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Isla al Sur

EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS

EL HOMBRE DE LAS CAVERNAS

El presidente del Grupo de Espeleosocorro de provincia La Habana cuenta su experiencia en la cueva Mariendo.

JAVIER MONTENEGRO NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Carlos Borrego Quevedo es capaz de explicar a un niño un tema tan complejo como la espeleología con sencillez asombrosa y paciencia de elefante. Siempre tiene algo nuevo que contar, ya sea una anécdota o información sobre el mundo donde el sol nunca sale. Hace 10 años, cuando fui con un grupo de espeleólogos a la cueva La Fuente, me enamoré de la ciencia de las cavernas no por la hermosura de la gruta, sino por las respuestas y explicaciones que daba Borrego a mis preguntas.

Carlos es ingeniero en Equipos y Componentes Electrónicos, pero su tiempo libre lo dedica a la espeleología. Miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Espeleológica de Cuba  (SEC), Vicepresidente del Comité Espeleológico de provincia La Habana y Vicepresidente del grupo espeleológico Guamuhaya, de Guanajay, es también miembro del Fondo Cubano de la Imagen Fotográfica.

-¿Por qué escogió la espeleología como hobby?

Comencé a practicarla desde el preuniversitario, una etapa en la que los jóvenes están en su máxima capacidad física. La elegí como actividad que me brindaba la posibilidad de realizar ejercicios y, a su vez, satisfacer la curiosidad por el mundo de las tinieblas, es decir, lo subterráneo.

-Son muchos los interesados en el mundo soterrado, ¿cuándo un aficionado se convierte realmente en espeleólogo?

Pienso que primero aparece el interés de vincularse a este tipo de actividades relacionadas con la naturaleza. Las personas normalmente se acercan a los grupos y comienzan a salir.

Una vez que tienen apego y compromiso hacia la actividad, van enamorándose de la espeleología y entonces aparece el espeleólogo. Lo notas cuando muestran deseos de hacer público algunos resultados obtenidos en las exploraciones e investigaciones.

En mi caso, no soy profesional, pues no recibo salario por esta actividad. Yo, por ejemplo, me vinculé a  un grupo y empecé a realizar exploraciones.

En el territorio de Artemisa está La Cueva de Belliken, al ver numerosos trabajos presentados por otros espeleólogos, sentí  interés por estudiar la caverna, me asesoré con espeleólogos de experiencia e inicié una investigación preliminar que culminó con una exposición de los resultados de ésta.

-Si alguien deseara practicar espeleología, ¿adónde debe dirigirse?

A los grupos municipales de espeleología cercanos. Los sitios más probables para hallarlos son los museos de Historia, porque generalmente ellos colaboran con los centros históricos de la localidad.

-¿Cómo se agrupan los espeleólogos en nuestro país?

De arriba hacia abajo sería Sociedad Espeleológica de Cuba, Comité Espeleológicos Provinciales y grupos espeleológicos municipales. Aunque la relacioné de esta manera, es realmente una estructura que parte de la base.

-¿Qué actividades realizan sus miembros?

Las básicas consisten en la exploración y estudio de las diferentes cavernas, ríos subterráneos, así como los accidentes cársticos, formados por rocas susceptibles a la erosión del agua, a la formación de cavidades y galerías interiores, son el terreno donde se desarrolla la mayor cantidad de cuevas en la Isla.

-¿Qué aportes brindan los grupos espeleológicos a la sociedad?

Hay numerosos aportes hecho por varios grupos a lo largo de la Isla. Se trabajan en diferentes direcciones de la espeleología, como la hidrología, el descubrimiento de acuíferos subterráneos, ambos posibilitan la explotación medida de las aguas, su empleo en la sociedad y en los cultivos. Algunos estudios tributan al campo de la biología y la bioespeleología.

-¿Cómo se relacionan las ramas de la espeleología?

La espeleología incluye numerosas ramas, por ejemplo, la bioespeleología estudia la fauna de las cavernas; la hidrogeología, parte de la geología que se ocupa del estudio de las aguas dulces, en particular de las subterráneas, y de su aprovechamiento; la espeleoarqueología, subdisciplina de la arqueología, se encarga de investigar restos culturales depositados en formaciones subterráneas naturales como cuevas, cavernas, grutas, cenotes, y sótanos. Son varias, y todas están muy relacionadas unas con las otras. La paleontología, por ejemplo, hay un sin números de ciencias afines a ella.

-¿Existe una escuela de espeleología en Cuba?

Sí, la Escuela Nacional de Espeleología, ubicada en la comunidad del Moncada en el municipio Viñales, de Pinar del Río. Desde hace años se imparten cursos sobre las diferentes ramas de la espeleología y también se ofrecen conferencias de diferentes tipos, por parte de especialistas de casa y extranjeros.

-Las entradas a cuevas suelen ser peligrosas. El menor descuido puede terminar en tragedia debido al relieve de estas y a la poca iluminación. ¿Están organizados grupos de rescate para todas las expediciones?

Existe un sistema de espeleosocorro nacional, estructurado de manera similar a la Sociedad Espeleológica de Cuba, formado por espeleólogos ya con mayor nivel técnico en las disciplinas de rescate y en el dominio de las técnicas de cuerdas. Están siempre alertas y dispuestos a atender cualquier accidente espeleológico.

-La situación económica del país no es cómoda y la espeleología sufre su parte. ¿Cómo obtienen los espeleólogos los medios para esta práctica?

Hacemos un gran esfuerzo por proveernos de medios para las prácticas; algunos se compran, muy pocos. En realidad, no existe en Cuba un mercado para este tipo de actividades y un gran aporte se recibe a partir de las donaciones que llegan a Cuba por los convenios de colaboración con grupos espeleológicos de otros países.

-En estos momentos cómo percibe el desarrollo de la espeleología en Cuba.

Avanza. Se ha visto afectado por las diferentes dificultades económicas del país, pero los espeleólogos hacen un esfuerzo sobrehumano por realizar esta actividad, costeándose los gastos.

-¿Cuál considera el mejor momento de la espeleología en Cuba?

Han sido momentos esporádicos de grandeza, te podría mencionar el último Congreso de Espeleología realizado en el año 2005, en Viñales. Los congresos son eventos que  reúnen una gran cantidad de trabajos científicos y esto ocurre sistemáticamente cada cinco años; se ven nuevos avances, nuevas metas también.

-Mencionó anteriormente los congresos que se realizan cada cinco años, ¿son ellos los únicos eventos llevados a cabo por los espeleólogos?

No, también existen las Jornadas Científicas de los comités espeleológicos provinciales y de los grupos de espeleología municipales. Además, una vez al año se hace una reunión nacional, con sede en una provincia distinta cada vez. Ésta ya es una actividad más bien administrativa. También se realizan exposiciones, exploraciones y expediciones en los grupos locales.

-Antonio Núñez Jiménez fue el fundador de la Sociedad Espeleológica de Cuba, y puede decirse el padre de la espeleología en nuestro país. ¿Marcó su muerte un antes y un después en la espeleología?

La muerte de Núñez fue un gran golpe para la espeleología en Cuba y para muchos espeleólogos que lo tenían como faro de las actividades. Era una excelente persona en todos los ámbitos, pero afortunadamente la espeleología se logró nutrir de muchas manos y Núñez Jiménez tuvo un relevo que supo conducir a la Sociedad por los caminos del interés, la investigación y la búsqueda de nuevos descubrimientos y logros para la ciencia en Cuba.

-¿Cuál es la relación entre la arqueología, la paleontología y la espeleología?

El hombre primitivo acudió a las cuevas no solo para vivir, sino también como sitios de enterramientos y sitios ceremoniales, y dejó en ellas numerosas evidencias materiales que atestiguan dichas actividades. La arqueología se encarga del estudio de la vida del hombre partiendo de sus evidencias materiales, esa es la vinculación más estrecha con la espeleología. Producto de las actividades arqueológicas se hallaron restos paleontológicos de diferentes animales que vivieron en otras épocas y se extinguieron.

En el caso de nuestro municipio, Guanajay, han sido hallados varios representantes de la fauna del Pleistoceno: el Megalocnus rodens, perezoso gigante; el Geochelone cubensis, tortuga gigante; y roedores de una familia  de la jutía. También hemos encontrado restos de aves y de murciélagos.

-¿Qué descubrimientos espeleológicos ha realizado el grupo al cual pertenece?

El grupo Guamuhaya, de Guanajay, ha descubierto cuatro sitios arqueológicos de asentamiento aborigen existentes en el municipio. Uno de ellos es en cueva y los otros tres son en exteriores. También en la localidad hemos trabajado la arqueología colonial en numerosos ingenios azucareros que existieron en la región.

Las excavaciones arqueológicas hechas por la Sociedad Espeleológica de Cuba siempre han estado dirigidas por especialistas del Gabinete de Arqueología o del Centro de Antropología, o sea, instituciones que trabajan profesionalmente la arqueología en Cuba y debe ser así, porque ésta es como un libro, al leerlo vas arrancado sus páginas, por tanto, se tiene que ser muy estricto en la disciplina de este tipo de actividad para no violar las leyes con respecto a ella.

-De los descubrimientos arqueológicos y excavaciones que ha hecho, ¿guarda algún recuerdo especial?

Por supuesto. Cuando mayor orgullo y emoción sentí de mi trabajo fue cuando estuvimos excavando en una cueva funeraria llamada Mariendo, uno de los sitios de enterramientos más importantes del occidente de Cuba.

Recuerdo que se hicieron dos campañas, en 1992 y en 1998. En la primera, se extrajeron cincuenta restos humanos, en su mayoría niños. En la segunda, cuando yo participé, descubrieron diez enterramientos. Es impresionante y emotivo a la vez estar haciendo una excavación y que aparezcan ante tu vista resto de niños o de adultos que han esperado siglos porque vengas a hallarlos. Es una sensación indescriptible.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Divulgar el trabajo realizado en los grupos espeleológicos.

Objetivos colaterales: Conocer la labor de un espeleólogo; divulgar las actividades de los grupos espeleológicos; guiar a quien desee iniciarse en la espeleología e informar sobre los vínculos de la espeleología.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Preguntas y respuestas.
Por su contenido: Informativa.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Referencial.
Tipo de cuerpo: Preguntas respuestas.
Tipo de preguntas: 1-De exploración. 2-Abierta. 3-Directa. 4-Informativa. 5- Informativa. 6-Informativa. 7-Informativa. 8-Directa. 9-Directa. 10- Directa. 11-De criterios divididos. 12-De criterios divididos. 13-Informativa. 14-Abierta. 15-Informativa. 16-De exploración. 17-Directa.
Tipo de conclusiones: Comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: El entrevistado. Directa. No documental.

 

UNA HISTORIA QUE CONTAR EN CADA ROSTRO

UNA HISTORIA QUE CONTAR EN CADA ROSTRO

El periodista, caricaturista y pintor matancero Manuel Hernández Valdés, dedica su vida a destacar la cubanía en disímiles géneros artísticos y a convertir lo sencillo en trascendental.

ALEXANDER ÁLVAREZ RICARDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Todos tenemos un don, el de Manuel es la mirada. Una mirada asiática y penetrante que se adentra en las raíces de esta tierra. De lo más puro de la cubanía se va nutriendo, sube a lo alto de una palma real y desde allí observa los problemas cotidianos del hombre. Los mira, los vive y los transforma en trazos agridulces, lirismo, expresión armónica. 

-¿Cómo fueron sus inicios en la caricatura?

En realidad lo que estudiaba era pintura, uno cuando empieza a dar los primeros pasos en la pintura, lleva la caricatura como algo marginal, es considerada un arte menor, como la llaman en las escuelas de Arte. Yo me ponía durante los 12 años que viví en el campo a dibujar sin saber lo que hacía. Fundamentalmente fue el Servicio Militar el que me acercó a la caricatura, pues como  pintaba muchos de los trabajos que tenía que realizar, los hacía en forma de dibujo y humor.

-¿Qué representó para usted el periódico Al Combate del Ejército Rebelde?

¡Ah, Al Combate!, en ese periódico fue donde me publicaron mi primer dibujo, era una ilustración. Cuando la vi me sentí maravillado. Ya a partir de ahí es como una fiebre, ver los trabajos impresos es como una enfermedad. Después trabajé mucho tiempo como reservista de este diario en Matanzas, aquí trataba el tema de la caricatura militar.

-Por qué eligió la caricatura como modo de expresión?

La caricatura la elijo como oficio. Una vez me pregunté: ¿A qué me dedico cuando termine el Servicio Militar? Primero trabajaba con los títeres de Matanzas haciendo  escenografías para niños, hasta que un buen día me ofrecieron una plaza de caricaturista en La Habana y comencé a introducirme en el mundo del dibujo.

-¿La cubanía es una constante en sus obras?

¡Yo soy guajiro! La mayoría de los artistas tienen mucha influencia europea y de otras culturas universales, pero para mi fue más fácil y me sentí mejor, creando esos personajes que forman parte de mi vida. Pienso que uno debe hacer lo que le haga sentir bien y a mi me satisface pintar esos guajiros, los campos y el entorno cubano.

¡Yo soy de la tierra, no del cemento! Casi siempre nos interesamos más en las producciones intelectuales y no le damos importancia a esos seres sagrados que trabajan la tierra, que siembran los alimentos, o sencillamente enyuntan un buey. Recuerdo que una vez un turista se me acercó y me dijo que mis pinturas tenían mucho de la Revolución porque los campesinos siempre estaban felices, y le dije que eran guajiros, no milicianos, y los campesinos son gente alegre, que viven enamorados; pinto las raíces de mi país.    
                                                  
-¿Qué lo ha llevado a distanciarse un poco de la caricatura?

Los espacios dedicados a las caricaturas en los periódicos han ido desapareciendo y, por supuesto, también me he ido alejando. He dibujado en casi todas las publicaciones. Trabajé en Granma desde el año 1991 hasta el 93, dedicándome a la caricatura política; tengo trabajos como en 11 publicaciones, entre ellas, Bohemia, El Habanero y Juventud Rebelde. Luego desapareció el Dedeté y Palante siempre fue un poco más conservador, no se dedicaba al humor que hace pensar, que hace reflexionar.

Actualmente  realizo una caricatura semanal para el periódico provincial de Matanzas. Ante esta problemática busqué una alternativa, volví a mi viejo oficio de la pintura. Me inserté en el mundo de la decoración de la cerámica y cree también mi propio estilo. Hoy las personas me dicen que soy más conocido en el mundo como pintor que como caricaturista.

-¿Cómo vislumbra el horizonte de la caricatura cubana?

La caricatura cubana necesita espacio, generalmente le dedican segmentos muy limitados por lo que no permiten su desarrollo, creando un vacío. Pienso que como toda expresión cultural necesita un desarrollo constante, es como un boxeador cuando pierde la distancia, o sea, al no tener esa dinámica es difícil que surja un punto identificativo. Desaparece el hábito de trabajar diariamente, haciendo una caricatura hoy, otra mañana, una por aquí y otra por allá.

-Se dedica  a la pintura, el decorado de la cerámica y al dibujo. ¿En cuál de estas manifestaciones artísticas se siente más identificado?

Hacer caricatura es estresante, es buscar dónde está el chiste, es un medio difícil, mediante la caricatura expresamos una idea o transmitimos un mensaje, por lo que hay que ser muy preciso, estar bien informado y tener bastante experiencia para lograr nuestro propósito de hacer reflexionar al público mediante el humor. Yo  la considero la más intelectual de todas.

La cerámica es como un juego, yo me siento, tomo una vasija y voy dibujándola hasta que logro darle vida. La pintura lleva mucha magia, es armonía, felicidad. Mi pintura no es agresiva, va en busca de la alegría, el placer. La pintura nos ilustra la inagotabilidad de nuestra imaginación. El humor es como un triángulo, está quien lo hace, quien lo disfruta y la víctima. Yo siempre he tratado de hacer un humor educativo, no burlarme de las personas.

Uno es lo que es para los demás

-¿Qué recuerda de su experiencia como colaborador de la guerra en Angola?

Conocer un país africano es como conocer toda el África, es ver la miseria en su máxima expresión. Recuerdo a un caricaturista villaclareño llamado Polo, quien trabajaba para el semanario El Melaito. Un buen día le digo: Polo, vamos a hacer una exposición aquí, ¿tú me ayudas? Y me respondió: Yo tuve una experiencia aquí que me ha marcado tanto que más nunca haré un chiste en mi vida. Angola influyó mucho en mi formación como persona, allí pude percatarme cómo el mundo es tan desigual, esto te hace más humano.

-¿Cuál es la cualidad que más admira en el ser humano?

La honestidad, pienso que las personas deben ser cada día más honestas. Cuando alguien es honesto vive sin cargos de conciencia. De ahí se derivan otras cualidades tan importantes como la sencillez; uno no debe crearse personajes, como diría Samuel Feijó: artistas que se disfrazan de artistas. Nunca debemos perder nuestra identidad. Al prepotente no vale la pena ni conocerlo.

-De 1980 a 1990 estuvo incluido entre los 100 caricaturistas más importantes del mundo, ha obtenido numerosos galardones como el Premio Esopo de Oro en Gabrovo, Bulgaria, la más alta distinción internacional del humor gráfico, y la Réplica del Machete de Máximo Gómez. ¿Qué pensó cuando recibió el Premio Nacional de Periodismo José Martí en marzo de 2001?

Me dije por dentro: Gracias por la confianza depositada en mí. Es muy difícil expresar lo que se siente en ese momento. ¿Te imaginas cuántos brillantes periodistas han dedicado su vida a esta difícil profesión? Uno nunca espera cosas así, jamás creí merecerlo.

-¿A qué figura o personaje de la historia le hubiese gustado realizar una caricatura?

Me hubiera gustado dibujar a Martí. Yo he dibujado a Fidel, a Newton, pero el haber podido dibujar a Martí en vida hubiese sido una experiencia inolvidable.

Mi humor es educativo

-¿Cuánto de compromiso tiene un caricaturista ante la sociedad?

El caricaturista es como un andamiaje que va construyendo la sociedad. Una vez escuché a un periodista norteamericano decir que nuestra función era demostrarle a la gente que no eran felices, y yo me dije: eso será en su sociedad, porque en esta es todo lo contrario. En Cuba la caricatura es para ayudar a la gente a ser mejores, educados, hacerlos pensar, no agredirlos. El dibujo es un vehículo de enseñanza, transmite conocimientos, modos de ser y ayuda mucho a las personas a recrearse y aprender.

-El caricaturista utiliza el humor, la sátira y el doble sentido. ¿Se le ha presentado alguna dificultad con la interpretación de una de sus obras?

¡Sí, cómo no! Una vez hice un chiste de un hombre que iba con su mujer montado en un carro y antes de entrar a un taller le dijo que se bajara, no fuera a ser que le quitaran una pieza; aquello fue un escándalo en La Habana, comenzaron a cerrar talleres y a tomar medidas con el problema del robo de piezas.

Un grupo de caricaturistas ganamos un premio en Italia como la mejor publicación política del mundo, pero antes de eso, algunas personas decían que ese trabajo parecía que lo habían hecho en Miami, porque era muy crítico; entonces, a los seis meses, cuando recibimos el premio, comenzaron a halagar la obra. No obstante, nunca tuvimos problemas con la dirección central en cuanto a nuestra labor.

-Un periodista ha de ser un espejo para la sociedad. ¿Qué condiciones deben acompañar a un periodista en formación?

Si uno va a dedicarse a una profesión debe poner el corazón en ella. A los nuevos periodistas les aconsejo que estudien y lean a los grandes escritores como Martí, Heminguay, García Márquez y Galeano. Deben evitar las mediocridades, ser lo más cultos posible, enriquecer su lenguaje, ser profundos.

El lenguaje periodístico de nuestros días es tan pobre, que en muchas ocasiones no da deseos leer. Yo siempre digo: ¿Por qué el periodismo del socialismo es tan malo, si la noticia no es una mercancía como en el capitalismo, si no existen los medios privados que limiten? El límite lo pone uno mismo, todo se debe hacer con profesionalidad. El periodismo es una labor intelectual. El periodismo es un compromiso ante la sociedad, es sacrificio y trabajo cotidiano ligado con intelectualidad y experiencia.           

Como un jugo de cítricos, mitad ácido y mitad dulce, nos deleita Manuel con su humor; un hombre que analiza y siente la realidad de todos.   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Dar a conocer la labor periodística y artística de Manuel Hernández Valdés, así como mostrar aspectos significativos de su personalidad.

Objetivos colaterales: Enfatizar en el tema de la caricatura. Resaltar la presencia de la cubanía en sus obras. Su vínculo actual con el periodismo

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Conversaciones cara a cara

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: De retrato
Tipo de cuerpo: Clásico
Preguntas declaradas (Clasificación de la pregunta): 1-Informativa; 2-Abierta; 3-Directa; 4-Informativa; 5-Directa; 6-Abierta; 7-Alternativa; 8-Directa; 9-Abierta; 10-Directa; 11-Directa; 12-Abierta; 13-Informativa; 14-Abierta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistador

Fuentes consultadas (Tipo de fuente)

Conversación mantenida con Manuel Hernández Valdés. (No documental, directa, primaria)

Biografía de Manuel Hernández Valdés consultada en http://paginet.net/manuel/pintu.html (documental, indirecta)

Investigación personal (No tradicional)

 

MUJERES Y HOMBRES, ¿QUIÉN ES QUIÉN?

MUJERES Y HOMBRES, ¿QUIÉN ES QUIÉN?

Lo bueno y lo malo de unos y otros, en la eterna lucha por demostrar quién es el más fuerte.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Revise cualquier publicación destinada a valorar, y a veces sobrevalorar o desestimar, virtudes y defectos, posibilidades e incompetencias de hombres y mujeres. Recientemente consulté varias revistas y, en broma o en serio, vale la pena compartir con los lectores las anotaciones.

Entre lo bueno, las féminas vivimos como promedio siete años más que los hombres, somos menos propensas a enfermedades graves, soportamos mejor las tensiones, respondemos más adecuadamente los tests de inteligencia, y para ejercer el mando estamos más dispuestas.

Los “muchachos”, sin embargo, se llevan el palmo en los infartos, cáncer de pulmón, cirrosis hepática, neumonía, daltonismo, hernias, úlceras y colesterol, además de tener mayores deficiencias auditivas.

Como si fuera poco, en el llamado sexo fuerte, los estudios han detectado que pierden tejido cerebral a un ritmo mayor que las mujeres y su cerebro descansa peor.

Pero todo esto no quiere decir que las mujeres seamos las “más bárbaras” ni vencedoras. Para decir la verdad, padecemos más enfermedades crónicas, gastamos cifras superiores a ellos en atención médica y somos más vulnerables a la artritis reumatoide y a la esclerosis múltiple.

También, y las cosas se complican, en el doble de los casos sufrimos de depresión y dedicamos más horas a labores domésticas y menos al tiempo libre y al trabajo profesional.

Pero como los varones están en competencia desde la misma génesis de la humanidad, vale decir que ellos nos ganan en masa muscular, volumen de cerebro, visión espacial y orientación en un mapa. Y dicen los apuntes de varias revistas especializadas en chismes de este tema, que tienen menos grasa y más rápidamente adelgazan y también son superiores en puntería, reflejos y reacción ante imprevistos y soporte del dolor físico.

Sobre este último dato, me gustaría verlos en el acto supremo de parir un hijo. En la estimación que nos tienen, algo me consuela: ninguno ha querido intentarlo. Y tengo un amigo doctor que confiesa sin reparos que no hay mayor valentía que el alumbramiento.

Retomando el tema, nosotras también tenemos nuestras ventajas: sufrimos menos enfermedades relacionadas con el estrés, somos más fuertes de momentos de tensión grave, administramos mejor el trabajo neuronal y superamos a nuestros divinos “adversarios” en los tests de capacidad verbal (debe ser cierto, es muy difícil que nos ganen en una simple pelea matrimonial).

¡Ah, pero también les aventajamos en otras cuestiones!: nuestra memoria visual es superior, oído más fino, vista más potente, mayores matices olfativos y distinguimos más los sabores.

Y ahora, más en serio. La lista de los pro y los contra para demostrar la fortaleza o debilidad de ambos sexos podría ser infinita, y siempre quedarían por agregar más datos que la harían invariablemente suscribir el cincuenta por ciento para cada parte.

En mi modesta opinión, en un mundo mayoritariamente machista y con tendencia a subestimar el talento y las posibilidades de la mujer, mucho tenemos que hacer y demostrar para ubicarnos en una primera línea, aún cuando en papeles la igualdad sea un hecho con total amparo. Hoy, la mujer para ser reconocida igual al hombre debe ser diez veces superior a él, como suscribió hace muchos años una colega. ¡Vive Dios! ¡Qué fastidiazo!

OBESIDAD NO ES SALUD (Segunda Parte)

OBESIDAD NO ES SALUD (Segunda Parte)

VIVIAN SÁNCHEZ,
periodista de Radio Habana Cuba,
Cortesía para Isla al Sur.

foto: MAYCOL ESCORCIA VENEGAS

La obesidad es un reconocido factor de riesgo para patologías que constituyen las primeras causas de morbimortalidad en el mundo actual. Adquirir hábitos de vida saludables desde la infancia es la mejor forma de alejar las dislipidemias, la diabetes, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares

La obesidad, sus cifras en ascenso y su íntima relación con las principales causas de morbimortalidad la han convertido en un objetivo permanente de las investigaciones del mundo actual.

Se calcula que existen más de 300 millones de obesos a lo largo y ancho del planeta, epidemia que ya sobrepasó las barreras de los países desarrollados y llegó a los subdesarrollados con cifras en ascenso.

Sin embargo, no siempre ocurrió así.

En la prehistoria, el hombre realizaba actividades de un elevado costo energético al vivir gracias a lo que recolectaba, cazaba o pescaba.

Sus presas lograban satisfacer el voraz apetito y la energía de los alimentos se acumulaba en forma de grasa en sus adipocitos, y le servía de reserva hasta lograr atrapar su nuevo bocado.

Así sus ciclos de ingesta eran alternados con una buena ejercitación, y en ocasiones, con largos ayunos en los que lograba subsistir gracias a las reservas corporales.

El desarrollo de nuevas alternativas le facilitó adquirir los alimentos, disminuyó su entrenamiento físico y para lograr su mantenimiento se vio en la necesidad de incorporar a su dieta otra fuente energética, los hidratos de carbono.

Ya en ese momento la acumulación de fuentes de energía sin actividad física sentó las bases para uno de los peligros de la actual civilización, la obesidad. Sin embargo, el siglo XX fue el que ubicó a la obesidad en su verdadero rol en múltiples patologías y sus fatales consecuencias para la salud humana.

La obesidad constituye un factor de riesgo para enfermedades degenerativas que constituyen las principales causas de muerte en el mundo, como la diabetes mellitus tipo 2, el cáncer y las patologías cardiovasculares.

Pero, además, puede ocasionar trastornos ortopédicos, del sueño y problemas de autoestima, entre otros.

El adipocito, la leptina y la obesidad

El tejido adiposo es el encargado de regular el metabolismo de las grasas. Su activación se corresponde con las necesidades del organismo en condiciones fisiológicas normales.

El metabolismo lipídico proporciona ácidos grasos de elevado valor energético, necesarios para el funcionamiento de los músculos y que actúan como precursores para la síntesis hepática.

Además de ser el almacén de la grasa (triglicéridos) del organismo, el adipocito sintetiza sustancias como la leptina, hormona que se encarga de regular el peso corporal, el apetito y la saciedad. Su activación se basa en el control de las reservas grasas del organismo por medio de un sistema de señales de activación-inhibición, mediado por receptores específicos alojados en el sistema nervioso central.

De esta forma, el organismo contrarresta la falta de energía con las ganas de comer; pero si falla el mecanismo de la leptina –tal y como se describe en las personas obesas-, la sensación de hambre no se corresponde a las necesidades del organismo y se come más de lo debido.

Se describe que con el incremento de la edad, aumenta el Índice de Masa Corporal y la acumulación de grasa corporal, además de los niveles de leptina.

Obesidad y enfermedades cardiovasculares

La literatura reporta que esta asociación se realizó desde los tiempos de Hipócrates. Hoy se confirma que la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para la cardiopatía coronaria.

Las enfermedades cardiovasculares incluyen, además, los accidentes cerebrovasculares y la enfermedad vascular periférica. Ellas son las principales causas de muerte en el mundo.

Se reporta que la insuficiencia cardiaca y la muerte súbita son mucho más frecuentes en el paciente obeso.

La obesidad produce un aumento del volumen sanguíneo y del gasto cardíaco.

El exceso de peso predispone al individuo a factores de riesgo como la hipertensión y los elevados niveles de colesterol en sangre.

En las mujeres, la obesidad es la variable de riesgo en las enfermedades cardiovasculares con el incremento de la edad y de la presión sanguínea.

Los altos niveles de triglicéridos séricos y los de colesterol LDL (lipoproteínas de baja densidad o colesterol “malo”), así como los bajos niveles de colesterol HDL (lipoproteínas de alta densidad o colesterol “bueno”) son indicadores propios de la persona obesa. Estos perfiles son típicos en los casos de obesidad tipo “manzana”, la que se asocia con enfermedades coronarias.

La medida de la cintura es un buen criterio para evaluar el peso corporal. Hombres con más de 40 pulgadas de cintura y mujeres con más de 35 tienen un riesgo mayor de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2.

Diabetes mellitus y obesidad

La diabetes mellitus tipo 2 o insulinoindependiente se desarrolla de manera general en la edad adulta y se encuentra asociada con el sobrepeso. El riesgo de padecer este tipo de diabetes se triplica con el incremento del Índice de Masa Corporal (IMC), especialmente en las personas con antecedentes familiares de esa enfermedad.

Estudios clínicos y epidemiológicos demuestran una asociación entre obesidad, la diabetes tipo 2 y en particular con la intolerancia a la glucosa. En ellos se exponen que grados moderados de obesidad pueden elevar el riesgo de diabetes hasta 10 veces, hecho que se incrementa con los grados más severos de obesidad. En los casos de obesidad abdominal los riesgos que se observan son mayores.

Las investigaciones han encontrado que la obesidad genera una resistencia a la insulina, debido a que el exceso de grasa dificulta que ésta cumpla su rol regulador de los niveles de glucosa en sangre. En compensación, el páncreas segrega más insulina, que a su vez incrementa los niveles de lípidos, produciéndose un ciclo que se inmortaliza en el diabético sin control.

Unido a este fenómeno, se reducen los receptores periféricos de la insulina y con ello una intolerancia a la glucosa. Esto, unido a la resistencia a la insulina, son dos elementos claves en la diabetes tipo 2.

La reducción de peso corporal de un obeso mejorará de forma sustancial su metabolismo, y con ello el control de la glucosa en sangre y de la dislipidemia al reducir la resistencia insulínica.

Es por ello que se insiste que uno de los factores para prevenir la diabetes tipo 2 es el control del peso corporal, así como la realización sistemática de ejercicios físicos.

La obesidad y la hipertensión arterial

Diversos estudios asocian la obesidad con la hipertensión arterial. Se describe que por cada 10 kg de aumento de peso, la presión arterial sube entre 2 y 3 mm de mercurio y, sin embargo, por cada 1 por ciento de reducción del peso corporal, disminuye en ese mismo rango.

Los mecanismos patogénicos apuntan a una relación de la obesidad con la hiperinsulinemia, que provoca una reducción de la excreción renal de sodio y con ello un incremento del gasto cardíaco, uno de los principales reguladores de la presión arterial.

Un hecho indiscutible resulta que la hipertensión mejora con la reducción del peso corporal.

Dislipidemias secundarias y obesidad 

Los trastornos del metabolismo de los lípidos tienen como aliado más frecuente a la obesidad. Ella se asocia con niveles elevados de triglicéridos séricos y con incremento de los niveles de colesterol total. Todo ello tiene una fuerte asociación con la resistencia a la insulina que es lo que provoca que se estimule la síntesis hepática por existir un aumento de los ácidos grasos libres. Con ello se incrementa la fracción de lipoproteínas de muy baja densidad o VLDL (del inglés Very Low Denstity Lipoprotein).

Paralelamente se incrementan los niveles de lipoproteínas de baja densidad (LDL) o colesterol “malo”, y disminuyen los niveles de colesterol en las lipoproteínas de alta densidad (HDL) o colesterol “bueno”. Estos dos factores son indicadores de riesgo para las enfermedades cardio y cerebrovasculares.

Obesidad y Síndrome X

Considerada como la enfermedad del siglo XXI, el Síndrome Metabólico o Síndrome X está definido como un conjunto de rasgos clínicos dentro de los que se incluyen, trastornos de los lípidos, intolerancia a la glucosa, hipertensión y obesidad, todos asociados de forma principal con la alimentación, el sedentarismo y la obesidad. Se trata de una asociación de problemas de salud que pueden aparecer de forma simultánea o secuencial en el mismo individuo.

Su componente patogénico fundamental es la resistencia a la insulina. Dentro de los trastornos lípidos reúne la elevación de triglicéridos y la reducción del colesterol “bueno”, asociado con una resistencia a la insulina y una intolerancia a la glucosa.

A pesar de sus antecedentes desde hace más de 80 años, fue reconocida por la Organización Mundial de la Salud en 1998, y se describe que entre el 10 y 40 por ciento de la población mundial padece del Síndrome Metabólico y se diagnostica cuando aparecen 2 ó más de los siguientes síntomas:

Tensión arterial elevada (≥140/90 mmHg)
Trigliceridemia (≥1,7 mmol/L) y/o colesterol HDL bajo
Microalbuminuria
Obesidad (Ïndice de Masa Corporal > 30 Kg/m2)

Es la obesidad abdominal o tipo “manzana” la que se relaciona con el Síndrome Metabólico, por sus implicaciones en las patologías cardiovasculares.

Cáncer

La relación entre cáncer y obesidad no se encuentra bien argumentada. No obstante, existen estudios que asocian el sobrepeso con la mayor incidencia de ciertos tipos de cáncer, en particular los gastrointestinales y en las mujeres obesas tienen un mayor riesgo de cáncer de mama, endometrio, ovárico y cervical. Los hombres obesos tienen un riesgo más elevado de padecer cáncer de próstata y rectal.

La relación más clara es la que existe entre el cáncer de colon y la obesidad, en la cual se reporta que su riesgo se triplica tanto en féminas como en el hombre adulto.

Otros padecimientos y su relación con la obesidad

Insuficiencia venosa periférica: A mayor obesidad existe mayor riesgo de presentar varices en las extremidades inferiores, edemas y cambios tróficos de la piel. La obesidad se asocia con un alto riesgo de padecer enfermedad tromboembólica.

Osteoartritis: Considerada como una enfermedad degenerativa de las articulaciones, se encuentran también asociadas con el sobrepeso y la obesidad, por el daño mecánico que ofrece el exceso de peso en ellas.

Trastornos psicológicos: La obesidad provoca trastornos de adaptación al medio relacionados en muchos casos con afectación de la autoestima. La depresión y la ansiedad se presentan con frecuencia en el paciente obeso, aunque estas afectaciones constituyen consecuencias y no causas de la enfermedad.

La obesidad en diferentes etapas de la vida

Niños y jóvenes

En las etapas tempranas de la vida se establecen las bases moleculares y metabólicas que condicionan el posterior desarrollo o no de las enfermedades.

La obesidad no solo es un problema actual de la población adulta, es cada día más frecuente en niños y jóvenes.

Al nacer no puede detectarse si un individuo será obeso en fases posteriores de su vida, salvo en el caso de los niños nacidos de madres diabéticas, en las que está aumentada su probabilidad.

Sin embargo, estudios epidemiológicos sugieren que aproximadamente un tercio de los adultos con sobrepeso lo desarrollaron antes de los 20 años, y dos tercios en edades posteriores.

El adolescente que persiste con su obesidad hasta la edad adulta tiene mayores riesgos de morbilidad.

Los niños y adolescentes en que ambos padres son obesos tienen un riesgo mucho mayor de obesidad. Ello indica que los consejos dietéticos y los estilos de vida pueden jugar un papel fundamental en la prevención del sobrepeso y la obesidad.

El ambiente familiar puede ejercer una importante influencia para lograr adecuados hábitos dietéticos en los más jóvenes de la casa con el consumo de una alimentación sana, es decir, que sea equilibrada, inocua, suficiente y variada, así como controlar sus horarios recreativos tratando de estimular los niveles de actividad física, y evitar el tiempo excesivo en actividades sedentarias como la computación y la televisión, fenómeno muy frecuente en la actualidad.

El peso corporal durante la adolescencia es un buen indicador de predicción del peso en la edad adulta. 

Climaterio

Las hormonas sexuales regulan la composición corporal, la distribución del tejido adiposo y la proporción de tejido muscular con relación al graso.

En el climaterio, con el declive de los niveles circulantes de estrógenos existe la tendencia a incrementarse el peso, cambia el metabolismo de lípidos y lipoproteínas y se produce un aumento del Índice de Masa Corporal; varía la distribución de grasa corporal, con una tendencia a favorecerse los depósitos en la región abdominal, factores que pueden contrarrestarse adecuando dieta y actividad física a las nuevas condiciones metabólicas, para así evitar los trastornos asociados con la obesidad.

No existen dudas de que la obesidad es una entidad que exagera y empeora un grupo importante de patologías graves que conllevan a complicaciones severas. Todas ellas tienen puntos de contacto metabólicos que son los responsables de provocar el deterioro del estado de salud.

Sin embargo, la obesidad es prevenible y tratable. La meta está en lograr desde la infancia hábitos de vida que favorezcan el peso ideal. Es esa la receta para evitar que la obesidad obstruya el umbral de una existencia sana y feliz.
 

EL PATRIMONIO DE IRAK EN EL OCASO

EL PATRIMONIO DE IRAK EN EL OCASO

JUSTO PLANAS CABREJA,
estudiante de quinto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El origen de los grandes libros de la humanidad, del Quijote, de Crimen y Castigo, el origen de la Iliada y la Santa Biblia, ardió junto a tantos testigos de nuestra humanidad en el Museo Nacional de Irak (MNI). No existen palabras que lloren con justicia la desaparición de la primera frase, escrita hace cinco mil años.

No corren igual los días desde que desapareció durante el saqueo al Museo Nacional de Irak una pequeña piedra que hace diez mil años grabó el primer intento humano por medir el tiempo.

“¡Los mongoles modernos lo hicieron! ¡Los norteamericanos!”, sentenciaba el profesor de secundaria Haitjem Aziz con los ojos llenos de lágrimas mientras observaba los restos del incendio que consumió al MNI entre el 11 y 12 de abril de 2003. Era el comienzo de una barbarie únicamente comparable con la destrucción causada por los mongoles durante su invasión a Bagdad en 1258.

Después de la caída del presidente iraquí Saddam Hussein, las fuerzas de ocupación solo protegieron las instituciones del petróleo. Y los museos y bibliotecas de Bagdad, la ciudad cultural más importante del mundo antiguo durante siglos, sucumbieron al hambre del tráfico ilegal de arte.

La ignorancia del presidente norteamericano George W. Bush no fue esa vez la principal causa del desastre. Dos días antes del saqueo del MNI, reconoció a ese país del Medio Oriente “heredero de una gran civilización que contribuye a la humanidad”.

El 14 de abril de 2003 devino luto universal. La historia registra quemas de libros bajo órdenes dictatoriales, temerosas, fanáticas… pero nunca como el saqueo e incendio de la Biblioteca Nacional de Irak, por pura indiferencia. Las fuerzas ocupantes conocieron el hecho a tiempo, pero no movieron un dedo, siquiera en honor a las ediciones más antiguas de Las mil y una noches, que hacen soñar desde milenios a niños y adultos de todo el mundo.

Las llamas devoraron también los originales de Omar Khayyam, padre de la Matemática; y fue como desmerecer su aporte indiscutible para que el hombre moderno pisara la Luna. Incluso el neoliberalismo le debe a los libros quemados de Avicena  y Averroes, los primeros hombres que pensaron en filosofía.

Desde la destrucción de la Biblioteca Nacional, la humanidad cuenta con un millón de libros y documentos de menos, entre ellos, el primer periódico de Irak, editado en 1869 en lengua persa.

Los saqueadores arrasaron también con la Biblioteca del Corán que contenía los ejemplares más antiguos de este libro, pilar de la moral oriental moderna.

El patrimonio cultural de la humanidad solo ha recibido daños similares con la quema de la Biblioteca de Alejandría hacia el 48 antes de nuestra era y el bombardeo de la biblioteca especializada en textos medievales de la ciudad universitaria de Coventry durante la Segunda  Guerra Mundial.

Las fuerzas de la Coalición, encabezadas por el ejército norteamericano, volvieron irreversible el daño cultural en Irak cuando bombardearon los museos de Tikrit y Mosul. Esas bombas también cayeron sobre la identidad universal.

La historia de Irak, de más de siete mil años, la “cuna de la civilización” se extingue poco a poco. “Fue allí, en los que los griegos llamaban Mesopotamia, donde comenzó la vida tal como la conocemos actualmente: allí la gente comenzó por primera vez a especular sobre filosofía y religión, desarrolló conceptos de comercio internacional, convirtió ideas de belleza en formas tangibles y, sobre todo, desarrolló la maestría de la escritura”, recuerda William R. Polk, fundador del Centro de Estudios Medio-Orientales de la Universidad de Chicago.

Los personajes de Las mil y una noches parecía que habitaban aún en los palacios y construcciones históricas de Irak, ahora destruidas.

El hombre moderno aún despertaba las historias de la Santa Biblia, el libro más leído. Muchas, sobre todo las de Génesis, ocurren en Irak. Pero los norteamericanos desalojaron el mito de Abraham de Ur, donde dicen que vivió el patriarca. Su ejército construyó allí una base militar de 32 mil 500 metros cuadrados, arruinando cualquier excavación futura.

Los soldados norteamericanos desmembraron lo que quedaba de historia en Ur al llevarse los ladrillos de los edificios milenarios para su país como un recuerdo. También se motivaron a grabar “I love Mary” y “I was here” en las mismas paredes que vieron los primeros escribanos de la humanidad.

Todas las esferas de la cultura universal han perdido un poco de su patrimonio material. La desaparición del rostro de piedra de una mujer, modelado hace cinco mil 500 años, dejó al mundo sin uno de los ejemplares más antiguos de la escultura representativa. El arte escultórico perdió también el primer vaciado de cobre, hecho a un rey akadio en dos mil 300 antes de nuestra era. La iconografía más antigua de un ritual religioso desapareció junto al jarrón de Ur, de incalculable valor histórico.

Si alguna imagen lograra resumir el choque de civilizaciones durante la invasión a Irak sería la siguiente: el muro del Templo de Nabu, y el techo del Templo de Ninmah cayendo uno tras otro antes las aspas de los helicópteros invasores.

 

UNA URUGUAYA LLEGÓ PARA QUEDARSE

UNA URUGUAYA LLEGÓ PARA QUEDARSE

Elsa Methol acompaña a nuestra Revolución desde los primeros momentos.

GABRIELA FERNÁNDEZ MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Natural de la República Oriental del Uruguay, Elsa Methol Ferré  llegó a Cuba en 1961 para integrarse como trabajadora voluntaria a la naciente Revolución Cubana. La cartilla alfabetizadora le dio la bienvenida a la Isla en plena ebullición. Más de dos décadas consagradas a la pedagogía y proyectos culturales avalan su labor  incansable en esta patria, que luego de 47 años es suya por derecho.

Desde 1988 se desempeña como directora de la corresponsalía cubana de Inter Press Service (IPS), agencia internacional de prensa, y la visión del malecón habanero ya le resulta tan cotidiana como le fuera en su juventud el similar paisaje de la Rambla de Montevideo.

-¿Qué la trae a Cuba en 1961? 

Mi esposo, Sergio Benvenuto, y yo trabajábamos en los Comités de Apoyo a la Revolución Cubana. Para los uruguayos fue muy importante el triunfo de 1959, lo veían como un puente hacia la concepción de un futuro antes no visto en Latinoamérica. Se crearon alrededor de 152 Comités de Apoyo en el país, de solo 3 millones de habitantes entonces; era un movimiento fortísimo. Por el año 60 ó 61, Fidel planteó hacer la Operación Verdad, que consistió en traer personas interesadas en el proceso revolucionario, a palparlo realmente, porque a nivel mundial había una campaña de desprestigio.

En ese contexto invitaron a mi esposo, secretario del Comité de Apoyo de los Intelectuales y Artistas. Él llegó a Cuba en mayo de 1961 para conocer la Revolución, seguir trabajando en Uruguay, y dar luego allá una visión adecuada del proceso.

Una noche, se encontraba en la cafetería La Pelota, en 12 y 23. Conversaba con amigos uruguayos, y en ese momento llegaba Fidel. Era la época en que el Comandante en Jefe se trasladaba, interactuaba directamente con el pueblo.

Se acercó a ellos y se enteró de que Sergio era profesor de Historia del Arte y de las Civilizaciones. Entonces le pidió que se quedara en Cuba. No solamente a él, a todo el mundo el líder de la Revolución le habló de venir a colaborar, porque en ese momento hubo una gran carencia de profesores. Mi esposo me escribió para consultarme y acepté encantada.

Yo tenía tres hijos, uno de cuatro años, otro de cinco y el mayor de seis. Llegué a La Habana con los niños el día del cambio de la moneda, en el mismo avión que había llevado al Che a la Conferencia de la Organización de Estados Americanos (OEA), en Punta del Este.

-Alfabetizar era el verbo de orden a su llegada. ¿Cuál fue su desempeño en la Campaña?

El país estaba en la Campaña de Alfabetización, y me apunté; no había venido a Cuba a tomar el sol en la piscina del hotel del Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) donde me alojé las primeras semanas.  Me asignaron alfabetizar a tres campesinas en calle 16, en Miramar, muchachas jóvenes, de 19 ó 20 años, que habían cursado el primer grado, pero por falta de estudios se habían olvidado.

Por eso fue muy rápido, empezamos en agosto y en octubre ya le escribieron la carta a Fidel, símbolo del proceso que selló su alfabetización. Luego hubo necesidad en Altahabana, y me fui allá por tres personas de cerca de 80 años, que estuvieron negadas a aprender y tuve que convencerlas de recibir mis lecciones. Una vez que aceptaron, trabajamos cuatro horas diarias, hasta diciembre. Tengo la Medalla de la Alfabetización.  En el aniversario 40, me dieron otro reconocimiento por las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

-¿Siguió integrada a las transformaciones sociales?

Sí, muy integrada. Soy fundadora de mi Comité de Defensa de la Revolución; cuando llegué a este barrio quedaban dos familias en la cuadra, así que nos integramos al de la calle 16, hasta que formamos el nuestro. Tampoco existía la Federación de Mujeres Cubanas a nivel de vecindario, pero era miembro de ella desde mi centro de trabajo. Viví muy cercanos los primeros momentos de las organizaciones de masas cubanas.

-¿Cómo se desenvolvió en la educación a partir de 1962?

No venía aquí a dar clases de inglés, de lo que me había graduado en Uruguay; quería trabajar voluntaria en otra esfera de la cultura. En 1962, al terminar la Campaña, una amiga trabajaba en la Escuela Anexa a la Universidad “Felipe Poey”, y me ofrecí para conformar la biblioteca sin cobro alguno; pero la directora, Adelfa Valera, me pidió que ejerciera como profesora de inglés, e insistió en pagarme con una suplencia. Me sentí feliz allí, hicimos un plan especial en la asignatura.

En 1965 trasladaron algunas personas al Programa de Formación de Profesores, en el Instituto Superior Enrique José Varona, y me ubicaron entre ellas; no quería irme, pero era necesario. Trabajé entonces dos años como Jefa de la Cátedra de Inglés de la Institución,  tiempo que disfruté mucho e hicimos mejoras al estudio de la lengua en ese lugar. En 1968 se formó en el Instituto el Centro de Investigaciones Pedagógicas, y se hizo un curso de dos años al que me vinculé como profesora ejerciendo, además, como especie de adjunta a la Decana.

-Llega usted entonces a los Planes Especiales…

En 1973 pasé a trabajar en Planes Especiales del Ministerio de Educación y empecé a realizar  lo que me gustaba. Estuve en la región de Internados. Nuestro papel consistió en la promoción de programas extraescolares de cultura, vinculados al proceso docente. 

Disfruté la labor con niños y jóvenes de primaria, secundaria y preuniversitario. Fui para ellos la parte linda de la escuela.  Planificamos excursiones en convenio con instituciones como el  Guiñol y organizamos talleres de danza, teatro y títeres. Tuve mucho apoyo de los directores. Pero en 1975 Planes Especiales desapareció por cambios en la Educación.                        

-¿Qué recuerdos tiene de su trabajo en la Casa de Cultura de Playa?

En 1980 asumí la dirección de esa institución. Me sentí muy realizada con el trabajo para la comunidad, hacíamos actividades para niños y adultos. Fui cambiando la concepción rígida de evaluar a los instructores de arte según los premios obtenidos; realmente se sabe si el desempeño es bueno cuando pasan veinte años y aquel niño recuerda lo que aprendió, lo integra a su vida, a su personalidad. Trabajamos con chicos sordomudos y ciegos, incluso en colaboración con proyectos de salud en policlínicos. No pensé irme de allí, de la Casa de Cultura.

-Usted ha sido testigo de importantes acontecimientos y proyectos de la Revolución ¿Qué significó conocer a Fidel, a Raúl…?

Fidel iba mucho por la Universidad de La Habana. Un día lo vi bajando de la Rectoría;  yo venía con una amiga y logramos, junto con un grupo de personas, hablarle un rato. Pensaba que iba a resultar difícil, más distante; pero no, le preguntamos sobre algunos temas con mucha naturalidad y se estableció un diálogo fluido. Nos sentimos en confianza.

Otra persona que conocí y aprecio mucho es a Raúl. Pude interactuar con él porque vino Rodney Arismendy, secretario general del Partido Comunista Uruguayo, al que yo pertenecía, y tuvo una reunión con siete u ocho militantes aquí en Cuba, entre los que me encontraba, y Raúl apareció. Estuvimos desde las siete de la noche hasta la madrugada. Él se interesó en lo que hacíamos. Llamó su atención que habíamos pasado 14 años en la Isla sin conocer Santiago de Cuba y otros sitios de referencia, y nos invitó con nuestras familias a un recorrido por el II Frente, Camagüey y varios lugares. Designó a un oficial que se ocupó de nuestra gira por el interior.

-Luego comienzó su labor en Inter Press Service (IPS). ¿Por qué el cambio de ámbito?

El Partido Comunista del Uruguay, al que pertenecía, me recomendó a IPS para estar al frente de la corresponsalía en Cuba de esa agencia, cuya sede latinoamericana radicaba en Montevideo. Yo no quería dejar la Casa de Cultura y, además, no era periodista. He leído mucho en la vida y siempre he estado informada, pero nunca había tenido que ver con la prensa, así que al principio me rehusé, pero terminé aceptando la petición y asumí el puesto de directora de IPS-Cuba, en 1988.

-¿Qué distingue a IPS  del resto de las agencias de prensa?

IPS tiene un enfoque totalmente de Tercer Mundo: dar voz a los que no tienen voz. La filosofía de su fundador, Roberto Favio, italo-argentino, es que las noticias sobre nuestras realidades las dan los países altamente desarrollados, cuando los periodistas del Sur son los que deben dar los reportes de su región. Nosotros contamos “la otra historia”, la que es, sin influencias de los grandes medios de prensa. Nuestra línea no es dar la noticia por la noticia, sino exponer también sus antecedentes.

-¿Cuáles son los mayores logros de la corresponsalía IPS durante su dirección?

A mi llegada a la agencia existían dos gacetas, la Revista Semanal, y los Dossiers sobre temas de Cuba. Hoy día contamos con 16 publicaciones mensuales, entre ellas, Enfoques (revista quincenal sobre temas de Cuba), Revistas Semanales, Cultura y Sociedad, Economics Press Service; además de tres Resúmenes Anuales (uno económico, otro político y Voces, con referencia a lo social). También, entre 1989 y 1993 nos insertamos en el mundo audiovisual, hicimos documentales; ahora intentamos retomar ese tipo de trabajo.

-Cuáles son sus consideraciones acerca de la situación actual del Uruguay y el gobierno del Frente Amplio.

Creo que se han hecho cosas positivas, indudablemente, pero me preocupa, me da mucha incertidumbre el futuro de la nación. No veo un relevo de gente joven formada dentro del Frente Amplio. También debemos considerar la influencia en el país de la nueva situación a nivel mundial marcada, entre otros acontecimientos, por el cambio de gobierno en los Estados Unidos; la posición que tome el Estado uruguayo ante estas condiciones peculiares del momento histórico se reflejará en aspectos de su política y gobierno.

-Los uruguayos que llegan a Cuba le reconocen como su anfitriona incuestionable. Hábleme al respecto.

Me he hecho de una cantidad de “hijos bobos”: muchachos que estudian becados aquí, otros que vienen a trabajos voluntarios, intercambios. Eso también me ayuda a entender muchas interrogantes, porque me relaciono con gente joven del Uruguay. Mi sala puede llenarse, incluso, de sacos de dormir y catres, cuando esos chicos tocan a mi puerta, porque les han recomendado venir a ver a Elsa Methol. Ellos sienten que están en su casa: ese es mi modo de ser. Es más, llega un momento que extraño esas visitas, las necesito, se han incorporado a mi vida personal.  

-¿Añora al Uruguay?

No, no añoro al país. Añoro las personas cercanas que tengo allá, me gustaría verlas, pero no al Uruguay. Es más, cuando voy allá llega un momento en que estoy deseando volver a Cuba.

La personalidad del uruguayo es muy distinta a la del cubano. Ellos son muy analíticos, no es que lo vea como un defecto, porque yo me formé así; pero lo hacen todo muy complicado. Por el contrario, el cubano es más sencillo, tiene otro sentido de la vida, ve las cosas más agradables, las salpica de humor. Yo soy uruguaya, y lo seré siempre, pero me siento muy bien aquí.

-Luego de tantas labores disímiles, ¿dónde se ha sentido más cómoda,  en un aula o en una agencia de prensa?

Me siento exactamente igual. Yo siempre he disfrutado mi trabajo, me  considero una persona realizada. He podido ejercer funciones tan distintas por el bagaje cultural obtenido. Además, cuando una se involucra en serio en algo y lo comprende, entonces asume un compromiso, lo defiende a muerte. Creo en lo que hago y en lo que hecho todos estos años.

Ficha técnica:

Objetivo central: Revelar aspectos significativos del trabajo de esta uruguaya en nuestro país, y de la agencia de prensa que dirige actualmente, Inter Press Service.
 
Objetivos colaterales: Conocer qué trajo a la entrevistada a nuestro país en 1961, cómo fue su labor como profesora, y su dirección en la Casa de Cultura; luego, abordar su desempeño al frente de IPS-Cuba, y reflejar sus sentimientos y opiniones sobre Uruguay.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por los canales que se obtuvo: Directa

Tipo de título: De referencia al entrevistado y al tema
Tipo de entrada: Biográfica
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas
Preguntas declaradas: 1-informativa, 2-informativa, 3-cerrada, 4-abierta, 5-informativa, 6-informativa, 7-abierta, 8-informativa, 9-de opinión, 10- de opinión, 11- cerrada, 12- de opinión, 13- informativa, 14-de control o recapitulación
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Directa.

PERIODISMO Y DIPLOMACIA

PERIODISMO Y DIPLOMACIA

Esta es la última entrevista que se le hiciera a Carlos Lechuga, fallecido ayer. La reproducimos tal y como fue concebida.

Merecedor del Premio de la Dignidad de la UPEC y la Distinción por la Cultura Nacional, Carlos Lechuga asegura: “La verdad rige mi vida y mi trabajo”. Con más de medio siglo de compromiso, la idea de abandonar la profesión no ha cruzado por la mente de este Premio Nacional de Periodismo José Martí.

JULIO BATISTA RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tal parece que entrara en un museo: fotos junto a Ho Chi Minh y Fidel Castro, diplomas que muestran su amplia trayectoria y, en un lugar muy especial, el que lo acredita como Patrón Deportivo de Primera Clase, o lo que es lo mismo, Capitán de Barco, permitiéndole realizar su más antiguo sueño, navegar. Varios estantes de libros permanecen en su despacho; según él, son lo único que no podría faltar para quien ha convertido la lectura en su “deporte preferido”.

Premio Nacional de Periodismo José Martí en el 2007 y Doctor Honoris Causa en Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana 2008, es autor de libros como Itinerario de una Farsa, En el ojo de la Tormenta y Barco de Papel. De espaldas a la amplia ventana que ilumina la habitación y sentado en la butaca de trabajo se encuentra este pedazo de historia viva, y frente a él, yo, que todavía no creo estar en presencia de Carlos Lechuga Hevia, un hombre que a los 90 años  de edad no se arrepiente de nada.

-¿Cómo se inicia en el periodismo? 

En realidad, lo que quería ser era marinero. En eso influyeron mucho las lecturas que realizaba de niño, uno de mis héroes predilectos era Sandokán. Había estado preparándome con el novio de una vecina, que era teniente de la Marina, y me presenté a las pruebas que se hicieron en La Punta, para ingresar a la Academia Naval del Mariel, pero sólo dieron 35 plazas y no alcancé ninguna.

A raíz de eso, mi padre, a quien no le hacía ninguna gracia que yo fuera marinero, me vinculó con el periódico El Mundo, por medio de un amigo, y comencé a trabajar en 1937. Estuve alrededor de un año sin ganar sueldo; allí hice prácticamente de todo: fui redactor de mesa, traductor de cables, cronista parlamentario y de las Sociedades Españolas. Colaboré con varias publicaciones en los años siguientes, incluso con algunas que no eran cubanas, como la revista mexicana Siempre y el diario La Prensa, de New York.

En la revista Bohemia fundé, junto a Enrique de la Osa, la sección En Cuba, que se publicó desde 1943. Elaboraba el resumen gráfico anual, que consistía en escoger las fotos de los acontecimientos más relevantes del año y ponerles el pie de grabado. Allí hice una mesa redonda, algo sin precedentes, y la primera vez que salió tratamos el tema del gangsterismo en la Universidad de La Habana, con la participación de un grupo de alumnos y profesores de la institución.

Permanecí en Bohemia alrededor de cinco años. Luego fui el jefe de la página política de El Mundo y comencé en la televisión, en el Canal 2. Simultáneamente mantuve el contacto con la sección En Cuba, a la que enviaba noticias e informaciones.

-¿En qué circunstancias surge la sección En Cuba?  

En la revista se publicaba La Marcha del Tiempo, que no era más que la traducción de una sección de la revista norteamericana Times. A Miguel Ángel Quevedo, el director de Bohemia en aquel momento, se le ocurrió poner junto a esa sección otra con cuestiones cubanas solamente y nos llamó a Enrique de la Osa y a mí para que la redactáramos.    

En sus inicios, En Cuba era anónima; se conoció nuestra identidad cuando publicamos una nota titulada Esta es de la casa. En ella se trató el tema de la fiesta de cumpleaños del Presidente de la República, Carlos Prío Socarrás. Parece que no fue bien recibida por Prío, porque envió a sus agentes a investigar, y se supo quiénes escribíamos la sección.

Al final nos favoreció, pues, al identificar el espacio con alguien y a medida que este fue ganando respeto, los mismos políticos nos contaban sobre entrevistas que habían tenido u otros sucesos. Sin lugar a dudas, la sección tuvo un carácter político muy progresista en la etapa, denunció todos los robos y los crímenes de la época. Gozó del valor de llamar las cosas por su nombre.

-¿Qué caracterizaba al periodismo que se hacía antes de 1959? 

En esa etapa había algunos periódicos de oposición como La Calle, de Luis Orlando Rodríguez. Se hacía un periodismo de calidad, independientemente de la posición política de quienes escribieran. Las empresas periodísticas defendían sus intereses, y los de sus directivos. La censura era tan fuerte por parte del gobierno como por la dirección de la misma publicación.

A modo de ejemplo, el periódico El Mundo lo compró un italiano de apellido Barletta, quien era representante de la General Motors en Cuba y cuyo hijo había peleado en el ejército norteamericano durante la Segunda Guerra Mundial. Conclusión: era más fácil agredir a Batista, que criticar a Einsenhower. En ese momento, todos los diarios atacaban al comunismo, excepto Hoy, del Partido Socialista Popular.

Te podían retar a duelo, como me sucedió cuando hice un artículo acusando a un representante a la Cámara de desfalcar los fondos de esa  institución. Por suerte, el duelo no se efectuó, pero comencé a ir al campo de tiro de la playa de Miramar, para practicar.
 
Con Batista la censura se agudizó para los artículos de crítica. Mi alternativa en ese momento fue publicar una receta de espaguetis del padre Spiralli, párroco de la iglesia Jesús, de Miramar. Imagínate, yo, que escribía sobre política. El pueblo comprendió que hablaba de aquello porque no permitían hacer otra cosa.

-¿Cómo recuerda su paso por El Mundo en TV?  

El Mundo en TV me llenó como profesional. Me dio la posibilidad de compartir con personas de las que guardo gratísimos recuerdos como Eva Rodríguez. Hacía también los programas Claridades y Telemundo pregunta. La televisión me ofreció la oportunidad de ser el primero en anunciar la huida de Batista y de entrevistar a Fidel cuando bajó de la Sierra Maestra.

-¿En qué medida influyó en usted el golpe de estado del 10 de marzo?

Ese golpe de Estado se dio meses antes de una elección presidencial. Constituyó una ruptura con la vida institucional del país por parte de Batista, un aventurero entregado completamente a los Estados Unidos, aún más que otros presidentes. Desde el primer momento critiqué al régimen cuando me daban la oportunidad de pasar algo por el periódico.

Aparte del robo, que era algo común en los gobiernos de la época, comenzaron los asesinatos y las torturas. En esa etapa luché en la clandestinidad e ingresé a la Resistencia Cívica del 26 de Julio. Allí colaboré con la entrega del piloto argentino de automovilismo, Juan Manuel Fangio, a los miembros de su embajada, después de su secuestro por miembros del Movimiento en 1958.

-¿En qué momento y cómo llega la diplomacia a su vida? 

En febrero de 1959 entré a la diplomacia por la vía del periodismo. Me inicié como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario para poder entrar a los Estados Unidos con la garantía de la inmunidad diplomática.

Eso fue hasta agosto de 1959, cuando me nombraron embajador en Chile, porque se iba a realizar allí una conferencia de Ministros de Relaciones Exteriores de la Organización de Estados Americanos (OEA). En nuestra embajada en ese país el personal que estaba era  de la época de Batista y no defendía los intereses revolucionarios.

-En 1962 usted era el representante cubano en la ONU. ¿Qué impresiones guarda de  los días de la Crisis de Octubre?  

Fueron momentos de  extrema tensión. El mundo entero tenía los ojos puestos en las discusiones que se llevaban a cabo en la Asamblea General. Fue el período más desagradable de mi carrera. Hay que pensar que estuvimos al borde de una guerra termonuclear. Además, la posición asumida por la URSS, al dejar a nuestro país fuera de las negociaciones, fue un choque para nosotros.

-Declaró que la política de acercamiento del presidente Kennedy con Cuba había influido en su asesinato. ¿En qué se basa para afirmarlo?

En 1963, William Atwood, asesor de la delegación norteamericana en la ONU, quiso hablar conmigo, porque Kennedy quería negociar con Cuba, para eliminar el bloqueo. La conexión con él fue mediante una periodista norteamericana que había viajado a Cuba y entrevistado a Fidel. Ella hizo un cóctel en su casa y, entre los invitados, estábamos nosotros dos. Allí conversamos por primera vez.

Me explicó que estaba autorizado a hablar conmigo, pues el Presidente deseaba un acercamiento con nuestro país, aunque dentro del gobierno existían sectores contrarios a un acuerdo con Cuba. Kennedy había apoyado la invasión de Playa Girón y respaldado a los terroristas, pero llegó un momento en que decidió cambiar de política.

Me pareció muy extraño, pues nos atacaba muy seguido. Por aquellos días, hizo un discurso bastante neutral en la American University, pero después fue a Berlín y pronunció uno muy agresivo mencionando a nuestro país.

En la segunda entrevista, me dijo que Robert (hermano del Presidente) estaba de acuerdo también y quedamos en confeccionar una agenda de trabajo. Eso fue en noviembre de 1963, el mes en que asesinaron a Kennedy. Después, se publicó un libro, en el cual se asegura que había dejado  escrito en su mesa de trabajo que, cuando regresara de Dallas conversaría con Atwood sobre el desarrollo de las entrevistas conmigo.

Arthur Schlezingerun ayudante de Kennedy que ha venido a Cuba en varias ocasiones, para reuniones sobre la Crisis de Octubre dice en uno de sus libros: “… las conversaciones de Atwood con Lechuga eran vigiladas por la CIA, pues los veían hablar a los dos en Naciones Unidas y, seguramente, no hablaban de bebidas”.

-La OEA resultó ser un campo de batalla para Cuba después de 1959. ¿Cómo recuerda la expulsión de nuestro país de esa organización?

Fue terrible, en aquella etapa casi todos los gobiernos de América Latina estaban contra nosotros. Presidentes como Trujillo, Somoza, Stroessner y la presión que ejercía Estados Unidos, marcaban una pauta a seguir en la OEA. Para lograr la mayoría de votos tuvieron que comprar al representante y al gobierno de Haití: les dieron dinero para construir un aeropuerto. Así lograron expulsarnos.

La posición de México de no romper relaciones con Cuba en ese momento fue muy buena, sobre todo, si se tiene en cuenta que constituyó el único país latinoamericano que no lo hizo.

-¿Recibió propuestas para abandonar el país? 

Precisamente en la OEA me visitó el periodista cubano Carlos Castañeda, para ofrecerme dinero a nombre del gobierno americano. Incluso, me dio a entender que podía ser director del New Herald, de Miami. En otra ocasión, cuando era embajador en México, otra persona se acercó a hacerme una proposición parecida a nombre del Departamento de Estado. Lo boté y le dije que era una ofensa lo que me hacía.

-¿Qué significó para un diplomático autodidacta recibir la distinción de Doctor Honoris Causa en Relaciones Internacionales de la Universidad de La Habana?  

Fue una satisfacción inmensa. Nunca esperé que por mi labor me dieran este reconocimiento en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. Medallas y reconocimientos tengo muchos, pero ese y el del Premio Nacional de Periodismo José Martí tienen un lugar especial en mi vida. Ellos me llenan de orgullo.

-60 años repartidos entre el periodismo y la diplomacia, ¿cuánto ha influido la familia en su labor? 

Siempre he contado con su respaldo en los dos trabajos, tanto en Cuba como en el extranjero. Ha sido mi refugio, el sitio donde encuentro paz y la fuerza necesaria para seguir adelante. He trabajado, realmente, con dos metas en mi vida: una, mi familia; la otra, mi país.

-¿Cómo simultaneó el trabajo diplomático con el periodismo?

Nunca he dejado de ser periodista, eso es lo que soy. Incluso, después de estar en la diplomacia, he colaborado con publicaciones, tanto nacionales como extranjeras. El sentimiento de pertenencia a esta profesión es algo que no se puede negar, se lleva en el alma y es imposible desterrarlo u olvidarlo.

Enero de 2009.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Dar a conocer la labor periodística desarrollada por Carlos Lechuga, que lo hace merecedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí. Abordar el trabajo diplomático llevado a cabo por él en 60 años de ejercicio de la profesión.

Objetivos colaterales: Investigar sobre las características del periodismo que se hacía en nuestro país antes de 1959, la influencia de su familia en su vida profesional. Abordar el trabajo diplomático llevado a cabo por él.
 
Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: De ambiente.
Tipo de cuerpo: Clásico
Tipo de preguntas: 1- Abierta-Informativa. 2- Directa. 3- Informativa-Directa. 4- Directa. 5- Abierta. 6- Informativa. 7- Análisis. 8- Polémica. 9- Informativa. 10- Informativa-Abierta. 11- Abierta. 12- Directa-Abierta. 13- Abierta.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Carlos Lechuga Hevia. 12/ 10/ 2002. En: http://www.news.bbc.co.uk . 28/ 11/ 2008

Entrevista con el Embajador Lechuga. 14/ 4/ 2004. En: http://www.cubaminrex.cu . 29/ 11/2008

Distinguen a Carlos Lechuga como Doctor Honoris Causa. 13/2/2008. En: http://www.granma.cubaweb.cu . 30/11/2008

Lima Sarmiento, Edel. En periódico: Tribuna. Ciudad de la Habana. Cuba. 9/3/2008. p.5

PERIODISTA Y MAESTRO

PERIODISTA Y MAESTRO

“Parece un caballero antiguo de tan recto. Recto en lo que piensa y dice. Escribe aún y se promete escribir”, comentó Heriberto Rosabal de Evelio Tellería Toca, Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida.
                                                        
NEISY MARTÍNEZ MIRANDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.                                    

El viejo Evelio Tellería Toca despierta temprano, enciende la radio y se sienta a escribir. Este no es uno de esos días en que con su fina maleta, carpeta y un lápiz very black salía a cazar la noticia para el periódico Granma. Ahora permanece quieto tras el tan repudiado buró y las rápidas y objetivas anotaciones en un block doblado  pasan a ser frases elaboradas. Ante la inminente falta de vista solicita  a su esposa como secretaria particular.

Amén de la edad, la figura esbelta se niega a ceder ante el peso de los años. El amor por la familia y al trabajo, así como la honestidad y ética profesional se mantienen intactos. Aún necesita de la lectura como oxígeno y disfruta del danzón, el punto guajiro y las décimas como antes.

Tellería, tan inquieto y vivaz como siempre, escribe su imperecedera obra pensando en las generaciones de periodistas más jóvenes. Así, sin rebuscamientos y haciendo gala del mejor humor cubano, relata una parte importante de su vida estrechamente ligada al periodismo.

"Antes de ser periodista me hice maestro, porque era la carrera más asequible para la gente pobre. Fui educador por 13 años, hasta 1947, en una escuela pública de Cabañas, Pinar del Río. En 1943 matriculé en la escuela profesional de periodismo Manuel Márquez Sterling. Allí nos enseñaban a escribir de manera grata para las empresas, y a no meternos con los americanos y sus negocios”.

Formador incansable de las nuevas generaciones de cubanos, confiesa como secreto público la alianza de sus dos profesiones: ‘’Hay mucho en común, el maestro cuando quiere trabajar y rendir tiene que prepararse, buscar datos para transmitirlos a una pequeña masa: el alumnado.

“El periodista tiene cierta afinidad porque es también un buscador de datos, ideas y conocimientos que luego difunde a un público más amplio. Es el profesional que en una u otra forma contribuye a las funciones fundamentales de informar y/u orientar. (…) Los revolucionarios lo vemos como un trabajador vinculado a su pueblo.

“Pero ambos son trabajadores ideológicos y artífices de síntesis, que después en un lenguaje sencillo, claro y ameno transmitirán todo lo que han recogido”.

Educador

‘’Fue un profesor para nada almidonado. Trataba a los alumnos como si fueran sus colegas, el aula era una redacción de periódico y siempre combinaba el rigor académico y el ejercicio instrumental con la vivencia personal, con el dato chispeante que nos hacía soltar a todos la carcajada’’, afirma Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Y más adelante evoca: ‘’Fue mi profesor de Nota Informativa y quizás por eso siempre le di la estatura de maestro. Excelente docente que desde su dominio teórico de la pirámide invertida sabía vestir de lujo al principal género del periodismo a partir de su experiencia y sabiduría en el ejercicio de la profesión.

“Él decía que cada periodista debía conformar su propio archivo y no desdeñar ningún elemento informativo, pues en algún momento podía servir. Creo que esa fue la razón por la cual se convirtió en el cubano más conocedor de la historia del movimiento obrero de nuestro país durante el  pasado siglo,  y lo hizo desde las filas del reporterismo”.

De su faceta como docente universitario, Iraida Calzadilla, profesora de la carrera de Periodismo, recuerda como uno de sus mejores momentos en la Universidad las conferencias de Tellería: “En ellas demostraba el respeto que sentía por el reporterismo, por la información como género imprescindible en cualquier medio de prensa. Era un hombre modesto. Ponía sus conocimientos y biblioteca personal a la disposición de quienes los necesitaran. Después de graduarme lo entrevisté dos veces. La medida de su sencillez me permitió conocer el sentido de su grandeza”.

Periodista

Basado en su larga experiencia, Evelio Tellería Toca reflexiona: “En nuestra profesión existe algo llamado periodismo especializado y yo creo en él, pero siempre que trabaje sobre la base de un buen archivo. Tiene la ventaja de complementar una noticia y favorecer su comprensión con los elementos que pueden aportarles por el conocimiento del tema.

“La crítica, por su parte, también puede ser un género periodístico si nos referimos a una forma de escribir por parte de una persona conocedora  o perita en una materia; que enjuicia, evalúa, analiza, opina y lo hace más o menos regularmente, a veces en una sección fija. Muchos de los llamados comentaristas son periodistas más o menos especializados en un campo o sector, que formulan críticas”.

Como un sacerdocio asume el periodismo y su amplio conocimiento acerca de la historia del movimiento obrero cubano así lo confirma. Una muestra fehaciente de ese saber es el libro Los Congresos Obreros Cuba, del que acota: “Ofrecemos este bosquejo histórico de los congresos obreros celebrados en Cuba como modesto aporte a la historia del movimiento obrero cubano. Era necesario resaltar algunas cuestiones esenciales como que en los primeros tiempos se aprecia en nuestro proletariado el deseo y la necesidad de una organización unificadora. Al fin se logró este empeño y su fruto está vigente en nuestros días, me refiero a  la Central de Trabajadores de Cuba,  creada en 1961”.

Cronista de su tiempo, conoció a muchos líderes obreros como Ñico López, Jesús Menéndez, Armando Mestre y a uno muy especial, su gran amigo Lázaro Peña, a quien define como “el dirigente obrero más honesto y también el más conocido y prestigioso. Estas cualidades y el hecho de poseer la confianza de las masas trabajadoras, así como su experiencia sindical, su historial de lucha social, su prestigio dentro y fuera de Cuba y, sobre todo, su moral comunista, lo hacían el compañero más apropiado para ayudar a encaminar a nuestro movimiento obrero hacia la construcción de la sociedad socialista. Por ello se ganó el honor y la responsabilidad de actuar como la principal figura rectora o asesora del alto mando sindical”.

Basado en su conocimiento enciclopédico acerca del tema, Tellería reconoce el protagonismo de los trabajadores en la construcción de nuestra sociedad: ‘’Durante el XII Congreso Obrero Fidel manifestó que la Revolución encontró una enorme comprensión e inmensa cooperación en los trabajadores, aún en aquellas cosas que implicaban para muchos la renuncia a ventajas que bajo el capitalismo eran triunfos y bajo el socialismo, privilegios.

‘’Desde el triunfo revolucionario, la clase obrera  es considerada como uno de los pilares básicos del proceso. Los trabajadores mostraron su respaldo a la Revolución y en consecuencia condenaban y combatían a la contrarrevolución y a su máximo impulsor: el Imperialismo Norteamericano. Una nueva y significativa conciencia iba prendiendo en nuestro proletariado”.

Padre ejemplar

Ante mi está su hijo, Evelio Tellería Alfaro, continuador de la profesión de su padre desde las páginas del semanario Trabajadores: “Mi padre influyó de forma directa en mi vocación. Desde muy joven me llevaba a coberturas, reuniones. Siempre lo veía trabajar en la máquina de escribir, siempre estaba ‘a pie de obra’.
 
“También me ayudó muchísimo durante la carrera, recuerdo que en una ocasión tuve que cubrir un juego de béisbol por televisión, y se realizaba en Sancti Spíritus. Al comienzo del evento no estaba presente en el centro de trabajo  y mi padre me dijo: ‘Vete, que yo voy a cogerlo. Llama y di que vas’.

“Muchos dicen que mi papá en el periódico Granma, así como para todo, era muy inquieto, puro nervio y de temperamento fuerte. A la hora de trabajar era muy recto, tanto así, que en una ocasión en que él y Liborio Noval, su fotógrafo, fueron a Varadero a cubrir unos encuentros de homenaje a los vanguardias del sector azucarero, mi viejo se puso verde, pues Liborio, que en ese entonces era un hombre joven -como un muchacho grande-  a veces se le perdía de vista y no lo encontraba.

“Mi padre le echaba una descarga horrible porque en el trabajo no permitía entretenimientos, sin embargo, existía gran familiaridad entre ambos. Liborio –como muchos otros- le llamaba cariñosamente El viejo Telle; le tenía gran respeto, estimación  y mucho cariño. Al final, todo quedaba en una broma criolla”.

“Cuando le entregaron el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida (1999), él se sorprendió mucho, quizás porque era tan modesto que nunca creyó poseer las cualidades necesarias para merecerlo”.

Evelio se emociona al recordar aquella vieja foto donde aparece su padre con Fidel: “Lo conoció cuando trabajaba en la emisora capitalina Unión Radio. Fidel llegaba y casi lo levantaba en peso de su silla después de pedirle la máquina de escribir durante solo un momento, el cual se convertía en horas. Pero siempre le admiró su facilidad para improvisar las denuncias sobre los atropellos contra los campesinos, mujeres y obreros.

“La foto se tomó durante una recepción en el hotel Habana Libre. Fidel lo reconoció y le dijo: ‘Tellería, tú no te pones viejo’. Mi padre se puso tan nervioso que al abrazarlo le colocó la mano en la espalda, cosa que no fue bien vista por el cuerpo de seguridad del Comandante, pero solo era una muestra del afecto que existió entre ambos”.

Recuerdos de la amada labor

El rostro del viejo Tellería se ilumina y sus inquietas manos complementan con pausados gestos las palabras de este maestro en asuntos de la vida: “En realidad he gozado y sufrido al periodismo porque te da más prestigio que siendo un Juan Pérez cualquiera, pero se sufre cuando se lleva un material bueno y los directores me lo cerraban o cuando me equivocaba, como me pasó con Lázaro Peña y una vez que Raúl Castro me mandó a buscar a mi casa a las tres a.m. Iba tan nervioso que me puse la corbata virada  y él mismo me la arregló.

“Queriendo ser lo más preciso posible di la noticia de que Fidel, en su primer viaje a la ONU, había invitado a venir a Cuba a los principales líderes de los NO ALINEADOS y los cité por sus nombres. En realidad Fidel no había sido tan específico, solo había  hablado de invitar a los jefes de misiones especiales de esos países. Raúl me dijo que tuviera mucho cuidado, porque cosas así podían hacer mucho daño a la Revolución. En lo adelante lo tuve muy en cuenta”. 
 

Colega inolvidable

“Evelio Tellería Toca es de esas personas que basta conocerlos para saber que serán inolvidables. Hombre delgado, más bien flaco, educado y sencillo, le gustaba pasar inadvertido y, sin embargo, su vitalidad y alegría contagiosa lo convertían en el centro de cualquier colectivo donde llegaba”, comenta  Roger Ricardo, quien además de ser su alumno tuvo el privilegio de trabajar con él en la redacción de Granma.
 
“Cuando el Telle -como así le decíamos sus compañeros- llegaba, la redacción se convertía en una fiesta y si traía una información para la primera plana, antes de redactarla la contaba a viva voz a todo el mundo con pelos y señales. Él decía que colocar una noticia como cabeza del diario, como titular de primera plana, era como ponerle una medalla olímpica a un reportero.

“Cuando se hizo más viejo, siempre en la redacción boncheábamos con su segundo apellido, Toca. Le decíamos: ’Evelio Tellería tocaba’, y como un relámpago hacía unas cuclillas en medio del salón y con una sonrisa espléndida exclamaba con malicia: ‘¡toca todavía!’, para de inmediato rematar: ’Si no lo creen, pregúntenselo a María’. María, su gran compañera de toda la vida, por la que el Telle sentía un amor infinito y un respeto extraordinario.

“En sus últimos tiempos como reportero, aquejado de la falta de visión, lo vi trabajar con una lupa. El periodismo era su pasión y su vida. Nunca olvidaré que cuando él veía a un compañero preocupado, le tiraba el brazo por encima y le decía: ’¿Qué, mucho embullo para el Primero de Mayo?’ Y eso era suficiente para uno echarse a reír y desconectarse del problema”.  
    
A pesar del tiempo, el olvido jamás podrá alcanzar al viejo Tellería, merecedor de las distinciones Por la Cultura Nacional, Raúl Gómez García, Alfredo López, así como las órdenes Félix Varela y 28 de Septiembre y el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida.

Heriberto Rosabal, quien tuvo el enorme placer de entrevistarlo, declaró: ’’Parece un caballero antiguo de tan recto. Figura alta que se niega a ceder con encorvamientos bajo el peso de sus 87. Recto en lo que piensa y dice, escribe aún y se promete escribir. Habla sin rebuscamientos, en la que puede aparecer justificadamente una mala palabra”.

Nota: Las palabras de Evelio Tellería fueron tomadas de múltiples textos suyos.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Destacar a Evelio Tellería Toca, Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos Secundarios: Mostrar la forma en que es recordado por aquellos que lo conocieron. Retomar sus apreciaciones sobre algunos temas de suma importancia para la carrera.

Tipo de entrevista:
 
Por los participantes: Colectiva.                
Por su forma: De citas. 
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo:

Directa: A su hijo Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores, y a su exalumna Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la carrera de Periodismo.

Por correo electrónico: A Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Documentales: Declaraciones de Evelio Tellería Toca en entrevistas realizadas por Heriberto Rosabal, Toni Piñera e Iraida Calzadilla. Además, citas de libros del propio entrevistado: Los Congresos Obreros en Cuba y Diccionario Periodístico.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: De retrato. 
Tipo de cuerpo: De citas.
Tipo de conclusiones: De opinión de un entrevistado.

Fuentes de consultas:

Documentales:

Diccionario Periodístico, de Evelio Tellería Toca, Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1986.

Entrevista ‘’El viejo Tellería”, de Heriberto Rosabal, Trabajadores, 11 de diciembre de 2000.

Entrevista “Evelio Tellería, ¿Periodista?, ¿Maestro?”, de Toni Piñera, Granma, 12 de marzo de 1999.

Entrevista “Testigo de Media Centuria’’, de Iraida Calzadilla, Revista Mujeres, 1988. 

Los Congresos Obreros en Cuba, de Evelio Tellería Toca, Editorial  Arte y Literatura, La Habana, 1973.

Directas:

Evelio Tellería Alfaro, periodista del semanario Trabajadores.

Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la carrera de Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.