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Isla al Sur

“LO QUE SE HACE CON DESEO, PREVALECE”

“LO QUE SE HACE CON DESEO, PREVALECE”

Hace varios años, un grupo de alumnos se unió para lograr una mejor convivencia en las becas universitarias, así nacieron los Consejos de Residencias. 

Texto y foto:
MARÍA DEL CARMEN COMPANIONI MONTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Los Consejos de Residencias (C.R) se crearon en el año 2006  en cada una de las becas de la Universidad de La Habana con el objetivo principal de reforzar y organizar el trabajo de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), brindar a los estudiantes una mayor representación en las reuniones de la Universidad y así lograr más atención por parte de los dirigentes  de la FEU”.

Así respondió Pedro Lenier Acosta Álvarez, presidente del Consejo de Residencias de la U.H., ante la interrogante de cuál había sido el motivo principal que impulsó la creación de esta organización universitaria que a finales de diciembre del 2008 cumplirá dos años de fundada.

“Un poco de historia nos ayudaría a comprender: antes del surgimiento del CR existía en cada una de nuestras becas un grupo de estudiantes que se encargaba de unir a los demás becados. Trataban de ayudarlos a resolver sus problemas.

“Sin embargo, no tenían una gran representación en las asambleas de la FEU. Era un tema que se tenía en los últimos puntos de análisis y afectaba a gran cantidad de estudiantes por lo que se hacía necesario una estructura como esta.

“El Consejo tiene una representación activa en cada una de las becas. Los Secretariados de Residencias están compuestos por un presidente, un vicepresidente y tres miembros que se encargan de atender otras esferas como son la alimentación, transportación y recreación de los estudiantes. Es importante aclarar que, como cada residencia tiene sus particularidades, este secretariado no está estructurado de igual forma en todas.

-¿De qué forma se inserta el

Consejo en la FEU de la Universidad?

El CR es  una estructura de la FEU. En nuestra Universidad el presidente del Consejo forma parte del Secretariado de la FEU, participa en todas sus reuniones y tiene libertad para expresar sus ideas, aunque no sean del tema que él representa, pues estas pueden ser inquietudes de los mismos estudiantes becados. Cualquier miembro del Secretariado de Residencias puede llegar a ser presidente del CR, este fue un acuerdo que se tomó en una de las reuniones semanales que realizamos.

-¿Cómo interactúan los

estudiantes becados y el CR?

El CR no se puede representar en una persona, pues está conformado por  todos los presidentes de los secretariados que se encuentran en cada una de nuestras becas. En todo caso, los estudiantes colaboran con el secretariado de su residencia. El mero hecho de que ellos participen en las reuniones y actividades que programan,  es ya una forma de colaborar con el Consejo.

Nuestra organización, por su parte, se encarga de representar a los estudiantes becados en el Consejo de la FEU, darle prioridad a sus problemas, responder  a sus inquietudes y colaborar con ellos en lo que más podamos.

Otro eslabón significativo en el buen funcionamiento del CR es la relación con la institución, esta tiene una estructura que la representa en cada una de las becas: el personal de servicio y el de trabajo educativo, que a la vez están subordinados a la dirección.

-¿Qué vínculo se desarolla

entre el CR  y la institución?

Es un vínculo de gran importancia para el beneficio de los estudiantes. El presidente del secretariado de la beca forma parte del Consejo de Dirección de esta, lo que proporciona un mayor acercamiento entre los dirigentes estudiantiles y administrativos. En las reuniones que son convocadas por la institución, participan los integrantes del personal trabajador y, también los integrantes del CR.

No somos una excepción, realmente existen dificultades; esta relación debe estar basada en una gran comunicación por parte de ambos. En ocasiones, los dirigentes administrativos no están preparados para trabajar con estudiantes universitarios. Lo más significativo es que exista una compensación entre los deberes a cumplir por cada uno.

-¿Hasta qué punto el trabajo

de la administración repercute

en los estudiantes?

Realmente el trabajo administrativo no es fácil, en ocasiones, ingrato. El desempeño de ellos afecta a los becados, pues cualquier problema repercute en el la efectividad de las tareas de los secretariados y de la FEU. Muchas veces, los dirigentes estudiantiles han tenido que adoptar el cumplimiento de tareas administrativas, y esto causa que se descuiden otras actividades de igual o mayor valor.

En estas cuestiones, nuestra organización  cumple su función, pues el objetivo principal es ayudar a los estudiantes. La estrecha relación entre el CR, la FEU y la institución han logrado que se erradiquen con mayor rapidez las dificultades.

-La UH tiene seis residencias estudiantiles,

existen dos ubicadas en el Vedado (F y 3ra

y 12 y Malecón), una en La Coronela, y tres

en la zona Este de  la capital (Bahía, Alamar 6

y Micro 10). ¿Influye el entorno en que se

encuentran situadas las residencias

en el trabajo del CR?

Por supuesto, el Consejo para programar las actividades de nuestras becas debe tener en cuenta la situación de estas. Las residencias del Vedado poseen una mayor vida sociocultural por lo que se hace difícil convocar a todos los estudiantes; además, hay que competir con las variadas propuestas que brindan los diferentes centros culturales que se encuentran en la zona.

Por el contrario, en las becas del Este y la de La Coronela, los becados están más tiempo en la residencia y, como estas regiones se encuentran alejadas de la ciudad es más fácil convocarlos y brindar las opciones que son programadas y la participación de estudiantes  es mayor.

-¿De qué forma se relacionan el CR,

los estudiantes becados y la comunidad

donde está situada la residencia?

Hay que reconocer que nuestra institución siempre ha estado de acuerdo con la vinculación entre las residencias  y la comunidad. La  experiencia ha demostrado que las personas, no pocas veces, ven a la beca como algo aparte, lo que podemos señalar como una deficiencia para nosotros mismos.

En ocasiones la comunidad no se ha sensibilizado con algunas de las actividades que se han realizado para los alumnos. Podemos mencionar el ejemplo de las recreativas que se les brinda a los estudiantes semanalmente. Los vecinos se han quejado por la música, pero esta es una de las acciones de mayor interés para nuestros becados.

Aún así, existen ejemplos de residencias que se han integrado al consejo de vecinos y asistido a tareas de saneamiento como campañas contra el mosquito, trabajos voluntarios, incluso en las actividades del censo de población y vivienda. Otras, han colaborado en diversos programas de salud, impartiendo charlas educativas y videos conferencias como parte de la lucha contra las enfermedades de transmisión sexual y el VIH. Ante la amenaza de huracanes nuestras becas han funcionado como puestos de mando de la Zona de Defensa, incluso servido de centros de evacuación para damnificados.

Otras residencias se han integrado en proyectos comunitarios de orientación vocacional a jóvenes que aspiran a ingresar en la Universidad; en  ocasiones los estudiantes que cursan carreras de las que se insertan en las pruebas de ingreso, ayudan a los jóvenes que viven cerca.

-¿Qué otras actividades programa

el CR para ocupar el tiempo

libre de los becados?

Como parte de la recreación sana que brinda nuestro consejo a los estudiantes están los encuentros deportivos en la beca y también entre ellas, las peñas de poesías, los talleres literarios para los que les gusta la redacción, los encuentros de estudiantes aficionados, proyección de películas y  debates, entre otras.

-¿Se sienten los estudiantes

identificados con el CR?

Ellos se identifican, principalmente, con la FEU de su residencia y después con nuestra organización, aunque, en los últimos tiempos, se ha ganado en conciencia y, los estudiantes reconocen el trabajo del CR, ven los cambios y se dan cuenta  de que sí existe un grupo de estudiantes, becados como ellos y afectados también por los problemas existentes en las becas, además están dispuestos a ayudarlos al máximo de sus posibilidades.

-¿Qué cree falte?

Le falta más vida, las reuniones del CR deben ser un espacio verdadero de discusión sobre los problemas de los estudiantes; cada quien tiene que opinar, criticar y proponer sus soluciones sin paternalismos. También necesitamos más exigencia por parte de los diferentes secretariados, que se implique más a los becados en las tareas a realizar en la organización. 

-¿Se han evidenciado cambios a partir

de la creación del CR hasta hoy?

Sí, se ha ganado en la conciencia de que solo con la unidad de los seis secretariados de cada una de las residencias se pueden lograr mejores resultados y atacar con más fuerza los problemas. Hemos ganado que sea mayor el reconocimiento al trabajo de la FEU en nuestras becas, el cual en un momento estuvo muy descuidado.  También se han estrechado los vínculos con la comunidad, la administración, la institución educativa, y los estudiantes, que es lo más importante.

Sin lugar a dudas, siempre hay que confiar en la buena fe de los estudiantes y en que, a pesar de que exista apatía, el buen juicio y lo que se hace con deseo, prevalece.

Ficha técnica:

Objetivo central: conocer el funcionamiento del Consejo de Residencias (CR); su relación con los estudiantes y sus resultados hasta este momento.

Objetivos colaterales: que el entrevistado explique cómo son los vínculos con la administración de cada una de las becas y con la Universidad. Saber la estructura que tiene el CR y cómo se relaciona con la Federación Estudiantil Universitaria y con la comunidad en la que se encuentra. Conocer que actividades realiza y organiza el CR para ocupar el tiempo libre de los becados.

Tipo de entrevista:
Por su forma: clásica.
Por sus participantes: individual.
Por su contenido: de opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: vía directa.

Tipo de título: de cita textual.
Tipo de entrada: de cita textual o declarativa.
Tipo de cuerpo: clásico.
Tipo de preguntas: 1-directa; 2-directa; 3-directa; 4-directa; 5-informativa; 6-informativa; 7-informativa; 8-de criterio; 9-de criterio; 10-informativa. 
Tipo de conclusión: comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Fuentes directas:
Daykel Moreno: expresidente del CR.
Andy Ginarte: integrante de un Secretariado de Residencias (beca de Bahía).
Pedro Lenier Acosta Álvarez, actual presidente del CR.

DE LOS ASTROS A LA GEOGRAFÍA

DE LOS ASTROS A LA GEOGRAFÍA

Juan Alberto Gutiérrez Román, profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, confiesa que aunque es defensor de las nuevas tecnologías, considera que se deben perfeccionar los programas de estudio que las utilizan. 

IBIS ISABEL FRADE BRITO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pocos son los hombres que desde niños saben lo que quieren.  Juan Alberto Gutiérrez Román es uno de ellos. Tenía tan solo unos cortos años cuando se subía a la azotea de su casa para mirar las estrellas y adivinar la Vía Láctea. Le fascinaba ese mundo desconocido: el movimiento de los planetas, la formación del universo… Después, muchos de sus sueños infantiles pasaron a ser simples recuerdos, pero su pasión no cesó, se transformó en el deseo de convertirse en maestro. 

“Tal vez sin saber lo que ponía en mis manos, un amigo de la familia me regaló un libro de Geografía de Cuba escrito por Antonio Núñez Jiménez. Esos ejemplares tenían posiciones políticas contrarias a la dictadura, y Batista los prohibió. A mí me abrieron las puertas de mi futura profesión.”

Su familia perteneció a la clandestinidad en Ciudad de La Habana, sus hermanos eran del Movimiento 26 de julio y su casa se utilizaba para esconder armas, explosivos y personas perseguidas por la tiranía. Dicen que su familia estaba en la lista de nombres que el gobierno batistiano pretendía asesinar el 6 de enero de 1959, como “regalo” sangriento por el Día de Reyes. Al triunfar la Revolución, Juan apenas llegaba a los dieciséis años. 

“Aplacé un poco mis sueños, y me integré a las Asociación Jóvenes Rebeldes. La vida en las milicias me gustaba, pero sobre todas las cosas, yo quería ser maestro, así que en 1964 comencé a estudiar la carrera de Profesor Secundario en Geografía e Historia, en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, que en esa fecha formaba parte de la Universidad de La Habana.

“Yo pertenecía al movimiento de alumnos ayudantes y al graduarme, fui seleccionado, junto a un grupo de estudiantes, para ejercer como profesores en el Instituto.”

Comenzó entonces a trabajar en la escuela anexa Felipe Poey, un centro de enseñanza secundaria. “Todos mis estudiantes eran adolescentes, que es una edad bastante difícil; pero al ganarme su respeto, ellos dejaron de ver en mi a un muchacho casi tan joven como ellos, para apreciar al maestro.

“En mi primera práctica docente aprendí el valor que tiene estar preparado cuando debes enfrentar un aula. Fue en el preuniversitario militar Héroes de Yagüajay, ubicado en Ciudad de La Habana. El primer día que llegamos, nos dijeron que debíamos guiar un debate sobre la economía de cualquier país latinoamericano. En el Varona habíamos hecho trabajos parecidos; el tema que abordé en uno de ellos fue sobre el petróleo en Venezuela y, verdaderamente, más allá de lo relacionado con el crudo, sabía bastante poco.

“Así que entré al aula y comencé a hablar a grandes rasgos de la economía de aquel país. Al referirme a los yacimientos petroleros, un estudiante que, al parecer, me había visto medio inseguro preguntó: ‘Profesor, ¿qué es el petróleo, cómo se forma, qué productos se derivan de él?’. Y sin saberlo, aquel muchacho me salvó la campana, porque esa era el aspecto que más conocía. No sé que hubiera pasado si hubiese indagado por otro asunto. Desde entonces,  siempre digo que la preparación es fundamental.”

Durante ocho años, Juan impartió clases en la escuela anexa Felipe Poey. Cuando se constituyó el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, se sumó a la tarea de formar profesores: “Era un trabajo interesante y necesario, aunque no era fácil. Significó una experiencia doble, porque daba clases y a la vez enseñaba cómo impartirlas.”

En 1979, viajó a Angola como asesor nacional de Geografía del Centro de Investigaciones Pedagógicas (CIP). Aunque el idioma no le era totalmente desconocido, algunos incidentes hicieron abrupto el camino porque la presencia de los cubanos a veces promovía muchas tensiones y temores: la contra-propaganda bombardeaba a los angolanos diciendo que  Cuba sería su nuevo colonizador.

“Nuestra comisión no era la única, la UNESCO (Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas)  también tenía la suya y nos invitó a trabajar en conjunto. Se formaron tres grupos para evaluar la situación educacional y se les asignó a tres miembros de la delegación cubana la responsabilidad de estar al frente de cada una.

“Nosotros rechazamos la propuesta, porque a quienes les correspondía dirigir el cambio y tomar las decisiones era a los angolanos. Esa era su batalla, no la nuestra. Estábamos allí para apoyar y colaborar, pero los que podían decidir lo mejor para su país eran ellos mismos.

“Así logramos romper el esquema de que los cubanos eran los nuevos colonizadores, y nos ganamos su respeto y consideración. Nuestras sugerencias se tomaban en cuenta, y jamás interferimos en el trabajo de la UNESCO.”

A su regreso a Cuba en el año 1980, lo esperaba una nueva sorpresa: recibió una carta donde le informaban sobre su nombramiento como Decano de la Facultad de Geografía del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

“Las alegrías y los sin sabores fueron muchos. Yo sentía que una de mis responsabilidades era estar pendiente de todo lo que sucediera con los estudiantes de mi asignatura.

“Un profesor, ante todo, debe ganarse el respeto de sus alumnos, porque aparejado a él, vienen la amistad y el cariño; no se limita solo a dar clases, también, de alguna forma, es parte de de la vida personal de sus estudiantes, conoce sus problemas y trata de ayudarlos en lo que pueda.”

“Cuando los alumnos avanzan siento gran satisfacción, pero aparejado a la felicidad hay también mucha tristeza: que algunos dejen la carrera lo considero una derrota. Nada se compara con el orgullo de verlos graduarse después de vivir con ellos su etapa de aprendizaje.

“Es también muy gratificante encontrarlos luego de varios años y descubrir que son investigadores o grandes profesores, y compartir con ellos, esta vez como colegas o compañeros de cátedra.”

Desde 1991, Juan Gutiérrez imparte clases de Geografía en la Facultad Media Superior del ISPEJV y actualmente, también lo hace en las  sedes universitarias municipales.

“Formar profesores no es una tarea fácil, no basta solo con la buena voluntad que tenga el maestro, es necesario que la otra parte ponga interés y ganas de aprender. Yo debo propiciar su educación, pero si mis alumnos no hacen suyo lo que les enseño, entonces mi trabajo es en vano.

“Las nuevas coyunturas determinaron que se abrieran más plazas para las carreras profesorales, y junto a los que tiene vocación, están entrando muchachos que no manifiestan  ningún interés en el magisterio. Es una situación bastante compleja y contradictoria, hay imperativos que nos obligan a formar un alto número de maestros, pero a la vez se está descuidando un elemento esencial: la vocación. Creo que debemos revisar ciertas concepciones.

“A lo que se añade otro factor: la juventud de los maestros. La experiencia no se logra de un día para otro, y aunque los recién graduados estén bien preparados, necesitarán de instrumentos indispensables que se adquieren en la práctica cotidiana. Podría parecer que trato de justificar algunos aspectos flojos y esa no es mi intención. Sinceramente, no estoy satisfecho con los profesores que estamos formando.”

Juan asesora los cursos de Geografía que se transmiten en el espacio televisivo Universidad para Todos. Impartió el primer curso de Geografía Universal, y luego filmó Cuba, sus regiones y paisajes y  Geografía de las Américas. “Enfrentarse a una cámara es difícil, intento creer que estoy en el aula y las ideas fluyen mejor.”

“Yo aplaudo el uso de las nuevas tecnologías, pero desde la antigüedad el maestro es y será insustituible, es condición que no se podrá cambiar jamás. ¡Ni la televisión, ni la computadora los van a suplantar!

“La falta de profesores, la necesidad de cubrir una educación masiva… condicionaron el uso de los medios de comunicación para desarrollar planes de enseñanza cada vez más ambiciosos. Algunos programas se diseñaron para solucionar de forma emergente problemas acuciantes, y están todavía sujetos a cambios. Aún no se ha  logrado articular de la mejor manera al binomio que deberían formar el video y el profesor. Tratando de resolver ciertas carencias, surgieron nuevos problemas. 

“Por ejemplo, los turnos de los preuniversitarios se concibieron para en un primer momento visualizar las teleclases, todas de media hora de duración, y luego, en los quince minutos restantes, aclarar dudas con el profesor general integral que esté frente al aula. Si el educando no está bien preparado, la estructura se derrumba y el proceso de aprendizaje se compromete.”

Además de impartir los cursos televisivos, colaboró en la elaboración de los tabloides, y considera bastante provechosa esta forma de instruir a la población, debido a que el amplio alcance de la televisión permite difundir conocimientos de forma masiva.

“Universidad para Todos es una contribución a la educación de nuestra población. La cultura no se impone, pero se puede ir formando poco a poco, hay que fomentarla y promoverla más allá del espacio institucional de las escuelas.”

Además de ser un destacado profesor, Juan Gutiérrez pertenece a la Sociedad Cubana de Geografía. En ella se desempeñó como Vicepresidente del Comité Nacional desde 1989 hasta 1993.

“Esta labor me dio una oportunidad única: pude conocer a Antonio Núñez Jiménez e intercambiar con él.  Al tratarlo personalmente, mi admiración creció mucho. Era un ser excepcional.

“El trabajo en esta sociedad me permitió hacer muchas trabajos de investigación, otra de mis grandes pasiones. La búsqueda de información puede ser agotadora, pero después es muy gratificante el resultado final que se obtiene.”

Su destreza como compilador se refleja en sus publicaciones. Integró el equipo que elaboró el Nuevo Atlas Nacional de Cuba, distinguido por la Academia de Ciencias como Obra Científica Relevante, al igual que sus libros: Geografía Económica y Social (2005) y Geografía de Cuba tomo II (2006). Además, es autor de  Cultura Geográfica en Ciencias Naturales, y coautor de Apuntes para una didáctica de las Ciencias Naturales.

“La confección de un libro de texto es un ejercicio de exhaustividad. Se deben tratar de abarcar buena parte de las diversas visiones que se manejan a nivel global, y hasta abordar aquellas que no se corresponden con  nuestro pensamiento científico: no podemos desecharlas todas porque ellas también aportan conocimientos y  permiten desarrollar perspectivas críticas. Es cuestión de enfocarlas con la forma adecuada.”

“Mi gran compromiso personal lo tengo con la geografía económica, política y social. Esta rama es la más dinámica, está siempre pendiente de los cambios mundiales. Las situaciones internacionales nunca son las mismas. Hoy la humanidad atraviesa una crisis; pero hace 20 años atrás, hubo periodos muy duros que pueden hacernos comprender lo que estamos viviendo ahora. Además, me gusta porque incluye a la geografía física y está muy relacionada con la Historia.”

Sus relevantes resultados laborales y en el área de las investigaciones podrían satisfacer a cualquier profesional de la rama, pero él no se da por satisfecho. A pesar de ser Master en Ciencias de la Educación, considera que aún le falta mucho conocimiento por descubrir.

“Un maestro no puede permitirse dejar de prepararse y superarse, no debe quedarse atrás porque el mundo sigue su curso y todos los días se realizan nuevos descubrimientos. Hay que ‘actualizarse’ constantemente. Una vez que te conformas con lo que tienes, te acomodas y terminas por estancarte. “

Este profesor de 64 años, lleva más de 40 trabajando el Instituto Superior Pedagógico y tuvo el privilegio de participar en su fundación desde los pupitres de sus aulas: “Mi vida  de estudiante transcurrió en el centro, aquí conocí a mi esposa y crié a mis hijos. Sin miedo a exageraciones, el Varona lo es todo para mí.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Reconocer la labor pedagógica de Juan Alberto  Gutiérrez Román, profesor de Geografía de la Facultad Media-Superior del Instituto Superior Pedagógico Enrique José varona.

Objetivos colaterales: Dar a conocer cómo fueron sus inicios en el magisterio. Contar algunas de las experiencias más relevantes en su vida laboral. Saber su opinión sobre las actuales transformaciones en la educación y sobre el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual.
Por su forma: de citas.
Por su contenido: de personalidad.
Canal por el que se obtuvo: contacto directo (cara a cara).

Tipo de Título: llamativo.
Tipo de entrada: retrospectiva.
Tipo de cuerpo: de citas.
Tipo de conclusión: de opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: currículo de Juan Alberto  Gutiérrez Román. Testimonio del entrevistado.

OTRO “GUANTAZO” DE JAVIER

OTRO “GUANTAZO” DE JAVIER

De pelotero a miembro de la Comisión Provincial de Béisbol, el estelar capitalino continúa en forma.

MICHEL ORTEGA DE ARMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mi primera visita al estadio Latinoamericano fue una noche del año 1999. Entré con mi padrastro por el lado derecho y desde que mis ojos chocaron con la grama quedé enamorado del mundo del béisbol. A partir de ese momento no perdí ni pie ni pisada al equipo azul de la capital; pero del derroche de entrega de todos los jugadores, me sorprendió uno en particular: el jardinero izquierdo del equipo Industriales abanicaba la pelota con absoluta confianza, así fue como conocí a Javier Méndez González.

-¿Qué hace Javier en

estos momentos (2007)?

Me preparo para asumir la responsabilidad de la Comisión Provincial de Béisbol.

-El año pasado la prensa informó

que un grupo de atletas retirados,

en el que estabas, pasaba un curso

de comentarismo deportivo,  ¿qué

puede decir sobre esa experiencia?

Siempre me ha gustado mucho el comentarismo y también el periodismo, por eso accedí.

-Le escuché narrando un partido por

la C.O.C.O, la emisora de la capital.

Sí, Andy y William (narradores de béisbol) me dieron la oportunidad y yo la aproveché.

-¿Terminó el curso?

No pude, fui llamado por la Comisión Nacional para cumplir una misión en Italia.

-¿Y ahora?
          

El trabajo como comisionado no deja tiempo.

-Candidato a diputado de la Asamblea

Nacional por el Cerro, de ser elegido,

¿cómo piensa llevar esas dos

grandes responsabilidades?

Ser elegido candidato a la Asamblea Nacional es un compromiso muy grande con el país, daré todo de mí para poder cumplir con la afición beisbolera y con el pueblo al que represento.

-¿Ha pensado dirigir?

No, nunca me ha gustado la idea.

-Como jugador pasaba prácticamente

la mitad del año fuera de casa, ¿cómo

asumió la separación de la familia?

Imagínate, cuando uno es joven tiene mucho entusiasmo y se llega a acostumbrar, pero a medida que pasan los años se te hace cada vez más difícil salir de la casa, y más en un equipo como Industriales que exige mucho;  soy una persona muy familiar.

-Las personas se preguntan, ¿por qué

un jugador de la calidad de Javier Méndez

faltaba casi siempre en el equipo Cuba?

Muchas veces por lesiones, pero la mayoría, simplemente no me llamaban al equipo.

-En sus inicios jugó en el equipo

Metropolitanos, ¿qué opina de la

extracción de jugadores de ese

equipo para Industriales?

Pienso que es una injusticia que no dejen desarrollar a Metropolitanos, que a pesar de perder sus mejores jugadores por año, siempre muestra garra en el terreno y no pierde a sus seguidores.

-¿Cree que se ha perdido la

combatividad de otros tiempos?

Antes las condiciones eran más difíciles, nos hospedaban en albergues, el transporte no era fácil, pero cuando salíamos a jugar lo entregábamos todo en el terreno, había que salir a “comerse” la pelota. Ahora los atletas son alojados en los hoteles, con las mejores condiciones, y no tienen el mismo entusiasmo.

-¿Cuál era su estadio

preferido para jugar?

El Latinoamericano.

-¿Por qué?

El enorme respaldo de la afición.

-¿Qué lanzador se

le hacía más difícil?

Faustino Corrales.

-¿Cómo le dominaba?

Era un pitcher con un excelente repertorio, tenía una gran curva que combinaba  muy bien con su recta.

-¿Qué piensa del actual

equipo Industriales?

Considero que el equipo está lleno de talentos muy jóvenes, que deben crecer en experiencia y madurez; falta un líder que pueda cargar con los muchachos, pero es indudable que Industriales tiene el futuro asegurado.

En su vida activa como deportista, el público lo vitoreaba cuando abanicaba la bola; ahora, al llevar las riendas del béisbol en la capital, este cargo será, una vez más, ¡un guantazo de Javier!

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Reflejar aspectos de la vida de Javier Méndez como jugador activo; su ocupación actual.

Objetivo Colateral: Buscar su opinión sobre diversos temas.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: Informativa-opinática.
Por el canal que se obtuvo: Entrevista directa.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Javier Méndez González.
Guía Oficial de Béisbol, Editorial Deportes, año 2006, La Habana, Cuba.
Periódico Granma, martes 4 de diciembre de 2007, Pág. 3 y 4.

EL REGALO DE LA VIDA

EL REGALO DE LA VIDA

Orlando Naranjo, alamareño de corazón, agradece cada día haber aprendido el idioma Inglés.

Texto y foto:
LIZ XAMIRA ABAD JAREL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tan grande es su sonrisa que aviva la alegría de quienes lo rodean. Los años pasan, pero no se marchitan ni los ojos ni el alma. Cuando conversa, las historias fluyen como manantial que no encuentra jamás desembocadura. Sociable, jaranero y magnífico cuentero son las cualidades más apreciables de este hombre, que con una prodigiosa memoria trae a través del tiempo sus vivencias.

Orlando Naranjo Aguilar, con más de siete décadas y ya jubilado, inicia su  historia con fuertes vientos huracanados y terribles lluvias, pues nació en medio de una tormenta tropical, en 1933, en Jovellanos. Este hombre, que ha sido gastronómico, traductor, electricista y constructor, entre las cosas que más aprecia de la vida, se encuentra el idioma Inglés.

-¿Qué despierta en usted 

el interés por el inglés?

Mi vida laboral comienza en el restaurante El Cerro Moderno. Un vecino me propuso trabajar allí, cubriéndolo cuando él faltara. Empecé en la cocina pelando papas, y escuché el inglés por primera vez porque dos cocineros jamaicanos se comunicaban entre ellos, en su lengua materna. Mientras pelaba las papas, los escuchaba hablar,  y así fue como me ‘entró el bichito’́.

Mis estudios solo llegaban al tercer grado. Aprendí de memoria todo lo que decían y les preguntaba cuando no entendía algo. A los dos o tres meses ya hablaba inglés con ellos.

Después mejoré el idioma con el hijo de uno de los cocineros, que trabajaba en un importante periódico de la época. Las lecciones también las memorizaba, pero cuando me hablaba de la gramática nuestra, y mencionaba los adjetivos, artículos o verbos, se daba cuenta de que yo no sabía nada. Un día me dijo: ”Tú tienes una memoria de elefante, pero debes instruirte en el español”.

Comencé a estudiar Matemática, Español, Inglés y otras asignaturas, en la escuela Santa María, a media cuadra de donde trabajaba. A la vez, recibía clases en el hotel Sevilla, porque pertenecía al Sindicato de Hoteles y Restaurantes de la provincia de La Habana. Todo lo hice escondido, ya que si los dueños se enteraban, me expulsaban de El Cerro Moderno. Gran parte de lo que aprendí fue gracias a esas escuelas, lo demás, lo adquirí en la práctica.

EL IDIOMA DE LAS OPORTUNIDADES

Cuenta, con sonrisa amplia, que el inglés lo ha ayudado en muchas ocasiones. La primera vez fue en la década del 40, cuando cambiaron los tranvías por ómnibus a los que les llamaban las enfermeras, porque eran blancos y tenían una raya azul. Con este suceso, los norteamericanos empezaron a venir con frecuencia a El Cerro Moderno, que poseía fama de vender un café con leche exquisito, pero como los dependientes no sabían el idioma, no los entendían.

“El encargado del local escuchaba cuando yo hablaba con los cocineros jamaicanos, por eso me preguntó si entendería a los norteamericanos y le respondí que sí.  Los atendí  e hice el pedido. Enseguida me  dijo: “Busca una camisa blanca y un lacito porque los vas a servir “́. Así pasé de la cocina al salón, como dependiente.

“Este idioma abrió muchas puertas en mi vida. En una ocasión el director de uno de los hoteles Hilton, de New York, de visita en El Cerro Moderno, me propuso trabajo por el dominio que tenía del inglés. No lo acepté porque jamás dejaría mi país.

“Las verdaderas oportunidades las tuve al triunfar la Revolución. Después de los acontecimientos del 1 de Enero de 1959, los dueños del restaurante se marcharon, y los trabajadores nos  hicimos cargo de él. Al ser nacionalizado, me convertí en el secretario del sindicato. Hacíamos guardia y todos nos volvimos milicianos, inspirados  por la idea de tener un país mejor.

“En 1961, con el ataque a Playa Girón, estuve movilizado en un pelotón de transporte. Escoltábamos los carros que llevaban petróleo para el combate. Luego, en 1966, me escogieron para participar como gastronómico en la Expo 67 que se celebraría en Canadá. Recibí durante meses una preparación en la Universidad de La Habana,  para perfeccionar el inglés, y ayudé como profesor al impartir clases a quienes tenían menos conocimientos del idioma. También colaboré en 12 zafras del pueblo y atendí a varias Brigadas Venceremos.

“El inglés fue un regalo de la vida: permitió que alcanzara nuevos horizontes. Gracias a él, tuve oportunidades que me hicieron crecer como hombre y trabajador. Hoy día trato de ayudar a todos los que quieran aprender, así agradezco el obsequio   que me hicieron”.

En 1975, cuando llevaba solamente unos meses en Alamar, le  informaron que sería traductor de un grupo de jóvenes jamaicanos, quienes estaban en Cuba para estudiar carreras técnicas y se hospedarían en su localidad.

“Esa fue mi graduación, porque yo sabía inglés, pero no era traductor. Desde el primer momento estuve día y noche con ellos. En cinco años atendí dos grupos de varones y tres de hembras. Con los muchachos tenía que hacer de todo. Organizaba sus actividades, me preocupaba por la comida, por llevarlos al médico y traducía hasta las clases que recibían. Con ellos aprendí muchísimo”.

-¿De ese período guarda

algún recuerdo especial?

Fidel, junto al presidente y ministros de Jamaica, visitaron en una ocasión la localidad, para observar el desarrollo del Plan Alamar y conocer también sobre los jóvenes de su país que estudiaban allí. Ese día  tuve la oportunidad de conversar con el Comandante… y hasta me puso su brazo en el hombro; es uno de los recuerdos más gratos de mi vida.

LA JOROBITA DEL PAÍS

Naranjo, quien lleva más de tres décadas viviendo en el municipio de Habana del Este, se siente un fiel alamareño y relata que su pedazo de tierra significa futuro, porque es donde crecerán los nuevos retoños familiares.

“Cuando llegué, todo el mundo miraba el plan Alamar con una visión de progreso. Las casas construidas resolvieron el problema de muchas personas, aquejadas de no tener viviendas. Con el paso del tiempo, algunas construcciones se han deteriorado y hay quienes se lamentan porque queda lejos del centro de la ciudad. Sin embargo, debemos recordar que es aquí  donde plantamos nuestras raíces.

“Las personas de aquí nos caracterizamos por ser alegres, entusiastas y dinámicas. Alamar es una especie de sanatorio: estamos rodeados de árboles y prácticamente vivimos dentro del mar, en la jorobita del país. Lugar más saludable no lo hay “.

Ficha técnica:

Objetivo central: Demostrar como el idioma inglés pudo influir y cambiar la vida de Orlando Naranjo.

Objetivos colaterales: Conocer por qué empieza el interés en ese idioma, lo que proporcionó a su vida y opinión de él sobre la localidad de Alamar.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por su contenido: de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: vía directa.

Tipo de título: genérico.
Tipo de entrada: de retrato.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipo de preguntas: 1-abierta; 2-abierta.
Tipo de conclusiones: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Orlando Naranjo Aguilar.

 

LEER Y MUCHO MÁS…

LEER Y MUCHO MÁS…

La Biblioteca Félix Varela realiza diversas actividades para la comunidad. 

SANDRA JUSTINIANI SÁENZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los hogares maternos, el hospital psiquiátrico, las escuelas, centros de trabajo y círculos infantiles de la comunidad son las sedes de algunas de las actividades culturales que ofrece la Biblioteca Félix Varela, situada en la intersección de las calles 480 y Avenida Quinta, en Guanabo.

Este centro brinda charlas de prevención contra enfermedades en la que participan especialistas, así como fomenta las narraciones de cuentos y presentaciones culturales en los establecimientos de mayor importancia social en la localidad.

En la institución se realizan cada dos meses exposiciones de los artistas de la plástica de la comunidad, así como conversatorios  y peñas musicales con los aficionados.

La biblioteca está dividida en dos áreas, una para adultos y otra infantil- juvenil, en ambos espacios se ofrecen préstamos de libros y láminas.

El establecimiento cuenta con 1 134 libros y 312 láminas, y recibe semanalmente la visita de unos 150 usuarios. Los ejemplares se obtienen por donaciones o durante las Ferias del Libro de cada año.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Resumen.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de noticia: Ligera.
Valores noticias: Actualidad, Proximidad, Interés colectivo.

 

"EL MAGISTERIO ES TODA MI VIDA"

"EL MAGISTERIO ES TODA MI VIDA"

 

El enfoque principal al impartir las clases de computación es vincularlas con la vida cotidiana, afirma el Doctor en Ciencias Exactas Carlos Expósito Ricardo.

 

 

Texto y foto:
SUSANA TESTÉ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una sencilla oficina en el Ministerio de Educación es cómplice de muchos años dedicados por este hombre al perfeccionamiento de los métodos educativos cubanos.

El Doctor en Ciencias Exactas Carlos Expósito es de mediana estatura, pelo canoso y frente ancha. Tiene apariencia de hombre inteligente y perspicaz. Sus ojos parece que hablan. La mirada siempre fija. La voz, a veces alta y enérgica cuando habla de lo que es necesario hacer para lograr un magisterio más culto. A veces baja, con un toque de nostalgia cuando acepta que los jóvenes de hoy prefieren estudiar otras carreras y no magisterio. “Para promover la formación  de maestros es por lo que trabajo a diario. ¡El magisterio es toda mi vida!, dice el  profesor.

-¿Cuál es su labor como metodólogo

del Ministerio de Educación?

Asesorar los métodos de enseñanza de la informática en los distintos niveles escolares, es decir, que se cumplan lo planes de estudio ya sea de los software educativos, como los de informática como asignatura.  Los estudiantes de la enseñanza primaria comprueban sus conocimientos mediante la colección Multisaber, los de secundaria básica ejercitan las asignaturas con Navegante, y los del preuniversitario con la colección Futuro; estos últimos dedican 70 horas a la computación.

-¿Qué métodos emplea el MINED

para la aplicación de la

enseñanza informática?

Hacer práctica la enseñanza de la misma. El enfoque principal al impartir las clases de computación es vincularlas con la vida cotidiana, mediante  problemas relacionados con el diario quehacer de la sociedad, de esta manera, no solo se prepara a los alumnos para resolver ejercicios de informática, sino también para la vida.

-¿Cuáles han sido los logros

del MINED en la enseñanza

de la computación?

De 20 000 computadoras con las que se empezó el programa de enseñanza de computación, hoy tenemos unas 84 000 para satisfacer las necesidades de los usuarios, todas estas preparadas con los software educativos que se han perfeccionado hasta alcanzar gran calidad.

-Antes de ser metodólogo usted

fue profesor de matemática y

computación. ¿Qué sintió

al impartir su primera clase?

Todo el que se enfrenta por primera vez a un aula siente mucho nerviosismo y preocupación. Mi experiencia no fue distinta. La primera palabra resultó muy difícil, luego comencé a hablar y lo difícil fue detener esa placentera conversación entre alumnos-profesor, como si toda la ternura del mundo se concentrara en el aula repleta de muchachos de diferentes edades, pero con aspiraciones similares. Esos rostros ansiosos de conocimiento y optimismo hicieron de mí un eterno enamorado de la profesión.

-El Instituto Superior Pedagógico

Enrique José Varona fue el centro

que lo formó como profesor y donde

dio sus primeros pasos en el magisterio.

¿Qué siente por ser fundador  de la 

casa de los maestros  cubanos?

Me  siento muy honrado por ser fundador del instituto. Tengo tanto por agradecer al Enrique José Varona y a todo su colectivo que solo lograré retribuirle siendo mejor profesor cada día. En ese centro me formé no solo como maestro. Allí comprendí mi compromiso con la patria. Los años vividos en ese centro los tendré en mi corazón eternamente. Fue mi punto de partida, el comienzo de mi vida. Allí éramos una familia, un todo inseparable, nos cuidábamos unos a otros y juntos resolvíamos cualquier problema.

-¿Cómo son las relaciones

con sus alumnos?

Magníficas. Siempre con las bases bien sentadas en el respeto y la mutua comprensión. Incluso, cuando los alumnos se ofuscan y desesperan  porque reprobaron algún examen o no están conformes con su nota, siempre les doy esperanzas y no en vano. Los exhorto a esforzarse  más  y, por ende, trabajo de manera estricta  con ellos. Eso no significa que cuando imparto clases lo haga de manera diferenciada, solo siento preocupación por reconocer quién requiere más atención en el aula para  ofrecerle el  trato preciso.

De esta manera, logro un balance entre todos los estudiantes para desenvolvernos  en un ambiente  lleno  de optimismo. Pienso que si les ofrezco la familiaridad  necesaria  logro  formar no solo  maestros sino los jóvenes que necesita nuestra revolución. Así he logrado verme reflejado en ellos. Eso  me ha impulsado a trabajar duro para superarme y dar  mejores clases. 

-Usted también impartió clases a

alumnos de México, Venezuela y España.

¿Qué diferencia  existe entre impartir

clase a  los alumnos cubanos

y a estos otros?

He conocido muchachos de otros países y me he encariñado con ellos.  Son muy buenos, tienen muchas ganas de aprender y siento mucho gusto cuando les imparto clases y percibo que están satisfechos. Pero por los estudiantes de Cuba llego a tener un gran afecto y tiendo a ser paternalista, por la solidaridad y la naturalidad característica de casi todos. No hay mayor satisfacción que impartir clases a un aula de alumnos cubanos en la cual el aprendizaje será recíproco.

-Doctor, usted dirigió un grupo de

jóvenes maestros que impartieron clases

en  Angola. ¿Cómo fue esa experiencia?

Gratificante. Yo era guía del primer Contingente Che Guevara que cumplió misión como  profesores en ese país africano. Fue sorprendente supervisar a aquellos muchachos. Ellos se sobreponían a las   dificultades  con  una  grandeza  increíble. Constituyó un gran reto,  pues  los apoyé en la  preparación de  clases de Matemática  y Física, también de Historia y Español y estas no tenían nada que ver con el perfil de las disciplinas estudiadas por mí.  Me preparé  muy bien para ayudarlos a cumplir su encomienda. Fue un trabajo difícil del que todos aprendimos mucho. Nunca olvidaré esos días de  forzado “portuñol” (mezcla de idioma portugués y el español) bajo las altas temperaturas de Angola, donde un grupo de cubanos prestó su servicio siguiendo las doctrinas de la solidaridad y amistad hacia todos los pueblos del mundo.

-¿Qué deben tener en cuenta

los maestros en el desempeño

de su profesión?

Hay dos cualidades que deben ser inherentes a los educadores: la consagración y el desenfado. La primera, porque no se concibe un  maestro que despierte  y no piense  en las clases a  impartir, se lleve un bocado a la boca y no sienta preocupación por el alumno ausente a clases ese día, se vaya a la cama sin antes revisar los exámenes aplicados  esa tarde, sabiendo que sus alumnos desean saber la nota.

No se concibe un maestro que no sufra con las penas que agobian a cualquier alumno, no estalle de alegría cuando los estudiantes se gradúen, y no luche con todas las fuerzas posibles por hacer sus clases más amenas.

Y debe ser desenfadado, porque en el momento exacto deberá olvidar su posición de profesor para convertirse en el amigo, el padre, el hermano, incluso el confidente. Solo así lograra ser respetado, admirado  e imitado.

En las manos de los educadores está el futuro de sus alumnos. Ellos harán lo que el maestro le trasmita en el quehacer diario. El maestro es el espejo donde se miran los estudiantes y, por tanto, debe permanecer limpio y transparente, solo  así  la educación cumplirá con la labor que le corresponde: la formación de las nuevas generaciones.


 
-¿Cómo califica la labor de los

Profesores Generales

Integrales en formación?

Digna de admiración, aunque reconozco que deben prepararse mucho más para alcanzar sus metas y sentirse retribuidos cuando sus alumnos cumplan las de ellos.

La labor de esos muchachos necesita dedicación, consagración y mucho esfuerzo, pues enseñar es un trabajo complejo. Los Profesores Generales Integrales (PGI) son jóvenes y  están lejos de sus  casas.

La  diferencia de edad profesor-alumno es casi nula. Todo esto hace muy difícil su desenvolvimiento. Aun así, pienso que lo más complicado es el intercambio de asignaturas a mitad de curso: quien  imparte clases de Ciencias Exactas desde septiembre hasta febrero pasa a  ofrecerlas  en el campo de las Humanidades el resto del curso. He ahí lo verdaderamente difícil, pues generalmente quien es afín con las ciencias  le cuesta bastante desarrollarse en las asignaturas de humanidades. Lograr que nuestros profesores sean integrales es un gran desafío en el cual trabajamos sin descanso.

Todos tenemos mucha confianza en los muchachos del curso en formación, sus tutores, los padres de los estudiantes y los educandos mismos. Nadie les dijo que el camino a recorrer sería fácil, todo lo contrario. Confiamos en nuestros profesores emergentes. Sabemos que ellos ponen todo su empeño en ser mejores y cumplir las expectativas de quienes tan fervientemente depositamos fe en su labor.

-¿A qué cree se deba el déficit de

profesores existente en Cuba?

La carencia de pedagogos no se puede analizar como un problema existente  en nuestro país únicamente, sino de forma universal. Nuestro fallo está en la falta de estimulación, sobre todo económica, que se les ofrece a los maestros. Esta labor es determinante en la vida y a quienes la ejercen se les debe reconocer inmensamente.

El  reconocimiento a los educadores debería ser prioridad en todo el mundo porque sobre las manos del profesor reposa la tarea de formar jóvenes consientes y comprometidos con el momento  histórico en el que viven.

-Durante 40 años usted fue profesor

de futuros profesores en el Instituto

Varona. ¿Se siente satisfecho

con la labor desempeñada?

Me siento muy orgulloso porque he visto el fruto de mi esfuerzo florecer. Soy testigo de que mis alumnos se han convertido en magníficos maestros y sus alumnos los respetan y admiran  mucho. Eso significa que el trabajo de toda mi  vida no ha sido en vano. Además, he sido, soy, y seré fiel a mis motivaciones, y el magisterio es una de ellas. Después de tantos años dedicados a la enseñanza y a la metodología, considero que hay mucho por hacer todavía. Mientras me sienta útil en mi trabajo, mi entrega será ilimitada.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Explicar la importancia de la  labor de los metodólogos de Educación a partir de las vivencias del profesor Carlos Expósito.
.
Objetivo colateral: Dar a conocer los métodos educativos puestos en práctica para la aplicación de la informática en Cuba.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: clásica.
Por su contenido: de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: vía directa.

Tipo de título: de referencia al tema.
Tipo de entrada: retrato.
Tipo de cuerpo: clásico.
Tipo de conclusión: de comentario del entrevistado.

 

UN SUEÑO PINTADO DE BLANCO

UN SUEÑO PINTADO DE BLANCO

Los bailarines de la sociedad estudiantil Concepción Arenal llevarán a escena su primer espectáculo.

DAMARYS MACHADO VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con vestuarios nacarados y pálidos maquillajes, envueltos en tules y ejecutando suaves movimientos, los bailarines de la compañía de baile Concepción Arenal debutarán este sábado en el centro cultural El tablao de Pancho, ubicado en la Habana Vieja.

La función estará auspiciada por la Asociación Canaria de Cuba y llevará por título Espuma, dedicado a la pureza, la ternura y la alegría, rasgos que identifican a la juventud.

“Quisimos darnos a conocer con esta danza debido a la fuerza y belleza que posee, por eso estamos convencidos de que el show atraerá al público y en un  primer plano a los jóvenes, porque tienen similitud con la espuma; son puros, de mucho espíritu, a veces rebeldes y cuando se unen, crecen y empapan los alrededores”, expresó Caridad Toledo, directora artística del grupo.

Los protagonistas del espectáculo son muchachos entre 15 y 20 años, quienes han demostrado sobrado talento a lo largo del curso. Las coreografías, mezclas de baile flamenco, rumba y danza moderna, fueron concebidas por Humberto Vega; el diseño del vestuario es obra de Adriana González, y el maquillaje estará a cargo de Carmen Alfonso. Estos artistas han colaborado con otras compañías de baile del país, entre ellas la de Lizt Alfonso.

Concepción Arenal, surgida a principios de este año (2009) y fortalecida por las relaciones entre Islas Canarias y Cuba, es una sociedad estudiantil donde todos son aficionados que reciben preparación para incursionar en el mundo del arte profesional.

Ficha técnica:

Tipo de Título: Genérico.
Tipo de Lead: Especial, de Retrato.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Fuente: No documental, directa, primaria.
Primer valor noticia: Novedad.
Otros dos valores noticia: Interés colectivo. Actualidad.
Tipo de noticia: Ligera.

“A LOS ALUMNOS, COMO A LOS HIJOS, NO SE LES PUEDE DAR TODO”

“A LOS ALUMNOS, COMO A LOS HIJOS, NO SE LES PUEDE DAR TODO”

Confesiones de Wildo Baró, vicerrector de Investigación y Postgrado del Varona, maestro que comenzó alfabetizando y hoy forma valientes.

Texto y foto:
LAURA PRADA ARIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cumplía doce años el mismo día que debía partir hacia Baracoa a alfabetizar. Como su madre lo veía pequeño para una aventura tan grande, no le quiso firmar la autorización. En el momento oportuno apareció el padre y dio el consentimiento, así fue como Wildo Baró dejó de ser un niño y se convirtió en adulto.

“En Baracoa estaba en un lugar llamado Las Guabas. Tenía la misión de alfabetizar a dos mujeres, la dueña de la casa donde me debía quedar y a una vecina, ambas amas de casa.

“La familia era humilde y cuando se enteraron que iba otro muchacho para allá, dijeron que no me podían atender, pues tenían cinco hijos, unos contemporáneos conmigo y otros más pequeños.”

Por suerte para el joven brigadista, no todo estuvo perdido. Cerca de la casa donde alfabetizaba había una batería de morteros del Ejército Rebelde y, gracias a ellos, no le faltó comida y compañía durante ese tiempo y, además, aprendió a utilizar las armas.

“Todo lo que hablaba entonces era sobre la Revolución, de Fidel. Hice guardia voluntaria junto a los demás combatientes, que eran jóvenes también, y por eso tuvieron una influencia decisiva en mí.

“Estando en Baracoa, fue asesinado Manuel Ascunce, en el Escambray. Se tomaron medidas de seguridad con nosotros, pues no se sabía lo que podía pasar. De todo esto me doy cuenta ahora cuando lo miro desde la distancia, porque en ese momento lo tomábamos bastante a la ligera.”

La Revolución estaba preparando un plan de becas para que aquellos jóvenes continuaran sus estudios: “Veníamos en un tren cañero desde Guantánamo. Fueron cuatro días casi sin dormir. Por todos los pueblos que pasábamos había orquestas tocando, la gente venía a saludarnos. Cuando llegamos a La Habana el recibimiento fue apoteósico. En las calles se veían las caras de alegría provocadas por el reencuentro, después de tantos meses.”

El 22 de diciembre de 1961, en la Plaza de la Revolución, Cuba fue proclamada Territorio Libre de Analfabetismo. Desde entonces, esa fecha ha sido considerada como el Día del Educador cubano.

“Ese día se utilizó por primera vez la frase...’Fidel, Fidel, dinos qué otra cosa tenemos que hacer’… A lo que Fidel nos respondió: ‘Ahora lo que tienen que hacer es estudiar’, ese momento fue inolvidable.”

Comenzó sus estudios preuniversitarios en la escuela Karl Marx, porque quería ser aviador. Pero el 3 de julio de 1964, recién inaugurado el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), envió una convocatoria para todos los jóvenes del país.

“Entré con 16 años. Solo existía la Sección Básica para la Formación de Profesores de Secundaria Básica y Superior. Aunque era una Universidad, nuestro título fue de Técnico Medio y Profesor de Secundaria Básica en distintas especialidades, en mi caso seleccioné Matemática y Enseñanza Politécnica. Esta última, pasó a llamarse después Educación Laboral.”

Baró ha estado toda su vida vinculado al Varona, desde su fundación. Aquí se hizo doctor en Ciencias Pedagógicas, presentando un Modelo para Mejorar el Pensar Técnico, además de impartir clases en casi todos los niveles de enseñanza de pregrado y postgrado.

Hoy se desempeña como vicerrector de investigación y postgrado, atendiendo principalmente a maestrantes y doctorantes: “El Pedagógico, es todo para mí. He tenido la oportunidad de vivir junto a él sus modificaciones y ajustes, además de ser uno de los bastiones en la defensa de la Revolución. Aquí me enseñaron a ser maestro y a fortalecer mi educación.

“La disciplina y la exigencia siempre han sido muy rigurosas. Cuando comencé a estudiar teníamos muchas asignaturas, los planes de estudio eran extensos y las clases por semestres como hoy, pero con la diferencia de que no existía el examen extraordinario.”

La educación en Cuba ha vivido momentos gratificantes a lo largo de la historia. Unos de ellos fue cuando, en 1978, se fundó el Destacamento Pedagógico Ernesto Che Guevara, con el propósito de llevar a Angola maestros para restablecer la enseñanza.

“En el Instituto fueron seleccionados varios profesores y a uno de esos compañeros se le presentó un problema y no pudo ir, entonces fui en su lugar.  Tenía 29 años, allá cumplí los 30, acababa de ingresar a las filas del Partido.

“Al principio era solo temporal, pero a medida que pasó el tiempo, comenzaron a darme responsabilidades y cuando llegó la hora de retornar dijeron que no, porque era uno de los Profesores Guías  del grupo que estaba en Kwanza Norte y, además, conocía bien a los alumnos.”

En Angola las condiciones de trabajo eran difíciles, la guerra recién terminaba y todavía quedaban lugares donde la tensión era grande. Hubo momentos en los que Wildo tuvo que mantenerse muy firme y no dejar escapar sus emociones, porque los alumnos lo necesitaban para desahogarse.

En la misión había 732 estudiantes de  entre 17 y 19 años, de todos los pedagógicos del país y la mayoría mujeres. En esa etapa salió a relucir una frase que hoy no es agradable, y tampoco lo era entonces: “el raja’o”.

“Esa fue una de las cosas más significativas del Destacamento Pedagógico, nadie se “rajó”, aunque se llorara, sintiera nostalgia o no se pudiera salir por restricciones de seguridad.”

Entre el año 2000 y el 2001, por solicitud del Ministerio de Educación, Baró trabajó junto a otros 24 profesores en la preparación del programa de clases del primer grupo de Profesores Generales Integrales (PGI), los llamados Valientes, sin saber que la persona que en realidad estaba dirigiendo el proyecto era el Comandante Fidel.

“Hace unos años el país sufre un déficit de maestros, principalmente en las escuelas secundarias. Pienso que se debe a la falta de vocación en los jóvenes, pero es algo que también se forma. No puede gustarte algo que nunca has hecho y no lo conoces hasta estar dentro de ello.

“Esos muchachos vinieron a resolver un gran problema, nos habíamos quedado sin profesores para la enseñanza secundaria, pero no fue solo en Cuba, también a nivel mundial.

“Hoy las aulas que están abiertas se debe a la presencia de ellos. El problema de la falta de maestros ha afectado sobre todo aquí en la capital. Hemos tenido que traer PGI de otras provincias para poder cubrir la falta. Entonces eso crea otro conflicto, es que hay que estarlos relevando cada cierto tiempo.

“También aquí nos enfrentamos a una contradicción muy grande, las familias quieren que sus hijos tengan buenos profesores, pero no quieren que sus hijos lo sean. Otro de los problemas es que existen carreras ‘más interesantes’ para los jóvenes, no existe una conciencia a nivel de población a la hora de estudiar para PGI.”

Ha realizado numerosas publicaciones de artículos en revistas como el que publicó Juventud Técnica, llamado Banqueta Escalera, y un libro sobre La Educación Laboral en Cuba. Fundamentos y alternativas.

Ostenta la Medalla de la Alfabetización, de Fundador del ISPEJV, la Distinción por la Educación Cubana y la Medalla 30 Aniversario del Varona.

-¿Cómo se imagina dentro de unos años?

Con el tiempo se va adquiriendo conciencia de lo que uno sabe y lo que falta por hacer. Cuando uno es joven pretende saber mucho, pero al pasar el tiempo notas que han ido quedando lagunas.

Ya cumplí 60 años y legalmente puedo jubilarme, pero ni remotamente he pensado hacer eso, porque mientas esté en posibilidades físicas y, sobre todo mentales, seguiré trabajando en la docencia.

Pienso que sería dañino alejarme de pronto de la educación. Porque si me jubilo ahora, ¿qué hago?, sentarme en la esquina a ver pasar el día; no me siento tan viejo para eso. No me concibo buscando el periódico por las mañanas.

El instituto ha dejado huellas en la vida de Wildo. Aquí conoció a su esposa, en la época de estudiantes, ella comparte su amor por el magisterio, aunque no lo ejerce en la actualidad.

“Para un maestro el reto es constante, la vida coloca a las personas en situaciones siempre diferentes. Creo, desde la experiencia de la docencia, que para formar bien, a los alumnos, como a los hijos, no se les puede dar todo.

“Como educador, nunca he dado una clases igual a la otra, aunque esté cinco años impartiendo la misma asignatura, siempre tiene que ser distinta. El trabajo del maestro requiere fe en el futuro y paciencia. Es más que un modo de vida. En los años más duros del país hubo profesores que se acobardaron y decidieron abandonar su profesión. Yo no me concibo fuera de este Instituto, es parte de mi vida, aquí está mi fe.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Entrevistar a Wildo Baró, fudador del Pedagógico. Actualmente trabaja en la vicerrectoria de investigación y postgrado.

Objetivos colaterales: Conocer su vinculación con los tres grandes momentos de la educación cubana y cómo participó en ellos.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de titulo: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De anécdota.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De opinión o cometario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Currículo del profesor.