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Isla al Sur

Periodismo Retrospectivo-Trabajos docentes

SUEÑO EN RUINAS

SUEÑO EN RUINAS

El proyecto arquitectónico de las Escuelas de Arte de Cubanacán hoy está incluido en la lista de los cien monumentos mundiales más importantes en peligro de destrucción, según la fundación internacional World Monument Fund.

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.   

-Mira, ven por aquí. Natural. Haz como si fueras uno de nosotros  y los custodios no se dan cuenta, de lo contrario, te piden un pase. Así me dijo Michael, estudiante de segundo año de la carrera de Dramaturgia. Entonces yo me disponía a conocer las Escuelas de Arte y él a develármelas.

-Ese edificio por el que vamos a pasar es la beca. Es lo más feo del lugar, así que ni te fijes en él.

Caminé. Llegué a la Facultad de Artes Plásticas. Grandes cúpulas.  Amplios talleres de creación. Una fuente que simula una vagina. Y los techos, todos, de ladrillos color ocre. Luego de esta Facultad, un campo verde e inmenso que prologaba a otras instalaciones: el edificio donde radica la rectoría y se estudia Música, la Biblioteca, un restaurant.

Divisé la Facultad de Arte Teatral, también de ladrillos y una estructura castillezca. Ladrillos más allá en la que sería la Facultad de Música -con forma de gusano y a lo que debe el sobrenombre-, pero nunca ha sido usada con esos fines.

-Ven, mira esto y dime si te gusta, me dijo Michel.

Miré. Me gustó. Mucho. Eran las ruinas de la Facultad de Ballet y Circo del Instituto Superior de Arte (ISA). Una vez más los ladrillos, estructura laberíntica, un poco extraña, y demasiado hermosa.

Había conocido, entonces, las Facultades de las Escuelas de Arte. Hoy, esas instalaciones –declaradas ejemplo de arquitectura sobresaliente en el período revolucionario-, están declaradas Zona de Protección por la Comisión Nacional de Monumentos de Cuba e incluidas en la lista de los cien monumentos mundiales más importantes en peligro de destrucción, según la fundación estadounidense de alcance internacional World Monument Fund. 
                                                       II

“Yo siento que me voy a jubilar y los edificios no  van a estar terminados”, dijo Pedro Ángel González, director docente metodológico del Instituto Superior de Arte y profesor de Literatura y Teoría de la Danza desde hace 41 años. “Cuando lo comenté la primera vez fue en broma. Ahora es en serio.

“Nada de esto existía. La escuela comienza en las casas del lujoso reparto Cubanacán. Eran las de las personas de la burguesía cubana que abandonaron el país, algunas funcionaron como escuelas y otras como albergues.

“Este lugar era el selecto Country Club habanero y, donde ahora estamos, una habitación de hotel. Lo de allá, un excelente campo de golf, y si cruzas la calle hay una pared, allí había un aeropuerto, una línea privada de personas del gobierno de Batista. Tenía vuelos a Miami, New Orleáns. Muchos se bajaban del avión y venían a jugar golf”, dijo el profesor Ángel González.

Ahora es 2011. Conversamos en un departamento del edificio central, donde se estudia Música y radica la rectoría del ISA. Si hubiese sido 1950 y algo, el profesor y yo estuviéramos sentados, como él dijo, en un cuarto de hotel, hablando quién sabe de qué asuntos.

1959. Triunfo revolucionario. Con él, toda una serie de proyectos para el rescate de las artes como tarea esencial e inmediata en el país. Las Escuelas de Arte de Cubanacán –en aquel momento solo comprendía las instalaciones de la Escuela Nacional de Arte (ENA)-  se crearon en marzo de 1962, para agrupar al talento joven de todos los lugares de la Isla.

“Fidel, en el discurso a los intelectuales en 1961, habló de la creación de lo que él llamó la Academia Nacional de Arte, donde se traerían a todos los muchachos que tuvieran talento. Cuando se terminó la Campaña de Alfabetización, vino el plan de becas para estudiar en estas escuelas. La ENA se nutrió de personas que conocían algo de arte y de otras que habían salido de la campaña. Las actividades aquí comenzaron el 2 de mayo del siguiente año”, afirmó González.

En el campo de golf, y junto a las instalaciones que antes habían sido de la burguesía cubana, comenzó la construcción de las cinco edificaciones que se erigieron como complejo arquitectónico más sobresaliente del período revolucionario.

Entre los años 1961 y 1965, tres arquitectos se lanzaron a realizar los proyectos arquitectónicos que tenían en mente para el estudio de las artes en el país: el camagüeyano Ricardo Porro como arquitecto principal del proyecto, quien tuvo a su cargo el diseño de las facultades de Artes Plásticas y la de Danza Moderna y Folclórica, y los italianos Roberto Gottardi y Vittorio Garatti, que se ocuparon de la construcción de las de Arte Dramático, y Ballet y Música, respectivamente.

Margarita Jiménez Miranda, secretaria desde 1985 en el edificio rector del ISA, dijo: “Ellos visitan la escuela a cada rato. El último que vino hace poco fue Garatti. Siento que están descontentos, se nota. No pudieron terminar el proyecto en aquellos años y ahora vienen y lo encuentran en este estado.”

El arte en la Isla de Cuba se enseñaría dentro de un proyecto arquitectónico pensado para que cada instalación fuera autónoma, de acuerdo con la carrera artística que allí se estudiara y las técnicas estilísticas variadas, según las miradas de cada diseñador, pero con el objetivo común de representar la tradición y la identidad cubanas.

El profesor Ángel González recordó que “este era un proyecto que trataba de utilizar formas muy novedosas para la época. Te darás cuenta que el de Teatro parece un castillo, como la fortaleza donde ocurren los hechos de Hamlet, el de Artes Plásticas tiene semejanza con las cúpulas catalanas, pero en todos hay algo común, el contraste entre el verde de los campos de golf y el color ocre de las paredes, hay un predominio del trabajo en ladrillo.

“Por la mitad de los años 60 solo había dos edificios prácticamente concluidos, el de Artes Plásticas y el de Danza. El de Teatro quedó a medias, llevaba un anfiteatro que nunca se hizo. Existen dos que permanecieron completamente abandonados, el de Ballet y Circo, y el de Música. Entonces Ballet tuvo que compartir espacios con el de Danza. El de Ballet está situado en un lugar que, cuando el río Quibú se desborda, lo inunda. No sé por qué no se calculó la fuerza del río. Ese edificio nunca se utilizó y no veo cómo se va a resolver el problema, porque requiere de una gran inversión”.

Las clases en las escuelas de Arte comenzaron en los primeros años de la década de 1960 y aún se mantiene la enseñanza en estas instalaciones. Lo que no continuó fue el soñado proyecto arquitectónico que situaría las construcciones artísticas en la vanguardia de los monumentos cubanos. En 1965 pararon las construcciones en las Escuelas de Arte de Cubanacán. Las obras quedaron inconclusas.

Hoy, quienes aquí estudian sienten la nostalgia de un proyecto prácticamente en ruinas. Michael de la Cruz Gómez, estudiante de segundo año de Teatrología, dijo al respecto: “Lo que a mí me provoca todo es tristeza, un proyecto que fue bien pensado y no se pudo terminar. Para nosotros esta escuela es una obra de arte, y un creador, cuando ve parada su obra, siente una sensación como de aborto. Es triste, incluso mas allá de cuánto pueda afectarnos en la docencia. A nosotros nos explicaron que las obras permanecen paradas por falta de presupuesto y ya ni esperanza tenemos”.
                                                                III

-“¿Por qué? Imagínate. El proyecto nunca se terminó y las razones claro que fueron económicas”, comentó el profesor Ángel González.

En medio de esa situación, la ENA no suspendió sus labores y nació en 1976 el Instituto Superior de Arte, ocupando cuatro de las instalaciones ya existentes del proyecto de Escuelas de Arte Cubanacán. En sus inicios, el ISA contó con tres facultades: Artes Plásticas, Artes Escénicas y Música. En 1987 y 1989 fueron inauguradas las facultades de Arte Danzario y Arte de los Medios de Comunicación Audiovisual, respectivamente. Actualmente, el edificio de Danza, diseñado por Porro, aún pertenece a la ENA.

González refirió que “en 1976 se construyó el ISA, y el ISA requería de un espacio, por lo que ocupó parte de este lugar. Hacía poco tiempo se había creado el Palacio de las Convenciones, al cual le fueron asignadas muchas casas de la ENA. Luego se hizo el edifico de becas, que por su construcción no concuerda con los demás y siempre ha sido visto como un mal edificio.

“Había falta de locales. ‘El gusano’ comenzó a ser habilitado en una parte. Siempre la falta de local afectó, pero yo creo que el desarrollo que ha habido tanto en la ENA como en el ISA es bueno. Hemos dado muchas clases debajo de árboles. Una parte de la Facultad de Música se filtra, se mojan los pianos. Pero nos acostumbramos a vivir así”.


                                         IV

1999 fue la fecha en que  comenzó el proyecto de reconstrucción de las Escuelas de Arte. En el Consejo Nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba de ese año, Fidel expresó “que era como retomar una utopía cuando estábamos en el fondo del pozo, en el momento más difícil, como retomar una especie de sueño, algo que había quedado, primero inconcluso y que luego se había ido destruyendo y arruinando más y más”.

Ángel García recuerda que “cuando Fidel habló de retomar el proyecto, todo parecía que podía ser más fácil, la vida ha demostrado que era difícil. De ese planteamiento se cumplió, con mucha demora, la restauración de las facultades de Artes Plásticas y de Danza de la ENA. Se acometió el arreglo de la Facultad de Teatro, pero no ha sido ni con la fuerza ni los recursos suficientes”.

El planteamiento de Fidel concibió la participación de los tres arquitectos que idearon los proyectos iníciales, quienes aceptaron. A su vuelta, estos se encontraron con obras cada vez más deterioradas, espacios saqueados, completamente en ruinas.

Midelis González, jefa del Departamento de Inversiones del ISA, refiere: “En 1999 comenzó la restauración de las escuelas. El 16 de abril de 2004 inició la restauración de Artes Plásticas y cerró en 2010, casi lista. La Facultad de Arte Teatral empezó los trabajos en abril de 2008 y en el 2110  comenzó el cierre técnico de la obra por falta de financiamiento. Actualmente, El Gusano se está usando con otros fines, como almacenes y oficinas, pero no hay disponibilidad financiera para terminarlo y que se emplee en actividades docentes.

“La zona de la Facultad de Ballet y Circo es susceptible de inundación. En el proyecto está previsto modificar el curso del río Quibú, para aliviar los problemas de inundaciones. En 2009 se iniciarían los trabajos de dragados del río, lo cual no se pudo por falta de recursos.

“Hoy la restauración solo está consolidada en el edificio rectoral. Cuando se retomaron las obras, se preveía un periodo de 13 años para su culminación, pero la nueva meta es incierta”.

Ángel González refirió: “Esos son edificios que fueron hechos con materiales que ya no se producen en el país. Prácticamente no existe la industria de los tejares. Yo, como ciudadano, como persona que ha trabajado aquí tanto tiempo, no me siento con la autoridad de reclamarle nada al país, porque todos sabemos de la situación que en estos momentos tenemos”.

Por su parte, la estudiante de primer año de Diseño Escenográfico, Sixta Castro Noa,  dijo: “Desde que entré, doy clases en una casa de la escuela. Lo que se supone sea nuestra Facultad, está en reparación, según los comentarios que se oyen por ahí. Es una pena que no demos clase en ella porque eso nos perjudica. No existen los talleres, tenemos que esperar a segundo año para que nos asignen uno de quienes terminan quinto. Muchas veces coinciden las clases teóricas con las de otros grupos y nos vamos a recibirlas en unos bancos que hay en el jardín.

“Es una lástima que con tantos recursos que el país destinó para hacer estas escuelas, todo haya quedado a medias y lo hayan dejado destruir. Los estudiantes estamos preindispuestos al respecto. Todo lo que tenga que ver con financiamiento casi siempre se vuelve una utopía. Muchos se han graduado sin ver nada reparado, siempre hay un problema, siempre pasa algo”.

A pesar del pesimismo que puedan tener, los estudiantes de estas escuelas de arte han sabido convivir, primero con el total abandono del proyecto, luego con una reconstrucción que carece de los recursos necesarios para prever fecha límite de culminación.

Sobre si estos trabajos han perjudicado la actividad docente de quienes ingresan a estas escuelas, opina la Doctora Maida Sánchez, vicerrectora Docente del ISA: “Sí ha habido una afectación, por ejemplo, la Facultad de Arte Teatral se desmanteló para la reconstrucción. Preparamos lugares para la docencia y tuvimos que crear en la beca unos salones de teatro y danza para que los estudiantes pudieran dar las asignaturas de la especialidad.

“Para nosotros, el tema de la construcción ha influido en la reducción de aulas, de recursos en general. Tenemos problemas con los locales, los instrumentos, el equipamiento. Muchos materiales que se necesitan son importados, es una inversión millonaria.

“Convivir con la restauración ha sido un reto. Cuando te dicen que es por un tiempo, pues vale el sacrificio, pero cuando se detiene el proceso, las cosas cambian”. 

BUSCAR ESPACIO A LA VERDAD

BUSCAR ESPACIO A LA VERDAD

La muerte de Salvador Allende es una de las más enigmáticas de la historia de Chile.

LIANET HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La justicia chilena exhumó a finales de mayo de 2011 los restos del ex presidente chileno Salvador Allende con el propósito de esclarecer las condiciones de su muerte, indicó el sitio digital Cubadebate.

Es probable que el actual gobierno, encabezado por Sebastián Piñera, busque alguna revelación para eximir de responsabilidades en la muerte del Presidente Allende a los autores del golpe de estado.

Aunque, Sergio Gres Toso, Doctor en Historia y profesor de la Universidad de Chile, en entrevista a esta reportera, dijo: “Es lícito sostener que los responsables directos de la muerte de Allende fueron los militares golpistas dirigidos por Augusto Pinochet”.

A pesar de la coincidencia en todos los testimonios sobre el suicidio de Allende, personalidades chilenas se muestran optimistas a nuevos descubrimientos. “El peritaje pudiera probar cómo desde las primeras horas del golpe militar ya el sistema estaba disipado y corrupto y los crímenes comenzarían muy temprano”, declaró en la presentación de su último libro, El cuaderno de Maya, la escritora Isabel Allende.

En 1973 Chile parecía un país en guerra, entre huelgas, sabotajes y actos de terrorismo, el gobierno daba pasos inciertos.  Dentro de un contexto internacional dominado por la Guerra Fría y con la mediación de la Revolución Cubana, el fantasma del comunismo estaba latente en el país latinoamericano. Mientras, Estados Unidos se erigía como potencia hegemónica.

Emilio Barreto, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, precisó: “La Casa Blanca se planteó desde un inicio que la experiencia cubana no podía repetirse en ninguna parte del sur del hemisferio. En la década del 70 América Latina era una zona de contingencias de barricadas: o se tenían las armas desde la derecha o desde la izquierda”.

Tato Aires, actual presidente del Memorial Salvador Allende en La Habana, señaló que en Chile existían varias organizaciones declaradas abiertamente en contra del gobierno. Algunas de ellas fueron el Partido de la Derecha Armada Reaccionaria, y la organización de carácter terrorista Patria y Libertad, las cuales llegaron a realizar acciones de gran envergadura como el asesinato del edecán de Salvador Allende.

El ya fallecido Premio Nacional de Periodismo Jorge Timossi Corbani, compartió en 2010 con estudiantes cubanos sus experiencias como corresponsal de Prensa Latina en Chile durante el golpe de estado: “En nuestras oficinas entraron cincuenta soldaditos con bayoneta calada, pero no nos reprimieron porque no sabían lo que era Prensa Latina, desconocían el carácter revolucionario de la corresponsalía y su responsabilidad con los intereses de los pueblos americanos”.

Para referirse a la valentía del ex presidente chileno, el profesor Gres señaló: “Allende dijo en muchas ocasiones que solo acribillándolo a balazos podrían impedir que cumpliera con el mandato del pueblo. No quería ser un presidente en el exilio, sacado de manera ignominiosa del país por los golpistas”.

Javier Martínez, estudiante de cuarto año de Derecho de la Universidad de La Habana, planteó: “Me gustaría saber cuál es la verdadera historia detrás de la exhumación de los restos de Allende. Indudablemente, el presidente Piñera, desde su posición conservadora posee intereses ocultos para promover esta investigación”. 

Por su parte, Sergio Gres destacó que “es posible que con las nuevas pesquisas, la Justicia Chilena pretenda blanquear su imagen”, después de no haber hecho nada durante más de 37 años por aclarar las causas de la muerte del Presidente y de las decenas de personas detenidas en La Moneda y fusiladas pocas horas más tarde.

Igualmente, Gres sentenció: “Cualquiera que fuese la causa del deceso de Allende, no cambiará en nada el juicio de la historia sobre las responsabilidades de los golpistas”. Y Barreto abundó en que “después del 11 de septiembre lo que se produjo rápidamente, además de la desaparición, el terror y la muerte, fue el exilio y la diáspora”.

Teresa Junco, esposa del periodista Luis Contreras, de la televisión chilena, recordó su estancia en Chile: “Caminaba por las calles y sentía un olor muy fuerte a carne quemada porque asesinaban a la gente y luego las incineraban en el mismo lugar”.

Dijo haber tenido una conversación con una amiga por aquella época en la cual esta le decía sentirse complacida por haber salido de Allende y el comunismo, a lo cual ella respondió: “No cantes victoria, porque no sabemos cómo será la situación a partir de ahora”.

“Para la izquierda chilena exhumar los restos de Salvador Allende significa revivir su figura y ponerla nuevamente en el debate nacional”, refirió René Vilaboy, profesor de la Universidad de La Habana, quien además afirmó: “Allende es un símbolo, un paradigma para impulsar los movimientos revolucionarios que urgen en América Latina”.

Pie de foto: Los restos del expresidente chileno Salvador Allende son trasladados para iniciar los estudios.

 

SANTA JUANA DE LAS OVAS

SANTA JUANA DE LAS OVAS

Aunque para muchos el poblado vueltabajero «está en el mapa por estar», su historia desmiente tales comentarios.

Texto y fotos:
KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Nunca quise que llegara el primer día de curso en el preuniversitario y en la Universidad, a pesar de que me gustaba mucho la escuela. Ese era el momento en que comenzarían aquellos interrogatorios insoportables: ¿Cómo te llamas? ¿Dónde trabajan tus padres? ¿Tienes novio? Y la pregunta que se las traía: ¿Dónde vives?

A veces no respondí o sencillamente cambié el tema. Pero siempre estuvieron los curiosos que, de una u otra forma, se las ingeniaban para averiguar mi paradero. “Soy de Las Ovas”, decía finalmente. -¿De las qué…? -¿Y dónde queda eso? -¿Acaso tu pueblo está en el mapa?

Era un “chucho” constante: -¿Cómo le dicen a ustedes? ¿Óvulos u ovarios?, se burlaban unos. -¡Pero allí todo tiene el mismo nombre! Cafetería “La Ovas”, cine “La Ovas”, peluquería “La Ovas”, bodega “La Ovas”, agregaban otros. -¡Ah, y hay una sola carretera!, y así sucesivamente.

Santa Juana de las Ovas, o Las Ovas, como la nombran sus 6 130 habitantes, es una comunidad de 76, 2 kilómetros cuadrados y pertenece al municipio Pinar del Río, en la más occidental de las provincias cubanas, precisó Omar Ajete, presidente del Consejo Popular. Limita al norte con La Conchita, al sur con Briones Montoto, al este con Puerta de Golpe y al oeste con el reparto Hermanos Cruz.

Según investigaciones realizadas por Mayda Hernández, ex directora de la Casa de Cultura “Benigno Redonet” de la zona vueltabajera, y Carmen Lluch, periodista de Radio Guamá, Las Ovas debe su nombre a la hacienda “Santa Juana de Las Ovas”, enclavada en el terreno que actualmente ocupa el poblado, perteneciente, hacia 1830, a Don Francisco Hidalgo Gato. Fue nombrada así debido a las plantas oriundas de la zona, abundantes en lagunas y embalses.

En un artículo publicado por Carmen Lluch en la revista digital cubana Ecured, revela que Las Ovas ya existía desde antes del siglo XVII, pues fue mercedada el 7 de marzo de 1598, con el nombre de Santa Juana de Las Ovas, a Doña Encarnación Téllez. En 1719 integró uno de los 26 barrios del Partido de San Rosendo, en Pinar del Río. Alrededor de 1930 conformaría, incluso, dos asentamientos poblacionales debido a su crecimiento, los cuales tendrían 3 038 y 1 135 habitantes en 1940, respectivamente.

No obstante, muchos de los ovenses aún desconocen esa parte de la historia. María Elena Amaya, a pesar de vivir allí durante más de cinco décadas, es una de ellas: “¿De Ovas? No sé mucho. En la escuela no me enseñaron nada y a mis hijos creo que tampoco. Me gustaría aprender, por supuesto.”

Armando el rompecabezas

A pesar del desconocimiento de los pobladores, las investigaciones realizadas develaron que varios vecinos de Las Ovas se vincularon al núcleo insurreccional de Pinar del Río, incluso antes de constituirse el Club del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y estuvieron en contacto con su Dirección Nacional. Su Delegado en Cuba era Juan Gualberto Gómez, quien visitó el caserío en abril de 1890 mientras desarrollaba actividades conspirativas.

Ello posibilitó la recepción de armas en la localidad para la Guerra Necesaria. El viñalero Nemesio Azcuy, fue el enlace entre la dirección nacional del movimiento insurreccional, las recibió en La Habana y, posteriormente, las envió por ferrocarril, en abril de 1894, cuando el tren solo llegaba hasta Las Ovas.  Alfredo Porta las recogió  una vez llegado el Expreso Pulgarón a la estación. Posteriormente, el campesino Andrés Labrador y Eduardo Bernal, un emisario de Porta, enterraron las cajas en las cercanías del arroyo Covarrubias hasta el inicio de la contienda. 

Once meses después de comenzada la Guerra de 1895, el 24 de enero de 1896, Las Ovas exhibió en ella a su primer mambí: Román Escobar Vento, un analfabeto que a los 38 años dejó a un lado a su esposa y a los cuatro hijos para sumarse a la campaña comandada por Antonio Maceo en Occidente. El 4 de octubre del mismo año, murió combatiendo en la batalla de Ceja del Negro, en Viñales. “El pobre, se fue a luchar porque era la única forma de ganar dinero, y lo mataron enseguida. Eso lo sabe muy poca gente”, aseguró Mayda Hernández.

El 12 de septiembre de 1898, los generales, Faustino Guerra y Julián Betancourt, al frente de 4 000 hombres atacaron, en Las Ovas, un tren militar procedente de La Habana: “La guerra se hizo sentir en la zona con tanta fuerza que el primitivo caserío de Las Ovas fue destruido y sus pobladores quedaron desamparados. Quienes lograron sobrevivir al desastre iniciaron la reconstrucción del pueblo en 1899”, reflejó Carmen Lluch.

Sus primeros pobladores fueron las familias de Salvador Prats, José Bravo, Antonio Almiral, Luis Cubiñat, Agustín Pérez y de Fernando Bencomo. “Yo soy de los Bencomo que construyeron el pueblo. Ahora no te puedo decir con seguridad si Fernando era pariente cercano mío porque, imagínate, con la edad que tengo mi memoria no está muy buena. Pero todos los Bencomo de aquí somos familia”, aseguró Nereida Bencomo, nacida en Las Ovas hace 84 años.

Obras de la familia Almirall

Los hacendados de la zona necesitaban intercambiar mercancías para el buen desarrollo de los negocios. El deterioro de los camino impedía continuar haciéndolo con los medios de transporte existentes. Es así que el 16 de julio de 1893 llegó a Las Ovas el ferrocarril, utilizado, inicialmente, para trasladar el tabaco.

La familia Almirall, una de las más pudientes de la región, cedió un tramo de su finca para construir la vía férrea. A cambio de ello, cuando su hijo tuvo la edad requerida para trabajar, obtuvo un puesto en la estación central de Pinar del Río.

A este importante avance, se le atribuye también el nacimiento del árbol Trampa de mono. No abunda en Cuba y los estudios realizados suponen que, por su antigüedad, se coló una semilla entre la madera utilizada para construir el primer ferrocarril en ese pueblo. Actualmente, crece a la orilla de la línea ferroviaria.

“Nuez de mono -como también se conoce la planta- debe su nombre a la forma de la fruta, muy parecida a una vasija de comer. Sus semillas tienen un sabor dulce y un olor capaz de atraer a los animales. Cuando Carmen y yo realizamos la investigación, hablamos con varias personas que vieron florecer el árbol por última vez. Hace mucho tiempo eso no sucede. Es una mata muy vieja, rebasa los 120 años. El nombre no sé de dónde viene”, reveló Mayda.

“No entiendo cómo dicen eso de los monos, si en Ovas no abunda el animal. Una vez vino un circo y se escapó uno. Pero sería demasiada casualidad si hubiese ido a parar allí. ¡Dime tú! Mira, es la única explicación que yo le encuentro”, comentó Martha Pérez, natural del poblado pinareño.

“Lo de Trampa de mono no sé por qué es. Yo lo conozco por Cazuela de mono. Es del linaje de los Lecythidáceas, original de África. Abunda en América Central y Sudamérica. Según tengo entendido, en Cuba solo hay dos ejemplares, el de aquí y otro en Cienfuegos”, explicó Luis Enrique Polo, quien atiende el Patio de Excelencia Nacional de Las Ovas.

Por otra parte, la llegada del transporte al poblado también guarda relación con la familia Almirall. Aunque no se conoce con exactitud el año en que fue construida la vía, se sabe que fue obra de un ingeniero conocido por su apellido, Almirall. 

“Yo creo que fue en 1948, o más o menos por esos años, sí te aseguro que se hizo entre 1945 y 1950. Todavía me acuerdo, fue hecha a pico y pala, con piedras de rajón picadas a mano y traídas desde unas canteras situadas en la carretera de Viñales. Primero se cimentó la parte del entronque, y finalmente se terminó el otro pedazo restante”, señaló José Enrique Paíno, ovense de 77 años.

“Antes, lo que había era un terraplén, y ahora tiene tres metros de ancho más o menos. Durante el gobierno de Grau San Martín, en 1948, vino un ingeniero de La Habana, pariente de los Almirall que vivían aquí y realizó la obra. Después que la enrajonaron le echaron la macada”, aseguró Alejo Vento, miembro de la célula del movimiento 26 de Julio que operaba en Ovas.

¿Parranderos? ¡Hasta los católicos!

Cuando en Las Ovas aún no existía la Iglesia Católica, se efectuaban celebraciones de carácter religioso. Entre ellas, las procesiones realizadas a San Rosendo, a San Guillermo o a la Virgen de la Caridad del Cobre, por la terminación de la zafra tabacalera, los días 10, 11 y 12 de febrero. Amable Carballo, quien gozaba de una buena posición económica, era el principal protagonista.

Él contrataba orquestas como la de Barbarito Diez y la de Paulina Álvarez, además de pagarle a un hombre que venía con un parque de diversiones móvil, y trabajaba luego de los días festivos. Todo ello aumentaba el capital de Carballo.

“Alrededor de las ocho de la noche del 10 de febrero salía de la casa de Amable el desfile por todo el pueblo. Teresa Hernández, la esposa, llevaba al santo en sus manos. Llegábamos hasta Monte Alegre, donde se almacenaba el tabaco y participaba todo el pueblo. Nosotros prendíamos una vela y entonábamos cantos religiosos. La última procesión se realizó el 10 de febrero de 1960, y yo no pude participar porque el mismo día di a luz a mi hijo, en La Habana”, explicó Silvia Ortusa, de vocación religiosa.

Luego de la existencia de la Iglesia, esas fiestas perdieron poco a poco la aceptación popular, pues ya los ovareños tenían una patrona que los representaba. “Fue inaugurada el 14 de diciembre de 1952. Mi abuelo, Manuel Sánchez, el hombre más rico de la zona, dio parte de sus tierras para construirla. En el lugar seleccionado había una mata de aguacate, y cuando la sacaron quedó allí un hueco, donde los devotos depositaron una piedra de forma simbólica”, cuenta Manolo Sánchez, mientras las lágrimas delatan su nostalgia.

“Para recaudar fondos, se rifó un carro y cada boleto costaba cinco pesos. El sorteo tuvieron que realizarlo tres veces porque nadie se llevaba el premio, hasta que, finalmente, Jesús Requena se lo ganó. Mi abuelo invirtió mucho dinero, además de donar el terreno, el camión para transportar los materiales y el cemento. Para la inauguración vino un cura de Pinar del Río. Ese día se hicieron verbenas y allí no cabía la multitud. Imagínate, ¡tremendo acontecimiento!

“Vino gente de los asentamientos cercanos. Todo terminó con  una procesión por el pueblo. Había niños vestidos de angelitos tirándole pétalos de rosas a la patrona, trasladada en un altar. A partir de ese día, y hasta 1960, se celebraron todos los 8 de diciembre la fiesta de La Patrona de Las Ovas: La Inmaculada Concepción. Nuestro pueblo era muy católico, aunque poco a poco eso se fue perdiendo”, concluyó Manolo.

En la oralidad de los ovenses se transmite que Maximina Blanco se encomendó a San Juan Bosco, el santo de los niños, debido a la enfermedad de uno de sus sobrinos. Para ello, solicitó la autorización de la Iglesia y todos los 31 de enero (de 1957 a 1961), organizaba una celebración. Vestía de ángeles a varias niñas ricas, entre los seis y los ocho años, y las paseaba por el pueblo en una carroza. Después de la ceremonia, se repartían dulces, cake y refrescos en el patio de la iglesia. “Todavía en la Iglesia se conserva una estatua de San Juan Bosco donada por Maximina, como parte de su promesa”, aseguró Mayda Hernández.

Gladis Álvarez, vive en Ovas desde los 21 años y recuerda las fiestas realizadas en el casino: “Allí podían ir solo los blancos y tocaron algunas de las mejores orquestas del país. Estaba adornado con vitrales, tenía una barbacoa donde se probaba suerte con los juegos al azar, y en la planta baja un gran salón de baile. El lugar se convirtió en el establecimiento nocturno más importante del pueblo”.

Cecilia Pérez, su hija, se sumó a la conversación: “También estaban las enramadas, celebraciones efectuadas en los barrios, donde ponían mallas para separar a los negros de los blancos. Estas terminaban como la fiesta del guata´o”.

¿Quién le pone el cascabel a Batista?

El Bloque Revolucionario de Ovas (BRO) surgió como organización a fines de 1956, cuando el Movimiento 26 de Julio (M-26-7) designó como coordinador a Buenaventura Zamora, más conocido por Tury.

Los primeros integrantes de la célula fueron Rafael Martínez, Urbicio Reinoso, Leonardo Sánchez, Arcadio Hernández y Alejo Vento. Posteriormente, se sumaron otros como Tomás y Manolo Arencibia, Pedro Hernández, Elio Zamora, Juan Acosta, Valeriano Cué,  Eusebio González y Rafael Méndez, hasta integrar, a mediados de 1957, los 15 que finalmente constituyeron el BRO. Rosalina Rodríguez, la única mujer de la célula, a sus 72 años, aún recuerda las actividades realizadas en la comunidad para contrarrestar al gobierno de Batista.

“Nosotros vendíamos bonos del 26 de Julio, quemábamos casas de tabaco, hacíamos sabotajes, propagandas, huelgas estudiantiles. Tirábamos cadenas en los postes de la luz para tumbar la corriente en el cuartel,  trasladábamos personal perseguido por Batista para La Habana y Pinar, así como armas y explosivos para las zonas montañosas, confeccionábamos banderas, y hasta llegamos a dar clases de tiro a unos cuantos.

“Recuerdo que una noche muy oscura, yo pegué una enseña de nuestro movimiento en el carro del jefe de la Guardia Rural, y él se fue para el Estado Mayor sin darse cuenta. Al regresar, a varios de mis compañeros los golpearon salvajemente porque querían saber quien había sido”.

Alejo Vento fue uno de los golpeados ese día: “¡Muchacha, por poco me matan! Yo aguanté mucho golpe, me dieron bicho e’ buey hasta por gusto, pero ninguno de nosotros habló una palabra.”

-¿Y tuvieron miedo de que los cogieran?

¡Qué va! Quien se arratonaba estaba embarca’o. Nunca voy a olvidar cuando Valeriano Cué, Tango, se subió en una palma real frente al cuartel y puso allí una bandera del 26 de Julio. ¡Nadie tenía miedo!

El 21 de enero de 1958, a casi todos los integrantes del BRO los detuvieron y torturaron en el cuartel de la Guardia Rural de Ovas. Después, fueron trasladados al regimiento de Pinar del Río y, finalmente, hasta Guanajay. Los expulsaron de la provincia, amenazados de muerte si regresaban. Alejo no olvida lo sucedido aquel día.

“Cuando en Guanajay me entregaron a un soldado de la guardia rural que le decían Pantoja, me dijo: ‘Suerte que tengo una cita con una mujer hoy, si no, tú ibas a saber lo que es bueno’. De ahí me fui para La Habana en busca de un tío, y me quedé por allá hasta que triunfó la Revolución, después regresé a Ovas”, añadió.

Rosalina se siente dichosa de no haber sufrido tales maltratos: “Por suerte, nunca me cogieron, pero a los demás, sí. Manolo Arencibia cuando gritaba: ‘¡Me cago en la madre de Batista!’ y al pobre lo azocaban, y seguía diciendo lo mismo. ¡Y a Tury lo que le hicieron no tiene nombre! Lo obligaron a tragarse una bandera del 26 de Julio.”

Orestes Pérez, esposo de Gladis Álvarez, aunque no pertenecía al Movimiento 26 de Julio porque no tenía un carnet que lo distinguiera como miembro de la organización, también contribuía con la lucha clandestina. “Él era chofer de una guagua y hacía sus cosas. Repartía banderas, participaba en algunas reuniones, transportaba armas, etcétera. Yo tenía tremendo miedo pero, a pesar de eso, los domingos nos íbamos para la casa de Roselia Sánchez a escuchar la emisora Radio Rebelde que se transmitía desde la Sierra Maestra”, puntualizó.

Pero los miembros del M-26-7 no eran los únicos que se oponían a la dictadura batistiana en Las Ovas. La junta Acción Católica del pueblo, fundada en 1955 y presidida por Benigno Redonet, también se reunía para protestar contra las injusticias. Esos jóvenes erigieron una tarja en memoria de nuestro Héroe Nacional, José Martí, como símbolo de protesta contra el gobierno, el 20 de mayo de 1956, con el precepto martiano de que “una juventud sin ideales es la ruina de la patria”. Por ese motivo, algunos fueron apresados y liberados posteriormente, debido a la influencia de la familia de uno de ellos.

A, e, i, o, u. Suma y divide. La cuenta no da…

En Ovas no había médicos, vivían en la ciudad. Algunos hacían una iguala (pagaban un dinero al año) y el médico estaba en la obligación de ir a atenderlos a su casa cuando se enfermara algún familiar. Jesús Andrés Pérez, ovense de nacimiento, da fe de ello.

“Mi abuelo tenía una iguala. Pero había quienes no contaban con esa posibilidad y dependían de la Casa de Socorro, que también estaba en Pinar del Río, y allí eran malamente atendidos. Los ricos, alrededor de cinco o seis familias en el pueblo, estaban asociados a la Colonia Española, clínica particular donde recibían las mejores atenciones”.

El dentista iba una vez por semana. Las familias pobres no podían costear los precios de la atención estomatológica. Los medicamentos se vendían en dos farmacias particulares, pero la medicina verde era la cura para las enfermedades de los más necesitados.

También había una escuela primaria para niños pobres donde se estudiaba de primero a sexto grados. No tenían que pagarla, pero sí llevar el asiento, o de lo contrario, debían acomodarse en el suelo. Era una sesión de clases. Trabajaban tres maestras: Lolita Requena, Gladis Noa y Emilia Genó. Martha Pérez fue una de las niñas que cursó estudios allí.

“Yo comencé la escuela en 1954, tenía seis años. Imagínate, que mi maestra de cuarto, Lolita, también lo fue de mi mamá. Recuerdo a mi hermano Chuchi, en su primer día de clases iba impecable, con el uniforme limpiecito. Él usaba pantalón azul, camisa blanca y corbata roja. Y cuando llegó a casa al mediodía, estaba negro del churre, porque se sentó en el suelo. Mi papá solo ganaba cinco pesos al mes y no pudo comprarle una banquetica”.

Manolo Sánchez también aprendió allí: “Era de madera y los baños estaban afuera. Las hembras y los varones, separados, y muchos niños iban descalzos. Daban de merienda una timba de queque con guayaba. Estuve hasta el sexto grado, pero no me gustaba estudiar. Después me pusieron en una escuela de curas hasta que mi abuelo me preguntó si prefería trabajar en el campo. No vacilé. Lo mío era la tierra, el tabaco, y rápidamente cambié el lápiz por la guataca”.

En 1962 se construyó la escuela primaria “Pepe Chepe” en el poblado pinareño. Gabriel Pérez fue uno de los niños que disfrutó de un nuevo centro de estudios: “Yo inauguré el primer preescolar de Ovas. Todo el mobiliario era moderno. Había, además, seis aulas. El constructor fue Luis Chepe, el hermano del mártir”.

Cecilia también vivió la experiencia: “El día de la apertura aquello fue tremendo. La otra escuelita se estaba cayendo. Allí estuve hasta el quinto grado, con la maestra Emilia Genó, quien, a pesar de ser muy buena educadora, ¡cómo metía leña, carajo!  En Pepe Chepe pasé el sexto. Fue un cambio muy brusco. Por primera vez en mi aula había varones. Después, poco a poco, fueron ampliándola hasta convertirla en lo que es hoy, un seminternado con capacidad para más de 400 alumnos”, aseguró Cecilia.

-¿Cómo recibieron el triunfo del Primero de Enero?

“¡Alabao! Nosotros lo supimos por los gritos de Lulo (Lourdes Martínez) que se enteró por la radio de Lucho (Félix Sánchez). Él salió gritando: ¡Se cayó Batista! ¡Triunfó la Revolución! Mi mamá corrió a decirle que se callara, que lo iban a coger preso. Cuando confirmamos la noticia, la gente salió gritando para la carretera. Había mucha alegría. ¡Aquello fue lo más grande!”, expresó Martha.

El pueblo se puso en función de erradicar los males existentes. El 28 de septiembre de 1960, Fidel proclamó el surgimiento de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) con el fin de fortalecer la vigilancia. Un año después, el 25 de septiembre, quedó constituido el primer CDR en Las Ovas “Lázaro Acosta Paulín”. Su presidente fue Félix Sánchez Rodríguez (Lucho) y estaba integrado por 29 cederistas, de ellos 11 mujeres y 18 hombres.

“Comenzamos a organizarnos desde mucho antes, pero el CDR fue institucionalizado en esa fecha. Teníamos que fortalecer la vigilancia, porque desde que estallaron las bombas, hubo un auge de la contrarrevolución y nosotros éramos los responsables de frenarlo. En el pueblo, inicialmente, se crearon tres comités. Pero el mío fue el primero en funcionar oficialmente. Nos reuníamos, hacíamos trabajos voluntarios, guardia. Los miembros del CDR eran intachables”, explicó Lucho.

La burocracia y la madre de los tomates

¿Por qué en Ovas ya no hay fiestas populares? Según el presidente del Consejo Popular, Omar Ajete, “porque no existe un día específico en la historia en el cual haya ocurrido algo relevante. Pese a nuestras tradiciones, si no tenemos esa fecha, no nos autorizan los festejos”, aseguró.

Sin embargo, Mayda Hernández no coincide: “¿Cómo es posible que ante tanta historia haga falta una fecha específica para darle al pueblo esas actividades? Si en Cuba se celebran las Parrandas de Remedios y las Romerías de Mayo, por qué aquí no pudieran efectuarse las Procesiones de Ovas. Yo una vez consulté una revista española en la cual se hablaba de esa tradición ovareña. Entonces, ¿por qué no podemos retomarla?”.

Al respecto, comentó Marta Pérez: “Cuando en Ovas hay un acto político o un desfile, la gente llena la calle. Por tanto, también merecen tener su día festivo. ¿Por falta de una fecha? No. Escasean las iniciativas y las ganas de hacer cosas. ¡Eso sí!”.

Ahora que conozco su historia, recorro con orgullo la única carretera de Las Ovas. Un chaparrón me obliga a detener el paso. De momento recuerdo a García Márquez y sus Cien años de soledad, aunque, a diferencia de Macondo, mi pueblo ha subsistido por más de una centuria, de dos, de tres… Durante 30 minutos de constante batallar, el viento apenas arrasó con unos pocos árboles y acribilló el techo de algunas viviendas.

Pero de algo sirvió el torbellino. En el parte meteorológico del sábado 14 de mayo de 2011, los ovenses se regocijaron al escuchar, por fin, a su pueblo en el noticiero, cuando se informaba que una tormenta local severa había azotado el poblado pinareño. Tal vez, en diciembre de 2012, la profecía sea la única capaz de arrancar a la pequeña comunidad del mapa, mientras tanto, cada quien cultive su jardín, en vez de esperar que le traigan flores.

Recuadro 1: Para el final…el postre

*“La Ova es un lirio acuático descubierto en 1825. Más conocida por su calificativo científico como Nymphaea odorata, florece a ras del agua y sus hojas flotan junto a la flor, sujeta al fondo. En Cuba existen nueve especies y se encuentran en peligro de extinción por el calentamiento global. Florece de día y se cierra en las noches. Pertenece a la familia de las Nymphaeaceae y actualmente no se observan con frecuencia”, explicó Luis Enrique Polo.

*“Cuando el mono intenta comer el fruto del árbol Trampa de mono se le pone el hocico rancioso como sucede si probamos el marañón”, comentó Mayda.

*La Casa de Manuel Sánchez era una de las tres tiendas mixtas de Las Ovas. Además de los kioscos, bares y una gasolinera. Todo era propiedad de los terratenientes adinerados de la zona.

Recuadro 2: Las Ovas también tenía su “Pepito”

Ataracio Bencomo fue un personaje muy popular en el pueblo. Era uno de esos hombres que sacaban provecho de sus propias desgracias, y con sus “chistes” hacía reír a los ovenses. Algunas de sus anécdotas aparecen a continuación.

La perra de Lolita: Estaba Lolita Requena parada en el portal de su casa cuando llegó Ataracio. Ella le comentó que su perrita estaba descompuesta y como único la había podido controlar un poco fue echándole gasolina. De pronto, Ataracio ve venir a la perra de Lolita pegada con otro perro. Es entonces cuando le responde: pues mira que ya se le acabó la gasolina porque la traen a remolque.

Crisis de Octubre: Durante los difíciles días vividos cuando de la crisis de octubre, las milicias revolucionarias se encargaron de organizar al pueblo para la defensa. Un día, alrededor de las 11 de la noche, llegó la jefatura de la milicia a la casa de Ataracio para movilizarlo. Él dijo que no podía participar por no tener zapatos. El hijo, que escuchaba la conversación desde el cuarto, enseguida le comenta: “Papá, recuerda que tú a veces usas los míos.” Y rápidamente Ataracio reacciona: “Escucha lo que dice este hijo mío, quiere que los americanos me maten.”

El juicio en Consolación: Se forma una riña por unas posturas de tabaco y todos los participantes en ella son llevados a juicio ante el tribunal de Consolación. Allí, el juez le hace algunas preguntas a Ataracio, quien siempre respondía afirmativa o negativamente: Sí, No, Sí, No, sin agregar comentario alguno. Entonces, el juez, le pregunta: “¿Señor, solamente usted saber decir Sí y No?” Ataracio, inmediatamente, responde: “Mire, juez, a mí siempre me han dicho que aquí mientras menos hable, es mejor.”

Recuadro 3: ¡Qué lindo se ve!

No sería hasta el 6 de mayo de 1979 que los ovenses disfrutarían de las películas proyectadas en la pantalla grande. María Generosa Díaz, administradora del cine de Ovas desde su inauguración, lo asegura.

“Estrenamos el cine con Elpidio Valdés, y después pusimos La telaraña de Karlota, esta última a la gente no le gustó. Tiene capacidad para 182 personas. Estuvimos proyectando cintas de 35 milímetros hasta julio de 2001, que no se produjeron más filmes de esa dimensión y comenzamos a dar tandas de video.

"El 29 de abril de 2008 cerró el cine por la epidemia de los murciélagos y para repararlo. Cuando termine la restauración, será utilizado para ofrecer al pueblo películas en formato DVD y espectáculos culturales. Y seguirán los ovenses sin disfrutar de las muestras y festivales de cine”, concluyó.

Recuadro 4: La flor de Ovas

La flor de Ovas es un evento comunitario que se ha convertido en una tradición popular y se celebra todos los años. Inicialmente se llamó La estrella y sus luceros. En él, varias muchachas desfilan en una pasarela y de ellas se seleccionan de tres a cinco pétalos, en dependencia de la cantidad de concursantes, y una flor. Los premios que reciben las ganadoras son financiados por las distintas entidades de la comunidad.

“Esa actividad la estábamos desarrollando a finales del mes de noviembre, por el inicio de la zafra tabacalera y por la semana de la cultura en Pinar del Río, pero no tiene una fecha fija”, explicó Mayda Hernández, ex directora de la Casa de Cultura “Benigno Redonet”.

¿PERIODISMO HISTÓRICO Y/O PERIODISMO RETROSPECTIVO?

¿PERIODISMO HISTÓRICO Y/O PERIODISMO RETROSPECTIVO?

LEYDA MACHADO ORAMAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La pregunta para muchos puede resultar retórica, pues el tratamiento de un hecho lejano es algo común en el ejercicio periodístico; pero si bien es cierto que este tipo de enfoque ha existido siempre, la falta de una conceptualización teórica desde el campo académico impide orientar la práctica hacia tratamientos más novedosos y contextualizados.

Los periodistas han recurrido a la variante del periodismo histórico, forma tradicional de enfocar los hechos del pasado que constituyen parte del devenir de la sociedad y de su incidencia en el presente, ya sea para el recuento de un acontecimiento importante o para evocar a un héroe por sus valores y hazañas.

Pero la historia tiene muchos matices, y en ese rescate del pasado desde lo inamovible y lo paradigmático se olvidan usualmente las pequeñas subtramas, y se aparta, sobre todo, la propia vida diaria de cada hombre de mérito.

En la búsqueda de un acercamiento periodístico que explore en otras facetas de cada personaje y los aleje de la mera caricatura, aparece el periodismo retrospectivo, intentando abrirse paso en medio de la abundancia de sondeos epidérmicos.

La necesidad de presupuestos teóricos para uno u otro estilo es evidente, pues al redefinir las funciones y límites de cada uno, se incorporaría una nueva forma de entender el periodismo histórico.

Según el periodista norteamericano Jack Fuller, “si tienes una teoría, tienes una experiencia”, o sea, que “tener el propósito claro, exacto, consciente de cuanto quieres hacer, te permitirá sintetizar la acción”, explica el periodista cubano Luis Sexto (1).

Miradas cruzadas

Un primer intento para encontrar cuáles son los vasos comunicantes y las diferencias entre lo que nombramos  “periodismo histórico” y el menos conocido “periodismo retrospectivo”, sería hallar un posible acercamiento del Periodismo con la Historia.

Con ese mismo ánimo, el corresponsal de Juventud Rebelde, Luis Raúl Vázquez Muñoz ha concebido al periodismo histórico como “la aproximación, bajo los principios, formas y normas del periodismo, de aquellos hechos o realidades, que ya constituyen o puedan constituir preocupación de los historiadores y que contienen los valores de la noticia” (2).

Justamente por lo que toma el periodismo de la historia, esta clasificación del género, que se encarga de narrar hechos del pasado, pero obedeciendo a las reglas del periodismo, con la premisa de encontrar el dato que pueda ser noticia.

Para el hispanista francés Pierre Vilar, el historiador es mucho más que un cronista que se limita a narrar los acontecimientos con rigidez y exactitud. A su juicio, la Historia “desborda esa puntualidad y se dirige a comprender un pasado, antes que revivirlo; en escudriñar en los mecanismos de las sociedades y no quedarse solamente en la dimensión de las decisiones políticas; en examinar el estudio del juego recíproco de relaciones entre hechos diferentes y hasta, algunas veces, sin una relación aparente” (3).

Otros autores, como Luis Raúl Vázquez, concuerdan con este enfoque y adoptan una visión similar: “La Historia, como ciencia de lo pretérito, y desde una posición más amplia, no solo se encarga de una cronología lo más exacta posible de los hechos, sino también de comprenderlos y analizar los mecanismos que los mueven” (4).

Desde esa perspectiva se acerca entonces el periodismo a esta disciplina, para conformar un marco teórico de lo que sería periodismo histórico.

A pesar de todos los puntos en común entre el periodismo y la historia, y de cuanto se nutre nuestro oficio de esta ciencia, ya sea para abordar un hecho desde lo histórico o desde lo retrospectivo,  “el periodista no actúa con la misma variable de espera con la que debe trabajar el historiador. Mientras que a este se recomienda esperar a que el impacto de los sucesos se sedimenten y así realizar un análisis en frío, el reportero no demora y tampoco puede aguardar por esa dilación temporal”, asevera Vázquez  (5).

Ahí radica una de las principales diferencias entre ambas profesiones, además de que, por la prontitud del periodismo, este puede abordar hechos del pasado, aunque sea reciente, sobre los cuales los historiadores suelen dar reposo para un posterior análisis.

Una nueva propuesta

Una vez sentadas las bases respecto a qué es propiamente el periodismo histórico y su deslindamiento de la Historia como ciencia, entre otras razones por sus distintas funciones, sería pertinente esbozar en qué se diferencia del enfoque retrospectivo, e intentar definir las características de este último referente para adentrarse en el pasado, ya sea lejano o cercano.

Periodismo retrospectivo no es periodismo histórico netamente, es más, se erige en el análisis de un hecho que concluyó, pero que permite explotarlo desde otras dimensiones, nunca desde lo inamovible, desde lo estandarizado y tratando de buscar en el pasado tanto lejano como reciente, nuevas trazas que aporten datos a la contextualidad de una sociedad.

“Es más observador por cuanto da cuenta no solo de los sucesos que conforman la historia de una sociedad, sino también, de acontecimientos de la cotidianidad. Trae la noticia desde el pasado, a partir de hechos en los cuales todavía hoy está latente el conflicto, lo novedoso. Es el periodismo que rescata múltiples voces y los personajes dejan de ser de mármol”, sostiene Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana (6).

Acota también que “a eso se añade que las fuentes trascienden su función declarativa de datos, para convertirse ellas mismas en personajes principales o secundarios, pero todos tributando a que el registro de un fenómeno sea lo más parecido a la realidad vivida, al contexto en que se produjo y, desde ahí aún arroja luz y ofrece pistas al presente”.
 
El tratamiento de un hecho desde esta perspectiva significa analizar el conflicto según su decursar en la historia, y recrear toda la diversidad de sus circunstancias pero, sobre todo, evaluarlo desde la importancia de los valores humanos.

En el acercamiento histórico y el tratamiento que hoy desafortunadamente prevalece en la prensa, se pierden generalmente las pequeñas historias, los subhéroes de los grandes acontecimientos y se opacan no pocas de las esencias de cada historia o de cada figura, al dimensionar solo lo más trascendente de ellas.

Según Iraida Calzadilla, en el periodismo retrospectivo es necesario “recrear los detalles, el ambiente, la psicología de los personajes, la época y los conflictos políticos, sociales y económicos; evocar desde toda perspectiva”.

Además, no siempre el hecho pasado puede ser abordado desde la retrospección, y como aportador de noticia actual, pues no todos permiten establecer esa continuidad de novedad pasado-presente.  

Un poco de todo            

El ejercicio periodístico se divide en tres campos o estilos: el informativo, el interpretativo y el opinático. De ellos, el estilo interpretativo ofrece muchas posibilidades en el tratamiento retrospectivo de un tema.

Sobre esto, Vázquez Muñoz, plantea que permite romper la linealidad presente en el género informativo e “ir más allá de la simple formulación de los hechos para entrar en cuestiones de más sustancias.

“A veces en el pasado se pueden encontrar las causas de los problemas que hoy tenemos, y por eso en muchas ocasiones las sociedades necesitan y le urgen mirar su historia para repensarse y tomar conciencia de su presente”, concluye.

Dentro de las características de este género convergen premisas tanto del periodismo interpretativo como del opinático, las cuales constituyen requisitos indispensables para abordar un suceso desde el pasado. Menos frecuente de encontrar, también puede abordarse desde lo informativo.

La interpretación tiene como rasgos esenciales la explicación de hechos, recogida de antecedentes, predicción de consecuencias y emisión de juicios de valor, bajo un enfoque en el que la opinión del autor aparece de manera solapada, o sea, le deja un espacio al lector para la reflexión, afirma Martínez Albertos y Santamaría (7).

Ahí se resume parte de la labor realizada por cualquier periodista que aborde un hecho desde el periodismo histórico o desde el retrospectivo.

Otro elemento indispensable del estilo interpretativo es el contexto, que también debe estar presente en un enfoque histórico o en el retrospectivo, pues constituye la base de la investigación que se realiza para esos trabajos.

La catedrática española Concha Fagoaga en sus estudios sobre el tema, explica también la importancia del background que acerca de un tema tenga el periodista, pues “sirve para apoyar el análisis de los hechos referidos y para reforzar la valoración a que se llega” (8).

De igual modo,  este tipo de periodismo que acude al pasado para contar una historia o suceso, “se mueve dentro del periodismo de opinión, en tanto el asunto histórico es abordado por la familia de géneros que integran esa modalidad, en la que el periodista, en vez de trasladar información, se dedica a analizar y comentar determinado hecho o problema”, afirma Fagoaga.

¿Qué se hace en los medios?

Una aproximación al criterio de los periodistas, incluso de quienes quizás sin concebirlo así, realizan periodismo histórico o retrospectivo, pues trasladan acontecimientos, figuras e historias del pasado a la contemporaneidad, ilustraría cómo se presenta en la prensa cubana actual.

El Premio Nacional de Periodismo Histórico, Julio Batista Delgado, reconoce que su trabajo en Nuestro José Martí o Un día en la historia, programas transmitidos por Radio Progreso, se incluye dentro de esos enfoques.

Sobre esta última sección, dedicada a narrar a los radioyentes las efemérides de cada día, explica el periodista Julio Batista que forma parte indiscutiblemente del periodismo histórico, pues ilustra acerca de pasajes o etapas de nuestro país, ya sean del siglo XIX, del XX o del XXI.

“Lo fundamental en este tipo de trabajos es crear un ambiente  agradable, hallar una forma más atractiva para contar los hechos del pasado, amenizar los datos y las figuras para que no parezcan estáticos”, agrega Batista.

De cualquier manera, la mayoría de los reporteros que se acercan a la historia para realizar su labor, reconocen en ella muchos aspectos propios del periodismo retrospectivo, de ahí que a pesar de la ambigüedad de criterios, la diferencia de enfoques y el vacío conceptual, las líneas de convergencia entre el campo académico y el laboral, parecen estar cada vez más cerca.

En cuanto a Nuestro José Martí, programa que sale a aire desde hace 21 años, su guionista y director reconoce que muestra a “un hombre de carne y hueso, con virtudes y defectos, para que la gente descubra todas las facetas del Apóstol y se aleje de esa imagen de piedra que figura en el  busto de cada escuela o centro de trabajo”.

Justo esas son las claves para un enfoque retrospectivo, por lo cual, una definición conceptual solo implicaría una sistematización teórica de lo que sucede en los medios de comunicación cubanos y extranjeros, lo cual ayudaría a comprender mejor el asunto, sus posibles reglas y funciones.

Los puntos sobre la mesa

Evidentemente, gran parte del problema estriba en las imprecisiones existentes sobre uno u otro estilo. Muchos periodistas  evocan a los mártires o a ilustres personajes de nuestra historia,   desde una visión más renovadora, pero desconocen que esa mirada integradora, plural que le imprimen a sus relatos, responde a los códigos del periodismo retrospectivo.

Otros, por el contrario, no logran desembarazarse de esa posición reduccionista frente a los hechos y figuras del pasado, y los presentan aislados de sus circunstancias, de sus problemas y conflictos.

De ahí la importancia de lograr incluir dentro de las rutinas productivas y del hacer periodístico de cada reportero, esta nueva manera de abordar la historia, reconociendo sus reglas e intenciones.

Notas:

(1) Sexto, Luis.2009. Asunto de Opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba.

(2) Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html  Consultado el 23 de abril de 2010.

(3) Vilar, Pierre en Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html Consultado el 23 de abril de 2010.

(4) Vázquez Muñoz, Luis Raúl. 2006. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Disponible en: http://www.periodismohistorico.net/

articles/tribuna/145.html Consultado el 23 de abril de 2010.

(5) Martínez Albertos, José Luis y Luisa Santamaría Suárez en Sexto, Luis.2009. Cuestión de Opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba.

(6) Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.

(7) Fagoaga, Concha en Ivet González y Luis Brizuela. 2006. ¿Estilos sin fronteras? Tendencias en los estilos de las agencias de información internacionales. Trabajo de Diploma. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.


 

PERIODISMO RETROSPECTIVO: CONTEMOS BIEN LO PASADO

PERIODISMO RETROSPECTIVO: CONTEMOS BIEN LO PASADO

Tema: ¿Cuál es su consideración acerca del tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa?

CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo mejor que haya escrito Tom Wolf seguramente no es Emboscada en Fort Brag. Pero es inevitable resistirse -aún cuando se puedan leer mejores cosas- a la historia de unos rangers americanos en Fort Brag, contada desde ese periodismo de los 60 del pasado siglo, el nuevo periodismo. Wolf construyó la historia de aquellas personas de forma envidiable. Ahora es 2011. Cada etapa, cada época o sociedad, requiere de sus propias técnicas, sus maneras de comunicar desde un oficio como el nuestro.

¿Cómo hacer que lo pasado, el acontecimiento, sea narrado y que el lector no se atreva a dejar a un lado la publicación? El compromiso con quien nos lee es contar, hacer trascender el hecho con un discurso siempre talentoso.

¿Cuál es su consideración acerca del tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa? fue la pregunta que presidió este trabajo, que pretende un acercamiento crítico al periodismo encargado de contar la historia en nuestros medios, modalidad con muchas dificultades en cuanto a conceptos y definiciones. Al respecto, Luis Raúl Vázquez, corresponsal del periódico Juventud Rebelde en Ciego de Ávila, en su artículo Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse, expresa:

“Mientras que el Periodismo de Investigación o el Periodismo Literario gozan de una definición, resulta infructuoso encontrar un concepto que explique ese quehacer de los reporteros cuando se acercan a los materiales de la Historia (…)”.

La legitimidad conceptual de esta modalidad del periodismo aún no existe en el ámbito gremial. Es esa una gran dificultad, pero no la única, “(…) porque en el pasado pueden encontrarse sucesos con la suficiente relevancia y una buena dosis de carga humana, con sus respectivos conflictos, capaces de movilizar por sí solos el interés de las audiencias. Pero ello, en nuestra opinión, no basta y de hacerlo así, sería entender la Historia como un closet en el que se guardan los folclorismos de nuestras familias. La problemática es más compleja”; esta sentencia de Luis Raúl Vázquez es palpable hoy en nuestra prensa. Escasea el periodismo que busque la manera adecuada de narrar el hecho acontecido.

Pedro Antonio García, periodista de la revista Bohemia e historiador de profesión, comenta sobre el tema: “Yo digo que existen dos tipos de Periodismo Histórico: el Periodismo Histórico y el Antiperiodismo Histórico. Cuando me refiero al segundo, hablo de un periodismo que no utilice la emotividad, que no vaya a mover los sentimientos del lector desde la historia. Hay que tratar a las personas de las que se habla como seres humanos y eso le falta al Periodismo Histórico actual, que cae en el kitch antihistórico, o lo que es peor, en la mediocridad por el desconocimiento que hay de la historia, lo cual conlleva entonces a ficcionar sobre los hechos. El Periodismo Histórico es, además, cientificidad.

“El tratamiento del pasado lejano en nuestra prensa deja mucho qué decir, porque después que en la década de los ochenta del pasado siglo se alcanzó una fuerte especialización periodística, muchos trabajadores del sector se dedicaron a otra cosa, por lo que hoy nuestros medios carecen de esa preparación”.

Por su parte, Luis Raúl Vázquez opina: “Me parece pobre el tratamiento de temas históricos, y no se aprovechan las oportunidades que brinda el pasado, para utilizar un término más asequible.

“Se pueden hacer desde un reportaje como los que escribió Leonardo Padura o una investigación sobre las intrigas de poder en la Revolución del 33, que dieron al traste con la derrota del ala más radical de ese movimiento. Pero en nuestra prensa todo se mueve a base de efemérides y se soslayan otros elementos muy importantes de la realidad pasada. Por ejemplo, el movimiento arquitectónico del país en los años 20, ¿quién habla de eso?, y así, si nos ponemos a indagar, encontraríamos material para hacer una revista dedicada exclusivamente al Periodismo Histórico”.

Un periodismo que pretenda brindar al lector lo acontecido, no puede ser hijo de la improvisación. Sobre las herramientas que les han facilitado su trabajo, hablan estos periodistas.

“Las técnicas son las mismas del periodismo y la literatura. ¿Por qué empezar siempre por los inicios de los acontecimientos? ¿Por qué narrar en orden cronológico si se puede innovar? El Periodismo Histórico se tiene que nutrir de todas las técnicas, pero el periodismo no es literatura y la historia no es ficción. Hay que saber reactualizar los temas, y eso es un reto de cada quien. Lo más fácil es lo otro, contar la historia como vemos en nuestros medios, lo difícil es «enganchar» al lector”, opinó Pedro Antonio García.

Al respecto, Luis Raúl Vázquez expresa: “Las técnicas que se utilizan para este tipo de trabajo dependen del género. La única gran diferencia entre el Periodismo Histórico y otro tipo de modalidad es la materia prima y su campo de acción, en este caso el pasado de las sociedades. Lo demás se mantiene, y sobre todo, el ejercicio de la ética y el rigor”.

Juan Morales Agüero, corresponsal de Juventud Rebelde en Ciego de Ávila, como Gabriel García Marques, prefiere la entrevista como técnica de recogida de datos, no como género. “Las fuentes vivas son verdaderos filones que debemos explotar, por cuanto entrañan el testimonio de personas que vivieron o conocieron de primera mano los detalles acerca del tema que estamos investigando para convertirlo luego en un reportaje.

“También son muy importantes las fuentes pasivas, como las hemerotecas. Yo no acometo ningún trabajo periodístico de corte histórico sin antes zamparme los periódicos de la época o los libros escritos sobre el asunto. Actualmente, no se excusa a nadie que se mueva en el ámbito del Periodismo Histórico y no consulte Internet y extraiga de su inconmensurable red de sitios los elementos necesarios para su pesquisa”.

El escaso tratamiento de temas históricos en nuestros medios se debe en su mayoría, según los entrevistados, a la falta de profesionalización en los trabajadores del sector.

“El periodista debe ser ante todo culto. El periodismo es una carrera como la del historiador, que nunca se acaba. Uno de los problemas del Periodismo Histórico es la improvisación de los profesionales. Hay que tener cuidado, porque al lector le cuesta leer un trabajo en retrospectiva. Todo lo que huela a historia el lector tiende a rechazarlo”, dijo García.

Este periodista prosigue: “También existe un gran problema: la enseñaza de la historia en la escuela cubana no ha sido la mejor. Ha habido mucho libertinaje y eso no trae buenas consecuencias. Pero algo que arremete mucho contra este tipo de trabajos es que a veces los propios directivos incomprenden maneras nuevas de hacer y se cae  entonces en el panfleto”.

Vázquez opina que el fenómeno está dado “por la desmotivación, la falta de profesionalización, la carencia de espacios, la ausencia de una debida estructura en las redacciones para abordar esos temas  y una amplia agenda en la opinión pública de la sociedad, que no es abordada por los medios u otros espacios, y que hace que los periódicos -aquellos que pretendan acercarse a esa agenda- se vuelquen a ella”.

“Creo que esta situación también se debe al desconocimiento colosal de la historia en general y de la historia local en particular. Por esas razones, un grupo muy reducido de colegas son los que abordan estos temas en nuestros medios de prensa. La Historia es una asignatura pendiente en la formación de muchos periodistas cubanos. El periodismo sobre temas históricos no solo lleva rigor investigativo, sino también muchos conocimientos adquiridos directamente de los libros. Y nosotros sabemos que la lectura sistemática no es el fuerte de nuestro gremio en los tiempos que corren”, expresó Juan Morales Agüero.

Evidentemente, no abundan aquellos historiadores del instante de los que habló André Malraux, por tanto, no existen las buenas historias que se requieren. Los autores entrevistados ofrecen criterios puntuales acerca de la abundancia o no de esta modalidad del periodismo en los medios cubanos.

¿Si tuviera que elegir uno de nuestros medios, cuál seleccionaría por su mejor desempeño en el tratamiento de temas históricos? A este cuestionamiento también dieron respuesta.

“Siempre existen excepciones, por ejemplo, Fabiola López en la televisión; pero aquel famoso equipo que había en Juventud Rebelde ya desapareció. Los trabajos de Ciro Bianchi, excelente periodista, tienen elementos de Periodismo Histórico, pero no es Periodismo Histórico como tal, se dirigen más hacia lo costumbrista. Hace rato que en Juventud Rebelde y Granma no veo un trabajo de este corte. De los medios provinciales que se han destacado en esta modalidad se encuentran el Sierra Maestra, el Escambray, y el Vanguardia”, expresó Pedro A. García.

“Yo creo que todos son susceptibles de darle un tratamiento de excelencia a esos temas”, así confiesa Morales Agüero al referirse a la pertinencia de uno u otro soporte mediático. Y agrega: “La televisión, por la dramatización visual del hecho histórico mediante los recursos que propicia la imagen, y la radio por sus atributos técnicos especializados, como los efectos de sonido y la propia palabra hablada. Eso llega con rapidez a los televidentes y los oyentes. El periodismo digital tiene el incentivo de la multimedia, que pone en manos del periodista desde infografías hasta música e imágenes. En lo personal, si de rigor se trata, me quedo con la prensa escrita. Tal vez mi opinión suene un poco romántica, pero un reportaje histórico redactado con todos los aderezos investigativos que caracterizan a los especialistas de la revista Bohemia es como para chuparse los dedos”.

Pedro A. García comenta: “Hoy en Bohemia el hecho de que el espacio para la historia esté compitiendo con Cultura y Deportes indica que se ha logrado algo. Bohemia se hace para un público mayor de 20 años, con cierto nivel cultural;  entonces el Periodismo Histórico no puede ser igual al que se hace en Somos Jóvenes, por ejemplo, donde, sin violar las reglas del periodismo y la historia, los trabajos deben tener algo de ficción para el establecimiento de una comunicación con su público adolescente. El trabajo en Bohemia tiene que ser más científico”.

¿Qué no se debe dejar de tener en cuanta cuando se hace periodismo histórico? es un cuestionamiento que le puede surgir  a muchos, más aún cuando se está en la Academia. Sobre este aspecto, Morales Agüero sugiere:

“Son esenciales el rigor del dato, la hondura en la investigación, la precisión de la fecha, la acuciosidad profesional a la hora de manejar información en bruto. Advierto que «historia» no es solo el suceso de carácter sociopolítico o el análisis de un determinado  período, como tal vez alguien pudiera pensar. Es, en esencia, todo lo que ha ocurrido en el mundo antes del instante que estamos viviendo. En mi humilde criterio, no hay historia del presente -hablando en términos estrictamente temporales- y mucho menos historia del futuro. El Periodismo Histórico no es una especialidad para tomar a la ligera. No admite improvisaciones ni mucho menos superficialidades”.

Existen, como estos, muchos profesionales que reconocen las deficiencias que hoy presenta en nuestros medios el tratamiento del pasado lejano. Es imprescindible que el nivel del periodismo encargado de contar la historia rebase los límites del estancamiento en que hoy permanece.

“Parece que nos encontramos ante un escenario semejante al de los huecos negros, esas zonas existentes en el espacio que, según los astrónomos, son palpables, pero que al adentrarse en ellos se corre el peligro de introducirse en un túnel sin salida y para siempre”, así expresó Luis Raúl Vázquez en Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. Se hace necesario que al coger un periódico en mano, el trabajo que hable de lo que sucedió un tiempo atrás, sea leído hasta el final, no con pereza, sino con el interés y la calidad que deben caracterizar al buen periodismo.

Bibliografía:

Vázquez Muñoz, Luis Raúl. Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse. En: http://www.crisisyestado-nacion.org/

reportajes_Periodismo_Historico_la_criatura_que_quiere_vestirse.php. Consultado el 19 de junio de 2011.

Periodistas consultados:

Juan Morales Agüero, corresponsal de Juventud Rebelde en La Tunas.

Luis Raúl Vázquez, corresponsal de Juventud Rebelde en Ciego de Ávila.

Pedro Antonio García, periodista de la revista Bohemia.

 

PRIMERAS APROXIMACIONES A LA RELACIÓN HISTORIA-PERIODISMO RETROSPECTIVO

PRIMERAS APROXIMACIONES A LA RELACIÓN HISTORIA-PERIODISMO RETROSPECTIVO

Tema: La complejización, reactualización y contextualización de la Historia a partir de las bases del Periodismo Retrospectivo.

LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española,  «la Historia es la disciplina que estudia y narra los acontecimientos pasados dignos de memoria» y, de común acuerdo, se ha considerado el surgimiento de las distintas modalidades de escritura como instante que la distingue de la prehistoria.

A pesar de que en las diferentes enseñanzas se imparte como cierto lo contenido en libros y otras publicaciones, en todos los casos avalado por la rigurosidad metodológica de los historiadores que construyen los textos, con frecuencia encontramos otros que proporcionan reajustes, revisiones, puntos de vista diversos e, incluso, complejizan y cuestionan lo que siempre se ha tenido por verdadero. Aunque desde su propio campo los historiadores suelen realizar ese tipo de trabajo, es quizás la disciplina del Periodismo la que con mayor audacia se empeña en la reactualización de la Historia.

Ahora bien, el tratamiento que da la historiografía a la Historia no es el mismo que hace el Periodismo, pues mientras la primera confiere importancia al suceso en sí, concluido en tiempo lejano o más recientemente, con consecuencias menores o muy determinantes en el comportamiento de los hombres y mujeres del presente, el segundo, como expresa la Máster en Ciencias de la Comunicación Iraida Calzadilla, no puede existir sin que aparezcan los valores que le dan vida: novedad y actualidad, cuya plataforma se asienta en la veracidad, como elemento esencial.

De acuerdo con el periodista Luis Raúl Vázquez Muñoz, a primera vista las palabras Historia y Periodismo reflejan su condición de antónimos: «Historia, por definición y naturaleza asociativa, es pasado, calma, lo viejo, lo que ya fue; mientras que Periodismo se refiere a todo lo contrario: a actualidad, inmediatez, a preocupación por lo que ocurre ahora, en este minuto, en este momento, en esta época» (online).

El Periodismo, desde el punto de vista retrospectivo, se enfrenta a los hechos concluidos que tienen significación para las personas en el instante que se escribe y que, de alguna manera, directa o indirectamente, pueden influir en las prácticas de la sociedad. Tiene como objetivo esclarecer y contextualizar los hechos ocurridos tanto en el pasado lejano como en el reciente.

También es preciso aclarar que es mayor la amplitud de los temas que se abordan desde el Periodismo Retrospectivo que la de los tratados por el Periodismo Histórico. Para Calzadilla, la diferencia radica en que el primero intenta, sobre todo, rescatar el hecho pasado que hoy puede ser noticia porque aún hay en él una complejidad que desentrañar y explicar. Son los acontecimientos vistos en su contexto que propician nuevas miradas desde el presente».

Un último elemento a tener en cuenta es la distinción que hace el Periodismo Retrospectivo a la hora de adentrarse en temas históricos. Ilustrémonos con el siguiente ejemplo:

«El caso del niño Elián es historia para los cubanos. Pero aunque puede pensarse que todo estuvo dicho, un tratamiento retrospectivo al tema podrá arrojar nuevas luces sobre las consecuencias dejadas por el proceso y las experiencias derivadas de aquellos momentos. Es un pasado que tiene vigencia en la sociedad cubana» (Calzadilla, 2011). De acuerdo con el criterio anterior, un relato de estas características contribuiría a contextualizar todo un período histórico.

Por otra parte, no es menos cierto lo referido por el periodista e historiador Timothy Garton Ash cuando sustenta que «uno de los placeres genuinos de sumergirse en los archivos de un período acabado es que, a lo largo de los meses y los años, se ve gradualmente cómo aparece una pauta en las montañas de papel, una especie de mensaje escrito con tinta invisible» (2000: 24). Hallar precisamente esta pauta, como la llama el autor, es uno de los fines que tiene la investigación en Periodismo Retrospectivo, pues es un elemento importantísimo a la hora de volver a contar lo sucedido utilizando elementos novedosos.

No obstante, según Garton Ash, el investigador está en el deber de precisar si esa pauta existió verdaderamente o solo está en la cabeza de quien escribe para evitar especulaciones sin argumentos.

Una prueba de que la Historia puede ser reactualizada es el hecho de que algunos periodistas, cuando escriben libros sobre Historia, «suelen referirse a ellos, con modestia, como “el primer borrador”», comenta Garton Ash en un tono que se nos antoja irónico. Eso, por supuesto, supone que el segundo o tercer borrador contendrá siempre una mejora o complejidad superior y, «aunque en ciertos aspectos es posible que lo sea, porque dispondrá de más fuentes y una perspectiva más alejada, (…) en otros es posible que no» (Garton Ash, 2000: 24).

En el presente se estila el enfoque del Periodismo Retrospectivo para contextualizar acontecimientos del pasado: «Un género de li¬bros bastante frecuente hoy es, en efecto, aquel en que un periodista aborda una cuestión que no es de estricta actualidad (…) Es habitual que de esta manera se aborden acontecimientos que tienen influencia perdurable sobre la vida pública o sucesos que han tenido una repercusión más duradera que la de una peque¬ña incidencia ocasional» (Tussel, s/f: s/p). Aunque este autor habla específicamente sobre el territorio español, su explicación es válida para el resto del mundo.

Según Vázquez Muñoz, los ejemplos de cómo la Historia se puede reactualizar desde el periodismo son numerosos. Durante el año que se conmemoraba el aniversario 60 del fin de la Segunda Guerra Mundial, varios periódicos del orbe publicaron textos sobre pasajes poco conocidos o cualidades de las principales figuras de la contienda que, en gran medida, ayudaron a los lectores a comprender el acontecimiento y mostraron a todos, a partir de las relaciones entre los distintos participantes, una realidad de lo sucedido más compleja.

Entre los casos a los que se refiere Vázquez se encuentran el perfil psicológico sobre la personalidad de Hitler, en el que se diagnóstica que este era rencoroso, tenía baja tolerancia a la crítica y una tendencia a menospreciar a las personas; y la  entrevista a la enfermera que durante seis décadas le calló al mundo que ella lo había sido de la familia Goebbels y del Führer en las últimas semanas de la guerra.

«En América Latina, imaginamos que para un chileno o un argentino le resultaría vital responder a la pregunta qué sucedió durante un pasado ceñido por dictaduras y desapariciones, y con interrogantes que durante mucho tiempo pugnaron para que no fueran respondidas», apunta Vázquez (online).

Un buen ejemplo en Cuba que evidencia cómo el Periodismo Retrospectivo complejiza la Historia lo constituyen los reportajes de investigación sobre el tema de la crisis de los balseros. Aquel hecho tocó profundamente la sensibilidad del pueblo cubano, por tanto, es necesaria una comprensión a fondo del mismo.

Normalmente conocemos la Historia mediante los libros y artículos académicos o los textos periodísticos. Sucede que, por lo general, los profesionales de la prensa tienen que escribir mucho y muy de prisa sometidos a la presión del cierre. Esta rutina provoca que «a veces “caigan en paracaídas” sobre situaciones o temas de los que saben poco o nada, y se espera que informen sobre ellos al cabo de unas cuantas horas» (Garton Ash, 2000: 25).

Por supuesto, la lógica supone que un periodista sea un profesional culto que, además, se documente e investigue antes de comenzar un trabajo, cualidades que lo declararían capacitado para cubrir cualquier situación; pero la práctica diaria en ocasiones impide la adecuada preparación. El resultado, entonces, puede ser un texto quizás no tan profundo, en el menor de los casos negativos, o uno quizás no tan cierto, en el peor de ellos.

También es cierto que en el mundo hay muchos medios de prensa que por méritos propios se han ganado la confianza y credibilidad de sus públicos, pero hagamos una prueba y comparemos los relatos que sobre un mismo suceso se hacen en ellos. Si bien se encontrarán elementos concordantes, coincidirán con nosotros en que también resulta asombroso cuántas discrepancias pueden hallarse.

Del otro lado, «los estudiosos y académicos pueden tardar años en terminar un solo artículo. Pueden esforzarse sin medida para comprobar hechos, nombres, citas, textos y contextos, examinar y reexaminar la validez de una interpretación. Pero también pueden dedicar toda una vida a describir una guerra sin haber visto jamás disparar un solo tiro. No se supone que deban ser testigos de la vida real, ni se les paga para ello. La metodología, las notas y la postura en algún debate académico permanente pueden parecer tan importantes como desentrañar lo que ocurrió verdaderamente y por qué» (Garton Ash, 2000: 26). De esta manera, el componente sensorial que aportan las relaciones humanas a la Historia se ve disminuido.

Las debilidades del trabajo reporteril cotidiano y del puramente académico, en cuanto a Historia se refiere, hacen que surja en un punto intermedio el Periodismo Retrospectivo para, desde una situación más reposada, construir una versión de los hechos en la que se evidencie una investigación exhaustiva y la atención a las relaciones humanas. Lo esencial para construir en el papel una imagen total o parcial de la humanidad es hacerlo combinando los ladrillos de lo objetivo y lo espiritual.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida (2011). Notas de clases. Curso académico 2010-2011. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española (2001). Vigésimo segunda edición.

Garton Ash, Timothy (2000). El presente como historia. En Claves de razón práctica, no. 102.

Tusell, Javier (s/f). Ante un vigésimo aniversario.

Vázquez Muñoz, Luis Raúl (s/f). Periodismo Histórico: la criatura que quiere vestirse.

Consultado en http://www.saladeprensa.org/art765.htm el 29 de abril de 2011. 

(Disponible también en http://mesadetrabajo.blogia.com/

2007/061810-periodismo-historico-la-criatura-que-quiere-vestirse.php)


 

UNA SOCIEDAD NO PUEDE VIVIR EXENTA DE SUS RECUERDOS Y RAÍCES

UNA SOCIEDAD NO PUEDE VIVIR EXENTA DE SUS RECUERDOS Y RAÍCES

Tema: ¿Cuáles son sus consideraciones acerca del periodismo retrospectivo como parte del registro histórico de la sociedad?

LIANET HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“En el pasado pueden encontrarse sucesos con la suficiente relevancia y una buena dosis de carga humana, con sus respectivos conflictos, capaces de movilizar por sí solos el interés de las audiencias”, asegura el periodista cubano Luis Raúl Vázquez Muñoz.

A pesar de este criterio, actualmente, pedirle a un profesional de la prensa en Cuba una reflexión acerca del periodismo retrospectivo, puede ocasionar titubeos.

Una mirada en retrospectiva desde el periodismo cumple la función de desentrañar sucesos importantes o no conocidos de la historia. Su intención es rescatar o registrar dichos acontecimientos e insertarlos en la memoria colectiva como constancia del devenir de la sociedad.

Muchas veces al periodista lo mueve el esclarecimiento de un misterio o situación ambigua, e incluso probar algún suceso antiguo con implicaciones en el presente. Esto no significa hurgar en el pasado en busca de fines morbosos o lucrativos, más bien de razones válidas para mostrar a la sociedad, hechos para enriquecer su historia y fortalecen su universalidad.

En el periodismo retrospectivo son los protagonistas de los hechos, guiados por el periodista, quienes cuentan las historias con marcado interés humano. De ahí su profundo compromiso por guardar y conservar la historia de la sociedad en la cual se desarrolla.

Según Vázquez Muñoz, historiadores y reporteros comparten como objeto de interés al hombre y a los grupos y comunidades en los que este se mueve. Incluso, el intelectual francés André Malraux, llama a los periodistas “historiadores del instante”.

Para Mercedes Hernández, periodista de Radio Taíno, algo tan personal como un blog puede llegar a convertirse en reflejo de lo acontecido en un sitio determinado. “Narran hechos diarios que mañana serán la historia de un pueblo o de una comunidad”. Y agrega Mercedes que “son una fuente para otros profesionales, pues sus autores escriben sobre el presente que mañana será el pasado”.

El periodismo en Cuba es revolucionario, y marcha al compás de la sociedad. La realidad es la que lo hace más humano y verídico. Es precisamente con esa realidad con la cual nos comprometemos los profesionales y la dejamos fijada para siempre en los registros históricos en que deviene la prensa.

La investigación, como máxima del periodismo, garantiza la preservación y reconstrucción correcta de los acontecimientos. Esto, junto con la ética que debe acompañar al profesional, son elementos que agradece la sociedad cuando se pretende manejar sus archivos.

Vázquez Muñoz asegura que el periodismo cumple la función de informar hechos de interés público, teniendo a la actualidad, a la verdad y al ejercicio de la ética como bases principales.

Cuántas veces, los que amamos el periodismo hemos encontrado grandes historias en lugares insospechados, incluso muchas veces hemos hecho de un suceso antiguo, un trabajo con otra perspectiva, nuevas fuentes e interpretaciones diversas y pensamos que será el trabajo de nuestra vida. Eso es el buen periodismo, y si se trabaja desde la retrospección implica, además, una visión ágil de la historia.

“Tal vez los periodistas no se percatan todo el tiempo que cuando escriben hasta la más simple nota, sobre el más trivial de los temas, en realidad están contribuyendo a enriquecer la historia de su país”, asegura Miguel Ernesto Gómez Masjuan, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

¿Qué sociedad puede vivir exenta de sus recuerdos y raíces? Decía Martí: “La raíz que está en nosotros ya se verá luego en el fruto: la raíz crece debajo de la tierra: sin raíz no hay fruto”.

Esos frutos son nuestros sueños, las aspiraciones que se podrán materializar en el futuro. Y los periodistas estamos llamados a archivar el presente, pero también a recordar el pasado en el momento que sea necesario. García Márquez decía: “La mejor noticia no es siempre la que se da primero sino muchas veces la que se da mejor”.

Y Masjuan advierte que “sin una capacidad de análisis, el periodista sería apenas un acumulador de datos capaz de recitar hechos. Si no lograra comprender mejor los procesos históricos, relacionarlos, entonces ese profesional no estaría cumpliendo cabalmente su rol social”.

Mirar en retrospectiva desde las herramientas del periodismo supone una búsqueda para la autodefinición de la sociedad, la obligación de los periodistas de dar a conocer lo que sucedió y deben manejar los ciudadanos como parte de su realidad.

Estos elementos le brindarán al lector, televidente u oyente (en dependencia del medio), las herramientas para entender su presente y saciar sus dudas. Cada hecho que contenga los valores noticia será susceptible a ser retomado por la agenda de los medios y darle la importancia que merece a fin de quedar guardado para la posteridad.

El Doctor en Ciencias y Premio Nacional de Historia, Eduardo Torres Cuevas, sostiene que “existen necesidades que se convierten en priorizadas en cada historiografía nacional y en el caso de Cuba, siempre colocada al borde del desarreglo, existe una necesidad vital de autodefinición y autocomprensión".

Nuestras raíces pueden ser fortalecidas a través de esta manera de hacer el periodismo desde la retrospección. La nacionalidad cubana es uno de los aspectos que más ha preocupado a nuestros intelectuales, en la urgencia por preservar ese mosaico que es nuestra cubanía. Precisamente, el periodismo retrospectivo es una de las vías más expeditas para consolidar ese sentido de nación que nos ha caracterizado a los verdaderos cubanos.

Nos permite tocar el lado sensible de los hechos, humanizarlos. Aunque no solo tiene que develar el lado bueno de los acontecimientos que ya sucedieron y que el periodista decide retomar una de sus aristas, sino también aquellos ángulos que hayan quedado solapados en la historia y que se desee guardar para la posteridad como prueba válida del patrimonio de la sociedad.

Aunque el periodismo se asocie con actualidad y rapidez, lo sucedido en el pasado también es su preocupación y una fuente inagotable de buenas historias que enriquecen la profesión día a día. Lo aparentemente antiguo puede promover gran interés en la sociedad y convertirse en pieza sustancial del registro histórico de la misma.

Bibliografía:

Araujo Medina, Cremilda. “El rol del Periodista”. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana, 1989.

Beatlle, Jorge Sergio. “José Martí. Aforismos”. Editorial Centro de Estudios Martianos. La Habana, 2004.

Cedillo, Juan Alberto. “Gabriel García Márquez sufre 'como un perro' por la mala calidad del periodismo escrito”. Disponible en: http://www.elmundo.es/

elmundo/2008/09/02/cultura/1220349340.html. Consultado: 14 de abril de 2011.

Vázquez Muñoz,  Luis Raúl. “Periodismo Histórico: la criatura que quiere   vestirse”. Disponible en: http://www.saladeprensa.org/art765.html. Consultado: 14 de abril de 2011.                     

Periodistas consultados:

Gómez Masjuan, Miguel Ernesto, periodista y profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.  

Hernández, Mercedes, periodista de la emisora Radio Taíno.         

 

JULIO ACANDA: “LA HISTORIA NECESITA SER CONTADA”

JULIO ACANDA: “LA HISTORIA NECESITA SER CONTADA”

El periodista y realizador de series históricas habla de las tres tendencias que observa en el abordaje de la historia por la prensa cubana y señala los aspectos que considera idóneos para lograr un periodismo a la altura de la de la historia de la Isla.

LUIS MIGUEL CABRERA VÁZQUEZ,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La historia de Cuba, tan joven, sorprende por la riqueza que ha alcanzado en poco más de cinco siglos. Está llena de heroicidades que inspiran leyendas, acontecimientos que se convierten en mitos y hombres de carne y hueso cuya grandeza pudiera ganarles un espacio en el Olimpo.

Sin embargo, desaciertos ocasionales en su enseñanza la condenan por momentos a la inamovilidad, cuando en realidad nunca se ha dejado de investigar. La historia que damos por sentada pudiera engrosarse con matices hasta el momento desconocidos o tornarse picante con oportunos cuestionamientos.

Esas posibilidades exigen de nuestro periodismo presentar la historia con la dinámica inherente a ella y hacer de un trabajo de perfil histórico una entrega amena que no solo aporte conocimientos, sino que siembre la duda y las ansias de conocer más.

Pero, ¿cumplen nuestros medios con esas demandas? El reportero cubano Julio Acanda García identifica tres tendencias en ese tipo de abordaje periodístico.

“Una se caracteriza por la repetición de un hecho o figura con los mismos cánones con que se imparte una clase y no como una novedad periodística. A mi entender, esa es ineficaz, obsoleta y fuera de contexto. Es un periodismo que lleva a publicar las mismas crónicas durante años, un periodismo fácil, histórico entre comillas porque hace referencias a la historia, pero no es aportador.

Se refiere Acanda al periodismo rechazado precisamente por la carencia de emotividad, por no despertar la atención ni los sentimientos en su público. Ese periodismo superficial muestra a los héroes puros, los hechos sin contexto y a la historia simple y sin sentido.

“Hay otra tendencia que busca aquellos detalles atrayentes, graciosos, novedosos, poco conocidos de personajes y hechos. Esto hace que se lea fácil, porque resulta agradable y, además, lleva a que la persona profundice un conocimiento que se le da de manera superficial”, apunta Acanda.

Ese estilo incentiva el interés por la historia y sobre todo atrae, que debe ser la primera regla a tener en cuenta cuando se trata el pasado lejano en nuestra prensa. Sin embargo, “va a la anécdota y no al análisis. Será la manera en que se presente lo que determine si es un periodismo serio, profundo, o si se queda en esa anécdota banal para leer un domingo en la casa como una distracción más”. 

Sin mencionar el término “periodismo retrospectivo”, Acanda habla ahora sobre la tendencia que considera indudablemente valiosa, y que marca un estadio superior al periodismo histórico. Se trata de “ese periodismo de investigación rigurosa, que busca diferentes fuentes, opiniones diversas, sean o no las aceptadas por la historiografía oficial”, destaca.

“Es el más escaso y el que más debiera promoverse, por la riqueza de visión, de opinión, sus contradicciones, y algo muy importante: las inquietudes que deja, la capacidad imprescindible de no dejar cerrado nada. Presentar la historia como algo en evolución, en investigación, en movimiento, que puede variar.

Y continúa, “esa posibilidad de cambiar las conclusiones que deja es muy ventajoso. Además, ¿sabes lo interesante que resulta tener en cuenta no solo fuentes establecidas, sino la leyenda, los mitos, la memoria popular, lo que la gente ha construido a través de los años? Creo que con eso tienes asegurada la audiencia.

También Acanda se refiere a esa característica del periodismo retrospectivo de reactualizar la historia a partir de la investigación y el cuestionamiento de sucesos ya dados por hechos. Muchas veces la historia es contradictoria a lo que se dice durante años y es preciso presentarla así.

Se necesita un periodismo que la desentrañe y se atreva también a sacar a la luz aquellos elementos que por ser negativos no atentan contra el personaje o el hecho, siempre que se aborden de manera acertada. Si pretendemos mostrar solo la parte supuestamente “buena” de un hombre o de un acontecimiento, se corre el riesgo de quedar en ridículo.

Acanda apunta al respecto: “Es absurdo intentar esterilizar al héroe, lo aséptico lleva a la burla, en el mejor de los casos, porque también puedes ser ignorado. Primero hay que entender y luego explicar que por muy grande que fuera, hablamos de un ser humano con defectos y deslices, cuya grandeza radica en la superación de esas fallas. Eso es algo que nuestra prensa no acaba de entender”.

¿Cómo lograr “enganchar” al público con el tema histórico que pretendemos abordar? La clave está en contar la historia en todas sus dimensiones y comunicar con un lenguaje pulido la trascendencia del hecho en su contexto, con elementos que logren acercarlo a la persona. Acanda no vacila ante la interrogante ¿cómo captar la atención de la audiencia?

“He notado que despierto el interés cuando presento algo con un acercamiento humano. Llevar a esas personas a la humanidad de la circunstancia es lo que hace a la gente asumirla como real, cercana, posible, alcanzable y, por tanto, interesante”, explica.

Otra receta que no falla es la fantasía; para aplicarla correctamente es preciso establecer un equilibrio entre esta y la historia. Los límites, asegura Acanda, “están en el momento en que se traspase la verdad, pero que haya fabulación siempre resulta interesante”.

No cabe duda de que la preparación del periodista es imprescindible para desarrollar cualquier trabajo en la prensa. Al respecto, las opiniones son diversas, algunos reporteros consideran que el periodismo histórico –o en su dimensión superior, el periodismo retrospectivo- requiere de especialización. Mientras, otros subrayan como imprescindible cultivarse de manera autodidacta en estos temas. También existe el criterio de que es muy útil haberse formado como historiador.

Para Julio Acanda, “lo principal no es estudiar la historia, sino la sensibilidad para poder estudiarla. Se puede leer cualquier tema, el mejor libro, pero sin sensibilidad para entenderlo y trasmitirlo el profesional está desarmado. Hay que ser capaz de presentar esa historia lo mismo al adolescente que a un obrero de 80 años, pero sobre todo, tener en mente que el ser humano vive de historia, y el periodista tiene como arma fundamental saber contarla”.