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Entrevistas-Trabajos Docentes

“LA MISIÓN INTERNACIONALISTA BARRIO ADENTRO ES UNA BENDICIÓN PARA LOS VENEZOLANOS”

“LA MISIÓN INTERNACIONALISTA BARRIO ADENTRO ES UNA BENDICIÓN PARA LOS VENEZOLANOS”

Ernesto Morales, doctor bejucaleño, relata sus experiencias en la hermana nación bolivariana.

Texto y foto:
CLAUDIA RODRÍGUEZ COLÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ernesto coloca el estetoscopio en la espalda a una venezolanita de cinco años. La niña, de piel morena y grandes ojos negros, lo mira atemorizada. El doctor le sonríe y comenta:

-Bueno, Paula, parece que todo está bien contigo.

Luego voltea hacia la afligida madre y le dice:

-La neumonía desapareció, sus pulmones están limpios.

La madre ríe y abraza al médico:

-Muchas gracias, doctor. ¿Qué habríamos hecho sin usted?

-Pierda cuidado, estamos aquí para ayudarlos.

Hechos como este eran cotidianos en la vida del doctor Ernesto Morales en el año 2003, cuando participó en una misión internacionalista en la hermana República de Venezuela. La experiencia es única, según cuenta, sobre todo por la inmensa obra humana que lleva implícita.

Ahora, Ernesto se recuesta en la butaca, cansado, pero satisfecho de otro día de arduo trabajo en el Hospital Pediátrico Ángel Arturo Aballí, de La Habana. Con una sonrisa, comienza a hablar de los tiempos en que prestó ayuda a los venezolanos necesitados.

«Los pobres a los que auxilié son las personas más cariñosas que he conocido. No tenían palabras suficientes para agradecer los cuidados y las atenciones que les brindábamos».

-¿Fue esa su primera

misión internacionalista?

Un tiempo antes viajé a Perú, para traer a Cuba un paciente víctima de un accidente, pero nunca había prestado servicios fuera del país.

-¿Qué lo motivó a realizar ese viaje?

El afán de conocimiento. Quería saber cómo vivían las personas en esos territorios aislados, los cuales ni siquiera los médicos venezolanos se atrevían a frecuentar.

En Cuba siempre hay un centro de salud cerca y la atención médica es gratis. En Venezuela, los consultorios son escasos y muy aislados. Las mejores clínicas son privadas, por lo que solo una mínima  parte de la población puede acudir a ellas. Pensé que era mi deber ayudarlos.

-¿Cuándo decidió sumarse a la

labor internacionalista en la

República Bolivariana?

El día 20 de septiembre del 2003, nos reunieron a todos los doctores que nos ofrecimos a integrar la Misión Barrio Adentro, en Venezuela, en la Dirección del hospital, nos hicieron una entrevista e informaron que debíamos esperar la respuesta.

El 23 de octubre, el Comandante en Jefe Fidel Castro nos despidió en la Plaza de la Revolución, dándonos un ánimo increíble para enfrentar cualquier adversidad. Ese mismo día partimos hacia la nación sudamericana.

-¿Dónde lo ubicaron al llegar?

En la parroquia de Maracaibo (así le llaman ellos a los municipios). Nos situaron a mí y a un compañero en la casa de una señora mayor llamada Juana.

Nos proporcionaron una habitación de la vivienda, que acondicionamos y convertimos en policlínico. Así estuvimos seis meses. Atendíamos aproximadamente 40 personas en un día.

-¿Además de médico,

realizaba otra función?

Aunque mi especialidad es la endocrinología, mi desempeño era generalizado, pues los habitantes de la parroquia tenían disímiles enfermedades y no podían acudir a otro lugar.

Después de esa corta estancia, Ernesto regresó a Cuba para recibir un curso de terapia Intensiva. Estuvo un semestre en La Habana y cuando terminó los estudios, retornó a Venezuela.

«Volví a Maracaibo. Esa vez conviví con una pareja muy joven y sus dos hijos, que me dieron albergue en su hogar. Con ellos me quedé bastante tiempo.

«Ingresé a un Centro de Diagnóstico General, que son hospitales creados por la Revolución en las zonas rurales, y trabajé en el área de terapia intensiva».

-¿Recuerda algún caso en

especial durante la misión?

Una muchacha india que estaba de parto. Ellas tienen por costumbre dar a luz en casa, con la supervisión de su madre. Cavan un hoyo en la tierra del patio, lo rellenan con paja y se acuclillan encima para que el bebé caiga dentro. Después, cortan el cordón umbilical con los dientes.

La joven tenía un problema con la coagulación sanguínea y llegó al hospital con cuatro de hemoglobina, su niño no había podido salir. Con varias transfusiones de sangre y una cesárea de urgencia pudimos salvarlos.

-¿En qué se desempeña actualmente?

Soy endocrino en el Aballí e imparto docencia a alumnos de países amigos que cursan sus estudios de medicina en el país; en este momento doy clases a estudiantes chinos.

-¿Le gustaría regresar a Venezuela?

Mucho, dejé amigos muy queridos allí. También, pacientes a quienes me gustaría volver e ver.

-¿Cómo valora la misión internacionalista

en la que participó?

La Misión Barrio Adentro es una bendición para los venezolanos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Informar acerca de la misión internacionalista y la participación del doctor Ernesto Morales en ella.

Objetivos colaterales: Dar a conocer los logros de la medicina cubana en Venezuela.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De opinión.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuente: No documental (Ernesto Morales).

«AMIGA INSEPARABLE DE LOS ESCENARIOS»

«AMIGA INSEPARABLE DE LOS ESCENARIOS»

Laura Lupe Navarro, actriz del teatro, el cine y la televisión cubanos, expresa su amor hacia la profesión que eligió y comparte los sacrificios a enfrentar en el desempeño de la carrera.

Texto y foto:
OSMERYS RAMOS MENDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En su rostro pálido resaltan los grandes ojos azules, el pelo cae constantemente en la mejilla y sus manos dibujan con disímiles gestos cada palabra que dice. A sus veinte años, Laura Lupe Navarro es buena amiga de los escenarios. Actualmente es una de las actrices contratadas por la compañía Teatro El Público que dirige su fundador, Carlos Díaz. Las series juveniles Mucho Ruido, en el personaje de “Fernanda”, y Adrenalina 360°, como “Karina” son, de sus trabajos, los más conocidos. Sus interpretaciones han demostrado que, aunque joven, el talento de la actuación lo tiene.

-¿De niña, cómo era Lupe?

Muy aplicada, estudiosa, quería ser la mejor en todo. Me gustaba ser el centro, estar rodeada de amigos. Pero, en ocasiones, llegaba a ser introvertida.

-¿Cuándo llegó la actuación a tu vida?

Desde pequeña experimenté muchísimas cosas: primero natación, luego ballet. A los ocho años, me sumé a un grupo de niños que actuaban y manejaban títeres en el Museo Napoleónico. Allí aprendí todo lo relacionado con los escenarios y la actuación. Cuando tenía quince años sentí la necesidad de la expresión corporal y, sobre todo, mediante un lenguaje que los demás comprendieran; hice las pruebas de ingreso y logré entrar en la Escuela Nacional de Arte (ENA).

Decidirse por la actuación es bastante complicado, porque cuando actúas juegas con el mecanismo humano, pones tu cerebro a trabajar al máximo. Lo más importante para los que pertenecemos a ese mundo es el apoyo de las personas que queremos y el de nuestra familia.

-¿Qué te enseñó la ENA?

Allí viví momentos fuertes. Tenía un carácter algo débil; pero esas experiencias ayudaron a profundizar mi temperamento, a descubrir los demonios que llevaba dentro, a decir “sí” y “no” marcando la diferencia entre ambas respuestas. Aprendí a estudiar y cultivar mi cultura, a improvisar y utilizar la agilidad mental en cualquier situación, a conocer mejor a las personas; pero lo más importante: aprendí a amar la actuación.

Entre los proyectos en los que ha participado se destacan la telenovela colombiana Puñales al corazón, en el personaje de “Kitti”, el documental turístico Cuenca proyección al mundo, de producción ecuatoriana, donde se ofrece una breve reseña de la cultura y las costumbres de ese país, obras de teatro como Sueño de una noche de verano,  La tercera palabra, Santa Camila de La Habana Vieja, Fuenteovejuna.

«Cada uno de los personajes ha tenido algo que ver conmigo, unos más que otros. Porque, de cierta forma, cuando actúo parto de mí misma, de sentimientos y miedos. Siempre busco lo común entre el personaje y yo; a eso le agrego lo que aparece en el guión», comentó mientras mostraba, llena de entusiasmo, fotografías suyas durante actuaciones y ensayos.

-¿Qué sacrificios implican ser actriz?

El abandono de la vida personal es uno de ellos. Todo el tiempo es para el público. El trabajo se convierte en lo más importante, incluso está por encima de cualquiera de los problemas o situaciones personales que se puedan presentar.

-La serie Mucho Ruido tuvo un gran

éxito tras su transmisión en la

televisión cubana. Para ti fue… 

Un regalo. No tenía idea de qué era, solo podía ver su envoltura, la cual, mientras deshacía, dejaba ante mis ojos lo que siempre había deseado tener. En ese momento aprendí a apreciarlo y darle valor. Fue una experiencia muy hermosa en la que me divertí muchísimo, aprendí de actores con una larga trayectoria artística y gran experiencia profesional. Además, fue el primer trabajo en televisión y gracias a él, perdí el miedo que sentía de estar frente a las cámaras.

-¿Cuáles, a tu juicio, son las

mayores limitaciones que sufren

los actores en Cuba?

Creo que la mayor limitación de los actores cubanos es la escasez de trabajo. El país no cuenta con suficientes recursos materiales para la compra de escenografías y vestuarios, el pago de todo el equipo de realización, incluyendo a los propios actores, la ambientación y restauración de los sets de grabación, etc. Programas de televisión, películas, series de aventuras, obras de teatro, todos son proyectos que requieren de abundantes fondos para su óptima realización, y en que Cuba se destinan a necesidades de mayor prioridad.

Adoro cantar y bailar. También me gusta dirigir teatro, cortos de cine, actores. En ocasiones escribo canciones, cuentos y cualquier cosa que se me ocurra. Pero, además de actuar, lo que más me apasiona son los deportes extremos, de ellos el que más he practicado es la escala.

De repente, su vista quedó prendida de las fotografías que sostenían sus manos. Las miraba una y otra vez, se quedaba pensativa…una interrogante rompió el silencio.

-¿Cambiarías algo de tu vida?

Más que cambiar, recuperaría el tiempo perdido con las personas que quiero. A veces pensamos que siempre estarán ahí para nosotros hasta que un día descubrimos que no es así.

-¿Qué imagen te gustaría dejar

en el recuerdo del público?

La de una actriz integral, que canta, actúa y baila si es necesario; quiero que me recuerden por los mensajes que sea capaz de transmitir a los demás mediante mi trabajo.

-¿Cuál es tu mayor reto?

Lanzarme de un paracaídas. Me da mucho miedo imaginar haciéndolo, pero admito que me gustaría intentarlo, sería algo muy emocionante.

-Si alguna vez sucediera que tu casa

se incendia y tuvieses la oportunidad

de salvar solo una de tus pertenencias,

¿cuál sería la elección?

Lo que salvaría de inmediato es el pequeño estante de mi cuarto donde guardo los recuerdos: regalos de mis padres y amigos, fotos viejas, cartas y tarjetas; creo que eso es lo más valioso de todo lo que tengo porque con dinero no podría sustituirlo, lo demás puede comprarse de nuevo y no pasa nada.

-Si pudieses regresar el tiempo al

instante en que decidiste ser

actriz, ¿qué pasaría?

Eso es fácil, todo sería exacto a como lo fue aquella vez. No tendría otra opción, porque inexplicablemente, la actuación se las ingenió para elegirme y desde entonces soy amiga inseparable de los escenarios.

Pie de foto: Laura Lupe Navarro, en un momento de actuación.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Resaltar la personalidad de la actriz cubana Laura Lupe Navarro Pino.

Objetivos colaterales: Indagar en el pensamiento de una de las jóvenes que se inician en el mundo de la actuación y en sus proyecciones ante la vida.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1)abierta 2)abierta 3)directa 4)abierta 5)directa 6)polémica 7)abierta 8)abierta 9)abierta 10) abierta 11)abierta 12) abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: No documentales.

DESEMPOLVANDO LA CIUDAD

DESEMPOLVANDO LA CIUDAD

El barrendero René Depestre Fernández, de 72 años, confiesa el orgullo que siente por la utilidad su oficio.

Texto y foto:
AMALIA RAMOS IVISATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Papito”, como todos le conocen, es un hombre delgado, sencillo y fuerte, aunque de caminar cansado por los muchos años. Sus manos son callosas, la piel mulata deja ver algunas arrugas en el rostro y los labios siempre tienen una sonrisa para aquellos que le hablen. Resulta hermoso verlo trabajar con tanto esmero, limpiando las calles del municipio capitalino San Miguel del Padrón, donde vive. A pesar de tener 72 años, el barrendero René Depestre Fernández no pierde las fuerzas para luchar.

Un viernes del pasado diciembre (2011), cuando decidí entrevistarlo, estaba sentado en la terraza de su casa, contemplando los árboles frutales que él mismo había sembrado. Comenzó a hablarme del oficio como quien habla de otra motivación sumada a la vida y de la labor más importante de la sociedad.

“Empecé en Comunales después de jubilado, a los 60 años, luego de trabajar en la empresa de Bebidas y Licores durante más de tres décadas. Gracias a Dios nunca me ha faltado trabajo. Como todavía estoy fuerte y puedo ganar dinero, continúo “luchando”.

“Al principio, no tenía ni el carrito de la basura, y salía con la pala, un saco y el machete a chapear al lugar que hiciera falta. Con el paso del tiempo aparecieron los instrumentos y me asignaron un área fija. Ahora prefiero barrer cerca de aquí, porque aunque fuerte, ¡ya estoy hecho un viejo!, soy el de mayor edad entre los barrenderos de la zona y llevo 12 años en esta actividad.

“Hoy, todos quieren trabajar en oficios más lucrativos. La gente piensa que este no es digno, quién se imagina el mundo sin él. Nos gusta vivir en sitios limpios y organizados, pero pocos tenemos el valor de realizar esta tarea sin avergonzarnos. Es una suerte para mí sentir amor por ella, pues termino el día y creo ver el éxito de mi obra.

“Lo más importante no es el dinero que proporciona sino la satisfacción de hacer algo provechoso. Siento mi utilidad, veo los resultados y me entretengo, necesidad desde la muerte de mi esposa”, dice mientras un silencio nos envuelve y algunas lágrimas interrumpen la conversación.

El diario de René

Cuando pudo recuperarse, logró decir: “Mis días no son los mismos desde la pérdida de Xiomara, hace seis meses. Me siento solo y triste, y para pasar el tiempo, voy al patio a cuidar de las plantas,  veo salir las flores de las matas de naranja, limón… y cocino e invento dulces. Ahora mismo estoy haciendo uno de frutabomba, ¡vamos a ver cómo queda!

“Los domingos son especiales, asisto a la iglesia católica y soy acólito en las misas. Allí tengo amigos y paso ratos agradables. Hice la comunión después de casarme, pues yo no iba al templo cuando era más joven, fue “Xioma” quien me incorporó. En él se respira un ambiente diferente, las personas tienen valores difíciles de encontrar en algunos sitios. Ir a la iglesia es como tomar un relajante, siempre aprendo algo nuevo.

“La vejez es un poco espinosa. Me veo anciano y cansado, tengo que adaptarme, aunque sea complejo. Siempre queda algo bonito, ese es mi consuelo”.

Hojeando el libro de vida

Ahora, René intenta llevar la memoria hacia tiempos lejanos, cuando vivía en Las Villas con su padre, campesino sin tierra, y sus nueve hermanos. Por ser el menor, era el que cocinaba: los mayores se ocupaban de diferentes labores más pesadas.

Entonces, deja escapar una frase como para recrear algún pasaje: “Fue un período muy duro, pasamos mucho trabajo, el viejo mío era cañero y yo un muchacho testarudo que, como todo niño, no veía la miseria. A veces, solo podíamos comer pan y tomar café en un largo día: viví en la pobreza. Siempre fui enfermizo y, por esa razón, de pequeño no pude jugar con los demás.

“Luego del triunfo de la revolución, participé casi en 20 zafras azucareras. Recuerdo una que terminaba agotadísimo todos los días y dormía en una hamaca. Cuando regresé a la casa, nadie me conocía, porque la barba me había crecido cantidad y mi peso había disminuido. El primero en saltarme encima, lleno de alegría, fue el perrito, entonces, sí me reconocieron”.

De repente, se asomó una señora y le puso sobre la cama la ropa recién lavada y planchada: “Su nombre es Maritza, la vecina más solidaria y amable de todas, en ella encontré apoyo cuando lo necesité.

“Son esas las personas que me hacen creer en la amistad: dan ánimo y ayudan a corregir las faltas. Pienso que amigo no es cualquiera, sino quien te toma de la mano y te acompaña en todo instante. La mayor parte de los míos son mujeres, pues comprenden mejor mi forma.

“Otro sentimiento primordial en la vida del hombre es el amor, sin él nada tiene sentido, soy un eterno enamorado. Tuve varios romances, pero sin dudarlo, Xiomara  fue quien me marcó. Desde su partida, la soledad me atormenta; sin embargo, sé que no podré entregar mi cuerpo ni mi alma a alguien más. Esperaré a la eternidad para encontrarme con ella de nuevo”.

Una visión crítica

Cuenta René que mientras trabaja, escucha hablar a los jóvenes en un lenguaje muy distinto al suyo, “¡no hay quién los entienda!”, dice disgustado, “¡mira que cambian los tiempos!”

“¡Cómo se afrentan los valores de la sociedad! Hoy no existe el respeto hacia los mayores y las normas de conducta se pierden. Cuántas han sido las veces que me empujan y no son capaces de pedir disculpas.

“De igual forma sucede con el romance: los adolescentes no tienen parejas estables, no se regalan flores, no escriben poemas… El mundo está “patas arriba”, he perdido la esperanza en la gente”.

-¿Por qué ha extraviado la fe

en el mejoramiento humano?

“Por todos los males que nos afectan. Hay jovencitos, por ahí, malgastando su vida, qué pena me da. Encontrar personas virtuosas es para mí una sorpresa.

“Parece que mi edad no me permite asimilar la crisis actual de los principios sociales: existen quienes, incluso, se burlan de mi profesión sin saber lo que hacen”, dijo alzando las cejas.

“Sin embargo, estoy orgulloso de mi trabajo, es necesario mostrarle a la gente el gran valor que posee; no se concibe tomarlo como bochornoso cuando realmente tiene un papel tan importante: el de mantener higienizadas y recogidas las calles de la ciudad”.  

Pie de foto: René Depestre Fernández, barrendero del municipio San Miguel  del Padrón.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dignificar la útil labor de los barrenderos a partir de este hombre.

Objetivos Colaterales: Realizar un acercamiento a su vida, para conocer los valores y recuerdos que posee acerca de ella.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De retrato.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: Abierta (única).
Tipo de conclusión: Retorna a la idea principal.
Tipo de fuentes: Directa, no documental, primaria.

 

RAFAEL BELLO VA AL REENCUENTRO DE LA MEMORIA

RAFAEL BELLO VA AL REENCUENTRO DE LA MEMORIA

Hoy es un anciano que contempla los días en un sillón en el Hogar de Veteranos de 10 de Octubre, pero en otro tiempo formó parte de un grupo de jóvenes que enfrentaron a la sangrienta dictadura batistiana.

Texto y foto:
ALEJANDRO MADORRÁN DURÁN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Hogar de Veteranos del municipio 10 de Octubre es su actual residencia. Entre las paredes grises del lugar comparte sus días con varios ancianos, quienes gustan contar las historias de tiempos pasados, cuando protagonizaron las luchas de nuestro pueblo por su liberación. La memoria le falla a veces, pero los nombres no se borran de su mente. Vive la nostalgia de su juventud y siempre espera la visita de antiguos amigos.

Rafael Bello Ponce, de 77 años, creció en un pueblo del oriente cubano junto a una familia pobre. Aún recuerda cuando militaba en la Juventud Ortodoxa y decidió integrar las filas del Movimiento 26 de Julio (M-26-7).

“Nací en Niquero, Granma, en una casa donde vivían más de 30 personas. Mi padre, Enrique Bello, era jefe de la caballeriza del único central del pueblo, propiedad de la Sugar Company. Estudié hasta el cuarto grado y luego comencé a trabajar. Ayudaba a mi tío Pedro Ponce en el central a cargar las carretillas con azúcar, cuando había zafra. En el tiempo muerto pasábamos mucha hambre y yo vendía chivichanas para ganarme algo”.

-Era muy joven cuando se vinculó

al M-26-7. ¿Quién lo impulsó?

Isley Leiva Reyes, quien murió hace poco, era el principal organizador del Movimiento en el municipio. Yo lo conocía de la Juventud Ortodoxa y fue él quien me vinculó a las acciones revolucionarias.

El 25 de noviembre de 1956 salieron de México en el yate Granma, 82 tripulantes a las órdenes de Fidel Castro. El objetivo era llegar a las costas cubanas en cinco días y comenzar la lucha guerrillera.

“A finales de noviembre, cuando iba de Manzanillo para Niquero, en Campechuela me encontré a Celia Sánchez en una parada de guaguas. Usaba una barriga postiza para despistar a la policía batistiana. Ella me dijo que le comunicara a Ricardo Reitor que preparara a su gente para apoyar a los expedicionarios”.  

El Granma debió llegar hasta Manzanillo, pero el mal tiempo hizo que desembarcara en Los Cayuelos, una punta de mangle a dos kilómetros de Las Coloradas, el 2 de diciembre. Tres días después, fueron sorprendidos Fidel y sus hombres por el ejército de Batista, la tropa se dispersó y muchos murieron.

“Antes del desembarco, los muchachos en Niquero estábamos acuartelados en una planta de hielo a las órdenes de Isley Leiva. Al enterarnos de que encalló el yate cerca del pueblo, nos movilizaron para dar apoyo. Crescencio Pérez y sus hijos dieron refugio a Fidel,  luego del revés en Alegría de Pío, pero hubo un chivato, Manolo Capitane. Luego, al soplón lo cogimos pescando en los farallones de Pilón”.

Los cadáveres de los revolucionarios cubanos, después del combate en Alegría de Pío, fueron llevados al cementerio de Niquero. A Rafael Bello le dieron la misión de cuidar los restos de los combatientes. No puede evitar llorar al nombrar los hombres que murieron: “Mucha gente del pueblo les llevó coronas. ¡Era un peligro del carajo!”

El 29 de mayo de 1957 se alzó junto a Orlando Lara Batista, el León del llano: “Yo estaba acuartelado en Barrio de Oro. Llegó Lara y nos mandó a montar en un Wily, un pisicorre. Éramos 14 personas dentro del carro. Nos dirigimos a Cayo Espino, Manzanillo. Ahora me acuerdo cuando el Che nos echó tremenda descarga porque Lara y yo nos estábamos bañando en un río. Él decía que no se podía perder energía”.

Bello no continuó junto a la guerrilla de Orlando Lara en las estribaciones de la Sierra Maestra porque padecía alergia por la vegetación. Bajó al llano y sirvió de correo al capitán. Cuando triunfó la Revolución, partió hacia la capital.

“Cuando llegué a La Habana, el capitán Jorge Fernández Cuero me dijo: ‘Bello, tú estás fuerte, te tengo una pincha conseguida en el Banco Nacional’, y comencé a trabajar como transportista del dinero en la oficina central.

“Un día, uno de los hombres que iban en el carro conmigo, me propuso coger unos pesos para tomarnos un café. Le dije que yo no tomaba el dinero ajeno. Nunca he sido ladrón. En esos años conocí a una bancaria y después nació mi hijo Rafaelito”.

A principios de la década de los 70, Ángel Joel Chaveco Hernández, en aquel entonces ministro de la Marina Mercante, le propuso trabajo como marinero. Necesitaba un hombre de confianza.

“Comencé en la embarcación Sierra Maestra. Era un  barco feroz, tenía dos máquinas principales de tecnología alemana. Mi primer viaje fue a Japón y regresamos para Cuba cargados de locomotoras. Conocí 79 países, y nunca me quedé, no traicioné a la patria, aunque me hicieron muchas proposiciones”.

Hace un esfuerzo para recordar y dice que dejó la marina a finales de la década del setenta. Tiempo después se jubiló y los caminos de la vida lo condujeron al Retiro de Veteranos, donde hoy vive desde hace diez años.

-¿Y su familia?

Mi hermana vive en Santa Amalia, es la que me atiende y yo la visito los domingos. En Niquero  tengo bastantes parientes. Quisiera ir allá, pero el pasaje cuesta muy caro y yo solo cobro 400 pesos. Me han dicho que por veteranía puede aumentar la chequera, pero no me he preocupado por eso.

Le pregunto por las fotos de su juventud. Me muestra imágenes de su madre, otras de la marina. “Este soy yo con un japonés, y esta otra con el capitán del Sierra Maestra, gran amigo mío, y aquella es con Teté Puebla. Ella hace poco vino por aquí, está vieja. Los años pasan muy rápido. En Niquero había una parroquia, allí estaba el padre Luis que era garrotero. Un día Teté y yo revisamos la iglesia y encontramos una botella Tres medallas, de coñac… Esa historia luego se la contamos a Celia, quien era de Niquero también.

Muchas veces en el asilo escuché las anécdotas de Rafael Bello, aunque en cada oportunidad lograba descubrir algo nuevo, un detalle, ese pedazo de historia que la memoria oculta por el desgaste de los años. Le prometí volver a visitarlo, sentarme junto a él y conversar. Comprendí su soledad cuando me dijo sonriente: “La gente aquí piensa que tú eres mi hijo”.

 

LA MAGIA NUNCA TERMINA

LA MAGIA NUNCA TERMINA

Joel López Jerez, joven mago y maestro, afirman que los de su profesión deben asumirse como los artistas que son y mostrar fantasías, crear ilusiones para los espectadores, ofrecer visiones diferentes, llevarlos más allá de la imaginación.

Texto y foto:
YAÍMA GUILARTE HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando entré a la Escuela Nacional de Circo descubrí un seductor y misterioso halo. ¿Qué enigmática sustancia había en ese lugar? ¿Será acaso magia? El ambiente carnavalesco, la alegría propia de los artistas, el vigor juvenil y la música estridente formaban una amalgama de sensaciones encantadoras e irresistibles.

Pregunté por Joel López Jerez, y un chico con la cara coloreada como payaso, dijo: “Es aquel, junto a las bambalinas”. Me acerqué y sonreí, pensé: “¡Qué joven!” Nos sentamos y comencé la charla con un pinareño en el que se funden el maestro, el muchacho contemporáneo y, sobre todo, el mago. 

Hechizo juvenil

«A todos los niños les gusta la magia. Cuando tenía doce años, un compañero me enseñó un truco: así surgió mi motivación.

«Soy un pinareño con mucha suerte. Cuando estaba en séptimo grado, la carpa circense ofreció varias giras por las provincias. En Pinar del Río, presenciaba con detenimiento y pasión todas las funciones; entonces, el coordinador del espectáculo, tal vez impresionado con este afán de captar cada gesto y expresión de los artistas, se me acercó y preguntó: ”¿Te gusta la magia? ¿Quieres entrar en la escuela de circo?”

«Yo ni sabía de la existencia de dicha academia, pero, emocionado, le dije que sí; entonces, me ofreció el número de teléfono y la dirección.

«Estaba estudiando en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), sin embargo, no dudé en dar el giro hacia mi verdadera vocación. La preparación fue autodidacta: hacía ejercicios con tres o cuatro pelotas y profundizaba en la magia. Hasta que llegaron los esperados exámenes, los cuales, por suerte, aprobé.

«Todos los cursos la escuela abría matrícula para apenas cuatro magos de todo el país. En mi año hicieron una excepción y aceptaron ocho. ¿Soy o no afortunado?  Estudié cuatro años aquí, me gradué y ahora ejerzo como profesor. Actualmente alterno la docencia con el trabajo en la empresa CIRCUBA”.

La idea de reflejar solamente la historia de un mago parece truncada si no se revelan los aciertos e incomprensiones de tan subvalorada profesión: «Debido a la condición de arte oculto, la gente no tiene idea del trasfondo intelectual y el nivel de rigor que exige la profesión. Considero que merece un escaño superior al que hoy tiene en la sociedad. No disfruta del reconocimiento que debería ¿Por qué no equipararla con otras manifestaciones artísticas como el ballet o la música?”

Los secretos de la magia

«El principal reto del movimiento actual de magos es hacer buena magia, a pesar de las condiciones materiales. Debemos asumirnos como artistas que somos, mostrar fantasías, crear ilusiones para los espectadores, ofrecer visiones diferentes, llevarlos más allá de la imaginación.

«Uno de los pocos espacios donde tenemos la oportunidad de mostrar nuestro trabajo es en el Festival Ánfora, de la provincia Las Tunas. Este evento resulta muy provechoso porque es el único competitivo que se realiza en el país y se ha convertido en la fiesta del ilusionismo cubano. Ahora me preparo para participar en la próxima edición”.

A pesar de los sacrificios que entraña el oficio, prevalecieron la voluntad y la pasión para ejercer el binomio mago-maestro: «Ser profesor fue lo mejor que me pudo haber pasado. Cuando era estudiante aprendí a convencer a la gente con lo que hacía; mas desconocía lo que hay detrás de un número de magia. La condición de maestro obliga a cultivarme más, a recurrir a metodologías y buscar diversas fuentes de conocimiento. Tanto el estudio como el ejercicio de este milenario arte son fascinantes.

«Tal vez pudiera separar de mi vida al profesional, al maestro; pero no al mago. No puedo pasar por un lugar sin dejar una “huella mágica”. Los amigos me piden demostraciones, todos saben que es inherente a mí porque demuestro la obsesión a cada instante.

«A los que hoy están en formación quisiera aconsejarles el estudio constante porque la magia nunca termina. No hay un día en que digas “ya, hasta aquí llega la magia”. Ella sigue y no tiene para cuando acabar. La comparo muchas veces con la ciencia: a medida que esta última avanza, la otra también. Es una vocación de entrega y dedicación”.

-¿Paradigmas?

«Prefiero el  espectáculo de interacción con el público: comunicarse, intercambiar con el espectador, poder conocerlo, aunque sea de forma fugaz. Entre las modalidades que se imparten en la escuela prefiero las Grandes ilusiones, aunque también existen Magia de cerca y Mentalismos. David Copperfield, el renombrado ilusionista norteamericano, ha trabajado en este ámbito y me gustaría ofrecer un show de forma similar.

-¿Innovar o repetir?

«Es muy difícil crear un número de magia, pues se necesitan conocimientos sólidos. Los innovadores, por lo general, tienen gran experiencia. Lo más frecuente es aportarle creatividad al acto. Es lo que hacemos todos: le agregamos algo nuevo en el proceso de realización o presentación. Es inusual que alguien diga: ”Esto lo inventé yo”. Solo la experiencia brinda la posibilidad de crear.

«Ojalá surgiera la iniciativa de fundar una institución dedicada únicamente a la especialidad de prestidigitación, pues es un espectáculo completo, un arte independiente, no una variedad entre otros géneros. Hay bastante por aprender. Los magos saldrían mejor preparados que en la actualidad en la Escuela de Circo. Se pierde mucho tiempo ensayando malabares, payasadas, pantomimas; especialidades que tal vez no incorporen nunca en su actuación. No quisiera que te fueras sin apreciar algo de mi arte”.

Sacó un mazo de cartas del bolsillo. Sus manos realizaron ágiles movimientos y tres reinas de corazones se trocaron en inesperados jokers. Le sonreí, convencida de que mi rostro revelaba la sorpresa, propia del más ingenuo espectador. Lancé entonces mi pregunta: ¿Existirá en realidad la magia?

«Tal vez no me creas. Te puedo decir que sí. Simplemente el hecho de captar la atención de tantas personas y la idea de que se adentren en un mundo capaz de distraerlas y alejarlas de sus problemas, ese instante en que robo la atención de tantos y los hago pensar solo en mi función, ese momento es mágico. Los espectadores dicen con frecuencia: “es un truco”; pero, ¿por qué no pueden ver el truco? Debe haber algo de magia ahí.»

Pie de foto: Joel en su aula de la Escuela de Circo.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Acercamiento a la vida y las reservas de un mago.

Objetivos colaterales: Reconocer los problemas, aciertos y desaciertos de una profesión tan singular como la magia.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De cita del entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: No documental, directa, tradicional, primaria. 

DENTRO DE LA CÁMARA ESTÁ MI VIDA

DENTRO DE LA CÁMARA ESTÁ MI VIDA

“Mi Kodak ya estaba aquí cuando a (Gerardo) Machado se le ocurrió hacer el Capitolio”, dice José del Toro.

Texto y foto:
ALEJANDRA GARCÍA ELIZALDE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para no desentonar con el paisaje urbano de esta parte de la ciudad, todavía usa la vieja cámara fotográfica fabricada por Eastman Kodak Company hace más de un siglo. José del Toro Lima no se ha querido incorporar a la era digital por respeto a la tradición. Captura las fotografías de la misma manera en que lo hicieron su padre y su abuelo: sienta a la dama o al caballero en los primeros peldaños de la escalera del Capitolio de La Habana y busca el ángulo en que la persona y la cúpula del edificio se complementan nítida, elegantemente. Su vieja caja de luces sobre el trípode hace el resto.

Con 70 años y 55 tras el lente, este artista se burla de las nuevas tecnologías recreando en blanco y negro un punto neurálgico de la ciudad que habría sido el mismo de hace casi un siglo, si no cambiara con cada clic el rostro de los que quedan registrados en el papel fotográfico. No le teme a la competencia de las cámaras japonesas que abundan en la zona, usualmente invadida por los turistas. “Una foto digital la tiene cualquiera, pero no todo el mundo se hizo una con máquinas como la mía”, dice.

No ha tenido hoy muchos clientes, “pero llegarán”, advierte optimista. Mientras espera al forastero que se detendrá ante su Kodak y su Capitolio -”este edificio es mío, nadie lo ha mirado por más tiempo que yo”-,  se anima a contar detalles de su vida.

-¿A qué edad comenzó a

practicar la fotografía?

Desde los quince años. Entonces yo ayudaba a mi papá y tiraba la foto con otro modelo de cámara. Llevaba la fotografía a un estudio y ahí la arreglaban y pintaban por un precio muy barato. En 1965, cuando nació mi hijo mayor, el viejo me enseñó a utilizar la Kodak y desde esa fecha trabajo aquí, en el Capitolio.

-¿Por qué reciben el

nombre de minuteros?

Así llaman a los que retratamos con las primeras cámaras que, como la mía, son de “fotografía al minuto”. Con la promesa de sacar  imágenes en 60 segundos después de tomarlas, pues se nos quedó ese nombre: minuteros

-¿Cómo hace para llevar la cámara

consigo sin que se estropee?

La guardo aquí, en el Capitolio. Los custodios la cuidan y así la conservo mejor. No puedo cargar con ella todos los días…, con lo lejos que vivo!

-¿Muy lejos?

En Los Pinos, imagínate.

-Además de su padre, ¿alguien más

en la familia se dedicó al oficio?

Sí, en la familia lo de fotografiar es una tradición. El abuelo materno enseñó a papá, él a sus hijos, y mis hermanos y yo a los nuestros. Antes mi papá trabajaba como fotógrafo en la Universidad de La Habana, durante el período de la presidencia de Batista, desde 1953 hasta finales del 58. Él contaba que en las revueltas contra la tiranía, José Antonio Echevarria siempre lo protegía a él y a otros de sus compañeros fotógrafos. Gracias a estas cámaras se conservan imágenes de aquellos tiempos tomadas por mi padre.      

-¿Entonces usted practica la

fotografía por tradición?

Sí, en parte. Fue lo que aprendí del viejo y del abuelo. La verdad, no imagino hacer otra cosa. La fotografía es lo que me ha gustado hacer siempre, y todavía la estoy disfrutando.

-Esa es una cámara muy

antigua, ¿de qué año?

De 1900, ya tiene 111 años. Es más vieja que el Capitolio. Mi Kodak ya estaba aquí cuando a (Gerardo) Machado se le ocurrió hacer este edificio.

-Si se rompe, ¿cómo la arregla?

A ella la conozco más que a mí mismo, y yo la arreglo. Para repararla he usado chapitas, tapas de botella..., cualquier cosa me sirve para hacerla andar otra vez. Esta camarita -la acaricia con ternura- es lo máximo. Una foto de ella te dura toda la vida. Hay que volverse loco para cambiarla por una moderna.

-¿Cuánto usted cobra por foto?

25 pesos en moneda nacional.

-¿No cree que es un poco caro?

Hay fotógrafos que cobran más que yo. No me gusta abusar de la gente. Me parece que ese es un precio barato. Además, yo siempre busco que las personas queden complacidas con el trabajo que realizo.

-¿Ha pensado alguna vez irse

a fotografiar a otro sitio?

No, sería como una traición a mi familia y al Capitolio. Además, aquí me cuidan, respetan y conocen. Esta Kodak es como una columna del edificio. Siempre ha estado aquí. Quieres que te diga un secreto: dentro de la cámara, está mi vida. Y ahí quedará cuando yo no esté.

Pie de foto: José del Toro Lima con la Kodak, en el Capitolio.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Rescatar el oficio de la fotografía

Objetivos Colaterales. Acercar al lector la vida y experiencias del entrevistado. Mostrar la laboriosidad de un hombre mediante su psicología y vida, dedicado por entero al oficio de la fotografía.

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Frente a frente. Directa.

Tipo de título: De Cita.
Tipo de entrada: Literaria.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1-abierta; 2-Abierta; 3-Directa; 4-Abierta; 5-Cerrada; 6-Abierta; 7-Abierta; 8-Abierta; 9-Polémica; 10-Cerrada.                          
Tipo de conclusión: Frase de impacto que evidencia el final.
Tipo de fuentes: Directas, no documentales.


 

EL PLACER DE AYUDAR

EL PLACER DE AYUDAR

Una profesión puede significar más que el buró, el respeto y el poder. Para algunos llega a convertirse en una misión de vida y amor y ese es el ejemplo de la defectóloga Miriam Morales Negrín.

Texto y foto:
RANDY CABRERA DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dios escribe recto, pero en líneas torcidas. Miriam Morales Negrín jamás pensó convertirse en una de las defectologas más respetadas del país. Cuando comenzó a estudiar esta carrera -movida por el deseo de ayudar a un tío ciego con dificultades para llevar una vida normal- no la concibió como una razón poderosa para cambiar su vida.

Hoy, a casi veinticinco años de su decisión, no logra imaginarse un futuro distante de la Defectología. Ha ayudado a gran cantidad de personas con trastornos mentales, ganando el respeto de sus compañeros, y el cariño de sus pacientes y familiares. Asegura sentirse feliz de su labor y de lo que ha hecho para hacer un poco mejor la vida de esas personas.

“¿Qué si me gusta mi trabajo? ¡Ah! Es el motor impulsor. Desde que despierto pienso en los pacientes que tengo que atender en el día, sus características, los métodos de trabajo a emplear con cada uno...Lo que hago me encanta, disfruto ver el avance de las personas que trato. La Defectología es mucho más que lograr que un enfermo se mejore o restablezca, es alcanzar la compenetración con el tratado, comprenderlo, identificarse con él. Es un acto puro de humanidad y yo así lo entiendo. ¿Cómo no me va a gustar hacer bien a quien lo necesita?”

-¿En qué campo se concentra

la Defectología?

¿Cuáles son sus aristas?

La Defectología trata a personas con discapacidades. Nuestro quehacer se concentra fundamentalmente en niños con necesidades educativas especiales. Para lograr mejores resultados se divide en especialidades: la sordopedagogía, se centra en personas con carencias auditivas (sordos); triflupedia, atiende a las necesidades visuales (ciegos); logopedia, trata los trastornos del habla (mudos); y la oligofrenopedagogía, mi especialidad, se dirige a individuos con deficiencias mentales. Cada una tiene técnicas individuales en correspondencia con el área de trabajo. 

Se mueve hacia adelante y rueda lentamente un adorno a punto de caer desde el borde de una mesita. Balbucea algo, pero se detiene, luego recomienza...

“Además de todas las técnicas y procederes que se emplean para curar a los pacientes, deben conjugarse elementos imprescindibles para hacer efectiva la recuperación del sujeto.

“Un defectólogo debe tener voluntad y paciencia, poseer en cada momento la palabra precisa para dar aliento a quien lo necesite. Generalmente la familia es la más perjudicada cuando se diagnostica en un niño uno de estos problemas. En su mayoría no se acostumbran a la idea, por lo que debemos hacerlos entender para que puedan ver la situación desde otro punto de vista. Los defectólogos deben tener un alto grado de humanidad y sensibilidad.”

Miriam Morales regresó recientemente de Venezuela, país donde permaneció dos años formando parte de un grupo médico constituido por psicólogos, defectólogos y terapeutas cubanos que brindaron su ayuda a los más necesitados.

Satisfacciones que dejó la misión

“Fue una experiencia genial. Allí aprendí hacer de todo, de mi profesión y de la vida. Vivencias de ese tipo no se olvidan, tampoco la gratitud de la gente”.

Levanta la mirada, parece revivir recuerdos que se manifiestan en su rostro: “El equipo médico en el colaboré se ganó el afecto de todos. Desde nuestra llegada nos ofrecieron su ayuda. La hospitalidad de quienes nos recibieron hizo más grata nuestra estancia allá.

“El cariño de mis pacientes venezolanos es, sin duda, la mayor satisfacción que tengo de la misión. Muchos aún me llaman y escriben correos de gratitud. Es bueno saber que me recuerdan. Es la mejor retribución por mi esfuerzo. Venezuela significó un antes y un después. Fue para mí, la universidad de la vida.”

El llanto de un niño interrumpe la conversación.

¡Ah! Se despertó mi nieta -dice y rápido se levanta, como si el sollozo fuera la orden directa de un superior-. Se disculpa...

Como para impedirlo se me escapa una exclamación...

¡Espere...! Un consejo para quienes se inician en esta profesión

“Primero, que le impriman amor a lo que hacen y que lo combinen con mucha sensibilidad. Luego, que encuentren en la sonrisa de quienes ayudan, el mayor placer y en el beso agradecido; el mayor premio”.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Destacar la labor que realiza Miriam Morales Negrín y las cualidades humanas que en ella residen.

Objetivos Colaterales: Reconocer el trabajo -mediante la figura de Miriam- de los defectólogos cubanos.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.


 

EL REY LEÓN EN ESCENARIOS CUBANOS

EL REY LEÓN EN ESCENARIOS CUBANOS

El exitoso espectáculo de Broadway, meca del teatro musical, se estrena en la Isla bajo la dirección general de Alfonso Menéndez Balsa.

DARIANNA REINOSO RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Leones, gaviotas, gacelas, cebras, hienas, jirafas y elefantes, entre acordes musicales, bailes y luces, transforman cada sábado y domingo el Anfiteatro del Centro Histórico de la Habana Vieja en una pradera africana, durante la presentación de El Rey León.

Basado en la película homónima de Disney, con música de Elton John y dirigido por Julie Taymor, luego de 15 años debutando en los principales escenarios del mundo, el musical se estrenó en Cuba en julio (2012), bajo la dirección general de Alfonso Menéndez Balsa.

-¿Cómo concibió la puesta en escena?

¿Intervienen jóvenes aficionados?

El Rey León es uno de los musicales que hace algún tiempo pretendía estrenar. Resultaba un anhelo ambicioso, sobre todo por la partitura, los coros -muchos en dialecto zulú- y las interpretaciones que demanda de los solistas, pues para la puesta en escena Elton John escribió más de 10 temas, verdaderas joyas musicales. Versionar esas composiciones fue un gran reto. Una vez más contamos con el coro del Instituto Cubano de Radio y Televisión y los arreglos de su directora, Liagne Reyna.

La obra original tiene una duración de tres horas y unas 120 cuartillas de texto. Nuestra producción solo abarca poco más de una hora, con 20 números en formato de concierto, que incluyen  fragmentos del libreto para justificar la ausencia de algunos parlamentos. La mínima narración en off es de la actriz Obelia Blanco.

El elenco está integrado por 42 jóvenes aficionados, el 90 por ciento de ellos debutantes, quienes han trabajado con ahínco y crecido desde el punto de vista profesional. Fueron alrededor de nueve meses, con intensas jornadas de ensayo. Ahora, cada función me hace sentir satisfecho de estos muchachos.

-¿Cuán difícil resultó el

proceso de adaptación?

Esta puesta es de una complejidad enorme. Resolver el vestuario, por ejemplo, fue tarea harto difícil. Una vez leí que el pelo empleado por Julie Taymor  para la cabeza de Simba era de cola de camello. Acá, a partir de fotografías del vestuario original y con el apoyo del reconocido diseñador Eduardo Arrocha, los atrezzistas consiguieron muy buenas réplicas.

Por otra parte, gran dificultad significó montar la muerte de Mufasa, escena que, en Broadway -meca del teatro musical-, es francamente espectacular por los efectos empleados. En nuestra adaptación, aunque no involucró tecnología avanzada, se verifica un trabajo actoral meritorio.

-¿Cómo ha sido la

acogida del público?

Para las funciones en nuestro coliseo son vendidas semanalmente todas las entradas, incluso las localidades donde el público debe permanecer de pie. En cuanto a la composición de los asistentes, si bien se comprueba que acuden adultos y jóvenes, los niños son mayoría.

En un inicio, nos preocupaba que el público infantil tuviera la expectativa de asistir a la proyección de la película y no disfrutara del musical, que posee otras características. Sin embargo, los pequeños se comportan como entusiastas espectadores durante la obra.

La acogida ha sido tan masiva y sistemática que el Consejo Nacional de las Artes Escénicas nos propuso la presentación en el teatro Mella de la capital, los días 22 y 23 de agosto (2012), y en el Terry, de Cienfuegos, a finales de septiembre.

Y si nuestra adaptación del espectáculo de Broadway más taquillero de todos los tiempos continúa con tal beneplácito, su puesta en escena no concluirá en diciembre, como está previsto. Retornará a las noches del Anfiteatro tras la presentación de Los miserables, programada para los meses de mayo y junio de 2013.

Pie de foto: Cada noche de fin de semana, El Rey León se presenta en el Anfiteatro del Centro Histórico.

Ficha técnica:

Objetivo central: Informar sobre el proceso de adaptación del musical El Rey León para su estreno en Cuba, y la programación de este espectáculo en cartelera.

Objetivos colaterales: Ofrecer datos sobre el musical El Rey León (original y adaptación de Alfonso Menéndez Balsa).

Tipo de entrevista
Por los participantes: Individual.
Por su forma: De preguntas y respuestas (clásica).
Por su contenido: Informativa.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara, directa.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De ambiente.
Tipo de preguntas: #1 de precisión, #2 directa, #3 directa.
Tipo de cierre: Informativo.
Tipo de fuente: No documental, directa.