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UN “DIABLO” DE 15 AÑOS

UN “DIABLO” DE 15 AÑOS

Hace 139 años salió a la luz el ejemplar del Diablo Cojuelo, especie de volante donde Martí, sin apenas cumplir los dieciséis años, lanzó sus primeros argumentos patrióticos al público.

JESÚS ADONIS,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
"Más sabe el diablo por viejo que por diablo", una joya de nuestro acervo popular que canta a esa preciada virtud que es la experiencia. Pero, ¿qué decir de un "diablo" que nunca fue viejo? ¿Qué exclamar ante un joven "diablo" de sabiduría impar? ¡Diablos, qué prodigio!

José Martí fue, sencillamente, un hombre monumental. Desde la primera infancia se nos enseña a admirarlo y a amarlo, la presencia de su impronta se adivina en lo más íntimo de cada hombre o mujer que se sienta cubano sinceramente. Huelga mencionar su aporte a la amalgama ética, que conforman los valores identitarios del pueblo cubano hoy, y que ha sido hilo conductor de todos nuestros esfuerzos libertarios y de búsqueda de la más plena justicia social durante el siglo XX e inicios del XXI.  No se concibe la excepcionalidad de la Revolución Cubana, y de su proyecto, obviando el cardinal legado del Maestro.

Haber abarcado los más disímiles campos intelectuales constituye un mérito indiscutido que lo consagra como el cubano más universal de todos los tiempos. Fue un escritor notable, como poeta estuvo en la alborada del modernismo, marcando pautas con su sensibilidad insondable. Fue maestro y traductor. Fue el más genial de los políticos decimonónicos de la Isla: un orador febril y de verbo incisivo y florido, un patriota consecuente, con un sentido democrático inmenso, fue un conciliador de hombres y pueblos. Fue un gran humanista.

Martí, además, fue periodista. Esta, precisamente, fue su actividad más constante, la que lo ayudó a subsistir en medio de una vida llena de precariedades y limitaciones, que en gran medida provocaron su labor revolucionaria y su moral intachable. Laboró para múltiples diarios y revistas de España, Latinoamérica y Estados Unidos- en inglés y español-. En su carrera como profesional del periodismo resaltan sus colaboraciones en México para La Revista Universal, bajo el seudónimo de ¨Orestes¨; el diario La Nación, de Buenos Aires, en el que publicó su artículo dedicado a  Karl Marx; La Opinión Pública, de Montevideo; La Opinión Nacional, de Caracas; La República, de Honduras. En tierras del Norte se insertó en publicaciones tan prestigiosas como The Hour, The Sun y The Evening Post, donde resalta su defensa de los valores del pueblo cubano en el artículo Vindicación de Cuba, del 25 de marzo de 1889.

La prensa de la época recoge toda su obra periodística que abarca géneros tan variados como crónicas, ensayos y artículos que hacen referencia principalmente a la realidad de Cuba, pero también al acontecer de los Estados Unidos, España y toda América Latina. Con un profundo culto a la ética profesional y a las convicciones que lo animaban, el genial autor, retoma, a cada momento, temas polémicos del campo de las artes, la literatura y la política. Hace de la crítica precisa y la veracidad argumentativa su lengua materna y su panacea intelectual ante cada tema a tratar. Su primordial asunción de lo más esencial del periodismo queda refrendado cuando dice: "De impresiones viven las letras, más que de expresiones... No se ha de escribir para hacer muestra de sí, y abanicar como el pavón la enorme cola; sino para el bien del prójimo, y poner fuera de los labios, como un depósito que se entrega, lo que la Naturaleza ha puesto del lado adentro de ellos..."

No obstante su mayor logro en este campo lo constituyó, sin lugar a dudas, la fundación, el 14 de marzo de 1892, del periódico Patria, órgano del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y ¨soldado de la Revolución¨, como él mismo lo calificara. En honor a semejante empresa, celebramos, actualmente, el día de la prensa nacional en esa fecha.

Sin embargo, es otro hecho periodístico, sin precedentes, en   la vida del Apóstol lo que provoca estas reflexiones. Hace 139 años, el 19 de enero de 1869, sale a la luz el ejemplar unigénito del Diablo Cojuelo, especie de volante donde Martí, sin apenas cumplir los dieciséis años, lanza sus primeros argumentos patrióticos al público. Con una crítica mordaz y burlesca zahiere al colonialismo opresor, apenas unos meses después del grito de Yara.

La publicación es editada por su compañero Fermín Valdés Domínguez en la imprenta El Iris. Los jóvenes discípulos de Rafael María de Mendive aprovechaban la breve y magra libertad de prensa otorgada, diez día antes, por el capitán general Domingo Dulce. En España había triunfado una revolución liberal en septiembre del año anterior, pero Cuba seguía en su oneroso estatus de colonia sometida a un régimen, de hecho, absolutista.  

Desde el editorial, "Pepe" reclama para sí el total descomprometimiento con cualquier otra cosa que no fueran sus propios criterios y la posición intransigente de asumirlos: "nunca supe yo lo que era público, ni lo que era escribir para él, mas a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo".

El artículo más importante de ese primer periódico martiano es conocido como O Yara, o Madrid, frase que se lee en el interior del mismo. Allí, se declara partidario de la libertad y la revolución ante la alternativa de adhesión a la metrópoli o la de otros oportunistas, la "de esos que llaman sensatos patricios, y que sólo tienen de sensato lo que tienen de fría el alma, reúnen en sus casas a ciertos personajes de aquellos que han fijado un ojo en Yara y otro en Madrid, según la expresión de un poeta feliz, y que con sólo este título pretenden imponer sus leyes a quien tiene muy pocas ganas de sufrir tan ridícula imposición."

Respecto a la por aquellos días muy cacareada libertad de imprenta, el periodista en ciernes diría: "esta dichosa libertad de prensa, que por lo esperada y negada y ahora concedida, llueve sobre mojado, permite que hable usted por los codos de cuanto se le antoje, menos de lo que pica; pero también permite que vaya usted al Juzgado o a la Fiscalía,  y de la Fiscalía o el Juzgado lo zambullan a usted en el Morro, por lo que dijo o quiso decir". Tema este, que no pasa de moda en ninguna parte del mundo actual.

Además del artículo principal algunos de los sueltos también son del joven Martí. En ellos muestra un fino humor con el que ridiculiza a las autoridades ibéricas en la Isla, así como sus políticas llenas de dobleces para con una población, en la práctica, huérfana de derechos. He aquí una muestra:

 -"¿Señor Castañón?

-¿Qué hay?

- Aquí lo busca  a usted la señorita Cuba, que viene a reclamar su  voz, que según  dice, ha tomado usted sin su licencia.

-¡Ay, cierra, cierra, amigo! Di que me he ido al infierno, que...que qué sé   yo...en fin...mira...como te atosigue mucho, le dices de  mi parte, que pienso mudar de voz, ¿eh? Pero pronto, ¡pronto!    

"No sabemos a estas horas si la señorita Cuba entró o no entró. A tiempo avisaremos este fausto acontecimiento".

Después, aupado por una situación social de protesta y una identificación con la naciente insurrección, sobre todo en los sectores jóvenes que protagonizan hechos como los acaecidos en el teatro Villanueva o en la acera de Louvre, Martí le dará continuidad a sus trabajos periodísticos de alto vuelo patriótico. En este sentido resaltan la publicación el 23 de enero de 1869 de La Patria Libre, un periódico de mayor formato confeccionado por Rafael María de Mendive y el abogado Cristóbal Madan y donde publica su antológico Abdala. También, en febrero de ese año, aparecería en el Siboney, periódico manuscrito de los estudiantes de segunda enseñanza de La Habana, su soneto ¡Diez de Octubre!

Estas actividades contribuyeron a su detención posterior y condena por infidencia a seis años en las Canteras de San Lázaro. De su experiencia allí, saldrá El Presidio Político en Cuba, folleto publicado en Madrid durante su primera deportación.

Si el genial novelista francés Julio Verne dibujó para las letras universales un capitán de 15 años a bordo de su nave, la realidad de Cuba, aquel lejano enero, parió para la Historia un "diablo", de igual edad, que asumió para siempre el mando de toda una nación.

 

CIEN AÑOS DE JUVENTUD

CIEN AÑOS DE JUVENTUD

Bohemia, fundada en abril de 1908, es una revista cuyas páginas han sido fiel reflejo de la identidad nacional y latinoamericana.

MÓNICA RIVERO CABRERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Según varios autores, la prensa es espejo de una época, del sentir de generaciones, de la evolución de las sociedades. Las publicaciones periódicas se encuentran entre las fuentes más consultadas en investigaciones históricas, pues permiten un verdadero contacto con la esencia ideológica, cultural, política de un momento determinado.

Para hablar de la historia de la prensa en Cuba y de la del país mismo, se hace de imprescindible mención la revista Bohemia. Fundada en abril de 1908, sus páginas han sido fiel reflejo de la identidad nacional y latinoamericana.

Pero sería faltar a la verdad hablar de Bohemia solo si de historia se trata, porque la centenaria publicación tiene pasado, pero también presente y ciertamente futuro.

Un siglo es mucho tiempo. Para un ser humano representa toda una hazaña tener una vida así de longeva. Pero mayor es aún el mérito si se alcanza semejante número de años de existencia y se conservan la frescura y dinamismo de los primeros días. Así es Bohemia: centenaria y, no obstante, tan nueva como cuando salió a la luz por vez primera. Es posible que el secreto de su eterna juventud radique en el hecho de que esta revista ha evolucionado con Cuba, ha compartido su cotidianidad, los tránsitos imperceptibles de la sociedad, y los perceptibles también.

Su histórica sección En Cuba reconstruyó una vez el triste panorama de la Ciénaga de Zapata, paisaje olvidado por la “civilización”, por los magnates que se enriquecían gracias a la corrupción y que pasaban el rato en los Yatch y Country Clubs de La Habana de entonces.

Fue tribuna de denuncia a la República corrupta Machado y fue activa en la lucha contra el tirano Batista. A pesar de la censura de prensa, siempre del lado del pueblo, siempre del lado de Cuba. No en vano, Fidel dijo en 1959, cuando recién triunfaba la Revolución: “Bohemia fue nuestro más firme baluarte.”

Hoy se mantiene inserta en la sociedad cubana, como parte de esta, en su día a día, desde dentro, y celebra su centenario con trabajo, sin descuido, siempre promotora de la memoria, acercándose al  lector y  haciendo, en fin, la historia en sintonía con la historia misma.

 

EL HIELO PIDE SER ROTO

EL HIELO PIDE SER ROTO

MÓNICA RIBERO CABRERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dicen que vivir con miedo es vivir a medias. A juzgar por esto, hoy día son muy pocos los que viven a plenitud. Los miedos, en general, son enemigos del progreso, del desarrollo, tanto en un individuo como en una sociedad; y, dentro de ellos, uno de los más representativos de su capacidad inhibidora es el que no deja que reconozcamos abiertamente nuestros problemas.

Tenemos la peligrosa tendencia de permanecer callados ante deficiencias harto conocidas, aunque no declaradas. ¿Se tiene acaso la quimera de cuando se silencia algo o no se reconoce abiertamente, sencillamente no existe? Esto no podría ser más falso: nada alimenta tanto un problema como el hecho de que no se hable y se discuta en torno suyo. Se vuelve un enemigo que, al pasar “inadvertido”, es libre de actuar y puede permitirse hacerlo sin cuidado.

En la sociedad cubana no estamos ajenos a ese mal. Si criticamos no estamos incurriendo en lo absoluto en algún acto de traición; todo lo contrario: pocas veces se es más leal y más revolucionario que cuando se habla de las propias dificultades o se reconocen los errores. El primer paso camino a una solución es, precisamente, la aceptación de que existe algo por solucionar.

Señalar lo mal hecho, sin perder de vista el respeto y el fundamento, es un compromiso que tenemos con la sociedad y con el país. Si adoptamos una posición diferente, estamos dando espacio a la demagogia, a la doble moral; y estamos, en fin, aceptando indiferentes la realidad en lugar de cambiarla, de hacerla mejor.

Y si bien es menester señalar lo incorrecto, también lo es hacerlo en el marco pertinente y desde una posición comprometida y constructiva. Nunca la crítica por la crítica, que tan fácil y cómoda  resulta. Si se tiene la capacidad de divisar un error, esta debe ser asumida como un compromiso con la denuncia.

El planeta entero y, particularmente el país en que vivimos, se encuentran en un momento sin precedentes en la historia, en el que no podemos permitirnos el mutismo y tenemos el deber insoslayable de ser más críticos  y valientes que nunca.

LA VOCACIÓN PERDURABLE DEL DECORO

LA VOCACIÓN PERDURABLE DEL DECORO

Juan Gualberto Gómez: “El amor a la patria es más que una virtud, es un deber; es un gozo que el cielo nos ha prodigado a todos los seres de la creación”.
 
YOHANA LEZCANO LAVANDERA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 


“Él sabe amar y perdonar en una sociedad donde es muy necesario el perdón. Él quiere a Cuba con aquel amor de vida y muerte y aquella chispa heroica con la que ha de amar en estos días de prueba quien la ame de veras.”  Así se refería Martí a su hermano negro, al que le escribió en una ocasión: “Mi corazón usted se lo sabe de memoria, como no tiene más que verse el suyo”.

Y es que ese corazón enaltecido define la esencia de Juan Gualberto Gómez: el jefe en la Isla de la conspiración fecunda para la Guerra Necesaria, el propulsor  de una lucha que reivindicaba la gloria del 68, el representante cimero del combate del pueblo contra la imposición de la Enmienda Platt.

Forjó la buenaventura a golpe de constancia. Descendiente de esclavos, logró aglutinar con su palabra culta a los cubanos relegados, y mostrarles el razonamiento como método de liberación.

“Soy sobre todo, y antes que otra cosa, un cubano que nunca ha dejado de serlo, y que no ha soñado con ser otra cosa, y que se cree por todo esto con el perfecto derecho de emitir sus opiniones sobre las cosas y los hombres que quieren influir en el destino de su patria.

“El amor a la patria es más que una virtud, es un deber; es un gozo que el cielo nos ha prodigado a todos los seres de la creación”.

Estas, sus prédicas de unificación, evidenciaban el deseo de que Cuba se constituyese en república económicamente libre para mantenerse políticamente soberana. Pertenecen a un guardián del nacionalismo ante la necedad intrusa, alguien que concilió su sentir de nación con la identidad  mayor de Latinoamérica.

Negó las vanas teorías existentes en su época del “prejuicio subjetivo” y “la discriminación objetiva”, que se esgrimían en virtud de supuestas actitudes o apariencias de la raza negra. Él sabía, con el Maestro, que no hay odio de razas, que el hombre es más que cualquier noción de aquellas.      

Llegó a convertirse en senador de la República pero fue un demócrata sin demagogia, que no se alió a las deshonestidades administrativas buscando ilícitas fortunas. La abnegación de soñar con el ejemplo y la probidad perenne le prohibieron fijarse en su economía personal.

En Villa Manuela, la casa donde murió, pidió que su entierro no fuera de monopolios oficiales, libre de pompas y sin fuerzas militares, con la modestia de su vida.

Pero a su labor política, de por sí sola grande, se unieron aptitudes periodísticas señeras. Con abrumadora dialéctica —lo mismo en el ataque incisivo que en la oportuna loa— dio pasos notables en pos de la igualdad jurídica y la libertad de expresión. 

Al decir de Carlos Manuel de la Cruz, poseía “claridad del lenguaje, habilidad y maestría en la exposición, destreza y serenidad en la polémica, audacia en la idea, vigor en el estilo, cortesía para con el adversario y táctica para el empleo y movimiento de su lógica de buena ley”.

A 75 años de su «descanso en guerra», la nueva generación de periodistas ha de transitar siempre la ruta de sus afectos. Debemos ser audaces en las ideas y encontrar el trillo recto del mejoramiento humano y la vocación perdurable del decoro. Con él también pronunciaremos las urgencias de esta Isla, hacia él confluirán los debates del porvenir. Nos queda una historia que fundar, distinta pero continuadora. Nos queda siempre el nombre de Juan Gualberto junto a la más humilde grandeza del Periodismo.

 

LA PUPILA INSOMNE

LA PUPILA INSOMNE

CRISTINA ESCOBAR DOMÍNGUEZ,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Su presencia está en los llaveros, en los pulóveres, en los afiches, y hasta en nuestra moneda de tres pesos; en el lema de los pioneros, en los trabajos voluntarios que él fundara, en el Banco Nacional de Cuba que presidiera. Ernesto Guevara de la Serna es parte de este pueblo y de su historia, como es el azul del mar a las costas de nuestro caimán querido.

Razones hay muchas. La más grande: su decisivo liderazgo en la Invasión a Occidente durante la guerra de liberación nacional coadyuvó al triunfo revolucionario, y marcó un hito en la crónica militar de la contienda que nos trajo la libertad.

Pero, ¿fue solo un guerrero o un estratega excepcional este hombre de ética diamantina e impresionante imagen?

Su gran sentido humano y vocación espiritual se acompañaron de un rigor investigativo, de una mirada penetrante y crítica, como se espera de un científico. Esas cualidades llevan a que sea considerado también un ingenioso pensador, un intelectual, un investigador de la realidad, cuyas ideas gozan de una validez poco común.

El “almacén de ideales”, del Che Guevara, como él mismo les llamaba, comenzó a forjarse en su azarosa aventura por América Latina, donde se impregnó con la tragedia sanitaria y social de los leprosorios de la selva amazónica, vivencia que trajo como resultado su especialización en esta enfermedad, luego de recibirse de médico. Investigación con alto sentido humano, para el bien común, como se le pide a los científicos y galenos de la Cuba de hoy.

Mas, los horizontes cognitivos de Ernesto Guevara excedieron a la medicina. Su impronta en las Ciencias Económicas es reconocida. Llegó a ser Ministro de Industria (1961) y Presidente del Banco Nacional de Cuba. También fundó importantes fábricas: la Industria Nacional Productora de Utensilios Domésticos (INPUD), la Planta Mecánica Fabric Aguilar Noriega en Villa Clara, y la Fábrica de Alambre de púas Gonzalo Esteban Lugo.

Con el propósito de ofrecer el soporte científico al desarrollo de las tecnologías que permitieran un aprovechamiento diversificado de la caña de azúcar, constituyó en 1963 el Instituto Cubano de Investigaciones de los Derivados de la Caña de Azúcar (ICIDCA). Ya en el discurso inaugural sorprendió con una idea sobre la cual aún hoy se insiste: la de transformar la gramínea en productos de mayor valor agregado.

A mediados de los años 60, el Che analizó y comenzó a cuestionar, desde una posición dialéctica, la situación en los países socialistas europeos, en relación con el sistema de dirección económica que estaban aplicando. Como resultado, pronosticó su autodestrucción si persistían en ciertos métodos y prácticas que no respondían a los objetivos esenciales de la sociedad socialista y menos a las características de Cuba.

La sociedad socialista, según el Che, debía construirse con una base material fuerte que dotara al hombre de un nuevo pensamiento, lejos del consumismo y el egoísmo característicos del capitalismo. No basta un desarrollo tecnológico si se carece de lo que él llamó “el hombre nuevo.”

Así, se empleó en la elaboración de un modelo más idóneo para la dirección en las condiciones de la sociedad cubana. Como posible solución, creó un nuevo modelo que luego sería llamado Sistema Presupuestario de Financiamiento.

Además, el Che introdujo en Cuba los comités de calidad e impulsó la ciencia y la técnica con la creación de escuelas y cursos para la formación de técnicos y especialistas industriales, a la vez que llamó a los obreros a mantener el funcionamiento de las maquinarias en las fábricas que ya sufrían los efectos del bloqueo.

A 40 años de su asesinato en Bolivia, el lema “Seremos como el Che” sigue resonando. Serlo de verdad implica cultivar la inteligencia con osadía y espíritu crítico.

ALGO SOBRE LA CHICA ALMODÓVAR

ALGO SOBRE LA CHICA ALMODÓVAR

JUSTO PLANAS CABREJA,

estudiante de cuarto año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El cine de Almodóvar podría resumirlo con una secuencia de Todo sobre mi madre: Lola, un travesti de pelo negro y mandíbula gruesa, de uñas rojas y voz de galán, observando desde lejos el entierro de una monja a la que contagió el SIDA.

Siempre me sorprende que el público guarde silencio en ese momento. Siempre me sorprende en silencio cuánto odio a Lola, así, sin que me quede nada por dentro; de cuántos deseos de llorar me da ese dolor sin género de su rostro; ese dolor profundo de hombre vencido y de mujer sufrida. Cuando llega ese momento, el espectador ya vio morir al hijo de Manuela (Cecilia Ruth) en un accidente de carro. Supo que era hijo también de Lola, y que Lola embarazó a una monja (Penélope Cruz) y desapareció. Lola y la monja tienen SIDA. Manuela trabaja para la culpable de la muerte de su hijo y cuida a la monja durante el embarazo después de conocerla casualmente.

El espectador y Manuela miran a Lola. Uno, por primera vez; la otra, después de mucho tiempo. Y todos los ojos coinciden por un momento en que Lola era demasiado hermosa para ser hombre, y demasiado hermoso para ser mujer. En ese instante, Almodóvar, Lola y el filme alcanzan la perfección precisamente a través de su condición de híbridos.

Todo sobre mi madre es una película travesti. Los hombres que guarda dentro padecen la luz de sus mujeres. Hay pocos. Un chico obsesionado con su madre (Manuela), que solo tiene el mérito de dar título a la película, y el de morir, justo a tiempo para que la mujer de su vida se muestre en toda su magnitud. Agrado, un travesti que se descubre como hombre solo en sus descomunales esfuerzos por no serlo. Un actor que  masculinamente solicita los servicios sexuales de Agrado. Un viejo, padre de Rosa, que ha perdido la memoria. Un bebé, hijo de Rosa. Y Lola. El filme reniega de su condición masculina.

Las mujeres, en cambio, están llenas de vida. Las hay lesbianas, recatadas, intolerantes, médicos, prostitutas, monjas. Pero de tanto maquillarse de virtudes, de conflictos, estas mujeres tampoco son mujeres reales. Todo sobre mi madre reproduce el sueño de mujer sufrida, de mujer resistente, mujer ingenua, esperanzada, elegante. Todas: Huma Rojo, Nina, Rosa, Manuela y hasta las mujeres que hay en Lola y Agrado, cumplen con estos parámetros. Cuentan con la perfección de una mirada, el perdón de una palabra. Y la espera. Entre ellas conversan de una manera diferente, en un lenguaje que apenas entiende el público, que no entienden incluso las espectadoras, porque es el lenguaje de un hombre que sueña a ser mujer en un mundo de ensueños.

¡Y qué género hay mejor que el melodrama para ese sueño perfecto! El melodrama es una película con labios pintados. Todo sobre mi madre, no hay duda, es un melodrama que define a la chica Almodóvar. Pero muchos han salido a buscar el origen de estos labios en las calles de España, porque es una película bien nacional; o en las calles del mundo, porque es sobradamente humana.

Muchos han buscado fuera unos labios pintados que le deben mucho a la mujer que esconde Almodóvar. Porque Todo sobre mi madre es una película de mujeres, sí, pero contada por un hombre. Un hombre que no olvida entre risas y lágrimas -tantas lágrimas-, el ojo de la cámara, la voz de los actores. Que se reserva un trago de frialdad para asumir el lenguaje del teatro con Un tranvías llamado deseo sin olvidar que es un teatro adulterado para el cine. Un hombre que sabe cuándo el absurdo parece demasiado absurdo, y al cine le falta sabor a cine.

Cada gesto de Lola está pensado para ser elegante, y espontáneo. El maquillaje resalta, irónicamente, su masculinidad. Almodóvar y Lola son culpables del destino de cada personaje. Han disfrutado de la fatalidad femenina. Pero la culpa es menor que el éxtasis de su presencia. En aquel instante, ambos se funden, mientras la cámara observa a Lola desde abajo. Y el silencio despierta, de golpe, a la chica Almodóvar que guardan, sin distinción de género, cada uno de los espectadores.

 

LA EDUCACIÓN NO ES MODA EFÍMERA

LA EDUCACIÓN NO ES MODA EFÍMERA

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

En la actualidad afrontamos un fenómeno digno de ser evaluado en  la escala de Richter, con una capacidad destructiva no tan evidente y perceptible como la de un terremoto, pero sí igual de influyente en una sociedad.

Este fenómeno es la ausencia de educación formal y valores que afecta a una parte de nuestra generación. A la chabacanería la han convertido en moda, a los buenos modales los han tildado de caducos, y a los "buenos días" y al "permiso", junto con otras expresiones de urbanidad, los han exiliado en  el "Nuncajamás".

Cuando se vive en comunidad es imprescindible acatar determinadas normas de conducta para que reine la armonía. No estoy proponiendo un actuar robótico enemigo de la espontaneidad y la originalidad, pues se puede ser original y espontáneo y a la vez educado. La originalidad no está en rebelarse contra los patrones sociales establecidos ni en ser egocéntricos al punto de devenir ridículo, está en el esfuerzo por ser auténticos y no imitar a los demás.

Cada vez son más personas, principalmente jóvenes, las que muestran aversión hacia el comportamiento reglado; quizás por considerar que subordinarse a ciertas normas es una actitud arcaica que nos limita en la vida. Es poco probable que nuestra vida sea menos intensa por ser circunspectos y expresarnos apropiadamente. Tampoco seremos puritanos por ser pudorosos y prudentes; en cambio, sí seremos más sensibles con un trato cortés hacia los otros a la hora de relacionarnos.

Proceder con mesura al dirigirnos a terceros, incluso hasta cuando elegimos nuestra vestimenta, no es más que mostrar respeto al prójimo, al evitar la posibilidad de agraviarlo con una actitud o conducta improcedente.

Vestirse adecuadamente es hacerlo con buen gusto, es saber qué atuendo corresponde en cada ocasión o a cada quien. La ropa es el espejo del carácter, pudiéramos decir. Un vestuario decoroso y pulcro realzará nuestra imagen; sin embargo, uno impropio o vulgar, no podrá decir nada positivo de quienes somos. Y las posibilidades económicas no constituyen justificación, ¿quién dijo que por ser humilde no se puede ser distinguido?

La educación formal es el molde donde se forma el carácter, y éste es la plataforma de los valores, principios e ideologías que adoptamos en la vida, los cuales nos darán el impulso necesario para luchar persistentemente por lo que creemos y soñamos.

Porque fueron esos valores los mismos que impidieron que Carlos Manuel de Céspedes se rindiera en Yara, los que motivaron a José Martí desde su infancia a declararse defensor de los oprimidos y amante de la libertad, los que hicieron a Antonio Maceo volverse un Titán y a cientos de estudiantes tornarse héroes y heroínas. Y ninguno fue menos hombre, o ninguna fue menos mujer, por ser correcto en su actuar cada momento.

 

QUINO SE PREGUNTA: ¿Y EL FUTURO?

QUINO SE PREGUNTA: ¿Y EL FUTURO?

JUSTO PLANAS CABREJA,

estudiante de cuarto año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Quino pasará a la historia gracias a ese personaje mágico que ha hecho reír tanto, muchas veces para no llorar. Me refiero a Mafalda, aunque también los cubanos lo conocen por aquellos Quinoscopios que hiciera para el audiovisual con Juan Padrón por director. Este año, ni Mafaldas ni Quinoscopios, llega a nosotros gracias a la editorial José Martí con un libro de caricaturas que lo retrata argentino de pies a cabeza: ¡Qué presente impresentable!

Si alguien cree que la carcajada y la caricatura son sinónimos, ese no es Quino. ¡Qué presente impresentable! es una lágrima hecha puño. Así dice: "Para dibujar el cielo, no hace falta dibujar el cielo. Dibujamos un ave volando y... ¡El papel es el cielo! Para dibujar nuestro planeta hoy, no hace falta dibujar nuestro planeta hoy: tiramos el papel a la basura... ¡El papel es nuestro pobre planeta hoy!"

Las caras tristes sobran en el libro y los finales son una cara triste. Pero Quino se rebela ante este el final. Es tanta la fuerza de sus ideas que a veces sobran las palabras, las caricaturas desnudan el mensaje de un solo flechazo.

Un psicólogo diría: "Quino se siente viejo", pero a esta idea podemos llegar todos. No se encuentra en la revolución tecnológica que sufre el  mundo. Una mujer se horroriza de la comida transgénica. Un niño pela un pescado como si fuera un plátano con la mayor naturalidad del mundo. Un mendigo pide limosna con las siguientes palabras: "¡Señor, un BIT, por amor de clon!" Los perros ladran: "¡Scanner! ¡Scanner!"

La crisis económica que ha golpeado a Argentina los últimos años se ve reflejada también en sus historietas. Quino es respetuoso, no quiere reírse porque sufre, sufre mucho por su país. Una mano apabullante, un micrófono, y una gran boca someten multitudes sorprendidas con las siguientes palabras: "¡El Estado solo debe ocuparse de resolver problemas del estado, no de la gente!"

¡Qué presente impresentable!, así con signos de exclamación y todo, resume la indignación de Quino, un hombre que no se encuentra ya en el planeta en que vive. ¿Y usted qué piensa?

Por ahora busque este libro de caricaturas que bien podría ser un periódico, o un ensayo sobre este mundo postmoderno. ¡Qué presente impresentable!, así grita este libo de la editorial José Martí que podemos adquirir por ocho pesos en cualquier librería del país.