Blogia

Isla al Sur

TEORÍA CRÍTICA: ¿UNA APUESTA FILOSÓFICA DE LA DESESPERANZA?

TEORÍA CRÍTICA: ¿UNA APUESTA FILOSÓFICA DE LA DESESPERANZA?

“Esperanzas y lujos son humo, y no es malo, cuando no tienen base, que desaparezcan; pero los pueblos de obreros son seres reales, que al caer a la tierra fría y sin pan, del seno de esa pompa de jabón, se levantan rugiendo y con los puños cerrados de la lastimadura”. (José Martí)

GRETEL RAFULS TRUJILLO,
estudiante de tercer año de
Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El reto para la realización de esta investigación tuvo su génesis en el examen final de la asignatura Teoría de la Comunicación I, proceso de construcción del conocimiento que dio como resultado el descubrimiento de brechas en cuanto a la no concreción de los objetivos estratégicos de la Teoría Crítica.

De forma significativa, se ha sumado a ese arsenal de valiosas razones, la maravillosa experiencia intelectual y humana, que he compartido junto a mis compañeros y profesor Humberto Sáinz durante el actual semestre a través de la asignatura Historia General.

Este modesto proyecto halla también en su raíz el profundo compromiso con los profesores de varias materias clave cursadas durante la carrera: Teoría de la Comunicación, Pensamiento Filosófico y Social Contemporáneo e Historia General, y pretende también sistematizar y transversalizar contenidos de otras disciplinas académicas como Comunicación y Sociedad, Semiótica y, como es obvio, Teoría de la Comunicación, Filosofía, Historia, etc.

Ante todo, el objetivo ha sido intentar saldar una deuda con aquellos autores críticos que, aunque no pudieron trascender las fronteras de su condición de élite, hicieron aportes extraordinarios a la epistemología y la producción del pensamiento científico en Ciencias Sociales hasta nuestros días.

Estamos ante una teoría antecedente de las actuales tendencias de la complejidad, que impactó transversalmente todos los campos del saber. Sus artífices fundamentales fueron filósofos que interactuaron en diferentes campos a partir de su compromiso con la transformación social.

Para comprender este fenómeno, es necesario conocer a fondo los filósofos antecesores de estos, así como los principales aportes de la Escuela de Frankfurt, sus limitaciones y la adversa coyuntura histórica en que se dio todo el proceso.

Vale la pena decir que el trabajo investigativo, que apenas comienza con este ensayo, se realiza desde el compromiso con los sueños, con las esperanzas, con esa utopía, a la que quizás se vieron tentados a renunciar los filósofos críticos, y que sirve para caminar.

II- Breves apuntes metodológicos

Problema de investigación: ¿Cuáles fueron las causas que limitaron la aplicabilidad práctica de la Teoría Crítica desde la propia concepción filosófica de sus autores?

Hipótesis: El escepticismo y la identidad cultural elitista de los filósofos de la teoría crítica fueron las causas-raíces desde su subjetividad, de la no concreción de sus ideas.

Esta premisa no intenta desconocer la trascendencia castrense que tuvo para los autores de la Escuela de Frankfurt, la persecución de que fueron objeto por el nacionalsocialismo. Tales circunstancias históricas, que atentaban en la práctica contra su existencia, objetivaron las amenazas potenciales también, desde el punto de vista psicológico y subjetivo.

Ahora bien, la intención que se persigue es centrarse en las limitantes a las aplicaciones que dependían más directamente de su pensamiento, no del impacto de los restantes factores objetivos circunstanciales.

III- Desarrollo

1- Condiciones histórico-filosóficas del parto de Frankfurt.

Los jóvenes intelectuales del Institut für Sozialfoschung, formaron parte de una generación de pensadores europeos que vivenciaron la derrota alemana durante la Primera Guerra Mundial y el desplazamiento hacia el Este de Europa del Centro Socialista de Gravedad. Con una profunda vocación de transformación del statu quo imperante en la sociedad y avanzadas ideas influidas por el pensamiento marxista y freudiano, experimentaron la alternativa de tratar de someter a examen nuevamente los fundamentos mismos de las teorías de Marx, con la doble esperanza de explicar los errores pasados y prepararse para la acción futura.

El aliento de sus investigaciones dimanaba de su necesidad de repensar la “ideología del progreso” (sistema capitalista de producción) en bancarrota tras la primera contienda bélica mundial. Cuarenta millones de muertos y una arraigada crisis de valores a partir de la aplicación irracional de la ciencia y la técnica en aquel período, sumían a la intelectualidad europea en una profunda decepción histórica.

Los autores de la Teoría Crítica destronaron a la tradición administrativa de la Mass Communication Research, centrándose en una visión transversal, compleja y crítica de los fenómenos sociales, desde las propias mediaciones filosóficas y culturales.

Radicada como Escuela de Pensamiento en el seno del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad de Frankfurt, en Alemania, desde el 23 de febrero de 1923, cobra mayor protagonismo científico a partir del nombramiento de Max Horkheimer como director. Este filósofo aglutinó en torno a su proyecto a otros pensadores de la talla de Leo Lowenthal, Herbert Marcuse, Erich Fromm, Theodor W. Adorno, Walter Benjamin, entre otros ilustres de la época.

Como denominador común, los frankfurtianos de la primera generación hallaban en su filosofía una herramienta para estudiar el mundo de la vida por encima de toda especulación filosófica.

Resulta interesante cómo estos pensadores de sólida formación filosófica marxista, influidos notablemente por el psicoanálisis y el enfoque culturalista en sus reflexiones, no pudieron trascender su origen burgués, y no establecieron compromisos políticos con organización alguna de la izquierda.

La Teoría Crítica puede verse ubicada en tres períodos de evolución de su pensamiento, que a su vez estuvieron marcados por la persecución del fascismo. El primero gira en torno a la década del ´20 en que se enfocaron hacia el perfeccionamiento de las teorías marxistas con el aliento de la Revolución Rusa. El lapso entre guerras constituyó para ellos una etapa de maduración importante, en que con la toma del poder de Hitler, en Alemania, se ven obligados al desmembramiento como equipo en huída a la atroz persecución fascista, en 1934 y a emigrar por Europa, fundamentalmente a  París, hasta reinstalarse en Estados Unidos, en el seno del Instituto de Investigaciones Sociales de Nueva York, adscrito a la Universidad de Columbia.

El retorno de los sobrevivientes, a Alemania, no se produce hasta 1950, ya derrotado el fascismo en que el movimiento se nutre con la incorporación de otros importantes filósofos como Jürgen Habermas, que encarnan la segunda generación. Estos momentos significan la continuidad del pensamiento de aquellos autores pioneros y la alianza con los movimientos sociales protagonistas del Mayo del 68 Francés.

2- Teoría tradicional vs. Teoría Crítica

¿Qué hace particularmente diferente este enfoque de pensamiento de sus múltiples predecesores?

“…el intento de acompañar la actitud crítica respecto a la ciencia y a la cultura con la propuesta política de una reorganización racional de la sociedad, capaz de superar la crisis de la razón”.

Los elementos más importantes de su identidad están compuestos por la siguiente tríada: la construcción analítica de los fenómenos que investiga, la capacidad de referir dichos fenómenos a las fuerzas sociales que los determinan y su propuesta de constituir la teoría de una sociedad entendida como un todo.

La teoría crítica está poniendo luces sobre el modo capitalista de producción y la sociedad que este genera, de modo que se orienta hacia la crítica dialéctica de la economía de intercambio.

Pero su propuesta es original y renovadora porque intenta escudriñar en las nuevas temáticas que describen las dinámicas de la sociedad de la época, como el autoritarismo, la industria cultural, el sentido de los fenómenos estructurales primarios de las sociedades industrializadas, el capitalismo y el totalitarismo.

La teoría crítica deslegitima el paradigma positivista acuñado por Auguste Comte y experimentado por toda la creación intermedia, cuyos criterios de verificación científica se basaban en la objetividad y replicabilidad de los fenómenos, solo posible en condiciones de laboratorio, desconociendo la multiplicidad de mediaciones sociales que interactúan en la cristalización de la realidad. Ellos no se limitan a describir y clasificar los datos, sino que pretenden realizar una valoración crítica de la propia elaboración científica.

Desde este enfoque nos alertan Horkheimer y Adorno: “La sociología se convierte en crítica de la sociedad desde el momento en que no se limita a describir y ponderar las instituciones y los procesos sociales, sino que los compara, con este sustrato, a las vidas de los individuos sobre los que se levantan las instituciones y que, a través de distintas formas, las constituyen…”

Marcuse,  lo dice de esta manera: “…los fines específicos de la teoría crítica son la organización de la vida en la que el destino de los individuos dependa no del azar y de la ciega necesidad de incontroladas relaciones económicas, sino de la programada realización de las posibilidades humanas.”

Los autores de Frankfurt son críticos, además, porque se niegan a reducir los fenómenos culturales a un reflejo ideológico de los intereses de clases, por lo que la reflexión se extiende al examen de la dinámica económica del capitalismo.

3- Recorrido por los aportes filosóficos

de la Escuela de Frankfurt

La hibridación y recombinación de disciplinas científicas que caracteriza a la Escuela de Frankfurt muestra la particular concepción metodológica transdisciplinar que los inspiró. Casi todas las grandes figuras de esta corriente han retomado varias disciplinas formales: Max Horkheimer (filosofía, sociología y psicología social), Theodor Adorno (filosofía, sociología, psicología, crítica cultural y musicología), Erich Fromm (psicoanálisis y psicología social), y Franz Neumann y Otto Kirchheimer (ciencia política y derecho); y lo mismo puede decirse de la segunda generación de la escuela de Frankfurt, que incluye, entre otros, a Arkadij Gurland (economía y sociología), Jürgen Habermas (filosofía, sociología, filosofía lingüística y filosofía de la ciencia) y Claus Offe (ciencia política y sociología).

La oposición al concepto de razón como razón ilustrada y a la idea de progreso que surge en el siglo XVIII con el Movimiento Filosófico de la Ilustración, así como la Industria Cultural, son los aportes más trascendentes de su teoría.

“El término industria cultural es empleado por Horkheimer y Adorno por primera vez en la Dialéctica de la Ilustración…, en este libro se ilustra la transformación del progreso cultural en su contrario”.

En Dialéctica del Iluminismo, los autores exponen lo que será el nudo central de esta obra: la crítica a la Ilustración, el proyecto cultural que inauguró la época moderna, es decir, el capitalismo. La crítica al Iluminismo incorpora la crítica epistemológica a la ciencia moderna, especialmente al paradigma positivista de la ciencia. La expresión Teoría Crítica proviene, precisamente, de la oposición de esta postura epistemológica frente a la llamada Teoría Tradicional, propia de una cultura afirmativa, de dominación.

Manifiestan que este movimiento se ha convertido en su contrario, en su más intransigente rival, con la demostración de su incapacidad de trascender axiológicamente, sus propias críticas. Desmienten la promesa del progreso a través de la denuncia enérgica a la crisis de la civilización burguesa.

Para el profesor e investigador Jorge Luis Acanda, la Ilustración aparece como expresión histórica de la ideología burguesa de la emancipación y su objetivo esencial es despojar a los hombres de la oscuridad medieval, llevándoles la luz de la razón, una nueva apreciación sobre lo bueno, lo bello y lo verdadero, como criterio de legitimidad.

Sin embargo, se trata de la pura inoculación del pensamiento científico ilustrado de unos individuos a otros. La educación que entiende el Iluminismo, tiende a objetualizar a los otros, a los no poseedores del conocimiento, a quienes se les victimiza con la imposición de una razón que ellos no contribuyeron a elaborar. Es entonces, cuando  la Ilustración se traiciona: proclama buscar la emancipación de los individuos a través de la conquista del conocimiento, y los esclaviza a través de nuevas maneras cosificadotas que desarman cualquier intento de aporte creativo.

La Ilustración esconde tras su carga estetizante, su propia daga traidora, la capacidad de encarnar su mitología y blandir reproductivamente su única verdad totalitaria.

“El iluminismo recae en la mitología de la que nunca ha sabido liberarse. Pues la mitología había reproducido como verdad, en sus configuraciones, la esencia de lo existente (ciclo, destino, dominio del mundo), y había renunciado a la esperanza.”

La expresión Industrias Culturales, por su parte,  fue empleada para sustituir el término precedente de “cultura de masas”, a fin de evitar que se confundiera con una cultura que surge espontáneamente de las propias masas.

Para los teóricos críticos, la cultura de masas está articulada como una potente industria que se metamorfosea con el propio desarrollo tecnológico e industrialización del capitalismo. Su objetivo no es otro que el de reproducir la lógica del sistema al interior de las instituciones sociales y los propios hogares de la gente, a través de los procesos de masificación y estandarización de la producción de bienes simbólicos. “…este círculo de manipulación y de necesidad que se deriva de él, la unidad del sistema se estrecha cada vez más. La racionalidad técnica, hoy, es la racionalidad del propio dominio”.

Los pensadores críticos descubrieron que detrás de la supuesta construcción heterogénea de la radio, el cine y la prensa plana, medios de comunicación de masas de la época, existía un complejo entramado de relaciones sociales hegemónicas que se querían perpetuar, anclados en un más de lo mismo indetenible.

La jerarquía de cualidades en serie ofrecida a los públicos, solo persigue sostener la dominación bajo una fachada de elección de consumo. La industria cultural es una máquina que rueda sobre sí misma para determinar el consumo y aislar todo lo nuevo, contribuyendo aún más a la alienación de las masas.

Este análisis nos conduce a ver el consumo de productos culturales como una transacción mercantil de bienes simbólicos, entre el individuo y el mercado, pero bajo la negativa de la posibilidad de elegir libremente aquello que se desea, sino como resultado de la adhesión acrítica a los valores impuestos por los medios de comunicación.

De este modo, queda resuelta la contradicción fundamental entre el ámbito privado y el público: tanto en el trabajo como en el hogar, la ideología del consumo indiscriminado impuesta por el mercado, es la que impera, frente al individuo idiotizado, objeto, y no sujeto de la edificación de su destino.

La Industria Cultural es entendida como una especie de apología de la sociedad basada en la pseudoindividualidad. El carácter lúdico y vulgar del proceso de consumo cultural masivo contribuye al asentimiento, a la impotencia, a la paralización, a la fuga y al olvido del dolor, todo lo cual liquida toda posibilidad de resistencia.

“El espectador no debe utilizar su cabeza, el producto prescribe todas las reacciones: no por su contexto objetivo -que se desmorona apenas se dirige a la facultad pensante- sino a través de señales. Cualquier conexión lógica, que requiera olfato intelectual, es escrupulosamente evitada”.

También se critica con fuerza la estructura multiestratificada de los mensajes que no responde más que a una estrategia bien articulada para seducir a los espectadores de forma simultánea  a varios niveles psicológicos, dentro de los que el mensaje oculto o latente, por supuesto, tiene supremacía de efecto por sobre los evidentes.

La estereotipación a través de los géneros está inserta en esa red de manipulación, pues mientras más se materializan los estereotipos, es menos probable que las personas puedan con el progreso de su experiencia, modificar las ideas preconcebidas.

Ante sus ojos, “la estructura multiestratificada de los mensajes…refleja la estrategia de manipulación de la industria cultural. Asimismo, proponen la existencia de mensajes ocultos o latentes… que fingen ser frívolos, mientras que a nivel inconsciente ratifican el estado de sujeción del individuo”.

Se considera que “la mayoría de los espectáculos televisivos actuales apuntan a la producción, o al menos a la reproducción, de mucha mediocridad, de inercia intelectual, y de credulidad, que parecen armonizar con los credos totalitarios, aunque el explícito mensaje superficial de los espectáculos sea antitotalitario”.

No son despreciables en relación con este tema las valoraciones emitidas por Walter Benjamin en su texto: La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica.

“La humanidad, que antaño, en Homero, era un objeto de espectáculo para los dioses olímpicos, se ha convertido ahora en espectáculo de sí misma. Su autoalienación ha alcanzado un grado que le permite vivir su propia destrucción como un goce estético de primer orden”.

Esta obra tiene el extraordinario valor, no solo de lograr una crítica profunda y coherente a las maneras en que se reproduce en la actualidad la obra de arte, como objeto de consumo simbólico, sino, de vislumbrar en el arte y la cultura- como se expresa en el párrafo anterior- un arma estratégica de lucha ideológica, para el enfrentamiento al capitalismo atroz y deformado que vivía el mundo a mediados del siglo XX.

4- Deudas por saldar

Con independencia de los extraordinarios aportes hechos a las ciencias sociales por la teoría crítica, existen un conjunto de limitaciones en el campo más bien de la actuación social, que se le reconocen.

-- La teoría crítica acaba privilegiando la aproximación especulativa por sobre el método empírico, a partir de las descripciones generales que realiza del sistema.

-- En el sentido de la comunicación, vuelve a reducirla a una mirada muy hipodérmica del proceso, donde no es posible una recepción activa de la audiencia, sino, donde se produce un intento más de manipulación de los medios masivos hacia los públicos implicados.

-- Al estilo de lo ocurrido con la tradición ilustrada, la Teoría Crítica no logra hacer uso de sus propios presupuestos teóricos para la transformación social, puesto que la gran carga de escepticismo de sus autores, intelectuales de cuna burguesa y resultado de la herencia de poder de la élite capitalista, limita la aplicabilidad de su propuesta.

-- La limitación más importante de esta teoría es que, aunque difiere de las anteriores en su manera de valorar la realidad social, se alinea con ellas en el sentido de la no concreción de un resultado científico consensuado para la ejecución de la tan reconocidamente necesaria Revolución. Se implicaron en la construcción de una crítica cada vez más abstracta para desentrañar la dominación, que quedó quebrada por el pesimismo.

5- Pautas del legado que se llevó el viento

Hasta el momento hemos intentado sistematizar los encuentros y desencuentros fundamentales de la gestión frankfurtiana por la creación de un nuevo paradigma para la comprensión y la transformación de la sociedad.

Hemos resaltado en el cuerpo de texto desarrollado sus limitaciones en el campo de la concreción de un resultado factible, a la par que enunciamos sus aportes teórico-metodológicos. Este epígrafe tiene por objetivo, argumentar con ejemplos nuestra tesis de la gran influencia que tuvo en sus fronteras de éxito práctico, el pesimismo de aquella generación, al punto de lastrar los aportes de esta tendencia de pensamiento antineopositivista de la complejidad. Nos centraremos, como hasta ahora, por obvios motivos espacio-temporales, en los filósofos y textos a nuestro juicio, más importantes.

Los representantes de esta corriente de pensamiento, como hemos señalado, no militaban en organización política alguna. Hacían ciencia desde la Academia con pretensiones de inserción natural en los espacios sociales, pero no se aventuraban desde el compromiso a la actividad revolucionaria directa. Ni apoyaron a los socialistas moderados del Partido Social Demócrata (P.S.D.) alemán tras la Primera Guerra Mundial, evadiendo así la Revolución y desdeñando el experimento ruso, ni aceptaron el liderazgo de Moscú, afiliándose al nuevo Partido Comunista (K.P.D.) alemán para tratar de socavar la fórmula de transacción burguesa que significaba la República de Weimar.

Al reencuentro de la Escuela de Frankfurt en Alemania, solo asistieron, por motivos diversos, algunos representantes, entre los que se encontraban, Adorno y Horkheimer. El gran fundador y aglutinador de pensadores críticos, que creía que el verdadero objeto del marxismo no consistía en poner de manifiesto verdades inmutables, sino en promover el cambio social, se jubila en 1959; mientras Adorno, quien quedara como único director de la Escuela de Frankfurt, participó en una serie de controversias con estudiantes militantes radicales de izquierda.

“La acusación que con más frecuencia se le hizo consistía en que se había retraído a la misma postura contemplativa que la Teoría Crítica siempre había condenado”.

Sus miembros aspiraban a integrar la filosofía y el análisis social, les interesaba el método dialéctico ideado por Hegel e intentaban, al igual que sus predecesores, imprimirle una dirección materialista y en especial, explorar las posibilidades de la acción humana en cuanto a transformar el orden social. Si bien partían de la crítica a la economía política del capitalismo dilucidada por Carlos Marx, la Escuela de Frankfurt estaba separada de Kant y Hegel por pensadores como Schopenhauer, Nietzsche y Weber, así como por los cambios vitales en las condiciones sociales, económicas y políticas producidos entre los dos períodos históricos.

Los pensadores críticos solo tenían como referente de socialismo a evaluar, el éxito no totalmente consumado de la Unión Soviética. Tras su establecimiento en el Instituto de Columbia, estos intelectuales comenzaron a experimentar una creciente aversión hacia el “marxismo”, puesto en marcha en aquella gigante nación bajo el liderazgo de Stalin y “el tono de su labor sufrió un cambio sutil en una dirección pesimista”.

Por otra parte, el más joven de los discípulos de Horkheimer, Adorno y Marcuse en la segunda generación, es Jürgen Habermas. Él declara que ya no comparte la actitud pesimista y desilusionada de sus maestros frente a la posibilidad de liberación que entraña la razón para las sociedades modernas. Propone su propia versión de la crítica a la sociedad y renovadas alternativas de superación de las controversias mediante su concepto de acción comunicativa y su ética del discurso. Cree, como Marcuse, autor de “El hombre unidimensional”, que la ciencia puede ser un “instrumento de liberación”.

Si bien el conocimiento que Horkheimer tenía de Kant contribuyó a aumentar su sensibilidad con respecto a la importancia de la individualidad como un valor que nunca podía quedar totalmente sumergido bajo las exigencias de la totalidad, y todos los absolutos, todas las teorías de la identidad, eran sospechosas para él; la escuela de pensamiento filosófico que forjara, no pudo dar el salto de la crítica a la acción.

Con respecto a la utilidad de los planteamientos del psicoanálisis de Freud para la lucha de clases y sus hibridaciones con la teoría marxista, puede decirse que: “En las pocas contribuciones que hasta este momento se encuentran en la literatura acerca del tema psicoanálisis y socialismo se nota una ausencia de orientación adecuada ya sea en el psicoanálisis o en el marxismo. Por el lado del marxismo, la crítica a la aplicación de los descubrimientos psicoanalíticos a la sociología es correcta en parte. Las contadas aportaciones que los psicoanalistas han hecho a dicho tema, carecen de una orientación adecuada, respecto a los problemas fundamentales del materialismo dialéctico, y además ignoran totalmente el problema central de la sociología marxista: la lucha de clases”.

De todos los miembros de esta escuela, puede aseverarse que los menos influidos por el escepticismo fueron Marcuse (abogó por la praxis gramsciana y se incorporó a la acción popular), Benjamin (halló en la cultura una táctica de enfrentamiento y resistencia a la dominación capitalista, por encima, de una forma de entronización de la parálisis social) y Habermas, pero pudieran, incluso, revisarse las circunstancias de la muerte de algunos otros representantes, a fin de corroborar más nuestra hipótesis (no asumimos esta tarea por cuestiones éticas).

IV- Conclusiones

El curso de la investigación nos ha permitido corroborar nuestra hipótesis inicial: los autores de la Teoría Crítica de la Escuela de Frankfurt, no pudieron superar las barreras de su tiempo, de su sistema económico de producción ni de su clase social.

La sola construcción de una propuesta alternativa al positivismo y el conductismo, fue un extraordinario servicio a la humanidad.

Renunciaron a la esperanza de un mundo mejor posible en la práctica, pero no son por ello, condenados por la historia. Representaron lo más avanzado del pensamiento filosófico de su tiempo en ciencias sociales y fueron auténticos cultivadores de la mejor herencia de la creación occidental.

A partir de la teoría crítica, la filosofía es cualitativamente superior desde el punto de vista metodológico, pues ofreció una mirada más holística y transversal acerca de los fenómenos del mundo moderno. Su espíritu revolucionador, si bien no logró poner en marcha una propuesta concreta que derrotara las maneras de dominación capitalista, ha inspirado y preparado a numerosos intelectuales y pensadores posteriores, para asumir el debate de la posmodernidad desde una perspectiva compleja.

La actual teoría de sistemas, inserta en el mundo posmoderno, nos ha dejado la paradoja de vivir en una sociedad de máximo poder y de mínima operatividad. Quizás, como toda teoría evolutiva propiamente dicha, sea inviable sin introducir la noción de azar y sin complementarse por una apelación a la irracionalidad en cualquiera de sus formas, o bien mediante el instinto o bien mediante la violenta lucha por la vida. Aquí estriba con el caos y la dialéctica. Al marcar los límites de la racionalidad y la inevitabilidad del riesgo, la teoría de sistemas más bien nos prepara para aceptar estas categorías, que para rechazarlas. Su pesimismo, nos remite a los filósofos de Frankfurt y, por tanto, nos recuerda qué circunstancias históricas, que a ellos no les fue posible, hemos de sortear, para acercarnos a la victoria definitiva.

Anexo

“Ventana sobre la utopía”

Ella está en el horizonte, dice Fernando Birri. Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar. (Eduardo Galeano)

VII- Bibliografía

Alonso, María Margarita e Hilda Saladrigas, Teoría de la Comunicación: Una introducción a su estudio, Editorial Pablo de la Torriente Brau, 2006.

Benjamin, Walter, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, Discursos Interrumpidos I, Edit. Taurus, Buenos Aires, 1989.

Horkheimer, Max y Theodor W. Adorno, Dialéctica del Iluminismo, Eunaudi, Turín, 1947.

Horkheimer, Max y Theodor W. Adorno, Lezioni di Sociología, Eunaudi, Turín, 1966.

Marcuse, Herbert, Zum Begriff des Wesens, Zeitschrif für Socialforschung, 1936.

Ollman, Bertel, Marx, Reich y Marcuse, Editorial Paidos, Buenos Aires, 1974.

Reich, Wilhelm, Materialismo Dialéctico y Psicoanálisis, Siglo XX Editores S.A., Ciudad México, 1970.

Theodor W. Adorno, Televisión and the Patterns of Mass Culture, White D. (eds.), New York, 1954.

Wolf, Mauro, La investigación de la comunicación de masas, Edit. Pablo de la Torriente Brau, La Habana, 2005.

LA FILOSOFÍA MARXISTA NO ESTÁ EN DESUSO

LA FILOSOFÍA MARXISTA NO ESTÁ EN DESUSO

El doctor José Sánchez Suárez es un filósofo que asegura razonar la vida, viviéndola.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ 
 
Foto: JOSÉ M. CORREA  
 

En un mundo globalizado y cuando las tendencias de las políticas imperiales se dirigen a la homogeneización del pensamiento, el doctor José Sánchez Suárez defiende la validez de la Filosofía Marxista y niega las corrientes que propugnan que ésta se halla en desuso: "Solo se encuentra en una etapa de reconstrucción teórica. Es un cuerpo que no ha perdido vigencia porque constituye una metodología científica probada".

Profesor de Filosofía en el Instituto Superior Pedagógico José de la Luz y Caballero, de Holguín, merecedor de la Distinción por la Educación Cubana, este investigador asevera que hay que aprender a adecuar los postulados generales de la Filosofía Marxista a las condiciones concretas de cada país, en especial a las circunstancias de un proyecto social como el nuestro, construido en situaciones difíciles y que tiene que hacer uso de sus conceptos con un carácter cada vez más creador.

"Es curioso, cuando revisamos las investigaciones científicas que se publican en la actualidad en Europa y América Latina, nos damos cuenta de que utilizan un aparato categorial diferente al de la Filosofía Marxista; sin embargo, al penetrar en su esencia vemos que no hacen más que emplear su método dialéctico, pero dando otros nombres. Solo así logran resultados de verdad científicos."

Inquiero acerca de si existe marcada diferencia entre el estudio de esa ciencia en las aulas universitarias en la década de los años setenta del pasado siglo, con la propuesta actual.

“En esencia, no. La diferencia está en los métodos con los cuales se impartía. Durante mucho tiempo fuimos repetidores de marxismo; se traspolaba mecánicamente a nuestra realidad su aplicación en la antigua Unión Soviética, y en general en el campo socialista. No adecuábamos sus postulados a las condiciones concretas de Cuba.

"Por eso sostengo que la diferencia está en que ahora, en vez de repetir, lo primero que hacemos es plantear un problema de carácter social y ponemos a la Filosofía en función de resolverlo."

¿Atrae esta disciplina a los estudiantes? "Quedan seducidos por ella cuando comienzan a comprender que puede resolver los disímiles problemas que plantea la existencia. Es un arma para transformar la realidad, e incluso la vida personal. Yo la definiría como útil e imprescindible".

En lo particular, más de 20 años de docencia le han permitido no solo realizarse individual, científica y pedagógicamente, sino también, verse trascendido en los estudiantes, en los hombres y mujeres que ayudó a formar y en quienes dejó alguna buena impronta.

El Premio Especial del Ministro de Educación le fue otorgado, y lejos de entenderlo como acomodo a su quehacer, como consolidación de su labor pedagógica en clases de Filosofía, Sociología de la Educación, Problemas Sociales de las Ciencias y Axiología, lo asume como punto de partida para empinarse hacia retadoras metas.

Graduado en 1982 del Instituto Estatal Pedagógico de Leningrado, autor de artículos publicados en revistas especializadas de nuestro país, Colombia y Brasil, Premio al Mérito Científico de la Academia de Ciencias de Cuba, presidente de la Cátedra de Pensamiento Social Cubano en su Instituto, y nominado al Premio Nacional de Ciencias Sociales por su tesis doctoral La filosofía de la Educación en Félix Varela, Sánchez Suárez echa por tierra el estereotipo de filósofo solo preocupado por la apropiación de saberes.

Dice que es un filósofo loco, humorista, escritor de guiones para la televisión, poeta vivencial, intérprete de sus propios monólogos, actor, mago: "Soy un filósofo que reflexiona sobre la vida; y la mejor manera que tengo de razonar sobre ella es viviéndola".


 

EL PODER DE LOS LIBROS

EL PODER DE LOS LIBROS

CARLOS MANUEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No es bueno que el hombre no vea nada,
no es bueno tampoco que vea lo bastante para creer que posee,
sino que tan solo vea lo suficiente
para conocer qué ha perdido.
Pascal.

Los libros son insólitos, repletos de signos y conceptos. Repletos de vacío y polvo. Cada verbo, cada vocablo estalla hacia incontables interpretaciones, hacia las más distintas soledades. El hombre ciñe todo a su hechura y la palabra ya no es la palabra.

La abstracción humana, los grandes temas -el amor, la muerte, el tiempo- son más dolorosos fuera de la literatura. Miles de personas no escribirán jamás una vocal y la humanidad se irá perdiendo día a día sin encontrar ese lenguaje visceral, un idioma de hechos, in situ, sin los reduccionismos ni las tergiversaciones de las cuartillas. Los libros son un medio, un puente desvencijado y exclusivo donde, por ejemplo, los pies de los analfabetos no pueden reposar.

Cuántos hombres pasarán sin conocerse. Cuántas muchachas sin mis besos. Cuánto tiempo sin que yo lo habite. Esos son dramas terribles que nunca escribiré, y herramientas ingenuas como la mirada o los gestos no bastan para decir las cosas, son apenas un murmullo torpe.

El hombre está atrapado. Indefinidamente atrapado, y se aferra a roncas alegorías, a enigmas sin misterios: ilusorios. Los ojos y las manos solo le dicen algo al saturado de imágenes profusas, al ferviente seguidor de lo sutil. El escritor, como condición humana, ilustra las limitaciones de la vida. El escritor, legitimado como ser social -incluso mucho antes de surgir esta simbólica categoría- muestra la terrible estrechez de la existencia, las múltiples invenciones que pueblan el tedio. El tedio de los años.

Los libros no son insólitos, son tristes. Tristes consuelos. Hasta Kafka intentó trascender y deseó que lo evocaran, pero la inmortalidad es otro truco, es la más burda falacia de los vivos. Los muertos son huesos. Huesos que tampoco dicen nada. Los cementerios dan lástima por nadie y pena hueca, con todo el ritual que los rodea: el llanto, las flores, los aniversarios, las fechas taxativas, las ramplonas frases de “no somos nada” que son, inexorablemente, las únicas palabras ciertas, dichas siempre por instinto. Lo que indica que el único parloteo común de los seres humanos es ése: el instinto: comer, abrigarse, besar. ¿Escribir, leer?

Sé por qué aún no ha dejado de leer. Formamos el gremio de los pactos subrepticios, donde cada quien conoce su función sin cuestionarla. Escribo y pongo todo mi empeño en cada acento para usted. Y usted me lee para juzgarme. Para juzgarme y olvidarme, o para recordar su crítica certera, que es lo mismo. Cierto lo ya dicho, “nuestras nadas poco difieren”, el hecho de que cumplamos estos roles, en este instante, es puramente fortuito. Sin embargo, fuera de los convenios, en la médula, no nos interesamos.

Mancho el papel solo para las personas que nunca me leerán. Desde el instante en que intentan descifrar mi savia comienzo a aborrecer al que lo hace. Y esto es más humano que cualquier mirada, cualquier abrazo o cualquier lágrima menuda.

Los libros no son extraños, ni tristes, ni amigos fieles. Los libros son enemigos acérrimos. Embriagan y nos someten a la farsa de la literatura, a los efectismos de la diégesis, a los remedos de lo irremediable. La única manera de recordar un verso, un párrafo o una cita es seguir leyendo. Memoriosos. Hay que cargar eternamente con un peso ajeno, como Sísifo; y hay que encontrar por un rato placer en las limitaciones, como Borges.

Mientras leo El Lazarillo de Tormes más retengo los parlamentos de las lejanas revistas de Disney, y más aprehendo novelas de Solzhenitsyn que no conoceré. No hay otro modo. Leer hasta la muerte. Intentar que después de muerto te lean. Dejar entreabiertos los laberintos de esta índole, las divagaciones ininteligibles, para traducirle al analfabeto y comprometerse; aceptar el trance de los tiempos.

Estos trazos son plagios extraños, tristes y enemigos, pero sobre todo plagios del futuro, y aquí probablemente surja alguna confusión, porque cualquier clásico puede formar parte de lo próximo. Es posible anteceder a Homero y a Aristófanes. Siempre depende del lector, del orden que le de a su tedio. Y una vez más el pasado sustenta, parece que nadie escapa a la cronología, a los códigos, a las clasificaciones de las épocas. En el estante de alguien, seré contemporáneo de Flaubert.

Siga leyendo, no desista, lea infinitamente el tomo inabarcable, adapte los excesos intrusos a su contorno, devore cuartillas, olvídeme, haga como que nunca me ojeó, hojeó; para trascender sin concesiones, en otro azaroso momento, cuando usted vislumbre, en lo aprendido, toda la literatura que se le ha escurrido entre las manos, y vea que estas líneas, que este silencio, no termina, no concluye…

 

VER PARA CREER, INFORMAR PARA SOSTENER EL TURISMO

VER PARA CREER, INFORMAR PARA SOSTENER EL TURISMO

Texto y foto:
ROBERTO F. CAMPOS,
Periodista de Prensa Latina,
Cortesía para Isla al Sur.

Cada día los países otorgan mayor relevancia al trabajo de los periodistas para potenciar el turismo, de ahí la organización en esta capital de un seminario en el que tomaron parte sobre todo informadores latinoamericanos.

Estudiar, informar y desarrollar la imagen de los destinos turísticos forma parte de buena parte de la carpeta de tareas para periodistas, que en Latinoamérica buscan potenciar las economías de sus países.

Con ese propósito se realiza anualmente aquí de un seminario de informadores, sobre todo de esta región, en busca de intercambio de experiencias y conocimientos sobre el desarrollo de la industria del ocio y la recreación en la mayor ínsula antillana.

Distintos temas ocuparon la agenda de esa cita, y era obligatorio tener en un lugar prioritario el asunto del medio ambiente, tan vinculado a las vacaciones en momentos de peligros latentes para la humanidad.

Por tanto, la necesidad de llevar a la par la protección del habitad y el desarrollo de la industria recreativa conquistó el III Seminario Internacional de Periodismo y Turismo con sede en esta capital. La reunión ocurrió en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, bajo los auspicios de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC).

Los participantes coincidieron en el creciente reclamo de hacer vacaciones de cara a la naturaleza en países como Colombia, con una infraestructura y lugares ideales para ese descanso activo, o en Cuba, con potencialidades y aumento de esta modalidad.

La doctora Teresa Borges, del ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), reflejó en una charla magistral los elementos locales sobre el tema. Significó que el medio ambiente lo es todo, lo urbano, lo natural y sus recursos.

Destacó el concepto de sustentabilidad en cuanto al turismo y la necesidad de analizar, evaluar, construir y ofertar de una manera equilibrada para poder proteger el entorno.

Por tanto, insistió en la calidad ambiental como término que incluye la espiritualidad, recreación, los seres humanos, tanto desde el punto de vista de los empleados del turismo como de la población circundante en hoteles y complejos de descanso.

Explicó una estructura pensada por las autoridades del país desde hace varios años y una clasificación de regiones y evocó que Cuba posee 252 áreas protegidas, de ellas 91 con significado nacional y 101 con relevancia local.

Agregó que el 37,17 por ciento del territorio nacional corresponde a estas Áreas Protegidas, de las que el 16,85 por ciento refieren territorio terrestre y el 24,78 por ciento plataforma insular.

Para esta protección, el gobierno estableció un sistema jurídico que parte de la Ley 81 del Medio Ambiente del 11 de julio de 1997 y otras legislaciones, con reglamentos en constante renovación para adaptarse a las necesidades. Como instrumentos de esas estrategias están el ordenamiento ambiental, las legislaciones, evaluaciones, licencias, educación ambiental y otros elementos muy vinculados al turismo, añadió.

Borges fue profesora universitaria durante 18 años, y en 1986 comenzó a trabajar vinculada con estos asuntos hasta accionar en la Dirección de Medio Ambiente del CITMA.

Periodismo de calidad y turismo

Durante la reunión, la profesora cubana Iraida Calzadilla, hizo énfasis en la Nota interpretativa, de lo factual a los significados, como parte de elementos indispensables de la actualidad para examinar esferas de tanto relieve como el turismo. (http://islalsur.blogia.com, http://mesadetrabajo.blogia.com)  

Por su parte, el experto en gestión Pedro Torres disertó acerca del patrimonio cultural y natural, con ejemplos en diversas partes del mundo y el vínculo con un desafío constante para los comunicadores en cuanto a la comprensión de elementos indispensables de la realidad. Otro de los elementos que abordó provocó un examen sobre la sostenibilidad del turismo, y diversos factores que influyen en sus potencialidades para la economía de las naciones.

Los asistentes tuvieron la oportunidad de recorrer La Habana Vieja y en su programa colateral para la reunión incluyen otras visitas como al balneario de Varadero, principal destino de sol y playa de Cuba, y la comunidad Las Terrazas en el extremo occidental.

Además, la reunión tuvo las palabras de bienvenida del director del Instituto Antonio Moltó, quien resaltó la relevancia de este tipo de intercambio entre colegas de la región. Durante la primera jornada, el vicepresidente de la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales, Carlos Alberto Masvidal, destacó los esfuerzos a favor de un turismo histórico-cultural en La Habana Vieja.

Significó la labor durante muchos años de la Oficina del Historiador de la Ciudad, y la figura de su responsable Eusebio Leal, empeñado en dotar al futuro no solo de un espacio de turismo de alto vuelo, sino de gran legado cultural.

Por su parte, la directora de Medios de Comunicación de la propia Oficina del Historiador, Magda Resik, reseñó el sistema de difusión del patrimonio y su protección como un elemento significativo para este tipo de turismo.

Entre los ejemplos abordados por ambos conferencistas estuvieron iniciativas como los recorridos Rutas y Andares, la emisora Habana Radio, y paseos guiados para sordos, entre otras muchas iniciativas para difundir el turismo en los 2,2 kilómetros cuadrados de ese lugar.

Cada año, la espiral creciente del turismo de esta Isla impacta de mayor manera entre los informadores que aprecian una excelente oportunidad de comprensión e integración, en el acudir a esta reunión profesional.

(*) El autor es periodista de la Redacción Económica de Prensa Latina, especializado en turismo.

 

MÚSICA EN EL CONVENTO

MÚSICA EN EL CONVENTO

La Camerata Romeu ofrece honores a una multicentenaria institución, emblema de la capital cubana: la Basílica Menor.

GEISY GUIA DELIS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís festejó su XV Aniversario como sala de conciertos y Museo de Arte Sacro con un concierto de la Camerata Romeu.

Los temas interpretados en violín y violonchelo bajo la dirección de Zenaida Romeu constituyeron un regalo para la institución que cuenta con 458 años de creada y que fungió como Archivo General de la República y Ministerio de Comunicaciones antes del triunfo de la Revolución Cubana.

“En 1994, el Comandante en Jefe Fidel Castro inauguró como sala de concierto la Basílica en un acto en que Frank Fernández junto al coro Exaudi protagonizaron el primer espectáculo”, declaró Orlando Gómez La Roca, museólogo de la entidad.

El museo contiene piezas de orfebrería traídas desde el Convento de Santa Clara y una de las salas está dedicada a la numismática. En él existen pinturas e imaginerías religiosas entre las que se destaca el Cristo donado por el Conde O’Reilly.

En el 2005, en esta institución fue creado un teatro dedicado al público infantil: La Capilla de la Orden Tercera, donde suele presentarse La Colmenita. Por estos días en su galería de arte contemporáneo se muestra una colección de obras de la artista de la plástica Belkis Ayón, precursora de los grabados a grandes dimensiones.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Tradicional de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Datos adicionales.
Tipo de fuentes: Directas y no documentales.
Primer valor noticia: Actualidad, inmediatez, oportunidad. Otros dos valores noticias: Prominencia de los protagonistas. Proximidad o cercanía.
Tipo de noticia: Ligera; previsible.


 

¿DULCE ABISMO?

¿DULCE ABISMO?

La Diabetes Mellitus debe asumirse como una forma totalmente diferente de vivir la vida.

NEISY MARTÍNEZ MIRANDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.     

De las 375 095 personas que padecen de Diabetes Mellitus en Cuba, aproximadamente 1 000 se encuentran entre los 10 y 24 años, según estudios realizados por los especialistas del Instituto Nacional de Endocrinología.  

“En estos grupos de edades son más frecuentes los pacientes con diabetes tipo1 o Diabetes Mellitus Insulinodependiente (DMID), aunque existe un aumento de los jóvenes con Diabetes Mellitus No Insulinodependiente (DMNID), o tipo 2, debido a los altos índices de sobrepeso, sedentarismo y dietas inadecuadas”, afirma Oscar Díaz, Director del Instituto Nacional de Endocrinología. 

La diabetes tipo 1 es considerada un síndrome complejo crónico, iniciado con la destrucción de las células beta pancreáticas secretoras de insulina, y caracterizado por los altos y persistentes niveles de glucosa en sangre. Su principal consecuencia es la alteración en la secreción y/o acción de la hormona insulina, por tanto se trata a partir de inyecciones de la misma sustancia, refiere un estudio publicado en Internet bajo el nombre de Alteraciones ecográficas en pacientes  con Diabetes Mellitus.

“Cuando me dijeron que mi hijita de 11 años tenía diabetes, sentí como si hubiera caído en un abismo, no paré de llorar en días. Hoy, la ayudo a inyectarse y le exijo el estricto cumplimiento de su dieta y ejercicios”, cuenta María de la Caridad Concepción, residente en Marianao.

El doctor Oscar Díaz explica que la diabetes tiene complicaciones a largo plazo, entre las cuales se hayan la retinopatía, glaucoma, pérdida de miembros inferiores o la insuficiencia renal, que puede llegar a ser crónica y surgir a partir de los años de padecimiento o de la predisposición genética.

También señala las amplias posibilidades de vida de estos pacientes, quienes, cumpliendo el tratamiento indicado por su médico, pueden llevar una vida normal y tan larga como la de cualquier persona sana: “La tasa de mortalidad es baja dentro del rango de 17 a 24 años, pues solo se cuentan dos fallecimientos en el año 2007 y ninguno en 2008”.

“Mi amiga Yamila es diabética. Perdí la cuenta de las veces que la llevé al hospital debido a una hipoglucemia. Siempre discutía con sus padres porque incumplía con el tratamiento y la dieta; no se inyectaba si no sentía algún malestar y habitualmente se descompensaba”, refiere Lisandra Chaveco Valdés, estudiante de Periodismo en la Universidad de La Habana.

Manuel Vera González, especialista en atención a adolescentes y jóvenes del Centro de Atención al Diabético de Ciudad de La Habana,  comenta  que la adolescencia y juventud son los períodos más complejos para el tratamiento de la enfermedad, pues en estas edades el paciente debe aceptar los cambios de su padecimiento junto a los de su físico y  la aceptación o no de estos cambios por su grupo de amigos.

“Se sienten invulnerables, omnipotentes; por ello generalmente ponen a prueba la autoridad de sus padres e incluso fingen no estar enfermos, llegando a asumir aptitudes riesgosas para su salud”, agrega.

Lillia Portilla, especialista del Centro Nacional de Endocrinología, explica que lo más importante para lograr la cooperación del joven es conocer cómo este ve su enfermedad, y, sobre todo, darle apoyo incondicional, eso sí, sin sobreprotegerle ni limitar sus actividades diarias.

“Cuando conocen las consecuencias del padecimiento y el riguroso tratamiento que deben llevar, los menores generalmente asumen actitudes depresivas, se asocian a la angustia e incluso pueden presentar cuadros de ira, no solo contra sus padres, sino contra la sociedad en general y hasta con ellos mismos”, expresa Jesús Efraín Ajuria Lauzurique, jefe del Grupo Provincial de Psicología en Ciudad de La Habana.

El psicólogo destaca, además,  la necesidad del apoyo familiar, que comprende  desde el cambio de los estilos y modos de vida hasta la formación del chico a fin de convertirlo en un adulto socialmente adaptado, físicamente apto, psicológica y metabólicamente compensado, lo cual puede lograrse con educación y comprensión.

“Al principio fue muy difícil, todos me veían con lástima, pero supe sobreponerme. Hoy soy una persona independiente, capaz de cuidarme y de proteger a  una familia. El secreto está en seguir al pie de la letra el tratamiento y no dejar que nada ni nadie nos imponga limitaciones, y mucho menos autoimponérnoslas, señala Omar Vázquez, diabético de 24 años.

“La diabetes no tiene limitación real; un paciente bien tratado y compensado es tan normal como cualquier persona. Lo importante es  no verla como una enfermedad, sino como  una enseñanza, una forma totalmente diferente de vivir la vida, donde se debe llevar el control exacto y las riendas de nuestro organismo”, afirma  el doctor Manuel Vera González. 

Recuadro

Principales causas de aparición de la enfermedad

-Factor genético: tres de cada cuatro pacientes con diabetes tienen en su familia algún antecedente de esta dolencia.

-Temprana eliminación de la lactancia materna: el consumo de leche de vaca antes de los primeros cuatro meses de vida se corresponde con un tercio de la actual incidencia de la Diabetes Mellitus Insulino Dependiente.

-Dieta inadecuada: es un factor que predispone a la aparición de este padecimiento, pero sobre todo en pacientes con Diabetes Mellitus tipo 2.

-Algunos virus: por ejemplo, las infecciones intrauterinas provocadas por el virus de la rubéola durante la gestación produce lo que se denomina Síndrome Postrubéola, y puede ocasionar  posteriormente la diabetes.

-Factores ambientales:   asociados por los especialistas, entre otras circunstancias, a la fijación de la vitamina D.

Ficha Técnica:

Tema: La Diabetes Mellitus en la adolescencia y juventud.

Propósito: Mostrar la forma correcta de evitar los obstáculos presentes al debutar con la enfermedad.

Objetivos colaterales: Contar algunas historias de vida que ejemplifiquen las aptitudes asumidas por jóvenes y sus familiares. Aconsejar de forma indirecta a familiares y enfermos. Demostrar que la diabetes no es una limitación, sino una forma atípica de vivir.  

Fuentes:

Directas

Manuel Vera González, especialista en atención a adolescentes y jóvenes del Centro de Atención al Diabético de Ciudad de La Habana.

Oscar Díaz, director del Centro Nacional de Endocrinología.

Jesús Efraín Ajuria Lauzurique, jefe del Grupo Provincial de Psicología en Ciudad de La Habana.

Lillia Portilla, especialista del Centro Nacional de Endocrinología.

Omar Vázquez, paciente del Centro de Atención al Diabético de Ciudad de La Habana.

Lisandra Chaveco Valdés, estudiante de Periodismo en la Universidad de La Habana.

María de la Caridad Concepción, madre de una adolescente diabética residente en Marianao.

Documentales

Vera González, Manuel: El adolescente con Diabetes, factores que favorecen o alteran la adherencia al tratamiento.

Díaz Díaz O, Hernández Cuesta I, Collado Mesa F: Comportamiento Epidemiológico de la Diabetes Mellitus Insulinodependiente en menores de 15 años. Publicado en: http://bvs.sld.cu/revistas/end/vol8_1_97/end07197.pdf, consultado el 3 de julio de 2002 a las 11:30 AM.

Dra.Mirelvis Musle Acosta, Dra  Solangel Bolaños Vaillant,  Dra. Yelenis Gómez García,  Dr. Carlos Andrés Toirac Romani  y  MsC. Maricel Rodríguez Cheong,  Alteraciones ecográficas en pacientes con diabetes mellitus.

Dr. Frank Ernesto Medina Alí Cetoacidosis Diabética como causa de ingreso en UTIPP. Publicado en http://www.ciencias.holguin.cu/2005/marzo/articulos/ARTI7.htm, consultado el 3 de julio de 2009 a 11:00 a.m.

 La Diabetes en el niño. Consultado en http://www.cica.es/~samfyc/nino.htm, el 3 de julio de 2009 a 11: 15 a.m.

Soportes empleados:

Hecho: Gran cantidad de jóvenes con la enfermedad.

Hechos colaterales: Aparición de la Diabetes Mellitus tipo 2 en los jóvenes. Sobreprotección de padres y sociedad a estos pacientes, lo cual los lleva a sentirse rechazados, discapacitados.                      

Juicios empleados:

Analíticos: La nota está estructurada a fin de analizar algunos de los obstáculos que deben afrontar estos jóvenes y las limitaciones impuestas por sus familiares o por ellos mismos.
 
De valor: Dados por personas calificadas en el tema, así como por los familiares, amigos y diabéticos.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Clásico de Quién.

¿USTED ES LA CULPABLE?

¿USTED ES LA CULPABLE?

JUSTO PLANAS CABREJA,
periodista del semanario Trabajadores.

Desde el título Usted es la culpable, el peruano Raúl Pérez Torres preludia elementos icónicos de su cuento. El bolero homónimo de Leo Marini sirve de mapa: el inconfundible arte de amar de los latinos, de pensar, de decir. La frustración de ambas obras, escritas en primera persona. La búsqueda de un culpable que en apariencias es el “usted”, en apariencias, porque aunque “usted es la culpable” lo afirma; los hechos, las alusiones, que escapan del control del personaje que cuenta la historia y de aquel que canta el bolero; esas alusiones, esos hechos lo niegan. Y de esa contradicción entre lo denotativo y lo connotativo nace el verdadero significado de ambos textos; aunque el cuento lo lleva hasta sus últimas consecuencias.

Una carta. El cuento ante todo es una carta de amor, llena de fugacidad y frustración. La fugacidad de tener por papel la arena de una playa que se borra tras cada ola, la frustración de dirigirse a una mujer muerta, el “usted” de la historia. Su remitente, un escritor, un asesino, que viaja hasta Alandaluz para por fin escribir su libro pero “mi libro es usted… y usted ya se ha muerto.” Aparece nuevamente la contradicción como única vía de entender la historia. La “falta de eternidad” del destinatario y de la carta se oponen a los conceptos propios de destinatario y carta.

El estilo también vive la pugna. Los vulgarismos navegan junto a los cultismos. Los elementos conversacionales se transforman en figuras retóricas de alto lirismo. El lenguaje muchas veces roza el registro hiperculto para referirse a los hechos aparentemente más triviales de la obra. Pero solo en apariencias porque el acto de contarlos de esta forma es una bengala en medio de la noche que solo logra iluminar el vacío. Las falsas pistas abundan, los detalles imprescindibles, también: el lector sufre no captar nada en medio de todo, y captarlo todo en medio de nada: la frustración. Se ve obligado a seguir su propio camino.

Pero este camino se hace tortuoso. Señala a todas direcciones. La intertextualidad en el cuento… o mejor la intertextualidad es el cuento. El elemento imprescindible. Desde una vista aérea señala el mestizaje cultural latinoamericano: un bolero, La Biblia, La Odisea, La Divina Comedia… Rodin, Borges; Tracy Chapman. Pero la intención del autor se sumerge más allá, mucho más. El lector no puede abarcar tanto contenido simbólico, y va dejando en oscuro velas del cuento; con la sensación de que si hubiera escuchado las arias de Gück, por ejemplo, su versión de la historia sería diferente. Y esos espacios vacíos aparecen como huecos negros que no se sabe si son del receptor, o de la propia obra. Y eso huecos negros devienen frustración. Y surge nuevamente, pero en otro plano, la pregunta de quién es el culpable, el cuento o el lector. “No somos nada”, cree escuchar el personaje que escribe la carta de su “usted”; y el receptor se queda con la duda de si esa frase también se dirige hacia él.

Aquí, en el acto de hipervincular la historia con otras tantas obras, el remitente de la carta se niega y lucha contra su propia incoherencia. “Un cangrejo… se convirtió en estatua Iba a decir de sal pero ahora reniego de los mitos.” Luego una imagen bíblica empleada invierte el sentido de lo dicho: “Yo trataba sus muslos con algodones mojados en espíritus de vino, porque usted siempre sangraba, como si fuera una llaga del costado.” Nuevamente, el lector queda sin asideros de significación donde lo denotativo muerde lo connotativo, y viceversa.

El tiempo. “Sé cómo pasa el tiempo, huelo a tiempo… la diminuta arena de la edad.” El remitente se desplaza entre lo que le sucede, lo que le sucedió y lo imaginado; además de los mitos, historias reales, leyendas… que cruzan por la obra. La distancia entre lo sucedido, lo que sucede y lo imaginado es difusa; corta y larga. Al inicio, el presente se  muestra como el elemento sustancial para descifrar lo pasado. Pero, esa tabla sobre la que se lanza el lector, a medida que avanza la historia se va haciendo agua; el pasado cobra vida, significación y todas las variables interpretativas se ponen en función de él. Los últimos párrafos dejan entredicho lo ocurrido, el propio remitente alude haberlo imaginado todo. Y el cuento termina en un presente que también se muestra irreal.

Con la ubicación espacial ocurre otro tanto. Francia, España… Europa, lugares vagos de América aparecen y desaparecen en la historia. Las figuras retóricas otorgan incluso dimensiones a la mítica Itaca, a los poemas, a las canciones. El cuadro deviene brumoso, poco presencial, pero nunca ausente; o sea, todos los espacios se funden en uno solo que adquieren connotaciones abstractas.

La lectura de los dos personajes de la historia aclara el significado. Si el hecho de que sea contada en primera persona tiene el inconveniente de la parcialidad de lo narrado y lo descrito; esta también, en tanto es un cuento de hondura psicológica, es su mayor virtud. Por eso, más que una definición de lo que ella, el “usted”, es; resulta mejor referirse a lo que significa para el remitente. “Alargué mis poemas para tocarte.” Así es como él la conquista, logra que deje a su marido algún que otro día para estar a su lado. Al inicio de la carta el personaje alude la falta de eternidad del “usted”; pero a medida que la historia avanza, esta mujer se hace cada vez más presente. Desde lo primeros párrafos el lector ya conoce que “usted” está muerta. Y “mi cuchillo de conchaperla”, un detalle, precisamente por el uso que se le da: escribir aquella carta sobre la arena; anuncia un posible asesinato. “Por eso la cosí a puñaladas”, escribe el personaje casi al finalizar, cuando “usted” está más viva que nunca para la historia. El uso del pospretérito del indicativo lo afirma “Usted moriría mirándome.” En cambio, él, que continúa vivo, es quien realmente muere. Así inicia y concluye la carta: “Soy ninguno. Soy nadie. Soy este tiempo.”

Pero aún después de conocer esto, el significado de la historia queda como un mapa inconcluso, o mejor, inconexo. El rompecabezas se arma cuando se trata de descifrar, no ya lo que piensa o siente el remitente, sino el autor. Incluso los conceptos de remitente, destinatario, vida o muerte, del “usted” cuajan en esta condición. Porque el personaje remitente es a su usted destinatario como el escritor es al arte. “Mi libro es usted.”

La verdadera carta está escrita al arte. “Tengo la certeza de que no leerá los graffitis de muerte que se forman en la arena, puedo decirle que no sé por qué empecé.” El escritor se debate consigo porque con dudas le escribe a un elemento vivo, pero a la vez abstracto. “El arte, esa maldita bruja que ya no tiene nada que ver con la realidad de una vida convencional, y que me arrastra como en un sueño surrealista, un sueño donde miro una carabela magnífica, posada sobre mis hombro para ver mejor la desolación de tiempo.” Esta feminización que hace del arte (“maldita bruja”), lo sitúa simbólicamente en el sitio de la mujer, del “usted” del personaje remitente; hace del arte su “usted”. Además, no es coincidencia que al autor y el personaje destinatario sean ambos escritores. “Yo poseía una sola realidad: el arte.” El uso de elementos intertextuales también adquiere en este contexto su verdadera luz. “Y esta carta… es un epílogo, un epílogo que se lo llevará el mar, que de alguna manera modificará el Sahara, según me lo prometió Borges.”

El esposo de la mujer es a la época moderna como el remitente al escritor. El autor se siente haberle robado al arte la modernidad. “La angustia de nuestro tiempo: la universidad, el partido, la ambigüedad, la preñez, el disloque, la inercia, el vacío; el compañero para que haga ruido; para que espante la soledad.” Cada una de estas palabras tiene su propia dimensión en la obra.

La lucha del cuento tiene su ojo en el conflicto de un autor que es un hombre de su tiempo y se siente morir por esta condición; y un autor que es un artista y siente que se mata por esta, “la peor profesión de mundo.” “Yo no quiero seducir a nadie, ya no puedo seducir a nadie, ya nadie se siente seducido, nadie siente la seducción. Y lo peor; ya no podemos seducirnos a nosotros mismos, ya no confiamos en nosotros.”

El autor, como su personaje equivalente, cree entregarse a un “usted” con plena retribución. Pero descubre la paradoja de que su usted no le es recíproca. Su entrega resulta ingrata porque lo aísla y lo hace indefenso, dependiente. “Ahora no sé nada. Todos me exigen computación.” Decide matar al arte, o a lo que él tiene de arte, y muere, porque niega su esencia. Pero el final más bien es la vuelta al propio dilema nunca solucionado, porque como bien dice en la carta “Yo la amaba para después.”

NUEVOS TIEMPOS, NUEVA JUVENTUD

NUEVOS TIEMPOS, NUEVA JUVENTUD

HERBERT PINO RODRÍGUEZ,
estudiante de cuarto año 
de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Esta juventud está perdida”, muchos hemos oído esa frase en diferentes ocasiones, pero nunca analizamos el por qué de la afirmación. Los criterios podrían ser tan diversos como jóvenes hay en el país. La cuestión radica en entender a la sociedad y las generaciones que viven en ella como algo heterogéneo y cambiante.

No somos un muñeco de trapo o un espantapájaros inerte, somos algo más complejo y difícil de encasillar en cualquier modelo. No por gusto han existido investigadores y estudiosos de la conducta humana y sus rasgos socio psicológicos. Se necesita comprender muy a fondo todos estos fenómenos para poder emitir un criterio sobre cómo debería ser la juventud de hoy.

Basta de críticas y comparaciones aciagas. Todos hemos sido testigos de transformaciones y no siempre nos unimos para corregir los problemas a tiempo. Si los jóvenes son o no una generación perdida, pienso que es también nuestra culpa, la de todos.

A lo largo de la historia el mundo ha estado sujeto a cambios y el hombre ha sido actor y espejo fundamental de cada uno de ellos. Como sujetos socio histórico, nos hemos desarrollado en plena correspondencia con la dinámica constante de nuestras sociedades. Somos el fruto de un largo devenir, construido a fuerza de sudor y sacrificio, lo cual implica una evolución, reconocida por muchos o involución para otros. Me arriesgo a decir, que quienes piensan de esta última forma, no son capaces de entender los factores antropológicos, socio psicológicos e históricos que influyen en cada generación social.

No es menos cierto la existencia de una degradación y pérdida de valores en los jóvenes de hoy, pero me pregunto si hemos sido capaces de ir a la raíz del asunto y a las causas motivadoras de estos males. Estoy seguro que no. Nos hemos conformado con echarnos la culpa unos a los otros y no buscar una solución común a tal situación. Aunque, ¿hay algo que solucionar? La realidad es que no se puede ver a las personas aisladas del contexto al que pertenecen. Cada quien actúa según el momento en que vive y así da una representación social, reflejo fiel de sus actitudes.

Hoy no podemos hacer a los más jóvenes pensar igual que sus abuelos. Las condiciones han cambiado. Vivimos en la era de la globalización y las nuevas tecnologías. El mundo se debate entre la sociedad del conocimiento y el desconocimiento, donde la comunicación ha alcanzado un terreno amplio y múltiples vías más rápidas para llevarse a cabo. Es un espacio que a los jóvenes de esta generación les ha tocado vivir.

Sin embargo, no tratamos de defendernos con estas ideas, buscamos lograr un entendimiento, un diálogo entre generaciones, con el cual aprendamos los unos de los otros y seamos capaces de disminuir entre todos las brechas generacionales. No somos ingenuos, conocemos los problemas y muchas veces no estamos de acuerdo con ciertas conductas que en nuestra sociedad se ven a diario. Pero nos ha faltado combatividad y energía para criticarlos y enfrentarlos oportunamente. Ahí, pienso que ha estado nuestra principal debilidad.

Tampoco creemos en esa frase sobre lo perdida que está la juventud. Es algo cíclico, en algún período de la vida todas las generaciones han estado perdidas, pues siempre hay alguien mayor que no está de acuerdo con lo nuevo y lo diferente. Aceptar la diversidad es algo complicado para muchos y sobre todo cuando implica un cambio en nuestras concepciones y maneras de pensar. Quizás, la respuesta más fácil de algunos, está en otra muy conocida frase: “Para gustos se han hecho los colores”, aunque esta no signifique la mejor salida al asunto.

Lo cierto es que hoy, los jóvenes tenemos gustos muy diferentes a los de nuestros padres. El terreno en el que nos movemos es difícil, pero podremos pasarlo y seguir adelante. Todos merecemos la oportunidad de reconocer nuestros errores y sólo la experiencia dirá la manera mejor de solucionarlos. Como ha escrito recientemente el periodista José Alejandro Rodríguez: “Habrá que bregar junto a Martí «con todos y para el bien de todos»”.