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Isla al Sur

Crítica-Trabajos docentes

LOS MEJORES DESNUDOS DE SERVANDO CABRERA

LOS MEJORES DESNUDOS DE SERVANDO CABRERA

ZULEMA SAMUEL DEL SOL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los torsos desnudos danzan por los pasillos del Museo Biblioteca Servando Cabrera, de La Habana. Sus curvas se desdibujan entre espectros azules, rojos, claros, marcando paredes, ventanas y nubes. Vestidos de milicianos, guajiros, disfrazados de hombres y mujeres, cargan la esencia desnuda, la Isla encerrada en la Isla mayor, otro tipo de libertad que costó entender.

Los cuerpos transparentes se funden en lo impreciso, el espectador no puede afirmar si observa parejas en cómplice abrazo o una persona retorciéndose en la soledad. Resulta curioso cómo la piel pierde los colores en el cuadro y traslúcida muestra la sexualidad humana o los paisajes cubanos de fondo. Los músculos voluptuosos varoniles y las curvas sensuales, femeninas, semejan los vidrios azules de volumétricas botellas humanas.

Pueden cambiar los tiempos, los museos, el público, los críticos, la Isla, pero nunca los torsos. Ellos, como el primer día, aún en sus camisas blancas de almidón plisado, sus grados de comandante, sus botones, sus boinas de una estrella, dejan entrever la desnudez en los ojos, el brillo erótico de los rasgos, las cejas tupidas, la sonrisa de aquellas pequeñas victorias del arte.

Con Servando Cabrera los mejores desnudos son los del alma. Los mejores y los únicos. Al final todos los torsos están desnudos, en ese mundo cromático todos estamos desnudos. Para él, Cuba es un torso gigantesco que le mostraba cada día una nueva desnudez, es lo contrario a una pose, es el pueblo, los raíles, el trabajo, es la caña desnuda en un quinquenio de majas vestidas.

Su creador, Servando Cabrera Moreno (1923-1981), artista de la  plástica, cubano vinculado a movimientos como el cubismo, expresionismo y exponente de corrientes de la abstracción y el erotismo, mantuvo una obra tan variada como la época en que se conformó. Desde su primera exposición, dos años después de haberse graduado de la Escuela San Alejandro, en 1942, el pintor comienza a destacar dentro del arte contemporáneo, según las críticas y resúmenes de la prensa, atesorados en el Museo Biblioteca que lleva su nombre desde el 2009.

Después de diversos viajes por Europa y Estados Unidos su virtuosismo se fue acrecentando, las técnicas fueron cada vez más variadas y las influencias le llegaban de diversos frentes: Piccaso, Joan Miró, Henri Mattise, Willem de Kooning, entre otros.

Los cuadros de Servando sin desvirtuarse de la realidad cubana, de la expresión vívida de la nacionalidad, empezaban a beber de otras fuentes, hasta llegar el momento en que el realismo tangible de las Tropas Milicianas, se unió la subjetividad y las formas disgregadas en el misterio de Homenaje a la Soledad.

En medio del realismo plástico, del pop art insurgente, del socialismo en ciernes, la Cuba en ofensiva revolucionaria, después de Los carboneros del Mégano, de sus retratos del pueblo cubano y sus oficios en la primera década de la Revolución, Cabrera Moreno presentó los torsos desnudos, bruscos a primera vista, sensibles al trazo, atrayentes hasta el último momento.

Se desconoce si aquellos torsos desnudos son fruto de sus años académicos, de las influencias de las corrientes artísticas precedentes o de los viajes. No se puede asegurar si estuvieron desde un inicio o fueron insertados abruptamente tras alguna develación, o si en toda su obra tienen una representación mayoritaria, esos torsos desnudos. Pero con Servando la estadística es inútil, él, como todo su arte, solo responde al asombro.

 

EL LAGO DE LOS CISNES

EL LAGO DE LOS CISNES

JOSÉ ANTONIO RIGUAL DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: NANCY REYES.

La interpretación de El lago de los cisnes por el Ballet Nacional de Cuba demuestra la calidad de la escuela cubana de este arte y la maestría de su directora Alicia Alonso.

En la versión creada por Alicia, se emplea la conocida estructura argumental, coreográfica y musical Petipa-Ivanov-Tchaikovski, sintetizada en tres actos y un epílogo. El argumento es una historia de transformaciones, hechizos, monstruos malignos y encantamientos en la que el amor verdadero triunfa sobre todo mal y enemigo.

La ejecución que la primera bailarina Yanela Piñera hace de Odette sorprende, aunque al interpretar a Odile realiza un mejor trabajo en los saltos, logrando mayor altitud y precisión. Sus más de diez giros consecutivos sobre un pie para finalmente caer con gran equilibrio en brazos del príncipe Siegfried (primer bailarín Camilo Ramos) evidencian la calidad de la danza que elabora.

Igual de buenas son las intervenciones del cuerpo de baile, pese a algunas imprecisiones a la hora de sostener a las danzantes en el aire y algún que otro resbalón en las caídas, principalmente en el acto primero.

La música, descifrada por la Orquesta Sinfónica del Gran Teatro de La Habana, bajo la dirección del maestro Giovanni Duarte, es un elemento de gran peso a lo largo de toda la función. Recrea un clima de alegría, tristeza, gozo o tempestad, según lo requiere cada circunstancia.

Utilizando las partituras de Tchaikovski, Duarte obtiene un paralelismo estable y compacto entre el sonido y las expresiones corporales de los bailarines, fundamental esto, si tenemos en cuenta que en la obra no hay diálogos y son la música y el movimiento los que transmiten el mensaje del drama al espectador.

Esta versión coreográfica de El lago de los cisnes demuestra un empleo correcto del vestuario, justificado en la uniformidad de las damas-cisnes y en el resaltado que se le da con colores más vistosos a los elementos principales del baile, dígase Odette, Siegfried, Bufón, etcétera.

A la uniformidad mencionada anteriormente contribuye, además, la labor que realiza Antonio Cañas con el maquillaje de los artistas y la combinación en los movimientos que efectúan los bailarines principales con el resto del cuerpo de baile.

La iluminación es aceptable y el juego de luces matiza cada escena con colores más claros u oscuros en dependencia del ambiente que se precisa establecer, ya sea lúgubre y misterioso o festivo. Con las luces estuvo muy bien logrado el patrón de captar y destacar ante el público el elemento actuante de mayor peso, o sea, de todos los artistas que hay en la plataforma, resaltar ante los observadores del espectáculo a aquellos más importantes.

En la función está muy bien trabajada la decoración y escenografía, con adecuados telones para cada uno de los episodios. También sobresale la rapidez con que se desmonta todo un andamiaje escénico y se prepara otro. En solo diez minutos cambia totalmente el teatro.

De manera general, se puede catalogar de muy buena esta puesta en escena dirigida por Alicia Alonso. Es una ejecución magistral, comparable con Cascanueces, Giselle y Coppelia, cargada de la excelencia técnica y calidad danzaría que resalta al Ballet Nacional de Cuba entre los mejores del mundo.

Pie de foto: La uniformidad y coordinación lograda por el cuerpo de baile en la obra es un elemento a destacar.

ROZANDO EL PISO

ROZANDO EL PISO

MARÍA DEL ROCÍO RAMOS SUÁREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Desde hace diez años, el tan popular programa televisivo Piso 6, transmitido actualmente los martes a las 8 y 27 minutos de la noche, pretende dar a conocer lo más actual y destacado de la música de Cuba y el mundo. Sin embargo, sus intentos, aunque muy reconocidos y en ocasiones disfrutados por el público, se están quedando algo rezagados, a pesar de los esfuerzos de sus conductores por fingir una sonrisa.

Saber cuáles son los verdaderos presentadores de este espacio televisivo es una interrogante que muchos quisieran descifrar, pues si bien la carismática Yuliet Cruz parece ser el rostro principal, los jóvenes Leo Garrido y Raúl Lora vienen también a convertirse, de vez en cuando, en locutores que procuran dar "lo noticioso del acontecer nacional", e incluso incorporan a su accionar una serie de gestos que más bien darían la impresión de estar en una presentación humorística.

Lo más pegado, es la sección con mayor demanda por parte de  los televidentes, sin embargo, es también contradictoria si se analiza que las canciones presentadas no son de algún modo las de mayor audiencia, pues la gran mayoría ha pasado su  momento y aún así continúan siendo promovidas como las más recientes en la preferencia  nacional.

Entre lo salvable de este audiovisual se destaca la presentación gráfica. Sin lugar a duda, el diseño logra su propósito: crear el ambiente de una emisión propia para jóvenes, relacionada con la música  y proyectada en un horario nocturno.

Los movimientos con los que se desplazan las luces, de forma rápida y con ritmo, son acordes a los colores empleados en cuanto a lo atractivo y contrastante, pues dan esa sensación de informalidad y al mismo tiempo consiguen cierta estética. El background, los sutiles efectos digitales y el slogan del programa que acompaña todo el diseño,  parecen tener conexión.

En cuanto al guión, se encuentra abierto a la improvisación y los locutores lo han sabido aprovechar. Esto funciona si se tiene en cuenta que es una emisión destinada a las preferencias de los más jóvenes, donde debe prevalecer la espontaneidad y se pueden incorporar algunos rasgos que permitan la utilización de un estilo informal.

En cada transmisión, el equipo de presentadores y realizadores intenta popularizar a nuevos compositores y artistas, lo cual resulta meritorio, solo sería oportuno primeramente darlos a conocer y más tarde presentarlos, porque ante cada uno crece la inmensa pregunta que no siempre consigue una respuesta: ¿y ellos quiénes son?

Un espacio encargado de comunicar los acontecimientos relacionados con este arte  dentro y fuera del país, pudiera ser más aprovechado por sus creadores. Sería tal vez la única manera de construir un producto más completo, informativo y recreativo, que no se ciña a recordar la música que en un momento fue escuchada, sino a dar a  conocer la que hoy hace y hará parte de que el mundo continúe en movimiento. 

UNA VIDA NO TAN ROSA

UNA VIDA NO TAN ROSA

JOSÉ MANUEL PÉREZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lujoso salón y audiencia selecta. Sobre el escenario, la figura enjuta de una mujer vestida de negro que canta con dificultad. En plena interpretación, se desploma.

-Santa Teresa, mi dulce Jesús, no me abandonen, denme fuerza, quiero seguir viviendo. Resucítenme.

Es esta petición desgarradora la primera intervención de la casi irreconocible actriz francesa Marion Cotillard, en el filme La vida en rosa (La Môme), donde interpreta el que, según la crítica, es el mejor papel de su vida: a la inmortal cantante Édith Piaf.

La película, un drama biográfico estrenado en el año 2007 que corrió a cargo de la productora Légende Entreprises, recorre en dos horas y 20 minutos los momentos cruciales, casi todos trágicos, de la intérprete francesa, apoyándose en regresiones temporales desgraciadamente no siempre logradas.

Desde la visión de una Edith enferma y adicta, el director Olivier Dahan, quien es también el guionista, junto a Isabelle Sobelman, se adentra en los pasajes de una niñez miserable, una adolescencia sin frenos y el ascenso a la gloria de los escenarios que comienza al ser descubierta por Louis Leplée, representado por un Gérard Depardieu de solo quince minutos.

El producto es una mujer con muchos  matices, colmados unos de grandeza y talento y otros, realmente miserables y patéticos, logrados sin hacer un regodeo excesivo en lo morboso, aunque algunas escenas pueden herir sensibilidades, como la que muestra a la cantante en pleno éxtasis después de inyectarse droga.

Si se logró transmitir toda una serie de impresiones fue, sin ningún lugar a duda, por la actuación maravillosa de Marion Cotillard que la hizo merecedora de los premios Óscar, Globo de Oro y BAFTA, como mejor actriz. Fue calificada por Stephen Holden, del periódico norteamericano The New York Times, como “la más asombrosa inmersión de una intérprete en el cuerpo y alma de otra jamás encontrada en el cine”.

Esto, acompañado por el excelente maquillaje en las manos de Didier Lavergne y Jan Archibald, ganadores de un Óscar y un BAFTA, el vestuario de Marit Allen, premiada también con un BAFTA por mejor diseño, y la lograda ambientación, sitúan al espectador en los distintos momentos, mientras la iluminación y la música hacen el resto del trabajo y consiguen crear la atmósfera adecuada para vivir las sucesivas tragedias de la secuencia. 

En la música hago una pausa, pues en una película donde se pretenda recrear la vida de una cantante como la que nos ocupa, el tema requiere de un tratamiento especial. En este caso corrió a cargo de Christopher Gunning, quien hizo un magnífico trabajo premiado con un BAFTA a la mejor música original. Obviamente, su labor se vio facilitada en extrema medida por la calidad interpretativa de la Piaf, cuyas divinas melodías son un permanente hilo conductor, usadas siempre de la forma más oportuna.

Algunos, como Carlos Boyero, del diario El Mundo, catalogaron la producción como tediosa y lo cierto es que se le dedica mucho a momentos intrascendentes, me refiero a escenas donde se muestran presentaciones o conversaciones carentes de contenidos realmente jugosos, al tiempo que nombres y sucesos importantes son tocados de soslayo u obviados.

En síntesis, no es la octava maravilla, pero la voz prodigiosa y desgarradora de la Piaf, por quien profeso especial fascinación, y la actuación irreprochable de Cotillard hacen que sea un buen filme, con un título paradójico, pues la vida recreada fue intensa y grandiosa, pero en ningún momento, rosa.


 

COMO PARA QUEDARSE SORDO

COMO PARA QUEDARSE SORDO

ELIANYS JUSTINIANI PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Grito, del pintor noruego Edvard Munch (1863-1944), ha alcanzado magnitud como icono cultural semejante a La Monalisa, de Leonardo Da Vinci. Su reproducción en toda clase de objetos, que van desde camisetas hasta llaveros, convirtiéndolo en material de “adquisición masiva”, puede interpretarse como un intento de banalizarlo para borrar la incomodidad que inevitablemente provoca al espectador.

Terminado en 1893, es desgarrador y perturbador, al punto de que quien lo analiza llega a concluir que algo así solo puede haberlo pintado un loco. Y no es menos cierto porque a Munch no podría definírsele como persona equilibrada.

Las cuatro versiones hechas por el autor muestran una figura andrógina en estado de desesperación que, aparentemente, lanza alaridos de angustia, pero en realidad quien grita no es él, es el ambiente. El propio artista explica en su diario cuando habla del momento que lo inspiró: “Al atardecer caminaba por un sendero con un par de amigos. De repente todo cobró un intenso color rojizo como si enormes lenguas de sangre surgieran del azul del cielo. Mis amigos no se impresionaron pero yo fui presa de un temblor incontrolable, al tiempo que sentí un intenso grito que atravesaba toda la naturaleza obligándome a tapar mis oídos”.

En efecto, uno de los ataques de paranoia que lo acechaban desde los cinco años, cuando presenció la muerte de su madre, estalló mientras Munch paseaba junto a dos colegas por un puente desde el cual se podía contemplar, a lo lejos, la ciudad de Oslo, donde su hermana menor estaba recluida en un manicomio.

Para dar la sensación de desorden el creador utiliza trazos continuos con sombras o claros, y combina colores fríos (como el azul, carmelita y negro) con otros más cálidos (rojo, amarillo y naranja), los mezcla, conforma zonas heterogéneas. También aplica diferentes grosores y formas a las líneas en dependencia de lo que desea transmitir con cada componente, por ejemplo, el cielo se construyó con pinceladas anchas y largas, que reflejan violencia; en tanto, en el puente las líneas son cortas y dan la idea de movimiento, fugacidad del paso del tiempo.

Las aguas turbulentas representan, quizás, lo agitado de su vida emocional, mientras que las dos personas de negro al final  del camino marcan la soledad causada por esos momentos de locura que lo acechaba a ratos, alejando a quienes lo rodeaban. Por otro lado, el personaje en primer plano, mirando al espectador, trata de contagiarlo con su agonía, cuestión que no se lograba en la primera versión del cuadro, titulada La Desesperación, donde el hombre estaba de perfil, recostado sobre la baranda del puente.

Sin duda, la cuarta versión, objeto de nuestro análisis, es la mejor lograda, pues la fuerza de sus colores supera con creces al resto y logran sumergir los sentimientos de quienes la miran como no hubiera sucedido con las anteriores, que empleaban tonos más pálidos. Esta constituye, además, la pintura más cara vendida en una subasta y está valorada en 119,9 millones de dólares.

Con técnica de óleo, tempera y pastel sobre el cartón, Munch construyó en un formato de 89 cm X 73,5 cm esta, su obra más famosa, con la cual se convirtió en precursor de la corriente expresionista; y digo la más famosa porque aún se discute el título a “la mejor” con otras como La niña enferma y De mañana.

Muchos han catalogado al lienzo como una muestra de arte demente. Si es así, bienvenida sea la demencia, porque es esta mezcla de talento innato y locura la que da como resultado uno de los cuadros más desgarradores de la historia, este que lanza un grito ensordecedor que a más de ciento veinte años todavía se escucha.

CIUDADANO KANE, MEJOR PELÍCULA DE LA HISTORIA

CIUDADANO KANE, MEJOR PELÍCULA DE LA HISTORIA

ALIANET BELTRÁN ÁLVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dirigida, producida y protagonizada por Orson Welles, “Ciudadano Kane”, película estadounidense estrenada en 1941 por RKO Pictures, cuenta su historia desde perspectivas diferentes, relata el ascenso y corrupción de un magnate americano, Charles Foster Kane, creado a semejanza del empresario editorial William Randolph Hearst.

La audacia y el atrevimiento de Welles, lo convierten en un material artístico cargado de aportes técnicos y novedades discursivas que lo hacen destacar, actualmente, entre los ejemplos cimeros del séptimo arte, es particularmente alabada por su innovación en la música, la fotografía y la estructura narrativa.

En esta película, Kane, es una vía que encontró Welles para indagar en cuestionamientos y reflexionar sobre el espíritu burgués en relación con su época. Apelando a la revelación psicológica que le proveen los hechos y fenómenos sociales procedentes de una sociedad de clases.

Welles presenta con “Ciudadano Kane”, una nueva manera de hacer cine potenciado por recursos, aunque existentes en cierta medida, nunca antes utilizados. Por ejemplo, innovó con el sonido al utilizar la perspectiva en la que los personajes alejados se oyen con menor volumen. La banda sonora, según Welles, es la responsable en un 50 por ciento del éxito de la película.

También fueron innovadoras sus tomas de increíble profundidad de campo; así como las de ángulo cerrado, que muestran el techo y hacen parecer a los personajes dominantes o atrapados. Igualmente desarrolló el empleo de luces y sombras, que otorga un aspecto dramático a las escenas.

Mediante el metarrelato, Welles se adentra en otros modos de realismo, sobre todo en la experimentación psicológica y muestra la visión que tienen de la realidad los diferentes personajes y el propio cineasta, influye así de manera decisiva en la subjetividad del espectador.

Un recurso formal que utiliza, en situaciones específicas, es la ubicación baja de la cámara para la creación de ángulos contrapicados. En varias oportunidades se contraponen momentos de derrumbe emocional de Kane con el uso de este ángulo cuando se enfoca al personaje.

Una característica muy marcada en su obra, el juego con los espejos, lo podemos ver en varios momentos de Ciudadano Kane. Otro aspecto importante del filme es la fotografía en claroscuro.

El intento de aplicar efectos visuales para rodar de forma barata escenas de aglomeraciones de personas y grandes espacios interiores, y el empleo de fondos animados, miniaturas y maquetas, son otros recursos y efectos especiales utilizados por Welles para enriquecer el film.

La película ganó un Óscar al mejor guión original para Herman J. Mankiewicz y el propio Welles. También estuvo entre las candidatas al Óscar en otras ocho categorías: película, director, actor principal, dirección artística, fotografía, banda sonora, sonido y montaje. Encabeza la lista de todas las votaciones de la revista Sight & Sound de las diez mejores películas durante casi medio siglo.

Tuvo gran mayoría de críticas positivas, aunque a algunos no les gustó que Welles rompiera con las tradiciones de Hollywood. Para New World Telegram, William Boehnel expresó que la película era “asombrosa y supone un hito en la historia del cine”, y Bosley Crowther escribió en The New York Times que “está cerca de ser la película más sensacional jamás hecha en Hollywood”. Por último, Roger Ebert, uno de los críticos cinematográficos más reconocidos a nivel mundial, afirmó: “Está decidido: Citizen Kane es, oficialmente, la mejor película de la historia”.

Pie de foto: Orson Welles caracterizado como Charles Foster Kane en una fotografía publicitaria de la película.

 

LAS AVIGNON PARIERON EL CUBISMO

LAS AVIGNON PARIERON EL CUBISMO

DAVID RODRÍGUEZ SÁNCHEZ-GALARRAGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En los primeros años del siglo XX surge en Europa el cubismo, un movimiento independiente de la estilización esmerada o la perfección en cuanto a un canon de belleza preestablecido que rompe con las concepciones tradicionales para la creación, existentes desde la Antigüedad Clásica. Son las manos mágicas del célebre pintor español Pablo Picasso, las fundadoras de este nuevo capítulo en la Historia del Arte Universal al crear, en 1907, el cuadro Las Señoritas de Avignon.

“Cubismo”, es el nombre que asume el movimiento debido a la construcción de figuras geométricas, predominantemente cubos, y nace con la mencionada obra picassiana para borrar los esquemas conservadores que la humanidad había adoptado, desde la concepción de las “bellas artes”, en el período de gloria de la Grecia Antigua.

Estos dogmas, transmitidos de una época a otra, persiguen con vehemencia  la representación mimética de la realidad. Las Señoritas de Avignon, cuadro hecho bajo la  técnica de óleo sobre lienzo, evidencia el uso de diferentes y nuevas perspectivas en la creación plástica, como son el significado oculto de las figuras, según sus posiciones, y la aparición de las imágenes volumétricas en un espacio puramente bidimensional, sin la intención de comprender o graficar las características físicas y psicológicas de los seres humanos.

Por primera vez en la historia queda representada en una pintura la cuarta dimensión. Se constata en la mujer del extremo inferior derecho, quien, a pesar de aparecer de espaldas, muestra su rostro al espectador dando una nueva visión de la volumetría pictórica.

La obra tiene una marcada influencia de las máscaras africanas, introducidas en el movimiento artístico occidental del período. También revive la tradición hispana del bodegón (naturaleza muerta y frutas), representado en el centro y borde inferior del cuadro. Es, además, prácticamente monocromática, dibujada con tonos ocres y terrosos a partir de ángulos contrapicados, siendo esta otra característica del cubismo.

El nombre del cuadro representa un eufemismo que alude a las mujeres de “vida alegre” (cortesanas o prostitutas) de la calle de Avignon, en París, Francia, desacreditando, de cierta manera, a la figura femenina de los barrios marginales más conocidos de Europa.

Las Señoritas de Avignon, de 243.9 centímetros de largo y 233.7 de anchura, es guardada hasta 1916, año en que comienza a exhibirse al público en la exposición parisiense del Salón d’Antin. En 1925, el también museo galo de Petit Palais  la adquiere en una cifra desconocida y, luego de un extenso recorrido por prestigiosas ferias y subastas, finaliza su periplo, en 1939, en el Museo de Arte Moderno de Nueva York (comprada en 28 mil dólares, precio, según los especialistas, tres veces inferior a su costo real), convirtiéndose desde ese momento en una de las piezas más preciadas de la colección neoyorkina.

Mario de Micheli, crítico italiano y autor del libro Las Vanguardias Artísticas del siglo XX, manual de preparación para estudiantes de Arte  utilizado en Cuba, opina lo siguiente sobre la primera pintura cubista: “El cuadro es un ejemplo de la furia instintiva y al propio tiempo cerebral, tan típica de la naturaleza creativa del autor. En esa gran composición, hasta el exotismo pierde sus aspectos más literarios para transformarse en un verdadero instrumento de destrucción de las normas tradicionales de la cultura figurativa”.

En general, toda la obra picassiana influye en importantes artistas de la época, destacándose el francés Geroge Braque y el cubano Wifredo Lam, quienes, a decir de muchos críticos, alcanzan un dominio similar o superior al del maestro, constatado en sus respectivas iconografías Mujer con mandolina y La Jungla. Mas, Pablo Ruíz Picasso es considerado el máximo exponente de los distintos movimientos de vanguardia del pasado siglo, mérito alcanzado por el carácter prolífico y renovador de su incalculable visión artística.  

Pie de foto: Las Señoritas de Avignon (Pablo Picasso), París, Francia, 1907.

SIMPLEMENTE…. KITES

SIMPLEMENTE…. KITES

LEANNY VISTEL PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cometa, se le llama a un juguete que vuela gracias a la fuerza del viento y a varios hilos que lo mantienen desde la  tierra, en una  postura correcta de vuelo.

Pero Cometas (Kites, en inglés) también es el nombre de una  película india del 2010, del género comedia romántica, protagonizada por los actores Hrithik Roshan, Bárbara Mori, Kangana Ranaut, Kabir Bedi y Luce Rains. Es la primera producción de Bollywood con un personaje mexicano como protagonista. Una historia con romance, acción y adrenalina.

Jay es un muchacho que ambiciona tener dinero y lo consigue de cualquier manera, así conoce el amor en una joven inmigrante de México, llegada a EEUU ilegalmente y se casan  solo para arreglar sus papeles en el país. La sorpresa llega cuando  vuelven a verse, pero en circunstancias totalmente distintas, y ahí comienza la acción con persecuciones, muerte y dinero por medio. El amor siempre tan complicado, nos deja entrever la frase tantas veces dicha: “El dinero no compra ni el amor ni la felicidad”.

El director de Bollywood, Anurag Basu, presenta un filme que fácilmente atrapa a diferentes públicos, no sólo del mercado indio o hispano, sino del mercado global, porque logra salirse un tanto de la fórmula esquemática característica de la cinematografía india: dos jóvenes de distintas clases sociales, se enamoran, batallan y viven felices para siempre.

Además, combina de manera magistral tres idiomas: español, hindú e inglés, utilizando casi como único traductor al lenguaje corporal y gestual, por lo que el espectador intuye lo dicho, sin necesidad de subtitulaje.

Rostros como Hrithik Roshan y Bárbara Mori han dado vida en pantalla a personajes conmovedores y creíbles, con los cuales el espectador puede reír, llorar o identificarse. Las actuaciones son de primera, no obstante, se puede ver un tono similar al de los dramatizados seriados latinoamericano (telenovelas o teleseries). El papel de Roshan está mejor trabajado y opaca sobremanera a la Mori, sin embargo, ella, por momentos, se nota un poco sobreactuada.

Kites, no sería lo mismo sin la cinematografía cautivadora de Ayananka Bose. Desde los casinos y fuentes de Las Vegas, a los desiertos desolados de México, la cámara de Bose agarra la belleza en cada escenario. Aprovecha las tomas en primer y tercer plano, contrasta con colores claros y oscuros, cálidos con fríos, volviéndola acogedora a la vista del público. Utiliza la técnica fotográfica de figura fondo y la ley de la mirada. El elemento agua, es un protagonista de la historia, por tanto, surge en los momentos más importantes, no por casualidad, sino para transmitir una emoción o estado diferente en cada caso.

Las proezas son magníficamente ejecutadas, pues los efectos especiales tienen la etiqueta Made in USA, debido a las altas cargas de computarización que presenta la misma. Igualmente, abusan de las escenas de riesgo, restándole credibilidad a la cinta.

Si bien la película parecería capaz de ganar un Oscar, hay que constatar que la banda sonora es pésima, no solo porque todos los temas colocados por el director de música, Rajesh Roshan, son indios, sino que tampoco ambientan algunas escenas como requiere el momento. Asimismo, podía haberse combinado la música tradicional mexicana con la norteamericana y la propia hindú. Este trinomio le hubiese conferido mayor singularidad y esplendor
 
Estas dos horas y veinte minutos, constituyen un paseo en montaña rusa, lleno de espectaculares momentos románticos, persecuciones sin parar y efectos visuales de acción. No es el típico filme de la meca de la cinematografía oriental, no está saturada de bailes ni canciones que inflen la historia y la vuelvan tortuosamente larga.