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“HACER DEL PASATIEMPO UNA CARRERA”

“HACER DEL PASATIEMPO UNA CARRERA”

La animación digital en Cuba toma fuerza. Ernesto Piña, joven pintor, ha defendido siempre esta manifestación del arte

Texto y foto:
LAURENT GUEVARA SANTANA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si digo a secas Ernesto Piña, quizás no reconozcan quién es, pero si hablo del realizador de la serie Pubertad, recordarán los capítulos recientemente televisados y sabrán a quién me refiero. El Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), es el lugar idóneo para conversar con este joven artista de la animación digital, pues allí se siente cómodo en su ambiente de trabajo.

Graduado en el Instituto Superior de Arte (ISA) y con sólo 28 años de edad, Piña tiene una prometedora carrera por delante. En 2007 recibió el premio Kolibrí a la Mejor Animación, por su cortometraje El Propietario, en el Festival Internacional del Audiovisual celebrado en Bolivia.

Desde niño llamó su atención el dibujo gráfico. Luego comprendió que podía hacer de su vocación un estilo de vida: “Dice mi mamá que siendo muy pequeño cogía bien el lápiz para hacer trazos. Crecí con eso. Comprendí que podía hacer del pasatiempo una carrera.

“En el ISA revolucionamos la forma de hacer arte”, rememora Ernesto, orgulloso al evocar su etapa de estudiante en ese instituto: “Recuerdo los años allí de una forma muy grata. Me conocí como creador y pertenecí a un grupo que transformó un poco los estilos y conceptos artísticos concebidos por la sociedad en aquel momento. Luego seguimos rumbos diferentes, cada quién hace hoy su obra y crea algo interesante.

“Quería que los trabajos se vieran en cine o televisión, expresarme con mi arte. El ISA fue una etapa muy rica, a pesar de algunos conflictos que tuve allí por el empeño en realizar animación, pues los profesores me impulsaron a hacer este tipo de trabajo y luego se negaron a aceptarlo como algo serio.”

ERPIRO es la firma que Ernesto pone en sus trabajos. Estas iniciales son la síntesis de su nombre completo: ER de Ernesto, PI de Piña y RO de Rodríguez: “Sabía que los jóvenes realizadores tenían sus propias producciones y quise crear la mía, aunque prefiero bautizarlo como un proyecto de animación digital donde los amigos comparten experiencias libremente y sin prejuicios, porque la animación es muy libre. No creo que el artista se vea amarrado a cánones.”

Existían otros colegas a quienes Ernesto convocaba para hacer los animados de ERPIRO STUDIOS. Entusiasmados por la posibilidad de materializar sus sueños, emprendieron los primeros proyectos. “Cada uno desde su especialidad, colaboraba y me aportaba para beneficiar la obra y como público me brindaban su opinión para mejorar el producto final.

“Mandaba mi obra a concursos, así Todo por Carlitos obtuvo el premio a Mejor dibujo animado en Cuba, otorgado en el XXVII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Recibir ese premio fue genial, surgieron muchas oportunidades. En ese momento me pregunté: ¿Y ahora qué hago? Apareció el síndrome de qué voy a hacer que supere o se mantenga a la altura de lo que logré. El Propietario cumplió con estas expectativas.”

Al reflexionar sobre la obra realizada, Piña afirma que no siente preferencia por ninguna de ellas. En realidad quiere a todos sus trabajos por igual, pues de alguna forma lo han hecho crecer como artista.

“ERPIRO MUNDO, que fue mi tesis al graduarme del ISA, es un trabajo realizado para un público específico. Trata del ambiente del arte, que es muy elitista. A la gente le gustó, pero se dieron cuenta de que era algo diferente porque salí de mi estilo de trabajo. Necesitaba terminar los estudios en esa escuela y debía respetar ciertos cánones.

“Mi primera producción al llegar a los estudios de animación del ICAIC en el año 2006, fue el video de la canción infantil El Abuelo Reloj. Luego tuve la prueba de fuego con la creación de El Propietario, que requería un mayor concepto de trabajo. Fue todo un acontecimiento aquí, recibió muchas felicitaciones y creó pautas en el trabajo con Power Flash. Sólo seguí mi instinto, soy muy organizado en el trabajo y esto se ha tomado como ejemplo para la elaboración de otras realizaciones.

“Trabajé con ímpetu y ganas en Todo por Carlitos, porque quería parecerme y distanciarme, al mismo tiempo, de mi proyecto anterior -EME5-, deseaba superarlo. Pero estoy contento con El Propietario, es una obra universal, de festival, me complace”.
 
Según cuenta Erpiro, Pubertad fue un proyecto más engorroso. Al estar hecho para un cliente, hay que adaptarse a sus exigencias. Fue un trabajo serio y se siente feliz de que lo hayan escogido como director.

“El trabajo con Mariela Castro es muy difícil, porque se refiere precisamente a la temática de la adolescencia que ha sido poco tratada. Yo lo toqué de forma intuitiva en Todo por Carlitos, sin tener conciencia de lo que realmente era.

“Este proyecto tuvo contratiempos. Es complicado llevar la parte científica a un guión cinematográfico, requiere semanas crear el libreto.

“Ahora, para la segunda temporada, las cosas fluirán más rápido porque contamos con otro guionista en el equipo. Antes no hacíamos trabajos para televisión, que tiene cánones de imágenes a respetar y debemos ser cuidadosos al redactar los diálogos, pues este es un medio de comunicación masivo y la gente legitima lo que se dice por esa vía. Me gustó hacerlo, para aprender, pero prefiero el trabajo de autor. Aunque es difícil encontrar financiamiento, siempre aparece.”

-¿Qué relación tienen el cine

de animación y la plástica?

No tengo conocimientos de dramaturgia, todo lo hago por intuición. Percibo la obra nueva como algo diferente, me atrapa su contenido, su primer argumento. Me enfoco y tomo la historia. Vuelco mi experiencia sobre el proyecto y nace.

Ernesto opina que en nuestro país no hay legitimada una academia de animación. Los jóvenes realizadores heredan las experiencias de las pasadas generaciones, de aquellos que nunca envejecerán, porque para hacer este trabajo hay que mantener la inocencia por siempre.

“En Cuba existen maestros en animación, como Juan Padrón, su hermano Ernesto Padrón, Paco Prats, Mario Rivas; y excelentes productores como Aramís Acosta y Lídice Marrero, que han creado pautas en el cine cubano y les transmiten su sabiduría a los más jóvenes. A lo que podemos llamar academia es al conocimiento de los grandes. El resto es la práctica.”

Para realizar sus trabajos, este artista escoge problemas sociales como las dificultades con el transporte, el habla vulgar de algunos jóvenes, los conflictos de los adolescentes. Igualmente le preocupa “mantener la línea conceptual, mover el pensamiento del público, no darles el trabajo masticado.

“Elijo temáticas sociales porque es lo que vivo y conozco. Las personas necesitan ver la realidad, identificarse con la obra. Capto la esencia y trabajo con eso.”

Aunque se dedica a los dibujos animados, formula mensajes para todos, sin límite de edad. Desea que sus trabajos sean atractivos y capten la atención de los espectadores. “No quisiera enfocarme en un público específico. Quiero que mi obra tenga mayor dimensión, que todos se diviertan. Para lograr eso le pongo algo de humor y busco temas de interés. Percibo que la gente recibe bien mi trabajo.”

Ante la aceptación que tiene su obra, Piña admite que pasó a ser una figura un poco más reconocida, pero asegura que esto no ha cambiado en nada su personalidad.

“Siento que soy más popular porque la gente me saluda por la calle. Estoy alegre de que esto pase porque fue lo que pretendí cuando hice los primeros bocetos. Es el premio de este oficio. Pero me siento igual, sigo siendo el mismo con los amigos y con todo el que se acerca para hablar de mi trabajo.

-¿Y la salud de la animación en Cuba?

En los años 80, mucha gente fue aplastada por la tecnología y cambió de profesión. Otros aprendieron a usarla y vieron qué podían hacer con ella. Entonces mezclaron la animación tradicional con la tecnología y se creó un nuevo grupo de animación. Para nosotros no fue tan difícil, éramos más jóvenes y estábamos familiarizados con el tema.

“Pasé un curso de animación tradicional en el 2003 y sólo llevo dos años ejerciendo en el ICAIC, pero hay otros jóvenes que trabajan esta línea hace más de 10 años.”

-A pesar de que se han realizado

muchos dibujos infantiles, y es

notable la calidad que estos tienen,

podemos verlos muy poco en la

televisión. ¿A qué se debe?

El ICAIC se ha trazado como plan hacer 500 minutos anuales de transmisión. Este año sobrecumplimos porque nos dimos cuenta de que podíamos hacer otras cosas además de animados, materializar ideas como documentales; pero la televisión pone los dibujos animados que entiende y eso no tiene nada que ver con el ICAIC.

-¿Cuáles son los premios y

contratiempos de su carrera?

Hay cosas que me han hecho sentir un poco mal, pero los jurados son así. Todo por Carlitos lo creé de forma independiente y fue aceptado para participar en el XXVII Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano. Sin embargo, a El Propietario, que fue concebido en los estudios del ICAIC, no le permitieron concursar. Lo pusieron en la sección Hecho en Cuba.

Creo en la gente y no en jurados. La opinión de los especialistas vale mucho, pero es sólo un criterio. Los galardones otorgados por ellos me gustan y son muy importantes, pero son oficiales. El mejor premio que puedo recibir es el reconocimiento del público, este es más sabroso.
 
FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Mostrar al joven realizador Ernesto Piña a través de su obra.

Objetivos colaterales: Revelar el empeño realizado por el artista para lograr que la animación digital se reconozca como arte. Evidenciar la recuperación de la animación digital en Cuba,  gracias al trabajo realizado por estos jóvenes realizadores del ICAIC.

Tipo de entrevista según:
Participantes: Individual.
Forma: Mixta.
Contenido: De personalidad,
Canal por el que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Directa o de presentación.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusiones: De comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Fuente empírica: Alex Cavana, productor del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), compañero de trabajo del entrevistado.

Fuente documental: Cortometrajes Todo por Carlitos, El Propietario y EME5, dirigidos por el entrevistado, ubicados en los archivos del ICAIC.

 

PONER EL CORAZÓN EN CADA CÁLCULO

PONER EL CORAZÓN EN CADA CÁLCULO

Efraín Echevarría Hernández expresa que su profesión va más allá de la racionalidad.

Texto y foto:
JESÚS EUGENIO MUÑOZ MACHÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Camino a su oficina, sosteníamos una amena conversación que a cada trecho era interrumpida por alguno de sus alumnos. Resultó fácil apreciar la admiración y el respeto que sienten todos los estudiantes por el Doctor en Economía Internacional, Efraín Echevarría Hernández.

Jefe del Departamento de Ciencias Sociales en la Universidad de Pinar del Río, es Efraín un hombre que no teme a las responsabilidades, y con 17 años de experiencia en la docencia, revela el infinito placer que le produce enseñar.

-¿Siempre quiso ser economista?

Realmente no. Al terminar el preuniversitario mi primera opción era Derecho. Tenía buena expresión, dicción y bastantes conocimientos de cultura general, pero vinieron ese año 10 carreras y no me la asignaron.

En aquel momento era un sistema diferente, no había exámenes de suficiencia ni de habilidades; para obtener Derecho se medía solo el promedio. Me llegó Economía, que fue la segunda opción.

Hasta que no terminé el segundo año no estuve realmente motivado por la carrera, pero a partir de ahí, decidí ser economista de veras y dedicarme fundamentalmente a la docencia y la investigación.

Comencé estudiando Licenciatura en Planificación de la Economía Nacional,  especialidad que ya no existe, y cuando estaba finalizando el segundo curso, me propusieron concluir la carrera en la Unión Soviética, con el objetivo de que viniera como profesor a la Universidad de Pinar del Río una vez graduado.

-Durante su estancia en Moscú  ocurrió un proceso trascendental que cambió el orden sociopolítico del mundo...

Sí, viví la etapa de la Perestroika a partir del año 1986. Creo que ese proceso no tuvo originalmente una inspiración contrarrevolucionaria. Si se hubiera llevado por el camino de la revolución, pudiera haber cambiado la faz de esa nación y posiblemente del mundo.     

-En 1991 se incorpora a la Universidad de Pinar del Río. ¿Qué han representado 17 años de experiencia en el magisterio?

Mucho esfuerzo, mucho sacrificio, un crecimiento profesional impresionante. Sin duda alguna, me he dedicado a lo que mejor sé hacer: dar clases, enseñar e investigar.

-Sus alumnos lo catalogan como un profesor muy exigente. ¿Cuánto hay de cierto en ese calificativo?

Trato de ser en el aula el mejor maestro que los estudiantes quieren tener y exijo que mis alumnos sean los mejores estudiantes a los que un profesor desea impartir clases.

Mis exámenes son difíciles, pero no pido más de lo que me exijo a mí mismo. Creo que les dejo una lección de ética muy útil para su vida profesional. La inmensa mayoría de los alumnos recuerdan con cariño el trabajo juntos. Parece que la fórmula funciona.

Ha participado en todas las ediciones del Encuentro Internacional sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, evento que considera el más relevante al que ha asistido: “Lo considero el más importante por la diversidad de opiniones que se discuten, por el rango de las personalidades que participan y por las características de las discusiones, que son muy abiertas. Al mismo tiempo, he tenido la oportunidad de compartir experiencias con personalidades reconocidas a nivel mundial. Actualmente soy miembro de la Comisión de Relatoría del evento.”

-¿Hasta qué punto las soluciones teóricas del Encuentro Internacional sobre Globalización han sido llevadas a la práctica?

No se trata de una reunión cumbre, aunque han participado representantes gubernamentales. No tiene como propósito realizar propuestas que sean vinculantes para los países, ni para los organismos internacionales que asisten.

La importancia está en su carácter de denuncia, en que evidentemente cada vez que se realiza, la riqueza del debate constituye un punto de avance, aunque sea pequeño, en la teoría y la discusión académica.            

-¿Últimas publicaciones?

Desde hace cuatro años he tenido la posibilidad de vincularme con la Universidad La Sapienza de Roma y de esta forma publicar dos libros: Manual de Crítica de la Economía Aplicada y Che Guevara Economista.

-¿Qué le motivó a escribir sobre el pensamiento económico del Che?

Diría que la curiosidad. En los últimos años he dedicado una parte importante de mi vida a documentarme, por ejemplo, sobre los trabajos del Che en la revista Nuestra Industria, cuando fue Ministro de ese sector y los ejercicios de preparación que hizo para tomar la presidencia del Banco Nacional de Cuba. Todo me llevó a un grupo de conclusiones que son las que se presentan en el libro. En el Che hay un pensamiento económico crítico, revolucionario, que fue capaz de unir algo que es muy difícil: la teoría con la práctica.

-Muchas veces se concibe al economista como una persona muy racional y excesivamente técnica...

Siempre nos asocian con el cálculo, la contabilidad, con ese tipo de racionalidad que es muy instrumental.

Ciertas definiciones sobre la disciplina hacen creer que es una ciencia inocua, sin ética, que desconoce la división de clases, pero no es así. Para nosotros, analizar las consecuencias de los ciclones no es solo contabilizar los daños de más de cinco millones de dólares, es también conocer el trauma que sufrieron las personas y de dónde van a salir los recursos. Definitivamente, la economía no es una ciencia desprovista de valores éticos y morales.

-Defina estas dos etapas de su vida: la década de los 90 y los primeros años del siglo XXl.

En la década de los 90 ocurre un proceso de maduración profesional, publiqué mi primer libro, La Reforma Económica en Cuba. Logré el respeto de los estudiantes y que se valorara mi trabajo. El inicio del nuevo siglo ha sido una etapa de consolidación. Obtuve el Título de de Doctor en Economía Internacional. He incrementado, además, el intercambio académico en Cuba y  el extranjero.

-¿Cuánto se ha sacrificado para lograr sus metas?

Mucho. Soy de una familia humilde y he tenido que escalar milímetro a milímetro cada tramo ascendido. Siempre me he negado al facilismo y probablemente eso haya tenido un costo en mis resultados profesionales y en el plano personal. Pero así soy: vivo mi vida y duermo tranquilo.

-Virtudes que se reconoce.

Tenacidad, honestidad, honradez y capacidad de trabajo.

-Defectos.

Muchas veces cedo demasiado para que los demás se sientan bien.

-¿Qué es para usted sentirse realizado?

Es tener amigos y una familia estable. Soy una persona que disfruta mucho las cosas simples de la vida. El sentido del éxito es comprender que la labor de enseñanza realizada puede dejar una huella en el crecimiento de las personas que ayudas a educar.

Ninguno de los logros de Efraín ha sido cuestión de suerte. Talento y voluntad van de la mano en cada uno de sus proyectos. Acercarse a las Ciencias Económicas desde una perspectiva diferente lo hace trascender. Para él, la economía no es solo cálculo, es poner por encima de  todo las necesidades humanas.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Hacer un recorrido por los aspectos importantes de la vida de Efraín Echevarría Hernández.

Objetivos colaterales: Conocer cuáles fueron sus inicios en el estudio de la economía, cuán importante ha sido la docencia, eventos más relevantes en los que ha participado, obras publicadas, etc. 

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: Cerradas: 1, 10, 11, 12; Directas: 3, 4, 5, 6, 9, 13; Abiertas: 2, 7, 8.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador.

Directas: Belkis Machín Cosme, trabajadora de la Asociación Nacional de Economistas de Cuba (ANEC), de Pinar del Río.
Complementarias: Currículo personal de Efraín Echevarría Hernández.
Libro Manual de Crítica de la Economía Aplicada, Editorial Jacca Brooks, 2005.
Libro Che Guevara Economista, editorial Jacca Brooks, 2007.


 

UN CUBANO MÁS

UN CUBANO MÁS

De Nam Dinh a La Habana, un camino hacia el futuro fue el que eligió el vietnamita Chi Ngo Van, estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información.

Texto y foto:
TAN NGUYEN (TONY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuba y Vietnam tienen una relación histórica fomentada desde mucho tiempo. Cada año decenas de estudiantes vietnamitas vienen a Cuba para estudiar en la enseñanza universitaria. Lejos de su casa, su cultura y un idioma diferente, estos jóvenes se empeñan en no defraudar la confianza que el país les ha dado como futuros profesionales. Chi Ngo Van, estudiante de Bibliotecología y Ciencias de la Información en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, es uno de ellos.

Original de Nam Dinh y procedente de una familia humilde, Chi, como le dicen sus amigos en Cuba, desde temprana edad se propuso superarse, estudiar para ayudar a su familia. Siempre los más allegados a él y los profesores, reconocieron su esfuerzo e inteligencia. Ya de joven sintió inclinación hacia la informática y siguiendo su empeño, matriculó en la Universidad de Dalat, para estudiar esta ciencia.

Pero el destino le había reservado para él otro futuro y hoy Chi camina alegre y orgulloso  por los pasillos de una universidad muy lejos de su patria. Del otro lado del mundo, entre los cubanos, Chi se prepara como futuro profesional, y en el calor de un pueblo que, como el suyo, también construye el futuro para que el hombre sea pleno.

-¿Por qué estudias en Cuba?

Cuando estaba estudiando Informática en la Universidad de Dalat, en Vietnam, llegó una propuesta del Ministerio de Educación de que  a dos estudiantes se les iba a dar la posibilidad de venir a Cuba para estudiar. La universidad hizo un concurso y fui uno de ellos. Mi elección de  venir a Cuba para estudiar es porque quiero aprender idioma español y, además, conocer otras culturas.

-De tantas profesiones, ¿qué te hizo

decidir por la Bibliotecología y

las Ciencias de Información?

En realidad venía a Cuba para estudiar Informática, pero cuando se tradujo el nombre de la carrera, se hizo como Ciencia de la Información, sabía de esa confusión, pero no decidí cambiarla porque esta carrera es de letras, es decir, tiene que ver con el idioma, el cual me gusta y considero muy importante su aprendizaje. Además, también me forma en el uso de las tecnologías en el área de las computadoras.

-¿Cómo asumió tu familia que

vinieras a Cuba? ¿Tenían

alguna referencia del país?

Cuando gané la beca, llamé a mis padres, ellos se pusieron muy contentos, pero durante el tiempo que estuve en la Universidad de Lenguas Extranjeras en mi país, para aprender español, mi mamá estaba triste, decía que me iba a extrañar cuando viniera para Cuba. Después, varios jóvenes que se formaban aquí retornaron a Vietnam de vacaciones y fueron a vernos. Ellos nos contaron que en Cuba no había violencia como en otros países y mis padres dejaron de preocuparse.

-Háblame sobre cómo ha sido tu

estancia en Cuba. ¿Qué te

ha  resultado más difícil?

Los primeros  días en Cuba me sentí triste, extrañaba mucho mi familia y mi país,  pero poco a poco me fui acostumbrando a la vida de este país.

Pasé un año de preparatoria en Matanzas, ese tiempo fue muy difícil, quizás  el más difícil de todos, porque extrañaba mucho a mi familia, no había aprendido bien el español y era complicado comunicarme con la gente. No me había acostumbrado a la vida en Cuba, la cultura y la comida es muy diferente a la de mi país.

Lo que me ha resultado más difícil es el español, pues me costó mucho trabajo aprenderlo; hasta ahora todavía no lo hablo ni escribo muy bien.

Cuando terminé la preparatoria, vine a La Habana a estudiar Bibliotecología y Ciencias de la Información. En ese tiempo, mis amigos del aula y de la beca me ayudaron a estudiar, conocer las palabras propias de cada asignatura y ampliar mi vocabulario.  Ahora me siento muy bien porque tengo muchas amistades.

-Sé que ahora tienes muchos amigos y

tus calificaciones docentes son altas,

pero ¿cómo te enfrentaste por primera

vez a un aula con profesores, compañeros

e idioma completamente nuevos?  

Al principio no entendía. Me sentí perdido, porque no sabía qué estaban hablando los profesores, no podía tomar las notas a tiempo. Como siempre empecé pidiendo prestada las libretas a mis compañeros para copiar la clase. A veces pedía a los profesores que me explicaran fuera del turno. En la beca siempre estudiaba con mis compañeros y ellos me explicaban, me ayudaban mucho, específicamente una compañera que fue quien más colaboró, Tamara, la jefa de mi grupo. Cuando tenía pruebas ella me repasaba el contenido y rectificaba a la hora de hablar y así perfeccionaba mi idioma.

Al principio las calificaciones no fueron las mejores, pero con mucho esfuerzo logré pasar de año. Algunas asignaturas me resultaron más fáciles debido a que ya las había dado en Vietnam como parte de mi formación.

Como dije antes, me costó mucho trabajo aprender español. Además tengo que estudiar intensamente porque la carrera es difícil, he recibido el apoyo de mis amigos y profesores. La asignatura que más me ha preocupado es Redacción porque tengo que dominar bien el vocabulario, la gramática y hacer que mis ideas coordinen.

-Fuera del aula, ¿cómo asumes el

hecho de vivir en una residencia

estudiantil entre jóvenes cubanos

y otros extranjeros?

Me parece muy buena esa convivencia porque  ayuda a conocer otras culturas y de ahí su modo de vivir y, lo más importante, mejorar el español que es lo más difícil al principio.

En la residencia -como todos los que están allí-, vivo en un cuarto junto a tres personas más y nos llevamos bien, hay que tener convivencia, respetar las tradiciones de otros. A lo que sí no me he podido acostumbrar completamente es a la comida, bastante diferente a la de mi país.

Gracias a la convivencia con jóvenes de diversas nacionalidades, he tenido la posibilidad de conocer más a fondo la situación real del mundo de hoy, no solo por lo que se dice en la televisión, sino también por lo que me cuentan ellos. He aprendido a apreciar aún más mi cultura y mi país; y por sobre todas las cosas, respetar el espíritu y la solidaridad del pueblo cubano que me ha hecho sentir  como en casa.

-Lejos de tu patria, ¿de qué forma

logras mantener y conservar

tus tradiciones culturales?

Para mantener las tradiciones culturales, las costumbres de Vietnam, participo en las fiestas de los vietnamitas, que nuestra Embajada celebra en los días especiales como el fin de año, el día de la Independencia Nacional de Vietnam. Pero más aún cuando los vietnamitas que estamos en la beca y algunos  que se encuentran en otras provincias, nos reunimos para comer, hablar… siempre intentando mantener nuestras costumbres. También,  cuando me comunico con mi  familia por teléfono o a través  de la  Internet.

-Desde tu punto de vista,

¿cuáles son las virtudes de la

enseñanza superior en Cuba?

El sistema de la enseñanza  en Cuba es gratuito a diferencia de muchos países en los cuales la educación es privada y solo tiene el acceso a ella aquellos que tienen un cierto nivel social, así que en Cuba todo el mundo puede estudiar aunque no tenga dinero y la enseñanza  superior cuenta con profesionales excelentes en todos los niveles. El sistema de enseñanza en Cuba es parecido al de Vietnam. Lo considero muy bueno.

-Cuando regreses al lado de tu familia,

¿qué no podrás olvidar , qué es lo

que más extrañará de esta Isla?

Cuba ya me apasiona, las imágenes del pueblo cubano, la solidaridad con otras tierras hace que nunca olvides este país y seguro que voy a extrañarlo mucho cuando me vaya.

Nunca olvidaré la forma de ser del pueblo cubano, me gusta su carácter, las personas son muy sociables, agradables y buenas. Tampoco  olvidaré los amigos que he hecho, las bonitas playas, la Facultad, la beca y su ambiente. A Cuba la  llevo y la llevaré siempre en el corazón.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: conocer la vida que lleva este joven vietnamita lejos de su país y su cultura, cómo se relaciona con el pueblo cubano.

Objetivos colaterales: cómo vino a estudiar a Cuba, qué lo motivó.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía Directa.

Tipo de título: Genérico. 
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de preguntas: 1–Directa; 2–Abierta; 3-Abierta- Informativa; 4-Directa; 5-Directa; 6-Abierta; 7-Directa; 8-De Opinión; 9-Abierta.
Tipo de conclusión. De comentario del entrevistado. 

LA PRESIDENCIA FEMENINA DE LA SEAP

LA PRESIDENCIA FEMENINA DE LA SEAP

Atada desde su creación a la realidad cubana, la Sociedad Económica de Amigos del País cumplió 15 años de reactivar sus funciones. Durante este tiempo, una mujer ha sido la encargada de dirigirla

MARTHA ISABEL ANDRÉS Y ELISA BEATRIZ RAMÍREZ,
estudiantes de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La vida de la Sociedad Económica Amigos del País (SEAP) está escrita con nombres masculinos. El obispo Juan José de Espada, José Antonio Saco, Fernando Ortiz, y muchas otras destacadas figuras de la intelectualidad cubana formaron parte de la selecta membresía de la institución.

Sin embargo, al hacer un recorrido por su historia, la presencia femenina parece desalojada de toda la actividad emprendida por la SEAP durante casi dos siglos. Y la razón es sencilla: las mujeres no podían pertenecer a este centro de desarrollo de la sociedad cubana.

Esa realidad cambió a partir de 1994, cuando al iniciarse la revitalización de la SEAP después de más de 30 años de inactividad, se cambiaron los estatutos y se reconoció en ellos la posibilidad de incorporar a miembros mujeres.

Desde esa fecha, y hasta la actualidad, es precisamente una fémina la que ostenta la presidencia de la importante institución. Daisy Rivero Alvisa ha sido la encargada de encausar el quehacer de la SEAP durante estos últimos años, para darle nuevos aires e insertarla dentro de la realidad cubana de hoy.

Conversar con ella fue la oportunidad adecuada para conocer de cerca el papel que ha desempeñado la Sociedad en esta nueva etapa, en medio de un contexto político y social diferente al del período colonial y a la Cuba republicana de antaño.

-Después de 1959, la Sociedad cedió al

gobierno revolucionario todos los centros

educativos que le pertenecían, dejó de

desempeñar la mayor parte de sus

funciones y prácticamente se disolvió.

¿Cómo surgió la idea de reanimarla?

En la fecha en que surge la idea de reactivar la Sociedad, la situación en el país era crítica. Era la etapa del período especial en la que el pueblo cubano resistió mucho. La economía quedó en el piso, no había comercio exterior, realmente el panorama del país era serio. Debido a ese contexto se pensó en la importancia de poner a funcionar nuevamente la Sociedad.

Dio la casualidad de que en el año 1993 se conmemoraba el bicentenario de la institución, y a pesar de las circunstancias nacionales, se reunieron los esfuerzos del Instituto de Historia del Partido, y del Instituto de Literatura y Lingüística, y se decidió hacer un evento para conmemorar la fecha.

En el mismo participaron representantes de las sociedades económicas de España, y tuvimos la gran suerte de que la Sociedad Económica matritense envió a Cuba a don González Álvarez de Castrillón, quien es hoy el presidente de la Academia de Ciencias Históricas de España.

En medio de esa visita, González Álvarez le contó a Yolanda Ricardo, entonces la presidenta del Instituto de Literatura, que la Sociedad Económica cubana tenía un edificio en Madrid de su propiedad.

En aquel momento se inició la búsqueda de las pruebas de que el edificio realmente pertenecía a la Sociedad, y resultó que Gabriel Millet, un camagüeyano que se casó y decidió irse a vivir a España, hizo un testamento a fines del siglo XIX donde declaró que cuando ya no quedara vivo ningún descendiente de su familia, su edificio en Madrid debía pasar a la Sociedad Económica de Amigos del País de La Habana.

En aquel momento aún vivían Salvador Bueno y Julio Le Riverend, miembros del antiguo ejecutivo, y con ellos se hizo el llamamiento para reanimar la Sociedad. Entonces se creó el primer grupo de miembros, hubo que rehacer los estatutos porque anteriormente no se permitían mujeres, y se realizó la primera votación en la que yo fui electa como presidenta.

Ya en ese puesto, fui a España para resolver el problema del edificio. Una vez realizada toda la documentación, la Sociedad pudo tener los primeros recursos para comenzar a realizar sus actividades.

Cuando se planteó la idea de reanimar la Sociedad, Julio García Oliveras dijo enseguida que también era importante volver a publicar la Revista Bimestre Cubana. Con los anuncios que publican en ella, y apoyo que brinda el Ministerio de Cultura, se ha podido sacar la revista sin interrupción dos veces al año.

-El trabajo de la Sociedad está dividido

en diferentes secciones. ¿Cuál es

la función de cada una de ellas?

En el año 1999 se creó la sección de Medio Ambiente, que a pesar de ser la más joven se ha convertido en la más activa. Tiene más de 200 miembros, pero ha logrado hacerlos partícipes a casi todos, de una forma u otro, de las actividades que realiza.

La sección de Ciencias Sociales ha logrado un papel importante en el plano ideológico, desde la realización de uno de sus primeros eventos, dedicado al pensamiento humanista en Cuba durante la primera mitad del siglo XX, hasta lo que está haciendo ahora con el colectivo del bicentenario, porque ha logrado tocar momentos muy importantes del desarrollo ideológico contemporáneo.

La de Educación y Cultura ha jugado un papel muy importante en el rescate de la tradición pedagógica cubana, porque siempre se piensa en Varela y José de la Luz y Caballero, pero se olvida la obra de figuras del siglo XX que la sección se ha dedicado a investigar.

Muchas veces se ha criticado por hacer eventos importantes con muy buen nivel científico y patriótico, pero en los que no participan los jóvenes. Un paso de avance fueron los talleres sobre el imperialismo, donde  participaron muchos estudiantes del Instituto Pedagógico.

En la sección de Economía se han tocado puntos muy importantes. En los años 2006 y 2007 se analizó en profundidad el tema de la vivienda. Y eso es importante porque la sociedad cubana tiene problemas que necesitan solución y nosotros podemos contribuir con nuestras investigaciones.

Ahora está abocada a analizar el problema de la agricultura. Se ha creado una comisión con Adolfo Rodríguez Nodal, quien fue Premio Arango y Parreño, para realizar un taller sobre el tema y brindar recomendaciones.

Esta sección tiene el mérito de haber iniciado los talleres sobre células madres en Cuba. Después del primer taller donde se dio a conocer qué cosa son y su importancia, se han hecho nuevos encuentros sobre su utilización terapéutica.

La sección de medio ambiente ha desempeñado muy buen papel, desde la realización de cursos de postgrado, de trabajos investigativos, hasta el otorgamiento de premios y distinciones a las figuras destacadas en el área.

-Reconocidas personalidades de las artes

y las ciencias en Cuba han formado parte

de la Sociedad. ¿Cómo se realiza

actualmente la selección de los miembros?

Las personas que deseen ser miembros deben presentar un currículo con esa solicitud, el cual se pasa a la sección correspondiente, según el área en que se desenvuelva. En la sección se hace el primer análisis de la solicitud, y la persona debe presentar dos avales de miembros de la SEAP, que lo recomienden no solo desde el punto de vista curricular, sino además, desde el punto de vista de los valores que el interesado posee.

Los miembros de la Sociedad se dividen entre los 17 de la Junta de Gobierno, y los miembros normales de las secciones.

Este año (2009) el trabajo de los miembros es crucial, porque es el año de preparación del congreso del Partido, porque se avizoran cambios en la vida del país y la Sociedad también debe plantearse estrategias para adecuarse a esos cambios.

Además, en el mes de mayo corresponden las elecciones para seleccionar a la nueva Junta de Gobierno y al Presidente.

-¿Cuáles han sido los principales

proyectos desarrollados en

estos años de reanimación?

La Sociedad resurge con el objetivo de ver cómo podíamos ser útiles al Estado, y creo que en estos 15 años lo hemos sido: realizando eventos patrióticos y científicos importantes, movilizando a la gran masa de profesionales, de graduados universitarios, dando recomendaciones a organismos.

Una de las tareas fundamentales de la Sociedad ha sido el análisis de los problemas económicos a la población, tales como el dinero, el trabajo en las empresas, la agricultura, la vivienda, las dificultades en la educación, entre otros temas que se analizan en los eventos, talleres, e investigaciones que desarrollamos.

Uno de nuestros proyectos más importantes es el Grupo de Educación para la Paz y los Derechos Humanos en Cuba Socialista (Edupaz), que no solo ha realizado postgrados, sino que además publicó un libro homónimo sobre el tema.

Una muestra de la importancia que tiene Edupaz es que la ONU acaba de designar al 2009 como el Año internacional de la enseñanza de los derechos humanos.

Actualmente la situación económica es difícil para la Sociedad, pero entre el 2000 y el 2002 se hicieron grandes avances, como la creación del sello editorial “La semilla en el surco”.

La publicación de una obra literaria siempre resulta cara, pero hemos logrado publicar un libro inédito de José Antonio Saco, La historia de la esclavitud en las colonias francesas. Además de uno sobre el pensamiento político de Villena y otro titulado La zafra, de Agustín Acosta, sobre la industria azucarera y el problema del colonialismo yanqui.

Por otra parte, se han llevado a cabo varios proyectos comunitarios como el desarrollado por Edupaz en Centro Habana, donde no solo se imparten conferencias, sino que se asiste a las casas y se comparte directamente con las familias.

-¿Cómo ha sido el apoyo estatal?

¿Las recomendaciones de la SEAP

tienen repercusión sobre los

distintos organismos del país? 

Por acuerdo del Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros, todas las sociedades que existen en Cuba deben ser respaldadas por sus órganos de relación. En el caso de la SEAP, su órgano de relación es el Ministerio de Ciencias.

Como órgano de relación, el Ministerio de Ciencias delega en la Academia de Ciencias de Cuba la atención a la Sociedad. Esta atención se expresa en el plano económico y en la ayuda para solucionar cualquier problema con algún proyecto de investigación.

En cuanto a la resonancia que tienen las recomendaciones de la Sociedad, estas han tenido gran acogida en los ministerios de Educación Superior y en el de Ciencias. Además, en ocasiones se ha solicitado la colaboración de la SEAP para elaborar la estrategia medioambiental del país.

También se han firmado convenios con el Centro de Estudios de la Economía Internacional, con el Centro de Estudios de la Economía Cubana, para convertirnos en receptores de las investigaciones que ellos realizan.

-¿La Sociedad tiene miembros en

otras provincias? ¿Cómo es su

accionar fuera de La Habana?

La SEAP tiene cuatro miembros en Pinar del Río, 14 en Matanzas, dos en Villa Clara, pero las relaciones con las provincias no están bien conformadas. Lo ideal sería contar con filiales en los distintos lugares del país, que ampliaran y profundizaran el trabajo, pero el nivel de gestión que hay que enfrentar para constituir una filial es muy grande, por lo que aún no nos hemos decidido a expandirnos hacia diferentes provincias.

-Después de 15 años de trabajo para

colocar nuevamente a la SEAP en un

lugar importante dentro del desarrollo

de la sociedad cubana actual, ¿qué significa

para una mujer presidir esta institución tan

importante, cuya dirección

históricamente había recaído en hombres?

Es una verdadera satisfacción que gozo no solo yo, sino también Nuria Gregori, como vicepresidenta, Fabiola Bueno en la sección de Medio Ambiente, e Isabel Monal en Ciencias Sociales. Además, tenemos la dicha de que muchos de los miembros son mujeres: un gran número de investigadoras y la mayor parte de las educadoras, lo que ha sido un vuelco muy importante en el seno de la Sociedad.

En el plano personal, me ha gustado muchísimo la experiencia de presidirla. Ha representado un reto tremendo. Lo que más me gusta de este lugar es el tipo de trabajo que se hace, pues constantemente estamos en la búsqueda de soluciones y tratamos de encontrar propuestas que contribuyan a mejorar nuestra sociedad.

Las personas vienen a la institución por gusto propio; no por obligación, sino porque realmente tienen ganas de hacer. El ambiente que se respira es el de creación, el de interés por avanzar. Esta ha sido la forma de poner mi esfuerzo personal en función de un empeño común, y creo que, hasta ahora, lo hemos hecho bien. 

 

“ESTO ES SERIO, RÍETE MUCHO”

“ESTO ES SERIO, RÍETE MUCHO”

Así dice Fernando Raúl Rodríguez Flores, profesor de Matemática Aplicada en la Facultad de Matemática y Ciencias de la  Computación de la Universidad de La Habana.

MÓNICA RIVERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si alguien nos habla de un profesor de Matemática, la primera imagen que acude a nuestra mente es la de un hombre circunspecto, tan sumido en su ciencia que vive ajeno al mundo;  pero de lo errado que se puede estar al respecto, Fernando Raúl Rodríguez Flores es, definitivamente, un buen ejemplo.

Graduado en 2003 de Licenciatura en Matemática, y profesor de Matemática Aplicada en la Facultad de Matemática y Ciencias de la  Computación de la Universidad de La Habana, Fernando es capaz de  arrancar la risa a cualquiera valiéndose de su sagacidad en el uso del humor más fino, y despierta la admiración  con su destreza en los malabares. Y, a propósito de la Matemática, con él asistimos a la llamada fórmula del tres en uno, porque es humorista, matemático y malabarista.

-¿Cuándo decide estudiar Matemática?

A mí la Matemática nunca me disgustó, pero tampoco era algo que llamara mucho mi atención. De hecho, era mi cuarta opción, pero me presenté al examen, lo aprobé y de pronto me vi estudiando la carrera.

-Buen sentido del humor  es, 

probablemente, una de las últimas

cualidades que muchas personas

atribuirían a un matemático.

¿Qué opinión le merece?

Creo que eso está influido por la imagen que se proyecta en los medio masivos, las películas, en que el prototipo del científico suele ser el de un  tipo serio, frío, a veces amanerado, que no hace vida social… Y también por algunos profesores de otras etapas de enseñanza, quienes forman una idea errada de la Matemática. No transmiten su belleza, lo que tiene de interesante. Yo recuerdo un profesor de Física que tuve que nos explicaba a partir de la propia Física, fenómenos cotidianos, y esto despertaba interés; pero nunca hicieron algo parecido con la Matemática. Entonces, como la gente la tiene por una “cosa rara”, y si te gusta, ya sabes, eres un “bicho raro”.

-¿Cómo se inició en el malabarismo?

Aprendí a hacer malabares aproximadamente un año antes de comenzar la carrera de en la Universidad de La Habana. Quería aprender acrobacia porque siempre me gustó dar vueltas, pararme de cabeza…, por gusto, literalmente;  así que asistí a un taller en el Instituto Superior de Arte (ISA).

Pasó que los ejercicios se hacían sobre un colchón, de uno en uno, entonces, mientras alguien practicaba, los demás no hacíamos nada, así que el profesor, para que nos entretuviéramos, nos enseñaba a hacer malabares. Al final me pareció que era menos peligroso que la acrobacia, porque, aunque se pueda romper alguna cosa, siempre será menos grave que romperse la cabeza, por ejemplo.

-¿Cuándo empezó a vincularse

con el humorismo?

En segundo año, cuando participé en los festivales de aficionados, con jorge Bacallao, con quien hago la peña de la Facultad y quien siempre fue muy ocurrente; supongo que tantos años con él se me pegó un poco la cosa del humor. En esa época tenía pinceladitas de artista. Después empezamos a hacer las peñas y se creó el grupo de Misión Imposible. Pero antes de eso, muchas veces era simpático sin quererlo.

-¿Hay alguna anécdota especial?

La primera vez que causé una carcajada, por lo menos que yo recuerde, fue cuando tenía 10 años o poco más y el chiste fue totalmente involuntario. En mi casa habían matado un puerco; casi acababan de darle la  puñalada y mi papá me dijo: “Vigila al puerco y avísame cuando estire la pata”, y cuando vi que estaba moviendo dos patas le grité a mi papá preguntándole cuál era la pata que tenía que estirar…

Matemática y malabares

-¿Para hacer malabarismos le son

de utilidad los conocimientos 

de su profesión?

Sí, la Matemática aporta. Creo que la primera vez que supe del tema fue estando en tercer año, con un artículo que hablaba sobre eso. Me llamó la atención y empecé a fijarme. Hay muchas leyes de Matemática que se ponen de manifiesto y que, en mi caso, me permiten a veces sentarme a escribir algunas cosas que puedo hacer. Sí, te ofrece posibilidades.

-¿Existe  alguna curiosidad?

He oído hablar sobre la relación

que debe existir entre el número

de objetos con que se puede jugar

y el dos, que es el número de manos,

para realizar determinados movimientos…

Sí, para hacer determinados movimientos el número de pelotas tiene que ser primo relativo de dos, lo que significa que uno es el mayor número que divide a ambos. Por ejemplo, si las pelotas son cuatro, que no es primo relativo de dos, entonces solo puedes tirar dos pelotas con cada mano, sin cruzarlas en el aire.

 ¿Reírse en clases?

-¿Aplica el humor en las clases?

Trato de ser lo menos “serio” posible. Preparo mi clase como todos los profesores, y a veces hay  algo que se presta para una situación cómica y lo aprovecho. Creo que eso hace que la clase sea más amena, menos pedante, y ayuda a que los alumnos no vean de manera distante al profesor. Pienso que permite romper la barrera invisible entre el alumno y el profesor.

Quiero demostrarles que pueden hacer todo lo que yo hago, porque nunca me ha gustado que el estudiante vea al profesor muy por encima de su propia capacidad, que se subestime y crea que nunca llegará a ese nivel.

-¿Piensa que su trabajo como

humorista resta a la imagen que

tienen sus alumnos de usted,

en calidad de profesor?

Para nada creo que el hecho de que practique humorismo reste respeto hacia mi imagen como profesor; al contrario, me favorece. Me ayuda a romper la barrera alumno-profesor, siempre manteniendo cierta distancia. La clase es un momento con determinadas características, yo puedo ser amigo de un alumno y llevarme muy bien con él, pero si no sabe en la clase, lo suspendo. No tiene nada que ver.

-¿Existe un humor exclusivo

de los matemáticos?

Es como si yo te preguntara si existe un humor exclusivo de tu grupo, por ejemplo, y la respuesta es sí, claro. Hay formas de hacer humor en un contexto. Existe el de los matemáticos, como mismo puede existir en cualquier otro colectivo. Claro que en cada uno se tiene determinada información para entender el chiste. 

La risa, según algunos estudiosos, llega cuando la razón se encuentra con algo que rompe su esquema, que contradice su lógica. Para darte cuenta que se rompieron ciertas reglas tienes que conocerlas, si no, no ves el absurdo y no tiene gracia.

¿Qué pasa con la Matemática? Que está soportada por una lógica muy fuerte, entonces tienes más posibilidades, más variantes. Claro, siempre hay que tener presente para qué público se trabaja. Aquí en las peñas de la Facultad hacemos chistes que en tu Facultad, por ejemplo, no darían ninguna gracia, como mismo pasaría  al  revés.

-¿Usted es un matemático que hace

humor o un humorista  que estudia

y enseña Matemática?

Bueno, Charles Chaplin dijo que “todos somos aficionados,  pues la vida es tan corta que no da tiempo para más”. Cuando estoy haciendo humor, trato de recordarme a mí mismo que soy un matemático que hace humor y a quien le falta mucho por  estudiar y aprender en Matemática; y cuando estoy en el aula, me recuerdo que soy un humorista  que tiene mucho por mejorar todavía.

-¿Cómo se siente más cómodo,

en un aula o sobre el escenario?

No sabría darte una respuesta definitiva, son dos cosas diferentes. Actuar es más “fácil” en el sentido del tiempo, porque haces el espectáculo y una vez que termina, eso es todo; pero con los estudiantes es diferente, no es solo impartir los conocimientos, sino asegurarse de que fueron recibidos, examinar, ver resultados… Por otro lado, cuando actúas tienes que ser cómico, es lo que se espera de ti y si algo no sale bien, no hay marcha atrás, no se puede rectificar como efectivamente se puede hacer en el aula

-¿Se siente satisfecho

sobre el escenario?

Sí, aunque aproximadamente tres minutos antes de empezar me pongo muy nervioso, pero apenas comienza el espectáculo, el nerviosismo desaparece. Y después que termina, yo quisiera desaparecer en un kilómetro a la redonda.

-¿Por qué?

No sé explicarlo, pero me da una especie de pánico que personas del público se acerquen a mí luego el espectáculo. Ya te digo, desaparecería…

-¿Se considera una persona tímida?

Sí.

-¿Y cómo se explica que alguien

tímido se enfrente a un público

que espera lo haga reír?

Ahora que lo pienso, creo que influye el hecho de que me satisface lo que hago, porque me siento bien y no me considero malo.

-¿Qué experimenta cuando

hace reír al público?

Siento que transmito lo mucho que disfruto lo que hago.

-¿Cuáles son sus planes

más inmediatos?

 Seguir trabajando y  mejorando. Y me gustaría cambiar algo en el futuro, y es eso de “no te rías, que esto es serio”, por “esto es serio, ríete mucho”.


 

VOLUNTAD SIN LÍMITES

VOLUNTAD SIN LÍMITES

Promotor de cultura, músico, deportista y artesano, para Misael Rosales Pérez ser discapacitado no ha sido un impedimento para hacer sus sueños realidad. Este es hombre excepcional.

Texto y foto:
SUSANA PÉREZ GIL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La niñez de Misael Rosales Pérez fue interrumpida bruscamente por un suceso que marcó su vida para toda la vida. A los nueve años, por causa de un fuerte golpe que recibió en la pierna izquierda, se le desarrolló un fibrosarcoma invasivo que provocó la  amputación de su miembro inferior izquierdo. Para un niño de diez años superar esa pérdida no fue fácil. Ya no podría corretear por el barrio, ni jugar a la pelota con sus amiguitos de la escuela.

Sin embargo, gracias a la ayuda y el apoyo que recibió por parte del estado cubano y de organizaciones como la Asociación Cubana de Limitados Físicos y Motores (ACLIFIM),  Misael  no solo se incorporó a la vida normal sino que acometió cosas que nunca pensó podría realizar. 

-¿Misael,  cómo se incorporó  a la ACILFIM?

Yo entré a la ACLIFIM en 1980, fui asociado mediante la organizadora nacional en aquel entonces, Obelinda González. Ella me integró a la Asociación siendo  prácticamente un niño.

 
-¿Qué edad tenía?

Aproximadamente 12 años. Cuando conocí a Obelinda todavía no me habían amputado la pierna, pero ya  caminaba con dificultad y no fue hasta después de las operaciones que me incorporé.

-¿Cómo superar el trauma

de la discapacidad?

Recibí una gran ayuda de la Asociación y a partir de ella me incorporé plenamente a la sociedad. Aunque era un muchacho, acepté bastante mi problema; incluso,  los médicos y los psicólogos me felicitaron por eso. Además, siempre conté con el apoyo de la familia.

-Usted ha realizado numerosas

actividades en la ACLIFIM.

¿Qué comenzó haciendo en ella?

Comencé con la pintura. Como desde los cinco años me gustaba pintar, Obelinda me integró a los talleres de artes plásticas. A partir de ese momento hasta que cumplí los 16 años, participé en diferentes concursos. Primero a nivel municipal, luego provincial. En una oportunidad presenté un trabajo que ganó premio nacionalmente y lo escogieron para presentarlo en un concurso internacional.

-¿Qué hizo después?

Varias cosas. Primero, comencé mi vida laboral como artesano en los talleres de Industrias Locales, donde además, también fui instructor de oficio y mi tarea consistía en preparar a los discapacitados que, de acuerdo con el problema que presentaran, podían hacer una función productiva determinada.

-¿Cómo llegó a competir en los

eventos deportivos de la ACLIFIN?

A partir  del año 1986 comencé a interesarme en el deporte. Y es algo curioso, porque cuando perdí la pierna una de las cosas que más pensé fue que no podría correr más; sin embargo, después fue cuando más corrí.

Me motivé principalmente por el atletismo. Al principio no pude desarrollarme mucho porque tenía un coche muy malo; pero después en 1988, cuando conseguí el coche ortopédico que lo transformé en de carreras, empecé a entrenar bien fuerte y participé  en  diferentes eventos a nivel nacional en  100, 200, 400 metros y el maratón, representando a Cuidad de La Habana.

Era un poco difícil, en el maratón sobre todo, porque teníamos que correr con los coches nueve kilómetros y estos alcanzaban una velocidad increíble, incluso había sus accidentes.

-¿Nunca tuvo uno?

No, pero a veces estuve cerca porque los coches no eran profesionales y eso tenía su riesgo. Nunca tuve miedo, siempre iba dispuesto a dar lo mejor de mí.

-¿Pero no hay coches especiales

para esa clase de eventos?

Sí, los hay. Pero cuestan más de 5 000 dólares y al país el bloqueo le impide acceder fácilmente a ellos. Por eso los discapacitados que no los tienen los construimos con tubos de aluminio, armazones de cabilla y otros elementos. Eso exige que nos tengamos que preparar más, porque los coches profesionales son diseñados con un material aleatorio especial y toda clase de accesorios que los hacen más veloces y eficientes.

-¿Cuántos premios obtuvo

como corredor?

Obtuve dos placas, una medalla de bronce, dos de plata y una de oro. Las placas y la medalla de bronce las logré en las competencias de Cienfuegos. Una medalla de plata en Santiago de Cuba y la otra y la de oro, en ocasiones diferentes en Ciego de  Ávila.

-¿Cuál fue el momento más emocionante

que tuvo en las competencias?

Mi mejor momento fue en las competencias de Cienfuegos,  cuando alcancé las dos placas. Allí le gané al Tata, que era campeón nacional. Casi antes de llegar a la meta, al cruzar una línea ferroviaria, perdí una rueda; entonces le di bien fuerte a los brazos hasta que llegué con tres ruedas nada más. Fue algo realmente emocionante. 
 
-En el año 2000 fue su última carrera.

¿Por qué decidió dejar el deporte?

Abandoné las competencias principalmente por problemas personales. Pero también porque pasaba mucho trabajo debido a la escasez de equipos que había.

-¿Cuándo descubre su

aptitud para la música?

Siempre me gustó la música, pero tenía un miedo escénico increíble. Yo realmente soy músico de oído, nunca la he estudiado. Pero un día me presenté en un festival zonal, gané, y al parecer les gustó como cantaba porque todos me aplaudieron y me felicitaron.

Seguí para el provincial y a partir de ahí comenzó mi desempeño como solista.  Tuve, además, que viajar a diferentes lugares del país por la misma Asociación, y compartí escenario con importantes figuras como Rosita Fornés, Valladares, Rebeca Martínez, Raquelita. Participé en distintos festivales, incluyendo el Festival Internacional de Equiparación de Oportunidades, de Nueva Gerona, donde trabaje con otros discapacitados.

-¿Cambió su vida a partir

de ese momento?

Sí, mucho. De Industria Locales, que fue mi primer empleo con los discapacitados, pasé a la casa de Cultura de Marianao. En estos momentos soy promotor de dos consejos (el 2 y el 6) y estudio en el centro de superación Félix Varela la especialidad de Gestión de Eventos, es decir, preparación de estos en pequeñas o grandes magnitudes. Pienso seguir estudiando, quiero Relaciones Públicas. Creo que nunca es tarde para eso. Y para mi trabajo necesito una carrera afín con lo que hago, la labor con la comunidad.

-¿Realizas otras actividades?

Sigo mi carrera como cantante. Tengo una peña los terceros sábados de cada mes en La Casa de Cultura, donde presento un repertorio bastante amplio. Me han ofrecido propuestas de empresa, y como todo solista tengo aspiraciones, pero me siento muy bien en la base, la comunidad. Para mí el mayor premio son los aplausos, y el pueblo. El día que deje de trabajar para la comunidad, dejo la música y boto los discos.

-¿Y la experiencia relacionada

con el Comandante?

No fue directamente con él, pero de todas maneras una experiencia excepcional. Diseñé  las piñatas que enviaron al Palacio  de Pioneros Ernesto Che Guevara por el cumpleaños de Fidel. Estaba de vacaciones y las muchachas de los talleres me comunicaron que debía ir para allá, porque había una reunión para la orientación de la preparación de esas piñatas.

Cuando llegué, me pidieron opinión sobre los diseños, le hice algunos cambios y partir de ahí fue algo complejo. Tuve que ir a la biblioteca, sacar fotos de la posta tres del Moncada, se hicieron cosas inmensas, los tanques de Girón, toda la historia de la Revolución en piñatas.

-¿Cree que su vida hubiera sido igual

de haber nacido en otro país?

No. Comenzando porque provengo de una familia humilde, que nunca hubiera podido costear las operaciones que me realizaron aquí. Si hubiera nacido en otro país probablemente estaría muerto. Además, la atención que me prestaron los médicos después,  y toda la ayuda con las medicinas, es impagable. Y sobre todo, la idea de incorporarme a la sociedad y de hacer lo que he hecho, no habría sido posible en otro lugar. He sido todo lo que he querido: pintor, deportista, músico, me incorporé a la sociedad como uno más. Y esas cosas no las puede hacer un discapacitado en cualquier lugar del mundo.

-¿Cambiarías todo lo que has

vivido por volver a caminar

con tus dos piernas?

Soy de los que creen en el destino, y si eso era lo que iba a suceder, nada ni nadie hubiera podido evitarlo. Nunca cambiaría nada de lo que me ha pasado.

-¿Qué dirías a un joven que

como tú haya perdido la

capacidad de caminar?

Hace poco tuve una experiencia parecida. Una madre me pidió que hablara con su hijo, quien había perdido una pierna. Le dije al muchacho que a partir de ese momento tenía que ser muy fuerte, debía luchar por seguir con su vida, que doblara la voluntad. Los límites estaban en su mente, le afirmé, porque él podía hacer lo que quisiera mientras tuviera el deseo y la fuerza.

Los hombres no se miden por su capacidad, sino por su forma de enfrentar la vida, y lo primero que debe tenerse ante cualquier situación es amor propio y una voluntad sin límites para enfrentar  los obstáculos. Gracias a esa voluntad, muchos discapacitados hemos logrado cosas que nunca imaginamos.

SI SE QUIERE, SE PUEDE SEGUIR

SI SE QUIERE, SE PUEDE SEGUIR

La jubilación no es límite para un maestro con deseos de enseñar.

MILENYS GUZMÁN RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Maria Caridad León Rodríguez insertaba células de interés, incluso hasta en los estudiantes menos interesados en descubrir los secretos del crecimiento de una flor o los del nacimiento de una nueva vida, en la secundaria básica de Caimito. Cachita, como le conocen todos, fue fuente de inspiración de los estudiantes motivados por el cariño con que explicaba cada pedacito de la Biología y decidieron seguir sus pasos. Hoy se encuentra en una jubilación fecunda.

-¿Cómo llega usted a la pedagogía?

La vocación para enseñar surgió en mí desde los nueve años durante la Campaña de Alfabetización, en la cual participé enseñando a dos ancianos del municipio habanero Caimito, labor por la que obtuve la medalla de alfabetizadora.

En 1969, al terminar el preuniversitario, me decidí por un curso de maestros emergentes básico durante 1971-1974, pero fue en el Instituto Superior Enrique José Varona donde me especialicé.

-¿Por qué precisamente la Biología?

Esta asignatura se relaciona mucho conmigo, estudia el universo de las plantas y los animales, aunque en realidad la parte que más me atrae, por lo sorprendente de las funciones y sistemas de órganos, es la referida al cuerpo humano.

-Los alumnos siempre destacan

el dinamismo de su clase, ¿tiene

algún método para lograrlo?

El protagonismo le pertenece a los estudiantes. No practico el dictar simples conceptos para aprender de memoria, trato de atraer la atención de ellos al tema de la clase con tareas investigativas o prácticas lo más interesantes posibles. Pero es el estudiante quien debe tomar conciencia de las exigencias y esfuerzos  que requiere cada asignatura.

-¿Recuerda algún alumno con

quien este objetivo se haya

tornado un poco difícil?

En ocasiones, por diversas causas, la comunicación es un poco compleja. Recuerdo a un muchacho que no pudo continuar en la enseñanza secundaria. Yo me encargué de hablar con la madre para llevarlo al psicólogo. Allí se dieron cuenta del salto en varios niveles educativos del niño y fue transferido a una escuela especial.

-Usted también formó parte de

círculos de interés, con los cuales

obtuvo importantes reconocimientos…

Es cierto, estuve vinculada a varios y gané no solo en el municipio Caimito. Dentro de ellos, el círculo de interés medioambiental, relevante en tres ocasiones: una en la reserva nacional de la biosfera y otras dos en nuestra provincia. Junto a mis grupos, participé en los forums de Ciencia y Técnica con juegos didácticos como el dominó biológico, muy importante para la escuela, pues  permitía ser utilizado con las definiciones de otras materias.

-¿Cuál de sus logros ha

sido el mas importante?

Sin duda, el reconocimiento de mis estudiantes. El profesor es aquella persona que puede llegar a causar expectación a sus explicaciones.

-¿Cree en alguna fórmula para

llegar a ser un buen profesor?

Pues claro. Tú no te puedes parar frente a un aula de jóvenes esperando su comprensión sin haber realizado un estudio previo. Aunque te sepas el contenido de memoria, es necesario preparación, buscar datos para esos adolescentes que escuchan.

-¿Qué opinión tiene de los nuevos

programas de formación de

maestros emergentes?

Creo que favorecen las relaciones profesor–alumno. Ellos son jóvenes y los estudiantes confían sus preocupaciones un poco más abiertamente al compartir las mismas preferencias y adquirir confianza al pasar la mayor parte del día con ellos. Pero su preparación al abarcar las ciencias y las letras puede ser demasiado general y  depende muchísimo de su  responsabilidad ante el estudio, el poder después transmitir o no un conocimiento sólido.

-Trabajó la mayor parte de ese tiempo

en la secundaria de su municipio,

¿qué anécdota recuerda?

El día de la despedida, pues ya me había jubilado, fue triste y bonito a la vez, pensé en los cursos próximos donde yo no iba a participar, pero me reconfortó mucho ver que me querían y valoraban por mi labor.

-¿Por qué se  jubiló tan temprano?

Mi carrera me gusta. Obtuve la medalla por los 25 años de trabajo, otorgada por el Ministerio de Educación, tiempo que no es poco, y nunca dejé de ejercerla, pero desgraciadamente, mi salud no me acompaña.

-¿Cómo afrontó entonces esta decisión?

Sufrí, no es fácil jubilarse, dejar tras de sí a todo un colectivo con el cual has compartido un montón de alegrías y tristezas. Ser maestro es algo que se cuela dentro y llega a formar parte de ti, así que decidí vincularme a un programa educativo.

-¿Cuál?

Actualmente doy clases en la sede universitaria en la especialidad Laboratorio Clínico, impartiendo Morfología y Hematología, vinculada al estudio de la sangre. No es frecuencia diaria, pero me mantengo activa y vinculada a la docencia.

-¿Su familia cómo la acompaña

en el desarrollo de su carrera?

Mi mamá fue una fuente de apoyo cuando opté por la carrera, mi esposo colaboró conmigo asumiendo el cuidado de los niños cuando lo necesitaba y actualmente siguen apoyándome.

-¿El tiempo libre,  cómo lo distribuye?

Me gusta mucho tejer, regar las plantas y pintar, sobre todo, paisajes. No soy una profesional de la plástica, mas me resulta muy relajante. Una parte importante la dedico a leer, fundamental para cualquier maestro.

-Y ayuda a muchos ex alumnos...

Sí, algunos alumnos del preuniversitario o del politécnico vienen a consultarme a mi casa o a la sede.

-¿Si le brindaran nuevamente la

oportunidad de escoger una

carrera, a qué se dedicaría?

Al magisterio.

-¿Hay algún sueño o meta por cumplir?

Soy una persona realizada en el plano familiar y profesional, pero si pudiera visitar la selva del  Brasil, para observar su riqueza vegetal y animal o poder vislumbrar las maravillas de las culturas indígenas del Ecuador, estaría completadamente realizada.

-¿Me puede definir la palabra “maestra”?

Esa palabra encierra la esencia como ser humano, significa mi aporte a la sociedad, es lo que me ha permitido estar presente en el proceso educativo de esos alumnos que escuchan desde sus pupitres. Cada persona lleva dentro de sí su vocación; la mía es enseñar. Fui maestra y seré maestra.  

Ficha Técnica:                                    

Objetivo central: Destacar que la jubilación no significa apartarse por completo de la actividad laboral.

Objetivos colaterales: Dar a conocer la vida laboral de esta profesora. Destacar su método de enseñanza.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-abierta, 2-directa, 3-cerrada, 4-abierta, 5-abierta, 6-abierta, 7-directa, 8-cerrada, 9-abierta, 10-abierta, 11-directa, 12-abierta, 13-directa y cerrada, 14-abierta, 15-abierta, 16-directa y cerrada, 17-directa y cerrada, 18-abierta, 19-cerrada.
Tipo de conclusiones: De comentario del entrevistado.

TODA UNA VIDA POR LA MEDICINA

TODA UNA VIDA POR LA MEDICINA

“Quien va a esta profesión a buscar dinero, a vivir bien, entonces ese no es médico. El médico va a curar, a sacrificarse por los demás”, afirma el doctor Arnaldo Felipe Torriente.

ADIANÉZ MÁRQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien conoce a Arnaldo Felipe Torriente Gutiérrez  en estos últimos años, lo describe como un hombre tranquilo, muy pensativo, dedicado a su casa y amante de la lectura. Quien lo conoce hace mucho más, dice que es un excelente médico dedicado completamente a su carrera.  Yo, que me encontraba en el primer grupo de personas, al  enterarme de algunas de sus hazañas como médico no quise quedarme a medias y le solicité esta entrevista.

Conversando, lo primero que cuenta es una anécdota de su pueblo natal en Las Villas, Sierra Moreno, y lo representa de cuatro calles, sin electricidad ni acueducto ni pavimentación y como único entretenimiento, un radio en todo el pueblo.

Cuando tenía diez años a un amiguito le empezó un dolor abdominal que luego se enteraron era apendicitis. En aquel momento no conocían nada acerca de eso y el muchachito no pudo ir al pueblo cercano, Sagua La Grande, porque no tenía cómo llegar, ni medios para ingresar al hospital.

Torriente cree actualmente que murió a causa de una perindonitis. A ese niño de su misma edad, la familia no tenía dinero para enterrarlo y se hizo una colecta en el pueblo y todos sus amiguitos -incluido el entrevistado- salieron a hacerla. No recuerda exactamente cuánto valía la caja, pero la colecta era de uno o dos kilos. Entonces, él se dijo: “Cuando yo sea grande voy a ser médico, para que esta gente tenga médico gratis”.

Arnaldo Torriente  vino para La Habana en el año 1945  a estudiar, porque allá solo existía la escuela primaria. Hizo un examen para ingreso en el bachillerato y lo aprobó; en septiembre de ese mismo año comenzó en el Instituto de la Víbora, que en ese entonces era privado y se graduó en 1950 como el primer expediente de su curso.  Comenzó a estudiar Medicina y en 1957, cuando el asalto al Palacio Presidencial y el posterior cierre de la Universidad, trabajó de alumno interno en el Calixto García. Reanudaron las clases y el 19 de diciembre de 1959 se graduó, formando parte del primer grupo que realizó medicina rural.

-¿En qué rama se

especializó? ¿Por qué?

Soy especialista en Medicina Interna, que para mi es la parte más bonita de la medicina. En ella se absorbe todo. En lo años siguientes de estar recién graduado, estudiaba alrededor de cuatro a cinco horas diarias. Yo lo hacía por aparato: me pasaba cierto tiempo en el digestivo y agotaba casi todas las patologías y así sucesivamente. Generalmente en menos de un año, revisaba todas las cosas. Cuando aquello recibía la revista médica española y también tenía acceso al Clinical Medical de Norteamérica; siempre estaba actualizado. Después que empecé a dirigir no pude seguir.

-¿Cuánto tiempo fue director

del Calixto García?

14 años. Primero, casi seis del actual Salvador Allende, que antiguamente se llamaba Covadonga. Estando de director se le cambió el nombre porque en una reunión le comenté a Lázaro Peña que los trabajadores del hospital querían ponerle así a raíz de la muerte del presidente. En los días siguientes hubo una manifestación en la calle Carlos III y Lázaro Peña dijo: “Y los trabajadores de la Covadonga han decidido ponerle Salvador Allende”, allí mismo le cambié el nombre. Luego el Ministro me preguntó que quién era yo para hacerlo, pero como Lázaro Peña lo dijo, se quedó.

Del Calixto fui 14 años. Primero estuve como alumno interno, médico interno, residente, auxiliar especialista, especialista, profesor y director. Prácticamente toda mi carrera la hice en el allí, casi no conozco otros hospitales de Ciudad de La Habana.

-Todo ello implicó mucha responsabilidad.

¿Lo limitó de hacer otras cosas?

Tengo muchas satisfacciones como dirigente, pero me hubiera gustado más haber sido docente todo el tiempo. Entre las cosas que pudiera lamentar es que no pude ejercer tanto la medicina. Inclusive, traté de tener grupos básicos cuando trabajaba en el Salvador Allende y no podía porque a veces estaba pasando visitas y me llamaban de la dirección o del nivel superior y tenía que abandonarla y dejar al residente. Y como eso no era correcto, desistí.

-¿Algún cambio importante en el

hospital en su etapa como director?

Creo que la gente exagera. Decían que era buen director, no sé si será verdad. En ese tiempo el Calixto fue uno de los mejores hospitales que había en el país, por  lo menos nosotros hacíamos el 60 por ciento de cirugía de urgencia y el 50 por ciento de lectivas de Ciudad Habana.

Teníamos 1 200 camas, yo luchaba por no quitar ni una, eso para mi era un pecado, y otra cosa era remitir casos. Durante toda mi etapa de director, prohibí que se remitieran casos, uno solo se remitió al Hospital Naval y al médico que lo hizo lo sancioné, porque nosotros lo teníamos que resolver todo.

El Calixto históricamente es el hospital donde todo el mundo llegaba e ingresaba, no tenían que pedir recomendaciones, no tenían que dar su célula electoral, ¿cómo nosotros en plena revolución íbamos a estar remitiendo casos?

Yo dedicaba al hospital alrededor de 12-14 horas diarias. Llegó un momento en que conocía a todos mis trabajadores por su nombre, sobre todo el turno de la mañana, incluidos los 96 de mantenimiento y los auxiliares. Creo que esa fue una cosa útil porque a la gente  le gusta que lo llamen por su nombre cuando se dirigen a ellos. Los pacientes me veían todos los días por las salas, sabían que era el director y me planteaban sus problemas y los que existían en la sala.

En aquella época nosotros empezábamos a hacer una rendición de cuentas del hospital a los pacientes. Nos reuníamos en las diferentes salas dos veces por semana, entonces ellos planteaban cuáles eran las quejas que tenían del hospital. Yo participaba y generalmente buscábamos dar respuesta a los planteamientos que hacían. Pienso que fue una experiencia muy bonita.

-¿Cómo era su día en el hospital?

Llegaba normalmente a las 6:45 de la mañana y me iba a ver mis dos calderas viejas, para estar seguro si funcionaban, porque cuando estaban rotas, ya sabía que no tenía vapor, entonces no podía hacer el desayuno, no podía esterilizar y se detenía el comedor y las operaciones. Por suerte para el hospital, las dos calderas nunca se rompieron a la misma vez.

Luego me paraba a la entrada del hospital y veía entrar a todos los trabajadores; tal es así, que a veces hacían chistes de mí, sobre todo los amigos. Veía la gente mirar el reloj. Los que llegaban a las 7:55 y venían corriendo, los consideraba mucho y agitaba a otros que  a las 7:57 se ponían a hablar sin importarles marcar el reloj.

Salía generalmente de allá y pasaba el cambio de guardia, que era de 8:00 a 8:10, aproximadamente. Después iba por todas las salas del hospital y los servicios, al almacén, a la cocina, la lavandería, a mantenimiento. A as 2:00 de la tarde me esperaba la dirección; allí despachaba con mi secretaria y cuando ella se iba, me quedaba una o dos horas más. Llegaba a la casa sobre las 7:30 de la noche. Esa era  la vida diaria.

-¿Recibieron usted y el hospital

reconocimientos durante ese tiempo?

Al hospital le faltaron unos puntos para ser categoría Modelo en el período de mi trabajo, pero lo fue unos meses después por el trabajo de toda la vida. También, destacado en múltiples ocasiones. En lo que a mi respecta, tuve el honor de ser escogico para asistir a la Olimpiada de Moscú, en 1960, fue una especie de premio. Me desempeñé como presidente de la Comisión de Salud de la provincia y diputado a la Asamblea Nacional, donde presidí la Comisión de Salud, Medio Ambiente y Servicios Comunales durante cinco años.

También  en esa etapa presidí la Comisión Nacional de Hospitales. Por eso fui a varios congresos en México, Argentina, Puerto Rico, España, Suiza y, por último, acompañé al Ministro de Educación de la época, Fernández, al entierro de Iroito, en 1989, Japón.

Estas cosas fueron por el trabajo positivo que se hizo en el hospital, por el esfuerzo que siempre hizo el colectivo. Han sido reconocimientos que me han estimulado, pero no estoy muy convencido de que los haya merecido.

-¿Tuvo experiencia como internacionalista?

La experiencia que más recuerdo fue cuando estuve en Argelia y en ese entonces se cobraba en los hospitales. Para atender a las personas eran seis linares, alrededor de dos pesos. Entonces todos los cubanos hacíamos trampa para poder curar a la gente sin que tuviera que pasar por el económico, el hombre que recaudaba. Pero lo más interesante era que los sábados muchas mujeres llegaban con la cabeza rota porque el marido les pegaba, a veces eran heridas fuertes. Eso no se olvida.

-¿Extraña su profesión?

No la extraño, pero el director actual a veces llama por teléfono para preguntarme de ciertas cosas, y eso me estimula. Estoy satisfecho con mi vida, no me deprimo, creo que cada quien hace y tiene sus propias etapas y las va cumpliendo. Ahora a esta edad, necesito estar tranquilo en casa, leyendo, sin preocupaciones. Nunca me he puesto a lamentarme de las cosas que he perdido, porque sé que es parte de la vida.

-¿Está satisfecho con su carrera?

Estoy contento porque la Revolución hizo lo que yo soñaba cuando era muchacho: que el médico no cobrara, que no muriera un niño de 10 años por falta de atención médica. Eso ya no pasa.

Hay un hecho que me marcó cuando empezó la revolución y era la medicina gratis; eso era lo que yo había soñado toda la vida y me fui incorporando por convicción, sin importarme y sin conocer exactamente lo que era comunismo, porque yo no había leído literatura en aquel momento sobre ese particular, sobre  política.

La medicina no es una mercancía. El médico no es un negociante, un médico es como el sacerdocio. Yo no soy religioso, pero admiro mucho a la gente que se dedica toda la vida a una cosa. La medicina también es un sacerdocio. Quien va a la medicina a buscar dinero, a vivir bien, entonces ese no es médico. El médico va curar, a sacrificarse por los demás. Así es como yo lo veo, y así siempre lo pensé.