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Isla al Sur

Rostros del Varona

SUBLIME OBSESIÓN

SUBLIME OBSESIÓN

La obra de la Doctora Marta Martínez Llantada trasciende los espacios de la pedagogía cubana y sobrevive a su ausencia.

Texto y foto:
KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Desde pequeña sentí verdaderamente lo que llamamos vocación por esta profesión. Fui de esas niñas que jugaba a la escuelita y le daba clases a mis muñecas, no recuerdo exactamente si era autoritaria con ellas, lo que sí puedo afirmar es que no eran participativas, lo cual no me agradaba, porque una de las más importantes vías para educar es el diálogo abierto, franco, y no la imposición autoritaria.”

Así se refirió a la raíz de su vocación por el magisterio, la Doctora en Ciencias de la Filosofía Marta de las Mercedes Martínez Llantada, fundadora y Profesora Titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), en la clase magistral en ocasión de su investidura como Profesora de Mérito del Instituto.

Inicios en el Pedagógico

Los padres de Marta se consagraron por completo a ella. No pertenecía a una familia acomodada, pero su papá era joyero y pudo costearle los estudios. María Josefa (Cuca), la madre, recuerda cuando  tomaba de la mano a su única hija de 16 años e iban juntas a alfabetizar: “Marta logró  instruir a 11 personas en barrios marginales de la capital.”

En su investidura como profesora de mérito del Varona, recordó cuando comenzaba a dar los primeros pasos por aquel lugar: “Surgían las carreras profesorales en las especialidades. Así, podría decir que ingresé a este pedagógico aún antes de su fundación, en 1963, en la Carrera Profesoral de Español, en la Escuela de Letras. Ese plan era de tres años, y aunque no se le llamó emergente, había realmente una emergencia por cubrir las necesidades, en las aulas abandonadas por los que se habían ido del país.

“Después, al fundarse los Institutos Pedagógicos en 1964, esos cursos integraron la entonces llamada Sección Superior que, junto a la Básica, formaban los profesores necesarios a la Revolución. Pues bien, comencé a trabajar en la Sección Básica y mi magisterio cobró mayor responsabilidad, pues tenía que formar a los que continuarían la obra de tantos insignes educadores de nuestra tradición nacional.”

Lejos de casa

Marta, licenciada en Español, fue una de las primeras Doctoras en Filosofía que tuvo el país y su título lo obtuvo en la antigua Unión Soviética. Quienes la conocieron afirman que poseía un extraordinario pensamiento abstracto.

Martica, la hija más pequeña, sintió mucho su ausencia durante ese tiempo: “Estuvo cinco años estudiando en la URSS y tuvo que escribir y exponer allí su tesis de doctorado. El idioma ruso lo asimiló muy rápido.

“Como nos tenía a mi hermano y a mí, no se pasó todo el tiempo en Ucrania; ella iba, estaba seis meses y regresaba. En la casa de Marianao tenía una máquina de escribir, con letras rusas, y trataba de adelantar aquí y hacer lo menos posible allá.”

Llantada, en esa tesis, abordó el tema de la enseñanza problémica, la cual se basa en plantear a los estudiantes una serie de situaciones contradictorias que motiven en ellos el interés por la investigación, y la llevó a la práctica.

La Doctora Adania Guanche aprendió, junto a Marta, a aplicar este  saber en las clases: “Ella derivó de esa teoría la forma en que puede influir en el desarrollo de la creatividad desde el punto de vista sociológico, filosófico, epistemológico, y alrededor de la hipótesis creó todo un sistema de conocimientos que es único en el mundo.”

Según Ebblis Fernández, su esposo, Marta tuvo muchos seguidores en el exterior: “Era muy reconocida en Colombia, México, Brasil, Nicaragua y Venezuela. Su labor en esos países fue intensa, como coordinadora de Maestrías y Doctorados. Siempre tuvo algún tipo de actividad en el extranjero que la comprometía, y le ocupaba gran parte del tiempo. A ella la llamaban y le escribían de todas partes, invitándola a muchos lugares. Incluso, murió el 9 de octubre del 2007, y el día 16, es decir, una semana después, debía partir para México.”

Para el otro Ebblis, su hijo mayor, Marta poseía un talento natural que le permitió tutorar gran cantidad de investigaciones: “A la casa entraban personas con varias dudas y salían seguros de lo que iban a hacer. No le realizaba el trabajo a nadie, ella recomendaba las bibliografías, orientaba y explicaba. A cualquier hora estaba con los alumnos, ellos llegaron a formar parte de la familia y se convirtieron en sus mejores amigos.”

La Doctora Teresita Miranda, compañera de Martínez Llantada desde 1975, se siente orgullosa de haber compartido varios años  junto a ella: “Era una persona maravillosa, sincera, extremadamente esforzada, muy inteligente, disciplinada, de esas que le dan a los demás todo lo que saben. Nunca se negó a compartir lo que investigaba, lo que conocía, lo que aprendía.”

Los sesenta en los cuarenta

La Doctora Angelina Romeu conoció a Martha en 1964, cuando ambas comenzaron a trabajar en el ISPEJV y tenían 20 años: “Recuerdo una conmemoración en la que compartimos juntas, fue la actividad Los sesenta en los cuarenta. Éramos aproximadamente cinco o seis profesoras que cumplíamos 60 años cuando se celebraba el aniversario 40 del Varona, y acordamos reunirnos para festejar. La pasamos muy bien y allí no faltó el platico para Cuca.”

El amor de María Josefa por su hija fue recíproco. No existió un lugar al que Marta asistiese que no se acordara de ella. Miranda no olvida esos detalles: “Adoraba a su mamá, y siempre, en cualquier actividad, había que preparar algo para mandarle a Cuca.”

“Mami era muy obesa y comía muchísimo, le encantaban las golosinas, y no le preocupaba engordar, así se sentía feliz. Pero no le gustaba cocinar, siempre se justificaba diciendo que no tenía habilidad; realmente no era falta de destreza, sino de interés, porque con su inteligencia, podía hacerlo. Pese a eso, cuando quería, inventaba platos y le salían bien”, añade su hija.

Teresita Miranda veía a Marta como una persona jocosa, risueña con los amigos, preocupada por sus compañeros: “Parecía muy seria, pero era lo más graciosa del mundo, le gustaba contar chistes y se sabía muchísimos. También sufría con lo que le pasaba a los demás, y eso, tal vez, muchos no lo pudieron aquilatar, pues aparentemente era en extremo callada, sin embargo, se percataba de los detalles que a veces no captábamos.”

“Y con sus nietas no quería cuento”, comenta Angelina. “Se deshacía en amor cuando estaba con ellas. Esa profesional profunda, intelectual, cuando hablaba de las dos pequeñas se transformaba, y cada vez que nos encontrábamos me enseñaba una foto, era un instante de extrema felicidad.”

El butacón de Marta

Teresita sonríe cuando se acuerda de esta historia: “Allá, en el Centro de Estudios, donde atendía la Cátedra de la Creatividad, hay un butacón que conservamos como un trofeo, porque ahí siempre se sentaba; nunca, ni en las reuniones del Partido, lo hizo en la mesa. Aquel era su lugarcito y todavía lo mantenemos, es una forma de tenerla con nosotros en todo momento.”

El Doctor Alfredo Díaz, Rector del Pedagógico Varona, recuerda a Martínez  Llantada como una educadora que se caracterizó por una docencia muy bien estructurada, consagrada por completo a los estudiantes.

“Ella nunca tuvo reparos para recibir a sus alumnos. Todos le hablaban con respeto. Logró identificarse con ellos y fomentó una familia. Eso dice mucho del buen hombre.”

Por los años 70, en el Instituto se instaló un circuito cerrado de televisión, y ella impartía el curso de Filosofía que se transmitía. Con la Tercera Revolución Educacional, dio teleclases para todo el país, muchas relacionadas con la maestría masiva en Ciencias de la Educación; en el programa Para ti, maestro, proporcionó conferencias en los seminarios nacionales para educadores.

Llantada también fue Académica Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, y representaba al Varona en todos los eventos científicos, pues tenía un amplio reconocimiento social como investigadora y por sus grandes aportes a las ciencias pedagógicas. 

El Doctor Alfredo Díaz comenta sobre el otorgamiento a Marta de la categoría de Profesora Consultante: “La misma se concede a docentes con requisitos y posibilidades para dejar toda su obra escrita, y ayudar o tutorar a otros compañeros. Y a ella, en el 2003, casi se la impusimos, porque no quería; adquirió esta condición, pero en la práctica seguía haciendo lo mismo de siempre, para Marta aquello no significó nada. No trabajó por  reconocimientos, ni  por mérito.

“Obtuvo en varias ocasiones la distinción de Vanguardia Nacional, y en el año 2004 fue condecorada con el título de Profesora de Mérito del Pedagógico, porque la obra que había acumulado dentro del claustro la hacía acreedora de esa categoría.”

Refiriéndose al Premio Nacional de Pedagogía, otorgado a Marta en el 2002, el Rector expresó: “Eso significa mucho, es algo extraordinario, porque la pedagogía es la base del desarrollo humano y como dijo Fidel, sin esta no hay comunismo, y ese reconocimiento es válido  para ella, porque formó comunistas.”

Su muerte sorprendió a todos, pero su ejemplo reposa hoy en cada rincón del Varona. En el tercer piso del Instituto, se develó una tarja en su honor y la Doctora Lisset Mendoza, discípula de la Llantada, como también se le conocía, pronunció las palabras dedicadas a ella durante la colocación.

“Fue el primer reconocimiento oficial después de fallecida, por lo tanto, era una circunstancia muy difícil para mí. Allí estaba su familia. Aunque la voz fluía segura, las manos me temblaban. Tenía que ser fuerte, pero no pude contenerme.”

Llantada no concebía su vida profesional sin enseñar a unos y aprender de todos. En el Varona dejó los sueños, el alma. Al magisterio entregó el corazón. Enunció el sentido de lo que significaba para ella ser maestra “en las palabras de nuestro pedagogo mayor: ….más que sentir pasión por educar, han de sentir obsesión por educar.  Sublime obsesión.

“Los invito a obsesionarse por esta bella misión, recordando que el primero de todos nuestros deberes es el dar el mejor ejemplo a nuestros estudiantes, uniendo la acción a la palabra, porque instruir puede cualquiera, pero educar, sólo quien sea un evangelio vivo.

“Seguiré tratando de ser un evangelio vivo para ayudar a la Revolución, de la cual soy un soldado que siempre estará lista para potenciar su obra, pues llevar a los hombres el bien y la ternura es lo que más falta hace.”

(Las citas textuales de Marta fueron tomadas del artículo ¿Qué significa ser maestro?, clase magistral  impartida en ocasión de su investidura como Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, el 19 de Marzo 2004)

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Marta de las Mercedes Martínez Llantada como pedagoga y persona. Vida y obra.

Objetivos Colaterales: Inicios en la pedagogía. Actividad investigativa. Labor en el exterior. Relaciones con la familia y alumnos.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva.
Por su forma: De Cita
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa y documental.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De cita textual.
Tipo de cuerpo: De cita.
La pregunta que se declara es de exploración.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Para la realización de esta entrevista fueron consultadas fuentes no documentales y documentales primarias. Entre las primeras: las Doctoras Angelina Romeu, Adania Guanche, Lisset Mendoza, Teresita Miranda, compañeras de trabajo de Marta; el Doctor Alfredo Díaz, Rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona; Marta Fernández y Ebblis Fernández, hijos de la entrevistada; Ebblis Fernández, esposo de la entrevistada; María Josefa Llantada, madre de Marta. La fuente documental fue el artículo inédito: ¿Qué significa ser maestro?, Martínez Llantada, Marta de las Mercedes. Marzo 19, 2004.

 

EL MUSEO NO LA ALEJARÁ DEL AULA

EL MUSEO NO LA ALEJARÁ DEL AULA

A propósito hoy del Día Internacional de la Alfabetización: Luisa Campos Gallardo, profesora de Historia de Cuba y apasionada de la obra martiana, relata su experiencia después de 44 años en las aulas.

Texto y foto:
TAN NGUYEN NGOC (TONY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El maestro es el impulsor de cualquier sociedad; él salva vidas constantemente y ese es el mejor regalo que recibe un profesor: la satisfacción de poder encauzar almas, en defensa de la política de la Revolución”, esta es la filosofía de Luisa Campos Gallardo, quien confiesa que en un inicio el magisterio no era su sueño, pero después se convirtió en su vida.

Vinculada al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona desde 1964 y graduada como profesora de Historia de Cuba, revela estar orgullosa de pertenecer al emblemático centro educacional.

Con la misma disposición con que enfrentó un aula hace  44 años, asume hoy la responsabilidad de dirigir el Museo de la Alfabetización y considera que con su trabajo instruye a las nuevas generaciones, porque “nada, nada, me alejará del aula”.

“Gracias a la formación que recibí en el Varona, he trabajado casi medio siglo en las diferentes enseñanzas del país. Cuando dirigí el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech tenía una formación preuniversitaria, después me dediqué a enseñar a los jóvenes de la educación superior. Me he sentido muy halagada porque he visto que muchos de los muchachos que un día fueron mis alumnos, se convirtieron en profesionales.

“Como maestra estoy contenta de poder formar a las nuevas generaciones, no solo desde el punto de vista académico, sino también en la defensa de la Revolución. Hoy no se puede ser un profesor si no se es un revolucionario.”

-¿Cuándo asume la responsabilidad de dirigir el Museo de la Alfabetización?


Esa fue una gran tarea que me dio el Pedagógico Varona. Empecé el 8 de enero de 1997 a dirigir el museo, y, desde entonces me propuse que tuviera una promoción internacional y que el mundo supiera de nuestra Campaña de Alfabetización en 1961. Pienso que se ha logrado, porque hoy es el único de su tipo en Iberoamérica.

Hemos trazado una estrategia para demostrar cómo el museo puede ser un gran educador de la familia, así todos ven qué fue realmente esa campaña en la sociedad cubana y le permitió a la Isla ser, en el plano ideológico, más libre.  Los que aprendieron a leer y a escribir en esa etapa, comenzaron a impartir clases en 1962. Fue algo maravilloso, pues Cuba dejó de tener el fantasma del analfabetismo.

-Desde el punto de vista personal, ¿cuánto ha enriquecido su vida el ejercicio del magisterio?


Martí dijo que la enseñanza es una obra de infinito amor, por eso quien educa  debe estar enamorado de su profesión, de los alumnos y mostrarles que en  ellos hay semillas escondidas.

El maestro debe tener la virtud de brindar amor a los estudiantes, engendrar en ellos la solidaridad y mostrarles que la Revolución necesita a profesionales dispuestos a hacer una buena obra.

-¿Cuáles han sido las figuras que más han influido en su formación?


El Doctor Ernesto García, la doctora María Dolores Ortiz, un grupo de profesores que, además de ser muy académicos, nos enseñaron por sobre todas las cosas a estudiar. Entramos al Pedagógico con noveno grado y ellos nos ayudaron a alcanzar el nivel universitario.

Tampoco olvido a mis maestros de  primaria. Si hoy tengo  hábitos de lectura y estudio, es gracias a la profesora de quinto grado, Margarita Pérez. Pero no puedo dejar de mencionar a Fidel y a Raúl: el uno con su intuición pedagógica, y el otro mediante su palabra.

-¿Qué cree de la formación de educadores cubanos en la actualidad?


Considero imprescindible el fomento de los profesionales de la educación. Si  usted cierra las aulas e impide que las personas estudien, está cerrando el desarrollo económico y social  de un país. Más aún en medio de la situación que estamos enfrentando con el déficit de profesores, principalmente en las secundarias básicas.

Hoy las oportunidades son otras: contamos con 74 preuniversitarios pedagógicos para que luego los que abracen la carrera asistan  los  institutos superiores pedagógicos.

El proyecto de los profesores generales integrales es una iniciativa de nuestro Comandante en Jefe como respuesta de la Batalla de Ideas para cambiar algunos elementos formativos en la educación en el país. Así surgen los maestros que, apoyados en medios audiovisuales, imparten clases en las secundarias. También nació la matrícula de quince alumnos por profesor, permitiendo así un mayor contacto entre ambas partes.

Además, a partir de una sugerencia de Fidel Castro se comenzaron a formar  profesores primarios. De la juventud cubana siempre hemos tenido respuesta a cualquier circunstancia.

También podemos referirnos a la incorporación de maestros jubilados a la enseñanza partiendo de una nueva ley del trabajo que extiende la etapa de jubilación. La  formación de educadores tiene que ser prioridad en un país. En Cuba nos regimos por una política basada en el principio de que las escuelas no pueden estar sin educadores. Ellos son el alma, el motor impulsor de esta Revolución.

-¿Qué le sugiere Yo soy el maestro…?


Buenas cosas. Es un libro concebido conjuntamente con otros dos autores. Lo escribí por el aniversario 35 de la Campaña de Alfabetización y, sobre todo, por el asesinato de Manuel Ascunce; así la juventud puede ampliar los conocimientos acerca de ese joven de 16 años que fue brutalmente torturado. Por eso el destacamento formado por la generación de 1982  lleva su nombre. También tengo un artículo publicado en la revista Voces de Uruguay sobre Conrado Benítez,  primer mártir de la Campaña.

-¿Cuánto le aportó el Varona en su formación?


Todos lo que soy se lo debo al Varona. Ha sido para mí una escuela y todas las tareas que me ha encomendado las he cumplido, porque me siento muy comprometida con este lugar, representa todo en mi vida. Le debo también mi categoría de Máster. Si resumiera mi vida sería el Varona y mi familia.

-¿Ha participado en alguna misión internacionalista?


He participado en procesos solidarios desarrollados por nuestro sistema educacional. Estuve en México con el programa Yo sí puedo, en el estado de Nayarí y durante casi un año asesoré a los maestros facilitadores que fueron quienes se encargaron de la ejecución del programa. Después estuve en Guerrero, localidad apartada del país, en igual cantidad de tiempo.

-¿Qué puede comentar acerca de los programas Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir?


Ambos fueron ideados por nuestro Comandante, muestra de ocupación y preocupación porque “la razón de ser de un humano para dejar de ser un robot o un animal -como lo llaman en algunos casos-  es saber leer”, lo cual él mismo planteó en la Historia me Absolverá. El país donde se experimentó fue en Haití, hoy se ha extendido a veintiocho naciones. En Venezuela y Bolivia se aplica por aceptación del presidente, en los demás lugares es puntualmente y por aceptación del condado o del sindicato, básicamente.

Hemos sido premiados por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas en dos ocasiones, por este método o programa que ha ayudado a erradicar el analfabetismo en muchas naciones.

-¿Qué significado tiene para usted dirigir el Museo de la Alfabetización?


El Museo representa una gran parte de mi vida, pues me permite exponer lo que significó el triunfo de nuestra Revolución el primero de enero de 1959, es un orgullo; pero más aún, el mostrar cómo sucedió la Campaña de Alfabetización, tanto a los cubanos como a otros visitantes; demostrar qué significó (el amor con que se desenvolvió, resaltar el valor de los jóvenes, tan firmes aún ante actos vandálicos por parte de la contrarrevolución). Para mí, como miembro de aquella generación, es reafirmar que existe una vida más justa lejos del analfabetismo.

-¿Por qué el estudio martiano acapara su atención?


Con Martí me sucedió algo parecido a mi elección de la maestría. Tuve una profesora que me mostraba muchos de sus  artículos y yo me fui enamorando de él, a pesar de que me resultaba complicado entenderlo.

Eso también se lo inculqué a mis alumnos de sexto grado y más a los que veía que se interesaban por comprar sus libros. Tuve otra profesora que coincidió en esa línea, y gracias a todo lo aprendido por ella pude realizar mi primer taller de textos literarios, que se utilizó en la enseñanza infantil de todo el país. Por ahí comencé a profundizar más aún en su obra, a ser más sistemática.

En una ocasión visité una primaria para asesorar a estudiantes que  emprendían esa enseñanza. Ahí empecé a desarrollar mi tesis de máster, como una adecuación curricular a los programas de quinto y sexto grado. En el primero, de cómo enseñar a Martí en el área humanística; para sexto, vinculé otras asignaturas.

He tenido que dar conferencias sobre Martí en el exterior a profesores y estudiantes, explicarles lo dicho por Fidel en 1953 acerca de que es el autor intelectual del Moncada y el por qué  nuestra educación es martiana. Soy una enamorada del Apóstol.

Un maestro no se concibe sin un mínimo de conocimiento acerca de la vida de Martí, porque él también lo fue. En todas partes del mundo, siempre que pueda aplicar un pensamiento suyo lo hago; y no solo es repetirlo, sino entenderlo y ponerlo en práctica.

-¿Tiene algún mensaje para los jóvenes  que se inician en la profesión?


Les diría que lo primero es cumplir con la Revolución. Si hay una necesidad en el país, la cumple quien tiene esa vocación. Esta es una profesión que se agradece con el tiempo y más cuando te llaman educador y recuerdas cuánto los apoyaste y enseñaste. La juventud tiene que pensar que si nosotros no podemos llenar ese espacio vacío de profesores, nuestro país no avanzará. Como dijo Martí: “Y me hice maestro,  que es hacerme creador.”

El maestro es el impulsor de cualquier sociedad. Es quien está salvando vidas constantemente y ese es el mejor regalo que recibe uno: la satisfacción de poder encauzar vidas siempre defendiendo la política de la Revolución.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.


FICHA TÉCNICA:


Objetivo central: Conocer sobre esta profesora y su labor en el Museo de la Alfabetización.

Objetivos colaterales: Cómo se encuentra la educación cubana en la actualidad. Aprender más sobre el pedagógico Varona. Conocer sobre los maestros internacionalistas.

Tipo de entrevista:

Por los participantes. Individual
Por su forma. Preguntas y respuestas
Por su contenido. De personalidad
Por el canal que se obtuvo. Directo

Tipo de título. De referencia al tema
Tipo de entrada. De cita
Tipo de cuerpo. Clásico
Preguntas declaradas en la entrevista: 1–Abierta, 2-Abierta, 3-Abierta, 4-Directa, 5-Abierta, 6-Cerrada, directa, 7-Abierta, 8-Cerrada, 9-Abierta, 10- Abierta, 11-Directa.
Tipo de conclusión. Criterio del entrevistado

Fuentes consultadas: Luisa Campos Gallardo, entrevistada. (Fuente directa y no documental).

 

SER HONRADO ES EL ÚNICO MODO DE SER FELIZ

SER HONRADO ES EL ÚNICO MODO DE SER FELIZ

Armando Hart Dávalos se siente orgulloso de haber dirigido, desde su función de Ministro de Educación, los planes educacionales en los primeros años de la Revolución.

KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Custodiada por las efigies del Apóstol y del Libertador Bolívar, y por las imágenes de Fidel, Camilo y el Che, la oficina parece reventar de libros. Esta vez el interlocutor no es el director de la Oficina del Programa Martiano, ni el presidente de la Sociedad cultural José Martí, ni el entrañable amigo del líder de la Revolución. Tampoco quien fuera titular de Cultura de 1976 a 1997, o combatiente de la lucha clandestina, o abogado. Sentado detrás del escritorio está un pedagogo viajando en la máquina del tiempo, Ministro de Educación desde 1959 hasta 1965: El doctor Armando Hart Dávalos.

Para él, la profesión del maestro es inigualable: “Ellos tienen una ventaja sobre nosotros, los intelectuales, pues son capaces de transmitir un conocimiento a los alumnos de manera didáctica, mediante una serie de terminologías que el estudiante capta sin dificultad. Y esto pude aprenderlo de los grandes educadores que me instruyeron cuando comenzaba a dar mis pasos iniciales por la primera y segunda enseñanzas, y luego por la Universidad.

“Tuve la dicha de ser alumno de los mejores pedagogos de Cuba, quienes siguieron la tradición de Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Enrique José Varona y José Martí, y se situaron en el corazón de los sistemas cruciales de nuestra época. Ellos asumieron una identidad nacional con carácter y valor universal.

“Y hay algo muy importante que vale la pena destacar. Todos ellos se han mantenido firmes en el país, los que murieron lo hicieron en su patria y luchando por ella, los que están vivos, siguen defendiendo la causa de socialismo, no recuerdo una sola excepción. Me enorgullece haber sido discípulo de esos verdaderos patriotas.

“Dulce María Escalona –primera rectora que tuvo el Instituto Pedagógico Enrique José Varona (IPEJV)- es uno de los ejemplos más altos, claros y brillantes de lo que acabo de decir. Ella proyectó su educación a los más jóvenes. Era portadora de un fundamento martiano y fiel seguidora del legado de Mella y Villena. Su obra permanece vigente en lo más profundo de mi corazón.”

Cuando Hart estuvo involucrado en las actividades clandestinas en Santiago de Cuba, contactó con profesores de la Universidad de Oriente, algunos de ellos procedían de la República Española, emigrados a Cuba después de luchar por la liberación social en su país, entre 1936 y 1939.

La promesa de cambiar los cuarteles por escuelas no se hizo esperar. En el país fueron transformados 69, de ellos 14 en Pinar del Río, 10 en La Habana, seis en Matanzas, 16 en Las Villas, 11 en Camagüey y 12 en Oriente. Cuando los Comandantes Raúl Castro, en ese entonces Ministro de Defensa, y Camilo Cienfuegos, Jefe del Estado Mayor del Ejército Rebelde, le entregaron simbólicamente el Campamento Militar de Columbia, poniendo en sus manos una bandera cubana, ya existía la idea de fraguar allí un centro de alta enseñanza.

“Todo estaba pronosticado. Era el sueño de muchos años hecho realidad y la ilusión de haber cumplido nuestro juramento. Ahora recuerdo cuando nos congregábamos en la Plaza Cadenas de la Universidad de La Habana, e imaginábamos los muros de esas fortalezas convertidos en aulas para nuestros niños y jóvenes.

“Desde luego, eso también trajo consigo un proceso de tránsito de las Escuelas  Normales de Maestros a los Institutos Pedagógicos, pues era necesario dar mayor fuerza a la educación y aumentar el nivel de preparación de los pedagogos.”

En Columbia, los lacayos de Fulgencio Batista erigieron, en 1958, una imagen del dictador detrás del estrado donde el tirano pronunciaba sus discursos, justo en el centro del polígono. Con el triunfo revolucionario Fidel habló desde allí al pueblo de Cuba. Todos estaban seguros que no pronunciaría palabra alguna en ese sitio y es por ello que la tribuna la trasladaron hasta uno de los extremos del terreno donde se erguía el asta de la bandera cubana.

“Fue la inolvidable noche del 8 de enero de 1959. Recuerdo ahora cuando retumbó en los muros de aquel fortín una frase que quedó inmortalizada en la historia: «¿Voy bien Camilo?» «Vas bien, Fidel». También es imposible olvidar cuando una paloma blanca se posó en el hombro y caminó por la espalda del Comandante. Muchos pensaron que había sido una bendición del cielo.”

Y en aquel mismo lugar se plantó, a finales de 1959, una ceiba que aún se conserva, pues como parte del Plan de Repoblación Forestal, Celia Sánchez propuso sembrar allí ese ejemplar de la flora. Cada niño depositó su árbol y hoy la Ciudad Escolar Libertad está rodeada por un verdoso bosque.

Cuando el joven dirigente asumió la responsabilidad de Ministro de Educación, el 31 por ciento de la población era analfabeta y el 41 por ciento no había recibido los beneficios de la escuela pública, más de 800 mil niños de cinco a 15 años había sin colegios y unos dos millones de personas mayores eran iletradas: “Esa realidad brutal e indignante marcaba la orientación que debía seguir desde ese momento. La tradición patriótica de las ideas cubanas inspiraba nuestra política.”

Pero Hart no trabajó solo en el empeño de erradicar el índice de analfabetismo. Para hacer realidad el sueño de la Generación de Centenario recurrió a los pedagogos más destacados del país. Así rebeló en una entrevista publicada en el periódico Granma, el 12 de junio de 2000.

“Hubiera sido irresponsable ponerme a inventar desde aquel cargo, de modo que lo primero que hice fue contar con la gente con experiencia. Si algo sabía era de la gran tradición pedagógica cubana y allí estaban, convocados por la Revolución, personalidades como Dulce María Escalona, Herminio Almendros, Abel Prieto (padre), José Aguilera Maceiras, Gabriel León Bidet, Consuelo Porto, Max Figueroa Araújo, Agustina Esteva Lora, Raúl Ferrer, (…). Ellos y muchos otros más son los protagonistas del impulso inicial de la magna obra educacional de la Revolución.”

Y en 1967, en el libro Aldabonazo, Hart planteó: “El encuentro entre el alfabetizador y el analfabeto se produjo bajo la fuerza espectacular que propició la consigna creada por el maestro Raúl Ferrer: «Qutata al Cuadrado: que cada analfabeto tenga su alfabetizador, que cada alfabetizador tenga su analfabeto», la misma prendió en las masas y se convirtió en una verdadera fuerza material. (…) Fue un hecho humano que llegó a las fibras más íntimas de millones de cubanos y como tal representó un suceso ideológico revolucionario de profunda transformación moral (…).

“En aquellos hermosos días y meses se vinieron abajo siglos de ignorancia y explotación. La alfabetización fue un hecho educacional y cultural creador de conciencia revolucionaria en las nuevas generaciones, formó parte del intenso movimiento popular de aspiraciones profundas de renovación radical que vivía el país en los años iniciales de la Revolución.

“El 22 de diciembre de aquel año histórico de 1961, Fidel proclamaba en la plaza de la capital de todos los cubanos que habíamos ganado la batalla contra el analfabetismo (…).

“Así, junto a la imagen de José Martí, nació el movimiento educacional, cultural y científico, generado por la Revolución Cubana que durante casi cinco décadas ha estado en su columna vertebral, y resulta la garantía decisiva de la independencia del país y la carta de presentación de Cuba ante el mundo.”

“No hicimos la revolución para que las cosas quedasen como estaban; hicimos la revolución para que fuera posible, entre otras cosas, resolver el problema vital de la educación en nuestra patria. (…) Hicimos la revolución para llevar a cabo, en el Ministerio de Educación, esta tarea fundamental de proporcionar enseñanzas a esos dos millones ochocientos mil cubanos que no tuvieron (…) escuela. Hicimos revolución para eso”, expresó en el discurso pronunciado en la sesión de apertura de la información pública sobre la Reforma de la Enseñanza, el 9 de noviembre de 1959.

-Doctor, ¿se considera alfabetizador?

No es que me considere, sino que lo fui. Todos teníamos que colaborar, y lo hice junto con Graciela (Chela), mi secretaria. Haber ayudado a varias personas a escribir su nombre ha sido uno de los grandes honores de mi vida.

Hart, fiel seguidor del pensamiento apostólico martiano, fundador del IPEJV, por sus aportes a la educación cubana y por la capacidad intelectual que ha manifestado en el campo del magisterio, desde su labor en el Ministerio de Educación hasta nuestros días, recibió el título de Profesor de Mérito del centro rector de la enseñanza pedagógica en Cuba, el 29 de junio de 1999.

“Fue un instante de inmensa felicidad. Martí dijo que ser culto es el único modo de ser libre, yo sentí en ese momento que ser honrado es la única manera de ser feliz. Esa distinción la asumí con modestia, pero también con orgullo.

“Haciendo un recorrido por los 45 años del Pedagógico Varona, vale la pena destacar su importante papel, a lo largo de casi cinco décadas, en la formación de los nuevos maestros. En el magisterio está la clave para la continuidad de nuestro proceso revolucionario y hoy los pedagogos tienen la gran responsabilidad de no cambiar el simbólico camino que ha tomado nuestra gran casa patria.”

En la conferencia magistral ofrecida por el Doctor Hart, en ocasión de su investidura como Profesor de Mérito del Varona, enunció: “¿Cómo se puede admitir la grandeza de la Revolución en la educación, la cultura y la salud pública y cuestionar a la Revolución misma? ¿Cómo es posible reclamarle derechos humanos a la Revolución más humanista de la historia de Occidente?

“No es que no hayan existido errores. Basta recordar la insistencia de nuestro Comandante en Jefe (…) sobre la necesidad de fortalecer la enseñanza de la historia. Sé que se ha venido trabajando en ello. Sé también que ahora, con el impulso de estos planteamientos de Fidel, nuestro Ministerio de Educación viene elaborando nuevos planes. Los lunares existen, pero recordemos a Martí: El sol tiene manchas. Los desagradecidos no hablan más que de las manchas. Los agradecidos hablan de la luz.

“Los revolucionarios somos agradecidos, y con la inmensa luz de la Revolución superaremos las manchas y se alcanzarán soles más brillantes en el siglo XXI.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Armando Hart como Ministro de Educación.

Objetivos colaterales: Campaña de Alfabetización. Transformación del Cuartel Militar de Columbia en el Instituto Pedagógico Enrique José Varona. Criterios sobre la educación cubana.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: De cita.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa y documental.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Descriptiva.
Tipo de cuerpo: De citas.
La pregunta que se declara es directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Para la realización de esta entrevista fueron consultadas fuentes no documentales y documentales primarias.

Entre las primeras:

Profesor Jorge Lozano, asesor de Armando Hart.

Fuentes documentales:

Libro “Armando Hart Dávalos: Un revolucionario Cubano I. Apuntes para un esbozo bibliográfico. Tomo I (1930-1965).

Libro “Mensaje educacional al pueblo de Cuba”.

Libro “En marcha con Fidel”.

Conferencia pronunciada por Armando Hart Dávalos en el acto de investidura como profesor de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Artículo “Universidad de La Habana: Reforma y Revolución”.

Artículo “Experiencias de la Campaña de Alfabetización”.

 

MIENTRAS PUEDA, ESTARÉ EN LA ESCUELA IMPARTIENDO CLASES

MIENTRAS PUEDA, ESTARÉ EN LA ESCUELA IMPARTIENDO CLASES

La profesora universitaria Aracelis Torres Mejías, afirma que nunca pensó llegar a ejercer el magisterio; pero hoy, no se arrepiente.

Texto y foto:
LUIS ALEJANDRO ALFONSO PEÑATE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con más de tres décadas en la docencia, la Máster en Ciencias de Historia, Aracelis Torres Mejías, Premio Nacional del Ministerio de Educación, está convencida de que el maestro debe superarse constantemente. Directora de la sede universitaria del capitalino municipio del Cotorro, “Chachi” como la conocen todos cariñosamente, subraya que: “Donde aprendí de verdad a cuadricular mi tiempo y a tener disciplina fue en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona”.

Esta noble mujer, consagrada a contribuir con la educación de los demás, abrazó la vocación del magisterio desde los 16 años, cuando integró las Brigadas Conrado Benítez de la Campaña de Alfabetización, aunque nunca pensó en llegar a estar frente a un aula profesionalmente.

“Cuando uno es niño el juego que más hace es el de la escuelita, pero nunca concebí mi vida futura en una escuela. Era militante de la Unión de Jóvenes Comunistas cuando decidí ser parte del gran empeño de la Revolución de alfabetizar a todos, y después entré a la Universidad de La Habana y comencé los estudios de licenciatura en Educación; me gustaba mucho la Biología, pero la atracción hacia la Historia fue mayor.

“En el curso 1975-1976 entré al Instituto Varona, allí hice las prácticas docentes junto a mis compañeros, tuve tropiezos, cabezazos, pero recibí mucha ayuda y aprendí que un maestro que no se prepara para dar una clase no se respetaba. Confieso no haber sido una alumna brillante, sin embargo, nunca me gustó quedar atrás”.

En la década del 70, explica Araceli que hacían falta 20 mil profesores para las nuevas escuelas secundarias básicas e institutos preuniversitarios que se construían en todo el país, fundamentalmente en el campo; entonces, el Comandante en Jefe Fidel Castro se reunió con los estudiantes y así nació el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech.

“Fue una idea oportuna, garantía de que ningún escolar quedara sin acceso a la enseñanza secundaria. En esa segunda revolución educacional, tuve el gusto de trabajar en la filial de Güines, con alumnos que no vacilaron para cumplir con la necesidad de la Patria. Hacían un gran esfuerzo, pues recibían e impartían clases al mismo tiempo”.

-Como parte de nuevas transformaciones

en el campo del desarrollo educacional,

hoy mucha expectativa mantiene el proyecto

de los Profesores Generales integrales (PGI).

¿Qué piensa al respecto?

Una cuestión es lo ideal y otra lo real. El proyecto es muy bueno en su concepción, pero las condiciones, lo palpable, no están acorde con lo que queremos. Aún hay limitaciones académicas en momentos determinados. Para mí, los PGI necesitan mucha ayuda y hay que destacar que ellos poseen una gran disposición para acometer las tareas que se les asignen.

De alguna manera nosotros también fuimos como ellos. Al empezar necesitamos ayuda y apoyo, ahora no podemos cerrarnos, hay que asumir el rol que estamos desempeñando y dedicarles tiempo. No puedo decir que todos los PGI son malos, para mi ninguno lo es. Creo más bien que les falta orientación y se enfrentan a medios complejos.

No es lo mismo vivir en la casa que en una residencia; con la familia están las reglas de los padres, las cuales pueden acoger o adaptarlas, pero en la convivencia entre compañeros hay normas estrictas de disciplinas y deben cumplirse. En mi opinión, con los nuevos cambios y las transformaciones el programa continuará mejorando.

Si se trata de anécdotas, Aracelis tiene muchas, pero con un sano orgullo, de ese que al cabo del tiempo condecora al maestro de forma inesperada, rememora: “En una conversación que sostuvo el compañero Fidel con el presidente Agustino Neto se da la idea del Destacamento Pedagógico Internacionalista Ernesto Che Guevara. Se constituirían varios contingentes, para lo que se hizo una convocatoria y yo di la disposición para cumplir con una misión. La primera en la que participé fue en 1983 y estuve 18 meses en territorio angolano; fueron momentos asumidos con grandes retos y marcaron la formación de mi profesión.

“Recuerdo el tiempo de la batalla de Sumbe. Además de impartir clases, como militantes del Partido y junto a otros profesores cubanos, fuimos a la provincia de Benguela a recibir a los heridos que salían para Luanda y luego para Cuba.

“Estando en Lobito tuve una gran experiencia: existía un pequeño aeropuerto poco utilizado, pero había que mantenerlo encendido con chismosas, así los helicópteros podían salir y regresar por la mañana después de realizar las operaciones. Eso fue impactante porque nos reemplazábamos constantemente para atender a los pilotos, la tripulación y luego irse a trabajar.

“Eran condiciones adversas por las características de la zona que estaba en guerra. Allí nos recogían en guaguas bien temprano, nos facilitaban la transportación a lugares intrincados. En las escuelas se hacían numerosas actividades de preparación militar, estábamos listos en caso necesario. También había tiempo para la recreación y la cultura, aún en momentos tan duros. Las misiones internacionalistas contribuyen a que las personas se unan mucho”.

Pero esta pedagoga ha dejado también su huella en otras tierras: “Trabajé en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, impartiendo la asignatura de Diseño Curricular. Fuimos a capacitar a esos estudiantes, quienes ejercían profesiones como las de abogado, economista, sociología, solo cinco eran pedagogos, en la especialidad de Matemáticas.

“Allá existe una distancia enorme en cuanto a nuestro sistema educacional. Cuba prioriza la educación y en Honduras, por ejemplo, no es así. Están las escuelas públicas, pero hay un sin número que son privadas; en las dos modalidades existen grandes diferencias en cuanto a nuestra política educacional.

“Aún así, pienso que también aprendí en ese período, porque al decir de Fidel, el educador no debe sentirse nunca satisfecho con sus conocimientos. Debe ser un autodidacta que perfeccione permanentemente su método de estudio, de indagación y de investigación”.

-¿Qué opinión le merecen los métodos

implementados por los cubanos en la alfabetización

de los pueblos latinoamericanos,

como el Yo si puedo, por ejemplo?

Internacionalmente ya están reconocidos por los resultados de su aplicación en parte de América Latina. Es la muestra palpable de la solidaridad y disposición de Cuba para contribuir a la formación integral de los ciudadanos sin importar de dónde sean. “Patria es Humanidad”, dijo Martí, y no hay cosa más humana que enseñar a las personas porque si usted no sabe leer, no sabe escribir, cualquiera lo puede engañar. Lo que se busca es la preparación de todos, para enfrentar los retos que imponga la vida. Estos programas cubanos me parecen especiales y hay que aprovecharlos.

La Máster Aracelis Torres, quien es también miembro de la Asociación de Pedagogos de Cuba, trabajó vinculada al Centro de Estudios de África y el Medio Oriente. Se especializó en Historia Contemporánea, ubicándola en el Medio Oriente y partiendo del Reino de Jordania. Sus investigaciones hicieron posible, junto a otras compañeras, la publicación de varios artículos sobre temas relacionados con la situación socio-política de ese territorio, los cuales mantienen vigencia y forman parte de la documentación de la importante institución.

Una nueva etapa en la historia de la educación en Cuba se abrió al llevar la universidad a cada rincón del país, en aras de lograr elevar la cultura de los jóvenes: “En el proceso de universalización han aumentado y  consolidado mis experiencias. He impartido, además de mi especialidad, otras asignaturas como Metodología de la Investigación, en la Maestría en Ciencias de la Educación.

“Tengo la alta responsabilidad de dirigir el consejo de dirección en la sede del Cotorro, que responde al Instituto Superior Enrique José Varona. Éste es mi pedagógico, me siento identificada con él, soy incondicional a las tareas del centro y a la Revolución”.

Enseñar es un ejercicio perpetuo, que trasciende cualquier medalla y condecoración, aunque a Aracelis tampoco les faltan. Éste evangelio vivo, entregado en cuerpo y alma al ejercicio de instruir, halla en los seres formados por su propio ejemplo el mayor júbilo: “La profesión me ha dado satisfacciones muy grandes, como ver a los estudiantes convertidos en profesionales. Llegar a un hospital y encontrarme que la doctora fue mi alumna, es muy gratificante; ir por la calle y de pronto que algún joven diga: ¿Cómo anda, profesora Aracelis?, también me llena de gozo. Hoy me da gusto compartir con Leonor y Sulema, quienes fueron mis alumnas y ahora comparten en el claustro de la escuela. Como ya se dijo, un profesor trabaja para la eternidad, su biografía serán sus discípulos. Y espero que así sea siempre”.

Esta cubana ciento por ciento, mantiene un espíritu juvenil, la agilidad de subir y bajar los escalones de los pisos de la sede universitaria en más de una ocasión, la sonrisa a flor de labios y una nueva iniciativa para sus estudiantes y compañeros de trabajo.

“Solía ser más estricta de carácter, decir las cosas como son sin darle mucho color. Recuerdo que para entregarme el carné de militante del Partido Comunista de Cuba, se demoraron analizando si me lo otorgaban o no, porque decían que era extremadamente severa. Por supuesto, esto no impidió la entrada a las filas; aún soy fuerte en las decisiones y empeños, pero también aprendí a acatar las criticas y asumir los errores”.

-¿Y en la casa…?

No me puedo quejar. He podido siempre contar con mis padres, hermanos, ellos me han dado todo su apoyo para realizar mi trabajo. ¡Ah!, y en el barrio tengo excelentes relaciones con los vecinos.

Aracelis Torres Mejías o “Chachi”, piensa que la principal de todas las cualidades a poseer por un pedagogo es la de amar lo que hace. Para ella es imposible que un profesor entre al aula y deje los sentimientos y las emociones afuera.

“El educador debe saber comprender a sus alumnos, tiene que saber exigir sin imponer, superarse constantemente. Enseñar y educar es parte de mi vida, es mi razón de ser. Si volviera a nacer, sería profesora. Mientras pueda, estaré en la escuela impartiendo clases”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la labor profesional de Aracelis Torres Mejías.

Objetivos colaterales: Conocer su trabajo a favor de la educación. Su opinión respecto a temas como los PGI.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por el canal que se obtuvo: encuentro directo (cara a cara)

Tipo de título: de cita directa
Tipo de entrada: de presentación
Tipo de cuerpo: mixta
Tipo de cierre: de comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Compañeros de trabajo de la Sede Universitaria del Cotorro (directa)
Artículos publicados por la entrevistada  (documental)

 

“LA MEDIOCRIDAD NO AYUDA A TRANSFORMAR EL MUNDO”

“LA MEDIOCRIDAD NO AYUDA A TRANSFORMAR EL MUNDO”

Con más de 30 años de experiencia en la formación de profesores, Lissette Mendoza Portales aún no está satisfecha con su labor como educadora.

Texto y foto:
FÉLIX SALGADO LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El amor a la sabiduría es su pasión. El deporte es hoy un recuerdo de su adolescencia. Cuando cursaba el sexto grado matriculó en una Escuela de Iniciación Deportiva e integró el Equipo Nacional de Natación. Cumplió los 13 años en una competencia en Moscú, capital de la antigua Unión Soviética.

Aunque retiene en su memoria esos momentos, la joven sirena ya no se desliza en el agua. Ahora su medio es el aula. Rodeada de alumnos, Lissette Mendoza Portales, Profesora Titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y miembro de la Cátedra Simón Rodríguez, imparte clases de Filosofía.

“Para mí la Filosofía es esencial en la formación de los profesionales. Nos ayuda a entender la dialéctica entre lo universal y lo propio para asumir las cosas buenas del mundo sin perder nuestras raíces. Todos tenemos a nivel de conciencia una filosofía de la vida”.

La profesora Lissette es Doctora en Ciencias Filosóficas desde el  2003. Un año después fue reconocida por sus más de cinco lustros de fidelidad al Pedagógico. Sin embargo, su estancia en este lugar es mayor.

“Fui estudiante del Instituto. La mejor graduada de mi año. Aquí he podido hacer cosas que me gustan: impartir clases, adentrarme en las distintas esferas del pensamiento humano y en el mundo de la investigación.

“Pienso que mantenerme trabajando en el mismo centro donde me formé es un desafío permanente. Tuve excelentes profesores como la Doctora Estrella Rey, el Doctor Mario Rodríguez Alemán y la Doctora María Dolores Ortiz. Emular con lo que ellos me enseñaron constituye un reto”.

-Usted colaboró con el Instituto de Filosofía en la elaboración

del curso El oficio de pensar, de Universidad para Todos,

en el año 2003. ¿Cómo recuerda el momento en el que se

encontró frente a una cámara de televisión

y no delante de un grupo de alumnos?

Recuerdo que fue una experiencia interesante. Me sentí muy bien en aquella ocasión, al igual que en el curso sobre el pensamiento de José Martí que es transmitido actualmente. Sin embargo, tuve mis experiencias iniciales aquí en el Instituto, en la realización de una teleclase sobre la ideología de Nicolás Maquiavelo. Este centro es pionero en el trabajo con televisión educativa.

-Recientemente el Canal Educativo realizó un documental

titulado Utopía, con el cual usted colaboró. En ese

material se plantea que la instrucción de la educación

cubana no llega a todos por igual. ¿Por qué?

La utopía debemos verla desde dos direcciones: como condición de lo irrealizable y como la realización de lo que parece imposible. Tenemos que ser críticos de nuestra realidad y de nuestra obra educacional. Todos dependemos de lo que hagamos bien, mal o regular en materia de enseñanza. La educación cubana ha enfrentado una contradicción permanente entre la cantidad y la calidad. Hoy existen serios problemas por la escasez de maestros y profesores a raíz del Período Especial. 

Expresó José Martí: “… una ciudad es culpable mientras no es toda ella una escuela”. Eso no se ha logrado aún. Debemos abogar para que la escuela cubana se convierta en un centro cultural de la comunidad. Tiene que existir un mayor reconocimiento social del maestro y para eso, hay que ser un buen maestro.

Fortalecer la identidad del profesional de la educación y lograr profesores capaces de dominar la cultura es nuestra tarea. No se trata de educadores que formen siervos mentales, sino que doten de instrumentos, métodos y habilidades a sus alumnos.

-En 1972, mientras usted estudiaba en este Instituto,

ocurrió la segunda revolución educacional cubana.

Ya en el año 2000, cuando comenzó la tercera,

estaba graduada. ¿Cómo valora estos momentos?

Las transformaciones ocurridas en 1972 fueron muy importantes. Estuvieron relacionadas con la creación del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech. Yo tuve más vínculo con esa etapa cuando me gradué, en el año 1976. En aquel entonces comencé a trabajar con personas pertenecientes al Segundo Contingente del Destacamento, aunque no fui miembro de él.

Hoy nos encontramos en una tercera revolución educacional por la formación del maestro emergente y de los profesores generales integrales. Esto significa que un estudiante graduado de preuniversitario tiene que asumir como profesor de alumnos en condiciones prácticamente iguales a las de él.

-¿Está usted de acuerdo con las

últimas transformaciones realizadas?

No puedo decir que lo estoy totalmente, pero sí que se implementa un modelo educacional diferente en la escuela cubana. Esto implica fortalecer el componente educativo, lo cual no quiere decir que el problema instructivo se haya solucionado. Hay elementos muy importantes e interesantes, como el hecho de que un solo profesor imparta todas las asignaturas o que exista un maestro para 15 alumnos. Por principio, me siento identificada con la labor de nuestro centro en torno a la formación de mejores maestros. Este constituye un reto que no se encuentra exento de contradicciones.

-¿Opina que se puede aprender tres veces más

con los cambios realizados o es esta otra utopía?

Pienso que debemos fortalecer el componente cognoscitivo sin olvidar el educativo. En el mundo actual hay que conocer y tener habilidades. Hay que conmoverse con la música, con una obra de la plástica, cuando leemos una novela o vemos una película.

La tarea de nuestro Instituto es formar personas que constituyan lo mejor del saber humano. ¡Hay quienes suman dos, tres, cinco y hasta seis veces más! ¡Soy enemiga de las cuantificaciones!

Un gesto solidario

En 1978 fue creado el Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara. Sus miembros abandonaron el hogar para ir a otros más distantes a transmitir sus conocimientos.

La profesora Lissette no integró las filas del Destacamento, sin embargo, considera que “este proyecto es una expresión meritoria de la entrega y dedicación de nuestro pueblo. Muchos profesores partieron hacia Angola a enseñar en medio de la guerra. Algunos de ellos murieron.

“Esa es una de las cosas más lindas que hemos hecho. Pienso que es germen de lo realizado hoy. Cuando he impartido clases en Venezuela o en otros países de América Latina, o cuando algunos compañeros han viajado al exterior para cumplir misiones educativas, ahí también ha estado presente todo aquello que se hizo en momentos anteriores y en condiciones más difíciles”.

La profesora Lissette habla con admiración de aquellos jóvenes y nunca olvidará los momentos en que se encontró fuera de Cuba: Colombia en 1997, Panamá en el 2001 y Venezuela en los años 2006 y 2008.

“Esas experiencias fueron muy fuertes para mí. En Colombia pude ver la gran violencia que existe. Recuerdo que una vez estuve varias horas detenida en el tráfico porque los paramilitares iban a hacer un intercambio de armas con la guerrilla.

“Venezuela es diferente. Un país capitalista en medio de una revolución social genera tensiones. Sin embargo, esto no impidió que fuese una experiencia gratificadora. Allí, durante el cumplimiento de la Misión Sucre en el año 2006, tuve que interactuar con médicos, ingenieros, abogados y un psiquiatra venezolanos. Es por eso que siempre vamos a aprender y a intercambiar respetuosamente. Nunca imponemos un modelo educacional.

-¿Distan mucho la educación cubana y los

modelos educacionales de esos países?

En el caso particular de Venezuela existen puntos de contacto en cuanto a las misiones educativas, pero hay particularidades. En la educación superior, por ejemplo, utilizan la enseñanza por proyectos. Con la aplicación de este método los estudiantes, mediante trabajos investigativos, desarrollan los temas vinculados a las diferentes asignaturas. En ocasiones, estas tareas se convierten en planes comunitarios.

Cuando fui a Colombia tuve la oportunidad de intercambiar con profesores y nos encontramos con los mismos problemas en cuanto a métodos y procedimientos didácticos.

No dejo de reconocer que hay distancias. Nosotros tenemos una educación que busca la integralidad. Contamos, además, con la formación de maestros en la educación especial.

-¿Qué representa para usted ser internacionalista?

Realmente no me considero internacionalista. Soy una profesora que en momentos determinados ha salido de Cuba para cumplir una misión. No me puedo comparar con compañeros que educaron en medio de la compleja situación de Angola.

Esfuerzo y reconocimiento

La profesora Lissette ha impartido más de 45 cursos de postgrado. En estos momentos dirige el proyecto científico Las Humanidades en la formación cultural y de valores de la identidad, el cual vela por la preparación de los futuros profesionales de la educación, portadores de cultura y transmisores de valores como el patriotismo, la solidaridad y el independentismo, los cuales nos identifican como cubanos.

-Más de 30 años de experiencia en la educación

superior la hacen protagonista de la preparación

de generaciones de profesores, así como

de profesionales en ejercicio. ¿Satisfecha?

¡Qué va! No puedo sentirme complacida con lo que he hecho. Todavía tengo que hacer más. Estar satisfecha es un espejismo.

-¿Cómo quisiera que la recuerden sus alumnos?

Siempre valoré la autoridad de las personas que son portadoras de cultura. Quiero que mis alumnos me recuerden con cariño, respeto y como una persona preparada.

-¿Qué le aconseja a los jóvenes que

se inician en la pedagogía?

No sentirse satisfechos nunca con lo que han logrado. Que investiguen, estudien y quieran lo que hagan. Ellos van a fortalecer la labor que hoy realizamos. Deben considerarse siempre aprendices. La mediocridad no ayuda a transformar el mundo.
 
Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA  TÉCNICA:

Objetivo central: Develar el amor hacia la profesión de enseñar de la Doctora Lissette Mendoza Portales, Profesora Titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y miembro de la Cátedra Simón Rodríguez.

Objetivos colaterales: Mostrar al lector las características de su personalidad, así como facetas de su vida personal y profesional. Reflejar sus opiniones y valoraciones sobre la educación cubana. Conocer acerca de sus experiencias en el cumplimiento de misiones educativas internacionales, así como sus criterios respecto a la educación en América Latina.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual
Por su forma: mixta.
Por su contenido: de personalidad
Por el canal que se obtuvo: directa

Tipo de título: de cita textual
Tipo de entrada: evocativa o retrospectiva
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de conclusión: comentario del entrevistado
Clasificación de las preguntas declaradas: 1. abierta   2. abierta   3. abierta   4. abierta   5. cerrada   6. cerrada 7. abierta   8. cerrada   9. abierta   10. abierta

Fuentes consultadas:

Documentales:

Rodríguez Betancourt, Miriam. Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente Brau. Cuba, 2002.

No documentales:

Teresa Pérez Martínez, Jefa del Departamento de Humanidades de la Facultad de Enseñanza Media Superior del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Janet Isabel González, profesora del Departamento de Humanidades de la Facultad de Enseñanza Media Superior.

Carlos López Macíes, Jefe del Departamento de Artes de la Facultad de Enseñanza Media Superior.

Mirna Rivera Pérez, profesora del Departamento de Artes de la Facultad de Enseñanza Media Superior.

 

EL MÉRITO DE EDUCAR

EL MÉRITO DE EDUCAR

La obra de Miguel Francisco Pérez Bejerano, pedagogo que ha brindado 40 años de su vida al arte de enseñar.

Texto y foto:
JHONAH DÍAZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La educación es, ante todo, una obra de infinito amor”, escribió nuestro Héroe Nacional José Martí. Esta frase es la principal premisa  que mantiene el Master en Mejoramiento de los Recursos Profesionales y Humanos, Miguel Pérez Bejerano, quien renunció en 1969 a su sueño de estudiar Medicina o Periodismo para sumarse, ante el llamado de la Revolución, a la formación de maestros de la enseñanza primaria.

“Nada me hace más feliz que brindar mis conocimientos a los estudiantes. Todo lo que soy se lo debo a esta  profesión; nunca pienso defraudarla. Durante 40 años de servicio he recibido múltiples reconocimientos que son de mucha importancia porque  logran que no mire atrás ante las adversidades, sino que pueda tener una visión optimista hacia el futuro”.

Nació en el Mariel, municipio de la provincia La Habana, en1952. Hoy es uno de los profesores emblemáticos del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV).

“Ser maestro es una  bonita profesión. Los educadores pasan años en las mentes de  los alumnos y llegan a convertirse en sus segundos familiares”.

-¿Cuáles son sus recuerdos de cuando se incorporó al plan emergente?

No pensaba en ello, pero al ocurrir el llamado, no lo dudé ni un momento. Yo estaba para hacer lo que la Revolución necesitara, si hubiesen pedido médicos, hoy estaría de guardia en un hospital. Había terminado el noveno grado y en el curso 1969-1970 pasé a estudiar en la Escuela Formadora de Maestros Ngyen Van Troy, en Güira de Melena.

-¿Cuál fue la experiencia mas grata en sus primeros años  como  profesor?

Una alumna que suspendió mi asignatura, Biología, y me escribió una nota donde alegaba que el hombre no se mide por las veces que se cae, sino, por las que se levanta. A partir de ese momento comenzó a mostrar mucho interés. Eso me reconfortó, llegamos a tener una excelente relación alumno-maestro.

Pérez Bejerano se graduó en la especialidad de Biología en 1984 y confiesa que ”desde pequeño me gustó el comportamiento de los animales y mi madre sembró en mí la pasión hacia las plantas, aprendí a cuidarlas y quererlas.  Por ambas motivaciones fue que me decidí por esta rama.

“El tema de la tesis fue El papel de las bacterias en la elaboración del vinagre. Ahí expuse cómo, por un proceso de fermentación, puede obtenerse este producto, y también el yogurt y el vino. Obtuve calificación de cinco puntos y la propusieron para presentarla en la Jornada Científica de ese curso”.

Trabajó durante 16 años en el municipio Mariel, en  la provincia de La Habana, donde fue profesor, subdirector docente y director de las escuelas de ese pueblo. Comenzó su labor en el ISPEJV en1986 como Técnico Auxiliar Docente, alcanzando luego otras categorías académicas, gracias a su constante esfuerzo de superación.

Presidente y profesor de la Cátedra Honorífica de Educación para Jóvenes y Adultos del Varona en este momento, opina sobre el Instituto como rector de la educación pedagógica en Cuba: ”Es un centro docente con alto nivel científico, profesional y político. Tiene el privilegio de haber formado a miles de maestros, enseñarles a ser excelentes personas. Es el padre de los centros pedagógicos en nuestro país y atesora un importante lugar en materia de educación”. Al referirse a la Cátedra, manifiesta que labora en proyectos e investigaciones, así como en el estudio de destacados educadores.

-Luego de tantos años de trabajo en el centro, ¿qué significación tiene en su vida?

Trabajar aquí es de las mejores cosas que me ha pasado. He tenido propuestas en otros sectores, incluso con mejores posibilidades económicas, y nunca he aceptado. Este lugar representa mucho para mí.

Durante su carrera ha impartido cursos de Zoología General, Computación, Botánica, así como ha realizado entrenamientos de post-grado en institutos preuniversitarios Vocacionales de Ciencias Exactas.

“En este momento imparto seminarios de preparación metodológica a profesores que van a cumplir misiones como colaboradores, para atender los Programas de Alfabetización en los escenarios internacionales, y también  tutoreo  tesis”.

En el 2004, publicó el libro Alfabetización de mujeres que viven en zonas rurales, y en el 2007 colaboró en el proyecto Planeamiento en la  educación de jóvenes y adultos.

Relacionado con su asignatura, ha realizado estudios sobre la fauna de los vertebrados terrestres y acerca de la composición, abundancia y diversidad de una comunidad de aves, ambos en la Sierra del Rosario. Además de la investigación de los moluscos terrestres cubanos.

Nuestro país, en pos de hacer cada día un sistema de enseñanza superior, ha experimentado grandes revoluciones educacionales: “Participé en la última. Colaboré en la elaboración de los programas educativos dirigidos a las transformaciones en las secundarias básicas y pre-universitarios, en los guiones de las tele clases de diferentes asignaturas y  también en la formación de los Profesores Generales Integrales”.

-¿Qué trabajo desarrolló en los países dónde cumplió misión internacionalista?

En México, trabajé como asesor del programa Yo sí puedo en Ciudad Hidalgo, y los municipios de Tuxpan, Ocampo y Aporo. En Venezuela pude evaluar el impacto social que habían logrado estas campañas educativas.

-¿Qué anécdota tiene de esas misiones?

En una misa, un cura habló mal de “unos cubanos provenientes de un gobierno autoritario”, refiriéndose a los compañeros que estábamos allá en el asesoramiento de actividades educativas. Nos reunimos con él y le explicamos. Tanta fue su aceptación que abrió una escuela en la iglesia, colaboró en diversas acciones y, lo más importante, cambió su manera de ver a nuestro pueblo.

También a nuestra llegada a un punto de alfabetización, una señora se  acercó y nos dijo que gracias a los conocimientos adquiridos ya no firmaba con una x, porque había aprendido a escribir su nombre. Eso me llenó de satisfacción.

Entre los reconocimientos que le han otorgado se encuentran el premio Anual del Rector del Varona; Para un Maestro, de la Federación Estudiantil Universitaria; y el Diploma A mi maestro querido, del Instituto. 

“Para mí, la distinción por la Educación Cubana y el haber recibido en tres ocasiones el reconocimiento como Profesor Tiza de Oro que otorgan los estudiantes al mejor docente, son los más importantes. En este último, sientes que tu trabajo da frutos, y que los estudiantes te admiran y quieren”.

Debido a su experiencia y el prestigio  ganado durante los años en su profesión, es convocado para disímiles e importantes eventos relacionado con su materia.

“Fui secretario científico del Simposio de Alfabetización y Educación que se desarrolló en el Palacio de las Convenciones del 26 al 30 de enero del 2009. Además, he participado en otras actividades docentes como la sexta Reunión Científica de Profesores de la Facultad de Biología del ISPEJV y en el Taller Internacional de educación Ambiental Escolar, entre otros”.

Para ampliar los conocimientos sobre su asignatura, ha recibido seminarios de Diseño curricular de la Educación Avanzada, Psicología Pedagógica, Zoología, Fauna Extinta y Endémica de Cuba y  Origen y Evolución de los Peces.

“Realicé la maestría con el tema de El trabajo científico estudiantil en la carrera de Biología. Pienso que para el 2009 pueda cumplir una de mis máximas aspiraciones, el título de Doctor. Ya elaboro la tesis, tratará sobre una propuesta de un programa educativo para la superación de docentes en la educación de jóvenes y adultos.

“En la vida dos elementos me han marcado para siempre, trabajar en el instituto y llegar a presidir la Cátedra de Jóvenes y Adultos, ninguno lo hubiera logrado sin el apoyo que brinda a sus profesionales el  Varona.

“La familia también ha sido fundamental en mi crecimiento profesional. Gracias a ella he logrado todo lo que tengo. Desde pequeño inculcó en mí, valores y cualidades imprescindibles en las buenas personas. Nunca dejó de ofrecerme ayuda cuando lo necesité”.

-¿Cómo le gustaría ser recordado?

Como una persona sencilla, solidaria y humana. Como el profesor, jefe y  tutor que dio su saber sin escatimar esfuerzos y siempre quiso ayudar a quien lo necesitó. Como  el hombre optimista que nunca miró atrás ante las adversidades.

Alguien que pasará toda su vida al frente del aula, enseñando, tratando de formar mujeres y hombres de bien, capaces de recordar en el futuro al profesor que no solo enseñó, sino educó.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: La obra profesional de Miguel Pérez Bejerano y su desempeño como Presidente de la Cátedra del Adulto, con motivo al Aniversario 45 del ISPEJV.

Objetivos colaterales: Conocer su trabajo como profesor. Indagar sobre su opinión acerca de la educación cubana y las distinciones que le han otorgado.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por el canal en que se obtuvo: conversación cara a cara

Tipo de título: de referencia al tema
Tipo de entrada: cita textual
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de preguntas: (7declaradas) 1-Abierta, 2-Directa, Abierta, 3-Directa, 4-Abierta, 5-Informativa, 6-Abierta, 7-Directa, Abierta.
Tipo de conclusiones: opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Currículo de Miguel Pérez Bejerano. Documental.
Entrevista a Miguel Pérez Bejerano. Directa, no documental.

 

LIDIA TURNER, PEDAGOGA DE LA TERNURA

LIDIA TURNER, PEDAGOGA DE LA TERNURA

Mi vida está y estará siempre ligada al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, aseveró la Doctora en Ciencias Pedagógicas.  

Texto y foto:
INDIRA IGLESIAS ALARCÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Dedicada al magisterio por más de 50 años, Lidia Turner Martí cuando conversa da la impresión de estar impartiendo una clase sobre historia de la pedagogía cubana. Sus palabras denotan incontables horas de lectura y estudio, y la sencillez de esta Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y Presidenta de Honor de la Sociedad de Pedagogos de Cuba, inunda el pequeño espacio de la terraza donde dialógamos.

-¿En qué momento nace su inclinación hacia la pedagogía?

Provengo de una humilde familia santiaguera, hija de una costurera y un pesador de caña que me enseño a leer desde los cuatro años. Para hacer el bachillerato ingresé al Instituto de Segunda Enseñanza de Santiago de Cuba en el cual, a pesar de ser público, se debían pagar la matrícula y los libros de texto. Por mi situación económica lo abandoné en el tercer año y comencé a trabajar. Fue así como después pude estudiar en la sesión nocturna.

En esa época, Frank País me propuso trabajo como docente en el Instituto Martí, fundado por su padre. Allí trabajé como profesora de primero y segundo grados, a pesar de no tener la experiencia requerida, pero él estudiaba en la Escuela Normal para Maestros y pude contar con su ayuda. La actividad en el  Instituto despertó mi inclinación hacia la pedagogía, por eso le agradeceré eternamente su apoyo en tan difíciles momentos.

-En el cuarto año del bachillerato usted se trasladó hacia la capital, ¿cómo influyó el cambio en su vida?

Nos mudamos porque mi padre necesitaba trabajo para mantener a la familia en el “tiempo muerto”, que era el período entre zafras. Aquí en La Habana terminé el quinto año en el Instituto de La Víbora y  a la vez conseguí trabajo como profesora particular de Matemática y Física, aunque mi aspiración después de graduada era estudiar Medicina, esa carrera necesitaba de mucha dedicación y tiempo que yo no tenía; entonces, en 1952, matriculé Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana.

Viví la etapa del cierre de la casa de altos estudios y  la efervescencia revolucionaria en el estudiantado por los males del gobierno batistiano, lo cual me vinculó estrechamente a la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y al Directorio Revolucionario. Fue una etapa muy difícil para quienes la vivieron y por eso nos sentimos privilegiados de haber luchado desde donde  correspondió.

-Como miembro de estas organizaciones, ¿cuáles fueron sus actividades más significativas?

Realicé muchas, pero fundamentalmente hice varios viajes al exterior  con encomiendas del directorio, guardé armas, presté mi casa para  reuniones y siempre traté de fomentar el espíritu revolucionario entre los jóvenes vinculados a nuestras organizaciones.

-¿Qué tareas cumplió como revolucionaria en 1959?

Comencé a trabajar junto a Haydée Santamaría como interventora de la Casa Continental, pues era una institución con un marcado carácter  pro norteamericano y se necesitaba leer y revisar todos los archivos. Al año siguiente fundamos allí la Casa de las Américas y dentro de ella la biblioteca José Antonio Echeverría, la cual todavía existe. De esta tarea tengo recuerdos muy bonitos, porque éramos pocos, había mucho por hacer y trabajábamos como en familia, incluso participé en una de las comisiones para el otorgamiento del primer premio que auspició la institución. Tuve, además, algo que ver con la nacionalización de las escuelas privadas.

-¿Dónde se vincula a la Campaña de Alfabetización promovida por el gobierno revolucionario en 1961?

En La Habana, con algunas limitantes, pues tenía un niño pequeño y esperaba otro; pero sin duda  esa fue una de las mejores experiencias vividas junto al pueblo cubano, por su gran contenido humano y trascendencia social.

Al declararse Cuba Territorio Libre de Analfabetismo, hubo un llamado a todos los profesores y graduados universitarios en carreras afines a la Educación para integrar las becas donde sería formado el nuevo modelo de profesionales que el país necesitaba.

Me uní a este programa en la parte de orden y clasificación de las clases. Después trabajé en un instituto politécnico donde se formarían maestros en materias de taller como Educación Laboral y algunos oficios; este radicaba en Ciudad Escolar Libertad y está un poco perdido en la historia de los centros pedagógicos, a pesar de existir primero que el Varona.

Desde ese momento fui profesora, jefa de cátedra y asesora de la asignatura Español-Literatura en el territorio que hoy comprende las provincias habaneras y la Isla de la Juventud.

-¿En qué especialidad se desempeñó cuando comenzó a trabajar en el Pedagógico Enrique José Varona?                                             

Impartí materias del ciclo pedagógico. Recuerdo a los alumnos de aquella época y en ocasiones nos encontramos, algunos son decanos, rectores o dirigentes de la Educación en el país y les pido “disculpas” por mis clases con un mínimo de experiencia, en cambio ellos siempre me devuelven una sonrisa.

Aunque era muy joven fui  jefa de diferentes departamentos y directora de la Sección Pedagógica, encargada de asesorar a los profesores. Durante ese tiempo el Pedagógico era una facultad de la Universidad de La Habana y radicaba en el edificio Varona de la Colina. En Ciudad Libertad, entonces pasé a ser Vicedecana de Investigación y luego Vicedecana Docente.

-En 1972 Fidel hizo la convocatoria para la creación del Destacamento Manuel Ascunce Domenech. ¿Cuál fue su aporte a dicho programa?

Años antes me dieron la encomienda de hacer el pilotaje de lo que sería el Destacamento, básicamente en cuanto a la preparación de los alumnos para impartir clases desde el primer año de estudios. Mi aporte fue revisar, controlar y supervisar el cumplimiento, al pie de la letra, de las tareas del programa.

En 1977 convertimos los pedagógicos del país en institutos superiores, es decir, se independizaron de las universidades. Algo muy significativo fue la matrícula del ya Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), pues llegamos a tener tantos estudiantes como hoy tiene la Universidad de La Habana. En ese tiempo me nombraron Vicerrectora Primera, pero nunca dejé la docencia ni el vínculo con la FEU, el cual fue muy fructífero en cuanto a la promoción del deporte, la cultura y la investigación.

-A partir de 1981, por su experiencia pedagógica el Ministerio de Educación le asigna nuevas tareas, ¿qué significado tuvieron para usted?

Algo importante fue que me nombraran directora del Instituto Central de Investigación de las Ciencias Pedagógicas, miembro de la Comisión Nacional de Grado Científico y que recayera en mí la fundación de la Asociación de Pedagogos de Cuba, de la cual fui presidenta hasta el 2004 y hoy soy Presidenta de Honor. El mayor significado de esas tareas radica en su grandeza, pues todas fueron como una escuela en la que tuve la oportunidad de poner esfuerzo y dedicación en la noble tarea de educar.

Inmersa en esas actividades obtuve el título de Doctora en Ciencias Pedagógicas y me nombraron Profesora de Mérito del Varona lo que siempre recordaré como un extraordinario reconocimiento. Estoy comprometida con la docencia y nunca he dejado ni dejaré esta noble actividad. Es un consejo para las futuras generaciones.

-A lo largo de su carrera ha publicado libros, folletos, artículos e investigaciones. ¿Para usted cuáles son los más importantes?

Toda la vida he sido estudiosa de la obra y la teoría martianas, por ello publiqué un libro sobre la experiencia de introducirlas en el contexto actual de las escuelas latinoamericanas. Pedagogía de la ternura se titula el volumen, y quizás es el más publicado de todos los que he escrito, incluso hay traducciones al inglés y se piensa editar en portugués y en italiano. Eso sería maravilloso, pues se hace necesario e importante trasladar el pensamiento del Apóstol  a Europa.

Además de escribir sobre Martí realicé trabajos acerca de la figura del Che, como son los libros Del pensamiento pedagógico de Ernesto Che Guevara y Ernesto Che Guevara y las universidades, este último a petición del MES.

-Con el comienzo de la Batalla de Ideas librada por el pueblo cubano, el sector educacional presentó diversas transformaciones. ¿Cómo participó en ellas?

Me vi involucrada desde el inicio, pues la Batalla de Ideas comenzó con la lucha por el regreso del niño Elián González y fui de los ocho compañeros participantes en las mesas redondas relacionadas con el tema. Nos preparamos mucho porque el pueblo estuvo identificado con aquella causa y era necesario informarlo con claridad.  Además, el Comandante en Jefe Fidel Castro se reunía con nosotros después de cada  emisión, fueron momentos de mucho trabajo, pero siempre los recordaré como el mejor curso de postgrado de mi vida. Fidel es imponente, con él no dejas de aprender ni un segundo, no pierdes ni el más mínimo detalle.

A raíz de esa lucha, se realizaron investigaciones sobre las condiciones existentes en las escuelas cubanas, las cuales confluyeron en la necesidad de hacer transformaciones, todas encaminadas a evitar la desigualdad, la inasistencia de algunos adolescentes a clases y la cantidad excesiva de alumnos por aulas. Así surgieron los teleprofesores, las clases apoyadas por los medios audiovisuales, y los Profesores Generales Integrales (PGI).

Estos cambios son, en ocasiones, criticados, pero el problema no radica en el método, si no en su aplicación, la cual no ha sido siempre la mejor.

Los jóvenes maestros necesitan apoyo de tutores con experiencia y al fallar este factor estuvieron un poco desvalidos. Por ello el Ministerio de Educación trazó una nueva estrategia para corregir el problema, así como para mejorar y perfeccionar los planes educacionales. Yo solo tengo un consejo para los iniciados en el magisterio: mientras más se preparen, mejor podrán aprovechar la televisión.

-¿Cuál es su opinión acerca de la ayuda prestada por Cuba a los pueblos mediante el programa de alfabetización Yo sí puedo?

Cuba ha tenido un gran acierto después de tantos años de haber erradicado el analfabetismo, al lograr un método de tan alta calidad cuya trascendencia rompe las barreras de idioma, raza y religión. Este programa tiene la virtud de utilizar menos personas para su aplicación y cuenta con excelentes materiales audiovisuales, acordes con las características de cada uno de los pueblos a los que va dirigido. Por eso pienso que es uno de los grandes logros del sistema educacional cubano.

-¿Qué recuerdos y satisfacciones guarda de su trayectoria como profesora?

Recuerdo la etapa cuando se desarrolló el hábito de investigación de los profesores, en la década del 70; trabajé mucho, pero me siento satisfecha, pues todo aquello caló profundamente y se consideraba como una necesidad, una parte de cada maestro. No olvido las actividades de artistas aficionados, fuente de  muchos profesionales, ni la oportunidad de estar vinculada a los destacamentos Che Guevara y Manuel Ascunce Domenech. En realidad, tengo muchas satisfacciones, pero sobre todas, el nivel educacional alcanzado por nuestro país a escala mundial y la confianza depositada en mí por su dirección, para el cumplimiento de misiones de gran impacto social.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:


Objetivo central: Conocer acerca de la vida profesional de la Doctora en Ciencias Pedagógicas, Lidia Turner Martí, e indagar sobre su trabajo en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Conocer sobre su participación en la Campaña de Alfabetización, el Destacamento Manuel Ascunce Domenech y las diferentes revoluciones educacionales en el país.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: individual.

Por su forma: clásica.

Por su contenido: relato de personalidad biográfica.

Por el canal que se obtuvo: encuentro directo.

Tipo de título: con el nombre del entrevistado.

Tipo de entrada: directa (o de presentación).

Tipo de cuerpo: de preguntas y respuestas.

Tipos de preguntas:

1, 3, 5, 7, 8, 9, 11: abiertas.

2, 4, 6, 10, 12: directas.

Tipo de conclusiones: de opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas y tipo:

Currículo de Lidia Turner. Fuente documental.

FORJADOR DE GENERACIONES

FORJADOR DE GENERACIONES

El pedagogo Samuel Ruiz Ruiz coincide con José Martí en que “... la educación no debe apagar al hombre, debe hacer que surja al sol, todo el oro de su naturaleza...”.

Texto y foto:
LIZ XAMIRA ABAD JAREL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El aula está iluminada por los rayos de luz que atraviesan las ventanas. Los alumnos siguen con detenimiento los movimientos del profesor, quien con un puntero recorre las partes de la maqueta del cuerpo humano. Cada punto es un nuevo conocimiento que se abre a los estudiantes. El maestro transmite su amor por los seres vivos y en las palabras hay sabiduría y amor.

En una pequeña sala de la Sede Universitaria Pedagógica de Habana del Este fue la conversación con Samuel Ruiz Ruiz, un hombre que dedica su vida a la profesión de enseñar. Imparte clases a los profesores generales integrales de cuarto año en este centro y se siente feliz de haber preparado a varias generaciones de docentes que han contribuido de diferentes formas al desarrollo del país. La sencillez sobresale cuando habla sobre el magisterio.

-Cree que la educación cubana actual está a la altura de las tradiciones pedagógicas aportadas por Varela, José de la Luz, Martí  y otros insignes.

Se encuentra a la misma altura porque está diseñada para mejorar cada día más, y depende de los profesores dar la veracidad a esta obra, en función de mejorar las clases. Por ejemplo, de acuerdo con la atención que reciben los profesores generales integrales, lograr que se gradúen como verdaderos profesionales capaces de enfrentar los retos de la educación, pero debe seguir perfeccionando la obra para que estén en correspondencia con las metas de la sociedad cubana.

Samuel Ruiz estuvo presente en un momento importante de la educación cubana: el plan de la Isla de la Juventud donde cursaron estudios, más de 20 mil muchachos de 30 países, fundamentalmente de África. Un proyecto que se realizó con absoluto respeto a la identidad nacional de los jóvenes, de manera que no perdieran sus raíces mientras se preparaban para ser más útiles a sus pueblos. Por esta labor fue merecedor de la condición de profesor internacionalista.
 
-¿Qué repercusión tuvo para usted servir en su propia patria como internacionalista?

Era muy joven y estaba recién graduado. Fue una gran experiencia y tuvo mucha significación en mi vida. Impartir clases a estudiantes extranjeros consistía en un compromiso inmenso desde el punto de vista docente, político y laboral.

Permitió apropiarme de herramientas para el posterior ejercicio de la profesión, como por ejemplo, disciplina laboral, hábitos de superación y autopreparación y, además, desarrollar el internacionalismo como obra y acción desinteresada y fructífera. La  misión  más altruista que pueda asumir  cualquier hombre.

Su primera experiencia laboral, al graduarse en 1981, fue en la escuela 28 de Enero, en la Isla de la Juventud, con estudiantes mozambiqueños. Allí cumplió el servicio social durante tres años como jefe de cátedra de Biología.

-¿Cómo fueron las relaciones con los alumnos?

Ellos, a pesar de que eran de otro país y tenían características diferentes, se adaptaron. Se estableció una gran relación, prácticamente éramos sus familiares, ya que al estar internos en la escuela pasábamos casi todo el tiempo juntos; incluso, cuando salíamos de pase para ir a nuestras casas, ellos nos llamaban para preguntar cuándo regresábamos. Después de graduados, nos mandaron cartas de agradecimiento por la ayuda que le brindamos.

Samuel Ruiz comenzó a impartir clases en la Sede Pedagógica desde su fundación en el 2004, primero como profesor adjunto atendiendo a los estudiantes de la especialidad de Biología, y tres años después pasó a laborar directamente en la institución y a pertenecer al Instituto Superior  Pedagógico Enrique José Varona. Actualmente es el profesor responsable de la Comisión Municipal  de Ciencias Naturales  y atiende  los talleres de Metodología de la Investigación.

-¿Las Sedes Pedagógicas Municipales responden a las exigencias de la educación actual?

Estas escuelas posibilitan el seguimiento y continuidad de los estudios, van encaminadas a la formación de alumnos y a poder atender de forma  sistemática y directa en el territorio a los estudiantes. De esa manera se logra el encargo social de formar profesores a la altura de las exigencias de la pedagogía actual. Además, responden a la estrategia general de la Revolución de incorporar a los jóvenes a la educación superior, para tener cada día una población, más culta e instruida.

-¿Cuál es su opinión sobre los nuevos programas de estudios que se ponen en práctica en todos los niveles de enseñanzas de nuestro país?

Resulta un modelo ascendente. Respecto al desarrollo de la ciencia y la técnica, permiten un mejor diagnóstico y sistematicidad en el trabajo. Con el empleo de los medios y elementos tecnológicos como son el uso de las teleclases, se permite una mayor calidad en los programas,  ambos contribuyen a dar continuidad a la concepción y estrategia educacional cubana. Este modelo es elogiado por la Pedagogía latinoamericana.

-¿En qué tema de la pedagogía se  centra  el trabajo de su  maestría  en Ciencias de la Educación? 

En la diversidad pedagógica hay estudiantes de bajo y alto rendimiento, estos últimos son los que escogí, porque también hay que darles una  preparación específica. El objetivo fundamental es el desarrollo de la actividad de estudio de los alumnos de alto rendimiento escolar, atendiendo a una  estrategia de la educación cubana: la atención diferenciada a los estudiantes de acuerdo con su coeficiente de inteligencia.

-¿Algún paradigma de pedagogo cubano le  sirvió  de inspiración para su profesión...?

La Historia de Cuba, es rica en ejemplos de pedagogos, pero nosotros siempre dimos continuidad fundamentalmente a nuestro Héroe Nacional José Martí, que es un ejemplo a seguir por todos los cubanos.

Él nos dejó una obra basta que perdurará para todos los tiempos y cuyo ideario pedagógico es un legado, y a su vez, un compromiso para los maestros: formar hombres a la altura de su época, que sean un resumen de la ciencia, la técnica y la cultura, del contexto social que les corresponde vivir. Otro gran pedagogo cubano es nuestro Comandante en Jefe, quien nos demostró que el ejemplo es lo que más enseña y educa.

-¿Cuándo decidió ser maestro?

La vocación por el magisterio comenzó a los 16 años. De niño pensé que sería médico, pero a pesar del cambio de opinión, mis padres apoyaron la decisión. En décimo grado integré el quinto contingente Manuel Ascunce y ahí me decidí por la especialidad de Biología.

-¿Por qué seleccionó esa materia?

Siempre me gustó la naturaleza, los animales, las plantas e investigar sobre el cuerpo humano. Quería conocer todo lo referente a los seres vivos. Por esa razón decidí convertirme en profesor de Biología.

-En su opinión, ¿qué connotación han tenido las tres Revoluciones Educacionales en las diferentes etapas en que se  desarrollaron?

Una gran repercusión, porque permitieron dar continuidad a la obra  educacional de la Revolución Cubana en cada momento histórico. Ayudaron a cubrir la demanda de profesores que existía con el paso al frente de muchísimos compañeros, y lograron un mayor seguimiento a las enseñanzas educacionales, principalmente la media.

-¿Qué recomienda a los jóvenes que se inician en las carreras pedagógicas?

Un maestro debe poner mucha voluntad y amor, tener gran preparación porque se necesita de investigaciones continuamente para obtener buenos resultados. En la calidad de las clases está la expresión de preparar mejor al alumno, y así poder responder al llamado de lograr una mejor educación en Cuba. Les digo: que no se retracten de la profesión seleccionada… y tengan la paciencia requerida.

Como plantea  nuestro Apóstol en  su  ideario pedagógico, debe existir una unidad dialéctica indisoluble entre lo cognitivo y lo afectivo, por  lo que se requiere para tal  obra una persona no solo con la instrucción  necesaria,  también con las cualidades que conlleva tal labor.

Todos los jóvenes educadores deben recordar cada día las palabras de José de la Luz y Caballero: “…Instruir puede cualquiera, educar, solo el que sea el evangelio vivo….”.

-¿De qué forma le gustaría que lo recordaran sus alumnos?

Como un maestro que los ayudó en una parte de su formación, trató de impartirles las clases lo mejor posible, servir de ejemplo para quienes siguieron la profesión y los preparó en aras de que ofrecieran su aporte a la sociedad. También, la persona en la que pueden depositar su confianza por su experiencia y capacidad de orientación.
 
-¿Cómo se siente al ser profesor de tantas generaciones?

Escogí por vocación esta profesión cumpliendo una de las misiones del momento histórico. Al ser formador de generaciones veo en el decursar de los años cómo los jóvenes que formé están vinculados de una manera directa al desarrollo del país, eso siempre es un aliciente y una meta para perfeccionarme como profesional. Estoy orgulloso y satisfecho de seguir la obra grandiosa de educar y formar al hombre nuevo como lo hicieron paradigmáticos pedagogos cubanos.

-¿Que papel desempeña el Instituto Superior Pedagógico en el desarrollo de la Educación Cubana?

El Varona es un paradigma. En cada momento histórico ha proporcionado una formación sistemática a los profesionales, ahora mucho más, porque preparamos a los profesores generales integrales, el nuevo reto.

El Instituto Superior Pedagógico nos permite recibir una mejor preparación docente para tener mayores desempeños en la formación de los jóvenes maestros que serán los que eduquen a las futuras generaciones. Es una fragua de pedagogos para todos los tiempos, y desde el triunfo de la revolución hasta la actualidad, el abanderado de la pedagogía cubana, seguidor de las más genuinas tradiciones vinculadas con la enseñanza en nuestro país y en América Latina.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Indagar sobre el trabajo del profesor Samuel Ruiz en la Sede Pedagógica y su trayectoria laboral.

Objetivo colateral: Conocer cuándo se inició en la profesión, opiniones acerca del modelo pedagógico actual, papel desempeñado por el Instituto Varona en la educación cubana, cargos ocupados. 

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: Descriptiva
Tipo de cuerpo: Clásico
Tipo de preguntas declaradas: 1-De opinión, Directa, 2-Abierta, 3-Directa, 4-Abierta, 5-De opinión, 6-Abierta, 7-Abierta, 8-Abierta, 9-Abierta, 10-Abierta, 11-Abierta, 12-Abierta, 13-De opinión, 14-Abierta
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Samuel Ruiz Ruiz, no documental