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Isla al Sur

AÑO NUEVO DE LOS VIETNAMITAS

AÑO NUEVO DE LOS VIETNAMITAS

El “Tet Nguyen Dan” es parte de las tradiciones de ese pueblo asiático y se festeja para rendir homenaje a los santos que han ayudado al hogar.

TAN NGUYEN (TONY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El último día del mes de enero los vietnamitas celebrarán el Año Nuevo Lunar, un mes después de celebrarlo la tradición cristiana occidental.

Es un día sagrado para los vietnamitas, los que están en cualquier lugar, todos quieren regresar a sus casas en esos días para una reunión familiar y por los sabores de las fiestas nacionales.

El Año Nuevo comienza el primer día del primer mes lunar y es la estación del año nuevo (según el calendario lunar); por lo tanto, se conoce como el “Tet Nguyen Dan”.

Es una oportunidad para rendir homenaje a los santos que han ayudado al hogar en el transcurso del año anterior. La leyenda dice que cada año, el 23 de diciembre del calendario lunar, el Than Dat (Santo Cocinado), monta  un pescado en el palacio del Paraíso para hacer un informe sobre los asuntos del hogar en la tierra, y luego regresa el 30 de diciembre para dar la bienvenida a la primavera. También es una buena oportunidad para que los miembros de la familia se reúnan.

Cuenta la tradición que hace muchos años los humanos y los diablos vivían juntos, estos últimos se apoderaron de las tierras de los primeros. El Buda les propuso que colgaría su blusa encima de una planta neu (bambú de hojas muy verdes) y donde diese la sombra sería sus tierras, estos aceptaron y cuando ocurrió la sombra, cubrió toda la tierra. Los diablos le rogaban al Buda su regreso para las tumbas en ocasión del año nuevo. Es por ello que en estas ocasiones se utiliza el bambú para alejar o guardar los diablos.

Antes en mi país se ponían cinco frutas en una bandeja por la admiración que sienten los vietnamitas por el cielo, la tierra y ancestros. Las cinco frutas simbolizan los cinco elementos básicos de la filosofía oriental: metal, madera, agua, fuego, y tierra. Mucha gente cree que también simbolizan los cinco dedos  de la mano humana que son utilizados para producir la riqueza material. Sin embargo, de todas maneras, ellas representan que el cielo y la tierra bendicen a los humanos.

Para los vietnamitas, cuando se habla sobre las frutas debería pensarse en el crecimiento. Hoy la bandeja podría contener cinco o más frutas, en la forma de una pirámide, como antes, o en formas diferentes. A pesar de todo, solamente se le llamal “mam ngu qua”, es decir, Las Cinco frutas.

Para saber cómo los vietnamitas que viven en Cuba pasan esta fecha, el señor Trinh Huy Quang, agregado cultural de la embajada vietnamita aquí, cuenta: “Todos los vietnamitas que viven en Cuba o estudian en ella vienen para realizar la fiesta, no importa lo lejos que estén todas las personas, vienen para ese día.

“El Año Nuevo es un día especial para todos y lo más cerca que tienen los estudiantes de nuestro país es cuando se reúnen para desearse salud y saber cómo van los estudios, si tienen problemas, si se sienten bien en sus provincias. En nuestro país esa es una fecha muy especial, los familiares se reúnen y pasan un rato juntos, se conversa y escucha música de Vietnam”.

Las personas que viven en Cuba van a la y también hay muchos estudiantes que terminan la carrera y regresan a Vietnam y en la fiesta se les hace un reconocimiento, dando premios a los que han tenido mejores notas.

Muchas de las costumbres y tradiciones vietnamitas no se reproducen en su totalidad y otras son obviadas. Por ejemplo, la música sí es igual, pero la comida que hacen no es la típica comida vietnamita, allá se come carne de cerdo y de gallina, arroz y ensalada, además de Banh Dau que es un dulce hecho con maní, leche y azúcar, un tipo de turrón, como dicen en Cuba.

Pero la comida de ese día en la Isla es diferente. Prevalece la carne de carnero y la de res, ensaladas y panes, entre otras variedades culinarias.

También, se hace el desfile de moda de las muchachas con trajes de Vietnam y se ven muy bonitas con la ropa de su país. Además, se juega a adivinar qué canción se escucha, a partir de decir un fragmento.

“Las cosas que más extrañan los vietnamitas no son solo las comidas, aquí el año nuevo es muy diferente. También extrañan mucho a la familia, pues no pudieron estar juntos con ellos”, asegura Dang Manh Trung, estudiante de Pedagogía en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Para aliviar eso, la embajada realiza la fiesta, y así los vietnamitas se sienten como en casa, y eso los ayuda a alegrarse. Así, aunque no están con la familia, comparten con amigos que estudian y trabajan en Cuba.

En Vietnam, además de las fiestas existen costumbres muy antiguas como la de tirar arroz a la calle para pedir prosperidad, felicidad. También con el arroz se tira sal para honrar a los santos y pedir que las cosa malas que pasaron el año anterior no vuelvan, para que los santos protejan a las personas de la casa contra todo tipo de males. Se hacen regalos a los santos para mejor las cosas en casa, los mismos pueden ser dulces, velas, dinero o animales como ofrendas.

En Vietnam la religión más grande es el budismo, es la más extendida por todo el país. También hay otras creencias practicadas por tribus más pequeñas como los Tay, los Muong, los Hoa, los Khmers y los Nung... con un millón de habitantes más o menos; y las menos pobladas son los Brau, los Romam y los Odu, con varios cientos de habitantes.

El año nuevo que se celebra en Cuba por los vietnamitas es mucho más sencillo que el festejado por los habitantes de Vietnam. Muchas de las costumbres no se hacen y las que sí, no con todas las cosas que llevan, pero aun así, “es muy bueno cuando estás lejos de casa poder hacer cosas lindas de mi país en Año Nuevo; un momento para que trabajadores y estudiantes se reúnan, un día para conversar de un año pasado”, expresó Nguyen Dinh Long, estudiante de Sociología en la Universidad de La Habana.

MEMORIAS DE MI ABUELO

MEMORIAS DE MI ABUELO

LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mi abuelo no fue un gran hombre. No era alto ni fuerte, no destacaba por sobre otros abuelos por sus conocimientos de Historia o por haber combatido en la Sierra o en Girón. Mi abuelo era un viejito común.

Leía su periódico por las mañanas, tomaba su tacita de café, llevaba siempre un mocho de tabaco en la boca y otros cabos distribuidos estratégicamente por los ceniceros de toda la casa, según él, “para tener uno a mano a cualquier hora”. Nada, por cualquier lado que uno lo mire parece que era el más común de todos los abuelos.

Al igual que otros ancianos recorría media Habana en guagua para visitar a familiares y amigos, buscaba el pan a las seis y media de la mañana y se las ingeniaba para cargar él solito los bultos del agro y la bodega. El tiempo libre lo dedicaba a reparar los muebles de la casa, y a su mezcla de café y chícharos.

Abo -como yo lo llamaba- era el “contador oficial” de los bienes familiares. Tenía una habilidad para las cuentas como he visto en pocos, además, era el ayudante principal de su hija agrónoma en el cuidado de las plantas del patio.

Solo una cosa guardaba que, ante mis ojos de nieto, lo llenaba de prestigio. Era un papel grande enmarcado en un cuadro dorado. En él se leía algo así como “... por los cincuenta años de servicio...”. Recuerdo que el viejo vivía orgulloso de su diploma.

Un día no supe más del reconocimiento. Para ser exacto, vi a mi abuelo correr escaleras abajo con el papel grande enrollado en las manos. Luego subió, pero la batalla entre unos soldados de plástico no me dejó ver la sonrisa del viejo cuando, en el mismo cuadro dorado, colocaba una ampliación de una fotografía de su nieto de nueve años.

Mi abuelo murió de un infarto. Fue un sábado. Lo vi por última vez el lunes, me estaba recriminando por algunas malas notas. Ese fin de semana volvía de la beca tras una prueba de Historia. Camino a la casa, compré dulces para mi mamá, para él y para mí. Luego, en la puerta, llanto, llanto... Recuerdo que saqué 100 puntos en aquel examen.

DE DUEÑO A ALMACENERO, CUMPLIR CON UNO MISMO

DE DUEÑO A ALMACENERO, CUMPLIR CON UNO MISMO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ
 

El niño Vera tiene muuuuchos años, mente clara y sonrisa franca para un diálogo sin reservas. Hace cinco décadas, precisamente el 29 de agosto de 1959, era el dueño del restaurante Los Jazmines, en el Valle de Viñales y, desde el salón abierto a los aires del campo, a escasa distancia del viejo mirador, vio allá arriba a Fidel y a Celia y el corazón le dio un vuelco presintiendo un nuevo rumbo para su vida y la de María Aurora, la esposa, que entonces atendía los ajetreos de la cocina.  

José Antonio Vera García no lo pensó dos veces y subió a saludarlos. Allá arriba los invitó al restaurante y se inició la más grande entrevista que haya tenido. El Jefe de la Revolución le preguntó qué pensaba hacer con el restaurante, y El Niño le contestó que ampliarlo con algunas cabañas.  

Fidel le comentó que el lugar era bueno para construir un hotel que él podría administrar: "Yo no lo acepté porque no tengo capacidad para eso. Le dije que se haría lo que él proponía, pero que me dejara en cosas de almacén y de suministros, para lo cual me sentía seguro de responder bien".  

No ha tenido otro oficio desde entonces: "A mí no me intervinieron el negocio, yo lo entregué. Aunque parezca que no es fácil pasar de dueño a almacenero, a mí siempre me han respetado, tal como lo he hecho yo con todas las personas. Nunca me molestó haberlo dado, creo que lo más bonito que hay es sembrar un árbol y verlo crecer con frutos para muchos. Se siente contentura y no me arrepiento". 

Primer proyecto turístico de la Revolución

Dice El Niño que Los Jazmines fue el primer hotel iniciado por la Revolución en Pinar del Río, a la vez que iban creciendo otros proyectos con vistas al desarrollo de la región. Se inauguró el 20 de mayo de 1960 y tuvo desde los inicios un restaurante naranja y azul -restallante en los verdes vueltabajeros-, hasta la piscina, todo un regalo de paraíso prometido en una tierra de mogotes.  

Según anotaciones del doctor Antonio Núñez Jiménez, en esa época director ejecutivo del Instituto Nacional de Reforma Agraria, Fidel en aquella visita a Pinar dio instrucciones para el desarrollo del turismo rural en la zona, ordenó la construcción de un nuevo y más grande mirador en el Valle, un hotel y su restaurante, y al día siguiente quedaron aprobados los créditos para las obras.  

También se decidió edificar nuevas capacidades en San Vicente, teniendo en cuenta los beneficios de las aguas minero-medicinales del entorno, y otro hotel en la Loma de La Ermita. Se orientó, además, pintar sobre un farallón del Valle de Las Dos Hermanas, el ahora famoso Mural de la Prehistoria. 

El niño Vera hoy

En 50 años la obra de El Niño Vera creció y el hombre piensa que se agrandará todavía más: "Yo sigo mirando esto como si fuera mío, es que nunca ha dejado de serlo". 

-¿Qué es para usted

el Valle de Viñales?  

Lo que más quiero, yo nací en este Valle y me lo conozco bien porque fui campesino. Lo he caminado de una parte a la otra. He andado por él a caballo, arreando mulos y en carreta. A mí de él me gusta todo. Incluso, lo repaso a cada rato y vuelvo a los mismos sitios que iba cuando era muchacho. 

-Lo que más le gusta.  

Mi familia, las mujeres, el Valle y los gallos finos. 

-Cuando le pusieron al restaurante

del hotel el nombre de Vera,

¿qué significó para usted?  

Un reconocimiento, me alegró mucho, me dio idea de que yo había cumplido. 

-¿Se iría a vivir al pueblo?  

Mire, mi casa está pegadita al hotel, me la hizo la Revolución, aunque yo después la amplié, y no la voy a dejar por nada del mundo. Yo no sirvo para vivir donde haya aglomeraciones. Es lo mismo que nunca dejaría a Cuba, aquí tengo muchos amigos, mi mujer, mi hijo, nietos y el Valle de Viñales que uno lo mira y ya almorzó con eso. 

-¿Sus defectos?  

Todos tenemos cantidad, nadie es perfecto. 

-¿Y su mayor virtud?  

Entonces, El Niño Vera, este hombre pequeñito, gentil, de buenas "pulgas" para los amigos, leyenda viva en los contornos por una actitud ante la vida en la que la rectitud es una medida precisa, abre los ojos como quien da por sentado una verdad absoluta: "Haber quedado bien conmigo mismo". 

 

¿A DÓNDE VAMOS?

¿A DÓNDE VAMOS?

Muchos jóvenes cubanos opinan que no hay suficientes opciones culturales para distraerse y que las existentes no responden a todas las preferencias.

LAURENT GUEVARA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¡No hay dónde ir!, escuchamos decir a los jóvenes, al referirse a la escasa diversidad de espacios recreativos que están a su alcance. Pero, ¿en realidad son tan reducidas las ofertas? Existen muchos sitios destinados al esparcimiento de ese exigente sector de la sociedad. Sin embargo, el verdadero problema consiste en brindar opciones para todos los gustos.

Unos solo reconocen como posibilidades de diversión, bailar en centros nocturnos; mientras que otros, también asumen las visitas a teatros, museos y galerías, como lugares de entretenimiento. El mayor reto es cambiar el concepto de recreación y el empleo del tiempo libre de la juventud.

Los jóvenes escuchan distintos tipos de música y se reúnen según sus aficiones. Todos los grupos no “siguen” a los mismos cantantes ni quieren compartir iguales espacios, pero existe muy poca variedad en las actividades culturales y recreativas que se realizan.

María Carla Guevara, estudiante de la especialidad de Teatro en la Escuela de Instructores de Arte, comparte su opinión: “Muchos fines de semana, paso horas pensando dónde puedo ir. Me encanta el teatro, pero cuando veo todas las obras se reducen las posibilidades de salida. La mayoría de las opciones son parecidas porque las instituciones organizan programaciones culturales  muy limitadas, como si todos tuviéramos estándares de gustos establecidos.”

Karen Pérez, especialista de la Dirección de Programas Culturales del Ministerio de Cultura, expone que es uno de los objetivos priorizados de la política cultural de este ministerio el trabajo con niños y jóvenes, “el tratamiento más puntual a los grupos y la programación de estrategias son tareas esenciales. Con ese fin, los centros vinculados al patrimonio, las artes escénicas y la música trazan sus planes de acción para llegar a un público especial y exigente que abarca desde los 18 hasta los 35 años de edad.

“Con el objetivo de lograr mayor variedad y una promoción más atractiva, las instituciones realizan diagnósticos para conocer las preferencias culturales de los distintos grupos que existen dentro de la juventud”, agrega.

Ana Rosa García, otra especialista de la misma Dirección,  explica que actualmente trabajan sobre las estrategias para incidir en el tratamiento de niños y jóvenes: “En las encuestas efectuadas para conocer los deseos de ese sector y definir la gama de gustos y aficiones, se evidencia que la mayoría está interesada en las opciones brindadas por los centros que cobran sus servicios en CUC, como discotecas, clubes nocturnos, etcétera”.
Historias y opiniones

“La vida en el Vedado muere muy temprano. Si a las nueve de la noche todavía hay helado en Cooppelia, la cola es enorme. El Malecón se llena de gente, los parques están mal iluminados. La mejor opción es reunirnos en casa de alguien del grupo para compartir y disfrutar sin muchos gastos, jugar dominó, oír música, bailar y conversar”, declara María Carla Guevara.

Claudia Santana, estudiante de la escuela de música Amadeo Roldán, cuenta que ir al Parque Lenin, a Expocuba o a la Isla del Coco es muy costoso, pues “cada aparato de los que pueden disfrutar los adultos cuesta seis pesos en moneda nacional; luego, las colas son inmensas.”

Ana Núñez, ingeniera informática, expresa que los campismos están en mal estado, “en algunos casos, como el Mirador, las cabañas carecen de baños y el agua de la piscina está sucia y verde. Es preciso mantener las condiciones higiénicas, sobre todo, en la etapa del verano cuando se propagan tantas enfermedades”.

Amarilys Peña, gestora de venta comercial de la Oficina de Reservación de Campismos ubicada en Calzada y C, en el Vedado, informa que todos los campismos fueron liberados y las reservaciones están al alcance de los jóvenes cuando ellos gusten.

“Brindamos ofertas en bases de primera a quinta categoría y los precios del alquiler de las cabañas oscilan entre cinco y 36 pesos c.u.p por cada noche, en dependencia de la capacidad de los cuartos. En el mes de junio (2009) la empresa pasará al Ministerio del Turismo y pensamos que mejoren las condiciones, pues ya comenzaron las reparaciones”, comenta la gestora de reservaciones de campismos.

Marcos Pruna, estudiante de Ciencias de la Computación de la Universidad de La Habana, cree que “en realidad sí existen  espacios culturales para divertirnos, porque podemos ir al ballet, al teatro, a conciertos, pero las opciones no abarcan todos los gustos. Los muchachos de mi grupo y yo, preferimos recorrer la Isla.

“En las vacaciones preparamos excursiones para conocer el país. Lo hacemos prácticamente sin dinero y nos gusta, pero es difícil porque dormimos en el piso, pasamos trabajo con el transporte. Sería bueno que habilitaran hoteles modestos o casas de alquileres baratos para esta clase de expediciones”, cuenta.

Otras oopciones

Los Cafés Literarios constituyen una buena opción en moneda nacional. Son lugares interesantes, con decoraciones muy agradables, donde siempre se puede  encontrar algún conocido, pasar un rato placentero, escuchar música o descubrir un buen libro.

Odelquis Yero Pino, jefa del Departamento Ideológico del Comité Provincial de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC), explica que el objeto social de la UJC es la atención a todos los jóvenes, sean militantes o no. En el último congreso de la UJC, Fidel habló sobre la importancia de fomentar el talento artístico, la recreación sana y la preocupación de saber en qué emplean los muchachos su tiempo libre.

“Existen proyectos encaminados a alcanzar esa meta como los Cafés Literarios, que están destinados a fomentar la cubanía. Llevan el color azul que identifica a la ciudad, están ambientados con música cubana y muestran la historia de esta infusión. En ellos es posible disfrutar de una lectura amena gracias al Club de Amigos del Libro”, agrega la dirigente.
Ofertas en moneda nacional

Los estudiantes universitarios tienen la oportunidad de pagar bajos precios por ir a discotecas como Le Select o El Duville, pero una vez dentro las bebidas son excesivamente caras. Las cervezas y los refrescos nacionales se encuentran por encima de su costo habitual y no están al alcance de la media de los alumnos.

Los especialistas del Centro de Estudios sobre la Juventud plantean que es necesario fortalecer y diversificar el concepto de recreación sana, el cual se encuentra restringido al baile y a la música. Por tanto, urge ampliar el abanico de posibilidades de entretenimiento. Así que, en colaboración con la Dirección Nacional de la UJC, se proponen diseñar proyectos recreativos más próximos a los gustos y preferencias de este sector de la sociedad.

“La ciudad ha creado una serie de espacios para los jóvenes. Algunas de estas ofertas son el Salón Rosado de la Tropical que funciona de martes a domingo con variedades de música y orquestas de primer nivel. El Maxin Rock es otra buena opción para quienes gustan de este género. Los Jardines de la Tropical, en coordinación con el Parque Metropolitano, brindan una propuesta de música fusión. Las galerías de arte exhiben todos los meses obras de artistas importantes”, declara Teresita Domínguez, subdirectora de la Dirección Provincial de Cultura de Ciudad de La Habana.

Por su parte, Ana piensa que las opciones son pocas y caras porque “en La Tropical, en Los Jardines y en los conciertos cobran  20 pesos c.u.p solo por tener acceso al lugar. Sin embargo, en el Balneario Universitario, situado en Primera y 42, cobran dos o cuatro pesos en moneda nacional por la entrada, pero las ofertas gastronómicas son equivalentes al importe en c.u.c.”

“Los precios de las entradas son altos porque responden a los impuestos por el costo de los grupos y en relación a las ofertas gastronómicas, los precios vienen establecidos así por el Ministerio de Comercio Interior”, explica la subdirectora de la Dirección Provincial de Cultura.

“Hay lugares buenos que no se conocen por falta de promoción.  Muchas veces me entero de la programación de las propuestas culturales por correo electrónico o gracias a los sueltos que reparten en la calle, pues en la televisión anuncian las carteleras muy tarde en la noche o el mismo día en que se realizan las actividades. Entonces, no da tiempo a ir”, aclara Ana.

Sobre este planteamiento, Teresita Domínguez explica que la divulgación es otro problema, no siempre los medios promueven la información que se les envía y resulta un proceso complicado por la cantidad de instituciones existentes en la capital y las prioridades del momento.

“El programa Donde va La Habana y el sitio web Kewelta Habana, pudieran ser televisados en canales de mayor audiencia o publicados en la prensa, respectivamente, porque son trabajos concebidos para difundir las carteleras culturales de la capital”,  propone la ingeniera informática. 

Comenta Ana Rosa, la especialista de la Dirección de Programas Culturales, que existen espacios de calidad con propuestas sólidas. En las salas de teatro Adolfo Llauradó, Bertolt Bretch y Mella se muestran obras en los horarios inhabituales de nueve a once de la noche.

“En cuanto a la música, a partir de las doce de la noche, en los cines Acapulco y Riviera se ofrecen conciertos con grupos de pequeño formato. También presentamos peñas de varios trovadores en  el jardín de la Pérgola. Estas actividades están dirigidas a un público heterogéneo, diverso y se planifican  de acuerdo con las expectativas de cada grupo”, precisa la especialista.

Viernes, sábado y domingo

“Renecito de la Cruz ideó este espacio para recitar, hacer cuentos y disfrutar de los trovadores porque los domingos a las siete de la noche, no hay muchos lugares a donde ir. En un tiempo tuvo calidad, pero ahora, asisten personas con quienes resulta difícil compartir, pues no están atraídas por esta clase de actividades. La organización del proyecto se nos ha ido de las manos y se ha convertido en un punto de encuentro para pasar un rato, sin ningún interés cultural”, cuenta Alina Molina, actriz de la compañía Mefistos Teatro y fundadora del proyecto de la Casona de Línea.

El Maxin Rock es una nueva propuesta para quienes gustan del Rock & Roll. La entrada es en cinco pesos moneda nacional. Los conciertos de grupos de moda y las comodidades del local son una excelente combinación para brindar a quienes disfrutan de este tipo de música.

“En el Maxin Rock se esmeraron. Es amplio, tiene buen audio, aire acondicionado, mezclan bien a los grupos tradicionales y de nueva creación, presentan distintas vertientes dentro del mismo género, han invitado a músicos uruguayos, españoles, mexicanos, pero carece de promoción. Allí también radica la Agencia Cubana de Rock, que debería hacer compilaciones en discos para darle publicidad en la radio”, considera Carlos Tejera, técnico medio en Telecomunicaciones.

La Sala Atril es un proyecto joven, donde se presentan en un espacio fijo a trovadores como Frank Delgado, Polito Ibañez, Raúl Paz, David Torrens y Kelvis Ochoa. 

“La entrada a la Atril cuesta 25 pesos en moneda nacional los jueves y viernes, pero dentro del local los precios son muy altos. El agua, el refresco y la cerveza valen 1.65 c.u.c, aunque otras discotecas tengan iguales precios, no significa que estén bien puestos”, analiza Josué Labaut, estudiante de 24 años de la carrera de Ciencias de la Computación, de la Universidad de La Habana.

Araceli Fernández, directora económica del teatro Karl Marx, explica: “Sabemos que el público está inconforme con los precios de las ofertas  gastronómicas, pero éstos son equivalentes a los de otros centros nocturnos. Además, actualmente no ganamos nada por la actuación de los artistas, solo recaudamos 800 pesos c.u.p por cada función. No es posible poner el cover en moneda nacional y, al mismo tiempo, bajar el costo de las bebidas. Debemos probar poco a poco, para encontrar soluciones viables porque el pago del equipamiento y de su mantenimiento es caro”.

¿Mirarlos con lupa?

Para ayudar a los jóvenes hay que comprenderlos. Es necesario saber  hacia dónde se mueven sus intereses personales, los problemas que enfrentan, qué piensan y a qué lugares prefieren ir. Los investigadores del Centro de Estudios sobre la Juventud realizan indagaciones para encontrar respuestas a estas interrogantes.

“Los estudios realizados en esta institución están encaminados a saber hacia dónde se mueven los jóvenes. Luego, son presentados a la Dirección Nacional de la UJC y analizados en programas de radio y televisión,  en espacios de debate juvenil o de intercambios científicos”, informa Natividad Guerrero, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud.

Cuba tiene limitantes económicas, pero también existen  autolimitantes de las personas. Es importante educar los gustos e inclinaciones  de los niños, para que cuando maduren sean capaces de divertirse en disímiles ambientes y disfruten de toda clase de recreación.

Durante el transcurso del año se celebran variadas actividades culturales que cuentan con la aprobación del público, como los Festivales internacionales de Cine, la Bienal de La Habana, las Romerías de Mayo, los carnavales. Sin embargo, aún no se satisfacen todas las demandas. Los jóvenes reconocen que existen  espacios de diversión, solo piden ampliar la variedad y que las ofertas estén acordes a sus niveles adquisitivos, pero siempre será imprescindible conocerlos para complacerlos.

MUESTRA RESULTADOS POSITIVOS TRATAMIENTO CON CÉLULAS MADRES

MUESTRA RESULTADOS POSITIVOS TRATAMIENTO CON CÉLULAS MADRES

La medicina regenerativa impidió la amputación de piernas y disminuyó la insuficiencia arterial crónica en personas con afecciones severas.                           

LÁZARO GONZÁLEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Más de 600 pacientes cubanos fueron beneficiados hasta la fecha (2009) con el implante de células madres obtenidas de médula ósea o de sangre periférica, informó el doctor Porfirio Hernández, vicedirector de Investigaciones del Instituto de Hematología e Inmunología (IHI).

La medicina regenerativa se aplica en las especialidades de ortopedia y traumatología para tratar enfermedades como fracturas óseas, la necrosis de los huesos de la cadera y el fémur, y en cardiología para tratar la insuficiencia arterial crónica, destacó el también presidente de la Comisión Cubana de Terapia Regenerativa.

Con los implantes impidieron la amputación de las piernas a cerca del 80 por ciento de los pacientes con dificultades en la circulación de la sangre por lesiones isquémicas severas, que requerían de este procedimiento y  disminuyeron, además, los dolores durante la marcha.

El tratamiento también mostró resultados relevantes en la disminución de la insuficiencia arterial crónica, lo cual  hace de  Cuba el primer país de la región en utilizar este método que se aplica en Pinar del Río, Cienfuegos y Villa Clara desde el 2002, agregó.

Las células madres adultas se emplean, asimismo, en la reparación de lesiones medulares y el tratamiento de la parálisis cerebral, en las lesiones de córnea en la especialidad de oftalmología. Pronto, se atenderá la artritis de rodilla.

La utilización de las células madres no solo regenera los tejidos dañados, sino forma otros, a fin de restablecer una función normal; este procedimiento ha sido probado con éxito en animales, y los estudios plantean que mediante él es posible combatir dolencias incurables como el cáncer, Parkinson, Alzheimer, diabetes, infartos del miocardio, esclerosis múltiple, entre otras.

En Cuba, las primeras aplicaciones de la medicina regenerativa datan de 1985, año en que el Instituto de Hematología e Inmunología realizó los primeros trasplantes de médula ósea en pacientes con leucemia.
Pie de foto: Las muestras de células madre son analizadas en el laboratorio.

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¡MAESTRA DE TODOS!

¡MAESTRA DE TODOS!

María Dolores Ortiz, Doctora en Ciencias Filológicas, lleva casi medio siglo dedicada a la enseñanza. En ese largo camino en el magisterio, también se desempeñó como jefa del Departamento de Español de la Sección Básica del Varona: “El tiempo en el Pedagógico es la etapa de creación más importante de mi existencia”.

LORENA SÁNCHEZ GARCÍA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Personaje célebre de nuestra era, posterior a la Edad Media y a la Revolución Francesa. De los siglos XX y XXI cubanos. Una mujer consagrada a su profesión. Fundadora y Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Por los tantos años de incesante labor es hoy, Heroína Nacional del Trabajo de la República de Cuba.

La novia de Holguín, así conocen en todo el país a la Doctora María Dolores Ortiz, quien cada lunes, por más de tres décadas, entra sin permiso a nuestros hogares, siempre dándonos un consejo: Escriba y lea. Con este programa habitual de la Televisión Cubana, no solo es maestra en el restringido espacio del aula, sino para todo el pueblo.

Actualmente es asesora del Ministerio de Educación Superior (MES),  donde se dedica, en especial, al aspecto docente y a la extensión universitaria. Ahora, la Doctora Ortiz me recibe en su oficina para conversar sobre el sector al cual ha dedicado casi medio siglo.

-¿Por qué la pedagogía?

En realidad, yo estudié Filosofía y Letras, pero siempre con la decisión de dedicarme a la docencia. Además, en aquellos tiempos la pedagogía era, prácticamente, el único perfil ocupacional existente para los graduados en  mi especialidad.

-Son casi cinco décadas. En todo

este tiempo, ¿cuál ha sido su mayor

satisfacción? ¿Qué anécdota

le resulta inolvidable?

El mismo hecho en sí de haber escogido esta profesión se convierte en una enorme satisfacción. Realmente no me puedo concebir apartada de las tareas de la educación. Soy profesora, siento un orgullo inmenso por eso.

Anécdotas tengo muchísimas, no resulta fácil escoger alguna. Tal vez la más gratificante ocurrió en el Varona. Recuerdo que una de mis alumnas dio a luz pocos días antes del examen final y yo cuidé a su bebito por todos los pasillos, para que ella realizara su prueba tranquilamente. Siempre tuve excelentes relaciones con los estudiantes. Logré una buena comunicación, un respeto total, que  se mantiene.

-Ya en la jubilación,

¿conserva vínculos con el aula?

Ahora no puedo dar clases por problemas en las cuerdas vocales. En ocasiones, imparto alguna conferencia, participo en los tribunales de doctorado con sede en la Universidad de La Habana o soy tutora de tesis. No quiero quedarme en casa sin realizar algo productivo, pues detesto el ocio. Prefiero ser útil hasta el último momento.

-No necesitó de una tesis

para abrazar el doctorado

en Ciencias Filológicas…

Hacía un estudio sobre problemas pedagógicos de la Educación Superior en la antigua República Democrática Alemana, cuando se decidió que a un grupo de personas, con méritos suficientes por su trabajo docente e investigativo, se les concediera el reconocimiento directo del doctorado. No tuvimos obligación de defender una tesis, pues se hizo el otorgamiento por nuestros expedientes.

No solo fue para destacar la labor de los profesores, sino también por el interés en comenzar a formar doctores en el país, por lo que necesitábamos personal suficiente y capacitado para crear los tribunales.

En el año 1961 comenzó la Campaña de Alfabetización, se conformaron las Brigadas Conrado Benítez y el pueblo cubano se vio inmerso en una Revolución Educacional. La profesora María Dolores Ortiz fue una de las tantas mujeres que sacrificaron su hogar y dieron el paso al frente para cumplir con la difícil misión. Emocionada, comenta sobre su experiencia.

“Ese es uno de mis grandes orgullos. Naturalmente, en aquellos primeros años de Revolución los padres estaban renuentes a separarse de sus hijos, sobre todo, de las muchachitas y, por esta razón, algunos profesores nos comprometimos a ir con nuestros estudiantes adonde se asignara. Así me enrolé en las Brigadas Conrado Benítez.

“Pasamos primero una semana en Varadero, allí existía un campamento para los alfabetizadores donde nos entrenaron en el uso de la cartilla y el manual. Aprendimos a armar el farol y a prepararnos psicológicamente para la tarea que emprenderíamos. Ya muchos maestros como yo conocíamos cómo era la vida en el interior del país, pero los muchachos de la capital nunca habían salido de ella. Para algunos fue un impacto enorme presenciar la realidad de nuestros campos, así supieron por qué era necesario una Revolución, una Reforma Agraria y una Campaña de Alfabetización.”

-Hacia el año 1972 surge el

Destacamento Pedagógico Manuel

Ascunce Domenech, ¿cuál fue

su aporte en el mismo?

Se formaron cinco contingentes en 1972. Tuve la dicha y la responsabilidad de organizarlos. Yo trabajaba a medio tiempo en el Varona y el otro lo pasaba como cuadro semiprofesional del Partido en la Universidad de La Habana. Después, cuando el Pedagógico se separó de la misma, colaboré directamente con el Destacamento impartiendo clase en el Instituto Preuniversitario de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, donde radicaba. Ahí estuve dos cursos hasta que el Ministerio de Educación me solicitó y el compañero Fernández, quien para entonces era el Ministro, autorizó el traslado para el MES, pues este se formó con profesores de distintas facultades.

-¿Cómo fue su tránsito por

el Pedagógico Varona?

Durante la época en que trabajé en el Instituto, se organizó un curso de formación para profesores de secundaria. El alumnado del mismo fue seleccionado por las direcciones municipales como los mejores de sexto grado. Esa era la promoción. Con la experiencia de una docencia exitosa, ellos pasaban un año en la Universidad y al siguiente daban clases en las escuelas recién creadas. Fue una idea muy buena.

La Decana del Varona, la Doctora Dulce María Escalona, me nombró Jefa del Departamento de Español de la Sección Básica. Tuve que organizar los programas, buscar los profesores, las bibliografías…, en fin, todo lo necesario al iniciar un proyecto.

El claustro reunido era excelente. Muchos provenían de la antigua Escuela Normal para Maestros, otros trabajaban directamente con la Decana, pero a causa de las elevadas matrículas, tuvimos que seleccionar a los mejores alumnos de ese curso y completar las plantillas. 

-En su Departamento de Español,

¿cómo se  efectuó la selección?

No sé los demás, pero en el que yo dirigía para llegar a ser maestro debían enfrentarse a un examen de oposición organizado por nosotros. Quien aspiraba a trabajar en la cátedra se presentaba a una entrevista y, luego, impartía una conferencia de acuerdo con el programa de estudio. Así se determinaba si poseía o no condiciones para ser profesor del Instituto.

-Para la Educación Cubana, ¿qué

significa el Pedagógico Varona?

En general, todos los pedagógicos son importantes y necesarios. Del momento en que estamos hablando, ellos hicieron frente, por primera vez en la historia educacional de la nación, a la formación profesional de los maestros de secundaria básica. Eso no se había hecho nunca. Es propiamente una obra de la Revolución.

-Como todos los maestros cubanos,

conoce la importancia del aprendizaje

para el desarrollo intelectual de las

personas, ¿qué cree de los programas

internacionalistas Yo sí puedo

y Yo sí puedo seguir?

Eso sí es extraordinariamente valioso, pues el mundo necesita quitarse las cadenas de la ignorancia. Esto solo se puede alcanzar por medio de la cooperación, y la máxima expresión de la misma la constituyen los métodos educacionales en otras regiones del planeta.

La importancia de la alfabetización radica en poder actuar de manera independiente y responsable, sin ser engañado, pues te guías por los conocimientos adquiridos y realizas un análisis profundo de las cosas. Pero, sobre todo, reside en la conciencia alcanzada de que no basta con aprender, sino continuar, porque está comprobado: quien no sistematiza los estudios, al poco tiempo regresa a su antigua condición, se le olvida todo lo aprendido.

-La educación cubana, con el triunfo

revolucionario en 1959, pasa a ser

gratuita para todos los ciudadanos.

Actualmente, ¿cuáles son las diferencias

existentes entre nuestro sistema

educacional y el de otras naciones?

No conozco el sistema educacional de ningún país, excepto el nuestro. Por esto me resulta complejo realizar una comparación, pero Cuba es el único con toda su población en edad escolar, es decir, entre los cinco y 16 años en un primer nivel, y en un segundo hasta un poco más de los 20. A cada uno los tenemos en instituciones. Ahí radica nuestro mayor logro. Oras regiones, no solo del Tercer Mundo sino también las desarrolladas, no poseen dichas características.

La Doctora, además de ser una reconocida educadora, incursiona en la radio y en la televisión. Es autora de libros como La Educación Superior en Cuba, En mitad de cien caminos y Testimonios de la Colección Obras y Apuntes de Camila Henríquez Ureña. Todos aportan enormes valores a la sociedad y al sector educacional. Hoy confiesa sus planes para el nuevo año, en materia de publicaciones venideras.

“Estoy inmersa en  una investigación sobre textos poco conocidos de la vida y obra de Dulce María Loynaz. Dicha indagación no la he concluido porque el local donde funciona la Academia Cubana de la Lengua está en restauración y no puedo consultar los archivos ni las actas antiguas. Esto será publicado o, al menos eso espero, durante el 2009.”

En su vida, la lectura ocupa un lugar cimero y entre su literatura preferida se encuentra la poesía y la narrativa. De los libros de cabecera cita los del Apóstol José Martí, los de Alejo Carpentier y los del colombiano Gabriel García Márquez. Con el propósito de concretar esa pasión, desde 1990, preside el Movimiento Amigos del Libro.

“En la lectura radica la base fundamental de la sabiduría. No se puede ser culto sin antes leer bastante. Lo he dicho en diversas ocasiones, la vida entera no alcanza para leer y aprender todo lo necesario. Es decisiva en aras de  alcanzar un alto nivel profesional en la especialidad ejercida y esto queda validado en la preparación del personal docente, el médico, el ingeniero, arquitecto…de todos. Se debe leer para  formar un lector común.

“Para ese lector asiduo que lo hace por entretenimiento, placer y disfrute de sus horas libres, la literatura constituye una de las tantas maneras de conocer el mundo y al ser humano. Como todos trabajamos en grupos, en especial, los educadores, necesitamos conocer al hombre en su sentido genérico, pues estamos en constante interacción con él. Nosotros somos quienes lo formamos, pero debemos saber sus características, lo cual solo se alcanza mediante la lectura.”

-El próximo 3 de julio (2009) el

Pedagógico Enrique José Varona

cumple 45 años de creado. Después

de tantos años alejada de los pasillos

y las aulas del Instituto, ¿qué

importancia le concede en su vida?

Considero que el tiempo en el Pedagógico es la etapa de creación más importante de mi existencia. Allí me convertí en maestra de futuros educadores. Realmente son inolvidables los años transcurridos en el Varona. Me fui no por gusto propio, sino por necesidad de la educación del país. No dudo en decirlo ni un solo segundo: hoy todavía estuviera impartiendo clases en él y lo haría con muchísimo placer.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer  las experiencias de la Doctora María Dolores Ortiz durante el medio siglo de trabajo frente a las aulas, como fundadora y Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Indagar el por qué de su elección por la pedagogía.   Conocer la importancia que tiene para ella el Pedagógico Varona, al ser una de sus fundadoras y Profesora de Mérito. Saber su opinión sobre la evolución del proceso educacional cubano.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Original.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-De exploración; 2-Informativa; 3-Informativa; 4-De exploración; 5-Informativa; 6-Directa; 7-Informativa; 8-De opinión; 9-De opinión; 10-De opinión; 11-De exploración.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Doctora María Dolores Ortiz, entrevistada; Doctora Ivón Blanco, amiga y colega de la misma (fuentes directas).

LOS CIEN DE LOLITA

LOS CIEN DE LOLITA

De su vida centenaria, la pedagoga Dolores de Zayas Ávila ha dedicado 80 años a un magisterio que trasciende las aulas para insertarse en el hecho cotidiano e irrepetible de amar con total felicidad. En el pasado siglo, los suyos fueron los primeros libros cubanos de kindergarten que se publicaron en el país.  

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Cuando le pedí que interpretara una pieza al piano, pausadamente extendió las aladas manos y ejecutó el Himno Nacional, una y otra vez, siempre que Aldo necesitó reintentar una foto de ese momento mágico en que en las nostalgias volvían a las aulas de kindergarten en el Camagüey natal.

Dice Rita, la hija, que nunca dejó de tocar la sagrada convocatoria de los cubanos en sus tiempos de maestra de prescolar y aún ahora, en el jubileo de cien años de venturosa existencia, en las veladas familiares la retoma con asiduidad. 

No quiere que le digan Dolores, porque es nombre demasiado diamantino para una mujer como ella que ha ofrecido tanto amor y felicidad, y le viene perfecto el Lolita de Zayas Ávila a su figurilla de alabastro, espigada, gentil, de persona cultivada en los apegos de la alta educación. 

Debe ser fascinante llegar a la centuria con la buena memoria del tiempo vivido y no puedo evadir la indiscreción de preguntarle cómo lo ha logrado. Echa hacia adelante el torso, con suma finura, y comenta: "He hecho una vida tranquila, feliz, con ocupaciones bellas. Me ayudó mi profesión, porque educar niños es algo maravilloso y ellos me inspiraron no solo en la salud mental, sino también en la física. Cada etapa de mi vida la he disfrutado con paz, dada al amor a la familia, a los pequeños, a la educación, la cultura, y la Patria". 

Desde que terminó los estudios magisteriales en la Escuela Normal de Kindergarten de La Habana e inició el camino de la pedagogía en la tierra agramontina en 1922, han transcurrido 80 años, y se halle frente a la clase o no, su paradigma ha sido un magisterio que trasciende las aulas para insertarse en el hecho cotidiano e irrepetible de amar con total felicidad. 

Le pregunto qué ha significado educar a niños en edad tan importante y temprana como la prescolar. Le gusta un cuestionamiento que la hace sentir plena profesionalmente: "Para ser maestro lo que hay que sentir en el alma, por encima de todas las cosas, es amor. Un niño es como una gota de rocío sobre un pétalo de rosa. Hay que tratarlo con cuidado especial y la maestra tiene que ponerse al nivel de su inteligencia y facultades. Cuando yo estoy con los pequeños, me siento niña también: vivimos y suspiramos juntos, deseamos lo mismo. Todos los conocimientos que van adquiriendo no solo son para la mente, van hasta el alma". 

Dice enfáticamente que en el pasado siglo, los suyos fueron los primeros libros cubanos de kindergarten que se publicaron en el país. Es una colección cuyos títulos de por sí dicen sus razones: Mi primer libro, Mis primeras lecturas, Mis primeros trazos, Desfile de colores y Jugar y contar, los cuales, según expertos, fueron para la época avanzados por su concepción pedagógica y países como España, México y Panamá los reeditaron en varias oportunidades. 

"Pensaba que no estaba completa la pedagogía del prescolar y cuando salía de clases, notaba que faltaba algo para completar la educación de los escolares, que tuviera que ver con el ejercicio manual, mental, educativo y moral. Por eso, llegaba a casa y empezaba a escribir lo que me hacía falta en el aula", precisa la maestra, Miembro de Honor de la Asociación de Pedagogos de Cuba. 

Alumnos de Lolita recuerdan su clase como una perpetua fiesta: "He pasado la vida jugando y cantando con mis alumnos. A los niños de esa edad les es indispensable la música y el juego, porque cantando aprenden más rápido que hablando, y jugar es su medio natural para la enseñanza. No pueden faltar los cuentos para despertar y acrecentar la fantasía". Una frase la define: "Volar como mariposa, saltar como rana...". 

En su larga carrera como pedagoga, dos momentos le fueron entrañables: el paso por la Escuela Normal para Maestras de Jardines de la Infancia, de Camagüey, donde impuso su huella en la cátedra de Juegos Maternales y escribió un libro, y el Colegio Zayas, de la familia, donde según Rita, también alumna, "señoreó el civismo, el patriotismo y el respeto a la vida y obra de José Martí. En aquel colegio tuvo una calidad científica la enseñanza, y se promovió la formación de un pensamiento antidogmático con altos valores de cubanía; fue el germen, además, del Ballet de Camagüey". 

No quiero agobiarla con muchas preguntas. Sé de su fatiga cuando la conversación es prolongada. Por eso, ya casi en la despedida y después de ver diplomas y fotos que evocan su hacer en la Campaña de Alfabetización, como abuela destacada, miembro de un círculo de abuelos, o esa vuelta una y otra vez al afecto de familiares y amigos, le pregunto qué ha significado ser pedagoga.

Niega con la cabeza y responde quedo: "Yo he hecho pedagogía sin darme cuenta, he funcionado paso a paso y día a día entre los niños, pero no porque me hiciera del oficio, sino porque simultáneamente vivía también jugando y cantando con ellos". 

Al término, ¿le queda el alma satisfecha?: "Todos mis deseos están cumplidos... y a veces pienso que no merezco tanto. Mi vida ha sido natural, cotidiana. ¿Por qué tanto?". 

 

¿QUÉ ES UN EDITOR?

¿QUÉ ES UN EDITOR?

ELIO DELGADO LEGÓN,
Periodista y editor de la Agencia de Información Nacional,
Cortesía para Isla al Sur.

Muchas veces me he preguntado qué es un editor. Después de casi 30 años realizando esa labor, aún no he encontrado una definición académica que me satisfaga completamente.

Consultado el diccionario de la Real Academia Española, la primera definición de editor es: el que edita. Otra definición más completa es: Persona que publica por medio de la imprenta u otro procedimiento una obra, ajena por lo regular, un periódico, un disco, etc., multiplicando los ejemplares. Y también, persona que edita o adapta un texto.

Ahora bien, existe el editor de libros y el de prensa, y entre uno y otro hay algunas diferencias, tanto en su contenido de trabajo como en su preparación.

En ambos casos, hay algunas materias que deben ser conocidas en profundidad, como la Gramática, la Sintaxis, la Ortografía, los signos de puntuación y un uso amplio del vocabulario.

El editor de libros requiere además otra preparación a la cual no me voy a referir, pues no es mi objetivo.

En cuanto al editor de prensa, que es el que nos interesa en este caso, además de toda esa preparación en cuanto al uso del idioma, requiere una actualización constante en todos los temas que se le puedan presentar en su trabajo. No concibo un periodista, pero mucho menos un editor, al que no le interese estar informado sobre cualquier tema, ya sea política, economía, ciencia, deportes, cultura, etc.

Un editor de prensa tiene que enfrentarse constantemente a todos esos temas y, aunque no sea un especialista en ninguno de ellos, debe tener suficiente nivel de información para detectar un nombre incorrecto de una personalidad de cualquier ámbito, una cifra fuera de lo normal, una unidad de medida mal utilizada, un dato histórico colocado en una fecha incorrecta, el nombre de una organización u organismo mal escrito, un cargo erróneo; en fin, un sinnúmero de incorrecciones que deben ser corregidas.

Ahora bien, no existen cursos de preparación de editores. El editor, para hacer un trabajo eficiente, tiene que afrontar una superación permanente. En primer lugar, tiene que ser un lector insaciable, sobre todo de la prensa, sin desdeñar ningún tema, aunque no sea de su interés desde el punto de vista informativo. Puede que no le guste el deporte, pero debe mantenerse informado de lo que sucede. Tal vez no entienda mucho de los temas económicos, pero tiene que tratar de conocer, al menos lo fundamental.

Aunque haya estudiado Historia, debe leer lo que se publica en la prensa sobre el tema. En fin, nada debe ser ajeno para un editor de prensa. Y si le queda algún tiempo libre, debe leer buena literatura, pues eso siempre amplía el horizonte.

En otras palabras, el editor tiene que ser un autodidacta, disciplinado y consciente de su responsabilidad, si pretende realizar un trabajo eficiente.

A los reporteros y redactores, por la premura con que generalmente trabajan, se les escapan numerosos errores. A veces, eso ocurre por falta de revisión, porque confían en que el editor detectará cualquier error. Sin embargo, el que así actúa está corriendo el riesgo de que un editor distraído o no bien preparado, le publique el gazapo y se perjudique el prestigio del periodista y de la publicación en cuestión.

Para tener una idea de la diversidad de problemas que se pueden presentar en un trabajo periodístico y que el editor debe detectar, citaré algunos ejemplos de los que he visto más recientemente.

En una información del martes 14 de junio se afirmaba, refiriéndose al juicio de Los Cinco, que el jurado no aceptó muchos argumentos atenuantes de la defensa y sí todos los agravantes de la fiscalía y después dictó sentencias desproporcionadas… El jurado no tiene nada que ver con ninguno de esos aspectos, ni dicta sentencias. Sólo declara al acusado culpable o no culpable de los cargos que se le imputan. Por lo tanto, en lugar del jurado debió decir la jueza, que es quien dirige el juicio y dicta sentencia.

En otra información del domingo 12 de junio decía que el desembarco del Granma ocurrió en diciembre de 1957. También en fecha reciente, salió una información en la que se mencionaba a Julio Muriente, dirigente del Movimiento Independentista Hostosiano, de Puerto Rico, pero en la información decía Julio Murientes… del Movimiento Independiente Hostosiano. Además de la S en el apellido, no es lo mismo un movimiento independiente que independentista.

He puesto estos tres ejemplos, todos recientes, para que se tenga una idea de la responsabilidad que entraña la tarea de un editor, aunque en mi opinión, el primer editor de un trabajo periodístico debe ser el propio autor.
Resumiendo: el editor tiene que partir de cuestionar todos los datos que se le presentan, nombres, cargos, fechas, cifras, etc. Debe darle corrección al texto periodístico para que sea preciso e inteligible para el lector; revisar también la ortografía, la gramática, la sintaxis y asegurarse de que el contenido es correcto. Para cumplir cabalmente su cometido, el editor debe  hacer uso, además, de tres herramientas fundamentales que tiene a su alcance: el diccionario, la Internet y el sentido común.