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Entrevistas-Trabajos Docentes

UN ROSTRO ENTRE LA MULTITUD

UN ROSTRO ENTRE LA MULTITUD

Algunos piensan que manejar una guagua es trabajo de rudos,  pero Emilio Dustet Oramas, conductor de P1 que traza la ruta de San Miguel del Padrón al Vedado en la capital cubana, se reveló como alguien  bien diferente.

Texto y foto: 
AMALIA RAMOS IVISATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Era una tarde calurosa, de esas en las que la inquietud nos persigue a donde quiera que nos destinemos. La parada, repleta de personas, amenazaba con no vaciarse jamás. El cielo estaba azul y despejado, como si su belleza quisiera contrastar con aquella situación desesperante. La voz de una gordita rompió el silencio: “Caballero, ¡llegó el P1 y el chofer abrió!”. Allí estaba aquel rostro: triste, cansado y fatigoso; una gota de sudor le corría por la frente  y su pensamiento, de seguro, analizaba si ese sacrificio por la sociedad valía la pena.

Ser chofer es inmolarse y tener alma de cubano guerrero: sentirse víctima cada día del maltrato, del llanto de un bebé, de los que no pagan, de aquellos que, aunque no caben, desean irse “colgados” y por “salvarles la vida”, los deja afuera de la guagua...

»¿Mi nombre? A veces lo olvido… ¡Ah!, Emilio Dustet Oramas y antes de que lo pregunte, tengo 43 años, aunque no lo aparente«, dijo con tono irónico mientras mostraba una sonrisa.

Emilio y el conductor del P1

»Somos dos personas diferentes por completo: Emilio baila, se divierte, se ríe, comparte con los demás; el conductor del P1 va molesto a su trabajo, es serio. Al chofer, a veces, no lo conozco, trabaja nueve horas y 20 minutos, Emilio trabaja todo el día por ser mejor”.

Cuenta que su única motivación para manejar es la de ayudar a la sociedad, pues  los choferes están llenos de limitaciones y no se sienten estimulados: “Cuando me levanto, pienso en lo agotado que regresaré a mi casa y, en ocasiones, me pregunto si regresaré”.

Suficientes fueron las palabras para percatarme de la tristeza que posee el conductor del P1, a diferencia de Emilio.

Un “puro” psicólogo

»Un sin número de veces me han llamado “puro” y no me molesta, porque, aunque es un término inventado por los jóvenes, lo soy”, confesó y señaló el espejo que reflejaba su perfil: “Soy un “puro” del municipio San Miguel del Padrón, con la aspiración de alcanzar  los 44 años; un “puro” que reconoce a sus pasajeros por los rostros: mi psicología no falla, de diez, solo tres pagarán; un “puro” un poco cansado de terminar jornadas, atento no solo a la vía, sino también a la población y su falta de valores humanos, me siento como si luchara contra un poderoso ejército”.

La gordita de la parada estuvo callada todo el viaje, hasta que, con tono jovial, le dijo: “Puro, ¿me puedes dar un chance?” y Emilio levantó los hombros y se rió, como si no le quedara opción.

Según asegura, el chofer del P1 se dirige a la población con respeto y educación, mas, a veces, la indisciplina social se lo impide: “Las personas escuchan  mi llamado a la colaboración y no son capaces de caminar para ayudar al que está abajo, parecieran no oírme. Entonces, me pregunto dónde quedan las normas de conducta social”, comentó decepcionado.

Vivir es correr riesgos

»Y si te cuento de mi familia… vive en un constante sobresalto, piensa en los posibles accidentes del tráfico, pero no se preocupa   porque sabe que soy responsable. A ella lo que más la inquieta es la propia población, no logra olvidar cuántos ataques agresivos han recibido los choferes, cuántos han sido cortados y cuántos, por desgracia, no tuvieron tiempo de despedirse. Hoy estoy vivo, ¿mañana?. Su mirada se perdió en el horizonte para ocultar, tal vez, la angustia de sus ojos: “Mañana  tengo que trabajar, ese es mi lema”.

Y mientras esperaba el cambio de luz del semáforo, dijo que todo pasajero casi se convierte en enemigo justo cuando se monta a la guagua. Si está en la parada, es un amigo: “Imagínese usted en un ómnibus rodeado de contrarios y sin poder oír música, porque las bocinas ya han pasado a la historia, son esos los momentos en los que pienso si vale la pena tanto esfuerzo, y quisiera estar junto a mi familia, sobre todo al lado de mi esposa”.

Entre el bullicio de la gente y el humo del tránsito, se oyeron las palabras de Emilio y revolucionaron a las féminas de la guagua: “No, qué va, jamás he intentado seducir a pasajera alguna, ¡yo soy hombre de una sola mujer!”

Pie de foto: Emilio Dustet Oramas, chofer de P1, de San Miguel del Padrón al Vedado.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Homenajear a los choferes cubanos mediante el entrevistado.

Objetivos Colaterales: Realizar un acercamiento a la personalidad de Emilio para mostrar sus valores.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: De citas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De citas.
Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.
Tipo de fuentes: Directa, no documental, primaria.

PERVERSA ENFERMEDAD DEL ALMA

PERVERSA ENFERMEDAD DEL ALMA

La incontenible ingestión de bebidas alcohólicas provoca la pérdida de todo lo importante para los adictos a ellas. Luis, restaurador de antigüedades, es un ejemplo de cómo es posible recuperarse mediante la terapia grupal.

MARIATERESA HERNÁNDEZ MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El alcohol acabó con mi vida, familia, matrimonios, hasta tal punto que llegó a ser lo más importante para mí. Empecé a beber en la adolescencia porque pensaba que así me desinhibía y sentía mejor. Me gustaba ser el número uno, que dijeran como aguantaba la bebida, pero tomar no se convirtió en un placer, sino en una obsesión y una necesidad imperiosa.

“Poco a poco lo fui vendiendo y  perdiendo todo. Yo, que al principio tomaba bebidas buenas, porque en aquel tiempo era muy barata, y me burlaba de los que tomaban ron de la bodega, a la vuelta de unos años estaba tomando chispa “e’tren”, alcohol de bodega filtrado con carbón vegetal”.

Luis, restaurador de profesión, al contactar con el alcohol no percibió la dependencia que este le provocó. Hoy, después de su cotidiana sesión terapéutica en Alcohólicos Anónimos, accedió  a contar cómo logró sobreponerse a la enfermedad.       

Daños físicos y espirituales

“Mi familia me ingresó en varias oportunidades en hospitales como el Calixto García, Mazorra, en el Centro de Higiene Mental, en San Juan de Dios, pero no entendía, o mejor dicho, no quería entender. Esta es la enfermedad de la negación y uno busca las justificaciones para beber: porque sobra dinero o porque no, porque se tiene mujer o porque no hay mujer. Es un deseo de la mente más fuerte aún que el rechazo físico del organismo. No eres capaz de sostener nada en la mano, ni de conciliar el sueño, si no tomas un trago. Y aunque estuve internado, siempre volvía a beber, siempre.

“Al enfermo alcohólico no le importa nada, ni madre, ni hijo, ni mujer. Fíjate que una vez llevé a mi hija para la playa y cuando regresé por la noche a Nuevo Vedado, donde vivía en ese momento, la madre me pregunta por la niña. - ¿Qué niña?, respondí. ¡La había olvidado en Santa María del Mar! A correr a esa hora detrás de un taxi para ir a buscarla.

“Al alcoholismo se le dice la maldita y perversa enfermedad del alma. Los hijos piensan: ¿Y ahora, qué hará pipo, qué romperá, le dará golpes a mi mamá, tirará los platos, se fajará? A uno nada de eso le interesa, al otro día ni se acuerda. Lo único que dice es: ¿Quién?, ¿yo?, ¿cómo?, ná, estás loco, yo no hice eso.

“Hay tantas cosas de las que me arrepiento como alcohólico: darle golpes a mis mujeres, perder los trabajos, la familia. ¡Cuántas veces me desperté en calabozos donde no sabía ni por qué estaba! Tuve huesos partidos que no sé a estas alturas cómo se partieron. Muchas veces me asaltaron y decía: esta vez sí no vuelvo a beber.”

-¿Qué secuelas dejó el

alcohol en su organismo?

“La bebida me ha dejado casi ciego porque el alcohol te come la vista. La “chispa” acabó con mi boca, las piezas se aflojaban enteritas y aunque estaban sanas, tenía que sacarlas.

“Una vez fui con un amigo a una discoteca flotante para celebrar sus ocho años sobrio. En aquel tiempo muchas personas salieron ilegalmente del país, por eso te revisaban en la puerta con un detector de metales. Cuando lo pasaron por mi pierna, empezó a sonar aquello, y yo no tenía nada. Preguntaron si estaba operado o me habían puesto tornillos, pero no. Eso estaba muy raro.Después fui al médico y me explicó que la chispa, al estar filtrada con carbón vegetal, produce plomo en las piernas. Por esa razón la mayoría de los borrachos tienden a tener los pies hinchados”.

Una luz en la oscuridad

“Llegué al programa de Alcohólicos Anónimos a los 35 años. Ya no podía más, no tenía nada. Me encontraba un día tomando “chispa” y pasó un compañero, que solía beber conmigo, acompañado de unos mexicanos muy bien arreglados. Me dijo que ya no tomaba porque se había incorporado a un programa traído por ellos.

“Los señores elegantes me dijeron: Mira, nosotros éramos así como tú, si tienes problemas y quieres participar, te invitamos. Yo tenía que dejar la bebida, pero no sabía cómo. Prometieron que al otro día me irían a buscar y les dije que no lo hicieran, que yo asistiría. Cuando los escuché por primera vez, me percaté que estaba enfermo.

“El día anterior había ido a casa de mi madre. Ella no me dejaba entrar, pero cuando le expliqué que necesitaba ropa para ir a una terapia, me dio un pulóver; un amigo mío, unos zapatos, y así me aparecí en aquel lugar. Después de 17 años no he dejado de asistir, ni he vuelto a tomar. Soy prácticamente fundador del programa, que cumple 19 años en enero (2012)”.

-¿Qué sentía cuando pasaba

por lugares donde se tomaban

bebidas alcohólicas?

“Una vez estaba de pase de uno de los ingresos y había tomado el Disulfiram, la pastilla que me daban antes de salir y con la que no podía echarme ni desodorante ni perfume, porque hace reacción con el alcohol. Vendí mi cadena y fui con una amiga para una piscina. Allí yo veía a la gente tomando Cubalibre y pensé que si el trago tenía refresco no me haría daño. Empecé a tomar y tomar, y después desperté en el hospital entubado por todos lados. Estando dentro de A.A, no tuve problemas al pasar por fiestas y esos lugares, pues me había convencido de sanar”.

-He escuchado que muchos

aquí le llaman “padrino”. ¿Usted

ha bautizado a tantas personas?

“No, no, existen padrinos dentro de la agrupación. Yo soy uno de ellos. Nosotros somos enfermos que hemos transitado un tiempo dentro del programa, y los recién llegados nos escogen para que los guiemos durante su recuperación. Es más fácil el proceso si tienes a alguien que te guíe, y le puedas preguntar: ¿Qué tú crees si voy por aquí? ¿Qué harías tú? Cada miembro elige a su padrino”.

-¿Cómo cambió su vida el programa

de Alcohólicos Anónimos?

“Después de ir a los grupos te encuentras gente de todo tipo, desde personas integradas hasta delincuentes. Dentro de la agrupación de Alcohólicos Anónimos, tengo ahijados que aseguran vivir mejor desde que están en el programa. Antes pasaron la vida presos y hoy estudian y trabajan. Para dejar el alcohol es necesario cambiar la manera de pensar y actuar.

“Aquí se aprende que los problemas se enfrentan, no se evaden. La realidad no es como yo quería: con muchas mujeres, mucho dinero y no tener que trabajar. A veces solo basta sentir el placer de ser útil. Si cada día representa un uno por ciento mejor de lo que fuiste ayer, al cabo de 365 días, vas a ser trescientos sesenta y cinco por ciento mejor.

“Con el tiempo analizas que lo que te lleva a beber es una cuestión de autoestima y miedo; miedo a perder lo que tienes  y a no lograr lo que quieres. Luego, en lo más profundo de ti, sientes que eres la peor persona y te refugias apantallando con todo tipo de cosas materiales”.

-¿Qué consejos daría a quienes han

hecho una dependencia del alcohol?

“Que se acerquen y pidan ayuda. Primero se trae el cuerpo y después la mente, solo hay que tener una fuerza de voluntad muy grande. Lo fundamental es tomar conciencia de la enfermedad. Y si el diabético y el hipertenso se cuidan, ¿por qué yo no?

“Yo fui un borracho de la calle, que dormía en cualquier lugar, lo mismo en una acera que en una escalera, me orinaba encima y no sabía cuándo. Mi vida cambió el día que llegué a Alcohólicos Anónimos y hasta el sol de hoy no he vuelto a beber”.

Nota: *El nombre verdadero del entrevistado ha sido cambiado a petición de este.

Ficha técnica:

Objetivo central: Mostrar las graves consecuencias del alcoholismo y la importancia del grupo de A.A en el proceso recuperativo de la enfermedad.

Objetivos colaterales: Demostrar mediante el testimonio de un alcohólico, cómo con mucha fuerza de voluntad es posible erradicar esa enfermedad.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De opinión.
Por el canal que se obtuvo: Directa (cara a cara).

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De cita textual o declarativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: #1: abierta; #2: abierta; #3: abierta; #4: abierta; #5: abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

 

RETORNO IMPRESCINDIBLE

RETORNO IMPRESCINDIBLE

Prolífico escritor y combatiente progresista, Mario Benedetti es una referencia obligada en la literatura latinoamericana contemporánea. En este encuentro póstumo devela vivencias, consejos y melancolías.

YAÍMA GUILARTE HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo recordamos por su versatilidad en el cultivo de todos los géneros literarios, por la mítica novela La Tregua; la bella poesía de amor y compromiso revolucionario; la pura y simple Táctica y estrategia para cautivar. Sus inmortales versos acuden, salvadores, a los labios del galán en apuros.

El uruguayo Mario Orlando Hamlet Hardy Brenno Benedetti Farrugia, o mejor, el universal Mario Benedetti, se nos revela a casi tres años de su muerte (2011) y luchando contra el tiempo que se aferra al absurdo propósito del olvido.

Cuenta el escritor que aprendió a leer solo: “Me pusieron en el colegio alemán, y fui enseguida a segundo, porque ya había leído a Julio Verne y Salgari…Los primeros versos de mi vida los escribí en alemán, ¡los profesores no se creían que fueran míos! Tuvo que ir mi padre para certificar que de veras los había escrito yo”.

Desexilio: denominación del regreso

Tras el golpe militar de 1973 en su país, vivió en Argentina, Perú, Cuba y España. Durante doce largos años lo coronó un cielo que no era suyo y contempló un mar excesivo, pero prestado. Volvió a Uruguay al restaurarse la democracia y afirma que encontró un país muy distinto al que dejó, se produjo para él una época de encuentros y desencuentros. Tal vez tan azarosa existencia le haya inspirado a crear el término “desexilio”, motivo de muchas de sus obras, al cual calificó como “la voluntad de regreso y de reintegración”.

De nuestra querida isla caribeña guarda gratos recuerdos: “Conviví con los cubanos y tuve el privilegio de haber participado en la dirección de un organismo cultural como es Casa de las Américas. Las discusiones fraternales, la posibilidad de establecer mis diferencias y mis acuerdos, y la vida misma en Cuba, para mí fueron sumamente importantes desde el punto de vista formativo… pienso en la solidaria terrible dulzura de este pueblo que sabe arrimar sus amparos sin pedir cuentas (…)” (1).

Testigo de uno mismo

Su obra lírica se integra en la llamada poesía coloquial o conversacional, atenta a veces a la injusta realidad que asolaba a los pueblos latinoamericanos, recordándonos que “el sur también existe”; en ocasiones se torna romántica y otras tantas se funden los dos elementos: ideología y amor.

Lanzo entonces mi interrogante a este fantasma errante, cátedra autorizada e imperecedera en materia de versos y pasión: ¿Cree que hay un vínculo entre poesía amorosa y cursilería en la literatura del continente?
«En una zona tan particular de las letras hispanoamericanas como la del amor en verso, esa proximidad es poco menos que inevitable. La verdad es que si nos alejamos demasiado de semejante linde, corremos en riesgo de caer en la Academia, zona donde el amor raras veces se instala. Seamos francos, sin poemas cursis ¿valdría la pena una reunión de amores?»

La muerte y otras sorpresas

“No fue una vida fácil, francamente”, afirma este ilustre espectro que debiera haber cumplido este 2011 su aniversario 91. Definió a la existencia como “ese paréntesis”. Para él, la vida “vale por sí misma: aun ese aire contaminado de basura, indultos y falsas alegrías es el aire que nos permite estar vivos”.

Aunque ausente físicamente, Benedetti muestra preocupación por el futuro y se cuestiona “¿qué será del amor/ y qué del odio/ cuando el siglo vecino nos dé alcance?`, “¿qué les queda por probar a los jóvenes en este mundo de paciencia y asco?”, de qué esté hecha el alma, de qué se nutre la nostalgia”.

Su cuerpo está inerte, pero  “el cuerpo es solo la meseta donde se apoyan las cosas del espíritu”, por eso quiere aconsejar a las nuevas generaciones, sin miedo alguno de parecer obsoleto.

“Es que muchas cosas siguen igual que antes, con la diferencia de que hoy todo es más hipócrita. Además, la frivolidad ha entrado en la vida de la sociedad como un programa. La frivolidad está en las músicas para los jóvenes, en las series de televisión. Es como si hubiera una operación de frivolidad para neutralizar a los jóvenes. Los cambios siempre salen de la juventud… Desde los programas de televisión hasta las novelas o las campañas publicitarias. No muestran la pobreza, las fabelas, muestran siempre paisajes espectaculares como ideal. Hipocresía”.

Mientras contesta, mira continuamente el reloj, al parecer, en el mundo de los no vivientes le concedieron poco tiempo para recordar su fardo de nostalgias y esperanzas.

“Buena pregunta para un difunto”, afirma sonriente y su mirada se pierde en la lejanía, como tratando de asir la respuesta más contundente y acertada.

“Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas”.

(1) “Veinte años antes”, en Cotidianas, 1079.

Ficha técnica:

Entrevista imaginaria a Mario Benedetti, poeta, ensayista, crítico y prosista uruguayo

Objetivos centrales: Un acercamiento diferente (póstumo) a la figura de Mario Benedetti.

Objetivos colaterales: La intención de mostrar aristas de su personalidad, con las cuales el lector joven se sienta identificado.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: De citas.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Consulta bibliográfica.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Referencial.

Tipo de cuerpo: De cita textual.

Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Bibliografía consultada:

Benedetti, Mario. El mundo que respiro (2001) (on line).

Benedetti, Mario (comp). Poesías de amor hispanoamericanas. 2da edición. La Habana: Fondo Editorial Casa de Las Américas, 1997.

Carmo, Marcia. La dictadura nos dejó un legado de mezquindad. Entrevista a M. Benedetti publicada en Jornal do Brasil el 10 de mayo de 1997.

Cubela, Rosa M; Sanz Araujo, Lucía. Pasatiempo. Pionero (134) julio 2010.

Wikipedia (online). Biografía de Mario Benedetti.

DONDE ESTÁ TODA LA HISTORIA

DONDE ESTÁ TODA LA HISTORIA

José Pérez, director del Museo de la Revolución, prepara un libro en el que aparecerán los anales de esta edificación.

Texto y foto:
DALILA CASTRO FONTANELLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un libro puede convertirse en el mejor amigo de alguien, en la pista que permita despegar a la imaginación, o en vasta fuente de conocimientos. Es por eso que escribir es un arte difícil y se hace más complejo aún, bajo la presión de ser fiel a sucesos históricos.

Esa responsabilidad le atañe a José Antonio Pérez Quintana, quien desde hace años se planteó la necesidad de realizar un documento que recogiera toda la historia del edificio que hoy ocupa el Museo de la Revolución, del cual es director.

«La idea surgió a principio de los años 90. En ese momento había un vacío en las informaciones acerca de la edificación, sólo teníamos textos referidos al inmueble y algunos sobre el Palacio Presidencial; entonces se presentó la oportunidad de agrupar toda su historia, desde la construcción como sede del Gobierno Provincial hasta convertirse en Museo de la Revolución».

-¿Ya existe título para el libro?

«Aún no tiene título definido, pero existen dos propuestas: “Refugio número 1”, por la dirección en la que se encuentra ubicado el museo, o “Un palacio en tres tiempos”, que hace alusión al periodo de tránsito por el que ha pasado la construcción: en un primer momento como Palacio Presidencial, durante el período neocolonial (1920-1958), luego de enero de 1959 y hasta 1965 como centro  de importantes actividades revolucionarias y, en 1974, como Museo de la Revolución, instaurado por Raúl Castro».

La obra recoge más de 2 000 acontecimientos que se han desarrollado en la instalación desde su creación. «Se trata al edificio no sólo como escenario de la corrupción de los gobiernos de turno, sino como escenario de combate revolucionario».

Entre los temas abordados aparecen los relacionados con las tomas de posesión de los presidentes que ejercieron su mandato en el palacio, y el papel desempeñado por las primeras damas. También se da un especial interés a los sucesos del 13 de marzo y a los siete restantes intentos armados contra la edificación.

En el periodo posterior al primero de enero de 1959, se hace un profundo análisis sobre el desarrollo de los primeros meses de gobierno, así como las acciones de Playa Girón, la Crisis de los misiles, la desaparición física de Camilo Cienfuegos y otros sucesos importantes de esa etapa.

Los hechos históricos relacionados con el inmueble son sólo una parte de los contenidos del libro, pues refleja todo el decursar del Museo de la Revolución: su devenir desde 1974, el equipo de trabajo fundador, las primeras donaciones recibidas, las pinturas decorativas de artistas cubanos y extranjeros, la inauguración del Memorial Granma, la gestión cultural de la institución, el actual proceso de restauración que se lleva a cabo desde el 2008.

-¿Cuán difícil resultó obtener

estas informaciones?

«La investigación no ha sido nada fácil, he consultado bibliografías de diferentes autores, periódicos antiguos, trabajos de estudiantes de la carrera de Historia y de museólogos del país. Además, he tratado de ilustrar cada hecho, y puedo decirte que cuenta con más de 4 000 fotografías, lo que ha convertido la creación en algo más complejo».

-¿Cuándo aparecerá publicada la obra?

«Actualmente el libro está en soporte digital, pero debe ser publicado en el año 2012, aunque el proceso creativo no se detendrá; la historia no tiene fin y debemos continuar trabajando después de su publicación para ahondar y actualizar los datos que aparecen reflejados en sus páginas».

-Luego de publicado, ¿qué función

desarrollará en el museo?

«De acuerdo con la estructura temática de la obra y sus contenidos, será utilizado como base de información para una de las salas expositivas dedicadas a la historia del palacio y el museo».

Un documento poseedor de tan amplio contenido histórico no debe pasar inadvertido a los lectores: «El libro resultará de gran interés, pues muestra muchos aspectos desconocidos y curiosos del acontecer del inmueble. Quienes lo lean, podrán acercarse más la historia de Cuba».

Pie de foto: José Antonio Pérez, autor del libro que recoge el devenir del edificio donde radica el Museo de la Revolución.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer los aspectos informativos centrales acerca de la realización del libro sobre la edificación donde radica el Museo de la Revolución.

Objetivos Colaterales: Reflejar la importancia del libro  y  los temas tratados en el mismo.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: Mixta.

Por su contenido: De actualidad. Informativa.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Genérico.  

Tipo de entrada: De resumen.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de preguntas: #1: directa. #2: abierta. #3: informativa, directa. #4: directa.

Tipo de conclusión: De opinión (del entrevistado).

Tipo de fuentes: Directa, no documental, no tradicional, primaria, permanente.


 

LIUBA, CUBANA DE CUNA Y ESPÍRITU

LIUBA, CUBANA DE CUNA Y ESPÍRITU

Texto y foto:
OSMERYS RAMOS MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mediante la fusión de diferentes géneros y el sonido de la guitarra, crea arte de estilo único. Cantautora cubana de cuna y espíritu, conquista no solo el corazón de niños y jóvenes sino de todos los que respiran la autenticidad de su técnica. Liuba María Hevia es la única artista en Cuba que graba un disco de tangos y ofrece espacios en cada concierto a este ritmo tan peculiar.

-Desde hace años usted canta tangos, pero nunca

grabó un disco. Ahora llega Naranjo en flor, la primera

antología en Cuba de esa corriente musical.

¿De dónde proviene el gusto por el género?

A mi familia materna le encantaba la chacarera, el vals peruano y la música latinoamericana en general, pero le fascinaba el tango, entonces comienza a gustarme también hasta convertirse en una pasión.

-¿Por qué tardó tanto tiempo en

decidirse a grabar el disco?

A ninguna discográfica le interesaba el proyecto, tal vez porque el tango no es un género cubano. Sin embargo, coincidimos con la Oficina del Historiador, que siempre está atenta “a lo que se mueve”. Gracias a ella se graba el disco. El CD incluye a María Elena Walsh, Eladia Blázquez, Astor Piazzolla, entre otros. La presentación será el primero de septiembre en el teatro Mella.

-¿Qué nuevos proyectos tiene pendientes?

Para celebrar  treinta años de vida artística ofreceré un concierto en el teatro Karl Marx; también saldrá el DVD que contiene un resumen de mi carrera desde el comienzo. Además, está la publicación del libro “Tantas vidas” con poemas, crónicas y frases que amigos muy cercanos y el público en general, me dedican.

-La música de Liuba goza de gran aceptación

por parte del público cubano, también sucede

con autores de igual talla como Joaquín Sabina,

Juan Manuel Serrat, ¿qué opina sobre la casi

inexistencia en los medios de comunicación,

especialmente la radio, de dichos cantautores?

La canción de autores o trova, como también es conocida, no tiene momento o época porque es arte verdadero. Pienso que a partir de la profusión en la población de memorias y otros artefactos, las emisoras ya no son tan atractivas como para despertar el interés de la gente a escuchar, a decir: “Déjame ponerla porque esa música fabulosa está solo ahí”.A mi juicio, la radio está buscando lo fácil, la moda, lo que muchos tienen en el aparatico; es triste porque hay cientos de autores excelentes.

-¿Qué le sugeriría a los compositores

de música infantil para atraer a los niños

y evitar que otros géneros como el

reggaetón influyan en ellos negativamente?

Este tipo de composición es una especialidad; la gente piensa que es lo más fácil y no resulta así, porque un niño te mira de frente y dice: “¡No me gustó!” Por eso admiro tanto el trabajo de Teresita Fernández, Ada Elba Pérez y personas que, como ellas, han hecho grandes temas y los pequeños los escuchan porque los tratan con inteligencia, altura y sin exceso de diminutivos.

-A lo largo de su carrera, ¿qué momento

o experiencia le ha motivado más?

Aparte de vivir la música, algo que me marca siempre son las visitas a los hospitales. Es increíble ver a una madre tras días sin dormir, llena de preocupaciones, tararear los estribillos y bailar al compás de la música. En una ocasión una mamá quiso que fuera a donde estaba su hijo porque el pequeño hacía días se negaba a hablar y en cuanto me vio comenzó a cantar “Estela, granito de canela”. Resulta asombroso cómo una canción lo cambia todo. Eso me da fuerzas para seguir trabajando duro, porque el mundo necesita del arte y de cosas lindas para afrontar lo que venga.

Pie de foto: Liuba María Hevia anuncia la presentación de su primer disco de tangos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Indagar sobre cuestiones de la vida de la cantautora Liuba María Hevia.

Objetivos colaterales: Conocer el criterio de la artista en determinados asuntos, así como sus proyectos.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: Clásica.

Por su contenido: Informativa.

Por el canal que se obtuvo: Comunicación cara a cara.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Directa o de presentación.

Tipo de cuerpo: Clásico.

Tipo de preguntas: 1-Informativa. 2-Informativa. 3-Informativa. 4-Opinión. 5-Opinión. 6-informativa.

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Tipo de fuentes: No documentales.

VIVENCIAS DE UNA GUERRA

VIVENCIAS  DE UNA GUERRA

Después de 30 años, Luis Grandía Delgado revive en la memoria la misión militar que cumpliera en Angola.

Texto y foto:
DARIANNA REINOSO RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Luis Grandía Delgado es el actual jefe de la brigada de mantenimiento del Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Federico Engels. Desde 1979 trabaja en el centro educacional pinareño como técnico de audio, mecánico y reparador  de lo que con rotura llegue al sótano del comedor –lugar donde se localiza su taller-, porque él arregla “cualquier cosa”.

Pero en este hombre hay que explorar, además, una parte de su vida menos conocida: la participación en la lucha que librara el pueblo angolano contra el apartheid, cuando cumplió misión internacionalista en el país africano.

Para hablar de su vida, sobre todo, durante los años 1981-1983, Luis Grandía enciende un cigarro.

Angola fue el bautismo internacionalista: “Desde 1967 era reservista de las FAR y en 1981 me movilizan y recibo un curso durante seis meses como jefe de pelotón. También me especializo en otras armas, además del mortero, el lanza cohetes. En diciembre ya había arribado a Angola hacia la defensa combativa en Chibemba. Tenía 34 años”.

En Cangamba, al borde de la muerte: “A  finales de 1982, llego a Cangamba como parte del refuerzo. En agosto del año siguiente, en el tercer día de combate, ante el fracaso del primer intento, la misión de evacuar a los heridos se me asigna. Había que atravesar un tramo sin trinchera y eso era bien difícil. Aprovechamos una brecha que había en el campo de minas para llegar al objetivo. Pero cuando caminamos cerca de 40 metros, empiezan los morterazos. Me cae un proyectil al lado y de ahí en adelante no supe nada más.

“Recobro el conocimiento como a las tres horas. Cuando llegan mis compañeros a rescatarme, descubren que tengo una granada de mortero de 60 milímetros al lado de las costillas, encajada en la arena sin explotar.

“El día 6 de agosto, ante la posibilidad de romperse el cerco, se ordena quemar todo. Cuando debo quemar la foto de mi niña de siete añitos, me la echo en el bolsillo, junto al corazón, y digo: No, esta se va conmigo”.

Vivo de milagro, la foto de mi niña fue mi azabache: “Durante el séptimo día de combate nos encontrábamos algunos compañeros en el refugio cuando cae un morterazo que lo derrumba. Tú  ves en las películas que la gente cuando va a morir, ve venir las cosas, así me pasó, yo veía a mi niña delante de mí… Quedé debajo de un montón de palos y tierra. Logré salir, pero mis compañeros fallecieron.

“Entonces, un muchacho de Granma, me lleva cargado hasta el puesto médico. Bajo el fuego, sale de la trinchera conmigo arriba, ¡en medio de los tiros! Yo, medio aturdido, creí que estaba loco, pero los jóvenes eran así de guapos. Tenía heridas cortantes y un brazo dislocado. Cuando llegamos, el médico, herido, le indica a René que me inmovilice el brazo. Me quedo sentado en la cama después de que me inyecta un calmante.

“En eso traen al capitán Bernardo herido gravemente y le cedo el lugar, me siento un poquito más allá porque René dice que no me vaya todavía. Entonces una granada de mortero hace impacto directo sobre el refugio del puesto médico. Mueren, al momento, el capitán, el subteniente Iznaga y el soldado Pavón que allí estaban heridos. El médico es mortalmente herido y, de gravedad, el sanitario mayor, René. Para mí ese fue el momento de más tensión, ver morir a mis compañeros, muy difícil. Salgo como puedo y aviso en la trinchera lo ocurrido”.

Ante los caídos: “Era difícil. Pasábamos el tiempo compartiendo el cigarro, el hambre, la sed, las guardias y las nostalgias. Dejamos hechas muchas invitaciones para visitarnos una vez en Cuba. Algunos se desequilibraban, pero enseguida el espíritu de combatir y vengar al compañero se imponían”.

Las amistades: “José Martí decía que subir montañas hermana hombres, en esos momentos se hermana la gente, solamente nos teníamos unos a otros: nos ayudábamos”.

El tema de las conversaciones: “Cuando llegue a Cuba”.

¡Y aquí tienen que matarnos!: “En esos días tensos, llega el mensaje del Comandante Fidel diciéndonos que resistiéramos, que nos rescatarían costara lo que costara. Mira, yo me erizo. Y a esa hora, cantamos el Himno Nacional y ¡Patria o Muerte!

Si tuviera que volver…: “Lo hago por convicción. El cubano tiene esa conciencia interna de humanismo, solidaridad, que la lleva a cualquier parte”.

De regreso en Cuba: “Cuando yo vi el caimán desde el avión, qué alegría, fue como si hubiera nacido otra vez. Fui directo a ver a mi niña y luego a mi vieja. ¿Qué si lloré? De la forma en que me vi, que pensé que no las vería jamás, poder abrazarlas ha sido lo más grande, lo mejor que me ha pasado”.

Enseñanzas de una guerra: “La misión me demostró que hay que creer en las personas. Adquirí una dosis mayor de compañerismo, humildad. Me convirtió en internacionalista. Aprendí que la vida vale la pena. Lo que pasé fue negro, pero mírame aquí, y todavía voy a seguir rindiendo”.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la faceta  de internacionalista del entrevistado.

Objetivos colaterales: Reflejar las experiencias vividas por Luis Grandía en el cumplimiento de la misión internacionalista en Angola.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: Clásica.

Por su contenido: De retrato, de personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: De presentación.

Tipo de cuerpo: Clásico.

Tipo de conclusión: De resumen.

Tipo de fuentes: No documentales, directas.

LAS PASIONES DE MI VIDA

LAS PASIONES DE MI VIDA

Francisco Vidal Rodríguez, primer maquinista de la Flota Mercante Cubana, declara que su vida se divide entre tierra y mar.

Texto y foto:
YUNIOR SMITH RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un fuerte viento hincha las velas, el sol brilla en su cenit, las gaviotas revolotean en derredor y el olor a sal que trae la brisa provoca una sensación de paz. Todo está listo. De pronto, un hombre espigado, gancho en mano, pata de palo y cotorra al hombro, da la orden esperada: ¡Leven anclas!... Las palabras hacen funcionar un equipo de marinos que añoran el momento de zarpar a lo desconocido y dejarse llevar por la aventura y el azar.

Hoy los barcos no son guiados por velas ni capitanes con patas de palo y los motivos al salir de puerto están muy lejos de la aventura o la búsqueda de tesoro; pero hay hombres como Francisco Vidal Rodríguez que aún aman subir a ellos y entregarle su vida y esfuerzo a una profesión llena de encantos: la marina mercante.

Vidal, primer maquinista de la Flota cubana, trabajador de la compañía Boludo y residente del capitalino municipio de Habana del Este, nos llevará en un viaje desde sus inicios, hasta las historias más personales de la vida en el mar.

Primeros pasos

«De niño quería ser diplomático y representar a mi país ante el mundo. Pero como mi papá también es marinero, pasaba mucho tiempo en los barcos, acompañándolo. Prácticamente, aprendí a caminar allí. Dicen mis padres que antes de decir “papá” o “mamá”, ya estaba balbuceando la palabra “barco”.

»El ejemplo del viejo influyó en mí, como es lógico. Sin embargo, cuando comencé a decir que iba a representar a mi país, sí, pero como marinero, él no estuvo totalmente de acuerdo, alegando lo difícil y abnegada de la profesión. Mas, como la vocación había nacido, ambos aceptaron.

»Entonces, ingresé en el politécnico a estudiar mecánica naval y me gradué. Intenté entrar en la Academia y no pude  por padecer de asma. Continué en busca de  mi propósito por otras vías y opté por un curso de oficiales para especialistas técnicos en electromecánica de la Marina de Guerra. Mas tarde, hice la carrera de Ingeniería en Mecánica Naval.»

Aptitudes físicas

«Para ser marinero hay que estar apto física y mentalmente. Un barco es una industria y cualquier enfermedad desconocida puede constituir un riesgo para la vida. Por eso, ante cada viaje, se realizan exámenes médicos rigurosos, sobre todo, a los que pasan de 40 años. Estos análisis son imprescindibles para conocer el estado de salud de los tripulantes y porque prevén accidentes.»

-¿Tuvo alguna experiencia en

la que sintió peligrar su vida?

«Hubo dos momentos en los que pensé que “la pelona” venía por mí. Una, viajando para China desde España; la otra, en las Islas Hawai. La primera, fue una negligencia técnica de la compañía: reventó una caldera que, según el jefe de máquina, había sido reparada en España. En la segunda ocasión, me metí en un remolcador de altura que estaba desgasificado y casi me asfixio.

»No obstante, cuando uno va a montar en un barco no piensa en los riesgos, porque si lo hace, se predispone y no monta. El mar ciertamente es traicionero y de noche no te ves ni la palma de las manos. Por eso, se viaja con entretenimiento para tener la mente despejada. Pero, como el riesgo está en todas partes, recibimos entrenamiento para zafarranchos de todo tipo, desde hombre al agua, pérdida de gobierno del barco, incendio; hasta abandono del buque, en el peor de los casos. En cualquiera de esas eventualidades cada quién sabe qué hacer y qué posición ocupar.»

-Su profesión implica estar largos períodos

lejos de casa, ¿cómo afronta esa situación?

«Si se está separado de la familia y del país, la nostalgia hace presión en el trabajo. Constantemente tengo que concentrarme bien en lo que estoy haciendo para no pensar en casa o en mis hijas. Eso sin contar que cuando se lleva varios meses lejos, solamente al ver la bandera u oír una canción cubana, hay que contenerse para no llorar.

»Por otra parte, está el temor de que pase algo en la casa mientras estoy ausente. La compañía para la que trabajo solo  avisa en caso de presentarse alguna situación con esposa, hijos, madre o padre, dejando fuera abuelos, hermanos…, ¡y tú sabes lo familiares que somos los cubanos!

«Además, a mi esposa no le gusta que esté tanto tiempo lejos. Sé lo difícil que es para ella, no solo por la distancia entre nosotros, sino porque ha tenido que enfrentarse a problemas familiares y enfermedades de las niñas sin mi compañía. Reconozco que mucho de lo que he podido hacer, ha sido gracias a su ayuda y comprensión».

-Se dice que los marineros dejan,

en cada puerto, una historia de amor,

¿cuánto de cierto hay en esa frase?

«Eso es una leyenda. Los tiempos han cambiado y nadie se ilusiona con el mito de que los cubanos somos puro fuego y fiesta. Por mi parte, siempre pienso en lo que pongo en riesgo: el amor de mi esposa, el respeto de mis hijas y el peligro de contraer una enfermedad.

-¿Le han invitado a quedarse en algún país?

«Sí, pero no específicamente las mujeres, sino los ladrones de cerebros. Ellos han hecho propuestas. Pero mi respuesta ha sido siempre negativa por la traición que esto representa a mi país y a mis principios.

»A veces, la compañía nos pone a viajar con extranjeros. La mayor parte de ellos son excelentes personas. Pero hay algunos que se ponen a decir frases picanticas de política y he tenido que pararlos. ¡Imagínate! Yo soy cubano sobre todas las cosas y no acepto que nadie venga a hablarme mal de la Revolución.

»Y no creo haber hecho ninguna heroicidad. Esa es la actitud que se espera de un cubano identificado con el proceso que vive nuestro país hoy, lo que se espera de un militante del Partido o simplemente de cualquiera de las personas que nacieron y se forjaron como profesionales en medio de la Revolución. Mal agradecido sería si le diera la espalda a esa realidad y me fuera detrás de los famosos cantos de sirena, traicionando el país que me hizo ser lo que soy.»

-¿Tierra o mar?

«Creo que es imposible escoger. En tierra, añoro terriblemente el mar; en el mar, no hago más que pensar en la tierra. Mi existencia  se divide en dos mundos, dos pasiones: la tierra, mi casa, mi familia; y el mar o mejor, lo que él representa en mi vida: la realización profesional».

Pie de foto: Francisco Vidal Rodríguez, primer maquinista de la Flota Mercante Cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Realizar un acercamiento a la vida profesional de Francisco Vidal Rodríguez.

Objetivos Colaterales: Conocer cómo afronta él y su familia la lejanía ante cada viaje. Destacar la labor de los marineros mercantes y su esfuerzo para realizar satisfactoriamente su trabajo.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: Mixta.

Por su contenido: De retrato.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Imaginativa.

Tipo de cuerpo: Mixto.

Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Tipo de fuentes: Primaria (No documental)


 

EL REFLEJO DE MI REALIDAD

EL REFLEJO DE MI REALIDAD

Adrián Berazaín es un joven de su tiempo dispuesto a proyectar en el arte sus dos pasiones: la música y el diseño.

LISBET PENÍN MATOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Los que han pasado por el IPVCE Vladimir Ilich Lenin cuentan cuán  usual era ver a este muchacho con una guitarra -en los pasillos o las escaleras-, cantando la música de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Buena Fe o Moneda Dura. Algunos pensaron que era solo un hobby; otros sabían que de manera mágica el arte estaba atado eternamente a la vida del joven músico, hoy diseñador, Adrián Berazaín. 

“Cuando entré en la Lenin tenía planes de estudiar una carrera universitaria y quería ser diseñador. Allí aprendí a tocar guitarra y comencé a cantar en los matutinos; desde entonces, la música se quedó para siempre”.

-¿Cómo fusionas la profesión de

diseñador con tus proyectos musicales?

Durante la carrera de Diseño fui haciendo música y tocando con Frank Delgado, verdaderamente era una locura cumplir con los trabajos de la escuela y asistir a las presentaciones. Luego de graduado, pasé el servicio social e inicié los diseños basados en el arte, los vinculé a las canciones que componía. Ahora esos conocimientos los aplico en la realización de mis videos clips, hice la portada de mi disco, las promociones y el afiche. Además, ¿con qué crees que me compro las cuerdas? Con la música no, es con el diseño.    

-¿Todas tus canciones son

experiencias personales?

Sí, algunas más reales, otras con más de fantasía, pero salidas de mis experiencias. No existe físicamente un Club de los corazones rotos, sin embargo, idealmente sí, porque todos hemos pasado por la etapa de un desencanto o despecho amoroso.

Me considero un modificador de la sociedad por las canciones que compongo. Me gusta echar a volar la imaginación y la de las personas que escuchan mi música para crear un momento reflexivo sin pensar tanto las cosas, no por componer de forma facilista o simplista, sino llegando a un punto medio, para hacer la canción  más amena.

Quiero que el público me diga dónde ir a tocar; no los fans, sino las personas que se sienten identificadas con la letra de mis canciones, pues son el reflejo de mi realidad.

-¿Cómo eres en familia?

En casa soy un integrante más, ayudo en lo que se necesita y trato de mantener la armonía. Como es natural, hay discrepancias, pero al final llegamos a un consenso. En mi familia me siento bien, es un modo de esquivar el mundo exterior, me sirve de refugio. 

-¿Y la amistad con los integrantes

del grupo Buena Fe?

Además de un excelente grupo musical, son grandes personas. Me enseñaron valores que hoy están perdidos y eso lo agradeceré eternamente. Es difícil encontrar, en este mundo complejo, personas tan nobles como Israel y Joel.   

En una amistad lo primordial es la sinceridad y la comprensión. Para ser mi amigo, hay que aceptarme con mis dosis de plomo y mis buenos momentos. Aprecio a todas las personas, no hay abismo que me separe del resto, salvo ese espacio entre escenario y público en los conciertos; por mí, cantara en medio de la multitud, me gusta estar en la marea con sus altas y sus bajas, pues así es la vida. 

-¿Qué piensas del auge de la nueva

trova en la juventud cubana actual?

Va por buen camino, me gusta que los adolescentes se interesen por tomar una guitarra y lanzarse a componer y cantar, para no perder ese espíritu de creatividad. Lo más importante es darle continuidad a la música cubana, no solo en la nueva trova, sino en cualquier género, en una salsa, una balada, un rock and roll o un reggaetón, manteniendo la filosofía de decir cosas inteligentes, interesantes y diferentes.  

Mi mensaje para los jóvenes es que no sean inseguros, no sientan miedos y enfrenten los retos de la vida. La guitarra, es un escudo para combatir mis dudas, mis temores; es una forma de buscar reconocimiento en las personas. Les deseo que todos sus sueños se hagan realidad.  

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer aspectos de la vida del entrevistado.

Objetivos colaterales: Opiniones del entrevistado sobre su profesión y su personalidad.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.

Por su forma: Clásica de preguntas y respuestas.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Cara a cara. 

Tipo de título: De cita directa.

Tipo de entrada: Anecdótica.

Tipo de cuerpo: Clásico.

Tipo de preguntas: #1 abierta, #2 directa, #3 abierta, #4 directa, #5 abierta.

Tipo de conclusión: De comentario del entrevistado.

Tipo de fuente: No documental, primaria, directa.