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Isla al Sur

LA SIEMPRE TALENTOSA FELA JAR

LA SIEMPRE TALENTOSA FELA JAR

A los 91 años de edad, esta mujer icónica de la cultura cubana repasa su tránsito por ella: actriz, modelo comercial, locutora, profesora de actuación y productora teatral, mereció el Premio Nacional de Televisión por la obra de la vida y la condición de Artista de Mérito de la Radio y la Televisión.

ELIN DRIGGS LUZARDO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Ahora se pasa casi todo el tiempo en casa, ya no sale a la calle prácticamente a nada; eso sí, se asoma al portal para saludar y conversar con los vecinos, que la adoran. A los 91 años conserva buena memoria y apariencia física para tan avanzada edad, un bastón para trasladarse es lo único que necesita.

Felisa Jar González, destacada actriz de radio y televisión, está orgullosa de ser cubana y habanera ciento por ciento: nació y vivió en el Vedado, cerca del ahora parque John Lenon, en la céntrica avenida G, hasta los doce años cuando el padre falleció y con el dinero que dejó, la madre compró un edificio de cuatro apartamentos en la barriada capitalina de Santos Suárez, a donde se mudó con la familia para vivir en uno de ellos y alquilar los otros. Ya nunca más se marchó de ese lugar.

“Llegué a la actuación por puro accidente. Mi familia es española y desde pequeña visitaba con mis padres la Sociedad Artística Gallega de La Habana, donde al final de cada mes se hacían obras de teatro en las que comencé a participar. Fue allí donde recibí mis primeras clases de actuación y declamación que impartía el maestro Joaquín Riera, quien acostumbraba llevarnos a la radio para pequeñas actuaciones en emisoras de aquella época.

“Así, muy joven, con 16 ó 17 años, interpreté por  primera vez la novia del protagonista de la famosa novela Leonardo Moncada, que se oía muchísimo entonces. Por ahí están mis inicios”.

Simultáneamente, estableció vínculos con el grupo de la Academia de Arte Dramático y el Patronato del Teatro, con este último ganó la estatuilla Talía a la mejor actuación del año en el rol protagónico del personaje de Blanche, en la obra Un tranvía llamado deseo.

“Más tarde tuve la suerte de estudiar en la recién inaugurada Escuela Municipal de Arte Dramático, por espacio de tres años, donde me gradué en la primera promoción junto a Vicente Revuelta, con quien trabajé en la puesta en escena inicial del grupo de aquella academia. Ya graduada, me evalué como profesional en la Asociación Cubana de Artistas Teatrales. El teatro me atrapó y durante muchos años lo hice bastante porque me gustaba, fíjate que lo hacía hasta gratis, no cobraba ni un centavo.

“Nunca abandoné la radio, primero audicioné en programas para nuevos talentos en la CMQ Radio, y muy poco tiempo después, quizás un año más o menos, participé en RHC Cadena Azul, donde fui seleccionada ganadora por el jurado. En esa emisora también actué para el concurso de Voces Nuevas y gané la final junto a Consuelito Vidal y Raúl Selis”.

Se acomoda en su asiento para, mediante una anécdota, recordar un momento importante de su vida profesional.

“Sentada en el lobby de la emisora Cadena Azul, entró Paco Alfonso, quien escribía programas para la misma. Al reconocerme de mis actuaciones teatrales, se acercó para preguntarme si era capaz de hacer de guajira, le dije que sí. Se trataba de un personaje difícil, una muchacha campesina, por supuesto, que la violaban los guardias rurales y tenía que gritar y dramatizar bastante. La actuación fue un éxito, ovacionada por el equipo de actrices que trabajaba conmigo”.

Amado Trinidad, propietario de la emisora, cuando la vio actuar no vaciló ante la calidad de interpretación que había realizado y de inmediato encargó que le hicieran el contrato. Así de talentosa ha sido siempre Fela.

“Radio y teatro fue lo que más hice, aunque también realicé algunas cosas en cine con apariciones en películas como Cecilia Valdés, La Hija del Pescador y, recientemente, hace dos años y medio o tres, vinieron a buscarme para otra película, pero dije que no porque ya no puedo con el trasporte público y no tengo quien me mueva”.

Sencilla, conversadora, reconoce que es una mujer apolítica, consejo que siempre le dio el padre; pero al triunfar la revolución, se incorporó a determinadas tareas por ver la justeza en los proyectos sociales que comenzaban a ejecutarse. Gusta decir que la misma tiene dos grandes méritos: haber derrocado la tiranía de Batista y acabado con la ignorancia de las personas.

“Participé en la Campaña de Alfabetización, viajábamos a diario desde la CMQ hasta San José de Las Lajas, donde enseñé a leer y escribir a un matrimonio al que tenía que llevarles dulces para `engañarlos´ porque no querían alfabetizarse. También, ser artistas nos abrió el camino. Al final, lo logramos”.

La televisión no quedó detrás en la vida artística de esta mujer, fundadora de tres canales en nuestro país, por lo que desde sus inicios se vio incorporada a su programación. Habla de los distintos programas en los que actuó.

“Recuerdo en especial En silencio ha tenido que ser, es el serial al que dediqué todo el tiempo mientras estábamos filmando, tuvo un excelente escritor, Abelardo Vidal, y director, Jesús Cabrales, además de la calidad de los actores y actrices que formaron el elenco. Todavía recibo llamadas telefónicas de algunos. Aún recuerdo a Carlos Moctezuma, muy jaranero y a la vez muy serio en la filmación. Con esa serie tuve la posibilidad de viajar a Nicaragua y conocer aquel maravilloso país y su historia al enfrentar la dictadura de Somoza”.

Quizás por los años o por su gran modestia, expresa que recibió muchos premios en su extensa carrera profesional, pero no recuerda cuáles son. Menciono algunos de ellos y observo su reacción visiblemente emocionada: Medalla Alejo Carpentier, Distinción Raúl Gómez García, Premio Nacional de Televisión por  la obra de la vida 2004, Micrófono por el aniversario setenta de la Radio Cubana, Moneda Conmemorativa por el aniversario ochenta de la Radio Cubana y la condición de Artista de Mérito de la Radio y la Televisión Cubana, además de múltiples reconocimientos por actuaciones de Teatro.

“Fueron muchos, ya tú viste, no podía acordarme de ellos. Mi vida en aquellos tiempos era intensa, desde por la mañana hasta la tarde hacía radio y después, por la noche, televisión; no sentía cansancio porque estaba haciendo lo que quería. También seguí estudiando en el Instituto Superior de Arte, donde obtuve el título de Licenciada en Artes Escénicas. No paraba.

“En la radio nunca me escuché, primero, porque era en vivo, y después, realmente por no tener tiempo, siempre estaba trabajando. Déjame decirte que yo nunca tuve ni tengo radio.  

“No pensé dejar de hacer programas nunca, quería trabajar hasta la muerte, pero el transporte me retiró, pasaba mucho trabajo para ir y venir hasta para coger máquinas hacía colas; además, gastaba más de lo que ganaba.

“Han venido a hacerme varias propuestas, pero las he rechazado, estoy cómoda en casa, he encontrado en la lectura un gran placer y, contrario a lo que pensé, no extraño la profesión a la que dediqué 59 años de mi vida. Si ahora mismo vinieran de nuevo a proponerme actuar, diría que no”.

Esta mujer excepcional no descansa, aún en la actualidad sigue ocupando su tiempo en cosas útiles, como recorrer el mundo y el conocimiento desde la lectura. ¿Y si volviera a nacer? Pienso que de seguro querría volver a ser artista.

“No. Preferiría ser arqueóloga y estudiar las profundidades del suelo, es fascinante descubrir la historia de las sociedades antiguas”.

Pie de fotos: 1-Fela Jar, reconocida actriz de la televisión, la radio, el teatro y el cine, en el protagónico de Cándida, en la película Irremediablemente juntos (Tomada del sitio www.ecured.cu): 2-A pesar de su edad, ocupa el tiempo en recorrer el mundo desde la lectura (Foto: Elin Driggs Luzardo).

Ficha técnica:

Objetivo central: Realizar un homenaje a Fela Jar.

Objetivos colaterales: Indagar sobre la trayectoria artística de Fela Jar. Resaltar su figura como celebridad de la cultura cubana y sus múltiples reconocimientos a la obra de toda la vida.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su estructura: De citas.

Por su contenido: Retrospectiva.

Por el canal que se obtuvo: Vía directa (cara a cara con la entrevistada).

Tipo de título: Con el nombre de la entrevistada.

Tipo de entrada: De retrato.

Tipo de cuerpo: De citas.

Tipo de conclusión: Anticlímax.

Tipo de fuentes: No tradicional y Directa.

“LA NOVELA DE MI VIDA”

“LA NOVELA DE MI VIDA”

CLAUDIA DOMÍNGUEZ VÁZQUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

 ¿Por qué no acabo de despertar de mi sueño?

¡Oh!, ¿cuándo acabará la novela de mi vida

para que empiece su realidad?

                       José María Heredia. 17 de junio de 1824.

Con estos versos comienza La novela de mi vida, de Leonardo Padura Fuentes, editada por segunda vez en 2008 por Ediciones UNIÓN y que consta, además del excelentísimo prólogo de Enrique Saínz y los agradecimientos, de dos partes que conforman el relato en sí, de una noticia histórica sobre los principales personajes relacionados con José María Heredia, así como de un ensayo del escritor acerca del “Cantor del Niágara”.

Según refiere el autor en los agradecimientos: “Aunque sustentada en hechos históricos verificables y apoyada incluso textualmente por cartas y documentos personales, la novela de la vida de Heredia, narrada en primera persona, debe asumirse como obra de ficción”.

Padura entrelaza historias de manera zigzagueante que mantienen al lector en la expectativa de saber la conclusión de la trama. Narra el decursar de tres personajes en etapas diferentes: el propio Heredia en los comienzos del siglo XIX; José de Jesús Heredia, hijo del famoso poeta, en los primeros años del XX y Francisco Terry a finales de esa centuria.

Desarrolla con riqueza de estilos, hechos que conformaron la existencia del poeta valeroso y fatal, de la primera parte del XIX, sus visitas al prostíbulo en busca de Betinha; las andanzas por las calles de La Habana, Matanzas y México; su amor por Lola Junco; la formación de una nacionalidad cubana bajo las enseñanzas de Félix Varela; la complicidad en la “Conspiración de Soles y Rayos de Bolívar”; el exilio; la pasión por la poesía; la acción revolucionaria y su familia.

También descubre las peripecias de José de Jesús Heredia para guardar unos documentos (supuestamente la novela de la vida de su padre) en una logia masónica, quien pese a la necesidad económica imperante, no se deshace de esos papeles y cumple así con una promesa que hiciera su abuela al moribundo José María de guardarlos hasta que pasaran 100 años de su muerte. Durante ese recorrido encuentra al hijo bastardo de su padre con Lola, Esteban Junco.

La tercera narración versa sobre la vida de Fernando Terry, profesor de Literatura especializado en la obra de Heredia, quien regresa a Cuba luego de su exilio, en busca de los documentos que él cree son la obra cumbre del poeta y que una pista indicase estaban en una logia masónica. Luego de su retorno, se encuentra con los viejos fantasmas del pasado causantes de su ida del país y que lo han atormentado por veinte años.

Enrique Saínz expresa en el prólogo: “Creo que La novela de mi vida confirma, con su prosa de una magistral densidad y las magníficas ambientaciones y diálogos que la integran, que el creador que fue dando cuerpo a esta narración ha llegado, sin otro apoyo que los aciertos de su escritura y el trabajo constante, a un lugar destacado en la literatura cubana de hoy, a cuya tradición se suma como uno de sus más conspicuos representantes”.

Leonardo Padura Fuentes se ha desempeñado como narrador, periodista, ensayista y guionista de cine cubano. Consta en su creación literaria más de una veintena de obras y alcanzado importantes premios como Primera Mención Concurso Latinoamericano de Periodismo José Martí (1988), convocado por la Agencia Prensa Latina; el Premio Dashiell Hammett, de la Asociación Internacional de Escritores Policiacos, por Paisaje de otoño (1998) y por La neblina del ayer (2006), entre otros. Este escrito fue merecedor en 2001 del Premio Internacional de Novela Casa Teatro y le valió a Padura el Premio de la Crítica.

Pie de foto: Portada de la segunda edición del libro.

UN CICLO DE DOLOR

UN CICLO DE DOLOR

Los mitos acerca de la violencia de género abundan en las sociedades sexistas y patriarcales y constituyen un impedimento para eliminar este mal.

LAURA FARIÑAS NARANJO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Pese a todas las acciones que se desarrollan hoy para poner fin a la violencia de género, una de cada tres mujeres en el mundo sigue sufriendo violencia física y/o sexual, principalmente a manos de un compañero sentimental.

El predominio de este fenómeno en la sociedad, se debe, en gran medida, a la permanencia de las mujeres en el ciclo de la violencia, el cual muchas veces se sustenta por la existencia de mitos acerca de este tópico.

La violencia de género ha sido definida por la Organización de Naciones Unidas(ONU) como todo acto de violencia basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, sea en la vida pública o en la vida privada.

Según el libro Violencia contra las mujeres. Aler­ta pa­ra el personal de salud, de la investigadora Ada Caridad Alfonso Rodríguez, un estudio multipaís de la Organización Mundial de la Salud reveló que del 15 al 71 por ciento de la mujeres entre 15 y 49 años manifestaron haber sufrido violencia física y/o sexual por parte de su esposo en algún momento de sus vidas. 

En la investigación La violencia contra le mujer en las relaciones de pareja, la socióloga y profesora de la Universidad de La Habana, Clotilde Proveyer, sintetizó cuatro expresiones de la violencia contra la mujer: maltrato físico, psicológico, sexual y económico.

La violencia física va acompañada de la psicológica. Sus diferencias radican en las secuelas físicas que deja la primera y en los trastornos emocionales que provoca la segunda.

¿Un ciclo infinito?

El ciclo de violencia, a consideración de la psicóloga estadounidense Leo­nore Walker, consta de tres etapas: la primera, donde se van acumulando las tensiones, la segunda, donde se da la agresión y por último, la fase de reconciliación o luna de miel.

La primera fase se caracteriza por agresiones verbales que al no dejar huellas tangibles son aparentemente menos dolorosas, además puede acompañarse de golpes menores. La etapa siguiente es aquella en la cual todas las tensiones que se venían acumulando estallan en situaciones que pueden variar en gravedad, desde empujones hasta homicidio o suicidio y en la última etapa de este ciclo se  produce el arrepentimiento, a veces inmediato por parte del hombre y en la cual sobreviene un periodo de seducción.

El comportamiento de hombres y mujeres varía en dependencia de la fase del ciclo en que se encuentren. En la etapa de acumulación de tensiones la mujer asume una actitud de sumisa, se siente culpable, se aísla o tiende a minimizar la situación (fue solo un empujón); en tanto el hombre aumenta su condición de abusivo y controlador.

En la segunda etapa la mujer se aísla aún más que en la etapa anterior, debido a que presenta lesiones visibles que desea ocultar, se atemoriza, lo que disminuye sus fuerzas para defenderse. Por su parte, el hombre considera que tiene derecho a golpearla, es celoso, posesivo y pierde el control.

Al referirse a la etapa de luna de miel, Mónica Cancio Bello, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, ratificó que el hombre se vuelve atento, seductor, promete que no volverá a pegar y pide perdón. Como respuesta, la mujer tiene esperanzas de que no se repitan los sucesos de violencia, si ha dejado el hogar puede volver y continúa sintiéndose culpable de haber provocado la situación.

Mitos inciertos…

Este ciclo de la violencia se consolida mediante mitos y prejuicios que persisten en la sociedad y que constituyen un obstáculo para detectar el problema en cuestión, pues muchas veces se emplean para su justificación o minimización.

La investigación “Mitos sobre la violencia de género”, desarrollada por estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, destaca entre estos mitos, los siguientes: “La mujer busca o merece el maltrato”, “la mayoría de los maltratadores son alcohólicos o drogadictos y “la violencia dentro de casa es un asunto de la familia y no debe salir fuera.”

Estas creencias no son para nada ciertas, pues ninguna persona tiene derecho a ejercer violencia sobre otra y un acto que pueda dañar a alguien ya sea física o psicológicamente debe considerarse como un delito y no como un asunto privado.

Tomar alcohol o drogas puede facilitar y servir de pretexto para hacer uso de las conductas violentas, pero no es la causa. Estudiosos del tema aseguran que muchos de los que agreden no tienen ninguna adicción.

“La violencia a mujeres es algo raro y aislado”. Este es otro de los mitos que aún prevalece en las sociedades patriarcales y sexistas. Sin embargo, el maltrato está considerado como una de las causas principales de lesiones en las féminas.

La psicóloga cubana, Mareelen Díaz Tenorio asegura que “para lograr una sensibilización del problema, primero hay que visualizarlo como algo que nos atañe a todos, no para describir partes oscuras o feas de la sociedad, sino para poder prevenirlo que es, en definitiva, lo más importante”.

Ficha técnica:      

Asunto a tratar: El fenómeno latente de la violencia de género, asociado a la permanencia de la mujer en el ciclo de la violencia.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: De contraste.

Tipo de conclusiones: De cita directa.

Tipo de fuentes: Directas: Psicóloga y profesora de la Facultas de Psicología, Claudia Cancio-Bello. Documentales: Estadísticas de la Organización de Naciones Unidas; Violencia contra las mujeres. Aler­ta pa­ra el personal de salud, Ada Caridad Alfonso Rodríguez; Mitos sobre la violencia de género, Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana; La violencia contra le mujer en las relaciones de pareja, Clotilde Proveyer; Artículo ¿Violencia invisivle?, del diario Juventud Rebelde; Artículo “Aspectos importantes para evaluar la violencia contra la mujer”, del sitio web monografías.com.

Empleo de los recursos:

Definición: La violencia de género ha sido definida por la Organización de Naciones Unidas(ONU) como todo acto de violencia basado en el género, que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la privación arbitraria de la libertad sea en la vida pública o en la vida privada.

Ejemplificación: La investigación “Mitos sobre la violencia de género”, desarrollada por estudiantes de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, destaca entre estos mitos, los siguientes: “La mujer busca o merece el maltrato”, “la mayoría de los maltratadores son alcohólicos o drogadictos y “la violencia dentro de casa es un asunto de la familia y no debe salir fuera.”

MÚSICO, POETA Y MANISERO

MÚSICO, POETA Y MANISERO

Texto y fotos:

MARÍA LUCÍA EXPÓSITO GONZÁLEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Viajar hasta Sandino, Pinar del Río, y subir cuatro pisos en pleno abril vale la pena cuando quien abre las puertas de su casa es Heri, como le dicen a Heriberto Victorero Brito, alguien que prefiere peinarse el corazón antes que las canas y que, entre anécdotas, pregones y rimas, guarda una historia  apenas conocida.

“Soy hijo de la Revolución”, dice con orgullo. “Nací en Guane, Pinar del Río. Con 7 años mis padres me trasladaron a la capital provincial. En 1959 ingresé a la Asociación de Jóvenes Rebeldes, fui uno de los primeros artilleros de la antiaérea que tuvo Cuba y así comenzó a forjarse mi camino como revolucionario”.

De punta a punta

“En 1961 respondí al llamado de Fidel a librar a Cuba del analfabetismo. Estando en Varadero, sede de la preparación para los alfabetizadores, recibí la noticia del asesinato de Manuel Ascunce Domenech. Al día siguiente nuestro contingente, en honor a aquel joven mártir, pidió que se nos llevara al lugar más lejano que tuviese Cuba, y nos enviaron a Baracoa.

“Tuve la suerte de alfabetizar a cuatro adultos: Antonio Guedo Placitas, el más joven, con 21 años, Pablo Placitas Pérez, Orlando Rivero Laffita y Mercedes Álvarez Sosa, quienes después de aprender a leer y escribir, enviaron una carta al Comandante.

“El 22 de diciembre de 1961, en la Plaza de la Revolución, los alfabetizadores le expresamos un mensaje colectivo a Fidel: Cumplimos con usted, ahora díganos ¿qué otra cosa tenemos que hacer? Y aquel gigante nos respondió: ¡Estudiar, estudiar y estudiar!”

-¿Qué le motivó a dar el paso al frente?

“¡Imagínate!, siendo de una punta de la Isla, yendo a alfabetizar a la otra… ¡Cuba es estrecha pero larga! Me motivó el pueblo cubano, que en su inmensa mayoría era analfabeto y el ejemplo de Ascunce, que me llenó de coraje.

“La vida, como rima un poema, da muchas vueltas. Guedo, el muchacho que alfabeticé, se hizo mi hermano mayor, porque yo tenía apenas 17 años en las costillas. Aquel guajirito que me protegió 11 meses, tuvo, tiempo después, un hijo que mandaron a cumplir el Servicio Militar a la base San Julián, en Sandino.

“Un día lo conocí por casualidad allá, después lo tuve en casa durante sus pases. Guedo, según mi cuenta, debe andar por los 78 años, perdí el contacto con él cuando su hijo terminó el servicio. Ya usted ve, esta vida es buena y a través del tiempo creo que paga ciertas deudas.

“Durante el año 1962 hice tres caminatas Camilo-Che, tradición de estudiantes en todo el país, desde la Sierra Maestra al Escambray, siguiendo la hazaña revolucionaria de estas dos figuras de nuestra historia. Por ese mismo año la Revolución me dio una beca para continuar mis estudios.

“En 1964 ingresé al Servicio Militar. Los jefes eran cabos y sargentos de la columna del Che y Camilo. A mi mente vienen sus nombres: Benito García, Guillermo Plasencia, Antonio Cruz… En esos años participé en las zafras cañeras de 1964 a 1967 en San Juan de Dios, Camagüey, y Bahía Honda, cuando era parte de Pinar.

“Retorné a mi Pinar natal y matriculé en una capacitación en Geodesia y Cartografía. Se hizo un llamado a trabajar en Guane. Yo soy bajito, pero emprendedor, y enseguida grité: ¡yo! Trabajé en toda la región, casa por casa y lindero por lindero. Laboré en los cítricos y zafras tabacaleras. Esa zona era de las cinco más destacadas de Cuba en el plan citrícola y tenía la granja de tabaco rubio más grande de Latinoamérica. Ahí encontré a mi mujer y aquí me quedé.

“Fui combatiente internacionalista en Angola. Mi cumpleaños 40 lo pasé en el avión. Obtuve en Luanda el grado de teniente. Estuve, además, por las regiones de Malange y Menongue. Al finalizar la batalla se me otorgó la medalla Combatiente Internacionalista y el grado de Capitán.

“La lucha fue ardua y se fundió sangre cubana y angolana, pero era necesaria, pues las condiciones de vida del pueblo eran precarias. No olvido aquella negra angolana que vi, con su busto desnudo, un niño en su espalda y encima de su cabeza un pequeño refrigerador que equilibraba con los brazos.”

Fela 

Me enseña una foto de una mujer. “Rafaela Brito Hernández, así se llamaba mi madre”, dice llorando y mira al cielo como si la viese. “Cuando me fui a hacer tatuajes consulté con ella, me dijo: ¡El Che en el corazón, carajo!”, y me muestra en la parte izquierda de su pecho la figura del Che que imita al retrato de Korda y en la parte superior del brazo, un corazón con un nombre dentro: Fela.

“Ella cedió su parte en mi pecho para el Guerrillero Heroico, pero la puse cerca de mi hombro, dentro de un corazón que no está precisamente en el pecho, pero vibra como cuando me abrazaba o ponía su mano en ese lugar, ¡ay Fela!, por eso te llevo como el aire en mis pulmones”, expone entre sollozos.

Músico, poeta y manisero

“Yo quería ser cantante, pero mi madre nunca lo permitió ¡Ah!, lo de poeta es hereditario de mi padre. Los temas son variados, desde el amor, los mártires, Fidel, hechos relevantes. Con esos escritos he colaborado con la emisora Radio Sandino en sus revistas poéticas. En los matutinos de las escuelas voy y les recito a los muchachos, a ellos les encantan mis anécdotas y adivinanzas hechas rimas. La gente del pueblo dice  ’¡Victo, hazme algo!’ y pa´ allá voy.

“Fui el primer cuentapropista autorizado en el municipio Sandino. Me puse a vender maní en sus distintas variantes, tostado, molido, en turrones con miel, como ingrediente en panetelas. Por esto me gané el mote de El rey del maní”.

Acuerdos floridos

“Lo conocí en 1964”, dice nostálgica Daisy Peláez Valera, esposa de Victorero. “Nuestro encuentro fue una tarde en casa de su abuela. Una noche, Heri se apareció en mi casa, desde el primer momento agradó a mi familia y se hizo habitual hasta que por fin un día me confesó: Hoy he decidido preguntarte ¿sí o no? Nos hicimos novios, me enamoró su forma de ser y su ecuanimidad.

“A los seis meses nos casamos. Tuvimos dos hijos y tres nietos. Como esposo es un ejemplo ante la familia, nos ha tocado la dicha de criar una nieta, pues nuestra hija mayor emigró a los Estados Unidos y ella decidió quedarse. Heri me ayuda en los quehaceres, le encanta hacer dulces y es muy creativo con las ensaladas. Su hijo Heriberto le dice camarada.

“Heri aún me escribe décimas en los aniversarios y fechas relevantes. Con 47 años de casados se mantiene viva la llama. Existen malentendidos, como toda pareja, él dice que su signo zodiacal Acuario es la causa de sus resabios, pero, y lo cita: ’Siempre llegamos a acuerdos floridos’”.

Padre, amigo y alma de pueblo

Para María Antonia del Llano, Victorero es una de las personas más cultas de Sandino, preparado políticamente, integral en todas las  esferas, admirador de las obras de Fidel y Chávez. ”Es alegre, levanta la autoestima con sus palabras”. Participé con él en el programa radial Pregunta que te pregunta formando el equipo de los veteranos, fue un gusto compartir esta experiencia”.

“Como vecino y jefe de núcleo es muy atento, tanto en la familia como en la comunidad”, confiesa Pablo Enrique Miranda, vecino de Heriberto. “Cuando vendía el maní, ponía dentro de los cucuruchos adivinanzas para premiar a los niños con un nuevo dulce. Es fundador del espacio Disco Temba que promueve la Casa de Cultura, muy entusiasta y, sobre todo, una bella persona”.

Yaherys Borges Victorero califica a su abuelo como un baluarte: “Cada vez que lo veo declamando en  la escuela me lleno de orgullo, verlo activo, aún con su edad, es conmovedor. Su cariño incondicional y la responsabilidad de mi crianza son las razones por las que decidí quedarme en Cuba”.

“Heri es mi segundo padre”, expresa Darío Peláez Valera, cuñado. Mi madre murió joven, él y mi hermana Daisy se hicieron cargo de mi crianza. Le agradezco la educación que me dio y el guiarme por buen camino. Sus décimas nos han cautivado a todos. Es amigo y admirador de Cándido Fabré”.

“En Sandino, la gente quiere a Victorero. Él defiende los trabajadores frente a las masas. Tiene sus ’arranques y resabios’, pero es porque le gusta que las cosas salgan bien. No me agradó que hubiese abandonado su oficio de manisero, pero la  salud va delante. Creo que tiene mucho más para entregarle al pueblo”, refiriere Andrea Crespo Leal, residente del municipio.

“Su historia es amplia, y la población lo quiere, tengo la mejor opinión de Heriberto. Llega en los momentos difíciles y con su nobleza soluciona las dificultades”. Un día que fuimos a pescar, me caí en la laguna y él me salvó la vida. Me encaminó en cada momento: ¡Por eso es dos veces mi padre!”, revela Domingo Peláez Valera.

“Es un placer haber conocido al Rey del maní, aunque fue bajo un aguacero no dejó de sorprenderme su jocosidad, el dulce como regalo a mi presentación aquella madrugada en Sandino. Hemos mantenido desde entonces conversaciones telefónicas. Nuestra amistad ha crecido y se ha convertido en el anhelo mutuo de un rencuentro”, declara Cándido Fabré, músico cubano.

“Victorero es un paciente que cumple con los requerimientos de su diabetes. Una persona disciplinada e instruida en ámbitos políticos, culturales y sociales, padre ejemplar. Como ser humano es muy comunicativo, hasta con las personas que no conoce, atestigua la doctora Yordanka Pérez Rodríguez”.

“Su modestia y humildad lo hacen merecedor del cariño de la multitud. Él participó en la primera serie nacional juvenil de béisbol en los años 60 y es uno de mis alumnos más destacados”, manifiesta Jesús Bejerano Pérez, amigo y profesor de Taichí de Heriberto.

“Me pegué a la Revolución”

Al concluir, me estrechó su mano y concluyó como un buen sabio: “Yo me pegué a la Revolución y a su lado he transitado mi vida hasta hoy, mañana o hasta que muera, tal como se pega una babosa a un palo”.

Pie de fotos: 1-Heriberto Victorero, alguien que prefiere peinarse el corazón antes que las canas; 2-Son múltiples las distinciones que ha recibido Victorero durante su trayectoria, destacan, de izquierda a derecha, las medallas Combatiente Internacionalista, 55 Aniversario de las FAR, Enrique Hart y la de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana.

LA SOMBRA DEL PREJUICIO

LA SOMBRA DEL PREJUICIO

Desde 1988 hasta la fecha se han realizado 31 operaciones de reasignación genital en nuestro país, pero el transexualismo no cuenta con suficiente respaldo como grupo social.

YANDRY FERNÁNDEZ PERDOMO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Desde hace más de 50 años, Cuba promueve la plena identidad de los seres humanos, sin embargo, aún presenta prejuicios. En ese contexto, las operaciones de cambio de sexo en la Isla son difíciles de entender y no existe ninguna ley que se pronuncie por los hombres y mujeres que no encuentran en su físico una representación de sí mismos.

Roberto Garcés, activista del Departamento de atención a personas transexuales del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), afirma que, hasta la fecha (2016), se han realizado 31 operaciones de cambio de sexo, de ellas, 29 de hombre a mujer, y dos, de mujer a hombre.

Pero, a pesar de este avance, la sociedad cubana los reniega y continúa viendo sus conductas como denigrantes, lo que ha influido de manera negativa en la vida de los individuos transgéneros, pues, en el momento de conseguir un trabajo, realizar trámites cotidianos o simplemente establecer una rutina social normal como los demás ciudadanos de la Isla, les resulta difícil.

Antecedentes del proceso

Desde la antigüedad existieron personas de ambos sexos que transformaban su forma de vestir y de actuar. La Doctora Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, reseñó en su tesis doctoral que dicho grupo, el cual poco a poco se fue gestando en las sociedades, no estuvo exento de constantes discriminaciones y abusos.

En el año 1966, el doctor Harry Benjamin realizó importantes estudios clínicos sobre estas personas, publicados en su libro The Transsexual Phenomenon. Con ello, ya se empezaban a investigar posibles cirugías de readecuación sexual.

Uno de los pioneros en someterse a las incisiones fue el pintor danés Einar Mogens Wegener, quien falleció tras una operación en 1930. Pero, no fue hasta el año 1952 que se desarrolló de manera exitosa la primera maniobra quirúrgica de readecuación sexual al paciente norteamericano George Jorgensen.

Cuba tuvo que esperar hasta el 22 de mayo de 1988 para la puesta en práctica del proceder médico a un hombre con estas características, convirtiéndose en Mavy Sucel, la primera cubana readecuada genitalmente.

En el 2008, el Ministerio de Salud Pública (MINSAP) emitió la Resolución 126, mediante la cual se autorizaban las operaciones de cambio de sexo en el país.

Procedimientos médicos y jurídicos

Para llevar a cabo los procedimientos médicos para la cirugía de cambio de sexo, es necesario la participación de un gran número de doctores de importantes ramas médicas, que también hacen falta en otras funciones como es el caso de los especialistas de salud mental, sociólogos, juristas, endocrinólogos, clínicos, sexólogos, y cirujanos de diferentes áreas como la urología, la endocrinología y la plástica.

El servicio de atención a personas transexuales del Cenesex lleva los casos de individuos que acuden a la entidad, la cual nada más cuenta con una sola filial en todo el país, ubicada en la capital. Roberto Garcés explicó que los ciudadanos con necesidad de la asistencia son recibidos por el equipo de psicólogos y posteriormente, les asignan un tratamiento hormonal durante un año. Luego de intensos estudios, se valora si pueden ser intervenidos para dicha operación.

Estos procederes médicos no tienen costo para los cubanos, sin embargo, aún el MINSAP no ha hecho público el gasto real que genera a nuestro país realizar dichas operaciones, las cuales poseen un precio estimado en más de 15 000 dólares a nivel internacional.

Aun así, las autoridades han asumido una gran responsabilidad sobre el tema y otorgan a estas personas todos los recursos necesarios para su atención, pero todavía falta mucho por hacer, en temas de aceptación en la sociedad de estos individuos.

Prejuicios: una barrera latente

La discriminación a los homosexuales y los transexuales en la Isla cobró fuerza en las primeras dos décadas después del triunfo de la Revolución, al considerarse como personas no gratas al sistema, una herida que dejó severas marcas en las personas con tales características. Pero, poco a poco, los errores se fueron subsanando con el paso del tiempo y en la actualidad, el apoyo del gobierno a estos grupos sociales es evidente.

En Cuba no existe una legislación que apoye a este grupo social y regule la situación de discriminación y maltrato que viven. Los esfuerzos mayores del Cenesex se centran en un nuevo Código de Familia, el cual debe ser apoyado por los diputados cubanos, pero aún no se han conseguido resultados.

“La desigualdad social de los transexuales en Cuba abarca varias esferas de la actividad vital de los mismos, lo cual se articula con procesos de discriminación, exclusión y segmentación, lo que se expresa en violencia física y psicológica, problemas de salud, limitadas opciones de trabajo y desvinculación familiar”, expuso Mariela Castro en su tesis doctoral titulada Estrategia para la integración social de personas transexuales en el contexto actual de la sociedad cubana.

Un problema que lleva consigo la realización del cambio de sexo es el desacuerdo de muchos individuos en tener relaciones íntimas con otros que se han realizado la operación de readecuación genital, ya sea por cuestiones religiosas, morales o éticas. Pero estas personas, también merecen respeto, por lo cual, sería importante en aras de evitar la violencia y el menosprecio entre los ciudadanos, el esclarecimiento de los antecedentes por parte de los sujetos transexuales antes de iniciar un enlace amoroso.

Esto también traería la problemática de que, si son considerados como mujeres u hombres, según el sexo asignado, ¿por qué motivo tendrían que dar explicaciones de su pasado? Sin duda, muchas cuestiones aún deben ser resueltas por la sociedad y el Cenesex.

Lo que sí resulta cierto es que la condición sexual de un individuo, en este caso de los transexuales, no debe tomarse como una aptitud denigrante para la sociedad sino dentro del entendimiento de los seres humanos y el respeto a cada persona de asumir sus propias preferencias.

Ficha técnica:

Asunto a tratar: Operaciones de cambio de sexo de personas transexuales en Cuba y los problemas de este grupo en la sociedad.

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: De presentación del tema.

Tipo de conclusiones: Implícitas.

Tipo de fuentes: Directas: Roberto Garcés, especialista del Departamento de Atención a personas transexuales del Cenesex, entrevista el día 27 de mayo de 2016 en dicha institución. Documentales: Estrategia para la integración social de personas transexuales en el contexto actual de la sociedad cubana, Dra. Mariela Castro Espín (2014), consultada del repositorio digital de la Universidad de La Habana el día 3 de mayo de 2016; Aspectos quirúrgicos de la transformación de la mujer en hombre (2008), doctor Ramiro Fragas Valdés, realizada el 15 de marzo de 2008 y consultada del sitio http://www.sld.cu el día 3 de mayo de 2016; Resolución del Ministerio de Salud Pública número 126, tomada del sitio: http://www.sld.cu, consultada el día 3 de mayo de 2016; Psychopatia sexuales, de Richard Freiherr von Krafft-Ebing.

Empleo de los recursos:

Pormenorización:

“La desigualdad social de las personas transexuales en Cuba abarca varias esferas de la actividad vital de los mismos, lo cual se articula con procesos de discriminación, exclusión y segmentación, lo que se expresa en violencia física y psicológica, problemas de salud, limitadas opciones de trabajo y desvinculación familiar”, expresó la Dra. Mariela Castro Espín, directora del Cenesex, en su tesis doctoral titulada Estrategia para la integración social de personas transexuales en el contexto actual de la sociedad cubana.

Reiteración:

a)   Esto ha influido de manera negativa en la vida de las personas transgéneros, pues, en el momento de conseguir un trabajo, realizar trámites cotidianos o simplemente establecer una rutina social normal como los demás ciudadanos de la Isla, les resulta bien difícil.

b)   “La desigualdad social de las personas transexuales en Cuba abarca varias esferas de la actividad vital de los mismos, lo cual se articula con procesos de discriminación, exclusión y segmentación, lo que se expresa en violencia física y psicológica, problemas de salud, limitadas opciones de trabajo y desvinculación familiar”, expresó la Dra. Mariela Castro Espín, directora del Cenesex.

ÚNICAMENTE MUERTO DEJO DE DEFENDER LA PATRIA

ÚNICAMENTE MUERTO DEJO DE DEFENDER LA PATRIA

A sus 74 años, Arturo Rondón continúa colaborando con la Asociación de Combatientes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR).

Texto y foto:

THAÍS HERNÁNDEZ LOMBAO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de la Habana.

Al verlo sentado en un banquito hecho con dos piedras y una tabla, debajo de una mata de mamoncillo, como hace todas las tardes Arturo Rondón Vargas mientras espera la hora del partido de dominó, pocos imaginarían que Rondy, como cariñosamente le llaman, participó en Girón y en la Lucha Contra Bandidos en el Escambray y aún después de retirado continua colaborando con la Asociación de Combatientes.

Su personalidad inquieta y voluntariosa lo hace brindar ayuda a muchos en el barrio, a veces en exceso, y en su juventud lo llevó a enfilarse en la Milicias Nacionales Revolucionarias y posteriormente a participar en Girón, apoyando al Ejército contra los mercenarios, allí fue ubicado en Playa Manteca y después en Guarina.

Acomoda en el banquito la gorra roja que lo acompaña diariamente y asegura que entonces no tenía miedo, porque había algunos más jóvenes  que él a quienes debía inspirar confianza, aunque no niega haber pasado sus buenos sustos: “Una vez me puse tan nerviosos que tiré en ráfaga todo el cargador y las manos me temblaban tanto que no pude poner otro”.

Reconstruyendo mentalmente sus vivencias en el Escambray en 1962, cuenta con orgullo sobre las capturas de los alzados Eduardo Ramírez, en Corralillo, Mario Bravo, en Camagüey, el Realito y Tongo Pacheco, pero su mayor anécdota es haber participado en el cerco de la banda de Campos.

“El peor de los alzados era Campos y su grupo, todos le temían mucho. El jefe de nuestro batallón, Gustavo Casteñón, que le decían el caballo de Mayaguara, nos dijo que nuestro pase de vuelta a la casa estaba en sus bolsillos. Pasamos mucho trabajo para derrotarlo, pero cuando al fin logramos cercarlo, se suicidó”, dice en tono profundo, como narrando una historia de misterio.

Se define a sí mismo como un afortunado, ya que nunca lo hirieron y gracias a esa captura alcanzó el grado de subteniente; además, afirma que tuvo la posibilidad de conocer a muchos hombres valientes como los capitanes Bermúdez, Proenza y Víctor Dreque.

El 22 de marzo de 1966 fue trasladado para La Habana y lo ubicaron en la unidad militar 2423, después de varias maniobras en Pinar del Río y Camagüey; un tiempo después colaboró en la reparación de escuelas y círculos infantiles.

En 1985 se alejó de las armas y comenzó su vida civil, porque ya no se sentía físicamente en condiciones de seguir después de 25 años en la vida militar, de la cual tanto se enorgullece y muestra sus condecoraciones, entre las que destacan ocho medallas que guarda con recelo, sobre todo la de la Lucha Contra Bandidos.

No por haberse retirado de las Fuerzas Armadas y comenzar a trabajar en la Papelera Moderna, dejó de estar vinculado a la Milicia, pues es convocado a todas las actividades de la unidad y aún hoy, con 74 años, continua colaborando en la Asociación de Combatientes en labores de vigilancia contra los delitos y atiende las necesidades de otros veteranos, porque le resulta imposible engavetar definitivamente su uniforme de miliciano.

“Me siento más que complacido con la labor que desempeñé y sigo defendiendo la Revolución a puño, hacha y machete. Y si veo a uno poniendo una bomba tiene que volar conmigo, porque para que deje de defender la patria hay que matarme”.

Pie de foto: Arturo Rondón Vargas es miembro del PCC desde 1964.

UN ÚLTIMO LATIDO, UNA ÚLTIMA MIRADA

UN ÚLTIMO LATIDO, UNA ÚLTIMA MIRADA

“¡Ay, mi Padre cuánto sufre tu hija!, es tan malo querer tanto. Dios, no debieras dejar que uno quisiera tanto, ella era mi niña, mi corazón”, con desgarramiento lloró la pinera Cecilia Bertina Aragón Rivera cuando sintió detenerse el corazón de su nieta de veinte años, infectada  de VIH/ SIDA.

Texto y foto:

SEALYS GARDÓN PANTOJA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

<<El 20 de junio de 1976 nació mi primera nieta, Adriana Ceballos Aragón, una niña, como quería. Yo fui costurera. Le hacía casi toda la ropita. Adrianita era linda. Tenía los ojitos redondos  y negros como el azabache que nunca le faltó, y como su cabello tan lacio, que le daba un aire de japonesa. La piel parecía transparente de tan blanca y suave. ¡Y como tenía pelitos en los brazos!

<<¡Qué traviesa mi “Ojazos”! Así le decía yo ¡Era la pata del diablo, y a la vez tan cariñosa, tan espontánea, tan sincera! ¡Cuántos sustos me dio! No sé de qué manera lograba subirse a las sillas con apenas un año. Una vez se brincó una mata de rosas que había en el balcón, pensé: ¡se me mató! Pero no pasó nada, solo le di un par de nalgadas por el mal rato que viví.

<<Ella decía cosas lindas, muy profundas, a un niño de su edad no se le ocurrían. Reflexiones. Era muy inteligente. Tenía alma de poeta, eso lo heredó de mí. Su mamá y yo le enseñamos a escribir antes de entrar a la escuela. Desde entonces, nunca dejó de hacerlo. Me dedicó su última décima: “Abuela del alma mía/ me voy para no volver/ y es muy triste el padecer/ que dejo a quienes quería/ yo les robé la alegría/ de mi risa y de mi canto/ yo que los amaba tanto/ me fui buscando la suerte/ y solo encontré la muerte/ el dolor y el desencanto.”

<<También pintaba, y muy bien. Diseñó un muñequito para que se lo bordara en el pañal a su hermanito.  Los días de las madres no compraba postales, las hacía ella misma. Todavía tengo todos sus papelitos guardados.  Siempre me recordaba que yo era muy importante en su vida. Ella lo era más para mí y se fue.

<<La música era otra de sus pasiones. Desde chiquita, la dormía con Radio Enciclopedia. Llegó el momento en que dejaba lo que estuviera haciendo por sentarse al lado de la grabadora a escuchar grupos de rock. Adoraba ese género. ¡Cantaba todas las canciones! Me imagino que en inglés porque decía lo mismo que ellos. No le dio tiempo a colgar los últimos afiches que compró. Todo pasó tan rápido…

<<Después, en la Escuela de Arte, aprendió a tocar la guitarra. Cuando hizo las pruebas de aptitud, los profesores se asombraron del estilo con que lo hacía, sin haber tenido una antes entre sus manos. Allí pasó el séptimo grado.

<<Ya hacía cuatro años que sus padres se habían divorciado, pero ella no se adaptaba a llegar a casa y no ver a su papá. Estaba teniendo actitudes muy extrañas, todo indicaba que el objetivo era llamar la atención de él. La visitaba solo cada tres meses. Luego disminuyó la frecuencia y casi no se veían. La niña lloraba mucho. Quedó muy afectada.

<<En octavo, no quiso seguir en Nueva Gerona. Sus amigas de Santa Fe, donde creció Adriana, la convencieron de irse con ellas. Los maestros intentaron hacerla cambiar de opinión, decían que llevaba por dentro una gran guitarrista. Fue en vano. ¡Si hubiese seguido allí, aún estuviese viva!       

<<Esas muchachas  la llevaron a grupos donde la gente se drogaba. Se iban de noche, fugadas de la secundaria en el campo, y regresaban a las cinco de la madrugada. Sin embargo, nunca faltó a clases ni bajó el rendimiento académico. Siempre sacaba más de 90 puntos en todo. Eso nunca me lo contó, aunque teníamos muy buena comunicación.

<<Un viernes de septiembre del '91, cuando debía llegar de pase, eran las siete de la noche y no aparecía. Mi hija llamó a la escuela para saber de ella. Le confirmaron su salida. A esa hora fuimos a buscarla como dos locas en casa de sus amigas. Nadie sabía nada. Ya a las doce de la noche, la madre de uno de sus compañeros de aula me vio desesperada y me dijo todo lo que sabía: de las fugas, de las drogas, de un novio pinareño y de su viaje esa tarde para La Habana. Lo que ignoraban era la enfermedad que padecía el muchacho. Un grupo de frikies, conocidos de una fiesta, se iban y ella aprovechó para que le indicaran cómo llegar a Pinar. Allá la esperaba el novio de 25 años, y su suegra.

<<Él estaba infectado con SIDA. Le había dicho a mi pequeña, una ilusa de 15 años, que la vacuna contra esa enfermedad ya estaba, que les darían una casa bien acondicionada para los dos, y serían muy felices casados.

<<Él no sabía de su viaje y envió una carta. Cuando llegó y vi el remitente me olvidé del mundo y abrí el sobre. Quería saber de una vez qué rayos pasaba. Él le informaba que ya le había pagado a un enfermero. Era el encargado de inyectarle la sangre infectada a cambio de 200 pesos. Entonces supimos que algo malo sucedía. Entregamos la carta a las autoridades. La denuncia en Menores ya estaba hecha.

<<Un hospital en Pinar del Río avisó que tenían a Adrianita. El diagnóstico fue amigdalitis aguda. Respiramos por encontrarla. Nunca comentó nada de la inyección, ni del vaso de cerveza y los dos parkinsonil que tomó para ganar valor, y que después no la dejaron salir corriendo cuando se arrepintió. Jamás imaginamos los meses próximos.

<<Mi hija no sabía qué hacer y pidió el traslado de Adrianita a Mulgoba, un centro de reeducación. Allí la pusieron a trabajar en la farmacia y la apartaron del resto, prácticamente unos delincuentes. 

<<Todo parecía marchar en paz. El 11 de febrero de 1992, la directora del centro le dijo que no podía estar más allí. Habían llegado los exámenes del VIH. Eran positivos. Ese mismo día, abrumada y consciente del aquel error sin vuelta atrás, intentó suicidarse. Ingirió sobredosis de varios medicamentos, pero logró sobrevivir por las dosis tomadas antes con los frikies.

<<Cuando mi hija llegó junto a ella tras conocer la noticia, exigió el nombre del novio. Lo supo de inmediato, aunque Adriana no dijo nada de la transfusión. No esperó dos minutos: llamó al sanatorio de Pinar para preguntar por él. Le informaron que había muerto desde el 8 de ese mes. 

<<A partir de entonces, su casa fue el sanatorio Los Cocos, en La Habana. Cuando empeoró, la enviaron para el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK). Su padre iba, se pasaba un par de días y regresaba a Villa Clara, donde vivía. Fue allí donde tuve más información del novio de Adriana. Había engañado a unas once muchachas con el mismo modus operandi. Todas buenas y muy bonitas. Me lo comentó una pinareña que me consoló una de las tantas tardes de llanto en el patio del IPK. Ante Adri me mostraba fuerte, pero no era fácil.

<<Por mucho tiempo sentí como si todo fuese una pesadilla. Cuando regresaba a la realidad, me tiraba en el piso y lloraba. Les rogaba a mis santos para que me enfermaran a mí, ya yo había vivido lo suficiente. En mi delirio, les pedía que me la salvaran. No era posible, lo sabía, pero esperaba un milagro. No sucedió.

<<Mientras estuvo internada pedía mucho pizza y batido de trigo. Lo último que comió fue arroz con maíz. Solo yo le cocinaba. En el comedor me daban la comida y yo se la hacía. Ni su mamá la podía bañar o prepararle nada. Me quería a mí todo el tiempo.

<<Siempre dije que le daría todos los gustos. Ella no iba a morir con deseos de comer nada mientras se lo pudiera dar. En una ocasión, después de 19 días con vómitos y diarreas, quiso comer harina y huevo frito. Le dije que eso la pondría peor, pero aseguró lo contrario. Cumplí su antojo, a la vez, pedía perdón a Dios porque sabía no era lo correcto. Para mi sorpresa, a los tres días la sacaron de terapia. Mejoró, como me dijo.

<< En 1995, decidimos que mi hija se fuera para Alemania con su esposo. Tal vez allá encontraba alguna cura más rápido. Venía todos los meses. Incluso intentó traer una manzana, pero no le permitieron pasarla. Mandaba algún dinerito y le daba gustos. También compraba cosas para otros muchachos abandonados por sus familias en el IPK. Yo era la abuelita de todos.

<<Adriana decía ver a un negro. Se le acercaba al pie de la cama y se burlaba de ella. Preguntaba: “Abuela, ¿no lo ves? Ahí está, riéndose de mí”. Siempre que eso sucedía, se ponía mal. Me decía: “Mañana voy a empeorar”. Yo me asustaba porque, dentro de lo posible, se encontraba estable. Sus palabras se cumplían al pie de la letra. Mi niña tenía su luz.

<<El 2 de noviembre del año '96, la madre vio por última vez a “Ojazos”. Sabía de la gravedad y quiso quedarse, pero Adri prometió alimentarse y le pidió que se marchara. Así fue. Luego, a solas, me dijo, que yo era fuerte, yo sí aguantaría verla morir. Mi cara era lo último que deseaba ver. Y así sucedió.

<<Se deterioraba cada vez más, no quería comer. Mandé a buscar al padre. El 29 de noviembre fue el último día. Agonizaba. Yo, en temblores, solo era capaz de susurrarle al oído mientras acariciaba su rostro: “Duerme mi niña que Diosito viene a buscarte. Piensa en Dios y duerme”. Tenía mucho miedo que se fuera como los otros: rígidos, feos. Traté de calmarla para despedirla con la cara alegre que conservó siempre, muy a pesar de todo. Su padre solo maldecía, hasta que me desesperó y le di un grito silenciador. Lloró más, pero habló menos. Ella no podía caminar a la luz sin paz. No lo permitiría.

<<Mi mano estuvo junto a su corazón. Dejó de palpitar un par de veces. Dicen que a la tercera va la vencida. Exactamente. Yo sentí el último latido y me quedé con su última mirada. >>

Pie de foto: Bertina, como la conocen todos, conserva cada uno de los dibujos y escritos de Adriana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer, mediante Bertina, la historia de la joven Adriana, que puede ser la de muchos.

Objetivo colateral: Hacer reflexionar al lector sobre los peligros del SIDA.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: Individual.

Por su forma: Testimonial.

Por su contenido: Monólogo-testimonio.

Por el canal que se obtuvo: Entrevista cara a cara.

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: Evocativa o retrospectiva.

Tipo de cuerpo: De citas.

Tipo de conclusiones: Frase de impacto.

Fuentes consultadas y tipos de fuentes: Cecilia Bertina Aragón: directa; Jorge Luis Garcés (directa) y su libro "Con estrellas en los ojos" (documental); Páginas amarillas del diario de Adriana (documental).

MÁS ALLÁ DEL AMOR

MÁS ALLÁ DEL AMOR

Con un tratamiento mesurado de los hechos, Orlando Cardoso Villavicencio concibió Amor y espada, para contar una historia de ficción en el entorno de la Cuba colonial.

Texto y foto:

SERGIO FÉLIX GONZÁLEZ MURGUÍA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Orlando Cardoso Villavicencio nunca creyó en Quijotes y molinos. Su firmeza lo hizo vencer su “reto a la soledad” y convertirse en un héroe de la República de Cuba que ama y defiende, además, su pasión por la literatura y el buen arte de escribir.

El coronel escritor suma en 2006 a su impronta artística Amor y espada, una novela atrayente y con un delicado ensamblaje entre la historia y la ficción, que no vio la luz hasta 2014 bajo el sello editorial Verde Olivo. Con la idea de concebir esta obra, el autor emplea un narrador heterodiegético que marca el ritmo de los acontecimientos en los que intervienen una serie de personajes.

En el entorno de la época colonial de la Isla, la obra aborda una etapa importante del asentamiento en Cuba, durante la invasión napoleónica a la metrópoli española y el aislamiento de todas las colonias ibéricas debido al conflicto. Este es el comodín de apoyo que emplea el autor para crear una historia que, aunque alejada de la realidad, muestra una situación que para nada fue, según los investigadores, diferente a la vida de los sectores sociales que se ven reflejados en la novela.

Los acontecimientos, desarrollados en dos escenarios fundamentales, Puerto Príncipe y La Habana, cuentan una historia de amor clásica de un pareja versionada de Romeo y Julieta; y ese villano insustituible que intenta separarlos a toda costa, interpretado en esta ocasión por el Capitán General de la isla de Cuba, Don Armando, quien se vale de recursos arbitrarios y violentos para obtener el amor de Carmen, pero ella ama profundamente a Lince, un hábil espadachín que logra, finalmente y con la ayuda de sus amigos, vencer los obstáculos que lo separan de su amada.

El joven es un hombre en el que vemos rasgos característicos del criollo cubano: hábil estratega, corajudo en el combate y defensor de las causas nobles, por solo mencionar algunos de los más representativos.

Podemos apreciar durante el transcurso de los acontecimientos en los 26 capítulos de la novela, que está latente el conflicto colonia-metrópoli, visto en la situación del opresor que por sus caprichos avasalla a todo un pueblo; y en los colonos que no se ven identificados con quienes los dirigen y ofrecen hasta la vida si fuera necesario porque las circunstancias cambien.

La vida del negro en todos sus matices, representada por personajes como Tatico, está plasmada en esta obra, lo que le permite al autor elaborar una crítica concientizada sobre el tema.

Donde vemos una historia de amor que tiene feliz conclusión con el cliché de la victoria del bien sobre el mal, también encontramos un retrato logrado de una etapa fundamental del pasado de Cuba y decisiva en la formación de la identidad nacional, debido al uso de recursos característicos de la época y el respeto que el autor mantiene por los hechos.

Es una novela que nada tiene que ver con creaciones anteriores del autor como Wendy y el duque Pedro (2001) o El reino embrujado (2002), pues aquí encontramos un empleo de técnicas narrativas que demuestran una madurez en el arte de escribir de Orlando Cardoso Villavicencio, como las mudas espaciales y algunas pinceladas de descripción que nos sitúan, de forma genial, en los escenarios.

Amor y espada constituye una creación donde el autor da la posibilidad al público de encontrarse con una novela, que como siempre se espera, lo mantenga a la expectativa en todo momento, mientras aprecia instantes de peligro y hasta situaciones jocosas para refrescar la imaginación.

Pie de foto: Amor y Espada (2014) salió por primera vez al público en la XXIV Feria Internacional del Libro Cuba 2015.