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Isla al Sur

Rostros del Varona

MAESTRA DE MULTITUDES

MAESTRA DE MULTITUDES

La Doctora en Ciencias Pedagógicas Isora Enríquez O’Frarrill, afirma que la clase  televisada es efectiva en la enseñanza del Inglés.

Texto y foto:

ANALEIDA PUERTO IGLESIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las luces del set ya están encendidas. Cada miembro del equipo técnico ajusta los últimos detalles. Ella, alejada de todos, revisa el guión. Solo faltan dos minutos y se halla nerviosa. El maquillaje de hoy no va a tono con la personalidad sencilla y sobria que tiene. Llega el momento y no consigue la calma. Se coloca en el lugar indicado y con serenidad aparente comienza a impartir la clase de Inglés. Algo le molesta. Las lámparas dan justo en sus ojos, pero esto no impide que continúe. A pesar de la timidez, la Doctora Isora Enríquez O’Frarrill irrumpe en muchos hogares cubanos a través de uno de los medios de comunicación más popular de nuestros tiempos, la televisión.

-¿Cómo se vinculó al proyecto

de Universidad para Todos?

El 26 de julio de 2000 recibimos una llamada de la directiva del Ministerio de Educación solicitando un grupo de profesores de la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX) para coordinar esa tarea. Fui una de las seleccionadas y sin dudar acepté la nueva misión que me encomendaron. Desde entonces ha sido algo a lo que dedico parte importante de mi tiempo durante los últimos años.

-¿Qué significó comenzar a impartir clases

frente a un lente y no al típico estudiante?

Al principio fue un  gran reto porque me ponía muy nerviosa. Con la ayuda del colectivo de trabajo y el conjunto técnico de la televisión, aprendí a disfrutar del momento.

La experiencia resultó ser inmensamente gratificante por las muestras de afecto recibidas por parte de los seguidores de Universidad para Todos y porque me dio la posibilidad de crecer como profesional y persona; de comprender que a pesar de no ser educandos con quienes tengo contacto continuo, están pendientes de las orientaciones de cualquiera de los docentes del equipo, encargados de la conformación del programa y tabloides destinados al curso.

Las clases televisadas, en general, tienen gran acogida entre los profesores; sin embargo, hay quienes las rechazan y niegan sus bondades. La Doctora Enríquez es de las personas que abogan por el uso de las teleclases porque piensa, y la práctica así se lo ha demostrado, que como medio de enseñanza son de ayuda, siempre respondiendo a las necesidades del maestro, pieza insustituible del proceso de instrucción.

“El provecho o beneficio que se obtenga de estas dependerá, en buena medida, del interés de las personas por aprender y de la forma organizativa del proceso. Además, pueden ser efectivas, no solo para los idiomas porque dan la posibilidad de presentarlos en un contexto comunicativo auténtico, sino también para otras asignaturas.”  

La utilización de este nuevo medio educativo cambió la metodología de enseñanza del Inglés y demostró que las lenguas son impartidas para contribuir a la cultura del pueblo: “El estudio de un idioma extranjero da, a quien se instruye en él, un horizonte de conocimientos amplio. Le abre las puertas al mundo, pues le permite comunicarse.” 

Durante todo el programa se mantiene activa. Hace lo que más le gusta, impartir clases. No le importa no ver a sus alumnos, sabe que algún día los conocerá, se siente satisfecha con solo pensarlo. 

“Recuerdo la mañana en que visité el Jardín Botánico Nacional. Conocía únicamente a mis acompañantes. Al iniciar el recorrido por el pequeño Edén cubano, el guía me identificó. Comentó que el Jardín se vestía de gala porque contaba con la presencia de la profesora de Inglés de Universidad para Todos. Las personas del grupo comenzaron a aplaudir. Tuve deseos de llorar. Fue una experiencia realmente gratificante porque pude comprobar que el esfuerzo del equipo de  trabajo encargado de la realización de estas clases no era en vano.”  

Pero la vida  de esta conocida cubana no versa únicamente en torno al proyecto de las teleclases. Para alcanzar la categoría de Profesora Titular presentó un trabajo de investigación en el que caracterizó las insuficiencias del programa docente de la disciplina Práctica Integral, y ofreció soluciones a dichas dificultades. Aportó así transformaciones a la asignatura.

También obtuvo el grado científico de Doctora en Ciencias Pedagógicas al proponer una metodología para el tratamiento de la lectura crítico–valorativa de textos en Inglés. Tiene cursados numerosos postgrados entre los que destacan Metodología de la enseñanza de las lenguas extranjeras, Práctica Oral del Inglés I y II, Lingüística del texto y uno de Filosofía Marxista-Leninista. A este último ella le concede destacada importancia por ser el fundamento ideológico de la concepción del mundo aplicada en nuestro país.  

Para lograr conocimientos sólidos y ser una profesional en constante superación, es necesario dedicación y entrega. Esto conlleva a destinar más tiempo a algunos quehaceres que a otros, e incluso disminuir las horas de descanso. 

-¿Isora Enríquez solamente

dedica su tiempo al trabajo?

Pues no, de ahí que haber acumulado una serie de logros como profesora e investigadora, no fue tarea fácil. Además de trabajadora, soy madre y esposa. Tengo una familia que espera de mí atención y cuidado.

-¿Cómo lleva de la mano hogar y trabajo?   

El concierto armonioso entre tareas de la casa y responsabilidades laborales no es nada sencillo. Siempre cuento con el apoyo incondicional de la familia  ante nuevos planes. También poseo el voto de confianza de mis compañeros de la Facultad.

Ya comenzó la filmación. En su interior fluyen torrentes de adrenalina. Respira profundo en busca de serenidad. No demora en encontrarla, sabe que cuenta con excelentes compañeros de trabajo y buena preparación. Una vez concentrada, mira al coordinador y comienza la explicación. En cada segundo trata de dar lo mejor de sí como lo hicieron sus maestros y así lo dijo durante la conversación: “Noemí Pasiego fue la de preescolar: una persona cariñosa, comprensiva y buena educadora. Del mismo modo, recuerdo con especial cariño a los doctores Antich, Rodríguez y al profesor Azorís.”

Termina exitosamente la grabación de otra clase. Sale del set y se dirige hacia el monitor, ve la repetición. Todo salió bien, pero no se conforma con saber eso porque piensa que el perfeccionamiento debe ser constante y más en una profesión como la profesoral, tan comprometida con el futuro de la sociedad, por eso siempre estimula a los profesores de su Facultad a que continúen preparándose y participen en cuanto curso de postgrado sea de interés.

De igual forma hace la invitación a los estudiantes de la FLEX, para que aprendan con perseverancia, además del Inglés, primera lengua de la Facultad, Francés y Portugués, segunda y tercera, respectivamente, pues de esta manera tendrán la posibilidad de leer más libros y adquirirán mayor cultura. Las clases se convertirán en un amplio espacio de aprendizaje.

“Por eso puedo decir que la labor desempeñada por la Facultad de Lenguas Extranjeras es importante y, además, porque funge como la encargada de formar los profesores de idioma y traductores de Cuidad de La Habana.”

Pero si se habla en términos generales, el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV) desempeña un papel importante en el perfeccionamiento del sistema educacional cubano, pues es el rector de la enseñanza en nuestro país y porque desde él se dictan las indicaciones metodológicas generales aplicadas en cada provincia, atendiendo siempre a las características de estas. 

-¿Qué significa para usted

el Instituto en sus 45 años?   

Creo que es una prestigiosa institución, tributaria de la instrucción cubana. Además de ser líder en el adiestramiento de cientos de maestros.

Realicé mis estudios universitarios en el Instituto Superior Pedagógico de Lenguas Extranjeras Pablo Lafargue (ISPLE), el cual influyó grandemente en mi preparación como profesional y es una parte inolvidable de mí; pero ser miembro del colectivo de trabajo de la FLEX en el Instituto Varona, es un orgullo tremendo y una etapa que recordaré por siempre.

-Siendo la actual Decana de la FLEX y basada

en sus experiencias en diferentes eventos

pedagógicos internacionales, ¿cómo valora

la enseñanza de los idiomas en Cuba

en relación con la de otros países? 

Los idiomas están en el mejor momento, y Universidad para Todos sirve como facilitador para estos. También existe un reconocimiento de las autoridades y del gobierno del país sobre la importancia del aprendizaje de las lenguas extranjeras, sin dejar de afianzar la nacional.

Los programas cubanos de clases se rigen por los enfoques metodológicos internacionales que caracterizan la enseñanza de dichas asignaturas, pero con peculiaridades: desde nuestras raíces, como dijo José Martí.

Tal vez no tengamos textos con la calidad material de los de otros países, pero tratamos de que cada niño, desde el tercer al doce grado, tenga libros de alta calidad en su contenido.

-¿Está de acuerdo con los comentarios 

de que los cubanos tenemos cierta

preindisposición para aprender idiomas?

No, eso es totalmente falso. El cubano tiene desde el punto de vista fisiológico y anatómico la misma capacidad que otras personas en el mundo para realizar esa actividad. Además, posee habilidades de percepción auditiva que nos permiten distinguir los distintos ritmos y bailarlos bien.

La valoración que hago en cuanto a este tema la fundamento no en estudios científicos realizados, sino en mis experiencias de 30 años en el aula frente a varias generaciones y alumnos de diferentes procedencias sociales y nivel cultural.

La capacidad de los cubanos para aprender idiomas ha quedado demostrada en incontables ocasiones. Por ejemplo, cuando estudié en el ISPLE se impartían 13 lenguas extranjeras: vietnamita, búlgaro, inglés, ruso, coreano, árabe, japonés, servo-croata, italiano, portugués, francés, alemán, entre otros. Todos los estudiantes fueron capaces de aprender la lengua que recibían. Además, en el contexto de la Batalla de Ideas se ha ratificado nuevamente.

Aunque la grabación de la clase terminó, ella revisa aún su cuaderno de notas. No le faltó nada por decir. La libreta de apuntes de la Doctora es una fuente viva de conocimientos, pero nada comparable con las aproximadas 20 publicaciones con las que cuenta sobre gramática inglesa y temas referidos al Inglés en revistas especializadas en la enseñanza del mismo. Entre estas destacan, La lectura intensiva en la clase de Perfeccionamiento y El desarrollo de la habilidad de escritura en los medios intermedios y avanzados.

En su amplio quehacer científico también figuran los conocidos Cuadernos de Trabajo de Inglés, considerados por ella como la producción científica más importante en la que ha tomado parte.

Desde pequeña le gustó jugar a la escuelita, quería ser siempre la maestra. Luego creció y sintió mayor atracción por el Periodismo y el Derecho. La Revolución  hizo un llamado a los jóvenes para que abrazaran las carreras pedagógicas cuando Isora Enríquez  cursaba el noveno grado. No lo pensó mucho y dio el paso al frente. Las necesidades del país estuvieron  por encima de sus intereses. Desde entonces, hace tres décadas, asumió la tarea de manera responsable y gustosa: “He hecho de la Pedagogía mi carrera.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Conocer la opinión de la Doctora Isora Enríquez O’Frarrill sobre temas de interés relacionados con la utilización de las clases televisadas como medio de enseñanza y la enseñanza de las lenguas extranjeras en Cuba.

Objetivos Colaterales: Personas que influyeron en su formación vocacional. Conocer su opinión sobre el Instituto Pedagógico Enrique José Varona. Estudios realizados. Publicaciones. Grado científico. Relación trabajo-familia.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: De forma directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1) Directa; 2) Abierta; 3) Directa; 4) Directa; 5) Cerrada; 6) Cerrada; 7) Directa.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario de la entrevistada.

Fuentes consultadas: Isora Enríquez  O’Frarrill, la entrevistada.

LA VIDA ES UN IMPREDECIBLE GUIÓN

LA VIDA ES UN IMPREDECIBLE GUIÓN

El proyecto que dirige la Doctora María Victoria Chirino pretende una educación más avanzada a partir de la ciencia y la experimentación en las aulas.

Texto y foto:
LUIS ALEJANDRO YERO MONTEAGUDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“De estudiante siempre fui inquieta. No tomaba muchas notas, ni pertenecía al grupito de las alumnas aplicadas. Era maldita y muy juguetona”, confiesa María Victoria Chirino, hoy Doctora en Ciencias Pedagógicas y Profesora Titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

En su pueblo natal, Remedios, transcurrieron los primeros años entre retozos y libros: “Me encantaba jugar a las escuelitas. Menos ciencia ficción, de pequeña leía todo lo que caía en mis manos. Edgar Allan Poe me daba terror, pero lo amaba.”

El asma bronquial y unos escasos diez años le impidieron participar en la Campaña de Alfabetización en 1961. Ya en secundaria, su padre la autorizó a dar clases como maestra de Español y Matemática en una tabaquería perteneciente a la familia. Todas las tardes, al salir de la escuela, cambiaba los lápices por tizas e instruía sobre verbos, sustantivos y fracciones numéricas a quienes estudiaban para alcanzar el sexto grado.

Cuatro décadas después, aún conserva el entusiasmo adolescente por la pedagogía. Ahora, no sólo desde el aula, también en la labor investigativa. En la actualidad dirige un ambicioso proyecto que pretende hacer de Ciudad Escolar Libertad (CEL) un complejo científico-pedagógico, donde se realicen experimentos en función de lograr mejoras en la educación cubana. Probar allí los cambios, para luego difundirlos al resto del país: “Las mejoras no pueden ser inmediatas, pero sí mantengo la esperanza en ellas.”

Sentados en uno de los parques de Ciudad Libertad y con el bullicio lejano de las escuelas, iniciamos nuestro diálogo. El punto de partida resultó el proyecto al que se dedica actualmente.

“Su objetivo consiste en potenciar la calidad del proceso educativo en todas las instituciones de Ciudad Escolar Libertad, en función de convertirla en verdadero centro de referencia nacional. Aquí se probarían nuevas fórmulas en la educación, cuyos resultados servirían de experiencia para difundirlos al resto del país. 

“Utilizamos métodos científicos para lograr cambios paulatinos que resuelvan muchos de los problemas presentes en la educación. Quizás no sean todos los resultados necesarios, pero ya son pasos sólidos.

“El CEL constituye hoy un complejo científico-pedagógico. No solo el Varona incide con sus investigaciones en este lugar, también lo hace el Centro Latinoamericano de la Educación Especial (CELAEE) y el Centro Latinoamericano de la Educación Preescolar (CELEP). Todos ellos ubicados aquí y colaboradores nuestros.”

-¿Cuándo surge la idea de

convertir a Ciudad Escolar Libertad

en polo científico-pedagógico?

Este propósito no es novedoso. El 14 de septiembre de 1959, Fidel al entregarle Ciudad Libertad a Armando Hart, ministro de Educación en aquel tiempo, propone convertir este lugar en un centro donde se probasen experimentos en la enseñanza para luego difundirlos a todo el país.

De entonces para acá, han existido muchos intentos de realizar tal objetivo. Con avances, estancamientos e incluso retrocesos, la idea se ha retomado una y otra vez. En el 2005, a instancias del Rector del Varona, vuelve a retomarse el proyecto.

-¿Qué han hecho en estos cuatro cursos?

Como ejemplo tenemos el plan de educación ambiental, llevado a todos los niveles educacionales, el cual pretende educar a alumnos y profesores en el cuidado y enriquecimiento del medio ambiente. Todo ello mediante círculos de interés, proyectos técnicos y sociales, diplomados, eventos, capacitación a los profesores, incluso a través de cursos a distancia en colaboración con una universidad española.

También, hemos integrado otros proyectos independientes que se prueban fuera de aquí. Hoy estamos incorporando uno de neurociencias, el cual investiga los problemas en el aprendizaje desde esa perspectiva, pero con la inclusión de concepciones pedagógicas. Recién acaba de iniciarse en una escuela primaria. Tenemos planeado que para el próximo año se pruebe en el CEL, y así, difundir la investigación a otros niveles de enseñanza.

-Grandes ideas siempre conllevan

grandes obstáculos, ¿los han enfrentado?

Muchas de estas investigaciones han surgido del Varona. Sin embargo, estaba Educación Municipal con sus estructuras y sus métodos particulares de trabajo. También existía el problema de la coordinación con otros proyectos independientes pertenecientes a diversas instituciones científicas.

Obstáculos más bien lógicos que los hemos convertidos en nuestra mayor fortaleza. Mediante el diálogo y el trabajo mancomunado, logramos la coordinación de las acciones entre los dirigentes de la educación y quienes vienen desde el plano científico.

-Trasladémonos al pasado,

a sus años iniciales en la

Universidad, ¿qué recuerda?

En 1968 llegué a La Habana sin tener definido un horizonte. Pensaba estudiar Lengua y Literatura Inglesa y Norteamericana. Ni siquiera sabía cuál era el perfil de la carrera. Sólo tenía la idea romántica de aprender a leer a Shakespeare, Dickens, Hemingway, en su idioma original. Sin embargo, también sentía interés por la Biología. Me encantaba saber de fósiles. En la secundaria fui monitora y hasta participé en un concurso. Al final, me decidí por las ciencias naturales.

Los problemas con la Física le hicieron abandonar la carrera en segundo año e ingresó al Varona sin una clara convicción profesional. Los recuerdos de la niñez y el interés por mantener el mismo perfil de estudio, la inclinaron a decidirse por el magisterio.

-¿Los profesores influyeron

en su baja de Biología?

Nunca los culparé, no les impugno a los demás mis derrotas. Quizás fui yo la del problema. Sin embargo, el proceso educativo era muy despersonalizado. Teníamos un maestro que llenaba la pizarra de fórmulas y se iba sin decir palabra alguna. Ni siquiera sabía nuestros nombres. En sus clases, al más mínimo ruido, botaba a las dos últimas hileras. También, la Física, mientras más la veía, menos podía entenderla, y tampoco era de las estudiosas. ¡Pero aprobé Cálculo!, dice y se ríe a carcajadas.

“Mi baja de la Universidad de la Habana no la considero un fracaso. Gracias a ella entré al Varona y desde entonces he sido feliz dando clases.”

Sus resultados en primer año no fueron muy satisfactorios: “Cuando ingresé al Pedagógico dudaba de mi interés por la profesión. Por suerte, tuve profesores excelentes. Ellos despertaron en mí el amor hacia la carrera.”

En 1975 recibió el título de Profesoral de Media Superior en Ciencias Biológicas y en un preuniversitario de Jagüey Grande, Matanzas, cumplió parte de su servicio social: “Tuve que albergarme en la escuela a pesar de vivir con mi esposo en la capital. A 13mo. grado, existente en aquel tiempo, lo atendí con el objetivo de prepararlo para los exámenes de ingreso a la Universidad. Era muy exigente, pero jugaba muchísimo con mis estudiantes. Siempre tenía la cátedra llena.”

En 1977 nació su hijo cuando aún no había concluido el servicio social. Luego de la licencia materna, se trasladó a un pre de Güira de Melena, para poder sobrellevar vida profesional y responsabilidades maternas.

-¿Por qué decide entrar al Varona?

No tenía estabilidad profesional. El cuidado de mi niño me impedía seguir trabajando en escuelas en el campo y, por tanto, debí buscar trabajo en la ciudad. Sin embargo, era muy difícil conseguir plaza para mi nivel de enseñanza. En el último lugar donde trabajaba, la escuela de deportes Manuel Permuy, estaba casi clandestina. Al Pedagógico logré ingresar en 1985 como profesora de Anatomía y Fisiología del Desarrollo e Higiene Escolar. Nunca había visto esa materia, ni siquiera en mis tiempos de estudiante.

-¿Cómo afrontó el cambio?

Aquí las clases duraban hora y media, muy diferente a los 45 minutos del preuniversitario. Siempre me gustaba hacer cosas diferentes, compartir con los alumnos, intercambiar experiencias. Fue un proceso lento, de acostumbrarme a las nuevas rutinas, pero al año, ya era Profesora Principal.

-¿Cuál es la cualidad que más

aprecia en un estudiante?

La honestidad. Me dicen: “Profesora, no hice la tarea por equis motivo” y yo le respondo: “Bien, pero mañana la entregas”. Si soy comprensiva, no merezco la mentira.

-¿En qué medida ha evolucionado

la educación cubana con

respecto a décadas anteriores?

Antes había una cobertura total de profesores graduados; sin embargo, las aulas eran de 60 estudiantes por maestro. Hoy, la proporción es mucho menor. Se ha ganado en la atención individualizada, pero tenemos un problema de calidad, motivo de la propia masificación.

A mi juicio, en Ciudad de La Habana no estamos en condiciones de tener 15 alumnos por docente, el modelo debería ser progresivo. Desde primer año no todos pueden comenzar a dar clases, si no tienen un mínimo de condiciones. La sociedad le exige al pedagogo en formación el rendimiento de un graduado.

-¿Cree injustas las críticas a la educación?

Ciertos son nuestros tropiezos, pero han sido desmedidas. La figura del Profesor General Integral (PGI) no debía ser la víctima. Fíjate, creo que todos no deberían dar clases, porque si no sabes ni hablar y además con errores ortográficos, no puedes enseñar en una secundaria. La Educación está en un momento de reflexión, de cambios, y no ayudan los reproches que hacen sentir mal a todos los involucrados en el proceso.

-¿Cuánto difiere la Vicky de la

Universidad de La Habana a la

Doctora María Victoria Chirino?

Sigo siendo la misma: alegre, amistosa, solidaria. Mi esposo me dice Bartolomé de las Casas, porque nunca le niego un favor a alguien. Ya no voy al ballet, ni al cine, ni veo una obra de teatro. Me absorbe mucho el trabajo.

-¿Cuánto ha dejado de sí

misma en el Pedagógico?

Aquí está gran parte de mi vida. Amo este lugar como nadie se lo imagina. He desarrollado un sentido de pertenencia tan grande, que ni los momentos de disgusto, ni las ofertas de trabajo en otros lugares han logrado desprenderme del Varona. El corazón no me lo permite.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Mostrar la vida profesional de la profesora María Victoria Chirino, destacando su vinculación con el Varona y el proyecto de Ciudad Escolar Libertad, el cual dirige.

Objetivos colaterales: Conocer su opinión sobre la educación cubana actual. Dar algunos matices de su personalidad. Indagar en sus años de estudiante. Exponer algunas vivencias que le ha deparado el magisterio.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De alusión a frase conocida.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de conclusiones: Frase de impacto que evidencia el final.

Fuentes consultadas: Currículum de la entrevistada (fuente directa).

Tipo de preguntas: 1. Directa; 2. Directa; 3. Cerrada; 4. Directa; 5. Cerrada; 6. Directa; 7. Directa; 8. Directa; 9. Directa; 10. Cerrada; 11. Directa; 12. Directa.

TIZA Y BORRADOR EN MANO

TIZA Y BORRADOR EN MANO

La Máster en Ciencias Históricas Mercedes Etcheverry Vázquez, afirma que cada día siente más pasión y amor por su profesión.
 

XENIA Y. BALÓN DE LA CUESTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No pocos ciudadanos de la sociedad cubana de hoy se cuestionan la efectividad del programa de los Profesores Generales Integrales. ¿Cumplirán los PGI con las expectativas propuestas en las escuelas? ¿Qué opinan los padres de las nuevas técnicas adoptadas?

La Máster en Ciencias Históricas Mercedes Etcheverry Vázquez, directora de la Sede Pedagógica del municipio 10 de Octubre, siente orgullo de la educación en Cuba y es una de las educadoras fundadoras del proyecto de formación de  los PGI.

“Creo que estos maestros están realizando una maravillosa tarea, y en un corto tiempo han sido capaces de impartir las asignaturas, cubriendo las necesidades en los centros escolares. Además, considero que reciben una preparación rigurosa con la ayuda de tutores que los evalúan diariamente.

“Asimismo, las teleclases son otra vía de preparación y ayuda para afianzar el trabajo de los profesores y mejorar el aprendizaje de los estudiantes, mediante videos y documentales muy interesantes.

“Las Sedes Pedagógicas también desempeñan un papel cardinal en la preparación de los PGI, pero su labor no solo responde a eso, sino que permite universalizar la  enseñaza dentro de las comunidades y se coloca al servicio de la sociedad, de forma dinámica y flexible. Además, beneficia la superación de diferentes jóvenes que han abandonado los estudios.

“En el caso de los padres, al principio muchos estaban descontentos, pero creo que hoy los están aceptando y contribuyen apoyando la labor de los maestros en las casas”. 

La pedagoga Etcheverry ha publicado artículos en la revista Luz propia, y libros patrocinados por la Editorial Ciencias Sociales y Gente Nueva, relacionados con la didáctica, la historia y las tendencias de la religión, con el propósito de aportar al perfeccionamiento de los profesores.

El Destacamento: paso inicial

Nació en el municipio 10 de Octubre y desde muy  pequeña soñó con ser maestra. El mayor ejemplo fue su madre y su permanente dedicación y preocupación por los deberes y estudios de los hijos. También la inspiraron sus profesores, quienes fueron principal inspiración para escalar tan alta montaña.

Más tarde, con el llamado de la Revolución para formar el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, decidió abrazar el magisterio y no se equivocó, pues cuenta con 38 años de servicios en la educación: “Con 16 años ingresé a ese contingente tan importante dentro de su proyección en la sociedad cubana. Desde el comienzo, a los estudiantes se les confió la tarea de echar a andar las escuelas en el campo y ello nos obligó a crecer como maestros.

“Aquel momento no lo voy a olvidar jamás, esa fue mi primera experiencia laboral ante un grupo de alumnos en la escuela República Socialista de Rumania, en Alquízar, La Habana, y me aportó muchísimo. Comprendí que el magisterio es una carrera que exige sacrificio”.

Mercedes Etcheverry desde joven sintió fascinación por los temas históricos. Ahora emprende un largo viaje hacia su infancia y recuerda con emoción la etapa en que su padre sentaba a los cinco hijos y les contaba historias.

“Es como si lo estuviera viviendo en este mismo momento. Siempre nos hablaba de los grandes libertadores y de las figuras patrióticas de nuestro país. A la vez, juntos leíamos libros de Martí, hablábamos sobre las capitales de Cuba y el mundo  y eso hizo que me fuera acercando con mayor inclinación a la historia”.

En 1981 se graduó de Licenciada en Educación en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), el cual le abrió las puertas para su desarrollo en la profesión: “El Instituto es parte de mi vida. Este ha sido mi único centro de trabajo y estudio. Es el responsable de mi formación integral y representa un refugio para todos mis compañeros de trabajo”.

De los hijos ilustres

En los eventos científicos y post-grados realizados en el centro, Etcheverry ha presentado investigaciones sobre  la vida de grandes héroes de nuestro país, entre ellos Máximo Gómez, Ernesto Che  Guevara y Antonio Maceo: “Estas son figuras relevantes de la historia, no se puede hablar de uno más que de otro, cada quien en su contexto, con sus tareas y sus obras. Aunque todos no eran cubanos, son hijos ilustres de la patria y hubo algo que los unió: el amor por Cuba y su libertad.

“A la vez, he dedicado especial atención a la  labor de José Martí, pues el Apóstol fue un previsor del futuro y en su pensamiento hay una enseñanza para toda la vida, en cualquier circunstancia. Además, sus ideas permanecen vigentes hoy más que nunca en nuestra Revolución y es un ejemplo a seguir para los pueblos de América”.

La pedagoga también se ha dedicado a destacar el papel que desempeña la familia en la formación de los estudiantes, pues considera que esa es la base fundamental para su desarrollo: “En el hogar encontramos muchas veces la solución a los problemas y allí nos refugiamos. Los alumnos son el ejemplo de los valores inculcados por sus familias y es en ella donde se dan los primeros pasos de la vida”.

Otras tierras del mundo…

Pero esa ayuda brindada a los estudiantes no queda en nuestro país, por eso gusta de contar anécdotas de cuando impartió clases en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, en Sucre, Bolivia, como profesora de Sociología, y en el Colegio de Bachilleres de Sinaloa, México: “Fueron dos experiencias muy importantes desde el punto de vista profesional porque me dio la posibilidad de compartir criterios y de alguna forma transmitir enseñanzas a esos jóvenes, pero no dejo de recordar que viví escenas conmovedoras.

“Durante mi estancia en esos países presencié huelgas, vi como los indios se crucificaban en los árboles para protestar, niños pidiendo limosnas, las grandes diferencias sociales que existen entre los indígenas y las personas de la ciudad.

“También percibí como los estudiantes universitarios estudiaban a la luz del farol de la calle porque no tenían dinero para pagar la electricidad en sus casas; y escucha esto: una compañera me confesó que tenía que mirar el azul del cielo y el verde de los árboles para no enfermar”.

Premio del Ministro

En reconocimiento a su labor educacional, Mercedes Etcheverry recibió en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV) el Premio del Ministro de Educación: “Fue una gran satisfacción recibirlo, con él sentí que estaba representando a una profesión, a una historia y a una institución. Ahora estoy más comprometida con mi labor”. 

Se considera una mujer que defiende la cultura cubana y sus raíces, pues para ella es muy importante mantener la identidad y tradición cubanas: “Conservar la memoria histórica del pueblo cubano  es vital, en ésta se resume lo mejor del accionar de diferentes hombres en distintas etapas. A la vez, en ella encontramos respuesta a nuestro pasado y eso lo vemos en los símbolos y los mártires, en  la historia de la Revolución.

“También el folklore y las fiestas Orishas, realizadas en los Weymelere de Guanabacoa, son muestras de nuestras raíces, desde lo más respetuoso de la cultura. Allí encontramos el inicio de la nacionalidad cubana  y comprendemos el origen de esa religión tan acentuada hoy en el país”.

En la actualidad pertenece a la Asociación de Pedagogos de Cuba,  en la que desarrolla talleres y eventos que demuestran la importancia del magisterio en cualquier sociedad del mundo.

-¿Qué representa el aula para Mercedes Etcheverry?

El aula es para mí como un abrigo. Es el lugar donde olvido mis problemas, concentrándome en la asignatura y los alumnos. En ella el saber crece por minutos y me siento en la obligación de transmitirles a los estudiantes no solo el contenido de la clase, sino un mensaje diario. Es el momento de interacción entre nosotros. Además, me hace ver que todos somos sujeto y objeto de enseñanza, pues cada día aprendo algo nuevo junto a ellos.

-¿Qué considera le falta por hacer en su profesión?

Mi gran deseo aún sin realizar es impartir clases a los niños. He dedicado mi vida a la enseñanza media, pero quisiera jubilarme dando clases a los alumnos de primaria; sin embargo, no he tenido la oportunidad de interactuar con ellos.

También en esta profesora hay otros desempeños arduos en la comunidad. Hoy es delegada del Poder Popular en la circunscripción 114 del Consejo Tamarindo, en 10 de Octubre: “Esta labor la ejerzo hace muchos años y me permite acercarme más a los vecinos, conocer sus problemas y, sobre todo, servir de consejera y ayudarlos ante cualquier dificultad.

“Además, es increíble cómo lo que uno estudia cobra vida, de manera mágica en el entorno. La comunidad es un lugar muy importante en el orden cultural, en ella se fomentan hábitos y valores en sus habitantes”.

Mercedes ha sido reconocida con el Sello de Oro por las donaciones de sangre realizadas a partir de compromisos voluntarios con los Comité de Defensa de la Revolución (CDR): “Fui donante de sangre durante muchos años y el estímulo fue otorgado por la sistematización con que las efectuaba, aunque ya no puedo seguir realizando esta actividad por problemas de salud, pero me queda el orgullo y la satisfacción de haber ayudado a  personas que lo necesitaban”.

Mercedes Etcheverry es ejemplo de una profesora que mantiene sus convicciones y defiende su profesión. Para ella no hay nada más importante que el contacto diario con sus alumnos, pues el maestro es el alma y el guía de una escuela.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la personalidad de Mercedes Etcheverry Vázquez a lo largo de su vida profesional.

Objetivos colaterales: Conocer sus trabajos a favor de la cultura cubana. Aportes en la comunidad.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo (cara a cara).

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De referencia al tema y al entrevistado.
Tipo de cuerpo: Mixta.
Tipo de preguntas declaradas: De indagación.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:

Eduardo Pérez, coordinador del CDR (directa)
Mariela Jiménez, subdirectora de la Sede Pedagógica (directa)
Currículo de la entrevistada, (documental)

EL ARTE DEL MAGISTERIO

EL ARTE DEL MAGISTERIO

Dedicada al oficio de instruir y formar valores desde hace más de 20 años, para Teresa Torres las ideas del saber pedagógico tienen su cauce en la producción de pensamientos creativos e innovadores. 

Texto y foto:
ALEXANDER ÁLVAREZ RICARDO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Conocer la realidad de un país latinoamericano es impactante. Al llegar a Lima, la capital peruana, observé los contrastes del capitalismo: por un lado, los grandes edificios y autos modernos, y no muy lejos, los barrios marginales llenos de miseria. Lo que más me sorprendió fue ver a los niños en las calles arriesgando sus vidas para poder ganarse el pan, mientras en Cuba, nuestros pequeños se encontraban en una escuela  recibiendo docencia”.

Así recuerda su paso por ese país de nuestro continente, la Doctora en Ciencias Pedagógicas Teresa Torres Miranda, profesora graduada del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y hoy al frente de la Sede Universitaria del municipio La Lisa.

-Su primera experiencia impartiendo clases fue en el

Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Doménech.

¿Cómo recuerda esa etapa de su vida?

Fue mi primera vez como profesora de Historia, era muy jovencita y me encontraba en segundo año de la carrera Historia y Filosofía en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). En esa época se hizo un llamado a los jóvenes del Destacamento, para ir a trabajar en las secundarias básicas, y no dudé en dar el paso al frente.

-¿Cómo enfrenta la tarea de dirigir hoy la Sede

Universitaria Pedagógicadel municipio La Lisa?

A pesar de las tensiones y el alto grado de coordinación que tiene todo dirigente, lo disfruto. El trabajo con la juventud me encanta, aunque algunos especialistas plantean que el director no debe ejercer ninguna otra función, los primeros y segundos turnos de docencia  en las mañanas para mí son sagrados. Cuando laboro directamente con los alumnos ayudándolos y educándolos, siento una gran satisfacción. El estar al frente de la sede me da la posibilidad de elaborar estrategias, confrontar con el equipo de profesores y analizar minuciosamente el comportamiento de cada uno de los estudiantes. 

-¿Qué piensa sobre la calidad de los jóvenes

formados en la universalización de la enseñanza?

Como en todo fenómeno masivo, encontramos diversos matices: desde alumnos excelentes, hasta otros sin ningún interés por salir adelante. A los que no se sacrifican, les auguro pocos años de estudio, mas ese grupo de estudiantes consagrados y con ansias de conocer, estoy convencida que se formarán siendo mejores maestros que los preparados en épocas anteriores. Uno empieza a sentirse profesor a partir del quinto año de experiencia, es decir, el  mismo tiempo de preparación que ellos tienen desde el aula, lo cual los adiestra para el futuro.

-¿Cómo fue su formación en el Pedagógico Varona?

Desde el primer momento tuve la suerte de contar con excelentes maestros como la Doctora de Mérito Dolores Brewil, profesora de Historia, y Rigoberto Pupo, quien hoy trabaja impartiendo clases de Historia de la Filosofía en la Universidad de La Habana. Indudablemente la educación que pude recibir de estos grandes sabios de la pedagogía formó la base para entender el valor de mi profesión. Otro aspecto importante es la posibilidad ofrecida por el Instituto de incursionar, mediante muchas misiones en disímiles escenarios, como los preuniversitarios en el campo y las secundarias básicas, lo cual me brindó un conocimiento abarcador de nuestra educación.

-Desde mayo de 2000, usted es profesora del ISPEJV.

¿Qué sintió cuando impartió clases

por primera vez en ese lugar?

Comencé en la Facultad de Media Superior, en la carrera de Matemática. Resultó interesante, y a su vez, pude reflexionar acerca de cuánto me había servido el trabajar tantos años en secundaria básica y en un preuniversitario pedagógico como psicopedagoga, porque muestra la representación completa del proceso; para ese entonces era Máster en Educación y solo debía proporcionar un enfoque profesional a los contenidos. Esa experiencia, indudablemente, contribuyó en mi superación profesional y científica. 

-¿Cuál es su valoración acerca del

papel que desempeña el Pedagógico Varona,

rector de este tipo de educación en Cuba?

El Varona es considerado el Decano de las Facultades Pedagógicas en nuestro país, es como el origen de las principales figuras, investigaciones y proyectos de la academia cubana. De ese Instituto se derivan todos los programas de formación de maestros, comenzaron las preparaciones de los primeros doctores -ayudados en aquel entonces por profesores soviéticos- y sirve de ejemplo para otros centros académicos del país. Creo que el Varona desempeña un rol fundamental en la pedagogía de la Isla. 

-Entre abril de 1995 y noviembre de 1996,

trabajó como auxiliar de investigación en el Instituto

de Filosofía. ¿Cuánto le aportó a su vida profesional?

Siempre he pensado que la superación es imprescindible para todo profesional. En aquel momento se decía que los profesores debían prepararse desde su puesto de trabajo, sin embargo, sentía avidez por más información. Durante mi estancia en el Instituto de Filosofía pude adquirir gran cantidad de conocimientos, mediante los cursos e investigaciones que realicé sobre lo lógico y lo ilógico en el desarrollo de la creatividad.     

-Escribió numerosos artículos sobre la creatividad,

los cuales fueron publicados en editoriales

como Pueblo y Educación. ¿Cuán importante

resulta ser original en todo proceso

de enseñanza o aprendizaje?

Poder desarrollar ideas innovadoras es la clave para el mundo contemporáneo, porque no es otra cosa que buscar alternativas a los problemas y desde lo personal hasta lo profesional la vida se desarrolla a partir de la solución de contradicciones.

El hombre, por naturaleza, es un ser inventor, por tanto, conocer en qué consiste la creatividad y saber proyectarla es esencial. Muchos de los discursos de Martí tocan el tema de la necesidad de la búsqueda y el desarrollo del talento. Considero que el maestro dogmático, no es más que un técnico de la educación; de ahí la necesidad de preparar educadores sobre la base de un pensamiento innovador.

-En el 2003 redactó guiones para el Canal Educativo

relacionados con las tareas, funciones y cualidades

del maestro.  ¿Significó un reto?

Por supuesto, enfrentarse a las cámaras y a la televisión es tentador y desafiante; no es como estar en un aula ante un grupo de jóvenes. La confección de los guiones se disfruta más, pues puedes combinar muchos recursos como documentales e imágenes, pero el filmar siempre nos hace sentir nerviosos, porque no somos artistas, aunque se dice que la didáctica es arte, ciencia y técnica. Éramos un equipo de psicopedagogos y las primeras grabaciones que hicimos fueron en vivo para los preuniversitarios pedagógicos. Luego se grabó para las maestrías en educación, esas resultaron menos tensas, ya que contábamos con un poco más de experiencia y era otro lenguaje y contenido.

-En el año 2000 surge la tercera revolución educacional

en Cuba. ¿Cómo considera esa nueva etapa?

En esencia, compleja, como todo proceso de revolución. El modelo y la aspiración son cualitativamente superiores a los anteriores, pero para lograrlo se necesita de un período prolongado. Algo muy importante es saber cómo preparar a las personas para que ejecuten ese ideal. Comprendo y entiendo que no vamos a ser los maestros actuales quienes logremos la realización de esa nueva tarea, sino los mejores Profesores Generales Integrales (PGI) que se están formando.

Para enfrentar los retos del mundo actual y los adelantos de la ciencia y la técnica, es importantísimo instruir al hombre con un alto nivel cultural, que responda a las necesidades sociales. En comparación con otros países, Cuba está bastante adelantada en ese sentido: nuestro proyecto es novedoso y admirado a nivel mundial. 

-A partir de su experiencia en la enseñanza media.

¿Cómo valora el programa de los PGI

puesto en práctica en estos momentos?

Es un programa que debido a su complejidad aún está en transformación. Elaborarlo requiere de maestros con una vasta cultura y pensamiento integrador, y para lograr que el estudiante tenga un amplio conocimiento en diversos temas, debemos crear métodos abarcadores. Hemos dado los primeros pasos con las Ciencias Naturales, todavía estamos lejos de lograrlo. Tengo la esperanza de que las nuevas generaciones se conviertan en profesionales capaces de concretar e impartir los conocimientos adquiridos.

-¿Cuáles causas considera que provocan

el déficit de profesores en nuestro país?

Es un asunto bien serio, cuyo análisis no se debe hacer de manera simplista. Por un lado tenemos el Período Especial, que estimuló el éxodo de educadores, pues cuando se afecta la base económica se perjudican todas las esferas de la sociedad. Otro aspecto a destacar lo constituye este nuevo modelo de secundaria básica, el cual es un reto para todos. 

Desgraciadamente, estilos anteriores provocaron que muchos maestros se encasillaran no solo en una ciencia, sino en un tema, y  al presentarles el proyecto innovador donde tenían que integrar su especialidad con otras asignaturas, no estaban preparados para ello y  eligieron la jubilación.

-Recientemente países como Venezuela y Bolivia

se declararon territorios libres de analfabetismo,

gracias a la ayuda de métodos cubanos de enseñanza

como Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir.

¿Qué opina sobre estas vías de aprendizaje

que la Isla brinda al mundo?

Eso nos distingue como cubanos. Lo más admirado por otros pueblos es nuestro espíritu de solidaridad y ayuda con los países hermanos. El maestro que trabaja en el exterior va a la fibra del sentimiento, se comunica, establece relaciones y pone todos sus recursos al servicio de los necesitados; esa parte afectiva y humana lo identifica en cada rincón que se encuentre. En Cuba estamos adaptados a dar sin recibir nada a cambio, solamente con la satisfacción de llevar a cabo, día a día, conocimientos a las aulas. La mayoría de los países donde el mercado ha materializado la mente de muchas personas, al ver nuestra voluntad de hacer el bien de manera desinteresada, se sienten sorprendidos y nos lo agradecen muchísimo.

-¿Cómo avizora el futuro de la educación cubana?

Este sector necesita mucho del apoyo de las nuevas generaciones. Cuando estudiamos las irregularidades históricas relacionadas con el tema de la enseñanza, vemos que siempre es la juventud quien da el paso al frente en los momentos más importantes, como la Campaña de Alfabetización y las batallas por el sexto y el noveno grados. Tengo confianza en los jóvenes que eligieron esa noble y vital profesión, y con la ayuda de los ya veteranos, serán capaces de enseñar a aprender con calidad, entrega y amor.       

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:
   
Objetivo central: Dar a conocer la labor y trayectoria desarrollada por Teresa Torres Miranda en le sector educacional.   

Objetivos colaterales: Conocer sobre sus inicios en el magisterio. Opinión del entrevistado acerca de la educación en Cuba. Su vinculación actual con Educación.
     
Tipo de entrevista:
 
Por los participantes: Individual 
Por su forma: Clásica     
Por su contenido: De opinión          
Por el canal que se obtuvo: Directo (cara a cara)                    

Tipo de título: Genérico             
Tipo de entrada: De Cita directa  
Tipo de cuerpo: Clásico (preguntas y respuestas)             
Tipo de preguntas declaradas: 1: directa y abierta; 2: directa; 3-4: de indagación; 5: directa, abierta; 6: evaluativa; 7: directa; 8-9: directa y abierta; 10-11-12-13-14: evaluativas.                  
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.            

 

TODAVÍA PUEDO SEGUIR

TODAVÍA PUEDO SEGUIR

La Educación es una obra de infinito amor y en Cuba perviven los buenos ejemplos de maestros.

MILENYS GUZMAN RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.      

El aula la extrañaba, necesitaba su explicación exacta, su sonrisa confiada y la mirada experta de quien sabe realmente lo que dice. Para Adania Guanche, la vida ha sido eso: enseñar. Un día, soñó con ser periodista o doctora, sin saber que el destino le deparaba una existencia llena de una magia indescifrable: encantar por medio de palabras y explicaciones a los niños y no tan niños que han tenido el placer de recibir un poquito de ese inagotable saber que posee.

No importa la edad, sigue siendo la misma muchachita de ojos verdes, a quien estar en Angola sin conocer el idioma, no le impidió dar clases en un preuniversitario, alguien que a pesar de lo difícil, se mantuvo en la dirección de  la Campaña de Alfabetización en Marianao, uno de los municipios más grandes de Ciudad de La Habana.

-¿A pesar de estar jubilada del Varona,

qué le inspiró seguir trabajando?

Cuando me jubilé no me gustó estar dentro de la casa, extrañaba mi trabajo y decidí volver a la docencia, pero empezando una nueva vida laboral en el instituto de Medicina Militar, pues mi edad, exige de tranquilidad y realmente el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona se caracteriza por la dinámica laboral.

-¿Qué aspectos considera esenciales

para el buen desarrollo de un futuro

maestro de la Enseñanza Infantil?

Amor por los niños. Martí  dijo que enseñar es una obra de infinito amor, aunque también se necesitan conocimientos y valores humanos bien fundamentados para transmitirlos correctamente. Nuestra profesión se ha vuelto más compleja: antes había más oralidad, ahora hay que organizar todo el proceso de modo que queden en manos de los alumnos las herramientas para que estudien y aprendan.

-Dentro de las tareas que le han asignado,

¿cuál ha requerido de un mayor esfuerzo?

La Campaña de Alfabetización. Me enfrenté por primera vez, con solo veinte años, al reto de asumir en mis manos la educación de todo el municipio Marianao. Fue una época de mucha responsabilidad.

-Esa es una zona extensa, ¿cómo

pudo salir adelante con el empeño?

Mi labor era visitar 154 núcleos. Designé a un encargado para cada uno de los doce territorios en los que quedó dividida el área, ellos me respondían por la organización.

-¿Qué anécdota en especial

recuerda de esa etapa?

Dentro del grupo de maestros bajo mi responsabilidad había una recién graduada, Neyda Lavastida. El primer día de la Campaña regresó “muerta” de llanto, pues la pareja que le tocó alfabetizar rivalizaba entre sí y no pudo cumplir su tarea.

-A tantos años de la Campaña de Alfabetización,

¿cómo se siente por haber formado parte de ella?

Orgullosa. Saqué muchas experiencias, no solo de los niños, sino también de los adultos. En aquella época era una cosa normal ver personas de todas las edades aprendiendo a leer y escribir, pero fue una verdadera hazaña del pueblo cubano.

-Usted fue fundadora de la Facultad Infantil

del instituto Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV),

¿en qué momento de la Revolución surge?

En medio de una situación estable, 1986, anterior al período especial. Éramos pocos profesores, con muchos deseos de trabajar en una casita al lado del polígono del Instituto. Había sedes nocturnas en la Víbora y el Vedado.

-¿Cuáles son los aportes de la

Facultad al Varona y al país?

Nuestra Facultad, es rectora de los planes y programas de estudios de la enseñanza, a nivel nacional. Los libros de texto y programas de televisión surgen y cuentan con la guía de cada especialista. Por ejemplo, yo fui asesora, hasta mi jubilación, de las teleclases complementarias “¿Porque será?”, para quinto grado, y “Caja de sorpresas”, en  sexto.

-En sus artículos y publicaciones aborda entre otros

temas la problémica, la creatividad  y el talento.

¿Cómo se unen a la didáctica infantil?

Enseñar por medio de contradicciones desarrolla la inteligencia de los niños,  al buscar soluciones utilizan la creatividad y  el talento.

-¿Qué pasos considera faltan por dar en

relación con la educación cubana general?

Creo que debería establecerse una escuela permanente para la formación de maestros y no una emergente, pues esto es una solución en un momento determinado, pero no es la vía para obtener la cantera de maestros en un país con las mejores condiciones para formar maestros integrales. 

-Dentro del ISPEJV, ¿cómo se han desarrollado

los programas de formación de maestros?

El Varona cuenta con una Facultad de Profesionales Generales, pero aún falta hacer un trabajo pro formación para preparar y no “lanzar” a los jóvenes. Se necesita que los muchachos tengan mucho más amor a la profesión cuando se gradúen.

-¿En qué lugar se ubica la Enseñanza

Infantil dentro del ISPEJV y el país?

Ocupa un puesto de primer orden por ser un elemento de primera importancia en la construcción y desenvolvimiento de la sociedad. El Pedagógico, en sí, es reconocido por su prestigio, al haber alcanzado reconocimientos no solo educativos, sino también morales.

-Los años de trabajo en el Instituto,

¿qué valor tienen para usted?

Siempre tuve la esperanza de trabajar en el Varona y lo logré. Me siento satisfecha de todo lo que alcancé durante mi desempeño, no fue una etapa fácil, pero sí obtuve lo que esperaba. Queda en mí el recuerdo de muchos compañeros, guerras y victorias.

-¿Dónde detendría el tiempo si pudiese hacerlo?

En la época que fui maestra rural de un multigrado de diecisiete niños.

-¿Por qué?

Les educaba en todos los sentidos, incluso desde la higiene personal. Todos los sábados visitaba sus casas y aconsejaba a sus madres. Sentía que estaba sembrando una semilla dentro de esas pequeñas personitas.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Destacar la participación de esta profesora en la Campaña de Alfabetización y en la Facultad de Educación Infantil del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos Colaterales: Reflejar sus criterios en diversas cuestiones pedagógicas. Mostrar sus valoraciones acerca de etapas educativas de su vida y de la Revolución.

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Entrada: De presentación
Tipo de Cuerpo: De preguntas y respuestas
Clasificación de las preguntas declaradas: Directas: 1,8, 14; Informativas: 2, 7, 9, 11; Cerradas; 3, 4, 10, 12, 15; Abiertas: 5, 6, 13
Tipo de Cierre: Frase significativa de la entrevistada que evidencia el final

Por sus Participantes: Individual
Por el Canal que la obtuvo: Directa
Por su Forma: De preguntas y respuestas
Por su Contenido: De personalidad

LA GEOGRAFÍA HUMANA DEL PROFESOR BOSQUE

LA GEOGRAFÍA HUMANA DEL PROFESOR BOSQUE

“Maestro ayer, hoy y siempre. Ha sido parte de la esencia de mi vida”, sentencia el profesor Rafael Bosque Suárez.

Texto y foto:
CARLOS MANUEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Preludio

La historia comenzó al azar. Un simple papel en mis manos decía su nombre: Rafael Bosque. Así empecé a conocer tempranamente el rigor del deber en el periodismo: el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV) cumple 45 años de creado en el 2009, y debía entrevistar a un profesor que no había elegido y ni siquiera conocía.

Solo supe que era Doctor en Ciencias Pedagógicas desde el 2002, Profesor Titular e impulsor del Proyecto Gestión para la Educación Ambiental (GEA), con sede en el Centro de Estudios Educacionales del propio Instituto. Así comenzaba la historia.

El encuentro

Antes de aquella mañana, jamás había visto el rostro del profesor Bosque. Un viaje a Venezuela hizo imposible algún intercambio previo, y la entrevista se concertó (para su casa) por correo electrónico, al estilo de dos caballeros que a distancia asumen un reto. Solo guardaba como garantía la lectura de su currículo, el cual decía mucho de la labor profesional, pero poco del ser humano que existe detrás. Mostrar la persona que ostentaba tantos títulos y condecoraciones era mi fin.

La barba blanquinegra daba la imagen de un hombre con muchas historias que contar. Su rostro se debatía entre las arrugas de la vejez y la sonrisa de la juventud. Me invitó a sentarme. Parecía acostumbrado a aquel tipo de interrogatorio, aunque confesó no soportar la grabadora. Sentado en su sillón se anticipó a todas mis preguntas.

“Ingresé en la bella empresa del magisterio por un llamado de la Revolución, pero desde el preuniversitario incursioné como brigadista y fue muy motivante. Cuando enfrenté el aula por primera vez supe que era uno de los momentos más importantes en la carrera de un maestro. Estaba muy seguro y dispuesto a enseñar.”

Aprovechando el destello de confianza, inquiero sobre el por qué la geografía.

“El vínculo que de niño sostuve con la naturaleza, cuando visitaba a mis abuelos en los viajes de campo, fue un estímulo para estudiar la Geografía con mayor profundidad. Después comprendí que es ciencia de las relaciones, y que posibilita acceder a una cultura general e integral del mundo donde vivimos”.

Mientras se balancea, recuerda los sucesos que marcaron su juventud: la graduación universitaria en 1981, los largos “diálogos” con el machete en los meses que marchó a la zafra y las más de mil horas extras de trabajo, acumuladas en varios años; pero sobre todo, fija su atención en las vivencias que resurgen de Angola.

“Cumplí misión internacionalista en Huambo, donde impartí clases de Matemática. Allí crecí enormemente como ser humano y aprecié mucho más a mi país y a la Revolución. Lo que nuestro pueblo realizó en tierras africanas no tiene paralelo en la historia”.

De 1988 a 1990 formó parte de las microbrigadas de viviendas y obras sociales, donde aprendió el oficio de albañilería: “Siempre trato de cumplir una máxima martiana sobre nuestro deber de prepararnos para la vida, y la microbrigada fue un intento más. Dirigí a varios reclusos. El contacto con ellos me hizo un mejor ser humano. Para ellos también fungí como un maestro. Hoy, casi todos están integrados en la sociedad y en cuanto me ven, siempre saludan con una frase totalmente sincera por su sencillez: y qué profe, cómo está.

Pide permiso para beber agua. Debe tener seca la garganta, pero no tanto como en los tiempos crudos del Período Especial, cuando pedaleaba 25 kilómetros diarios para llegar a clases y formar a los alumnos, o cuando regresaba a su casa con la estrechez normal de aquellos años y el apremio del estómago vacío.

“El gran mérito de la educación en esa etapa fue mantenerse a toda costa, -expresa entre sorbos de agua- lo más genuino de la nacionalidad cubana siempre ha encontrado sus cimientos en las escuelas, y la década del 90 no fue la excepción”.

-¿Y el Varona qué significa en su vida?

Imagínate tú. Laboro en esta institución desde el año 1986. Es, sin dudas, mi segunda casa. Ahí conocí a profesores que contribuyeron y fueron luz en la formación del ser humano que soy hoy.

Comencé en la Facultad de Pedagogía de la Educación Primaria. Posteriormente pasé a dirigir una disciplina, y al curso siguiente, el Departamento de Estudio y Programas. Ya en 1995 se inició el proyecto GEA, al cual le he dedicado, durante todos estos años, gran parte de mi trabajo.

-¿En qué consiste el proyecto?

Reorientamos el encargo de la educación ambiental hacia la creación de un conjunto de instalaciones, para facilitar la preparación, en estos temas, de los estudiantes y docentes del ISP  y de Ciudad Escolar Libertad, llevando, así, el proyecto a todos los niveles de enseñanza. Además, buscamos otros públicos-metas como líderes ambientales, comunicadores, directivos, personal de salud y no docente.

De esta manera, se creó el Gabinete de Educación Ambiental y el Museo Escolar de Historia Natural Antonio Núñez Jiménez, paralelo a estos, los programas de reciclaje de residuos sólidos domésticos y de agricultura urbana que, armónicamente, han convertido lo que originalmente fue un proyecto en la principal aportación de GEA: la creación de un Centro de Gestión para la Educación Ambiental.

-¿Las experiencias de GEA se limitan al

ámbito nacional, o el aporte es mayor?

Intercambios profesionales y eventos científicos en varios países latinoamericanos (Venezuela, Trinidad y Tobago, Perú, Ecuador) me han dado la posibilidad de difundir, en representación de Cuba, las experiencias de GEA. La firma de importantes acuerdos con otras naciones muestra cuánto puede enseñar nuestro país en materia de educación ambiental. El proyecto tiene mucho que enseñar fuera de nuestras fronteras.

-¿Los numerosos premios con qué

cuenta el proyecto son el principal

incentivo de sus integrantes?

Para nada. Incluso, los principales reconocimientos llegaron en los últimos años.  En el 2007 estuvimos nominados al Premio Nacional de Medio Ambiente y obtuvimos un reconocimiento provincial. Un año antes nos habían otorgado el Premio Anual Colectivo al trabajo geográfico más relevante de la Sociedad Cubana de Geografía  Pero siempre, desde los primeros años, los móviles de nuestro equipo radican en el sacrificio diario, no estamos pensando en diplomas ni halagos, aunque reconozco que un aliento nunca está de más.

-¿Y en el ámbito personal?

Tampoco. El mérito de un ser humano no puede medirse por esos eufemismos. He recibido diversas condecoraciones y sigo siendo el muchacho de hace 25 años, con la misma humildad de antaño.

-Dentro de las reformas educacionales

de los últimos años, usted brindó un mayor

aporte a la creación de Universidad para Todos.

¿Han formado estos cursos una sociedad

más comprometida con el medio ambiente?

La cultura de nuestro pueblo, en ese sentido, se enriquece con el paso del tiempo. Universidad para Todos representa una excelente opción que no limita su papel a la educación ambiental, porque crea una concepción más integradora de nuestra ciudadanía, haciendo mayor énfasis en la formación de los jóvenes, quienes son los pilares de una nueva filosofía del convivir.

-Es conocido que usted dirige excursiones

educativas mientras  imparte cursos de

pregrado y postgrado, ¿qué papel le otorga

a la práctica en la formación de

profesionales vinculados con la naturaleza?

La práctica, como enunciara Lenin, es el criterio valorativo de la verdad. A la naturaleza hay que conocerla en los lugares donde se desarrollan los objetos y los fenómenos, por esa razón, la excursión docente es una forma de organización del proceso enseñanza-aprendizaje, tan importante para las ciencias naturales. Varias de mis investigaciones han versado sobre este tema.

-¿Cuáles, por ejemplo?

En el evento Pedagogía 95, recibí el Gran Premio por un trabajo de esa índole. Dos años después, dirigí un proyecto para proponer las clases prácticas como método de enseñanza de las Ciencias Naturales, y en el 2002, otro proyecto, este sobre la importancia de la excursión docente en la Educación Primaria.

-¿Encuentra en la labor metodológica y

científica un apoyo para la docencia,

o le resta tiempo a la hora

de conformar sus clases?

En el aula utilizo variados métodos de enseñanza. Intento vincular la teoría y la práctica, promover el debate, la búsqueda, y creo que para lograrlo debo ser un continuo investigador. Es necesario conocer tanto el contenido como la forma de impartirlo.

Al recibir esta respuesta, percibí en aquellas palabras un matiz diferente. Llevábamos tres horas conversando y yo apenas lo notaba. La sobriedad de su rostro dejó escapar una leve sonrisa que lo delató. Verdaderamente ama el magisterio -pensé-. Entonces, decidí complacerlo. Lancé la pregunta que desde el principio esperaba.

-¿Maestro antes que todo, o con el tiempo

lo ha relegado a un segundo plano?

Maestro ayer, hoy y siempre. No me concibo en otra labor. Ha sido parte de la esencia de mi vida.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer cuánto ha aportado el profesor Rafael Bosque al magisterio y al Instituto Enrique José Varona y mostrar cómo este centro y la profesión de maestro son la esencia del pensar y el sentir de su persona. 

Objetivos colaterales: Papel que juegan las reformas educacionales del país en la conformación de una mejor sociedad. Conocer el diseño y los objetivos del proyecto GEA. Brindar una idea de la labor que hace Cuba para la preservación del medio ambiente.
 
Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: de personalidad
Por el canal que se obtuvo: directa

Tipo de título: de referencia al entrevistado
Tipo de entrada: de incidencia o peripecia
Tipo de cuerpo: mixto 
Preguntas declaradas: 1) informativa; 2) directa; 3) informativa; 4) informativa, cerrada; 5) opinión, cerrada; 6) opinión, abierta; 7) informativa; 8) directa, cerrada; 9) directa.
7) Tipo de conclusión: de opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas: directa (declaraciones del entrevistado)

 

SANGRE NUEVA EN LAS AULAS

SANGRE NUEVA EN LAS AULAS

Tras medio siglo de educación en Cuba, jóvenes como Michel Martínez Machín, continúan insertándose en el magisterio para proseguir esta gran obra de la Revolución.

Texto y foto:
ALIET ARZOLA LIMA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La espera es corta y agradable en la biblioteca de la Facultad de Lenguas Extranjeras (FLEX) del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). El murmullo de los jóvenes presentes no molesta y propicia un ambiente acogedor en el que se disfruta la efervescencia estudiantil.

Michel Martínez Machín, licenciado en Educación y profesor de Inglés y Francés, llega puntual a la cita y una bibliotecaria, risueña y jocosa, no tarda en elogiarlo.

Pasamos a una de las últimas mesas del salón y apenas comienza el diálogo, este joven profesor denota una natural madurez y relata su aún breve historia en la difícil profesión que es enseñar: “Yo no pensaba ser maestro. Tenía  muchas dudas, aunque sentía alguna preferencia, influido por mi mamá, que era profesora. Sin embargo, empecé a estudiar y me atrajo mucho la docencia”.

Sus primeras experiencias prácticas llegan en anécdotas de la etapa estudiantil, las que narra con satisfacción: “Impartí clases en secundaria durante segundo y tercer año de la carrera y en cuarto y quinto estuve trabajando en las sedes pedagógicas universitarias de Marianao.

“Tuve la oportunidad de ofrecer mucha docencia en esa etapa a jóvenes de Enfermería y Profesores Generales Integrales (PGI). De cada uno de esos niveles obtuve experiencias que me permitieron enriquecer mi personalidad y mejorar como profesional”.

Lamenta, sin embargo, no haber tenido la oportunidad de ejercer en la enseñanza primaria, aún cuando no esconde su preferencia por el nivel superior: “En la Universidad me siento más cómodo y libre en el intercambio con los alumnos. Dar clases en ella representa un gran esfuerzo y, además, exige una preparación mayor”.

Muchos docentes durante la carrera influyeron en su formación como pedagogo y recuerda agradecido a quienes le impartieron las asignaturas de Inglés y Francés: “Yo pudiera hablar de varios profesores; en cinco años ellos te ayudan y encaminan con gran dedicación. Por ejemplo, en tres años de estudio recibí clases de Inglés con Sergio Font, quien me aportó muchos conocimientos.

“No olvido tampoco a las profesoras Silvia Jadad y Enriqueta Jadad, pues ellas me motivaron para que estudiara Francés, y por eso, hoy les  estoy agradecido”.

Después de graduado experimentó un vertiginoso ascenso en su carrera al ser seleccionado como reserva especial pedagógica y jefe del colectivo de Francés de la FLEX perteneciente al Varona, experiencias que bien aprovechó: “Nunca pensé entrar en el grupo de reserva tan joven; en realidad, es todo un honor que tengan tanta confianza en mi.

“Además, desde el primer año de graduado soy responsable de la disciplina de Francés, lo cual me sorprendió mucho, pues iba a ser jefe de mis profesoras. Al principio fue un poco incómodo, pero ahora tenemos una relación muy familiar.”

Por otra parte, Michel, ganador de la Condición Alma Mater, otorgada a docentes con alto grado de incondicionalidad, entrega y apoyo hacia la Federación Estudiantil Universitaria, ha asumido con responsabilidad la atención del Proyecto del Francés a nivel de los Institutos Superiores Pedagógicos del país: “Comencé esa tarea hace dos años, cuando era algo realmente nuevo para mi.

“El proyecto ya tenía su camino formado desde el Varona hace casi una década  y fue difícil asumir la dirección en un inicio, aunque ya estoy adaptado y trabajo junto a otros compañeros para expandirlo por provincias como Sancti Spíritus y Santiago de Cuba. Aspiramos desarrollarlo en todos los Institutos del país”.

Posee la categoría de Profesor Instructor y ya trabaja en una investigación para el grado de Doctor: “Ahora puedo hacer el doctorado y terminarlo antes de cumplir los treinta años. El proyecto que desarrollo es bastante ambicioso, pues pretende reestructurar el programa de la disciplina de Francés en forma general.

“Para mí, obtener ese título académico representa un reto y lo enfrento con toda la responsabilidad. Además, considero que sería un premio y serviría de ejemplo a los más jóvenes para que se involucren en procesos de gran seriedad”.

Hoy, Michel trabaja por elevar su preparación profesional y sus esfuerzos, incluso, trascienden las fronteras de la Universidad: “Trato de adquirir experiencias todos los días y de todas las personas. Es muy importante disfrutar el trabajo y aprender de los estudiantes, porque ellos también enseñan.

“Por ejemplo, doy clases en el Curso para Trabajadores y ahí tengo alumnos de 50 y 60 años de edad que son dignos de admiración porque tienen mucho interés en aprender y graduarse”.

Como todo cubano conoce los caminos desandados por nuestros pedagogos con el propósito de exaltar cada vez más la educación en la Isla: “Luego del triunfo de la Revolución en 1959 la pedagogía en Cuba tuvo un auge muy grande. La Campaña de Alfabetización, los Destacamentos Manuel Ascunce y Ernesto Guevara, así como la tercera Revolución Educacional demuestran el desarrollo y el cambio constante que experimenta este sector en el país”.

Desde su posición, Michel opina sobre los nuevos programas que en la actualidad pone en práctica la dirección del país: “Yo pienso que el surgimiento de los PGI, la universalización de la enseñanza y las teleclases son programas productivos y formadores.

“Tienen una gran importancia en este momento histórico. Asimismo, ayudan a la formación de muchos jóvenes que dejaron sus estudios y ahora tienen la oportunidad de reincorporarse con grandes motivaciones.

“Por ejemplo, los Cursos de Superación Integrales agrupan estudiantes de diferentes medios que experimentan un cambio tremendo y se insertan en la sociedad con nuevos conocimientos y aspiraciones.”

También apoya los programas Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir, aplicados en América Latina con la ayuda de colaboradores cubanos: “Estas ideas son muy fructíferas y poseen gran fortaleza. Además han obtenido altos reconocimientos que impulsan la creación de programas similares en países de habla inglesa y portuguesa.”

Michel tuvo la oportunidad de participar en el Encuentro Caribeño de Profesores de Francés, celebrado en Guadalupe en agosto del 2008, evento propicio para corroborar -en intercambios con pedagogos de otros países- la superioridad de la enseñanza cubana: “Los docentes de otras naciones se asombran del nivel de nuestra educación. Les cuesta creer que una isla tan pequeña logre un desarrollo educativo soñado por los países del llamado Primer Mundo”.

No obstante, reconoce que a pesar de los múltiples logros en el sistema pedagógico, en Cuba existe un rechazo a esta importante profesión: “Muchas personas pierden el interés por la docencia, pero creo que esta inclinación debe nacer con uno. A veces no se dan cuenta hasta que entran en la Universidad y comienzan a sentirse motivados y realizados.

“Además, desde los hogares se debe incentivar esta labor. La educación es uno de los pilares más importantes de la Revolución y las personas deben valorarla como se merece”.  

 -¿Qué consejos daría a la juventud cubana?

Los jóvenes, ante todo, deben ser realistas. En el mundo hay pocas oportunidades para acceder a una universidad de forma gratuita. Esto es algo que se debe agradecer y la mejor forma de hacerlo es dedicándole la mayor cantidad de tiempo a los estudios.

Son las palabras de un profesor que, a pesar de las responsabilidades que tiene en el ámbito profesional, es capaz de desarrollar su vida como cualquier muchacho de 26 años: “Soy joven y me gusta salir a fiestas y compartir con mi familia y amigos, aunque siempre tengo presentes las obligaciones en la Facultad.

“Los jóvenes no deben dejar de divertirse, pero es importante proponerse una meta y cumplirla ya que, al fin y al cabo, el futuro está en juego”.

Tras casi una década vinculado por completo a la pedagogía, guarda eterno agradecimiento al ISPEJV: “El Varona es como mi segunda casa. Aquí desarrollé ideas y he logrado una formación profesional y como hombre. Además, conocí personas que influyeron mucho en mi vida. Ocho años después de graduado, me siento muy comprometido con el Instituto”.

Michel no tiene dudas. Hoy no cambia la satisfacción de impartir clases por desempeñarse como intérprete en congresos o eventos internacionales, y expresa con placer, su inclinación por la docencia: “Yo participé como traductor en el VII Encuentro Internacional de Educación Infantil y Preescolar del Centro de Referencia Latinoamericana y, sin dudas, fue una experiencia interesante y novedosa. Sin embargo, estar frente a un grupo de alumnos, enseñar y ejercer la profesión que me gusta es muy gratificante, por lo que no tengo intención alguna de abandonarla”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer el desempeño profesional del entrevistado Michel Martínez Machín y su papel como educador del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Conocer sus criterios sobre la educación en Cuba. Obtener valoraciones acerca del desarrollo de la disciplina del Francés a nivel nacional. Indagar acerca del papel de la juventud en la pedagogía cubana

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De Personalidad
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo

Tipo de Título: De referencia al tema
Tipo de entrada: Narrativa
Tipo de cuerpo: Mixto
Pregunta declarada: ¿Qué consejos daría a la juventud cubana? (Abierta)
Tipo de conclusión: Opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Currículo del entrevistado.

“UNA SOCIEDAD SIN BUENOS MAESTROS ES UNA SOCIEDAD SIN FUTURO”

“UNA SOCIEDAD SIN BUENOS MAESTROS ES UNA SOCIEDAD SIN FUTURO”

El Doctor Alfredo Díaz Fuentes, rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, afirma que la Academia debe ir calzada por los principios Revolución, y asegura que mientras más conocimientos adquiera una persona, mejor podrá comprender la magnitud de la obra de la revolucionaria.

 

 

LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

“¡¿Cómo me las arreglo para hacerlo todo en 30 minutos?!”, pensé molesta mientras sacaba con torpe apuro la libreta de notas, antes de comenzar la entrevista. Yo había llegado cinco minutos antes a la cita de las nueve de la mañana, y por suerte, ya me estaba esperando.

No pensé que aquel hombre que me saludó carismático en la puerta de la oficina fuera el rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Era él. Ya me habían alertado de que parecía mucho más joven de lo que en realidad era, pero al tenerlo al frente me llevé tremenda impresión.

Todo iba bien hasta que con una amplia sonrisa preguntó:

-¿Y la entrevista  va a demorar mucho?

-Bueno… hay unas cuantas cosas de las que quería conversar con usted…

-Pero yo tengo una reunión a las 9:30 con el Consejo de Dirección. Solo dispongo de media hora.

-Mmmmm…Entonces vamos a empezar ya, y veremos hasta dónde llegamos.

A pesar de sentirme incómoda por la presión, yo sabía que de alguna forma, el doctor en Ciencias Pedagógicas Alfredo Díaz Fuentes, respondería esa mañana hasta la última de mis preguntas.

Nació en Jovellanos, antiguamente un pueblo muy pobre de Matanzas, típico del capitalismo, donde tuvo una niñez tranquila al amparo de la familia humilde. Era inquieto y travieso, y le gustó la idea de viajar cuando era aún muy pequeño: “A regañadientes de mi papá, mi abuela me trajo para la capital. Ella me llevó a conocer La Habana, lo bueno y lo malo. Me mostró quién era Fulgencio Batista y por qué había que estar en contra de él. Me educó para convertirme en una buena persona; me enseñó a leer, a estudiar, a ser decente. Siempre decía: Zurcido, pero decente. Mi abuela siempre ha sido mi paradigma. Regresé a Jovellanos cuando terminé sexto grado, porque mi familia me extrañaba y me necesitaba”.

-Tengo entendido que usted estudió

y trabajó al mismo tiempo…

Sí. En las mañanas asistía a la escuela, y en las tardes vendía pollo. ¡Imagínate! La situación nuestra antes del triunfo de la Revolución era bastante difícil. 

Aunque por esa época había un movimiento revolucionario en Jovellanos, Alfredo cuenta que él no lo percibía mucho. En su adolescencia era un muchacho muy divertido, le gusta la música y el baile: “Cerca de mi casa había muchos bares. Allí conocí a varios músicos que frecuentaban mi pueblo, incluido Benny Moré. Pero hay un bar que me trae recuerdos especiales, porque además del Benny, en él vi por primera vez a Fidel Castro.

“Cuando la Caravana de la Victoria marchaba hacia La Habana en los primeros días de 1959, el Comandante se detuvo para almorzar, y fue justo en el bar de frente a mi casa. Después de ver a los famosos barbudos, me incorporé a la Revolución, y con toda sinceridad confieso que fue casi por azar de la vida, por cosas de muchachos. Pero a pesar de no tener una conciencia revolucionaria, lo que sí tenía claro era que yo estaba en contra de Fulgencio Batista”.

-Era usted muy joven, apenas tenía 11 años,

cuando se incorporó a la

Campaña de Alfabetización en 1960.

¿Cómo reaccionó su familia ante su decisión?

¿Cómo se enfrentó un “casi” niño al reto de enseñar?

Es que yo no fui el único, mis dos hermanas también se incorporaron, y el viejo mío no puso ninguna objeción. Para enseñar, fue de mucha ayuda haber crecido en una familia como la mía, en la que mucha gente se dedicaba a la enseñanza: mi hermana, mi tía, mi tío, y sobre todo, mi abuela. 

Pero en verdad, fue muy difícil. Nos daban el uniforme, la mochila y el farol, nos montaban en una guagua, y mandaban para donde fuera necesario. Me tocó ir a Palma Soriano. Al principio estuve en la casa de un matrimonio con dos hijas. El campesino me ponía a trabajar por el día en la tierra, con los animales. Nunca dejó que entrara en la casa, y tenía que dormir en el portal. Era muy celoso, no permitía que alfabetizara a la mujer ni a las hijas. Allí casi estaba perdiendo el tiempo. A pesar de que la brigada trató de convencerlo de la necesidad de la alfabetización, nunca entendió. Entonces me llevaron para el batey, donde me fue muy bien.

Al terminar la campaña, Alfredo Díaz vino a La Habana a estudiar secundaria básic: “Nos alojaron en las residencias de Miramar que la burguesía había dejado al irse del país. Mi albergue quedaba a media cuadra de la casa del Che, y en las tardes, él jugaba pelota con nosotros. ¡Qué lejos estaba yo de pensar que aquel hombre que se divertía con nosotros, sería el Comandante Che Guevara!”

-En 1964, tras del llamado de Fidel,

usted entra al Pedagógico,

¿lo hizo por vocación o por cumplir

una tarea de la Revolución?

En aquel momento, lo hice por cumplir con la Revolución. Fuimos un grupo que ingresó a la Universidad con noveno grado. Así entré al Instituto Pedagógico, que era por esos años la facultad Ciencias de la Educación de la Universidad de La Habana. Yo no estaba muy convencido de ser maestro, a pesar de la influencia familiar. Pero empecé… ¡y mira!, me ha durado hasta hoy.

-¿Por qué Biología?  

Porque siempre me han gustado muchos los animales. De chiquito, cazaba pajaritos, lagartijas… Me entretenía con la experimentación y los intentos de averiguar qué tenían por dentro.

De 1964 a 1968, Alfredo fue estudiante del Pedagógico. Recuerda que fueron años muy intensos, llenos de actividades y tareas que cumplir: “Había grandes confrontaciones ideológicas en esos momentos. Era una convulsión. Casi todos los días Fidel iba a la Universidad, sobre todo en las madrugadas. A veces amanecía allí. Se producían intercambios muy interesantes”. 

Al graduarse, hizo las prácticas en la escuela Felipe Poey, anexa a la Universidad. Allí, a pesar de ejercer diferentes cargos, nunca abandonó la docencia: “Tuve excelentes alumnos que hoy día son médicos, ingenieros... Yo me asombro cuando los veo después de tantos años. Eso da una satisfacción enorme. Y como era joven también, participaba con los muchachos en todo. Lo mismo jugaba fútbol o pelota, que los llevaba a actividades políticas, o productivas. Pero algo que siempre me ha gustado, por encima de todo, es cuando me dicen Profe”. 

En 1972 regresó al Pedagógico, donde lo esperaban retos inimaginables: “Después de algún tiempo, me mandaron para lo que se convirtió en el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech. Por la necesidad que tenía el país de profesores de secundaria básica, tuvimos que formar como maestros a alumnos de décimo grado. Lo mismo que hicieron conmigo, lo reeditamos en el 72”.

-Pero ahora usted no como alumno,

sino como director…

Exacto. ¡Imagínate tú! Fue una nueva etapa de mi vida que duró hasta el 76. Teníamos que atender Pinar del Río, Matanzas, Provincia La Habana y Ciudad de La Habana, con filiales en muchísimas ciudades. Pasamos por cada una formando los equipos de dirección, haciendo las orientaciones metodológicas. Fue una etapa muy linda en mi vida, y creo que también decisoria en la historia de la educación revolucionaria. Si no fuera por el Destacamento, no tuviésemos los avances de hoy. La educación cubana se sostiene primero por la Revolución, y después por el Destacamento Pedagógico.

Una mañana de 1976, lo llamaron urgente del Rectorado de la Universidad de La Habana. ¿Para qué? Ni una palabra. Después de hacer un recorrido apresurado entre Ciudad Libertad y la Colina, Fernando Rojas, entonces Rector, lo recibió y le leyó una carta de Raúl Castro en la que lo designaba como político para la ofensiva final en Angola. La respuesta fue rápida: “¿Para eso ustedes me llamaron aquí? ¿Cuándo me tengo que ir?” Mañana.

“Estuve un año en la guerra en Angola. Fue impresionante la pobreza. Los 500 años de coloniaje que tenía ese pueblo se le veían demasiado. Yo había leído sobre la esclavitud, pero no imaginaba tanta crueldad. Esas diferencias enormes entre las personas, la mujer era un cero a la izquierda, miles de niños desamparados, una desnutrición tremenda. Un país tan rico, y al mismo tiempo tan pobre.

“Cuando regresé, mi esposa y mis hijos casi no me reconocen. Pensé que nunca iría otra vez a Angola, pero volví en el 78 al frente del Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara. Todo el sistema de clases de secundaria que teníamos aquí con el Manuel Ascunce, lo llevamos para allá, para el Che Guevara. En total, estuve casi 11 años como Vicerrector al frente de los Destacamentos Pedagógicos”.

En 1990, lo enviaron a la escuela de formación de maestros de primaria para organizarla y convertirla en una Facultad, en la que luego quedó como Decano: “Fue en pleno periodo especial. Tuvimos que hacer de todo: sembrar, guataquear, hasta una yunta de bueyes teníamos para producir alimentos. Había que mantener dos escuelas (José Martí y Salvador Allende). Esa fue otra nueva experiencia porque yo no había trabajado nunca en la educación primaria y pre- escolar. Por eso tuve que leer y estudiar mucho”.

Desde el 13 de marzo de 1996, Alfredo Díaz es el Rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Como tal, ha estado al frente de algunos programas de la Batalla de Ideas: los maestros emergentes, los profesores generales integrales (PGI), la Universidad para todos…

-Hablemos de la educación en la actualidad.

Ha sido una necesidad del país la formación

de maestros mediante programas emergentes

que han traído cierta inquietud a la población,

porque en varios sentidos no se

alcanzan los resultados esperados.

Un signo alarmante es el hecho de que las

universidades se estén viendo en la obligación

de hacer cursos intensivos de nivelación,

por la desigual e inconsistente preparación que

traen los muchachos de las enseñanzas anteriores...

Mira, para hablar de ese problema hay que hacer un poco de historia. Nosotros hemos tenido que formar maestros en emergencia desde 1959, lo que sucede es que las coyunturas son diferentes.

Desde mi punto de vista, algo que influye es que el pueblo tiene mucha más preparación hoy que hace 20 años, y las personas a veces olvidan cómo llegaron a ser lo que son. Enfrentamos, por ejemplo, algunas contradicciones. La gente quiere que sus hijos pequeños tengan una buena educación, pero se niega a que sus hijos mayores elijan una carrera pedagógica. La familia debe entender la necesidad de que sus hijos se conviertan en maestros.

Además de eso, hemos cometido errores que poco a poco estamos tratando de erradicar. Por ejemplo, los PGI de secundaria antes llevaban todas las asignaturas, y ya no. Ahora los hemos dividido por áreas de conocimiento, para que puedan profundizar en las diferentes materias. Dentro de la Batalla de Ideas, estos han sido programas muy tensos, pero los hemos enfrentado, y tenemos que seguir trabajando sobre las deficiencias para obtener mejores resultados.

-En la sociedad compleja de hoy,

rodeada de contradicciones, y en la que

tanto se habla de una profunda crisis de valores,

¿cuál es el rol de la escuela cubana?

Es cierto eso que planteas de la complejidad de la sociedad, y también que el papel de la escuela es primordial, sencillamente porque los que en un futuro continuarán la obra de la revolución están hoy sentados en las aulas. Si la escuela no rectifica sus errores, no rectifica las deficiencias de los planes de estudio, no va a superar esta difícil coyuntura que atravesamos.

Nuestra escuela es una institución llamada a inculcar no solo los conocimientos, sino también los valores y principios que debe tener un ser humano, y un revolucionario. La escuela tiene un papel en el rescate, el fomento y la continuidad de esos valores perdidos. Pero ella sola no es suficiente, sino que necesita el apoyo de la familia, de la comunidad y de la sociedad en general. Y sabemos que una sociedad sin buenos maestros es una sociedad sin futuro.

-Usted ha recibido muchos reconocimientos,

y hay dos que me llaman la atención:

las medallas Rafael María de Mendive y la José Martí,

porque fueron ellos dos grandes

maestros en la historia de nuestro país.

Entonces, ¿qué es ser maestro?

Para mí es, en primer lugar, ser alguien con una amplia cultura que permita transmitir todo el conocimiento necesario. Un maestro es una persona muy solidaria, que siente la necesidad de ayudar y guiar a los demás, sobre todo a los más jóvenes. Y a pesar de ser un evangelio vivo, el maestro no deja de ser también una persona normal, una persona de pueblo.

-Este 2009, el Instituto cumple su aniversario 45.

¿Qué significan todos estos años de Pedagógico

para su Rector, y también para un fundador? 

Ser fundador del Pedagógico significa que he formado, o contribuido a formar, muchas generaciones. Ese es mi mayor premio. Aquí he sido siempre un revolucionario, y siempre he tratado de que la Academia vaya calzada por los principios políticos de la Revolución. Yo sostengo que mientras más conocimientos uno adquiera, mejor podrá comprender la magnitud de la obra de la revolucionaria, con sus tantas imperfecciones, y sus grandes virtudes. Cuando deje de ser Rector, me dedicaré a enseñar, a transmitir experiencias.

Este Instituto significa para mí la vida, por todo lo que me ha dado como persona y porque me ha permitido convertirme en lo que soy hoy. Lo defiendo con las uñas, porque a veces hay tristes incomprensiones. Yo vivo orgulloso de mis estudiantes, de mis profesores, de lo que ha hecho esta institución. Y te aseguro que me moriré siendo profesor del Varona.  

Casi no lo podía creer. “Terminaron las preguntas”, dije aliviada, y me equivocaba. La última pregunta la hizo él, y por el reloj en su muñeca izquierda, comprendí que era pura retórica. 

-Bueno, ¿qué hora es?

Las 10:35, dije sin atreverme a levantar la vista del reloj, asombrada por lo rápido que se había ido el tiempo.

Sentí haberlo demorado, pero sus joviales palabras me reconfortaron: “Todo lo que quiero es que esta entrevista sirva para que quien la lea, comprenda lo que ha hecho este Instituto por la educación en Cuba”.

Cuando salí, varias personas esperaban impacientes en el pasillo. Otra vez me sentí culpable. Eran Maestros. Y yo tuve la certeza de que allí había más de una historia que contar, historias de vida…y del Varona. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.