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Isla al Sur

REGALO DE JUEVES

REGALO DE JUEVES

MSc. ROGER RICARDO LUIS,
vicedirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.


La invitación a presentar Regalo de jueves, de nuestro colega y amigo Guillermo Cabrera Álvarez, en este auditorio de estudiantes, profesores y profesionales del periodismo me impone un reto, puesto que estoy ante una tropa de “tecleros” que han disfrutado del “pi” al “pa” de una lectura singular y entrañable. Simplemente, quiero resaltar aquellos valores que, a mi juicio, se convierten en paradigmas para alcanzar el periodismo humano al que siempre debemos aspirar.

Definitivamente Regalo de jueves es un libro raro.

Y lo es por muchas razones.

Primero, porque nace de un ejercicio periodístico poco común en nuestros días; un periodismo que nace de la cotidianidad y navega sorteando los lugares lamentablemente comunes del consignismo, la mediocridad, lo intranscendente y el maniqueísmo.

Surge desde La tecla ocurrente, una sección hasta ahora inédita en el acontecer de la palabra impresa y que dialoga de manera plural cada semana desde la vida misma.

La tecla ocurrente, me atrevería a decir, es un fenómeno sociológico avalado por los miles de “tecleros” que por todo el país se han constituido en peñas que bien pudieran agruparse en el partido de la vida y el amor.

¿Dónde está la clave de ese fenómeno?

Tal vez en la infrecuencia de este tipo de espacio en nuestros medios de comunicación, pero eso sería quedarse en la epidermis del asunto.

Con apenas 60 líneas, el autor logra tensar las cuerdas de la sensibilidad humana desde la sutil vehemencia o el más fino humor para llevarnos del “yo” de todos al íntimo “nosotros” y hacernos hacedores de lo perdurable, cultivadores del alma.

Ahí radica una de las claves del buen periodismo.

A ello súmese que está escrito desde la erudición llana y coherente; desde la redacción limpia, diáfana, cuidada, ajena a rebuscamientos; sin abrumarnos desde doctas y paternalistas posiciones de consejero imparcial y aséptico. 

Eso, indiscutiblemente, sólo se logra desde la sencillez y la nobleza, desde la inteligencia y la ternura, desde la cultura y la audacia, desde la profesionalidad y la experiencia de quien la escribe.

Por todas estas razones digo que Regalo de jueves es un libro raro, felizmente raro. Es un manantial donde nos miramos y nos vemos todos reflejados, del que podemos beber para ser cada día mejores personas.

Hoy es jueves, pues regalémonos este canto a la vida.

AMIGO DE TODOS NOSOTROS

Mi querida Cristina:

Me parece una excelente idea, muy bien pensada y que sería nuestro pequeño tributo a alguien que solo nos brindó apoyo, afecto y las experiencias en la profesión.

Tal vez sin proponérselo, Guillermo fue un buen amigo de todos nosotros, porque en estos momentos y siempre, debemos recordar su disposición para prestarnos sus aulas, no solo a petición del profe Roger, sino del colectivo, cada vez que necesitábamos de un espacio propicio para clases o reuniones.

Muchos de nosotros utilizamos su propia máquina, pues él nunca opuso resistencia a colaborar con el que lo necesitara para algo útil, lo mismo que la impresora, que tantos y tantos trabajos del grupo procesó.

Ahora me viene el recuerdo de un día de abril de este año, en que un puñado de grandes periodistas, estudiantes y curiosos nos encontrábamos en el aula de 1ro P, para la presentación de tres títulos de Juventud Rebele y la Casa Editora Abril.

Entre ellos estaba el perseguido Regalo de Jueves, y las palabras de ese volumen fueron encargadas al profesor Roger, quien en solo una página resumió el significado y la valía del libro, de la forma más bella y original que pudimos imaginar. Sorprendió a todos su prosa. Guillermo no pudo asistir por encontrarse fuera de La Habana, o a lo mejor por esa modestia que lo caracterizaba prefirió esconderse. Sin embargo, los allí presentes refrendamos las palabras de nuestro profe, con la certeza de que era lo mejor que pudo haberse dicho o escrito sobre el autor y su obra. Ojalá el profe Roger conserve esa cuartilla y alguna vez todos pudieran leerla.

También me acuerdo perfectamente de esa reunión, Cristy, y de la foto que nos tomamos juntos, quizá una de las últimas; y también del chiste que con risa burlesca nos regaló ese día, después de reírse de su misma figura.

Así debemos recordarlo, feliz. Por eso apruebo tu iniciativa, con la convicción de que este empeño editorial es el mejor regalo para Guillermo, entregado desde siempre al mejor periodismo, las ocurrencias, las bondades de antemano, sus amigos y la gran familia de tecleros de toda Cuba.

Que llegue hasta él donde quiera que esté.

Mario Cremata

HOMENAJE DE GESTACIÓN

HOMENAJE DE GESTACIÓN

Hola a todos:

Les escribo para proponerles que dediquemos nuestro tabloide Gestación a Guillermo Cabrera.

Quizás recuerden nuestra primera reunión como consejo de dirección para la que nos prestó su salón de reuniones y se tomó una foto con nosotros. No era solo un buen periodista, sino una persona excelente que sacó de apuros a muchos de nosotros.

Espero respuestas,

Cristy Escobar

TREMENDA PÉRDIDA

Profes, a los dos:

Con enorme pesar recibimos la triste noticia de la pérdida de Guillermo Cabrera.

Realmente nos estremeció.

Este mensaje se lo hacemos llegar porque de lejos lo valoramos como un extraordinario compañero y profesional. Llegue a ustedes, colegas más cercanos, nuestra pena.

Es una tremenda pérdida para el sector y para el país.

Lleguen estas sinceras palabras como nuestro sencillo homenaje al "Genio".

Los abrazan

Vivian Sánchez y Alejandro 

GRAN GUILLE

Es la mejor crónica que he leído de Guillermo. Del gran Guille.

Raúl Garcés

CORAZÓN DE GENIO

CORAZÓN DE GENIO

Finalmente el Genio se escapó de la botella. La botella era su corazón, ese lugar inmensamente poblado de bondad, de paciencia, abarrotado de amores, impredecible como la vida, o como la muerte misma, donde vivíamos todos nosotros: los heridos, los abandonados, los incomprendidos, los que alguna vez quisimos enlatar el sol, subir la mayor montaña, encontrar el alma gemela,  publicar un sorbo de sentimientos.

Y todos íbamos allí, de uno en uno, de dos en dos, de tres en tres… de mil en mil: el periodista, el militar, la señora ajada por los golpes de la vida, el joven perdido en el bosque de inseguridades, el abuelo sin nietos; la niña linda de la Facultad de Comunicación, en busca de un poco de comunicación; el profesional cansado que decidía abandonarlo todo; el ex-cualquier cosa que regresaba de la cárcel, convencido de haberlo vencido todo, también buscando cómo volver a empezar.

Dicen que era su oficina, donde en los últimos… ¿tres mil años? se hacía pasar por el director del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, pero para nosotros, los privilegiados del Genio, los que sobrepasábamos todas las cifras conocidas, era la tabla de salvación, el arca de Noé, el confesionario donde nunca se escucharía un amén, que no íbamos a buscar, pero sí el mejor de los consejos, o el peor de los regaños de aquel Padre-hijo-hermano espíritu nuestro, que difícilmente hoy esté en los cielos, ni perdería su tiempo, nuestro tiempo, en otro sitio que no fuera en cualquier parte.

Arder sí, él va a arder siempre, como lo hizo cada vez frente a la máquina de escribir, a su "a vuelta de correo", a su Sandra maldita, que devino escándalo y enseñanza a la vez; frente a su "tecla ocurrente" y definitiva. Ardió, me consta, ante aquellos que alguna, pocas veces, lo sacaron de paso, o se salieron del paso de sus más sagradas convicciones. Hace poco le oímos definirse en una sola palabra: flexibilidad. Creo que no lo entendimos bien entonces: no se refería sólo a él mismo, nos la exigía a todos nosotros, con esa manía suya de enseñar sin sermonear. Flexibilidad… ¡Qué falta nos haces, vieja!

El Guille, Guillermo Cabrera Álvarez, el profe, el flaco, el poeta, el trovador sin guitarra, el "teclero mayor"… el Genio del periodismo cubano, como lo definió genialmente Fidel, se escapó finalmente de su corazón. Ya no cabía, ya no cabíamos en él. Ni infartos, ni operaciones. Lo decidió así de sencillo, en el momento cuando parecía más feliz, cuando trató de reunirnos a todos en el mismo centro del país. Fue sólo un susto más, un jugar a los escondidos, un me voy ahora, y nos vemos después…

Porque los Genios jamás se van, los Genios no desaparecen, los flexibles no se parten, ni parten sin avisar. El Genio nuestro no ha muerto, nos hizo otra de sus bromas pesadas. El Guille Cabrera  simplemente se escondió donde único podía hacerlo, porque lo había hecho siempre: el Guille está dentro de todos nosotros. Fue simplemente más Genio que nunca: se repartió a pedacitos, para seguir viviendo feliz en cada uno de nuestros corazones. Escúchenlo, entre latido y latido, como nos sigue diciendo: "flaco, fea, poeta: ¡no me lloren, coño!

César Gómez Chacón

DISTINGUE LA UNEAC A MONCHO EN FESTIVAL BOLEROS DE ORO

DISTINGUE LA UNEAC A MONCHO EN FESTIVAL BOLEROS DE ORO

JOSÉ CARLOS ARMÁN CATÁ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

La Habana, junio (AIN).- El cantante catalán Ramón Calabuch, Moncho, el Gitano del Bolero, ofreció un memorable concierto en el teatro Karl Marx, en la capital cubana, ocasión en que fue distinguido como miembro de honor de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Con el título Moncho en Boleros de Oro, como parte de la vigésimo primera edición de la fiesta de ese género, durante dos horas fueron interpretadas más de veinte canciones del repertorio internacional y cubano de los más diversos géneros musicales.

El cantante español de 66 años de edad, de ellos 46 dedicados a la música, agradeció a la Unión de Escritores y Artistas de Cuba el haberle invitado al Festival Internacional Boleros de Oro.

Hace 21 años que se hace este certamen tan importante, y esta es la primera vez que vengo, por lo que agradezco infinitamente el estar aquí, expresó el intérprete de innumerables canciones románticas y muy apreciado por el público cubano.

Lo prometí y lo cumplí, aquí me tienen, afirmó el Gitano del Bolero, quien visitó Cuba por primera vez hace 30 años, invitado por el ya desaparecido músico cubano Pacho Alonso.

Títulos como Llévatela, canción que lo dio a conocer en el mundo del espectáculo hace 46 años, Ahora que soy libre, Cuando estoy contigo, Abrázame, y Lo siento mi amor, al compartirlos con su público expresó que los dedicaba a las mujeres.

 

¿LA ÚLTIMA CARTA DE LA BARAJA?

¿LA ÚLTIMA CARTA DE LA BARAJA?

La tercera edad es un período de cambios en el ser humano, una etapa que requiere de comprensión por parte de los demás. Sin embargo, no siempre damos a los ancianos la atención que requieren.

ADIANEZ FERNÁNDEZ IZQUIERDO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

¿Realmente tratamos a nuestros abuelos y abuelas como merecen? ¿Somos tolerantes con los ancianos que nos rodean? ¿Les concedemos el espacio que necesitan? Estas son interrogantes que debe acompañar a muchas familias que no le dan participación en la toma de decisiones e ignoran sus criterios y opiniones. Pero, si de hacer mandados y cuidar nietos se trata, entonces ellos adquieren la condición de número uno mientras que para todo lo demás son considerados casi un estorbo.

Desde hace varios años se percibe un fenómeno que influye de manera negativa en la sociedad. Los hijos pierden cada vez más el sentido de la responsabilidad y cargan de trabajos a los adultos mayores que conviven con ellos, privándolos de realizar actividades para su disfrute.

Antiguamente los criterios y opiniones de las personas de la tercera edad se tomaban más en cuenta. Los hijos, al casarse, asumían una vida independiente, se valían por sí solos y trataban por todos los medios de no recargar a sus padres de tareas, al tiempo que respetaban su espacio.

Hoy no ocurre lo mismo, la vida se vuelve cada vez más agitada y todo el peso del hogar descansa sobre sus espaldas; en algunos casos porque así lo prefieren y en otros porque el resto de la familia se lo impone.

Numerosas investigaciones en Cuba revelan que a pesar de los esfuerzos que hace la Revolución, existen descuidos por parte de los familiares en lo referente al trato hacia los ancianos con quienes viven.

«A ello se suma que durante los últimos 50 años el enfoque sobre lo valioso de la tercera edad ha variado significativamente. Solo se idolatra lo que es joven, bello y vigoroso por lo que ha surgido una nueva forma de maltrato psicológico, basado en la desvalorización por el simple transcurso de los años», manifiesta la socióloga e investigadora en Cuba de la UNESCO, Enercy Morejón.
 
LA RUTINA DEL ABUELO

Una vez que las personas se jubilan pasan a formar parte de de la servidumbre. Ir a buscar el periódico, acompañar al nieto a la escuela, llevar la merienda, hacer el almuerzo, buscar los mandados a la bodega, entre otras actividades, componen su rutina diaria.

Eugenio González, de 70 años de edad y retirado, confiesa que para él todos los días son iguales. Vive con la familia de su hija mayor  y hace poco enviudó: «Desde entonces todo es diferente, ahora hago los mandados y me ocupo del nieto, no tengo tiempo ni privacidad para dedicarme a mi mismo y ni siquiera  pienso en enamorarme por temor a que me reprochen». Pero lo cierto es que está solo, nadie en la casa le dedica un momento para conversar ni puede salir a la calle a hablar con sus amigos por la carga diaria de labores.

Otros pierden hasta su espacio dentro de la casa para cederlo a los más jóvenes, quienes no se percatan o no quieren darse cuenta de que violan los derechos de estas personas que no porque hayan vivido mucho dejan de necesitar privacidad.

«La mayoría, ya jubilados, se dedican a ayudar en la crianza de los nietos y en algunas ocasiones asumen solos esta difícil misión. Los padres se recuestan a los abuelos y dejan sobre sus espaldas la faena de educar a los hijos sin percatarse de que ya para ellos pasó esa época.

«Además, existe el inconveniente de que muchas veces tienden a ser sobre protectores y olvidan que a los niños no se les puede consentir en todo. Por ello los malcrían provocando serias disputas con los progenitores que no están de acuerdo con lo que hizo el anciano», expresó la también coordinadora de la Cátedra del Adulto Mayor en el municipio Playa, en Ciudad de La Habana.

Entre las personas de la tercera edad y los niños existe una alianza indestructible. Aún así el choque entre ambas generaciones se hace visible. La juventud y la vejez son etapas totalmente opuestas, son muchos los años de por medio y los conceptos y la manera de proyectarse cambian de una etapa a otra por lo que quizás lo que antes podía ser considerado un escándalo hoy se concibe como algo natural. Además, el ímpetu y energía de los jóvenes no va para nada con la vida sedada que requieren los  ancianos.

EN EL HOGAR

«La familia, como eje central de la vida, desempeña un papel fundamental en el desarrollo del hombre, por ello constituye una institución social difícil de asociar con la violencia. El maltrato físico y psicológico en el medio intrafamiliar es poco perceptible, pues ocurre a puertas cerradas y tanto la víctima como el victimario, casi siempre, se encargan de guardar bien el secreto», asevera la socióloga Enercy Morejón.

“En nuestro país no se observa con mucha frecuencia el maltrato de índole física, no ocurre así con el aspecto psicológico. En este sentido son muchas las acciones que se emprenden a diario y que ocasionan que las personas mayores se sientan como un estorbo.

«Generalmente nuestros abuelos no viven solos en la casa, sino que conviven con sus hijos y nietos. Es aquí donde se perciben los problemas», afirma.

Reiniel Castillo, estudiante de secundaria básica en el habanero municipio de Alquízar, confiesa que a veces se pasa de los límites y termina contestando en mala forma a sus abuelitos, y reconoce que desde pequeño ve a sus padres hacer lo mismo: «Nunca me enseñaron a dedicarles tiempo y a entenderlos. Mis padres reprochaban todos sus actos y siempre les  prohibían intervenir en los asuntos de la casa»

Por desgracia esto ocurre en muchos hogares. Cada acción que realizan, aunque lleve implícita la mejor intención del mundo, es  recriminada por el resto. Desde la manera de vestirse hasta la manera de proyectarse ante la vida son juzgadas. Si se ponen ropa moderna se les tilda de viejos ridículos y si es antigua también se les reprocha.

Otra cuestión sumamente censurada es la del amor y sus manifestaciones en la tercera edad: «Hay quienes ven una pareja de avanzada edad demostrándose su amor y la recriminan porque consideran que ya tienen bastantes años para eso”, asevera Dania Ulloa.
 
ELLOS TAMBIÉN TIENEN DERECHO A ENAMORARSE

Todas estas prohibiciones se manifiestan en el seno de la familia y son muchos los hijos que no apoyan a sus padres en el momento en que estos deciden iniciar una nueva relación.

«Cuando le comenté a mi hija que quería salir con un hombre contemporáneo conmigo aquello fue una tragedia. Nadie en la casa lo aceptó, pero yo estaba decidida. Al principio me criticaron; pero al final tuvieron que conformarse», comenta Victoria Rojas, una alquizareña de 57 años ya jubilada.

Afortunadamente la situación todavía no es generalizada. Aún quedan familias funcionales donde se respeta la decisión de cada miembro y se comparten de manera equitativa las labores.

Al respecto, Alejandrina Hernández, de 61 años y residente en el municipio de Alquízar, opina que en su hogar todos cooperan: «Las tareas están distribuidas de manera que no recaen en ninguno de los miembros. Mi esposo y yo estamos retirados y vivimos con la familia de mi hija mayor. A veces debo cuidar al niño; pero nunca han cuestionado nada de lo que he hecho y mucho menos me han quitado la autoridad delante de mi nieto».

Existen, además, hijos que apoyan a sus padres cuando se interesan por reiniciar la vida en pareja e incluso los ayudan a desinhibirse y perder el miedo que tienen muchos a la burla o al fracaso.

Tal es el caso de Maria Julia Suárez, quien resalta estar de acuerdo con la nueva relación de su madre: «Hace dos años que ella enviudó y siempre supe que de un momento a otro tendría otro compromiso ya que los hijos no podemos llenar ciertos vacíos en la vida de una persona. Por eso estuve dispuesta a aceptarlo y cuando encontró a otro hombre no me opuse, al contrario, la ayudé, pues se sentía preocupada por la reacción del resto de la familia y de los amigos».

MEMORIAS VIVIENTES

Dentro del hogar el ajetreo constante hace que los más jóvenes no tengan tiempo para escuchar las historias de quienes ya peinan canas. En muy pocas ocasiones los abuelos encuentran oídos receptores en su propia casa y necesitan salir en busca de alguien que los atienda.

Mirta Portillo, presidenta del Club de Narración Oral en Cuba, opina que esta es una etapa muy importante que requiere de especial atención: «En las edades avanzadas las personas tienden a olvidar las cosas y si no participan en actividades que les ayuden a ejercitar la memoria, terminan olvidándolo todo y eso no se puede permitir, ya que son los abuelos quienes cuentan la historia. Gracias a ellos hoy conocemos quiénes fueron nuestros antepasados, sus costumbres y tradiciones, la música, la manera de bailar, de vestir…», afirmó la también promotora de una actividad que para los ancianos se realiza en la Casa de la Poesía de Ciudad de La Habana, los últimos jueves de cada mes.

«La tercera edad como grupo social tiene una importancia relevante, sus integrantes son útiles por la experiencia acumulada, colaboran como asesores y consultores brindando sus conocimientos a los más jóvenes», expresó la socióloga  Enercy  Morejón.

La ancianidad es la última etapa de la vida, cada día se siente más cercana la muerte y es necesario poner todos los conocimientos en manos de las nuevas generaciones. Con cada anciano que fallece se pierde un gran caudal de conocimiento.

EL VÍNCULO CON LA SOCIEDAD

En Cuba, donde la población mayor de 65 años representa el 10,6% del total de habitantes, los ancianos tienen asegurada su vejez, y también poseen el derecho a la superación mediante la Universidad del Adulto Mayor. Existen, además, los Círculos de Abuelos, los Hogares de Ancianos y otros proyectos que los vinculan con las tareas de la Revolución y les permiten sentirse útiles todavía.

Cada mañana son muchos los abuelos que salen de sus casas para realizar la gimnasia matutina, ir a su círculo o simplemente a conversar al parque.

Desde el año 2000 surgió un nuevo proyecto encaminado a orientar a las personas mayores en cuanto al rol que deben asumir en el seno de la familia, se trata de la Cátedra del la Universidad del Adulto Mayor.

«Este proyecto está encaminado a que las personas mayores entiendan cuál es su papel dentro de la vivienda, y comprendan  la necesidad de aplicar reformas en su domicilio que le permitan realizar actividades para su disfrute personal (ir al cine, pasear, salir a caminar) sin dejar de colaborar con sus hijos, especialmente si conviven con ellos. Aquí se les enseña a no desempeñar el rol que no les corresponde. Impartimos clases y conferencias sobre convivencia intergeneracional, comunicación social y abordamos diferentes temas como la psicología del envejecimiento y las afectaciones del individuo después de la jubilación», explica la coordinadora.

Por su parte, la socióloga Enercy Morejón asegura que el anciano en Cuba ocupa un lugar importante. «Es sumamente atendido y valorado. Disfruta de múltiples privilegios sociales y se le toma en cuenta. Nuestra Revolución incentiva la utilidad del adulto mayor y hace valer sus derechos. Es una verdadera lástima que en los propios hogares no se les preste la debida atención y que los tabúes impuestos por la sociedad le impidan a nuestros mayores ser totalmente felices».

A estos proyectos se suman los trabajadores sociales, quienes se encargan de brindar asistencia social a los que viven solos, tienen una situación económica desfavorable o padecen de alguna enfermedad.

Isel Chávez, una de las tantas jóvenes que ejerce esta profesión, opina sobre la necesidad de brindar ayuda a los mayores: «Son personas muy sensibles, que requieren de comprensión y tolerancia por parte de todos. Nosotros hemos asumido esta misión porque sabemos que no siempre los familiares los cuidan como es debido. Hemos tenido muchos casos de ancianos con gran número de parientes cercanos y que, sin embargo, están solos sin el cuidado que exigen»

Aún así, Dania Uloa considera que todavía es necesario lograr un vínculo entre estos proyectos y las escuelas  primarias para que los niños desde pequeños aprendan las normas de convivencia intergeneracional y entiendan que las tareas del hogar involucran a todos los miembros por igual.

¿LA ÚLTIMA CARTA?

Generalmente quienes tienen bastante juventud acumulada enfrentan determinados cambios físicos y psicológicos. Su autoestima decae en un gran por ciento, temen a las enfermedades por simples que sean, pues ven próxima la muerte, se sienten cada vez más decaídos y con menos fuerza, empiezan a rendir menos en el trabajo y a considerarse una molestia para sus hijos y nietos, quienes en muchísimas ocasiones tampoco ayudan a eliminar estos sentimientos negativos.

«Por el contrario, viven quejándose de las cosas que hacen sin entender que son propias de esa edad.  Los abuelos y abuelas son seres comprensivos, dotados de un caudal de experiencia adquirida con los años, llenos de amor para dar y de ganas de trabajar, aunque muchos tiene limitaciones que no les permiten hacer las cosas que hacían 20 años atrás», asevera la Coordinadora.

Envejecer es un proceso natural, donde se producen transformaciones biológicas y psíquicas, con amplia repercusión en la esfera de las relaciones del individuo, hasta el momento es irreversible y se comporta de manera distinta en cada ser humano: «No obstante, una  porción significativa de la humanidad necesita conciencia clara de que somos seres que envejecemos y ello no significa que con la acumulación de los años tengamos que convertirnos en esclavos y perdamos todos los derechos, ni mucho menos que seamos considerados ciudadanos de segunda categoría» , afirma la socióloga.

Si bien es verdadero que los ancianos siempre tienen una solución para todo, un consejo, no es menos cierto que necesitan de comprensión, ayuda y cuidados por parte de quienes los rodean.
 
Con solo un poco de amor podemos contribuir a que sean felices. Ayudemos nosotros mismos a eliminar los prejuicios sociales que ensombrecen su felicidad, dediquemos todo el tiempo que sea posible a conversar con ellos, nutrámonos de sus experiencias y dejemos que se dediquen un espacio, toleremos las cosas propias de esa etapa y démosle a nuestros abuelos el cuidado y el apoyo que necesitan para no sentirse solos.

Ningún esfuerzo de la Revolución será útil ciento por ciento si primero no hay un cambio en nuestra manera de actuar. Solo así lograremos que nuestros mayores no se sientan como la última carta de la baraja.
 
FICHA TÉCNICA:

Tesis: En los últimos años se viene observando en el seno de la familia una desvalorización de las personas de la tercera edad.

Tipo de título: LLamativo
Tipo de entrada: De resumen
Tipo de cuerpo: Por bloques temáticos
Tipo de cierre: De instancia a la acción o exhortativo

Estrategia de fuentes:
▪ Entrevista a Dania Ulloa, coordinadora de la Cátedra del Adulto Mayor en el municipio Playa.
▪ Entrevista a Mirta Portillo, Presidenta del Club de Narración Oral en Cuba.
▪ Entrevista a Enercy Morejón, socióloga.
▪ Entrevista a adultos mayores, familiares y jóvenes.
▪ Encuesta a personas de la tercera edad y familiares.

Transiciones:
▪ La rutina del abuelo.
▪ En el hogar.
▪ Memorias vivientes.
▪ El vínculo con la sociedad.
▪ ¿La última carta?