro municipal el arquitecto Augusto Bueno García.

Demoliciones innecesarias y paredes agrietadas por el paso de los años evidencian que, el Monumento Nacional, ha sido víctima de la irresponsabilidad y el abandono.

“Hoy le hemos dado algunas terminaciones externas para darle belleza porque queremos decorarlo”, dijo Ángel Alonso Cabrera, quien es consciente de la importancia de izar allí la bandera.

“Si no se educa en el cuidado y el respeto de los lugares históricos, las personas actúan con desidia, y la defensa de la historia es parte de la defensa de la Patria”, afirmó María Teresa Clark, presidenta de la filial municipal de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba (UNHIC), y enfatizó que Cárdenas precisa un respeto al patrimonio.

Catalina López Alberto, presidenta del CDR #1, al cual pertenece La Dominica, insistió en que no ha existido voluntad política: “Si las autoridades municipales y provinciales no ofrecen el apoyo necesario para salvarla, no lo lograremos”. Asimismo, recordó cómo los 19 de mayo pintan la fachada y enarbolan la bandera, sin embargo, después no se iza más.

Ahora todas las esperanzas están puestas en el próximo año. Ernesto Pérez Gómez, presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular, en declaraciones a Tele Bandera, señaló la necesidad de buscar el ejecutor adecuado y lograr un alcance superior en el plan de inversiones para el 2017, con vistas a concluir la obra en esa fecha. “Lo que estamos haciendo está en función de rescatar a la ciudad”, afirmó el dirigente.

Los cardenenses añoran que, otra vez, la bandera ondee en La Dominica. El historiador del municipio, Moreno González, señaló que el inmueble requiere de un trabajo unido por amor a la historia atesorada allí. “Es un compromiso de todos los cubanos”, destacó por su parte María Teresa Clark.

La presidenta de la filial municipal de la UNHIC dijo, además, tener confianza en que el nuevo presupuesto permita continuar la restauración, pero con los parámetros técnicos apropiados, para no cometer errores y poder observar un avance en la obra. “El día que se reconstruya La Dominica y abra sus puertas nos sentiremos muy felices”, añadió.

Quien vio al hotel en sus años de esplendor, como Catalina López Alberto, quiere que La Dominica brille otra vez: “Necesitamos un mayor apoyo de las autoridades para movilizar a un equipo de trabajo, incluyendo a los vecinos y a cada cardenense. Ojalá antes de morir pueda verla restaurada”.

Pie de fotos: 1-El lugar donde ondeó por primera vez la Bandera de la Estrella Solitaria ha sido víctima de la irresponsabilidad y el abandono; 2 y 3-Después de dos años de intervenciones constructivas, las violaciones al proyecto empeoran el estado físico del Monumento Nacional.

MINUTOS CONTRA INNINGS

MINUTOS CONTRA INNINGS

ISRAEL LEIVA VILLEGAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El fenómeno del futbol se extiende por la Mayor de las Antillas y, poco a poco, amenaza con destronar al beisbol como el deporte con más seguidores en la Llave del Golfo. En cada calle o terreno baldío, miles de niños y no tanto, juegan a ser Cristiano Ronaldo o Lionel Messi. Sueñan con marcar goles en los estadios más importantes y ante aficionados ávidos de triunfo.

Enrique es uno de esos soñadores. Como cada fin de semana, despierta emocionado y observa a sus ídolos disputar partido tras partido. Cuando concluyen los encuentros va al patio de su casa y, con la seriedad de un profesional, entrena para convertirse en futbolista, acompañado siempre por su eterno rival y compañero de juegos: el perro Diño.

El can persigue fatigado la pelota mientras Enrique corre a gran velocidad. Los trastos de su papá, mecánico de profesión, se convierten en oponentes que el futuro delantero sortea con maestría. Los juguetes suplentes, sentados en un improvisado banquillo y  relegados por el balón, aplauden resignados el talento de la joven promesa.

Desde la ventana de la cocina, Joel, el padre, lo observa contrariado. Para él resulta imposible que su hijo no sepa apreciar lo espectacular de un fildeo o la magia de un batazo. Considera que la infancia de cualquier niño es incompleta sin que sus oídos escuchen el ¡tac! del bate cuando hace contacto con la pelota de poli.

Hizo de todo para meterle el bichito del beisbol en el cuerpo. Lo llevó al estadio, le contó sobre importantes hazañas de peloteros cubanos y cuánto significaba este deporte en la Isla. Pero nada, a su retoño no le interesaba saber del jonrón de Marquetti o la historia de Industriales.

Finalizado el primer tiempo del improvisado choque, Enrique se refresca con un vaso de fría limonada. Le sonríe a su padre y comienza con tono obstinado a tratar de convencerlo: -“Papá, es sencillo, en la televisión transmiten más futbol que pelota, por lo tanto, el futbol es mejor porque lo ven mayor cantidad de personas y ya no me caigas atrás, prefiero jugar en el Santiago Bernabéu que en el Latinoamericano”. Luego de tan “irrefutable” argumento, termina de beber la limonada y regresa a disfrutar de los cuarenta y cinco minutos que le restan a su encuentro contra Diño.

Joel se deja caer en la silla de la cocina y mira hacia arriba. Intenta reflexionar sobre el asunto, pero las pruebas son incontestables.

 Al menos, su hijo no es el único; en realidad, todos los muchachos del barrio padecen la misma enfermedad. Ni siquiera se interesan por la postemporada de la Serie Nacional, solo muestran interés por los resultados del Real Madrid o el Barcelona. Visten con orgullo los uniformes de estos equipos y condenan al eterno olvido los trajes de peloteros.

“Qué remedio, se acabaron los robos de base y toques de bola”, concluye Joel. Camina hacia la sala, enciende el televisor e intenta abrir su mente y disfrutar de un nuevo maratón televisivo cargado con goles y atajadas.

UNA PIEDRA EN EL CAMINO…

UNA PIEDRA EN EL CAMINO…

Los accidentes de tránsito en Cuba se incrementaron en 2015 por factores como la distracción, las violaciones de las señales y el exceso de velocidad. Pocas veces se hace referencia a las causas relacionadas con las roturas y falta de mantenimiento de calles, avenidas y carreteras.

DUNG TRAN THUY,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

En La Habana de hoy no es difícil que ocurra un accidente. El estado de las vías “manda” a los conductores de vehículos a realizar peligrosas maniobras para esquivar baches, como cruzar las líneas de prohibición sobre el pavimento, que pueden condicionar posibles colisiones por rotura del medio de transporte.

Según explica Javier Fernández Marrero, residente en la calle Santa Emilia, del municipio de San Miguel del Padrón, muchas veces las rupturas y el mal estado técnico de las vías provocan los desperfectos en los vehículos y contribuyen, entre muchas otras causas no menos importantes, a inducir a accidentes de tránsito. Es por eso que abogamos por una reparación consciente y lo más perfeccionada de las calles por donde transitamos.

“Durante el año 2015 se reportaron 498 accidentes, lo que representa una disminución de 142 con relación con el 2014, siendo responsables nuestros choferes en 186 de estos hechos (el 37 por ciento del total). La gravedad de los mismos disminuye, no reportándose ningún fallecido y 12 lesionados menos en comparación con el año anterior”, expresa el Informe de Balance 2015, de la Empresa Provincial de Transporte de La Habana.

Aunque siempre se asocian como causas esenciales de los accidentes el problema del exceso de velocidad, el irrespeto al derecho de vía, los desperfectos técnicos y la colisión de vehículos en marcha.

“El deterioro progresivo de las calles y avenidas es una muestra de la falta de conciencia de las entidades responsables en relación con uno de los problemas más acuciantes entre los capitalinos”, aseguró Raúl Ponce Guerra, chofer que puso de ejemplo la avenida 19 de Mayo, hasta el cruce de la Calzada del Cerro y las intercepciones de esta arteria siempre concurrida.

Para otros, como Ignacio Rojas, conductor de más de 40 años de experiencia, “con los huecos en la vía desaparecen las señales sobre el pavimento. Es casi imposible observar lo que hace el resto de los choferes para evadir cada obstáculo por lo que se producen accidentes”.

A pesar de los intentos por conocer la opinión de las autoridades competentes del Ministerio del Transporte (MITRANS), con el propósito de obtener datos de interés público relacionado con las roturas y mantenimiento de las vías, recibimos la evasiva y otras justificaciones que impidieron conocer noticias estadísticas, ejemplos o proyecciones para encontrar solución a este problema.

La Comisión Nacional de Seguridad Vial (CNSV) anunció que evaluará los excesos regulados de velocidad en las vías urbanas de Cuba, con el objetivo de asegurar la circulación de los peatones, por ser los más vulnerables a los accidentes de tránsito en las calles del país, señaló Ricardo Alonso, director de Seguridad e Inspección Automotor del MITRANS.

Muchas calles importantes de la ciudad están degradadas, ejemplo de ello es la Calzada de San Miguel del Padrón, la cual presenta un bache, que pone en peligro la circulación y seguridad vial; también la carretera 128, del municipio de Marianao, posee un agujero grande, el cual permanece lleno de agua y dificulta el paso de los pasajeros y conductores.

Al decir de Yanelis Gil Leal, miembro del Departamento de Comunicación Institucional de la Empresa Aguas de La Habana, dicha empresa invierte en reparaciones para solucionar las afectaciones directas en las vías capitalinas, pero el paso continuo de camiones de grandes dimensiones genera nuevos daños.

“La crítica situación de las aceras nos obliga a los transeúntes a bajar a la calle para evadir huecos y obstáculos, lo cual constituye un peligro. Después de hacer trabajos de reparaciones eléctricas, sanitarias o hidráulicas no arreglan el espacio por donde caminamos”, comentó Lidia Esther Suárez, vecina del municipio La Lisa.

“La mayoría de los autos que circulan en Cuba son antiguos, por lo que la reparación y mantenimiento de las vías es vital para el correcto funcionamiento del vehículo. Aunque claro, la habilidad del chofer influye mucho”, explicó Juan Jaredo, chofer del Instituto Cubano del Libro.

Desde el 2015 se trabaja en coordinación con  la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) el  Ministerio del Interior (MININT) y otros organismos para lograr un mayor control  de los vehículos con riesgos de accidentes y un levantamiento sobre las principales arterias afectadas, añadió Ricardo Alonso.

Según informó Oscar del Toro Quesada, secretario ejecutivo de la Comisión Nacional de Seguridad Vial, al periódico Trabajadores, destacan como nuevas tareas a ejecutar la creación de depósitos para vehículos ocupados por violaciones de las normas de seguridad en la vía y la reorganización del tránsito de camiones y equipos de tracción animal, en capitales provinciales y polos turísticos.

Todavía existen muchas dificultades y no se obtienen los resultados esperados en la ejecución de proyectos que erradiquen las afectaciones y los accidentes en las vías de la capital. ¿La falta de suministros y presupuestos es el único factor que puede provocar daños y pérdidas irreversibles? o ¿las irresponsabilidades y las dificultades organizativas también influyen?

Pies de fotos: Hoy en las calles de la capital existen muchas dificultades para los conductores y pasajeros, como los baches, que son una causa fundamental de los accidentes de tránsito (Tomadas de Internet).

CUANDO LA SAL SE CONVIERTE EN HISTORIA

CUANDO LA SAL SE CONVIERTE EN HISTORIA

El viejo y el mar es una de las obras más notorias del escritor norteamericano Ernest Hemingway, quien obtuvo en 1953 el premio Pulitzer y un año más tarde el Nobel.

Texto y foto:

ERNESTO LAHENS SOTO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Hay obras perfectas que impiden que sus autores puedan escribir otra vez, que abarcan lo más grande de su estilo y madurez artística. El viejo y el mar, última novela del escritor y periodista norteamericano Ernest Hemingway, es la cumbre de su carrera. Abarca más allá de una simple historia y capta la psiquis humana.

Publicada por primera vez en 1952, narra la historia de Santiago, un viejo pescador que se enfrenta de manera obstinada contra su destino. Fue la última obra escrita por el autor norteamericano, trabajos posteriormente publicados como: Islas en el estrecho, fueron redactados con anterioridad. Para Hemingway no hay fracaso: “El hombre no está hecho para la derrota”, el pescador ha luchado hasta el límite de sus fuerzas.

Nació en Oak Park, Illinois, el 21 de julio de 1889, en un ambiente de constantes problemas familiares que marcarían su vida y obra. La madre lo hizo vestir como niña, hasta que a los 15 años decidió huir de casa y estudiar Medicina como el padre, mientras realizaba el oficio de periodista. Tras el estallido de la Primera Guerra Mundial se alistó como voluntario de ambulanciero en el Ejército Italiano.

Sus principales novelas Fiesta, Adiós a las armas, Por quién doblan las campanas y El viejo y el mar abordan temas como el odio a la guerra, el destino, el amor y el sacrificio de los hombres. Destacó sobre otros escritores de su época por un estilo minimalista, centrado en la realidad y un fuerte rechazo a las tendencias barrocas, quizás condicionado por su formación periodística.

Con tan solo 107 páginas, El viejo y el mar es un constante hervidero de tensiones, cada línea tiene olor a alga, cada palabra lleva la sangre y el sudor de los pescadores. El vaivén de las olas transportaron las musas hasta su casa en Finca Vigía, donde, de pie y casi sin darse cuenta, daría vida a uno de los más grandes libros del siglo XX.

La astucia contra la fuerza, el hombre contra la bestia, es el duelo de este libro. El protagonista se enfrenta a su mundo tan solo con su propia ayuda, sin el apoyo de otros hombres. No odia a su rival, más bien lo admira, pero ambos no pueden llevarse el triunfo. Como la transformación de Sancho en Quijote en la inmortal obra de Cervantes, el pescador se irá trasformando, de manera psíquica, en pez.

Con solo dos personajes principales, el viejo Santiago y el mar, encarnado en forma de pez, refleja parte de la realidad del género humano. Es propio de nuestra naturaleza el afán por escribir nuestro destino. El hambre y los días sin dormir por encontrarse en constante lucha provocan en el protagonista alucinaciones que lo motivan, que van desde la Virgen del Cobre hasta el jugador de Grandes Ligas Joe Di Maggio.

Describe el poblado pesquero de Cojímar sin necesidad de mencionar su nombre. Los pasos andan por la Terraza donde beben cerveza los lobos de mar mientas narran sus hazañas en el Gran Azul. Los pies descalzos se deslizan sobre la arena del Cachón. La vista se aleja de la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen y recuerda tiempos pasados con olor a pez.

Este libro, considerado como el más importante de los reportajes de Hemingway, lo llevó a obtener el Premio Pulitzer en 1953 y un año más tarde el Nobel de Literatura por sus obras completas. Este último lauro fue traído a La Habana por el Primer Ministro sueco, dado a que el escritor se encontraba convaleciente de dos accidentes aéreos sufridos en África mientras cazaba.

La obra de Hemingway marcó una época en la literatura contemporánea. El retorno al realismo, de una manera minimalista mostró de forma clara su relación con el mundo. Quizás su principal característica fue el uso del reportaje como centro de la creación artística.

Pie de foto: El viejo y el mar narra la historia de un hombre que se enfrenta solo a la inmensidad del mar.

EL AMOR ENTRE DOS CULTURAS

EL AMOR ENTRE DOS CULTURAS

Dicen que en la Tierra tan vasta, si dos personas se encuentran y se enamoran, eso es el destino que Dios trazó…

HUE TRAN THI,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

La tarde dejó caer su sombra sobre la calle Industria, en Centro Habana. La puesta del sol, a pesar de los últimos días de otoño, se veía como un halo que brillaba sobre todas las casas. El viento sopló impetuoso y ruidoso. Chien en ese entonces regresaba del Aeropuerto Internacional José Martí a su casa, llevaba una tristeza que no sabía a quién le pudiera expresar en confianza.

Las nubes espesas oscurecieron el cielo. Bajó la cortina. Encendió la luz y se sentó al lado de la ventana. Tras la puerta, una foto tenía grabados los nombres: Chien Phuong y Xiomara Báez, dos banderas rojas con estrellas amarillas cubrían los sillones de la sala. Alrededor del cuarto se podían observar varios objetos simbólicos de Vietnam: la ropa tradicional, el sombrero, los platos y palitos…Ya desde hace 24 años aquí está su propio hogar.

Empezó a llover, las gotas de lluvia multiplicaron aún más la aflicción en su rostro. La tenebrosidad envolvió toda la casa, mientras sus lágrimas caían por primera vez durante aquella noche, la nostalgia se apoderaba de Chien.

El otoño del 2011 marcó una pausa en su tramo de camino infinitivamente largo. Regresó a Vietnam con su esposa y las dos niñas. Para ellas constituía una visita normal, pero para él, fue una reunión familiar muy especial, después de 24 años sin ver a su madre.

El ser adolescente en el extranjero trae añoranza, en el otro lado del mundo es mucho más complejo, ¡qué nostalgia!, es acostumbrarse a una cultura distinta. “Mi mamá no sabía cómo la extrañaba. Cuando nos reencontramos, se pasó una semana llorando porque pensaba que yo no iba a regresar más”, sollozó Chien.

En ese momento, Xiomara, su esposa abrió las fotos de familia, las vieron juntos y le consoló a la vez que en el transcurso de su vida, siempre estaba allí, ayudándole. Junto a ella, tuvieron dos hijas mezcladas entre las dos sangres.

Tuvo que enfrentar muchas dificultades. No solo vino a Cuba con las manos vacías, sino que tampoco sabía nada de español. Su gran maestra, nadie más, fue la esposa. Amor, ¡quizás por amor! Es decir, su destino siempre estaba escrito junto al de ella.

Dios le trazó un maravilloso destino por dejarlo conocer y enamorarse de una cooperante tunera, Xiomara, en la antigua Checoslovaquia. Su corazón fue robado por ella. Ahí mismo se comprometieron en un idioma diferente a los suyos. Luego se reanudaron en Las Tunas, se casaron y crearon una feliz familia, fue el resultado de un bello amor y la unión de dos distintas culturas: Vietnam y Cuba.

El amor es la fuerza prodigiosa, el gran motivo para vencer todo lo que ofrece la vida. Para Chien es la fortuna más grande que tiene. En aquellos momentos, aunque sintió nostalgia, con el encuentro de Xiomara se animó poco a poco. De tal manera se apoyaron y entraron en sueños. Ya cayó la madrugada.

Bien temprano de la mañana. El sol iluminó en la ventana junto al arco iris después de una noche lluviosa. Empezaron un nuevo día, el hombre va a trabajar, la mujer comienza con las labores de una ama de casa.

PARRILLA TELEVISIVA SIN PLATO FUERTE

PARRILLA TELEVISIVA SIN PLATO FUERTE

ERNESTO EIMIL REIGOSA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Estamos ante una de las edades de oro de la televisión. De la televisión anglosajona, al menos. Pasará el tiempo y cuando relatemos a nuestra progenie cuán suculenta era la oferta de la pantalla chica anglosajona hoy día, de seguro no faltarán los que aderecen la narración con las historias de franquicias como Juego de Tronos, Breaking Bad, Vikingos, Downton Abbey y compañía.

Mientras las series extranjeras están alcanzando las más altas cotas de calidad, el telespectador criollo sufre con una parrilla televisiva que adolece de muchas cosas. Por ejemplo, el histórico espacio de las Aventuras de las 7 y 30 de la noche. Salvando el tema económico, la falta de recursos y el ya trillado, pero no menos cierto, argumento del bloqueo, las producciones nacionales están dejando mucho que desear, con programas que a veces parecen insultar la inteligencia del televidente.

Se imponen varias preguntas: ¿Cómo es posible que las series foráneas posean tanto talento en todos los frentes: narración, actores, dirección, etc.? ¿Es que acaso en Cuba no hay talento? ¿Por qué muchos, por no decir todos, los programas de la televisión cubana presentan fallos técnicos o tienen un acabado incompleto? ¿Dónde aprendieron los guionistas de allá? ¿Es que en el ISA (Instituto Superior de Arte) no están egresando buenos realizadores? No puedo responder todas estas preguntas, en mi mano no están las respuestas.

Analicemos primero lo de fuera. ¿Por qué son tan buenas esas series? Marcos Ordóñez, periodista, escritor y crítico cinematográfico español, lo deja claro: “Las comedias te parten el pecho de risa, las de suspense y aventura te disparan la adrenalina, las peripecias vitales de los protagonistas te sacuden el corazón, te hacen decir: Sí, sí y mil veces sí, así es la vida y así es la muerte, así nos enamoramos, nos engañamos, caemos y volvemos a levantarnos”, verdades como templos, si me preguntan a mí.

Ahora, no porque algún título lleve el sello “Made in USA” quiere decir que es oro puro. Hay de todo, como en cualquier parte. Muchas son banales, superfluas, falsas…descalificativos a gusto del consumidor. Con tal de vender, siguen explotando la misma idea que se vuelve ridícula y llega un punto en que lo único posible es sentir pena.

Vamos ahora a lo nacional. Obviando la mencionada falta de recursos, las realizaciones cubanas parecen perder calidad a pasos agigantados. No hay aventuras para los jóvenes, los programas humorísticos han disminuido en calidad y cantidad, los infantiles causan trauma y las novelas tienen una fotografía descuidada y unas actuaciones marcadas por la falta de profesionalidad.

Lo bueno es que aún hay esperanza. Cuba fue pionera en Iberoamérica en el género de la novela radiofónica, que luego evolucionó a la televisiva. Seriados de antes del triunfo revolucionario, como “La tremenda corte”, “Chan Li Po” o “La serpiente roja”, lo demuestran. Aunque también después del 59 con “San Nicolás del Peladero” o “Detrás de la fachada”. No nos vayamos tan lejos. Período especial. Mayor crisis económica de nuestra historia reciente. Es emitida en horario estelar “Shiralad”, aventura que debió haber hecho escuela.

En palabras del director de cine y teatro, Eduardo Eimil Mederos, lo que necesitan los seriales cubanos de hoy, y que de sobra tienen los extranjeros, son “Verdad” y “Riesgo”. Verdad, porque las emociones mostradas tendrían que ser auténticas, no reproducciones simplistas carentes de profundidad; y Riesgo, pues deberían atreverse a ser originales y no meras copias de fórmulas conocidas. Mientras estos dos preceptos no guíen los pasos de los realizadores televisivos cubanos, seguiremos a dieta de blanda televisiva, añorando un plato fuerte que ahora se nos antoja tan idílico.