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Isla al Sur

Rostros del Varona

LA PEDAGOGÍA ES EL ARTE DE ENSEÑAR, Y DE APRENDER A ENSEÑAR

LA PEDAGOGÍA ES EL ARTE DE ENSEÑAR, Y DE APRENDER A ENSEÑAR

 

 

“A veces no puedo trabajar sin ese estrés, mi cuerpo responde como un deportista que siente liberar adrenalina por la presión de la competencia”, afirma Yolanda Zulueta Robles, profesora del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. 

 

Texto y foto:
MANUEL ALEJANDRO HERNÁNDEZ BARRIOS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“…para ser maestro de otros es necesario saber servir”
José Martí

El 3 de julio de 1964 se fundó, en Ciudad Libertad, el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). En el centro han surgido importantes transformaciones que en el campo de la educación se han dado en el país. A él han llegado destacadísimos profesores como Yolanda Zulueta Robles, graduada de Licenciatura en Educación Física en el año 1981 en la propia casa de altos estudios. Ha dedicado toda su vida a la enseñanza y considera el ISPEJV parte de su vida. En su oficina, una ventana deja entrar una suave brisa. Desde ella se ve el polígono donde se graduó esta virtuosa mujer. 

-¿Cómo llegó al Instituto Superior

Pedagógico Enrique José Varona?

Tenía unos diez años cuando empecé a jugar mini baloncesto, eran los años 70, por esa época empezó ese deporte en Cuba. Profesores como Iván Todoroff, búlgaro que fue entrenador del equipo nacional, y Ricardo Pardo, visitaron mi escuela y captaron a un grupo de muchachos.

Inicié los entrenamientos con ellos y con otros maestros en formación del Instituto Superior de Educación Física. Participé en todas las competencias de esa categoría y posteriormente fui al Primer Campeonato Nacional de mini baloncesto. Esto facilitó mi entrada a la Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) y formar parte de los equipos que representaban a la capital. Posteriormente pasé a la Escuela Superior de Perfeccionamiento Atlético (ESPA).

El Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona creó la Licenciatura en Educación Física. Decidí, como otros compañeros de la Escuela Nacional Giraldo Córdoba Cardín, optar por la especialidad. Así empezó mi formación académica: primero como deportista y después, al terminar el preuniversitario, decidí comenzar estudios en la Universidad.

-¿Qué recuerda de aquellos primeros

años en la Educación Superior?

El primer curso de instructores de Educación Física abrió en el año 1977, tuve el honor de pertenecer a él con solo 17 años. Llegué a ser alumna ayudante del Departamento de Educación Física y ahí mismo me quedé como profesora cuando terminé la carrera. Pertenecí al Sexto Contingente del Destacamento Pedagógico. A nuestra graduación, en 1981, asistió el Comandante en Jefe Fidel Castro, el acto fue en el polígono de Ciudad Libertad.

Muchos de los maestros que llegaron en esa época a dar clases venían de la Universidad de La Habana y optaron por quedarse, otros se presentaron para ser entrenadores,  y algunos, tan jóvenes como nosotros, se iniciaban en la vida laboral. Existía calidad desde el punto de vista metodológico y pedagógico, ese primer curso fue una nueva experiencia para todos, conformábamos el Plan A de la carrera y nos graduamos en cuatro años, los que siguieron lo hicieron en cinco.

La amplia formación pedagógica alcanzada en ese tiempo permitió que pudiéramos trabajar en distintas áreas del Instituto. Compañeros nuestros laboran hoy en el Departamento de Economía, en los Servicios, en la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, incluso, algunos son directores de sedes pedagógicas municipales.

-¿Qué fue lo que más disfrutó de esa

etapa como estudiantes del ISPEJV?

Disfruté mucho de la licenciatura, del Instituto y de mis compañeros, no sólo los de mi plantel, sino también los de otras áreas. La existencia de la Facultad de Educación Física en el Pedagógico nos hacía una potencia deportiva, la competencia siempre era entre el Instituto Superior de Educación Física y nosotros. Nos gustaba la carrera, lo que hacíamos, íbamos a ser profesores de Educación Física.

Recuerdo que entraba muy temprano y me iba a las ocho o nueve de la noche. La docencia era por la mañana o por la tarde, dependía de las asignaturas. El entrenamiento regularmente era de noche, muchas veces dependía del entrenador, quien trabajaba en horarios diferentes.

Las integrantes del equipo de baloncesto de la escuela eran de las Facultades de Educación Física, Biología, Química y Literatura. En los juegos entre planteles siempre ganábamos y en las competencias con otros centros universitarios alcanzábamos favorables resultados, aunque no desestimo que poseían buena preparación, por ejemplo, los estudiantes procedentes del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echevarría, quienes practicaban deporte con el mismo ímpetu y sacrificio con que estudiaban las asignaturas de su perfil técnico. 

-¿Cómo se han comportado sus

responsabilidades como dirigente 

junto a su trayectoria profesional?

Siempre he dirigido. De estudiante ocupé diferentes misiones en la UJC; después de ser licenciada continué cumpliendo otras tareas. A partir de 1983 comencé como segunda jefa del Departamento de Educación Física, luego pasé a subdirectora docente, eso fue en el año 1989.

Me promovieron a Jefa del Área de Cultura Física, pero ésta fue abolida y abrió nuevamente el Departamento de Educación Física, ahí me mantuve hasta el 2003 que es cuando ocupo el cargo actual: directora de Extensión Universitaria.

Esto para mí fue novedoso, no tenía mucho conocimiento sobre las artes, pero como en todo veo la posibilidad de hacer algo, comencé a trabajar y a organizar actividades en el Instituto con el objetivo de crear interés por el arte, el deporte y la recreación del alumno.

La formación integral y la participación de los estudiantes en formación del instituto y de las Sedes Universitarias Municipales era nuestra meta. Empezamos a ver la Cultura desde otro prisma, los alumnos  debían ser capaces de apreciar al menos una de las artes. Al principio no podíamos obtener resultados satisfactorios por las características de distribución territorial de los jóvenes, no lográbamos concentrarlos a todos.

Solicitamos, entonces, la formación de un Departamento de Promoción Cultural de Aficionados, así los profesores impartirían al menos una de las manifestaciones artísticas en las que pudiera trabajarse la apreciación y con ella el estudiante sería capaz de valorar, caracterizar e identificar alguna. También fomentamos la creación de grupos que nos representaran en los Festivales de Cultura,  así como asegurar los eventos, las actividades festivas y los matutinos.

-¿Satisfecha del trabajo?

Sí, soy una persona activa y no me gusta estar sentada detrás de un buró, sigo con detenimiento cada situación. Mis responsabilidades me tensan, aunque a veces no puedo trabajar sin ese estrés, mi cuerpo responde como un deportista que siente liberar adrenalina por la presión de la competencia.

-Cuba se destaca a nivel mundial por

su labor de colaboración y usted ha sido

partícipe de ella. ¿Cuál considera su

aporte como pedagoga en otros países?

Estuve seis meses en la Universidad Amazónica de Pando, en Bolivia.  Allí trabajé en la Maestría en Educación Superior y  supervisé varias tesis. Además, impartí las asignaturas Gerencia Educacional y Organización Escolar en la Licenciatura en Pedagogía. Por mi desempeño fui reconocida con el Pergamino de Honor que confiere esa casa de altos estudios.

Mi delegación estuvo también en Beni, estado del oriente boliviano.  Tuve la posibilidad de dejar algunos proyectos elaborados en el área deportiva y realizamos otros trabajos para la especialidad. 

En Chile, colaboré con la Dirección General de Deporte (DIGEDER).  Trabajé en dos diplomados, uno en Didáctica de la Educación Física y otro en Didáctica del Entrenamiento Deportivo. Además de ayudar en programas de Educación Física para los jardines infantiles y las enseñanzas primaria y secundaria.

Estuve en Panamá, en ciudades como Chitré y Colón, y en ellas, impartí Didáctica de la Educación Física y del Entrenamiento y ayudé en el perfeccionamiento metodológico a instructores de la enseñanza media.

-¿Qué significado tiene

para usted la pedagogía?

La pedagogía es el arte de enseñar, y de aprender a enseñar, por eso me gusta. Cuando se ejerce con amor se siente un gran orgullo al ver cuando los estudiantes que han pasado por la escuela recuerdan y saludan a su maestra. Uno de mis compañeros de trabajo, ya canoso, a veces le dice a mi secretaria: “Ella fue mi profesora”.

Me complace ayudar a las nuevas generaciones, a un vecino o a mi sobrina que ahora estudia aquí. Otros vienen de las sedes municipales de Cultura Física buscándome para aclarar dudas.  Siempre tengo un espacio para atenderlos a todos.

Sin el magisterio no hay una educación completa, todos tenemos maestros desde nuestro nacimiento. El educador hace falta, sin él no hay Revolución, no hay desarrollo, es vital.

-Casi toda su vida ha estado vinculada

al deporte. ¿Qué opina de la relación

existente entre éste y la pedagogía?

El deporte es un proceso pedagógico altamente especializado, ayuda a los atletas en la formación de sus valores, capacidades y habilidades. El deportista debe ser capaz de caracterizar a su contrario, valorarlo e interpretarlo.

La pedagogía es superior, pues traza una línea metodológica que conduce a la obtención de mejores resultados en cualquier esfera de la vida. Crea la habilidad de ubicar a un estudiante en el orden psicológico y pedagógico. Ambos tienen su historia, sus métodos, su didáctica, pero el deporte es más específico. 

-A su juicio, ¿cree que falta algo a la

generación actual de profesores?

Tengo la dicha de pertenecer a la Comisión Provincial de Educación Física y también a las de Planes y Programas tanto de Educación como del INDER a nivel nacional. Soy una de las participantes de la última versión del Programa de Educación Física para secundaria básica.

Actualmente no existe una escuela que forme a profesores de Educación Física. Cuando desapareció la Facultad que preparaba a estos, los estudiantes fueron a instruirse a los Institutos Manuel Fajardo provinciales y de aquí egresan con la visión de ser entrenadores.

Fui directora de la Habilitación de Profesores de Educación Física durante dos años, apoyada por el INDER, hoy puedo decir que la salud de la Educación Física está en riesgo, la ventaja está en la existencia de un plan de estudios desde el círculo infantil hasta el segundo año de las carreras universitarias.

El maestro actual tiene el conocimiento y el contenido, pero no lo imparte con el esfuerzo que lleva. Existen escuelas formadoras muy buenas, a la generación actual le falta interés.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Conocer sobre la trayectoria profesional de Yolanda Zulueta, vinculada con el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV).

Objetivos colaterales: Buscar la opinión de la entrevistada  sobre la pedagogía y la relación de ésta  con el deporte.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal en que se obtuvo: Cara  a cara, personal.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: De presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico, de preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1-abierta; 2-abierta; 3-abierta; 4-abierta; 5-cerrada; 6-abierta; 7-abierta; 8-abierta; 9-abierta.
Tipo de cierre: Opinión del entrevistado.
 
Fuentes consultadas:
Fuente:
Publicaciones: Nado sincronizado, en la revista Mar y Pesca; Cargas físicas, en la revista Varona del ISPEJV; Autobiografía del entrevistado; Documentos de la gaceta oficial donde ella aparece como colaboradora.

Tipo de fuente: Directa. Documental. Secundarias.


 

EDUCADORA HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

EDUCADORA HASTA EL ÚLTIMO ALIENTO

Con 36  años de labor consagrada, la Profesora Titular Mirta García Leyva, ratifica que “la responsabilidad de entregar nuevos conocimientos a la sociedad  enorgullece cada día más“.

LISANDRA CHAVECO VALDÉS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

Miro el reloj. Faltan pocos segundos para las nueve. Entonces  entra, apresurada, Mirta García Leyva, directora de la Sede Universitaria Pedagógica del municipio Plaza de La Revolución: “Me retrasé un poquito y gracias a una oportuna ‘botella’ ya estoy aquí”.

En sus ojos grandes se dibuja una satisfacción enorme. Celebra en silencio el victorioso desafío a la batalla cotidiana del tráfico.

Solo se detiene a ordenar el contenido de su bolso e inmediatamente toma asiento junto a mí, lista para iniciar un viaje a través de la historia educacional cubana.

Mirta tenía solo 11 años cuando se sintió atraída por primera vez hacia el magisterio. La idea de ser maestra de  primaria en la enseñanza especial la motivó de forma extraordinaria, pero fue el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, quien coronó antiguos anhelos con la graduación de la joven profesora de Biología y Ciencias Agropecuarias en el año 1973.

“Al año siguiente comencé a trabajar en la formación docente, primero en la enseñanza infantil y posteriormente  me dediqué a la educación superior. Trabajé dos años en la escuela Ana Betancourt, después en la Salvador Allende y luego me vinculé al Varona.”

-¿Qué significado adquiere en su vida

el Instituto Superior Pedagógico?

Siempre me mantengo vinculada a él de alguna forma. Toda mi historia estudiantil está guardada entre sus paredes. Recuerdo nuestras visitas al aeropuerto, al mar. Cada rincón vitaliza algún instante dormido en la memoria de esa etapa de mi juventud.

Llegué al centro en 1968. Allí hice la Sección Básica y en 1973 me gradué en la Superior. En sus aulas no solo recibí clases, también las impartí. Esa experiencia, no desde el aula, sino para el aula, me hizo crecer extraordinariamente como profesional. Conté con profesores excelentes para lograrlo. Ellos inspiran y guían mi trabajo.

-¿Tras 45 años contribuyendo a la

superación de la sociedad, considera al

Varona rector de la educación en Cuba?  

Lo considero así porque realmente sus educadores merecen ese reconocimiento: siempre preocupados por su superación, por mantenerse actualizados.

Más del 80 por ciento de nuestros profesores son Masters o Doctores. Ello evidencia su calidad humana y profesional  que, a su vez, influye en el resto del país, y de forma especial en las Sedes Universitarias Municipales. Impartimos en ellas maestrías, doctorados, asesoramos sus tribunales de tesis, de cambio de categoría docente, pues nuestra universidad pedagógica debe estar a la altura de la sociedad del siglo XXI.

Hoy, la Doctora en Ciencias de la Educación asume el nuevo reto de dirigir una Sede Universitaria Pedagógica. La misión de enseñar traspasa los límites del aula y cobra aún más fuerza.

“Me siento comprometida con la sociedad. Como directora de la sede debo diseñar la instrumentación de una estrategia que lleve a cabo la formación y desarrollo de los futuros educadores del territorio. Me corresponde propiciar una preparación política ideológica de calidad para asegurar la docencia de pre y postgrado, la disposición de la estructura de dirección municipal, la extensión universitaria y la atención a la FEU.

“Asumo que una decisión incorrecta de mi parte puede poner en juego la personalidad de los niños, adolescentes y jóvenes que estudian en  círculos infantiles,  escuelas primarias, especiales y  secundarias básicas. Pero el avance de los profesores en formación, al alcanzar  mayor cultura y  materializar sus ideas, premian cada instante de preocupación.”

-¿Qué papel desempeñan, a su juicio,

las Sedes Pedagógicas Municipales

dentro del proceso educacional cubano?

Las Sedes  tienen una importancia vital en nuestra Educación. Ellas concretan la idea de la universalización expresada por Fidel: extender la cultura y los sistemas de conocimientos a los diferentes territorios. Instrumentan lo diseñado en los institutos superiores pedagógicos para asegurar la continuidad del proceso. 

-¿Cómo evoluciona la idea de la universalización

en la Educación Superior Pedagógica?

Este proyecto comenzó prácticamente junto con el  propio proceso revolucionario. El 10 de enero de 1962 se produjo la Reforma Universitaria, y en ella prevaleció como principio para los estudiantes: aprender haciendo. Esa fue la concepción para formar a los profesionales que se incorporarían a la sociedad, una vez egresados de las aulas.

Con la Segunda Revolución de la Educación en Cuba, en el año 1972, se aplicó este concepto. Su plan de estudios concibió la formación desde la práctica, pues era una necesidad del país. Los futuros maestros impartían clases en una sesión, y en otra las recibían. Vivieron en el  mismo escenario que enfrentarían después, por lo que tuvo  un valor incalculable.

La entrada del nuevo siglo en Cuba se caracterizó por la existencia de muchos jóvenes sin responsabilidad de estudio ni trabajo. Ello no constituía  motivo para la construcción de un proyecto de vida. Fue necesaria, entonces, la búsqueda de fórmulas atractivas para el adiestramiento de profesionales, sin cambiar nunca la concepción inicial de aprender en la práctica.

Entre esas iniciativas surgen los maestros primarios emergentes, como respuesta a la necesidad de profesores, y  se concibe la idea de reducir los grupos a  20 estudiantes. En la graduación de  estos jóvenes, después de un año de preparación intensa, Fidel insistió en la idea de seguir buscando alternativas, y convocó a 100  egresados de preuniversitario a prepararse durante un año. Debía garantizarse la docencia en las secundarias básicas. A estos estudiantes se les llamó Los Valientes.

Ellos se incorporan a las aulas en el curso 2002-2003. En ese año surgieron las sedes municipales pedagógicas, pioneras en el proceso de universalización de la Educación Superior.  Paralelamente, nació  la figura del tutor, quien contribuye con su maestría a concluir la instrucción iniciada por el centro. La  institución pasa a ser un eje de formación por excelencia y se denomina microuniversidad.

-El reconocimiento de la sede como institución

universitaria de superación del personal

docente es realmente significativo.

¿Podría mencionar los resultados  de las

microuniversidades hasta el momento?

Las sedes universitarias pedagógicas trabajan en función del futuro  de la educación. A esta importante tarea contribuye la labor metodológica del municipio, al garantizar la eficiencia de la estructura directiva en la conducción del proceso de enseñanza y  aprendizaje. La preparación de los tutores y la posibilidad de instrumentar la Maestría en Ciencias de la Educación, permite la superación del personal docente.

Por otra parte, la atención a la pre-reserva especial pedagógica, con el propósito de preparar el relevo, genera futuros cuadros y dirigentes educacionales, protagonistas en el  desarrollo de cada una de las  microuniversidades. Unido a ello, el trabajo de extensión universitaria permite desarrollar los Juegos Escolares, los Festivales de Aficionados y las Jornadas Científico Estudiantiles, dando solución a los problemas de la práctica educativa.

-¿Qué caracteriza la  evolución

de la educación en Cuba?

Siempre nos proponemos metas superiores. Fidel sueña y nosotros lo hacemos con él, pero no siempre convertimos esos anhelos en realidad. Sin embargo, en espiral dialéctica evolucionamos, y tenemos que seguir ascendiendo; los conocimientos y los valores ganados no pueden perderse, deben ser multiplicados. De las dificultades aprendemos,  nos superamos.

-La solidaridad es un principio que sustenta

la Revolución a lo largo de su historia.

¿Ha tenido usted experiencias internacionalistas?

Como colaboradora viajé tres veces a Bolivia y también estuve en Venezuela. Esas experiencias me aportaron mucho desde el punto de vista humano y profesional. Me nutrí de sus culturas y a la vez pude apreciar la superioridad de nuestro sistema educacional, pues esos países en el 2003 comenzaron a constatar en ínfimas proporciones los logros nuestros desde hacía largo tiempo, como la vinculación de la informática en la enseñanza. 

En Cuba los graduados poseen una teoría y una práctica riquísimas, además de una vida laboral amplia: comenzamos a trabajar como promedio a los  23 años. No siempre sucede así en estas tierras del sur de América. Aquellos que tienen la posibilidad de recibir instrucción generalmente deben costearse sus estudios, e infinidad de veces los abandonan por no tener dinero para pagarlos o porque es necesaria su contribución económica en el hogar.

La investigación y el estudio se convierten en manos y piernas para Mirta García Leyva, le resultan imprescindibles en su cotidianidad. Libros, proyectos investigativos, e incluso algunas incursiones en el mundo de la televisión, son frutos de su amor hacia el conocimiento. Pero es la violencia, tema de sus tesis de Maestría y Doctorado, al que dedica un tratamiento especial.

“Estudiar la violencia y sus manifestaciones es una escuela para mí. Constituye un problema sociológico y, por tanto, aprender a identificarlo, adquirir la metodología para manejarlo, se vuelve muy complejo. Implica largas horas de trabajo, de estudio.

“Desde entonces me fascina el tema y continúo su seguimiento. Hoy pertenezco a un proyecto de investigación del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia  (UNICEF) sobre los derechos de la niñez, en el que impartimos postgrados para ayudar a las personas a diagnosticar y evitar ese fenómeno. El pasado año presenté cuatro programas en televisión: uno de ellos dedicado a la prevención y dos a la violencia, pues enfrentarla debe ser una de nuestras  principales metas.”

El premio al esfuerzo durante varios años de trabajo tiene su expresión en  la Distinción Por la Educación Cubana en 1990,  las medallas Rafael María de Mendive, Pepito Tey y Frank País de II Grado.

“Todos esos reconocimientos me hacen sentir satisfecha por mi trabajo como educadora e investigadora.  Es muy gratificante, y a la vez alimenta los deseos de superación. El compromiso ahora crece: debemos probar que merecemos cada mérito.”

-En el paso por las diferentes enseñanzas siempre

recordamos a algún profesor en particular.

¿Cómo quisiera Mirta García Leyva trascender?

Como una profesora muy revolucionaria, quien trató de entender a sus alumnos y educarlos sobre todas las cosas. Alguien cuyo propósito fue brindarles lo mejor de sí, y no los maltrató nunca. Una educadora hasta el último aliento.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Destacar la labor de nuestros profesionales e instituciones de la educación en la formación de las nuevas generaciones.

Objetivos colaterales: Resaltar momentos trascendentales de la educación en Cuba. Ofrecer un bosquejo de la labor de la Profesora Titular Mirta García Leyva.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por el contenido: De opinión autorizada.
Por el canal que se obtiene: Directa.
Por la forma: Mixta.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Narrativa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Directa; 2-De opinión; 3-De opinión; 4-Directa; 5-Informativa; 6-Directa; 7-Informativa: 8-De opinión.
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Directa.

“EL MAGISTERIO ES CONMOVER Y EMOCIONAR”

“EL MAGISTERIO ES CONMOVER Y EMOCIONAR”

El profesor Jorge Carbonell Pérez devela los placeres de enseñar.

Texto y foto:
ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Este hombre nunca imaginó ser educador. Hoy es un destacado profesor del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV). Acumula más de tres décadas en tareas docentes y  conoce el placer de enseñar. La Matemática no ha sido un secreto para él. Por eso ha sabido entregarla a sus alumnos con devoción martiana, como quien regala las llaves del mundo que son la independencia y el amor.

El Doctor en Ciencias de la Educación Jorge Carbonell Pérez, actual director de la Sede Universitaria Pedagógica de Arroyo Naranjo, es un hombre comprometido con los retos de su tiempo. Palabras que confirma cuando valora, reflexiona y comenta sobre temas que le han preocupado y ocupado a lo largo de su vida profesional.

–¿Qué lo incentivó a estudiar Matemática,

en general una asignatura tan

compleja para los estudiantes?

La Matemática siempre me fascinó. Cuando niño me entusiasmaba resolver problemas, aún cuando no encontrara las respuestas correctas. Ya en la secundaria básica, tuve de profesor a Miguel Ángel Ordaz, quien combinaba la amabilidad con la exigencia. Sin alzar la voz, lograba en el aula un silencio y una laboriosidad extraordinaria. Esto me hizo sentir una gran admiración por su empeño y enamorarme de esta ciencia y de la enseñanza.

–¿Puede afirmarse, entonces, qué el

magisterio lo cautivó para toda la vida?

Totalmente. Aunque en mi familia no había tradición de educadores, existieron durante mi infancia y juventud dos motivaciones importantes. La primera, tres maestros a quienes siempre quise parecerme. La otra, está relacionada con el llamado de la Revolución, cuando terminé noveno grado, para formar a los jóvenes en los institutos pedagógicos. El ejemplo de mis profesores y el compromiso social fueron los incentivos para hacerme maestro, decisión de la que no me arrepiento. 

–¿Ese compromiso social es el que ahora lo lleva

a dirigir una Sede Universitaria Pedagógica?

Por supuesto. El momento histórico demandaba cumplir tal responsabilidad y, como varias décadas atrás, no dudé en entregarme a ese nuevo proyecto, que indudablemente viene a dar continuidad y a enriquecer nuestro proceso educativo.

–¿Por qué surgieron estos

nuevos centros de estudio? 

La enseñanza debía desbordar los límites estrechos de los muros universitarios y, por  ello, la clave de este empeño es garantizar que todos tengan derecho a acceder a la educación superior. 

Tales estudios son un logro de la Revolución. En el plano ideológico aparece un concepto estratégico: consolidar la educación, como principal instrumento para asumir los retos del mundo contemporáneo. La idea de crear las Sedes Universitarias Pedagógicas es genial, pero también es muy compleja. En mi centro, por ejemplo, estudian más de 400 jóvenes. 

–¿Cuáles son esas complejidades?

Son varias. Una de las limitaciones esenciales es la falta de locales, pues las Sedes funcionan en escuelas primarias o secundarias. Además, otro elemento a considerar es el tiempo de preparación asignado a los profesores, para que se corresponda con las exigencias de conocimientos de los jóvenes Profesores Generales Integrales (PGI) en formación. A pesar de estas realidades es preferible asumir los desafíos antes que cruzarse de brazos.

–El proceso educativo cubano ha pasado

por varias etapas, una de las más recientes

es la formación de los PGI, un tema polémico.

A partir de su experiencia personal,

¿cómo valora la acción de estos jóvenes?

Son muy criticados. La mayoría son buenos muchachos y, por encima de todo, revolucionarios. Dieron el paso al frente para una tarea que otros no quisieron realizar. Pueden existir algunos errores, pero se necesita tiempo para eliminarlos. La práctica dirá si hay que replantearse o no algunas ideas del proyecto original. Recuerdo que Martí decía que el sol tiene manchas y algunos ponen más énfasis en ellas, que en la propia luz.

La formación emergente no es una salida, es una idea extraordinaria. Es verdad que algunos jóvenes, al no cumplir lo establecido, fueron separados del programa. Muchos piensan que están aquí por resortes migratorios, pero hay que conocerlos para dar una justa valoración al respecto. No conozco ninguna obra humana totalmente perfecta. 

–¿Sería necesario replantearse

su proceso de formación?

De manera general la esencia del proyecto es excelente, aunque el tiempo será el encargado de demostrar si es necesario reajustar o no los planes de estudio. En el fututo sería mejor agruparlos por áreas del conocimiento, pues lo más difícil para ellos es impartir todas las asignaturas.

En la medida en que aumente el número de profesores graduados, la televisión educativa también deberá replantearse sus propósitos y convertirse en un soporte, más que en una vía directa de conocimientos. No se puede olvidar que la educación, tanto en Cuba como en otros países, es siempre un proceso interactivo, comunicativo y personalizado.

–Conozco de su amplia colaboración y

asesoría en tierras latinoamericanas.

¿Qué significa esa labor en su vida profesional? 

La experiencia en otros países ha sido extraordinaria. Pude acercarme a otras culturas y formas de pensar. Por ejemplo, cuando trabajé en Chile fue muy enriquecedor, principalmente por el debate político. Polemizar sobre una concepción del liderazgo pedagógico desde una perspectiva cubana, con alumnos que han recibido postgrados en universidades europeas, es un gran desafío. Analizar la masividad y el libre acceso a la educación, en un país donde la privatización es la fórmula para elevar el nivel educacional, es todo un reto.

Algo similar viví en Bolivia. Dirigir allí la carrera de Pedagogía durante el curso 1999-2000, en la Universidad Nacional Siglo XX, resultó un sustancial aporte. Además, me dio la medida de cómo poder discutir, reflexionar…

Cuando estuve en Iquitos, en Perú, recuerdo a maestros muy humildes, pero con gran dedicación. Aprendí que en circunstancias adversas las personas pueden crecer. Me viene a la memoria una alumna, que era monja, trabajaba en un asilo con personas discapacitadas durante la mañana y, en la noche, asistía a mis clases. El empeño de esta estudiante era digno de reconocer. En Cuba, ningún joven tiene que hacer ese sacrificio para poder estudiar.

–¿Cómo valora el desarrollo

de la educación en la Isla?

La enseñanza, indiscutiblemente, ha ido en ascenso desde 1959 hasta nuestros días. La obra revolucionaria está basada esencialmente en la enseñanza. Nuestro sistema docente siempre será superior, si lo comparamos con el de otras naciones. No es discriminatorio, tiene un concepto más humano. Creo firmemente que hemos llegado al Aniversario 50 de la victoria de 1959, porque la educación es la piedra angular de la Revolución.

–En su condición de profesor destacado

del Varona, ¿qué papel le concede como

institución rectora de la formación

pedagógica en el país?

El Pedagógico, desde su fundación, en 1964 desempeña un papel protagónico en la preparación de los educadores. Cuenta con profesionales de alto nivel, reconocidos tanto nacional como internacionalmente. Es el único centro de la Educación Superior que reúne en su claustro a la mayor cantidad de Máster, Doctores y Profesores Titulares. Fue, es y tengo la absoluta certeza de que será, un baluarte indiscutible en la formación pedagógica de la Isla.

–¿Qué representa este centro

de altos estudios para usted?

Me formé en el Varona, he crecido como profesional en sus aulas, alcancé el  Doctorado en Ciencias de la Educación y espero la condición de Profesor Titular. No creo que un muchacho de una familia humilde como la mía, hubiera podido llegar a alcanzar esa categoría, a ser autor de documentos y tutor de tesis. Soy resultado de este centro, que es parte de nuestro proceso social y de mi propia vida. Se deriva, entonces, que sea obra de la Revolución, de la que el Pedagógico es su ejemplo más digno.

–En 1991 regresa al Varona como trabajador

y comienza a investigar sobre la dirección del

proceso educativo. ¿Abandona usted

la docencia por esos estudios?

Nunca me he alejado de las aulas. Siempre me ha enriquecido impartir clases. Los maestros son también dirigentes, pues encabezan un proceso que ocurre frente a los alumnos: la educación. Los códigos cambian, por eso la dirección se desarrolla en distintos niveles. No es lo mismo dirigir a 40 personas que a 400. La única vía posible para elaborar teoría en esta esfera, es mediante la experiencia obtenida ante los educandos.  

–Su Doctorado aborda las técnicas de

dirección en la docencia. ¿Cuál es

el centro de la investigación?

En ese trabajo entrego mis mayores aportes. Elaboré un modelo de dirección para los centros docentes desde la comunicación. Aunque no es una obra perfecta, ya se puso en práctica, con resultados satisfactorios.

Me dediqué a estudiar los aspectos socio-psicológicos de la dirección y especialmente el liderazgo y la comunicación. Esta última es una herramienta fundamental en el vínculo con las personas. De ahí que el director de una institución y el profesor desempeñen un papel protagónico en ese proceso. Si quien educa no incentiva en sus alumnos el deseo de crecer y hacerse hombres de bien, no logra su propósito. Porque el magisterio es conmover y emocionar. Mis principales estudios en la especialidad llevan ese sello.

–¿Qué significa para usted ser miembro de la

Asociación de Pedagogos de Cuba y profesor

invitado de la Cátedra de Dirección Educacional del

Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño? 

Pertenecer a estas organizaciones, más que un mérito, es una excelente vía para poder debatir, reflexionar, intercambiar experiencias y contraponer ideas, que permiten mayor fluidez en el desempeño docente.

–Entre otros reconocimientos ha recibido la

Medalla José Tey y la Orden Frank País

de Segundo Grado, ¿qué importancia

le confiere a tales distinciones?

No es solo un mérito, sino un nuevo reto. Reconforta que reconozcan tu labor, pero a la vez te compromete a cumplir el quehacer diario cada vez mejor.

–Después de varias décadas en la enseñanza,

ahora en tareas de dirección. ¿No siente

nostalgia por impartir la Matemática?

Me interesa combinar la docencia, la investigación y la dirección. Pero no, nunca olvido la Matemática. Como afirmó en una oportunidad Dulce María Escalona, la primera rectora del Pedagógico, la Matemática es poesía. En toda obra humana siempre está presente lo bello, por eso dirigir e impartir clases también es poesía.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Ofrecer las opiniones del profesor Jorge Carbonell Pérez sobre su actual responsabilidad como director de la Sede Universitaria Pedagógica de Arroyo Naranjo y la formación de los Profesores Generales Integrales.

Objetivos colaterales: Conocer sus valoraciones sobre el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona y el desarrollo educacional cubano. Brindar una síntesis de sus estudios sobre dirección del proceso docente educativo. Ofrecer una panorámica de su colaboración en otros países de Latinoamérica.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica de preguntas y respuestas.
Por su contenido: Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De Cita Directa.
Tipo de entrada: De Presentación.
Tipo de cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas declaradas: 1)Directa; 2)Abierta; 3)Directa; 4)Directa; 5)Directa; 6) Directa; 7)Directa; 8)Abierta; 9)Abierta; 10)Directa; 11)Abierta; 12)Abierta; 13)Directa; 14)Abierta; 15)Abierta; 16)Abierta.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes Consultadas: Documentales: Currículo del entrevistado.


 

EL MILAGRO DE SER MAESTRA

EL MILAGRO DE SER MAESTRA

Sin bondad, el que imparte clases no es digno de la tiza y la pizarra, cuenta la profesora de 30 años de experiencia, Quesada Pérez.

Texto y foto:
MARITA PÉREZ DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La prueba de fuego ha llegado. Todos reunidos alrededor de la plataforma y nadie se decide a saltar desde tan alto. De pronto, la profe Sonia dice: ‘’¡Vamos, Milagros, arriba!’’. La morenita temblorosa acepta calladamente y sube muy despacio los diez metros que la separan de la piscina de la Ciudad Deportiva. Alguien debe dar el ejemplo.

‘’Yo era alumna ayudante del Instituto Superior de Cultura Física Manuel Fajardo.  Todo el mundo decía: no, no, yo no. Por supuesto, asumí la responsabilidad de efectuar el clavado, de lo contrario, ¿quién lo haría? Decidí tirarme rápido y buscar aire enseguida, si no…  Entonces, ¡puf!, salté y subí a la superficie en un abrir y cerrar de ojos. ¡Qué susto!’’

La profesora de Educación Física Milagros Quesada Pérez es una granmense a quien sus padres trajeron para La Habana al triunfo de la Revolución: ‘’Yo era muy pequeña y no recuerdo nada de cuando llegué. Aunque nunca reniego de mis raíces, me considero una industrialista nata’’, dice entre risas.

Tan activa era que sus familiares la llamaban ‘’calendario’’, porque tenía una tarea nueva todos los días. Pero esta intranquila niña guardaba temores ocultos: ‘’A mi papá le gustaba mucho el mar y desde pequeñas nos llevaba a mi hermana y a mí hacia lo más hondo. Así aprendí a nadar rápido. Esto me ayudó a perderle la desconfianza al agua.

‘’Pero le tenía fobia a las alturas. Una vez, ya como estudiante, me temblaban las piernas en el trampolín y el profesor  decía: ‘Se lo voy a decir a tu papá’.  Entonces en la casa lloriqueaba: ‘Me están amenazando, papi, me están amenazando’... Eso no se olvida’’.

-¿Cómo perdió el miedo? 

Con la sistematización y el entrenamiento diario. Me encantaba nadar, pero ya no era lo mismo tirarse al agua desde gran altura. Fueron muchos los dolores en la ‘’panza’’ y la espalda por las malas caídas, pero aprendí.

-¿Todavía practica la natación?

Hace un buen rato que no lo hago. Imagínate, con 52 años ya no soy una sirenita. No obstante, este es uno de los deportes más completos, porque casi todos los músculos del cuerpo se ejercitan con él.

El sueño de convertirse en maestra no surgió solo. Varias personas apoyaron sus ilusiones: ‘’El profe Tito me guió en cada momento. Su consejo oportuno era el aliento para continuar adelante. Pero la figura principal fue mi hermana Lucía. Ella también practicó deportes y me incentivó el amor por el magisterio. Sentí la necesidad de instruir  y seguí su ejemplo’’.

Actualmente, la también Máster en Didáctica de la Educación Física Contemporánea funge como directora de la Sede Pedagógica de Centro Habana: “Hace cuatro años que la dirijo  y desde el principio es un trabajo constante. Aunque no es tan práctico desde el punto de vista de mi especialidad, porque ahora me ubico frente a un aula y no en el terreno.

“Cuando se crea el proyecto de las sedes, no teníamos locales. Entonces invadimos las secundarias básicas. Ahora, los sábados nos prestan aulas, medios para el proceso docente, laboratorios de computación, videos, televisores…, todos los implementos electrónicos.

“La nuestra está constituida por cuatro subdirecciones: la Infantil, con las carreras de primaria, especial y preescolar; Enseñanza Media que se ocupa de la preparación de Profesores Generales Integrales (PGI) y las especialidades, en nuestro caso, de Matemáticas; la de formación emergente de 12 grado, tan importante para aliviar la situación actual de nuestro país con respecto al déficit de profesores, y la subdirección de todo lo vinculado con las maestrías en Ciencias de la Educación, las investigaciones y la superación de postgrado”.

-¿Doctorados también?

Eso es directamente en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Nosotros no tenemos el claustro preparado para desempeñar la tarea de impartir doctorados. La universalización precisamente pretende aliviar el potencial científico y cultural demandado por el país, pero todavía no hemos llegado a ese nivel. Es lo que se espera en un futuro.

Entre sueños y retos

-Raúl Castro ha llamado a los profesores

jubilados para incorporare en las aulas,

¿qué opina al respecto?

Es una sabia decisión. Contribuye enormemente para ayudar a los maestros más jóvenes. Es también un reto. Ellos tienen que prepararse para convertirse en buenos tutores, con toda la categoría. Deben ser capaces de transmitir sus conocimientos y experiencias. No es tarea fácil. Por ejemplo, el profesor de Física tiene que asumir las ciencias naturales en un área del conocimiento: la Biología, la Química, la Geografía. Muchas veces, esas asignaturas no están en su formación integral y necesita, por tanto, de autopreparación. La Sede Universitaria Pedagógica de Centro Habana  ayuda con esa preparación, apoyados por el Varona. 

-El Instituto cumple 45 años de creado.

En él tiene recuerdos imborrables, amistades

eternas, sueños adolescentes todavía por cumplir.

Si tuviera que definir al Varona

con una palabra, ¿cuál sería?

Familia. El instituto es toda mi formación, a pesar de no haber hecho los estudios de pregrado ahí. Lo que soy se lo debo a él. Aprendí mucho, no sólo gané en conocimientos, también crecí como persona. Es mi ‘’casa grande’’, la vida misma.

Algunos trabajos investigativos de esta profesora han sido sobre el desarrollo psicomotriz de los niños que hacen ejercicios y la influencia de esas prácticas en las capacidades generales de los estudiantes.

‘’La educación física es un complemento esencial en la formación integral de cada persona. Debemos afianzar un poquitico más la asignatura como extensión del deporte y la recreación sana en las escuelas, porque se ve un poco frenada debido al horario tan cargado que tenemos. Es necesario un equilibrio entre el estudio, trabajo y descanso”. 

-Entonces, ¿por qué se imparte solo

hasta el segundo curso de la Universidad?

Anteriormente se daba en los cinco años de la carrera. Después, se fue haciendo a un lado por los nuevos planes de estudio. La educación física ha ido en detrimento, en la universalización está descuidada como extensión del deporte y la cultura, aunque es verdad que hay carencia de implementos, incluso de lugares para el entrenamiento.

La mayoría de las escuelas primarias no tienen  áreas deportivas para practicar los ejercicios como debe ser, y dan sus clases, ¿dónde?, en las calles. Entonces es cuando viene el peligro. Claro, se toman las medidas, pero siempre queda el riesgo.

Entre los premios otorgados a esta mujer se hallan el de Mejor Estudiante en Prácticas Docentes del municipio Centro Habana, Educador Ejemplar y la Medalla Rafael María de Mendive. Sin embargo, la más especial para ella fue el Premio del Ministro, concedida cada año a los más destacados en esta profesión.

-¿Cómo define a un verdadero educador?

Es preparación, superación, comunicación,  meditación, y muchos deseos de hacer bien las cosas. El humanismo es una cualidad inherente al profesor. Este debe ser un modelo en todo. El buen maestro ve la realidad social, se vincula con los padres y la comunidad.  Sin bondad, el que imparte clases no es digno de tener en sus manos una tiza y la pizarra.

Para escoger esta profesión debe amarla, tener aptitud y actitud, con p y con c. Estar dispuesto al sacrificio,  la superación constante, a vivir actualizado. Así, cuando esté frente al estudiante, tendrá la reflexión oportuna, la respuesta correcta.

-¿Qué sintió la primera vez que dio una clase?

¡Uf!, imagínate: nerviosismo, ansias de saber, ganas de comenzar a cambiar el mundo, emoción al ver la dulzura en los niños de primaria. Fue un momento muy bonito, inolvidable. Desde ese día supe que no me había equivocado de carrera.

-¿Lleva muy recio a los alumnos?

No, siempre los trato bien, con la exigencia en su justa medida. Siempre debe existir una relación basada en la comunicación, en el respeto. Escuchar al estudiante, reflexionar sobre lo que diga y buscar una respuesta a todas sus preguntas es importante. El  diálogo abierto y la flexibilidad son esenciales.

-¿Usted considera que un profesor

puede aprender de su discípulo?

El proceso docente-educativo es de retroalimentación. Nadie es tan sabio como para no aprender, ni tan rústico como para no enseñar, dice el refrán. En cada clase el maestro se apropia de nuevos conocimientos y los educandos siempre tienen algo que aportar.

-La educación cubana ha evolucionado con 

el paso de los años, ¿cómo valora la educación

de hace veinte años con respecto a la actual?

Son etapas y condiciones distintas a nivel internacional. Aunque son contextos muy diferentes, la educación en Cuba siempre ha tenido el mismo objetivo: formar profesionales capaces de continuar la obra de la Revolución. Eso es lo importante.

-José Martí dijo: "Para ser maestros de otros 

hay que saber servir". ¿Cómo ha influido

el pensamiento del Apóstol en su vida?

Martí es completo, por su sabiduría, su forma de incursionar en todos los aspectos de la vida, en  la sociedad.  Es muy útil beber de su cultura y nutrirse de esos valores. Cada pensamiento suyo es una lección. Con su obra, aprendí a enseñar a los estudiantes, para que ellos puedan  también enseñar.

El milagro de la educación solidaria

Michoacán es un estado mexicano que significa «lugar de pescadores». Es famoso por la prosperidad de las tierras, transparencia de sus aguas y la gentileza de sus hombres. Hasta ese lugar llevó Milagros Quesada Pérez, como asesora, la luz de la alfabetización en el año 2003.

‘’Estuve cerca de trece meses. En ese tiempo los profesores de la brigada cubana atendimos cinco municipios, con elevado índice de analfabetismo. Entonces aplicamos el programa Alfa-tv del método Yo sí puedo, perteneciente al proyecto para el Mejoramiento de la Calidad de la Educación. Los beneficiados eran las personas de más de 15 años. La mayoría logró concluir el curso televisado de dos horas diarias durante siete semanas, bajo la supervisión de un facilitador.

‘’El inicio fue muy difícil. Algunas personas veían al educador cubano como el que iba a robarle el espacio en las escuelas. Finalmente, con la colaboración de todos, se declararon esas ciudades libres de analfabetismo de acuerdo con los parámetros de la UNESCO. Fue un logro personal contribuir con amor a la tarea.

‘’Nunca olvido la humildad de los campesinos, pero lo más impactante fue el sometimiento de las mujeres ante los hombres. Muchas no participaban en nuestras clases porque sus esposos no querían, y ellos mismos eran analfabetos. Poco a poco se hizo conciencia en la población  y con la ayuda de los médicos cubanos y  toda la comunidad, fueron incorporándose al proyecto. Recuerdo con cariño cuando algún alumno me paraba en la calle y decía: ‘¡Profe, ya sé leer!’ Y entonces recitaba cualquier escrito que tuviera a mano’’.

-Tiene 30 años de experiencia y ha escalado,

poco a poco, los peldaños de la vida profesional.

¿Cuál es su mensaje para los estudiantes

que se dedicarán al arte del magisterio?

Deben superarse sistemáticamente en cada aspecto de la vida, la cultura y la ciencia. La base en la que se sustenta una escuela es el profesor, por eso es tan importante estar preparado. Un educador debe enseñar a enseñar. Solo así puede surgir el milagro de convertirse en maestro.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Resaltar el trabajo de la profesora de Educación Física Milagros Quesada Pérez en la Sede Pedagógica de Centro Habana, así como compartir sus experiencias en misiones internacionalistas y demás tareas asignadas.

Objetivos colaterales: Conocer lo que significa para ella el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona; Indagar en la misión Alfa-tv; Conocer sus experiencias en el sector educacional.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por los participantes: Individual.
Por el canal que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipos de preguntas: 1-directa y abierta: 2-directa y cerrada; 3-directa y abierta; 4-cerrada e informativa; 5-cerrada; 6-de criterios divididos; 7-directa y abierta; 8-abierta; 9-directa y abierta; 10-cerrada; 11-directa y cerrada; 12-informativa; 13-abierta.
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

 

VEHEMENCIA POR LA EDUCACIÓN

VEHEMENCIA POR LA EDUCACIÓN

Angelina Romeu Escobar, coordinadora de la Maestría Didáctica de Español y Literatura, del Pedagógico Varona, se enorgullece al hablar de su profesión: “Siempre supe que iba a ser maestra”.

Texto y foto:
YOSVANI GAINZA ALVAREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un hogar de maestros humildes y trabajadores acompañó sus primeros pasos. Su madre, tías y abuelos fueron lo que sería ella en el futuro. La tradición familiar y la vocación por enseñar se encargaron de señalar el camino a Angelina Romeu: “De niña siempre supe que iba a ser maestra”.

Nació en Cabezas, un pueblito de Matanzas. Residió gran parte de su vida allí, y cuando tuvo edad para estudios superiores, ingresó en la Escuela Normal para Maestros de la provincia. Gracias a un tío que vivía en La Habana se trasladó a la capital y en el tercer año de la carrera la sorprendió la Campaña de Alfabetización.

“En los meses de marzo y abril de 1961 alfabeticé en mi pueblo con enormes esfuerzos. Lo hacía en granjas avícolas donde daba clases nocturnas con el propósito de enseñar a leer y escribir a la mayor parte de la comunidad”, evoca la destacada profesora que en aquel entonces contaba con 17 años.

La invasión por Playa Girón no detuvo la obra que emprendía como maestra y apoyó incondicionalmente en todo lo que hizo falta: “Yo era miliciana, e incorporada a la alfabetización, participé en  la mayoría de las actividades políticas que se desarrollaron”.

-Después de aquella epopeya educacional,

¿dónde continuó alfabetizando?

Teníamos la oportunidad de elegir el lugar. El 26 de abril del propio año viajamos a Varadero. Allí, en la  concentración, estaba mi hermana y decidimos ir para Birán, en la antigua provincia de Oriente. Era difícil llegar al lugar, pero debíamos cumplir la honrosa tarea. La luz de los candiles y faroles me acompañaron durante la alfabetización de niños y adultos. Por el día enseñábamos a los hombres y por la tarde a las mujeres, después de terminar los quehaceres en el hogar. En las noches nos reuníamos todos en el cuartón y dábamos las clases generales.

-¿Qué significó para usted alfabetizar en

Birán, la tierra de los hermanos Castro?

Fue el momento más importante de mi vida y nunca lo olvidaré por ser el tránsito de un anhelo a la realidad. Fueron momentos difíciles, pero buenos. Destaco que nunca creí poder educar en dicho territorio y dejó significativas huellas en el desarrollo de mi carrera. Vivo con ese orgullo.

-¿Cuán trascendental fue cumplir una misión

con 17 años de edad, lejos de su hogar?

Era una adolescente muy protegida por la familia. El hecho de salir a un mundo exterior fue algo relevante, no solo por lo que pude colaborar en la Campaña, sino también por el cambio que tuve en el orden personal, las transformaciones de mi vida, es decir, mi manera de pensar. 

Después que se declaró Cuba libre de analfabetismo, regresó a Matanzas. Por  méritos, en enero de 1962 ocupó un aula en propiedad y empezó a impartir clases en Sopapo: “Aquello constituyó un gran acontecimiento en lo particular. Yo sabía qué se sentía ser maestra y no tener plaza. Se llamaban así porque éramos muy pocos los que teníamos la posibilidad, de acuerdo con los resultados, de alcanzar el mérito. Esto marcó mis inicios porque di clases a alumnos de todas las edades y apenas tenía experiencia como educadora. Confieso que crecí moral, política y espiritualmente”.

En 1963 comenzó en la Universidad de La Habana un proceso de formación emergente de profesores para secundaria básica que se denominó Plan Fidel: “Tuve buenos profesores durante el año como fueron la doctora María Dolores Ortiz y  Salvador Mesa. Aprendí mucho.

“Después de formarme como profesora, y por ser el primer expediente de aquel centro, recibí un telegrama de la doctora Dulce María Escalona para integrar el claustro de profesores del Instituto Varona. Como en ese momento no era graduada de la universidad me otorgaron la categoría de técnico auxiliar. Al mismo tiempo que empecé en dicha sede, inicié el doctorado de Español Literatura”.

Terminó su carrera en el año 1967 y viajó a Camagüey  donde comenzó a trabajar en el Pedagógico de la provincia: “Por coincidencia llegué en el momento en que se abría el centro, por lo cual también soy fundadora. Luego me incorporé al de La Habana en la creación de programas para el perfeccionamiento del sistema nacional de Educación, momento en que se logró la unidad en esta esfera por sustentarse una dialéctica materialista, filosófica y martiana; ya había una definición en el campo tanto desde el punto de vista teórico como metodológico”.

-En la creación del primer contingente

Manuel Ascunce Domenech,

¿cuál fue su aporte como profesora del Varona,

en esta segunda revolución educacional de 1972?

En ese proceso participé en el perfeccionamiento de programas de la enseñanza media en el Pedagógico, así como en los planes de estudio realizados y libros de texto, tarea que se hacía de forma colectiva con profesores de Las Villas y Santiago de Cuba. Colaboré, además, en una investigación realizada por el Ministerio de Educación, la cual tenía como objetivo medir lo alcanzado en ese primer perfeccionamiento educativo.

Por los convenios existentes entre Cuba y Guyana, partió a cumplir misión internacionalista e inició sus clases de Español como educadora en la Universidad de Yorktown. En este periodo comenzó su doctorado: “Cuando regresé a Cuba reinicié la tesis doctoral y en  1987 alcancé el título de Doctora en Ciencias Pedagógicas. En aquel tiempo era algo opcional, un problema de voluntad”.

En la tercera educacional, 2001-2002, escribió un libro de texto titulado Didáctica de la lengua y la literatura, guiones para las clases televisivas y contribuyó en la investigación del nuevo modelo de profesores de secundaria básica.

“Durante el mes de agosto de 2001 trabajé intensamente junto a mis compañeros en la creación de este modelo que sería lo que es hoy el Profesor General Integral (PGI)”.

-¿Cómo valora la formación y desarrollo de los PGI?

Este profesor es un joven en formación y estudiante a la vez, quien va ganando conocimientos con el transcurso del tiempo. Ellos tienen la oportunidad de adquirir métodos de análisis independientes. La inmensa mayoría crece de la mejor manera como pedagogo desde la perspectiva  integral. Es un adolescente que progresa con nuevas características y gran diversidad de saberes.

Para la creación de los nuevos  maestros contamos con un excelente claustro altamente calificado, conciente del papel que le corresponde, eso nos caracteriza como Instituto.

-A partir de sus experiencias en el extranjero,

¿qué tan diferente es la educción respeto a Cuba?

Entre Cuba y estas naciones la diferencia es abismal. En esos países la educación es una mercancía. Colaboré en instituciones estatales y privadas como universidades, institutos, y percibí el sacrificio que hacen los profesores y alumnos para lograr algo en la vida. En muchos países el educador pertenece a la clase media y la gran mayoría debe trabajar en más de dos esuelas para subsistir. Ellos, para obtener un doctorado o maestría deben pagar mucho.

Sin embargo, en Cuba desde que naces y entras al pre escolar hasta la universidad, no tienes que pagar un centavo. Gozamos de ese privilegio que nos da la Revolución. Nosotros los profesores nos sentimos recompensados espiritualmente, no mediante nada material.

-¿Por qué el  Varona es considerado

centro rector de la educación en Cuba?

Junto a este instituto pedagógico, en 1964 nacieron el de Las Villas y el de Santiago de Cuba. Desde su fundación, el Varona, por el hecho de tener la tradición de crear pedagogos y por la existencia de un claustro muy consolidado, ha tenido el carácter de líder entre todos los del país. Lo  alcanzado se mantiene, es por ello que vienen de diversos centros a beber de nuestros conocimientos, somos una fuente inagotable. Llegar a esta casa grande es descubrir la sabiduría, ponerse metas, lograr lo añorado. Es formarse en la universidad de las universidades pedagógicas cubanas.

La labor de esta destacada profesora y fundadora del Instituto no queda solo dentro del aula. Expone sus ideas, además, en los diversos Congresos Pedagógicos que se celebran en Cuba cada dos años desde 1986. Participó  en el VIII Congreso Internacional de la Sociedad Española de Didáctica de la Lengua y la Literatura, así como en la Conferencia Científica Internacional y otros eventos relacionado con la educación.

-A raíz de las transformaciones educacionales,

¿cuál ha sido su contribución como

licenciada en Español y Literatura?

Desde 1995, coordino la Maestría Didáctica de Español y Literatura, la cual cuenta con seis ediciones. He publicado libros como la Selección de Didáctica de la lengua, dos tomos del texto Metodología de la enseñanza de la lengua, Aplicación del enfoque comunicativo: comprensión, análisis y construcción de textos, compendios que se realizaron para un mejor entendimiento de la asignatura. Los últimos trabajos fueron los manuales Acerca de la enseñanza del Español y la Literatura, junto a Teoría y práctica del análisis del discurso.

En el extranjero, la también la Secretaria de la Sociedad Económica de Amigos del País y miembro de la Asociación de Lingüista del país, anuncia otros trabajos de carácter literario y gramatical.

-En “tiro rápido”: Trabajo y familia.

El vínculo es prácticamente indisoluble. Mi casa está abierta siempre a los alumnos; priorizo mi deber.

-Valores de un profesor.

Honestidad, sinceridad, solidaridad con los alumnos, la dedicación total.

-Usted ante el aula.

Es el momento de mayor felicidad, diría yo de satisfacción. No sé qué son las horas.

-¿Qué deposita en sus estudiantes?

Cariño y esperanza.

-¿Quién le gustaría que hubiese sido su alumno?

Fidel sería un reto, al igual que Martí.

-Escritores o poetas de preferencias.

José Martí, Pablo Neruda y Silvio Rodríguez.

-Uno de sus mayores orgullos.

Ser maestra y fundadora del Varona.

-El momento más feliz de su vida.

El reconocimiento de mis profesores y la formación de mis alumnos.

-Un consejo.

Seguir luchando.

-¿Cómo se define Angelina Romeu? 

Como una maestra desde el primer día de mi vida laboral. Creo que volvería a serlo si tuviese que empezar otra vez. Soy una mujer muy dedicada a la obra emprendida, educadora comprometida con la Revolución en todo momento, ella me dio la posibilidad de ser lo que soy hoy día, una doctora en Ciencias Pedagógicas. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Destacar la labor educativa de la Doctora en Ciencias Pedagógicas desde sus inicios, así como aspectos personales de su vida.

Objetivos colaterales: Conocer qué tan importante fue para ella haber participado en las tres revoluciones educativas. Reflejar su valoración acerca de los PGI. Resaltar las diferencias educativas de Cuba al respecto del mundo.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad y opinión.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo, cara a cara.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1. informativa. 2. directa. 3. directa. 4. informativa. 5. abierta. 6. informativa. 7. abierta. 8. informativa. 9. cerrada.
Tipo de conclusiones: Opinión o comentario del entrevistado.
 
Fuentes consultadas: Directa. No documental.

LA DESTREZA DE EDUCAR

LA DESTREZA DE EDUCAR

Eloide Díaz Osoria nunca imaginó que su historia cambiaría cuando llegó a La Habana; él es de esos hombres que el trabajo diario lo ha hecho imprescindible en su labor.

YAINIER SÁNCHEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con solo 17 años se despidió por primera vez de Holguín. Llegó a La Habana y fue a rendir tributo al líder estudiantil Julio Antonio Mella, el mismo día que erigieron su estatua frente a la bicentenaria universidad, el 9 de enero de 1964. Despertaba en él un espíritu de curiosidad por enfrentarse a las nuevas circunstancias. La vida le demostró que las grandes obras requieren de enormes sacrificios. 

Después de tantos años de vinculación al magisterio y de ofrecer su aporte en las distintas ramas desde los diferentes cargos de dirección, sigue contribuyendo con el proceso educacional cubano.

Actualmente trabaja en la dirección de asistencia del Instituto Científico Educacional (ICE). Y desde ese espacio contribuye a que el desarrollo educacional que ha adquirido Cuba se proyecte con la mayor validez posible, hacia los demás países que soliciten su participación en los distintos planes y proyectos por perfeccionar la educación.

Él vive con el orgullo de ser maestro de varias generaciones. Llevó a la práctica la máxima de nuestro Héroe Nacional: “Hombres recogerá quien siembre escuelas”.

-La Campaña de Alfabetización constituyó

un prototipo en la educación cubana,

debido a la inexperiencia de los estrenados

maestros y por las condiciones en que trabajaron.

¿En qué momento y bajo cuáles

circunstancias usted cumplió la tarea?

Participé desde mayo hasta diciembre de 1961. Alfabeticé cinco campesinos en la Sierra de Nipe, gente muy humilde. Durante el día les ayudaba a trabajar en una parcela, preparando el terreno para la siembra y después, durante la noche, les impartía clases.

Cumplí la misión con octavo grado. Cuando Cuba fue Territorio Libre de Analfabetismo ocurrió la conversión de las escuelas primarias superiores a la secundaria básica y me incorporé a la secundaria. Terminada ésta, abrió el Pedagógico en 1964.

-El matricular en el Instituto Superior Pedagógico

Enrique José Varona, ¿considera que lo estimuló

su vocación o la influencia de su familia?

En octubre de 1963 yo estudiaba Contabilidad, porque mi padre en ese entonces tenía negocios de bodegas. Pero con el ciclón Flora la escuela se desintegró y fue cuando salió la convocatoria para integrar el Pedagógico. Como siempre sentí vocación por la Matemática, me incorporé. Este hecho sucedió por una coyuntura social que ocurrió en aquella época, mi familia no influyó para nada.

El Instituto Varona convocó a los estudiantes para entrar en enero de 1964. Llegué el 9 de ese mes, porque soy holguinero del municipio Mayarí, y a los guajiros nos gusta ser puntuales. Fui de los fundadores como estudiante y recibimos las primeras clases en la Universidad de La Habana, hasta que en noviembre trasladaron  el Instituto para las áreas de lo que había sido el cuartel general Columbia. En el primer semestre del segundo año de la carrera fui seleccionado alumno ayudante de Matemática y comencé a impartir clases en el Politécnico Héroes de Yaguajay.

-El surgimiento del Destacamento Pedagógico

Manuel Ascunce Domenech significó un hito

en el desarrollo de la educación pedagógica en Cuba.

¿Cómo lo valora desde el punto de vista profesional?

Los mejores años de mi vida. Desde el punto de vista humano, social y profesional. Por lo que ahí se logró, la dedicación con que trabajamos con los jóvenes, la entrega y disposición a luchar por el bien de la educación en Cuba.

Si al principio existía un Pedagógico, ahora hay uno en cada municipio del país, es una muestra del desarrollo educacional tan amplio que fuimos capaces de alcanzar. Si nos remontamos antes del triunfo de la Revolución, existían solo tres universidades, la de Oriente, Las Villas y la de La Habana. La educación dio saltos cualitativos y cuantitativos espectaculares debido al empeño de nuestros educadores de convertir cada rincón en escuela.

-El Destacamento Internacionalista Ernesto

Che Guevara extendió  la solidaridad en materia

educacional de la Revolución a otras naciones,

y con ella, las primeras experiencias.

¿Cuál fue su participación?

Cuando se creó este destacamento en el año 1977, yo era director de la filial pedagógica que existía en Güira de Melena. En el momento que emergió la convocatoria, por la dirección del Instituto Varona, el rector que estaba en ese momento, Ramón Rodríguez, me designó director de la organización y preparación de los compañeros que irían a formar parte del contingente.

Salí de la filial a dirigir las escuelas en la zona de Güines y San Nicolás de Bari, para preparar a los muchachos que fueron para Angola. Terminada la preparación, que se inició desde fines de octubre hasta los primeros días de febrero, salí con el destacamento como profesor guía, me ubicaron en Luanda al frente del grupo mayor, con 291 educadores. Estuve allí aproximadamente hasta abril o mayo del año 1979.

-Algunos países de nuestra región se pronuncian

por esta fecha libres de analfabetismo.

¿Ha sido necesaria la presencia de

Cuba para construir esas realidades?

Indiscutiblemente la presencia de Cuba en otras naciones es debido al atraso educacional imperante en esas regiones. Los profesionales cubanos constituyen un bloque importante en la elevación del nivel educativo y, en particular, para suprimir las secuelas del neoliberalismo. Contribuimos al perfeccionamiento de los planes para el mejoramiento de la educación en países como Venezuela, Bolivia, y otros del sur y centroamérica, mediante los distintos convenios existentes.

-El Instituto, junto a su claustro, ha formado

varias generaciones, tanto en el aspecto

profesional como humano.

¿Considera que el Pedagógico Varona

es referente relevante en su vida?

El Varona fue y es, aunque laboralmente no estoy vinculado ahora, mi segunda casa. Mis compañeros caminaron de la mano de los hermanos ausentes y durante el tiempo que estuve como becado, puedo decir que no hubo diferencias en el afecto entre mi familia y el Instituto.

-¿Cómo evalúa el desarrollo alcanzado

por la educación en  Cuba?

Ha estado sometida a un proceso de perfeccionamiento continuo, no solo en los métodos, sino en la organización. En cada momento y a cada generación le correspondieron en ese perfeccionamiento tareas diferentes. Puedo afirmar que hoy la educación y los métodos cubanos se van acrecentando  por el camino indicado a través de diferentes transformaciones.

-¿En ese camino de las transformaciones

el surgimiento y desarrollo de los

Profesores Generales Integrales (PGI)

es la estrategia correcta?

Los PGI constituyen un salto en la educación. Cada época tuvo sus vías para resolver de la manera más acertada los problemas relativos a la necesidad de maestros. Categóricamente la puesta en escena de los PGI es la solución ideal, para el déficit que enfrenta la escuela cubana.

El objetivo es que el profesor conozca la vida y los problemas de cada estudiante y llegue a familiarizarse, esto influye decisivamente en el desarrollo del docente y lo puede orientar de la forma más adecuada posible. Para ello fue indispensable la solución adoptada.

-¿Opina usted que el Varona,

por el trabajo realizado y la fuente

inagotable de conocimientos e ideas,

constituye hoy centro rector de la

educación pedagógica en nuestro país?

Sin chovinismo por ser fundador, el papel rector de la actividad educacional en nuestro país la desarrolla el Pedagógico Varona. No podemos dejar de reconocer el mérito extraordinario de otros centros como los de Camagüey, Santiago de Cuba y Villa Clara. Indiscutiblemente el cómo se organizó, la labor realizada en él, su admirable equipo de profesores y los sacrificados cuadros de dirección, permiten que nuestro Pedagógico sea la estrella de la formación educativa que viene desarrollando nuestra nación.

-A usted le correspondió la Vicerrectoría Económica

del Varona en los años más cruciales del Periodo

Especial. ¿Considera que tomó medidas correctas?

Fui vicerrector económico desde mediados de 1993 hasta 1998. El Periodo Especial fue una prueba fuerte para el pueblo en general y para quienes ocupábamos cargos de dirección. La labor que realicé estaba dirigida a dar destino óptimo a los recursos que disponíamos. Todo se controlaba meticulosamente, el uso racional de las finanzas, del transporte. Definitivamente ello repercutió para un mayor beneficio en la labor docente que se ejecutaba.

-¿Se siente orgulloso y responsable de que hoy

Cuba le agradezca a usted el aporte de un

hombre que ha consagrado  su vida a la educación?

Con modestia me consagré a la educación desde que tenía 17 años. Ya tengo 62 “abriles” y sigo trabajando porque física e intelectualmente me siento con posibilidades de continuar aportando. Pienso en el día que no esté vinculado a la  educación dejaré de ser yo mismo; por tanto, sigo en la trinchera hasta que mis capacidades me lo permitan.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: Dar a conocer a través de esta entrevista la trayectoria de Eloide Díaz Osoria, como profesional y como ser humano. Destacar su participación en momentos trascendentales de la educación.

Objetivos colaterales: Conocer cómo se inició en el magisterio. Cómo y dónde desarrolló su labor. A qué se dedica actualmente. Algunas opiniones acerca del proceso educacional cubano.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad y opinión.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: Genérico.
Tipo de entrada: Evocativa o retrospectiva.
Tipo de cuerpo: Clásico (preguntas directas, informativas, abiertas y cerradas)
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: Entrevistado. No documental.


 

“SIEMPRE ME SENTIRÉ PROFESORA DEL VARONA”

“SIEMPRE ME SENTIRÉ PROFESORA DEL VARONA”

La educación constituye uno de los pilares más importantes de la sociedad cubana y hay personas que se entregan cada día a esta hermosa labor. Sylvia Lima es ejemplo.

Texto y foto:
MARÍA DEL CARMEN COMPANIONI MONTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Quien no la conozca puede verla como una persona común, pero Sylvia Lima Montenegro es diferente. No todos los días se tiene la oportunidad de conversar con alguien como ella: tan simpática, con la virtud de recibir a las personas con una sonrisa y dispuesta a emprender charlas amenas, en las que cada recuerdo se vuelve interesante y las palabras fluyen por sí solas.

Cuando tenía solo quince años integró el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce. A partir de ese momento su interés por el magisterio creció, y cuenta hoy con más de tres décadas de trabajo en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), centro que en este 2009 cumple su aniversario 45 de fundado.

Esta profesora Titular y Doctora en Ciencias Matemáticas se siente muy comprometida con su trabajo y confiesa que aún le falta mucho por hacer. Conversamos sobre su infancia -cuenta que nació en Santiago de Cuba por error-, sobre cómo llegó el magisterio a su vida y de su primera clase.

Con 12 años ofreció su primera clase a un grupo de la escuela. Recuerda que ese día estuvo muy nerviosa, pues fue el primer encuentro con los estudiantes. Prefiere a los alumnos dedicados, extrovertidos y respetuosos.

Cuando impartía clases e la secundaria tuvo una profesora de Matemáticas que siempre la ayudó mucho. “Se convirtió en un ejemplo para mí”, comenta evocándola. Así se inició su amor hacia esta ciencia y aún cree que el mundo de los números, los cálculos y las variables es fascinante.

-¿Siempre quiso ser profesora?

Realmente durante toda mi infancia lo que sí tenía claro era que me gustaban las ciencias. Tenía facilidades para explicar, pero esa no era mi primera opción a escoger.

Ante la necesidad de la Revolución, la falta de educadores y la explosión demográfica que hubo, un grupo de jóvenes nos sensibilizamos y accedimos al llamado que hizo Fidel en el año 1971 para nuestra incorporación al Primer Contingente del      Destacamento  Manuel Ascunce Domenech.

-¿Se integró de forma voluntaria

o se sintió comprometida?

Lógicamente cuando realizamos alguna acción como esta, siempre conlleva mucho compromiso. A ninguno nos obligaron, por lo que también fue voluntario. Era un momento de compulsión política en el país. La Unión de Jóvenes Comunistas y las demás organizaciones trabajaban con la concepción de que el revolucionario se debe a las necesidades de la patria y no a los intereses propios. Actuábamos de acuerdo al momento histórico que vivíamos.

-¿Qué significación tuvo formar

parte del Contingente?

Teníamos el orgullo de ser atendidos directamente por Fidel, éramos la vanguardia de aquel momento. En esa etapa empezamos a formar un currículum, las aspiraciones en cuanto a la universidad, y así encaminamos nuestra trayectoria. Muchos de sus integrantes actualmente son dirigentes a diferentes niveles; algunos ocupan responsabilidades políticas.

Participó en el IV Encuentro-Taller Internacional sobre la Enseñanza de la Matemática y la Computación donde presentó, junto a otros compañeros, el trabajo Siempre serán necesarios los profesores de Matemática.

Cree que los profesores de Matemática, como los de cualquier otra disciplina, son de gran importancia: “Esta ciencia permite el desarrollo de asignaturas como Física y Química. La formación de profesionales en dicha carrera es imprescindible pues, como todas, tiene sus peculiaridades, y en ocasiones se hace difícil su entendimiento por el grado de abstracción, las leyes que la rigen, la visión espacial y lógica de sus procesos”.

-¿Sobre qué tema realizó su tesis de Doctorado?

Estuve cinco años en la ex Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URRS), acompañando a mi esposo. Allí presenté el currículum y me aprobaron como especialista para desempeñarme en un área científica. Así empecé a laborar en el Instituto Unificado de Investigaciones Nucleares (IUIN), donde trabajé en el campo de de la Matemática Numérica; esta parte se relaciona mucho con los programas computacionales.

La Tesis la basé en la Modelación por computadoras de algunos problemas físicos no lineales, en ella trabajé la aproximación de polinomios y funciones inversas. Los doctorados de esta disciplina siempre son significativos, pues demuestran teoremas, incorporan variables, o determinan algunas propiedades topológicas desconocidas, logrando así importantes aportes a la ciencia.

-¿Cuánta responsabilidad asume el

profesional de la educación en Cuba?

El maestro constituye un eslabón importante en la formación de cualquier sociedad porque su misión es instruir, enseñar en un sentido amplio: en los valores, en lo cognitivo.

En La historia me absolverá, nuestro Comandante expresó que la educación debía ser uno de los pilares de más importancia para el país y eso se ha tratado de hacer desde el triunfo de la Revolución hasta hoy: fortalecer y mejorar nuestra enseñanza.

-Vanguardia Nacional por cuatro años consecutivos,

Distinción por la Educación Cubana,

Medalla Rafael María de Mendive

y otros reconocimientos.

¿Cuánta satisfacción suponen?

A mi juicio, uno nunca se merece lo que le otorgan porque realmente todos trabajamos y cometemos errores. Estos reconocimientos los obtuve en momentos significativos de la vida, en los cuales puse  mucha dedicación a mi labor, desempeñaba responsabilidades importantes en organizaciones políticas y de masas.

Obtener reconocimientos también compromete más con los compañeros, con una misma, crea un status. Todos tienen una imagen tuya y entonces corresponde ser consecuente, responder a esas personas que creen en ti.

-Durante su trayectoria en el Varona se

desempeñó ocho años como secretaria

general del Sindicato en el centro.

¿Cómo es el trabajo sindical?

Es un compromiso muy fuerte, pero siempre me ha gustado estar unida a las organizaciones de masas, casi toda mi trayectoria la he desempeñado así. Son responsabilidades más abiertas, también tengo un carácter extrovertido y puedo desarrollarme como soy, tengo mayores posibilidades de apoyar a los compañeros y colaborar con ideas propias. Uno debe lograr el apoyo de los trabajadores, la tarea en sí es un reto.

-¿Qué valoración le concede a la

cooperación de profesionales cubanos

de la educación en otros países?

Es algo muy positivo. La solidaridad y la ética que logramos como profesionales nos crean una imagen en el mundo entero. Los cubanos llegamos a un lugar y enseguida nos sensibilizamos con los problemas y hacemos nuestro mayor esfuerzo por resolverlos. Cuba constituye un ejemplo de colaboración y entrega.

Eso también nos distingue e, indiscutiblemente, somos reconocidos como personas capaces, humanas, solidarias; estas son virtudes que caracterizan a cualquier cubano.

-¿Qué recuerda de manera especial?

Acabo de regresar de Venezuela y fue una bonita experiencia. Tuve la oportunidad de estar previo a las elecciones y pude observar al pueblo humilde logrando una importante participación en sus decisiones, la forma en que quieren a su Presidente, cómo se les está dando atención a personas sin posibilidades; ver todo eso es muy impresionante.

-Usted ha sido partícipe de gran parte

del proceso por el que ha transitado la

educación cubana. ¿Cómo lo calificaría?

En el sentido macro, es muy positivo, pues de una forma gratuita e incluyendo a toda la sociedad, se ha podido mantener frente a muchas de las dificultades enfrentadas por nuestro país como el período especial, donde no quedó ningún niño sin escuela ni profesor desempleado. Es cierto, tenemos deficiencias, pero también logros. Poseemos un modelo que debemos perfeccionar.

Se debe trabajar aún más en la estimulación al maestro. Existe la opinión de que el papel social, la ética, el prestigio y el lugar en la sociedad que deben tener los profesores, influye en el logro de una enseñanza de más calidad.

-El Varona desempeña un rol esencial en

la formación de profesores en el país.

¿Qué piensa al respecto?

Este centro es referente en la pedagogía cubana, de aquí han salido prestigiosos maestros y aún trabajan en él muchas personas que se tienen en cuenta cuando se habla de educación en Cuba.

Actualmente, Sylvia trabaja en el Instituto Pedagógico Latinoamericano y Caribeño (IPLAC), dirigiendo el Departamento de Informática y Educación a Distancia. Este centro atiende académicamente la colaboración de postgrado, programas de alfabetización, capacitación, y calidad educativa en países de Sur América.

Pertenece al Comité Académico Nacional de las Maestrías de Amplio Acceso, donde es profesora principal de asignaturas de tecnología educativa y en los postgrados imparte Estadística, vinculada a la investigación.

Declara que en su tiempo libre prefiere ir a la playa, pues es fiel amante del mar. Opta por una buena literatura policíaca y le atraen mucho los programas sobre adelantos científicos. Para ella es imprescindible llevar de una forma equilibrada su familia y el trabajo, no se puede descuidar porque la primera sustenta al segundo

-¿Cuánto le aportó a su vida el Pedagógico?

Trabajé allí desde los 15 años. Al Instituto le debo mi formación desde el punto de vista profesional y humano; en él reencuentro mis compañeros y amistades. Independientemente de que ahora esté en el IPLAC, siempre me sentiré profesora del Varona.
    
Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la labor de Sylvia Lima Montenegro, vinculándola al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Conocer su opinión acerca de temas como la educación cubana, la colaboración internacionalista y otros. Saber qué significación tuvo para ella formar parte del 1er. Destacamento Pedagógico Manuel  Ascunce Domenech.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: Biográfica.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas declaradas: 1-Directa; 2-Informativa; 3-De opinión; 4-Informativa; 5-De opinión; 6-Directa; 7-Informativa; 8-De opinión; 9-De opinión; 10-Informativa; 11-De opinión; 12-Informativa.
 
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Directa: Sylvia Lima Montenegro.

Y DICE UNA PROFESORA...

Y DICE UNA PROFESORA...

 

 

Para Yolanda Puente Márquez el vínculo entre maestro y estudiantes constituye la principal evolución del sistema educacional cubano. Sus más de 30 años en el Instituto Pedagógico Varona la hacen portadora de una opinión sólida al respecto.

 

Texto y foto:
LUIS ANTONIO GÓMEZ PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El destino quiso que fuese educadora. Su vida, por casi tres décadas, la ha dedicado a la enseñanza. Hoy, Yolanda Puente Márquez dirige la Sede Universitaria Pedagógica de Guanabacoa, ahí trabaja en la formación académica y espiritual de gran parte de los maestros de las más jóvenes generaciones. La tarea que cumple sirve de apoyo a la forja de nuevos cubanos.

Graduada desde 1980 en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), impartió varias materias a los estudiantes universitarios que se graduarían de licenciados en Español-Literatura en ese centro, todas ellas relacionadas con  la Lingüística, Lexicología y la Gramática.

Sus más de 30 años  en el Instituto, como estudiante y luego profesora, la hacen portadora de una opinión sólida acerca del accionar de la entidad, de sus proyectos e importancia hoy.

-¿Cómo valora la Máster en Ciencias

Pedagógicas Yolanda Puente el trabajo

realizado en la última década por el Varona

en pro del desarrollo de la educación?

El Instituto ha establecido pautas en la enseñanza cubana y cuenta con gran número de especialistas con reconocimientos en los  niveles nacional e internacional por los aportes realizados a la pedagogía.

Es un centro promotor de cursos de postgrado y, justo ahora, desarrolla en el país un proyecto con la finalidad de permitir a los profesores que, en muchos de los casos, creían terminados sus estudios, obtener la Maestría en Ciencias de la Educación. Estos hombres y mujeres, con la nueva posibilidad de investigar y profundizar en los conocimientos, rebasan viejos límites y vuelven, mejor armados a las filas del magisterio. La labor del Instituto es, por esta parte, muy buena y con resultados positivos.

-El Varona no es el único pedagógico

existente en Cuba, ¿lo asume usted

como el centro rector de los restantes?

El Instituto tiene muchos años de impresionante trayectoria, un colectivo élite de profesores e investigadores, gran cantidad de planes de estudio trazados, pero no puedo decir que rige el trabajo de las demás entidades: cada una de ellas es excelente y ha hecho buenos aportes a la educación en Cuba. Ahora bien, el de más historia y experiencia es el Varona.

El trabajo pedagógico ayuda a enfrentar la vida. Exige preparación académica y científica, madurez espiritual y la aplicación de las técnicas aprendidas, tanto en el aula, como en los círculos familiares: “La formación en el Instituto, de forma sutil, me ayudó en la crianza de mis hijos, sirvió de guía en la  doble profesión de ser maestra y madre”. 

Los muchos años de Yolanda en el ISPEJV se reflejan cuando habla del significado de ese centro para ella: “El trabajo en el Pedagógico Varona no es frío, sino que deja su huella de por vida. Allí se forma a los profesores con vista a incorporarlos en las diversas enseñanzas. Cuando uno los ve y recuerda a muchos de ellos en nuestra aula, se enorgullece y  los descubre también en nuestro corazón, pero, más asombroso aún, encuentra todavía ocupado el pedacito en el que estuvieron, y están ahí, dando empujones disfrazados de latidos para festejar las alegrías, los logros, la obtención de categorías académicas y docentes cada vez más elevadas. No puedo explicarme cómo se las arreglan, pero ahí dentro caben más y más cada año”.

En su tesis de maestría, Yolanda Puente propuso una adecuación curricular o mejora de contenido en un programa de noveno grado para trabajar a fondo la redacción de textos. Motivada por las grandes dificultades presentadas por los estudiantes a la hora de escribir de forma coherente, piensa dirigir su tesis de doctorado a la búsqueda de soluciones a esta problemática.

Otros aportes a la pedagogía hizo con su participación en el proyecto de investigación EL enfoque cognitivo, comunicativo y sociocultural de la enseñanza de la lengua, la literatura y el arte en las carreras de formación de profesores del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Esta idea surgió a partir de la necesidad de los estudiantes que recibían Español de ver la materia desde el punto de vista comunicativo: “Hace algún tiempo, la asignatura se impartía de manera tomista, dividida, y los alumnos no se daban cuenta de cómo se relacionaban los distintos contenidos para producir una comunicación efectiva. Es entonces cuando la Doctora Angelina Romeu puso en práctica posturas aplicadas en Europa, las trabajó y decidió crear un equipo de investigación con el fin de medir sus resultados en el aprendizaje de los profesores en formación.

“El principal aporte de este enfoque fue que los alumnos pudieron ver cómo las estructuras ligüísticas se utilizan en función de la comunicación y, por supuesto, valerse de ellas para hacer más comprensibles las clases a sus futuros estudiantes”.

En Cuba han ocurrido varias revoluciones en la enseñanza. La que hoy estamos viviendo, la tercera, trajo consigo transformaciones en los programas y planes de estudio en función de irlos mejorando de manera gradual. Por ello, Yolanda Puente ve la pedagogía en la Isla como una de las más eficaces a nivel mundial: “Considero a nuestro país uno de los primeros entre las potencias de la educación de todo el planeta: cada día se crean mejores condiciones -docentes, espirituales y materiales- para el estudiantado actual y las generaciones venideras”.

A raíz del comienzo de la Batalla de Ideas se produce un cambio trascendental en el sistema educacional cubano: la reducción del número de estudiantes por profesor en las enseñanzas primaria y secundaria con la entrada en escena de los Maestros Emergentes y los Profesores Generales Integrales, conocidos estos últimos como PGI.

En las sedes pedagógicas de los distintos territorios se trabaja en la preparación de estos jóvenes; la que dirige Yolanda en Guanabacoa no es la excepción. Por los resultados relevantes al frente del centro, le fueron otorgados el Premio Especial del Ministro, la Medalla Rafael María de Mendive y la condición de Vanguardia Nacional.

Es innegable que al tener un grupo reducido de alumnos se le puede brindar una atención más directa a cada uno de ellos y llevar su diagnóstico individual, cuestiones que les eran en extremo difíciles a los profesores cuando daban clases a más de 100 estudiantes.

Cada PGI atiende como máximo a 15 alumnos y les imparte, no solo las diferentes materias, sino también los elementos necesarios para apoyar  su formación como adolescentes: “Los conocimientos de las asignaturas ya no son el único propósito de las clases de nuestros maestros. Comenzar la introducción de temas relativos a la cultura política, económica y artística, así como a la educación sexual, refuerza los contenidos otrora  enseñados en la escuela”.

En la Sede, estos profesores reciben, además de las asignaturas propias -como Matemática y Química-, materias que les proporcionan herramientas psicológicas, pedagógicas y sociológicas para el trabajo en las aulas y fuera de estas.

La responsabilidad asumida por los PGI es incalculable, la propia Yolanda comparte la opinión: “Se le está pidiendo a un joven algo que cualquier adulto experimentado pensaría dos o más veces antes de hacerlo, pero es increíble como los muchachos hacen un esfuerzo inmenso y llevan, a pesar de los ‘baches’ en su formación, la educación de todos los niños y adolescentes al plano afectivo al vincularse a sus familias para conocer sus problemas. A mi juicio, la relación entre alumnos y profesores dentro y fuera de las aulas, cosa nunca vista en otros países, constituye la principal evolución  del sistema educacional cubano”.

Todo lo que comienza tiene sus contradicciones y el proyecto no es la excepción, pero, lejos de constituir motivo de tristeza, esta realidad es la razón de su continuo perfeccionamiento: “En todas las sedes universitarias, incluida la que dirijo, se vive una constante remodelación de los programas con el fin de erradicar errores y detalles negativos, además, se toman medidas y se diagnostican de manera sistemática las estrategias seguidas”.

Numerosas son las opiniones adversas que, con frecuencia, escuchamos sobre los Profesores Generales Integrales: “Los padres casi siempre buscan para la educación de sus hijos a la persona de avanzada edad, al maestro de experiencia y, a falta de ella, los muchachos se convierten en el blanco de comentarios negativos. Otros los tildan de superfluos y de no aptos para enseñar pero, ¡cuidado!, juventud no es sinónimo de inmadurez, cualquiera se asombraría de lo profundos que los adolescentes pueden llegar a ser”.

Los pioneros se identifican mucho con esos jóvenes y muy pocos son quienes se dan cuenta de ello: los niños ven en sus profes a los amigos confidentes de sus secretos e inquietudes. Yolanda Puente  admira como sus alumnos lidian con problemas insolubles para los profesores de algunos años atrás: “No pocas veces los PGI han encontrado estudiantes provenientes de hogares disfuncionales, niños desatendidos, obligados a dejar la escuela para trabajar. He visto la labor realizada en esos casos y el éxito es frecuente: las familias comprenden el error cometido y los pequeños regresan a la escuela, a sus estudios.

“En lugar de palabras malintencionadas, los Profesores Generales Integrales merecen el apoyo de cada cubano. Ahora hay jóvenes graduados, incorporados a las escuelas, más expertos y duchos en las aulas. Al principio fue difícil tratar con todas las asignaturas, pero en la marcha todo fue saliéndoles bien”.

Lo más gratificante en la vida de un profesor es la graduación de un alumno, para Yolanda “verlos alcanzar sus títulos es la mayor satisfacción que se puede recibir. El dolor es grande si alguno abandona la carrera y, aunque después lo vuelva a ver saliendo adelante en otra profesión u oficio, a uno le queda siempre en el pecho un hueco imposible de llenar.

“Soy incapaz de mirarlos como estudiantes. Mis ojos solo ven una multitud de hijos sentados tras los pupitres, impartiendo clases, en el inicio de sus estudios de postgrado. Es grato saberme recordada, de la misma manera en que, aún después de 28 años, sigo recordando a mis profesores”.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

FICHA TÉCNICA:

Objetivos centrales: Saber, según la entrevistada, la significación e importancia que tiene el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona en el plano personal y para el país. Conocer la opinión de la entrevistada, como directora de la Sede Universitaria Pedagógica de Guanabacoa, sobre el programa de los Profesores Generales Integrales en Cuba.

Objetivo colateral: Obtener información acerca de los premios que ha obtenido la entrevistada. Conocer los aportes que ha hecho la entrevistada a la pedagogía en Cuba.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Conversaciones cara a cara.

Tipo de título: Alusión a frase literaria.
Tipo de entrada: Directa.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas declaradas: 1.-Abierta; 2.-Directa.
Tipo de conclusión: De comentario de la entrevistada

Fuentes consultadas:

1- Conversación con Yolanda Puente Márquez. (No documental, directa, primaria)

2- Investigación personal sobre la entrevistada (No tradicional)