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Isla al Sur

¡LO QUE HACE UN PARTIDO DE PELOTA!

¡LO QUE HACE UN PARTIDO DE PELOTA!

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Gritos. Aplausos. Besos. –Papi, ¿ya ganaron?- Sííííííííííííí.

Entonces también comencé a gritar, a aplaudir y a repartir besos. No estaba ni en el Latino, ni en el Sandino. En el portal-estadio de la casa de mi tía, me encontraba sentada en los banquillos de los que de pelota, nada saben. En aquel portal-estadio había de todo: industrialistas, pinareños, santiagueros, santiagueros que por no irle a Industriales apostaban por Villa Clara, pinareños casados con villaclareñas, y yo. Yo era de las que entendía mejor las Matemáticas que a un árbitro. Entonces solo me quedaba una opción: si mi papá gritaba contento, ya sabía por dónde estaba el juego: los azules iban ganado.

En esos espacios del partido donde no sucede nada -al menos eso creo, porque la gente aprovechaba para ir al baño y tomar café- yo meditaba un poco, y no precisamente sobre lo que podía ser el “center fill”, el “fildeo” y esa cantidad de palabras que no entiendo. ¡Lo que hace un partido de pelota! Hacía tiempo mi familia no se reunía ni gritaba tanto. Mi tía permitió la bulla en casa a pesar de sus achaques. Yo nunca había visto a la vecina del frente besar al esposo. Ese día hubo café para varias rondas.

Y entre los empates y desempates, las alegrías y los disgustos, el café o la falta de silencio, seguía pensando: ¡Lo que hace un partido de pelota! A mi no me gusta el deporte y, sin embargo, la silla me ata. Mañana tengo que levantarme temprano y no logro pegar un ojo. Hasta este momento no me interesaba ir el Latino, pero aunque hoy termine el juego, por estos días quiero ir a ver la estatua de Armandito el tintorero.

Y fue en medio de mi pensar en el béisbol y en la mezcla quizás hechicera del bate y la pelota, en medio de los otra, dale, así, buena, cuando oigo a mi papá: ¡Ese de las gafitas es un loco! Y en medio de los gritos, los aplausos y los besos, me enteré de que Industriales era Campeón Nacional.

A aquella hora de la madrugada ya no podía pensar tanto. Es imposible meditar en medio de una conga que, además, tenía de todo: industrialistas de siempre, industrialistas desde hacía unos minutos, santiagueros, santiagueros que reconocían el esfuerzo de los naranja y el éxito de los azules, esposos pinareños, esposas villaclareñas y yo. Yo, que soy de los que de pelota, nada saben.

EL PRIVILEGIO DE UN PROTAGONISTA

EL PRIVILEGIO DE UN PROTAGONISTA

Por más de 50 años de consagración a su profesión, Joaquín Oramas, Premio Nacional de Periodismo José Martí 2004, permanece en el recuerdo de quienes lo conocieron. 

GLENDA ARCIA SOCORRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El 26 de julio de 1989, en el acto por el aniversario del asalto al Cuartel Moncada, Fidel se refirió a los acontecimientos que se vislumbraban sobre el campo socialista. En aquella ocasión  expresó que si la Unión Soviética se disolvía, seguiríamos solos defendiendo las banderas del socialismo. Como movidos por un resorte todos los presentes nos pusimos en pie. Con el puño en alto manifestamos nuestro apoyo a las palabras del Comandante. Esa prueba de confianza y amor a la Revolución se convirtió en la más  alta expresión de lo que ha sido mi vida como profesional de la prensa y como cubano”.

Así finalizó Joaquín Oramas Roque su discurso el 10 de marzo de 2004. Ese día había recibido el Premio Nacional de Periodismo José Martí, máximo galardón que otorga la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) por la obra de toda la vida. Dos años después, el 27 de abril, falleció el fecundo periodista debido a un accidente cardiovascular.

Oramas contaba al morir 74 años y se desempeñaba como jefe de Información del semanario Granma Internacional, después de una larga trayectoria como reportero del periódico Granma. Había dedicado a su profesión más de medio siglo de existencia.

El Viejo, como lo llamaban cariñosamente, se inició en el periodismo en 1950. En ese año matriculó en la escuela Manuel Márquez Sterling. Gabriel Molina, su compañero de estudio y más  adelante director de Granma Internacional, evoca los momentos en la Academia.

“En aquella época éramos muy jóvenes, pero ya sentíamos deseos de trabajar. Joaquín siempre hablaba de la necesidad de vincular la teoría aprendida en las clases con la práctica. Con ese propósito comenzamos a escribir para la revista Semanario de Actualidad a la cual pertenecía un amigo nuestro. Era una publicación pequeña. No  pagaban, pero nos permitían desarrollar lo que nos enseñaban en la escuela”.

-¿Qué significó para usted ser jefe de Oramas

en Granma Internacional después de haber

compartido con él los tiempos de estudiante?

Como directivo mantuve una relación respetuosa con todos los periodistas. En el caso de Joaquín, la comunicación resultaba más fluida porque habíamos estudiado juntos. Nos conocíamos muy bien. Sabíamos nuestras debilidades y fortalezas. Podía confiar en él.

Siempre admiré su facilidad y su gusto por buscar información. Le encantaba ser reportero, estar en contacto con la gente. Ante cualquier tarea respondía con todo lo que tenía en el corazón y la mente.

Oramas es considerado fundador del diario Granma, donde trabajó como reportero de temas económicos. Juan Varela, quien tuvo la oportunidad de compartir con él durante su estancia en este periódico, rememora: “Llegué a Granma a finales de la década de los años 60. Ya él tenía cierto prestigio. Dentro del periodismo dominaba varios sectores, pero se destacaba en las ramas de la economía, sobre todo, en la esfera de la industria básica”.

-¿Qué aportes hizo a este sector?

Demostró que se puede hacer un periodismo económico ligero, ágil, sin dejar de ser profundo. Él aplicó un estilo diferente: hizo un periodismo entendible sin ser superficial. Joaquín dedicó gran parte de su vida a escribir sobre la minería y la energética. De esa consagración surgió Piedras hirvientes, libro en el cual recogió los principales hechos, procesos y circunstancias que conforman la historia de la minería en Cuba.

Maestro de periodistas

“Maestro por vocación”, así definió Juan Varela a Joaquín Oramas y agregó: “Impartía cursos en el periódico a los reporteros de otras provincias. Era un profesional de gran experiencia y ayudaba mucho a los jóvenes que comenzábamos en Granma. Yo me iniciaba en el periodismo económico. Me enseñó cómo enfocar los temas vinculados con la zafra azucarera de manera que resultasen entendibles a todo tipo de público”.

Fueron muchos los que, como Varela, contaron con el apoyo de Joaquín cuando daban sus primeros pasos en la prensa escrita. Entre ellos, Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

"Recién graduado de Periodismo en el año 1975, me ubicaron en Granma y me asignaron a Oramas como tutor. Aprendí mucho durante el tiempo que compartí con él. Siempre me hablaba de la importancia de tener información recopilada para usarla cuando hiciera falta y de la necesidad de ser muy cuidadoso con las fuentes. Poseía una amplia cultura. Maestros como él deberían multiplicarse".


 
-¿Qué le legó a la nueva generación de periodistas?

Nos legó el paradigma del gran reportero de temas nacionales. Podía escribir sobre cualquier asunto y buscarle el lado humano a la información. Si no se es buena persona no se es buen periodista. Él era buen periodista.

Joaquín fue también maestro de su propio hijo. Orlando, “Oramitas”, hoy subdirector de Granma: “Papá era mi amigo, mi compañero, la persona que me aconsejaba como nadie podía hacerlo. Todavía lo busco para consultarle alguna duda y me entristece no encontrarlo.

“Yo crecí entre periódicos y libros. Fue su ejemplo el que me impulsó a ser periodista. Era un gran cronista y reportero, uno de los mejores que he leído en el periodismo cubano. Me enseñó que la humildad es imprescindible en un medio que se presta mucho al egoísmo”.

-¿Lamenta la prensa cubana la

muerte de Joaquín Oramas?

Se hacen eco las palabras de Juan Varela: “Los hombres como él no aparecen todos los días. Fueron más de 50 años de sistematicidad en la calidad profesional. No se destacó un mes, sino toda la vida. Fue uno de los grandes periodistas de la prensa escrita que tuvo Cuba”.

El Viejo dejó en aquellos que lo conocieron una huella imborrable. Su carácter jovial  lo hizo merecedor de un profundo afecto. Raúl López, fotorreportero y su amigo durante varios años, lo reafirma: “Él era querido por todos, pues mantenía con los demás un trato exquisito. Lo vi bravo pocas veces. Casi siempre se mostraba agradable y jaranero. Le gustaba divertirse con el softball. Cuando se fundó Granma en 1965, hicimos seis equipos en el periódico y él jugaba en uno de ellos. Yo le agradezco su ayuda y amistad. Siempre lo consideré admirable tanto como ser humano que como profesional”.

Para Astrid Barnet, con quien Oramas compartió una buena parte de la vida y su profesión, este hombre puede resumirse en una palabra: sencillez.

“Era  la persona más desinteresada por las cosas materiales que he conocido. Si hacía un favor, no esperaba compensación alguna. Nunca pretendió sobresalir y mucho menos imponer su criterio. La noche antes de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí, me pidió que le revisara el discurso que iba a pronunciar. Él sabía que estaba bien escrito, pero no se atrevía a reconocerlo. Redactores como él, sinceramente, hay pocos”.

Periodismo y Revolución

Cuando se escriba sobre los periodistas que figuran en la historia de la Revolución Cubana, no puede faltar el nombre de Joaquín. Por su labor como reportero de Radio Reloj en la Universidad de La Habana, se vinculó desde muy joven al Directorio Revolucionario.

“Denunciaba los crímenes que se cometían contra los integrantes de la FEU y el Directorio. Cada vez que alguno era apresado, él daba la noticia. Así evitaba que las represalias contra los jóvenes revolucionarios fueran más violentas”, cuenta Gabriel Molina al recordar aquella época.

Las publicaciones de Oramas originaron que en dos ocasiones el régimen de Batista suspendiera por tres días las transmisiones de la emisora: la primera, cuando emitió la noticia de las más de 100 bombas que estallaron una noche en La Habana; la otra, cuando,  no obstante la censura, informó sobre el asesinato de un grupo de estudiantes en la calle  Humboldt No.7.

Sobre esta faceta de la vida de su padre, “Oramitas” comenta: “Fue, prácticamente, el primer periodista revolucionario dentro del Palacio Presidencial, hoy Palacio de la Revolución. Dos de sus hermanos murieron en la lucha. Por eso, le costaba bastante hablar de esa etapa.

“En una ocasión me describió el entierro de Eduardo Chibás, en el que él había participado. Centraba su relato en la figura de Fidel Castro: ‘Desde aquel momento supe que ese hombre sería grande’, decía”.

Astrid afirma: “El 1ro. de enero de 1959 fue para Joaquín un hecho emocionante, desde es momento se sintió más comprometido con su país”.  

-¿Cómo definir a Joaquín Oramas?

Bastan sus propias palabras en ocasión de recibir el Premio Nacional de Periodismo José Martí y en entrevista concedida a la periodista Silvia Barthelemey: “Tuve el privilegio de ser cronista o sencillamente modesto protagonista, como parte de los millones de cubanos que desde el primer momento manifestaron su apoyo irrestricto a la Revolución. Martí sentenció que todo hombre debe escribir un libro, tener un hijo y plantar un árbol, y esas tres cosas yo las he hecho”.

Agradecimientos por la realización de este trabajo a: Andrea Hernández, de la Unión de Periodistas de Cuba; Oscar Sánchez, subdirector del periódico Granma; Migdalia Hardy, jefa de producción; Deila Rojas, secretaria; Alberto Borrego, fotorreportero; Gustavo Becerra, jefe de edición; y Miguel Comellas, subdirector, todos del semanario Granma Internacional.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Resaltar los valores y méritos del periodista que fue Joaquín Oramas, a quien se le otorgó en el año 2004 el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Dar a conocer: los aportes hechos por Joaquín Oramas al periodismo cubano, fundamentalmente en el sector económico; las opiniones de quienes lo conocieron acerca de sus cualidades como profesional y ser humano; la labor revolucionaria de Oramas; su papel como formador de la nueva generación de periodistas.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Colectiva.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad o biográfica.
Por el canal que se obtuvo: Directa en las conversaciones con la esposa, el hijo y los compañeros de trabajo; documental, en el caso de las declaraciones del propio Joaquín Oramas.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De cita directa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas declaradas: 1-abierta; 2-abierta; 3-abierta; 4-cerrada; 5-abierta.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Entrevistados. Fuentes directas. No documentales. Primarias.

Astrid Barnet: esposa. Periodista y profesora de la Universidad de La Habana.

Orlando Oramas: hijo. Periodista y subdirector del Periódico Granma.

Gabriel Molina: amigo y compañero de trabajo. Periodista. Director de Granma Internacional desde 1980 hasta el 2008.

Juan Varela: amigo y compañero de trabajo. Periodista de Granma.

Roger Ricardo: periodista. Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Raúl López: amigo y compañero de trabajo. Fotorreportero del periódico Granma.

Fuentes indirectas, documentales, secundarias. 

Palabras pronunciadas por Joaquín Oramas en el acto de entrega del Premio Nacional de Periodismo José Martí, efectuado el 10 de marzo de 2004 en el Memorial José Martí.

Entrevista realizada a Joaquín Oramas por la periodista Silvia Barthelemy, publicada en el periódico Granma el 17 de febrero de 2004.

REPARACIONES EN EL DEPÓSITO DEL AUTOMÓVIL

REPARACIONES EN EL DEPÓSITO DEL AUTOMÓVIL

El coche más viejo de Cuba, un Cadillac de 1905, lleva ocho años fuera de exhibición.

JESSICA CASTRO BURUNATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El más antiguo de los automóviles cubanos espera paciente el momento de mostrarse nuevamente entre las piezas más valiosas de la historia del automovilismo en Cuba; mientras, la Oficina del Historiador de la Ciudad busca vías para lograr que los ocho años fuera de exhibición no se conviertan en más.

El auto, un Cadillac de 1905, entró a la colección que hoy se encuentra en el Depósito del Automóvil de la Oficina del Historiador de la Ciudad a finales de los años 80 por un cambio a su propietario, doctor Mederos, y se mantuvo en exhibición hasta 2001 cuando fue retirado para su reparación.

La restauración se detuvo por falta de materiales y alto costo de estos, no obstante, la mayor parte de la obra, que incluye carrocería y mecánica, ya se concluyó, según declaró Niurka Corona la especialista del Depósito del Automóvil.

La colección posee, además, otras piezas de alto valor histórico y sentimental para el pueblo cubano, como los casos del Oldsmobile que conducía el Comandante Camilo Cienfuegos y auto utilizado en la portada del disco Santa Isabel de las Lajas, de Benny Moré.

El Depósito cuenta con un total de 33 automóviles y cinco motocicletas que se distinguen por su antigüedad, rareza o importancia histórico-social. Este número se ampliará próximamente cuando el centro se convierta en museo.

Ficha técnica:

Tipo de título: Especial de Contraste.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de título: Genérico.
Tipo de fuente: No documental.
Valores noticias: Curiosidad, proximidad.

VEHEMENCIA POR LA EDUCACIÓN

VEHEMENCIA POR LA EDUCACIÓN

Angelina Romeu Escobar, coordinadora de la Maestría Didáctica de Español y Literatura, del Pedagógico Varona, se enorgullece al hablar de su profesión: “Siempre supe que iba a ser maestra”.

Texto y foto:
YOSVANI GAINZA ALVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un hogar de maestros humildes y trabajadores acompañó sus primeros pasos. Su madre, tías y abuelos fueron lo que sería ella en el futuro. La tradición familiar y la vocación por enseñar se encargaron de señalar el camino a Angelina Romeu: “De niña siempre supe que iba a ser maestra”.

Nació en Cabezas, un pueblito de Matanzas. Residió gran parte de su vida allí, y cuando tuvo edad para estudios superiores, ingresó en la Escuela Normal para Maestros de la provincia. Gracias a un tío que vivía en La Habana se trasladó a la capital y en el tercer año de la carrera la sorprendió la Campaña de Alfabetización.

“En los meses de marzo y abril de 1961 alfabeticé en mi pueblo con enormes esfuerzos. Lo hacía en granjas avícolas donde daba clases nocturnas con el propósito de enseñar a leer y escribir a la mayor parte de la comunidad”, evoca la destacada profesora que en aquel entonces contaba con 17 años.

La invasión por Playa Girón no detuvo la obra que emprendía como maestra y apoyó incondicionalmente en todo lo que hizo falta: “Yo era miliciana, e incorporada a la alfabetización, participé en  la mayoría de las actividades políticas que se desarrollaron”.

-Después de aquella epopeya educacional,

¿dónde continuó alfabetizando?

Teníamos la oportunidad de elegir el lugar. El 26 de abril del propio año viajamos a Varadero. Allí, en la  concentración, estaba mi hermana y decidimos ir para Birán, en la antigua provincia de Oriente. Era difícil llegar al lugar, pero debíamos cumplir la honrosa tarea. La luz de los candiles y faroles me acompañaron durante la alfabetización de niños y adultos. Por el día enseñábamos a los hombres y por la tarde a las mujeres, después de terminar los quehaceres en el hogar. En las noches nos reuníamos todos en el cuartón y dábamos las clases generales.

-¿Qué significó para usted alfabetizar en

Birán, la tierra de los hermanos Castro?

Fue el momento más importante de mi vida y nunca lo olvidaré por ser el tránsito de un anhelo a la realidad. Fueron momentos difíciles, pero buenos. Destaco que nunca creí poder educar en dicho territorio y dejó significativas huellas en el desarrollo de mi carrera. Vivo con ese orgullo.

-¿Cuán trascendental fue cumplir una misión

con 17 años de edad, lejos de su hogar?

Era una adolescente muy protegida por la familia. El hecho de salir a un mundo exterior fue algo relevante, no solo por lo que pude colaborar en la Campaña, sino también por el cambio que tuve en el orden personal, las transformaciones de mi vida, es decir, mi manera de pensar. 

Después que se declaró Cuba libre de analfabetismo, regresó a Matanzas. Por  méritos, en enero de 1962 ocupó un aula en propiedad y empezó a impartir clases en Sopapo: “Aquello constituyó un gran acontecimiento en lo particular. Yo sabía qué se sentía ser maestra y no tener plaza. Se llamaban así porque éramos muy pocos los que teníamos la posibilidad, de acuerdo con los resultados, de alcanzar el mérito. Esto marcó mis inicios porque di clases a alumnos de todas las edades y apenas tenía experiencia como educadora. Confieso que crecí moral, política y espiritualmente”.

En 1963 comenzó en la Universidad de La Habana un proceso de formación emergente de profesores para secundaria básica que se denominó Plan Fidel: “Tuve buenos profesores durante el año como fueron la doctora María Dolores Ortiz y  Salvador Mesa. Aprendí mucho.

“Después de formarme como profesora, y por ser el primer expediente de aquel centro, recibí un telegrama de la doctora Dulce María Escalona para integrar el claustro de profesores del Instituto Varona. Como en ese momento no era graduada de la universidad me otorgaron la categoría de técnico auxiliar. Al mismo tiempo que empecé en dicha sede, inicié el doctorado de Español Literatura”.

Terminó su carrera en el año 1967 y viajó a Camagüey  donde comenzó a trabajar en el Pedagógico de la provincia: “Por coincidencia llegué en el momento en que se abría el centro, por lo cual también soy fundadora. Luego me incorporé al de La Habana en la creación de programas para el perfeccionamiento del sistema nacional de Educación, momento en que se logró la unidad en esta esfera por sustentarse una dialéctica materialista, filosófica y martiana; ya había una definición en el campo tanto desde el punto de vista teórico como metodológico”.

-En la creación del primer contingente

Manuel Ascunce Domenech,

¿cuál fue su aporte como profesora del Varona,

en esta segunda revolución educacional de 1972?

En ese proceso participé en el perfeccionamiento de programas de la enseñanza media en el Pedagógico, así como en los planes de estudio realizados y libros de texto, tarea que se hacía de forma colectiva con profesores de Las Villas y Santiago de Cuba. Colaboré, además, en una investigación realizada por el Ministerio de Educación, la cual tenía como objetivo medir lo alcanzado en ese primer perfeccionamiento educativo.

Por los convenios existentes entre Cuba y Guyana, partió a cumplir misión internacionalista e inició sus clases de Español como educadora en la Universidad de Yorktown. En este periodo comenzó su doctorado: “Cuando regresé a Cuba reinicié la tesis doctoral y en  1987 alcancé el título de Doctora en Ciencias Pedagógicas. En aquel tiempo era algo opcional, un problema de voluntad”.

En la tercera educacional, 2001-2002, escribió un libro de texto titulado Didáctica de la lengua y la literatura, guiones para las clases televisivas y contribuyó en la investigación del nuevo modelo de profesores de secundaria básica.

“Durante el mes de agosto de 2001 trabajé intensamente junto a mis compañeros en la creación de este modelo que sería lo que es hoy el Profesor General Integral (PGI)”.

-¿Cómo valora la formación y desarrollo de los PGI?

Este profesor es un joven en formación y estudiante a la vez, quien va ganando conocimientos con el transcurso del tiempo. Ellos tienen la oportunidad de adquirir métodos de análisis independientes. La inmensa mayoría crece de la mejor manera como pedagogo desde la perspectiva  integral. Es un adolescente que progresa con nuevas características y gran diversidad de saberes.

Para la creación de los nuevos  maestros contamos con un excelente claustro altamente calificado, conciente del papel que le corresponde, eso nos caracteriza como Instituto.

-A partir de sus experiencias en el extranjero,

¿qué tan diferente es la educción respeto a Cuba?

Entre Cuba y estas naciones la diferencia es abismal. En esos países la educación es una mercancía. Colaboré en instituciones estatales y privadas como universidades, institutos, y percibí el sacrificio que hacen los profesores y alumnos para lograr algo en la vida. En muchos países el educador pertenece a la clase media y la gran mayoría debe trabajar en más de dos esuelas para subsistir. Ellos, para obtener un doctorado o maestría deben pagar mucho.

Sin embargo, en Cuba desde que naces y entras al pre escolar hasta la universidad, no tienes que pagar un centavo. Gozamos de ese privilegio que nos da la Revolución. Nosotros los profesores nos sentimos recompensados espiritualmente, no mediante nada material.

-¿Por qué el  Varona es considerado

centro rector de la educación en Cuba?

Junto a este instituto pedagógico, en 1964 nacieron el de Las Villas y el de Santiago de Cuba. Desde su fundación, el Varona, por el hecho de tener la tradición de crear pedagogos y por la existencia de un claustro muy consolidado, ha tenido el carácter de líder entre todos los del país. Lo  alcanzado se mantiene, es por ello que vienen de diversos centros a beber de nuestros conocimientos, somos una fuente inagotable. Llegar a esta casa grande es descubrir la sabiduría, ponerse metas, lograr lo añorado. Es formarse en la universidad de las universidades pedagógicas cubanas.

La labor de esta destacada profesora y fundadora del Instituto no queda solo dentro del aula. Expone sus ideas, además, en los diversos Congresos Pedagógicos que se celebran en Cuba cada dos años desde 1986. Participó  en el VIII Congreso Internacional de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura, así como en la Conferencia Científica Internacional y otros eventos relacionado con la educación.

-A raíz de las transformaciones educacionales,

¿cuál ha sido su contribución como

licenciada en Español y Literatura?

Desde 1995, coordino la Maestría Didáctica de Español y Literatura, la cual cuenta con seis ediciones. He publicado libros como la Selección de Didáctica de la lengua, dos tomos del texto Metodología de la enseñanza de la lengua, Aplicación del enfoque comunicativo: comprensión, análisis y construcción de textos, compendios que se realizaron para un mejor entendimiento de la asignatura. Los últimos trabajos fueron los manuales Acerca de la enseñanza del Español y la Literatura, junto a Teoría y práctica del análisis del discurso.

En el extranjero, la también la Secretaria de la Sociedad Económica de Amigos del País y miembro de la Asociación de Lingüista del país, anuncia otros trabajos de carácter literario y gramatical.

-En “tiro rápido”: Trabajo y familia.

El vínculo es prácticamente indisoluble. Mi casa está abierta siempre a los alumnos; priorizo mi deber.

-Valores de un profesor.

Honestidad, sinceridad, solidaridad con los alumnos, la dedicación total.

-Usted ante el aula.

Es el momento de mayor felicidad, diría yo de satisfacción. No sé qué son las horas.

-¿Qué deposita en sus estudiantes?

Cariño y esperanza.

-¿Quién le gustaría que hubiese sido su alumno?

Fidel sería un reto, al igual que Martí.

-Escritores o poetas de preferencias.

José Martí, Pablo Neruda y Silvio Rodríguez.

-Uno de sus mayores orgullos.

Ser maestra y fundadora del Varona.

-El momento más feliz de su vida.

El reconocimiento de mis profesores y la formación de mis alumnos.

-Un consejo.

Seguir luchando.

-¿Cómo se define Angelina Romeu? 

Como una maestra desde el primer día de mi vida laboral. Creo que volvería a serlo si tuviese que empezar otra vez. Soy una mujer muy dedicada a la obra emprendida, educadora comprometida con la Revolución en todo momento, ella me dio la posibilidad de ser lo que soy hoy día, una doctora en Ciencias Pedagógicas. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la labor educativa de la Doctora en Ciencias Pedagógicas desde sus inicios, así como aspectos personales de su vida.

Objetivos colaterales: Conocer qué tan importante fue para ella haber participado en las tres revoluciones educativas. Reflejar su valoración acerca de los PGI. Resaltar las diferencias educativas de Cuba al respecto del mundo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad y opinión.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo, cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1. informativa. 2. directa. 3. directa. 4. informativa. 5. abierta. 6. informativa. 7. abierta. 8. informativa. 9. cerrada.
Tipo de conclusiones: Opinión o comentario del entrevistado.
 
Fuentes consultadas: Directa. No documental.

PIET HEIN VUELVE A CUBA

PIET HEIN VUELVE A CUBA

Una exposición sobre el almirante Piet Hein y la presencia holandesa en Cuba se exhibirá en la capital a partir del próximo 13 de octubre.

ERNESTO ALEJANDRO GUERRA VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El almirante Piet Hein regresa a Cuba. No viene a conquistar la capital, sino como parte de una exposición organizada por el Museo Histórico de Rotterdam y la Oficina del Historiador de  Ciudad de La Habana que acogerá al público en el Castillo de la Real Fuerza a partir del próximo 13 de octubre (2009).

La muestra se titula Piet Hein y la Flota del Tesoro. Exhibe objetos de los siglos XVIII y XIX pertenecientes a la colección de la Oficina del Historiador, así como del siglo XVII, traídas desde el Museo Histórico de Rotterdam. La exposición hará énfasis en la época cuando Piet Hein era miembro  del Gobierno en la ciudad de Rotterdam y en su carrera como Almirante

Distribuida cronológicamente en distintos soportes, la exposición abordan la vida del corsario: su nacimiento y entorno familiar, la participación en los sucesos de la bahía de Matanzas, el regreso a Holanda, entre otros aspectos.

Piet Hein, holandés, nació en 1577. En 1628 comandó embarcaciones durante la batalla de la bahía de Matanzas, donde capturó las naves que formaban la Flota de Indias. Toda la ganancia económica de ese hecho se invirtió para apoderarse en 1630 de Pernambuco y fundar la colonia de Nueva Holanda (Brasil). Poco conocido en nuestra tierra es que en 1602 fue capturado en costas cubanas y estuvo prisionero en el Castillo del Morro.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Imaginativo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: Directa y Documental.
Primer valor noticia: Actualidad.
Otros valores noticias: Interés humano, Curiosidad.
Tipo de noticia: Blanda.

LA ECUACIÓN PREFERIDA DE RAMIRO

LA ECUACIÓN PREFERIDA DE RAMIRO

Luis Ramiro Piñeiro, decano de la Facultad de Matemática y Computación, rompe con cualquier estereotipo del estudioso con espejuelos grandes, concentrado sobre un papel lleno de fórmulas y problemas por resolver.

LISANDRA PEÑA PALENZUELA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien quiera poner en apuros a Luis Ramiro Piñeiro Díaz, sólo tendrá que decirle que debe escoger entre la docencia o la investigación. El decano de la Facultad de Matemática y Computación de La Universidad de La Habana parece  no encontrarle solución a esa disyuntiva, pues no siempre en la vida “dos más y dos suman cuatro”, y esa verdad hay que buscarla, en este caso, en los treinta años que lleva en la colina universitaria.

El doctor Piñero Díaz, rompe con cualquier tipo de estereotipo del matemático de espejuelos grandes, concentrado siempre sobre un papel lleno de fórmulas y ecuaciones por resolver. Eso sí, usa gafas, pero son pequeñas, como las mías, y no aparenta la edad que imagino tenga a partir de sus treinta años como docente en la UH.

“Un momento, por favor”, me dijo mientras cerraba un documento en la computadora. Luego, nos sentamos a una gran mesa y conversamos durante una hora como si nos conociéramos de seimpre.

-¿Cómo surge la idea de estudiar Matemática?

Desde que estudiaba en el preuniversitario siempre me gustó mucho la Matemática. En esa época me familiaricé con su enseñanza porque fui monitor de la asignatura en todos los cursos, y me di cuenta que era lo que realmente quería estudiar. Al terminar el duodécimo grado, ingresé en La Universidad de La Habana, año 1971. Cuando me gradué, comencé a ejercer aquí. Actualmente llevo treinta años de trabajo.

-¿Cómo se sintió la primera vez que impartió

clases en un aula de la  Universidad de La Habana?

Fue una experiencia única porque yo había impartido clases antes como alumno ayudante, pero no como profesor y eso marca mucho la diferencia. Me sentí muy orgulloso de dar clases donde un día las recibí.

-¿Qué cambios han ocurrido, tanto en la carrera

de Matemática como en la Universidad

en general a partir de los años sesenta?

La carrera de Matemática empezó con la Reforma Universitaria, en el año 1962. Antes se formaba un especialista en Física-Matemática, y su objetivo fundamental era impartir docencia. A partir de ese momento se creó la carrera de Licenciatura en Matemática, que se dedica también a la investigación, además de la docencia. En esos primeros años la Universidad tuvo mucho apoyo de profesores de Francia, Alemania, la URSS, Checoslovaquia, México y Uruguay.

Cuando entré en la UH en los años setenta, hacía diez años que había empezado este tránsito. No había el personal con las características que tenemos ahora.

Ya en 1976, cuando me gradué, hubo un primer cambio importante: se constituyó el Ministerio de Educación Superior y la Universidad de La Habana, que tenía facultades de Tecnología, Pedagogía y Medicina, se transformó y quedó solamente con las carreras de Humanidades y Ciencias. Las otras citadas se convirtieron en institutos superiores con rango de universidades, como la CUJAE, que pasa a ser el Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE), la pedagogía crea el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otras que salen de la nuestra.

-Si tuviera que elegir entre ser

matemático e investigador, ¿qué decidiría?

Tengo la opción de trabajar en un centro de investigación, pero me gusta mucho la parte de la docencia y el vínculo con los estudiantes. Creo que si tuviera que escoger, sería una confusión terrible, es como estar entre la espada y la pared. De todas maneras, prefiero compartir esos dos roles que distinguen a un académico, pues se complementan y otorgan solidez profesional.

-¿Cómo llega a decano de la Facultad de Matemática

y Computación de la Universidad de La Habana?

Nunca pensé ser decano. Cuando era estudiante siempre vi al de mi Facultad como una persona excepcional, a tal punto que hoy es mi compañero de trabajo y todavía lo trato de usted. La vida me ha llevado a ocupar determinadas responsabilidades: primero, fui jefe de departamento, después vicedecano docente, y luego, cuando menos lo imaginaba, me nombraron decano. Ya llevo cinco años en esa responsabilidad y trato de ir adelante con la dignidad que se merece.

-¿Qué importancia tiene para

usted esta responsabilidad?

Mucha, debo garantizar que la Facultad funcione correctamente, que no baje la calidad de la docencia, que seamos cada vez más eficiente, que formemos mejores graduados. Significa para mí representar la institución donde estudié  un día y he desarrollado toda mi vida profesional.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

Casi no tengo tiempo fuera de la Universidad, pero en el poco del que puedo disponer me gusta leer literatura, compartir con mis compañeros y mi familia, atender a mis tres hijos, ir al cine y escuchar música. No es una singularidad mía. Muchas personas piensan que los matemáticos solo se interesan por los números, y realmente no es así, nosotros somos personas que nos gusta vincularnos con el arte, para mí la matemática es un arte más.

-Recientemente lo nombraron presidente de la

Asociación Cubana de Matemática y Computación. 

¿Quiénes integran esa organización?

La Asociación agrupa a los profesionales de Matemática y Computación y también a los profesores que imparten estas asignaturas en secundaria y preuniversitario. Tiene aproximadamente unos mil asociados.

-¿Qué significa en lo personal esa presidencia?

Una gran responsabilidad aún mas grande que la de decano porque va más allá de la Universidad, es un compromiso con el desarrollo de la Matemática y la Computación en Cuba. Es un nuevo reto lograr que esta Asociación se inserte en la solución de problemas de la sociedad y que sea reconocida por todo el país como una agrupación profesional que promueve su desarrollo. Pienso que es un reconocimiento que se me dio, pero no creo que haya sido solo por mi trabajo sino por el trabajo de la Facultad en general.

-¿Qué es para Luis Ramiro la

Universidad de La Habana?

La Universidad es algo muy importante para mí, ya que fue aquí donde me formé como profesional. He estado de visita como profesor y como colaborador en otras universidades; estuve en La Unión Soviética cuatro años donde hice mi doctorado; he participado en eventos y conferencias, pero siempre teniendo mis raíces en la Universidad de La Habana. Aquí fue donde me formé como profesional. Todo se lo debo a esta institución.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Homenaje a profesores, investigadores y trabajadores de la Universidad de La Habana en su aniversario 280.

Objetivos colaterales: Conocer sobre la vida de Luis Ramiro Piñeiro Díaz, decano de la Facultad de Matemática y Computación. Indagar sobre qué ha significado la Universidad de La Habana para él.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica (preguntas y respuestas).
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Alumnos, profesores, Internet y el currículo del entrevistado. Bibliográfica, personal y documental.


 

CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD COMO ANTESALA DE LA NOTICIA

CONSTRUCCIÓN DE LA REALIDAD COMO ANTESALA DE LA NOTICIA

Tema: Stella Martini, profesora e investigadora en temas de medios masivos, comunicación cultura y poder en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, plantea: “El pasaje del acontecimiento a la categoría de noticia es la cuestión clave en la descripción e interpretación de la información massmediatizada.”

MARGARITA VALDÉS-RABÍ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para Stella Martini, profesora argentina, un hecho importante por sí solo no constituye una noticia. Un acontecimiento se convierte en noticia gracias a transformaciones que realiza el periodista en la información obtenida en su forma más directa, pues de la enorme cantidad de sucesos de la vida cotidiana, solamente una pequeña porción adquiere la categoría de acontecimiento socializable y su consiguiente reconocimiento social.

Dicha transformación ocurre debido a una serie de parámetros que el hecho, como tal, no suele proporcionar, y que el periodista, en primer lugar, debe ser capaz de interpretar y descubrir, analizando la información no fríamente, sino teniendo en cuenta sus causas, puntos  de conflicto y su repercusión en la sociedad.

También en la transformación del hecho en noticia, el público desempeña uno de los roles más importantes, porque el periodista se debe a sus lectores o a su audiencia, trabaja sobre la base de lo que ellos quieren y necesitan saber. A propósito, señaló la propia Stella Martini durante el VI Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación: “La noticia se ha convertido en puente entre individuos y espacios y al tiempo que informa y comunica, difunde una cultura, se constituye en discurso autorizado y consolida una visión del mundo”.

Aparejada al hecho noticioso figura su importancia de manera general, la cual no se concreta sin la opinión de los protagonistas del suceso o de una persona directamente vinculada al mismo.

“La repercusión del hecho a escala local, se puede apoyar perfectamente en puntos de vista de personas especializadas en el tema, así como del ciudadano común. Las opiniones de otras personas, en su propia voz, dotan de lucidez a la noticia y la mantienen actualizada”, según Alfonso Cadalso Ruiz, en su ensayo Acerca de la noticia: redactar, recrear, escribir.

En opinión de la periodista Liset García, de la revista Bohemia, acontecimientos puede haber en cualquier lugar sin llegar a convertirse en noticia, como sucede la mayor parte del tiempo; y otras veces se construye la realidad sin que haya un acontecimiento.

Expone como ejemplo de acontecimiento surgido a raíz de una realidad construida, la actual campaña mediática que se lleva a cabo en Colombia.

Allí se espera de un momento a otro un ataque del ejército venezolano, y este no ha hablado de atacar, sino que está esperando que los norteamericanos abran fuego. Los medios están emitiendo una noticia prácticamente inventada y la realidad es otra que no se convierte en noticia.

Otro caso similar fue la guerra mediática orquestada en base a supuestas armas de exterminio masivo que tenía Saddam Houssein, en Irak; exterminaron a ese pueblo para al final quedar demostrado que no había tales armas, pero se construyó una noticia.

En opinión de la periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, los criterios modélicos de construcción de la noticia van sustentados en la selección del acontecimiento, jerarquización de los datos y la propia filtración que realiza el reportero a partir de su subjetividad y quien, además, está sujeto a responder a los intereses de un determinado medio de comunicación.

Katia Monteagudo, también periodista de Bohemia, señala que para que el hecho sea noticia debe responder a una serie de requisitos como el interés de los públicos y del medio en que se va a publicar.  Hay muchos hechos que no trascienden en los medios porque no responden a los intereses de los círculos de poder o simplemente porque pierden muy rápido el carácter de inmediatez que requiere una noticia.

El hecho solo y visto de manera aislada, sin contextualización, pierde en importancia, pierde en sus raíces. Por ejemplo, la búsqueda de la Isla Bermejo, en el Golfo de México, es trascendental porque encontrar esa isla, descrita por los españoles desde tiempos de la conquista y que nadie ha visto desde entonces, siempre será un suceso significativo. Pero si a ello se agrega que para ese país implicará la ampliación de sus fronteras marítimas hasta en doce millas, y también la zona de extracción de petróleo, porque sus reservas se encuentran agotadas, el periodista estará dando una visión más integral del suceso, estará ahondando en sus más vitales causas y consecuencias.

En eso consiste la interpretación de los hechos de que habla Stella Martini, es una concatenación de elementos que conduce a los verdaderos motivos del acontecimiento.

Bibliografía:

Cadalso Ruiz, Alfonso. Acerca de la noticia: redactar, recrear, escribir. En: www.radiocubana.cu Consultado: 1 de agosto de 2009.

Calzadilla, Rodríguez Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla, Rodríguez Iraida. Notas de clases. Curso académico 2009-2010.

Martini, Stella. Las crónicas sobre la violencia global: datos para una teoría de la noticia transnacional. VI Congreso Latinoamericano de Ciencias de la Comunicación  ALAIC 2002.

Periodistas consultados:

Katia Monteagudo, revista Bohemia.

Liset García, revista Bohemia.

 

 

ÉTICA, VALOR IMPRESCINDIBLE

ÉTICA, VALOR IMPRESCINDIBLE

Tema: Javier Ronda Iglesias, profesor de Periodismo de la Universidad de Sevilla, España, apunta: “La ética es un valor intrínseco, que debe merodear en la mente del periodista”.

ANABEL MIERES PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La ética es el conjunto de normas morales que rigen la conducta humana. Proviene del griego, con el significado de “relativo a las costumbres”. El Diccionario Filosófico de Rosental – Iudin asegura que las normas morales existían desde la comunidad primitiva, pero aún no podía hablarse de ética, la que surgió después con el desarrollo del pensamiento.

En la vida moderna ha cobrado cada vez más importancia la ética profesional, por la necesidad de regular la labor de las diferentes especialidades y la mayor incidencia de éstas en la sociedad. A diferencia de otras profesiones, el periodista trabaja expresamente para que otros observen, estudien y analicen su labor. Por eso, al trasmitir ideas, valoraciones, críticas y reconocimientos se hace imprescindible que la ética sea parte esencial de su trabajo.

Cuba tiene una larga tradición de periodismo ético, con la particularidad de que personalidades relevantes de nuestra historia han ejercido también el oficio de forma eventual o sistemática, las que han dejado un legado a las actuales generaciones de profesionales de la palabra, como los casos de José Martí y Fidel Castro.

“Los pilares de la ética periodística están contenidos en el pensamiento de ambos”, señala Jorge Smith Mesa, de larga trayectoria en la agencia Prensa Latina y que ahora labora en el portal digital que lleva el nombre del Héroe Nacional cubano. Recuerda la última carta del Apóstol a su hijo antes de partir a la Guerra Necesaria, donde le dice: “Sé justo”. Smith considera, que ese principio guió siempre a Martí en toda su labor como periodista en diferentes publicaciones del continente. 

En el caso de Fidel, al definir el concepto de Revolución el 1ero de mayo del 2000, incluyó ideas fundamentales, como “no mentir jamás” y “no violar principios éticos”, que habían sido la base de sus trabajos periodísticos antes del triunfo de la Revolución al defender causas justas o denunciar los males de aquella república neocolonial.

Afortunadamente, muchos de los profesionales del medio comprendieron los cambios de conceptos que la Revolución introducía. “Con la verdad llegaba a las redacciones el reto de ejercer un periodismo en el que la libertad estuviera asociada a la responsabilidad de informar y orientar con sentido revolucionario y ético, como reflejo de los valores de la nueva sociedad en desarrollo”, afirma Ernesto Vera, Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP), quien considera que la veracidad en la información “es un derecho colectivo, del pueblo”.

Al analizar el tema no debemos omitir que la Constitución de la República garantiza el uso de la prensa “…al servicio exclusivo del pueblo trabajador y del interés de la sociedad.” (1)

Es imprescindible también referirse a los Estatutos de la Unión de Periodistas y Escritores de Cuba (UPEC) y el Código de Ética, los que establecen de forma integral la actividad de los profesionales de la prensa en el país basada en la ética revolucionaria. En el Artículo 2 de dicho código se expresa claramente: “El periodista tiene el deber de informar y expresar sus criterios con veracidad, agilidad y precisión.”

Otros principios contenidos en el Código son mencionados por Heriberto Rosabal Espinosa, de la revista Bohemia, cuando señala que la ética incluye la crítica junto a la defensa y el apoyo a la verdad sin buscar beneficios personales. Por eso, valora que la ética periodística está muy ligada a la ética del ser humano y en el caso de los periodistas cubanos, vinculada también a la historia de nuestro país. “No se concibe un periodista que no esté apegado al concepto de qué somos”, agrega este profesional de la decana de las revistas del continente, que tiene como referentes éticos el pensamiento de Martí, el Che y Fidel.

Esta misma línea de pensamiento ha sido una constante en la obra de Julio García Luis, Decano de la Facultad de Comunicación Social, quien realizó una útil compilación de artículos sobre el tema. “La discusión ética entre periodistas no se puede abstraer de los problemas globales del mundo de hoy”, asegura García Luis, quien además de sus labores de dirección asume el reto de la docencia precisamente con esta asignatura “…en tiempos de globalización y tiranía mediática desenfrenada”. (2)

Por cierto, la ética no ha sido sólo preocupación de los profesionales cubanos. Entidades como la Sociedad de Periodistas Profesionales de los Estados Unidos, la Unión de Trabajadores de Prensa de Buenos Aires o la Universidad Iberoamericana de México, por citar algunos ejemplos, han aprobado códigos de ética para el ejercicio de esta profesión.

Al mismo tiempo, en todo el mundo son frecuentes las críticas por el no cumplimiento de estos preceptos, a pesar de que se reconocen como fundamentales. Ernesto Villanueva, quien preside la junta directiva de la Asociación Latinoamericana de Derecho de la Información y de la Comunicación lo define así: “…estos tiempos de crisis constituyen una buena oportunidad para poner en práctica lo que muchos de los códigos de ética periodística sostienen como valores primordiales, pero que a muchos parece olvidárseles.”

En ocasiones, se omiten deliberadamente estos principios en aras del reconocimiento y la publicidad. A principios del siglo XX, Joseph Pulitzer creó los premios que llevan su nombre para reconocer los profesionales de la literatura y el periodismo en los Estados Unidos y cuya entrega es muy publicitada en los medios. Pero, a pesar de su lucha contra la corrupción, el periódico que dirigía Pulitzer, el New York World, era conocido por su gran sensacionalismo, lo que entraba en contradicción con los principios éticos.

El sensacionalismo fue parte también de la prensa cubana antes de 1959 y aunque no todas las publicaciones tenían este carácter, ocupaba un espacio no despreciable. Afortunadamente, a partir del triunfo de la Revolución, se eliminó en Cuba la prensa amarillista y se reorientó el trabajo hacia los principios éticos, siguiendo las mejores tradiciones del periodismo nacional. Incluso, en la etapa pre revolucionaria, son dignos de estudio numerosos trabajos que hacían un análisis profundo y crítico de la situación imperante, sobre una base ética. La Sección “En Cuba” de Bohemia y los reportajes sociales de Carteles son ejemplos de ello.

Uno de los retos que enfrentan los periodistas cubanos actuales es realizar su trabajo sin permearse de las peores corrientes internacionales, entre ellas las que defienden los análisis sólo sobre bases económicas y pragmáticas, pero olvidan componentes tan importantes como el humanismo, el colectivismo y el patriotismo, que fueron esenciales en nuestro proceso de liberación. Algunos estudiosos del tema consideran que la clave está en ser creativos en la defensa de los principios morales. (3)

Precisamente, un ejemplo de creatividad la ha dado el compañero Fidel a partir de que los problemas de salud que ha sufrido lo han alejado de sus obligaciones al frente del Partido y el Estado. Utilizando sus amplios conocimientos y experiencia, se ha convertido en un asiduo columnista en nuestra prensa. Bajo el título de Reflexiones, Fidel analiza los problemas más acuciantes de la realidad nacional e internacional, pero siempre sobre la base de la más estricta ética. Aún cuando se refiere a líderes de tendencias reaccionarias, no utiliza ningún calificativo insultante ni hiriente, tan común en los artículos políticos en otros países.

“Los padres quisieran legar bienes materiales a sus hijos, pero prefieren dejarles la herencia de una vida digna y prestigiosa que los acompañe siempre”, escribió en una Reflexión titulada Los vicios y las virtudes, que refleja la preocupación que debemos tener todos por cuidar los preceptos morales y éticos en cualquiera de las actividades que realizamos y nuestra responsabilidad con las nuevas generaciones.

Lo que resume su pensamiento ético, lo dejó como sentencia para todos los tiempos en la Reflexión Carta al pueblo de Cuba, del 31 de diciembre del 2007: “No es mérito ser honrado, sino deber sagrado.” Esta es una lección de ética para todos los periodistas cubanos.

Notas:

1-Constitución de la República de Cuba, Editorial del Consejo de Estado, La Habana, 2003.

2-García Luis, Julio: Ética periodística, Selección de lecturas. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana.

3- Chávez Antúnez, Armando: Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Bibliografía:

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Carta al pueblo de Cuba, Granma, 31 de diciembre 2007.

Castro Ruz, Fidel. Reflexiones, Los vicios y las virtudes, Granma, 20 de septiembre 2008.

Chávez Antúnez, Armando. Vigencia y retos de la tradición ética en Cuba. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Diccionario Filosófico Rosental. Editora Política, La Habana, 1981.

Documentos del VII Congreso de la UPEC. Editorial Ciencias Sociales, La Habana, 2000.

Villanueva, Ernesto. La ética periodística, ausente. Editorial Félix Varela, La Habana, 2005.

Periodistas consultados:

Jorge Smith Mesa, portal digital José Martí del Centro de Estudios Martianos. Larga trayectoria en la agencia Prensa Latina.

Heriberto Rosabal Espinosa, del Departamento de Nacionales de la revista Bohemia.