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Isla al Sur

Universidad Cooperativa de Colombia-Sede Bogotá

UN ESPACIO PARA DEJAR VOLAR LA IMAGINACIÓN

UN ESPACIO PARA DEJAR VOLAR LA IMAGINACIÓN

La Fundación Rafael Pombo fomenta el gusto por la lectura para el desarrollo del pensamiento creativo, la autonomía y la solidaridad en los niños.

YERALDIN BRICEÑO MARTINEZ,
estudiante de cuarto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

En el barrio de La Candelaria, en el centro de Bogotá, se encuentra ubicada la casa donde nació el poeta Don Rafael Pombo, declarada Monumento Nacional, y en la actualidad un espacio para la lectura y para dejar volar la imaginación.

La entidad, sin ánimo de lucro, fue fundada en 1986 bajo la presidencia de Belisario Betancourt, y la idea surgió de una viaje a Europa del entonces presidente colombiano, quien copió la intensión de castillo encantado, la trajo y la instaló en Bogotá, en la calle 10 con carrera 5, para así tener un lugar donde homenajear las obras literarias de Rafael Pombo, convirtiéndose en un sitio muy apreciado por los niños.

La Fundación cuenta con una sala de lectura infantil que contiene magnificas bibliotecas multiformes y coloridas, la cual nació de la alianza del expresidente con el Banco de la República, este inicialmente hizo una donación de una colección de literatura para niños. En ella se implementan estrategias para el desarrollo del pensamiento creativo y el gusto por la lectura con actividades como la expresión artística, las artes dramáticas, las artes plásticas, la expresión corporal, la danza y la música.

“Esta biblioteca es muy buena, hay muchos cuentos bonitos y entretenidos, me gusta venir porque hay distintas formas de aprender, además, está el teatrín para presentar obras de hechas por nosotros mismos”, dijo Joel Quintero, un pequeño lector de la Fundación.

La pedagogía utilizada es una herramienta alternativa para la formación de niños de primera infancia, se enfoca en el fomento al gusto por la lectura para descubrir el placer de leer, escribir y relatar; la creatividad en los procesos de información, el juego y el derecho a la participación.

De forma permanente se realizan actividades de promoción de la lectura tales como el Club de lectura Rin Rin, Hora del cuento, Tardes encantadas, Encuentros con escritores y Lectura al balcón. También se podrá encontrar talleres en los cuales se fomenta la creatividad a través del juego, la literatura y la vida cotidiana como recurso para el conocimiento de sí mismo y el mundo, explicó Maira Ricardo, coordinadora de la sala de lectura.

El objetivo primordial es la construcción de una cultura de los derechos de la infancia, en particular el derecho a la participación. Esto lo hacen generando espacios específicos que favorecen a las experiencias afectivas que transforman a los niños.

Esos espacios existen de lunes a viernes de 8:30 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados de 9:00 a.m. a 1:00 p.m. Todo lo que se hace en esta Fundación va dirigido a niños entre las edades de 5 a 8 años que son quienes frecuentan más la biblioteca especializada en literatura infantil y juvenil, afirmó Karen Hernández, secretaria de la institución.
 

LAS PARADOJAS DE BOGOTÁ

LAS PARADOJAS DE BOGOTÁ

HELDER GENARO PEÑALOZA GALVIS,
estudiante de V semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Agosto 16 de 2013. Mañana soleada, clima templado. El sol de la capital pareciera que quisiera quemar a todos. Viernes, el preferido de los estudiantes universitarios. Es tiempo de “cuadrar” o “armar” el plan, de iniciar con pie derecho los días de descanso.

Luego de las clases, el “parche” decide llevarme a un tal Chorro de Quevedo. La verdad es un nombre raro y confuso; no me informa nada, pero sí me despierta una gran curiosidad. Ellos quieren que yo conozca un lugar muy importante para Bogotá ya que soy foráneo, soy de la tierra santandereana.

En un lapso de media hora llegamos al centro de la ciudad. Son las 3:30 p.m. Caminamos por largo tiempo. Me doy cuenta que estoy entrando a un nuevo barrio, una nueva parte, a una especie de pueblo escondido en la profundidad de Bogotá. Si bien las calles ya no están hechas de concreto, ni cemento, sino de la piedra grisácea, oscura. Sí, entramos a “La Candelaria”.

Veo casas coloniales de variados colores. Personas cercanas a mi edad suben y bajan por las calles. Además, encuentro una cantidad de establecimientos comerciales: restaurantes, cafeterías, bares. Llama la atención que en muchos de estos locales ofrecen la “chicha”, bebida de maíz típica de Colombia.

Se escucha una gran diversidad de música que se mezcla entre sí generando nuevos ruidos. La multiplicidad de personas, de vestimentas, de comportamientos, de olores, todo, absolutamente todo despierta en mí un pequeño miedo, temor, curiosidad, intriga. Llegamos a la plaza.

Una fuente de agua se ubica en el centro de ella. A su alrededor se vislumbra una serie de establecimientos, casas, cafés y bares. Lo más significativo de la zona es la pequeña capilla que adorna el lugar.

Hay presencia de policías, vendedores ambulantes, músicos, artistas. Analizo que es un lugar muy visitado por estudiantes universitarios, en su mayoría jóvenes. Nos sentamos y hablamos, asombrado por la cantidad de gente que se junta. El miedo sigue conmigo. La curiosidad empieza a despertar. Veo caras, cuerpos, comportamientos, actitudes, palabras.

A las 4:30 de la tarde, un hombre de unos 25 años se ubica en la puerta de la capilla. Intenta llamar la atención. Efectivamente, lo logra. Empieza a hablar. Es elocuente, ameno, amistoso, agradable y cómico. Relata una serie de cuentos, cuentos y muchos cuentos cortos. Son divertidos, pero con moralejas o conclusiones importantes. De un momento a otro una gran algarabía llega a  la plaza. Parecen ser ruidos muy propios de los circos.

Es así. Un grupo de hombres y mujeres vestidos de mimos o payasos se toman la plaza y acaparan la atención, entre chistes, malabares, actos y bailes que entretienen. Un compañero  dice que reunamos para comprar chicha. Accedemos. Se va acompañado por otro y traen unas singulares botellas de vidrios llenas del líquido y pitillos, contrario a lo que sucede en mi pueblo, donde esta bebida se sirve en las populares totumas. Ingerimos el líquido mientras vemos el espectáculo.

Se acerca un joven. Nos pregunta si queremos escucharlo. No respondemos sí o no. De igual  forma, habla. Cuenta de una manera sutil, limpia, simple y sencilla sobre la historia de la plaza y del Chorro. Fue como mi premio mayor. Un guía turístico.

Llegó las 5:00 de la tarde y el joven seguía contándonos anécdotas de la época como la del “bobo del tranvía” y “la loca Margarita”, entre otras. Todos agradecen, especialmente yo. Cae el atardecer y estamos a punto de partir a nuestras casas. Antes de irme, miro algunos letreros en piedra que se ubican en la plaza, entre ellos el que se encuentra en la capilla que dice, Ermita del Humilladero.

La noche se aproxima rápidamente. La escena de los que suben y bajan sigue presente. Los establecimientos continúan emitiendo sus canciones y sus diversos ambientes. Todo continúa tal cual como lo vi de entrada.

Nunca imaginé encontrar un lugar tan diferente, contrario totalmente a la percepción que se tiene sobre Bogotá. Un sitio mágico que da espacio al arte, la música, la cultura. Una zona tan opuesta a la de la ciudad, que a pesar de los avances tecnológicos y arquitectónicos, sigue conservando sus casas típicas, sus calles intactas, sus diferentes lugares que hacen de este sector el corazón de la urbe. Todo dado efusivamente en la vida de sus gentes, en la  historia, en la memoria colectiva.

Entonces, Bogotá vive su más grande paradoja: el amor, la preservación y el aprecio por su historia y el desarrollo urbanístico que son propios de una capital. El espacio para la tranquilidad, el descanso y el del afán, de lo que fue ayer y lo que es hoy. Del presente furtivo, el pasado conservador  y el futuro prominente.

HOTEL SALTO TEQUENDAMA, ¿EMBRUJADO O ENCANTADO?

HOTEL SALTO TEQUENDAMA, ¿EMBRUJADO O ENCANTADO?

Esta instalación colombiana se encuentra entre las cinco más terroríficas del orbe.

PAOLA ESCALANTE ALARCÓN,
estudiante de quinto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

El hotel Tequendama es catalogado como uno de los hospedajes más tenebrosos del mundo. Ganó el tan merecido título ya que son muchas las historias fantasmales que se entretejen a su alrededor, además, cuenta con todas las características necesarias para clasificarlo como terrorífico y que lo lleva a ser recordado como embrujado y encantado.

Según un artículo de El Espectador, los siguientes hoteles conforman la lista de los embrujados: el Hotel Salto de Tequendama, en Colombia; el Gran Bolívar, que se encuentra en Trujillo, Perú; el Chelsea, en New Cork; el Hollywood Roosevelt y el Queen Mary, en Long Beach, California, son los más tenebrosos del mundo. ¿Usted se quedaría en algunos de ellos?

El señor Vicente Sabogal, quien ha cuidado desde hace cerca de ocho años las instalaciones de la casona, cuenta que en todo el tiempo que ha estado allí no ha visto nada raro, y que lo que dicen, acerca de fantasmas, son puras supersticiones de las personas.

Los fantasmas, las brujas y los hombres sin cabeza están de moda y es común  por esta época del año escuchar anécdotas terroríficas que han sucedido en construcciones viejas y abandonadas, asegura.

Es el caso del hotel del Salto. A raíz de todas las historias fantasmales que se rumoran a su alrededor, las personas se acercan al lugar con el propósito de evidenciar alguna aparición o situación extraña, y es por este motivo que logra persuadir a los curiosos llevándolos hasta la zona, solo por escrutar y por comprobar dichos cuentos, que a decir verdad, vendría siendo una estrategia para llamar la atención, bien sea por vecinos o por los turistas.

En la actualidad, el hotel del Salto, como es nombrado últimamente, se encuentra totalmente renovado, pues ha tenido un cambio muy favorable y ha pasado de estar en completo abandono, a tener un mejor apariencia.

Para quienes desean acercarse a sus instalaciones, reabre sus puertas al público con la exposición “Cavernas”. Todo estos cambios fueron gracias a la Fundación Granja Ecológica El Porvenir y al Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.

El gran objetivo que cumple esta fundación sin ánimo de lucro y el Instituto Ciencias Naturales es promover la conservación del medio ambiente, ya que es el escenario indicado debido a que en todo el frente del hotel está situado en el famoso Salto de Tequendama en donde nace el río Bogotá y a causa de la contaminación del mismo, se ha ido deteriorando la caída del chorro que años atrás había sido potente.

El hotel Tequendama está ubicado a media hora de Bogotá, salida por Soacha, y los horarios de visitas son los sábados, domingos y días festivos de 8 a.m. a 5 p.m. Sin duda, un muy buen plan para quienes deseen respirar un poco de fresco, y ¿por qué no?, dejarse intimidar por las famosas historias que allí se cuentan.

EL DESAFÍO MATERNAL

EL DESAFÍO MATERNAL

MONICA PÉREZ, CRISTIAN DIAZ Y ANDREA RODRÍGUEZ,
estudiantes de sexto semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

“En Colombia, las mujeres tienen que sortear muchos problemas y más aún cuando son madres, sobre todo, cuando la figura masculina está ausente, lo que lleva a un cambio en el rol familiar”, afirma Ángela Milena González Cortes, psicóloga de Bienestar Universitario de la Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

Siempre se dice que la familia está constituida por el padre, la madre y los hijos, pero con el paso de los años, las revoluciones culturales, los cambios de roles y aspectos como la irresponsabilidad paterna, el maltrato e intolerancia, la muerte y la economía han hecho que en la actualidad sea común ver hogares donde alguna de las cabeza de la familia está ausente.

Décadas atrás la sociedad estaba acostumbrada a un modelo familiar  con roles bien definidos, en el que el padre era quien trabajaba para velar por los gastos económicos del hogar , la  madre la encargada de establecer el orden en la casa con labores hogareñas y  responsabilidades  afectivas  hacia  sus hijos y a su esposo, y los  hijos cumplían con los deberes que sus padres pedían.

Pero con el paso de los años estos roles fueron cambiando y en algunos casos la familia sufrió una metamorfosis, en la cual la cabeza del hogar es la madre.

En un país como Colombia esto es el pan de cada día, en miles de hogares donde la columna central de la familia es una fémina. Las mujeres jefas son el resultado del cambio del poder de las relaciones sociales y el rompimiento del modelo familiar común donde pueden ser solteras, divorciadas, separadas, viudas  o  las únicas que sostiene el  hogar, así lo define Sandra Patricia Velásquez, en su artículo “Ser mujer jefa de hogar en Colombia”. 

Hay ciertos factores que condicionan que una mujer sea madre cabeza de familia.

Embarazo no deseado

Uno de los factores que condiciona que una madre sea cabeza de hogar es el hecho de que adquieren la responsabilidad de ser madres a muy temprana edad, ya sea por violación o por un embarazo no deseado.

Hay casos en los cuales las niñas abusadas sexualmente terminan embrazadas, la legislación actual permite que puedan abortar, pero años atrás no era así y ellas se veían obligadas a convertirse en madres a muy temprana edad.

“Yo quedé embarazada a los trece años, eso fue una violación por parte de un amigo de mis padres, estaba muy joven y decidí tener a mi hijo", afirma María*, madre soltera. "Cuando  pasaba por la calle en el barrio las vecinas murmuraban –¡Miren a la hija de la señora Francisca*, embarazada y  tan joven, no terminó de estudiar!”, agrega.

Estas mujeres no solo sienten la lástima que provocan a sus círculos sociales, también perciben la exclusión, incluso de su familia. “En mi estado de embarazo sufrí mucho rechazo por parte de las personas que me rodeaban; mi hermano se avergonzaba de verme así yo tenía que esconderme cuando los amigos de él iban a visitarlo”, recuerda María.

En muchos casos se abandonan los sueños profesionales y personales  para hacerse cargo sus hijos, asumen trabajar desde muy jóvenes para mantenerse y esto conlleva a que renuncien a sus estudios.
“En el colegio donde asistí no se podía estudiar embarazada y por eso tuve que dejarlo… Comencé a trabajar en una panadería, pero resultaba complicado realizar las dos labores, la de ser madre y trabajar al mismo tiempo”, concluye María.

La ley y las madres

Según el abogado de familia Juan Tavares, estas féminas están  cobijadas por la Ley 1232 de 2008, Ley Mujer Cabeza de Familia, la cual protege y apoya a las madres con educación, desarrollo empresarial, vivienda y apoyo crediticio.

“La condición de mujer cabeza de familia tiene que ser declarada ante una notaría, explicando las causas de esta condición. El estado colombiano está en la obligación de garantizar la protección de las madres cabeza de familia”, agrega Tavares.

En la modificación que se realizó en el 2008 al artículo 30 de la ley 82 de 1993, se especifica que “… se promoverá el fortalecimiento de sus derechos (los de las madres cabeza de familia) económicos, sociales y culturales, procurando establecer condiciones de vida dignas, promoviendo la equidad y la participación social con el propósito de ampliar la cobertura de atención en salud y salud sexual y reproductiva; el acceso a servicios de bienestar, de vivienda, de acceso a la educación básica, media y superior incrementando su cobertura, calidad y pertinencia; de acceso a la ciencia y la tecnología, a líneas especiales de crédito y a trabajos dignos y estables”.

Según Tavares, esta ley apoya especialmente a aquellas madres en condición de desplazamiento forzoso por causa del conflicto interno, en la atención de sus necesidades personales, de su grupo familiar, como de la organización social o comunitaria a la que pertenezca.

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), declara que alrededor de 3.145.838 mujeres en Colombia son madres cabeza de hogar, de las cuales 19.272 están entre los 18 años, así como 193.979 de 18 a los 26 años y 2.932.487 mayores de 27 años.

En un estudio reciente, Profamilia indica que la mayoría de embarazos, en la actualidad, son en la edad adolescente y la mayoría de estos embarazos se asume individualmente.

Acompañamiento Institucional

El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), es una de las principales entidades que brinda apoyo a las mujeres cabeza de hogar, ya que para ellos es muy importante la protección de los derechos de los niños y en especial de los que solo cuentan con el apoyo  de la madre.

“El ICBF brinda un apoyo con programas de cuidado de los niños, cuando se encuentran laborando, brindándoles seguridad y acompañamiento en el crecimiento de los infantes”, según fuentes oficiales del Instituto del Bienestar Familiar.

Además de esto, el ICBF, junto con alcaldías locales y la Secretaría de Desarrollo ofrecen bonos de soporte económico y ayuda en especie como mercado y ropa, ya que muchas veces el poco dinero que reciben solo alcanza para los gastos básicos del hogar y de la canasta familiar.

Efectos psicológicos en la madre y el hijo 

Los lazos afectivos que se desarrollan  desde el vientre de la madre cumplen un papel importante en la vida del niño, pues  allí se forja un vínculo de seguridad y de afectividad por parte de la figura paterna y materna.

“Cuando el infante no ha tenido una relación paternal y ha sido  rechazado desde su concepción por parte de éste, más adelante corre el riesgo de sufrir trastornos emocionales y de comportamiento. En sus primeros años de vida pueden manifestar actitudes de rebeldía y un  desinterés por quien ejerce autoridad. También tienden a poseer  problemas académicos, baja autoestima, de identidad y miedos al estar solos o  a la oscuridad”, así lo explica la psicóloga Ángela  Milena González Cortés, egresada de la Universidad Cooperativa de Colombia.

Debido a que el concepto de familia ha migrado y se ha convertido en  un modelo monopaternal por diferentes razones, esta fractura conlleva también a desarrollar trastornos en la mujer cabeza de hogar, en la que surge el miedo a restablecer su área sentimental, por la aprensión al rechazo de su propia familia y de la sociedad. También está presente el miedo de que se pueda volver a quedar sola.

La responsabilidad de una madre

“A pesar de que siempre no he estado presente con mis hijas, ellas son testigos del esfuerzo tan grande que nace desde mi ser cada día que me sacrifico porque vivan y estén bien”, así lo relata Fabiola*.

La responsabilidad es un valor de conciencia asumido por cada persona, de acuerdo con el esfuerzo que surge para afrontar la carga establecida. No hay mejor recompensa para una madre que ver a sus hijos triunfar, ver el fruto de su trabajo.

Francisco* tiene 20 años, cursa segundo semestre de Arquitectura; él narra la felicidad y el orgullo que su mamá Fabiola le trasmite: "Yo a mi mamá la admiro demasiado por esa dura labor de ser cabeza de hogar, sacar adelante a mi hermano y a mí ella sola, esforzándose y sacrificando varias cosas en todos estos años, es algo que debo valorar y exaltar, y me siento muy agradecido de contar con ella", comenta.

La presencia del padre, una cara firme ante su hogar

No en todos los casos el padre es una figura ausente en el hogar, hay quienes asumen su responsabilidad, ponen el pecho a la situación y se convierten en excelentes figuras paternas para sus hijos.

“Hace ya 22 años que estoy casado y tengo un hijo, él ya es mayor de edad, mi señora y yo hemos superado las adversidades y logrado sacar esta familia adelante, el apoyo que me ha brindado ella ha sido fundamental no solo en lo económico sino también en lo emocional y afectivo”, manifiesta Jesús Castañeda, padre familia.

Los padres son parte fundamental en la familia, pero reconocer la ardua labor de aquellas mujeres que tienen que hacer el doble trabajo en la familia es también deber humano y ciudadano.

“Es muy duro ver cómo la irresponsabilidad de algunos hombres hace que una familia se tenga que separar, sin pensar que los más afectados son los niños, ya que al ser las madres las únicas que llevan los diferentes recursos, no pueden estar con los pequeños mucho tiempo, estas mujeres son las que día a día se merecen la admiración de muchas personas, por la lucha que viven por un mejor futuro para sus hijos”, afirma Eduardo Álvarez, padre de familia.

“El padre es la figura que le ofrece a la familia seguridad, fortaleza sostenimiento y amor, a pesar de mi distancia por causa del trabajo, cada día me comprometo con mi hogar a salir adelante siendo uno con ellos, ofreciéndoles una buena calidad de vida y enseñándoles de cómo es que los valores marcan un sentido lineal en la formación de los hijos, pues somos madre, padre, hijas, un tronco que aspira a cosechar buenos frutos”, comenta José Pérez, padre de familia.

Una labor de admirar

Las madres cabeza de hogar son personas que merecen ser admiradas, ya que no es fácil hacer el papel de dos ejes importantes en el hogar, aunque para la sociedad no son bien vistas, ellas no prestan atención a los comentarios que hacen las personas, ya que es mucho más importante pensar en el bienestar y la seguridad de sus hijos.

Sin la cabeza no existiría un ser, y el alma de un hogar es la madre que en la mayoría de casos es la lucidez de la familia, donde su labor es amar a sus hijos.

Como los anteriores, hay miles de casos, la mujer tiene que llevar sobre sus espaldas todo el peso de la crianza de los hijos y estos en retribución a ese ser hermoso que les dio la vida, salen adelante y reflejan lo que es considerado bueno siempre en nombre de ella. Tanto así que muchas veces no aceptan la figura del padre en ningún momento, pero llenan ese vacío con todo el amor de su madre.

Nota: María, Fabiola, Francisco y otros nombres han sido cambiados por petición de las fuentes.

MUJERES VULNERABLES ANTE LA SOCIEDAD

MUJERES VULNERABLES  ANTE LA SOCIEDAD

DIANA CAROLINA MORA ORTEGA,
estudiante de VI semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Hablar de la mujer es evidenciar la maravilla de la vida, es sostener con las manos el corazón y recordar que todos hemos vivido nuestros primeros nueve meses dentro de ellas, que con cariño y afecto nos traen al mundo.

Sin embargo, la violencia contra la mujer se desencadena desde hace muchos años, pero hoy por hoy el maltrato se hace más frecuente, a diario nos acostumbramos a observar y escuchar por los medios masivos de comunicación las terribles situaciones violentas tanto físicas como psicológicas que tienen que soportar por parte de sus parejas, de sus hijos, y de la misma sociedad, porque un simple lunático, loco desea hacerlo, y no contentos con agredirlas, hasta acaban con su vida.

El hombre se ha convertido en un lobo para el mundo, porque le pareciera encantador presenciar las nuevas formas de violencia que se desencadenan, esas que cada día se hacen más aberrantes, pero que de algún modo para muchos en el mundo satisface sus deseos, esos que los hacen sentir vivos. Ninguna razón es suficiente para golpear, vender, violar, a una mujer.

Partiendo de una historia de la vida real, quiero adentrarme en los corazones de quienes lean estas líneas, llegando de manera drástica y con sentimiento, el ejemplo de superación que les contaré, necesita de reflexión y no solo de grandes sino también de los pequeños, porque no olvidemos que todo empieza desde casa.

Ana Milena* es una mujer de 36 años, con dos niños, desde hace mucho tiempo vive en un reconocido y hermoso barrio de la capital. Al cumplir sus 18 años se casó con el que actualmente es su esposo, ella dice que en un principio todo era maravilloso, pero los celos e inseguridad de su pareja empezó por hacer estragos en la familia.

Lo que en un principio era amor y felicidad se acabó, inició con maltrato psicológico, pero luego vinieron los golpes, golpes a diario, esos que ya no importaba dar en presencia de sus hijos. Fueron dos años de aguantar, lo que se temía llegó: “Mi esposo, un día muy tomado, me agredió tan fuerte que perdí la visión del ojo izquierdo, quizás si hubiera tomado una decisión a tiempo esto no hubiera ocurrido. El ahora está en la cárcel y yo en casa con mis dos hijos”.

Esta y muchas más situaciones suceden frecuentemente en la sociedad, es difícil erradicar la violencia, pero hay que tomar conciencia de lo que sucede y no dejar de lado la posibilidad de denunciar, de hacer valer y respetar la vida de los seres que tienen el privilegio de traernos al mundo. Como Ana, son miles las mujeres maltratadas que con sus historias de vida nos expresan la necesidad que tienen de ser escuchadas y, lo más importante, reconocer que a pesar de los infortunios que trae la vida, siempre hay una motivación de salir adelante, en su caso personal, los hijos.  

Hay quienes pueden ver el mundo, todo aquello que les rodea, pero que son ciegos a sí mismos, esos que no valoran ni respetan su cuerpo, el único modo es cuando ya no hay nada que hacer, cuando ya todo está perdido.

Mujeres, estamos a tiempo de hacer respetar y valer lo que somos, es momento de expandir al mundo las ganas de vivir, que las dificultades no nos opaquen, que nos hagan más fuertes. No más noticias crueles, no más violencia, de cada una depende terminar esta peste que ataca a la humanidad. Un acto solidario que prolongue una más y elevada concepción de los valores para contribuir al desarrollo y tranquilidad de la mujer.

(*) El nombre fue cambiado para proteger a la fuente.

EL TIQUETE DE LOS SUEÑOS

EL TIQUETE DE LOS SUEÑOS

Una joven busca mejorar su calidad de vida en la capital de las oportunidades, Bogotá.

LADY KATHERINE SASTOQUE BETANCUR,
estudiante de V semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, sede Bogotá.

A las 6 de la mañana el sol empezaba a dar luz a las calles de Buga, en el Valle del Cauca. Para Leticia Corredor aquel amanecer tenia un significado diferente; era la despedida de la tierra que la vio nacer.

Ella, mientras observaba a las personas a su alrededor, esperaba impaciente el autobús que la llevaría a un lugar desconocido. El momento llegó. Leticia abordó la ruta 395 del servicio Velotax con destino a la cuidad de Bogotá; buscó su asiento, el número 16, justo cerca a la ventana, el lugar favorito para deleitarse con la vista que tienen los paisajes colombianos. Acomodó el equipaje en la parte superior del bus y se sentó. Por pequeños instantes la melancolía la invadió, pero concientizó que su decisión implicaría un gran sacrificio.

El bus arrancó. Leticia miraba a través del cristal las calles de su pueblo y los árboles que al vaivén del viento se despedían de ella. En el trayecto hacia la capital, la joven disfrutó del aire que corría por las montañas y envolvía las carreteras con aromas tropicales característicos de la región. Además, escuchaba canciones de su Valle del alma, música que penetraba hasta lo más profundo de su ser.

Vistiendo sandalias de color salmón, un pantalón pesquero azul y la camisa blanca que le había regalado su mamá para el viaje, bajó con los demás pasajeros a tomar un descanso en Alto de la Línea, pero el frío estremeció su piel haciéndola volver a refugiarse en el calor del autobús hasta que, agotada del trajín, decidió cerrar los ojos y sumergirse en un descanso.

Se quedó dormida, cuando volvió a abrir los ojos ya estaba en Bogotá, el viaje de aproximadamente nueve horas terminaba. La felicidad salió a flor de piel, ahora sólo le esperaba una ciudad con los brazos abiertos, llena de oportunidades que le ofrecería a esta joven con sueños, metas y ganas de vivir, la calidad de vida que buscó desde que dejó el pueblo y su familia.

La capital representa un imaginario de ciudad civilizada donde abunda el éxito y todos sus habitantes tienen lo que desean; sin embargo, la realidad al experimentarla es otra. La Bogotá que le acogía era fría, no sólo por el clima que le caracteriza, sino también por el recorrido de sus calles que dan la sensación de una cuidad abandonada, donde sus habitantes, a razón del ajetreado diario vivir, no la sienten como suya. La urbe causa desolación.

No obstante, Bogotá siempre con sus puertas abiertas, permite a quién llega quedarse a luchar y ser competente, porque las mejores oportunidades son escasas, esta es una cuidad de gente pujante que lucha todos los días por sobrevivir y buscar una mejor calidad de vida. Ahora Leticia se alista para emprender el camino que trajo consigo el tiquete de los sueños.

LA ENFERMEDAD MÁS COMÚN EN COLOMBIA

LA ENFERMEDAD MÁS COMÚN EN COLOMBIA

El 80 por ciento de los colombianos sufre de gastritis, una enfermedad que aumenta en niños y jóvenes.

JEIMY LEANDRA ACERO MARÍN,
estudiante de IV semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

En Colombia uno de cada de 100 pacientes padecen de gastritis, entre un 70-80 por ciento es por causa del Helicobacter Pylori y entre un 20-30 por ciento reinciden después del tratamiento; aún no se conoce con exactitud cómo se transmite esta bacteria, pero se sospecha que la forma más común es oralmente, es decir, persona a persona. 

Hoy en día hay un aumento de gastritis en adolescentes. El Helicobacter Pylori es lo que se identifica como una bacteria clasista, pues su manifestación es mayor en ciertos niveles de la población. Por ejemplo, en países desarrollados es poco frecuente en estratos altos y su aparición se da en una edad avanzada. En Colombia se manifiesta desde la niñez, con una prevalencia del 60-70 por ciento, sobre todo en capas sociales más bajas.

Según el médico James Riascos, en la aparición de la gastritis influye o surge al tomar frecuentemente licor, irritaciones por medicamentos, exceso en las secreciones de líquido gástrico, generalmente causado por estrés o por comidas y bebidas cáusticas.

Esta bacteria, conocida por primera vez en el año 1982, en el oeste de Australia, afecta a millones de personas alrededor del mundo. Ha sido identificada como la primera causa de gastritis y úlceras pépticas y como factor de riesgo para cáncer gástrico.

Recientemente, también ha sido asociada con retardos en el crecimiento de niños y con enfermedades coronarias. El sistema digestivo humano es el más afectado por la H.P,, esta bacteria ha sido identificada por la principal causa de gastritis y úlceras.

El doctor Guillermo López, especialista en Gastroenterología, recomienda que las personas que padecen de gastritis eviten el consumo de algunos alimentos como pueden ser los condimentos, salsas, mantequilla, vinagre, chocolate, café, leche, alcohol, grasas, frituras, ají, enlatados, embutidos y tabaco, porque agravan la enfermedad.

En ese sentido, recomiendan los médicos no comer en la calle, ingerir los alimentos a la hora indicada, no consumir productos irritantes. Los alimentos permitidos son el pescado, las frutas, sopas de verduras, de arroz blanco, todas con poca sal, tomar líquidos como agua (manzanilla) y yogur sin lactosa.

Por lo tanto, una posibilidad de cura es saber llevar una buena alimentación balanceada y con tratamientos naturales como el jengibre, planta medicinal que combate diversos padecimientos gastrointestinales. Existen también tratamientos para la prevención con diversos antibióticos. 

Muchas personas no entienden a tiempo a este problema y cuando lo hacen es demasiado tarde porque la enfermedad ya ha avanzado. Cuidemos nuestra salud que es también elevar nuestra calidad de vida.   

LEVANTADO DEL SUFRIMIENTO

LEVANTADO DEL SUFRIMIENTO

FABIÁN MORENO RINCÓN,
estudiante de V semestre de Comunicación Social,
Universidad Cooperativa de Colombia, Sede Bogotá.

Me despierto con la esperanza de encontrar algo que le dé un nuevo sentido a mi vida, me propongo no dejarme pisotear más.

Un día iluminado, un alma destrozada y una intensión de seguir con normalidad mi vida, bastó para poder encontrar aquel ser que me diera un motivo para vivir, una nueva mentalidad y una incalculable fuerza para pasar por encima de quienes intentaban hacerme daño.

Ese día de este largo 2013, me levante de la cama con la intensión de no sufrir más, el incontrolable pensamiento de no tener a la persona por la que todo lo di, el constante dolor que atraviesa mi corazón diariamente tendrían que detenerse a partir de ese momento.

Salí a la calle y miré el mundo a mi alrededor, el día iluminado y el sol calentando, cobijando esta intensa soledad, ¿cuántos profundos sufrimientos hay en este momento en todo el mundo? La mente se llena de preguntas, las cuales llegan como si fueran señales de tranquilidad, imágenes de momentos vividos quedan grabadas como un símbolo de autoreflexión y de gratos instantes. Me tranquilizo y analizo la situación de una manera más coherente y lo que siento señala el camino a seguir.

Decidido aquel 21 de febrero, inicio la rutina normalmente. Primero el llegar a la Universidad y concentrarme en algunos asuntos, luego, tratar de compartir un grato momento con mis amigos, quienes hacen que la mente se eleve y me sacan de tan inmensa agonía. Más tarde llego a aquel lugar desolado que consume una corta tranquilidad y  trae sentimientos inexplicables, “mi cuarto”, un lugar que guarda todos mis recuerdos, el sitio donde compartí los más transparentes sentimientos por más de cinco años.

Se refuerza el dolor y una tristeza incomparable. Cierro los ojos, recuerdo que el mundo está hecho para disfrutarlo e impulso el espíritu a superar todo, tomar un nuevo rumbo y superar mis más grandes temores, pongo el computador e ingreso a la cuenta de facebook , como si fuera enviada por Dios, estaba una hermosa persona que de inmediato me escribe con gran interés, una mujer que no recordaba  y quien desde el principio da muestras de seriedad y sinceridad total.

Ella me impulsa, conoce esta historia sin yo saberlo, acto que asombra a cualquiera, brinda ayuda, da ánimos y demuestra cosas que hacen  feliz. Luego de una semana de conocernos, decidimos encontrarnos, el corazón palpitaba con inmensa pasión, estos sentimientos crecían y la felicidad invadía mi mundo nuevamente y la veo en un parque, lugar destinado al encuentro. Sudan las manos, mi percepción del mundo cambia, al ver su sonrisa, me dirijo a su lado.

Sentimientos enlazados, me abraza de tal manera que no se necesitaron palabras. Me dice: “Gracias por ser tan hermosa persona y por aparecer en mi vida, eres quien hace mucho tiempo buscaba”. Tomo sus manos y le agradezco por aquello que había logrado con tan poco tiempo de conocernos, por cambiar este pensamiento, por hacerme sentir más de lo que pensé ser para alguien y por causar el sentimiento del amor, el cual había desaparecido y en que ya no creía.

Desde aquel momento percibí un cambio total, todo es bello, encuentro distintos motivos para ser feliz y, lo más importante, he aprendido que no vale lo suficiente una persona que nos haga sufrir solo para llenar su tranquilidad, esa persona es pobre de alma, mente y corazón. Aprender es el motivo de vivir y superarse diariamente, comprender que aquel ser que ama no te hará sufrir nunca por más herido que esté su ser.