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Entrevistas-Trabajos Docentes

“PUEDO SENTIRME SATISFECHO CONMIGO MISMO”

“PUEDO SENTIRME SATISFECHO CONMIGO MISMO”

Jorge Peyrellade ha dedicado a su vida al arte de ciar animales.

Texto y foto:
HOA LY HONG,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Entro en la biblioteca amurallada de libros. Los volúmenes son viejos y de un sinfín de temas. A la vista reconozco textos de Carlos Marx, Gabriel García Márquez.

Un hombre interrumpe la tranquilidad del espacio. Es alto, delgado, de andar lento, un poco “frío” en los inicios de la conversación, pero al final, fácil al diálogo. Viste sencillo: abrigado de cuello y manga a causa del frío, y un pantalón algo gastado por el tiempo. Las canas revelan sus 88 años y unos espejuelos pequeños delatan su exigua visión.

Jorge Peyrellade, destacado científico cubano, nació en 1929, en Camagüey, y se graduó de Ingeniero Agrónomo y Azucarero en la Universidad de La Habana en 1954 y de Doctor en Ciencias Biológicas en la antigua Unión Soviética. Además, domina el francés, el ruso y el inglés.

-¿Qué lo motivó a investigar

sobre los animales domésticos,

silvestres y  las aves?

En la Universidad, me especialicé en eso. Mi tesis de doctorado fue sobre la cría de ganado porcino. Yo desde chiquito iba mucho a la finca que tenía mi familia en Camagüey y desarrollé la vocación por la ganadería. También vivíamos cerca de un central y me gustaba la industria azucarera. Eran dos carreras: estudié primero Química Azucarera y después terminé la Ingeniería Agrónoma.

-Usted trabajó con científicos

de otros países, ¿Qué le aportó

esa experiencia a su carrera?

A partir de 1959, realicé trabajos con otros científicos,  por ejemplo, en ese año, estudié Economía y fui contrapartida de un economista chileno, juntos hicimos un libro sobre el desarrollo de  la agricultura cubana.

Eso me aportó mucho; no se concibe ninguna actividad que no tenga una base económica de desarrollo, y aprendí en ese curso a dar más importancia a la economía en relación con mi especialidad: la nutrición animal. Aquí influye el factor económico, porque usted puede tener muy buenos resultados, pero administradamente incosteables; entonces hay que buscar las dos cosas: buena producción y buena economía.
 
-En 1985 le otorgaron la medalla

de la Asociación Nacional de

Innovadores y Racionalizadores,

¿qué significó para usted?

Es el resultado de los trabajos realizados en el campo de la experimentación con los animales. Yo tengo una patente de invención que permitió mejorar la economía y la producción de patos, usando los desperdicios de la alimentación del hombre. La medalla significó para mí un reconocimiento al trabajo investigativo realizado durante tantos años. Me llena de orgullo y de compromiso con mi profesión.

-Además de investigar, ¿ha

incursionado en algún otro campo?

Fui profesor de la Universidad de La Habana entre 1960 y 1965; también fundador de la nueva escuela de zootecnia porque la Ingeniería Agrónoma, con el triunfo de la Revolución, se dividió  en dos: Ingeniero Agrónomo General e Ingeniero Agrónomo Pecuario, que eran las asignaturas que llevaba la especialización en zootecnia. 
 
-Usted está escribiendo la segunda

parte de su primer libro, “Raciones

para los animales domésticos y

silvestres”, ¿qué tema aborda ahora?

El primer tomo sobre la alimentación de animales silvestres cautivos en el zoológico, lo entregué en 1982 y se imprimió en 1985; estuvo dos años guardado en un almacén por mal trabajo de distribución. Gracias a las gestiones de una compañera de trabajo, logré venderlo.

Este libro de ahora es sobre los pajaritos. Sin embargo, incluye algunos animales domésticos, porque la editorial Científico Técnica me pidió información acerca de cerdos, vacas…, dada la situación que atraviesa la agricultura en el país. Un texto así se puede vender mejor porque trata de temas generales.

Todavía está en proceso de elaboración, es un trabajo de mis últimos 10 años de investigación, en colaboración con la Sociedad Ornitológica.

-¿Algún nuevo proyecto?

A mi edad ya no hay proyectos nuevos, excepto el de tratar de organizar todo lo que tengo para si en un futuro se puede publicar.


 
-¿Dónde están  las aves que investiga?

En mi casa, ahora tengo cinco parejas. Cuando llegó el período especial, que no había dónde ir ni nada que hacer, me dediqué a eso para entretenerme y llevo más de una década. Tengo muchas libretas con datos sin procesar. La editorial espera que el libro sea terminado y la Sociedad Ornitológica, también.

-¿Cuántos tipos de pájaros  ha  estudiado?

Investigué todas las especies exóticas que se venden en la Sociedad Ornitológica. En este momento sólo tengo especies endémicas de Cuba, como por ejemplo, tomeguines, negritos..., también varios tipos raros. Investigué las aves del Zoológico que son las silvestres. Tenía alrededor de 10 especies y ahora sólo investigo dos clases, porque mi edad no me permite hacer lo mismo que una década atrás.

-¿Recibe financiamiento por

parte de autoridades para

desarrollar sus investigaciones?

No, lo hago para entretenerme. Pero mi objetivo fundamental es investigar algo nuevo, obtener resultados que hasta el momento nadie ha logrado y escribir libros.


  
-Las investigaciones suelen

ocupar mucho tiempo, ¿y su familia?

Dediqué muy poco tiempo a mi familia y mis cosas personales. Cuando uno se entrega de lleno a la investigación, le queda menos para el resto de las actividades cotidianas. Muchas veces no puedo dormir pensando cómo elaborar mi proyecto; otras veces me coge hasta las tres de la mañana trabajando…, porque si no, no sale bien.

-¿Cuáles son las cualidades que

más admira en una persona?

La responsabilidad. Es importante cumplir. Cuando a usted lo citan para una reunión y va, lo más probable es que pase inadvertido, pero si no acude lo señalan rápidamente. Y también es fundamental la seriedad, porque si no, nadie cree el resultado de una investigación.

-¿Con los años que lleva en este

trabajo, ¿piensa que ha

logrado todo lo que quiere? 

Creo que puedo sentirme satisfecho conmigo mismo y con lo que he realizado. Tengo mucha gente que me apoya y que me quiere. Igual tengo otros que no me quieren tanto. Hay de todo en la vida, como decía Jesucristo: “En la viña del Señor hay de todo y para todos”. Lo malo es que usted pase por la viña y nadie lo señale; eso significa que no ha hecho nada.

Ficha Técnica:
 
Objetivo central: Dan a conocer al científico Jorge Peyrellade, las investigaciones que realizó y desarrolla en la actualidad.

Objetivo colaterales: Conocer sobre sus experiencias con científicos de otros países y obtener informaciones sobre el libro que está escribiendo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directo.

Tipo del título: Cita directa.
Tipo de la entrada: De ambiente.
Tipo del cuerpo: Clásico.
Tipos de preguntas: 1-Abierta. 2-Abierta. 3-Abierta. 4-Informativa–Cerrada. 5-Informativa. 6-Informativa–Cerrada. 7-Informativa. 8-Informativa–Abierta. 9-Informativa–Directa. 10-Directa–Abierta. 11-Directa. 12-Directa.
Tipo de conclusiones: Frase de impacto que evidencia el final.

Fuentes consultadas:
Tung Le Thanh, amigo del entrevistado.
Adria Luzardo León, esposa del entrevistado.
Las fuentes, según sus clasificaciones, son no documentales, no tradicionales, directas, primarias.

UNA HUELLA INDELEBLE EN LA MEMORIA

UNA HUELLA INDELEBLE EN LA MEMORIA

Rafael Roque Benítez, un ejemplo de doctor cubano que vivió en La ciudad perdida, para demostrar la solidaridad humana.

Texto y foto:
GRETTEL VALVERDE DELGADO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La vida en ocasiones hace protagonistas de hechos y situaciones que marcan para siempre el espíritu y el recuerdo de los hombres. Para un médico, no existe desafío mayor que luchar contra las fuerzas devastadoras de la naturaleza. Tal es el caso del doctor Rafael Roque Benítez, especialista en Ortopedia y Traumatología del Hospital Fructuoso Rodríguez, de la capital, integrante de la primera brigada de ayuda al pueblo paquistaní, a raíz del terremoto que asoló a esta nación, el 8 de octubre del 2005.

-Paquistán fue su primera experiencia

como médico internacionalista, 

¿cómo reaccionó ante el llamado?

Al conocer la noticia del desastre en Paquistán, se creó inmediatamente la primera brigada médica cubana de apoyo, conformada por miembros del contingente de salud Henry Reeves. Nunca pensé formar parte de la avanzada, porque generalmente la integraban médicos generales e intensivistas, especialistas en Higiene y Epidemiología, en Cirugías, entre otros. Con la ocurrencia del terremoto, se agregó Ortopedia y Traumatología, pues la mayoría de  las  afectaciones  clínicas  eran de  carácter traumático.

-¿Cuál era la situación en el

lugar del desastre cuando

llegó la ayuda cubana?

Fue un terremoto muy violento, 7,6 grados en la escala Richter. Cobró muchas víctimas, desaparecieron ciudades enteras, una de ellas, Muzzefarrebed, llegó a ser catalogada como La Ciudad de los muertos, porque quedaron sepultados más de la mitad de sus habitantes. Otra localidad, Balakót, fue llamada La Ciudad Perdida. Allá se desplomaron edificios completos, centros comerciales. Debajo de esos escombros quedaban personas atrapadas, a la  espera del rescate. Era necesario tener nervios de acero para enfrentar una situación así.

-¿Cómo respondió la población

paquistaní a la atención de

los médicos cubanos?

Al principio ofrecieron resistencia, no tenían referencias de la medicina cubana y temían que fuéramos a ganar dinero a costa del dolor ajeno. En una ocasión, me abordó un paquistaní muy angustiado al entrar al centro American Hospital, quería saber quiénes éramos y cuál era nuestro interés allí. De inmediato supo sobre nuestra ayuda solidaria y gratuita.

Luego volví a verlo en una noticia de un diario local, desde donde agradecía a los galenos cubanos por haber salvado a su hija pequeña, sobreviviente de un derrumbe total. Los niños fueron los más vulnerables, se encontraban en horario de escuela y la fuerza del sismo  hizo que muchos de esos centros colapsaran.

A medida que pasaban los días se incrementaba la presencia de nuestros profesionales en Paquistán. Nos desplazábamos hasta comunidades aisladas para brindar todo tipo de atención, prevenir el brote de epidemias y orientar a los pobladores en el manejo de las medidas higiénico-sanitarias. Se vivía, además, el temor de réplicas constantes de temblor de tierra que llegaban hasta 19 diarias y nos obligaba a dormir en tiendas de campaña a pesar de la inclemencia del tiempo y las bajas temperaturas.

Caminaba varios kilómetros todos los días, subía montañas y revisaba el terreno en busca de personas necesitadas de ayuda médica. De ese modo, encontré a un hombre con fractura de cadera expuesta, situado al borde de un abismo. Mientras le prestaba los primeros auxilios ocurrió otro temblor, y el deslizamiento de tierra puso en peligro la vida de ambos. Fueron momentos de gran incertidumbre durante los cuales tuve que proteger con mi cuerpo al paciente.

-¿Cómo realizaban las intervenciones

quirúrgicas en tan difíciles condiciones?

Para las cirugías en condiciones de campaña contábamos con dos unidades, una en nuestro propio campamento de Balakót y la otra en una pequeña localidad llamada Hassa. Los casos más graves y las sepsis violentas eran remitidos a un hospital islámico de ayuda llamado PIPA, por sus siglas en inglés, que incluía laboratorio clínico, un cuarto de yeso y la posibilidad de operar en un salón hecho a base de contenedores metálicos. A pesar de la situación desfavorable, los paquistaníes llegaron a preferir la atención cubana a cualquier otra.

Roque cumplió su sueño de ser médico en 1996. Entonces aspiraba a especializarse en Medicina Interna, pero ante la necesidad imperiosa de traumatólogos en el país, optó por Ortopedia y Traumatología, "decisión de la que nunca me arrepentiré". Lo dice con orgullo, a tiempo que repasa los recuerdos de los días intensos y útiles que vivió en Paquistán.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Resaltar y valorar el trabajo que desempeñan los médicos cubanos en misiones internacionalistas. Demostrar el quehacer de estos colaboradores y conocer las difíciles condiciones que enfrentan.

Objetivos colaterales: Destacar la entrega desinteresada, solidaridad humana y consagración a la labor asistencial que desempeñan los médicos cubanos en misiones médicas.

Tipo de Entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Preguntas y respuestas.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de conclusión: Opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas: El entrevistado. No documental.

SI DE INVENTARIOS, ESQUIRLAS Y FABULACIONES SE TRATA

SI DE INVENTARIOS, ESQUIRLAS Y FABULACIONES  SE TRATA

YENYS LAURA PRIETO VELAZCO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los recuerdos, retazos de un ayer individual y colectivo, constituyen la savia fundamental para un joven escritor que encuentra una suerte de patria en la memoria. Amhel Echeverría Peré, ganador del concurso David en el año 2004 con el libro Inventario, y del Pinos Nuevos con su obra Esquirlas, en el 2005, se erige como uno de los más jóvenes defensores de  la literatura cubana actual. Él es uno de los egresados del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, el cual se ha trocado en su sitio de trabajo. Allí me recibe desenfadado y sincero, asumiendo el ejercicio literario como una labor sumamente  seria.

-¿Cuándo ocurre la metamorfosis

a través de la cual se  transforma

de ingeniero mecánico en escritor?

Mi descubrimiento como escritor puedo situarlo en la etapa del servicio social, cuando un amigo me pidió que hiciera el guión para unos dibujos. Esto comprendía el diseño de varios personajes  a partir de una versión libre de la fábula de Esopo, “La zorra y el cuervo”.

A él le gustó el trabajo que realicé y finalmente me sugirió que hiciera otros diseños, pero ahora con textos míos. A mí siempre me gustó leer y escribir, mas nunca pensé devenir escritor. Le presenté otro texto y también le interesó, de esa forma empecé a dedicar mi tiempo libre a la escritura.

Casualmente, donde  yo estaba haciendo el servicio social, que era una unidad militar, me presentaron a un muchacho escritor, Michel Encinosa. Él me sugirió vincularme a un taller literario en Centro Habana, y así lo hice.

Por esa época faltaba una semana para que comenzara el taller Salvador Redonet, lugar donde pude conocer a Jorge Alberto Aguiar, un excelente narrador que fungía como coordinador del mismo. Continué vinculado a los talleres y paso a paso fui venciendo los bloques de conferencias sobre las técnicas narrativas.

Entonces me convencí de que me interesaba escribir con toda la seriedad posible, y cuando digo seriedad no implico solemnidad. Al hablar de seriedad hago referencia a la dedicación con la que se debe asumir un proyecto; eso involucra cultura., dejar de estar con los amigos o con la novia, comprometerte con ese texto que estás escribiendo desde el punto de vista ético, moral, económico… Podemos ubicar la metamorfosis en ese período.

-¿Cómo se vincula al Centro

de Formación Literaria

Onelio Jorge Cardoso?

Mientras formaba parte del taller que coordinaba Jorge Alberto Aguiar, me enteré de que existía un centro que tenía como propósito organizar ciclos sobre técnicas narrativas. En aquel momento no era un taller de formación literaria  porque no tenía un espacio físico propio para compartir las charlas. Por ese entonces se desarrollaban en la UNEAC.

En buena medida, las conferencias que recibí en el Salvador Redonet estaban muy cercanas a las que se impartían aquí ya que su coordinador era a la vez alumno de ese taller.

Allí conocí a muchos escritores jóvenes, lo cual fue muy importante. Pude enterarme de lo que se estaba haciendo en el ámbito literario, los diferentes modos de concebir la literatura, conocer sobre libros que iban a circular. Decidí apostar por el ingreso al centro. Todos sabemos que el requisito básico para entrar es enviar tres cuentos o el fragmento de una novela. En el segundo intento fue cuando logré matricular. Fue todo un año de conferencias fructíferas y de reencuentro con otros escritores.

-¿Cuándo y dónde se

gestó el primer libro?

Mi primer libro, Inventario, surgió mientras formaba parte del taller Salvador Redonet. Allí el coordinador propuso trabajar durante todo un año para conformar un manuscrito y luego enviarlo a concurso. Le entregué una serie de cuentos y resulté elegido para trabajar en el proyecto de un libro. Al concluir esa etapa de trabajo el libro no estaba listo todavía, pero continué en la faena.

En aquel momento su título era Cataplasma y se fusionaba con el fragmento de texto de un autor que me interesa mucho, Juan Rulfo. También opté por una de las cinco becas de creación que se les ofrecen a los egresados del curso y logré obtener una de ellas. Continué trabajando en ese primer libro teniendo en cuenta las sugerencias de varios amigos escritores. Luego envié el libro a concurso y pude ganar el premio David en el año 2004. Digamos que esa fue su primera trayectoria.

-¿Hasta qué punto los

personajes son reales?

Hay que partir de la base de que soy un individuo que forma parte de una sociedad. Comparto espacios de vida, miedos, esperanzas. A mi alrededor están en interacción diferentes entornos caracterizados por la pluralidad de criterios, filosofías y maneras de entender la realidad. Esos individuos  que te rodean llegan a ser amigos tuyos, conocidos…, ese material tanto humano como físico va  a ser la materia prima para los libros que escribo.

Lo más importante es que una vez tomados los personajes del entorno, logren tener un espíritu propio; intensidades que estén latiendo dentro de ellos para que, en la medida de lo posible, los lectores que interactúan con el libro, más que ver una combinación de sus realidades, entren en un universo y puedan tocar con sus manos esos seres que estoy construyendo.

Los personajes pueden y no pueden ser personas que conozco, son y no son individuos que he visto en la calle o en la  televisión. Hay espacios que no podemos alejar de la literatura y, te repito, que en buena medida los personajes de mis libros pueden o no ser de carne y huesos. Todo depende de la manera en que el lector interactúa con la obra.

-¿En qué medida le

interesaría que lo fueran?

Los libros que he escrito, la gente los puede leer como libros autobiográficos que aprovechan la ficción, pero no lo son. Aunque el narrador-personaje se llama Amhel, yo no soy el personaje. No son lo mismo el hombre que escribe, el hombre que vive y el personaje. Sí me interesaba que se formara esa confusión porque hay una gran tendencia en algunos lectores de leer de forma realista todo texto que le llega. 

Lee de igual forma un manual de cocina, una novela histórica o un libro de ficción. Eso produce lecturas erróneas que a la vez son paranoicas y muy ricas, de un lector que está interactuando constantemente con la obra. No son libros autobiográficos y, a la vez, lo son en la medida en que el lector crea que ese Amhel soy yo.

-¿Por qué surge este

Inventario de memorias?

Durante los años 90 sufrí una gran pérdida, al igual que muchos de mi generación y de otras. La mayoría de mis amigos se fueron, y  en estampida. Eso para mí significó encontrarme en un espacio donde habían muchas personas cercanas y otras que aunque no eran entrañables, habían desaparecido; esas que en cierta medida conformaban los fragmentos de mi archivo personal. Este libro me sirvió para exorcizar todo eso. Yo no podía llegar a mi barrio y dirigir la mirada hacia los lugares donde había compartido con esos amigos. Creo que así le pasó a mucha gente. La única  manera posible de arrancarme eso era relatar, narrar y rehabitar ese espacio.

-¿Cuál es su personaje más querido?

Tú pensarás que es el personaje de Amhel, pero es todo lo contrario. Es el personaje de Yani, porque en su esencia se van a resumir una serie de características fundamentales. Está presente en ella la mesura, la paz y al mismo tiempo el arrojo, la necesidad de transgredir barreras, de proponer. Ella es capaz de atreverse al desafío de sus circunstancias.

-¿Y al que más ha  temido…?

En realidad he temido a todos y no digo esto para evadir la respuesta. Desde el punto de vista de la construcción de cada uno de ellos hay un yo psicológico que constituye un gran reto. Debían ser en mayor o  menor medida personas de carne y hueso, incluso para mí, y al mismo tiempo tener una característica que los hiciera particulares por sus intereses y todo lo que se va engranando dentro de ellos.

-¿Qué le interesa que

descubra el lector en su obra?

Es una respuesta complicada porque el lector en la medida en que penetra en la obra se va apropiando de ella. He conversado con lectores que me han revelado zonas de lectura en las que no había pensado. Lo que me propongo es construir un universo en el que todo esté engranado y sea una historia diferente a lo que ya se ha escrito.

-¿Cuál es el mayor reto

que enfrenta como escritor?

Mi mayor reto es no repetirme porque creo que no tiene sentido estar toda la vida escribiendo un mismo libro. En el caso de mis dos primeras obras, la diferencia entre ellas es que Inventario fue el punto de partida de un ciclo que yo me he atrevido a llamar Ciclo de la Memoria; lo que me interesaba era encontrar respuestas para una serie de interrogantes sobre el espacio que he vivido.

-¿Qué propondrá al lector en

la tercera obra de este ciclo?

Boomerang es el tercer estadio del Ciclo de la Memoria. Es una novela más ambiciosa que intenta apropiarse de lo que es una zona de las artes plásticas, de la obra de Wilfredo Lam, Kasimir Malévich… Hay una suerte de banda sonora, que atraviesa la novela de principio a fin, marcada por diferentes géneros. Está presente el jazz, el blue, y un espacio que me interesa mucho por lo que representa como fenómeno generacional y acto creativo: la música del grupo Habana Abierta.

Esa es una parte de la novela. La otra es lo que sucede a nivel de personajes. Quien cuenta la historia es el narrador-personaje Amhel que va a intentar llevar al lienzo algunas de esas zonas de lo que ha vivido, a conocer personas comunes y entes que pertenecen al absurdo. Uno de ellos es el kodama, personaje japonés que representa el espíritu del bosque, tiene un agudo sentido del humor, una capacidad enorme de análisis, pero que al mismo tiempo domina la jerga y es muy erótico.

Se refleja un entorno marcado, al igual que en las otras obras, por cierta rispidez y vaciamientos en un territorio muy estriado a nivel económico, político y social. Cada una de estas historias va estar relacionada con la vida o la muerte como elementos que contraponen lo bello y lo terrible. Toda una gama de situaciones obligarán al personaje a repensar Cuba y el día después.

-¿Cuáles son los escritores

que le han nutrido?

Hay una serie de escritores que me han ofrecido esas savias fundamentales tanto en el nivel humano como en el profesional. Con ellos converso sobre literatura y temas de toda índole. Me han permitido apropiar nuevos protocolos de lectura, ver conexiones diferentes. En este grupo podría mencionar a Orlando Luis Pardo, Jorge Enrique Lage, Michel Encinosa…

Mis maestros son todos esos libros que me han marcado como las cinceladas que van formando una escultura. De Saramago me interesan diferentes zonas, al igual  que  de Rulfo, Vargas Llosa, Henry Miller.

-Precisamente en Esquirlas

aparece Henry Miller como una

suerte de personaje fetiche…

Mientras escribía Esquirlas, un amigo me envió el libro Trópico de Cáncer. Hay fragmentos de ese autor porque me interesaba la carga de energía que Henry Miller me ofrecía como personaje, que fuera y no fuera leído como el verdadero Henry Miller.

-¿A la hora de acercarse a una

obra literaria, se asume como lector

común, ingeniero mecánico o escritor?

En la medida en que voy leyendo un libro lo hago como un  lector común, como un ingeniero mecánico y un escritor. Son tres entidades que están leyendo el libro de manera paranoica.

Mi parte de ingeniero mecánico va desmembrando la obra por piezas,  tratando de conocer todos los misterios que se articularon para producir ese objeto. Como lector común, creo que la literatura de ficción debe partir primero desde el placer y comenzar luego el viaje hacia los territorios que se proponga. Hay veces en que uno de los tres marcha en ventaja. El balance siempre es positivo.

El escritor conoce algunas herramientas, pequeños vicios; por lo cual voy recordando y trato de apropiar eso que convierte al libro en una obra excepcional. Creo que el escritor opera desde el encantamiento, desde la pasión.

CITA CON ÁNGELES

CITA CON ÁNGELES

Eduardo Navarro, Yito, asegura tener el don de sanar con sus manos.

Texto y foto:
EMILIO HERRERA VILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Junto a las cunas infantiles
     Junto a los tristes moribundos
      Cuentan que velan los gentiles
      Seres con alas de otro mundo.
                                                             Silvio Rodríguez

El amor al prójimo engrandece las  páginas de  la vida de Yito, un hombre con habilidades curativas capaces de sanar cualquier enfermedad. El Tunero, como también se le conoce en su natal Punta Brava, no diagnostica ni opera solo, es guiado por un cirujano experto: San Lázaro.

“Cuando tengo al paciente delante, siento el problema. Entonces, uno de los tantos ángeles médicos que me acompañan, lo opera a través de mí”.

“Sígueme”, susurra este señor de ojos cansados, pero llenos de vida. Nos adentramos en su “quirófano”. Satisfago mi curiosidad al observar el salón. No existe nada semejante a bisturís u otros instrumentos habituales de una sala de cirugía. Allí, la mirada de cualquier extraño es retenida por una impresionante imagen del Sagrado Corazón de Jesús: “Lo compré en la iglesia del Rincón, pero la mayoría de las vírgenes fueron regalos. Este es mi templo. Aquí desarrollo las dotes. No soy babalow, ni palero, sino un misionero en la Tierra.”

Desde los tiempos más remotos
Vuelan los ángeles guardianes (…)

-¿Cuándo descubrió sus poderes curativos?

En 1943 tenía cinco años y mi papá enfermó gravemente de una pierna. Durante esa terrible situación, oía voces misteriosas en la mente. Era San Lázaro. Nunca había experimentado algo así. Confiando en los instintos, hablé con mi progenitor para no preocuparlo. Estaba seguro de aliviar su sufrimiento.

Agarré la bicicleta y pedaleé hasta la esquina. Inexplicablemente, se rompió al lado de una mata de tunas. Luego, reaparecieron los mismos susurros diciéndome que no iba a caminar mucho. Corté una hoja de aquella planta para probar. Corrí para la casa y la coloqué en el pie adolorido. Sin saberlo, apliqué el nuevo don. Al día siguiente amaneció sin molestia. El primer paciente fue mi papá.

Yito, cuyo verdadero nombre es Eduardo Navarro, asegura que su abuela, antes de morir, le cedió la gracia, llamada por él Manatismo: “Son las capacidades curativas donde empleo solo las manos”.  

No accedió a explicar cómo realiza su labor. Es un guajiro de pocas palabras. Sin embargo, se ofreció a demostrarlo con una consulta particular. El asombro ante lo vivido en esos instantes aumentó considerablemente al describirme mi historia clínica completa. Sus métodos no tienen una explicación científica, pero lo respalda la fe de cientos de personas agradecidas. 

No es médico graduado, pero en cambio, soluciona infinidad de dolencias: “Curo enfermedades de todo tipo, como hernias, asma y epilepsia. En los procedimientos extraigo tumores, opero quistes y extirpo fibromas, entre otras cosas. Incluso, recibo pacientes casi sin esperanza, en estado vegetativo e inválidos, y después de mi atención, salen caminando por sí solos. Las operaciones no dejan marca alguna, los males son expulsados del cuerpo por vía anal o a través de la boca.”

 Cuando este ángel cruza el cielo
 No hay nada que se le asemeje (…)

“He sanado múltiples casos, inclusive, algunos doctores y extranjeros. Primero los chequeo y descubro todos sus dolores. Le pongo una hoja de tuna debajo de la planta de un pie. Luego, la retiro y la utilizo como una placa para ver las aflicciones. Según lo observado, procedo al tratamiento, y si es muy grave cito para otro día”.

Yito localiza las infecciones al pasar las manos por el cuerpo del enfermo. Cuando detecta una anomalía en él, siente una molestia en esa parte de su propio organismo: “Con el tacto opero y destruyo el malestar”. Ante dudas ajenas, le manda al hospital a comprobar el restablecimiento.

“En una ocasión, un turista americano me visitó porque tenía las piernas negras y no podía caminar. Los expertos en su país querían  amputárselas. Después de la consulta, las venas tupidas mejoraron y pudo salir andando por el pueblo”.

Será que son incompetentes
 O que no hay forma de ayudarnos (…)

-¿Su labor es científica o espiritual?

Tiene un poco de ambas. No estudié Medicina, pero soluciono casos que algunos profesionales no resuelven. Ellos apelan a los libros, yo a los ángeles. Mi trabajo no tiene una explicación probada, mas sí resultados. Muchos especialistas cuentan conmigo como una alternativa. Me han remitido personas desde el Instituto de Medicina Tropical Pedro Kourí (IPK) y otros centros de salud. A veces, entro a las salas de consulta como si fuera un médico más. He ido por salvar una vida y termino socorriendo a diez.
 


 El fin de su apurado vuelo
  Es la sentencia de un hereje (…)

-¿Cobra por sus servicios?

El santo no lo permite. Tengo un recipiente donde las personas pueden hacer ofrendas a San Lázaro y a las otras vírgenes del templo. Los que cobran por prestar ayuda a la gente necesitada son unos explotadores. Nunca aceptaré pago por los servicios. No me interesa el dinero de nadie, sino la salud del prójimo.

Yito confía en haber sido elegido. No aprendió las destrezas por sí solo: “El don no lo tiene cualquiera. Muchos no lo entienden y fingen dolencias con tal de descubrir estos poderes. En tal situación, respetuosamente los despido en la puerta. Mis guías no son bobos y saben reconocer esos trucos.”

Por desgracia, existen defectos en el ser humano como la avaricia y el oportunismo. Este sanador ha lidiado con tales actitudes hasta en su propio consultorio: “Los lunes, miércoles y viernes, días de trabajo, debo asignar turnos por la gran cantidad de personas. Tomé la medida de repartir esos tickets personalmente, porque unos especuladores llegaron a venderlos a 30 pesos.”

Antes de las seis de la mañana, una larga fila espera por la atípica consulta de Punta Brava. El protagonista de los “milagros”, como algunos pudieran definir su labor, no descansa mientras haya personas frente a su puerta: “No tengo tiempo para nada diferente a la curación. Atiendo urgencias a todas horas, incluso de madrugada.”

Este esfuerzo tiene como recompensa la gratitud humana. Yito lo percibe, sobre todo, al recorrer las calles del pueblo. El Tunero es realmente estimado allí, pero los beneficios no se restringen solo a  los coterráneos. Las atenciones traspasan los límites del lugar y los vecinos comentan sobre la inmensidad de las colas. Llegan al salón representantes de todas las provincias cubanas, quienes después del encuentro, parecen salir aliviados del “quirófano”. El gentío habitual frente a su casa demuestra la efectividad de la labor.

-¿Cuánto le afectaría perder su don?

Me sentiría bastante mal. Lamentaría mucho no poder ayudar a otros. Esa es mi vida y estoy enamorado de ella. ¡Eso no lo dice el santo!

En un mundo como el nuestro, complicado y lleno de defectos, son necesarios un corazón y una fe tan inmensa como la de Yito para rescatar la esperanza de los que pueden haberla perdido.


                                                            (…) para evitarles más dolores
                                    y cuentas del sipcoanalista,
   seamos un tilín mejores
                                                                    y mucho menos egoístas.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la singular labor de Eduardo Navarro “Yito”, en la sanación física y espiritual de muchas personas  mediante sus habilidades curativas.

Objetivos colaterales: Explicar cómo realiza su trabajo y cuándo obtuvo sus poderes curativos. Resaltar el carácter gratuito de su faena, así como el reconocimiento recibido de pacientes de todos los rincones de Cuba y otras partes del mundo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por su contenido: de personalidad.
Por los canales que se obtuvo: directo.

Tipo de título: de alusión a frase literaria (canción de Silvio).
Tipo de entrada: de presentación.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistador
 
Fuentes consultadas: directa y vecinos de Punta Brava.

EL REY DEL CONDUMIO

EL REY DEL CONDUMIO

Arístides Guerra es uno de esos héroes anónimos que dejan huellas en su paso por la vida; de su amistad con el Che y la lucha insurreccional guarda muchas experiencias. Creó la primera escuela rural en la Sierra Maestra.

LAURENT GUEVARA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En la calle San Ignacio, cerca del Centro Histórico de Ciudad de La Habana, vive Arístides Guerra. Tiene 82 años de edad y lleva siempre la camisa llena de medallas, la boina de guerrillero y la Revolución en el corazón. Este hombre fue bautizado por Ernesto Guevara como El Rey del Condumio.

El 4 de junio de 1957 tuvo el honor de conocer al Che. Ese día conversaron por primera vez y gracias a una anécdota Arístides ganó su confianza: “Mi padre le dio alojo y comida a un hombre que se hacía pasar por americano. Al día siguiente, el farsante  pidió un guía para llevarlo hasta el pueblo más cercano. Como siempre andaba por las lomas, me ofrecí para acompañarlo. La mula lo tumbó a mitad del viaje. Al señor se le olvidó ser extranjero y dijo cuantos insultos sabía en perfecto español. Allí mismo lo dejé, tirado en el medio del camino, porque desde niño detesto la mentira”.

En el libro Pasajes de la Guerra Revolucionaria, el Guerrillero Heroico calificó a Arístides como un inestimable valor, porque durante el combate de Mar Verde, abasteció a la columna de 17 951 balas. Así, según Ernesto Guevara, el Condumio salvó al primer territorio libre que hubo, por eso, no tenía precio.

Recuerda haberse asustado la primera vez que el Che lo llamó comunista. En aquel tiempo, ser calificado así significaba algo escandaloso, pero el Comandante le explicó que implicaba tener principios, ser honrado y mantener ideales puros: “Desde entonces soy comunista.”

Una crítica diplomática

“¡Las cosas del Che no tenían precio! Cierto día me pidió hacerle una décima. Al poco rato se dio tremendo golpe en la cabeza y maldijo. Entonces, escribí la siguiente estrofa: No hay lengua que no maldiga ni corazón que no ame. Cuando se la leí, le dije: Usted habla así porque es médico y comandante, y todos se ríen, pero si yo blasfemo, me castigan de guardia hasta mañana. Él sonrió y me explicó que eso era una crítica diplomática. Como no sabía qué significaba esa palabra, le pregunté si él era espiritista.”

-¿Por qué el Che lo apodó

El Rey del Condumio?

Yo siempre regresaba de las misiones preguntando por el condumio, es decir la comida. Al Che le llamó la atención esa palabra y por eso nació el apodo. Tiempo después, me envió a un cuartel militar para buscar municiones. Como era peligroso tenía de plazo 15 días para realizar la acción. Lo hice en menos de tres jornadas. Cuando llegué a la Sierra, me dijo: ¡Usted es El Rey del Condumio! y se me quedó el nombrecito.

El 22 de mayo de 1960, en lucha frente a contrarrevolucionarios, Arístides recibió una herida de bala en el brazo derecho. Estuvo a punto de perderlo. Enseguida mandó a llamar al Che y le dijo que si le amputaban el brazo perdería el apodo. En vez de El Rey del Condumio iba a ser El Rey Manco, a lo cual, Guevara respondió: “¡Qué va!, ese brazo hay que salvarlo”.

“Y aquí está”, exclama con orgullo, mientras muestra la herida cicatrizada: “Gracias a los cuidados que me brindó ese magnífico hombre hoy puedo escribir.”

-¿Cómo recuerda al Che?

Era un hombre sencillo, honrado, valiente. Traía lo bueno y lo nuevo. Llevaba en su corazón el palpitar del mundo. Tenía toda mi confianza. Estimé mucho la amistad de ese valeroso argentino, también hijo de Cuba, porque su patria era el universo. Che es lo que más quería y quiero en mi vida.

La primera escuela rural de la Sierra

Nonito, como le dicen desde niño, tiene una prodigiosa memoria y el don de la poesía, lo cual hace que un monólogo suyo sea una experiencia única.
Nació en la finca Macanacú, próxima a la provincia de Bayamo. En aquellos tiempos, la propiedad le pertenecía a unos terratenientes norteamericanos y la vida de los campesinos era muy dura.

Cuando los latifundistas cerraron sus negocios en Cuba, decidieron venderles la hacienda a los colonos. Arístides, aunque no sabía leer, le pidió a su padre un pedazo de terreno para construir una escuelita  y erradicar el analfabetismo reinante en la zona: “Fui esclavo de mis ideas. No era instruido, pero sabía que los campesinos vivían explotados por causa de la ingenuidad y la ignorancia.”

Los políticos del pueblo quisieron llegar a un trato con Arístides para ganar votos en las elecciones: “Dijeron que sembrar escuelas era una idea martiana y ellos la apoyarían con recursos. Me ofrecieron una botellita, cobrar un salario sin haber trabajado, pero yo despreciaba a esa gente corrupta. Cogí un machete y los saqué de mi casa, por esa razón, luego divulgaron que era loco y comunista.

“Eso me convino, porque en varias ocasiones, cuando era mensajero de los rebeldes, los casquitos paraban a los campesinos para revisarlos. Yo pasaba con mi yegüita y el morral lleno de cartas y me dejaban ir. Decían: ¡Vete, que tú estás loco!  

“Trabajé en la zafra, en arroceras y después de 15 años fundé la escuela La Olla, la primera creada en la Sierra. Luego hicimos otras más junto a los rebeldes: “Casi no teníamos profesores, cuando llegó un grupo de maestros y estudiantes para combatir en las lomas. Le expliqué el problema al Che y su respuesta inmediata fue: Quédate con ellos.”

Las memorias del poeta

Siempre le gustó hacer décimas y era famoso en el pueblo por sus creaciones. Lo invitaban para recitar en bodas y fiestas. Los guardias batistianos quisieron presionarlo por las ideas pregonadas en sus rimas: “Huí a tiempo. Como en esa época no existía el carné de identidad, fui de un lugar a otro y utilicé varios nombres para poder trabajar.

“Aprendí a leer y a escribir en el año 1949 y compuse una décima llamada El sueño de un guajiro en pro de la cultura campesina, así logré la unión y el apoyo de la gente y demostré que no estaba loco.”

-¿Qué piensa hacer para

que estas historias

perduren en el tiempo?

Mi religión son los niños, a ellos quiero dejarles mis experiencias. Deseo transmitirles los hechos de los que fui testigo. Para lograr ese sueño, trabajo actualmente en mi autobiografía. Quisiera poder retribuir de esta forma todo el amor que he recibido.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Mostrar la vida de Arístides Guerra, quien a pesar de su historia, se mantiene en el anonimato.

Objetivo colateral: Demostrar la amistad que existió entre Arístides Guerra y Ernesto Guevara. Revelar anécdotas del entrevistado vinculadas con la lucha en la Sierra.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual.
Por su forma: mixta.
Por el contenido: de personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo: directa.

Tipo de título: de referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: de presentación.
Tipo de cuerpo: mixto.
Tipo de conclusiones: de opinión o comentario del entrevistado.
Fuentes consultadas: Carlos Manuel Alonso, combatiente de la Revolución y amigo personal del entrevistado. No documental.


 

EDUCAR COMO UNA FORMA DE VIDA

EDUCAR COMO UNA FORMA DE VIDA

Carlos Galindo, mientras jugaba a las cuatro esquinas en el barrio, no imaginaba que años después desafiaría el frío siberiano para convertirse, con significativas limitaciones físicas, en un ejemplo del ámbito universitario en Cuba y, sobre todo, en su natal Arroyo Naranjo.

Texto y foto:
ALIET ARZOLA LIMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

A Francisca, el personaje del cuento escrito por Onelio Jorge Cardoso, la muerte la encontró trabajando, al igual que ocurrirá con Carlos Galindo Pérez, Doctor en Ciencias Filosóficas y profesor universitario hace más de 20 años. Este hombre de cabellos blancos le disputa al tiempo cada segundo, a fin de cumplir con una profesión que no era de su preferencia.

“Quería ser matemático y nunca tuve un motivo o impulso especial para inclinarme hacia magisterio, eso me lo dio la vida, aunque de niño era seleccionado como monitor, escribía en la pizarra y ayudaba a los demás muchachos”.

Mantillero de pura cepa, se crió en el barrio jugando a las cuatro esquinas y estudiando, lo cual siempre ha tenido como una prioridad: “Cuando comencé la primaria me atraía la escuela y, tal vez por eso, fui alumno destacado. Mis resultados eran muy importantes, por lo que intentaba aprovechar al máximo a los profesores para aprender, de otra forma no sería hoy un profesional.”

En su etapa escolar, además de ocuparse de la docencia, desempeñó diversos cargos estudiantiles a nivel municipal y fue dirigente de la Unión de Jóvenes Comunistas.

En 1976, tras culminar el preuniversitario y la preparatoria, una nueva ventana se abrió en su vida al partir hacia la antigua Unión Soviética (URSS) para comenzar la Universidad.

-¿Cómo logró adaptarse a un país

con un idioma y clima tan

diferentes a lo nuestro?

El frío nunca fue problema, era duro, pero no mataba. Ahora, con el idioma sí pasé trabajo. Al principio no sabía hablar nada y fue muy complejo; sin embargo, después hasta logré el título de Licenciado en Ruso. Aprendí con las libretas que los soviéticos me prestaban para copiar y estudiar, además de la práctica, vital si quieres entender.

No obstante, las palabras extrañas y las temperaturas bajo cero no fueron sus mayores obstáculos; una enfermedad que lo acompaña desde pequeño afectó su salud, pero no logró sacarlo del camino: “A los ocho años me convertí en diabético y cuando llegué a la URSS supe que la insulina de allá era muy débil con respecto a la cubana.

“Yo solo había llevado dos bulbos para el trayecto y en esos días hice crisis e ingresé en un hospital. En verdad fue tremendo susto, pero mediante la embajada se me envió dosis para un año.

“Esto no perjudicó mi índice académico, pues nunca descuidé los estudios y fui muy laborioso. Luego, gracias a esto me gradué como Licenciado en Filosofía Marxista Leninista, con Título de Oro.”

Tras 13 años de esfuerzo, Galindo -así le dicen- se consolidó como profesional y con el grado científico de Doctor bajo el brazo, dejó el frío siberiano para regresar a su tierra con sol tropical. De este lado del Atlántico, pasó a integrar el claustro de la Universidad de La Habana, institución con la que soñaba pertenecer, e impartió clases de Filosofía en las facultades de Ciencias Naturales y Matemática.
 
De inmediato, a pesar de su juventud, experimentó un vertiginoso ascenso como catedrático y se convirtió en figura prominente y de obligada referencia para el alumnado: “Cuando comencé era instructor y después asistente. Este fue un período de superación en el que recibí y ofrecí varios cursos de postgrado, y además publiqué artículos científicos en Alma Mater y el Libro de Filosofía y Sociedad, los cuales me hicieron ganar experiencia.

“Ya en 1995 paso a ocupar el cargo de Vicedecano Docente de la Facultad de Filosofía e Historia, tarea que asumí con mucha disciplina para ser ejemplo y tener moral frente a un colectivo de pedagogos muy capacitados.”

Cuatro años de relevante labor en este cargo le valieron para impartir un curso posdoctoral en la Universidad de Wolverhampton, de Inglaterra, y asumir en 1999 la Subdirección Docente en la Escuela de Formación de Trabajadores Sociales, una experiencia que le llevó, tal vez, a su más grande obra: la fundación de la Sede Universitaria Municipal (SUM) de Arroyo Naranjo.

“Estuve tres años trabajando en Cojímar día a día. Conversaba con los muchachos, tenía reuniones con ellos y trataba de hacerles entender la importancia de su misión. ¡Menos mal que tenía dotes de comunicador! Tal vez por eso y por la experiencia acumulada me encomendaron dirigir la SUM”.

-Tras doce años impartiendo clases

en La Colina, ¿cómo fueron los inicios

en este nuevo capítulo profesional?

Arroyo es un municipio complejo, periférico, de características marginales y nos costó mucho esfuerzo educar a la masa estudiantil.

No obstante, creo que en cierta medida lo logramos por nuestras relaciones con los padres de los muchachos y con la población, las cuales permitieron conocer sus dificultades personales y sociales.

Gracias a esta seria faena, el Doctor Galindo ha visto cómo de la municipalidad surgen los primeros frutos: tres graduaciones en seis carreras y un considerable aumento del nivel cultural en los estudiantes.

Sin embargo, todo no ha sido felicidad para este hombre de 51 años, pues en pleno 2008 la diabetes, una enfermedad degenerativa y traicionera, provocó varias amputaciones en sus pies y casi lo envía al lecho de muerte.

Pero, con una disposición increíble, tomó las fuerzas de los dioses del Olimpo para regresar con el mismo empuje del primer día: “No puedo echarle la culpa de mi enfermedad a los deberes. Todo lo contrario. La universalización me ha aportado la realización personal y representa para mí una motivación emocional y anímica”.

Por estas cualidades muchos alumnos y profesores admiran a Galindo y lo consideran un líder: “Es un papel surgido siempre de forma espontánea y la gente lo ha asimilado porque me entrego totalmente con el corazón y doy el máximo para ser modelo a seguir”.

Esta disposición es permanente en un hombre ajeno a las dudas cuando debe llevar conocimientos más allá de sus límites territoriales como lo hizo en la URSS, Inglaterra y Cojímar: “Yo soy nacido y criado en Arroyo, pero si hubiera dirigido una sede en otra localidad no tendría problemas, pues di clases en la lejana Facultad de Geografía, conocida como la Siberia porque se encontraba en la Zona No.6 de Alamar. Para allá iba siempre con mi bicicleta al primer turno de la mañana y nunca llegaba tarde.

“En realidad, cualquier tarea vinculada con la formación y educación de jóvenes es un motivo para entregarme en cuerpo y alma, no importa el lugar ni el momento.”

Esa es la filosofía que le ha hecho apreciar y conocer las condiciones de los más noveles, a quienes dedica la mayor parte de su tiempo.

-¿Cómo valora a la juventud

universitaria de nuestros días?       

La historia misma de la Revolución demuestra que el universitario ha sido siempre una fibra importante de la sociedad cubana. Los ejemplos están ahí: Mella, José Antonio, Fidel, y sirven de patrón.

Hoy los estudiantes, como en el siglo XX,  son una fuerza vital con la cual es imprescindible contar. La Universidad tiene un potencial infinito y goza de un estado de salud excelente. 

-Con el futuro garantizado,

¿cuál será su papel como profesor y

dirigente en los próximos años?

Quiero dar lo mejor hasta que no pueda más. Nunca he pensado en dejar el magisterio. Cuando el año pasado me amputaron parte de los pies, algunos pensaron en mi retiro, pero nada de eso, seguí orientando y estuve muy pendiente de la Sede. En realidad, nadie podrá verme separado de las aulas, porque tengo un lema: trabajar, trabajar, trabajar…
 
Ficha Técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la trayectoria estudiantil y profesional del entrevistado, teniendo en cuenta diversos factores internos y externos que han incidido en su vida

Objetivos colaterales: Analizar los componentes ético–humanísticos del entrevistado. Profundizar en su papel de liderazgo dentro del proyecto (municipalización) socio–cultural en el que participa. Investigar la influencia de este trabajo sobre su salud, tanto como factor de riesgo y como fuerte motivación emocional y profesional.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de Título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Jorge Luis Rodríguez, profesor de Metodología de la Investigación de la Universidad de La Habana.
Enrique Lima González, familiar del entrevistado.

EL PLACER DE PINTAR

EL PLACER DE PINTAR

El paisajista espirituano Lorenzo Ruiz revela los detalles de su formación como creador y explica su pasión por la naturaleza.

Texto y foto:
DIANA FERREIRO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lorenzo Ruiz Rodríguez nació en Trinidad en 1956 y se convirtió, desde niño, en un apasionado por la naturaleza y en un amante de las plantas. Artista de la plástica, refleja en sus cuadros esos pequeños detalles del entorno que no suelen llamar la atención de muchas personas, pero que a él lo cautivan.

Lo hace con tal maestría que parece estar compenetrado con sus pinceles, haciéndole tomar a sus trazos formas y colores tan caprichosos como imagina. Sus lienzos Arroyuelo, La danza de las hojas, La otra tarde, son prueba de ello. Sumido en un discreto desorden de plantas, óleos y pinceles, Lorenzo da vida en sus cuadros a las fotografías que atrapa a lo largo de la geografía espirituana.

Quienes han tenido la suerte de conquistar su amistad alegan que se trata de una bella persona, muy respetuoso, servicial y de gran talento, pero, sobre todo, muy profesional. Entre yagrumas, riachuelos, palmares y atardeceres, conversamos.

-¿Cómo fueron sus inicios en la pintura?

Comencé a pintar siendo aún muy niño. Cuando estaba en la primaria me gustaba mucho dibujar, hacer postalitas, casitas. Los círculos de interés me ayudaron  a explotar esas aptitudes, eran para mí como una asignatura más.

En la secundaria ya participaba en concursos, festivales nacionales y principalmente en todos los convocados por la Organización de Pioneros. Luego, estando becado en Topes de Collantes, seguí más de cerca los círculos de interés. Prácticamente no iba ni al campo, me dedicaba a hacer carteles y propagandas para la escuela. Me inicié con temperas y acuarelas y desde entonces no he dejado nunca de pintar.

-Sin embargo, nunca estudió en

una academia de artes plásticas.

Yo me gradué de Ingeniero en Alimentación Social en el Instituto Superior Politécnico de Bulgaria, pero nunca ejercí como tal. En aquella época no realizaron convocatorias para matricular en alguna escuela de pintura. En Topes de Collantes no hubo un programa de captación o algo así, pues la Academia de Trinidad no existía. Creo que la única era San Alejandro, y te imaginarás el difícil acceso a esa institución para un “guajirito” espirituano en aquel entonces. Pero eso no me prohibió seguir pintando. Soy básicamente un autodidacta.

-Trabajó como profesional en cargos

relacionados con las artes y la cultura,

en centros como el Fondo Cubano de

Bienes Culturales de la provincia de

Sancti Spíritus, hasta que

decidió pintar en serio.

En 1984 comencé a integrar los salones de plástica, pero solo de forma vocacional. En 1992 me incorporé al Fondo Cubano de Bienes Culturales y en ese año me dieron una dispensa para poder pintar. Pero no es hasta 1998 que empiezo en serio, como artista independiente y reconocido.

-¿Con cuál estilo comenzó?

Básicamente con un estilo figurativo, surrealista, recreando elementos naturales, trabajando distintos planos y de ahí fui vinculando otras formas, otros conceptos, hasta llegar a los primeros, más fuertes y con mayor contraste. Siempre me gustó usar la fuerza expresiva del primer plano y contraponerlo con la suavidad de los fondos.

-Entonces, ¿por qué el paisajismo?

Siempre me  deleitaron los paisajes. Toda mi familia es de origen campesino. Nací en el campo y no puedo vivir sin la naturaleza. Me gusta todo lo relacionado con la ecología y soy un amante de las plantas. Las pinto en mis cuadros y las cultivo en mi casa, las quiero, es una pasión.

En mis paisajes prefiero, sobre todo, tratar la luz. Escojo trabajar los días. Muestro en ellos los detalles del entorno, la estructura de las hojas de las plantas, para que la gente descubra en mis obras lo que no se detienen a observar en la vida real.

-¿Qué intenta expresar con ellos?

En el paisaje uno puede expresar muchísimas cosas, pero ante todo, el afecto a la naturaleza, su cuidado y los distintos conceptos éticos que  establece dentro de cada persona. Además, el amor a la vida y, por lo tanto, a nosotros mismos que formamos parte de ella.

-¿Cómo prefiere tratar los

colores en los paisajes?

Me apasiona el color. Me gusta experimentar con él, crear nuevas tonalidades, recrearlas en mis obras e incorporarlas a los paisajes reales creando efectos imaginarios; haciendo que sea un elemento distintivo en mi obra.

Lorenzo es también  un amante de la fotografía. Cámara en mano recorre la geografía cubana, específicamente la espirituana, captando con su lente lo que, más tarde, plasmarán sus pinceles en un lienzo.

“Tomo fotos de todo lo que veo, de lo que me interesa, y luego lo recreo en los cuadros. Los voy componiendo hasta con diferentes fotos. Pinto un río que fotografié en algún lugar, pero le añado una ceiba de otro sitio; así, según mi intención. He hecho paisajes imaginarios, pero casi siempre parto de una foto”.

-Las exposiciones, tanto personales como

colectivas suelen ser muy importantes

para difundir la obra de un artista.

¿Qué importancia le atribuye?

Expuse por primera vez en 1984 y hasta la fecha han sido, sin dudas, el elemento fundamental en la expansión de mi trabajo. Es donde el público ha confrontado la obra, donde la ha valorado y me ha valorado como artista.

-La crítica generalmente lo ha favorecido.

Exalta su capacidad de “transportar al

lienzo lo que le rodea” y de “captar

ese instante efímero, casi irreal,

que resulta de la luz despertando

los colores que atesora Cuba

en la madre naturaleza.”

No puedo quejarme. La opinión de la crítica ha sido casi siempre positiva. Es ahora cuando se está conociendo mi obra verdaderamente y la crítica me apoya.

-Algunos de los premios más importantes

que ha recibido han sido el Premio del Fondo

Cubano de Bienes Culturales de Sancti Spíritus,

el Premio al Mejor Detallista y el Premio de

Fotografía VII Salón Espirituano de la UNEAC.

¿Qué han significado?

Indudablemente, la prueba de que hay un reconocimiento cultural y social a mi labor artística.

-Su obra se encuentra actualmente

en países como España, México, Estados

Unidos, Nicaragua y Martinica.

Es una relación de conexiones personales, ya eso no se puede apagar, porque la obra existe, yo algún día no estaré, pero las obras permanecerán por muchos años.

-¿Se siente realizado como artista?

La labor de un artista nunca termina. Pienso que todavía me quedan muchos paisajes por descubrir. Yo me sentiría muy triste el día que no pudiera hacer crecer un cuadro, incorporarle algún elemento. En la medida que crece mi obra, crece mi felicidad. Vivo para el arte, del arte y por el arte.

Ficha técnica:

Objetivo central: Develar detalles de la vida y obra del pintor espirituano Lorenzo Ruiz, como son la formación artística y la proyección estilística.

Objetivos colaterales: Argumentar la importancia de la naturaleza para este artista.

Tipo de entrevista:
Por la forma: Mixta.
Por el contenido: De personalidad.
Por los participantes: Individual.
Por la vía que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De referencia al tema de la entrevista.
Tipo de entrada: De resumen o típica.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Abierta; 2-Abierta; 3-Abierta; 4-Abierta; 5-Abierta; 6-Abierta; 7-Abierta; 8-Cerrada; 9-Abierta.
Tipo de conclusiones: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Manuel Ferreiro Gutiérrez, amigo del entrevistado.
Lorenzo Ruiz Rodríguez: catálogo de artista.
Archivos del Fondo Cubano de Bienes Culturales de Sancti- Spíritus.

¿MILITAR, POETA Y ABOGADO?

¿MILITAR, POETA Y ABOGADO?

Fiel amante de la poesía y su trabajo, Agustín Luzárraga Fariñas no deja de mirar la vida combinando el arte y el Derecho.

Texto y foto:
XENIA Y. BALÓN DE LA CUESTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Papel y pluma en mano, sin pensarlo dos veces copia los primeros versos que le pasan por la mente. Agustín Luzárraga Fariñas cuenta en poemas sus vivencias y el sentir de cada día, pues cree que la vida es como un rayo fugaz y disfrutar de cada instante es el mayor privilegio.

“Siempre que puedo escribo algunas líneas, considero la poesía la mejor expresión del alma. Gracias a ella plasmo mi inmensa pasión por el amor y la mujer, a la que considero lo más perfecto en la naturaleza y la que comparo con una flor.

“Mi inclinación por este género comenzó desde muy temprana edad y en una ocasión gané un concurso literario en la escuela. Me  premiaron a nivel provincial.

“Aunque en la actualidad mis poemas no son reconocidos, confieso que me gustaría pertenecer a algún taller literario para debatir junto a otros autores y compartir la creación de ambos. De esa forma, quién sabe si mi deseo se realiza: sembrar un poco de amor, pasión y ternura en cada corazón”.  

Junto al poeta empedernido convive un hombre que a lo largo de su vida profesional no deja de cumplir con las tareas de su centro laboral. No es un secreto que en ocasiones llegamos a las tiendas de ventas en divisa y encontramos productos multados, o que no están sellados. También, ocurren pérdidas o desvíos, o sucede que vamos en busca de un producto y en el establecimiento se acabó, pero al poner nada más un pie a la salida de la tienda, no faltan personas ofertándolos.

Ante estas situaciones, el pueblo se pregunta: ¿Quién está a cargo de la entidad? ¿A dónde debo dirigirme para denunciar tales problemas? Para esos casos, en los centros se encuentra un asesor jurídico, encargado de orientar a los públicos. Agustín Luzárraga Fariñas, funcionario de la Empresa Comercial Caracol, es uno de ellos.

“En una empresa pueden presentarse disímiles problemas y conflictos, pero el asesor jurídico, tiene que ser, ante todo, ágil en el pensar y el actuar, pues en Derecho los términos son muy importantes y a veces deciden una acción futura. En cada cuestión hay que analizarlos desde posiciones distintas, porque cada categoría ocupacional tiene una legislación específica para ser juzgada”.

En la actualidad no hay desarrollo en la esfera del comercio, la industria, la actividad del gobierno y social que no esté vinculada a la labor de un abogado. En la empresa moderna, el asesor jurídico desempeña un papel fundamental en la orientación del trabajo técnico-legal de la entidad, esto se manifiesta en cualquier sistema que vela  la legalidad socialista, de hacer que se respete la ley.

“La labor del asesor jurídico está en función de dar soluciones no solo a los problemas, sino de aconsejar y orientar con sus conocimientos a una interpretación adecuada de las leyes. Su trabajo está persuadido políticamente, con el fin de aplicar de forma estricta lo que exija la norma jurídica, acompañado del conocimiento para convencer y transmitir el mensaje de conciliación de los planteamientos”.

Con una extensa trayectoria laboral, Agustín afirma que para él es como si estuviera comenzando este largo camino, pues cada día a su oficina llegan casos más complejos: “Ante tales situaciones, atendiendo al grado de las indisciplinas, se deben tomar diferentes medidas que contribuyan a contrarrestar la actitud de los individuos que las cometen”.

Agustín Luzárraga, con más de 28 años dedicados al servicio de las leyes, confiesa que no imaginó insertarse en ese medio: “Nunca pensé ser abogado, realmente desde muy joven -aunque mi inclinación siempre fueron las letras-, lo que soñaba era ser periodista, pero debido a mi participación en la zafra azucarera en la década del 70 me atrasé en el estudio y, cuando regresé, tuve que decidirme por el Derecho.

“Al principio consideré la carrera  como una vía para introducirme en alguna especialidad de Humanidades, pero al adentrarme en ella y estudiarla a fondo con profesores que se convirtieron en amigos personales y consejeros como los doctores Julio Fernández Bulté y Delio Carrera Vera, empecé a amar la profesión. Creo que si tuviese que escoger para volver a empezar, me gustaría comenzar como un simple estudiante del curso regular en Derecho”. 

Con cierta nostalgia de su juventud, recuerda su paso por las Fuerzas Armadas Revolucionarias, institución que le inculcó la importancia del rigor en su trabajo: “Agradezco eternamente la ayuda brindada por mis compañeros en aquella etapa en que comencé mi desarrollo profesional y me permitió incursionar en disímiles casos. Le dediqué 20 años y me  siento orgulloso de haber dado los primeros pasos allí”.

Agustín Luzárraga es un hombre que a pesar de las dificultades no ceja en el empeño de continuar siendo útil a la sociedad, pues considera que los problemas deben resolverlos y denunciarlos los que lo sufren, apoyados por las leyes del país. Para él no hay nada mejor que aportarle a cada caso un poco de comprensión, sabiduría y justicia, combinado con el entendimiento y la espiritualidad  humana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar el trabajo de Agustín Luzárraga Fariñas como asesor jurídico, poeta y exmilitar.

Objetivo colateral: Demostrar su pasión por la poesía desde temprana edad.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: individual.
Por su forma: de citas.
Por su contenido: de personalidad.
Por el canal que se obtuvo: encuentro directo (cara a cara).

Tipo de título: de interrogación.
Tipo de entrada: de referencia al tema o al entrevistado.
Tipo de cuerpo: de citas.
Tipo de conclusión: de comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Caridad Pino Escandón: esposa del entrevistado, directa.
Dennys Luzárraga Pino: hijo del entrevistado, directa.