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Isla al Sur

Entre colegas

JULIO

JULIO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Ha muerto Julio. Creo que no hay otra palabra que describa más el preciso sentimiento que siento: estoy consternada. No puedo creer que un hombre tan vital nos deje para siempre, que su presencia en la Facultad de Comunicación, en el Departamento de Periodismo, no inunde con su bondad los espacios de los pasillos y las aulas.

Julio García Luis es el paradigma de ser humano, profesional, teórico y maestro que todos deseamos alcanzar. Una buena y larga amistad me hacía decirle con desenfado que cuando yo fuera grande, quería ser como él. Nunca tomó en serio su gran sabiduría, su monumental cultura, su incalculable sapiencia. Era de esos seres que deslumbran no porque dijera lo que sabía, sino porque lo hacía sentir con modestia, como en un segundo plano, siempre dejando el primer puesto a otros, quizás más locuaces, mientras él, desde el reposo de su voz, de su dominio de lo humano y lo divino, abría los caminos de la comprensión y el conocimiento a todos.

Pensaba dedicarse a escribir mucho ahora en la jubilación aparente. Pero no iba con él el retiro del periodismo y de la docencia. Seguía igual de repartidor de síes a todos: lo mismo era tutor de una tesis de grado, de maestría, de doctorado, que daba una entrevista con la mayor seriedad a un alumno de primer año y sus balbuceos de incipiente reportero. Es que no supo decir nunca No a un pedido. Quizás por esa capacidad de ser flexible, comprensivo ante cualquier situación, buscador de soluciones rápidas cuando el mundo parecía caer, es que lo admirábamos tanto.

Estoy muy distante de La Habana, mi espacio natural, mi aire imprescindible. Pero me han llegado muchos correos de amigos y estudiantes. Todos con la misma tristeza ante este golpe de la vida, tan fuerte, como una vez escribió Vallejo. Y yo me quedo pensando, como Cortés, cuando un amigo se va…

UN HOMBRE, DOS MUNDOS

UN HOMBRE, DOS MUNDOS

Constancia, una memoria excepcional y la voluntad de servir hicieron de Walfredo Piñera una figura importante de la crítica cinematográfica, maestro de maestros.
 
LAURA PIÑERA RUIZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Walfredo Piñera Corrales, católico práctico y periodista especializado en crítica cinematográfica, se supo un enamorado del cine desde muy niño. Tenía 12 años cuando comenzó a escribir sinopsis sobre las películas que veía, ilustrándolas y encuadernándolas en forma de libros. Después, con increíble perseverancia, a lo largo de 60 años, conformó un archivo que incluyó a miles de realizadores y todavía hoy en la Universidad de La Habana (UH) se encuentra en uso.

Los esfuerzos dirigidos a convertirse algún día en realizador de filmes, permitieron que aún careciendo del título requerido, en 1952 lograra introducir sus crónicas cinematográficas en el periódico El País Excelsior, con las cuales ganó sus primeros cinco pesos, y como no podía firmarlas, eran publicadas con el seudónimo de Ignotus, que significa incógnito.

“Estas crónicas gustaron también en el Diario de la Marina, y uno de sus reporteros, Ricardo Cardet, quien se convertiría en un gran maestro de la profesión, comenzó a publicarlas con mi firma. Por no tener un título que avalara el trabajo que hacía, fui acusado de intrusismo y exigieron que hiciera la carrera de Periodismo. En 1952 inicié estudios en la escuela Marquéz Sterling de donde egresé cuatro años más tarde. Trabajé en el Diario de La Marina hasta que cerró a principios de la Revolución.”

 
-¿Cómo acogió Walfredo Piñera

los cambios sociales de 1959?

Elsa Viera, la esposa, escucha la conversación y revive ese momento trascendental en sus vidas: “Walfredo siempre se mostró inconforme con la injusticia social que reinaba antes del triunfo revolucionario. La denunciaba desde que integró el Consejo de la revista D.I.A., en los Maristas, escuela religiosa donde se hizo bachiller.

“Visitábamos los barrios indigentes, acercándonos a la inmensa miseria de esos grupos. Repartíamos víveres, ropas y juguetes el Día de Reyes. Recuerdo cómo después de una tormenta los ayudamos a reconstruir sus viviendas”.

Piñera rememora que el encuentro con el mundo de los pobres le impactó y radicalizó socialmente: “Concienticé la necesidad de una revolución profunda, que removiese la tierra”.

Como todo momento de cambio, los inicios de la Revolución trajeron disyuntivas en las familias cubanas. Hoy, Elsa retoma ese tiempo crucial en sus vidas: “Valoramos la decisión de marcharnos o no hacia Estados Unidos ante el desconcierto reinante en sectores de la clase media a la cual pertenecíamos. Estábamos presionados, además, por el reclamo familiar. Él, sin vacilar, dijo que no se iría ni aunque cayeran raíles de punta porque las nuevas leyes promulgadas por los revolucionarios, significaban hacer realidad sus sueños de justicia”.



-Desde el punto de vista profesional,

¿cómo se encamina su vida después de

ese cambio y luego de cerrar el

periódico para el cual escribía?

Comencé a trabajar para el Banco de Fomento Agrícola e Industrial de Cuba, donde asesoraba y evaluaba posibles inversiones privadas cinematográficas. En 1965 empecé como asesor del Vicerrectorado Docente de la UH en la especialidad de medios audiovisuales. Allí sustituí al eminente profesor José Manuel Valdés Rodríguez, de quien tanto aprendí, ocupándome de la Filmoteca que él había creado y del Cine-Club Universitario.
 

-Quienes lo conocen describen a

Walfredo Piñera como una persona

siempre dispuesta a ayudar con

desinterés a todo el mundo.

¿Por qué esa actitud especial?

Porque además de participar con entusiasmo en la construcción de una nueva sociedad, mi posición cristiana me ha llevado a intentar ser cada día mejor, no solo por hacer lo correcto, sino por ayudar a mejorar la imagen negativa que de los católicos había, en gran medida, por la incongruencia entre la actitud de muchos, y la supuesta conducta cristiana que debían tener. Hubo una larga campaña de ateísmo, pero debemos perdonar y anteponer siempre el amor. Creo que he contribuido a que algunas personas cercanas a mí, evolucionaran en su pensamiento acerca del hecho religioso. 

-¿Alguna limitante para el católico

práctico en su vida profesional?

Indiscutiblemente. A veces he sido calificado de “no ser combativo”, sin embargo, siempre participé en todo lo que he considerado bueno y compatible con Cristo. Por suerte, son etapas ya erradicadas desde las mismas filas del Partido y hoy es posible la militancia religiosa y política.

-Hace algunos años usted tenía la

impresión de que el cine cubano no

había explotado las posibilidades

espectaculares de nuestra historia.

¿Ha variado en algo esa opinión?

Aunque no están agotados los temas históricos, se reconoce un esfuerzo grande con incuestionables resultados como Kangamba, Baraguá, Caravana y Los Dioses Rotos, tan mencionada por estos días. 

-Usted se jubiló en 1992,

¿ha mantenido su vinculación con el

trabajo realizado durante tantos años?

He participado en la mayoría de las ediciones del Festival del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana, como jurado del premio que otorga anualmente la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC), fundada en 1928 para hacer un esfuerzo por mejorar esta manifestación. También la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (FIPRESCI), de la que soy Miembro de Honor, concede un reconocimiento a la mejor película del año y participo en su voto.  Asesoro a personas interesadas en el cine como alumnos y periodistas.

 

-De una vida tan completa, ¿hubo

algo que se quedó por hacer?

Me hubiera encantado llegar a dirigir una película.

-¿Por qué algunos amigos se

refieren cariñosamente a

usted como el archivo viviente?

Me abordaban constantemente lo mismo en la calle que en la oficina preguntándome detalles y curiosidades que en su mayoría recordaba al momento, por eso algunos me llaman así.

El sol se esconde, una vez más la calma recorre la sencilla casa viboreña donde hace más de 50 años vive este hombre pleno de historias y recuerdos. Junto a él, su incondicional esposa, estantes sin  límites para géneros ni temas y en una esquina, como talismán, orgullosa y fiel, su vieja máquina de escribir descansa silenciosa. Los años no han pasado en vano, el conocimiento satura un ambiente de amor y respeto por la vida.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Labor de Walfredo Piñera como periodista, crítico de cine y practicante del catolicismo.

Objetivos colaterales: Vínculo de la vida laboral de Walfredo Piñera con sus creencias religiosas. Qué representó el triunfo de la Revolución cubana   para el entrevistado. Resaltar características de la personalidad del entrevistado como la nobleza y la buena voluntad.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: Entrevista de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Entrevista cara a cara

Tipo de título: De referencia al entrevistado
Tipo de entrada: Directa (o de presentación)
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1-Abierta; 2-Abierta; 3-Abierta; 4-Abierta; 5-Opinión; 6-Directa; 7-Directa; 8-Abierta.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:

Documentales: Entrevista publicada en la revista Palabra Nueva No. 118. Abril 2003. Pág. 44-50.

No Documentales: Walfredo Piñera Corrales: Entrevistado. Elsa Viera de Alcázar, Gonzalo Piñera Viera, y Juana María Ruiz Viladon, familiares del entrevistado.

 

YO ME MUERO ESCRIBIENDO

YO ME MUERO ESCRIBIENDO

Conversación con Ilse Bulit, destacada periodista cubana que perdió la visión en 1992.

CLAUDIA MONTES DE OCA RIVAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando llegué, Manolo, su esposo, me esperaba en el jardín. En la casa se percibía un ambiente sereno y agradable. Junto a un montón de libros y cuadernos, una máquina de escribir destacaba en la mesa. De pronto, una voz interrumpió desde la cocina.

-Dame un momentito, enseguida voy, estoy terminando de fregar.

Dicho así, resulta común. ¡Cuántas mujeres no hacen las tareas del hogar! Pero es su condición de invidente la que aporta a esta acción un mérito más.

Con paso seguro se acercó donde yo estaba. A pesar de no utilizar bastón, no tropezó con nada. Conocía cada rincón del hogar como su propio cuerpo. Sus ojos no reflejaban el cansancio, efecto de la ceguera.

Así conocí a Ilse Bulit, quien fue periodista de Juventud Rebelde, de la revista Bohemia y ahora,  asesora de la emisora Habana Radio.

-Antes de periodista, usted ejerció

como secretaria comercial, contadora y

financista. ¿Por qué  cambió hacia las letras?

No es que haya cambiado hacia el periodismo. Desde pequeña tenía bien definida mi vocación, pero mi familia era muy pobre y entonces opté por una profesión de mayor demanda en el mercado laboral.

-Sus artículos de opinión pueden

considerarse polémicos.

¿Tuvo problemas?

¿Escribía lo que prefería

sin temor a la censura?

Siempre escribí lo que  sentía y pensaba era lo mejor en cada momento. La cuestión está en la autocensura. Si antes de sentarse a redactar uno cree que su trabajo no será publicado, entonces una misma se estás censurando.

Cuando lo reflejado en el papel está de acuerdo con tus ideas, ideología, con el hecho de querer proponer el arreglo de los problemas y vencer las dificultades, no hay por qué  tener miedo, aunque sí es importante tener presente una ética profesional.

En cualquier medio de prensa el director o el jefe de redacción puede modificar tu artículo o eliminar datos, según su criterio. Ahora, el periodista está en el derecho  de aceptarlo o negarse  y retirar el escrito como dueño absoluto del mismo.

-En 1992 usted perdió la visión.

¿Cómo logró  asumir los cambios que se

produjeron en su vida personal y laboral?

En primer lugar, gracias a la fe que siempre me ha acompañado, y al amor hacia la profesión. Influyó, además, que mi ceguera comenzó en 1992, en pleno Período Especial, y yo no podía quedarme estática, quería continuar contribuyendo económicamente con mi familia, es decir, seguir trabajando.

En lo personal también tuve que adaptarme a una serie de cambios, y no solo yo, los míos también. Mi personalidad influyó mucho, por aquello de ser periodista y querer conocerlo todo.

-¿Se aferra a su fe cristiana en el

difícil momento de la rehabilitación?

Déjame hacerte una aclaración. Cuando yo hablo de mi fe cristiana no es que estuviera arrodillada pidiendo un milagro, pues esa no es mi concepción de Dios. Al contrario, pedía fuerzas para afrontar las circunstancias que me tocaban vivir.

Yo lo asimilaba como mi destino, algo que pasaría. No preguntaba el por qué, sino el para qué. Sabía era una prueba a superar. Debía cambiar. Ya no podía ser la misma de antes, tan activa y atrevida.

-A partir del momento en que queda invidente,

¿el trabajo fue solo un refugio para el dolor

o la vía para expresar nuevos criterios desde

su papel en el mundo de los débiles visuales?

El trabajo fue algo más que me ayudó, no lo único. Mis ganas de saber e indagar me fueron de mucha utilidad para penetrar en el mundo de los invidentes, completamente desconocido hasta entonces. Aprendí características de los demás que me ayudaron en la relación con los ciegos, pues no es lo mismo, y lo repito. Nunca una persona vidente puede conocer a fondo la vida de los ciegos. Con mis conocimientos anteriores, y mi condición de periodista, me propuse hacer algo para  ayudar a comprender mejor a los invidentes.

-En su libro “Crucemos el puente”, publicado

en el año 2001, usted escribe sobre el tema que

acaba de  comentar. ¿Cree que los miembros

de su hogar hayan cruzado el puente?

Creo que los miembros de mi hogar no leyeron el libro, pero quizás no sea su culpa. Esto se relaciona con mi personalidad independiente, que los  llevó a tratarme igual. Ellos han aprendido mirando como yo actúo y, en ocasiones, cuando no puedo hacer algo, espero por su ayuda.

-A pesar de ser invidente, ¿cómo logra

mantenerse informada  y ejerciendo la

profesión utilizando las nuevas tecnologías?

En el añ0 2001 comencé a trabajar como asesora en Habana Radio desde mi casa, utilizando el teléfono y el sistema Braille para escribir y leer. A medida que el horario de emisión aumentaba, se me hacía más difícil realizar el trabajo.

En el 2003 vino a casa la directora de la emisora, Magda Resik, y me propuso aprender computación por medio del programa lector parlante para ciegos. Aunque no conocía nada de eso, le dije que sí, que podía hacerlo.

Un joven, ciego de nacimiento, ingeniero en Informática, se brindó para  enseñarme. Luego, la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) gestionó mi conexión a Internet y entré así al mundo de las nuevas tecnologías.

-En sus trabajos es recurrente el

tema del adulto mayor. ¿Por qué?

Uno tiene que en cada momento de la vida cerrar capítulos y saber lo que le toca hacer. Escojo esos temas no porque esté ciega. Si fuera vidente  también me hubiera dedicado a ellos. Lo hago porque soy adulta mayor y la mayoría de  mis relaciones  son con personas  de igual grupo. Es decir, lo siento porque lo padezco y tengo conocimientos sobre los problemas y la forma de pensar de esas personas.

-¿Tiene planes de jubilación?

No, no, no. Yo me muero escribiendo. Cuando uno tiene la vocación definida no la puede abandonar. Además, mientras pueda contribuir económicamente con mi familia, lo seguiré haciendo.

-¿Satisfecha con lo hecho hasta hoy?

No creer que te falte por hacer es, como se dice ahora, ser una persona “creyente”, pues siempre hay una meta por cumplir. Todos mis trabajos han sido escritos con el mayor deseo e interés. Me siento tranquila por ello.

-¿Cómo valora el periodismo

que se hace hoy en Cuba?

¡Vaya pregunta esa! En primer lugar, accedo al periodismo actual mediante las páginas digitales y lo que escucho en la radio. Esa es mi visión. Como en todos los momentos, hay quienes se toman el periodismo con firmeza y valentía, mientras otros simplemente vegetan en él.

He leído trabajos en Juventud Rebelde hechos por periodistas de las nuevas generaciones que me han encantado. Escucho programas radiales, por cierto que son pocos, donde el periodista cumple con el deber profesional que le exigen las circunstancias.

No creo que sea el peor momento del periodismo cubano, pero tampoco el mejor. Para decir esto me ubico en la realidad que vivimos, una realidad difícil, y el periodista debe estar claro  de lo que va a escribir o comentar, pero no puede dejar de hacerlo.

Eso me preocupa pues esta profesión en los años 60 y 70 estaba enmarcada en una serie de sueños reflejados en la prensa con versiones muy edulcoradas de la realidad.

La nueva generación pide resultados, tiene acceso a medios informativos, ve el mundo con ojos diferentes. Este periodismo tiene que adaptarse a cumplir con los pedidos de los lectores, los televidentes y los radioyentes de ahora.

-¿Está orgullosa de ser periodista en Cuba?

Me siento orgullosa porque hice lo que me tocó. He vivido momentos importantes. Creo que he sido honesta con lo que siento y pienso en cada momento. Hay cosas publicadas que no pudiera volver a escribir porque fueron reflejo de lo que pensé y sentí en ese instante.

Pude reflejar verdaderos frutos obtenidos, no inventados. Quizás hiciera falta que fuéramos más certeros, no solo los periodistas, sino sus dirigentes y superiores, y que comprendieran la importancia de acometer con más firmeza las situaciones  reales de  Cuba. Pero te digo, estoy muy orgullosa de ser periodista cubana.

Ficha técnica:

Objetivo central: Profundizar en la vida periodística y profesional de Ilse Bulit, destacando su pérdida de visión.

Objetivos colaterales: Indagar sobre sus trabajos mas recientes. Conocer como su vocación religiosa la ayudo a enfrentar su situación cuando quedó invidente. Obtener información de cómo los miembros de su familia cooperan con ella. Conocer su opinión acerca del periodismo cubano actual.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual.
Por su forma: preguntas y respuestas.
Por su contenido: de la personalidad.
Por el canal que se obtuvo: encuentro directo (cara a cara).

Tipo de título: cita textual.
Tipo de entrada: narrativa.
Tipo de cuerpo: Por su forma: de preguntas y respuestas; Por su contenido: biográfica.
Tipo de preguntas: 1-De aclaración, informativa. 2-De aclaración, abierta. 3-De aclaración, abierta. 4-De acción, abierta. 5-De criterio dividido. 6-De análisis, abierta. 7-De acción, abierta. 8-Informativa. 9-Informativa. 10-De análisis, abierta. 11-De análisis, abierta. 12-Informativa. 13-De análisis, abierta.
Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Ilse Bulit periodista jubilada, actual asesora de Habana Radio.

Artículos de trabajo y datos personales de Ilse Bulit, buscados en Internet: Discapacitadas cercadas por el amor; Las cuquitas mecanógrafas; La homofobia alimenta al machismo; Las fabricantes de hombres perfectos; Otro día de las madres.
Fuentes documentales.

SEIS PARA SEXTO

SEIS PARA SEXTO

“Más que hacer razonar, a mi me ha preocupado conmover a mis lectores”, dice la voz aún vívida de un artista de la palabra.

LISANDRA  CHAVECO VALDES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tengo un gran maestro que “peina de memoria” su desierta cabellera. Se asemeja al típico abuelo de los animados, de expresión dulce y  hablar pausado, con la virtud de atraparte dentro de cada frase. La estatura pequeña  y  los ojos sensibles a la  luz, debido al uso habitual de lentes, Luis  Sexto es el niño apasionado por la poesía, el reportero de Bohemia, el cronista de todos los tiempos. Conocerle genera una combinación de afecto y respeto. Implica descubrir el pasado de un periodista de corazón.

-¿Cómo recuerda Luis Sexto su infancia?

Como una mezcla de júbilo, de añoranza y también de tristeza. Júbilo y añoranza, porque a pesar de todas las dificultades de aquella época y de mi familia, yo tuve una infancia feliz: conté con padres excelentes, para quienes mis hermanos y yo fuimos su razón de ser. Pero también la tristeza caló mi espíritu: no tuve siempre todo lo que quise, conocí de comer poco por no tener qué, perdí amigos a causa de enfermedades tan comunes como el tétanos, vi a mis padres sufrir por no tener trabajo.

Nací en un pueblito de campo, perteneciente a Remedios, tierra villaclareña,  sin luz eléctrica, rodeado de cañas y  paisajes, cerca del río Caunao. Allí transcurrió mi infancia hasta los nueve años, cuando la familia se trasladó a La Habana: la Meca de los desahuciados en aquel período.

En la capital aprendí a conocer nuevas visiones, nuevas sensaciones, siempre dentro de un marco sumamente estrecho, pues mi familia era económicamente limitada. Con el tiempo nuestra situación mejoró: mi padre obtuvo buen trabajo, pudimos comprar nuestro primer televisor y yo comencé a estudiar en un colegio religioso, gracias a las influencias de mi tía. De ese colegio, con 14 años, pasé al Seminario Salesiano.

Mi ingreso en el seminario marca la frontera entre el haber vivido de una manera y comenzar a ver otra. Desde ese instante,  ya yo no fui el mismo, me transformé: se me educó, se me enseñó el valor de la cultura, aprendí a leer libros, a encontrar placer en el estudio. Allí comprobé que la sabiduría podía ser un medio y no un fin. El seminario cambió mi vida.

-¿Qué lo alentó a introducirse

en el periodismo, cuando ya

había abrazado la vida religiosa?

Yo siempre quise ser poeta, quizás por esas sensaciones de tristeza, esos vacíos vividos. La Revolución cambió el destino. En el año 1961 salí del seminario con un concepto muy claro del significado de Patria y de sociedad, potenciados por la cultura y educación seminaristas.

A partir de ese momento, se hizo evidente la misión de periodista, de escritor que me correspondía, y comencé a vivir para lograrlo. Acudí entonces a una universidad singular, la lectura, un profesor extraordinario en mi opinión. Me nutrí de experiencias válidas para poder obtener un trabajo de calidad: fui obrero de la construcción, vendedor de ostiones y refrescos, estudié topografía.

Mis amistades de aquellos tiempos me ayudaron mucho, gente famosa, gente célebre como José María Chacón y Calvo, uno de los grandes ensayistas y humanistas de Cuba, Félix Pita Rodríguez, Jesús Orta Ruiz (El Indio Naborí), el Doctor Waldo Medina, ellos me orientaron, me dotaron de herramientas para hacer mi labor. Me hizo  bien, incluso, conocer a personas comunes y corrientes como Enrique Pichardo, contador de un ingenio azucarero, un lector insaciable.

La práctica moldeó al hombre con deseos de escribir, de hacer periodismo. Sin haber recibido instrucción especializada, solo con su perseverancia en el estudio y la lectura, logró publicar su primer trabajo en la revista mexicana  Ábside, en el año 1968.

“A mi me parece que uno comienza a entender la teoría cuando ya tiene una práctica. Con 25 años ingreso en la prensa, todavía, sin la orientación de una academia. El periodismo deportivo constituyó mi debut, pues fue una revista deportiva la que inicialmente me abrió las puertas. Yo quería hacer periodismo y no me interesaba, para ello, escribir de modas o de cualquier otra cosa.

“El deporte me aportó gratas vivencias, me dio soltura en la pluma, flexibilidad en el juicio y la habilidad de ver las dos caras de la moneda: en el fútbol, quien mete el gol, metió solo medio gol, la otra mitad pertenece a los que hicieron llegar la pelota a sus pies.”

Ahora Sexto baja la voz. Le resulta difícil hablar de 1987, de esos recuerdos alegres, y también nostálgicos, que le sugiere Bohemia, prueba suprema de su oficio, y el recibir, luego de tantos años, su título de graduado.

“Mi ingreso en Bohemia suscitó  el acercarme a la vida con otros ojos, no con la mirada de un diarista, ni de un comentarista radial, sino más allá, con los deseos de contar, de concebir las cosas para ser contadas. En su seno aprendí lo necesario para ser un profesional.

“Paralelo a mis inicios en Bohemia, hice finalmente la licenciatura, ya como un estudiante adulto, tal vez con un nombre ya ganado. Agradezco siempre la paciencia de los profesores de la Universidad para conmigo, pues fui el alumno que más tiempo demoró en graduarse, doce años, esas obligaciones eran enojosas a mi edad. Pero allí consolidé lo aprendido a través de la lectura y la experiencia, y recibí la mejor lección de crónica en voz de Miriam Rodríguez Betancourt.”

El ejercicio llevó al comunicador apasionado por el arte de la palabra, a probar el sabor de los diferentes medios. Ha dejado su huella en las páginas culturales de la Agencia Prensa Latina y el periódico Trabajadores. Actualmente realiza programas de opinión en las emisoras  Radio Rebelde y COCO. Pero la prensa impresa es dueña de vibraciones inigualables en cada  tejido de su cuerpo.

“La prensa plana permanece, camina, vuela viva igual a un buen libro. Hoy publicas una novela en La Habana y posiblemente mañana, en África, hay un ejemplar tuyo que será leído por personas a las que nunca imaginaste como tus lectores. El periodismo impreso pone de manifiesto el facilismo cuando las cosas han sido hechas con facilismo, te obliga a buscarle un mejor acabado al material. En él me cristalizo, es donde puedo hacer uso de todo lo que me gusta hacer con la palabra.

“Sin embargo, al hacer radio no me siento como cuando me leo en el periódico, son sensaciones distintas. Miro a la radio como un medio para acrecentar la economía doméstica, extender mis ideas y defender mis tesis; pero no me emociona como lo hace el texto impreso. Me he dado cuenta que en el papel se queda parte de mi, mas en la radio se va parte de mi.”

-En una profesión tan pública

como lo es el periodismo,

¿teme usted al error?

Siempre he tenido miedo a equivocarme. Yo me he equivocado. No hay nada más triste que leer un trabajo, acabado de salir y percatarse del error cometido. La vocación y la fuerza de carácter radican en sobreponerse a la depresión y volver al siguiente día a escribir con igual o mejores bríos, prometiendo no equivocarte, pero venciendo el miedo al error. Eso me ha enseñado la experiencia.

Largos años con la agenda bajo el brazo le permitieron presenciar momentos cruciales en la historia de la Revolución Cubana. El período especial converge en la visión de un periodista: “Vivir en mi país durante estos cincuenta años de Revolución, me ha posibilitado adquirir una idea más solidaria de la vida. Las circunstancias han sido difíciles, pero se ha trabajado a pesar de ellas. El secreto del buen periodista está no en haber vivido, sino en cómo aprovecha lo vivido.”

La poesía es un medio que se entremezcla con su labor y técnica periodística. A ella lleva la mesura, la contención del periodismo. Noticias de familia (1989) y  Con luz en la ventana (2006) esbozan “la forma de ganarse el pan del alma”.

“Parto de la poesía, ese es mi origen. Mas ella tiene su momento, tengo como norma el no escribirla cuando el dolor o la alegría estén frescos. Nunca deberá escribirse poesía si se ha acabado de reír o de llorar, el poema junto al fuego, con el dolor o la alegría vivos, es un medio de desahogo, y la poesía no es eso, es arte.

“Me acerco a la poesía en busca de la emoción. Yo no creo en la inspiración, creo en la concentración, en la imaginación y la fantasía del poeta. Cuando uno se concentra es capaz de generar los mejores sentimientos, y con ellos, las mejores imágenes. No soy un poeta de ocasión, para escribir un libro de poemas requiero un ciclo, un tema que me permita, al menos, escribir sobre él cincuenta poemas.”

El periodismo literario constituye una referencia obligada al hablar de Sexto. Sus crónicas  nutrieron las páginas de Bohemia y Trabajadores durante muchos años, y aún hoy nos regala el don estético de su palabra.

“El periodismo literario es mi modo de expresión. Yo no concibo escribir sin intentar, como mínimo, generar placer en quien me lee. Esa es mi regla, primero está la emoción, lograr una palabra bien escrita, estéticamente organizada, con ritmo, con ala y color, como dijera Martí.

“Yo trato de acercarme al periodismo literario, me esfuerzo para escribir de tal forma que lo escrito dure por sus valores estéticos. Los trabajos se mantienen, no solamente por su contenido, también por su forma. Existen materiales poco interesantes desde el punto de vista de la información u opinión, pero se emplea un lenguaje tan artístico y original, que aún así, se leen con gusto.”

-La vida nos impone retos, obstáculos,

para materializar nuestros anhelos.

¿Cómo se ha sacrificado Luis Sexto

en la conquista de sus sueños?

Yo no he sacrificado nada, ha sido una especie de placer, pues siempre he hecho lo que he amado. He sido capaz de perseverar, de ser paciente, y llegar, si no donde me propuse, al menos intentarlo, eso es para mí lo importante. Sin embargo, otros se han sacrificado en mi lugar: mi esposa, mis hijos, el mayor, específicamente, vivió mucho tiempo sin la compañía paternal, porque yo estaba lejos, trabajando. Aquellos años del periodismo eran muy movidos, y no me permitieron darles la atención merecida.

Aún así no les puedo pedir perdón por haberlos sacrificado, sí por no haber alcanzado, quizás, la meta prometida... Si no pude llegar más alto, más lejos, fue porque el ser humano tiene un límite, y ese límite te lo impone la naturaleza, no tú.

-¿Le resta algo por hacer a Sexto?

Escribir, solo escribir. ¡Qué otra ilusión puedo tener, si ese deseo de escribir es quien me levanta todos los días con ansias de seguir viviendo! Creo en la trascendencia. “Yo no estoy amenazado de muerte, yo estoy amenazado de resurrección”, como dijera un poeta guatemalteco.

-¿Qué opinión le merece

la nueva generación de periodistas?           

Tenemos muchos jóvenes talentosos, pero el talento no basta, hace falta la consagración, la vocación, la humildad para intentar escribir como Shakespeare y al levantarse de la silla creerse el  más infeliz de los seres humanos. Ese es el secreto, y también lo que a veces falta: apretar la tecla como Hércules y leer la cuartilla como Pulgarcito.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Resaltar las cualidades que como profesional y ser humano convergen en Luis Sexto.

Objetivos colaterales: Reconocer al periodista, al padre, al hijo y al poeta que es Luis Sexto. Exponer los aspectos más relevantes de su trayectoria profesional.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por el contenido: De personalidad.
Por su forma: Mixta.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De juego de palabras.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Abierta; 2-Directa; 3-Cerrada; 4-Directa; 5-Abierta; 6-De opinión.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Luis Jesús González (periodista y amigo). Directa, no documental, primaria.
Luis Sexto Sánchez (el  entrevistado). Directa, no documental, primaria.
Luis Sexto Sánchez. El día en me mataron y otras crónicas en primera persona. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana. 2007. Documental, secundaria.

PALPANDO LA SOCIEDAD

PALPANDO LA SOCIEDAD

Más de seis mil cartas recibió el año pasado (2007) la sección Acuse de recibo, del diario Juventud Rebelde, como muestra de la fuerza pública alcanzada.

DAVID VÁZQUEZ ABELLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Acuse de Recibo es una de las más reconocidas secciones de correspondencia que existe en la prensa cubana, y goza de reputación dentro de la población y en las instituciones y organismos gubernamentales. José (Pepe) Alejandro Rodríguez es su redactor y aceptó contarnos sobre ese espacio del periódico Juventud Rebelde. El encuentro tuvo lugar en su oficina y allí recibí una clase sobre el periodismo revolucionario y de vanguardia.

La sección Acuse de Recibo se creó en diciembre de 1997. Rogelio Polanco, director del periódico entonces, sugirió la idea. A Pepe Alejandro lo llamaron desde un inicio para estar a cargo del espacio, por su crédito alcanzado en los géneros de opinión, “hacía falta un hombre que meditara y conectara el corazón con el cerebro todo el tiempo”, cuenta el redactor.

Las secciones de correspondencia en los diarios cubanos no han tenido un desarrollo orgánico, han sido intermitentes, “es una carencia de la prensa cubana”, asevera Pepe. Esta sección viene a cubrir una necesidad, la de “conectar a las personas más humildes con aquellos hombres responsables de las decisiones institucionales.

“Se concibió de manera distinta, para que irrumpiera con las cartas sin pedir permiso a nadie. Eso tiene una responsabilidad muy grande, un doble filo resbaladizo. Nosotros partimos de un criterio a priori de confianza en las personas, no satanizamos a nadie al pensar que nos va a engañar”, así comenta sobre el funcionamiento del espacio.

Su objetivo no era solo publicar una carta, era identificar al pueblo con el periodista, “que en este lado de la sección existiera un rostro visible, alguien con defectos y virtudes palpitando con ellos, y va a recibir esa queja que quizás ya transitó por todas las vías factibles, para ayudarlos a buscar una posible solución”.

Fueron tiempos difíciles los primeros, de incomprensiones y mal interpretaciones: “Empezamos contra viento y marea, chocamos con témpanos de hielos. Esta sección comenzó tirando piedras a la luna”. Al principio, el nivel de respuesta de las instituciones era muy bajo, “la gente reaccionaba como ante un hereje, pedían reuniones para hablar conmigo, pero desde un primer momento, el director exigió que fueran en el periódico y con todo un equipo para respaldarme”.

Ningún proyecto periodístico, ninguna voluntad individual, puede fructificar si no tiene el apoyo de los directores de los medios: “La consecuente política de la dirección ha sido el éxito de la sección porque está convencida de la importancia del espacio. El inicio fue una etapa muy cruenta, pero tuve la resistencia porque sabía que a la larga la perseverancia nos ayudaría a moldear conductas, crear otra manera de diálogo”.

Comenzaron a publicar una vez por semana. Poco a poco el espacio caló, tocó los puntos sensibles de las entidades y se ganó un prestigio. La profesionalidad del redactor ha sido uno de los factores que permitieron el éxito.

Para conducir una sección como esta, el periodista “debe poseer mucha fuerza expresiva, elegancia para presentar los asuntos con potencia pero, a la vez, con respeto”, explicó Pepe Alejandro. Además, hay que tener mucha experiencia en la vida, es un trabajo donde debe prevalecer la ética y la convicción revolucionaria: “Equilibrar pasión y razón porque no es un francotirador desde una atalaya.

“Acuse de Recibo se ha ganado una reputación en el país y posee una fuerza pública muy grande, los que atienden a la población en las instituciones vienen por aquí y se preocupan por conocer los temas que aborda la ciudadanía”.

Cada seis meses el periódico hace un corte estadístico de la sección y en estos momentos las respuestas de los organismos está cerca de un 90 por ciento, por lo que comenzaron a medir otros indicadores, como el nivel de calidad y eficiencia de la solución y la responsabilidad administrativa ante las dificultades que plantea la población.

Explica que en el último año recibieron mucha correspondencia y empezaron a asumir otro frente de trabajo, “seguimos publicando las cartas, pero aquellas muy complejas las enviamos a las instituciones para su investigación y posterior solución. Estamos abriendo los caminos a las entidades”.

Acuse de Recibo le permite a Pepe Alejandro percibir las dificultades y fallas fundamentales de nuestra sociedad, por lo que no podíamos desaprovechar el momento para escuchar sus valoraciones acerca del tema.
Expone que esta Revolución enseñó a pensar, a decir “esto es mío, este país es mío”, por eso los que escriben lo hacen angustiados y preocupados por las dificultades de nuestra sociedad: “El gran problema es cómo resolver que las instituciones públicas sean eficientes. Cómo lograr emplear los recursos de la forma más idónea y atender las necesidades de los ciudadanos.

“Cuba es muy compleja, hay un desarrollo social elevado y un ansia de justicia grande. Lo que ha hecho esta Revolución por el ser humano es maravilloso, sin embargo, existe una contradicción entre el gran ideario de justicia social del país y la base de eficacia económica para poder sostenerse.

“Existen complicaciones de burocracia, de mucha centralidad, desatención a los asuntos ciudadanos. Los problemas de indisciplina social son serios. La sociedad necesita, como dijera Raúl, de cambios estructurales que rediseñen y logren un sentido de pertenencia del hombre a la empresa”.

-El pueblo todavía no se siente como

el real propietario de los medios de

producción, ¿cómo cree que se pueda

solucionar esta contrariedad?

Es una paradoja, la gran mayoría de este pueblo se siente identificada con la Revolución. El problema cardinal es encontrar la fórmula y hacer las transformaciones necesarias para lograr que la propiedad del estado llegue a convertirse en propiedad del pueblo. No porque sea estatal es social. Esta es una gran traba del diseño estructural de nuestra nación.

Debemos lograr que el trabajo sea el rasero fundamental. El hombre necesita sentir la relación entre su bolsillo y como vive. Existe una falta de sentido de pertenencia y se está manifestando en la indisciplina social, en el maltrato a la propiedad pública.

En esta conversación sobre nuestro país y su futuro no podía faltar hablar de los jóvenes y su importancia. Pepe Alejandro es muy optimista con respecto al tema: “¿Cómo enamorar a alguien que no tiene el elemento vivencial y ha crecido en momentos muy diferentes, en los cuales los paradigmas no siempre están presentes en la vida cotidiana? Implicarlos a la causa es un gran desafío.

“Yo estoy implicándote con esta entrevista. Cuando hablo contigo te digo que estoy aquí. Debemos lograr que nuestra Revolución sea más socialista y más democrática, más creativa, más ingeniosa. Pero la solución no está en irse a otros países. Actualmente hay miles de muchachos con talento fuera del país y viven de las migajas del gran mundo.

“El mensaje debe cambiar, hay que atraer a la juventud de hoy con métodos de hoy, no de ayer: Debemos tener la capacidad de confiar en los jóvenes y de permitirles que debatan sus propios temas. Brindarles espacios, confiar en ellos, dejarlos asumir tareas. La batalla hay que darla donde estés. El camino es largo y accidentado”.

-¿Cómo debe ser el papel de los

medios y la prensa en este proceso?

Muy activo. Ahora, como nunca, hace falta la inteligencia, el análisis ponderado. Estoy trabajando por el periodismo revolucionario que hace falta, no por el francotirador.

-¿El pueblo tiene suficiente información

sobre cómo funciona nuestra sociedad

y de las dificultades reales que tenemos?

No la tiene toda. La información se burocratizó, centralizó y se guardó en una caja fuerte. Es culpa de todo el mundo, no vayan a acusar a los periodistas, algunos se acomodaron, pero otros no. El Partido ha tratado de propugnar una estrategia, pero no es una lucha fácil. Creo que todavía faltan muchas rendiciones de la gestión gubernamental ante los ciudadanos. Hay que abrir la comunicación.

Cierto es que José Alejandro Rodríguez ha sabido llevar la sección Acuse de Recibo utilizando el periodismo que necesitamos hoy día, el del “puño, pero con terciopelo, con sutileza, con pequeñas dosis de ironía”.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: conocer el funcionamiento de la sección Acuse de Recibo y buscar un análisis de la sociedad cubana actual.

Objetivos colaterales: Conocer de los inicios de la sección. Conocer del entrevistado las características que, a su juicio, debe tener un periodista para conducir una sección como esta. Analizar los problemas más frecuentes observados a través de la sección.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-abierta, 2-abierta, 3-cerrada, 4-abierta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistador.

Fuentes consultadas:

Fuente documental: Periódico Juventud Rebelde, días 18, 19, 20. 21, 22 de noviembre del 2008.
El entrevistado.

LA MAGIA DE LA ESCRITURA

LA MAGIA DE LA ESCRITURA

El joven escritor Norge Céspedes acaba de presentar el tercer libro y dirige su mirada hacia la novela.

LIS GARCÍA ARANGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El escritor es un trabajador de la sombra”. Con estas palabras me recibe Norge Céspedes Díaz, quien afirma que el periodismo le roba mucho tiempo a su creación literaria.

En la sede de la Asociación Hermanos Saíz, de Matanzas, conversamos largo rato sobre el periodismo y la literatura, partiendo de su experiencia personal, pues él desarrolla esas dos carreras a la vez. La polémica no esperó, al recordarle que Hemingway y García Márquez fueron apasionados periodistas y que siempre defendieron el oficio.

Este joven, graduado en Comunicación Social en la Universidad de La Habana, acaba de publicar su tercer libro: Historia clínica de un héroe (ensayo, 2007). Anteriormente publicó los libros Lino Novás Calvo, periodista encontrado (ensayo, 2004) y Oficio de cicerone (cuentos, 2005), ambos presentados en la Feria Internacional del Libro de 2005.

En el 2004 obtuvo el Premio Nacional de Cuentos Celestino, al tiempo que otros de sus textos de narrativa y de crítica han visto la luz en publicaciones periódicas. Su obra cuentística ha sido antologada en Quemar las naves, Jóvenes cuentistas cubanos (Brasil, 2002) y La hora cero (Matanzas, 2005).

Sus trabajos periodísticos han obtenido relevantes premios nacionales como en los concursos Primero de Mayo y el 26 de Julio, ambos recibidos en 2005. Actualmente trabaja como reportero en el Semanario Girón, de la provincia de Matanzas.

-Ha desarrollado dos carreras paralelas:

el periodismo y la literatura.

¿Cómo surgió su interés por ambas?

Todo parte de la lectura. Mi mamá era maestra y ella desde temprano dirigió mi atención hacia los libros. Me fascinaban, en la más temprana infancia, La Edad de Oro, de Martí, El Cochero Azul, de Dora Alonso, y otros muchos que provenían de la cultura de los países socialistas europeos, donde había nieve y llamativas criaturas del bosque. Ahora bien, debo reconocer que no fue entonces cuando atisbé con claridad la magia que podía lograrse mediante la escritura. Yo, la verdad, leía y no pensaba en nada más. Simplemente disfrutaba aquellas historias como un animalito feliz, sin ninguna preocupación, sin importarme de dónde salieran, ni quién las había escrito.

En la secundaria empecé a leerme de punta a cabo las muchísimas publicaciones periodísticas que entonces, por suerte, se vendían en los estanquillos y podían tener interés para los niños jóvenes: Bijirita, Pionero, Somos Jóvenes, Juventud Técnica, Misha y otras revistas socialistas europeas o asiáticas que, por lo general, tenían secciones para los más pequeños.

Fue en esa etapa cuando me di cuenta de que había gente que escribía todo eso y, de inmediato, me dije que quería hacer lo mismo. Quería ser periodista. No me prestaron atención en ninguna parte. Acaso pensaban que se trataba de otro capricho pasajero más, que se me olvidaría como mismo se me había olvidado antes cuando quise ser chofer de guaguas, boxeador, karateca, cosmonauta, cantante, guitarrista...

Desde entonces se me metió en la cabeza eso de ser periodista y no me detuve hasta lograrlo. Matriculé la carrera en 1992 en la Universidad de Oriente, la que terminé en 1998 en la Universidad de La Habana, hacia donde me trasladé en el último año. 

En la secundaria también puedo situar lo que tal vez sean mis comienzos literarios: unos poemas que hice para un concurso dedicado a la naturaleza. Luego escribí otros, montones escribí. Pero no eran cosas serias. Todos, como era de esperar, resultaban horrorosos.

-¿Y cuándo fue que hizo

“cosas serias” en literatura?

Eso fue un proceso largo. Durante muchos años continué escribiendo a borbotones esos ¿poemas? horrorosos y también empecé a hacer intentos de cuentos. Tras matricular Periodismo, lo que yo escribía se volvió un poco más “decente” (por suerte para los dos, para la poesía y para mí, dejé los versos, y me concentré en la narrativa), y llegué a ganar un concurso municipal de cuentos organizado en Manzanillo. A partir de entonces, creo, sentí en verdad que empezaba a internarme en ese largo y difícil camino que es la búsqueda de la literatura.

-¿Y en el periodismo,

cómo le fue en sus inicios?

Me trasladé para la Universidad de La Habana porque entonces me había mudado a Matanzas. De modo que fue aquí, en Matanzas, donde me inicié en la prensa. Estuve dos años en la emisora provincial Radio 26. Ahí aprendí lo importante que es la síntesis en la escritura y a redactar con cierta rapidez. Pero la radio a mí nunca me gustó. La palabra en la radio es un ingrediente más, junto a un trabajo que lleva música, efectos, silencios y voces.

-¿Qué diferencias establece entre

el periodismo y la literatura?

En la literatura está el arte de la escritura. El periodismo lo veo más bien como una cuestión informativa, pero donde yo profundizo más es en la literatura. En el periodismo hay trabajos que salen por inspiración, otros te lo mandan a escribir, pero en el caso de la literatura, generalmente antes de sentarme ya he meditado la idea. El periodista en la redacción escribe muchas veces por encargo, se crea un hábito para la escritura, que no es tan misterioso ni tan mítico como ocurre en la literatura.

-¿Siendo un joven “del campo”,

nacido en San Antonio, Manzanillo,

cómo logró romper la barrera

del mundo editorial?

Comencé publicando en algunas revistas como La Gaceta de Cuba y Matanzas, y en publicaciones como Caimán Barbudo. En ese período inicial, de 1998 al 2001, estuve en el Taller Literario Onelio Jorge Cardoso y ahí me dieron algunas nociones de las técnicas de la escritura que fueron fundamentales. Luego, Ediciones ALDABÓN, la editorial que pertenece a la Asociación de Hermanos Saíz (AHS), en Matanzas, me permitió colocar mis producciones literarias.

-¿Ha sido suerte o su creación se ha impuesto?

Pienso que sí he tenido suerte, por lo menos he trabajado, aunque he tenido dificultades como muchas personas. El sistema digital empezó a dar servicio en las provincias desde el 2000 y eso fue un alivio enorme para la cultura cubana, específicamente para la literatura; antes de eso, en pleno período especial, hubo una gran depresión en las publicaciones y los escritores no podían prácticamente publicar, sobre todo, los jóvenes narradores eran los más perjudicados. Con la tecnología de las nuevas imprentas tenemos un espacio mayor para sacar a la luz nuestras producciones. Fue básico para que una generación de jóvenes pudiera publicar.

-¿Qué relación existe entre un escritor

que vive en el campo y otro de la ciudad?

Existen diferencias porque son formaciones distintas. El escritor que vive en la ciudad tiene una perspectiva de la vida distinta del que vive en el campo, eso siempre influye. La literatura es subjetiva, uno siempre aprecia lo que está a su alrededor. El escritor del campo ve la vida desde una posición más reflexiva, quizás más pausada, mientras que el que vive en la ciudad es más rápido, más directo.

-¿En sus obras refleja el ambiente

de la vida en Manzanillo?

Allí en el barrio rural donde nací, transcurrió mi infancia y adolescencia; eso está integrado a mí de una manera u otra, y lo desgrano, no desde un punto de vista costumbrista, sino más bien espiritual. Es decir, todo ese espíritu de allá lo tomo e incluso en anécdotas de mis cuentos reflejo cosas que me sucedieron en casa. Mi escritura tiene un toque intimista que va hacia lo interno de los personajes y ellos reflejan el ambiente, las personas que conocí y todo ese espíritu que sentí en mi barrio. 

-¿En Oficio de cicerone se

identifica con algún personaje?

No específicamente con un personaje, sino con determinados aspectos que influyeron en mi vida. Me identifico con hechos que he presenciado en diversos sitios partiendo de mi experiencia personal. En la literatura no hay manera de deslindar hasta dónde llega la experiencia personal y hasta dónde está la imaginación.

-¿Cuáles son sus escritores modelos?

En verdad no veo ni en el periodismo, ni en la literatura, escritores modelos. Para mí cada escritor, como en la propia vida, tiene sus peculiaridades. No puedo quedarme con un autor o con el otro, me parece que cada uno da un gran aporte a la literatura. Los escritores logran apresar conceptos de su generación y desde esa perspectiva no hacen más que transmitírnosla. La gran literatura siempre es buena.

-¿Qué métodos emplea

a la hora de escribir?

Hay escritores que santifican el arte de escribir. El periodista es más profesional, más natural. Yo escribo en computadora, no me gustan los manuscritos ni la máquina de escribir. Aprovecho la mañana para crear. Antes de escribir un cuento necesito la idea del principio y el final, eso es fundamental.

-¿Escribe para un público específico?

Escribo para el hombre, como una manera de buscarme a mi mismo como ser humano y de explicar mi vida, y al hacerlo estoy contribuyendo a que otros puedan ver la vida. No pienso en generaciones ni segmentos, pienso que es una narrativa para adultos, no para jóvenes.

-¿Cómo define a la literatura?

La literatura no hace más que trasladar la personalidad o la reflexión de ese ser humano, que es el escritor, a las páginas en la medida que se secundan. La literatura es como la vida y refleja los sentimientos indescriptibles que tiene el hombre en su interior.

Ficha técnica:

Objetivo central: Resaltar la obra de un joven escritor que ya ha publicado tres libros y a la vez ejerce su trabajo como periodista.

Objetivo colateral: Profundizar en algunos aspectos de su vida como escritor y periodista.

Tipo de entrevista:
Por su Forma: Clásica.
Por su Contenido: De personalidad.
Por el Canal que se obtuvo: Personalmente, cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De cita textual o declarativa.
Tipo de cuerpo: Preguntas y respuestas.
Tipo de conclusión: Opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Daneris Fernández, historiador del Teatro Sauto.
Javier Acosta, presidente de la Asociación Hermanos Saíz, en Matanzas.
Alfredo Zaldívar, director de la Editorial Matanzas.

Documentales:
De Norge Céspedes: Historia clínica de un héroe (ensayo, 2007); Lino Novás Calvo, periodista encontrado (ensayo, 2004); Oficio de cicerone (cuentos, 2005).


 

“UN LOCUTOR EMPÍRICO MANIGÜERO”

“UN LOCUTOR EMPÍRICO MANIGÜERO”

Tras recibir el premio 50 Años de Voz y Sueños, César Manuel Arredondo cuenta la historia de su formación como hombre de la radio.

ARIANNA RIVERO DUNCAN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Todos los días, a la una y treinta de la tarde, sintonizo Radio Rebelde y escucho su noticiero. Entonces siento como una voz  dúctil y extensa se eleva por el dial, una voz intensa que transmite energía a quien la escucha. Enseguida un nombre se dibuja en mi mente: César Arredondo, ese  camagüeyano indiscutible, sello de una emisora de pueblo.

Oriundo de Santa Cruz del Sur, nació en el caserío Becerra, del central Haití, tuvo una infancia llena de fantasías. Primero deseó ser médico, luego abogado, además de piloto, hasta que gestó el sueño mayor: ser locutor.

“Nunca había visto a un conductor radial ni tampoco una emisora, solo tenía de referencia una pequeña radio que papá, oyente empedernido de las tiras del mediodía y las aventuras, había comprado. De esa forma me hice asiduo receptor del noticiero de la CMQ a las seis y de las series de Los Tres Villalobos, Leonardo Moncada, transmitidas a las siete de la noche. Por ahí le entró el agua al coco”.

A partir de ese punto, comenzaba a practicar  la locución. Tomaba una lata y la utilizaba como micrófono, leyendo en alta voz cuanto texto narrativo caía en sus manos.

“Cuando llegaba a mi casa tomaba la revista Bohemia y leía el comentario editorial, poesías, anécdotas…, y pienso que gracias a eso yo me hice un locutor empírico manigüero. Como paradigma tenía a José Armando Vidal y a Manuel Iglesias, locutores de la CMQ a quienes imitaba”.

Así, este adolescente que tenía una ambición empezó a forjarla poco a poco. Trabajó como telefonista de la CMJW y hasta fue mensajero de carnicería, oficio que perdió al cambiar su bicicleta de trabajo por un micrófono que lo redimió. Después del suceso, en 1955 vino a La Habana a examinarse como locutor y a pesar de su formación autodidacta, dos años más tarde su talento lo convirtió en el aprobado número 2144.

A Camagüey regresó e inmediatamente empezó a laborar en la joven Radio Cadena Agramante, fundada el 9 de junio de 1957, donde aparecieron las primeras dificultades.

“Mi padre quería que siguiera de mensajero, pues los problemas económicos  habían aumentado, pero yo me decía: ¿Quién ha visto un locutor en bicicleta? Por suerte tuve relaciones estrechas con el locutor y dueño de Radio Cadena Agramonte. Gracias a su ayuda, a menos de un mes de graduarme conseguí trabajo.

“Por mi inexperiencia, llegué a la CMJW. Allí estuve cuatro meses y posteriormente retorné como un locutor estelar de discotecas, con un estilo adecuado para la dinámica de la estación.

“Radio Cadena Agramonte significó para mí la matriz, el origen, los cimientos, lo primario, lo grandioso, sin esa emisora mi estilo sería otro porque todo lo que he implantado nació ahí, se formó ahí”.

Aunque alcanzó una copa como Mejor Locutor de Discotecas en el año 1960, la meta de Arredondo era poder transmitir noticias. Mas el nivel cultural que tenía no compaginaba con la preparación necesaria para ese tipo de locución. Entonces la oportunidad de superarse le llegó con la proposición de la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) de estudiar Periodismo en la capital, oferta que no rechazó. A La Habana arribó como responsable de radio y televisión del Comité Nacional de dicha organización.

“Hice pruebas para Radio Reloj, aprobé y planteé que no quería seguir en el Comité Nacional de la UJC, pues mi objetivo no era ser dirigente, y me lo aceptaron. Empecé en la radiodifusora y estuve cinco años. Radio Reloj fue una escuela, allí aprendí a leer. En segundo año dejé la carrera de Periodismo, las clases no me dejaban tiempo para trabajar. No obstante, cinco años después me reincorporé a la Universidad, esta vez en Historia del Arte, de la cual soy graduado.

“Un buen día me llamaron para el Noticiero Nacional de Televisión. Yo era joven, tenía buena imagen y estuve trabajando como un mes en ese espacio. Después me trasladé a Radio Liberación.”

En aquel lugar, Arredondo se estrenó como narrador de novelas y las mejores obras literarias del ámbito universal y nacional como El Quijote y  El idiota. Tres novelas diarias salían al aire con su voz y aún hoy se escucha en Radio Progreso en el programa Clave 830.  Allí se encontraba rodeado de personas de gran renombre como Agustín Roquefuentes y Félix Sánchez, quienes indudablemente fueron una escuela.

Finalmente, cuando nació Radio Rebelde, César Arredondo se potenció como locutor informativo. Su voz fue seleccionada para identificar la emisora y su estilo distingue al Noticiero Nacional de Radio. Él interpreta con una pincelada característica cada género radial que realiza y su  forma de jugar con los tonos, en el programa Exclusivo, se ha convertido en un ejemplo para los jóvenes locutores. 

“Radio Rebelde es una consecuencia del estilo de Radio Cadena Agramonte, una emisora rápida, ágil, dinámica, alegre. El Noticiero Nacional de Radio del cual soy fundador, no me dijeron la forma de hacerlo, yo le impregné mi estilo, un estilo optimista, cubano, criollo, porque la radio debe ser el reflejo del pueblo. Radio Rebelde fue el resurgir de un manera novedoso de informar, buscaba las noticias, las investigaba y las explicaba; un modo diferente de hacer radio.” 

La televisión también forma parte de su labor. Especializado en los spot televisivos, ha hecho narración para seriales como La epopeya de Angola, que mereció el Premio Caracol a la Mejor Locución.

“Milton Díaz Canter me llamó un día para la narración del serial, acepté gustoso este tipo de actividad que me resulta muy estimulante. Nunca  presenté ningún trabajo mío en ningún concurso, pero Milton lo mostró y el proyecto brindó frutos”.

Muchos premios y distinciones ostenta Cesar Arredondo, entre ellos la Réplica del Machete de Máximo Gómez, Micrófono de la Radio Cubana y Distinción por la Cultura Nacional. Uno de los más importantes ha sido el Premio Nacional de la Radio que recibió en el año 2005.

“Yo obtuve el premio y ahora soy miembro de la comisión que los otorga. El Premio Nacional de la Radio se da por los resultados laborales de toda la vida y es la máxima condecoración del Instituto Cubano de Radio y Televisión, por lo que me sentí muy satisfecho cuando me lo entregaron”.

A César le es inherente vincular la política a su obra y el honor de cubrir la llegada de los restos del Guerrillero Heroico y sus compañeros le brindaron momentos inolvidables.

“Para un cubano que sea revolucionario y que haya sufrido tanto por la muerte del Che, transmitir esos momentos extraordinarios le llenan de un regocijo enorme; aunque fue una gran responsabilidad, con gusto lo volvería a repetir”.

También en el aval de esta integral figura se haya haber difundido las misas del Papa Juan Pablo II, realizadas en las provincias de Camagüey y Ciudad de la Habana, durante su única visita a Cuba. Para el recibimiento se preparó en un curso teórico sobre religión y logró dominar los elementos técnicos que se utilizan en una misa.

César fue partícipe de los mejores momentos de la radio en Cuba,  sus vivencias le han permitido comparar la forma de hacerla ayer y hoy.

“La época de oro de la locución cubana fue en las décadas de los años 1940 y 1950. Las mejores voces se escucharon en ese período ya que debido a la competencia existente, la calidad era un requisito  indispensable del locutor. La espada de Damocles estaba pendiente sobre su cabeza, cualquier fallo costaba el salario. A partir del triunfo revolucionario esto cambió, nos volvimos paternalistas y confundimos socialismo con sociolismo y empezaron a trabajar en las emisoras, profesionales sin el rigor ni el nivel para cumplir su función. La radio se volvió tediosa, lenta, panfletaria; imitábamos la radio soviética y checoslovaca, que eran unas radios muy aburridas.

“A pesar de todo, en Cuba existe un potencial tremendo en la locución, que se está gestando ahora, con el incremento de las estaciones municipales, donde hay locutores en formación”.

César Arredondo es definido por su familia y amigos como un hombre perseverante, con gran espíritu de superación, insaciable buscador  de la perfección en sí mismo y en los demás. En la emisora coopera con los jóvenes y les da consejos de mucho valor en su profesión.

Actualmente, el locutor más premiado de la radio nacional se encuentra escribiendo un libro de memorias. En él narra vivencias, descubre sus secretos y da recomendaciones para una mejor locución.

“El libro me gustaría publicarlo en mi tierra camagüeyana. Para mí sería un  honor que su editorial Ácana lo acogiera en su seno’’.      

El pasado primero de diciembre se celebró el Día del Locutor, por esta fecha tan importante se le otorgó el premio “50 Años de Voz y Sueños”, el cual aceptó con gran orgullo.

“Este premio es un sueño hecho realidad, es la realización de mis ilusiones de adolescente, ya que logré trabajar en los estudios de la emblemática emisora de mi juventud. Desde el año 1957, estoy haciendo lo que me gusta: ¡transformando mis anhelos en realidad!”.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Conocer el proceso de formación y consolidación  de la locución en César Arredondo.

Objetivos colaterales: Dar a conocer  cómo fue la infancia de Arredondo. Definir su personalidad según las personas más allegadas. Conocer sus opiniones acerca de la radio en Cuba. Importancia de la política en su trabajo. Informar acerca de su libro autobiográfico.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: de citas.
Por su contenido: biográfica y de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: vía directa.

Tipo de título: de cita textual.
Tipo de entrada: anecdótica.
Tipo de cuerpo: de citas.
Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:               
Directas: César Arredondo, su esposa Eva Álvarez  e hijos.

Documentales: sitios Web de Internet.

Hernández, Yilanys: Angola desde el lente. En: http//www.juventudrebelde.cu  

Companioni, María Salomé: César Arredondo el locutor más premiado de la radio cubana. En: http//www.radiocubana.cu

 


 

CONCLUYÓ I ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE PERIODISMO, COMUNICACIÓN Y CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN

CONCLUYÓ I ENCUENTRO NACIONAL DE ESTUDIANTES DE PERIODISMO, COMUNICACIÓN Y CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN

MARÍA ELENA MARCELO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Un llamado a trabajar por la excelencia universitaria y hacer de ese espacio un centro revolucionario, creativo y desarrollador, hizo Miguel Díaz Canel, ministro de Educación Superior y miembro del Buró Político del Partido, durante la ceremonia de clausura del I Encuentro Nacional de Estudiantes de Periodismo, Comunicación Social y Ciencias de la Información, que tuvo lugar en el Aula Magna de la más antigua casa de altos estudios cubana.

En la jornada de cierre también estuvo presente Gustavo Cobreiro, rector de la Universidad de La Habana, quien ampliamente departió con estudiantes y profesores asistentes al evento.

El esperado encuentro de dos días, tuvo comisiones sesionando en varias de las facultades de la UH y estudiantes de todo el país representaron a sus centros y compartieron inquietudes sobre temas como las nuevas tecnologías de la información y la comunicación; el plan de estudio D y la necesidad de evaluaciones más rigurosas adaptadas a una forma de enseñanza menos presencial; la encrucijada de hacer una tesis teórica o de producción; la construcción de una arquitectura de la información coherente y el desconocimiento de su importancia; la necesidad de los idiomas en estas carreras, especialmente en Periodismo.

Con el antecedente del 13er Encuentro de las Facultades Latinoamericanas de Comunicación, Alba Graciela León, estudiante de tercer año de Periodismo, expresó que "ya era hora,  se demoró un poco la realización de este encuentro porque se imponía una conversación entre los estudiantes de las tres carreras en todo el país y entre esos estudiantes y los medios y organizaciones que los van a acoger como futuros profesionales".

Las palabras de bienvenida a la Facultad de Comunicación fueron pronunciadas por el vicedecano docente Dasniel Olivera, y seguidamente los estudiantes subieron al segundo piso donde deliberarían acerca del Periodismo en el Salón de Conferencias; Comunicación Social en el aula 8; y Ciencias de la Información en el aula 3.

Poco después de comenzar el debate, los estudiantes de Periodismo cantaron un feliz cumpleaños a uno de los Cinco Héroes, Gerardo, quien coincidentemente, trabajó como caricaturista y periodista del periódico Tribuna de La Habana, cuya redacción se encuentra a unas cuadras de allí.

Francisco González, decano de la Facultad de Comunicación (FCOM), señaló que el contexto en que se desarrolló el evento, tan reciente a la clausura del congreso del Partido Comunista de Cuba en una fecha especial como el 28 de Enero, era digno de destacar. Además, aseguró que "será el primero, pero no el último."

Luis Antonio Gómez, presidente de la FEU de FCOM, expresó:  "Me parece un primer intento de aunar esfuerzos de todos los centros del país donde se estudia Periodismo, Comunicación Social y Ciencias de la Información para imbricarnos en proyectos comunes, socializar experiencias, diagnosticar debilidades, para ver fortalezas de nuestra formación como profesionales. Tenemos grandes expectativas de esta formación y nos corresponde a nosotros, no solo a nuestros profesores, preocuparnos por esto."

Durante la ceremonia de apertura, el decano de FCOM y el estudiante de quinto año de Periodismo de la Universidad de Oriente, Ariel Bosch, colocaron una ofrenda floral en el Memorial José Martí, lugar que inició las actividades.

PINCELADAS DE UN ENCUENTRO QUE SE ESTRENA

GRETCHEN GÓMEZ (Universidad de Oriente) y ANA LIDIA GARCÍA (Universidad de La Habana)

Como la radiografía para un médico y el motor de arranque para una locomotora, ha sido la primera jornada de diálogo para los estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información de todo el país. 

¿Cómo ajustar la formación docente de un profesional del ramo a lo que demanda la contemporaneidad? ¿Qué desafíos tiene aún el Ministerio de Educación Superior en su papel de organismo rector de nuestra enseñanza? ¿Cómo contribuyen a este proceso organizaciones como la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales (ACCS), la Sociedad Cubana de Información Científico-Técnica (SOCIT) y la Asociación Cubana de Bibliotecarios (ASCUBI)? ¿Qué nos toca hacer a los estudiantes?

Contra reloj, pero en un debate provechoso y franco los participantes se pronunciaron por elevar la cantidad de horas/clase de las asignaturas exclusivas de las carreras.

De igual forma, se discutió la necesidad de recibir contenidos de Metodología de la Investigación desde el primer año, ya que ésta constituye una herramienta valiosa para la producción científica.

Por otra parte, los estudiantes de Periodismo reclamaron la inserción de la asignatura Locución como básica desde segundo año, dada la importancia para el desempeño en la radio y la televisión.

Las optativas ocuparon un lugar importante dentro de las discusiones. Incluir otras afines con los intereses de los alumnos, la posibilidad de cursar más de una, incluso en otras facultades, fueron algunas de las propuestas.

Lograr una mayor y más efectiva socialización de los trabajos de diploma y de los resultados de investigación, al igual que hacer corresponder las líneas investigativas de las carreras con las problemáticas de los medios de comunicación de cada territorio y la sociedad en general, constituyó otro punto del diálogo.

En cuanto a las prácticas laborales, los planteamientos coincidieron en torno a la falta de organización y atención a los estudiantes por parte de los medios, y a que el vínculo a estos no debe ser exclusivo del período sino una acción permanente.

La búsqueda de alternativas para mostrar la importancia del profesional de las Ciencias de la Comunicación y la Información, fue otro de los temas que se escuchó en el intercambio.

Igualmente, se resaltó la pertinencia de unificar las carreras de Periodismo, Ciencias de la Información y Comunicación Social, partiendo de su integración en una misma facultad de las universidades del país donde se estudian.

Otra de las iniciativas giró en torno a la potenciación de intercambios entre estudiantes y profesores, así como el desarrollo de forums conjuntos y de una jornada anual integradora.

Que sirvan estas líneas de leads a un tremendo cuerpo informativo que no alcanzamos a imprimir. Cuando las inquietudes son muchas se dice que pica “el bichito”, lo cierto es que aquí no dejaron de picar, y hasta un alacrán hizo de las suyas inyectando a una matancera -y a todos- muchas ganas de pensar y hacer, de no cerrar un debate que se estrena.

EN BUSCA DE LA EXCELENCIA EN LA ENSEÑANZA SUPERIOR

En la capital se celebrará el Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La calidad del proceso docente-educativo y la vinculación laboral fueron los temas más debatidos por estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información como antesala del Primer Encuentro Nacional de esas especialidades, que se celebrará los días 4 y 5 de junio en la Universidad de La Habana, bajo la premisa El profesional de la comunicación y la información en la sociedad socialista cubana: espacio de acción, aportes y retos.

Otras temáticas abordadas en los encuentros de base fueron los medios de comunicación y el papel de los comunicadores en el ámbito universitario, el reconocimiento al profesional de la información, y el aporte del universitario a la formación vocacional en la carrera de Ciencias de la Información.

Alejandro Ernesto López Clevó, miembro del Secretariado Nacional de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU), explicó que se efectuaron unos 80 intercambios de ideas en las brigadas, teniendo en cuenta que esas carreras no se estudian en todos los centros de Educación Superior del país.

En estos debates se reflexionó, a través de la crítica y autocrítica constructiva, sobre el papel que nos corresponde como miembros de la FEU y lo que podemos hacer desde la organización para mejorar el diseño de nuestras carreras, resaltó López Clevó.

En estos encuentros, donde también se debatió sobre el reto que entrañan las tecnologías de la información y las comunicaciones para la formación académica y el ejercicio profesional, los estudiantes tuvieron la oportunidad de articular proyectos que contribuyan a lograr la excelencia en la enseñanza universitaria de estos perfiles.

DEBATEN ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS DE CUBA SOBRE CALIDAD DE LA FORMACIÓN ACADÉMICA       

La Habana, 4 jun.- Estudiantes universitarios de todas las regiones de Cuba debaten hoy y mañana sobre la calidad de la formación académica, espacios de acción, aportes y desafíos de los profesionales de la comunicación y la información.

Convocado por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y la Universidad de La Habana, el Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información, reúne a educandos de los nueve centros de enseñanza Superior en los cuales se cursan esas especialidades.

Encabezan la lista la bicentenaria casa de altos estudios, anfitriona de la cita, y la Universidad Central de Las Villas, únicas con las tres carreras, y también están representados las universidades de Pinar del Río, Matanzas, Camagüey, Holguín, Las Tunas y Oriente y el Instituto Superior Minero-Metalúrgico de Moa.

En comisiones, por carreras, estrenaron sus sesiones de trabajo los 80 delegados, para el análisis de temas relacionados con la calidad del proceso docente-educativo, la práctica laboral, el protagonismo en el ámbito universitario y ejercicio profesional, con la mira puesta en el logro de una educación de excelencia.

Lo específico dará paso ya en la tarde a lo general, para el debate, con un enfoque multidisciplinario y en sesión plenaria de la agenda común de esas tres carreras universitarias y lo que la sociedad cubana actual precisa y espera de los profesionales de la comunicación y la información.

Delegados e invitados reflexionarán también, sobre las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y el desafío de emplearlas con inteligencia, de ponerlas al servicio de la verdad, para enfrentar la manipulación, la mentira, el silencio, la permanente agresión imperial contra la Revolución cubana.

Al anochecer de este sábado la Casa de la FEU de la Universidad de La Habana abrirá sus puertas a una muestra gráfica y audiovisual de las mejores experiencias del quehacer práctico e investigativo de los estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información de todo el país.

La sesión de clausura de este Primer Encuentro Nacional tendrá lugar en el Aula Magna de la Universidad de La Habana. (AIN).

POR LOS DE HOY Y LOS DE MAÑANA

YUNIEL LABACENA,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sobre los detalles del Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información, conversa Luisa María González García, presidenta de la Coordinación Académica del evento universitario

La Habana promete convertirse durante tres días en la capital universitaria de la comunicación y la información con el desarrollo del Primer Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información.

Cerca de 80 delegados, en representación de los centros de educación superior del país donde se estudian estas carreras, se reúnen para intercambiar, reflexionar y trazar estrategias en pos de una enseñanza universitaria más acorde a las demandas de la sociedad de la información.
Desde hace varios años se soñaba esta cita nacional. Muchas fueron las iniciativas y las tareas cometidas para ello. Hoy se está cumpliendo el sueño.

La Federación Estudiantil Universitaria (FEU) ha logrado concretar los anhelos y las largas horas de empeño en un evento que reúne por vez primera a estudiantes de los cursos regulares diurnos que cursan estas tres disciplinas.

Luisa María González García, estudiante de cuarto año de Periodismo de la Universidad de La Habana y presidenta de la Coordinación Académica del Encuentro, considera la cita de este fin de semana como una oportunidad “única”.

«A no pocos de nuestros antecesores les habría gustado participar en jornadas como estas. Por ellos, por los de hoy y por los que vendrán, creo que para todos es un deber y un placer aprovechar al máximo cada minuto y aportar lo mejor de nosotros para cumplir con creces el objetivo del evento.

«Pretendemos en estos días intercambiar y acordar propuestas concretas en torno a dos ejes fundamentales: el perfeccionamiento constante de la formación en las tres especialidades y el aporte de todos a la construcción de la sociedad socialista cubana». 

Los encuentros de base fueron el principal escenario para el debate. Durante la primera quincena de mayo los estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información, convirtieron sus asambleas de la FEU en un espacio para intercambiar sobre los asuntos que más les preocupan, para aportar iniciativas y proponer proyectos que tributen a mejorar sus carreras. Es por ello que la agenda temática del encuentro se ha conformado con los principales criterios surgidos en las brigadas.

«Trataremos temas comunes como la calidad del proceso docente educativo y la vinculación con el área laboral, es decir, las prácticas, las colaboraciones y el servicio social. Asimismo, cada carrera se referirá a cuestiones particulares, por ejemplo, los estudiantes de Ciencias de la Información, dialogarán en torno al reconocimiento social del profesional de esta área.

«La Comisión Mixta, que unirá a todos los delegados, intercambiará sobre la integración entre las tres carreras, los espacios de confluencia y las posibilidades de colaboración en aras de perfeccionar la formación. Además, se debatirá sobre el reto que entrañan las tecnologías de la información y las comunicaciones para la formación académica y el ejercicio profesional».

-¿Cuáles son las principales expectativas?

Queremos que el evento logre marcar un antes y un después para la enseñanza universitaria de nuestras especialidades, que sirva para conocernos y reconocernos, que sea un paso para ir formando una identidad que trascienda las regiones y alcance lo nacional, que sea un espacio para canalizar preocupaciones e inquietudes y así tributar a la perfección de nuestra formación académica.

«Algo realmente importante es que este encuentro facilite el surgimiento de proyectos integradores, tanto entre estudiantes de una misma carrera de diferentes provincias, como entre representantes de las tres disciplinas. Pero lo más provechoso de esta experiencia es que dará la posibilidad de socializar entre todos, de conocer gente nueva y aprender de ella, de hacer nuevos amigos».

-¿Y los desafíos?

El mayor reto que tendremos todos es que el encuentro no se quede en las sesiones de estos días y vaya junto con los delegados a todos los lugares de los que venimos. Es decir, que le demos continuidad a todo lo que se hable y se proyecte aquí, que no perdamos los vínculos y que materialicemos las iniciativas y proyectos.

«Si logramos que en nuestras aulas se hable del Primer Encuentro Nacional y lo que significa para todos, entonces podremos afirmar que habrá valido la pena. Y nada, a seguir construyendo día a día una mejor universidad, un mejor país, un mejor mundo».

DEBATES PARA FORTALECER LAS CARRERAS

DE LA INFORMACIÓN Y LA COMUNICACIÓN

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A José Martí, el más universal de todos los cubanos, fue el primer homenaje de los delegados e invitados que asisten al Encuentro Nacional de Estudiantes de Comunicación Social, Periodismo y Ciencias de la Información, inaugurado este sábado 4 de junio en la sede del Memorial que se honra con el nombre del Apóstol.

Durante dos días, la Universidad de La Habana acoge este evento organizado por la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) con el objetivo de promover el debate, la reflexión y trazar estrategias en pos del perfeccionamiento constante de las tres especialidades y el aporte de los universitarios a la construcción de la sociedad socialista cubana.

Adriel Bosch Cascaret, estudiante de quinto año de Periodismo en la Universidad de Oriente, expresó que para el futuro de nuestra sociedad es necesario, que los jóvenes conozcan y debatan sus inquietudes y dificultades, a la vez que busquen soluciones, para mejorar el diseño de estas carreras, a tono con el llamado que actualmente se le hace a cada cubano de trabajar más y mejor.

«Este Encuentro, el primero de su alcance en Cuba, muestra la preocupación de la FEU, por la formación de comunicadores, periodistas y científicos de la información, y por la inserción de ellos en las transformaciones de la sociedad, principalmente en la comunidad universitaria», agregó.

Al dejar abierta esta cita, el doctor Francisco González García, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, declaró que el evento tiene lugar en un contexto muy importante cuando acabamos de celebrar el VI Congreso del Partido, el próximo año se desarrollará la Conferencia Nacional de esa organización política y se cumplirá también el aniversario 50 de la reforma universitaria de 1962 que colocó en manos del pueblo la Educación Superior.

En el trabajo en comisiones por carreras cerca de 80 delegados en representación de los centros de Educación Superior del país donde se cursan estas carreras analizaron temas comunes como la calidad del proceso docente educativo, las prácticas, la ubicación y el servicio social.

Los estudiantes coincidieron que es necesario vincular más la teoría con la práctica para a hacer más creativo y dinámico el proceso docente educativo, vincularse más con los medios universitarios y llamaron a la divulgación de las investigaciones científicas para fortalecer la mirada multidisciplinar de las carreras. 

El panel Uso de las nuevas tecnologías en el contexto de la agresión política contra Cuba, inició la comisión mixta, que reunió a todos los estudiantes en la tarde. Además, reflexionaron sobre la integración entre las tres carreras, los espacios de confluencia y las posibilidades de colaboración en aras de aumentar la preparación académica.

Este domingo, luego de un recorrido por la histórica Colina Universitaria tendrá lugar la clausura del Encuentro en el Aula Magna de la prestigiosa casa de altos estudios, y se dará a conocer la declaración final, que dará la oportunidad de compartir y confeccionar proyectos conjuntos que tributen a la excelencia en la enseñanza superior y lograr desde la FEU un mejor el proyecto de estas carreras.