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Isla al Sur

¡¡GOOOOL!!

¡¡GOOOOL!!

Comentarista deportivo del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, Reinier González es un hombre que goza del respeto de la audiencia.

DARÍO ALEJANDRO PAULINO ESCOBAR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Y comienzan los cuarenta y cinco minutos de la verdad”, narra Reinier González, comentarista deportivo del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, en el segundo tiempo de un partido de fútbol, aunque esta vez fueron casi dos horas de preguntas y respuestas entre el grupo de primer año de la carrera de Periodismo  y el carismático periodista. En este intercambio hubo de todo, crítica, chistes y, ante todo, un gran interés por los temas  deportivos que inquietan al público cubano. Una de las vertientes de la entrevista más explotada fue la del fútbol nacional, donde el especialista expresó sus opiniones acerca de las estrategias a seguir para el ascenso del nivel del balompié nacional.       

-¿A qué factor usted asocia el creciente interés del público cubano hacia el fútbol?

No creo que sea únicamente el público cubano, es un fenómeno general, no solo en países como Cuba que es netamente beisbolero, en República Dominicana se ve muchísimo fútbol, en Nicaragua se ha acercado a los niveles del béisbol que es también el deporte nacional, en Puerto Rico existe una liga en este momento, en Venezuela hemos visto cómo ha ido ganado espacio y ya se codea con el béisbol. Es un fenómeno global lo que estamos viviendo. Además, las cadenas de televisión ofrecen fútbol veinticuatro horas al día y la gente inconscientemente va familiarizándose con  ese deporte.

-En un país que salvaguarda tanto su identidad -y su identidad se vincula con otro deporte-, y en un mundo donde el fútbol está guiado por las transnacionales, ¿respaldar al fútbol no sería defender otra cultura?

No lo veo así, el deporte es universal y como bien se ha planteado  el fútbol es la máxima expresión del deporte en este momento. Además, se arraigó en Cuba antes que el béisbol, comenzó en 1911 y a finales de la década del 20 siglo pasado e inicios de la del 30 se veía más fútbol en Cuba que béisbol, después fue que vino el despunte de la pelota en nuestro país y entonces desplazó al fútbol, pero aquí con la cantidad de inmigrantes españoles que había por aquella época, se jugaba más fútbol que béisbol, que se consolidó con la celebración de los campeonatos mundiales amateurs a partir del año 39.

-¿Cómo surge el programa Gol? ¿Se siente satisfecho con la realización de ese espacio?

El programa Gol surge a partir de la celebración de la Copa del Mundo de 1998, incluso antes del inicio de la Copa, en un programa que se llamaba “32 en 32”, debido a que fue la  primera vez que jugaban 32 países en 32 días de competencia.

Después de ese mundial surgió la idea de tener un programa por la noche, porque todavía no había empezado la Serie Nacional. Sergio Ortega y yo comenzamos haciendo el programa por la noche, tenía bastante tiempo, y después hemos seguido en diferentes horarios, sábado, domingo y otros. Estoy satisfecho con el equipo de trabajo, pero no con el tiempo que tengo para hacer el programa ni para poner los materiales. Creo que dos horas serían ideales, me dieron 15 minutos más, sin embargo, seguimos teniendo deudas con el público y los materiales que presentamos. 

-Cuando usted narra un partido en vivo televisado, ¿cómo sabe el nombre de todos los jugadores sobre el terreno?

Sencillo, yo no me sé el número de los jugadores ni mucho menos, aunque ya después que narras el segundo o tercer partido, por las características físicas, y si lo conoces de mucho tiempo, identificas a la persona. Es por las posiciones que tiene cada uno, en Cuba es mucho más difícil si no estás en el campo, pero dentro del fútbol internacional casi siempre sabes que si hacen un pase al extremo derecho ahí siempre va aparecer quien juega por el extremo derecho.

-¿Para usted cuál es futbolista cubano e internacional más completo en estos momentos?

En Cuba me gusta mucho Jaime Colomé porque me parece que es el motor del equipo, más allá de que Reinier Alcántara sea el goleador en estos momentos. Creo que Colomé es el más completo de los que juegan en Cuba.  En el mundo, a pesar de lo mal que se encuentra en estos momentos, Ronaldinho sigue siendo la máxima expresión futbolística.

-¿Cuál es su club de fútbol preferido?

Te voy a decir, yo soy un sufrido, mi club preferido es el Valencia que este año no llega a nada, está atravesando sus peores momentos en diez años y el país que más me gusta ver jugar es Inglaterra, si quieres después te explico…
 
-Me gustaría ahora…

Yo empecé a ver este deporte a finales de 1979 y principio de los ochenta cuando tenía ocho o nueve añitos. Mi casa la construyeron entre un cubano y un argentino y este último me hablaba mucho de fútbol y de Maradona. También me prestaba unos folleticos donde decía que los ingleses fueron los que lo inventaron y ahí comenzó mi afición por el fútbol inglés. Le voy al Valencia porque en aquel momento la gran figura del fútbol mundial era Kempes y el Valencia había ganado la Copa.
 
-¿De dónde viene la clásica frase: “… saca eso de ahí, que el que juega con candela se quema…”?

Mira, chico, yo no preparo frases, eso salió de ahí y ya, pasó como el “…ruge león…”  de Industriales. El técnico de audio, muy amigo mío, me dijo: Déjala, que me gustó, y la dejé, pero eso sale cuando se está narrando y si la preparas no te queda bien.
 
-¿Cuál usted cree que son los aspectos fundamentales a tener en cuenta para que el fútbol cubano suba su nivel?

Los principales son, primero, los terrenos, no se puede exigir a un futbolista que mejore técnicamente cuando el terreno en el que entrena parece que le pasaron un arado por encima; y segundo, abrirnos al mundo futbolísticamente, no se puede esperar que jugando todo el tiempo solo entre cubanos lleguemos al Mundial. Esto sin contar las faltas de materiales de entrenamiento.  Con las características que tenemos actualmente no vamos a ningún lugar. Ahora, si el año que viene algún cubano juega en el exterior, entonces estaremos en excelentes condiciones para un Mundial, porque si Jamaica lo logró, que jamás nos ganaron y lo hicieron desde que empezaron a tener futbolistas en Escocia e Inglaterra y también lo alcanzó Trinidad y Tobago con las mismas características, es imposible que nosotros, que tenemos un sistema deportivo superior, no lo hagamos.

-¿Con cuál palabra definiría usted las perspectivas del fútbol cubano?

Futuro.          

PRESENTAN NUEVO SIGNO AMBIENTALISTA CUBANO

PRESENTAN NUEVO SIGNO AMBIENTALISTA CUBANO

LUIS ALEJANDRO ALFONSO PEÑATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Etiqueta Ambiental de la República de Cuba fue presentada en el contexto del Taller Nacional del Instituto Nacional de Investigaciones de Normalización (ININ), realizado en la Sala de Convenciones Baire del Capitolio de La Habana.

El sello es una marca de conformidad que garantiza la certificación de los productos que cumplan con las normas cubanas, y en su ausencia, tienen que estar avaladas por criterios relacionados con la protección del medio ambiente.

Cualquier persona natural o jurídica que justifique su condición de representante legal de la empresa que fabrica el producto o presta el servicio, tiene el derecho de solicitar la Etiqueta. Se excluyen los medicamentos y alimentos, los cuales disponen de otros sistemas de certificación que aseguran sus cualidades, según normas internacionales.

La obtención de la marca cubana otorga al producto un lugar de preferencia en el mercado y propicia la adquisición de una imagen ambientalista para la empresa que ofrece y estimula el uso y desarrollo de tecnologías limpias.

La licenciada Caridad González Maldonado, profesora del Instituto Nacional de Diseño, fue la creadora de la Etiqueta Ambiental de la República de Cuba, en la cual se visualiza un mapa mundo y su relación con elementos lineales, recogidos en una mano en la que resaltan los colores azul y verde, identificadores en el tema del medio ambiente.

IDA GUTSZTAT, UNA HISTORIA

IDA GUTSZTAT, UNA HISTORIA

“En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas. Para dormir unos, debían levantarse los otros. La comida era escasa y, según historias de mi madre, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana”, es el testimonio de esta profesora de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

SUSEL CRUZ PÁEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ida Gutsztat Gutsztat devela un secreto. Esta cubana, aparentemente común, es una gran profesional,  pero también es la última descendiente en Cuba del holocausto judío en Europa. Volveremos al tema más adelante.

Con sus 59 años es Ida una abnegada profesora que le ha regalado a la Universidad cubana 30 años de profesión. El ser parte, junto a un grupo de profesores de una brigada que partió a Angola en la década de los 80 del pasado siglo para voluntariamente impartir clases de Informática, es uno de los tantos méritos que posee la Gutsztat como profesional de la educación.

Como si hablara consigo misma, me dijo: “Nunca creí que me gustaría dar clases, eso lo descubrí con el paso del tiempo.”

Desde sus inicios en la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana comenzó impartiendo la asignatura de Computación; hoy, transcurridas tres décadas de profesión, se ha convertido en la profesora más integral de la Sede Universitaria Municipal de Playa.

“La Universidad en su aniversario 280 se yergue con un caudal de sueños cumplidos, han transcurrido muchas etapas diferentes, el período especial golpeó de manera brutal a la Educación Superior, la casi destrucción de edificios y de los laboratorios, principalmente de Química y Física, afectó mucho la calidad de la docencia,  pero esto no ha impedido que hoy la Universidad resurja con los nuevos proyectos de la Revolución”, dijo refiriéndose a la casa de altos estudios.

“Las Sedes Universitarias Municipales  permiten que todo aquel que desee estudiar lo haga, pero me duele muchísimo ver cómo algunos jóvenes desaprovechan el tiempo, sin percatarse que el Estado invierte considerables recursos al brindarles esta posibilidad.”

Una entereza pedagógica sin par reflejan sus comentarios, pero más allá de ello, la también madre y abuela devela una conmovedora historia.

“Resulta muy difícil para mí referirme a este tema, hablo muy poco de él,” comenta y su mirada se pierde en el horizonte. Logra, incluso, hacerme suponer que aquí acabará la entrevista. Mas, luego de un suspiro, pone fin al silencio.

“Soy  cubana, pero por mis venas corre sangre polaca, nunca conocí, ni siquiera en fotos, a la familia de mi madre y de la de mi padre solo recuerdo vanamente el rostro de mi abuelo, es muy doloroso saber que una guerra de inconscientes puede ser capaz de  arrancarte tu pasado y de  desgarrarte el presente.

“Mis padres fueron sobrevivientes del holocausto nazi, llegaron a Cuba luego de terminada la guerra; yo nací a los 25 días de estar ellos en la Isla.”

Ida recuerda que ninguno de sus padres hablaba mucho del pasado porque tal vez la tristeza les impedía rememorar los terribles momentos.

“Nunca voy a olvidar las lágrimas de mi padre cuando veía una película de la guerra contra los judíos, era como si volviera a vivir aquella pesadilla.

“Él fue sobreviviente de las dos guerras mundiales, desde muy joven fue perseguido por judío y, además, por ser presidente de una  célula del Partido Comunista de Polonia.”

Ida asegura que durante la segunda beligerancia su padre resultó prisionero y llevado al campo de concentración más cruel de Polonia, Auschwitz, situado a uno 60 kilómetros, al oeste de Cracovia.

“Al entrar los judíos al campo de concentración los nazis hacían una despiadada selección, los ancianos, niños, discapacitados, eran considerados inútiles por lo que eran enviados al crematorio. Mi padre era joven y fuerte, fue esa la causa por la que no lo asesinaron”, dijo con voz entrecortada.

-¿Cómo logró salir de Auschwitz?

Por suerte, papá estuvo poco tiempo en el lugar, aunque no puedo dejar pasar por alto el decir que bastaron solo unas cuantas semanas para que él no pudiera olvidar jamás ese horrendo pasaje de su vida. Los nazis decidieron mudar a un grupo de hombres, entre ellos mi padre, a otro campo de concentración para llevarlos a trabajar; el trayecto se realizó en vagones, cuando el tren hizo una parada, un grupo logró escapar, muchos murieron, pero él logró sobrevivir.

-¿Dónde se encontraba su madre?

En esa fecha mi mamá estaba en el guetto de Varsovia, fue muy terrible para ella, mi hermana era solo una bebé, y este solía ser uno de los cercos más renombrados porque sus condiciones eran pésimas. Allí se concentraban a los judíos, sin ninguna consideración. En un cuarto extremadamente pequeño vivían cinco personas; para dormir unos, debían levantarse los otros. Según historias de mi madre, la comida era escasa, en ocasiones tuvo hasta que robar un pedazo de pan para dar de comer a mi hermana.

No fue hasta 1945 que sus padres lograron, después de varios años de separación, reunirse nuevamente, “con la terminación de la guerra, mi abuelo paterno, que se encontraba en Estados Unidos, los invitó a vivir con él, pero no pudieron entrar al país por el hecho de ser exiliados de guerra. Mi mamá estaba a punto de dar a luz, mi padre se sentía cansado, el campo de concentración lo había vuelto un hombre enfermo -puedo asegurar que nunca se recuperó del todo- por lo que decidieron venir a Cuba lo antes posible.

-Lleva usted solo el apellido de su padre, ¿por qué?

En Polonia es una tradición que al unirse en matrimonio dos personas la mujer tome el primer apellido del esposo. Como nací en tierras cubanas fue obligatorio inscribirme con los dos apellidos de mi padre.

Las personas que han escuchado mi historia a menudo me dicen que soy todo un enigma, puesto que hasta en mi nombre hay oculto un  inusual pasado. 

-¿Cuán difícil fue para sus padres adaptarse a la Isla?

Al llegar a Cuba mi papá venía casi sin dinero, con la ayuda de mi abuelo logró abrir una pequeña imprenta, él tenía experiencia porque en Polonia había sido impresor. Mi mamá, como me tenía a mí con pocos meses de nacida y a mi hermana de seis años, no podía trabajar y de ese modo intentaron llevar una vida lo más normal posible, aprendieron el español, nunca llegaron a dominarlo a la perfección, pero les sirvió para integrarse a la sociedad cubana.

-¿Creció usted bajo los principios judíos?

Sí, incluso pertenezco a la Sociedad Hebrea de Cuba, desde pequeña mis padres me inculcaron los preceptos de la religión, las tradiciones nunca se perdieron en la casa, mamá siempre cocinó comida típica judía, al punto de que nunca aprendió a hacer un potaje.

-Formó parte usted del primer grupo de cubanos que realizó la llamada Marcha por la Vida. ¿Podría decir en qué consiste ese recorrido?

La Marcha por la Vida es un viaje que se efectúa cada dos años, y lleva ese nombre porque hace el recorrido que realizaban en la Marcha por la muerte los judíos, quienes eran llevados desde Auschwitz 1 a Auschwitz 2 para asesinarlos en los crematorios o para llevarlos a los trabajos forzados; nosotros hicimos el mismo recorrido y visitamos los diferentes campos de concentración.

-¿Qué significó ese viaje de reencuentro con sus raíces?

Para mí significó muchísimo. El viaje resultó ser  muy impresionante y doloroso porque fue en ese momento que supe verdaderamente lo que sufrieron mis padres. Lugares como la Fosa de la muerte, donde eran asesinados niños, mujeres y ancianos eran la muestra fehaciente de la locura de hombres cuyo único objetivo era acabar con la humanidad; incluso, conocí a uno de los pocos sobrevivientes que quedan del holocausto nazi,  quien fuera víctima, además, de los terribles experimentos que se realizaban con seres humanos.

Pero por otra parte me sentí identificada con muchos sitios que visité porque sentí que estaba en la tierra de mi familia. Fui al guetto de Varsovia, al Museo del Holocausto y también con motivo del aniversario de la fundación del Estado,  estuve en Israel, la cuna de los judíos.

-¿Tiene algún sueño hecho realidad?

En estos últimos años he logrado realizar dos sueños importantes. Nunca pensé poder ir a Polonia, para mí fue una experiencia inolvidable e irrepetible, y el otro fue cuando este 2007 vinieron a Cuba dos primos paternos a quienes conocí por pura casualidad. Ellos supieron de mi existencia y vinieron a verme. Imagínate, yo nunca supe de abuelos, ni de tíos, ni de primos. El encuentro tuvo una carga emotiva muy fuerte.

-Fuertes lazos la unen a dos tierras, ¿qué lugar ocupa Cuba en su corazón?

Cuba es mi patria, mi país, es la tierra que me vio nacer a mí y a mis hijas. Ella es mía y eso nunca lo he dudado. A pesar de los otros vínculos me siento muy cubana. Incluso soy militante del Partido Comunista y mis convicciones son las mismas que la de cualquier otro revolucionario. Ya ves, trato de llevarlo todo, sin descuidar nada.

Todos tenemos una historia, un secreto. Ida guarda el del valor, la voluntad y deseos de seguir adelante de sus padres, quienes fueron solo el reflejo de tantos hombres y mujeres inocentes que sufrieron los avatares de la guerra más injusta y atroz en toda la historia de la humanidad.

“Lamentablemente el mundo se encuentra en un momento crítico, las guerras y los conflictos son cada vez mayores, por lo cual creo que escuchar mi historia es un modo de crear una conciencia para que todo el que la escuche comprenda que no puede volver a ocurrir algo semejante en la historia de la humanidad”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivos centrales:

-Resaltar la labor de ella como profesora de una Sede Universitaria Municipal.
-Dar a conocer la historia de los padres de la profesora Ida Gutsztat Gutsztat .

Objetivo colateral: Demostrar la necesidad -por medio de la historia de Ida- de que no puede volver a ocurrir algo semejante en el mundo.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de Título: De referencia al tema.
Tipo de entrada: De Presentación.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Directas, indirectas y documentales. Director de la Sede universitaria del municipio Playa. Internet: Ausschwitz, a través de las fotos hechas por los propios jerarcas nazis. Página web: www.corazones.org

 

EL HOMBRE DE LOS MURCIÉLAGOS

EL HOMBRE DE LOS MURCIÉLAGOS

Octogenario, pero con el espíritu siempre dispuesto para comenzar, Gilberto Silva Taboada, con sencillez y orgullo por su tierra natal, engrandece una obra que lo inmortaliza en el directorio de los afamados naturalistas de Cuba y del mundo.  

VIVIAN SÁNCHEZ,
Periodista de Radio Habana Cuba,
Cortesía para Isla al Sur.

“La vida vale por el uso que de ella hacemos, por las obras que realizamos. No ha vivido más el que cuenta más años, si no el que ha sentido mejor un ideal”, así lo afirmó el intelectual argentino José Ingenieros. Sin embargo, si esa obra es real y vasta y el ideal se siente a plenitud durante más de ocho décadas, entonces la vida es una realización digna de admirar y contar.

Compartir solo unas horas junto a Gilberto Silva Taboada, a quien alguien llamó un día “El hombre de los murciélagos”, implica asistir a un relato repleto de experiencias, aunque extraordinarias, muy reales, que hace que el tiempo corra sin apenas sentirlo.

Naturalista cubano, Curador Emérito del Museo Nacional de Historia Natural, tiene una larga historia dedicada a la complicidad con la madre natura y sus secretos. Hombre reflexivo, con un caudal inagotable de anécdotas, hace que un encuentro con él sea como un canto a la vida y un eterno contacto con su más alta motivación: el estudio de la fauna cubana.

Con la modestia de los grandes, Silva nos ofrece acercarnos al mundo de los murciélagos, uno de los grupos de mamíferos a los que ha dedicado años de su productiva vida, y con el cual comenzó su historia como estudioso de la naturaleza.

Ante la pregunta de ¿por qué los murciélagos?, Silva se levanta, enciende su tabaco, escudriña en sus recuerdos y dice con decisión: “Desde que entré por primera vez en una cueva me impactó ver a los murciélagos. Fue mi primer contacto en vivo con ellos y su hábitat enigmático, en lo oscuro… Verlos tendidos desde el techo de las cavernas me impresionó.

“Tengo que reconocer, sin embargo, que ya me habían conquistado años atrás desde las páginas de Un naturalista en Cuba, texto que decidió mi futuro. Ese libro y en particular su capítulo titulado Bat (Murciélagos en inglés) me tumbaron del caballo. Estaría en esos místicos mamíferos mi motivación más tenaz en los años posteriores a aquellos primeros encuentros”.

-Los murciélagos han sido seres vivos expuestos a un sinnúmero de mitos y leyendas. Su nombre en danés significa “ratón que vuela”, en portugués y español, “ratón ciego”. Estas dos traducciones describen dos de sus particularidades, ser el único mamífero volador y su capacidad para orientarse con el ultrasonido. Desde el punto de vista evolutivo, ¿cómo él pudo desarrollar estas dos habilidades?

Los fósiles más antiguos encontrados ya aparecen como murciélagos (Orden Chiroptera). Ellos no son como las aves, en las que se ha podido estudiar su proceso de transición. En el árbol de la evolución, los quirópteros se encuentran muy relacionados desde el punto de vista taxonómico con el orden insectívora. De hecho se plantea que algunas especies de insectívoros vivían en árboles, y para ellos era muy peligroso bajar a tierra porque se exponían a ser devorados por los depredadores.

Al saltar del follaje de un árbol a otro en busca de sus alimentos en el transcurso de millones de años, desarrollaron por selección natural las estructuras que hoy le permiten el vuelo. Así se cree que iniciaron la propulsión, porque no disponen de cámaras de aire en sus huesos que le permitan la flotabilidad, como es el caso de las aves. Ellos planean, si dejan de mover las alas caen al suelo. Sí, son muy guapos los murciélagos, vuelan para defenderse o en busca de alimentos.

En relación con la emisión de ultrasonido no he visto ninguna hipótesis definitiva sobre cómo evolucionó esta característica. Hay muy pocas aves, como el guácharo en Venezuela, que lo hacen, y se han reportado algunos mamíferos marinos que pueden emitir ultrasonido. En cambio, todos los murciélagos poseen esa capacidad. Y los que se alimentan de insectos, por ejemplo, tienen que atrapar a la presa en el aire; es decir, que la onda sonora tiene que viajar y rebotar, a una frecuencia de más de 60 mil ciclos por segundo.

Al indagar con Silva sobre datos de la literatura en los que se afirma que los murciélagos son capaces de devorar más de 600 mosquitos en solo una hora y 12 mil en un mes, afirmó: “De las 26 especies de murciélagos de Cuba, 22 son insectívoras. La mayoría de las especies de insectos que afectan a la agricultura y a la salud del hombre son nocturnas. Y el murciélago es justo el guardián que las pone a raya a esas horas. A pesar de eso existen mosquitos, es cierto, pero se debe al equilibrio que tiene que mantenerse entre el depredador y la presa. Si el depredador extingue la presa, se extingue él, y figúrate el desastre que se provocaría en el mundo.

“Hay, además, cuatro especies de murciélagos que son estrictamente polinívoras y existen más de 100 especies forestales de Cuba cuya fecundación se ve favorecida por los murciélagos. Esas plantas quiropterófilas tienen que exhibir dos particularidades: la flor debe ser maloliente y debe aparecer expuesta en la periferia para que el murciélago tenga acceso sin penetrar en el follaje.

“Miles de especies botánicas de nuestro país se sirven de los murciélagos para reproducirse, un fenómeno de coevolución entre plantas y animales. Incluso, las especies frugívoras, aunque pueden ocasionar daños a la economía, tienen el importante papel de dispersar semillas. Estos son los tres papeles ecológicos fundamentales de los murciélagos, relacionados, además, con la agricultura, y la salud pública. Es por eso que son de extraordinaria utilidad para el hombre”.

La madre natura lo conquistó desde edades tempranas. Ella ha sido su gran vocación. Sus estudios en la Escuela de Ciencias Naturales de la Universidad de La Habana no concluyeron. Corría 1953. Los sicarios del dictador Fulgencio Batista allanaron el centro de altos estudios.

Al llamarlo autodidacta, Gilberto duda… y afirma no estar muy convencido, pues tuvo la oportunidad de recopilar conocimientos básicos con naturalistas de la talla de Carlos Guillermo Aguayo y otras personalidades de la época que develaban sus persistentes inquietudes y encaminaron sus pasos en la adolescencia.

Cuenta Gilberto que llegaba a sus casas a cualquier hora del día o la noche para aprender y discutir. Ellos le respondían con seriedad y respeto, a pesar de su corta edad. Sus cimientos fraguaron con esas personalidades, poseedoras también de una amplia cultura. Tal apoyo le dio alas a su incipiente sueño. Así llegó una maravillosa ocasión: su primera expedición malacológica, con solo 22 años.

“En esos tiempos eran muchos los aficionados a las actividades naturalistas: personas con recursos económicos que se recreaban conformando colecciones personales. Era el caso de Nicolás Domínguez, a quien conocí por ser el padre de uno de mis compañeros de andanzas juveniles.

“Nicolás poseía una fabulosa colección de moluscos e insectos. Con él me enrolé en 1949 en mi primera expedición malacológica a Baracoa, una oportunidad para nunca olvidar por tratarse de una zona virgen. En ese tiempo la flora y la fauna de aquel lugar se encontraban intactas. Anduvimos durante cuatro meses recorriendo la zona y utilizamos avión, barco y hasta arrias de mulos. El paisaje, su exuberancia y esa maravillosa experiencia marcaron mi vida y afianzaron mucho más mis deseos de dedicar todos los esfuerzos al estudio de la naturaleza”.

Gilberto recuerda que en esa expedición visitó la Cueva de los Bichos de la Patana, muy famosa por la diversidad de su fauna, particularidad que no se conserva en la actualidad.

“El sitio constituye una verdadera leyenda. Es una cueva caliente; comienzas a penetrar y sientes un calor angustioso, la temperatura puede llegar a 40 grados. Su nombre se debe a que el suelo se encontraba cubierto con una tupida alfombra compuesta por millones de insectos, cucarachas, arácnidos de todo tipo y ciempiés que alcanzaban las 12 pulgadas de longitud.

“Además, el techo se encontraba tapizado de murciélagos. Fue explorada por primera vez en 1915 por el arqueólogo norteamericano Marck Raymond Harrington. Su panorama era realmente terrorífico, por la humedad, el calor y por un sonido peculiar que se debe a la diversidad de toda esa fauna viviente. No olvidaré jamás el día que la visité por primera vez. Casualmente era mi cumpleaños y además tenía fiebre. Yo era joven e inexperto y entré con un jamo porque dentro de mis objetivos estaba colectar murciélagos.

“Cuando intenté atraparlos muchos iniciaron el volar y hasta se pegaban a mi ropa. Era impresionante. Comencé a saltar y caí al suelo inconsciente, afortunadamente por pocos minutos. Hoy sé que esos movimientos bruscos nunca deben hacerse en un ambiente con un tenor de humedad casi en los límites de saturación; lo recomendable es caminar despacio, hablar bajo y no hacer ruidos.

Esa inolvidable visita en el umbral de su formación puso en manos del aspirante a científico un nuevo récord para Cuba, pues al salir de la caverna encontró un ave zancuda atrapada en la resina de un árbol, que logró desprender con mucho cuidado y resultó ser una especie no reportada.

Un naturalista marinero en 1950…

Conversar con “El hombre de los murciélagos” es encontrarse a cada instante con una nueva sorpresa entre sus testimonios.

En 1950 Silva fue invitado por el profesor universitario Luis Howell Rivero para formar parte del personal técnico de la Oficina Hidrográfica de la Marina de Guerra, institución que dirigía.

“Esa propuesta coincidió con la organización de un viaje de estudio de la corriente del Golfo a través de toda su extensión, promovido por la Marina de Guerra de Cuba y el Centro de Oceanología de la Universidad de Miami, lo que me permitió acumular valiosos conocimientos de la fauna marina. Tuve entonces otra extraordinaria experiencia para mi incipiente formación: participar con el Crucero Cuba en una expedición arqueológica conjunta entre la Marina y el Grupo Arqueológico Guamá por las Antillas Mayores. Sus resultados me permitieron conformar mi primera publicación científica en una revista internacional, con investigaciones a partir de especies de murciélagos colectadas en Jamaica y Haití”.

En 1979 vería la luz el primer libro del investigador: “Los murciélagos de Cuba”. Casi tres décadas después, en el año 2007 la Asociación Americana de Investigación y Conservación de los Murciélagos, le otorgó a Silva el premio internacional Lázaro Spallanzani, entregado por primera vez a la obra de la vida. 

A casi tres décadas de la publicación de aquella obra, el comité científico encargado de otorgar la distinción sentenció: “El libro de Gilberto Silva Taboada es el estudio más integral de la fauna de murciélagos realizado en un país hasta la fecha”, lo que demuestra la vigencia y repercusión actual de la obra.

“La decisión de escribir un texto de murciélagos tiene dos momentos,  uno simbólico y otro real. El primero tiene una estrecha relación con mi primera y gran escuela en el tema de los murciélagos, el especialista  norteamericano, Karl F. Koopman, taxónomo número uno del mundo de los quirópteros.

“Con él anduve por toda Cuba, y participé en la introducción en nuestro país de las mallas japonesas para colectar murciélagos. En nuestra primera incursión con este método en el Pan de Guajaibón encontramos una nueva especie para Cuba. A Koopman le debo todo lo que he hecho en murciélagos. Además, me conectó con el resto de la comunidad científica internacional.

“Antes de partir de Cuba por última vez me alertó y me dijo que yo tenía la gran responsabilidad de dar a conocer al mundo científico todos mis hallazgos, y ese es el primer momento en que pasa por mi cabeza escribir un libro”.

En la diminuta y cálida sala de su casa, Gilberto se levanta, toma un sorbito de café y vuelve a encender otro de sus fragmentos de tabaco para continuar escudriñando en su memoria.

“El segundo momento, el real, es cuando decido comenzarlo. En Cuba nadie se había ocupado de los murciélagos. Mis trabajos partían de cero, sólo existía una veintena de páginas dedicadas a estos curiosos animalitos en el libro “La Mamalogía cubana”, texto publicado por Juan C. Gundlach, en 1877.

“Tengo que reconocer que esa tarea en solitario me otorgó una tamaña responsabilidad. Comencé a organizar toda la información recopilada y a buscar los ejemplares que me faltaban para emprender el proyecto. Eso sucedió en 1969, ubicado en el Jardín Botánico Soledad, en Cienfuegos, donde permanecí hasta 1974. Y en soledad también escribí el libro. En ese tiempo realicé otras expediciones por todo el país y enriquecí mi colección.

“Para el libro realicé un total de 45 mil mediciones, tuve que analizar el ciclo de vida de cada especie, su taxonomía, entre otros muchos aspectos relacionados con este grupo de mamíferos, un trabajo que asumí solo.”

En ese instante de la charla, el semblante de Silva muestra la satisfacción que se puede tener por el fruto de un trabajo serio y profundo. El reconocido tratado científico de murciélagos, con toda su información, sus imágenes y sus reconocidos testimonios de valor recorrió el mundo y facilitó la formación de varias generaciones de jóvenes.

En las entrañas de Cuba

Su afición por la espeleología comenzó sin estar vinculado a ninguna organización. Exploró cuevas por toda la Isla con el objetivo de conformar sus colecciones de vertebrados y fauna en general. La primera fue la Cueva de Cotilla, en el municipio de San José de las Lajas, en la provincia La Habana.

“El 15 de enero de 1940 se fundó la Sociedad Espeleológica de Cuba. Yo me incorporé en 1945, en el contexto de una Feria del Libro realizada en el Parque Central, momento en el que me puse en contacto con ella, y comencé mis actividades como miembro activo, condición que mantengo en la actualidad”. 

La adoquinada calle Obispo es testigo de su ágil andar y su paso seguro. Lo ha contemplado en su cotidiano ir y venir en torno a un recinto que forma parte indisoluble de su vida y sus obras, el hoy Museo Nacional de Historia Natural.

“Me considero un hombre de museos, mi realización es ser curador”, así lo subraya Silva con orgullo, quien incluye dentro de su larga y provechosa obra ser fundador de esa institución. “Mi formación también estuvo vinculada con varios museos de los Estados Unidos, y en todo ese trayecto siempre advertí la necesidad de que en mi país hubiera un Museo de Historia Natural. Por eso dediqué mis modestos esfuerzos a crearlo en Cuba, y luego a mantenerlo durante todos estos años”.

Con su sabio juicio apunta: “Los Museos de Historia Natural tienen la responsabilidad de custodiar el patrimonio cultural resultante de colecciones naturales propias de un país, esa extraordinaria e inagotable fuente, que debe no solo mantenerse, sino crecer cada día. Es responsabilidad de estos centros promover la cultura de la naturaleza. Son los museos los depositarios más apropiados para la formación de colecciones de historia natural; el espacio más adecuado y el ambiente idóneo para la conservación de su patrimonio”.
 
Los primeros 80

Hace solo unos meses los mamíferos de Cuba estuvieron de fiesta. Iban y venían por los pasillos de una edificación que estaba celebrando un acontecimiento en el que ellos eran los protagonistas. Gilberto Silva Taboada presentaba su segunda obra, y ellos no querían estar ausentes. Lo observaban subir y bajar desde la alta terraza frente al malecón habanero, pendiente de cada detalle y se unían a él en silencio, como cómplices de una ardua tarea que había vencido duras etapas y largas jornadas.

Había llegado su día. Desde el corazón del Centro Histórico de la Habana Vieja, en el Museo Nacional de Historia Natural se mostraba a la comunidad científica mundial el “Compendio de los Mamíferos terrestres autóctonos de Cuba, vivientes y extinguidos”, resultado de, en esta ocasión, la investigación compartida con los jóvenes William Suárez y Stephen Díaz.

En esa oportunidad la dirección del Museo expresó: “Silva, con su sabiduría y experiencia, regala una segunda obra que los naturalistas tendrán que consultar para siempre. Es un libro de Historia Natural que contiene la historia de lo vivo y lo fósil, una obra insuperable que quedará para siempre”.

Sobre la trascendencia del nuevo libro y su posible recepción por la comunidad científica, Silva declara que “el texto es un compendio de 465 páginas, concebido a partir de toda la información recopilada sobre los mamíferos cubanos durante muchos años. El libro constituye un salto, un nuevo concepto sobre la composición taxonómica en Cuba. Se revisaron los cuatro órdenes de mamíferos terrestres cubanos, lo que implicó un trabajo de mayor diversidad que en el caso del texto de los murciélagos.

“Es el resultado de años de colecta, de sólidos trabajos de campo y luego de laboratorio. Incluso mucha información tuvo que obtenerse de colecciones personales y estatales de Cuba y de museos de los Estados Unidos. Mi mayor aspiración es que el material resulte provechoso para todos los interesados en el estudio de la naturaleza, fundamentalmente para los colectivos más jóvenes motivados con los mamíferos”.

Próximo a los 81 años, Gilberto Silva acaba de recibir el reconocimiento de Investigador de Mérito del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba. En su currículo cuenta que es, además, fundador de la Academia de Ciencias y del Instituto de Zoología. Fue durante muchos años Editor Principal de la Editorial Academia, miembro activo de organizaciones científicas del país y del exterior, autor de publicaciones en títulos de impacto en el mundo y un incansable –y celoso- defensor de la naturaleza.  

-Si conversara con jóvenes que desearan dedicarse al estudio de la naturaleza, ¿qué les recomendaría? ¿Qué atributos no deben faltar en un investigador de las ciencias naturales?

En ambos casos lo primero es ser excelentes seres humanos y darle un sentido a la vida, con principios, una sólida ideología y sentido de la justicia social. Después, el nivel de entrega pone todo lo demás. Ese es mi mensaje para las generaciones más jóvenes. En mi vida siempre mantuve dos direcciones paralelas, trabajar en contra del imperialismo y a favor de la conservación de la naturaleza.

Hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos, con etapas alejadas de su objetivo, como vendedor ambulante y también como bongosero, pero sin claudicar jamás. Amante de la lectura y del buen son cubano, muy propenso a las golosinas, callado cuando no son necesarias las palabras, aunque no es difícil encontrarlo rodeado de personas a las que mantiene cautivadas con una nueva anécdota o algún chiste criollo más o menos picante. Cubano de pura cepa, con ideales bien sembrados, así es “El hombre de los murciélagos”.

 

DE LA ILÍADA DEL SIGLO XXI

DE LA ILÍADA DEL SIGLO XXI

JUSTO PLANAS CABREJA,
estudiante de quinto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para mí el héroe siempre fue Héctor, para qué decir otra cosa. Y ahora vienen a contarme la Ilíada de otra manera. ¿Y por qué tengo que prestarle atención?, dicen que porque ellos se han pasado la vida en una biblioteca y leen el griego antiguo a la perfección. Total, ¿Homero recitaba en ese griego antiguo? Si todavía se hacen coloquios y convenciones, que en buen cubano son tremendo chanchullo en plena panadería, para discutir si el tal Homero existió o no. Va y lo prueban por un milagro de esta vida; imaginemos que un arqueólogo se encuentra el cadáver de un viejo del siglo IX antes de nuestra era con un cartelito que explica en hexámetro dactílico, la métrica de la Ilíada, que este cadáver es el despojo de, oh, aquél que invocaba a la poderosa musa antes de comenzar a cantar. Todavía quedarían temas que discutir: ¿era ciego Homero?, ¿tenía voz de tenor, barítono o bajo?, ¿la imagen de Helena de Troya llegaba a su mente como Marilyn Monroe, como las madonnas florentinas o como la abuela de Caperucita?

En fin, hay que comer. Pero no les puedo permitir que me cuenten que el héroe de la Ilíada es Aquiles, no. Sí, sí, ya sé que era semidiós, era valiente en la batalla y podría darle clases de educación física a Sylvester Stallone; pero falta. A ver, ¿no fue él quien corrió a llorar a los brazos de mamá Tetis cuando Agamenón lo ofendió?, eso no lo haría ni Aliosha Karamazov si hubiera nacido en el siglo V antes de nuestra era, que parece que fueron los tiempos donde pudo desarrollarse la historia de Homero. Además, si ellos ponen en duda la existencia del ciego, yo tampoco me trago que el Pélida era valiente. Cualquiera que haya sido sumergido en la Éstige, que significa tener el cuerpo a prueba de flechas, y cuente con armas hechas por el propio Hefesto, sale al campo de batalla como si se fuera a comer el mundo. El pobre hombre, lo único que tenía que hacer era cuidarse el talón y mira, no pudo. Qué va, me vienen a dormir con el cuento de que Aquiles es el héroe. Eso pudo ser lo que pensó Homero, pero hoy, en pleno siglo XXI, quién le va hacer caso a lo que quiso un viejo, ciego, que ni siquiera puede demostrar su propia existencia.

Hoy en día tenemos semióticos que nos demuestran el papel tan importante que juega el lector en el proceso de interpretación de un libro. A quién le importan los subcódigos de Homero cuando a partir de su significante uno puede sacar sus propios subcódigos. Es más, a quién el importa la semiótica cuando los comunicólogos de la escuela de Birmingham explican cuán importante es la cultura en el proceso de decodificación. 

¿Qué lector del siglo XXI encontrará cualidades positivas en Aquiles (amén de los mercenarios)? Si hasta tenemos a un presidente norteamericano que antes de masacrar a los iraquíes, afganos, yugoslavos, vietnamitas… convence a su pueblo y al mundo de que lo hace por la "Liberté, Égalité, et Fraternité". Nosotros somos civilizados y cultos, necesitamos que se nos convenza de que es necesario dejar morir a los niños en África en nombre del utilitarismo, neoliberalismo y otros  ismos, para que apoyemos la causa. Cómo es que viene el Aquiles Pélida ese a pedirle a su propia madre que le pida a Zeus que le diga a Agamenón que le pida a los aqueos que comiencen la guerra contra los troyanos; para que el de los pies ligeros lograra vengarse del Átrida, rey de hombres.

Nosotros no podemos ver en él más que a un guerrero sanguinario que alcanzó con su muerte una muy cuestionable gloria. Claro que existen otras definiciones de héroe, que cuando se trata de un poema épico como es el caso, el héroe es el personaje principal, pero resulta que nosotros no sabemos nada de personajes principales. Hoy en día no son los aristócratas los que leen, sino todos, los alfabetizados del primer y del tercer mundo; además de que no creo que los aristócratas tengan tiempo para leer con tantas hipotecas y todo eso (la mayoría de los aristócratas viven de los préstamos). Y vivo convencido de que La Ilíada no fue hecha solo para que la apreciaran los críticos. Sería más aceptable que el héroe fuera Paris. Bueno, bueno, ya sé que a cualquier semiótico de esos que torcieron el camino de la semiótica, del estudio del proceso de interpretación (propiedad exclusiva del receptor) la interpretación de cualquier cosa, sí, sí, porque ahora hasta las piedras comunican; un semiótico de los últimos me daría una charla sobre el poco valor que se le da a los arqueros en la guerra de Troya, etcétera; que si Paris fue un cobarde porque no tuvo la valentía de enfrentar a minotáurico Menelao, etcétera; que puso en peligro a su pueblo con el rapto de Helena [que no fue tal rapto]; en fin, la lista se vuelve inmensa.

Pero para nosotros, los lectores del siglo XXI, cualquiera que cuente con belleza puede lograrlo todo, incluso ser héroe; y Paris, según las malas lenguas, contaba con esto y mucho más. Basta estar una hora frente a la televisión capitalista para creerlo: el perfume tal te hará conquistar el mundo y pondrá a tu disposición a todas las mujeres que desees; la camisa mascual logrará que consigas un trabajo con seguro médico y sueldo de millonario; y así. Ya no hace falta ser inteligente, ni buen hijo, ni patriota; corrijo, para ser inteligente, buen hijo, y patriota hay que estar a la moda, ah, y un buen rostro ayuda bastante. Sí, ahora el tema de rostro y sus apéndices naturales la crema, el maquillaje y la cuchilla del cirujano plástico; halan más.

Por eso, si La Ilíada se rescribiera en el siglo XXI, tendría a Paris por héroe; o mejor, sería fiel al anciano original, pero con algunos cambios: es mejor adaptar la historia al cine (el cine es más popular que la literatura y da más dinero); el actor que, por su belleza, interpretaría a Paris, es mejor que haga de Aquiles, para que el viejo Pélida continúe siendo el héroe, esto ayudaría a los guionistas y al director a sentir que hacen buen arte, no obstante agregar una que otra historia de amor y desamor, que haría revolcarse en su tumba al propio Homero, si es que existe; por no mencionar los desnudos ligeros del Aquiles, ah, y la elección de un reparto de bellas-figuras-populares-de-cerebro-pequeño; a ver, a ver, déjame pensar quién haría de Aquiles… está difícil la pregunta… cánta, oh, musa quién sería el elegido… voy a tomarme un vaso de agua y pensármelo… después de dos días de deliberaciones, encuestas y estadísticas he llegado a la conclusión de que el papel le viene a Brad Pitt como sandalia al talón.

Por supuesto, no hay que llenarle la cabeza de boronillas al espectador: es mejor crear un Paris afeminadito, como salido de una corte francesa del siglo XVI… me dice una muchacha que está leyendo el trabajo ahora mismo, que esa película existe y se llama Troy (Troya). Cualquier parecido con el original, como en las adaptaciones de Hollywood, es pura coincidencia. Ahora que hablo de Hollywood… tal vez Príamo podría ser otro candidato al héroe homérico del siglo XXI, lo tenía todo: buen padre (fue capaz de humillarse ante el de los pies ligeros por rescatar el cadáver de su hijo), buen esposo, buen rey; todo menos la edad. Los posmodernistas no creemos en la tercera edad, los compositores viejos no venden sus discos, ni llenan salas de concierto; los actores viejos no logran protagónicos ni firman autógrafos; los viejos quieren ser jóvenes, los jóvenes no quieren ser viejos.

Nuestras sociedades son prácticas, muy prácticas, como Andrómaca. Dicen que uno de los diálogos más tiernos de la Ilíada es el de despedida entre Andrómaca y Héctor. Nunca se aclara del todo si es el amor o el ver en peligro su seguridad la causa por la que sufre Andrómaca. Las decodificaciones aberrantes, como diría Humberto Eco; los malos entendidos, por redondear el término de alguna forma, estarían de fiesta en este diálogo. “ANDRÓMACA. ¡Desgraciado! Tu valor te perderá.  No te apiadas del tierno infante ni de mí, infortunada, que pronto seré tu viu¬da; pues los aqueos te acometerán todos a una y acabarán contigo. Preferible sería que, al perderte, la tierra me tragara, porque si mueres no habrá consuelo para mí, sino pesares, que ya no tengo padre ni venerable madre. [“¡Hay que ver qué mentalidad! -pensaría la señora que trabaja en el supermercado- cada día agradezco más vivir en mi época, donde podemos separarnos de nuestros padres siendo adolescentes y llamarlos solo por Año Nuevo”]

A mi padre ma¬tólo el divino Aquiles cuando tomó la populosa ciudad de los cilicios, Teba, la de altas puertas: dio muerte a Eetión, y sin despojarlo, por el religioso temor que le entró en el ánimo, quemó el cadáver con las labradas armas y le erigió un tú¬mulo, a cuyo alrededor plantaron álamos las ninfas monte¬ses, hijas de Zeus, que lleva la égida. Mis siete hermanos, que habitaban en el palacio, descendieron al Hades el mismo día; pues a todos los mató el divino Aquiles, el de los pies lige¬ros, entre los flexípedes bueyes y las cándidas ovejas. A mi madre, que reinaba al pie del selvoso Placo, trájola aquél con otras riquezas y la puso en libertad por un inmenso rescate; pero Ártemis, que se complace en tirar flechas, hirióla en el palacio de mi padre. [“¡Dios mío! -pensaría un abogado graduado de Harvard- si hubiera puesto un seguro social a cada uno, ahora sería millonaria… Pero, por supuesto, en aquel entonces no eran tan civilizados.] Héctor, tú eres ahora mi padre, mi ve¬nerable madre y mi hermano; tú, mi floreciente esposo. Pues, ea, sé compasivo, quédate aquí en la torre -¡no hagas a un niño huérfano y a una mujer viuda!- y pon el ejército junto al cabrahígo, que por allí la ciudad es accesible y el muro más fácil de escalar. [“¡Qué tonto es si no la escucha! -piensa Tony Blair]” Parece que Adrómaca emula lo suficiente como para ser la heroína de esta epopeya, pero es mujer. Y si J. K. Rowling tuvo que usar siglas para esconder su condición de mujer y lograr vender más ejemplares de su libro Harry Potter; cómo una pobre Andrómaca de la polvorosa Ilíada -recordemos que para nuestra civilización el pasado es un pequeño resbalón que debemos olvidar- aspira a convertirse en la heroína.

Héctor, en cambio, cuenta con más puntos a su favor. No solo por ser hombre. Basta un argumento para demostrar cuánto ha calado en la humanidad este personaje: pocos nombres de la cultura greco-latina se mantienen en uso, la mayoría son de origen bíblico. Son más frecuentes los del Nuevo Testamento: Juan, María, Pedro, José… a los del Antiguo: Moisés, David, Jacobo, Elías… La Iglesia Católica siempre rechazó la cultura pagana. ¿Qué nombres ligados a La Ilíada han llegado a nuestros tiempos contra toda red y toda telaraña? No fue el de Aquiles, ni el del propio Homero; fueron los del volátil, ambicioso y por ambicioso, sensato Agamenón (casi en desuso); de la bella y codiciada Helena (aunque su uso también puede deberse al nombre de la civilización, como es el caso de Patricia); el de Néstor, sabio y respetado; y el de Héctor, “domador de caballos”, como concluye Homero su Ilíada” El lector no puede evitar amarlo. ¿Qué importa que no haya sido práctico, incluso que no haya vencido a Aquiles? Después de todo, los seres humanos sienten igual, no importa la época. ¿Quién no ha huido al encontrar el rostro de sus temores, como Héctor al ver a Aquiles? Quien lo haya hecho, sabe cuánto vale sobreponerse a su propia condición de humano y enfrentar, en este caso, una muerte segura. La gente no admira lo que es, sino lo que quiere ser y Héctor cuenta con la sabiduría de Néstor, la sensatez de Agamenón y el corazón de Príamo.

¿Por qué si Homero comienza contando la cólera de Aquiles concluye su libro con los funerales de Héctor? Nunca nos dice en qué terminó la guerra entre troyanos y aqueos, ni si por fin Aquiles muere después de alcanzada su gloria {siempre me ha parecido irónico que el nombre de Aquiles generalmente sea mencionado por la gente junto a la palabra talón}. La Ilíada concluye sin más con el entierro de Héctor… Ay, Homero, algunos personajes comienzan a tocar nuestro corazón, y uno se empeña en mantener el rumbo, y trata de no apasionarse, pero el arte es una trampa, al final terminaste enamorándote de Héctor. Un existencialista de nuestro siglo, si la industria cultural deja aún hacer existencialismo, también se hubiera enamorado. Después de todo, hoy en día cuando queremos validar alguna idea, lo mejor es buscar en la cultura de la antigua griega un elemento que la verifique; ¿será esa la única utilidad que se encuentra a lo pasado?

El Mito de Sísifo de Albert Camus se quedaría pequeño ante tan inmenso ejemplo. El Héctor que lucha por culpa de su hermano, que defiende a una esposa que no lo comprende, que de pronto tiene los sentimientos equivocados en el mundo equivocado. Héctor no ha sido enseñado a luchar contra la inercia {sería interesante comprobar cuánto de tragedia tiene esta epopeya}, la inercia en este caso es la impuesta por el absurdo. Estos guerreros no saben valorar lo que en realidad importa. El error tendría que costarle a Aquiles la pérdida de Patroclo. (Y a Odiseo, siglos fuera de Ítaca, pero esta es otra historia.) Los personajes toman vida propia, desandan universos, épocas. Pero toman vida propia los que vida merecen. Y Héctor muere para vivir eternamente, como ironía sangrienta contra el triunfo de Aquiles en aquella batalla. Héctor, solo Héctor tiene la suficiente fuerza para detener la mente de su propio creador, para detener la guerra de los troyanos contra los aqueos tan solo por unos días, y apagar los versos de La Ilíada por una eternidad. Solo por Héctor, Homero sería capaz de decir: “Así hicieron las honras de Héctor, domador de caba¬llos.”, y detener toda palabra. ¿Era Héctor domador de caballos? Nunca lo sabríamos sin esta oración. Así Homero hace las honras de Héctor, contando lo que pudo ser si no lo hubiera dicho demasiado tarde.

¿QUIÉN DIJO SEXO DÉBIL?

¿QUIÉN DIJO SEXO DÉBIL?

IBIS ISABEL FRADE BRITO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La mujer cubana ocupa hoy un lugar preponderante en el ámbito social de la Isla, aunque la sobrecarga doméstica que afronta en el hogar y algunos rezagos machistas que todavía subsisten, limitan considerablemente su desempeño.

“A pesar de los niveles de participación social que han alcanzado las féminas, sobre ellas recae el gran peso de las tareas hogareñas y la crianza de los hijos. Las mujeres enfrentan una doble jornada laboral: en el trabajo y en la casa y deben asumir varios roles a la vez”, manifiesta la Doctora en Ciencias Psicológicas Patricia Arés, presidenta de la Sociedad Cubana de Psicología.

Actualmente más del 45% de la fuerza laboral en Cuba son mujeres, así como alrededor del 66% de los técnicos y profesionales.

Pero antes del triunfo revolucionario de 1959, constituían el 12% de los empleados, desempeñaban labores consideradas tradicionalmente como “femeninas” y en algunos casos recibían una remuneración inferior a la de un hombre que realizara la misma función.
Las leyes implementadas en el país durante la década del 1970 favorecieron e impulsaron la participación social femenina.

La Constitución de la República de Cuba, aprobada mediante referendo popular en 1976 y reformada en 1992, proclama la igualdad de derechos y deberes entre la mujer y el hombre en lo económico, político, cultural, social y familiar; y prohíbe la discriminación por razones de sexo.

En la legislación cubana y el Código de Trabajo se establece el "principio de igual salario, sin distinción de sexos para un trabajo de igual valor", partiendo de la equidad en los niveles de educación, formación y capacitación, orientados hacia la obtención de un empleo.

No obstante, la desfavorable diferencia en los ingresos de las féminas está determinada por su posición en el hogar. El promedio de días laborados por ellas es menor respecto al de los hombres debido al exceso de labores domésticas, la atención de los hijos y la familia en general, señala un informe del Instituto de Estudios de Investigaciones del Trabajo, sobre la presencia femenina en el mercado de trabajo.

Aunque desde 1959, el gobierno desarrolló programas encaminados a insertar a las mujeres, en condiciones de equidad, en un ámbito laboral dominado hasta el momento por los hombres,  todavía en el espacio familiar persisten hoy los viejos patrones de conducta, y ellas experimentan una sobrecarga de responsabilidades, definida por la Doctora Patricia Arés, como el síndrome de la super-mujer.

La Federación de Mujeres Cubanas (FMC), creada en 1960, tenía el propósito inicial de promover, impulsar y canalizar la disposición de las mujeres a participar como entes activos y transformadores  de la nueva sociedad, apunta la Doctora en Ciencias de la Educación Tania Caram León, profesora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). 

Y agrega que, cuando no existía el concepto de género como categoría, las iniciativas que la organización promovió desde su surgimiento ya contenían este enfoque.

En sus principios, la FMC organizó escuelas de oficio y cursos de superación para las mujeres, y progresivamente alentó su incorporación a la enseñanza técnica y profesional para propiciarles empleo calificado

Ya en el 2007, representaban el 57% de los que cursaban el nivel medio y el 69% de los estudiantes de la enseñanza superior. Además constituían alrededor del 40% de la matrícula de las ingenierías, que tradicionalmente se consideraban carreras masculinas.
Aunque el ascenso de las mujeres al tercer nivel de enseñanza les permitió alcanzar empleos de alta calificación, aún existe una falta de correspondencia entre esta participación y las responsabilidades de dirección que desempeñan, refiere en su artículo Mujer y poder en Cuba, la doctora Caram.

Y puntualiza que las principales limitaciones del desempeño femenino en la sociedad radican fundamentalmente en su débil presencia en los cargos de dirección con acceso a toma de decisiones, y el hecho de que son ellas quienes se ocupan de las tareas domésticas y la atención  de los hijos.

“Las dirección exige demasiados sacrificios para la mujer, porque además de llevar las responsabilidades en su trabajo, cuando llega a la casa no puede descansar: aquí todas las funciones le corresponden a ella. En la mayoría de los casos la ayuda de los hijos y el esposo es mínima”, opina Doctora Olga Rivera, jefa del Departamento de Radiología del Hospital Clínico Quirúrgico Miguel Enríquez.

Aunque se ha producido una participación creciente de la mujer en cargos directivos, las féminas tienen una menor representatividad en las máximas jerarquías, apuntan los estudios del IEIT.

Las mujeres representan el 29,49% del total de dirigentes del país, y desempeñan funciones directivas en sectores de la industria azucarera, la sideromecánica, la ciencia, la informática y las comunicaciones.

Sin embargo el peso de la tradición sigue siendo determinante en la selección de los dirigentes, a lo que se añade la sobrecarga de trabajo y responsabilidades en el hogar, precisa la doctora Caram.

Si bien los cambios promovidos en la esfera de la educación permitieron a la mujer alcanzar de forma acelerada una recalificación que las colocó en una posición de equidad, en el sistema de enseñanza se detectan severas limitaciones, que según la sicóloga Patricia Arés, se desprenden de reproducir y transmitir a través de la educación formal e informal, los modelos más conservadores de conductas femeninas y masculinas.

Isis Bravo, estudiante de onceno grado del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencia Exactas Vladimir Ilich Lenin, opina que en los centros educacionales no se han eliminado completamente los patrones machistas.

“Cuando se reparten las tareas de limpieza en la beca, a los muchachos nunca les toca limpiar. Para ellos las escobas no existen, porque esa es una función de las niñas”, manifiesta la estudiante.

A pesar de algunos avances en los contenidos docentes, en cuanto a temáticas sobre biología y educación sexual, el sistema educacional no ha incorporado en sus niveles de pregrado la temática de género, y sólo los aborda limitadamente en sus cursos de postgrado, considera la profesora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Tania Caram.

La FMC realiza acciones que pretenden transformar concepciones conservadoras acerca de los roles de hombres y mujeres, y promueve la temática en todos los niveles.

La propagación de las ideas sobre género en una sociedad que ha roto en la práctica con tantas ataduras es aún insuficiente. Existen Cátedras sobre la mujer en diferentes universidades del país, en las comunidades hay Casas de Orientación de la Mujer y la Familia que ofrecen servicios de asesoría y realizan actividades de carácter educativo, pero en el espacio interno familiar la mujer continúa realizando los mismos roles, opina la doctora Patricia Arés.

Y agrega: “Son a veces las  mismas mujeres quienes no ceden su espacio y reproducen conductas machistas. Hasta que en el plano familiar no se reestructure  el papel de la mujer, difícilmente podrá afianzarse en lo social la equidad de género”.

 

“MIENTRAS HAYA ESTUDIANTES ME QUEDAN COSAS POR HACER”

“MIENTRAS HAYA ESTUDIANTES ME QUEDAN COSAS POR HACER”

Juan Triana Cordoví ofrece sus opiniones acerca de la Universidad actual y la situación de la economía cubana.

MICHEL ORTEGA DE ARMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de una mañana esperando en el Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), apareció por fin el profesor Juan Triana Cordoví. Su forma de ser sencilla no revela al profesional con tantos títulos, licenciado en Economía, doctor en Ciencias Económicas, master en Estudios Cubanos y Latinoamericanos, graduado de un curso de Políticas de planificación y desarrollo agrícola de las Naciones Unidas y Profesor Titular de la institución en la que labora.

-¿Le ha reportado beneficios haberse convertido en profesor universitario?

Sobre todo me ha reportado mucha satisfacción personal el estar en contacto con la juventud, aprender de ella, formar personas, compartir el conocimiento que he adquirido; yo creo que esa es la mayor satisfacción que puede aportar el convertirse en profesor.

-Con los cambios que han ocurrido en la enseñanza, ¿cómo percibe la Universidad cubana en la actualidad?

En realidad, los últimos cambios ocurridos en la enseñanza universitaria, a mi juicio, son trascendentales, porque permiten expandir y masificar aún más la enseñanza superior y a la vez difundir un grupo de carreras importantes. Cuba ya antes de esa masificación tenía una alta tasa de graduados universitarios por habitante, la generalización de los estudios cumple, además, un propósito social que no debe desconocerse.
 
Sin embargo, Cuba debe cuidar la calidad de su enseñanza superior, también tiene que resolver problemas que son realmente contradictorios y tienen que ver con las diferentes vías de acceso a ella. Estudiantes que son muy buenos en el preuniversitario pueden quedar prácticamente privados de acceder a los cursos diurnos de la Universidad, mientras otros, con menor desempeño por muy diversas causas personales y sociales, se ven favorecidos en su entrada por disímiles vías.

Esa es una contradicción que existe hoy, que en cierta medida es lógica, pero es real y de alguna manera tenemos que resolver; en mi opinión, el otro problema grave que tiene la educación superior es que no recibe todos los recursos que debe para mantener altos niveles de calidad. Estamos celebrando el aniversario 280  de la Universidad de La Habana y, sin embargo, tres facultades no están en sus sedes originales por problemas constructivos en los edificios, eso es lamentable.

-¿Cuál considera usted que es el mayor logro de la Educación Superior cubana?

Yo creo que el mérito más grande que tiene la Educación Superior es haber resistido un período de crisis tan fuerte como el de los años 90 del siglo pasado, fundamentalmente por el esfuerzo de sus profesores y de sus trabajadores.

Fue una verdadera heroicidad haber mantenido el servicio de la docencia y la investigación y conservar la Universidad no solo abierta, sino con niveles muy dignos, lo cual solo se puede explicar por la capacidad, el esfuerzo, la voluntad y la dedicación de todos los que la integran.

-¿Y el desarrollo de su especialidad?

La especialidad de Economía ha sufrido diversas etapas en su desarrollo, de hecho, hubo un momento en que en Cuba se cerraron los estudios económicos; después se abrieron y comenzó a impartirse un programa bastante común de Economía, el cual posteriormente se fue identificando más con los contenidos que se impartían en las universidades soviéticas.

A mediados de los años 80 el programa cambió para dar respuesta a las necesidades del país de insertarse a una economía de mercado que prevalece en el mundo.

Hoy yo pienso que nuestros graduados tienen una formación bastante buena, con un programa que hay que mejorar sin lugar a dudas, pero que cumple con una serie de requisitos promedio para cualquier universidad en el mundo, y que, lógicamente hay necesidades de transformar y de perfeccionar.

Creo que es una virtud de hoy el que tengamos un programa que al menos ofrece un grupo de herramientas, tanto ideológicas, políticas como técnicas y teóricas a nuestros estudiantes; y también, es un logro el no haber abandonado la enseñanza de la economía política marxista, el enfoque marxista de la economía en los tiempos en que prácticamente nadie creía en él.

-¿Cuál es su opinión acerca del comportamiento de la Economía Cubana en estos momentos?

Pienso que es un comportamiento un poco dicotómico; por una parte, a escala macroeconómica la economía muestra comportamientos muy buenos, con tasas de crecimiento altas, de más del 6,5% promedio anual en los últimos siete años, pero a la vez, lamentablemente, ese crecimiento no se traduce en una mejoría sustancial de los niveles de vida de la población, por lo tanto, eso hace que la percepción que tiene la mayoría de las personas acerca del desempeño de la economía nacional no sea la mejor posible.

Si a eso añadimos que estamos sometidos a un fuerte ajuste debido a la crisis y a presiones externas, fundamentalmente el bloqueo, pues obviamente, yo diría que cualquier apreciación debe hacerse desde diferentes ángulos. La economía nacional tiene que mejorar mucho, sin lugar a dudas hay todavía grandes espacios de ineficiencia, tenemos grandes desequilibrios.

-¿Trabaja en proyectos inmediatos?

Estoy trabajando en varios; uno de investigación sobre economía del conocimiento en Cuba, otro sobre coyuntura de la economía cubana. También, un trabajo sobre desarrollo local en la Isla de la Juventud, y sobre una maestría en la Facultad de Economía, entre varios propósitos.

-¿Cuál considera que es su mayor logro profesional?

El que a mis alumnos les gusten mis clases, que puedan aprender conmigo y pensar por sí mismos.

-¿Impartir clases limita el tiempo con su familia? 

Bueno, en general hay períodos de la vida en los que hay que decidir dedicar más tiempo a una cosa o a otra. Los inicios en realidad fueron los momentos más difíciles, pues coincidió con la expansión de la Educación Superior a los cursos para trabajadores. En esas circunstancias los jóvenes teníamos que trabajar entre 30 y 36 horas de docencia a la semana, de lunes a domingo, porque una parte de los cursos se impartían sábados y domingos, había que dedicar mucho tiempo a superarse, a estudiar, esta carrera exige sacrificio y tiempo.

-¿Se arrepiente de algo?

En mi vida profesional creo que no, siempre hay algo que uno hizo mal, que quisiera hacer mejor, pero ahora si me pides que lo identifique te diría que no sé, quizás son tantas cosas que no sabría decirte.

-¿Qué le queda por hacer?

Mientras haya estudiantes me quedan cosas por hacer; mientras haya temas económicos y la economía cubana exista, pues me quedan cosas por hacer. En el campo de la docencia y de la investigación siempre hay mucho por aprender.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

 

UN PERIODISTA, UN SUEÑO: SER PILOTO

UN PERIODISTA, UN SUEÑO: SER PILOTO

Para el Jefe de Redacción del bisemanario el habanero la vida no siempre transcurrió entre labores periodísticas. Lleno de innumerables anécdotas, Raúl San Miguel cuenta algunas de ellas.

JOEL PORTALES BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Plaza de la Revolución resultó el escenario que le reservó la vida al periodista Raúl San Miguel para venir al mundo. Se le “ocurrió”, como él asegura, nacer en medio de una concentración popular. Realmente el hecho fue un verdadero accidente que movilizó a un pequeño grupo de personas para buscar la ambulancia que le llevara a él y su madre hasta el hospital capitalino Calixto García.

“Una amiga de mi madre sugirió el nombre de Raúl en honor al Ministro de las FAR, y ella aceptó. Por supuesto, no conocí de esta historia hasta que no tuve edad suficiente”.

-¿Cómo fue su infancia?

Mi madre enseñaba a sus hijos a leer los periódicos. Tenía cerca de cuatro años cuando comencé a leer. Claro, no imaginé que algún día escribiría en los diarios. La escuela me gustaba porque me daba la posibilidad de dibujar y competía en los concursos. Prefería las  aventuras de autores como Emilio Salgari, Horacio Quiroga. Incluso, tuve la suerte de descubrir a Juan Ramón Jiménez, en su Platero y Yo. De Julio Verne, Poe y Bocaccio, en la etapa de la pubertad. Luego vino el “pase” para acceder a la novelística rusa. Antes había leído cuentos famosos destinados a los niños y concebidos por autores de diferentes exrepúblicas soviéticas.

-¿Cree en el destino?

Hay cosas que están ahí para cuando llegue su momento. Uno no las puede predeterminar. Toda mi vida ha sido un accidente, empezando por mi nacimiento. Puedo ilustrarte con algunos ejemplos: cursaba el segundo grado cuando me atropelló una bicicleta. La consecuencia primera resultó la fractura de la clavícula. Por esa causa se me obligó a permanecer 45 días fuera del aula. Aprendí a dibujar y a escribir con la mano izquierda, pero comencé a sentir un rechazo total por el colegio.

Resolví convertirme en rebelde. Me fugaba de las clases y desandaba por el lugar donde ahora se encuentra el Palacio de las Convenciones, cerca del antiguo Palacio de los Pioneros (El Laguito), en el camino a las playas de Marianao. Esa fue una etapa de mi vida bastante aventurera.

En la secundaria, decidí mi vocación: ser piloto de combate. Sin embargo, al concluir el décimo grado, llené una  planilla en la que aparecía una carrera: piloto de altura. Me apunté y descubrí que no tenía nada que ver con la aviación, sino con la navegación marítima. Finalmente terminé estudiando técnico medio en Zootecnia General. No obstante, gracias a una amiga conseguí pasar un examen médico donde escogieron 12 posibles candidatos para formarse como aviadores agrícolas. No era lo mismo que volar a más de mil kilómetros por hora, pero con los 350 del AN-2, me conformaba…, pero sufrí otra decepción: era el número 13 y los 12 aprobaron. Mi sueño se volvía a posponer.

-¿Por qué la aviación?

Mi primer contacto con un aviador resultó el piloto de guerra Alexei Meresiev, protagonista de la novela Un hombre de Verdad y que fuera precedido de un libro imprescindible; Así se templó el acero, ambas lecturas contribuyeron a mi formación cultural.

-Y al terminar el técnico medio.

En 1981 me seleccionaron para una escuela de las Milicias y me destinaron a un curso de zapador. Dicen que el zapador solo se equivoca una vez, yo digo que dos: cuando acepta y cuando la mina le pone fin a la vida o queda mutilado. Dentro de esa especialidad resulté elegido para un curso de mando y obtuve los grados de primer teniente con solo 20 años. En 1982 ingresé al Servicio Militar, también en el MININT. Me enviaron a Guanito, zona montañosa de la provincia de Pinar del Rió. Allí pasamos un fuerte entrenamiento, bajo condiciones climáticas desfavorables. 

Casi tres meses después nos llevaron para la Escuadrilla Habana de Tropas Guardafronteras. No podré olvidar nunca la primera vez que salimos en la Griffin: había mar fuerza dos, nos dirigíamos al  Puerto de La Habana. Esa misma noche, por otras razones, tuvimos que volver a salir, esta vez con mar fuerza tres. Los principiantes caíamos bajo el efecto del mareo. Fue una noche muy larga. A la  mañana siguiente, al arribar al puerto, experimenté la sensación de saltar sobre las olas.

Nunca imaginé que viviría la emoción de los Juegos Centroamericanos de 1982 como parte del dispositivo de seguridad. Apenas teníamos tiempo para disfrutar las imágenes televisivas. Al término de ellos regresamos a Pinar del Rió. Recibimos entrenamiento de buceo y cumplimos tareas que proporcionaron inolvidables experiencias, como el encuentro de un velero abandonado. En otra ocasión fue el rescate de cuatro personas en un yate y con un mar bien revuelto, agresivo. El salvamento duró alrededor de ocho horas.

Tuve otro acercamiento al sueño de mi vida: formé parte de un grupo de paracaidistas y pensé, si no podía pilotear el avión, por lo menos saltaría de él; pero una vez más el deseo de volar se pospuso debido a una misión importante.

En mi época de guardafrontera comprendí que el enemigo más grande que tiene el hombre es su propia naturaleza. Hay que ser paciente, inteligente, ecuánime. Cada segundo vale y creo que parte de eso se transmitió a mi vida: el mantenerme coherente en los momentos difíciles.

-¿Y finalmente, por qué  Periodismo?

Al terminan el Servicio Militar me dieron la opción de estudiar (la Orden 20 del Ministro de las FAR), en el preuniversitario República de Panamá, ubicado en el municipio de Güines. Sentí un fuerte interés por retomar la pintura. Opté por estudiar Historia del Arte, pero cambié de idea. Tenía el índice académico apropiado para solicitar Periodismo.

-¿Cómo transita por la carrera?

Cuando entré a la Facultad todavía estaba en estado de choque. No me lo creía. Subí la Escalinata, que había visto tantas veces, y cumplí un deseo: toqué el Alma Mater. Entonces supe que había llegado.

Me inserté después en Radio Ciudad de La Habana. Sufrí el rigor y el estrés provocados por los boletines informativos. No ganaba nada, solo aprendía. Allí estuve cerca de tres años.

Otra vez me sonrió la suerte. Durante la carrera tuve buenos profesores: Lázara Peñones, Evangelina Cuevas, Daniel Chavarría (a quien le debo mi primera novela), Julio García Luis, Roger Ricardo Luis, Marta Rojas, Juan Marrero, entre otros profesionales que me estimulaban a seguir. Poco a poco fui descubriendo qué era el periodismo y adecuando mi vida al él.

-¿Qué diferencia hay entre el San Miguel del trabajo y el del hogar?

Ninguna, siempre estoy trabajando. En la casa me gusta hacer tareas domésticas, arreglar cosas. Pero estoy convencido de que el periodismo no es un trabajo, es una vida a la cual hay que dedicarle el mayor tiempo posible.

-Para llegar a ser lo que es hoy debe haber transitado un largo camino.

Me gradué en 1989 y fui asignado a pasar el servicio social en la Academia de Ciencias. Viajé por todo el país y como no tenía ni       “perro ni gato”… Laboré por espacio de dos años hasta que el director tuvo la brillante idea de cerrar el contrato. Luché contra aquella injusticia, esgrimí una de las regulaciones que favorecía a los graduados universitarios procedentes de la Orden 20, pero parece que él necesitaba aquella plaza y me quitó. Ahora me alegro de que eso haya pasado.

Empecé a trabajar en Radio Cadena Habana. Aprendí mucho. Llegué a ser subdirector de Información y considerado “hombre radio”, un término utilizado cuando el profesional es capaz de realizar edición, locución, conducción, guiones de programas, incluso llegué a crear programas, hasta el logotipo actual de la emisora es resultado de horas de desvelo para alcanzar el diseño.

Compartí aulas de postgrado en cursos de edición en Televisión Latina y Extensión Universitaria. Como siempre me ha gustado terminar lo que empiezo, estuve en la radio hasta que se me pidió  trabajar en el habanero. Todavía guardo, no por ironía ni por rencor, una muy mala evaluación. El entonces jefe de Información del periódico consideraba que yo era una persona sin iniciativas, vago y otros calificativos. Desde hace casi seis años soy el jefe del Departamento de Redacción.

-¿Qué significa para usted trabajar en este periódico?

Es mi centro de trabajo, como lo fue la radio en su momento.  Aunque considero que mi verdadero centro es todo mi país. No olvido el compromiso hecho, en la soledad de la Frontera, para defender a la Revolución. Trabajar aquí es solo una tarea.

-Casi 20 años en el periodismo le deben haber proporcionados buenos y malos momentos. Háblame de algunos de ellos.

De los buenos casi no me acuerdo, de los malos, siempre. Me gusta  cuando llego a la casa y tengo una idea llegar al otro día al trabajo para ponerla en práctica. Siempre he sido un adicto  a mi profesión, y no sé si eso ha sido para bien o para mal, porque algunas veces me ha traído problemas familiares, es algo inevitable, el estar siempre en  proceso creativo.

En la radio creé un programa llamado En la Calle, en Radio Cadena Habana, que hace poco fue retomado. Me enteré que una colega aseguró había sido su iniciativa, personas que  sabían que no era cierto la apoyaron. No obstante, tengo la satisfacción que fui yo. Eso no me lo va a quitar nadie.

-Si tuviera la posibilidad de pedir tres deseos, ¿cuáles serían?

No sé. Vivo la vida cada segundo. No soy una persona de grandes aspiraciones, sencillamente vivo.

-¿Cómo emplea el tiempo libre?

Escribo, leo y dibujo, incluso tengo proyectos de pinturas con mi hija. Pensamos en una exposición conjunta; mientras, escribo y leo incansablemente. Tengo escritos algunos cuentos, poesía, una novela que pienso publicarla algún día. En estos momentos casi  termino otra.

-¿Arrepentido de algo en la vida?

Hay cosas de las que uno se arrepiente y después no se acuerda. Las que no se recuerdan es porque ya pasaron y tu conciencia te perdonó. Si de las cosas que uno puede arrepentirse van quedando atrás es porque se madura. Pero si aún te arrepientes de algo es porque no has tenido conciencia y claridad para comprender el error.

-Un consejo…

Recordar quién eres, de dónde vienes, por qué te escogieron y para qué te escogieron. Entonces podrás entender. Recordar, como te dije anteriormente, que la vida es un grupo de accidentes: desde el nacimiento hasta la muerte y  hay que vivir cada segundo.

-¿Por qué insiste en esa pasión por la aviación?

El inicio de esta pasión aún late en algún lugar de mi pecho y, aunque nunca pude llegar ser piloto, ahora dispongo de un simulador de vuelo en la computadora. De alguna forma he podido cumplir mi sueño.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conversar con una persona que lleva casi 20 años vinculado al periodismo y trabajado en diferentes medios de comunicación.

Objetivos colaterales: Que sirva de ejemplo para muchos de los jóvenes que se inician en esta profesión.

Descubrir facetas de la vida de esta persona que pocas personas conocen.

Tipo de entrevista:

Por su tipo: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: Biográfica.
Por que canal se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas.
Tipo de cierre: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Personas trabajan con el entrevistado, entre las que se encuentran Lucrecia Cruz (esposa) y Andrés Hernández, director.