Blogia
Isla al Sur

Entre colegas

VIET NAM Y CUBA UNIDOS POR LA PRENSA

VIET NAM Y CUBA UNIDOS POR LA PRENSA

Nguyen Hoai Nam, actual jefe de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en La Habana, explica el funcionamiento de la institución y su forma de trabajo.

PHU DOAN MINH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En un pequeño local de Miramar, Playa, ubicado en la calle 16, entre 5ta. y 7ma., radica la institución responsable de que el pueblo de Viet Nam esté al tanto del acontecer diario en la hermana nación de Cuba. La Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) es la fuente noticiosa más fiel con que cuenta el país asiático en cuanto a la Isla se refiere, ya que el resto de los medios privados que hablan sobre Cuba, no siempre cumplen con la veracidad que requiere un trabajo periodístico.

Nguyen Hoai Nam, corresponsal y actual jefe de dicha agencia, estudió siete años de periodismo en esta nación caribeña, y luego pasó a trabajar en la VNA de Argentina por tres años, hasta que regresó a La Habana para dirigir la agencia local. No solo es un profesional inteligente, sino que es un gran conocedor de la cultura y la vida del pueblo cubano. Recientemente, accedió a explicarnos el sistema de funcionamiento de la institución y en qué se basa su trabajo.

-¿Qué tipo de acontecimiento puede

ser noticia para la VNA Habana?

Son todas las noticias políticas, sociales, económicas, culturales… de carácter nacional de Cuba. Durante los últimos tiempos, nos interesan las noticias relacionadas con las políticas de actualización del modelo económico que ha realizado en Cuba, así como las relacionadas con el Sexto Congreso del Partido Comunista de Cuba que son las más atractivas por la coyuntura cubana actual.

Aún así, tenemos que seleccionar las noticias porque nuestros cables responden a los intereses de los lectores vietnamitas. Pero, en general, debido a que tenemos muy buenas relaciones con la Isla, las noticias sobre Cuba en su mayoría, son interesantes, por lo que estamos siempre tratando de ocupar todos los acontecimientos importantes.

-¿Cómo prepara la agenda temática la

VNA-Habana? ¿En qué período de tiempo?

Generalmente todos los lunes, a primera hora tengo una reunión con el Embajador y los trabajadores en la Embajada de Vietnam para escuchar una panorámica de los aspectos importante del país. Desde esta perspectiva tengo más o menos idea de que cómo se va a organizar lo que me pueda resultar más útil para mi semana de trabajo.

-¿Cómo establecen la retroalimentación con

los lectores? ¿La valoran positivamente?

Nosotros mandamos las informaciones a la casa matriz, donde realizan la corrección de los trabajos, y luego ofrecemos al público las noticias. Pienso que el trabajo se corresponde con la demanda porque la prensa vietnamita publica todas las noticias que se elaboran en la VNA-La Habana.

-¿Qué requisitos fundamentales le

exigen la corresponsalía en La Habana

a su despacho noticioso?

Cubrir con rapidez y veracidad un acontecimiento. VNA-Habana tiene la posibilidad de publicar el hecho casi al mismo tiempo en que está ocurriendo, a pesar de las limitaciones tecnológicas existentes. Se debe trabajar con todos los géneros (noticias, crónicas, entrevista…) y elaborar informaciones para todos los tipos de lectores. Consideramos que las normas de redacción son adecuadas, debido a que nuestros estudios han revelado que la labor que realizamos cuenta con una gran recepción en Viet Nam.

-¿Qué líneas exigen en cuanto a la

presencia de fuentes en el despacho

emitido por la corresponsalía?

Normalmente siempre citamos las fuentes para dar certeza a las noticias. Siempre procuramos que sean confiables. Consultamos las informaciones que vienen desde las hermanas agencias Prensa Latina y Agencia de Información Nacional, hasta los periódicos Granma, Trabajadores y Juventud Rebelde, aunque para localizar noticias de provincia nos interesamos también en consultar las publicaciones territoriales.

-¿Cómo se mide la calidad de sus

informaciones? ¿Existe un

personal encargado de eso?

En la casa matriz hay un personal muy preparado a cargo de ese trabajo. Es un sistema de control eficiente, que exige y estimula a los corresponsales a trabajar mejor.

-¿Cómo influye la capacidad profesional

del personal en la calidad

del proceso informativo?

Mucho. El corresponsal, que trabaja bien y tiene capacidad profesional, puede captar rápido la noticia que será de interés a los lectores y la elabora de manera mucho más rápida. La inmediatez en este caso es de suma importancia debido a que Cuba tiene 12 horas de atraso con respecto a Vietnam.

-¿Puede la fuente periodística orientar

o imponer contenidos informativos?

No. Porque a la hora de redactar, siempre escribo las noticias de acuerdo con la intencionalidad editorial y el interés de nuestros lectores. No siempre lo que los medios cubanos consideran fundamental reserva la misma importancia para nuestro público. Además, debemos tratar siempre de realizar una labor con sello propio, que nos identifique.

-Desde el punto de vista tecnológico, ¿cómo

usted evaluaría la situación de VNA-Habana?

La tecnología no resulta suficiente, tenemos limitaciones, por ejemplo, con el ancho de banda con que trabajamos, la conectividad es deficiente, incluso, para enviar los despachos a la casa matriz, es un proceso productivo que se hace engorroso.

-¿Qué satisfacciones personales y

laborales le ofrece su trabajo como

periodista o corresponsal

de la VNA-Habana?

Entre 27 corresponsalías que tenemos en el mundo, la VNA-La Habana es una de las más importantes debido a las relaciones de amistad, solidaridad y cooperación entre ambos estados. Por lo tanto, el trabajo de la VNA-La Habana es muy interesante, y me permite conocer más sobre la cultura y tradiciones de este país tan maravilloso, aprender de su gente y sus profesionales. Es una nación grandiosa, llena de afecto y calidez humana, que voy a recordar por siempre.

NOSTALGIAS DEL FUEGO

NOSTALGIAS DEL FUEGO

Conversar con Abel Lescaille, “Abelito”, puede ser tan divertido como su sonrisa de oreja a oreja, y tan productivo a la vez como cada una de sus reflexiones.

MAX B. MIRANDA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Son pocos los que detrás de la figura del joven flacucho y de mediana estatura, cabello rubio revuelto y hablar apresurado, imaginen al que un año atrás ―y hasta con unas libras de menos―, ingresara a la nómina del Comando 5 de la capital, como miembro del Cuerpo de Bomberos, para cumplir su Servicio Militar Activo: Abel Lescaille.

Abelito ―como cariñosamente le llaman sus amigos de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, donde cursa el primer año de la carrera de Periodismo―, rememora entre frases cargadas de la simpatía que lo caracteriza y el orgullo de quien vive aún la mejor de las experiencias en la memoria fresca, sus peripecias como “el bombero más flaco de Cuba”.

«Yo pesaba 42 kilos. ¡Lo más flaco de todo eso ahí! ...aunque los había tan flacos como yo. Eso parecía una previa de un campo de concentración», recuerda, con lo picaresco de su risa, mientras indago en sus primeras experiencias en el Comando 21, donde pasó sus jornadas de Fase Preparatoria.

«Me decía: ¡Na’, nosotros no podemos ser bomberos! Para eso hace falta fuerza, ¡está demostrado! El equipo complementario solamente pesa 30 kilos, y es tu peso más esos kilos, subiendo escaleras, aguantando mangueras…hace falta masa corporal ¡Eso es una locura!»

Y aunque en la preparación previa solo se recibe un entrenamiento para “lo básico de la vida en el comando”, una vez en él se vuelve más rigurosa.

«Tuvimos clases técnicas orientadas, fundamentalmente, a aspectos teóricos, pues la base del conocimiento de un bombero tiene que ser la teoría. Hay cosas que tienes que saber, porque te pueden salvar la vida...»; ―y los datos emergen como de quien no ha dejado de practicar el oficio, al menos en la mente, mientras observa el techo de la Casona de G―: «Esta estructura, que es de hormigón armado con vigas de acero, resiste 4,5 horas de fuego intenso. Después de ese tiempo, se cae.

«Esos son conocimientos que tienes que dominar. Debes saber cada cosa con qué combustiona e incorporar otras nociones útiles», señala mientras se toma tiempo para proseguir con la respuesta a mi nueva interrogante, ¿y en la práctica?

«El de nuestro comando es un caso particular, debido a que atiende la mayor cantidad de edificios altos del país y tenemos que especializarnos en eso. Hay que tener fuerza y resistencia para subir los treinta y pico pisos del Focsa en caso de un incendio, porque los bomberos no pueden coger elevador, los bomberos van por la escalera.

«El entrenamiento es fuerte. Hay que desplegar mangueras, dominar la técnica, practicar en el terreno, realizar simulacros de maniobras; en general, los ejercicios de preparación para cuando hay un fuego», y la vista se va perdiendo, esta vez, en el techo de las malas memorias, como subiendo escalón por escalón, un Focsa cansado y medio hambriento.

«Lo más malo de todo era la alimentación que, bueno, eso no es comida pa’ un bombero. Uno necesita energía, y las raciones a veces venían cortas. De vez en cuando tenías que acostarte con hambre y si llamaban para un servicio de madrugada ―aunque a esa hora no te acuerdas de eso―, tienes hambre.»

Pero a pesar de todo uno aprende, eso parece pensar Abel, mientras observa a una compañera de aula que sigue con atención cada gesto, y ―rascándose la cabeza― él busca respuesta a sus limitantes para desempeñarse en el año de servicio.

«A uno no le dicen que tiene limitaciones, pero a la hora de cargar una persona yo no podía hacerlo solo. Un bombero de verdad tiene que ser capaz de cargarla solo, pero yo no. Es una cosa que no puedo, tenía que hacerlo con alguien más», manifiesta sin ninguna pena, casi burlándose de su propia “debilidad”.

«Nunca fue una barrera grande», continúa explicando convencido, porque «pa’ cargar una manguera y echar agua, meterse en el fuego y los derrumbes; la fuerza tú la sacas de donde sea.»

Y las fuerzas de adentro siempre pueden demostrarse. Prueba suficiente es su cuarto lugar individual en la Competencia Provincial de Habilidades Técnicas.

«Es un evento duro. Hay gente que se prepara, que se dedica a eso. Nosotros nos incluimos con solo tres días de entrenamiento y  obtuvimos el tercer lugar general, además de unos cuantos días de estímulo para los que éramos reclutas.»

Pero los bomberos no solo entrenan y compiten, ¿tuviste algún servicio significativo?

«Todos lo fueron», responde desdibujando la sonrisa de su rostro que anticipa, con nerviosismo marcado, lo dramático de la anécdota que viene.

«Pero hubo un derrumbe que me impactó tremendamente. El balcón de arriba cayó sobre el otro, que amenazaba con desplomarse en cualquier momento al estar sostenido solo por dos pilotes de madera.

«En el momento del colapso había dos extranjeras en el balcón de abajo y todo el escombro les cayó encima. Cuando llegamos, una de ellas había logrado salir, pero la otra pedía auxilio, aún debajo de los escombros y sangrando.

«El jefe de compañía nos dijo: “Ni se vayan a meter aquí” ―el muchacho demora ahora en terminar la frase, cual si reviviera el momento, y continúa con la explicación―, «es que existe un destacamento especializado de Rescate y Salvamento para esos casos, así que nos mandaron a salir.

«Imagínate cómo se siente uno con una mujer ahí lastimada, pidiendo ayuda, la gente mirándote y tú sin poder hacer nada. Pero llegó el Mayor Fabián, jefe del Comando 1, saludó y nos dijo: “Vamos, que esto hay que sacarlo aquí”.

«Logramos salvar a la muchacha. Fue una de las cosas más lindas, de las que más me han impresionado, yo no estaba preparado para ver eso, pero al final lo logramos.

«Cuando tú logras salvar una vida te sientes grande, importante. Eso es lo bueno que tienen los bomberos. ¡Eso te llena!» Los ojos le brillan de emoción mientras explica que es lo más gratificante del mundo. “Ser bombero es una pasión.»

«Yo no puedo sacármelo de la cabeza. Cuando me va mal en la carrera digo: “quiero virar pa’l comando”. Incluso, a veces hacemos guardias auxiliares fuera del servicio. Todos los que salimos de ahí  vamos aunque sea una vez para no perder la forma.» 

¿Y aún te sientes bombero? ―lanzo la interrogante como boomerang de retorno sabido―. «¡Oh, por supuesto!», la exclamación no se hace esperar, mientras con orgullo responde que «eso es pa’ siempre... fuiste bombero un día y ya eres bombero pa’ siempre.

«En el cuarto todavía tengo el traje colgado; mi abuela me regaña a veces porque coge polvo, ¡pero ahí está! Tengo hasta uno que nos regalaron unos socorristas norteamericanos que participaron en los rescates de las Torres Gemelas y al lado está colgado mi overol de faena ―el que sudó de verdad los fuegos―, en la cabecera  de la cama.

«Toda la vida mía está ahí», exhala embebido de los recuerdos de sus primeros acordes en la guitarra durante la previa y alude, entre risas, a sus composiciones iniciales dedicadas a las novias que dejó afuera; añoranzas de un tiempo donde, cantando a Silvio, «estaba pega’o en los bomberos.

«Esto no es solo un trabajo, pues te aporta grandes valores humanos. Uno ahí desarrolla un sentido común tremendo y te sientes más identificado con los problemas de la gente: ellos son una responsabilidad tuya y tienes que meterte ahí.

«Además, te armas de valor, no es que no sientas miedo: el bombero que diga que no ha sentido miedo es un mentiroso ―incluso porque él sabe que no puede fallar, ya que de su trabajo depende la vida de las personas―, pero hay cosas que yo hice estando ahí, incluso después, que si yo no hubiera sido un bombero no se me hubieran ni ocurrido.

Y qué decir de los compañeros: «Unidos para todo, lo mejor que yo me he llevado del servicio militar fue eso, las amistades. Ahí todos dependemos de los demás. Tu vida está en manos del otro y tú  también puedes salvar la de él. A pesar de las diferencias, las etiquetas sociales, el rico y el pobre, allí hay que llevarse bien. 

«Mi carrera actual me gusta, pero si me ponen una balanza me quedo en el comando», la pausa para la reflexión compartida cambia bruscamente su expresión en una mueca que luego vuelve transformar en sonrisa satisfecha―.

«Tú no sabes lo qué es escuchar la campana y ¡fuácata!, tirarte rápido y montarte en el carro. Eso es lindo, ¡es lindo!», y yo de veras no lo sé, pero me deslizo también, arrastrado por la emoción que me invade desde sus palabras.

-¿Piensas volver…?

«El domingo» ―la respuesta casi no deja que termine con la interrogante…―. «Voy a hacer una de las guardias emergentes, a ver si hay alguna salida.»

EL GRAN POZO

EL GRAN POZO

Falleció Alberto Pozo, Premio Nacional de Periodismo José Martí. Este hombre paradigma en la profesión fue profesor y conferencista de distintas instituciones, entre ellas el Ministerio de Comercio Interior, la Cámara de Comercio de Cuba y el Instituto Superior de Diseño Industrial. Dejó escrito el libro Nociones de Marketing.

Cubadebate
digital@juventudrebelde.cu
10 de Mayo del 2012 14:13:13 CDT

En la madrugada de hoy, jueves, a la edad de 86 años, falleció el querido compañero Alberto Pozo Fernández, experimentado periodista en temas económicos y de opinión y a quien se le otorgó en 1999 el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida.

Graduado de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling, en 1949, inició su carrera periodística en la emisora Unión Radio. En esos años, anteriores al triunfo de la Revolución, fue redactor de la empresa publicitaria Mestre Conill.

Formó parte en 1960 y 1961 de un equipo publicitario, dirigido por Mirta Muñiz, que utilizó la comunicación para alentar a la juventud cubana a incorporarse a la campaña de alfabetización. Pozo se enorgullecía de haber realizado tal tarea que contribuyó a desaparecer el analfabetismo del país. Posteriormente participó en las campañas de educación para la salud.

Ingresó en la revista Bohemia en 1968 como jefe de la sección económica. Durante varios años publicó la columna Criterios. Durante dos décadas trabajó en esa publicación.Desde 1980 a 1990 tuvo una sección en la Revista de la Mañana, de la TV nacional. También colaboró en publicaciones de la agencia Prensa Latina.

Perteneció a la UPEC y a la Asociación de Comunicadores Sociales. Fue asesor de la Asociación Culinaria de la República de Cuba y fundador de la Cátedra de Periodismo Culinario.

Fue profesor y conferencista de distintas instituciones, entre ellas el Ministerio de Comercio Interior, la Cámara de Comercio de Cuba y el  Instituto Superior de Diseño Industrial (ISDI). Dejó escrito el libro Nociones de Marketing.

En los últimos años formó parte del grupo de periodistas jubilados de la UPEC y colaborador sistemático de su boletín noticioso La Esponja.

En el municipio de San Miguel del Padrón, donde vivió durante casi tres décadas, dirigía una peña que reunía en el Museo Hemingway a poetas, artistas, músicos y periodistas. Por sus trabajos y actividades con la comunidad recibió distintos reconocimientos, entre ellos La Giraldilla de La Habana.

La Presidencia de la Unión de Periodistas de Cuba, en nombre de todos sus afiliados, hace llegar a los familiares y amigos del querido y admirado compañero Alberto Pozo Fernández la más sentida condolencia.

ROGER RICARDO Y EL MUNDO DE LA ENTREVISTA

ROGER RICARDO Y EL MUNDO DE LA ENTREVISTA

Este periodista galardonado en múltiples ocasiones y hoy director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, asegura que a veces las figuras que pasan inadvertidas entre la gente, son quienes más historias humanas tienen por contar.

ROSA FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para Roger Ricardo Luis, el periodismo es la vida contada de prisa con amor y precisión.

En sus más de tres décadas de ejercicio de la profesión ha recibido, entre otros reconocimientos, la Réplica del machete del generalísimo Máximo Gómez y en dos oportunidades laureado con el Premio Latinoamericano de Periodismo José Martí. Y como él dice, “representan momentos de alegría y, ante todo, para reafirmar compromisos éticos y de superación profesional”.

El profe Roger fue  corresponsal de guerra del periódico Granma en Nicaragua  y Angola (reportó la histórica batalla de Cuito Cunavale). También dio cobertura al mayor desastre natural en Venezuela acaecido en el estado Vargas, que le llevó a escribir el libro Venezuela después del diluvio. Desde 2004 se desempeña como Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí y ejerce como Profesor Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, donde día a día se empeña  por transmitir la alquimia de la experiencia profesional y el conocimiento académico a sus alumnos.

Desde pequeño siempre le llamó la atención el mundo de la comunicación hasta encontrar en el periodismo su orientación; sin embargo, cuando terminó el duodécimo grado, no pudo matricular esa carrera, pues el preuniversitario donde estudiaba, tanto el programa docente y de formación vocacional, hacían énfasis en las ciencias  exactas y naturales y las tecnologías. De tal suerte, tras vencer el examen de ingreso, hizo el primer año de Arquitectura y tras aprobarlo, logró también vencer la prueba de aptitud para estudiar la profesión que deseaba.

Desde entonces, le gusta el reporterismo, pues como él bien dice, “es alma del periodismo”. Le gustan todos los géneros periodísticos y de ello da fe su obra profesional, pero  los que más prefiere son la crónica, el reportaje y la entrevista. Y cuando se le pregunta a quienes prefiere entrevistar, rápidamente contesta: “A la gente sencilla”, pues “todos tenemos una historia propia que contar  y  cuando se hace (y se logra por parte del periodista) se da con la belleza de la  sinceridad, de la naturalidad, sin afeites ni poses”.

Reconoce que sus mejores entrevistas se la han dado bomberos, arrieros de la Sierra, pescadores, amas de casa, soldados. ¿Las personalidades?, solo cuando se “las asignan”, aún cuando distingue entre  éstas y las llamadas “figuras”.

Roger no olvida la entrevista que hace ya muchos años le hiciera a los arrieros de la Sierra Maestra, Wicho y Román, auténticos héroes desconocidos, con  una riqueza testimonial y espiritual como para hacer una película. A ellos no llegó porque se lo dijeron, sino conversando con esos hombres por el camino.

Wicho  desde niño fue arriero, se conocía la Sierra Maestra con la palma de la mano, lo alfabetizó la Revolución y  se hizo un lector empedernido desde entonces, conocimientos que conjugó con las vivencias del camino. Román fue arriero de Camilo y el Che en la guerra, amigo de Celia y maestro agrícola después en Ciudad Escolar del Caney de las Mercedes, en las estribaciones de la Sierra Maestra.

Dialogar con este periodista y profesor es un modo de entender que el mundo del periodismo es mucho más amplio de lo que a veces creemos y que un buen periodista, como él afirma, es aquel que tiene la capacidad de convertir un tema al parecer mínimo en maravilla.

La entrevista representa para Roger Ricardo “el género más complejo, pero no el más completo”. Para este periodista, “la complejidad viene dada por la relación dialéctica que se da entre entrevistado-tema-entrevistador, mientras el reportaje es el que asume la mayor integralidad expresiva, sin desconocer al buen  testimonio, ese que logra sacar toda la riqueza de la subjetividad y la coloca bellamente en su contexto. No obstante, hoy se tiende a la mixtura; pero cuidado, que de la excelencia al mejunje tan solo hay un paso. De ahí que al final siempre se hable de mal y buen periodismo como los dos grandes géneros que dan vida a la profesión. Y ahí hay mucho del crecimiento humano y profesional del periodista. La mediocridad es la enemiga número uno del periodismo”.

De vuelta a la entrevista, Roger considera que “la complejidad de este género queda atrás cuando, en primer lugar, uno se enamora del tema de la entrevista y logra enamorar al entrevistado”. Para ello estima este reportero que resulta clave la preparación previa: saber  qué le puede interesar al público sobre el tema y el entrevistado, tratar de estudiarlos (tema y entrevistado) o al menos lograr caracterizarlos y, desde luego, el momento, la oportunidad de hacer la entrevista con un importante valor psicológico. Hay que estar siempre preparado para la sorpresa.

Hay que preguntar con precisión, con astucia, que el entrevistado se de cuenta que usted sabe de lo que le pregunta. Hoy es muy común en nuestro medio las entrevistas complacientes y  las preguntas generales. Lo primero se da de manera intencionada, por prácticas profesionales erróneas que apuntan por un lado al temor de las fuentes a brindar la información, y, por el otro, por la falta de profesionalidad de los entrevistadores.

Respecto a las preguntas generales, el profesor Roger habla de lo que él califica como “el síndrome de la libreta de abastecimiento”.   “Fíjate en la inmensa mayoría de las ‘entrevistas’  de la televisión y la radio, el ‘entrevistador’ pregunta de la siguiente manera: ‘Hábleme un poco de…’, como si fuera algo de la cuota. Eso ya se asume como algo natural (espantoso y sobrecogedor). El periodista brilla por las preguntas que hace; eso es una regla de oro. Lo otro es divismo de pachanga”.

El profesor también refiere la tendencia en los medios audivisuales a confundir una declaración con una entrevista. “Cuando esto se hace, conciente o inconcientemente, se degrada el periodismo. Hay quien esgrime el factor tiempo como elemento enmascarante, pero eso no es profesional, se engaña al público”.

Para este reportero, como se define, el hecho de haber sido corresponsal de guerra es una experiencia que sacude y transforma, aún cuando sea corta o larga. Le sirvió para ser un mejor ser humano  y poder compartir con tantos “héroes anónimos, más allá de cualquier medalla; personas a través de las que se pueden ver muchas otras personas.”

Su modo de asumir el periodismo es ingenioso: lo ve como la literatura de la realidad y asevera que es mucho más difícil hacer periodismo que hacer ficción: “Los periodistas debemos  partir de la realidad, de los hechos, mientras que los escritores pueden crear historias basándose en su imaginación.”

Según Félix Pita Astudillo, quien fuera jefe de Redacción del periódico Granma en las década de los 80 y 90 y amigo del entrevistado, la responsabilidad del periodista es hacer un cuento, de ahí que siempre se propone contar una historia, en el mejor sentido de la palabra.

“Me siento reportero siempre, me gusta el diarismo y para eso  uno tiene que pensar como periodista las 24 horas del día. La noticia, cuando es verdadera, hay que vivirla. Porque no es lo mismo noticia que propaganda”.

En cuanto a su labor en la Academia, desde su punto de vista lo que tienen en común el periodista y el profesor es que los dos son comunicadores; a diferencia del periodista, el pedagogo se propone educar, enseñar, instruir. Lo que le aporta el periodismo al magisterio es la capacidad de síntesis y la posibilidad de transmitir criterios.

En su último libro, Viaje desde la memoria -realizado conjuntamente con Marina Menéndez, periodista de Juventud Rebelde-, recopila entrevistas a un grupo de venezolanos acerca de las relaciones establecidas entre Cuba y la patria de Bolívar  a lo largo de los 50 años de Revolución. Dos países que han estado hermanados desde la Sierra Maestra.

Las entrevistas le permitieron conocer sobre gente digna de admiración en todos los terrenos. Para él, hacer  un libro es también un modo de hacer periodismo, ya que en los periódicos se está condenado por la tiranía del espacio.

Desde hace años es colaborador del diario Juventud Rebelde y de otras publicaciones, también se dedica a escribir acerca de temas que le motiven, pues “como profesor hay que predicar con el ejemplo” y,  desde luego, “porque el periodismo forma parte de mi existencia”.

Roger Ricardo reafirma en todo momento que nunca dejará de ser un reportero. Y desde hace muchos años, desde su condición de profesor, “¡me siento multiplicado y responsable de cada uno de mis alumnos que ya son periodistas!”

 

EJERCITAR LO APRENDIDO

EJERCITAR LO APRENDIDO

DARIANNA REINOSO RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ofertas del Acuario Nacional, Un análisis histórico entre páginas, Homenaje al Apóstol en La Habana Vieja, Mientras exista el Sol, Martí entre los jóvenes capitalinos y Universidad de festival, son trabajos que con mi autoría ya aparecen en las páginas impresas y digitales de Tribuna de La Habana. Esta ha sido mi producción periodística durante enero-febrero al cumplir con las Prácticas Laborales del primer semestre, de primer año de la carrera.

Notas informativas, una entrevista, un reportaje con la periodista Lissette Martín, relacionado con las fuentes renovables de energía en la capital, así como otro sobre la biodiversidad marina del acuario que tenemos pendiente, conforman mi ¨expediente  profesional¨.

Este tiempo me permitió asistir a dos presentaciones de libros en el Instituto de Investigación Cultural Juan Marinello, disfrutar de las interpretaciones de la Banda de Música del MININT en el  Parque Central; foguearme en la insistencia y ¨persecución¨ de las fuentes para obtener informaciones, así como aumentar la lista de contactos con estas, a las que en otra ocasión pudiera estar recurriendo; explorar un poco de la retroalimentación que se nos habla en clases al consultar los criterios de las personas protagonistas de la información publicada; navegar en Internet; aprender a llegar, en guagua, al Acuario y conocer sobre su paso en el tiempo.

Supe del desarrollo del Festival de Ciencia de la Universidad de La Habana y aproveché para asistir. Pude apreciar la participación e interactuar con niños, adolescentes y jóvenes acompañados de sus familiares y, como ellos, disfrutarlo. Descubrí luego las preguntas que como reportera me faltaron, sentí la necesidad de encontrar la forma más idónea de transmitirle al público todas las emociones que se dieron en ese escenario y que me contagiaron, pero que todavía desconozco. Me pasa, a veces, que no sé cómo expresar lo que siento, cómo dejarlo modelado para los demás.

Fue una oportunidad para acercarme a la historia del periódico provincial habanero, de adentrarme en su archivo y hojear aquellas tiradas de sábanas – como se les conoce- cuando aún era un diario; de ver el proceso de impresión de los miles de ejemplares que se distribuyen cada domingo en la capital; de interactuar con su redacción, con sus periodistas -jóvenes algunos y, con muchos años en la profesión otros-, con sus fotógrafos y el diseñador.

El trato caluroso que recibimos de quienes lo integran fue excepcional, sin poder dejar de mencionar -porque ganaron nuestra admiración- al director, al legendario Víctor Joaquín Ortega, quien nos permitió acercarnos a su corazón porque ya su oficina era nuestra, a Argentina siempre con nuevas tareas y orientaciones precisas; Beatriz, Raquel , Argudín, Ada Oramas, Lissette, Miguel Carrandi, a Arzuaga, Raúl Antúnez y Jorgito quienes han motivado mi interés por el acontecer deportivo luego de cada explicación relacionado con el tema  y quienes, además,  me “daban una mano” con las búsquedas en la red de redes.

Y a Jorgito, otra vez, quien posibilitó mi acercamiento al periodismo incómodo, como se le nombra a ese donde La maldición del avestruz y La cuadratura del círculo son evidentes, pues a esos textos de la Editora Juventud Rebelde nos acercó.

En la última visita por las Prácticas, reconocieron nuestro tiempo juntos y con un sencillo obsequio todos nos fuimos después de haber deformado la figura rectangular del cake de despedida. Pero no fue una despedida, porque algunos nos mantendremos colaborando y la invitación de ¨pasar por aquí¨ quedó hecha. Además, las palabras de Argentina fueron claras: ¨Cualquier cosa, me llaman¨ y me gustaría tener otros encuentros con ese archivo del semanario. O  porque, simplemente, ya estas primeras Prácticas laborales quedarán en nuestra memoria.

Fue una experiencia enriquecedora y la posibilidad de ejercitar lo aprendido durante los cuatro meses de la carrera. Fue una oportunidad de acercarnos mejor al Periodismo Impreso.
 

 

DE LA SIERRA DE CRISTAL A LA WEB 2.0

DE LA SIERRA DE CRISTAL A LA WEB 2.0

Rosa Miriam Elizalde, periodista y editora de Cubadebate, comenta que este es un sitio para dialogar y que en la actualidad es la página cubana más vista fuera del país. 

JORGE AGUIRRE NÚÑEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Sobre el complejo mundo de los bits y los dominios de redes trabaja incansablemente para, desde su trinchera digital, salir en defensa de la verdad y la información certera. Un afable trato, una dulce voz y una personalidad maravillosa, acompañan siempre a Rosa Miriam Elizalde Zorrilla, periodista y editora de Cubadebate, y luchadora sin reposo contra la falsedad y el mal periodismo.

Se considera a sí misma una gran amante de la literatura, e inspirada por su padre, corresponsal voluntario, se interesó en la prensa como una forma de mantenerse siempre cerca de sus afinidades literarias. Rosa Miriam, quien ha sido galardonada con tres Premios Anuales de Periodismo Juan Gualberto Gómez, conserva una gran cantidad de anécdotas marcadas por historias singulares y personas extraordinarias. Una vida dedicada al periodismo y que tiene mucho más aún por ofrecer.

En su formación, afirma, fue un factor determinante haber conocido a Guillermo Cabrera Álvarez, director hasta su deceso del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, y un paradigma como ser humano y profesional.

“Guillermo fue el mentor de nuestra generación, y siempre lo he considerado mi padre intelectual. El hecho de que hubiera sido uno de los fundadores de Juventud Rebelde, donde se realizaba un tipo de periodismo al que mi afición por la literatura se acercaba mucho (en ese diario Rosa Miriam trabajó como periodista y después fungió como subdirectora), y el tenerlo dirigiendo una revista como Somos Jóvenes, en mis años de adolescente, fueron definitorios para el hallazgo de mi vocación.

“Luego de mi graduación, formé parte del proyecto El periodista en la montaña, puesto en marcha en 1989 como parte del Plan Turquino, en la Sierra Cristal, límite entre Guantánamo y Holguín, lo que constituyó una de las experiencias más hermosas de mi carrera.

“Allí fui partícipe de momentos inolvidables, como poder encontrar, después de atravesar más de 104 pasos de río, a una señora de más de 100 años que conoció a José Maceo; o unos restos de cafetales que se estructuraron como los Jardines de Versalles, o tener que trasladarme a todos lados en mulo. Viajé allí, convencida de que la única manera de vivir el periodismo de una forma singular y diferente, es vivirlo como una aventura, tratando de evadir siempre los lugares comunes.

“Mis primeros contactos con el mundo digital se remontan al 2001, cuando el Ministerio de Cultura acudió a nosotros con la idea de hacer una revista de literatura para la web, y aunque en ese momento no existía mucha infraestructura de redes y nuestra experiencia con internet era poca, decidimos asumir la tentativa, pues la propuesta era interesante. Así surgió La Jiribilla.”

En el año 2003, en compañía de Luis Báez, se le dio la posibilidad de hacer un libro sobre la vida de Hugo Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela.
“Chávez nuestro surgió al principio con la idea de hacer una biografía, pero esa era una empresa bastante difícil, por lo que nos decidimos por otro proyecto. Fuimos en busca del Chávez hombre, haciéndonos preguntas como de dónde salió, cómo se crió; y así entrevistamos a muchos de sus familiares, a sus amigos, a las viejitas que lo habían conocido de niño en Sabaneta de Barinas, pueblo donde nació. Es un libro muy querido para mí, por esa posibilidad que me dio de llegar al detalle en el proceso revolucionario venezolano y, en particular, en la vida de su líder. Una experiencia única, verdaderamente.”

Trabajó luego en Cubasí.cu, página creada por ETECSA con una concepción de gran portal de servicios e información en la web, siendo ese un tiempo importante en lo concerniente a su estudio de internet y las redes sociales.

Pero fue el año 2003 el que dio un vuelco a su vida profesional. Durante la primavera de ese año sucedió una de las más grandes campañas del mundo contra Cuba, cuando se encarceló a un grupo de contrarrevolucionarios vinculados a la Oficina de Intereses norteamericana, en La Habana.

“En agosto de ese año, un grupo de periodistas nos asociamos para constituir un comunidad contra la agresión mediática, pero era necesario convertirnos también en un medio de prensa. Y utilizando una plataforma sencilla hicimos Cubadebate, como un proyecto solamente, mientras continuábamos en nuestras responsabilidades laborales. Era un equipo dirigido por Randy Alonso, donde yo fungía como editora jefe, y que siempre estuvo muy comprometido con la Revolución y con Fidel.

“Luego, cuando el Comandante en Jefe comenzó a publicar sus Reflexiones, escogió como medio a nuestro sitio, ya que una de las ventajas que tiene es la publicación inmediata. Cuando eso ocurre, nos dimos cuenta de que debíamos tomarnos el proyecto más en serio, tanto en el plano de su línea editorial como en su concepción. Es entonces, en julio del 2009, cuando ve la luz la segunda versión de Cubadebate. A partir de ahí, mi vida profesional dio un giro total: ahora estoy siempre detrás de la computadora y las redes.

“En la actualidad, es la página cubana más vista fuera del país, una página desarrollada para dialogar y que contiene información vital de nuestra nación. Algo que nos ha ayudado muchísimo es la vinculación con la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, lo que da mucha frescura y agilidad al trabajo de redacción.”

Siendo una persona que trabaja directamente el periodismo de hipermedia, se ha visto también perjudicada por el impacto de las redes sociales y la Web 2.0 sobre la comunicación. Pero no comparte la idea de algunos de que en el futuro, los avances en el campo de la informática y las telecomunicaciones llegarán a hacer innecesaria la labor del periodista.

“Es cierto que han aparecido más personas interesadas en nuestra profesión, pero el nuestro es un oficio como otro cualquiera, que requiere de técnica profesional, que necesita del contraste de fuentes, de la veracidad y la fiabilidad, y eso no es reemplazable. No obstante, el fenómeno conocido como periodismo ciudadano ha demostrado ser poseedor de una importancia innegable, ya que ha rescatado el valor inmediatez de la noticia. Cuando ocurrió el terremoto en Haití, por ejemplo, las primeras imágenes y noticias que nos llegaron fueron mediante gente con celulares.

“El principal impacto es que ya los medios de prensa no son instituciones exclusivas que tienen todo el dominio de la información, sino que hoy cualquier individuo es en sí mismo un medio. Hoy Cubadebate se alimenta también de las informaciones que se publican en Twitter o Facebook (ejemplos de web 2.0), aunque siempre es necesario hacer un proceso de filtrado.

“El nuevo ecosistema digital está revolucionando el periodismo, y según datos que daba recientemente Ignacio Ramonet, periodista y catedrático francés, este año han perdido su trabajo cerca de 36 mil profesionales, víctimas de la sociedad contemporánea. Muchos medios han tenido que cerrar o cambiar completamente a expresarse en la internet.

“Aún así, no creo que el periodismo esté destinado a desaparecer. Aunque actualmente hay una audiencia mucho más activa que busca, y logra, llegar por distintas vías a la información, el periodista siempre será necesario porque es quien posee la técnica y la ética. Es el nuestro, el oficio que la sociedad creó para seleccionar del cúmulo de información que nos rodea, lo esencial y verídico.”

Pie de foto: Rosa Miriam Elizalde, periodista vanguardia de la prensa digital cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Acercar al lector a la vida profesional de Rosa Miriam Elizalde Zorrilla.

Objetivos Colaterales: Dar a conocer los hechos de la fundación de Cubadebate, y la opinión especializada de una profesional de la prensa digital sobre el impacto de la Web 2.0 en el periodismo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: De citas.
Por su contenido: De personalidad-Opinión.
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: De citas.
Tipo de preguntas: Todas son abiertas.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Primaria, tradicional, no documental.

¿UN DOCUMENTAL DEL PASADO O DEL PRESENTE?

¿UN DOCUMENTAL DEL PASADO O DEL PRESENTE?

Mientras Rebeca Chávez investigaba para la serie Caminos de Revolución, encontró casi por casualidad una entrevista realizada por el periodista Luis Navarro al Comandante Fidel Castro, el 4 de enero de 1959.

ALEJANDRA GARCÍA ELIZALDE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una entrevista excepcional que había permanecido en el olvido durante más de 50 años, realizada por el periodista Luis Navarro, fue descubierta por la cineasta Rebeca Chávez, en medio de una búsqueda casi detectivesca. Este año llegó a las pantallas del XXXIII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano en la sección no competitiva Hecho en Cuba.  El protagonista es nada menos que el joven Fidel Castro, en vísperas de su entrada en La Habana tras el triunfo de la Revolución.

Rebeca, una conocida directora de cine cubano, armó el documental El día más largo a partir de este precioso hallazgo, que dormía en los archivos fílmicos del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT).

Mientras hablamos, tengo la sensación de no estar conversando de hechos anclados en el pasado, sino sobre un modo contemporáneo de hacer cine donde la Historia siempre está en presente.

-¿Luis Navarro era corresponsal

en la provincia Camagüey?

Si, aunque, en un sus inicios vivió aquí, en La Habana. Durante el período de presidencia de Carlos Prío, trabajó como periodista del diario Hoy, órgano del Partido Socialista Popular. Años más tarde trabajó como locutor en Radio Reloj y, después, para la antigua cadena de radio y televisión CMQ. Sé que luego volvió a La Habana y dirigió un programa político: Ante la prensa.

-¿Aún vive?

No, falleció en 1961 tras un infarto.                    

-¿Cómo encontró la entrevista?

Mientras investigaba para la serie Caminos de Revolución, en concreto para el capítulo titulado “Antes del 59”, encontré casi por casualidad la entrevista realizada por el periodista de la antigua Cadena de Radio y Televisión CMQ, Luis Navarros. En ese momento estaba solo en la ficha que consignaba su existencia y, gracias a la constancia de Zoila Hernández y Marlene Borges, del Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), pude encontrarla. Revisé prácticamente todo lo que había de 1959.

Ese año el ICRT aún no se había fundado. Entre los materiales del período aparece esta filmación y fue la segunda entrevista que le hicieron a Fidel Castro en los primeros cuatro días de enero de 1959. Sucedió en el Aeropuerto de Camagüey, el 4 de enero. Fidel venía al frente de la Columna número uno, desde Santiago de Cuba, e iba rumbo a La Habana. La primera fue realizada en Palma Soriano.

-¿Por qué se titula el

documental El día más largo?

Porque no son las 24 horas de ese 4 de enero, sino un día más largo, que empezó cuando Fidel se entera de la huida de Batista hasta su llegada a Camagüey. Son físicamente como cinco o  seis días en la vida de una persona, pero en la historia, en la emoción, es –creo yo que puede ser asumido así- un solo día para Fidel. Es una misma secuencia de sucesos: Batista se va y él organiza las tropas para la toma de Santiago de Cuba.

-¿Fue transmitida por la

televisión ese día o después?

 

No lo sé. Como todos los acontecimientos eran importantes y se sucedían unos detrás de otros, cada minuto era crucial y noticia. Pienso que esta entrevista, si es que se transmitió, tal vez no se llegó a televisar completamente. Era muy larga, estaba sin editar, y quedó ahí, hasta que la encontré.


 
-¿Cómo logró revivir una entrevista hecha

por otra persona en otra circunstancia?

Fue un reto, pero, después de tanto tiempo, un riesgo… pues Luis Navarro, quien la hizo originalmente, tenía otros objetivos, los cruciales del periodismo. Es alguien que se dijo a sí mismo: ahora tengo el protagonista esencial de la Historia que está sacudiendo a Cuba y me la va a contar.

Y fue eso lo que hizo Fidel, contar, no solo lo que ha vivido ese 4 de enero de 1959 en el aeropuerto de Camagüey, sino lo ocurrido en los días precedentes, que tenía muy frescos en su memoria. Hace como un resumen, un viaje a su memoria. Él recuerda con mucha emoción los caídos. Ahí está un Fidel de 32 años, en la plenitud de su belleza física, eufórico, un héroe absolutamente popular y tratando de explicar a los demás y a sí mismo lo que estaba sintiendo…  que era increíble.


 
-¿Cómo realizó el trabajo de edición?

Desarmé por completo la entrevista. Recreé y re-estructuré junto a la  editora Kenia Velázquez. Volví a los archivos tanto de la televisión como a los del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y a la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado, esa  maravillosa oficina que tejió, que casi bordó, Celia Sánchez. 

Tomé toda la información que había -volví a descubrir sobre todo muchas fotografía inéditas- y fui complementando, con ese material, la historia narrada por Fidel.

-¿Cómo vincula el material

fotográfico nuevo, con el contenido

de la entrevista filmada?

Por ejemplo, en un momento dado, Fidel habla que se ha reunido con Eulogio Cantillo (un general batistiano que lo traicionó), en el Central Oriente, para que se rindan y ahí están las fotos. Comenta de la reunión con Rego Rubido, (jefe de la Plaza Militar en Santiago de Cuba en ese momento), y están las fotos y filmaciones de ese encuentro en el Escandel, (unas estribaciones cerca de Santiago de Cuba). Se ve a Celia, a Vilma, todos cansadísimos, en las negociaciones. También incluí el momento en que Raúl llega al Moncada el mismo día 1 y se observa el cálido recibimiento popular de los santiagueros ya de madrugada. Es decir, vamos dando constancia gráfica, testimonial, de todo lo que Fidel dice, que realmente ocurrió tal y como lo cuenta.

Es un documento salvado del olvido, al que, además, lo sometimos a una serie de trabajos técnicos para limpiar la cinta y tener más definición en la imagen. Se digitalizó y, gracias a que se presentó en el XXXIII Festival del Nuevo Cine Latinoamericano este año, ha cobrado vida.


 
-¿Por qué el documental

no estuvo en competencia?

Fue mi decisión y así la compartió el ICAIC. No creo que sea para concursar, sus objetivos son otros. Prefiero que se divulgue, que la gente lo conozca.

-¿Cuál fue uno de los temores que

tuvo al presentar el documental?

Uno -como cineasta- viaja a la historia y siempre tiene el terror o la angustia de que la gente lo reciba y lo sienta como una cosa lejana y  vieja, sin interés… Los más jóvenes están aclimatados a ver en velocidad, tienen la idea de que con las nuevas herramientas tecnológicas están informados y sucede que pasan por la superficie de las cosas, con un estado de ánimo proclive a tener prejuicios con lo histórico…Mi temor era que ellos, los jóvenes, no se sintieran próximos a este documental.

-¿Por qué utilizó el Quinteto

Rebelde en la musicalización?

Si quieres tener una crónica de lo cubano, en cualquier época y con cualquier sonoridad, pues busca la música, porque ahí está todo dicho, con la sensualidad y picardía de nosotros. La filmación del Quinteto Rebelde me motivaba desde que la vi por primera vez… Piensa: estamos en la Sierra Maestra, en medio de la guerra. Fidel, Celia, Haydeé, el doctor Martínez Páez y muchísimos rebeldes comen a mano limpia, se ríen mientras los del Quinteto tocan la guitarra y cantan esas coplas que anuncian una sabiduría popular que estará en el futuro. El Quinteto viene como anillo al dedo.


 
-¿Es este un documental del

pasado o del presente?

Es una historia del pasado que quiere prologarse en el presente.

Pie de foto: Comandante Fidel Castro y el periodista Luis Navarros.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Ofrecer un acercamiento al lector a esa entrevista inédita realizada por Luis Navarro hace más de 50 años.
Objetivos Colaterales: Acercar al lector al proceso de realización del documental.
Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: Opinión personalizada.
Por el canal que se obtuvo. Frente a frente.
Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Noticiosa.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1: Cerrada; 2: Cerrada; 3: Abierta; 4: Abierta; 5: Abierta; 6: Abierta; 7: Abierta; 8: Abierta; 9: Abierta; 10: Abierta; 11: Abierta; 12: Abierta.          
Tipo de conclusión: Frase que evidencia el final.
Tipo de fuentes: Directas, no documentales.

NAROCA QUEDA EN LA RADIO MINUTO A MINUTO

NAROCA QUEDA EN LA RADIO MINUTO A MINUTO

MARÍA SALOMÉ COMPANIONI,

periodista de Radio Reloj.     

Foto: RAFAEL HOJAS.

La noticia no deja de consternar a muchos radialistas que conocimos a esa encantadora, dulce, tierna e inteligente mujer que ocupó disimiles espacios en la prensa plana y radial de nuestra Isla. Nancy Robinson Calvet ( NAROCA) nos deja pero se queda en la radio, minuto a minuto plasmando décimas al vuelo.

Durante más de 50 años trabajó incansablemente en varias redacciones de prensa, su pluma quedó perenne en diarios como Granma y Trabajadores, sin embargo, es en Radio Reloj, primero en la Revista Semanal y después en su programación toda, donde no dejó de plantearse en forma de prosa poética el acontecer social e histórico de Cuba y el mundo.

¿Cómo hacer para plasmar en un minuto de información, una décima? Le pregunté un día a quien consideraba como una madre en la profesión por su vasta cultura y forma tan diáfana de acercarse a los más jóvenes. Con su lenta y mulatísima sonrisa me respondió: Oh Maria!!! , y retornará María no porque iré a buscarla/ sino porque algo grande se quedó entre mis dedos/ de esa forma quedó sellada una profunda y profesional amistad, adosada de cariño y entrega a la emisora de nuestro cariño: Radio Reloj.

Y aunque tomamos caminos diferentes, quedó esa amistad entre colegas, esa identificación por las cosas terrenales, por el comportamiento humano, por el respeto a los héroes, por la entrega, MINUTO A MINUTO, a una emisora que tiene en su pasillos el recuerdo de muchas buenas plumas.

Graduada de la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling dio cobertura, principalmente, a la información cultural, de la cual devino en crítica y especialista. Entre sus éxitos periodísticos estuvo la entrevista que le hiciese al afamado pianista y cantante estadounidense Nat King Cole en 1956 cuando visitó La Habana en momentos en que sus discos, junto a los de Frank Sinatra, encabezaban la lista de los más vendidos en Estados Unidos y Cuba.

Sus retratos quedarán por siempre en la forma de hacer de los periodistas que la conocimos y que de ella aprendimos la sensibilidad y el amor por cada una de las letras que escribimos para nuestros oyentes.

Y la radio del tiempo y de los Tic Tac, un medio que me confesó estaba dentro de sus grandes pasiones creativas, se queda con su legado, con sus décimas, con su retrato con estas palabras que dedicara un día de aniversario y que hoy, cuando la despedimos, vale la pena recordar.

Retrato Hablado:

Radio Reloj te agradezco
porque me abriste tus puertas
y como han seguido abiertas
es por eso que florezco
con voces reconocidas
ayer y siempre aplaudidas
porque son las mejores.

Gustan de nuestra emisora
el TIC TAC que nunca para
porque siempre te depara
lo vital de cada hora.

Reportera sin demora
Con la última es la primera
y no cree en lista de espera
siempre busca la noticia
y ganada la primicia
sigue eterna primavera.

Radio Reloj desearía
que alcanzaras más honores
con sesenta y cuatro albores
cada oyente escucharía
nunca la noticia fría
sino ya saborizada
por la voz autorizada
que regala el locutor
ese gran trabajador
tuyo emisora primada.

(Tomado de Radio Reloj)