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Isla al Sur

Entrevistas-Trabajos Docentes

“ESTOY ORGULLOSA DE MIS RAÍCES”

“ESTOY ORGULLOSA DE MIS RAÍCES”

Gladys Chalgub, descendiente de árabes asentados en Cuba, revela las experiencias de quien creció bajo la influencia de dos culturas diferentes.

Texto y foto:
DIANA FERREIRO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A partir de la segunda mitad del siglo XIX comenzaron a llegar masivamente a Cuba inmigrantes de todo el mundo. Cientos de libaneses, sirios y árabes en general, protagonizaron el desplazamiento oriental hacia América, el cual se convirtió en la única salida ante los períodos de guerra religiosa entre musulmanes y cristianos, y los conflictos por la tierra imperantes en la región.

Tal vez esa fue la razón por la que los abuelos paternos de Gladys Chalgub Moreno llegaron a la Isla, cerca del año 1890, o tal vez no.  Del matrimonio de uno de los hijos nacidos aquí llegó al mundo Gladys, quien creció bajo la tutela de dos culturas diferentes.

Hoy, después de más de un siglo de historia familiar, se siente libre de seguir las tradiciones que prefiere, principalmente como miembro de la Unión Árabe de Cuba.

-¿Cómo ocurre la inmigración

de sus antepasados a Cuba?

Mis abuelos eran oriundos del Líbano. Se conocieron en la iglesia e inmediatamente se arregló entre ellos el matrimonio. Durante el viaje de luna de miel estuvieron en la Isla y decidieron quedarse. Ninguno de los dos llegaba a los 20 años de edad, sin embargo, se atrevieron a construir un hogar en un mundo tan diferente al suyo.

En los primeros años afrontaron muchos problemas y sufrieron la pérdida de seis hijos de los nueve que tuvieron, debido a la inexperiencia, la falta de familiares o amigos a quienes acudir y la dificultad con el idioma. Prácticamente se alfabetizaron en español con la Revolución.

Mi abuelo trabajó muchos años en Muralla, junto a varios libaneses inmigrantes como él, como negociante de telas y otras mercaderías. Era muy esforzado, disciplinado y un tanto metódico.

La cultura oriental le confiere extrema importancia a la religión. Una vez que los miembros de una familia la acogen, los ritos de adoración se vuelven inviolables: “Para ellos la religión es primordial. A diferencia de lo que todos piensan, en el Líbano predomina el catolicismo, aunque hay personas que veneran la musulmana. Mis abuelos no faltaron un solo domingo a misa, esa tradición era sagrada: ¡pobre del miembro de la familia que la trasgrediera!

“A tal punto, que cuando mi abuelo decidió quitarse la vida escogió para ello Semana Santa. A partir de entonces, abuela enlutó para siempre. No recuerdo haberla visto nunca vestida de otro color que no fuese negro”.

A pesar de los prejuicios ante la mezcla de razas, su padre se unió a una criolla descendiente de españoles: “Luego del casamiento, mamá tuvo que dejar de trabajar en la calle. Era inadmisible que ella no estuviera permanentemente en casa para ocuparse de las tareas del hogar y también de él.

“Además de no permitirnos el maquillaje, era él quien se encargaba de elegir el modelo del atuendo que debíamos usar, e incluso nos compraba hasta la ropa interior, con tal de que mi madre no saliera de la casa, y ¡para qué hablar de los novios!

“No admitía siquiera que bailáramos según las costumbres orientales, pues decía que todos los movimientos que implicaba no podían ser decentes. Pero a mí me gustaba mucho y en las fiestas los invitados me coreaban y aplaudían bajo su mirada severa.”

Gladys también sufrió los avatares de intentos de matrimonios arreglados, algo muy común en el mundo árabe, en el cual la opinión de la mujer sobre estos asuntos no es tomada en cuenta.

“Varias veces intentaron casarme con algún libanés de los que frecuentaban la Sociedad Árabe. “Para rescatar la pureza de la raza”, decía mi padre. Aún no sé cómo, pero logré hacer valer mi opinión.

“No me imaginaba casada con uno de ellos. Veía a mi madre y me decía que yo no podría estar en su lugar. Los libaneses no reconocen otro derecho de la mujer que el de atender una casa y un esposo.

-¿Qué tradiciones le fueron inculcadas?

Desde pequeña asistí junto a mis padres a la Sociedad Libanesa y luego, ya mayor, a la Unión Árabe. Allí, regularmente, nos reuníamos con otros libaneses en salones sin muebles, con lindos cojines estampados al estilo oriental, colocados en el suelo a manera de asientos.

Mis hermanas y yo aprendimos así muchos aspectos  de la cultura oriental. Por ejemplo, a comer y, más tarde, a preparar platos oriundos de esa tierra, la mayoría basados en el carnero, como el meche: una especie de col rellena con esa carne y algunos condimentos, además de los bailes ya mencionados y varias costumbres religiosas de ese país.

 

-¿Cómo imagina su vida

de haber nacido allá?

No quisiera tener que imaginarla: con todos esos vestidos, cubierta de pies a cabeza y con un matrimonio arreglado sin posibilidad de protesta. Estoy muy orgullosa de mis raíces, pero soy feliz de haber vivido la cultura oriental desde una posición cubana.

La Unión Árabe significa para mí la oportunidad de rescatar las tradiciones de mi familia. He podido intercambiar y relacionar las costumbres cubanas y libanesas, rindiéndoles tributo en muchos aspectos de su idiosincrasia.

Ficha técnica:

Objetivo central: Develar aspectos relacionados con la vida de Gladys Chalgub Moreno, como descendiente de libaneses y miembro de la Unión Árabe de Cuba.

Objetivos colaterales: Argumentar las costumbres árabes inculcadas a la entrevistada.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De Personalidad.
Por sus participantes: Individual.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusiones: De opinión o comentario del entrevistado.

Preguntas declaradas: 1-Abierta: 2-Abierta; 3-Abierta.

Fuentes consultadas:
Unión Árabe de Cuba.
Anet Ponce Blanco, amiga de la entrevistada.


 

ADRIÁN BERAZAÍN: JOVEN DE ESTOS TIEMPOS

ADRIÁN BERAZAÍN: JOVEN DE ESTOS TIEMPOS

ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para el joven Adrián Berazaín el diseño es una forma de expresión; y la música, algo único. Escondido detrás de una tímida sonrisa, el Berita es ese trovador que impresiona a todos en cada presentación.

A pesar de su juventud, ha compartido el escenario con cantautores como Liuba María Hevia, Frank Delgado, Vicente Feliú y Augusto Blanca, entre otros. Como si fuera poco, el sonido de su armónica ha acompañado la banda sonora de la telenovela El balcón de los helechos.

Mientras estudiaba Diseño surgió el proyecto La Séptima Cuerda, gracias al cual fueron apareciendo invitaciones a eventos trovadorescos en distintos lugares del país, como Al sur de mi mochila, en Cienfuegos; el Longina, en Villa Clara; y la Jornada Nacional de la Canción Política, en Guantánamo. En ellos, sin más aspiraciones que entregar lo mejor de sí, el Berita comenzó a ganar seguidores.

—¿Por qué te interesas por la música?

Mi abuela estudió piano y a mi padre le gustaba tocar la guitarra, pero nunca me interesé por ningún instrumento, hasta que ingresé al preuniversitario. Un fin de semana, al regresar de la escuela, dije: tengo que aprender a tocar guitarra. Me decidí porque estaba claro que con mi cuerpo y mi cara esa era una manera de llamar la atención de alguna muchacha.

—¿Qué influencias musicales

reconoces en tu obra?

Desde pequeño escuchaba a Silvio Rodríguez, Los Beatles y Queen. Mis canciones llevan el sello de Silvio, Pablo, el Benny, el trío Matamoros, pero también de Fito Páez, Joaquín Sabina, con mucho del rock brasileño y el blues de Nueva Orleans.

—Entre la música y el diseño,

¿qué prefiere Berazaín?

El diseño resulta fascinante, es una profesión que me atrapa. En cambio, la música es algo único. Cuando canto aparece una magia que hace desaparecer los problemas. Al terminar, los aplausos del público se convierten en un momento infinito; esa emoción es incomparable. Quiero dedicarme en el futuro más a la música, aunque no dejaré de diseñar.

—Junto a la guitarra siempre

te acompaña la armónica.

¿Cómo aprendiste a tocarla?

De manera autodidacta. Al principio escuchaba grabaciones de Pablo Menéndez y de Roberto «Keko» Fajardo, miembro del grupo Extraño Corazón. Después, me llegaron discos de intérpretes de Nueva Orleans, en los que sonaba la armónica del blues, la que más toco. En el camino existieron personas que me ayudaron, como Santiago Feliú, Keko y José, este último del grupo Sociedad Habana Blues. El secreto siempre estuvo en estudiar mucho.

—Siendo tu padre, Antonio Berazaín,

un reconocido humorista cubano,

¿nunca has pensado incursionar

en el humor?

En tiempos del pre pertenecí a un grupo de teatro, donde interpreté monólogos humorísticos escritos por mi padre. De esa experiencia aprendí que lo más importante es primero hacer sonreír a los demás, para después ponerlos a pensar. Sin embargo, nunca perderé el sentido del humor, es genético.

—¿Qué significó formar parte

de La Séptima Cuerda?

Surgió en el 2002, a partir del hecho de no tener un espacio donde tocar. Allí se fueron sumando amigos como Mauricio Figueral, Jeiro, Pedro Beritán, Juan Carlos Suárez, quienes crecimos con la peña. Nos reuníamos una vez al mes en la galería de la biblioteca Rubén Martínez Villena. Era como un laboratorio. También tocamos en las facultades de Comunicación, Economía, y Artes y Letras de la Universidad de La Habana. Nunca nos desintegramos, decidimos que cada uno buscaría su camino. Quizá en el futuro nos volvamos a unir.

—¿Cómo se define Adrián Berazaín?

Soy un joven de estos tiempos. Me gusta hacer las cosas bien y, sobre todo, me gusta conseguir que las personas a mi alrededor se sientan felices. Trato de ser lo más sencillo y sincero aunque, a veces, como dice Sabina, digo mentiras piadosas.

 

UNA VOZ DE LA CIUDAD DE ABAJO

UNA VOZ DE LA CIUDAD DE ABAJO

María Antonia Ruiz Guzmán, historiadora y misionera de La Milagrosa del Cementerio Colón, comparte su amor y sus creencias

FÉLIX SALGADO LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: LAURA PRADA ARIAS
  
La primera vez que nos vimos no me esperaba, pero hoy, sí. “Está en el cuarto”, dice su mamá, mientras me invita a pasar. Sentada en el sillón a un lado de la cama, la custodia Pequi, su fiel guardián, que ante la presencia de un extraño se transforma en una fiera limitada solo por su tamaño. La habitación, como el apartamento, es pequeña, acogedora. En las paredes hay cuadros con la imagen de Amelia Goyri de la Hoz, La Milagrosa del Cementerio Cristóbal Colón.   

“¡Buenas tardes!”. Saluda sonriendo. Su voz es tierna, dulce. En su mirada hay candidez. Ella es María Antonia Ruiz Guzmán, historiadora y misionera de La Milagrosa, quien a sus 67 años de edad comparte con nosotros el amor y su  creencia hacia Amelia.

“No sabes cuánta satisfacción se siente cuando se enseña a amar  y a creer sin comercializar con la fe”.

La sencillez de su trato impresiona cuando la conoce por primera vez. Le pregunto quién es María Antonia. Responde: “Para mí lo más importante es Amelia. Siempre he tratado de que prevalezca su nombre y no el de María Antonia”.

Desde pequeña sintió atracción por el cementerio y  pedía a su tía que la llevara. Más tarde, encontró paz en este sitio: “Vivo en esta casa, próxima a la Necrópolis, desde 1959. En aquel entonces cursaba la carrera de Bibliotecología y aquí había poco espacio. Incluso, dormía en el sofá que está en la sala. Por eso iba a estudiar al cementerio, en la capilla de la tumba de Yanet Raider, la cual frecuenté por mucho tiempo. Con el paso de los años me fui enamorando de aquel lugar. La ciudad de arriba no me gusta mucho, a mí me gusta la ciudad de abajo. Yo soy de la ciudad de abajo, de la ciudad del silencio”.

Confesiones

“En un momento de mi vida sentí que nadie me quería. Nadie me buscaba. Estaba sumida a una gran depresión, pero tenía la esperanza de someterme a un tratamiento médico. Estuve tres meses ingresada en un hospital psiquiátrico y me fugué porque no quería estar allí. Soy bastante rebelde. Ansiaba ser la María Antonia activa de antes.

“Sin embargo, nunca me di por vencida. Al salir del hospital comencé a caminar por la Necrópolis, me hice amiga de los trabajadores del lugar, conversaba, escuchaba anécdotas y me acercaba con miedo  a lo que más adoro ahora. No le temía a la imagen de Amelia que hoy  está en este cuarto, pero sí a lo que hacían en su tumba: los rituales, la brujería y a la delincuencia, sobre todo a eso.

“Llegó el momento en que veía a la gente rogarle a la imagen y eso me atrajo a ella. Entonces fui allí; pero, ¿cómo le pedía? Yo no pertenecía a ninguna religión. Sin embargo, me acerqué desde la calle que pasa frente a su sepulcro y le dije: «Si la vida me cambiara, si por lo menos lograra sentirme distinta, le prometo que investigo su vida, le cambio este lugar y no permitiré que nadie más comercialice con su imagen». Ahora me pregunto: «¿Quién era yo?».

“Pero, ¡era tanta la obsesión que tenía con aquel lugar que la gente me tildaba de loca! Tenía muchos enemigos. Me escupieron, me tiraron piedras, nadie me apoyó. Solo Dios o Amelia. ¡No sé quién me dio fuerzas para cambiar mi vida, investigar la historia de Amelia y transformar aquel sitio!

“Pasó el  tiempo. Iba y observaba a los creyentes. Eso me motivó para cumplir mi promesa, la cual se convirtió en una misión. En ese entonces ya no me sentía deprimida, estaba diferente”.

-Antes de que su vida cambiara,

¿creía María Antonia en Dios?

Recuerdo que desde pequeña en mi casa siempre hubo una imagen de la Virgen de la Caridad del Cobre y otra del Sagrado Corazón de Jesús. En aquella época eran discriminados los creyentes y yo era investigadora de la Comisión Nacional de Historia. Mucha gente me visitaba y guardé ambas imágenes en este cuarto. Pero sí, creía en Dios sin ser fanática. Yo creo en la fe de cada persona, porque… ¿Quién ha visto a Dios? ¿Quién lo ha sentido? Él está en todas partes: aquí entre nosotros, dentro de ti.

-¿Y en los milagros?   

Sí. Aunque al principio pensé que eran casualidades. Ahora recuerdo a Reinier, un niño cienfueguero de tres años, enfermo de leucemia. Yo estaba en el cementerio, sentada frente a Amelia, cuando su mamá vino llorando, arrastrándose, suplicando…Me conmovió mucho.  La abracé y le dije: «Mamá, no pierda la fe, no pierda la esperanza y hable con Amelia».

Pasó el tiempo, no recuerdo cuánto. Un día vi venir a una mujer que me parecía conocida. Venía con una plaquita para Amelia y un ramo de flores. Llegó llorando y gritando a toda voz: “¡Gracias! ¡Gracias Milagrosa! ¡Se salvó mi hijo!”. Aquello me emocionó. Después me abrazó  y  dijo: “Soy la mamá de Reinier”.

Entonces, creo en Dios, creo en los milagros, pero siempre acompañados de la medicina.

-Su promesa se convirtió en una

misión. ¿Por qué es María

Antonia una misionera?

No me considero misionera. La gente del pueblo que acudía a Amelia comenzó a llamarme así. Incluso Eusebio Leal, Historiador de Ciudad de La Habana, me reconoce como tal. Inicialmente yo llevaba a la iglesia del cementerio los obsequios que las personas le ofrecían y allí eran entregados a los más necesitados. También atendía su tumba e investigaba sobre su vida.

Razones de fe

“La fe es la razón para vivir. Con ella viene la esperanza, pero hay que creer en uno mismo. Si tiene de verdad una fe limpia y pura, debe confiar solamente en aquellos que llevan la palabra de Dios sin pedir a cambio nada más que un beso de amor.

“Yo tengo fe en Amelia, La Milagrosa. Pienso que  fue escogida por Dios como su intercesora desde que estaba en el vientre de su madre. Ella tenía el don divino de hacer caridad. Cuando era una niña se robaba el pan de la cocina de su casa para dárselo, a través de la reja del jardín, a los pobres que pasaban por allí. Además, ¡cuántos milagros realizados!”

-Según su criterio, ¿deben

creer las personas en Dios?

¡Hay tantos dioses y hay uno solo! Todas las personas para mí, deben tener fe.

-Un amor de leyenda, así se titula

el folleto sobre la vida de Amelia

escrito por usted. ¿Qué es el

amor para María Antonia?

El amor es Dios, es fe. Hay que ponerle una gotica de él a todo lo que se hace.

-“Las madres son amor, no razón;

son sensibilidad exquisita y dolor

inconsolable”, y cito a José

Martí. Usted, ¿qué piensa?  

Mi madre ha sido todo para mí: madre y  padre. Desde pequeña me sobreprotegió mucho a causa de los problemas de salud que tuve. Siempre ha estado conmigo.

Expresó José Martí: “Un hijo es el mejor premio que un hombre puede recibir sobre la tierra”. María Antonia nunca fue recompensada; sin embargo, piensa que “un hijo es lo más sagrado, lo más divino que pueden tener un hombre y una mujer, principalmente una mujer. ¡Solo una madre sabe lo que eso representa!”

-Usted concede mucha

importancia a tres días del año…

El 29 de enero es el natalicio de Amelia. Ese día voy al cementerio para hacerle una actividad cultural y ofrecer un conversatorio sobre su vida.     

También visito la Necrópolis el 3 de mayo, día de la desaparición física de Amelia, momento en que Dios la tomó en sus brazos y elevó su espíritu al cielo para hacerla milagrosa. Su fallecimiento coincidió con el día de la Santa Cruz, por eso en la escultura ella está abrazada a la cruz.

El Día de las Madres asisto nuevamente al cementerio, pues Amelia con su niño en brazos simboliza la maternidad. En compañía de otras creyentes ponemos flores en su tumba y también al panteón de los Marqueses de Balboa, donde le correspondía ser enterrada por el rango familiar que tenía. Allí descansan los restos de su madre, Magdalena.

-La canonización es la acción de

declarar santa a una persona venerable

o de especial virtud, ¿por qué no

ha sido canonizada La Milagrosa?

El día que deje de ser santa popular y pase a una institución religiosa, se perderá la tradición. A Amelia la ha canonizado un pueblo y todos los que acuden a ella.

Ficha técnica:

Objetivo central: Develar la relación de amor y fe entre María Antonia Ruiz Guzmán y La Milagrosa del Cementerio Cristóbal Colón.

Objetivos colaterales: Demostrar cómo la fe de las personas puede hacer cambiar sus vidas.  Identificar al lector con la vida de María Antonia. Motivar la reflexión del lector entorno al respeto de las creencias religiosas.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por su contenido: de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: directa.

Tipo de título: llamativo.
Tipo de entrada: narrativa.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipo de las preguntas: 1. Cerrada. 2. Cerrada. 3. Abierta. 4. Cerrada. 5.   Abierta. 6. Abierta. 7. Abierta. 8. Abierta.
Tipo de conclusión: comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Documentales:
Ruiz Guzmán, María Antonia. Un amor de leyenda. Oficina del historiador, La Habana, Cuba. 2007.

No documentales:
Teresa Labarca, historiadora de la Necrópolis Cristóbal Colón.

 

YANDRO QUINTANA: PEQUEÑO GIGANTE

YANDRO QUINTANA: PEQUEÑO GIGANTE

La lesión en un hombro no impide que a los 28 años de edad, un deportista consagrado a su carrera, siga adelante.

Texto y foto:
YURAICI PÉREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quienes lo conocen aseguran que por muchas veces que nazca, siempre será deportista. Sube las escaleras de la casa perteneciente a sus tíos y ubicada en la calle Neptuno. Es muy bajito y camina dando pasos gigantes. No parecen molestarle el ruido de los autos pasando ni el pregonar de los vendedores.

Ahora, como si estuviera en el colchón de pelea en lucha libre, Yandro Quintana dice: “Bueno, ¿qué hay que hacer?”. Así se presenta este hombre de pueblo que no se mide por el peso de las medallas en su pecho, sino por la grandeza del corazón.

“No soy de Camagüey, nací en Ciego de Ávila, en Chambas, allí me criaron mis abuelos hasta los cuatro años, cuando fui a vivir con mi mamá, en Florida.

“Mi vocación por la lucha comenzó a los siete años por un vecino de mi tía. En ese tiempo yo vivía con ella, pues mi mamá estaba enferma y se encontraba aquí en La Habana; todos los días él  me enseñaba las técnicas que  aprendía en el deporte y empecé a interesarme por este mundo. Mis primeros entrenamientos fueron en el barrio, hasta que decidí ir por iniciativa propia al gimnasio.

“Ese día recuerdo que me fugué, ¡muchacha, el error de mi vida fue ese! Eran las seis de la tarde, anochecía y yo no regresaba. Todos se preocuparon mucho, me buscaron por todas partes y hasta llamaron a la policía.

“Mis comienzos dentro de la lucha libre fueron oficialmente en septiembre de 1988 con el entrenador Heriberto Platt. Por mis resultados en los Juegos Escolares, en los que obtuve oro tres veces consecutivas, ingresé a la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE), en Camagüey. Allí permanecí cuatro años y mi preparación estuvo a cargo de Jorge Luis Tejera, de él aprendí mucho más que deporte.

“De la EIDE pasé a la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA) Giraldo Córdova Cardín, aquí en la capital, e integré el Equipo Nacional Juvenil. Al año siguiente,1996, fui participante de algunos torneos internacionales como la Copa de Venezuela en la que obtuve oro y en el Campeonato Mundial en mi categoría donde, junto al ruso Alexandre Careli, fui el competidor más joven en ganar este tipo de eventos.

“En 1997 pasé a formar parte del Equipo Nacional de Mayores, pero seguía participando en las competencias juveniles”.

En las Olimpiadas de Atenas en el 2004, Yandro dio a la lucha libre cubana la medalla que no obtenía desde Barcelona´92. Además, fue seleccionado el luchador más técnico del encuentro olímpico, pues de sus cinco presentaciones solo le pudieron marcar un punto en contra.

“Nunca olvidaré esos últimos segundos de la pelea por el oro. Siempre estuve muy seguro y sabía que solo era cuestión de esperar el momento oportuno para atacar”.

El 2007 fue un año difícil. Tuvo problemas con su división -60 kilogramos- en el Mundial de Lucha Libre en Bakú, Azerbaiyán. Se tomó la determinación de que debía participar por su potencial y gran experiencia, pero las dificultades con el peso corporal fueron una gran barrera. En estos momentos pensó aumentar de condición para competir en una categoría superior.

“Como decimos en buen cubano: los años no pasan por gusto. Desde 1997 estoy en los 60. El tiempo es un enemigo fatal y al pasar los años el cuerpo pesa más. Llega un momento en que se hace difícil mantener una división fija. El propio organismo te obliga a subir la parada”.

-¿Por qué no pudo retener

el título olímpico en Beijing?

A los Juegos Olímpicos en Beijing también fui con mucha seguridad, pero una lesión que tengo hace algún tiempo en mi hombro izquierdo me ocasionó serias dificultades para competir.

Yandro no solo es campeón juvenil y olímpico, su trayectoria incluye otros importantísimos resultados: fue subcampeón mundial de mayores en los años 2003 y 2005. Campeón Panamericano en Santo Domingo y Río de Janeiro. Ganó las copas mundiales del 2005 y el 2006. Se llevó el oro en los Juegos Centroamericanos de Cartagena de Indias y también ganó el Campeonato Panamericano del Deporte desde 1997 hasta el 2006.

“En cierta medida me siento satisfecho con lo que he alcanzado. Es el resultado de un gran esfuerzo, tanto mío como de las personas que contribuyeron a mi formación, pero pienso que pude haber dado más. Siempre me propongo metas difíciles para obtener grandes logros”.

Una de sus cualidades es el ser consagrado a la carrera, muy estricto con los horarios de entrenamiento y aún después de tantos años en un deporte que demanda mucho sacrificio, asiste cada día al Cerro Pelado para perfeccionar sus técnicas en el gimnasio.

“Mis entrenamientos son fuertes, llevan mucho rigor y hay que ser puntual, no es una simple actividad física. Hay que esforzarse al máximo y cada día ascender con respecto a la jornada  anterior. Esa es la máxima satisfacción que se puede tener”.

También este atleta se caracteriza por la disciplina y el respeto hacia los profesores. Siempre ha agradecido el apoyo de cada uno a lo largo de su carrera: “La comunicación con los entrenadores es muy importante. No puedes ser un gran deportista si no tienes esa relación de fraternidad, de hermandad, y de confianza con tu preparador físico. Ellos muchas veces juegan el rol de padre, de hermano y sufren lo mismo que uno ante los fracasos. Es esencial saber escuchar y aceptar sus críticas”.

-¿Tiene algún paradigma que

lo inspire deportivamente?

En la lucha libre, Filiberto Ascuy es mi ídolo, lo considero un vivo ejemplo de deportista integral, además, viene de Camagüey, igual que yo.

Su vida está marcada por una persona que no puede dejar de mencionar si de su carrera se trata. Él admira mucho a un hombre que le enseñó mucho más que deporte.

“Manuel Rubio Ramírez nunca fue mi entrenador; sin embargo, influyó más en mí que cualquier otra persona. A Manolo lo quiero como a un padre. Recuerdo que antes de los Juegos Olímpicos de Atenas hubo un período en mi vida deportiva que yo quería dejar la lucha libre, no me llevaban a competencias importantes y eso me desmotivó. Él había seguido mis resultados desde la base y fue un gran apoyo. Me dio fuerzas para continuar”.

Desde que Yandro ingresó a la ESPA nacional Giraldo Córdova Cardín en julio de 1995, ha estado lejos de su madre. De vez en cuando “Pipito”, como cariñosamente ella le llama, se llega por su casa  en Camagüey y pasan largas horas de conversación sobre los últimos acontecimientos del barrio.

“Sin mi mamá nada de lo que soy se hubiera cumplido. Ella se preocupa mucho por mis problemas y a pesar de la distancia nos mantenemos unidos con el corazón. Tenerla lejos es el mayor sacrificio que me ha tocado vivir. No hay medalla ni oro olímpico  comparado con Gisela Ribalta, ¡esa sí que sabe luchar!”.

El deporte no es la única pasión de este atleta, los buenos momentos con las personas queridas desempeñan un papel muy importante en su vida: “Disfruto mucho ir a las discotecas con mis amigos. Allí me siento uno más, no hay distinción ni rivalidad. La vida es más fácil cuando estás fuera de la presión de ganar o perder y tan solo quieres divertirte”.

Los valores humanos y el estudio son imprescindibles para él: “Considero que un atleta, más allá de estar en buenas condiciones físicas y dominar la técnica deportiva, debe poseer valores como el compañerismo, la educación, la valentía, y sobre todo, la sinceridad.

“También es muy importante llevar nuestra formación académica a la par del ejercicio. Además de ser buenos deportivamente, los estudios nos hacen atletas preparados para defendernos dentro y fuera del escenario de competencia”.

-¿Qué opina de los deportistas

que desertan de Cuba para 

desarrollarse en el extranjero?

Ese tipo de gente no posee principios. Se van también porque viven y mueren engañados; creen que todo en el exterior es perfecto y cuando entran a ese mundo muchos se arrepienten. Esta Revolución siempre nos ha dado todo y premia nuestros esfuerzos de acuerdo con sus posibilidades.

-¿Tiene algún plan?

Ahora me recupero de la lesión en el hombro. Lo otro es seguir echando pa´lante.

Este 30 de noviembre (2008) Yandro Miguel Quintana Ribalta cumplió 28 años. Quiso ir a Camagüey a celebrar su cumpleaños porque siente que le debe mucho a la tierra que lo vio crecer. La vida nunca se detiene para él y aún espera mucho más de ella. ¿Quién iba a decir que un muchacho tan pequeño iba conquistar sueños tan grandes? Pipito es un libro abierto de hazañas.

Desde una medalla olímpica colgada en el cuello hasta un dominó con sus amigos de siempre, sigue siendo el mismo que supo venir de abajo contra todo, demostrando que tenía mucho por dar. Por eso, cuando se habla de Pipito hay que decir mucho más que deporte.

Su vida parece un reto, como si respirar fuera una eterna pelea. No admite que se hable de miedo en su presencia, porque la seguridad lo ha llevado a grandes logros. Para el niño de barrio convertido en el gran atleta de hoy no hay premio que se compare con la admiración de su país, lo deja bien claro cuando dice: “Yo quiero que el pueblo de Cuba recuerde que fui un buen luchador.”

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Destacar la trayectoria deportiva de Yandro Quintana.

Objetivos colaterales: Conocer sobre sus primeros pasos en el deporte; los principales resultados en la lucha libre. Hablar sobre la relación con entrenadores y personas importantes en su vida. Gustos y preferencias. Saber su opinión sobre determinados temas polémicos.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo, cara a cara.

Tipo de título: Con el nombre del entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipos de preguntas: 1-Directa y cerrada. 2-Directa y cerrada. 3-Directa (de opinión) y cerrada. 4-Directa y cerrada.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario (del entrevistado).

Fuentes consultadas:
Gisela Ribalta, madre de Yandro Quintana. (Primaria, directa, no documental.)
Filiberto Delgado, Director del Equipo Nacional de Lucha Libre. (Primaria, directa, no documental.)
Artículo: Yandro no creyó en fantasmas, Lemay Padrón Oliveros. Suplemento especial del semanario Trabajadores (Atenas 2004), 30 de agosto del 2004, página 2. (Secundaria, complementaria, documental.)  

 

YO CUMPLÍ 30 EN CANGAMBA

YO CUMPLÍ 30 EN CANGAMBA

La historia más real es aquella en la que los protagonistas tienen la oportunidad de contar los hechos, uno de esos hombres narra sus impresiones sobre la guerra en Angola.

JULIO BATISTA RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo he visto siempre igual: con su incansable sonrisa desafía los malos momentos y  devuelve todos los saludos que las personas en el batey le hacen al pasar por las empolvadas calles del Consejo Popular Gregorio Arlee Mañalich, del municipio habanero de Melena del Sur. Desde hace 25 años trabaja en el taller automotriz José Antonio Echeverría.

Puede parecer mentira, mas resulta cierto hasta la última coma. Vivo en su mismo barrio por casi dos décadas. ¡Tanto tiempo en el mismo vecindario y solo tres meses atrás me enteré que Emilio Balado Quiñones fue combatiente en Angola!

La revelación vino de manera casual, con la inesperada petición de un libro: “Emilio, pero el libro es de la guerra en Angola…”, y para mi asombro, respondió: “Yo lo sé, cumplí mis 30 años en Cangamba”.

Rumbo a Angola

“Llegué en marzo de 1983, era teniente de la reserva cuando comenzó el conflicto. Nos integramos de inmediato a una unidad de Olivo, en las cercanías de Luanda, para recibir la preparación de la lucha contra bandas. Ya en julio, me enviaron para mi unidad en Luena, provincia de Moxico. La tropa estaba de operaciones en el terreno y mientras esperábamos que regresara, comenzó el cerco sobre la posición que ocupaba en Cangamba la 32 Brigada de Infantería Ligera.

“A las fuerzas que estábamos en la región militar se nos encargó la misión de apoyar al grupo que se encontraba en el cerco. El día 2 de agosto intentamos llegar con los helicópteros, pero no lo logramos, pudimos aterrizar el  día siguiente con muchísimo trabajo, pues la artillería nos golpeaba duro. Los ánimos de la tropa estaban tensos en ese momento, nos pasábamos el día entero en los refugios para protegernos del bombardeo, nuestra posición era eminentemente defensiva, evitando que su infantería llegara a nuestros puestos.

“Mi cumpleaños es el 8 de agosto, ese día nos tiraron con todo, la artillería no dio un minuto de descanso, ese fue mi regalo, no lo olvido, cumplía 30 años.

“Fueron momentos muy duros para todos los que estuvimos allí, no era fácil ver cómo caían tus compañeros al lado, y pensar en cuándo podía tocarte. No es falta de valor, pero el instinto de conservación resulta algo natural.”

-¿A su regreso de la misión no

quiso quedarse dentro

del cuerpo militar del país?

Regresé de Angola con grados de Capitán. Cuando vine de vacaciones, el Estado Mayor me llamó para si quería incorporarme de manera activa a las FAR, incluso, si aceptaba, considerarían la misión como cumplida, pero, en realidad, no era mi interés ser militar.

Emilio Balado volvió a África, donde estuvo hasta el año 1985 cuando regresó definitivamente a Cuba. De ese continente solo trajo, al igual que sus compañeros, las vivencias y recuerdos que comparte con todos, y como único tesoro, los restos de quienes cayeron anónimamente defendiendo el derecho del pueblo angolano a ser libre.

Momentos difíciles no faltaron, recuerda como si fuese ayer cuando trataron de atravesar una zona y quedaron atrapados en un terreno pantanoso con toda la técnica en la caravana: “Días en los que avanzábamos no más de 100  metros. En esa situación estuvimos casi un mes, por suerte, no hubo ataques enemigos, allí la defensa hubiera sido, si no imposible, extremadamente compleja.

-¿De su estancia en ese país

qué le resultó más impactante?

El nivel de incultura y las costumbres diversas fueron chocantes para todos los combatientes. Por ejemplo, en el campo trabajan las mujeres, y  no preguntes por qué; te responden que están allí para eso, y lo ven de la manera más natural. A la hora de comer, primero se alimenta el esposo, después ellas y luego los niños, que casi nunca son pocos. Imagínate la diferencia con nuestras costumbres, aquí los primeros en la casa son los muchachos.

Pero con las vicisitudes de la guerra casi nada es comparable, la inseguridad con la cual se vive, la incertidumbre de si es o no el último día, es algo inolvidable para Emilio: “Ver caer un compañero a tu lado, sin poder hacer nada por salvarlo te llena de rabia y de frustración, pero saber que pudiste haber sido tú ese que murió, te hace pensar en la familia.

“No tengo razón para negarlo: el miedo es algo que sentimos, todos tememos a la muerte, pero no puedes dejar que venza, porque puede costarte la vida. La familia la tienes más presente que nunca, a cada hora estás pensando qué le pasará a tu gente si mueres, quizás sea la razón más importante para mantenerse vivo.

“Los momentos especiales eran cuando recibíamos cartas de Cuba. Ese día podía ser el mejor o el peor, el hecho de leer unas pocas líneas de la familia, contando cualquier cosa, dan un ánimo que nadie puede imaginar; pero, si no llegaba ninguna carta, se te caía el mundo encima, la cabeza se llenaba de malos pensamientos. Ver llorar como si fuera un muchacho chiquito a un hombre que enfrenta la muerte todos los días, pone la carne de gallina. No se encuentran las palabras precisas para consolarlo, en aquel momento esas cartas eran el único vínculo que nos mantenía unidos a la patria.”

-¿Cree que se ha reconocido lo

suficiente a todos aquellos

que pelearon en Angola?

Nunca fuimos allí en busca de gloria, ese no era nuestro objetivo, quizás, en mi modesta opinión, se debería prestar mayor atención a quienes participaron en la tarea de la liberación angolana. En mi caso, he vivido toda la vida aquí y mucha gente se enteró que fui a Angola hace unos días. Que los jóvenes conozcan estas cosas es una deuda que en algún momento se deberá saldar.

Y es así, pocos son los de esta generación del Internet y la música house que tienen conocimientos sobre la guerra en Angola. La historia contada por sus actores resulta más creíble y cercana para todos; los libros son muy importantes, pero nada sustituye al encuentro con la realidad de hombres de carne y hueso, como usted o como yo. Ellos no coinciden en su gran mayoría con la descripción del héroe homérico, pero los superan en coraje y decisión, pues a golpe de sacrificio y sangre escribieron una página gloriosa en la historia de nuestro país, la cual, esperamos, sea rescatada pronto, para que héroes como Emilio Balado Quiñones, no permanezcan en el anonimato.      

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central Demostrar que las personas sencillas que pelearon en Angola, tienen un lugar meritorio en el corazón del pueblo, la necesidad de rescatar del olvido a muchos de ellos.

Objetivos colaterales: Hacer ver la manera en que influye la guerra en la vida de quienes participan de manera directa en ella, y en sus familiares.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Frase del entrevistado
Tipo de entrada: De presentación
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1- cerrada, 2-abierta, 3-de opinión.          
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Entrevistado, hijo, esposa, vecinos de la zona: directas y no documentales.

EL ARTE NO ES UNA MERCANCÍA

EL ARTE NO ES UNA MERCANCÍA

La comercialización conlleva a un estado repetitivo en las obras.

Texto y foto:
MIRTHA GUERRA MORÉ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Mejor dedícate a vender viandas”, recuerda el artista de la plástica  Pastor Fumero las palabras de uno de sus  profesores en el Taller Libre de Artes Plástica de Diez de Octubre: “Después de aquello, pensé renunciar al mundo artístico. Pero nunca lo hice.”

Hoy, después de 40 años, Pastor es el coordinador de la Unión Nacional de Escritores y Artistas (UNEAC) en el municipio Arroyo Naranjo, a quien sus responsabilidades no le roban el tiempo entre cuadros y piezas de cerámicas. “Víctor Manuel me dijo en una ocasión que un artista no podía darse el lujo de trabajar menos de 26 horas. Yo lo he seguido, trabajo 36”, dice.

Desde la pequeña galería “La caja de Pastor”, recién inaugurada en su casa, converso con él. “Aquí no hay obras mías. Todas son de alumnos.”, comenta mientras detiene la mirada en una de las cabezas de barro estática sobre un estante.

En la actualidad, Pastor ostenta la Medalla Raúl Gómez García y el Premio Manos, ambos por la obra de toda una vida.

-¿Siempre estuvo en sus planes

ser el artista que es hoy?

Desde pequeño hacía mis garabatos. ¡Pero di tantas vueltas! Primero trabajé como mecánico en un taller, donde aprendí   técnicas que en la actualidad me ayudan a confeccionar los instrumentos en la cerámica. Después fui paracaidista. Todavía guardo el traje con el polvo de la última caída. Por aquellos días no le tenía miedo a las alturas, sonríe llevándose un cigarro a la boca.

-¿Cuándo llega al mundo del arte?

Cuado niño la televisión era mi mayor entretenimiento. Me encantaban los programas con títeres. Pero nunca imaginé tener uno de esos muñecos en la mano. Mi comienzo fue con las marionetas. Entonces recorría todo Camagüey con los hermanos Bermejo. Dábamos funciones casi todos los días para todo tipo de público. Teníamos buena aceptación.

-Entonces, ¿cómo ocurren sus tres

años de estudio en Taller Libre de

Artes Plásticas de 10 de Octubre?

Bueno. Esa es una historia que inicié a los 14 años. En esa escuela tuve mi primer encuentro con la cerámica. Porque el dibujo ya lo conocía de manera empírica. De esa etapa de estudiante recuerdo con cariño al profesor Cobas. Era muy exigente como escultor y maestro. Me enseñó a ser disciplinado.

-¿Alguna anécdota en especial?

Cierto día, mientras estaba en el aula, un profesor se acercó a pedirme el dibujo y sin observarlo apenas, dijo tajante: “Mejor dedícate a vender viandas.” Después de aquellas palabras quise retirarme del mundo artístico, pero gracias al profesor Cobas, no lo hice. Entonces presenté el mismo dibujo a un certamen y resulté ganador. Grande fue mi sorpresa al recibir el premio de manos del profesor criticón.

Dentro de su trabajo como ceramista utiliza la técnica japonesa del rakú, consistente en el trabajo del barro al rojo vivo: “Es una especie de ritual y diálogo con la arcilla, el momento de encontrarme con los amigos. No puedo concebir una de esas piezas en la soledad. Constituye un espectáculo del cual hasta mis vecinos disfrutan. Es una técnica de gran sencillez, pero cada obra es única. Solo se me ha roto una en las manos.”

-¿No se sufren riesgos?

No lo creo. Es cierto que saco las piezas ardiendo del horno, pero no hay problemas cuando se usan los guantes y la careta.

También ha realizado nueve murales para el Parque Baconao en Santiago de Cuba. Además, colaboró en la ambientación de los hoteles El viejo y el mar, en La Habana, El Coburní, en Sancti Spíritus, y San Diego de los Baños, en Pinar del Río.

La necesidad de experimentar llevó a Pastor a incursionar en el mundo de la pintura, donde ha elegido el estilo naif: “Esta forma sirvió para expresarme. Las imágenes de las religiones afrocubanas, la sinceridad y la humildad del campesino, las puedo llevar a los lienzos.”

Una de sus preocupaciones radica en cómo la comercialización ha llevado a un estado repetitivo a los pintores Taif: “He visto muchas obras realizadas sobre la idiosincrasia nuestra y se me tornan un cliché para vender al turista. Esto nos abarata sin medida. Por eso he excluido de mi pintura ciertos elementos como los diablitos, muy utilizados para comerciar. También dentro de la religión afrocubana existen muchos dioses sin formas, imágenes. He tratado de darles forma.

“Vivo del arte, pero no trabajo para hacer dinero. La mayor riqueza que puedo tener está en el placer de crear algo nuevo. Todo artista dedicado a la venta despiadada, cuando se pone ante un cuadro o una roca de barro, solo piensa en las ganancias y no en la creación. Para mí el arte no es una mercancía.”

Ante la carencia de instrumentos es uno de los primeros en buscar soluciones: “Los artista sufrimos un gran déficit de materiales. En mi caso, las alternativas las encuentro en el medio que me rodea. Para la cerámica utilizo las ampolletas de inyección, el vidrio de los tubos fluorescentes y las pantallas de los televisores Caribe. Me dan un excelente esmalte. También empleo el plomo de las baterías desechables, aunque es un poco dañino. Lo bueno de estos materiales es su bajo punto de fusión. Hace poco comencé a pintar sobre pedazos de madera y metal.”

Su obra forma parte de colecciones privadas en Bolivia, Brasil, Canadá, Colombia, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Ghana, Martinica, México, Nicaragua, Perú y Portugal, entre otros países.

La cubanía no solo está presente en sus cuadros: “Portugal fue el primer país que visité. Me impactaron sus adelantos tecnológicos, pero allí no encontré la inspiración para pintar. No sé, me faltaban las palmas reales, la Sierra Maestra, la Catedral de La Habana, la lanchita de Regla y, sobre todo, los vecinos. Aunque respire, fuera de mi país estaría muerto”

Sin vacilar un segundo habla del significado del arte: “Es la manera de expresar los sentimientos, de educar y embellecer la existencia de las personas. Es el vehículo para indicar el camino correcto. La formación de pueblos enteros se debe al papel de la cultura. En el caso de Cuba, es una de las armas de más calibre con que contamos para defendernos. El arte puede rehacer y destruir un país a la vez. Admiro mucho la labor de Kcho en las provincias dañadas por los huracanes.”

La Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) en reiteradas ocasiones ha reconocido su trabajo comunitario: “La Caja de Pastor es un proyecto para llevar las artes plásticas al barrio. Realizamos varias actividades, como los sábados de rakú, para aquellas personas que no pueden asistir a un museo. La UNEAC y la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), nos apoyan en la idea.

-¿En qué punto de su obra artística

se encuentra hoy Fumero?

Solo puedo decir que poseo cierto reconocimiento en Cuba y en el extranjero, aunque no me preocupa la posición de mi obra. Unos dicen que mi pintura es superior al dibujo, otros lo contrario. Incluso, algunos prefieren mi trabajo como ceramista.

-¿A dónde puede acudir el

público para apreciar su arte?

Principalmente en la galería Her Car, en el municipio Arroyo Naranjo. Ninguna de mis obras salen al exterior sin haber pasado por ahí. Existen artistas que solo piensan en exponer en La Acacia, en el Cohíba y se olvidan del Cerro, Marianao, La Lisa, donde también existen lugares para exhibir sus trabajos. Estos son los lugares para un creador de esta isla. Los cubanos tienen derecho a disfrutar del arte.

Pastor Fumero trae al presente anécdotas de su amistad con varias personalidades de la cultura cubana: “Víctor Manuel era un personaje pintoresco. Lo visité en varias ocasiones a su casa, ubicada en los altos del restaurante El Patio. Solía hablarme de su estilo artístico”.

A Amelia Peláez la conoció en los últimos años de su vida: “La llevo conmigo como una viejita enérgica. Tenía grandes deseos de crear. Personificaba a la dulzura. Me enseñó que un artista debe dedicarse por entero a su obra.”

Pastor Fumero recuerda a René Portocarrero, quien en reiteradas ocasiones lo invitó a su estudio: “Era un hombre afable, de corazón sencillo. Su estilo era único. Fue un maestro incomparable, solo tienes que ver uno de sus cuadros para quedar atrapado por la tonalidad de colores.

“También conocí a Agustín Cárdenas, quien a pesar de vivir varios años en Francia, nunca perdió la cubanía. Nuestro primer encuentro fue en el taller del escultor Cobas. Llevaba un paquete en la mano y un pomo en el bolsillo. El paquete resultó ser un plato de harina y el pomo contenía leche. Entonces, los ligó delante del asombro de todos y dijo: “Extrañaba comer esto”. Poseía una vitalidad gigantesca.

“Con Bola de Nieve sostuve una estrecha amistad. A pesar de no pertenecer a la plástica, aportó mucho a mi vida. Con él me sucedió algo muy curioso. Un día le pregunté por qué razón lloraba al tocar el piano, si era que se ponía nervioso o el presionar con tanta fuerza las teclas le hacía brotar las lágrimas. Rápido como un lince se viró y me dijo: “Si una pieza no me hace llorar, no llega al público.”

-El mejor premio…

La sonrisa y la tasa de café que me brinda la vecina todas las mañanas.

-¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como uno más, sencillo; como uno de mis vecinos.

Ficha Técnica:

Objetivo Central:  Dar a conocer al lector  los valores presentes en Pastor Fumero como artista.

Objetivos Colaterales: Lograr un acercamiento a la obra de  este artista. Buscar anécdotas y vivencias. Obtener su opinión sobre temas polémicos.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa, cara a cara con el entrevistado.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Mixta
Tipo de preguntas: 1-Directa y abierta. 2-Directa y abierta. 3-Directa y abierta. 4-Directa y cerrada. 5-Directa y abierta. 6-Directa y abierta. 7-Directa y abierta.

Fuentes consultadas:
Personal del Departamento de Pintura de la Unión Nacional de Escritores y Artista de Cuba.
Director de la galería de arte de Arroyo Naranjo.
Currículo del artista. 

“ROGITO SIGNIFICABA TODO PARA NOSOTROS”

“ROGITO SIGNIFICABA TODO PARA NOSOTROS”

Conversación con Orlando Perea Suárez, hermano de uno de los mártires de Goicuria y O’Farril, en 1958.

Texto y foto:
ARIANNA CEBALLOS GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Entrevistado: Orlando Perea Suárez, hermano de Rogelio Perea Suárez, uno de los mártires caídos junto a Pedro Gutiérrez y Ángel Ameijeiras, en Goicuria y O’Farril, La Víbora.

Año 1958. Corría el mes de noviembre, iniciado con grandes tensiones. Faltaba poco para el triunfo de la Revolución, y poner fin a la explotación a la que el pueblo cubano había sido sometido durante tanto tiempo.

Para hacerlo posible, tuvieron que morir muchas personas, y el día 8 la sangre volvió a fluir, pues en la madrugada, las fuerzas de la tiranía batistiana irrumpieron salvajemente en una casa situada de La Víbora, en la que se refugiaban cuatro jóvenes miembros del Movimiento 26 de Julio.

Tres de ellos fueron asesinados: Ángel Ameijeiras (Machaco), Pedro Gutiérrez y Rogelio Perea. 50 años después, Orlando Perea Suárez, hermano mayor de éste último, siente más que nunca la presencia de Rogito (como le llamaban cariñosamente) y recuerda acerca de las experiencias vividas a su lado.

-¿Cómo transcurrió la niñez de su

hermano en Melena del Sur,

su pueblo natal?

Rogito nació el 13 de agosto de 1937, era dos años menor que yo y dos mayor que Marta, nuestra hermana. Procedíamos de una familia humilde; papi trabajaba en el central Merceditas, y mami era ama de casa, fuimos víctimas de la miseria, las desigualdades sociales y el desempleo que imperaba en aquella época.

Mi hermano, de pequeño, siempre se mostró muy vivo, muy despierto. En los estudios se destacó por su rápido poder de captación y retentiva, participó en muchos concursos y obtuvo el primer lugar varias veces en el de Ortografía. Recuerdo que los viernes se escogía un alumno integral, con buenos resultados durante el transcurso de la semana; luego, al final del año, el estudiante que más destacado era distinguido con el Beso de la Patria, a Rogito le fue otorgado en  diversas ocasiones.

Le gustaba jugar a la pelota, aunque no era de los mejores, se integró al equipo municipal donde ocupó la segunda base. Asimismo, comenzó a interesarse por la música a raíz de una convocatoria que se hizo para formar la Banda de Melena, todo nuestro grupo se presentó a las pruebas, él fue uno de los pocos que aprobó. Tocaba muy bien el saxofón.

A pesar de que su formación cultural fue incompleta, debido a que no tuvo la posibilidad de pasar la escuela superior, estudiaba de forma autodidacta, leía durante horas, tenía un escaparate lleno de libros. A causa de la necesidad de ayudar a la economía de nuestro hogar, comenzó a trabajar en una tienda llamada Casa Nené.

Se reunía  por las tardes con sus amigos en el Liceo (ahora Casa de la Cultura), donde compartía con ellos, hablaban de deporte, de política. Por las cualidades que poseía aglutinaba muchas personas a su alrededor.

-¿Cuáles fueron las primeras

manifestaciones revolucionaras

en las que participó?

Al conmemorarse el primer aniversario de la muerte de Eduardo Chibás, la ortodoxia convocó a un acto en la Escalinata de la Universidad de La Habana; al llegar allá, nos encontramos con que todo se había suspendido, entonces Rogito dijo que fuéramos para el cementerio de Colón, que seguro allí habría algo.

Por aquel entonces no conocíamos La Habana y no sabíamos dónde quedaba el cementerio, por lo que caminamos por el costado de la Universidad y nos sentamos frente al edificio dónde hoy está la Facultad de Filología. En eso pasó un entierro y Rogito dijo: “¡Vamos por ahí, porque esos van para el cementerio!”. Le hicimos caso y llegamos. 

El cementerio estaba tomado, pero al frente de la tumba de Chibás había un pequeño grupo. Rogito, que contaba solo con 15 años, se subió a una tumba y dijo algunas palabras. Al rato disolvieron la manifestación y salimos ayudados por un sepulturero.

Después de esa, Rogito participó en muchas actividades, entre ellas en un movimiento de protesta que se originó en el municipio, el pueblo se declaró ciudad muerta y los trabajadores tomaron la Sociedad Maceo, se organizó una manifestación en el central y él la encabezó.

También estuvo presente en una huelga azucarera nacional en 1955, producida por la negación del pago del diferencial azucarero, ésta tuvo gran repercusión en Melena. Mi hermano marchó al frente acompañado por el cura del pueblo, Benigno Fuentes.

-¿Cuándo se incorpora Rogito

al Movimiento 26 de Julio?

En el año 1955 empezó a organizarse el Movimiento 26 de Julio en Melena; él fue uno de los primeros que se incorporó. Al pasar una semana, ya era jefe del grupo. Entonces comenzó a distribuir La historia me absolverá, así como la Carta Semanal, boletín que se editaba una vez a la semana por el Partido Socialista Popular. Muchas veces utilizaba la tienda donde trabajaba para esos fines.

En la última decena de noviembre de 1956 se dio un alerta a través del Movimiento, porque iban a suceder determinados acontecimientos, nosotros los desconocíamos, solo sabíamos que algo iba a pasar. Con el tiempo, supimos que Fidel había enviado el aviso de su partida de México y el desembarco del yate Granma.

Todos estábamos en espera, en el pueblo se preparó un acto por el 2 de diciembre, Día del Melenero Ausente, cuando llegó la noticia de los sucesos del alzamiento en Santiago de Cuba, el 30 de noviembre, Rogito dijo que no podía haber fiesta, debíamos troncharla. Se realizaron una serie de sabotajes, al final se logró el objetivo: evitar los festejos, las acciones coincidieron con el desembarco del Granma.

-¿Cuáles considera que fueron los

factores que incidieron en la incorporación

de su hermano al Movimiento?

Rogito sufrió y fue testigo de privaciones, despidos, hambre, represión, las referencias le llegaban de muy cerca, pues pipo era obrero azucarero, ganaba poco y sobre él pesaba el tiempo muerto. Todo eso, unido a la conciencia de clases que en él se despertó, los sucesos del cuartel Moncada y el alegato de autodefensa de Fidel, contribuyó a que nacieran en él ideas de rebeldía y que llegara a pensar que la lucha armada constituía el camino correcto hacia la victoria.

-¿Sus padres estaban conscientes

de lo que su hermano hacía?

Sí, pero a pesar de todas las preocupaciones que eso podría generar en ellos, siempre tuvo el apoyo incondicional de los viejos; ellos sabían que su causa no era en vano.

-¿Usted compartía con él

sus ideas revolucionarias?

Sí, toda la vida.

-Su hermano fue preso el 12 de junio

de 1957. Durante el tiempo que

estuvo en la cárcel, ¿fue a visitarlo?

Él estuvo casi un año recluso en el Castillo del Príncipe. En ese período mis padres, mi hermana y yo íbamos a verlo todos los jueves. Mientras él permaneció allí, yo le recogía los recados en la bodega en la cual trabajaba y serví de enlace a los presos con el exterior.

-¿Considera que la estadía en la

prisión contribuyó a seguir forjando

sus ideas antimperialistas?

Sí, allí conoció a personas como Arístides Viera, Gustavo y Ángel Ameijeiras, Sergio González (El Curita), Enrique Hart, entre otros que influyeron en él de una forma determinante para su formación como hombre y revolucionario.

-¿Podría contar acerca de las acciones

clandestinas en las que su hermano

participó en la capital?

Al salir de la cárcel, en febrero de 1958, se unió al grupo de Arístides Viera y comenzaron a realizar juntos actividades clandestinas. Participó en la preparación y ejecución de los planes de la huelga del 9 de abril, en sabotajes, manifestaciones, etc. Se mantuvo siempre activo hasta el momento de su muerte.

-¿Por qué cuando él decide

quedarse en la ciudad,

usted no lo acompaña?

Nosotros hicimos una especie de pacto, mi tarea era cuidar, como decía él, a “los viejos y a Martica”, le preocupaba mucho lo que pudiera pasarles.

-¿Lo vio con frecuencia después

de que se fue de Melena?

Conocíamos de él todas las semanas, pero lo vimos solo algunas veces en casa de unas tías que vivían en La Habana; la última vez que lo vi fue un mes antes de que muriera asesinado.

-¿Cómo conoció de su muerte?

El día 8 de noviembre me llegó la noticia de que hubo un tiroteo en La Víbora, donde estaba operando el grupo de Machaco Ameijeiras; supuse entonces lo peor, pues Rogito se encontraba con ellos. Alrededor de las 7 u 8 de la mañana me avisaron que mi hermano había muerto. Inmediatamente pipo y yo fuimos a La Habana a gestionar para que nos entregaran el cadáver.

-¿Qué sintió al enterarse de que su

hermano había sido asesinado?

Rogito significaba todo para nosotros, para mí era el hermano virtuoso, el amigo, el compañero, el guía ideológico y político. Hubiese dado mi vida por tenerlo a nuestro lado. Cuando murió tenía apenas 21 años.

-¿Les entregaron el cuerpo?

No. Sabíamos que los cadáveres habían sido llevados al Cementerio de Colón, pero nadie se presentó ante los familiares para ofrecer alguna explicación. A la semana siguiente supimos que Maulini, un famoso funerario, conocido como el hombre que salvaba a los muertos, había alquilado una bóveda para Rogito, Machaco Ameijeiras y Pedro Gutiérrez. El 8 de noviembre de 1960 exhumamos sus restos y lo enterramos en el cementerio de Melena, junto a su amigo y compañero de lucha Gregorio Arlés Mañalich. Mi hermano expresó en una ocasión: “Tengo reservado un lugar junto a él”.

-¿Piensa que el libro “Rogito”,

escrito por Dolores Nieves Rivera,

cumplió su cometido?

Fue un testimonio hecho con un gran amor por Rogito, meditó y demoró un tiempo para escribirlo, constituye una vía para mostrar a las nuevas generaciones cómo jóvenes como ellos lucharon por lo que creían justo y perdieron su vida en el intento.

Muchos desconocen la historia de Rogelio Perea Suárez, un joven que supo actuar como un hombre verdadero. Personas como él no deberían quedar solo en las páginas de un libro; es necesario que el pueblo conozca a sus mártires y aprenda a quererlos y recordarlos,  pues como expresa una frase martiana: “El pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es”.
 
Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer acerca de la labor revolucionaria de mártir Melendro Rogelio Perea Suárez, a través de su hermano Orlando.

Objetivos colaterales: Conocer como fue la niñez de Rogito en Melena del Sur; Saber cómo eran los vínculos afectivos con sus familiares, en especial con su hermano; Conocer cómo conoce Orlando Perea Suárez (entrevistado) la muerte de Rogito; Indagar acerca de lo que significó para el entrevistado la muerte de su hermano; Saber qué piensa el entrevistado acerca del libro escrito sobre Rogito.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de preguntas: 1-Abierta; 2-Directa; 3-Directa; 4-De Opinión; 5-Cerrada; 6-Abierta; 7-Cerrada; 8-De Opinión; 9-Abierta; 10-Abierta; 11-Cerrada; 12-Abierta; 13-Abierta; 14-Cerrada; 15-De Opinión.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Libro: Rogito, escrito por Dolores Nieves Rivera. Documental.

CRECEN INGENIEROS Y ARQUITECTOS

CRECEN INGENIEROS Y ARQUITECTOS

Texto y foto:
ANGÉLICA MARÍA MENÉNDEZ HIDALGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Entre los días 2 y 3 de diciembre de 1983 los ingenieros y arquitectos de la construcción del país asistieron a su primer congreso; el hecho marcaría por siempre la vida profesional  del sector,  pues fue aquí donde decidieron fundar la Unión Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba (UNAICC). Este fue el pretexto para conversar con su presidente, Antonio Caparó Marichal.

“Hoy llegamos a este aniversario con nuevas perspectivas, es la hora de hacer balances y miradas retrospectivas sobre lo realizado; tareas aún no concluidas o postergadas y otras perspectivas de trabajo para un mejor funcionamiento.”

-En este aniversario 25 (2008), ¿cuáles son los logros más importantes?

Nuestro principal logro y objetivo y que más prioridad de cumplimiento damos, es a la contribución del desarrollo profesional, técnico y cultural de los afiliados, como medio indispensable para influir positivamente en la calidad de las obras que se ejecutan; porque, precisamente, es en las obras donde la UNAICC gana o pierde su prestigio. Se mejora también en la realización de los eventos, por el alto nivel de profesionalidad que se adquiere, y en las relaciones que fortalecen los organismos de la nación. Ellos sirven de escenario para la captación e intercambio de información.

En el extranjero, aumenta el reconocido prestigio de los profesionales cubanos y se consolidan las relaciones internacionales. Otro de los logros importante es la instauración de las Sociedades. Crearlas fue útil en la integración de los afiliados. Ellas logran acercar más el trabajo a los intereses de los miembros, y se vinculan entre sí mediante las actividades generales que  se desarrollan. Han demostrado ser una fuerza organizativa imprescindible, ayudan a desarrollar y concluir un gran número de tareas que antes recaían en pocos hombros. Implantarlas, más que un deseo, fue una necesidad.

Igual significación revisten las sedes provinciales, sirven como base de operaciones para desarrollar un trabajo más eficiente y organizado. Con ellas chequeamos la emulación en cada territorio y sus labores se planifican con mayor esmero. 
 
-¿Cuáles son las principales funciones que realiza la organización?

La organización tiene diversas funciones, entre ellas, promover la investigación y difusión de las actividades de los afiliados; propiciar el desarrollo profesional e integral de los mismos y velar por su ética, prestigio y comodidad. Para lograrlo, estamos poniendo nuestro mayor empeño en la reparación y construcción de las sedes provinciales de la UNAICC.

La de la Isla de la Juventud, luego de su remodelación, se ha convertido en sitio de referencia para todo el país; y la de Santiago de Cuba no solo fue restaurada sino también amplió espacios que hoy son utilizados para importantes actividades en la provincia.

-¿Quiénes pueden pertenecer a la institución?

Pueden ser afiliados a la UNAICC todos los graduados universitarios avalados por un centro educativo cubano o extranjero validado en el país, en las especialidades de Arquitectura y las Ingenierías Civil e Hidráulica. Pueden pertenecer también los profesionales que posean títulos de Arquitectura o alguna ingeniería adquiridos en los lugares que mencioné y se desempeñen laboralmente en actividades vinculadas con las especialidades de la construcción.

Todos los años se ofrece la categoría de Afiliado de Honor a aquellas personas de reconocido prestigio tanto nacional como internacional, en las ramas de la arquitectura o la ingeniería y a los dirigentes políticos y administrativos vinculados con la actividad constructiva del país.

-Un trabajo primordial para ustedes es la divulgación, qué estrategias utilizan para cumplir con esa tarea?

Este  aspecto es clave tanto para el conocimiento de la labor, como de los avances de las ramas afines a la construcción. Durante estos 25 años de existencia no hay actividad en que la promoción no esté presente y que actualmente sus resultados son mucho más palpables.

La informatización, por ejemplo, viabiliza considerablemente los procesos de transmisión. Por otro lado, se encuentran las publicaciones seriadas, por ejemplo, el boletín de la Sociedad de Ingeniería Mecánica, Eléctrica e Industrial (SIMEI) que  cuenta con una versión digital, la revista Ingeniería Civil y Arquitectura-Cuba.

A pesar de todos estos avances, había poco conocimiento de la organización y nos dimos a la tarea de buscar espacio en la prensa, lo que permitió de verdad darnos a conocer. No obstante, los resultados no son los mismos en todas las sedes provinciales, pues aún persisten quejas sobre la falta de información con respecto a las acciones emprendidas por la Asociación. Esto no significa que estén desvinculados completamente, pero sí hay que reconocer que en la capital prevalece la promoción.

-¿Cómo asumen la interacción con los jóvenes?

La UNAICC nunca ha estado ajena a atender prioritariamente a la más joven generación, pues serán ellos los futuros profesionales. Desde que el estudiante se gradúa, lo acogemos y, en primer lugar, nos preocupamos por su etapa de adiestramiento, luego porque se mantenga actualizado en su superación y, en general, por cumplir con sus expectativas.

Hacemos este trabajo de atención desde la base, mediante actividades de bienvenida a los centros de trabajo de los recién graduados, se invitan a los estudiantes de quinto año de las carreras afines a participar en las secciones de base y se abren las puertas de las sedes para realizar conferencias, talleres y cursos.

-¿Qué rol desempeñan los jubilados en la institución?

Con los jubilados afiliados a la organización tenemos una fuerza calificada, con una experiencia única e insustituible. Muchos de ellos son integrantes del  equipo de asesores para la obras de la Batalla de Ideas. Se han realizado encuentros, en especial el 6 de diciembre, Día del Jubilado de la UNAICC, para conocer sus inquietudes y experiencias laborales. Cada año se les confiere el diploma Fernando Pomares a aquellos que mantienen un trabajo destacado en la organización. Aunque los que están trabajan muy bien, nos gustaría ampliar la cifra de retirados asociados. Nos ayudaría muchísimo.  

-Como institución, ¿cuáles han sido los aportes sociales?

No puedo hablar de aportes sociales si no menciono la participación de nuestra membresía en la reconstrucción de viviendas y otras instalaciones afectadas por fenómenos meteorológicos. Actualmente la UNAICC se encuentra inmersa en algunos proyectos con el fin de apoyar al Ministerio de la Construcción (MICONS), luego de los devastadores ciclones que han azotado la Isla en estos últimos meses.

Estamos vinculados con el proceso inversionista de la Batalla de Ideas y los programas priorizados de la Revolución. Accionamos principalmente en la elaboración de proyectos y controles técnicos de las obras, lo cual le ha permitido al país un considerable ahorro. El programa energético del país ha estado monitoreado eficientemente por la UNAICC mediante la Sociedad de las Ingenierías Mecánica, Eléctrica e Industrial (SIMEI). De todas formas, con respecto a esto siempre es preciso hacernos sentir mucho más. Elevar nuestro protagonismo es decisivo en los programas del país y debemos, ante todo, saber que la tarea conlleva mucho esfuerzo.

-¿Alguna insatisfacción en el tiempo que lleva como presidente?

Siempre hay insatisfacciones, una de las cosas que menos me complace es el tema de la divulgación, lo cual ha traído consigo que las provincias pierdan méritos y no participen en los eventos con la preparación que se exige. Me gustaría  que se trabajara más en el compromiso de todos con todos, se puede hacer un mayor esfuerzo.

No obstante, de forma general, cada vez que se detecta algún problema, enseguida se visualizan los deseos por erradicarlo; a veces se logra de manera más sencilla y otras resulta más complejo, pero nunca, hasta ahora, nos hemos dejado vencer por las adversidades y eso me hace sentir mejor, pues cada vez que hay insuficiencias más temprano que tarde se resolverán.

-¿Y el futuro de la UNAICC?

En el transcurso de los años ascendimos por una larga escalera y me parece que  es una excelente señal, significa que hacemos las cosas bien. Somos una asociación que crece y no dejará de avanzar. Subir cada peldaño es un reto bien difícil, en muchas ocasiones las cosas no están como más nos gustan y nos tenemos que llenar de agallas para salir adelante. De esta forma, hemos obtenido un prestigioso lugar dentro del Ministerio de la Construcción (MICONS).  Si seguimos con este buen paso, veo el futuro de la UNAICC fortalecido. Lo veo como un camino productivo y seguro.

Hoy miro atrás y me siento orgulloso de esta organización porque veo que mi trabajo y el de muchas personas ha dado un gran resultado. Eso me complace mucho.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Indagar sobre la vida interna y objetivos de la UNAICC, con motivo de su 25 aniversario.

Objetivos colaterales: Conocer sobre sus afiliados, las sedes en las provincias, la interacción con los jóvenes, con los jubilados y sus planes.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual
Por su forma: clásica
Por su contenido: informativa
Por el canal que se obtuvo: directa

Tipo de título: genérico  
Tipo de entrada: retrospectiva
Tipo de cuerpo: clásico (preguntas y respuestas)
Tipo de preguntas: 1-informativa, abierta; 2-informativa, abierta; 3-informativa, abierta; 4-informativa, abierta; 5-informativa, abierta; 6-informativa, abierta; 7-informativa, cerrada; 8-informativa, abierta; 9-abierta; 10-informativa, abierta.
Tipo de conclusión: opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Antonio Caparó Marichal. Directa.
Libro: Sexto Congreso de la UNAICC. Documental.
Revista UNAICC. Documental.