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Isla al Sur

SER CADA DÍA MEJORES PERSONAS

SER CADA DÍA MEJORES PERSONAS

Pienso que nos sabemos estudiantes en el momento en que tenemos la suerte de compartir con profesores como usted, que no solo nos ve como el grupo al cual impartirle conocimientos sino como la gran familia que logra moldear para arreglar el mundo y para mejorarnos a nosotros mismos a favor de ser cada día mejores personas.

Gracias a usted por estar cerca y por acordarse siempre de nosotros

Cynthia Álvarez

ENTRE SUS RECUERDOS

ENTRE SUS RECUERDOS

Muchas gracias por guardarnos entre sus recuerdos y tenernos presente en días como estos. A usted le debemos nuestros inicios, que a pesar de haber tenido algunos tropezones habituales entre primerizos, hoy ya caminamos orondos en nuestro tercer año en esta Facultad que se antoja bella, aunque esté casi en ruinas. Otra vez gracias, y para usted lo mejor.

Muases

Rosy Amaro Pérez

Pd. Le adjunto una foto de hace unos días que fuimos a merendar al Coppelia.

 

 

GRACIAS

GRACIAS

Hola Profe:

Gracias mil por sus felicitaciones.

Besos

Cristina Escobar

ISLA AL SUR CUMPLIÓ DOS AÑOS

ISLA AL SUR CUMPLIÓ DOS AÑOS

LO MÁS LEÍDO EN EL ACUMULADO Y ENTRE EL 9 DE OCTUBRE Y EL 8 DE NOVIEMBRE DE 2008.

Amigos, Isla al Sur no publicó trabajos en el mes de octubre, etapa especialísima en la que cumplió, el día 26, dos años de abierto a los estudiantes, a los compañeros, a los lectores que tan gentilmente lo siguen.

Hay una causa: estuve trabajando en la Universidad Bolivariana de Venezuela y la intensa labor docente no me permitió hacer un recuento de este nuevo período a favor del crecimiento profesional de los alumnos y del mío propio.

Pero no puedo dejar que pase inadvertida la fecha. Sobre todo, porque Isla al Sur cada día se consolida como espacio creativo para quienes comienzan en el Periodismo y es, también, un tragaluz abierto a todos aquellos que desean compartir la experiencia. Para quienes votan a favor de este blog docente: un abrazo y el deseo de continuar juntos en fértiles y mayores empeños.

Y nada mejor que, en el aniversario, mostrar el acumulado de lo más leído en estos dos años, según reporte de Google para los blogs. En ese orden:

1.-Las Olimpiadas en la Antigua Grecia, tomado de http://www.aprendegratis.com

2.-Marca para toda la vida, de YADIRA MARTÍNEZ PADRÓN Y ONEIDYS HERNÁNDEZ VIDAL.

3.-Gordas desnudas, de IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ.

4.-Madame Bovary: en medio del puente, de ELIZABETH MIRABAL LLORENS.

5.-Hay amores que matan… y modas también, de DANAY GALLETTI HERNÁNDEZ.

6.-Desnudarte, de ANA LEYVA DEHESA.

7.-Fisiculturismo, ¿arte o deporte?, de RAFAEL IVÁN CONCEPCIÓN TENENCIA.

8.-Temblor en Bogotá, de IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ.

9.-Domesticación del perro, tomado de http://mundofree.com

10-Frases para los padres, tomado de http://www.frases-deamor.es

Ahora, lo más leído en el último mes, comprendido entre el 9 de octubre y el 8 de noviembre de 2008, según reporte de Google Analytics.

En orden de visitas:

1.-Gordas desnudas, de IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ.

2.-Las Olimpiadas de la Antigua Grecia, tomado de http://www.aprendegratis.com

3.-Anfibios en peligro de extinción, de LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA.

4.-Domesticación del perro, tomado de http://mundofree.com

5.-Marca para toda la vida, de YADIRA MARTÍNEZ PADRÓN Y ONEIDYS HERNÁNDEZ VIDAL.

6.-Obesidad no es salud, de VIVIAN SÁNCHEZ.

7.-Madame Bovary: en medio del puente, de ELIZABETH MIRABAL LLORENS.

8.-Fisiculturismo, ¿arte o deporte?, de RAFAEL IVÁN CONCEPCIÓN TENENCIA.

9.-Mi vocación es enseñar, de ANTUÁN GUTIÉRREZ NODARSE.

10-Las drogas por dentro, de VIVIAN SÁNCHEZ.

11-Frases para los padres, tomado de http://www.frases-deamor.es

12-S.O.S. adolescencia, de MARTHA ISABEL ANDRÉS ROMÁN.

13-Siempre quise ser profesor de Matemáticas, de ANETT MARTÍNEZ HERNÁNDEZ.

14-Hay amores que matan… y modas también, de DANAY GALLETTI HERNÁNDEZ.

15-Histerosonografía, una vía para el bienestar de la mujer, de JESSICA ABREU.

16-Obesidad, ¿pandemia del siglo XXI?, de JORGE HERNÁNDEZ ÁLVAREZ.

17-Nunca es tarde para amar, de ONAISYS FONTICOBA GENER.

18-Para conservar la naturaleza, de ONAISYS FONTICOBA GENER.

19-El color púrpura, una novela de géneros y colores, de DAINERYS MACHADO VENTO.

20-Tráfico humano en América, de SUSANA ALFONSO TAMAYO.

Los 10 países que más nos accesaron en el mes: México, España, Colombia, Argentina, Venezuela, Perú, Chile, Estados Unidos, Cuba y República Dominicana.

Las 20 ciudades con más visitas en el período: Bogotá, Caracas, Madrid, Ciudad México, La Habana, La Victoria, Vicente López, Santiago de Chile, Guadalajara, Buenos Aires, Barcelona, Medellín, Santo Domingo, Quito, Valencia, Puebla, Lima, La Paz, Monterrey y Maracaibo.

Amigos, solo una aspiración: sigamos juntos. Gracias.
 

Iraida Calzadilla Rodríguez 

ESTOY MUY AGRADECIDA A LA UNIVERSIDAD

ESTOY MUY AGRADECIDA A LA UNIVERSIDAD

Profesora Consultante de la carrera de Periodismo, la doctora Miriam Rodríguez Betancourt es formadora de cientos de reporteros cubanos, quienes con cariño la llaman, Miriam infinita.

LISETT FEBLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Miriam Rodríguez Betancourt se autodefine como una persona imperfecta que siente, sufre y es agradecida de la vida. Es inconforme, piensa mucho en su país, le preocupan los problemas que se  dan a su alrededor y espera cumplir la parte que le corresponde lo mejor posible.

Fundadora como estudiante de la carrera universitaria de Periodismo en Cuba, es toda una cátedra en la Universidad de La Habana. Más de 30 años dedicados a la docencia, Doctora en Ciencias de la Información por la Universidad de La Laguna, Islas Canarias, Profesora Titular y Consultante de la Facultad de Comunicación, colaboradora del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y Profesora Invitada de varias universidades latinoamericanas, entre otras actividades académicas avalan su obra.

Aguda observadora, certera en sus criterios, cultivadora de un fino humor, campechana y modesta son atributos que delinean su personalidad. Así la dibujan muchos de sus compañeros y sus exalumnos la llaman Miriam infinita, en alusión a los cientos de reporteros cubanos que ha formado.

Sus libros  sobre Periodismo constituyen referencia obligada en la Facultad de Comunicación, donde es respetada y querida por todos. Posee la  satisfacción de saber que ha contribuido con su trabajo a la formación de generaciones de periodistas y se siente orgullosa de formar parte de la Universidad de La Habana.

Conversar con ella es un privilegio, sus palabras encierran la sabiduría de una consagrada, que después de todos estos años de entrega y dedicación a la Universidad, afirma que aún quiere y puede hacer mucho más.

-Doctora Miriam, ¿cómo ingresa usted a la Universidad de La Habana?

Entro en la Universidad alrededor del año 1964, gracias a una convocatoria que hizo en aquel momento el Partido Unido de la Revolución Socialista, cuando se decidió, después de la Reforma Universitaria y gracias a las propuestas de varios compañeros, entre ellos Mirta Aguirre, que la carrera de Periodismo estuviera en el nivel universitario, porque antes de la Revolución, solo se ofrecía a  nivel de técnico medio.

No es hasta 1966 que se formaliza la carrera, antes tuvimos que pasar algunos cursos. Este lapso de 1964 a 1966 es interesante, ahí quedaron realmente los compañeros que estaban interesados, pues como el ingreso demoraba, se nos ofrecieron otras perspectivas y algunos se fueron. Pero ahí permaneció un grupito, que decidió esperar y hacer todo lo que hubiera que hacer, hasta que por fin se organizó el proceso de matrículas del primer curso de Periodismo en el nivel universitario. Así comenzamos.  

-Usted tuvo a su cargo las publicaciones de la Escuela de Periodismo, entre ellas el Periódico Despegue, cuénteme de esta etapa.

En esa época un grupo de nosotros quiso crear un periódico, se le llamó Despegue porque surgió precisamente en el contexto de la zafra de los diez millones, donde se preveía un despegue económico del país, el título del mismo fue propuesto y escogido  por los propios estudiantes.  

Para editarlo contábamos con el apoyo del Partido y de la propia Universidad.  Este periódico lo realizaban, lo dirigían y lo distribuían los estudiantes de Periodismo a toda la Universidad de La Habana e,  incluso, se enviaba a otras universidades.

Fue un esfuerzo muy bueno y lo recordamos mis compañeros y yo como una etapa de práctica preprofesional muy  importante en nuestra carrera.

-Qué actividades desempeñó fundamentalmente después de graduarse.

Al terminar la carrera el grupo de la Universidad hizo sus prácticas de trabajo social en la Isla de la Juventud, entonces Isla de Pinos. Ese fue un trabajo maravilloso, en aquella etapa donde la práctica universitaria realmente vinculaba los estudiantes en muchísimos renglones de desarrollo del país. Después trabajé en Radio Rebelde de reportera, en la dirección central de la radio cubana, estuve un tiempo allí y luego ya comencé como profesora.

-Al hablar sobre su labor docente es visible la satisfacción que se refleja en su rostro, pero,  ¿y el periodismo?

El periodismo es lo que yo siempre quise hacer, ha sido y es muy importante en mi vida, al igual que la docencia.

He tratado de hacer el periodismo que he podido, realmente no lo pude hacer en el ejercicio de la profesión, sino mediante colaboraciones, que es una forma de hacer periodismo y mantenerse en él.

Pero esta profesión verdaderamente hay que ejercerla a diario, es muy difícil y no puede practicarse simultáneamente con la docencia, porque ambas demandan mucha entrega, tiempo y exigencia.

Yo soy una profesora de periodismo, que ama mucho el periodismo, que es realmente lo que más me gusta, pero a veces no puedes hacer lo que más te gusta, sino lo que más se necesita y ese fue mi caso. Pero no me siento con ello frustrada, la enseñanza también me ha dado muchos momentos importantes, es muy gratificante,  he aprendido mucho impartiendo clases y dedicándome a la enseñanza del Periodismo.

De todas maneras me queda esa duda de si yo hubiera sido una buena periodista, creo que el tiempo que lo ejercí no fui mala, siempre me quedará esa pequeña deuda con el periodismo.

-¿Un buen periodista nace o se hace? ¿Hasta qué punto influye la Universidad en la formación de un buen profesional?

Eso es una vieja discusión, yo no creo que sea absolutamente necesaria la Universidad para que alguien pueda ser periodista. Hay muchos periodistas, y muy buenos, que no han tenido estudios superiores, pero son personas muy conocedoras, que además de su talento han tenido otros estudios o han sido unos verdaderos autodidactas en sus lecturas y en su afán de superación.

De lo que sí estoy convencida es que si hay talento, deseo de superación y voluntad de trabajo, se puede llegar a ser un buen periodista sin estudios universitarios, y si hay talento y estudios universitarios los resultados son mucho mejores.

-¿Cree usted que el periodismo cubano actual goza de buena salud?

Necesita gozar de más salud, creo que tiene logros, pero es un periodismo que necesita renovarse, y buscar la forma mejor de ayudar a nuestro proyecto revolucionario, que no es evidentemente solo a través del elogio.

Lo bueno hay que aplaudirlo, pero hay que alertar sobre lo malo, reflejar la situación para ayudar a que mejore y que el público tenga credibilidad.

El periodismo en Cuba debe ocupar el lugar que le corresponde y hay que tratar que sea de manera rápida, porque este un asunto pendiente y  hay que hacerlo ya.

-¿Qué labores fundamentales lleva a cabo la Cátedra Pablo de la Torriente Brau de la Universidad de La Habana y que usted preside?
 
La Cátedra es un empeño que tenemos los profesores y estudiantes de Periodismo fundamentalmente, para resaltar y dar a  conocer la figura y la obra de Pablo y la generación revolucionaria de los años treinta cubanos, donde hay figuras, hechos y pensamientos muy notables, lo que nos parece importante para la formación de los periodistas.

Aún no estoy satisfecha con el trabajo, la Cátedra tiene que ayudar mucho más a que ese proceso se defienda, se estudie, que de él se saquen lecciones, que sea una memoria histórica activa del proceso revolucionario cubano.

-¿Qué significa para usted haber obtenido las medallas Félix Elmuza y Juan Gualberto Gómez que otorga la Unión de Periodistas de Cuba, y la José Tey y Rafael Maria de Mendive de la Educación Superior cubana?

Esos son momentos siempre de alegría, satisfacción, orgullo, y compromiso, aunque muchas veces siento que estoy muy lejos de merecer, por lo que representan y significan. Los recibo y los agradezco, pero realmente no creo que los merezca del todo. Para mí los reconocimientos siempre son puntos de partida, son cosas que me obligan a hacer un mejor trabajo.

-De su obra publicada, ¿cuál es la que más le satisface?

De los pocos libros que hecho, porque yo hubiera deseado y deseo hacer más, me ha satisfecho mucho el libro que hice La Entrevista, que no es la maravilla del mundo, ni mucho menos, pero pude hacerlo y  me ha dado gran satisfacción ver que siempre ha sido acogido con alegría y beneplácito de las personas.

Creo que todo lo que hecho me ha dado satisfacción, me ha reportado orgullo desde el más chiquitico hasta el más grande, porque son pasos que he dado. Ahora mismo estoy elaborando un texto sobre géneros periodísticos  que pienso terminar y estoy segura que también me va a proporcionar mucha satisfacción.

-¿A lo largo de estos años de ejercicio docente, ha tenido que enfrentar algún momento especialmente difícil?

Desde luego, he tenido momentos gratos y difíciles, estos últimos siempre han sido cuando los estudiantes no se desprenden de mí, cuando siento que no encuentran su propia voz. Cuando siento que  los grupos van un poco prescindiendo de las clases, de mí dirección y encuentran ellos sus propias maneras de decir, de hacer, de interpretar las cosas, para mí es un momento muy gratificante. Momentos particularmente dolorosos no he tenido, si yo hago un balance, diría que la suma es satisfactoria, los momentos de alegría han sido mayores, realmente.

-Ha sido seleccionada por la carrera de Periodismo para este libro por el aniversario 280 de la Universidad de La Habana. ¿Qué valor tiene para usted tal reconocimiento?

Agradecimiento. Figúrate, que le reconozcan a uno lo que ha hecho es estimulante, lo agradezco, aunque para mí hay otros compañeros en esta Facultad que también tienen muchos méritos.

-¿Qué es la Universidad de La Habana para Miriam Rodríguez Betancourt?

Estoy muy agradecida a la Universidad de La Habana. Para mí, ella significa lo mismo que para otras generaciones, es el mismo sueño de subir esa escalinata.

Me ha dado muchas cosas en todo sentido: la satisfacción de pertenecer a su claustro, donde hay tantas figuras que yo admiro, la oportunidad de amar esta carrera de profesor, conocer a gente ilustre y entregada, por tanto, yo estoy sumamente retribuida de la Universidad, para mí la es algo muy hermoso.

-¿Ha pensado Miriam Rodríguez Betancourt en el retiro?

He pensado, pero todavía no he tomado una decisión, pero ahí tengo a las personas que le he dicho: cuando veas que tengo peor memoria de la que he tenido siempre, o que me pongo vieja en el sentido de individualismo, de falta de solidaridad, me lo dicen, para entonces ya no pensar, sino actuar.

-¿Cómo ve la Universidad de La Habana al arribar a los 280 años?

Como la he visto siempre, como un centro  emblemático de nuestra cultura, como un centro que sigue siendo un lugar de gran prestigio, donde profesores y alumnos dan los mejor de sí cada día, con el mismo orgullo de pertenecer a ella y el mismo espíritu de inconformidad, de trabajo.

La Universidad ha tenido momentos difíciles y ahí está, sigue navegando, sigue venciendo, y sigue siendo esa misma por la cual mucha gente ha luchado y sin dudas van a seguir luchando.

-¿Algo más que decir?

Dar las gracias, me siento muy satisfecha y agradecida, es un orgullo para mí figurar entre tantos profesionales que mucho admiro y reconozco y sé que estarán en el libro. Para mí esto no es más que  otro punto de partida.

Sirva esta entrevista, como un justísimo reconocimiento a todos los profesionales que como la Doctora Miriam han dedicado buena parte de  su vida a la docencia universitaria y han contribuido con su esmerado trabajo a que la Universidad de La Habana continúe en el sitio de honor que merece y le corresponde en nuestro país.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central:

Esta entrevista forma parte de una serie encaminada a reconocer  la vida y obra de personalidades de la Universidad de La Habana, que se recogerá en un libro-homenaje  por el  aniversario 280 de la institución. Tiene como objetivo central acercarse a la trayectoria profesional de la Doctora Miriam Rodríguez Betancourt, así como abordar sus años de compromiso, trabajo y entrega a la casa de altos estudios cubana.

Objetivos colaterales:

Como objetivos colaterales está abordar en la conversación asuntos más cercanos a la vida de la profesora y conocer sus criterios acerca de temas estrechamente relacionados con la carrera de Periodismo, en la cual se desempeña dentro de la Universidad de La Habana.

Tipo de entrevista por:

Su forma: Está estructurada de forma clásica, de preguntas y respuestas fundamentalmente.

Su contenido: Es una entrevista de personalidad o biográfica.

Canal por el que se obtuvo: Conversación cara a cara. Directamente.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Biográfica o de Retrato
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas: Internet, diálogos con personas allegadas a la entrevistada, libros y documentos. 

 

PEDRO CERO POR CIENTO

PEDRO CERO POR CIENTO

Al ganadero sempiterno, hombre irrepetible que hizo de su trabajo ejemplo cotidiano.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ
 
A las vacas las respeta tanto como las quiere, y esa es la única manera de entenderse con ellas sin que le den una cornada o le pongan las patas en medio del pecho en pasmo. Eso pienso sentada en un taburete, al resguardo del sol que taja el día al medio en la casita de la finca de Fomento, mientras en la distancia le oigo decir a Pedro que las crías están lindísimas y se ajusta el sombrero de anchas alas, mira a las terneras con orgullo y queda ensimismado en algún buen pensamiento de ganadero empedernido, que otra cosa no ha sido en 65 años bien cumplidos y afianzados en vaquerías como cedro cimarrón. 

Tanto es así, que ni le cogió gusto a la jubilación y pidió ir a enseñar a Irenaldo Cabrera los secretos de un oficio predestinado a hombres sin miedos, que lo mismo saben aferrar a la bestia entre los brazos para domarla, que con maña de ordeñadores obtienen la buena leche caliente, fresca y espumosa de la ubre riada. 

Esta es su vida, al amparo de los campos y saciada en sus horizontes. Más sencilla y menos resabiosa que la pintada en la película De tal Pedro tal astilla que le dio fama, le ganó el cariño de los cubanos, le convirtió en ganadero emblemático y le enterró el nombre de Pedro Acosta Pérez, para rebautizarle irremediablemente con la seña de Pedro Cero por ciento, en clara referencia a que a él ningún animal se le muere por descuidos. 

Ni antes, cuando llegó a supervisar más de 700 animales, ni ahora, cuando apenas rebasa los 40, le han podido empañar el saboreo del trabajo hecho con esmero desde la amanecida hasta el atardecer, a pesar de furias climáticas o adversidades personales. Él espanta con filosofía guajira, desprejuiciada y sana, los augurios de amargos tragos y desenvaina una risa a todo diente que es el mejor bálsamo contra infortunios. 

"Papá es muy inquieto y noble. Le gusta lo bien hecho y la verdad. Es servicial. A las buenas le quitas hasta la ropa, pero a las malas no, en eso es intransigente. Su día es levantarse de madrugada, ir a la vaquería, ordeñar, volver a la casa para almorzar y retornar al campo hasta las cinco y media de la tarde. Antes de bañarse se toma un traguito de ron. Luego ve la televisión, come y se acuesta temprano. No es fiestero. Después de la muerte de mamá su vida transcurre así", eso cuenta Lisbet, la única hija del ganadero. 

TRABAJAR ES LO QUE SÉ 

Hace tanto que no se habla de Pedro Cero por ciento, que perdí la pista de este hombre cuya actitud ante el trabajo le convirtió en uno de los símbolos humanos de la provincia de Sancti Spíritus. Pero allí, en el centro del país, es otra cosa. Cualquiera puede indicar el lugar exacto de su finca, mientras se recorre la carretera de Fomento, donde vive. 

-¿Ha cambiado después de la jubilación? 

"Bueno, ahora tengo menos reses que atender, pero el trabajo es el mismo. A mí me gusta que se vea lo que hago, demostrar su utilidad y mantener en óptimo estado a los animales. No tengo más pretensiones que no sean las de no dejar morir a las reses bajo mi cuidado.". 

-Irenaldo Cabrera tiene 27 años de edad y le sigue los pasos, ¿encontró su sucesor? 

"Es un muchacho magnífico, callado, emprendedor y trabaja como un mulo. Decir la verdad es lo que más me agrada de él y poco tengo que hablarle para entendernos. No se cansa. Él va a ser un gran ganadero.". 

-¿Se cree una persona a imitar? 

"Apenas sé leer y escribir solo pongo Pedro con un garabato, pues cuando la maestra me regañó por llegar tarde y atender una vaca pariendo, me disgusté tanto que no volví al aula. Mi existencia es tranquila, común, no tengo nada para asombrar. Si el ejemplo y el cariño de la gente me viene por trabajar, entonces le digo que es lo único que aprendí bien en la vida.". 

-¿Qué necesita un ganadero para rendir? 

"Comida y casa, pues si no tiene ambas cosas la familia se le entristece y la preocupación le invade. Un hombre albergado se siente resabioso y triste, y así no rinde. La atención a las personas, que no siempre se hace, es muy importante en este oficio tan duro.". 

-¿No siente nostalgias de la fama propiciada por su trabajo y la película inspirada en su vida? 

"No, saco suficiente leche, un litro por cada una, y demuestro que puede ser y querer lo que hago. Con las poquitas vacas de ahora soy eficiente, aun cuando falta el pienso. Mire, yo les siembro king-grass, heno y caña para mantenerlas gorditas. La fama de un hombre está en concebir correctamente las cosas. De todas maneras, le aclaro, no estuve muy de acuerdo con la película.". 

Y se aferra a la tabla-asiento de la casita de Irenaldo, en la finca, para descansar. Lisbet viene con un vaso de agua al tiempo: "¿Quiere que le diga una cosa del viejo? A veces está tan preocupado por el trabajo que de madrugada empieza a hablar de algún animal". 

-¿Y tú crees que él nunca va a pensar de verdad en la jubilación? 

"Mire, si a él le quitan esto y se va para el apartamento a cuidar perros y matas, se nos muere de tristeza.". 

CADA VACA CON SU NOMBRE 

Si una pregunta evade Pedro Cero por ciento es la de dar el nombre de las reses cuando ellas están ausentes. En el potrero la cosa cambia, pues las va presentando una a una al paso de Pilar, Mestiza, Villa Clara, Nochebuena, Jirafa, Chabela y hasta Guerrillera, "la más brava. Esta le pone los tarros encima a cualquiera. 

"Si antes las conocía a todas aunque fueran muchas y sabía con exactitud qué estaban haciendo, cómo no voy a decirle las que tengo paridas ahora: Doble Nueve, Mayelín, Paloma, Eneida, Mobila, Pura y Chispa”.

-¿A todas les pone nombres de mujeres? 

"Bueno, a casi todas, eso es según me vengan a la mente o me recuerden a alguien”.

No ha dejado de ser Pedro Cero por ciento. Ocurrente, vital, de precisa inteligencia guajira, diáfano y sencillo como su vida misma. 

RAÚL HERNÁNDEZ NOVÁS: LOS ENIGMAS DE UN VIAJE POR LAS AGUAS DE LA MUERTE

RAÚL HERNÁNDEZ NOVÁS: LOS ENIGMAS DE UN VIAJE POR LAS AGUAS DE LA MUERTE

DAINERYS MACHADO VENTO,
estudiante de quinto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Comienza a llover. Estoy en casa, encerrada en mi cuarto. Leo. El sonido de la lluvia me alegra, es lo único que hace soportable el calor de estos—casi 12— meses de verano. Desde hace algunos años las tardes de junio se desbordan de agua, en extraño contraste con las tardes secas de mayo. Las aguas del mes de las flores se han desplazado hacia otras fechas. ¿Habrá llovido el 12 de junio de 1993 mientras el poeta se decidía por fin a quitarse la vida? Los poemas que me llegan desde las páginas de sus libros me hacen pensar por un momento que se había suicidado lanzándose al mar para siempre. ¿Dónde habrá conseguido la pistola? Cuando sonó el disparo ¿estaría llorando?

“No medir a los autores por la edad que tenían cuando escribieron, o publicaron, tal libro o poema, sino por la vitalidad que arroje sobre ellos la lectura múltiple de diversas generaciones a través de los años” (1) es una de las clave propuestas cuando de análisis literarios se trata. Pero Raúl Hernández Novás (n. 1948) hace que me resista, al menos por estas líneas, a ese criterio: escribió muchos de los versos, que luego se convertirían en el poemario Enigma de las aguas, cuando contaba unos escasos 20 años (2) de edad, y en cada uno de los poemas del libro se halla el rastro de la muerte, convertida luego o para siempre, en uno de los motivos perpetuos de su creación literaria.

Este es el primer volumen de poemas que publicó Novás y los textos que recoge fueron escritos por su autor entre 1967 y 1971, aunque su publicación no tendría lugar hasta 1983, como uno de los reconocimientos al Premio de Poesía del Concurso 13 de Marzo que le había sido otorgado un año antes.

La muerte, la soledad, y la frustración envuelven las estrofas a través de las que se descubre al poeta a lo largo de todo este volumen, y caen sobre su obra como “Cayendo entre las manos, como el mapa raído del mar”. Sus ausencias van a dar en el justo lugar en el que, por decisión irrevocable de Dios, se expandieron las aguas, para separarse las unas de las otras y convertirse en ríos, mares y lágrimas. Ausencias que no se apartarán de su creación hasta que él mismo terminara con todas y con todo.

Raúl Hernández Novás integró la grande y pavorosa familia de los Van Gogh, Silva, Crane, Artaud, Virginia Wolf, Esenin, Mayakovski, Pavese, Violeta, Arguedas, Milián, Sylvia Plath, Celan y tantas y tantos más a quienes no se dejó otra alternativa que apagar su pena insoportable al precio de apagar la propia existencia. [...] malheridos sin remedio que lucharon con heroica rudeza hasta sucumbir [...]. (3)

Es por eso que descifrar los enigmas de estas aguas de Novás es como descifrar la fuerza de la lluvia, la existencia infinita del mar, reflejo del cielo ¿sin color?, sólo para descifrar el llanto de los hombres y sus necesidades, escudadas en las distintas formas del líquido vital. Entre estas páginas su poesía es sumamente triste, y la nostalgia que lleva prendido cada verso en su costado izquierdo, infunde no se qué extraño temor... ¿a la vida?

La tristeza de estos poemas radica fundamentalmente en que, aunque aparezcan niños, muchachas, lluvia, mar, el poeta los emplea siempre como símbolos de una búsqueda que emprende en un viaje sin rumbo. Ruta que se extiende por la existencia y que navega en un “barco ebrio”, en el que “Capitán es el viento”, el mismo viento que llevó su mano a posarse sobre una pistola.

Su muerte fue también un triste poema, aunque ella vendría a representar la materialización de la única vía posible para lograr su deseo, para determinar por fin su rumbo. No le será posible reencontrar el paraíso anhelado del vientre materno, por el que clama en sus versos y que muchos coinciden en hallar por vez primera en Muerte de un payaso, incluida también en Enigma de las aguas. Para alcanzar ese límite del retorno, al que no puede llegar como ser humano, sólo la muerte sería salida para que “el solitario hombre”, que sentía como “un payaso lo irrisorio de su papel”, dejara de ser movido por los hilos del ciego e “infinito azar” (4).

Su decisión final, anticipada en más de uno de sus poemas, encuentra sus más lógicas explicaciones en las necesidades que no pudo suplir y que fueron convertidas por el poeta en los principales motivos de su escritura, de los que existe evidencia ya desde Enigma: “Entonces, ¿a qué playa arribar, qué ancla guardar en el corazón/ si sobre los cimientos del mar la tarde se construye y se desploma/ cada día?” (5), se preguntaba ante la conciencia de esas necesidades que atormentaban desde temprano su personalidad.

Acaso murió sin la certeza de que el poeta seguiría respirando por sus versos, seguiría viviendo a través de “el metro, la cadencia, las palabras (...) esos vehículos concretos” (6) de su poesía. Este apego a una definición materialista de la creación poética influyó mucho en que sus primeros años como autor (1959-1963) los haya dedicado al entrenamiento formal del ritmo, la métrica y la construcción estrófica, que luego le permitirían un sinnúmero de creaciones regidas por una mezcla de tendencias literarias, que se convertiría en sello distintivo de su voz. Hoy es reconocido como uno de los mejores sonetista cubanos, para luego ser llamarlo principal exponente del neorigenismo. Ambos criterios son ciertos: su poesía se nutrió de todas las corrientes y géneros que atravesaron o coincidieron con su existencia.

Y a pesar de su evolución poética, o precisamente por la intensidad de esta, entre los conflictos de su obra toda, se encuentra latente la imposibilidad del poeta de encontrar su centro, tormento que consiguió frustrarlo; irónica contradicción para quien se reconoce —a pesar de sus pocas implicaciones políticas en un país netamente político—que “ha enriquecido, de manera sustancial, la lírica cubana de los últimos cuarenta años” (7).

“Quitarse la vida presupone el ejercicio de la voluntad, y la decisión que la mueve surge en el interior de la conciencia. Es el producto de la resolución de una inteligencia atormentada por los vaivenes de la frágil y precaria existencia humana” (8). Tal vez sea esa la causa real, justa y única, para que Novás se haya arrancado él mismo la vida: poner fin a los sufrimientos provocados por los anhelos del pasado como estado ideal, pero de un pasado tan real como etéreo, que se remonta al paraíso amniótico del vientre materno, porque desde la partida no conoció felicidad.

El hombre decidió marcharse, y como el poeta, más afortunado, ineludiblemente debía partir con él, determinó al menos no defraudarlo: "El 12 de junio de 1993 Raúl Hernández Novás puso fin a su vida con un tiro de revólver en la sien. Se conoce que el poeta traspasó una frontera que muy pocos rebasan: la primera vez que apretó el gatillo, el disparo no salió. [...] Pero el poeta insistió y se consumó su muerte." (9) 

Las gotas de lluvia parecen rayar el cristal de la ventana de mi cuarto. Atacan la puerta cerrada del balcón, en un frenesí incontrolable que suena como rabia. Por el piso, indetenibles, se apresuran a entrar chorros de agua, que llegaron hasta la lejana zapatera después de mojar un par de zapatos regados a mitad de todos los caminos. Los papeles, sobre la mesa cercana a la ventana, se empapan gracias a un pequeño resquicio que queda entre persianas, por el que parece colarse todo el aguacero de esta tarde. Dejo de leer por un minuto. Tiempo necesario para cubrir con un nylon todas esas revistas y tareas antes de que se fragmenten, ellas mismas, hechas lluvia. Se mojan también mis manos, pero no las seco para volver a estrechar el libro que leía: es la primera vez que me adentro en los versos de Raúl Hernández Novás, y, a penas concluido el primer poema, me doy cuenta de que esta lluvia que me pone nerviosa mientras me tortura, es también obra suya.

Aguas es el poema que inicia su Enigma, y en uno de los que intenta discurrir sobre el misterio de la creación: el líquido como fuente (“Y nacer fue entonces el comienzo del exilio”). En este poema el universo material del hombre lo incluye y a la vez lo desborda: “como si un cuerpo de antiguo actor penetrara en su cuerpo/ como si una mano lo empujara hacia adonde huyen siempre las fronteras/ del mar”. El hombre existe, pero no tiene control sobre su existencia, como no tiene control un niño sobre la mayoría de sus acciones.

El propio Novás asegura que es “de esa imposibilidad de configurar una adultez (de la que) derivan sus visiones autoparódicas del sujeto lírico como antihéroe” (10):

A la orilla del mar venía llorando, / ciego llorando un túmulo de espumas. /  No preguntes por qué este hombre frente al mar / está llorando lágrimas saladas / y sus ojos acarician como a un padre el vacío. / Ni por qué las miradas del mar lo atraen como a los niños / que sólo miran amor de espumas o futuras muertes.

Más de una vez representará al mar como umbral de un viaje, de un viaje que sabe necesario, pero al que se resiste, y que prefiere observar desde la orilla. Aguas (1970) implica el desenvolvimiento de una metafísica poética, de alcance cosmogónico, en el que el hombre hace perdurable su bienestar en el deseo de obtenerlo y no en alcanzarlo: Llévame de una vez, sumérjanme tus olas. / Por qué he de vivir arañando tu piel / si nunca he de dejar una huella en ti?

Es La orilla del mar, el segundo que recoge el volumen, un poema en apariencia optimista, pero plagado de un absoluto pesimismo en el que “cae ciudad disuelta en la lluvia”, “lluvia (que) muerde las manos de los niños”, “manos de niños” en las que se pierde la memoria del “tenaz abuelo”. El mar no puede venir a tapar las arrugas del tiempo, no hay marcha atrás, ni posibilidad de regreso porque “el mar/ se confunde con el cielo, las nubes lo ocultan/ un ejército celeste lo asalta, una ribera lo contiene”.

Los hombre de la ciudad están “frente al mar”, frente a la posibilidad de lograr los anhelos, pero no hay búsqueda más allá del deseo, los niños son los más atrevidos, por su ingenuidad, por su natural cercanía maternal, pero también fracasan. Poética de la metafísica mediante las que “También caen las manos, pero escalan/ otra vez el húmedo/ árbol (...) para luego caer, llorando, a igual distancia/ del fruto evadido”.

Novás dibuja la vida como un ciclo de pretensiones, de intentos pocas veces logrados: ¿qué es la orilla del mar sino un sitio al que el agua llega, pero se retira, imposibilitada de permanecer por la necesidad de retornar siempre a su lecho como único modo de seguir siendo lo que es?

Sus poemas, y en especial La orilla del mar, encuentran en la variada combinación métrica de las estrofas todo el ritmo que necesitan y muchas veces todo el que aguantan: por momentos su musicalidad es capaz de opacar la comprensión y se ha de emprender nuevamente la lectura.

Similar sensación provoca la abundancia de recursos tropológicos. La profusión de estos impide en cierta medida la connotación de sus poemas y provoca una interpretación fundamentalmente descriptiva en la que “la orilla del mar”, en Aguas por ejemplo, no es un umbral hacia otro momento de la vida del hombre, sino es simplemente una orilla del mar. Este símbolo de la orilla como mirador, como puerta hacia otras formas de su existencia es identificado también en otros poemas, tal vez de forma más clara:

Brilla, y el niño queda / inmóvil ante el mar / como si hubiese muerto / pues su desierto rostro / sólo vino a mirar desde la orilla. (Fragmento de Último segundo para Antoine Doinel)

Pero el agua, la luz, el aire, la tierra, son solo imágenes que contrapone o no Novás, para simbolizar la realidad que pretende expresar, casi siempre desde lo sentimental y afectivo. Si en otros versos el mar simboliza la fuente, el amnios anhelado, y la tierra la vida, la existencia incompleta, ¿tendría que sumergirse en el mar el que quisiera retornar al principio de su existencia?:

El mar reía. Y tú sobre su mano / como un juguete roto, mudo maldecías. / Quería regresar...Allí donde algo tuyo había quedado. / (Algo nuestro que siempre muere en los naufragios) (Fragmento de Aguas, IV)

Morir es el estado que más se parece a nacer; pero sólo en el punto máximo de deseo, definido por la metafísica, pues el ser posterior al nacimiento es diametralmente opuesto al no ser, después de la muerte, aunque ambos sean transiciones obligadas de la existencia. Uno y otro le serían negados a Novás: el ser porque lo vivió entre las aguas señalando solo el momento de la muerte; y el no ser porque Dios lo vedó para el que tomara su fin por mano propia.

En la dialéctica del uno y la subjetividad del otro creía Raúl Hernández Novás. Las alusiones más o menos indirectas a la religiosidad pasan en su obra por diferentes tratamientos, pero desde sus primeros poemas fundamentalmente católicos, sus referencias bíblicas como fuentes de leyendas y poesía, hasta su retorno a la religiosidad, reconoce a la Biblia como “libro inagotable” de su inspiración.

Es por eso que el motivo de las aguas en sus diferentes versiones, se desarrolla como toda una muestra simbólica de diferentes necesidades, y tal como en los diferentes pasajes bíblicos, el agua puede ser purificadora: “Viene un mar, para borrar las arrugas./ Viene un mar en las alas de sus aves”—fragmento de La orilla del mar— (“porque el Cordero, que está en medio del trono, será su pastor y los guiará a manantiales de agua de vida, y Dios secará toda lágrima de sus ojos.” (11), puede ser inicio y puede ser fin: “Mira, has sido rescatado del naufragio./ Tú, el único que pudo escuchar la risa del destino”  (“Después me dijo: “Ya está hecho. Yo soy el alfa y la omega, el principio y el fin. Al que tenga sed le daré a beber del manantial del agua de la vida sin que le cueste nada. (...) Pero en cuanto a los cobardes, los incrédulos, los odiosos, los asesinos (...) a ellos les tocará ir al lago de azufre ardiente, que es la segunda muerte.” (12).

A pesar de la poesía materialista declarada por Novás como su visión del género, en El herido de punta de ausencia, otro de los más nombrados poemas de Enigma de las aguas, aparece un motivo de la poesía pura que se reiterará a lo largo de toda su obra: la estatua.

Cartas a una estatua recinto del verano / una estatua que no envejece / una estatua luminosa y blanca como un fruto / que no guarda la oscura semilla de la muerte.

Esta visión refleja una vez más la preocupación del poeta por la muerte, a la que percibe como oscuridad, pero como semilla, es decir, como transición hacia otro estado, porque si es semilla, aunque sea oscura, un día retornará o ¿acaso es esa semilla la existencia, que solo perdura mientras no retorne y se convierta en la muerte?. En ese caso la muerte sería el fin real de la vida, único objetivo posible.

“¿Verdad que vendrás con el timón y el mástil y en el mástil/ la flor/ de aquel árbol que en tierra no pudo retoñar?”. En el mar está representada la posibilidad de cumplir con los anhelos: lo que en tierra no nació, es retoño en el mar, que además proporcionará “las olas que besan mi tumba”.

Capitán es el viento reproduce el ciclo de la vida desde la esencia de la creación: “Como el equilibrista que sabe que va a morir joven (...) Como el animal que nace, se reproduce y muere”, movidos por “los rostros del viento” transita cada cual su existencia, movido por “vientos” diferentes que los hacen asumir la vida también de diferentes formas. Por lo que mientras “Ellos (los otros) veían las imágenes del viento:/ la madre con el niño en los brazos,/ la pálida novia, la tierra arada por los lentos bueyes terrenos”. Novás solo “(...) veía puertas cerradas,/ paraíso negado y olor de lejana tierra”. Se adelanta a su destino como tiempo que le espera, y que vivirá, víctima de las mismas ausencias que lo atormentan:

Te vuelves, no encuentras a nadie, ¿te han dejado solo?, / ¿nadie sobre cubierta?, ¿conoces ese silencio? /... ¡Miradlo, miradlo atado al palo mayor del cielo!”.

Se dice que es la muerte de la madre del poeta en 1985 el golpe más duro de su vida, que lo hará incluso abandonar prácticamente la creación poética, aunque hasta ese momento la hubiese empleado como vehículo canalizador de sus preguntas y tormentos. Pero analizando, incluso superficialmente, algunas de las obras que conforman Enigma de las aguas, se hace indiscutible que los temores y necesidades de Novás, si bien se acentuaron con la pérdida de su madre, no se iniciaron con ese suceso.  

Es en Muerte de un payaso donde es posible hallar la primera muestra importante de su necesidad de integrarse al seno materno:

Madre era la oscuridad lo que deseaba / mi paso se hundía en la piel de la noche / y yo era feliz / No vale oscuridad sin mano de madre (...)”.

Su búsqueda —“Era la noche lo que deseaba y ya la tengo”— no se dirige hacia un hallazgo, sino hacia una pérdida: crecer es estar un paso más lejos, o años más lejos del amnios. Por eso rechaza todo posible cambio o novedad que lo aleje de su ideal. De ahí que maneje su nacimiento como exilio, como desprendimiento que no deseaba, y que los poemas de Enigma de las aguas, hablen de ese peregrinar sin rumbo por la vida, emprendido el largo viaje que es la existencia.

Esta necesidad, que no le es exclusiva, y que lo arroja una y otra vez sobre el tratamiento de lo materno, encuentra, en la historia de Novás, lo que podría llamarse una justificación física: nació con una enfermedad congénita llamada cardiopatía, que, tal como él reflexiona en algún momento, “significa que el corazón del niño no ha podido rebasar esa etapa fetal” (13). Esto viene a reforzar su imagen de poeta diferente, obsesionado por los límites del ser humano, a la vez que convierte su anhelo del paraíso amniótico en causa casi necesaria, por tener origen no en su mente, sino en su cuerpo.

y mi alma cogida en la zarza en tu alma y tus ojos agudos / como miradas de nardos o de estrellas / entre los jazmines y las locomotoras del mar / sonando a sueño a sueño sumergido y ansiando ver el mar / para morir o conducir un rebaño de insectos (...) (Fragmento de Barba azul y los siete enanos).       

Esencias diferentes del cuerpo humano alma y cuerpo, porque “(...) Dios el Señor formó al hombre de la tierra misma, y sopló en su nariz y le dio vida (...)”, y aunque persiste en la poética de Novás un acercamiento más desde lo psíquico a la naturaleza del hombre, fueron sus deficiencias corporales —su enfermedad cardiaca, su imposibilidad de tener sexo con una mujer— las que más marcaron su psiquis, en la que “sobresalían su timidez y la inadaptación social” (14), reflejadas en muchos de sus versos:

sobre la mesa el manjar de todos los dominios del corazón / recién abierto como tumba con murmullo de abejas / oh dulce paso reposado de bueyes con que se abren las esclusas / del cielo (Fragmento de Barba azul y los siete enanos).       

Y fíjese el lector que la obsesión del poeta estaba precisamente en la psiquis humana, retándonos a ignorar la sociedad, a pesar de su declarada ideología marxista.

¿Por qué podría decidirse un hombre al suicidio? Los tormentos que he tenido no han alcanzado para arrojarme sobre la posibilidad de tal determinación. Pero Novás no me resulta totalmente indescifrable, aunque su poesía se escurra a veces entre cualquier concentración y comprensión posibles. Sus versos son demasiado fuertes, y a veces siento que me asfixian tanto como el agua, o como el presente.    

Justo en 1959 traza Raúl Hernández Novás los primeros versos que lo convertirían en poeta. El triunfo reciente de la Revolución Cubana ocasionaba un cambio de paradigmas culturales muy fuerte, tan fuerte, que estos sobrepasarían los límites de la Isla, e influirían en los cánones de intensa y extrema liberación que viviría el mundo en las décadas de los años 60 y 70 del siglo XX, a la vez que el proceso cubano se convertía en ejemplo puro de casi todas las transiciones posibles.

Desde el punto de vista ideológico, los primeros poemas de Novás, los que escribió entre 1959 y 1963, “abordan temas tópicos, acaso por la influencia de su padre: además de algunos poemas de inspiración familiar, la mayoría recrean temas de la historia de Cuba, y, otros, sucesos políticos trascendentes de los primeros años de la Revolución Cubana” (15).

Se plantea que es sus primeras incursiones sobre estos temas hay un empleo retórico de los recursos expresivos, lo que provoca un alejamiento temático; situación que se invierte hacia poemas de mayor elaboración estilística como es el caso de Oda a Camilo Torres, recogido también en Enigma de las aguas. Este poema es el primero de los cuatro (16) que se considerarían luego entre los de mayor valor histórico y repercusión social. Y sólo cuatro porque la temática histórica contextualizada al presente, o al pasado, solo aparecería ocasionalmente en la obra de este creador.

Precisamente Enigma de las aguas marca un hito dentro de la poesía cubana de la Revolución, es decir, como contraste con el canon de poesía conversacional y/o prosaísta predominante durante la década de los años sesenta, setenta y ochenta. (...) su poesía se orientará desde un principio hacia un acendramiento imaginal y hacia una integración estilística de distintas tendencias expresivas. (17)  

Los rasgos distintivos de su poesía, y la poca implicación social, desde lo político, que tuvo esta pueden ser las principales razones para que se hallen pocos análisis de su obra desde el elemento histórico-contextual. Podríamos decir que sus versos recrean un mundo personal (el suyo o el de los sujetos líricos), aunque su suicidio se ha relacionado también con otras causas, confirmación de que no puede nadie salirse totalmente de su realidad, a pesar del abundante abstraccionismo que marcó el estilo de Novás.

Su período fundamental de escritura, desde 1967 y hasta 1985, convive con el cambio de paradigmas culturales que se trasladarán de un extremo a otro de la creación: naciente en un férreo realismo socialista, que se matiza críticamente hacia mediados de la década de 1970, para descender por lo general hacia el tratamiento de temáticas superficiales. Pero en todo ese tránsito se afianza el criterio de su singularidad pues, según Mercedes Santos Moray (18), la suya continúo siendo “una poesía inusitada en la Cuba de aquellos tiempos, muy diferente no solo a lo que se escribía, sino a cuanto se publicaba, elogiaba y ponderaba, se vendía como el canon”. Después de 1985 su escritura se hizo esporádica, la pérdida de su madre, Berta, golpeó la pluma del poeta para no darle ya más vida. “Aquellos aciagos primeros años del período especial, tan lacerantes y dolorosos para Raúl” (19) terminaron de afectar su personalidad, unido a una enfermedad en la que se sumió su padre, y que se erigieron como los vientos que rigieron al fin su viaje por el mar, motivo reiterado de Enigma de la aguas, y de toda su poética posterior.

Era suicida, con tratamiento psiquiátrico, tratamiento que no logró que venciese sus temores y necesidades. Se dice que al morir su expresividad había alcanzado plena madurez, ¿recurso metafísico empleado por el poeta para hacer perdurar una madurez que logró en oposición a la de la adultez no deseada?

El trascendentalismo poético con que asimiló el tono coloquial, bajo los influjos del origenismo lezamiano, dieron vida al poeta solo en una búsqueda constante de la realidad más allá de las apariencias, y la realidad de los hombre la encontró en la espiritualidad de cada cual representada acaso en conflictos, mas no en anécdotas. Tal vez es por eso que se centra fundamentalmente en el espiritualismo del hombre, como única realidad incapaz de ser ocultada. 

“Por más que utilice el coloquialismo, el prosaísmo, las locuciones y salidas de tono, su lenguaje nunca aspira a confundirse con el habla, sino que subraya siempre, sin discriminación de tradicionales elementos retóricos, su carácter eminentemente literario, de lenguaje no común” (20), dice Novás sobre Vallejo y lo dice sobre su propia obra.

Esta asimilación de nuevas formas es asumida por el poeta desde Enigma de las aguas, en 1967, y no llegará a evidenciarse en la literatura cubana hasta llegada la década del 80. La  poesía de su primer libro será reflejo de distintas tendencias expresivas, “nada frecuentes dentro del predominante y a menudo árido terreno expresivo del coloquialismo”, lo que demostrará su angustiosa capacidad de ser una voz lírica inconfundible.

Gracias a sus más terribles obsesiones, escribió sus más desgarradores versos. Si su obra sobrevivió fue precisamente porque no se sumergió en las corrientes de los realismos efímeros de los primeros años de la Revolución, y navegó siempre en su propio barco de versos, aunque fuese por la aguas de una muerte que se anunciaba desde sus primeros poemas.  

Notas:

(1) Curbelo, Jesús David: ¿Y dónde está Rimbaud? Disponible en: http://www.cubaliteraria.cu Consultado: 30 de mayo de 2008.   
(2) La mayoría de los comentarios sobre Enigma de las aguas, reflejan su fecha de creación entre los años 1967 y 1971, pero en la nota sobre ese libro preparada por Jorge Luis Arcos se detallan las fechas de elaboración de esos poemas, y la más temprana es la del 25 de octubre de 1968, cuando escribe “Entonces será el llanto y el crujir de dientes”. Arcos, J.L.: Complación, introducción y notas de: Hernández Novás, R.: Poesía. Fondo Editorial Casa de las Américas, La Habana, 2007. P. 40.
(3) Fernández Retamar, R.: Raúl en su Cuba y en su noche, citado por Arcos, J.L.: ob. citada. P. 30.
(4) Alusión a las últimas estrofas del poemas Aguas, primero de Enigmas de las aguas.
(5) Aguas IV, en Enigma de las aguas, ed. Citada, p. 45.
(6) El propio Hernández Novás niega la poesía “pura”, influenciado “en gran parte a mis maestros Mirta Aguirre y Guillermo Rodríguez Rivera”. Marqués Ravelo, B.: No soy un poeta hermético. Entrevista a Raúl Hernández Novás, citada por Arcos, J.L en el prólogo a la Poesía de Novás. Ed. Citada., p. 12. 
(7)Nota de contraportada de su Poesía, ídem.
(8) Grillo, Rafael: Ensayo El Caso Camus Y Los Genes Suicidas, Disponible en: http://www.proyectoesquife.cu. Consultado: 30 de mayo de 2008.
(9) Arcos, J.L: Prólogo a la compilación Amnios, citado por Beatrice en Capitán desde un mástil. Disponible en http://www.lajiribila.cu. Consultado: 30 de mayo de 2008.
(10) En una de las cartas que el poeta escribe a Arcos, p. 25 del prólogo de Poesía, ídem.
(11) Ap. 7:17.
(12) Ap. 21:6.
(13) Carta de Raúl Hernández Novás a Arcos, citada en La poesía de Raúl Hernández Novás, prólogo a la antología de su poesía completa, citado anteriormente en estas páginas. P. 31.
(14) Informe de orientación profesional fechado el 4 de septiembre de 1967, y a la que Arcos, en el prólogo citado, alude como referencia a sus rasgos personales.
(15) Arcos, J.L.: La poesía de Raúl Hernández Novás. Prólogo a Poesía, ídem, p. 9.
(16) Los ríos de la mañana, Sobre el nido del cuco y El sol en la nieve, completan la lista.
(17) Arcos, J.L: ídem, p.10.
(18) Para la referencia consultar Bibliografía.
(19) Santos Moray, ídem.
(20) Raúl Hernández Novás: Vida de un poeta, ensayo sobre César Vallejo que dice mucho de la poesía del propio Novás, a partir del tratamiento que hace este de los cambios y evoluciones de la poética de vanguardia. Citado por Arcos en el prólogo a la Poesía  de Novás, ídem, Pp.12-13.

BIBLIOGRAFÍA

Arcos, J.L.: La poesía de Raúl Hernández Novás. Prólogo de Poesía de Raúl Hernández Novás. Fondo Editorial Casa de Las Américas, La Habana, 2007. Pp. 7-35.
Beatrice: Capitán desde un mástil. Disponible en: http://www.lajiribilla.cu
Curbelo, Jesús David: ¿Y dónde está Rimbaud?. Disponible en: http://www.cubaliteraria.cu Consultado: 30 de mayo de 2008.
Grillo, Rafael: Ensayo El Caso Camus Y Los Genes Suicidas, Disponible en: http://www.proyectoesquife.cu. Consultado: 30 de mayo de 2008.
Hernández Novás, R.: Enigma de las aguas (1967-1971), En Poesía de Raúl Hernández Novás. Fondo Editorial Casa de Las Américas, La Habana, 2007. Pp. 39-123.
Padrón, J.N.: Raúl Hernández Novás: Como el agua en el agua. Disponible en: www.caimanbarbudo.cu Consultado: 30 de mayo de 2008.  
Santos Moray, M.: Embajador en el horizonte: Raúl Hernández Novás. Disponible en: http://www.cubaliteraria.cu. Consultado: 11 de junio de 2008.
_____________: La Biblia de Estudio. Sociedades Bíblicas Unidas, Brasil 1997.

 

«ESTE LUGAR ES MI VIDA»

«ESTE LUGAR ES MI VIDA»

Omelio Caballero Pérez lleva más de 43 años en la Universidad de La Habana. Actualmente dirige el Departamento Docente Metodológico (DDM) de la casa de altos estudios.

DALIA GONZÁLEZ DELGADO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Universidad de La Habana llega a sus 280 años. Son muchos los hombres y mujeres que han vivido para servirle, a veces, de manera casi anónima.

Tal es el caso de Omelio Rodolfo Caballero Pérez. Desde que se graduó de Licenciado en Ciencias Biológicas en 1969 ha dedicado toda su energía a fortalecer esta institución, que ya le debe tanto.

«He trabajado de forma continua durante 43 años en la Universidad de La Habana, primero en la Escuela de Biología, después en la Facultad de Biología y ahora en la Dirección Docente Metodológica», explica.

Muchos son los reconocimientos obtenidos por este profesor. Entre ellos,  el Diploma de Trabajador Internacionalista, la Medalla Rafael María de Mendive, la Medalla por la Educación Cubana, el Sello 270 Aniversario de la Universidad de La Habana, y más recientemente, en diciembre de 2007, la Orden Frank País de segundo grado. Confiesa con orgullo que «he echado mi vida en la Universidad».

-¿Cuál es su trabajo al frente de la Dirección Docente Metodológica (DDM)?

La principal función de la DDM es velar por la calidad de la formación de los profesionales, o sea, todos los estudiantes que están en pregrado. Para ello, nos encargamos en primer lugar del diseño y perfeccionamiento de los planes de estudio. Además, proyectamos todas las actividades del curso, desde le fecha de inicio hasta la planificación docente.

También nos ocupamos de algo importantísimo: el proceso de encuestas de satisfacción de los estudiantes. Además, aquí se discuten y aprueban los planes bibliográficos, luego de ser elaborados por las comisiones de carreras.

Otro aspecto que también atendemos y cuesta bastante trabajo es la ubicación del graduado. Nosotros seguimos el proceso de evaluación integral de los estudiantes, desde primer año a quinto. Damos las explicaciones previas en cuarto año sobre el servicio social. Al final, interactuamos con la asamblea de ubicación en cada facultad y repartimos las boletas.

Un elemento importantísimo tiene que ver con la práctica laboral. Atendemos también el movimiento de alumnos ayudantes, en estrecha coordinación por supuesto con todas las facultades. Lo que hacemos en este caso es dar orientaciones metodológicas y revisar el trabajo de las áreas.

Por supuesto, no solo nos preocupamos por las cuestiones académicas, sino también por los valores del estudiante y su formación política e ideológica. Esa es nuestra principal tarea, la más importante de todas.

-Usted me decía que la DDM se encarga de diseñar y perfeccionar los planes de estudio. ¿En qué consiste el Plan D?

Es un plan de estudios que recoge las experiencias del anterior, el  Plan C perfeccionado. Introduce un grupo de conceptos para incrementar la participación del estudiante en su propio proceso formativo.

Visto en la práctica, se disminuirán en alguna medida las horas en el aula. Por ejemplo, hay carreras que tienen más de 30 horas semanales en primer año, y se reducirán a 26. A medida que el alumno pase de año, la carga docente semanal bajará aún más.

Así, los estudiantes tendrán más tiempo para autoprepararse. Esto pretende buscar una mayor efectividad en los contenidos, evitar repeticiones innecesarias, y lograr más relación entre las distintas asignaturas de una disciplina.

Claro, para permitir a los alumnos un mayor trabajo independiente nos faltan recursos materiales, como laboratorios con computadoras para acceder a Internet, pero la aspiración es esa.

Con este plan habrá carreras que se podrán cursar en cuatro años en vez de cinco. Además, se reducen considerablemente los exámenes finales. En los planes actuales a veces hay hasta cinco o seis pruebas finales en un semestre. Ahora solo serán dos o tres. Será  un reto para los profesores aprender a evaluar sistemáticamente durante todo el curso, solo por el trabajo independiente.

-Son ideas renovadoras… 

Sí, y lo más novedoso del plan es su estructura. Tiene un grupo de materias que forman el currículum base: todas las que obligatoriamente lleva la carrera, aunque se estudie en cualquier zona del país, o en la municipalización. Este representa alrededor del 70 o el 80 por ciento del espacio.

Hay otro fondo de tiempo, menor, que se llama currículum propio. Son las asignaturas orientadas según las necesidades de la región donde se estudie la carrera. Esto le da la libertad a cada universidad de poner materias de interés del territorio.

Por último, queda un tiempo pequeño donde estarían las asignaturas optativas y electivas. Las optativas se distribuyen a lo largo de la carrera y el estudiante selecciona según sus intereses. Esas materias van a calzar determinados contenidos que no se incluyen ni en el currículum propio ni en el base, pero también son importantes para el profesional.

Mientras, las electivas se escogen libremente. El estudiante puede cursar una asignatura de otra facultad si lo desea. Esto nos costará más trabajo por el problema de los horarios, ya que todavía nosotros tenemos la asistencia obligatoria a clases. No sé si lo lograremos en la práctica, pero en términos teóricos es así.

-¿Cuándo comenzará a aplicarse este plan?

Ya tenemos 11 carreras en la Universidad de La Habana que comenzaron a aplicar el Plan D: Contabilidad y Finanzas, Química, Física, Bioquímica, Microbiología, Biología, Matemática, Ingeniería Física; y dos carreras nuevas que iniciarán el próximo año: Lengua Española para no Hispanohablantes y Preservación y Gestión del Patrimonio Histórico-Cultural. 

En el caso de Contabilidad y Finanzas, también se está aplicando este plan en las sedes municipales. 

-A propósito, ¿qué opinión le merece el proceso de universalización de la enseñanza?

Ofrecerle a todos la posibilidad de acceder a los estudios superiores, es el desarrollo máximo de nuestro proceso educacional.

Esta idea se manejaba desde antes del triunfo revolucionario. Muchos luchadores sociales pensaron en abrir la Universidad para pintarla de blanco, mulato, negro, mestizo. Mella lo planteó en su momento, y también el Che. Pero esto solo se logró a partir del Primero de Enero de 1959.

Yo puedo decirte que la universalización se concibió desde los primeros meses de la Revolución. Ya en años 60 del siglo pasado Fidel hablaba del tema. Estaba convencido de que el único camino para lograr el verdadero desarrollo del país era el acceso de todos a la educación superior. Y lo logramos; hoy en día hay una sede universitaria en cada municipio.

Este proceso es un reto. Para obtener el éxito y la calidad que nosotros queremos de la universalización, todavía debemos consolidar muchos aspectos. No se pueden negar las dificultades materiales en muchas Sedes Universitarias Municipales (SUM) en cuanto a la matrícula, la falta de aulas o de lugares donde guardar toda la documentación. Pero eso se va a resolver a corto o mediano plazo.

El reto mayor está en nosotros mismos. Esas personas no van a clases todos los días y reciben la información de una manera muy condensada. Nuestra tarea es, entonces, introducir nuevos métodos para formar en las SUM a profesionales de igual calidad a los del curso regular diurno.

Es muy estimulante haber podido graduar el curso pasado a los primeros por la vía de la municipalización, y son más de 400 graduados. Casi todos hicieron trabajos de diploma y muchos de estos de tremendísima calidad. Es una muestra de que sí se puede. Las limitaciones  son más subjetivas que materiales. Claro, si dentro de algunos años tenemos las SUM con todas las condiciones garantizadas, será mucho mejor.

Lo bueno de estudiar en el municipio es que estás vinculado directamente a la problemática del territorio. Ahí es donde está el secreto: esas personas estudian y trabajan con los problemas de su localidad.

-Además del proceso de universalización, ¿qué diferencia la Universidad actual de la que usted conoció como estudiante?

Esa es una pregunta importante y difícil de contestar, porque yo llevo más de 43 años en la Universidad.

Lo primero que he experimentado es el desarrollo constante y sistemático de la formación de las nuevas generaciones. Los estudiantes que ingresamos aquí al principio de la Revolución éramos inexpertos en  muchos sentidos, y fue la propia Universidad quien nos enseñó. Hoy en día los jóvenes son más maduros y saben lo que quieren. Están interesados en ser buenos profesionales para servir y ayudar a la sociedad. Los estudiantes se están formando con más integridad.

Yo creo que ese es el principal cambio. No se puede quizás medir con una escala de valores, pero se detecta. Por ejemplo, en nuestra época hablábamos a los profesores con mucho respeto; ahora la comunicación es más directa y el estudiante puede acercarse al profesor e incluso al Rector, sin ningún problema.

El desarrollo de la educación superior cubana ha transitado por muchas etapas. Hemos estructurado la enseñanza de una manera adecuada para organizar las licenciaturas más necesarias en el país. Yo fui, y es un orgullo decirlo, del grupo que inauguró las prácticas laborales. Cuando ingresé en la Universidad eso no existía aún. Hoy en día es un proceso normal que se ha perfeccionado durante todos estos años.

Tenemos una Universidad de más de 280 años donde hay mucha experiencia acumulada, y mucho valor revolucionario y humano. Nuestra educación superior está perfeccionándose todavía, claro, pero en un nivel bastante alto. Hay limitantes económicas que debemos mejorar, pero es un eslabón superior abrirle las puertas a todo el que quiera y pueda estudiar.

-En el plano más personal, ¿qué significa para usted la Universidad de La Habana?

Mi apreciación del mundo y de la verdadera esencia de la Revolución la adquirí aquí con mis profesores, en quienes vi un ejemplo. Yo venía de una familia obrera donde no había mucho desarrollo político, ni yo lo tenía.

Aprendí Marxismo, me vinculé con la realidad de Cuba: los trabajos voluntarios, las distintas tareas, la Milicia. Desde entonces lo único que he hecho ha sido trabajar para la Universidad. Por eso, además de mi familia, este lugar es todo, mi vida completa.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.