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Isla al Sur

Universidad Cooperativa de Colombia-Sede Bogotá

EL HOMBRE QUE MÁS ADMIRO

EL HOMBRE QUE MÁS ADMIRO

KATHERINE RODRÌGUEZ GAITÁN,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

José Rodríguez tiene 45 años, aunque su personalidad demuestra la vitalidad y alegría de un joven de 20. Nació y creció en la vereda Pasquilla, ubicada en la localidad de Usme, en el municipio de Soacha Cundinamarca, estas tierras se identifican por la agricultura y ganadería; fue así como José inició su interés por cultivar y estar en constante contacto con la naturaleza. Además de los recuerdos de su niñez, tiene motivos y momentos que lo hacen sentirse orgulloso.

Cuando se mudó a  Bogotá, una ciudad no muy lejana de su pueblo natal, descubrió una nueva vida: metrópoli y cambios que lo asechaban a diario, pues él junto con sus padres y sus cinco hermanos iniciaron lo que sería su nuevo futuro, no fue fácil, aunque jamás se han alejado de sus tierras, siembras y animales. Afirma que, hizo su vida en Bogotá, “pero siempre visito el pueblo, tengo ganado y cultivos, a los que debo agradecerles, además, es el legado y gran regalo de mi padre”.

La vida traía nuevas oportunidades, cambios y sorpresas, pues por su juventud pasaron instantes de los que dice, “prefiero no comentar, no por vergüenza, pues gracias a mis fallas soy quien soy en este momento, pero son instantes que se quedan atrás y no merecen ser mencionados”. A los 14 años de edad, entre amistades, sus estudios y el trabajo con su padre en la finca, creció el interés por el arte marcial, el deporte al que le debe hábitos de dedicación y esfuerzo. Fue tal su pasión por este que a los 21 años logró abrir su propia academia, participar en campeonatos catalogándose como cinturón negro Primer Dan, pero la vida le dio un vuelco a su mundo y se enamoró.

Claudia Gaitán fue y es la mujer de sus suspiros, pasaron por momentos difíciles, pero siempre juntos logrando la confianza, el respeto y una relación que como describe ella, “mi matrimonio con Nicky no se quebranta con las dificultades, se solidifica con cada una de ellas, los buenos momentos y cada uno de nuestros logros juntos son el resultado de ese amor”. Ella, con tan sólo 19 años de edad, y él con 24, decidieron formalizar y bendecir por medio de su boda el 21 de noviembre de 1992, con el apoyo de cada una de sus familias y la bendición de Dios iniciaron lo que hoy son: tres hijos, 20 años de matrimonio, un hogar armonioso y lleno de valores.

Sobre encontrar al amor de su vida, él dice: “Nunca pensé que esta mujer pudiera alegrar tanto mi vida, hacerme pensar en formar un hogar, entregarle mis días y darle todo para hacerla feliz”, pero el matrimonio es sinónimo de buenos y malos momentos, acarrea una gran responsabilidad y José decidió cerrar la academia y dedicarse a algo que le ofrecería más entradas económicas y tuvo que trabajar en varios lugares y ejercer varios oficios.

Al preguntarle por fechas especiales en su vida no dudó un segundo en responder: “1994, 1997 y 2000, pues en estos años nacieron mis dos princesas y mi “Cuatano”, mi hijo menor. Ellos, junto con mi esposa, son mi vida, ellos son la fuerza que no falla”.  Juntos lograron terminar sus estudios de bachillerato, pero como dice Claudia, “quisimos darle todo a nuestros hijos, no dejarlos solos nunca, dedicarles todo el tiempo y principalmente nunca dejar que les faltara nada”.

José empezó a manejar taxi en el año 2001, desde entonces este ha sido su empleo: “He pasado por sustos verracos, porque empecé trabajando de noche y las condiciones de seguridad para taxistas eran escasas, varias veces me atracaron, pero nunca dejé de trabajar, a pesar de esto, siempre me ha gustado y nunca me ha fallado económicamente y no habiendo más, era cuestión de necesidad”.

Después de tanto esfuerzo y tanta dedicación que le llevó años, logró comprar su propio taxi en el año 2011. Con el orgullo de ver su esfuerzo reflejado en algo propio y su familia agradecida por seguir brindando ese ejemplo de superación, José nunca imagino que ocho días después de estar manejando su nuevo carro fuera a ser víctima de la inseguridad de esta ciudad, de la injusticia de aquellos que no valoran la honestidad y el trabajo que con tanto amor ejerce un taxista.

En enero de 2011 fue atracado por tres hombres, quienes se llevaron su auto y por más de cuatro horas lo mantuvieron encerrado: “Con la incertidumbre de qué pasará después, en ese momento no pensaba en la pérdida económica, pensaba en mis hijos en qué harán ellos sin mí y en lo que me perdería de no estar a su lado, la verdad pensé que me iban a matar…”, varios conductores del gremio lo buscaron durante esas cuatro horas en la noche del domingo, pues esta es como una segunda familia, hasta que él llego a su casa; encontró una familia feliz por poder tenerlo con vida y salud y la enseñanza de que lo material se recupera, pero la unión y la vida son regalos a valorar.   

Así se formó el hombre que hoy tanto admiro, esta es su historia, aquella que no deja de sorprenderme y enorgullecerme, es Mi Padre, el motor de mi vida, el motivo más valioso, el todo…, podría tardar miles de palabras, relatar los tantos momentos de tristeza y alegrías juntos, pues su historia me ha dejado grandes consejos, los que a diario me recuerdan lo importante que es luchar, aprender y sonreír; crecer como persona y vencer todos los miedos.

Uno de los consejos que más ha marcado mi vida es: “En la continuidad de tu esfuerzo, está el resultado de tus logros”; cumple el rol de padre, amigo, “payaso”, cascarrabias y ejemplo a seguir, agradezco a la vida por darme el privilegio de tener como padre a un hombre como él, el hombre que más admiro.  
 

PROGRESO EN LOS JARDINES COMUNITARIOS

PROGRESO EN LOS JARDINES COMUNITARIOS

Madres comunitarias administran los hogares infantiles del Instituto Colombiano de Bienestar  Familiar (I.C.B.F).

YERALDIN BRICEÑO MARTINEZ,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

La señora María del Pilar Rodríguez, profesora del hogar comunitario “Los Pitufos”, situado en el barrio Los Laches, de la localidad tercera (Santa Fe), habla sobre los requisitos, el funcionamiento y la ayuda recibida por el I.C.B.F.

La profesora Rodríguez  afirma que para lograr obtener el permiso del I.C.B.F, las madres comunitarias deben cumplir varios requisitos, entre ellos tener el bachillerato como educación mínima, además, pasar por varios exámenes entre ellos el de Psicología; también se toma en cuenta el espacio con el que cuenta la madre en su casa, al igual que no deben estar habitando el recinto personas con problemas de drogadicción ni ladrones, otro requerimiento que exigen es el de no vender gasolina ni drogas en la vivienda donde van a estar los niños.

El I.C.B.F le ayuda a estas madres en forma de capacitaciones y talleres, de manera económica con un sueldo o becas como el instituto lo hace llamar, en las cuales dan un subsidio de 25.000 pesos para el combustible (gas), haciendo un total de 589.000 pesos, pero esta entidad gubernamental no les brinda un seguro de salud por lo cual ellas mismas deben pagar por la salud, explicó la profesora.

Los materiales para la educación de los niños los brinda el I.C.B.F. haciendo una transacción de 85.000 pesos dos veces al año, y aunque los padres de familia deben pagar pensión de 11.400 pesos (la cual se utiliza para comprar implementos de aseo para el jardín), se hace fácil a la población de infantes vulnerables de estratos 1 y 2 acceder a la educación y alimentación que se brinda en estos hogares. Este año la alcaldía les ayudó brindándoles material didáctico y algunas mejoras para las zonas de la casa donde se encuentra el jardín.

En estos hogares se debe seguir un cronograma para la alimentación de los niños, el cual es dado por una nutricionista, con una dieta rigurosa para cada semana del mes. Por otro lado, el trabajo que efectúan estas madres les garantiza la pensión siempre y cuando ellas la paguen, dado el caso que se retiren del instituto ya es cuestión de comodidad o facilidad seguir cancelando esa retribución.

En los 14 años y medio que esta profesora lleva con el jardín, siempre ha tenido la misma metodología para enseñarles a sus pequeños estudiantes y aunque en estos hogares comunitarios se les enseña en la mayoría del tiempo modales en la mesa, ella siempre trata de instruir a los niños con temas educativos y de academia teniendo en cuenta que no puede profundizar más allá de lo que el instituto permite.

Pie de foto: De su educación depende el futuro.

EL MENDIGO QUE NO MENDIGA

EL MENDIGO QUE NO MENDIGA

ALEJANDRO RAMÍREZ,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Al iniciar el domingo en una mañana cálida de Bogotá, para unos algo especial es el plan de dormir y permanecer en casa sin hacer absolutamente nada; pero para mí no.

La mayoría de las personas prefieren quedarse en casa, adelantando trabajos o durmiendo, sin siquiera pensar en levantar un solo pie de la cama; en cambio, yo prefiero salir y disfrutar el único día en el que ambiente en Bogotá está para deleitarse con una ciudad llena de cultura.

Mis domingos inician con un buen baño, casi de una hora o hasta más, por qué no disfrutar de una buena ducha, después de una semana en la que mi tiempo en el baño es de solo 15 minutos. Me juzgan por lo mucho que demoro; hago caso omiso cada vez que empiezan con sus críticas.

Tal vez suene loco y poco a la moda para muchos de los que hoy en día piensan que adquirir nuevos conocimientos por medio de un museo es absurdo, pero para mí no, para mí simplemente el habitar estos pequeños espacios llenos de cultura y disfrutar de una buena compañía es lo mejor.

Al terminar mi largo baño solo queda esperar con ansias la llegada de la persona que con su compañía hace más gratificante cada momento. Ella siempre tiende a llegar un poco tarde, más de lo normal, ya estoy acostumbrado, por tanto, no me alarmo ante los hechos.

Lo importante fue que llegó, ya que más daba, a mí lo que realmente me interesaba era asistir pronto a aquel lugar.

Después de un cigarro, tan cálido y tranquilizante para mi estrés, no quedaba nada más que prepararme para subir rápido a cualquier bus que me llevara al centro, ese sitio de la ciudad al que todas las familias bogotanas desean asistir, lleno vida, y donde la gente con escasos recursos encuentra la única manera de ganar dinero por medio del teatro, de la música o, por qué no, hasta de las mismas fotos.

En el bus, me encuentro con algo muy extraño, un ser de la calle se subió, pagó el bus y se sentó; cosa rara, porque la mayoría de estos personajes solo lo hacen para pedir plata, o a robar, cosa que siempre temo que pase. Empezó a hablar con todos los que nos encontrábamos en el transporte, a decirnos y darnos un ejemplo del mal que puede causar el consumir drogas, llegando a perder la familia y hasta su propia vida.

Después, en uno de los asientos de al lado, se encuentra un niño de dos años, le pondría yo; empezó a cantarle y le puso San Rafael, hacía rimas, le cantaba y a la vez le aplaudía, con amor, el niño le correspondía sonriéndole, juguetearon entre ellos como diez minutos.

Del sucio y desgastado pantalón que llevaba aquel hombre, sacó unas monedas y a la mamá de San Rafael le dio mil pesos, para que le comprara  un helado al niño, cosa que a todos nos dejó sorprendidos, uno ya se acostumbra a ver que este tipo de personas solo se dedican a pedir dinero de cualquier manera, pero aquel hombre no lo hizo, al contrario, el amor le ganó brindando un gran gesto de cariño, creo que es algo que no se ve todos los días.

Este personaje se bajó en la Décima, parece que no se quería ir nunca, estaba muy amañado con el pequeño “San Rafael”, se le notaba en sus ojos que extrañaba mucho la vida que antes tenía.

Al bajar, se despidió de todos, se fue tranquilo y con gran tristeza por haber dejado a aquel niño, no se sabe realmente a quien le recordaría, pero aún así, se notaba que por su mente vivía el recuerdo de alguien que quiso mucho.

El bus continuo tranquilo, nada fuera de lo normal ocurrió durante el recorrido. Al llegar a la Décima, parte del centro de Bogotá, era mi parada, sujeté mi bolso con gran fuerza, y de igual manera advertí a mi acompañante que estuviera al pendiente de cualquier cosa extraordinaria que pudiera ocurrir; es un reto que estoy dispuesto a cumplir con tal de llegar a mi lugar favorito.

Sin duda, el recuerdo de ese hombre quedará marcado por siempre en la mente de todos los que presenciamos aquel momento.

CRUELDAD HACIA LOS ANIMALES

CRUELDAD HACIA LOS ANIMALES

MÓNICA ANDREA ÁLVAREZ GARCÍA,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

En la actualidad, el maltrato hacia los animales es muy grave, hay  ciudadanos que no tienen cariño por  ellos, por lo tanto, los intoxican, los electrocutan, los golpean, puesto que los individuos son tan inconscientes que los llevan hasta los mataderos.

Por ejemplo, solamente en Bogotá, unos 12 mil animales de diferentes especies se comercializan en plazas de mercado de manera ilegal. La mayoría en la Plaza del Restrepo, donde se comercian unos 9.700. Por ende, los derechos de los animales se encaminan a que disminuya los que son tratados cruelmente.

La tortura o el asesinato de un animal y el maltrato se convierten en un problema social de gran magnitud. Esta también refleja el abandono, la falta de cariño y muchos otros factores que hace que las personas, no presten la atención necesaria hacia ellos.

Hay perreras, que no tienen el aseo suficiente, no facilitan la alimentación necesaria para guardar y  atender aquellos perros, que necesitan de un cuidado.                         

No hay que olvidar que como seres vivos que son, perciben y motivan alegría y sufrimiento. Muchos tipos de descuidos que se generan en hogares, como golpearlos brutalmente, dejan a las mascotas padeciendo de frío, sol, lluvia, cambios de climas que perjudican a estos.   

El bienestar de los animales está en la colaboración de cada una de las personas y mantenerlos en un entorno limpio, bañarlos, darles de comer, cambiar su agua y sacarlos a pasear, porque ellos se enferman cuando están encerrados.

Ya que las conductas antisociales y la violencia interpersonal, llevan a cabo un castigo y un rechazo, en la crueldad hacia los animales, así mismo las personas deben promover un bienestar para las mascotas. La violencia viene en la conducta de los hogares y, por tanto,  practican los abusos con estos.

La débil legislación colombiana frente a los atropellos contra todo tipo de especies es muy grande. Cada año, millones de animales son sacrificados y experimentados en laboratorios, los cuales producen más daños que beneficios para la sociedad. Puesto que animales como ratones, caballos, conejos, entre otros, son utilizados para probar artículos de hogar y cosméticos.

El sacrificio y abandono de animales, especialmente de perros y gatos, sigue aumentando. Las cifras son escabrosas y serían del orden de los 4.500 animales abandonados cada año y unos 6 mil sacrificados en el mismo tiempo.

Aquí es donde los habitantes  son irresponsables con las  mascotas, ya que la adopción de estos no requiere dinero, pueden tenerlos como compañía, puesto que hay muchas que necesitan de un amigo.

Se calcula que en Bogotá hay aproximadamente 90 mil perros y unos 140 mil gatos callejeros sin ningún tipo de control de salubridad o sanitario.

 

EL ARTE DE ENSEÑAR, LA ESCENA DE APRENDER

EL ARTE DE ENSEÑAR, LA ESCENA DE APRENDER

La Corporación Barraca Teatro es una entidad sin ánimo de lucro, cuyo único fin es sensibilizar a la sociedad por medio del teatro corporativo.

CAMILO PINEDA PEÑA,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Barraca Teatro, una corporación dedicada a las artes escénicas y culturales, por medio de su producción artística promueve obras sociales con el fin de promover y fomentar la cultura en la sociedad.

Se vive en un mundo donde el racismo, la discriminación de la mujer y el machismo prevalecen sobre todas las cosas. Barraca tiene como público especifico las diferentes comunidades que de alguna forma han sido marginadas a través de los años, sus escenarios narran sucesos reales y parte de obras literarias escritas por autores de reconocimiento internacional, adaptándolas de forma más abierta para crear un alto impacto.

La Corporación Barraca Teatro es una entidad sin ánimo de lucro, su fin es sensibilizar el público por medio del teatro corporativo, permitiendo la información, transformación y motivación de forma lúdica y eficaz, generando pensamientos más abiertos y cultos.

“Encontrar una identidad, es encontrarse a sí mismo”, así lo dijo Wildermar García, intérprete y actor bogotano de la obra que presenta Barraca, “Un beso de Dick”. Una historia de amor prohibido, basada en la novela de Fernando Molano, que narra la vida de dos adolescentes, Leonardo y Felipe, quienes encuentran una nueva forma de amar, pasión que los lleva a vivir problemas familiares, personales y sociales y expresan por medio de la risa y el llanto diferentes emociones que una puesta en escena puede generar. Esta obra se encuentra en cartelera hasta el domingo 3 de noviembre del 2013.

El grupo teatral tiene interacción con todo tipo de temas y su nivel profesional lo posesiona en el mercado creando y produciendo obras tanto sociales como corporativas por medio de mimos, improvisación y shows especiales.

Barraca Teatro ofrece aprendizaje en artes escénicas ya que cuenta con un selecto grupo de actores y profesionales en la materia. Entre las propuestas se encuentran talleres de actuación, improvisación, mimos, teatro para niños, módulos de teatro y  modelaje, al igual que diferentes técnicas de entretenimiento social.

Barraca nació en Medellín en 1996 bajo la dirección del actor y dramaturgo Daniel Galeano, luego se  trasladó a Bogotá y en septiembre del 2009 sus integrantes obtuvieron un espacio propio en la localidad de Chapinero. Tras varias adecuaciones  y cambios, inauguraron un espacio que cuenta con una sala de teatro con capacidad para 60 personas y un pequeño café-bar.

Este Teatro brinda una programación permanente de las obras de jueves a sábado a las 8:00 p.m. y domingos  a las 6:00 p.m. También, el cine tiene su lugar los sábado a las 4.00 p.m. en el cineclub Barraca, ubicado en la Carrera 17 # 50-60, en la localidad de Chapinero-Bogotá.

¿MUSEO DEL MAR EN BOGOTÁ?

¿MUSEO DEL MAR EN BOGOTÁ?

Único en Colombia, curioso centro cultural que se encarga de transportar a los visitantes a una divertida aventura en las profundidades del océano.

MARÍA ANGÉLICA PRIETO SEGURA,
estudiante de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Más de 1.000 ejemplares marinos completamente disecados, réplicas de todo tipo de animales, se pueden apreciar en el Museo del Mar en Bogotá, ubicado en la Universidad Jorge Tadeo Lozano, único en Colombia. Aparte de esto, cuenta con una sección robotizada y videos educativos con base al cuidado del planeta.

Su creación fue en 1969 como necesidad de la Facultad de Ciencias Jorge Tadeo Lozano, ubicado en la carrera 4 #22-61. Anteriormente radicó en la llamada “Casa vieja”, en Bogotá. 

Laura Sarmiento, bióloga marina y egresada de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, está a cargo de los recorridos a los distintos públicos: “La temática del museo principalmente es la de educar a las personas y acercarlas más hacia los seres vivos, así como   importancia del mar en nuestro planeta.”

Los ejemplares que se encuentran en este museo la mayoría son sometidos a tratamientos como la taxidermia. El primer animal fue el oso polar y luego una ballena, la cual encalló en las playas de Cartagena de Indias.

Este lugar es concurrido por sujetos de diferentes años. Sarmiento añade que “Trabajo con personas de distintas edades para cada uno la temática y el lenguaje no es igual, entonces para los niños utilizamos la sala de video donde se les enseña múltiples representaciones sobre el  tema manejado, se les hace el recorrido, pero es con un lenguaje más desigual; las universidades, generalmente, vienen con preguntas especificas, entonces se les enfatiza más en ellas.”

La experiencia y la importancia al venir a un lugar poco conocido para los bogotanos son gratas. La docente del colegio Villa Elisa, Beatriz Ortiz, tomó la iniciativa de traer a sus alumnos: “Parece que es muy significativo en el momento de visitar lugares como este, ya que debemos cuidar nuestro planeta y concientizar a los muchachos de que es muy importante el agua y las especies que viven en ella.”

Este lugar tiene contacto con otro centro cultural de Colombia, ubicado específicamente en Santa Marta, a diferencia del de Bogotá, los animales se encuentran vivos, y es el que donó a Tita, un león marino, el cual es el último ejemplar que posee el Museo del Mar.

 

CATEDRAL DE SAL DE ZIPAQUIRÁ, PRIMERA MARAVILLA DE COLOMBIA

CATEDRAL DE SAL DE ZIPAQUIRÁ, PRIMERA MARAVILLA DE COLOMBIA

Eminentemente religioso, el sitio fue elegido como uno de los lugares más visitados del país.

CLARA CARDOZO VARGAS,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia.

La primera maravilla de Colombia, también propuesta para las nuevas 7 maravillas del mundo moderno, es la Catedral de Sal de Zipaquirá, visitada mensualmente por más de 10 mil turistas extranjeros y  unos 40 mil colombianos.

El historiador Jaime Rodríguez manifestó al Canal 13, Señal Colombia, que se seleccionaron cuatro lugares como los más visitados del país. El primero, Castillo de San Felipe, ubicado en Cartagena de Indias; el segundo, Santuario de Las Lajas, en el departamento de Pasto Nariño; el tercero, la Biblioteca de España, en Medellín, Antioquia; y por ultimo, la Catedral de Sal de Zipaquirá. La clave del concurso era que los colombianos podían elegir la maravilla voluntariamente.

“El visitante, al acceder a la mina, siente el olor mineral y la oscuridad toma posesión de todo. Después, un juego de luces descubre la roca tallada y los tuéneles que albergan estaciones del Vía Crucis. Al final, hay acceso a tres niveles: la del nacimiento y bautizo, la de la vida y la muerte y la resurrección, cada uno con un altar”, manifestó el historiador.

La Catedral fue construida en 1950 sobre las minas de sal que los indígenas explotaban antes de la llegada de los españoles. La idea de  fundar un espacio religioso surgió al observar la devoción que tenían los mineros para cumplir con sus labores, así fue como apareció este subterráneo.

El guía Fernando Ariza comentó que otro de los motivos que convirtieron a la Catedral en primera maravilla es la variedad de eventos que en ella se realizan.

Entre estos señaló el recorrido dentro de la mina, con una duración de 60 minutos. En la Catedral también tienen lugar matrimonios; se encuentra la Ruta del minero, a lo largo de la cual los turistas pueden vivir como un minero con equipos de trabajo y seguridad y se efectúa en 30 minutos. Se halla, además, el Museo de la Salmuera, en las antiguas estructuras para el procesamiento de la sal, visita que se extiende por 20 minutos.

La Catedral de Sal está situada en la ciudad de Zipaquirá, Cundinamarca, a 49 kilómetros de la capital colombiana, y a ella se puede llegar en automóvil o por vía férrea, en lo que es conocido como el tren de la Sabana.

Pie de foto: En el 2007 la Catedral de Sal, fue declarada primera maravilla de Colombia.

 

LAS MARAVILLOSAS CONSTRUCCIONES Y

ESCULTURAS EN SAL COLOMBIANAS

Un mundo debajo de la tierra que cada día se expande más, dispuesto a mostrar la cultura religiosa de Colombia. 

KATHERINE NAVAS JIMÉNEZ,
estudiante de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Una nueva era para la catedral de sal de Zipaquirá comienza a vislumbrarse. Este proyecto que empezó hace 59 años no se queda quieto, la mina remodelará la estructura de naciente lugar turístico, para así convertirla en la maravilla de Colombia.

Las minas de sal o la Catedral de Sal es un lugar turístico construido en el municipio de Zipaquirá, en el departamento de Cundinamarca. Allí se puede encontrar maravillosas construcciones y esculturas en sal que dan un significado religioso al lugar, consiguiendo la atracción de los turistas.

La catedral ha pasado por varias modificaciones que a su vez han logrado aumentar su tamaño y sus visitas, la parroquia comenzó a construirse desde 1950 y  abrió sus puertas al público en 1954, con cada granito de sal y del esfuerzo de los mineros se fue moldeando la idea de su creador, Luis Ángel Arango, financista que apoyaba los proyectos culturales.

El principal motivo de dicha idea era hacerle un homenaje a los mineros, quienes antes de ingresar a las mines hacían una devota oración y después de salir de ellas agradecían a la Virgen del Rosario por protegerlos.

Esta catedral fue cerrada en 1990 por su inestable estructura, al siguiente año se empezaron nuevas excavaciones para construir la vigente mina de sal inaugurada en 1995. Para Romir Alberto Echeverri, trabajador de la mina, los cambios fueron favorables, debido a que se estructuró el lugar tan perfectamente que ahora hay más organización, el Vía Crucis empieza desde la entrada a la mina, la cruz tiene una mayor visibilidad representando mejor su significado, se construyeron túneles donde el visitante puede vivir la experiencia por una hora de los mineros y la capilla central tiene más espacio para la sagrada misa.

Marcelo Gutiérrez, arquitecto de profesión, participó en la segunda remodelación de la catedral y estará presente en las nuevas modificaciones: “La intención principal es terminar por completo los túneles peligrosos e inestables que podían en algún momento causar una tragedia, por otro lado, se enfocan en darle prioridad a las salidas de emergencia debido a que no son las más adecuadas”.
 
Dentro del sitio, conseguir una imagen fotográfica perfecta es un poco complicado debido a que todo lo que rodea el lugar es sal y mientras se quiere tomar, muchas cantidades de esta van cayendo, logrando interponerse en el retrato, los labios de las personas empiezan a resecarse, existe la necesidad de tomar suficiente agua, y en los espacios abiertos se escucha el eco con un ritmo diferente.

Albeiro Rincón, habitante de Zipaquirá, asegura que la Catedral de Sal ha ayudado a que el municipio tenga una mejor economía, gran parte de sus ciudadanos trabajan en la mina o venden recordatorios por sus alrededores, por ello día tras día esta pequeña ciudad va creciendo.

MÁS ALLÁ DE UN RECUERDO

MÁS ALLÁ DE UN RECUERDO

AURA CRISTINA VILLAMIL SABOGAL,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

Allí se encontraba intacta  la vieja y útil campana que marcaba los tiempos de descanso y horas entre clases, a cargo de una niña llamada “Campanita”. Era una campana manual gastada, antigua y ubicada en el tercer piso de uno de los edificios. Muy bien situada hacía eco por todas las plantas, tanta era su eficacia sonora que fuera del colegio se escuchaba cada llamado.

En la última semana antes del  reencuentro con mis compañeras y amigas de colegio, sentía gran expectativa por saber de todas ellas, quienes aunque lo negaran, el tiempo y la distancia nos separarían. Sin embargo, los meses cambiaron nuestro aspecto físico, pero aún  conservábamos la ilusión  de que el interior siguiera  igual.

Un día antes solo pensaba en el traje que vestiría, pues debía mantener la imagen elegante y a la moda. Confieso que yo nunca fui de esta forma, jamás en mi vida me dejé llevar por las apariencias, pues bien dicen que ellas engañan, pero en este mundo tan clasista y puesto a juicio de lo material, se tiene que encajar. Era emocionante pensar en todos los cambios, tanto por experiencias como en madurez que hayan adquirido con el paso de los años.

La fecha de encuentro llegó. Muy puntual, a las dos de la tarde, ya estaba yo allí, entonces tuve tiempo de recordar y recorrer las instalaciones donde aprendí cosas útiles para mi vida. 

Se completaban cuatro años de no volvernos a ver. El colegio en su estructura física se mantenía  tal cual lo conocí, y sí que recuerdo cada rincón, pues estudié 14 años de mi vida: la primaria y el bachillerato. Conservaba todas sus particularidades, frío, húmedo, como con un siglo de antigüedad y con leyendas que recorrían en los tiempos de descanso. Los colores habían cambiado, en mi época de estudio eran tonalidades diferentes en cada edificio, donde sobresalía el verde, rojo y blanco, ahora muy al estilo de las monjas, café y blanco.

Muchas mejoras para la educación se habían realizado en mi ausencia, en especial, a nivel de implementación tecnológica en las aulas de clase, aún recuerdo el clásico método de enseñanza, el tablero y las carteleras de exposiciones. Podía observar y visualizar  todas las etapas de la adolescencia, pero más que todo ello recordaba los periodos de estudio, las risas, los momentos de tensión por los parciales y las lecciones de vida impartidas por las monjas, pues cuesta darle el primer lugar en la vida a Dios. Además de aquellas decoraciones en los muros de cada salón, se podía distinguir a simple vista cuáles eran el de las más pequeñas, hasta de las que ya partirían.

El momento llegó, eran las 2:45 de la tarde. Bajé a la portería, solo estaban tres jóvenes que alcanzo a recordar, de uno o dos grados antes cuando yo dejé de estudiar. Miré hacia la puerta de entrada, sonó el timbre y en un instante de ansiedad, el corazón me latía a mil por hora, tenía expectativa de cómo estarían mis compañeras y qué sería de sus vidas después de cuatro años. Doña Stellita, quien había trabajado toda una vida para las Hermanas, siempre con una sonrisa en su rostro, abrió la puerta: era mi amiga Diana.

Mi cara de sorpresa no se hizo esperar, a su lado traía un coche de bebé, entonces, sin medir consecuencias ni dejar los pensamientos obvios de un momento como ese, con los ojos le pregunté, ¿es tuyo? Ella sonrió y me dijo: "Hola Aura, te presento a mi hija, Salomé". Son esos instantes de la vida donde no se tienen las palabras para decir tantas cosas, y sencillamente respondí: "Es hermosa".

Diana estaba un poco subida de peso, con el cabello más largo, ya no tenía braquets, pero en el fondo yo aún la recordaba como la misma niña con muchos sueños por cumplir. Nunca continuó con las carreras que comenzó, y ahora quería estudiar y ser profesional para ofrecerle una calidad y estilo de vida diferente a su hija, pues aunque no fuera mala su situación actual, una madre siempre quiere lo mejor para sus hijos.

Así contamos todo lo que ocurrió con nuestras vidas. Fueron tres horas llenas de recuerdos, sentimientos encontrados y risas. No quería que el tiempo terminara. Todo pasó tan rápido, y en un segundo el adiós, pero mi corazón marcó un nuevo encuentro y no una despedida final. Los lazos se habían fortalecido y la amistad volvió a florecer.