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Isla al Sur

SALVEMOS LAS ESPECIES ENDÉMICAS

SALVEMOS LAS ESPECIES ENDÉMICAS

La conservación de animales en peligro de extinción tiene prioridad en el Zoológico Nacional.

Texto y foto:
LILIBET ENRÍQUEZ INFANTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con el objetivo de preservar las especies en peligro de extinción, el Zoológico Nacional de Cuba desarrolla un proyecto de conservación, incluyendo entre sus métodos la reproducción In Vitro.

Esta última es una técnica muy compleja y con muchos riesgos, en la que se fecundan ovocitos con espermatozoides en un laboratorio y los embriones obtenidos se depositan en el útero de la hembra.

El procedimiento resulta altamente costoso, causa fundamental por la cual solo ha sido utilizada en zoológicos cubanos en escasas ocasiones y a modo de prueba, con la intención de emplearlo para evitar la desaparición de especies endémicas exhibidas en los parques.

Otra técnica destinada a este fin es la reproducción natural, donde juega un papel primordial el cuidado de los especialistas a las hembras preñadas, y ha dado valiosos resultados en ejemplares como el cocodrilo cubano, la jutía conga y los monos araña.

El Zoológico de la Avenida 26 está también integrado al plan de conservación y su mayor logro reproductivo se halla en los primates, pues mantiene la primera colonia de chimpancés en cautiverio en zoológicos, desde 1965, aseguró Jorge Hernández, médico veterinario y vicedirector técnico del parque.

El intercambio de animales y conocimientos con especialistas de otros países como Argentina, es otra estrategia utilizada para mejorar la calidad de exhibición, con especies que han ido desapareciendo y son muy difíciles de adquirir, comentó la licenciada Marta Llanes Torres, bióloga.
Pie de foto: Ejemplar obtenido mediante reproducción natural.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Para qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuente: No documental.
Fuentes: Lic. Yoisy Martínez, bióloga. Lic. Marta Llanes Torres, bióloga. Jorge Hernández, médico veterinario. Lic. Raúl Campo, microbiólogo.
Primer valor noticia: Repercusión.
Otros dos valores noticia: Novedad. Curiosidad.
Tipo de noticia: Ligera.

 

EL ANILLO

EL ANILLO

-Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar?, ¿qué puedo hacer para que me valoren mas?

El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después..., y haciendo una pausa agregó: Si quieres ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E... encantado, maestro, titubeó el joven, pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas. Bien, asintió el maestro, se quitó el anillo y dándoselo al muchacho, agregó: Toma el caballo que está allá afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.

El joven tomó el anillo y partió

Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo. Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta a la cara y solo un viejito fue tan amable como para explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla  cambio de un anillo.

En afán de ayudar, alguien ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenia instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien personas, abatido por su fracaso, montó en su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.

Entró en la habitación.

-Maestro -dijo-, lo siento, no se puede conseguir lo que me pidió. Quizás pudiera conseguir 2 ó 3 monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto al valor del anillo.

-¡Qué importante lo que dijiste, joven amigo!, contestó sonriente el maestro. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete a un joyero. ¿Quién mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.

El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro que si lo quiere vender ya, no puedo dar más de 58 monedas de oro por su anillo

-¡¡¡58monedas!!!, exclamó el joven.

-Sí, replicó el joyero, yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé..., si la venta es urgente...

El joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate, dijo el maestro después de escucharlo.

-Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única, Y como tal, solo puede evaluarte un verdadero experto. ¿Qué haces pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.

Todos somos como esta joya, valiosas y únicas, y andamos por los mercados de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.

 

SANTA JUANA DE LAS OVAS

SANTA JUANA DE LAS OVAS

Aunque para muchos el poblado vueltabajero «está en el mapa por estar», su historia desmiente tales comentarios.

Texto y fotos:
KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Nunca quise que llegara el primer día de curso en el preuniversitario y en la Universidad, a pesar de que me gustaba mucho la escuela. Ese era el momento en que comenzarían aquellos interrogatorios insoportables: ¿Cómo te llamas? ¿Dónde trabajan tus padres? ¿Tienes novio? Y la pregunta que se las traía: ¿Dónde vives?

A veces no respondí o sencillamente cambié el tema. Pero siempre estuvieron los curiosos que, de una u otra forma, se las ingeniaban para averiguar mi paradero. “Soy de Las Ovas”, decía finalmente. -¿De las qué…? -¿Y dónde queda eso? -¿Acaso tu pueblo está en el mapa?

Era un “chucho” constante: -¿Cómo le dicen a ustedes? ¿Óvulos u ovarios?, se burlaban unos. -¡Pero allí todo tiene el mismo nombre! Cafetería “La Ovas”, cine “La Ovas”, peluquería “La Ovas”, bodega “La Ovas”, agregaban otros. -¡Ah, y hay una sola carretera!, y así sucesivamente.

Santa Juana de las Ovas, o Las Ovas, como la nombran sus 6 130 habitantes, es una comunidad de 76, 2 kilómetros cuadrados y pertenece al municipio Pinar del Río, en la más occidental de las provincias cubanas, precisó Omar Ajete, presidente del Consejo Popular. Limita al norte con La Conchita, al sur con Briones Montoto, al este con Puerta de Golpe y al oeste con el reparto Hermanos Cruz.

Según investigaciones realizadas por Mayda Hernández, ex directora de la Casa de Cultura “Benigno Redonet” de la zona vueltabajera, y Carmen Lluch, periodista de Radio Guamá, Las Ovas debe su nombre a la hacienda “Santa Juana de Las Ovas”, enclavada en el terreno que actualmente ocupa el poblado, perteneciente, hacia 1830, a Don Francisco Hidalgo Gato. Fue nombrada así debido a las plantas oriundas de la zona, abundantes en lagunas y embalses.

En un artículo publicado por Carmen Lluch en la revista digital cubana Ecured, revela que Las Ovas ya existía desde antes del siglo XVII, pues fue mercedada el 7 de marzo de 1598, con el nombre de Santa Juana de Las Ovas, a Doña Encarnación Téllez. En 1719 integró uno de los 26 barrios del Partido de San Rosendo, en Pinar del Río. Alrededor de 1930 conformaría, incluso, dos asentamientos poblacionales debido a su crecimiento, los cuales tendrían 3 038 y 1 135 habitantes en 1940, respectivamente.

No obstante, muchos de los ovenses aún desconocen esa parte de la historia. María Elena Amaya, a pesar de vivir allí durante más de cinco décadas, es una de ellas: “¿De Ovas? No sé mucho. En la escuela no me enseñaron nada y a mis hijos creo que tampoco. Me gustaría aprender, por supuesto.”

Armando el rompecabezas

A pesar del desconocimiento de los pobladores, las investigaciones realizadas develaron que varios vecinos de Las Ovas se vincularon al núcleo insurreccional de Pinar del Río, incluso antes de constituirse el Club del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y estuvieron en contacto con su Dirección Nacional. Su Delegado en Cuba era Juan Gualberto Gómez, quien visitó el caserío en abril de 1890 mientras desarrollaba actividades conspirativas.

Ello posibilitó la recepción de armas en la localidad para la Guerra Necesaria. El viñalero Nemesio Azcuy, fue el enlace entre la dirección nacional del movimiento insurreccional, las recibió en La Habana y, posteriormente, las envió por ferrocarril, en abril de 1894, cuando el tren solo llegaba hasta Las Ovas.  Alfredo Porta las recogió  una vez llegado el Expreso Pulgarón a la estación. Posteriormente, el campesino Andrés Labrador y Eduardo Bernal, un emisario de Porta, enterraron las cajas en las cercanías del arroyo Covarrubias hasta el inicio de la contienda. 

Once meses después de comenzada la Guerra de 1895, el 24 de enero de 1896, Las Ovas exhibió en ella a su primer mambí: Román Escobar Vento, un analfabeto que a los 38 años dejó a un lado a su esposa y a los cuatro hijos para sumarse a la campaña comandada por Antonio Maceo en Occidente. El 4 de octubre del mismo año, murió combatiendo en la batalla de Ceja del Negro, en Viñales. “El pobre, se fue a luchar porque era la única forma de ganar dinero, y lo mataron enseguida. Eso lo sabe muy poca gente”, aseguró Mayda Hernández.

El 12 de septiembre de 1898, los generales, Faustino Guerra y Julián Betancourt, al frente de 4 000 hombres atacaron, en Las Ovas, un tren militar procedente de La Habana: “La guerra se hizo sentir en la zona con tanta fuerza que el primitivo caserío de Las Ovas fue destruido y sus pobladores quedaron desamparados. Quienes lograron sobrevivir al desastre iniciaron la reconstrucción del pueblo en 1899”, reflejó Carmen Lluch.

Sus primeros pobladores fueron las familias de Salvador Prats, José Bravo, Antonio Almiral, Luis Cubiñat, Agustín Pérez y de Fernando Bencomo. “Yo soy de los Bencomo que construyeron el pueblo. Ahora no te puedo decir con seguridad si Fernando era pariente cercano mío porque, imagínate, con la edad que tengo mi memoria no está muy buena. Pero todos los Bencomo de aquí somos familia”, aseguró Nereida Bencomo, nacida en Las Ovas hace 84 años.

Obras de la familia Almirall

Los hacendados de la zona necesitaban intercambiar mercancías para el buen desarrollo de los negocios. El deterioro de los camino impedía continuar haciéndolo con los medios de transporte existentes. Es así que el 16 de julio de 1893 llegó a Las Ovas el ferrocarril, utilizado, inicialmente, para trasladar el tabaco.

La familia Almirall, una de las más pudientes de la región, cedió un tramo de su finca para construir la vía férrea. A cambio de ello, cuando su hijo tuvo la edad requerida para trabajar, obtuvo un puesto en la estación central de Pinar del Río.

A este importante avance, se le atribuye también el nacimiento del árbol Trampa de mono. No abunda en Cuba y los estudios realizados suponen que, por su antigüedad, se coló una semilla entre la madera utilizada para construir el primer ferrocarril en ese pueblo. Actualmente, crece a la orilla de la línea ferroviaria.

“Nuez de mono -como también se conoce la planta- debe su nombre a la forma de la fruta, muy parecida a una vasija de comer. Sus semillas tienen un sabor dulce y un olor capaz de atraer a los animales. Cuando Carmen y yo realizamos la investigación, hablamos con varias personas que vieron florecer el árbol por última vez. Hace mucho tiempo eso no sucede. Es una mata muy vieja, rebasa los 120 años. El nombre no sé de dónde viene”, reveló Mayda.

“No entiendo cómo dicen eso de los monos, si en Ovas no abunda el animal. Una vez vino un circo y se escapó uno. Pero sería demasiada casualidad si hubiese ido a parar allí. ¡Dime tú! Mira, es la única explicación que yo le encuentro”, comentó Martha Pérez, natural del poblado pinareño.

“Lo de Trampa de mono no sé por qué es. Yo lo conozco por Cazuela de mono. Es del linaje de los Lecythidáceas, original de África. Abunda en América Central y Sudamérica. Según tengo entendido, en Cuba solo hay dos ejemplares, el de aquí y otro en Cienfuegos”, explicó Luis Enrique Polo, quien atiende el Patio de Excelencia Nacional de Las Ovas.

Por otra parte, la llegada del transporte al poblado también guarda relación con la familia Almirall. Aunque no se conoce con exactitud el año en que fue construida la vía, se sabe que fue obra de un ingeniero conocido por su apellido, Almirall. 

“Yo creo que fue en 1948, o más o menos por esos años, sí te aseguro que se hizo entre 1945 y 1950. Todavía me acuerdo, fue hecha a pico y pala, con piedras de rajón picadas a mano y traídas desde unas canteras situadas en la carretera de Viñales. Primero se cimentó la parte del entronque, y finalmente se terminó el otro pedazo restante”, señaló José Enrique Paíno, ovense de 77 años.

“Antes, lo que había era un terraplén, y ahora tiene tres metros de ancho más o menos. Durante el gobierno de Grau San Martín, en 1948, vino un ingeniero de La Habana, pariente de los Almirall que vivían aquí y realizó la obra. Después que la enrajonaron le echaron la macada”, aseguró Alejo Vento, miembro de la célula del movimiento 26 de Julio que operaba en Ovas.

¿Parranderos? ¡Hasta los católicos!

Cuando en Las Ovas aún no existía la Iglesia Católica, se efectuaban celebraciones de carácter religioso. Entre ellas, las procesiones realizadas a San Rosendo, a San Guillermo o a la Virgen de la Caridad del Cobre, por la terminación de la zafra tabacalera, los días 10, 11 y 12 de febrero. Amable Carballo, quien gozaba de una buena posición económica, era el principal protagonista.

Él contrataba orquestas como la de Barbarito Diez y la de Paulina Álvarez, además de pagarle a un hombre que venía con un parque de diversiones móvil, y trabajaba luego de los días festivos. Todo ello aumentaba el capital de Carballo.

“Alrededor de las ocho de la noche del 10 de febrero salía de la casa de Amable el desfile por todo el pueblo. Teresa Hernández, la esposa, llevaba al santo en sus manos. Llegábamos hasta Monte Alegre, donde se almacenaba el tabaco y participaba todo el pueblo. Nosotros prendíamos una vela y entonábamos cantos religiosos. La última procesión se realizó el 10 de febrero de 1960, y yo no pude participar porque el mismo día di a luz a mi hijo, en La Habana”, explicó Silvia Ortusa, de vocación religiosa.

Luego de la existencia de la Iglesia, esas fiestas perdieron poco a poco la aceptación popular, pues ya los ovareños tenían una patrona que los representaba. “Fue inaugurada el 14 de diciembre de 1952. Mi abuelo, Manuel Sánchez, el hombre más rico de la zona, dio parte de sus tierras para construirla. En el lugar seleccionado había una mata de aguacate, y cuando la sacaron quedó allí un hueco, donde los devotos depositaron una piedra de forma simbólica”, cuenta Manolo Sánchez, mientras las lágrimas delatan su nostalgia.

“Para recaudar fondos, se rifó un carro y cada boleto costaba cinco pesos. El sorteo tuvieron que realizarlo tres veces porque nadie se llevaba el premio, hasta que, finalmente, Jesús Requena se lo ganó. Mi abuelo invirtió mucho dinero, además de donar el terreno, el camión para transportar los materiales y el cemento. Para la inauguración vino un cura de Pinar del Río. Ese día se hicieron verbenas y allí no cabía la multitud. Imagínate, ¡tremendo acontecimiento!

“Vino gente de los asentamientos cercanos. Todo terminó con  una procesión por el pueblo. Había niños vestidos de angelitos tirándole pétalos de rosas a la patrona, trasladada en un altar. A partir de ese día, y hasta 1960, se celebraron todos los 8 de diciembre la fiesta de La Patrona de Las Ovas: La Inmaculada Concepción. Nuestro pueblo era muy católico, aunque poco a poco eso se fue perdiendo”, concluyó Manolo.

En la oralidad de los ovenses se transmite que Maximina Blanco se encomendó a San Juan Bosco, el santo de los niños, debido a la enfermedad de uno de sus sobrinos. Para ello, solicitó la autorización de la Iglesia y todos los 31 de enero (de 1957 a 1961), organizaba una celebración. Vestía de ángeles a varias niñas ricas, entre los seis y los ocho años, y las paseaba por el pueblo en una carroza. Después de la ceremonia, se repartían dulces, cake y refrescos en el patio de la iglesia. “Todavía en la Iglesia se conserva una estatua de San Juan Bosco donada por Maximina, como parte de su promesa”, aseguró Mayda Hernández.

Gladis Álvarez, vive en Ovas desde los 21 años y recuerda las fiestas realizadas en el casino: “Allí podían ir solo los blancos y tocaron algunas de las mejores orquestas del país. Estaba adornado con vitrales, tenía una barbacoa donde se probaba suerte con los juegos al azar, y en la planta baja un gran salón de baile. El lugar se convirtió en el establecimiento nocturno más importante del pueblo”.

Cecilia Pérez, su hija, se sumó a la conversación: “También estaban las enramadas, celebraciones efectuadas en los barrios, donde ponían mallas para separar a los negros de los blancos. Estas terminaban como la fiesta del guata´o”.

¿Quién le pone el cascabel a Batista?

El Bloque Revolucionario de Ovas (BRO) surgió como organización a fines de 1956, cuando el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) designó como coordinador a Buenaventura Zamora, más conocido por Tury.

Los primeros integrantes de la célula fueron Rafael Martínez, Urbicio Reinoso, Leonardo Sánchez, Arcadio Hernández y Alejo Vento. Posteriormente, se sumaron otros como Tomás y Manolo Arencibia, Pedro Hernández, Elio Zamora, Juan Acosta, Valeriano Cué,  Eusebio González y Rafael Méndez, hasta integrar, a mediados de 1957, los 15 que finalmente constituyeron el BRO. Rosalina Rodríguez, la única mujer de la célula, a sus 72 años, aún recuerda las actividades realizadas en la comunidad para contrarrestar al gobierno de Batista.

“Nosotros vendíamos bonos del 26 de Julio, quemábamos casas de tabaco, hacíamos sabotajes, propagandas, huelgas estudiantiles. Tirábamos cadenas en los postes de la luz para tumbar la corriente en el cuartel,  trasladábamos personal perseguido por Batista para La Habana y Pinar, así como armas y explosivos para las zonas montañosas, confeccionábamos banderas, y hasta llegamos a dar clases de tiro a unos cuantos.

“Recuerdo que una noche muy oscura, yo pegué una enseña de nuestro movimiento en el carro del jefe de la Guardia Rural, y él se fue para el Estado Mayor sin darse cuenta. Al regresar, a varios de mis compañeros los golpearon salvajemente porque querían saber quien había sido”.

Alejo Vento fue uno de los golpeados ese día: “¡Muchacha, por poco me matan! Yo aguanté mucho golpe, me dieron bicho e’ buey hasta por gusto, pero ninguno de nosotros habló una palabra.”

-¿Y tuvieron miedo de que los cogieran?

¡Qué va! Quien se arratonaba estaba embarca’o. Nunca voy a olvidar cuando Valeriano Cué, Tango, se subió en una palma real frente al cuartel y puso allí una bandera del 26 de Julio. ¡Nadie tenía miedo!

El 21 de enero de 1958, a casi todos los integrantes del BRO los detuvieron y torturaron en el cuartel de la Guardia Rural de Ovas. Después, fueron trasladados al regimiento de Pinar del Río y, finalmente, hasta Guanajay. Los expulsaron de la provincia, amenazados de muerte si regresaban. Alejo no olvida lo sucedido aquel día.

“Cuando en Guanajay me entregaron a un soldado de la guardia rural que le decían Pantoja, me dijo: ‘Suerte que tengo una cita con una mujer hoy, si no, tú ibas a saber lo que es bueno’. De ahí me fui para La Habana en busca de un tío, y me quedé por allá hasta que triunfó la Revolución, después regresé a Ovas”, añadió.

Rosalina se siente dichosa de no haber sufrido tales maltratos: “Por suerte, nunca me cogieron, pero a los demás, sí. Manolo Arencibia cuando gritaba: ‘¡Me cago en la madre de Batista!’ y al pobre lo azocaban, y seguía diciendo lo mismo. ¡Y a Tury lo que le hicieron no tiene nombre! Lo obligaron a tragarse una bandera del 26 de Julio.”

Orestes Pérez, esposo de Gladis Álvarez, aunque no pertenecía al Movimiento 26 de Julio porque no tenía un carnet que lo distinguiera como miembro de la organización, también contribuía con la lucha clandestina. “Él era chofer de una guagua y hacía sus cosas. Repartía banderas, participaba en algunas reuniones, transportaba armas, etcétera. Yo tenía tremendo miedo pero, a pesar de eso, los domingos nos íbamos para la casa de Roselia Sánchez a escuchar la emisora Radio Rebelde que se transmitía desde la Sierra Maestra”, puntualizó.

Pero los miembros del M-26-7 no eran los únicos que se oponían a la dictadura batistiana en Las Ovas. La junta Acción Católica del pueblo, fundada en 1955 y presidida por Benigno Redonet, también se reunía para protestar contra las injusticias. Esos jóvenes erigieron una tarja en memoria de nuestro Héroe Nacional, José Martí, como símbolo de protesta contra el gobierno, el 20 de mayo de 1956, con el precepto martiano de que “una juventud sin ideales es la ruina de la patria”. Por ese motivo, algunos fueron apresados y liberados posteriormente, debido a la influencia de la familia de uno de ellos.

A, e, i, o, u. Suma y divide. La cuenta no da…

En Ovas no había médicos, vivían en la ciudad. Algunos hacían una iguala (pagaban un dinero al año) y el médico estaba en la obligación de ir a atenderlos a su casa cuando se enfermara algún familiar. Jesús Andrés Pérez, ovense de nacimiento, da fe de ello.

“Mi abuelo tenía una iguala. Pero había quienes no contaban con esa posibilidad y dependían de la Casa de Socorro, que también estaba en Pinar del Río, y allí eran malamente atendidos. Los ricos, alrededor de cinco o seis familias en el pueblo, estaban asociados a la Colonia Española, clínica particular donde recibían las mejores atenciones”.

El dentista iba una vez por semana. Las familias pobres no podían costear los precios de la atención estomatológica. Los medicamentos se vendían en dos farmacias particulares, pero la medicina verde era la cura para las enfermedades de los más necesitados.

También había una escuela primaria para niños pobres donde se estudiaba de primero a sexto grados. No tenían que pagarla, pero sí llevar el asiento, o de lo contrario, debían acomodarse en el suelo. Era una sesión de clases. Trabajaban tres maestras: Lolita Requena, Gladis Noa y Emilia Genó. Martha Pérez fue una de las niñas que cursó estudios allí.

“Yo comencé la escuela en 1954, tenía seis años. Imagínate, que mi maestra de cuarto, Lolita, también lo fue de mi mamá. Recuerdo a mi hermano Chuchi, en su primer día de clases iba impecable, con el uniforme limpiecito. Él usaba pantalón azul, camisa blanca y corbata roja. Y cuando llegó a casa al mediodía, estaba negro del churre, porque se sentó en el suelo. Mi papá solo ganaba cinco pesos al mes y no pudo comprarle una banquetica”.

Manolo Sánchez también aprendió allí: “Era de madera y los baños estaban afuera. Las hembras y los varones, separados, y muchos niños iban descalzos. Daban de merienda una timba de queque con guayaba. Estuve hasta el sexto grado, pero no me gustaba estudiar. Después me pusieron en una escuela de curas hasta que mi abuelo me preguntó si prefería trabajar en el campo. No vacilé. Lo mío era la tierra, el tabaco, y rápidamente cambié el lápiz por la guataca”.

En 1962 se construyó la escuela primaria “Pepe Chepe” en el poblado pinareño. Gabriel Pérez fue uno de los niños que disfrutó de un nuevo centro de estudios: “Yo inauguré el primer preescolar de Ovas. Todo el mobiliario era moderno. Había, además, seis aulas. El constructor fue Luis Chepe, el hermano del mártir”.

Cecilia también vivió la experiencia: “El día de la apertura aquello fue tremendo. La otra escuelita se estaba cayendo. Allí estuve hasta el quinto grado, con la maestra Emilia Genó, quien, a pesar de ser muy buena educadora, ¡cómo metía leña, carajo!  En Pepe Chepe pasé el sexto. Fue un cambio muy brusco. Por primera vez en mi aula había varones. Después, poco a poco, fueron ampliándola hasta convertirla en lo que es hoy, un seminternado con capacidad para más de 400 alumnos”, aseguró Cecilia.

-¿Cómo recibieron el triunfo del Primero de Enero?

“¡Alabao! Nosotros lo supimos por los gritos de Lulo (Lourdes Martínez) que se enteró por la radio de Lucho (Félix Sánchez). Él salió gritando: ¡Se cayó Batista! ¡Triunfó la Revolución! Mi mamá corrió a decirle que se callara, que lo iban a coger preso. Cuando confirmamos la noticia, la gente salió gritando para la carretera. Había mucha alegría. ¡Aquello fue lo más grande!”, expresó Martha.

El pueblo se puso en función de erradicar los males existentes. El 28 de septiembre de 1960, Fidel proclamó el surgimiento de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) con el fin de fortalecer la vigilancia. Un año después, el 25 de septiembre, quedó constituido el primer CDR en Las Ovas “Lázaro Acosta Paulín”. Su presidente fue Félix Sánchez Rodríguez (Lucho) y estaba integrado por 29 cederistas, de ellos 11 mujeres y 18 hombres.

“Comenzamos a organizarnos desde mucho antes, pero el CDR fue institucionalizado en esa fecha. Teníamos que fortalecer la vigilancia, porque desde que estallaron las bombas, hubo un auge de la contrarrevolución y nosotros éramos los responsables de frenarlo. En el pueblo, inicialmente, se crearon tres comités. Pero el mío fue el primero en funcionar oficialmente. Nos reuníamos, hacíamos trabajos voluntarios, guardia. Los miembros del CDR eran intachables”, explicó Lucho.

La burocracia y la madre de los tomates

¿Por qué en Ovas ya no hay fiestas populares? Según el presidente del Consejo Popular, Omar Ajete, “porque no existe un día específico en la historia en el cual haya ocurrido algo relevante. Pese a nuestras tradiciones, si no tenemos esa fecha, no nos autorizan los festejos”, aseguró.

Sin embargo, Mayda Hernández no coincide: “¿Cómo es posible que ante tanta historia haga falta una fecha específica para darle al pueblo esas actividades? Si en Cuba se celebran las Parrandas de Remedios y las Romerías de Mayo, por qué aquí no pudieran efectuarse las Procesiones de Ovas. Yo una vez consulté una revista española en la cual se hablaba de esa tradición ovareña. Entonces, ¿por qué no podemos retomarla?”.

Al respecto, comentó Marta Pérez: “Cuando en Ovas hay un acto político o un desfile, la gente llena la calle. Por tanto, también merecen tener su día festivo. ¿Por falta de una fecha? No. Escasean las iniciativas y las ganas de hacer cosas. ¡Eso sí!”.

Ahora que conozco su historia, recorro con orgullo la única carretera de Las Ovas. Un chaparrón me obliga a detener el paso. De momento recuerdo a García Márquez y sus Cien años de soledad, aunque, a diferencia de Macondo, mi pueblo ha subsistido por más de una centuria, de dos, de tres… Durante 30 minutos de constante batallar, el viento apenas arrasó con unos pocos árboles y acribilló el techo de algunas viviendas.

Pero de algo sirvió el torbellino. En el parte meteorológico del sábado 14 de mayo de 2011, los ovenses se regocijaron al escuchar, por fin, a su pueblo en el noticiero, cuando se informaba que una tormenta local severa había azotado el poblado pinareño. Tal vez, en diciembre de 2012, la profecía sea la única capaz de arrancar a la pequeña comunidad del mapa, mientras tanto, cada quien cultive su jardín, en vez de esperar que le traigan flores.

Recuadro 1: Para el final…el postre

*“La Ova es un lirio acuático descubierto en 1825. Más conocida por su calificativo científico como Nymphaea odorata, florece a ras del agua y sus hojas flotan junto a la flor, sujeta al fondo. En Cuba existen nueve especies y se encuentran en peligro de extinción por el calentamiento global. Florece de día y se cierra en las noches. Pertenece a la familia de las Nymphaeaceae y actualmente no se observan con frecuencia”, explicó Luis Enrique Polo.

*“Cuando el mono intenta comer el fruto del árbol Trampa de mono se le pone el hocico rancioso como sucede si probamos el marañón”, comentó Mayda.

*La Casa de Manuel Sánchez era una de las tres tiendas mixtas de Las Ovas. Además de los kioscos, bares y una gasolinera. Todo era propiedad de los terratenientes adinerados de la zona.

Recuadro 2: Las Ovas también tenía su “Pepito”

Ataracio Bencomo fue un personaje muy popular en el pueblo. Era uno de esos hombres que sacaban provecho de sus propias desgracias, y con sus “chistes” hacía reír a los ovenses. Algunas de sus anécdotas aparecen a continuación.

La perra de Lolita: Estaba Lolita Requena parada en el portal de su casa cuando llegó Ataracio. Ella le comentó que su perrita estaba descompuesta y como único la había podido controlar un poco fue echándole gasolina. De pronto, Ataracio ve venir a la perra de Lolita pegada con otro perro. Es entonces cuando le responde: pues mira que ya se le acabó la gasolina porque la traen a remolque.

Crisis de Octubre: Durante los difíciles días vividos cuando de la crisis de octubre, las milicias revolucionarias se encargaron de organizar al pueblo para la defensa. Un día, alrededor de las 11 de la noche, llegó la jefatura de la milicia a la casa de Ataracio para movilizarlo. Él dijo que no podía participar por no tener zapatos. El hijo, que escuchaba la conversación desde el cuarto, enseguida le comenta: “Papá, recuerda que tú a veces usas los míos.” Y rápidamente Ataracio reacciona: “Escucha lo que dice este hijo mío, quiere que los americanos me maten.”

El juicio en Consolación: Se forma una riña por unas posturas de tabaco y todos los participantes en ella son llevados a juicio ante el tribunal de Consolación. Allí, el juez le hace algunas preguntas a Ataracio, quien siempre respondía afirmativa o negativamente: Sí, No, Sí, No, sin agregar comentario alguno. Entonces, el juez, le pregunta: “¿Señor, solamente usted saber decir Sí y No?” Ataracio, inmediatamente, responde: “Mire, juez, a mí siempre me han dicho que aquí mientras menos hable, es mejor.”

Recuadro 3: ¡Qué lindo se ve!

No sería hasta el 6 de mayo de 1979 que los ovenses disfrutarían de las películas proyectadas en la pantalla grande. María Generosa Díaz, administradora del cine de Ovas desde su inauguración, lo asegura.

“Estrenamos el cine con Elpidio Valdés, y después pusimos La telaraña de Karlota, esta última a la gente no le gustó. Tiene capacidad para 182 personas. Estuvimos proyectando cintas de 35 milímetros hasta julio de 2001, que no se produjeron más filmes de esa dimensión y comenzamos a dar tandas de video.

"El 29 de abril de 2008 cerró el cine por la epidemia de los murciélagos y para repararlo. Cuando termine la restauración, será utilizado para ofrecer al pueblo películas en formato DVD y espectáculos culturales. Y seguirán los ovenses sin disfrutar de las muestras y festivales de cine”, concluyó.

Recuadro 4: La flor de Ovas

La flor de Ovas es un evento comunitario que se ha convertido en una tradición popular y se celebra todos los años. Inicialmente se llamó La estrella y sus luceros. En él, varias muchachas desfilan en una pasarela y de ellas se seleccionan de tres a cinco pétalos, en dependencia de la cantidad de concursantes, y una flor. Los premios que reciben las ganadoras son financiados por las distintas entidades de la comunidad.

“Esa actividad la estábamos desarrollando a finales del mes de noviembre, por el inicio de la zafra tabacalera y por la semana de la cultura en Pinar del Río, pero no tiene una fecha fija”, explicó Mayda Hernández, ex directora de la Casa de Cultura “Benigno Redonet”.

EL ALMA DEL VARONA

EL ALMA DEL VARONA

Mirta Rosa del Llano Meléndez, Maestra de maestros del Pedagógico Enrique José Varona, conversa sobre sus inicios en la profesión.

Texto y foto:
ARIADNA ANDREA PÉREZ VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La modestia y la entrega incondicional se personifican en la Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular Mirta Rosa del Llano Meléndez. Es considerada por muchos “el alma” del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, del que fue fundadora y vicerrectora. Sus compañeros y alumnos la recuerdan andando y desandando los interminables pasillos y escaleras de la Facultad de Biología, donde fue Decana.

“El Instituto, sus cuadros de dirección, el colectivo de trabajadores y los estudiantes me han aportado mucho, me he consagrado al trabajo con disciplina, tratando de ser ejemplo. Este centro que tiene gran significación en mi vida personal y profesional, es considerado el rector en la formación de docentes en el país por su alto nivel de exigencia y la calidad de los profesionales que ha formado durante estos 45 años.

“Cuando terminé el bachillerato quería estudiar Medicina, pero había una necesidad grande de maestros en el país y decidí incorporarme al llamado que hizo la Revolución. Era la más joven de los que se presentaron y como tenía los conocimientos recientes, aprobé las pruebas y de inmediato me incorporé a la docencia.”

La Doctora Mirta recuerda con cariño el primer día que asumió la dirección de un aula, siendo casi “una niña”, al decir de sus alumnos: “Me llamaron  del Ministerio para comunicarme que había aprobado y que debía presentarme ante el Director de la secundaria básica Manuel Bisbé. Allí los alumnos me esperaban. Eran muchachos del plan de becas procedentes de todo el país, necesitados de mucho afecto y comprensión por estar separados de sus padres.

“Después pasé a la secundaria Rubén Martínez Villena, mientras estudiaba Ciencias Naturales en la Facultad de Pedagogía de la Universidad de La Habana. Luego  solicitaron  que  pasáramos a  la enseñanza preuniversitaria en el Cepero Bonilla, una escuela especial, algo parecido a lo que es hoy la Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin, donde los jóvenes entran por selección.”

Al terminar su carrera, le solicitaron pasar a la Universidad: “Sin embargo, en aquel momento cualquiera hubiera preferido transitar al nivel superior, pero sentí un gran dolor al tener que dejar a los muchachos del preuniversitario”. Mirta considera este como otro momento en el que debía dar el paso al frente por la necesidad de formar nuevos maestros.

Mirta y las revoluciones educacionales

“Antes del triunfo revolucionario la educación era muy diferente: había escuelas publicas y privadas, pero no todos los niños tenían la posibilidad de asistir a un colegio pagado. Cursé el primero y el segundo grados únicamente en ese tipo de centro, solo una familia acomodada económicamente podía costearlos. En esos años al Estado no le interesaba la instrucción de los jóvenes y no hacía nada por implicar a los padres en el proceso educativo.”

El triunfo de la Revolución fue un momento muy importante para nuestro país. Del Llano, evoca: “El pueblo se lanzaba a las calles aplaudiendo, recibiendo al Comandante. Todos esos acontecimientos fueron impresionantes y nos motivaron. Veíamos las calles llenas de autos y personas dándole vivas a la Caravana de la Victoria. Por eso, en 1961, me presenté al llamado de la Campaña de Alfabetización, considerada la primera revolución educacional.

“No pude ir a otras provincias porque mi madre estaba delicada de salud, trabajé en el municipio La Lisa. Daba clases en las mañanas a una joven y en las noches iba a una escuela en la que había un grupo mayor de trabajadores, fue emocionante constatar que mis alumnos lograban aprender. Esa resultó una de las mayores obras de la Revolución, que continuó con las campañas por alcanzar el sexto y el noveno grados.”

Esta magnífica experiencia se ha trasladado a otros países del continente. Varios se han declarado libres de analfabetismo y trabajan por mejorar la calidad del proceso docente-educativo, gracias al apoyo de Cuba: “He prestado colaboración en los ministerios de Educación de Bolivia y Venezuela”.

Las realidades de esos países son muy distintas a la nuestra, “es impactante encontrar muchos niños pequeños que no asisten a la escuela y trabajan en las calles.

“En Bolivia visitamos escuelas formadoras de maestros. Pude apreciar el gran interés de esos jóvenes por forjarse como buenos docentes, a pesar de que las condiciones no eran las mejores. Los ayudamos. La educación cubana sirve de ejemplo: nos pedían que les contáramos nuestras experiencias. El ministerio venezolano nos solicitó asesorías en el trabajo metodológico y en la superación de sus pedagogos.”

-En 1972 se desarrolló en Cuba la segunda

revolución educacional, protagonizada por

el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce

Doménech. ¿Cómo se vinculó a ella?

En el Instituto existían tres planes: el de trabajadores, el regular de los estudiantes que venían directamente de los preuniversitarios y el de formación del Destacamento Pedagógico. Dirigí el curso de trabajadores, por lo que no pude incorporarme de inmediato al Contingente Manuel Ascunce. Dábamos clases en la Colina Universitaria y cursos dirigidos en Matanzas, Pinar del Río y en otras regiones, solo existían tres pedagógicos en todo el país.

En el destacamento participé principalmente en la preparación de los jóvenes maestros, los atendíamos en sus prácticas laborales. Ellos estudiaban durante una sesión y en la otra impartían clases.

Aportes y reconocimientos

La Doctora trabajó en investigaciones relacionadas con el desarrollo de la actividad cognoscitiva independiente de los estudiantes: “Este trabajo es uno de los elementos más significativos para desarrollar las capacidades de aprendizaje de los niños, es un aspecto base para la educación en nuestro país.”

También participó en proyectos relacionados con los planes de estudio y la formación de profesionales: “Los resultados positivos no han sido sólo por mi trabajo, detrás de todo logro existe un colectivo unido. Además, esta es una tendencia pedagógica actual en la que el estudiante debe aprender haciendo por sí solo las cosas, o sea, enseñarlos a pensar, a estudiar.

“En el tiempo que dura la escuela no pueden recibir todo el conocimiento requerido. La ciencia avanza con gran rapidez, es fundamental prepararlos para que puedan continuar superándose por ellos mismo. El trabajo independiente los ayuda.

“Por mi parte, he participado en varias publicaciones como coautora del libro de Metodología de la Enseñanza de la Biología, artículos científicos en las revistas Varona, Ciencias Pedagógicas y en la elaboración de planes de estudio.”

Esta excepcional mujer ha sido merecedora de numerosos reconocimientos como la Orden Frank País de primer y segundo grados, la condición de Vanguardia Nacional y la Distinción Por la Educación Cubana.

-El Ministerio de Educación Superior

cuenta con una Junta Nacional de

Acreditación, en la que están representadas

las distintas carreras del país. ¿Qué

labor desarrolla como miembro?

La Junta es dirigida por el Ministro de Educación Superior. Su objetivo es hacer los análisis para validar la capacidad y las condiciones de las carreras universitarias, maestrías e instituciones. La acreditación es muy importante, da prestigio internacional. Ayuda a los organismos, señalándoles lo que les falta para que las carreras que impartan sean declaradas de Excelencia. Nos basamos en requisitos como el impacto social y la cantidad de catedráticos destacados que trabajen en los programas educativos, entre otros aspectos.

-A raíz de la Batalla de Ideas desarrollada

por nuestro pueblo para alcanzar una

cultura general integral se introdujo un

grupo de transformaciones en la educación

cubana. ¿Considera atinado su empleo?

Indiscutiblemente, elevar el nivel constituye una exigencia necesaria. La masividad de la educación en nuestro país así lo requiere. Estos medios que estamos utilizando contribuyen muchísimo, pero deben manejarse de forma adecuada, apoyando la labor del profesor. El propio maestro, su voz, la pizarra, la tiza, pueden dar un resultado extraordinario, si cuenta con la preparación correcta. Debe estar en condiciones de dar respuesta a las inquietudes de los alumnos.

Este proceso renovador trajo consigo la incorporación de los jóvenes en el proyecto emergente de formación docente para impartir todas las asignaturas a un grupo reducido de estudiantes, lo cual es muy positivo porque permite conocer a cada niño y adolescente, sus problemas, dificultades e intereses. También fue necesario grabar clases con profesores de experiencia para hacer más uniforme el nivel de conocimiento.

Los padres somos muy exigentes, queremos siempre que nuestros hijos reciban lo mejor, en cambio no colaboramos muchas veces para que sean maestros. Esto trae como consecuencia que la carrera sea tomada, en algunos casos, por los menos destacados. Sin embargo, muchos han alcanzado resultados satisfactorios, al sobresalir como buenos docentes.

-¿Después de 45 años de entrega

al magisterio, considera que la vocación

es una premisa indispensable para

desempeñar esta labor?

Es importante, pero se puede alcanzar a lo largo de la vida. Te vas motivando todos los días. Empiezas disfrutando ver a los estudiantes aprender, desarrollar sus capacidades y al final del curso constatas que se ha producido un cambio positivo en ellos, que la familia lo reconoce.

Conservo con celo muchas de las postales que me han obsequiado mis alumnos, agradeciéndome el esfuerzo y la dedicación. Esas pequeñas cosas son las que hacen que te enamores de la docencia.

-¿Qué aconseja a las nuevas

generaciones de maestros?

Esta nueva generación tiene que ser mejor y para conseguirlo lo más importante es trabajar con dedicación, responsabilidad, disciplina y mucho amor por los niños, no se les puede atender de otra manera. Educando con el ejemplo para que nuestros discípulos estén preparados realmente y puedan asumir cualquier tarea.

La Doctora Mirta del Llano es actualmente Profesora Consultante y forma parte de un grupo de expertos que brindan asesoría a la dirección del Instituto. A pesar de estar próxima a cumplir 63 años, considera que su labor como educadora no ha concluido: “Me queda mucho por hacer. Hasta que las fuerzas me den, debo continuar.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Ahondar en la labor desarrollada por la Doctora Mirta Rosa del Llano como fundadora y Profesora Consultante  del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la trayectoria de la Doctora Mirta en el Instituto Pedagógico. Mostrar sus cualidades personales. Develar su participación en las tres revoluciones educacionales que ha vivido nuestro país. Homenajear a la Doctora por sus 45 años de entrega al magisterio.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: de Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De alusión al tema o al entrevistado.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Información, abierta y directa. 2-Información, abierta y directa. 3-Análisis, abierta y directa. 4-Análisis, abierta y directa. 5-Análisis, abierta y directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Autobiografía de la Doctora Mirta del Llano (documental).
Curriculum de la entrevistada  (documental).

 

TODA UNA VIDA POR LA MEDICINA

TODA UNA VIDA POR LA MEDICINA

“Quien va a esta profesión a buscar dinero, a vivir bien, entonces ese no es médico. El médico va a curar, a sacrificarse por los demás”, afirma el doctor Arnaldo Felipe Torriente.

ADIANÉZ MÁRQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien conoce a Arnaldo Felipe Torriente Gutiérrez  en estos últimos años, lo describe como un hombre tranquilo, muy pensativo, dedicado a su casa y amante de la lectura. Quien lo conoce hace mucho más, dice que es un excelente médico dedicado completamente a su carrera.  Yo, que me encontraba en el primer grupo de personas, al  enterarme de algunas de sus hazañas como médico no quise quedarme a medias y le solicité esta entrevista.

Conversando, lo primero que cuenta es una anécdota de su pueblo natal en Las Villas, Sierra Moreno, y lo representa de cuatro calles, sin electricidad ni acueducto ni pavimentación y como único entretenimiento, un radio en todo el pueblo.

Cuando tenía diez años a un amiguito le empezó un dolor abdominal que luego se enteraron era apendicitis. En aquel momento no conocían nada acerca de eso y el muchachito no pudo ir al pueblo cercano, Sagua La Grande, porque no tenía cómo llegar, ni medios para ingresar al hospital.

Torriente cree actualmente que murió a causa de una perindonitis. A ese niño de su misma edad, la familia no tenía dinero para enterrarlo y se hizo una colecta en el pueblo y todos sus amiguitos -incluido el entrevistado- salieron a hacerla. No recuerda exactamente cuánto valía la caja, pero la colecta era de uno o dos kilos. Entonces, él se dijo: “Cuando yo sea grande voy a ser médico, para que esta gente tenga médico gratis”.

Arnaldo Torriente  vino para La Habana en el año 1945  a estudiar, porque allá solo existía la escuela primaria. Hizo un examen para ingreso en el bachillerato y lo aprobó; en septiembre de ese mismo año comenzó en el Instituto de la Víbora, que en ese entonces era privado y se graduó en 1950 como el primer expediente de su curso.  Comenzó a estudiar Medicina y en 1957, cuando el asalto al Palacio Presidencial y el posterior cierre de la Universidad, trabajó de alumno interno en el Calixto García. Reanudaron las clases y el 19 de diciembre de 1959 se graduó, formando parte del primer grupo que realizó medicina rural.

-¿En qué rama se

especializó? ¿Por qué?

Soy especialista en Medicina Interna, que para mi es la parte más bonita de la medicina. En ella se absorbe todo. En lo años siguientes de estar recién graduado, estudiaba alrededor de cuatro a cinco horas diarias. Yo lo hacía por aparato: me pasaba cierto tiempo en el digestivo y agotaba casi todas las patologías y así sucesivamente. Generalmente en menos de un año, revisaba todas las cosas. Cuando aquello recibía la revista médica española y también tenía acceso al Clinical Medical de Norteamérica; siempre estaba actualizado. Después que empecé a dirigir no pude seguir.

-¿Cuánto tiempo fue director

del Calixto García?

14 años. Primero, casi seis del actual Salvador Allende, que antiguamente se llamaba Covadonga. Estando de director se le cambió el nombre porque en una reunión le comenté a Lázaro Peña que los trabajadores del hospital querían ponerle así a raíz de la muerte del presidente. En los días siguientes hubo una manifestación en la calle Carlos III y Lázaro Peña dijo: “Y los trabajadores de la Covadonga han decidido ponerle Salvador Allende”, allí mismo le cambié el nombre. Luego el Ministro me preguntó que quién era yo para hacerlo, pero como Lázaro Peña lo dijo, se quedó.

Del Calixto fui 14 años. Primero estuve como alumno interno, médico interno, residente, auxiliar especialista, especialista, profesor y director. Prácticamente toda mi carrera la hice en el allí, casi no conozco otros hospitales de Ciudad de La Habana.

-Todo ello implicó mucha responsabilidad.

¿Lo limitó de hacer otras cosas?

Tengo muchas satisfacciones como dirigente, pero me hubiera gustado más haber sido docente todo el tiempo. Entre las cosas que pudiera lamentar es que no pude ejercer tanto la medicina. Inclusive, traté de tener grupos básicos cuando trabajaba en el Salvador Allende y no podía porque a veces estaba pasando visitas y me llamaban de la dirección o del nivel superior y tenía que abandonarla y dejar al residente. Y como eso no era correcto, desistí.

-¿Algún cambio importante en el

hospital en su etapa como director?

Creo que la gente exagera. Decían que era buen director, no sé si será verdad. En ese tiempo el Calixto fue uno de los mejores hospitales que había en el país, por  lo menos nosotros hacíamos el 60 por ciento de cirugía de urgencia y el 50 por ciento de lectivas de Ciudad Habana.

Teníamos 1 200 camas, yo luchaba por no quitar ni una, eso para mi era un pecado, y otra cosa era remitir casos. Durante toda mi etapa de director, prohibí que se remitieran casos, uno solo se remitió al Hospital Naval y al médico que lo hizo lo sancioné, porque nosotros lo teníamos que resolver todo.

El Calixto históricamente es el hospital donde todo el mundo llegaba e ingresaba, no tenían que pedir recomendaciones, no tenían que dar su célula electoral, ¿cómo nosotros en plena revolución íbamos a estar remitiendo casos?

Yo dedicaba al hospital alrededor de 12-14 horas diarias. Llegó un momento en que conocía a todos mis trabajadores por su nombre, sobre todo el turno de la mañana, incluidos los 96 de mantenimiento y los auxiliares. Creo que esa fue una cosa útil porque a la gente  le gusta que lo llamen por su nombre cuando se dirigen a ellos. Los pacientes me veían todos los días por las salas, sabían que era el director y me planteaban sus problemas y los que existían en la sala.

En aquella época nosotros empezábamos a hacer una rendición de cuentas del hospital a los pacientes. Nos reuníamos en las diferentes salas dos veces por semana, entonces ellos planteaban cuáles eran las quejas que tenían del hospital. Yo participaba y generalmente buscábamos dar respuesta a los planteamientos que hacían. Pienso que fue una experiencia muy bonita.

-¿Cómo era su día en el hospital?

Llegaba normalmente a las 6:45 de la mañana y me iba a ver mis dos calderas viejas, para estar seguro si funcionaban, porque cuando estaban rotas, ya sabía que no tenía vapor, entonces no podía hacer el desayuno, no podía esterilizar y se detenía el comedor y las operaciones. Por suerte para el hospital, las dos calderas nunca se rompieron a la misma vez.

Luego me paraba a la entrada del hospital y veía entrar a todos los trabajadores; tal es así, que a veces hacían chistes de mí, sobre todo los amigos. Veía la gente mirar el reloj. Los que llegaban a las 7:55 y venían corriendo, los consideraba mucho y agitaba a otros que  a las 7:57 se ponían a hablar sin importarles marcar el reloj.

Salía generalmente de allá y pasaba el cambio de guardia, que era de 8:00 a 8:10, aproximadamente. Después iba por todas las salas del hospital y los servicios, al almacén, a la cocina, la lavandería, a mantenimiento. A as 2:00 de la tarde me esperaba la dirección; allí despachaba con mi secretaria y cuando ella se iba, me quedaba una o dos horas más. Llegaba a la casa sobre las 7:30 de la noche. Esa era  la vida diaria.

-¿Recibieron usted y el hospital

reconocimientos durante ese tiempo?

Al hospital le faltaron unos puntos para ser categoría Modelo en el período de mi trabajo, pero lo fue unos meses después por el trabajo de toda la vida. También, destacado en múltiples ocasiones. En lo que a mi respecta, tuve el honor de ser escogico para asistir a la Olimpiada de Moscú, en 1960, fue una especie de premio. Me desempeñé como presidente de la Comisión de Salud de la provincia y diputado a la Asamblea Nacional, donde presidí la Comisión de Salud, Medio Ambiente y Servicios Comunales durante cinco años.

También  en esa etapa presidí la Comisión Nacional de Hospitales. Por eso fui a varios congresos en México, Argentina, Puerto Rico, España, Suiza y, por último, acompañé al Ministro de Educación de la época, Fernández, al entierro de Iroito, en 1989, Japón.

Estas cosas fueron por el trabajo positivo que se hizo en el hospital, por el esfuerzo que siempre hizo el colectivo. Han sido reconocimientos que me han estimulado, pero no estoy muy convencido de que los haya merecido.

-¿Tuvo experiencia como internacionalista?

La experiencia que más recuerdo fue cuando estuve en Argelia y en ese entonces se cobraba en los hospitales. Para atender a las personas eran seis linares, alrededor de dos pesos. Entonces todos los cubanos hacíamos trampa para poder curar a la gente sin que tuviera que pasar por el económico, el hombre que recaudaba. Pero lo más interesante era que los sábados muchas mujeres llegaban con la cabeza rota porque el marido les pegaba, a veces eran heridas fuertes. Eso no se olvida.

-¿Extraña su profesión?

No la extraño, pero el director actual a veces llama por teléfono para preguntarme de ciertas cosas, y eso me estimula. Estoy satisfecho con mi vida, no me deprimo, creo que cada quien hace y tiene sus propias etapas y las va cumpliendo. Ahora a esta edad, necesito estar tranquilo en casa, leyendo, sin preocupaciones. Nunca me he puesto a lamentarme de las cosas que he perdido, porque sé que es parte de la vida.

-¿Está satisfecho con su carrera?

Estoy contento porque la Revolución hizo lo que yo soñaba cuando era muchacho: que el médico no cobrara, que no muriera un niño de 10 años por falta de atención médica. Eso ya no pasa.

Hay un hecho que me marcó cuando empezó la revolución y era la medicina gratis; eso era lo que yo había soñado toda la vida y me fui incorporando por convicción, sin importarme y sin conocer exactamente lo que era comunismo, porque yo no había leído literatura en aquel momento sobre ese particular, sobre  política.

La medicina no es una mercancía. El médico no es un negociante, un médico es como el sacerdocio. Yo no soy religioso, pero admiro mucho a la gente que se dedica toda la vida a una cosa. La medicina también es un sacerdocio. Quien va a la medicina a buscar dinero, a vivir bien, entonces ese no es médico. El médico va curar, a sacrificarse por los demás. Así es como yo lo veo, y así siempre lo pensé.


 

CONMEMORAN NATALICIO DEL SEGUNDO DESCUBRIDOR DE CUBA

CONMEMORAN NATALICIO DEL SEGUNDO DESCUBRIDOR DE CUBA

La Casa Museo Alejandro de Humboldt ofrece diversas propuestas para homenajear el aniversario 240 del científico alemán.

JESSICA CASTRO BURUNATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A 240 años del nacimiento de Alejandro de Humboldt, la Casa Museo dedicada a su obra conmemora la fecha con la exposición itinerante La ruta de Alejandro Humboldt en Cuba, que se mantendrá hasta el próximo mes en sus salas.

La exposición, patrocinada por la UNESCO y la Oficina del Historiador de la Ciudad, permite un acercamiento al segundo descubridor de Cuba a través de recorridos de contenido histórico patrimonial que brindan una referencia más acertada de su trabajo.

La Casa posee en su biblioteca el único fondo especializado en lengua alemana que existe en la Isla, el cual, junto con la primera edición prologada por el Doctor Fernando Ortiz de Ensayo político sobre la isla de Cuba, constituye una de las piezas más valiosas del museo. Ambos representan los más importantes aportes de Humboldt a la cultura de la mayor de Las Antillas.

Durante el mes de noviembre del presente año (2009), la Casa Museo acogerá la conferencia de Robert Floy Curl, Premio Nobel de Química, según informó la directora el museo, Rosa María González López.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de Lead: Clásico de Cuándo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de noticia: Ligera.
Tipo de fuente: No documental.
Valores-noticia: Oportunidad. Interés colectivo.

EL ARTE DE LA ENSEÑANZA

EL ARTE DE LA ENSEÑANZA

“Sembré un árbol, tuve un hijo y construí una casa; eso y mi trabajo es lo más importante”, parafraseando a nuestro Héroe Nacional, el profesor Felipe Hernández Martínez resume su vida. 

Texto y foto:
NEISY MARTÍNEZ MIRANDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Basta subir el telón para que los estudiantes se conviertan en actores, olvidando, con la atención del público, los largos meses de ensayos y sacrificios. Los espectadores, muchos de ellos profesores, sienten infinito orgullo por sus alumnos. Entre la multitud permanece quieto, y donde nadie pueda verlo, el autor de este y tantos momentos mágicos en los que la música y el teatro llegan al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Organizador de la mayoría de las actividades culturales y graduaciones de la institución, Felipe Hernández Martínez prefiere que el público disfrute de su obra más que cualquier reconocimiento. Hoy miembro del Departamento de Arte, este hombre ha impartido su enseñanza a cientos de estudiantes desde hace más de 20 años.

“Siempre llevé la actuación en la sangre, desde la escuela primaria participé en todos los eventos. Al magisterio, en cambio, quise entrar en el año 1979; para ello tuve que hacer una entrevista, no la aprobé, pero desde ese momento también lo tuve conmigo.

“Entonces comencé a actuar como aficionado en el Joven Teatro de Marianao, donde permanecí por cinco años bajo la dirección de Bebo Ruiz, a quien le agradezco la posibilidad de trabajar en el Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).”

-Y entonces, ¿cómo llegó al Instituto?

En los años 80 vino a verme un estudiante de Química, Félix, y me propuso comenzar a ensayar con un grupito del Varona. Acepté la oferta y empecé a laborar voluntariamente durante el curso 1985-1986. Nuestra primera obra fue Al compás de madera, con la que pronto participamos en el Festival Nacional de Santa Clara. A raíz de los acontecimientos, Susana Morejón, entonces Jefa del Departamento de Actividades Complementarias, me contrató como profesor, con la posibilidad de continuar como actor y seguir perteneciendo al ICRT.

Pero el Pedagógico me conquistó de tal forma que renuncié al teatro, al ICRT. Lo primero en atraparme fue la responsabilidad de tener estudiantes y hacer debates acerca de las obras que representábamos. Las primeras fueron El Pequeño Príncipe y Santa Juana de América, entre otras.

-Todo actor recuerda de forma

especial a una de sus obras,

¿a cuál le reserva Felipe

ese gran honor?

La que más ha estimulado nuestra labor es María Antonia, con la cual obtuve el Gran Premio en el Festival de Camagüey, el Premio Nacional en Guantánamo, el Gran Premio en el Festival de La Habana, el Premio a la Mejor Actuación Femenina y Masculina, el Premio de Identidad Cultural en la Capital. Resumiendo, en el año 1990, el Varona recibió cerca de 100 reconocimientos debido a las manifestaciones artísticas.

Por esa razón, Ramón Elnida, entonces Rector del Instituto, entregó la placa conmemorativa por el XX Aniversario del Varona a un grupo de estudiantes y profesores, entre los cuales tuve el honor de encontrarme.

Definido por sus compañeros como una persona emprendedora y llena de iniciativas, cuya obra proporciona vida a la Institución, Felipe simplemente se ha enamorado de su trabajo y, renunciando a todo reconocimiento, da cada día su mayor esfuerzo para ampliar el movimiento cultural en el centro.

“Estoy aquí hace 23 años, vi cómo sembraban los árboles y hoy disfruto de su sombra. Creé el Café Teatro, al que vienen directores y actores reconocidos a conversar con los estudiantes.

“Soy profesor autodidacta, no graduado, y me considero tan maestro como todos mis compañeros; si esto se lo dijera a los alumnos, es probable que no lo creyeran. Pienso que el bichito de la enseñanza nace con uno, pero un maestro debe estudiar mucho. Yo por ejemplo, no soy educador y lo compenso con cursos de locución en radio y televisión, hechos en la Escuela de Superación para Músicos Félix Varela, donde también me gradué como productor artístico de programas musicales, y por ello están bajo mi tutela todos los espectáculos realizados aquí.

“Estoy a cargo de grupo musical El Sexteto Varona, del cual soy creador, productor, presentador y por el que velo celosamente. Este, en mi consideración, constituye el sello del Pedagógico, pues lo representa no sólo a él, sino a todos los centros similares de nuestro país en tribunas abiertas, actividades realizadas en el Palacio de las Convenciones y, cada 15 días, nos presentamos en la despedida de los compañeros que cumplirán con las Misiones Robinson y Ribas.

“La agrupación retoma la música tradicional cubana. Fuimos invitados a eventos nacionales e internacionales en más de una ocasión. Este año ya estuvimos en el Pedagógico de Alquízar, y pronto llevaremos nuestra música al Congreso de Pedagogía que se realizará durante cinco días.”

A pesar de no haber participado directamente en las transformaciones de enseñanza, Felipe Hernández las ha vivido muy cerca, pues también han revolucionado este pequeño y mágico mundo que es su taller de arte.

“No he sido partícipe de éstas, pero sí testigo de su evolución. Cuando comencé en el año 1985, había estudiantes de todas las provincias y un fuerte movimiento artístico, y como ellos permanecían más tiempo en el centro, se entregaban a ensayar. Con la universalización de la enseñanza, cada quien va para su localidad, por lo tanto, debí estudiar y colaborar para llevar adelante el movimiento de aficionados dentro de la Universidad.

“Hoy sólo integran el grupo quienes viven en La Habana, y he podido aprovecharlos gracias al surgimiento de los profesores generales integrales, ellos colaboran de forma decisiva en la creación del Sexteto Varona, ya con dos años, y espero le queden muchos más.  

“Creo que de forma indirecta he colaborado con las transformaciones, porque en mi taller enseño apreciación del teatro y luego pasamos a la etapa de creación, en la cual montamos las obras. Esto les da a los futuros profesores un conocimiento general y a la vez ganan en proyección, dicción y entonación, cualidades muy importantes para un educador.”

Los muchos años dedicados al magisterio evidencian tanto el compromiso con sus estudiantes como el amor y respeto a la institución, a la cual ha dedicado su vida: “El pedagógico me dio la posibilidad de desarrollarme, de visitar todas las provincias y representar obras en muchas ocasiones, incluso, una ante el Comandante en Jefe, hace alrededor de diez años. Le estoy muy agradecido al Instituto, porque aquí pude enseñar de manera diferente, mediante el arte. Esta fue mi casa durante todo este tiempo, pues tiene un encanto, algo atrayente, y tengo la certeza de que no soy el único en reconocerlo.

“He contado con la dirección de tres rectores, pero quiero resaltar al Doctor Alfredo Álvarez, quien lo es en este momento, pues ha sido el mejor guía para los trabajadores y estudiantes del centro y ha colaborado de manera decisiva en el desarrollo del Sexteto Varona; gracias a él tenemos instrumentos y todo lo necesario para los ensayos.”

Felipe recuerda, travieso, sus experiencias fuera del magisterio y del país, lo hace a  través de una anécdota singular por el desenlace de la misma: “Tuve la posibilidad de viajar a Italia para dirigir una película acerca del son cubano. En el Varona autorizaron mi salida y, bueno, yo partí. Pero a la semana de estar en Europa y sin hacer nada, me sentí tan inútil y extrañaba tanto a mi Patria, que regresé. Al llegar ni tomé vacaciones, fui directamente a organizar el Festival de la FEU y muchos ni creyeron ese viaje.”

-Quienes le conocen afirman que su labor

engrandece la vida espiritual de las personas,

pero algunos lo califican como poco sociable

o esquivo, ¿cómo es realmente

Felipe Hernández Martínez?

Soy feliz si el público disfruta mi trabajo, prefiero esto a cualquier reconocimiento. Cuando gano algún diploma mando a un alumno a recogerlo. Todavía me siento como un estudiante más. Mantengo, a los 48 años, la energía para hacer cosas, y todos los días aprendo algo nuevo. En el taller enseño, pero a la vez aprendo, hago vivir y vivo. De mi vida sólo puedo decir que sembré un árbol, tuve un hijo y construí una casa; eso y mi trabajo es lo más importante.

Amo muchísimo lo que hago y a Cuba. Viajaría a otras naciones si me necesitaran y regresaría lo más pronto posible, amando doblemente a este país y mi trabajo. Soy muy feliz por haber nacido en Cuba, por vivir con la Revolución, estar en el Instituto y tener, a mi edad, la misma vitalidad con que comencé a trabajar.

-Si tuviera que definir el

magisterio, ¿cómo lo haría?

Es el cimiento, la madre de todo lo que existe, pues cada profesional ha tenido muchos profesores. Un educador es también un actor, porque realiza en el aula grandes monólogos, aunque esto debe evitarse. Para dar clases debemos satisfacer a nuestro pequeño público: el alumnado. Particularmente me siento estimulado a diario para continuar esta labor  y creo que, de alguna forma, estoy casado con ella.

Tantos años dedicados a la actuación hacen de Felipe un exponente del paso del teatro a un segundo plano, debido a las nuevas tecnologías y el progresivo desdeño del auditorio: “El teatro es elitista. Si la obra no es reconocida no tendrá grandes cantidades de público. En cambio, cinco minutos en televisión da tanta fama o más que muchos años en el teatro.

“Hace años encarné un  pequeño personaje en un serial televisivo, era una ladrón, y un día, mientras robaba, llegó la policía y lo capturó durante la huída. Poco después de haber salido al aire, me encontré con un señor en la calle y, jocosamente, se lamentó de lo que había ocurrido y me dijo sorprendido que había salido muy rápido de la prisión. Me emocioné y reí ante tal ocurrencia.

“Tengo varios largometrajes realizados en el Instituto, algunos han sido comercializados y otros quedaron para el recuerdo. Uno de ellos, la Casa sin Techo, aborda el tema del Medio Ambiente y su protección, y es presentado cada año a los estudiantes.”

-Usted afirma que se retirará

cuando no sea útil, ¿qué le

gustaría llevarse consigo

en ese momento?

La certeza de que mis compañeros y alumnos defenderán este pedacito de tierra a partir del cumplimiento de sus deberes, y la seguridad de que lucharán, fusil en mano si es necesario. Espero que me recuerden a mí y todas las lecciones dadas; y en el futuro, cuando no me encuentre presente, continúen enseñando lo aprendido a las nuevas generaciones de cubanos, para que puedan apreciar a esta magnífica sociedad fruto del trabajo de todos los educadores.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:
 
Objetivo Central: Destacar a Felipe Hernández Martínez como miembro activo del Departamento de Arte del Castillito.

Objetivos Colaterales: Resaltar la opinión del entrevistado acerca de temas generales como el teatro, magisterio, etc. Contar algunas vivencias simpáticas de las cuales el entrevistado ha sido protagonista.

Tipo de entrevista:
Por Participantes: Individual.          
Por Contenido: De personalidad.
Por su Forma: Mixta.
Por el Canal por el que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Directa. 2-Directa. 3-Polémica. 4-Directa. 5-Directa.
 
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes de Consulta:
Documentales: Currículo del entrevistado.
Directa: Yolanda Zulueta, compañera de trabajo.


 

SE NOS MUERE EL DANZÓN

SE NOS MUERE EL DANZÓN

Un grupo de amantes del danzón en el municipio de Madruga, aúna esfuerzos para incentivar en los jóvenes el amor por nuestro baile nacional.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A finales del siglo XVIII se produjo un acontecimiento trascendental en el proceso de evolución de la música en Cuba, este fue la revolución de Haití, de la que huían de la insurrección haitianos, franceses y esclavos negros, unos por fidelidad a los amos, otros porque eran traídos como esclavos domésticos. Fueron estos los abuelos de los negros que todavía llaman “Franceses” en Santiago y que conservan cierto número de cantos y bailes, elaborados en Santo Domingo.

Los franceses que se asentaron en Santiago de Cuba trajeron consigo numerosos bailes, entre ellos la danza francesa, hecho de capital importancia para la música cubana, pues fue adoptada con sorprendente rapidez, permaneciendo en la Isla y transformándose en una contradanza cubana.

En la segunda mitad del siglo XIX, época convulsa y de crisis económicas, políticas y sociales, y de gran significación para los cubanos, pues marca el inicio de las luchas por la independencia, tiene lugar en el plano danzonero, como reflejo de la situación del país, el surgimiento de una nueva forma danzaría en la que están presentes los caracteres definitorios de nuestra nacionalidad.

Nacimiento de una tradición

El historiador de la localidad habanera de Madruga, Miguel Sardiñas, en un encuentro con estudiantes de la secundaria “Octavio Hernández” afirmó que el danzón es el resultado de un proceso de evolución de la música cubana que se remonta a finales del siglo XVIII y a la influencia de los elementos franco-haitianos en la música de la Isla.

Sardiñas agregó que desde finales del XVIII se escuchaban en Cuba contradanzas francesas que tras un largo período van adoptando matiz criollo hasta convertirse en una expresión musical del entorno, que tiene en Manuel Saumell e Ignacio Cervantes los más representativos compositores.

Raúl Marrero, vicedirector vitalicio del movimiento danzonero en la localidad, expresó que este baile se caracteriza por ser más lento que la danza y la contradanza, ofrece a la pareja la oportunidad de descansar, alternando partes bailadas con otras para el descanso, que se ajustan a su forma musical, lo cual permite, además de un pequeño receso, la posibilidad de conversar e intercambiar impresiones de manera íntima. Afirmó que los bailadores utilizan movimientos suaves, fluidos y cadenciosos; pasos cortos y deslizamientos, paseos, pequeños giros a derecha a izquierda y la vuelta del tornillo.

A mediados del siglo XIX se realizaban en toda Cuba festividades propias de la clase media y de los sectores humildes o “barrios bajos” de la sociedad, asevera Sardiñas y sostiene que estos últimos eran las  más variadas, pues desde entonces se venía operando en ellos un proceso de inclusión de ritmos de diversos géneros dentro de las piezas que se ejecutaban.

En este proceso de intercambio surgieron nuevas expresiones musicales que dentro de sí llevaban el sello del sector negro de la sociedad que tal y como se observa en la obra Cecilia Valdés, de  Cirilo Villaverde, argumenta el investigador, se había logrado un ascenso en las distintas manifestaciones del arte, en las principales ciudades del territorio.

A lo que se llama actualmente danzón, antes era un baile de salón o de figuras que se ejecutaba con arcos y cestas de flores, afirma Víctor Martínez, director de la orquesta danzonera de Madruga. En junio de 1877 el músico matancero Miguel Failde compuso cuatro danzones titulados El Delirio, La Ingratitud, Los Huecos y Las Alturas de Simpson. Estos son los más conocidos, continúa explicando el músico.

En 1879 la sociedad de Matanzas dio, en una fiesta en los salones del Liceo, su aceptación oficial al baile que el pueblo conocía de sobra. Fue precisamente Failde, a quien se atribuye la creación del danzón, el que introdujo un notable cambio en el ritmo.

Es a partir de ese momento que el nombre de este músico se torna conocido, comentó y añadió que el suceso está marcado por el individualismo de la época, otorgándosele condecoraciones e incluso se le designa hijo predilecto de su pueblo.

Argeliers León, uno de los escritores que más a abordado el tema, plantea en su libro Del canto y el tiempo, que lo que  ocurrió fue que Failde concretó en su obra una expresión cuyos elementos estaban presentes desde antes.

También explica que los adversarios de toda influencia negra en la música cubana han declarado  varias veces que con el danzón se creó un género nacional, ajeno a toda influencia africana, pero  que en verdad el danzón, como se tocó a partir de 1880, es una nueva ampliación de la contradanza.

En el texto se afirma que no hubo acontecimiento durante 40 años que no fuese glosado o festejado por medio de un danzón. Argeliers León plantea: “Hubo danzones para saludar el advenimiento de la república, políticos  como El Triunfo de la Conjunción o Zayas no fue; patrióticos como El Salao de la Clave y Martí no debió de morir; danzones de la guerra europea y de zarzuelas famosas”. 

En 1910, José Urfé González, músico de la orquesta de Enrique Peña, introduce en el género los elementos del son montuno oriental para de esta forma revolucionarlo, lo que trajo consigo una nueva estructura, con la cual se identifica hoy día y la que introdujo además cambios en la coreografía del género.

Puede decirse que todo elemento musical aprovechable pasaba al danzón, boleros de modas, pregones, cuplés españoles y hasta melodías chinas como la que abría el antaño famoso Bombín de Barreto, de José Urfé, tocado por primera vez en las fiestas populares de Güira de Melena, en 1910, expresó Yohandy López Suarez, director de Cultura del  municipio.

Dijo, además, que el danzón representó el triunfo de los elementos cubanos sobre las formas danzarías europeas. Las polémicas que se centraron a su alrededor tenían un profundo contenido político ya que nuestro baile nacional tiene la gracia y la suave e intencionada cadencia que marcan como sello inconfundible todas nuestras danzas.

Historias danzoneras

“Por aquellos tiempos en Matanzas se bailaba un baile de cuadro que llevaba el nombre de danzón. Este lo formaban hasta 20 parejas provista de arcos y ramos de flores. Era realmente un baile de figuras y sus movimientos se ajustaban al compás de La Habanera, que es el compás verdadero que debe darse al danzón”, reconoce Sardiñas.

“Fue inspirado por los bailes de cuadros, y representa diferentes estilos de interpretación en el territorio ya que puede ser ejecutado con la melodía o con el ritmo, es decir, a tiempo o a contra tiempo, siendo esta última la forma más usual”, afirmó Víctor Martínez, director de la orquesta danzonera José Urfé del municipio Madruga.  

Desde 1878 se tocaban danzones que debieron bailarse, para esa fecha, en forma de parejas enlazadas o sueltas, conservándose por algún tiempo las formas de cuadro o sea, los grupos sirviéndose de arcos decorados en las manos, declaró Carlos Sardiñas.

Las alturas de Simpson, nombre de una barriada de Matanzas, fue el primer danzón y significó el punto de concreción y convergencia de elementos de estilo. Quedó así situado el punto predominante de un período que comienza con la introducción de la contradanza y otros bailes de cortes, declaró le historiador de la localidad.

Argeliers León en su libro Del canto y el tiempo, escribió: “Se hace notar en la música un proceso de transformación del estilo, que va de la contradanza al danzón. A través de este camino convergen en el danzón una serie de factores tópicos de nuestro folklore musical, mientras que otros se pierden en el trayecto para aparecer luego, por las vías que conducen a otros géneros.”

“Después de completar su forma y estilo y convertirse en un género que elevó todo un ciclo de nuestra música, con su formalidad social, el danzón comenzó un curso de decadencia, cuyo primer símbolo fue el danzonete, que muestra factores tópicos incidentales como la alteración de la forma, el período de estribillo, a manera de montuno y la admisión de un texto cantado”, señala.

Sardiñas comentó que el danzón cantado se desarrolló a partir del danzonete y se cultivó hasta los años de la década del 40. Por esa época se verificó un nuevo cambio en el danzón, pues se vuelve a la interpretación solamente instrumental, y que alrededor de 1938 asimila otras combinaciones rítmicas, produciéndose lo que el músico popular llamó: danzón de nuevo ritmo, el cual llevó al mambo. Con el paso del tiempo, la concepción melódica se fue haciendo de ritmo regular y constante.

Señaló que entre los compositores que ofrecieron un notable aporte en el acompañamiento, se pueden mencionar a Coralia, Israel y Orestes López y Enrique Jorrín y que el canto intervenía de nuevo, pero ahora a cargo de los propios instrumentistas de las orquestas que cantaban al unísono.

Con el nuevo género se incorpora una temática presente en el arte del pueblo: el comentario satírico y la alusión indirecta a personajes y situaciones, concluyó el representante de la Comisión de Patrimonio Cultural del municipio.

La revolución y el danzón

“Después del triunfo de la revolución, la música cubana hay que situarla a partir del proceso educacional masivo, que se asegura con la Campaña de Alfabetización, de 1961, y el Congreso de Cultura y Educación de 1971, que significó la configuración de los intereses del pueblo, en el terreno de la cultura”, aclara Carpentier en el libro La música en Cuba.

“En la secundarias y primarias hoy existen grupos de danzones, preparados por los instructores de arte, al igual que los coros y las ruedas de casino. Además, los instructores también tienen un grupo de bailadores de casino”, expresó Yohandy López Suarez, director de Cultura del municipio.

Una orquesta para una fiesta

La orquesta José Urfé, dirigida por Víctor Martínez Mateo, está conformada por diez músicos y dos utileros: dos trompetas, dos saxofones, piano, bajo, tumbadora, güiro, timbal y un vocalista. Los metales hacen los coros.

En el año 1991 se volvió a reunir la orquesta con alumnos de Urfé y graduados, en homenaje al maestro. En el 2006 se profesionalizó la agrupación gracias a los esfuerzos de los propios músicos.

“Todas las puertas se nos cerraban, no sabíamos qué hacer y los ánimos se iban agotando. Al final, nos incluyeron, por persistencia,   en este proyecto”, comentó Víctor Martínez, el director.    

Entre sus principales logros se pueden citar la participación en el quinto y sexto Festival Internacional de Danzón Habana 2008 y 2009, respectivamente, donde una de las sedes fue Madruga.

La orquesta alternó con los mejores exponentes del género en la Isla, entre ellos, las agrupaciones Estrellas de Cuba, la Siglo XX, la del maestro Barbarito Diez, la Charanga de Oro de José Loyola y la Nuevos Aires del Danzón, de México.

Omar Silva Zamora, asiduo bailador, de 70 años y miembro del Club Amigos del Danzón, expresó: “Aquí en Madruga se dan varias actividades al año, también se realizan en San José, Melena del Sur, Guara, San Nicolás, Aguacate, Pipián, Nueva Paz, Jaruco, San Antonio del Río Blanco y Santa Cruz. Allí asisten jóvenes, sobre todo últimamente, lo mismo muchachas que muchachos de entre 18 y 35 años”.

“En Güines hay dos orquestas Melodías Danzoneras y Hermanos Rojas. Casi siempre en los danzones toca una sola que hace dos tandas, la primera de 9:30 hasta alrededor de las 12:00 de la noche. Luego descansan y comienzan a las 12:30 hasta las 2:00 de la madrugada, comentó Raúl Marrero, presidente de club danzonero de Madruga.

La necesidad de que los jóvenes hagan suyo un baile y demuestren la madurez de los valores nacionales, es eminente. Los esfuerzo que se realizan son todavía insuficientes pero  lo que no puede ocurrir es que se pierda el baile nacional.

Algo sí está claro: a los criollos se nos muere el danzón y para salvarlo solo existe una forma y es la de incentivar la pasión, el deseo y el amor por él en las nuevas generaciones.

Ficha Técnica:

Tema: El danzón como tradición, su vigencia actual y en los jóvenes.

Propósito: Demostrar que el danzón es parte de nuestra cultura y tradiciones y que es necesario retomarlo, como rescate de las más genuinas raíces del pueblo cubano.

Objetivos colaterales: Lamar a una nueva edición de los levantamientos del movimiento danzonero nacional.

Estrategia de fuentes:
Directas y Documentales y Sitio Web: http://www.madruga.cult.cu Visitado 17 y 29 de abril del 2009.

Soportes a emplear:

Hecho: VI edición del Festival Internacional de Danzón Habana 2009.

Contexto: Todo el movimiento acerca del rescate del danzón en el municipio habanero de Madruga.

Antecedentes: Festivales de danzón realizados en los municipios.

Proyecciones: Celebración de otro encuentro nacional de los danzoneros.

Fuentes:

Directas:
Ada Alejo, miembro de la Comisión de Patrimonio local.
Yohandy López Suarez, director de Cultura del  municipio.
Carlos Miguel Sardiñas, historiador de la localidad.
Hipólito Raúl Marrero, vicedirector vitalicio del movimiento danzonero nacional.
Omar Silva Zamora, miembro del Club Amigos del Danzón.
Jorge Armando Gutiérrez Sánchez, presidente del Poder Popular de Madruga. 

Documentales:
La música en Cuba, de Alejo Carpentier.
Historia de la Danza en Cuba. (Unidad 3: La danza en Cuba en el siglo XIX), de María del Carmen Hernández.
Contradanzas, de Manuel Samuell.
Ignacio Cervantes y la danza en Cuba, de Salomón Gadles Mikowsky.
Danzas populares tradicionales cubanas, de Caridad Santos Gracia y Nieves Armas Rigel.
Del canto y el  tiempo, de Argelies León.
El ciclo del danzón, de Argelies León.
El danzón, iconografía, Creadores e Interpretes (1967).

Sitio Web:
http://www.madruga.cult.cu Visitado 17 y 29 de abril del 2009.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Cronológica.
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Por otro lado, sin embargo, no obstante, además, aunque, y otras que permiten al lector seguir el hilo del reportaje.
Tipo de cierre: De conclusión del periodista.