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Isla al Sur

ORGULLO DE SER MAESTRA

ORGULLO DE SER MAESTRA

Georgina Veloz Massano afirma que para un maestro revolucionario el aula puede estar en cualquier rincón del mundo donde exista una sola persona que no sepa leer ni escribir.

Texto y foto:
CLAUDIA MONTES DE OCA RIVAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“En el Destacamento Internacionalista Ernesto Che Guevara ratifique mi vocación por el magisterio, comprendí que, para un maestro revolucionario, el aula puede estar en cualquier rincón del mundo donde exista una sola persona que no sepa leer ni escribir. Angola me preparó mejor para la vida y, a la vez, para enfrentar los retos de nuestro sistema de educación”.

Con solo 46 años de edad, Georgina Veloz Massano, profesora del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, tiene para contar grandes historias como educadora cubana. Todo comenzó con aquellos juegos infantiles de maestra y escuelita, que más adelante se harían realidad cuando en la secundaria, decidió optar por la escuela Makarenco y hacerse maestra.

En este centro, formador de grandes pedagogos, Yoya -como todos la llaman-, además de encontrar su primer amor, también asumió cargos importantes en la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) y enraizó para toda su vida valores como la dedicación, perseverancia, amabilidad y patriotismo. De esa forma, se graduó de profesora de Química con la disposición de enseñar la Tabla Periódica con el amor y la preparación que su profesión exigía.

Era 1980. En ese entonces se desarrolló en Cuba la segunda revolución educacional y Georgina se alistó en el Destacamento Ernesto Che Guevara, la misión fue llevar la luz de la enseñanza el continente africano. Específicamente en Angola permaneció esta educadora cubana hasta 1984: “Me decidí no solo por mi compromiso con la UJC, sino porque me gustaba y lo sentía de corazón.

“Esa experiencia fue mi gran práctica docente. Estábamos en un país lejano, en otro continente, con diferentes idioma e idiosincrasia. Resultó muy difícil, pero poco a poco fuimos adaptándonos. Al principio, nos comunicábamos en lo que llamábamos ‘portuñol’ hasta ir perfeccionándolo al contacto directo con la población. Además de dar clases, teníamos una relación muy bonita con los habitantes, en el horario de la noche realizábamos actividades culturales y juegos deportivos. Fue un trabajo inolvidable, en el que gané experiencias y valores”.

A pocos meses de concluir la misión, Yoya y sus compañeros fueron atacados por un batallón de la UNITA con acerca de dos mil hombres. Este hecho se conoce históricamente como la Batalla de Zumbe, pues fue en el municipio Angolano en que ocurrió.

Al iniciarse el tiroteo, Georgina y sus compañeras fueron trasladas a un lugar seguro. Según ella, en ese instante por su mente pasaron los más disimiles recuerdos, añoraba la presencia de sus padres junto a ella; pero sabía que requería de fortaleza, valentía y decisión. Recordó a Mariana Grajales y sintió que tenía que honrar su memoria.

“La UNITA no logró su objetivo, aunque no contábamos con armas ni fuerzas militares, todos los presentes defendimos aquel pedacito de tierra como propio. Lo más lamentable fue la muerte de tres colegas y cuatro constructores cubanos. Me resultó muy difícil ver morir a mis compañeros, de toda la misión esta es la parte más triste, no logro borrar esas imágenes de la mente.

“Siempre que se habla del papel de los nuestros en África vuelven a mí los rostros de mis colegas que tan valientemente pusieron en alto el nombre de Cuba, esto me marcó mucho. A la experiencia docente se le sumó una militar”.

Al concluir la misión y regresar a Cuba, Yoya recibió la medalla de Heroína de Zumbe, en reconocimiento a la posición asumida en dicha batalla.

-¿Profesionalmente cuanto le

aportó la experiencia en Angola?

Crecí en todos los sentidos de la vida, me hice más revolucionaria, más cubana, y aprendí a valorar en justa medida la superioridad de nuestro sistema educacional.

Para Georgina, el Instituto Varona es su segundo hogar. Comenzó como alumna y transitó por diferentes niveles educacionales, colaboró en la enseñanza secundaria, dirigió un pre pedagógico, ocupó múltiples responsabilidades, además, de alcanzar el título de Máster en Didáctica de la Química y Profesora Auxiliar. Desde hace siete años ocupa el cargo de secretaria general del Comité del Partido y forma parte de dicho organismo a nivel provincial. Continua, también, ejerciendo la docencia y atendiendo trabajos de curso y diploma.

-¿A su juicio, cuales son los

principales retos que enfrenta el Instituto

al llegar a su aniversario 45?

Al calor de la Batalla de Ideas, estamos en constante perfeccionamiento y transformación del proceso docente. Hoy tenemos en la capital más de cuatro mil jóvenes de otras provincias ejerciendo como Profesores Generales Integrales (PGI) de secundaria básica, para suplir el déficit de maestros en ese nivel de enseñanza. El reto es resolver el problema con los propios capitalinos, hacer que los educadores salgan de los mismos territorios, incentivar la vocación por las carreras pedagógicas. Tenemos que poner todo el empeño para que su preparación sea correcta porque, como dijo nuestro Comandante, sin educación no hay Revolución posible.

-¿Cree cumplidas las expectativas

en relación con los PGI?

Sí. Como en todo proceso contamos con jóvenes buenos, regulares y menos buenos, pero es encomiable la labor que están  realizando en las secundarias. Gracias a ellos hoy se puede hablar de un nuevo modelo de educación, son estos muchachos los que lo implementan y, en muchos casos, aportan valiosas ideas para su perfeccionamiento, se preocupan por mejorar las clases, incluso, percibimos cambios favorable en sus hábitos, costumbres e imagen para dar un mejor ejemplo a los alumnos.

Ellos mantienen viva la idea de Fidel de ser los guías de quince pioneros en la enseñanza media y así poder conocer a fondo las características de los alumnos, aunque no todos estos muchachos son perfectos y a pesar que hemos tenido dificultades con algunos de ellos, creo han cumplido las expectativas.

Repito, lo que se impone es mejorar su preparación, y estamos trabajando en el perfeccionamiento del modelo de formación por lo que se han cambiado algunas cosas, entre ellas, el tiempo que empleaban para el auto estudio. También es necesario mantener el vínculo de la escuela con la comunidad, hay que rescatar los valores, buenos modales y conductas, evidentemente deteriorados.

-¿Qué opinión le merece la utilización

de los medios audiovisuales en el

proceso docente educativo?

Es una forma para los PGI de adquirir conocimientos, enriquecer los turnos y profundizar en un contenido determinado. Un profesor no se sustituye con nada. Todos esos instrumentos contribuyen a perfeccionar la labor docente, depende del guía saber emplear correctamente las herramientas y lograr captar la atención del estudiante con ellas. Creo que es uno de los mejores planes puestos en práctica dentro de las transformaciones educacionales.

-¿Por qué cree existe tan poca

disposición de los jóvenes para

optar por carreras pedagógicas?

Pienso que es multifactorial. Hay un elemento importante conspirando y es la falta de conciencia en la familia sobre la importancia y necesidad del maestro. También influyen el periodo especial y las medidas tomadas por nuestro gobierno para ampliar algunos sectores. El de la educación siempre ha sido el más sacrificado y humilde, pero se ha mantenido a lo largo de estos años.

Quizás la juventud no sienta tanto amor por la pedagogía como prevalecía en mi época de estudiante. Los profesores tenemos la misión de transmitir este sentimiento con dulzura y paciencia para poder revertir la situación actual. Nos toca transmitir a las nuevas generaciones el interés por la profesión. Comparto el criterio de que cuando uno llega al corazón de sus alumnos, jamás se olvida.

Hoy los estudiantes optan por diferentes carreras porque quizás perciben otro futuro con mejoras desde el punto de vista económico, salarial. Esta carrera es de mucha comprensión y dedicación, lo cual lleva al éxito. El reconocimiento social también es valido en el empeño, pues cuando los medios de difusión divulgan mensajes alentadores y destacan los ejemplos positivos de nuestra labor, eso es un gran incentivo para los pedagogos.

A Yoya todavía le quedan varios años para jubilarse, pero aún así, confiesa que cuando ese día llegue tendrá que valorar mucho su decisión, porque no puede imaginarse fuera del aula.

“La verdad, no quiero ni he pensado en el retiro, mientras tenga fuerza y aliento seguiré frente al pizarrón, con mis alumnos y mi Pedagógico. Cuando llegue el momento decidiré qué hacer. No concibo estar sin mis alumnos, sin sus comentarios, sin aprender todos los días algo de ellos y viceversa”.

-¿Sabiendo a todo lo que debería

enfrentarse si volviera a nacer,

escogería ser maestra?

Sí y mil veces sí. Yo escogí esta profesión porque verdaderamente lo sentía, amaba y gustaba. No podría imaginarme realizando otro trabajo. Mi vida es el magisterio. Soy feliz dando clases, con el olor a tiza, con mis planeamientos, recorriendo los pasillos y escuchando los comentarios de la juventud. Por eso nunca me he desvinculado de la docencia y mientras tenga fuerzas seguiré al pie del lápiz, la cartilla y el manual. Yo digo, como Martí: “Siento orgullo de ser maestro”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Destacar a Georgina Veloz Massano como profesora del Instituto Pedagógico Enrique José Varona y Heroína de la Batalla de Zumbe.

Objetivos colaterales: Profundizar en la vida profesional de esta educadora; Conocer sobre su experiencia internacionalista en Angola; Subrayar su labor como secretaria general del Partido en el Pedagógico y miembro del secretariado provincial.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa (cara a cara).

Tipo de título: De alusión a frase literaria.
Tipo de entrada: De cita textual.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Directa, informativa, abierta. 2-De opinión, abierta. 3-De opinión, abierta. 4-Informativa, abierta. 5-Informativa, abierta. 6-De opinión, abierta. 7-De opinión, abierta.
Tipo de conclusión: Opinión de la entrevistada.

LA MAGIA DE LA ESCRITURA

LA MAGIA DE LA ESCRITURA

El joven escritor Norge Céspedes acaba de presentar el tercer libro y dirige su mirada hacia la novela.

LIS GARCÍA ARANGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El escritor es un trabajador de la sombra”. Con estas palabras me recibe Norge Céspedes Díaz, quien afirma que el periodismo le roba mucho tiempo a su creación literaria.

En la sede de la Asociación Hermanos Saíz, de Matanzas, conversamos largo rato sobre el periodismo y la literatura, partiendo de su experiencia personal, pues él desarrolla esas dos carreras a la vez. La polémica no esperó, al recordarle que Hemingway y García Márquez fueron apasionados periodistas y que siempre defendieron el oficio.

Este joven, graduado en Comunicación Social en la Universidad de La Habana, acaba de publicar su tercer libro: Historia clínica de un héroe (ensayo, 2007). Anteriormente publicó los libros Lino Novás Calvo, periodista encontrado (ensayo, 2004) y Oficio de cicerone (cuentos, 2005), ambos presentados en la Feria Internacional del Libro de 2005.

En el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Cuentos Celestino, al tiempo que otros de sus textos de narrativa y de crítica han visto la luz en publicaciones periódicas. Su obra cuentística ha sido antologada en Quemar las naves, Jóvenes cuentistas cubanos (Brasil, 2002) y La hora cero (Matanzas, 2005).

Sus trabajos periodísticos han obtenido relevantes premios nacionales como en los concursos Primero de Mayo y el 26 de Julio, ambos recibidos en 2005. Actualmente trabaja como reportero en el Semanario Girón, de la provincia de Matanzas.

-Ha desarrollado dos carreras paralelas:

el periodismo y la literatura.

¿Cómo surgió su interés por ambas?

Todo parte de la lectura. Mi mamá era maestra y ella desde temprano dirigió mi atención hacia los libros. Me fascinaban, en la más temprana infancia, La Edad de Oro, de Martí, El Cochero Azul, de Dora Alonso, y otros muchos que provenían de la cultura de los países socialistas europeos, donde había nieve y llamativas criaturas del bosque. Ahora bien, debo reconocer que no fue entonces cuando atisbé con claridad la magia que podía lograrse mediante la escritura. Yo, la verdad, leía y no pensaba en nada más. Simplemente disfrutaba aquellas historias como un animalito feliz, sin ninguna preocupación, sin importarme de dónde salieran, ni quién las había escrito.

En la secundaria empecé a leerme de punta a cabo las muchísimas publicaciones periodísticas que entonces, por suerte, se vendían en los estanquillos y podían tener interés para los niños jóvenes: Bijirita, Pionero, Somos Jóvenes, Juventud Técnica, Misha y otras revistas socialistas europeas o asiáticas que, por lo general, tenían secciones para los más pequeños.

Fue en esa etapa cuando me di cuenta de que había gente que escribía todo eso y, de inmediato, me dije que quería hacer lo mismo. Quería ser periodista. No me prestaron atención en ninguna parte. Acaso pensaban que se trataba de otro capricho pasajero más, que se me olvidaría como mismo se me había olvidado antes cuando quise ser chofer de guaguas, boxeador, karateca, cosmonauta, cantante, guitarrista...

Desde entonces se me metió en la cabeza eso de ser periodista y no me detuve hasta lograrlo. Matriculé la carrera en 1992 en la Universidad de Oriente, la que terminé en 1998 en la Universidad de La Habana, hacia donde me trasladé en el último año. 

En la secundaria también puedo situar lo que tal vez sean mis comienzos literarios: unos poemas que hice para un concurso dedicado a la naturaleza. Luego escribí otros, montones escribí. Pero no eran cosas serias. Todos, como era de esperar, resultaban horrorosos.

-¿Y cuándo fue que hizo

“cosas serias” en literatura?

Eso fue un proceso largo. Durante muchos años continué escribiendo a borbotones esos ¿poemas? horrorosos y también empecé a hacer intentos de cuentos. Tras matricular Periodismo, lo que yo escribía se volvió un poco más “decente” (por suerte para los dos, para la poesía y para mí, dejé los versos, y me concentré en la narrativa), y llegué a ganar un concurso municipal de cuentos organizado en Manzanillo. A partir de entonces, creo, sentí en verdad que empezaba a internarme en ese largo y difícil camino que es la búsqueda de la literatura.

-¿Y en el periodismo,

cómo le fue en sus inicios?

Me trasladé para la Universidad de La Habana porque entonces me había mudado a Matanzas. De modo que fue aquí, en Matanzas, donde me inicié en la prensa. Estuve dos años en la emisora provincial Radio 26. Ahí aprendí lo importante que es la síntesis en la escritura y a redactar con cierta rapidez. Pero la radio a mí nunca me gustó. La palabra en la radio es un ingrediente más, junto a un trabajo que lleva música, efectos, silencios y voces.

-¿Qué diferencias establece entre

el periodismo y la literatura?

En la literatura está el arte de la escritura. El periodismo lo veo más bien como una cuestión informativa, pero donde yo profundizo más es en la literatura. En el periodismo hay trabajos que salen por inspiración, otros te lo mandan a escribir, pero en el caso de la literatura, generalmente antes de sentarme ya he meditado la idea. El periodista en la redacción escribe muchas veces por encargo, se crea un hábito para la escritura, que no es tan misterioso ni tan mítico como ocurre en la literatura.

-¿Siendo un joven “del campo”,

nacido en San Antonio, Manzanillo,

cómo logró romper la barrera

del mundo editorial?

Comencé publicando en algunas revistas como La Gaceta de Cuba y Matanzas, y en publicaciones como Caimán Barbudo. En ese período inicial, de 1998 al 2001, estuve en el Taller Literario Onelio Jorge Cardoso y ahí me dieron algunas nociones de las técnicas de la escritura que fueron fundamentales. Luego, Ediciones ALDABÓN, la editorial que pertenece a la Asociación de Hermanos Saíz (AHS), en Matanzas, me permitió colocar mis producciones literarias.

-¿Ha sido suerte o su creación se ha impuesto?

Pienso que sí he tenido suerte, por lo menos he trabajado, aunque he tenido dificultades como muchas personas. El sistema digital empezó a dar servicio en las provincias desde el 2000 y eso fue un alivio enorme para la cultura cubana, específicamente para la literatura; antes de eso, en pleno período especial, hubo una gran depresión en las publicaciones y los escritores no podían prácticamente publicar, sobre todo, los jóvenes narradores eran los más perjudicados. Con la tecnología de las nuevas imprentas tenemos un espacio mayor para sacar a la luz nuestras producciones. Fue básico para que una generación de jóvenes pudiera publicar.

-¿Qué relación existe entre un escritor

que vive en el campo y otro de la ciudad?

Existen diferencias porque son formaciones distintas. El escritor que vive en la ciudad tiene una perspectiva de la vida distinta del que vive en el campo, eso siempre influye. La literatura es subjetiva, uno siempre aprecia lo que está a su alrededor. El escritor del campo ve la vida desde una posición más reflexiva, quizás más pausada, mientras que el que vive en la ciudad es más rápido, más directo.

-¿En sus obras refleja el ambiente

de la vida en Manzanillo?

Allí en el barrio rural donde nací, transcurrió mi infancia y adolescencia; eso está integrado a mí de una manera u otra, y lo desgrano, no desde un punto de vista costumbrista, sino más bien espiritual. Es decir, todo ese espíritu de allá lo tomo e incluso en anécdotas de mis cuentos reflejo cosas que me sucedieron en casa. Mi escritura tiene un toque intimista que va hacia lo interno de los personajes y ellos reflejan el ambiente, las personas que conocí y todo ese espíritu que sentí en mi barrio. 

-¿En Oficio de cicerone se

identifica con algún personaje?

No específicamente con un personaje, sino con determinados aspectos que influyeron en mi vida. Me identifico con hechos que he presenciado en diversos sitios partiendo de mi experiencia personal. En la literatura no hay manera de deslindar hasta dónde llega la experiencia personal y hasta dónde está la imaginación.

-¿Cuáles son sus escritores modelos?

En verdad no veo ni en el periodismo, ni en la literatura, escritores modelos. Para mí cada escritor, como en la propia vida, tiene sus peculiaridades. No puedo quedarme con un autor o con el otro, me parece que cada uno da un gran aporte a la literatura. Los escritores logran apresar conceptos de su generación y desde esa perspectiva no hacen más que transmitírnosla. La gran literatura siempre es buena.

-¿Qué métodos emplea

a la hora de escribir?

Hay escritores que santifican el arte de escribir. El periodista es más profesional, más natural. Yo escribo en computadora, no me gustan los manuscritos ni la máquina de escribir. Aprovecho la mañana para crear. Antes de escribir un cuento necesito la idea del principio y el final, eso es fundamental.

-¿Escribe para un público específico?

Escribo para el hombre, como una manera de buscarme a mi mismo como ser humano y de explicar mi vida, y al hacerlo estoy contribuyendo a que otros puedan ver la vida. No pienso en generaciones ni segmentos, pienso que es una narrativa para adultos, no para jóvenes.

-¿Cómo define a la literatura?

La literatura no hace más que trasladar la personalidad o la reflexión de ese ser humano, que es el escritor, a las páginas en la medida que se secundan. La literatura es como la vida y refleja los sentimientos indescriptibles que tiene el hombre en su interior.

Ficha técnica:

Objetivo central: Resaltar la obra de un joven escritor que ya ha publicado tres libros y a la vez ejerce su trabajo como periodista.

Objetivo colateral: Profundizar en algunos aspectos de su vida como escritor y periodista.

Tipo de entrevista:
Por su Forma: Clásica.
Por su Contenido: De personalidad.
Por el Canal que se obtuvo: Personalmente, cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De cita textual o declarativa.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Daneris Fernández, historiador del Teatro Sauto.
Javier Acosta, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, en Matanzas.
Alfredo Zaldívar, director de la Editorial Matanzas.

Documentales:
De Norge Céspedes: Historia clínica de un héroe (ensayo, 2007); Lino Novás Calvo, periodista encontrado (ensayo, 2004); Oficio de cicerone (cuentos, 2005).


 

ORQUÍDEAS DE VUELTA A LA NATURALEZA

ORQUÍDEAS DE VUELTA A LA NATURALEZA

Las flores en Soroa regresan luego de los ciclones.

CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Como parte del proyecto de recuperación del orquidario de Soroa, luego del paso de los huracanes Ike y Gustav, fue plantado (2009) un centenar de ejemplares de la orquídea Brassia caudata.

El monitoreo de la adaptación de esta especie de orquídea a su medio natural constituye la tarea de los especialistas del área protegida Sierra del Rosario, en el último trimestre del año.

Según Fidel Hernández Figueroa, máster en Ciencias y director de la Reserva, Sierra del Rosario cuenta con 33 tipos de orquídeas de las más de 300 variedades que existen en Cuba.

Los huracanes Ike y Gustav azotaron la Sierra del Rosario en la temporada ciclónica anterior y causaron severos daños a estas flores.

La reserva de la Biosfera Sierra del Rosario, declarada área protegida el 15 de septiembre de 1985, dispone de una extensión de 25 hectáreas y comparte su territorio entre Pinar del Río y la provincia de La Habana.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: No documental, Directas.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros valores noticia: Proximidad o cercanía. Actualidad.
Tipo de noticia: Blanda. Simple.

 

“¡LLEVO UN MAMBÍ EN LA SANGRE!”

“¡LLEVO UN MAMBÍ EN LA SANGRE!”

 

 

JORGE GONZÁLEZ VÁZQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

 

Está sentado frente a mí José Vázquez Moya. Parece exaltado, eufórico por la posibilidad de volver a narrar tantas historias vividas. Algunas de ellas las conozco íntegras, de escucharlas cuando niño, acomodado en su regazo.      

Enciende un cigarro “para aplacar la ansiedad”, y con voz entrecortada, como de quien participa en una larga carrera, este combatiente de la Revolución se alegra de poder sostener conmigo una conversación, ya no de abuelo a nieto sino de entrevistador a entrevistado.  
   
“Desde muy joven, estudiando Historia de Cuba, tuve conciencia de la necesidad de poner el gobierno del país en manos de hijos auténticos, hijos que no fueran títeres, hijos que sacaran al pueblo de los problemas sociales creados tras años de demagogia.” Frunce el ceño, quizás para confirmar su desaprobación por tanta lacra social sufrida durante la República.

“Uno de mis hermanos compartía idénticos criterios, y  conversábamos cada vez que podíamos sobre las habladurías de la gente de que allá, en la ciudad de Santiago, porque nosotros éramos de un montecito perteneciente al pueblo de El Cristo, había muchachos que se manifestaban contra el gobierno. Una tarde, haciendo carbón, nos dijimos que si se nos presentaba la oportunidad de unirnos a esos muchachos, no íbamos a dudar en hacerlo”.

Aplasta en un cenicero lo que queda de cigarro, como si una fuerza secreta le llenara los músculos de renovados bríos: “Esa oportunidad demoró un poco, porque  donde vivíamos no llegaba la prensa ni había electricidad; por tanto, ni radio, ni televisión. Estábamos prácticamente aislados del mundo.

“Pero mi hermano comenzó a visitar la capital provincial por cuestiones de salud, y en el hospital Saturnino Lora conoció a un hombre que dirigía una célula del Movimiento 26 de Julio. Como está confirmado: ¡Nunca es tarde cuando la dicha es buena!

“A partir de ahí, nos fuimos vinculando con el Movimiento y comenzamos a despertar sospechas en nuestros padres. No es que ellos estuvieran de acuerdo con la dictadura imperante, pero queríamos evitarles preocupaciones. Cuando nuestros deseos de acción estuvieron a punto y el ambiente en el hogar demasiado caldeado, echamos la poca ropa que teníamos en una maleta y dimos el gran paso: formar parte de la lucha clandestina.”

Hace una pausa prolongada, y sostiene la mirada en un punto de la pared, que de pronto deja de ser de mi sala para convertirse en cualquier remoto muro de las calles santiagueras garabateado con un ¡Abajo Batista! O un ¡Muera el tirano!

“Desde que vi a Frank País por vez primera supe que era un líder por naturaleza. Inspiraba confianza, respeto y seguridad a pesar de su complexión menuda. Ese día me echó el brazo sobre el hombro y me dijo: “José, ten la seguridad de que tarde o temprano la victoria será nuestra.”

“Jamás olvidaré tales palabras, pues fueron una especie de motor impulsor que me lanzó a arriesgadas empresas: lanzar petardos a estaciones de policía, distribuir propaganda política, recaudar fondos para comprar armas, municiones, ropa y comida, llevar estas provisiones a los guerrilleros de la Sierra, incorporar más personas a la causa, y otras.

“En un momento de 1958 Fidel alertó que era imprescindible integrar la mayor cantidad de personas posibles a la lucha armada, para asestar la estocada final. Aunque la dirección del Movimiento pretendía dejarme en Santiago, porque era bastante útil allí, agarré un fusil, me monté en un camión y hasta el Escambray fui a parar.  Es que ¡llevo un mambí en la sangre!”. Y se lo creo de veras, por la emoción y el convencimiento con que pronuncia esta frase.

“Todo se me volvió difícil en las montañas: escaseaban las cosas, varios grandes compañeros entregaron sus vidas en mi línea de fuego y el enemigo, aunque debilitado, concentraba sus fuerzas en zonas estratégicas de forma persistente, disminuyendo en nosotros el tiempo de descanso y aumentando el cansancio. Pero nuestra voluntad y nuestro espíritu de sacrificio eran  tan inmensos que hubiéramos soportado más, mucho más.
                               
“El triunfo revolucionario me sorprendió persiguiendo un pequeño pelotón que se resistía a la derrota. Cubierto de fango y con el corazón ensanchado por la noticia, besé una bandera cubana y celebré cantando el Himno Nacional. Luego vinieron las múltiples medallas y los reconocimientos, que considero inmerecidos, pues no he hecho otra cosa que depositar mi felicidad en la de la Patria.”

Termina. Lo veo alejarse “entre humo y metralla”, como pregona la canción del trovador. Me deja como cómplice de sus aventuras y con la certeza de que esta, su Cuba, lo contempla orgullosa.   

Ficha técnica:
 
Objetivo central: Dar a conocer el papel desempeñado por el entrevistado en el proceso revolucionario cubano.

Objetivo colateral: Destacar algunas cualidades de su personalidad.

Tipo de entrevista:

Por su forma: De citas. 
Por su contenido: De personalidad.

Tipo de título: De admirativa.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: De citas.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistador.
Fuentes consultadas: El entrevistado.
    
    
   

¿PERIODISMO HISTÓRICO Y/O PERIODISMO RETROSPECTIVO?

¿PERIODISMO HISTÓRICO Y/O PERIODISMO RETROSPECTIVO?

LEYDA MACHADO ORAMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La pregunta para muchos puede resultar retórica, pues el tratamiento de un hecho lejano es algo común en el ejercicio periodístico; pero si bien es cierto que este tipo de enfoque ha existido siempre, la falta de una conceptualización teórica desde el campo académico impide orientar la práctica hacia tratamientos más novedosos y contextualizados.

Los periodistas han recurrido a la variante del periodismo histórico, forma tradicional de enfocar los hechos del pasado que constituyen parte del devenir de la sociedad y de su incidencia en el presente, ya sea para el recuento de un acontecimiento importante o para evocar a un héroe por sus valores y hazañas.

Pero la historia tiene muchos matices, y en ese rescate del pasado desde lo inamovible y lo paradigmático se olvidan usualmente las pequeñas subtramas, y se aparta, sobre todo, la propia vida diaria de cada hombre de mérito.

En la búsqueda de un acercamiento periodístico que explore en otras facetas de cada personaje y los aleje de la mera caricatura, aparece el periodismo retrospectivo, intentando abrirse paso en medio de la abundancia de sondeos epidérmicos.

La necesidad de presupuestos teóricos para uno u otro estilo es evidente, pues al redefinir las funciones y límites de cada uno, se incorporaría una nueva forma de entender el periodismo histórico.

Según el periodista norteamericano Jack Fuller, “si tienes una teoría, tienes una experiencia”, o sea, que “tener el propósito claro, exacto, consciente de cuanto quieres hacer, te permitirá sintetizar la acción”, explica el periodista cubano Luis Sexto (1).

Miradas cruzadas

Un primer intento para encontrar cuáles son los vasos comunicantes y las diferencias entre lo que nombramos  “periodismo histórico” y el menos conocido “periodismo retrospectivo”, sería hallar un posible acercamiento del Periodismo con la Historia.

Con ese mismo ánimo, el corresponsal de Juventud Rebelde, Luis Raúl Vázquez Muñoz ha concebido al periodismo histórico como “la aproximación, bajo los principios, formas y normas del periodismo, de aquellos hechos o realidades, que ya constituyen o puedan constituir preocupación de los historiadores y que contienen los valores de la noticia” (2).

Justamente por lo que toma el periodismo de la historia, esta clasificación del género, que se encarga de narrar hechos del pasado, pero obedeciendo a las reglas del periodismo, con la premisa de encontrar el dato que pueda ser noticia.

Para el hispanista francés Pierre Vilar, el historiador es mucho más que un cronista que se limita a narrar los acontecimientos con rigidez y exactitud. A su juicio, la Historia “desborda esa puntualidad y se dirige a comprender un pasado, antes que revivirlo; en escudriñar en los mecanismos de las sociedades y no quedarse solamente en la dimensión de las decisiones políticas; en examinar el estudio del juego recíproco de relaciones entre hechos diferentes y hasta, algunas veces, sin una relación aparente” (3).

Otros autores, como Luis Raúl Vázquez, concuerdan con este enfoque y adoptan una visión similar: “La Historia, como ciencia de lo pretérito, y desde una posición más amplia, no solo se encarga de una cronología lo más exacta posible de los hechos, sino también de comprenderlos y analizar los mecanismos que los mueven” (4).

Desde esa perspectiva se acerca entonces el periodismo a esta disciplina, para conformar un marco teórico de lo que sería periodismo histórico.

A pesar de todos los puntos en común entre el periodismo y la historia, y de cuanto se nutre nuestro oficio de esta ciencia, ya sea para abordar un hecho desde lo histórico o desde lo retrospectivo,  “el periodista no actúa con la misma variable de espera con la que debe trabajar el historiador. Mientras que a este se recomienda esperar a que el impacto de los sucesos se sedimenten y así realizar un análisis en frío, el reportero no demora y tampoco puede aguardar por esa dilación temporal”, asevera Vázquez  (5).

Ahí radica una de las principales diferencias entre ambas profesiones, además de que, por la prontitud del periodismo, este puede abordar hechos del pasado, aunque sea reciente, sobre los cuales los historiadores suelen dar reposo para un posterior análisis.

Una nueva propuesta

Una vez sentadas las bases respecto a qué es propiamente el periodismo histórico y su deslindamiento de la Historia como ciencia, entre otras razones por sus distintas funciones, sería pertinente esbozar en qué se diferencia del enfoque retrospectivo, e intentar definir las características de este último referente para adentrarse en el pasado, ya sea lejano o cercano.

Periodismo retrospectivo no es periodismo histórico netamente, es más, se erige en el análisis de un hecho que concluyó, pero que permite explotarlo desde otras dimensiones, nunca desde lo inamovible, desde lo estandarizado y tratando de buscar en el pasado tanto lejano como reciente, nuevas trazas que aporten datos a la contextualidad de una sociedad.

“Es más observador por cuanto da cuenta no solo de los sucesos que conforman la historia de una sociedad, sino también, de acontecimientos de la cotidianidad. Trae la noticia desde el pasado, a partir de hechos en los cuales todavía hoy está latente el conflicto, lo novedoso. Es el periodismo que rescata múltiples voces y los personajes dejan de ser de mármol”, sostiene Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (6).

Acota también que “a eso se añade que las fuentes trascienden su función declarativa de datos, para convertirse ellas mismas en personajes principales o secundarios, pero todos tributando a que el registro de un fenómeno sea lo más parecido a la realidad vivida, al contexto en que se produjo y, desde ahí aún arroja luz y ofrece pistas al presente”.
 
El tratamiento de un hecho desde esta perspectiva significa analizar el conflicto según su decursar en la historia, y recrear toda la diversidad de sus circunstancias pero, sobre todo, evaluarlo desde la importancia de los valores humanos.

En el acercamiento histórico y el tratamiento que hoy desafortunadamente prevalece en la prensa, se pierden generalmente las pequeñas historias, los subhéroes de los grandes acontecimientos y se opacan no pocas de las esencias de cada historia o de cada figura, al dimensionar solo lo más trascendente de ellas.

Según Iraida Calzadilla, en el periodismo retrospectivo es necesario “recrear los detalles, el ambiente, la psicología de los personajes, la época y los conflictos políticos, sociales y económicos; evocar desde toda perspectiva”.

Además, no siempre el hecho pasado puede ser abordado desde la retrospección, y como aportador de noticia actual, pues no todos permiten establecer esa continuidad de novedad pasado-presente.  

Un poco de todo            

El ejercicio periodístico se divide en tres campos o estilos: el informativo, el interpretativo y el opinático. De ellos, el estilo interpretativo ofrece muchas posibilidades en el tratamiento retrospectivo de un tema.

Sobre esto, Vázquez Muñoz, plantea que permite romper la linealidad presente en el género informativo e “ir más allá de la simple formulación de los hechos para entrar en cuestiones de más sustancias.

“A veces en el pasado se pueden encontrar las causas de los problemas que hoy tenemos, y por eso en muchas ocasiones las sociedades necesitan y le urgen mirar su historia para repensarse y tomar conciencia de su presente”, concluye.

Dentro de las características de este género convergen premisas tanto del periodismo interpretativo como del opinático, las cuales constituyen requisitos indispensables para abordar un suceso desde el pasado. Menos frecuente de encontrar, también puede abordarse desde lo informativo.

La interpretación tiene como rasgos esenciales la explicación de hechos, recogida de antecedentes, predicción de consecuencias y emisión de juicios de valor, bajo un enfoque en el que la opinión del autor aparece de manera solapada, o sea, le deja un espacio al lector para la reflexión, afirma Martínez Albertos y Santamaría (7).

Ahí se resume parte de la labor realizada por cualquier periodista que aborde un hecho desde el periodismo histórico o desde el retrospectivo.

Otro elemento indispensable del estilo interpretativo es el contexto, que también debe estar presente en un enfoque histórico o en el retrospectivo, pues constituye la base de la investigación que se realiza para esos trabajos.

La catedrática española Concha Fagoaga en sus estudios sobre el tema, explica también la importancia del background que acerca de un tema tenga el periodista, pues “sirve para apoyar el análisis de los hechos referidos y para reforzar la valoración a que se llega” (8).

De igual modo,  este tipo de periodismo que acude al pasado para contar una historia o suceso, “se mueve dentro del periodismo de opinión, en tanto el asunto histórico es abordado por la familia de géneros que integran esa modalidad, en la que el periodista, en vez de trasladar información, se dedica a analizar y comentar determinado hecho o problema”, afirma Fagoaga.

¿Qué se hace en los medios?

Una aproximación al criterio de los periodistas, incluso de quienes quizás sin concebirlo así, realizan periodismo histórico o retrospectivo, pues trasladan acontecimientos, figuras e historias del pasado a la contemporaneidad, ilustraría cómo se presenta en la prensa cubana actual.

El Premio Nacional de Periodismo Histórico, Julio Batista Delgado, reconoce que su trabajo en Nuestro José Martí o Un día en la historia, programas transmitidos por Radio Progreso, se incluye dentro de esos enfoques.

Sobre esta última sección, dedicada a narrar a los radioyentes las efemérides de cada día, explica el periodista Julio Batista que forma parte indiscutiblemente del periodismo histórico, pues ilustra acerca de pasajes o etapas de nuestro país, ya sean del siglo XIX, del XX o del XXI.

“Lo fundamental en este tipo de trabajos es crear un ambiente  agradable, hallar una forma más atractiva para contar los hechos del pasado, amenizar los datos y las figuras para que no parezcan estáticos”, agrega Batista.

De cualquier manera, la mayoría de los reporteros que se acercan a la historia para realizar su labor, reconocen en ella muchos aspectos propios del periodismo retrospectivo, de ahí que a pesar de la ambigüedad de criterios, la diferencia de enfoques y el vacío conceptual, las líneas de convergencia entre el campo académico y el laboral, parecen estar cada vez más cerca.

En cuanto a Nuestro José Martí, programa que sale a aire desde hace 21 años, su guionista y director reconoce que muestra a “un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos, para que la gente descubra todas las facetas del Apóstol y se aleje de esa imagen de piedra que figura en el  busto de cada escuela o centro de trabajo”.

Justo esas son las claves para un enfoque retrospectivo, por lo cual, una definición conceptual solo implicaría una sistematización teórica de lo que sucede en los medios de comunicación cubanos y extranjeros, lo cual ayudaría a comprender mejor el asunto, sus posibles reglas y funciones.

Los puntos sobre la mesa

Evidentemente, gran parte del problema estriba en las imprecisiones existentes sobre uno u otro estilo. Muchos periodistas  evocan a los mártires o a ilustres personajes de nuestra historia,   desde una visión más renovadora, pero desconocen que esa mirada integradora, plural que le imprimen a sus relatos, responde a los códigos del periodismo retrospectivo.

Otros, por el contrario, no logran desembarazarse de esa posición reduccionista frente a los hechos y figuras del pasado, y los presentan aislados de sus circunstancias, de sus problemas y conflictos.

De ahí la importancia de lograr incluir dentro de las rutinas productivas y del hacer periodístico de cada reportero, esta nueva manera de abordar la historia, reconociendo sus reglas e intenciones.

Notas:

(1) Sexto, Luis.2009. Asunto de Opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba.

(2) Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html  Consultado el 23 de abril de 2010.

(3) Vilar, Pierre en Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html Consultado el 23 de abril de 2010.

(4) Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Disponible en: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html Consultado el 23 de abril de 2010.

(5) Martínez Albertos, José Luis y Luisa Santamaría Suárez en Sexto, Luis.2009. Cuestión de Opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba.

(6) Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

(7) Fagoaga, Concha en Ivet González y Luis Brizuela. 2006. ¿Estilos sin fronteras? Tendencias en los estilos de las agencias de información internacionales. Trabajo de Diploma. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.


 

“HAY QUE CORRERLE A LAS GUAGUAS”

“HAY QUE CORRERLE A LAS GUAGUAS”

YOSVANI GAÍNZA ÁLVAREZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Fueron estas las palabras de una señora que llevaba en sus hombros como en su semblante, unas seis décadas de vida. La seguramente ya jubilada no vaciló para echar una corrida tras el asomo del ómnibus, pues lo más probable era que debía llegar temprano a la consulta del médico, o al encuentro con un familiar, y por qué no al centro de trabajo que había dejado tras su retiro hace algún tiempo.

“Estoy algo arrugada, pero aún tengo fuerzas para correr”, murmuraba mientras subían los transeúntes entre el dime que te diré y el roce con las personas en aquella calurosa guagua.

Mientras acomodaba su cuerpo entre tanta congregación, abreviaba que ya era costumbre y le parecía normal. Así somos. No cabe duda que nosotros los cubanos estamos contentos hasta en los momentos más fatigosos de nuestra vida cotidiana.

Además de este episodio mañanero, otro fue el motivo para coger en mis manos lápiz y papel y escribir este comentario. Tuve la percepción, una vez más, que en Cuba –al menos en la  órbita en que me desplazo- a pesar de los ajetreos y las espinosas circunstancias por la que atravesamos, siempre hacemos lo posible por estar a tiempo en el lugar donde necesitan de nosotros o necesitamos estar. Desde los más jóvenes hasta aquellos que aún peinan canas.

Nunca he viajado al extranjero, mas puedo ver en películas, novelas y demás, que en otros países las personas  no tienen que correr  tras un ómnibus, luego lidiar con los pasajeros del mismo, intercambiar algunas palabras con el chofer, unas veces agradables pero otras desabridas, en fin, llegar arriba y tratar de acomodar el cuerpo entre tantos.

¿Esto? En Cuba. Y es que la misma vida tan agitada que llevamos permite que tales aventura sean costumbres y se afinquen en  nuestra idiosincrasia cada día más como el buchito de café que se toma el buen cubano. Después de cerrar la puerta de casa, sabemos que tendremos una mañana como la anterior: alegre, pero agitada. Otro “hay Dios mío”, CUARENTA centavos más y otra sonrisa calurosa para animarse. Pero…, para esto –entre otras cosas- “hay que correrle a las guaguas”.

PERIODISMO RETROSPECTIVO: CONTEMOS BIEN LO PASADO

PERIODISMO RETROSPECTIVO: CONTEMOS BIEN LO PASADO

Tema: ¿Cuál es su consideración acerca del tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa?

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo mejor que haya escrito Tom Wolf seguramente no es Emboscada en Fort Brag. Pero es inevitable resistirse -aún cuando se puedan leer mejores cosas- a la historia de unos rangers americanos en Fort Brag, contada desde ese periodismo de los 60 del pasado siglo, el nuevo periodismo. Wolf construyó la historia de aquellas personas de forma envidiable. Ahora es 2011. Cada etapa, cada época o sociedad, requiere de sus propias técnicas, sus maneras de comunicar desde un oficio como el nuestro.

¿Cómo hacer que lo pasado, el acontecimiento, sea narrado y que el lector no se atreva a dejar a un lado la publicación? El compromiso con quien nos lee es contar, hacer trascender el hecho con un discurso siempre talentoso.

¿Cuál es su consideración acerca del tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa? fue la pregunta que presidió este trabajo, que pretende un acercamiento crítico al periodismo encargado de contar la historia en nuestros medios, modalidad con muchas dificultades en cuanto a conceptos y definiciones. Al respecto, Luis Raúl Vázquez, corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Ciego de Ávila, en su artículo Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse, expresa:

“Mientras que el Periodismo de Investigación o el Periodismo Literario gozan de una definición, resulta infructuoso encontrar un concepto que explique ese quehacer de los reporteros cuando se acercan a los materiales de la Historia (…)”.

La legitimidad conceptual de esta modalidad del periodismo aún no existe en el ámbito gremial. Es esa una gran dificultad, pero no la única, “(…) porque en el pasado pueden encontrarse sucesos con la suficiente relevancia y una buena dosis de carga humana, con sus respectivos conflictos, capaces de movilizar por sí solos el interés de las audiencias. Pero ello, en nuestra opinión, no basta y de hacerlo así, sería entender la Historia como un closet en el que se guardan los folclorismos de nuestras familias. La problemática es más compleja”; esta sentencia de Luis Raúl Vázquez es palpable hoy en nuestra prensa. Escasea el periodismo que busque la manera adecuada de narrar el hecho acontecido.

Pedro Antonio García, periodista de la revista Bohemia e historiador de profesión, comenta sobre el tema: “Yo digo que existen dos tipos de Periodismo Histórico: el Periodismo Histórico y el Antiperiodismo Histórico. Cuando me refiero al segundo, hablo de un periodismo que no utilice la emotividad, que no vaya a mover los sentimientos del lector desde la historia. Hay que tratar a las personas de las que se habla como seres humanos y eso le falta al Periodismo Histórico actual, que cae en el kitch antihistórico, o lo que es peor, en la mediocridad por el desconocimiento que hay de la historia, lo cual conlleva entonces a ficcionar sobre los hechos. El Periodismo Histórico es, además, cientificidad.

“El tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa deja mucho qué decir, porque después que en la década de los ochenta del pasado siglo se alcanzó una fuerte especialización periodística, muchos trabajadores del sector se dedicaron a otra cosa, por lo que hoy nuestros medios carecen de esa preparación”.

Por su parte, Luis Raúl Vázquez opina: “Me parece pobre el tratamiento de temas históricos, y no se aprovechan las oportunidades que brinda el pasado, para utilizar un término más asequible.

“Se pueden hacer desde un reportaje como los que escribió Leonardo Padura o una investigación sobre las intrigas de poder en la Revolución del 33, que dieron al traste con la derrota del ala más radical de ese movimiento. Pero en nuestra prensa todo se mueve a base de efemérides y se soslayan otros elementos muy importantes de la realidad pasada. Por ejemplo, el movimiento arquitectónico del país en los años 20, ¿quién habla de eso?, y así, si nos ponemos a indagar, encontraríamos material para hacer una revista dedicada exclusivamente al Periodismo Histórico”.

Un periodismo que pretenda brindar al lector lo acontecido, no puede ser hijo de la improvisación. Sobre las herramientas que les han facilitado su trabajo, hablan estos periodistas.

“Las técnicas son las mismas del periodismo y la literatura. ¿Por qué empezar siempre por los inicios de los acontecimientos? ¿Por qué narrar en orden cronológico si se puede innovar? El Periodismo Histórico se tiene que nutrir de todas las técnicas, pero el periodismo no es literatura y la historia no es ficción. Hay que saber reactualizar los temas, y eso es un reto de cada quien. Lo más fácil es lo otro, contar la historia como vemos en nuestros medios, lo difícil es «enganchar» al lector”, opinó Pedro Antonio García.

Al respecto, Luis Raúl Vázquez expresa: “Las técnicas que se utilizan para este tipo de trabajo dependen del género. La única gran diferencia entre el Periodismo Histórico y otro tipo de modalidad es la materia prima y su campo de acción, en este caso el pasado de las sociedades. Lo demás se mantiene, y sobre todo, el ejercicio de la ética y el rigor”.

Juan Morales Agüero, corresponsal de Juventud Rebelde en Ciego de Ávila, como Gabriel García Marques, prefiere la entrevista como técnica de recogida de datos, no como género. “Las fuentes vivas son verdaderos filones que debemos explotar, por cuanto entrañan el testimonio de personas que vivieron o conocieron de primera mano los detalles acerca del tema que estamos investigando para convertirlo luego en un reportaje.

“También son muy importantes las fuentes pasivas, como las hemerotecas. Yo no acometo ningún trabajo periodístico de corte histórico sin antes zamparme los periódicos de la época o los libros escritos sobre el asunto. Actualmente, no se excusa a nadie que se mueva en el ámbito del Periodismo Histórico y no consulte Internet y extraiga de su inconmensurable red de sitios los elementos necesarios para su pesquisa”.

El escaso tratamiento de temas históricos en nuestros medios se debe en su mayoría, según los entrevistados, a la falta de profesionalización en los trabajadores del sector.

“El periodista debe ser ante todo culto. El periodismo es una carrera como la del historiador, que nunca se acaba. Uno de los problemas del Periodismo Histórico es la improvisación de los profesionales. Hay que tener cuidado, porque al lector le cuesta leer un trabajo en retrospectiva. Todo lo que huela a historia el lector tiende a rechazarlo”, dijo García.

Este periodista prosigue: “También existe un gran problema: la enseñaza de la historia en la escuela cubana no ha sido la mejor. Ha habido mucho libertinaje y eso no trae buenas consecuencias. Pero algo que arremete mucho contra este tipo de trabajos es que a veces los propios directivos incomprenden maneras nuevas de hacer y se cae  entonces en el panfleto”.

Vázquez opina que el fenómeno está dado “por la desmotivación, la falta de profesionalización, la carencia de espacios, la ausencia de una debida estructura en las redacciones para abordar esos temas  y una amplia agenda en la opinión pública de la sociedad, que no es abordada por los medios u otros espacios, y que hace que los periódicos -aquellos que pretendan acercarse a esa agenda- se vuelquen a ella”.

“Creo que esta situación también se debe al desconocimiento colosal de la historia en general y de la historia local en particular. Por esas razones, un grupo muy reducido de colegas son los que abordan estos temas en nuestros medios de prensa. La Historia es una asignatura pendiente en la formación de muchos periodistas cubanos. El periodismo sobre temas históricos no solo lleva rigor investigativo, sino también muchos conocimientos adquiridos directamente de los libros. Y nosotros sabemos que la lectura sistemática no es el fuerte de nuestro gremio en los tiempos que corren”, expresó Juan Morales Agüero.

Evidentemente, no abundan aquellos historiadores del instante de los que habló André Malraux, por tanto, no existen las buenas historias que se requieren. Los autores entrevistados ofrecen criterios puntuales acerca de la abundancia o no de esta modalidad del periodismo en los medios cubanos.

¿Si tuviera que elegir uno de nuestros medios, cuál seleccionaría por su mejor desempeño en el tratamiento de temas históricos? A este cuestionamiento también dieron respuesta.

“Siempre existen excepciones, por ejemplo, Fabiola López en la televisión; pero aquel famoso equipo que había en Juventud Rebelde ya desapareció. Los trabajos de Ciro Bianchi, excelente periodista, tienen elementos de Periodismo Histórico, pero no es Periodismo Histórico como tal, se dirigen más hacia lo costumbrista. Hace rato que en Juventud Rebelde y Granma no veo un trabajo de este corte. De los medios provinciales que se han destacado en esta modalidad se encuentran el Sierra Maestra, el Escambray, y el Vanguardia”, expresó Pedro A. García.

“Yo creo que todos son susceptibles de darle un tratamiento de excelencia a esos temas”, así confiesa Morales Agüero al referirse a la pertinencia de uno u otro soporte mediático. Y agrega: “La televisión, por la dramatización visual del hecho histórico mediante los recursos que propicia la imagen, y la radio por sus atributos técnicos especializados, como los efectos de sonido y la propia palabra hablada. Eso llega con rapidez a los televidentes y los oyentes. El periodismo digital tiene el incentivo de la multimedia, que pone en manos del periodista desde infografías hasta música e imágenes. En lo personal, si de rigor se trata, me quedo con la prensa escrita. Tal vez mi opinión suene un poco romántica, pero un reportaje histórico redactado con todos los aderezos investigativos que caracterizan a los especialistas de la revista Bohemia es como para chuparse los dedos”.

Pedro A. García comenta: “Hoy en Bohemia el hecho de que el espacio para la historia esté compitiendo con Cultura y Deportes indica que se ha logrado algo. Bohemia se hace para un público mayor de 20 años, con cierto nivel cultural;  entonces el Periodismo Histórico no puede ser igual al que se hace en Somos Jóvenes, por ejemplo, donde, sin violar las reglas del periodismo y la historia, los trabajos deben tener algo de ficción para el establecimiento de una comunicación con su público adolescente. El trabajo en Bohemia tiene que ser más científico”.

¿Qué no se debe dejar de tener en cuanta cuando se hace periodismo histórico? es un cuestionamiento que le puede surgir  a muchos, más aún cuando se está en la Academia. Sobre este aspecto, Morales Agüero sugiere:

“Son esenciales el rigor del dato, la hondura en la investigación, la precisión de la fecha, la acuciosidad profesional a la hora de manejar información en bruto. Advierto que «historia» no es solo el suceso de carácter sociopolítico o el análisis de un determinado  período, como tal vez alguien pudiera pensar. Es, en esencia, todo lo que ha ocurrido en el mundo antes del instante que estamos viviendo. En mi humilde criterio, no hay historia del presente -hablando en términos estrictamente temporales- y mucho menos historia del futuro. El Periodismo Histórico no es una especialidad para tomar a la ligera. No admite improvisaciones ni mucho menos superficialidades”.

Existen, como estos, muchos profesionales que reconocen las deficiencias que hoy presenta en nuestros medios el tratamiento del pasado lejano. Es imprescindible que el nivel del periodismo encargado de contar la historia rebase los límites del estancamiento en que hoy permanece.

“Parece que nos encontramos ante un escenario semejante al de los huecos negros, esas zonas existentes en el espacio que, según los astrónomos, son palpables, pero que al adentrarse en ellos se corre el peligro de introducirse en un túnel sin salida y para siempre”, así expresó Luis Raúl Vázquez en Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Se hace necesario que al coger un periódico en mano, el trabajo que hable de lo que sucedió un tiempo atrás, sea leído hasta el final, no con pereza, sino con el interés y la calidad que deben caracterizar al buen periodismo.

Bibliografía:

Vázquez Muñoz, Luis Raúl. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.crisisyestado-nacion.org/

reportajes_Periodismo_Historico_la_criatura_que_quiere_vestirse.php. Consultado el 19 de junio de 2011.

Periodistas consultados:

Juan Morales Agüero, corresponsal de Juventud Rebelde en La Tunas.

Luis Raúl Vázquez, corresponsal de Juventud Rebelde en Ciego de Ávila.

Pedro Antonio García, periodista de la revista Bohemia.

 

RESTAURACIÓN DE MARCOS EN MUSEO DE BELLAS ARTES

RESTAURACIÓN DE MARCOS EN MUSEO DE BELLAS ARTES

Con el propósito de realizar una nueva exposición, el Museo de Bellas Artes, Ala Universal, acomete este minucioso trabajo.

ELIZABETH CABRERA MOREJÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Museo de Bellas Artes, en el Ala Universal, se encuentra en medio de la reparación de su colección de marcos con el propósito de realizar la primera exposición en nuestro país de estos ejemplares, el próximo 20 de noviembre (2009).

Los marcos en restauración pertenecen a diferentes estilos y épocas, entre los que se destacan el barroco español del siglo XX, el rococó con madera europea e italiana y el imperio francés de los siglos XVIII y XIX.

Tales piezas cumplen la función de enmarcar la obra, realzarla, fusionarla con el medio ambiente para obtener una mejor decoración, protegerla de manera permanente, además de darle una extensión según el tallado y el color.

Para lograr su conservación se tienen en cuenta las características del lugar donde va a estar y los tratamientos puntuales como la fumigación y la limpieza.

Los marcos, como obra de arte, pueden ser de madera, plásticos, de goma, de acero, e incluso acompañados de yeso, y varían de acuerdo con la nacionalidad, la etimología y a los diferentes estilos creados por los artistas.

Según el restaurador Roberto Sabino Fuentes, esta exposición de carácter museológico fue pensada hace muchos años con el propósito de sensibilizar al público sobre la importancia y función de los marcos como objeto principal en la delimitación de las obras.

Ficha Técnica:

Tipo de titulo: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: Directa.
Primer valor noticia: Originalidad, rareza.
Otros valores noticias: Actualidad, Proximidad o cercanía.
Tipo de noticia: Directa y ligera.